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jueves, 22 de noviembre de 2018

#hemeroteca #abolicionismo | “Me duele cuando Federici dice que puede ser peor la explotación del cerebro que la del cuerpo”

Imagen: El Salto
“Me duele cuando Federici dice que puede ser peor la explotación del cerebro que la del cuerpo”
Ana de Miguel, Beatriz Gimeno y Graciela Atencio, feministas abolicionistas, explican su postura ante la iniciativa de crear un sindicato de trabajadoras sexuales, que ayer frenó la Audiencia Nacional. El acceso a los cuerpos de las mujeres es un privilegio patriarcal que debe ser eliminado en cualquier horizonte igualitario, aseguran.
Patricia Reguero | El Salto, 2018-11-22
https://www.elsaltodiario.com/feminismos/prostitucion-abolicionismo-ana-de-miguel-beatriz-gimeno-graciela-atencio-otras-audiencia-nacional

El Consejo General del Poder Judicial informó ayer de que los magistrados de la Audiencia Nacional han decidido declarar la nulidad de los Estatutos del Sindicato Organización de Trabajadoras Sexuales (OTRAS) al considerar inadmisible que el ámbito funcional de actuación de un sindicato comprenda actividades que, por su naturaleza, no pueden ser objeto de un contrato de trabajo válido como es la prostitución por cuenta ajena, argumentan. Los magistrados responden así a las demandas presentadas por la Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres y la Plataforma 8 de Marzo de Sevilla, ambas posicionadas en el abolicionismo del trabajo sexual, que defiende que la prostitución no puede ser considerada como un trabajo y aboga por abolirla. Una postura que comparten la diputada regional Beatriz Gimeno, la filósofa Ana de Miguel y la directora de Feminicidio_net, Graciela Atencio.

“El problema de OTRAS es que, al constituirse como sindicato, de manera indirecta reconocerlo supondría reconocer también a la patronal, porque un sindicato solo puede existir en tanto que exista una patronal”, reflexiona Beatriz Gimeno, feminista abolicionista y diputada de Podemos en la Asamblea de Madrid, que esgrime el mismo argumento que la Audiencia Nacional cuando apunta que legalizar OTRAS “supondría dar carácter laboral a una relación contractual con objeto ilícito y admitir que el proxenetismo”. De ahí que OTRAS haya puesto al alerta al Gobierno y al feminismo abolicionista, pese a existir ya iniciativas de trabajadoras sexuales en sindicatos, como la sección sindical de la Intersidical en Catalunya.

Gimeno advierte que “este es el camino que ha elegido en otros países las patronales del sexo: formar falsos sindicatos de prostitutas que de manera indirecta consiguen que se normalice y se reconozca a la patronal; a nosotras nos parece perverso”. Según Gimeno, el abolicionismo no persigue a las mujeres que ejercen la prostitución sino que pretende señalar el camino hacia la abolición de la misma. Un camino que incluiría medidas sociales, legislativas, educativas, laborales y sanitarias, enumera. Por lo demás, dice Gimeno, “pueden asociarse, como están haciendo, y organizarse en secciones sindicales, como están haciendo, y no lo tenemos ni que juzgar”.

“¿Te refieres a razones personales, históricas, políticas, filosóficas?”, responde Ana de Miguel a la pregunta de cuáles son sus razones para ser abolicionista. De Miguel tiene de todas. Entre las razones personales, señala como punto de inflexión el hartazgo que le llevó a escribir una carta a El País en 2004 después de ver día a día varias páginas de anuncios de prostitución. “Me da igual si luego tenían 28 u 82 —dice—, el periódico que leía desde los quince años y que recomendaba a mis alumnos tenía todos los días varias páginas de anuncios de prostitución y muchas de las mujeres parecían niñas”. Así comenzó un trabajo de investigación que en 2012 cristaliza con la publicación del artículo La prostitución de mujeres, una escuela de desigualdad humana y luego el libro ‘Neoliberalismo, el mito de la libre elección’ (Cátedra, 2015).

Su camino, sin embargo, venía de más atrás: “Hice la tesina sobre feminismo y marxismo y estudié a Kolontai... todas las marxistas eran abolicionistas. También Flora Tristán, la República española, John Stuart Mill... todos los autores que había trabajado tenían argumentos muy interesantes sobre por qué estaban en contra de la prostitución en el siglo XIX y en el XX, pero no me había detenido a estudiarlo”.

“Nunca me entraron ni por la inteligencia ni por el corazón las películas que me vendían que la prostitución fuera maravillosa”, explica. Sobre por qué OTRAS ha elevado el tono de un debate siempre doloroso y complicado entre feministas, De Miguel añade algunas claves a los argumentos de Beatriz Gimeno: “Las abolicionistas hemos hecho un esfuerzo en los últimos años por argumentar, difundir, pensar… y por tanto hay muchas más personas que han comenzado a ver con otros ojos lo que alguien llamaría la visión hegemónica de la prostitución, que es la de ‘Pretty Woman’”.

Un privilegio patriarcal
Graciela Atencio, periodista responsable de Feminicidio_net —web de referencia en la investigación sobre violencias machistas—, explica que su postura está directamente relacionada con su trabajo de investigación de los feminicidios. “Hay un vínculo entre feminicidio y prostitución debido a que la prostituta en el patriarcado es el cuerpo más desechable de las mujeres”, justifica. “En la era del neoliberalismo, la prostitución se ha convertido no solo en una industria, sino en el último privilegio que los hombres aspiran a seguir teniendo sobre las mujeres”, argumenta.

