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miércoles, 14 de febrero de 2024

#hemeroteca #mujeres #feminismo | ¿Qué es una mujer?

¿Qué es una mujer?
Como feminista nunca diría que a las mujeres nos matan por tener vagina sino por nacer en una sociedad que ha creado unas estructuras sociales jerárquicas y de desigualdad en la que unas personas valen más que otras.
Beatriz Gimeno | Pikara, 2024-02-14
https://www.pikaramagazine.com/2024/02/que-es-una-mujer/ 

Ilustración de Nadzeya Dzivakova //
Esta es una pregunta trampa que le hacen periódicamente a Irene Montero con la única intención generar un poco de ruido por las redes. Sin embargo, si es una pregunta plausible es porque, en realidad, no es fácil de responder. Por una parte todo el mundo sabe lo que es una mujer; es decir, hay una definición que suponemos compartida (aunque no sea así) por la mayor parte de la humanidad. Pero, por otro lado, parte de esa definición, o toda, lleva siglos puesta en cuestión por algunas corrientes de pensamiento, especialmente feministas; hay filósofas que han dedicado obras monumentales a responderla. En ‘Carta de una mujer indignada’, Wassyla Tamzaly, por ejemplo, una mujer que reivindica el feminismo ilustrado frente a, digamos, el feminismo posmoderno, escribe que la pregunta “¿qué es una mujer?” es la pregunta fundamental que ha llevado al feminismo a hacer frente al orden patriarcal. Esa pregunta, radical y política, dice, es la única capaz de sacarnos del caparazón del sistema patriarcal. Es obvio que si la respuesta a esta pregunta fuera “una persona con vagina” o una “hembra de la especie humana”, la pregunta no tendría ningún sentido.

Hace 25 años, cuando yo comencé a estudiar feminismo en el seminario Feminismo e Ilustración, el biologicismo y el esencialismo eran anatema. Nadie hubiera dicho entonces que mujer era equivalente a hembra, precisamente porque lo que entonces se decía es que confundir mujer con hembra y hombre con macho era un error conceptual. Cuando la propia Celia Amorós reconoce que la categoría mujer es problemática está, simplemente, diciendo esto: que no es tan sencillo. Desde entonces han ocurrido muchas cosas, pero una de ellas es que la cuarta ola supuso, entre otras cosas, la masividad del feminismo, situación que tiene ventajas e inconvenientes, más de las primeras que de las segundas. El feminismo, o los feminismos, son un conglomerado de teorías críticas, filosóficas, éticas, de prácticas políticas… que pueden llegar a ser contraintuitivas en tanto que, en ocasiones, son saberes y propuestas que desafían lo que entendemos por la base antropológica o epistemológica de nuestras sociedades. Yo me tuve que preguntar el otro día qué hubiera respondido a la pregunta que le hicieron a Irene Montero, y mi respuesta era muy parecida a la que dio ella que, inmediatamente, fue acusada por las redes y por muchas feministas de ser ‘queer’, posmo, ‘woke’...

Soy muy crítica con la teoría ‘queer ‘y una de las razones para serlo es que mantengo que no ha sido tan original como se suele pensar y que mucho de lo dicho por Butler ya lo habían dicho antes otras feministas. No hace falta ser queer para dar una definición de mujer que no haga referencia a lo biológico y sí a la posición social. Y justo en el momento en que Irene contestaba esto yo estaba leyendo a Christine Delphy, una feminista materialista, amiga y compañera de Simone de Beauvoir, cofundadora con ella de la revista ‘Nouvelles questions feministes’ en 1980. Ella explica perfectamente la similitud (y la pertinencia) de la pregunta ¿qué es una mujer? con la de ¿qué es un negro? Que tampoco tiene una respuesta evidente, aunque la mayoría de la gente respondería que ser negro es tener la piel negra. Delphy asegura con firmeza que tanto ser mujer como ser una persona negra son posiciones sociales que nada tienen que ver con la biología. Si lo que hace a la mujer es su vagina (o cualquier otra parte de su biología), entonces la relación con los hombres será de diferencia biológica y no de dominación. Para ella, pensar en estos términos es esencialista y supone un límite para poder pensar la humanidad fuera de las categorías biológicas. La idea principal de Delphy es que las mujeres no están dominadas por la biología ni por las ideas, sino por las relaciones materiales de producción. En otras palabras, para Delphy las mujeres no son esos seres que tienen vulva, sino esos seres que trabajan más que los hombres de sus familias o de sus sociedades, pero que tienen menos dinero, capital, tiempo, espacio… Y esto es así en cualquier lugar del mundo. Lo importante no es lo que sea una mujer, sino qué significa serlo, es decir, el lugar social que ocupa; exactamente lo que dijo Irene Montero.

De Monique Wittig es de sobra conocida su aseveración de que las lesbianas no son mujeres ya que lo que sea que es una mujer se define siempre en la matriz heterosexual, que es lo que la coloca en su posición de dominada en relación con los hombres. No hay mujeres, para ella, fuera de la relación heterosexual. No hay espacio en este artículo para seguir citando a feministas que se han preguntado y respondido a la pregunta fundamental de qué es una mujer, pero si nos movemos al feminismo antirracista, entonces la explicación biologicista goza de aun menos prestigio, precisamente porque las definiciones de lo que sea la raza y el sexo han recorrido caminos paralelos.

Ya sé que la respuesta fácil a esto es afirmar que, en realidad, toda posición social que ocupen las mujeres se levanta sobre la diferencia biológica por lo que responder a la pregunta haciendo alusión a la biología es más claro y preciso, ya que al final nos vamos a encontrar con ella. Pero esto sería como decir que las causas biológicas explican la dominación. Si podemos imaginar una sociedad igualitaria en la que la diferencia biológica no significase nada, ni jerarquía ni dominación, entonces esa diferencia no es la causa de esta. La categoría mujer es una categoría que cumple una función sociopolítica para la dominación y debe estar en cualquier definición política de la misma.

Por cierto, también fue el feminismo materialista de los años 70, y no el feminismo ‘queer’, el que sostuvo con claridad que la política cambia la biología. Sí, la biología se transforma, se comprende y se mide culturalmente, dicen las materialistas. Y hasta hace poco, no había dudas acerca de esto. Y siguiendo a Marx, este feminismo defiende que todo conocimiento es producto de una situación histórica, tanto si lo sabe como si lo ignora, y que es la organización social la que construye las ideas y no al revés. Las funciones biológicas, lo que percibimos como diferencias biológicas, no son un dato para Delphy, que solo habla de mujeres sociales y hombres sociales y esto vale para el sexo y para la raza.

Pero entonces... ¿la categoría biológica no es importante? Por supuesto que lo es, pero depende del contexto y para qué. Es obvio que no se puede entender la realidad humana sin esa categoría (que a su vez está sujeta a múltiples definiciones y tensiones) pero será más o menos importante dependiendo del contexto y de para qué la utilicemos. Como feminista nunca diría que a las mujeres nos matan por tener vagina sino por nacer en una sociedad que ha creado unas estructuras sociales jerárquicas y de desigualdad en la que unas personas valen más que otras. Y no lo diría porque creo que el factor más relevante explicativamente para una definición feminista es la posición social que ocupan las mujeres, esta es la definición que permite entender el patriarcado y combatirlo. Esta es la definición que nos importa.

Es cierto que la inmensa mayoría de las personas que ocupan una posición social u otra en el sistema sexo/género tienen determinados rasgos biológicos, nadie niega eso, pero esto puede cambiar (de hecho cambia dependiendo de las sociedades y de las épocas) y puede ocurrir que haya personas con otras características biológicas que ocupen sin embargo las posiciones sociales que consideramos de mujeres; lo que no cambia es que quien ocupa dicha posición sufrirá las discriminaciones propias de ese lugar social: discriminación de tipo laboral, económica, cultural, sexual, etcétera. ¿La misma discriminación exacta? No, como tampoco sufre la misma discriminación exacta una mujer rica que una pobre, una blanca que una negra, una guapa según el canon normativo que una fea… las discriminaciones se enredan en eso que se ha llamado interseccionalidad. Por ejemplo, las mujeres trans sufrirán discriminaciones laborales y pueden sufrir acoso o agresiones sexuales que no sufrirían si fueran hombres, pero dependiendo de sus trayectorias vitales pueden tener una mayor autoestima o seguridad en sí mismas adquiridas en un proceso de socialización masculino. También es probable que una mujer rica tenga más autoestima que una mujer pobre. Las trayectorias vitales son definitorias.

Es más complejo que esto, desde luego, porque el objetivo final de una gran parte del feminismo es que la categoría “mujer” desaparezca, lo que se aprovecha para afirmar que esto va en contra de la autoafirmación como tales de muchas mujeres trans. Tan en contra como la afirmación de que mujer es sinónimo de hembra. En definitiva, como feministas, pienso que debemos pensar en dicha categoría de manera estratégica, para construir un sujeto político imprescindible y en esta cuestión, curiosamente hay más acuerdo del que parece.

Complicado, sí, pero basta con señalar que la respuesta a la pregunta ¿qué es una mujer? no es sencilla ni obvia desde el feminismo y que desde hace décadas se han dado múltiples respuestas que han servido para contribuir a iluminar el camino.

domingo, 4 de junio de 2023

#hemeroteca #lesbianismo #mayores | Memoria, libertad y futuro: visibilizar la realidad de las mujeres mayores LBTIQ+

Cartel de Cynthia Veneno para el Orgullo andaluz //
Memoria, libertad y futuro: visibilizar la realidad de las mujeres mayores LBTIQ+
El cartel de Cynthia Veneno para el Orgullo LGTBIQ+ de Andalucía protagonizada por una pareja de mujeres mayores nos brinda la ocasión de hablar de ellas y visibilizar su realidad para poder crear un movimiento con memoria, libertad y futuro.
Paula Serna Arranz | El Salto, 2023-06-04
https://www.elsaltodiario.com/el-blog-de-el-salto/memoria-libertad-futuro-visibilizar-realidad-mujeres-mayores-lbtiq+

La semana pasada Cynthia Veneno hacía público el cartel que ha realizado para el Orgullo LGTBIQ+ de Andalucía. El cartel lo protagonizan dos mujeres mayores abrazándose; bajo ellas las palabras “memoria, libertad y futuro”. “Un homenaje a las mujeres lesbianas y trans que lideraron los movimientos que nos han traído hasta aquí”, señala en el pie de foto.

Es necesario hablar de ellas, las mujeres mayores LBTIQ+ y hacerlo desde una perspectiva de curso vital. Esta perspectiva pone en valor que la edad es un constructo que se ve modificado por las diversas vivencias a lo largo de la vida. La falta de homogeneidad en el envejecimiento hace que sus múltiples planos deban ser contemplados para poder plantear una respuesta adecuada a un sistema que no tiene en cuenta a las mujeres mayores en general, y a aquellas que son LGBTI+ en particular.

Esta perspectiva es la que nos permite que cuando hablemos de mujeres mayores LBTIQ+ no nos centremos solo en el ahora, sino en todo aquello que a lo largo de su vida ha marcado su envejecimiento. En la actualidad, las mujeres LBTIQ+ oprimidas por el franquismo están viviendo su vejez y es necesario hablar de ellas, de las eternas olvidadas. Y es que, a las violencias sufridas, se una hoy en día un olvido perpetrado a todos los niveles.

A nivel legislativo
Un claro ejemplo de ello es que la OMS ha decretado 2021-2030 como el Decenio del Envejecimiento Saludable, publicando con ello un documento de 27 páginas en el que no se menciona ni una sola vez las siglas LGBTIQ+. Este hecho pone en relieve que a la invisibilización de las mujeres LBTIQ+ se añade además un estereotipo edadista muy extendido: la concepción de las personas mayores como asexuadas, lo que supone que al no tener en cuenta la sexualidad de este grupo de edad, se multiplica la invisibilización de aquellas identidades en los márgenes, fuera de patrones heteronormativo.

Por si esto fuera poco, aunque la 'Ley para la igualdad real y efectiva de las personas trans y para la garantía de los derechos de las personas LGTBI' incluye un pequeñísimo artículo —el 73— dedicado a las personas mayores LGTBIQ+, los cambios de gobierno municipales, autonómicos y, dependiendo de lo que ocurra a nivel estatal, pueden poner en riesgo su aplicación.

Invisibles en los datos
La invisibilización de la orientación sexual en los diversos estudios hace que sea difícil conocer el porcentaje mujeres mayores LBTIQ+ que hay en el Estado español. Como señala Bela-Kapur, profesora del Centro de Mujeres Paz y Seguridad de la Universidad de la London School of Economics, la falta de recopilación de datos desglosados tiene como consecuencia que quede oculta la discriminación estructural subyacente y el efecto de las interseccionalidades.

Además, cuando se trata de hacer esta recopilación de datos siempre es incompleta. Un ejemplo es la Encuesta sobre relaciones sociales y afectivas pospandemia realizada por el CIS, que solo pregunta por la orientación sexual, dejando fuera a las personas trans, intersex y no binarias. A los fallos propios de la heteronorma del sistema se une que hay muchos factores —el miedo, el desconocimiento— que hacen que las mujeres mayores LBTIQ+ no se identifiquen como tal, como demuestra la encuesta citada, donde el 12,3% de las mujeres mayores de 75 años entrevistas eligieran la opción N.S/N.C.
Feminización y LGBTIrización de la pobreza

El enfoque clásico de la pobreza en la vejez requiere de un abordaje crítico y que se hable de “precariedad social” de las personas mayores, que, como señala Beatriz Gimeno, “consiste en disponer de poco dinero y tener pocas o nulas esperanzas de poder disponer alguna vez de más”. Tal como recoge el estudio Mayores LGTBI: historia, lucha y memoria de la FELGTB (2019), mientras que la mayoría (65%) de mujeres lesbianas tiene unos ingresos de entre 600-1.500€, el 81% de los hombres gais tienen ingresos superiores a 1.000€. En el caso de las personas trans, el riesgo de pobreza severa afecta a un 72% de las personas del estudio.

Además, la división de los cuidados que se genera entre Estado y familia lleva a las mujeres mayores LBTIQ+ a una situación de abandono. Como recoge Marina García, “al mundo homosexual le ha estado vetado el modelo único de familia, el heterosexual, según el cual, el entorno social empuja y ayuda a tener una familia propia que acompañará a lo largo de la vida y probablemente en la etapa senil”.

Servicios sociosanitarios
La expulsión del modelo de familia heteronormativo genera una mayor dependencia de los servicios sociosanitarios, como los centros de día o las residencias de mayores. Un 53% de las personas LGTBIQ+ mayores entrevistadas por la FELGTB (2019) consideraron entre sus principales necesidades los servicios sociales y residencias adaptadas, y eliminar las discriminaciones en ellos. En esta línea, el Departament d’Igualtat i Feminismes de la Generalitat de Catalunya (2023) ha elaborado una Guía práctica per incorporar la perspectiva LGTBI+ a les residències i altres centres i recursos per a les persones grans.

Y, aunque es necesario que los espacios sociosanitarios sean seguros y libres de LGTBIfobia, no es suficiente. También hay que plantear una tercera vía de cuidados, la comunitaria. Esta vía comunitaria pasa por poner en el centro la participación de las mujeres mayores en la vida asociativa y, tal como señala la gerontóloga feminista Anna Freixas, “dar valor a las amistades que suponen espacios de apoyo y solidaridad que dan sentido a su proyecto de vida en un momento en el que se hace necesario reorganizar la escala de valores”.

Estos son solo algunos de los muchos aspectos que invisibilizan a las mujeres mayores LBTIQ+ a diario. A raíz del homenaje de Cynthia Veneno podemos establecer una conversación profunda de dónde están las mujeres mayores LBTIQ+, cuáles son sus condiciones de vida y que medidas queremos tomar para realmente generar una comunidad con memoria, libertad y futuro.

domingo, 8 de mayo de 2022

#hemeroteca #lgtbi #trabajosexual | Beatriz Gimeno: “Vuelve a haber mucha homofobia y mucha violencia en la calle. Vamos hacia atrás”

El Diario Cantabria / Beatriz Gimeno //

Beatriz Gimeno: “Vuelve a haber mucha homofobia y mucha violencia en la calle. Vamos hacia atrás”.

Miguel Ángel Hernáez | El Diario Cantabria, 2022-05-08

https://eldiariocantabria.publico.es/articulo/entrevistas/vuelve-haber-mucha-homofobia-mucha-violencia-calle-vamos-atras/20220508130741115602.html 

Beatriz Gimeno (Madrid, 1962) ha dedicado su vida a la lucha por los derechos LGTBI y de las mujeres. Diputada de Podemos en la Asamblea de Madrid, ha sido presidenta de la Federación Española de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB) y directora del Instituto de la Mujer, y ha vivido de cerca algunos de los momentos más importantes en la lucha por la igualdad de derechos, entre ellos el matrimonio entre personas del mismo sexo. El pasado viernes acudió a Cantabria para protagonizar un debate sobre la prostitución en la sede de Podemos en Santander, y en este mismo espacio atiende a eldiariocantabria.es para analizar la situación de los derechos de la mujer, la igualdad y la creciente crispación que parece vivir la sociedad.

Su intervención en Cantabria aborda la prostitución. Usted sostiene que es un tema que ha dividido al feminismo. ¿En qué sentido?
No solo yo, es uno de los grandes temas divisivos del feminismo desde hace 50 años. Simplificando un poco, hay un sector llamado abolicionista que sostiene que hay que abolir la prostitución, y otro sector, que ha ido cambiando de nombre, que pretende regularla. Y luego hay posturas intermedias con muchos matices.

La sociedad ha avanzado mucho en igualdad, pero en la prostitución parece estancada, sigue habiendo muchos tabúes o una mirada muy machista. ¿Cómo se puede cambiar eso?
Es complicado porque, además, el uso de la prostitución ha experimentado un enorme crecimiento en todo el mundo desde los años 80. Creo que la única manera de cambiarlo es haciendo muchas campañas que hagan comprender que la prostitución es una cuestión de desigualdad, no una cuestión laboral, no solo una cuestión de supervivencia para muchas mujeres, que también lo es. Tiene que vincularse a la igualdad. Hay que explicarlo bien para que llegue un momento en que, al menos, todo el feminismo esté de acuerdo en qué es la prostitución, qué significa para nosotras, aunque luego no coincidamos en cómo solucionarlo. Y también hay que ir hacia un cambio en las masculinidades, que los hombres aprendan a tener relaciones sexuales igualitarias y no necesariamente basadas en el poder y la desigualdad, como en el fondo es la prostitución.

Entiendo que una de las formas de afrontar esto es a través de la educación desde muy pequeños.
En la Asamblea de Madrid, un señor me trajo un álbum con flyers de prostitución. Eran 80 páginas donde él había pegado los flyers como si fueran cromos. Lo trajo para que dijéramos algo sobre cómo los niños en Madrid coleccionan esos flyers, los intercambian. Claro, la educación sexual, afectiva y sobre la igualdad que tendrán esos niños no puede ser la misma que la que tendrían si no tuvieran esos estímulos. La cosificación extrema de las mujeres y presentarlas de manera muy desigual también es educación. Creo que es imprescindible una educación sexual y afectiva que enseñe que la igualdad tiene que incluirse también en las relaciones.

Usted es mujer, lesbiana y feminista. ¿Se ha encontrado con mayor discriminación?
También soy una persona con discapacidad, y siempre digo que esa es la mayor discriminación. Si alguna vez tuviera que hacer un baremo sobre lo que más me ha discriminado, que a veces es difícil, sin duda es la discapacidad, que además es una discriminación invisible. Podía haber venido aquí y haberme encontrado con una escalera de 20 peldaños, y me habría tenido que quedar abajo. Reúno muchos factores de discriminación, pero he tenido una vida fácil por mi familia, mi ambiente social y cultural. No he sentido mucha discriminación, pero en el ámbito del lesbianismo conozco a muchas compañeras que lo han sufrido, y como mujer todas, de alguna manera, estamos discriminadas. De eso no se libra ninguna.

En los últimos meses hemos asistido a un incremento de agresiones homófobas y de agresiones a mujeres. ¿Estamos retrocediendo como sociedad?
Creo que sí, ahora está peor que antes. Cuando yo era joven puede que incluso fuera más fácil que ahora. Vuelve a haber mucha homofobia y mucha violencia en la calle, que creo que no se veía tanto antes. Vamos hacia atrás.

¿Qué peligro representa un partido como Vox para los derechos que se han conseguido hasta ahora?
Es la punta de lanza de un movimiento global que se está produciendo. Lo acabamos de ver en Estados Unidos, donde está irradiando con dinero e ideología a todos los países. Es la extrema derecha populista. Es un peligro muy cierto y muy grande en retrocesos. No sé si lograrán cambiar leyes, pero sí están cambiando el sentido común e instaurar uno nuevo mucho más violento, donde se legitiman actitudes machistas que antes no se atrevían a expresar en voz alta. Niegan la violencia machista, instauran la duda sobre su existencia diciendo barbaridades. Yo sé que la mayoría de la gente de Vox no se las cree. Estoy con ellos en la Asamblea de Madrid. Es alimento para los tontos. Lo dicen para sus votantes, pero luego a ellos y ellas les da igual. Es dar alimento a posturas violentas y tensar la vida cotidiana de la gente. Se trata de eso, y luego ellos seguirán siendo gays y lesbianas, que los hay en Vox, y lo que habrán conseguido es hacer retroceder muchísimo la convivencia, que es lo que más va a sufrir.

El PP se opuso a la ley del matrimonio homosexual. ¿No cree posible entonces que pudiera revertirse si llegaran al poder pactando con Vox?
Espero que no haya cambios gordos, pero podría haberlos. Supongo que es lo que persiguen a la larga. Vox es lo que es, y está claro que arrastra al PP. En Castilla y León teníamos una de las leyes contra la violencia de género más avanzadas, y la consejera, del propio PP, era una feminista convencida. Yo he trabajado con ella. En Madrid exactamente lo mismo. Eso tenía cabida en el PP, era un consenso básico. Firmaron el Pacto de Estado contra la violencia de género, y ahora en cambio retroceden. Y lo hacen porque les da igual, lo apoyaban, pero no todo el mundo le daba la misma importancia. A cambio del apoyo de Vox en materia de impuestos le ofrecen darle eso. Se van a producir retrocesos, pero en el caso concreto del matrimonio no creo que se pueda. Cambiar el estado civil de las personas, una vez que se ha conseguido, solo lo ha hecho el fascismo y Franco, y no parece posible que ocurra en una democracia. Creo que esa ley no corre peligro, pero otras contra la violencia pueden correrlo.

Hablando de Castilla y León, Vox denuncia un “adoctrinamiento” en ideología de género en las escuelas. Como mujer y como homosexual, ¿qué le hace sentir?
El jueves, en la Asamblea de Madrid, hubo dos proposiciones sobre adoctrinamiento en las escuelas, una presentada por la diputada Alicia Rubio (Vox) totalmente estrafalaria y ridícula. Quien adoctrina es la Iglesia católica, que enseña la doctrina en los colegios. Educar en derechos humanos, en igualdad, en valores constitucionales y en derechos asumidos como imprescindibles por todos los organismos no es adoctrinar. Hay una andanada contra eso apoyándose en sectores muy reaccionarios que, además, están muy bien financiados, como la organización Hazte Oír, cuyo dinero viene directamente de Estados Unidos. Todo esto me hace sentir triste. Ante los argumentos de esta señora, en la Asamblea se reían hasta los diputados del PP porque eran completamente inasumibles por una persona demócrata. Pero hay gente que los apoya, los van introduciendo y extienden una legitimidad sobre temas que hace 10 años era inimaginable escuchar en una tribuna pública.

Usted ha vivido algunos de los grandes momentos en la lucha por los derechos de la mujer y del colectivo LGTBI. ¿Sigue viendo la misma movilización?
Creo que hay mucha movilización. Se nos dijo que cuando se consiguiera el matrimonio (homosexual) iba a haber una enorme desmovilización y se vio que no. Los colectivos han seguido trabajando porque hay mucho por hacer. Ahora estamos con las leyes trans, que está habiendo mucho problema, con discursos claramente contrarios. El colectivo está muy movilizado, los orgullos de Madrid y que se hacen en las distintas comunidades siguen siendo grandes. Y sobre todo, hay conciencia de un peligro grande que viene y la gente se está volviendo a movilizar.

Al igual que está habiendo esta movilización, ¿se aprecia un aumento de movimientos en sentido contrario?
Hay mucho menos miedo. Han legitimado el discurso de odio. Antes no se podía decir aunque la gente lo pensara. No es que la gente haya cambiado de manera de pensar, es que han legitimado la expresión de un discurso que antes se callaba por vergüenza porque no estaba bien visto. Y eso es lo terrible, porque cuando los discursos se callan por vergüenza, al final la gente termina por dejar de pensar así. Empieza a haber agresiones y miedo en las calles. Pero esto también está cohesionando a los colectivos, la gente está trabajando más, y en estos años que vienen la labor de los colectivos LGTBI va a ser muy importante.

En Bilbao se han producido varios asesinatos con un posible perfil homófobo. ¿Hay también cierta homofobia en la atención mediática? ¿Habría sido igual si hubieran sido mujeres?
En general, si hubieran sido mujeres creo que habría salido mucho más en los medios, pero también depende. A veces matan prostitutas y no sale. También cuenta la situación de las mujeres asesinadas, o si son inmigrantes. Es complicado, no sabemos si es homofobia, el asesino podría matar por otros motivos. Me gusta ser prudentes. Pero si hubieran sido mujeres, salvo en los casos que mencionaba, creo que sí se hubiera dado más relevancia porque creo que ha habido una concienciación en los medios muy fuerte de visibilizar la violencia machista. Hay cierto automatismo en los medios de llamarlo violencia machista o violencia de género y visibilizarlo. Ese es un trabajo importante que ha hecho el feminismo.

lunes, 25 de abril de 2022

#hemeroteca #lesbianismo | Detrás de los gais que ves, también hay lesbianas

El Diario / Una pareja de lesbianas en el Orgullo LGTBI de Valencia //

Detrás de los gais que ves, también hay lesbianas.

La invisibilidad es una de las dimensiones de la discriminación que más sufren las lesbianas frente a los hombres homosexuales, que ocupan un mayor hueco en el espacio público y en diferentes ámbitos como la cultura, el trabajo o la política.
Marta Borraz | El Diario, 2022-04-25
https://www.eldiario.es/sociedad/detras-gays-ves-hay-lesbianas_1_8939996.html

“¡Detrás de las ventanas hay lesbianas!”, gritaban las mujeres en la primera manifestación LGTBI de España, que recorrió hace 45 años las Ramblas de Barcelona. El lema, que sigue escuchándose hoy en las movilizaciones, habla de uno de los estigmas de mayor peso que siguen sufriendo las lesbianas incluso en sociedades en las que la homosexualidad ha ganado en aceptación: la invisibilidad. Ocurre aquí mismo, en España se celebra cada 26 de abril el Día de la Visibilidad Lésbica precisamente para reclamar su presencia en el espacio público, una discriminación que a los hombres gais no les ha afectado igual.

“Cuando la sociedad piensa en la homosexualidad, piensa más en un hombre. Y cuando piensa en nosotras, hay todavía muchos estereotipos negativos asociados. Ese sedimento sigue ahí...”, opina Laura Terciado, una de las impulsoras del podcast estrenado en febrero ‘Maldito Bollodrama’. Una de las razones fue precisamente esa: “Los gais están por todas partes, las lesbianas, no. Nos ha pasado a lo largo de la Historia. Y no porque no las haya habido, sino porque no sabíamos si lo eran”, reflexiona. Ya durante el franquismo, la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social perseguía a los homosexuales, pero fundamentalmente a los hombres. Para la dictadura ellas prácticamente no existían.

Los datos disponibles revelan que ocurre en muchos ámbitos, desde la política a la representación mediática o el mercado laboral, donde los avances son patentes, creen las voces consultadas para este reportaje, pero aún están lejos de la equidad. Un ejemplo: según el último informe del Observatorio de Diversidad en los Medios Audiovisuales, en la ficción española hubo en 2020 un total de 83 personas LGTBIQ, solo un 7%. Uno de cada tres fueron hombres gais, mientras que el estudio llama la atención sobre la “llamativa escasez” de las lesbianas, un 20% del total. “Nosotras no aparecemos en la foto y, cuando lo hacemos, suele ser de forma muy estereotipada”, concluye Terciado.

Otras cifras apuntan al ámbito del trabajo, donde solo un 35% de mujeres está “completamente” fuera del armario frente al 46% de los gais, reveló un estudio en 2019. Eso a pesar de que la visibilización en lo personal es similar en ambos grupos. Cuando se les pregunta por las causas, el 55% de las lesbianas afirmó que para evitar rumores, mientras que los gais eligieron mayoritariamente que “a nadie le interesa lo que haga fuera del trabajo”. Para Eva Pérez Nanclares, secretaria general de la asociación profesional de lesbianas Lesworking, existe “homofobia interiorizada” en ambos, pero percibe “un desempoderamiento profesional de las mujeres lesbianas que hace que intente dar una imagen 'intachable' para la cual la invisibilidad sería una herramienta de escape”.

Machismo y homofobia
Los motivos de la ocultación lésbica son variados. “Es complejo, es una mezcla de muchas cosas”, asegura Beatriz Gimeno, diputada de Podemos en la Asamblea de Madrid y activista feminista y lesbiana. A las lesbianas les atraviesa una doble discriminación, por un lado, lo que tiene que ver con el género y “la tradicional invisibilidad de las mujeres en general” y por otro, la penalización que supone “no seguir la norma heterosexual”, dice Gimeno, que menciona la política como uno de los ámbitos en los que “se ha visto una evolución”, pero aún hay hoy una mayor visibilidad de la homosexualidad masculina.

“Con los políticos gais se nombra, con las lesbianas todavía cuesta decirlo. Hay una ambigüedad que es armarizante”, explica Gimeno, que apunta incluso a que el solo hecho de utilizar la palabra “cuesta más” que hacerlo con el término gay. “Aún no se ha 'normalizado' porque ha estado tradicionalmente asociada a un estereotipo negativo o a la pornografía y al sexo desde la mirada masculina”, manifiesta la ex directora del Instituto de las Mujeres. De hecho, hubo que esperar 14 años desde que salió del armario el primer político gay, Miquel Iceta, en 1999, hasta que lo hiciera una mujer, la socialista Ángeles Álvarez.

La socióloga y activista ‘queer’ Fefa Vila se remonta para explicar las diferencias al activismo de los años 70 y 80 del siglo XX y el encaje de las lesbianas en él. “Se integraron en el movimiento feminista, que aunque sí trata en los discursos la sexualidad lesbiana, lo hace de una forma muy interna, muy poco pública en comparación con otros temas como el aborto o la discriminación laboral. El sujeto mujer que se universaliza es heterosexual y se pierde esa oportunidad histórica”, remarca la experta. Por su parte, los hombres gais, con el embiste del VIH, “comienzan a organizarse por su lado en grandes frentes” que “empiezan a reivindicarse y pedir participación en lo que se está dirimiendo y en la institución”, dice Vila.

De ahí, cree la experta, que buena parte de los colectivos LGTBI también hayan estado lastrados por una mayor masculinización que, aunque con diferencias, todavía pervive hoy en día. “También hay un punto que tiene que ver con que a los gais se les ha invitado a participar en un mundo existente de privilegios que un tipo concreto de hombre, basado en la reafirmación de la masculinidad, blanco y adinerado, ha encarnado”, remarca Vila, que pone el foco dos efectos: con ello “también se ha desplazado a otros sujetos gais” y ha hecho que las lesbianas “no participemos de la misma manera en ese escenario”.

Unas más visibles que otras
Esta infrarrepresentación en el espacio público, cree Tatiana Romero, activista mexicana y lesbiana, está especialmente marcada por la precariedad femenina frente a la masculina. “Tenemos unas condiciones materiales totalmente distintas y la visibilidad se vuelve más complicada cuando las necesidades básicas son más difíciles de cubrir, veo una desventaja de origen marcada por el género y la clase muy clara. La capacidad adquisitiva les permite ocupar los espacios públicos de una manera que nosotras no”, esgrime.

Terciado apunta a otro motivo más que tiene que ver con las “estrategias de supervivencia” comunes en las lesbianas, las de ocultarse por la mayor aceptación social del contacto entre mujeres o esconderse bajo relaciones calificadas de amistad, algo que fue frecuente durante el franquismo. “Para ellos es más complicado. Nosotras podemos ocultarlo y es una forma que hemos tenido de vivir también muy relacionada con la invisibilidad de las mujeres en general. Si no me muevo y no digo nada, no existo. Eso también es violencia”, añade la conductora de ‘Menudo Bollodrama’.

Aun así, la invisibilidad no se da igual que antes, cree Beatriz Gimeno, que sí ve señales de avance en este sentido. Sin embargo, lo observa sobre todo “para un tipo muy específico de mujer lesbiana”, añade la diputada, que lamenta el escaso abanico de representaciones de lesbianas que suelen mostrarse. “Se ha dado una mayor visibilidad en los últimos años, pero no han entrado todas las posibilidades. Este hueco está ocupado mayoritariamente por mujeres femeninas, que siguen unos cánones concretos. Una lesbiana masculina creo que tendría más dificultades”.

A lo mismo se refiere Tatiana Romero cuando nombra la interseccionalidad que también se manifiesta entre las mujeres lesbianas. “No es lo mismo tener poder adquisitivo que no tenerlo, ser migrante, racializada o marcadamente masculina que no serlo. Son opresiones que están imbricadas unas con otras y que no se pueden separar. A mí me han insultado siempre llamándome bollera, sudaka y gorda, todo junto”. Y en la medida en que estas “marcas” se van sumando “en los cuerpos”, “más invisibilidad sufren”.

Un círculo vicioso de invisibilidad
Los efectos de la invisibilidad son muchos y variados, coinciden las mujeres lesbianas consultadas para el reportaje, pero algunos les preocupan especialmente. En un momento de ascenso de las denuncias por delitos de odio hacia el colectivo LGTBI, las cifras revelan que la inmensa mayoría de las víctimas son hombres; en concreto el 77% según el último estudio del Ministerio del Interior. Pero eso no quiere decir que las mujeres lesbianas no sufran lesbofobia. “Ocupamos menos el espacio público, pero las violencias que sufrimos pueden ser muy invisibles también, muy naturalizadas y normalizadas”, cree Romero.

Quizás no se trata tanto de agresiones físicas como las denunciadas por hombres gais y bisexuales en el último año, pero sí acoso callejero o en espacios de fiesta, intimidación o actitudes prejuiciosas como las que muchas lesbianas llevan tiempo denunciando en, por ejemplo, las consultas ginecológicas, ejemplifica la activista.

A ello se suman las consecuencias que la falta de referentes tiene para la sociedad en general y para las jóvenes y otras mujeres lesbianas en particular. “De alguna forma es cómplice de esta invisibilidad que sufrimos, generando el círculo vicioso de ignorar que existimos o que nuestra existencia debe llevar esa carga de inferioridad o estigma” que acaba repercutiendo en la ocultación de las que vienen detrás, concluye Pérez Nanclares.

lunes, 11 de abril de 2022

#libros #violenciamachista #justicia | Misoginia judicial : la guerra jurídica contra el feminismo

Misoginia judicial : la guerra jurídica contra el feminismo / Beatriz Gimeno.

Madrid : Los Libros de la Catarata, 2022 [04-11].
224 p.
Serie: Colección Mayor ; 884.

/ ES / Libros / Antifeminismo / Feminismo / Justicia / Machismo / Misoginia / Violencia institucional / Violencia machista
📘 Ed. impresa: ISBN 9788413524368 / 17,50 €
Cita APA-7: Gimeno, Beatriz (2022). Misoginia judicial : la guerra jurídica contra el feminismo. Los Libros de la Catarata. 

[.es] ¿Hay una guerra jurídica contra el feminismo? Las leyes que actúan contra las violencias machistas tienen un impacto limitado si el Estado no vela por su cumplimiento. Esta obra pretende ser una denuncia urgente de las nuevas violencias institucionales contra las mujeres, especialmente en el ámbito de la justicia, y de las que se siguen ejerciendo a pesar de las décadas de lucha feminista por erradicarlas. Pensemos en las dificultades de acceso iniciales de las mujeres a la judicatura; en los prejuicios y estereotipos misóginos que aún impregnan nuestras sociedades y, por tanto, también a quienes juzgan los crímenes contra las mujeres, revictimizándolas o dictando sentencias ejemplarizantes contra ellas. Algunas de estas violencias institucionales son resultado de la reacción misógina ante los sucesivos avances del feminismo, a su mayor presencia y reconocimiento social y legislativo. Beatriz Gimeno analiza la reacción misógina encarnada en distintos procesos y sentencias judiciales, en lo que considera una guerra jurídica contra el feminismo. Algunas de estas resistencias son muy antiguas, como la negativa a juzgar las violaciones como un crimen contra la libertad sexual de las mujeres. Otras son nuevas y terribles, como el rechazo a reconocer y corregir la prevalencia de las agresiones sexuales a menores de edad por parte de familiares varones, lo que se refleja en el síndrome de alienación parental (SAP) y en otros subterfugios derivados de este. Gimeno muestra que las leyes que actúan contra las violencias machistas tienen un impacto limitado si el Estado no vela por su cumplimiento y si no existe una evaluación constante de su aplicación.

👤 Beatriz Gimeno.
Nació en Madrid, vivió en Sevilla unos años. Militante política desde el colegio y el instituto, comenzó a interesarse por el feminismo cuando se apuntó al seminario Feminismo e Ilustración, dirigido por Celia Amorós. Fue presidenta de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans, Bisexuales, Intersexuales (FELGTB) y estuvo en la primera línea de la lucha por el matrimonio igualitario. Su principal ocupación es la escritura y la docencia. Ha publicado doce libros (novela, poemarios y ensayos) y decenas de artículos y colaboraciones. Colabora en varios másteres universitarios de género.

jueves, 3 de marzo de 2022

#hemeroteca #gestacionsubrogada | Explotación reproductiva

Público / Concentración contra los vientres de alquiler //

Explotación reproductiva.

Beatriz Gimeno | Público, 2022-03-03

https://blogs.publico.es/dominiopublico/43756/explotacion-reproductiva/ 

Hay cuestiones políticas en las que la diferencia entre lo que se dice y lo que se hace es tan abismal que no pueden dejar de parecer una tomadura de pelo. Eso da resultado un tiempo, no puede sostenerse eternamente. Una de esas cuestiones es la de la explotación reproductiva donde toda la izquierda dice estar en contra pero se dan pocos pasos. Es el momento de hacer algo efectivo en contra de esta práctica. Después de estar en la política institucional puedo entender que a veces no se hacen cosas porque no se puede o porque no te dejan; porque aunque un ministerio quiera hay otros (del mismo gobierno o incluso del mismo partido) que no quieren pero si eso es así hay que explicarlo. La distancia entre el decir y el hacer no puede ser abismal y no puede serlo siempre.

Desde que comenzó la invasión de Ucrania hemos podido ver distintos mensajes en las redes sociales procedentes tanto de agencias como de personas individuales quejándose de la situación en la que esto dejaba a las familias que habían recurrido a los vientres de alquiler en dicho país. Ucrania es, desde hace tiempo, protagonista de las críticas de quienes combatimos la explotación reproductiva porque ésta se da allí con toda naturalidad, convertida ya en un negocio boyante al que no se le ha puesto ninguna cortapisa legal y porque, además, las condiciones en las que esta práctica se realiza son especialmente terribles.

Una asociación que dice dedicarse a la protección de la infancia nacida en Ucrania y Georgia gracias a esta práctica, decía sentir gran preocupación por las cogestantes. ¿Cogestantes con quién? ¿Quién gesta con ellas, a la vez que ellas? Usar esa palabra inexistente para una acción imposible no es sino una manera para tratar de normalizar la expropiación. El artículo en donde se habla de "cogestantes" y donde esta asociación nos cuela un publirreportaje exige al gobierno que haga algo por las familias (las españolas) que han pagado por explotar a esas mujeres ucranianas. El diario El País en cuestión es el mismo que, en otras ocasiones, ha publicado artículos muy críticos con esta práctica y con la manera en que se hace en Ucrania. Pero en este artículo, cualquier atisbo de crítica ha desaparecido. No es extraño que lleguemos a pensar que hay dinero invertido en ese medio por algún lado o, de lo contrario, no se entiende el cambio radical en la perspectiva de una noticia como esta, casi de un año para otro. Lo mismo cabría decir de las televisiones que estos días dan voz a "madres y padres" que lloran aquí, lejos de la guerra, por unos bebés que han considerado una mercancía y que han encargado a un país donde es legal hacerlo y donde se hace barato. Aluvión de reportajes en todos los medios, sin una sola crítica, con un solo punto de vista, no vaya a ser que se estropee el negocio.

La guerra ha servido también para que algún partido como el PdeCat aproveche para pedir que se regule. Con una población que tiene al 33% por debajo del umbral de la pobreza, aprovechar una coyuntura como una esta para pedir que se legalice algo que va contra los Derechos Humanos es especialmente repugnante. Es evidente que está existiendo presión para utilizar el momento de la guerra y la situación de excepción para dar un paso hacia la regulación. Yo creo que es el momento para exigir que se ilegalice plenamente; que se ilegalice quiere decir que el hecho de recurrir a esta práctica tenga consecuencias que disuadan a los futuros explotadores de mujeres de recurrir a ella.

Por lo que sabemos, el Ministerio de Igualdad tiene previsto considerar la explotación reproductiva como una forma de violencia contra las mujeres así como prohibir las ferias comerciales que ofrecen abiertamente esta práctica. Son pasos importantes. Pero todas sabemos que el paso fundamental sería revocar la posibilidad de inscribir a los bebés en el registro civil de manera sencilla. No se puede seguir criticando los vientres de alquiler y no exigir al Ministerio de Justicia que derogue la instrucción que permite la explotación de mujeres pobres en otros países. Lo que no se puede hacer aquí no debería poder hacerse tampoco fuera o, al menos, no debería validarse aquí. Otros países tienen cerradas estas inscripciones, así que no es imposible. No podemos normalizar el mercado de la explotación reproductiva, sino que hay que combatirlo de manera más decidida.

Desde los poderes públicos se pueden hacer muchas más cosas. Pero una de las más importantes, junto con la derogación de la Instrucción, es deslegitimar socialmente esta práctica. Hay que presionar a los medios (presionar con convenios de Igualdad no es censurar) para que no se conviertan en vías de transmisión de los publirreportajes del lobby de la explotación reproductiva. De la misma manera que se firman convenios (previstos en las leyes) para ofrecer información ajustada sobre la violencia machista o sobre la igualdad, este asunto debería estar incluido. No puede ser que sigamos siendo casi exclusivamente las feministas las que llevemos el peso de criticar esta forma de explotación. Es difícil de asumir que siendo una práctica que está a punto de ser considerada legalmente como una forma de violencia contra las mujeres, estando prohibida en España y en casi toda Europa, los medios sigan presentándola socialmente como normal y sigan dando voz a historias que buscan normalizarla. Es una cuestión de derechos humanos de las mujeres, pero también de la infancia. Los bebés ni se compran, ni se venden, ni se encargan por contrato. Las mujeres no pueden poner precio a su capacidad reproductiva porque eso supone abrir la puerta a un mercado en el que las más pobres se verán obligadas a entrar. Cerremos la puerta ya a esta barbarie.

Beatriz Gimeno. Política y activista a favor de los derechos LGBT. Diputada por Podemos en la Asamblea de Madrid y responsable del área de igualdad de Podemos en la Comunidad de Madrid.

miércoles, 2 de febrero de 2022

#hemeroteca #machismo #futbol | ¿Qué hacer con el entrenador del Rayo Vallecano?

Google Imágenes / Carlos Santiso //

¿Qué hacer con el entrenador del Rayo Vallecano?

Beatriz Gimeno | beatrizgimeno, 2022-02-02

https://beatrizgimeno.es/2022/02/02/que-hacer-con-el-entrenador-del-rayo-vallecano/

Primero escribí un tuit en estado de máxima indignación, como se escriben los tuits que más éxito tienen. Cuando iba por 12.000 retuits, y vistas algunas de las respuestas, me puse a pensar. Siempre hay que pensar antes de escribir nada, nunca lo hacemos.

Las declaraciones de Carlos Santiso se produjeron en privado y hace años. En general no soy partidaria de que las declaraciones privadas salgan de ese ámbito y te persigan para siempre. No lo he sido nunca. Todo el mundo es susceptible de decir una burrada y aunque las burradas te califican (esto es así), obviamente no es lo mismo decir una cosa que hacerla; se puede cambiar de opinión, se puede aprender, se puede reconocer el error, se puede estar haciendo una broma de mal gusto, se puede estar haciendo el machito, se puede estar mintiendo. Uno puede ser un machista irredento y si no contraviene la ley, tendrá derecho a tener una vida.

Una cosa es que no se te persiga legalmente, ni se te encarcele, ni se te multe como pienso que no se debe encarcelar, ni multar, ni perseguir al cómico que hizo aquel espantoso chiste de las personas con discapacidad ni a ningún cómico. Un chiste o un comentario sobre violaciones -aunque sea asqueroso- no debe conllevar sanción penal. Otra cosa distinta es la sanción social, que esa es incontrolable. Si tienes una opinión que está duramente deslegitimada socialmente, en general para bien, y aun así quieres expresarla te arriesgas a que salga a la luz, se conozca y recibas una dura sanción social. Eso es normal, inevitable y, por lo general, es un avance ético. La sociedad va construyendo sus barreras éticas a base de, entre otras cosas, ir deslegitimando opiniones que cada vez más nos parecen repugnantes. Si no te gusta que te critiquen, no hagas ese chiste, no lo dejes por escrito, no lo cuentes. Lo mejor sería que no lo pensaras, pero eso es cosa tuya. Si te gusta provocar, hazlo y aguanta. La sanción social y la legal son cosas distintas. Si los chistes de violación ya no hacen gracia, no los hagas. Si ves que lo que dices hiere a gente, no lo digas. La pugna por la legitimidad de la opinión es algo que se va construyendo día a día y es fruto de batallas sociales en una y otra dirección, y tiene avances y retrocesos.

En muchos aspectos las declaraciones de Carlos Santiso son como un puñetazo. Nos muestran un pensamiento patriarcal en estado puro, nada contaminado por el miedo o por la prudencia, son en privado y a un círculo que se supone que las comparte. Son declaraciones que no se escuchan públicamente a menudo, aunque sepamos que hay personas que piensan así. En cierto sentido son “perfectas” para demostrar algunas cosas que a veces se quedan en la teoría. Aquí se bajan a tierra. Son como un puñetazo por varias cosas: la primera, la falta de empatía con una menor violada por varios hombres. Pura cultura de la violación. Alguien que banaliza una violación de esta manera, cualquier violación, pero parece que una menor tiene aun menos recursos para soportarlo, parece un ser humano sustentado por una armadura patriarcal férrea y muy antigua que a veces pensamos que ha desaparecido. Pero no, está ahí. Esa niña, para Santiso, es una cosa.

En segundo lugar porque muestra fría y tranquilamente, sin pasión, algo a lo que es complicado asistir antes de que se produzca; a lo que es complicado acceder cuando aún es teoría y no ya como delito cometido, cuando la rabia, la barbarie o la indignación, lo manchan. Santiso dice, fríamente, que violar entre varios a una mujer contribuye “a hacer equipo. Toda la teoría feminista de lo que significa para los hombres la violación o el sexo en grupo condensada en una frase. La cultura de la violación en su máxima expresión. Es que es así, es que así ha sido siempre. Es que violar juntos “hace equipo”, contribuye a sostener la masculinidad unos de otros, a reforzarla; contribuye a, mediante la exhibición del sexo ‘sobre’ un cuerpo convertido en cosa crear ese sentimiento de hermandad que se busca. Soy un hombre porque me habéis visto serlo; y yo te he visto a ti y doy fe de ello. La masculinidad tradicional necesita ser validada por otros hombres, espectacularizada para que tenga el efecto deseado; y así, validándose unos a otros con el cuerpo de una mujer como intermediario, serán hermanos, se sabrán hombres; la fratria a pleno rendimiento. Si el deporte de equipo tradicionalmente ha estado vinculado a ser muy hombre, nada mejor que forjar lazos entre ellos con la mediación del cuerpo femenino. Los lazos que debe crear violar en grupo producen seguridad, autoestima, fuerza, solidaridad masculina. La frase de Santiso servirá durante años para explicar el papel de la violación (o del sexo) grupal en la construcción de la ‘masculinidad fuerte’ con la que el deporte está muy relacionado. Habremos ganado mucho cuando los hombres heterosexuales dejen de pensar el sexo como algo que se hace con los que miran, con aquellos a quienes se cuenta, como una hazaña bélica, para pasar a vivirlo como un gozo compartido con la otra.

Por último y esto es importante, una periodista me hace esta pregunta: ¿este señor merece ser despedido por unas frases dichas hace años y en privado? Ha pedido perdón de manera convincente, reconocido su machismo y pide “no ser destruido como ser humano”. Y me quedo pensando en eso. Lo primero que me sale es explicarle que la niña de quince años violada por tres jugadores es también un ser humano, cosa que suele olvidarse cuando se banaliza una violación. Después, en general, siempre pienso que todo el mundo puede cambiar y que igual que un tipo que hace chistes sobre violaciones no tiene que ser juzgado ni multado, (la crítica social es algo con lo que tendrá que lidiar, cosa suya) yo no me metería en si es o no despedido. Pero es aquí donde creo que el contexto es fundamental. Si fuera jardinero me daría igual que fuese despedido o no, pero es entrenador de un equipo de futbol femenino.

Poner a un machista al frente de unas jóvenes deportistas que soportan cada día una cantidad ingente de machismo, sólo por ser intrusas en un mundo masculino, es una perversión. Las mujeres deportistas necesitan y merecen técnicos que crean en la igualdad, que las animen, que empaticen con sus problemas, que las valoren como deportistas y que defiendan su papel en el deporte. Un tipo que piensa que violar a una mujer contribuye a hacer equipo (masculino) no está capacitado para estar al frente de un equipo femenino. Y por último, parte de la responsabilidad de que esto haya pasado la tiene la directiva que contrató a este señor conociendo ya estas declaraciones. Y si indagamos un poco, veremos que la directiva que contrato a este hombre es la misma que niega a sus jugadoras derechos laborales y deportivos que si ofrece, en cambio, a sus jugadores. Todos los machistas se conocen, se reconocen y se gustan.

Y TAMBIÉN…
Vetan a Carlos Santiso a participar en charlas sobre el deporte femenino.

El Ayuntamiento de Madrid tomó cartas en el asunto tras las polémicas surgidas con el entrenador del Rayo Vallecano femenino.
SuperDeporte, 2022-02-16
https://www.superdeporte.es/futbol/2022/02/16/vetan-carlos-santiso-charlas-62791886.html
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El indefendible caso de Carlos Santiso.

Alguien capaz de tener ese pensamiento, tan siquiera imaginarlo y trasladarlo a otro grupo de personas, ¿está capacitado para ejercer un rol como el que tiene?
Carla Suárez | El País, 2022-02-13
https://elpais.com/deportes/2022-02-13/el-indefendible-caso-de-carlos-santiso.html
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La dicotomía del Rayo: un barrio contra un presidente.

Los hinchas del equipo madrileño subrayan el espíritu obrero del club frente a las reiteradas “provocaciones” de Martín Presa, al que acusan de vivir de espaldas a la realidad social de Vallecas.
Eleonora Giovio | El País, 2022-02-13
https://elpais.com/deportes/2022-02-13/la-dicotomia-del-rayo-la-vallecas-social-y-un-presidente-que-vive-ajeno-a-ella.html

viernes, 10 de diciembre de 2021

#hemeroteca #endohomofobia #testimonios | Miguel Bosé y la homofobia

Público / Miguel Bosé //

Miguel Bosé y la homofobia.

Beatriz Gimeno | Público, 2021-12-10

https://blogs.publico.es/otrasmiradas/54541/miguel-bose-y-la-homofobia/ 

Después de ver y leer la entrevista que Luz Sánchez Mellado le hizo a Miguel Bosé en ‘El País’ (¡qué paciencia!), se me ocurrió hojear la biografía que ha escrito el cantante. Bosé es un personaje de la cultura popular que siempre me ha resultado intrigante, como a mucha gente. Un personaje que terminó siendo muy querido y admirado y ha terminado siendo carne de meme. Comenzó siendo un ídolo de adolescentes que encarnaba la España que salía del franquismo y ansiaba ser moderna y sexualmente despreocupada, y ha terminado convertido en un personaje algo siniestro que da entre miedo y rabia y que genera bastante consenso en su contra. Es, en todo caso, un personaje intrigante.

Después de haber leído su libro puedo decir que entiendo un poco más cómo ha terminado siendo ese personaje desagradable que conocemos. Me da la impresión de que el Bosé actual es uno de los resultados posibles y no deseados de la historia gay de este país. Él es la prueba encarnada del daño que hacen el machismo y la homofobia, transmutada en homofobia internalizada. Diría que Miguel Bosé lleva el monstruo dentro, no ha podido con él y con el paso de los años el monstruo está pudiendo con él. Bosé era un niño gay, más allá de lo que él pensara de sí mismo e incluso más allá de con quien tuviera relaciones sexuales ya de adulto. Era lo que la sociedad -y sus padres- entendían por un niño afeminado. Un niño gay que es un adulto que aún no sabe que los genios no tienen por qué ser amables, ni acogedores, que pueden resultar despiadados y terribles.

Todo su mundo infantil está plagado de machistas de manual, de misóginos y de masculinidades feroces que no deben ser imitadas ni admiradas, aunque al niño se le dijera que sí y él estuviera dispuesto a creerlo. Picasso, por ejemplo, que destruyó a todas las mujeres con las que se relacionó (menos una de ellas) es la prueba viviente de que la convivencia con un genio artístico no tiene por qué ser positiva. Y no es el único. El ambiente en el que Bosé creció resulta de una masculinidad asfixiante, castrante y sumamente despiadada para el niño que él era; no es de extrañar que desarrollara una homofobia internalizada que se lo ha terminado comiendo por dentro. Que sea bisexual, como afirma, u homosexual no pone ni quita nada y es indiferente. Todos le creían gay, el público también. Y sobre todo lo creía su padre.

La homofobia hace daño no sólo por las agresiones externas que se puedan sufrir a lo largo de la vida. La homofobia puede muy fácilmente convertirse en odio hacia uno mismo. El odio que se recibe de fuera se introduce en uno y aúna el miedo a las agresiones externas de todo tipo, con sensaciones de autodesprecio y de inferiorización. La humillación autopercibida, la sensación de fracaso, el miedo a no ser querido, el miedo a no ser lo que los demás esperan de uno, especialmente las personas a las que quieres y que deberían quererte, como los propios padres, es algo que en el caso de Bosé resulta muy evidente en sus memorias de infancia y adolescencia. Y podemos adivinar el miedo permanente a que los demás descubran un secreto que, por otra parte, salta a la vista y que todos conocen, así que intentar ocultarlo es siempre un camino que no lleva a ningún sitio excepto a lugares de sufrimiento.

La homofobia que se convierte en homofobia internalizada, en el caso de Miguel Bosé, es sencillo advertir que tiene su origen en el machismo brutal de su propio padre, empeñado en "heterosexualizarle" como fuera. Él mismo explica que no era sencillo ser un niño "diferente" frente a un torero franquista y machista para quien la heterosexualidad tiene que hacerse explícita en todo momento en forma de masculinidad misógina y militante y llevarse como una medalla prendida al pecho… o a los genitales. El propio Bosé explica en sus memorias la brutalidad de su padre y su permanente desprecio ante comportamientos de su hijo que aquel consideraba como no masculinos. Es evidente que el profundo desprecio que el padre sentía por su hijo y su misoginia, derivaron en un profundo autodesprecio enfermizo que es con lo que Miguel Bosé ha tenido que lidiar toda la vida.

Creo que no ha podido sobreponerse a esa primera herida. Muchos lo consiguen pero en el caso de un sex simbol de adolescentes intuyo que debía ser mucho más complicado. Intuyo el terror a dejar ver que todo podía ser un fraude. La lucha consigo mismo para autoconvencerse primero y para fingir después, para llevar adelante una vida sostenida en la necesidad de no defraudar las expectativas; las expectativas heterosexuales, las expectativas puestas en él por su macho/padre y por una sociedad que demandaba conocer a sus novias. Intuyo mucho sufrimiento y es evidente que Bosé nunca ha terminado de sentirse cómodo consigo mismo. No se trata de un psicoanálisis de urgencia, es algo que se lee con facilidad en su autobiografía si se conoce cómo funciona la homofobia internalizada.

La profundidad de su herida queda de manifiesto cuando recordamos que seguía negando que era gay (o bisexual) incluso cuando era un mito gay y cuando la mayoría de cantantes o artistas gays o bisexuales salían del armario sin dificultad. Miguel Bosé se paseaba por los bordes del mundo gay, aparecía en revistas gays, y todo el mundo daba por hecho que era gay en una sociedad, la de los 90 y 2000 en la que una persona como él no hubiera pagado precio alguno por reconocer lo que todo el mundo sabía. Pero no lo hizo; supongo que no pudo. La barrera que él había construido ante sí mismo y ante el mundo para esconderse era demasiado profunda como para poder derribarla y lo cierto es que ni siquiera ahora le resulta cómodo verbalizar su supuesta bisexualidad. Cuando Luz Sánchez Mellado le pregunta por ello en la famosa entrevista se niega a hablar de ello y muestra un nerviosismo inusitado teniendo en cuenta que le ha preguntado por lo mismo que ha escrito en el libro. La misma incomodidad le vimos en la entrevista de hace un tiempo con Jordi Évole. No me extraña que esté sin voz si no es capaz de verbalizar ciertas cuestiones fundamentales en la vida de cualquier persona. Bosé es la prueba de que la homofobia internalizada hace tanto daño como la que viene del exterior que, en definitiva, es la misma.

viernes, 26 de noviembre de 2021

#hemeroteca #fiestas #politica | Pesadilla en Navidad: el caso de Vigo y Abel Caballero

Público / Abel Caballero, el 'illuminati' de Vigo //

Pesadilla en Navidad: el caso de Vigo y Abel Caballero.

Beatriz Gimeno | Público, 2021-11-26

https://blogs.publico.es/dominiopublico/41433/pesadilla-en-navidad-el-caso-de-vigo-y-abel-caballero/ 

Este es un artículo modesto en el que no quiero parecerme a cierto escritor madrileño y, por eso, comienzo diciendo que no soy de esas personas que pide que no pase una procesión por su calle o que no se celebren las fiestas patronales de su ciudad, que no haya verbenas o que la gente se quede en su casa cuando ganamos un Mundial. Asumo con naturalidad que en las ciudades hay días festivos llenos de ruido y todas las celebraciones me gustan; soy muy de festejos... en las ciudades tiene que ser compatible la fiesta con la vida. Pero lo de Vigo no es compatible. Es un atropello al derecho fundamental a poder vivir con cierto silencio.

Hace un par de años me mudé a un chalet en una urbanización en Guadalajara. El lugar es tranquilo y lo visité varias veces antes de decidirme. Me mudé en invierno y en verano descubrí que el vecino alquila su chalet para organizar todo tipo de fiestas durante todos los días del verano, lo que implica vivir al lado de una discoteca todo el día; la noche parece que es la única prohibición que se respeta. Este señor me ha robado la vida y yo no me puedo defender. En mi casa, durante el verano, no se puede estar en el jardín leyendo, ni charlando, ni comiendo... Existe el derecho a escuchar música que, como todo derecho, tiene que ser compatible con el derecho a vivir sin música. No existe el derecho a invadir con tu música el silencio de las vecinas. Por eso existen normativas que buscan que ambas cosas sean compatibles, aunque en España dichas normativas son siempre muy laxas porque este es un país que otorga a los contaminadores de cualquier cosa, ya sean públicos o privados, todos los derechos que niega a la gente corriente.

Acudí al Ayuntamiento, hablé con concejales y abogados, puse denuncias y el resultado es: nada. El derecho de ese señor a poner su música está por encima de mi derecho a vivir una vida en la que no tenga que escuchar cada día la música ajena a un volumen incompatible con cualquier otra actividad. No me hacía falta esta experiencia para darme cuenta de que lo que el Ayuntamiento de Vigo se propone hacer con los vecinos durante los próximos dos meses es una invasión intolerable del derecho de estas personas a vivir, no ya en silencio; a vivir sin más. Los villancicos sonarán durante dos meses de 17:00 a 21:00 horas los días laborables, mientras que los viernes, sábados, domingos, festivos, vísperas de festivos y puentes (o sea muchos días navideños) estarán sonando de 11:00 a 14:00 y de 17:00 a 22:00 horas, nueve horas al día en total. No es sólo que se imposibilita la vida, es que se tortura también a las trabajadoras de los comercios que tengan que pasarse el día con la musiquilla en el cerebro.

Hace unas semanas entré en una tienda de moda de esas que tienen música todo el día a un volumen altísimo. A mi me hacen salir corriendo, pero asumo que estará estudiado que a mucha gente le produce el efecto contrario y entrarán a comprar atraídos, precisamente, por la música. Le pregunté a una trabajadora joven y me dijo que era una tortura y que había perdido audición después de años trabajando en esas condiciones, que además le costaba dormir y que tenía que tomar tranquilizantes para calmar los nervios que le producía pasar todo el día en una especie de discoteca. Y hablo de una chica joven a la que puede que dicha música le gustará para su ocio. Pero no hay nadie en el mundo que pueda estar bien oyendo nueve horas al día Los peces en el río. Ser obligada a escuchar durante dos meses un villancico varias horas al día supone impedir la lectura, el pensamiento, y cualquier trabajo que requiera concentración, supone poner nerviosos a niños y niñas y también a los animales domésticos y supone someter al personal que está trabajando a niveles de ruido que aumentan de forma exponencial el estrés y que son causa de enfermedades profesionales, supone convertir las calles que son de todas, que son para pasear, charlar, ir en bici, salir con los niños... en un centro comercial.

No puede ser progresista, ni siquiera lejanamente, quien arrasa con los derechos de unos para convertir toda la ciudad en un parque temático de la Navidad. Me gustaría tener la capacidad de echar maldiciones efectivas sobre los alcaldes y alcaldesas que convierten nuestras ciudades en centros comerciales y no en espacios para vivir; que confunden vida con consumo y con negocio. Malditos todos estos alcaldes y alcaldesas que entienden sus ciudades únicamente como un producto, como un espacio para hacer negocio; los que entienden las ciudades como oportunidades para atraer turistas al precio de expulsar a sus habitantes menos pudientes, que pasan de habitantes de su ciudad a meros trabajadores/as que acuden por las mañanas a trabajar a una ciudad que ya no es suya.

Estos alcaldes son, literalmente, la peste. Necesitamos alcaldes y alcaldesas que trabajen para convertir sus ciudades en espacios de vida y no de consumo y contaminación. Y sí, ya sé que gran parte del vecindario estará encantado con el festival de música (por eso le votan, supongo) y también sé que el alcalde Abel Caballero está contentísimo de haberse conocido y aspira, incluso, a que le conozcan en Marte. Y sí, sé también que los representantes de los partidos políticos no podemos parecer aguafiestas, que luego viene Ayuso con su libertad y sus cañas y arrasa. Pero yo quiero, en esta modesta columna, expresar mi opinión pero, sobre todo, expresar mi solidaridad con los amantes del silencio, con las disidentes y los disconformes; con los perros y gatos, con los niños, los jaquecosos, las insomnes, los poetas e incluso con las deprimidas; porque no hay nada que contribuya más a aumentar la depresión que encontrarse sentada en medio de Disneylandia sin saber cómo se ha llegado allí.

jueves, 15 de julio de 2021

#hemeroteca #violenciamachista | No es el fútbol

Público / Campaña contra la violencia machista //

No es el fútbol.
Beatriz Gimeno | Público, 2021-07-15

https://blogs.publico.es/otrasmiradas/50758/no-es-el-futbol/

Un equipo de futbol pierde un partido importante y cientos de mujeres, quizá miles, se echan a temblar en la soledad de sus casas. Un equipo de futbol pierde y miles de mujeres son apaleadas. Algunos hombres se enfadan cuando su equipo de futbol pierde y sienten la necesidad de romper cosas, mujeres incluidas. Las autoridades sacan a la Policía cuando ven que se están pasando con el mobiliario urbano, pero lo de las mujeres es otra cosa. La Policía y quienes la dirigen no se muestran tan preocupados por las mujeres como por las cosas. Otras mujeres ponen anuncios ofreciendo sus casas como refugio. Esto no es ‘El cuento de la criada’, es la realidad que saltó a los medios durante el partido de la final de la Eurocopa que jugaron Italia e Inglaterra. En el Reino Unido ni siquiera hay una estadística que cuente los asesinatos machistas. No sabemos, no saben, cuántas son las asesinadas cada año, cada mes. Cuántas las que son apaleadas porque ha perdido su equipo y los hombres se han enfadado. No nos engañemos pensando que eso ocurre allí porque ocurre en todas partes. Como todo lo que se refiere al machismo todo es posible y lo que ocurre en un lugar ocurre en otros, sólo hay que hacerlo visible.

Hace unos días, después de la final de la Eurocopa, nos enteramos de que había una campaña en redes sociales para que la gente ofreciese su casa a mujeres desconocidas ante el, por lo visto, habitual aumento de la violencia machista tras los partidos de fútbol. Mientras muchas personas veíamos el partido con emoción, con amigas y amigos y en un ambiente festivo, muchas mujeres lo veían con pánico y deseando que el equipo de sus maridos y compañeros no resultara perdedor. Las bestias apalean a "sus" mujeres igual que rompen el mobiliario urbano, porque ellas también son cosas y están cerca. Y porque expresan no se sabe qué perverso sentido de la masculinidad rompiendo cosas y apaleando a mujeres.

Las cifras demuestran que la violencia machista aumenta cuando hay partido pero, a tenor de lo leído en estos días, no todo el mundo tiene claro quién provoca la violencia machista, así pues no parece que tengan ni la más ligera idea de cómo evitarla. El viceministro de Justicia, el conservador David Wolfson salió a recordar que "aunque todos queremos que gane Inglaterra, debemos acordarnos de aquellas para las que (el fútbol en casa) es una amenaza a menudo acompañada de alcohol y violencia". Pero yo veo el fútbol en casa y no lo percibo como una amenaza. El futbol no es una amenaza, son determinados hombres los que son una amenaza cuando ven el fútbol; aunque, en realidad, esos hombres son una amenaza siempre y si no fuera el futbol sería cualquier cosa; esa historia ya la conocemos: la comida fría, los niños que molestan, que hablas cuando no quiero o que te pego porque eres mía.

Igualmente, un estudio muy sesudo publicado el 4 de julio por el ‘Centre for Economic Performance de la London School of Economics’ ha cruzado los incidentes de violencia con el horario de 800 partidos del Manchester United y el Manchester City celebrados entre 2012 y 2019 y ha concluido que las agresiones aumentan un 8,5% en las diez horas posteriores al inicio del encuentro. Si los partidos se celebran por la tarde hay más violencia y si se celebran por la noche, hay menos. La razón, concluyen los investigadores, es que los agresores pegan menos por la noche porque beben menos ya que al día siguiente tienen que ir a trabajar. No es el futbol, dicen, es el alcohol.

Sin embargo, durante el último partido que jugó España y en el que perdió en la tanda de penaltis, las personas que lo vimos en mi casa alguna cerveza de más sí que nos tomamos y yo, que no estoy acostumbrada, me pasé bastante con el tinto de verano. Nos dio por reírnos primero y por llorar después, cuando perdimos. Los hombres no insultaron a las mujeres, nadie pegó a nadie.

Un informe de la Universidad de Lancaster que analiza la violencia machista durante los partidos recoge que si Inglaterra gana o empata a ellas las apalean un 26% más y si pierde, un 38%. Así pues, si ganan las pegan y si pierden también. No es el fútbol, no es el alcohol, son los machistas y es también un sistema cómplice de la violencia y que no hace nada por terminar con ella. Son los políticos que ponen el dedo donde no es, son todos esos investigadores que sacan conclusiones equivocadas porque no buscan donde hay que buscar, es todo el sistema que no encuentra que este estado de cosas es insoportable y es una sociedad que parece que, en su mayor parte, ha naturalizado esta violencia y que se ha acostumbrado a convivir con ella. No es el fútbol, ni es el alcohol, ni son unos cuantos descerebrados. Es el sistema en su conjunto que, lejos de combatir una determinada manera de encarnar la masculinidad la promociona de múltiples maneras. No hace falta ir a Inglaterra tampoco, están aquí.

Y ADEMÁS...
Refugios libres de violencia machista: así se organizaron las mujeres en Inglaterra tras la final de la Eurocopa.

Un llamamiento espontáneo en redes ofreciendo habitaciones y camas a mujeres en riesgo de padecer violencia machista se convierte en viral. Una demostración de sororidad ante el aumento de las agresiones tras los partidos de Inglaterra.
Público, 2021-07-12
https://www.publico.es/actualidad/refugios-libres-violencia-machista-organizaron-mujeres-inglaterra-final-eurocopa.html

sábado, 17 de abril de 2021

#hemeroteca #violenciamachista | La verdad del documental sobre Rocío Carrasco

Imagen: Público / Rocío Carrasco

La verdad del documental sobre Rocío Carrasco.

Beatriz Gimeno · Directora del Instituto de las Mujeres | Público, 2021-04-17

https://blogs.publico.es/dominiopublico/37526/la-verdad-del-documental-sobre-rocio-carrasco/ 

Hace años escribí un libro, ‘La construcción de la lesbiana perversa’, sobre cómo los medios de comunicación serios (entonces eran serios) construyeron a Dolores Vázquez como la asesina perfecta de Rocío Wanninkhof. Comienzo contando en el libro que, al principio, yo misma pensé que Dolores Vázquez era la asesina. Si la habían detenido, si la fiscalía la acusaba de algo tan grave como el asesinato de una menor, alguna prueba debían tener. No puse demasiada atención en aquella historia.

Cada una de nosotras se pone en guardia ante determinadas situaciones. Por cuestiones ideológicas, familiares, de costumbre, por trabajo…es decir, cada uno/a tiene las antenas dispuestas ante determinadas cosas, pero no las tiene puestas todo el tiempo ante absolutamente todo. Y sí, se supone que mis antenas debían estar dispuestas para prevenirme ante la lesbofobia, pero no lo estaban, ante mi propio estupor. En aquellos años -que no eran estos- parecía que la mayoría de los medios, de los que entonces llamábamos "serios", aun informaban con un mínimo de rigor, aun con su sesgo ideológico, los bulos periodísticos no existían en determinada prensa y a mí, ya digo, sin prestarle demasiada atención, me parecía que la prensa no había caído en el sensacionalismo al informar del caso.

Y eso me pareció suficiente garantía. Cuando apareció el asesino de Rocío me pasé un par de años indagando en esa misma prensa para descubrir por qué yo misma (y supongo que la mayoría de la gente) habíamos llegado a creer que la inocente era culpable. Y eso es mi libro. El relato de cómo la llamada prensa seria construyó, artículo a artículo, un personaje siniestro y culpable a partir de una mujer inocente cuya única culpa era ser lesbiana. Un personaje tradicional de la misoginia, la lesbiana perversa, estaba escondida para aparecer cuando muchas podíamos pensar que era ya un personaje desgastado y, justo por eso, cuando ya teníamos las antenas parcialmente desactivadas.

Han pasado muchos años y ahora nada es igual. Una gran parte de esa llamada prensa seria ya ni es prensa ni es seria y todas nos movemos en medio de bulos, mentiras y desinformación de la que no es sencillo extraer la verdad. Supongo que ahora, sin embargo, tendría las antenas mejor orientadas. Creo que la proliferación de mentiras hace que muchos tengamos el sensor más afinado. He estado pensando en estas cosas mientras he visto el documental sobre Rocío Carrasco, que me ha parecido fascinante para hacer un estudio.

Sería un estudio mucho menos "intelectual" que aquel, en otro plano, pero con similitudes también. Aquel lo hice investigando sólo tres periódicos. Este podría ser un estudio de la construcción de la madre perversa (otro personaje femenino de la misoginia tradicional, tan vigente) a través de los mal llamados programas "de entretenimiento". El documental sobre Rocío es fascinante y terrible. Es terrible porque el sufrimiento de esa mujer, un sufrimiento derivado de la injusticia patriarcal, nos llega a todas y nos da directamente en el estómago.

Pero es fascinante como documento porque es un relato casi perfecto de lo que supone el acoso machista en una pareja y lo fácil que resulta todavía construir el personaje de una mala madre. Este documental es como ver las tripas de la bestia extendidas en una mesa. No le falta detalle. Maltrato físico, psicológico, infidelidad, luz de gas, violencia a través de los hijos/as, aislamiento social y familiar, alineamiento familiar y de la sociedad con el maltratador, autoculpabilización, miedo, deseo de muerte, justicia patriarcal, y todo tipo de mitos sobre lo que debe ser y no debe ser una madre. Si fuera un guion escrito para enseñar lo que puede suponer el machismo en una separación y el maltrato a una mujer a través de su maternidad, nadie lo hubiera escrito mejor. Podría servir para dar clase. Es esto, podríamos decir a las alumnas: es esto.

Las cadenas de televisión y las revistas del corazón que han sido las transmisoras de esta historia han construido el personaje de Rocío como una mala mujer y una mala madre (que suele ser lo mismo) y, a partir de esta imagen, la han machacado durante 20 años. La diferencia es que aquí, todo es mucho más epidérmico que en el caso de Dolores Vázquez. Yo no conocía nada de lo que estoy viendo estos días en la televisión pero si en el caso de Dolores Vázquez había que leer entre líneas cómo tal o cual periódico culpabilizaba a Dolores utilizando determinados adjetivos que nos remitían a imágenes inconscientes que todas y todos llevamos dentro en esta cultura, basta escuchar dos veces a Antonio David, para darse cuenta de lo que hay.

Y lo que hay no es sólo un ejemplo palmario de lo que llamamos violencia vicaria a través de los hijos contra una madre; lo que hay es la dificultad de probar la violencia psicológica, lo que hay es una sociedad que siempre sospecha de ella antes que de él, aunque él sea un ejemplo paradigmático de lo que no debe ser un padre responsable. Lo que hay es un acoso mediático y social ante una mujer que no tiene manera humana de defenderse. Lo que hay son familiares cobardes que se ponen de parte del que parece más fuerte, lo que hay es soledad y desamparo de la víctima. Lo que hay son mal llamados periodistas que cuentan lo que sea sin comprobar si es verdad o mentira porque, en realidad, eso no importa: las madres tiene que inmolarse, literalmente, en un pira por sus hijos o, de lo contrario son malas madres. El cuestionamiento de Rocío como madre me ha recordado al cuestionamiento de las mujeres violadas. ¿No puso en riesgo su propia vida al defenderse? Entonces no la violaron. ¿No murió cuando dejó de ver a sus hijos? Entonces es mala madre.

A mí no me importa que el caso se conozca por medio de la misma cadena que ha creado al monstruo; quizá fuera la única posibilidad para esta mujer de que su historia se conociera y de poder salir del círculo de horror en el que ha estado inmersa todos estos años. Lo que tenemos es un documento casi insustituible en la visibilización de la violencia machista contra las madres. Claro que la cadena no lo muestra para hacer el bien y luchar contra el patriarcado, pero lo cierto es que quien ha dirigido el documental ha confeccionado un documento tan verdadero, tan descarnado, que trasciende con mucho la intención de la cadena que, mañana mismo, creará otra víctima propiciatoria si tiene ocasión.

Pero el documental de Rocío Carrasco quedará para ser mostrado y estudiado en otros foros. Y en medio del griterío del mal llamado debate posterior, al menos han tenido el gesto de poner a Ana Bernal, una experta en violencia de género para que quien está viéndolo tenga algo de verdad a la que agarrarse. El documental es eso, autenticidad, y la verdad no importa dónde aparezca porque siempre puede salvar a alguien.

jueves, 1 de abril de 2021

#hemeroteca #transfobia #terf | Feministas cargan contra Beatriz Gimeno por haber defendido los derechos LGTB: "No la echaremos de menos"

Imagen: CatalunyaPress / Beatriz Gimeno

Feministas cargan contra Beatriz Gimeno por haber defendido los derechos LGTB: "No la echaremos de menos".

CatalunyaPress, 2021-04-01

https://www.catalunyapress.es/texto-diario/mostrar/2818885/feministas-cargan-contra-beatriz-gimeno-haber-defendido-derechos-lgtb-no-echaremos-menos 

La Alianza contra el Borrado de las Mujeres ha asegurado que no echará de menos a la, hasta ahora, directora del Instituto de las Mujeres, Beatriz Gimeno, que deja su puesto para incorporarse al equipo de Pablo Iglesias en su candidatura a la presidencia de la Comunidad de Madrid.

"No la echaremos de menos ya que en materia de igualdad entre los sexos no ha hecho aportaciones significativas, y ha estado más centrada en hacer activismo pro 'Queer' (palabra despectiva para referirse al colectivo LGTB) que en los asuntos que tienen que ver con la protección de los derechos de las mujeres", ha señalado esta organización.

Según explican, el perfil de Gimeno no era el que ellas ven necesario en una directora del Instituto de las Mujeres. Este cargo, apuntan, "ha de estar en consonancia con el compromiso en la defensa de los derechos de las mujeres basados en el sexo".

"Ha de ser consciente de que la legalización del género como categoría identitaria, como pretenden las leyes de autodeterminación que promueve el ministerio de Igualdad, no es otra cosa que reconocer legalmente el sexismo", apuntan.

La Alianza contra el Borrado de las Mujeres pertenece al Movimiento Feminista de Madrid, uno de los más críticos con las políticas llevadas a cabo por el Ministerio de Igualdad, liderado por Irene Montero.

Despedida esta semana
Esta asociación está en contra de la Ley Trans redactada por el Ministerio por estar en contra de la autodeterminación de género ya que, a su juicio, el género no es una identidad, sino el conjunto de normas, estereotipos y roles, impuestos socialmente a las personas en función de su sexo.

"El género es un instrumento que favorece y perpetúa la situación de subordinación en la que nos encontramos las mujeres. Por eso, admitirlo como identidad implica esencializarlo, anulando por completo las posibilidades de luchar contra las imposiciones que conlleva", explica la organización.

Gimeno se despedía de su cargo esta semana en un acto en el que, junto con Montero, presentaron un cómic dirigido a adolescentes sobre la prostitución. En su intervención, la todavía directora del Instituto de las Mujeres señaló el "honor" que ha sido para ella poder trabajar con la ministra y le agradeció a esta la "confianza depositada" en ella para este puesto.

Montero, por su parte, le agradeció a Gimeno "el trabajo" realizado en este tiempo y se mostró "orgullosa" de la presencia de la directora en su equipo de Igualdad. En su discurso, la ministra ha destacado la labor de Gimeno en favor de los derechos de las mujeres y, especialmente, en lo que tiene que ver con la abolición de la prostitución.

Discrepancias con PP y Vox
También poco antes de su despedida, la responsable del Instituto de las Mujeres compareció ante la Comisión de Igualdad del Congreso, en donde mantuvo un bronco debate con PP y Vox a razón del cambio de nombre del organismo, que antes se llamaba el Instituto de la Mujer.

Los de Casado y Abascal cuestionaron a Gimeno el coste en cartelería y otros aspectos que supone este cambio de nombre, a lo que ella respondió que esa pregunta era un "insulto a la inteligencia" de los españoles y les recriminó que estuvieran pendientes del gasto de lo que "menos cuesta", en lugar de lo que se ha invertido en programas o iniciativas.

"Ha costado muy poco", explicó Gimeno, antes de explicar que su departamento no cuenta con cartelería y la mayoría de soportes son digitales. En este sentido, recordó que este tipo de cambios se producen cada vez que hay un nuevo Gobierno y se modifican los nombres de ministerios u otros departamentos.