Además, según Atencio, en España la prostitución forma parte de la foto de país de destino turístico que ofrece algo más que sol y playa. “Si España es uno de los principales destinos del mundo de destino turístico, evidentemente el turismo sexual forma parte de la industria del turismo”, razona. “En ese contexto, ¿no sería ideal que blanqueáramos al lobby proxeneta creando un modelo en el que las mujeres pobres y sin igualdad tengan como opción el ejercicio de la prostitución?”, se pregunta.

Sobre la sindicalización de las trabajadoras sexuales, que apoyaron reconocidas feministas en el manifiesto 'Nunca sin nosotras', cree, como Gimeno, que la experiencia en otros países hace pensar que estos sindicatos acaban funcionando como “agencias de colocación de prostitutas para blanquear una actividad supuestamente empresarial”, como ha ocurrido en Gran Bretaña, Holanda, Suiza, Argentina o México. “En el debate de la prostitución se confunde a la prostituta con el sistema prostitucional, y en los debates en los medios, incluido ‘El Salto’, ves discusiones entre mujeres que están a favor o en contra de legalizar el sindicato cuando hay dos cuestiones invisibles que son fundamentales: los puteros, hombres que quieren preservar el derecho a acceder al cuerpo de las mujeres, y los supuestos empresarios de la prostitución, que para nosotras son proxenetas porque quien se lucra con el cuerpo de las mujeres son proxenetas”.

¿La prostitución se combate o se debate?
Ante la consigna de parte del feminismo abolicionista, que declara que “la prostitución se combate y no se debate”, Gimeno, De Miguel y Atencio enmiendan: sí, claro que se debate. Para Gimeno, esa máxima tiene que ver con un cierto cansancio “porque llevamos 50 años con este debate, que además es un debate viciado”. “Yo no digo nunca que las regulacionistas son proxenetas o que las financia el lobby proxeneta, porque no lo creo, pero sí creo que hay una parte del otro lado que está pagada porque si no, ¿dónde están los empresarios?”, dice.

“Hay gente que es regulacionista de buena fe, pensando que el regulacionismo mejoraría la vida de las mujeres, y hay que explicar que esto no es así”, dice Gimeno, que pasó por el regulacionismo antes de pasar a formar parte de las voces del abolicionismo: “Otra cosa es que parte del movimiento prefiera tener una actitud de combate: lo puedo entender, pero yo soy una teórica y voy a debatir siempre”.

¿Y no pone el abolicionismo en duda a las mujeres que aseguran ejercer la prostitución por voluntad propia? ¿Qué le dice una feminista abolicionistas a una mujer que dice que es trabajadora sexual por elección? “No le dice nada, es una opción que el patriarcado prepara para nosotras, por tanto mientras exista el patriarcado siempre existirá la opción. No tengo nada en contra de que las mujeres lo hagan sino de un sistema que necesita fabricar putas y empobrecer a las mujeres para que se dediquen a eso”, dice Gimeno.

“El ‘no se debate’ lo interpreto como un eslogan, pero por supuesto que podemos y debemos seguir debatiendo”, dice De Miguel, que añade que a ella sí le han pedido que se autocensure para evitar hablar de prostitución. “A mí eso ni se me ocurriría, tengo alumnos que no piensan como yo y han sacado sobresaliente cuando yo he coordinado su trabajo fin de máster”.

“No es que no queramos debatir, es que queremos debatir cómo evitar que esas mujeres caigan en esa situación”, dice Atencio. “El principal problema de la prostitución, como institución del neoliberalismo, es que las mujeres que se prostituyen lo hacen por necesidad; en ese sentido vuestro artículo Al debate de la prostitución le falta la renta básica me pareció muy potente porque es verdad: a la mayoría de esas mujeres, si les dieran opciones, obviamente no se prostituirían”.

En este debate, dice Ana De Miguel, “nos jugamos el concepto de lo que es un ser humano y de lo que como pueblo vamos a tolerar que se pueda hacer con unos seres humanos legítimamente por dinero”. “El consentimiento es que ni me lo planteo, en un planeta tan absolutamente desigual yo puedo encontrar a un ser humano que haga cualquier cosa, todo lo que yo quiero”.

“Lo que más me duele de cuando no podemos ni sentarnos a debatir sobre prostitución es cuando yo siento, y es una percepción individual y subjetiva, que desde el otro lado no se está empatizando con la posición de una mujer que ha sufrido violencia extrema”, dice Graciela Atencio. “Me duele cuando Silvia Federici dice que puede ser peor la explotación del cerebro que del cuerpo”, dice en referencia a la entrevista a la historiadora feminista Silvia Federici en Ctxt. “¿Cómo le dices eso a una mujer que ha pasado años como víctima de trata o prostituida por voluntad propia como parte del sistema prostitucional y ha vivido la experiencia terrible de tener que ser penetrada por hombres por la boca, por la vagina y por el ano. ¿Es eso comparable con la explotación intelectual? A mí me parece que no”.

De momento, la decisión de la Audiencia Nacional frena el sindicato promovido por Conxa Borrell y Aprosex. Pero no contiene las diferencias entre sectores feministas ¿irreconciliables?

domingo, 11 de marzo de 2018

#hemeroteca #prostitucion | La prostitución, la excepción patriarcal

Imagen: ctxt
La prostitución, la excepción patriarcal.
Hablamos de violencia sexual, de cosificación, de misoginia y de otras formas de violencia en la que excluimos a la prostitución… ¿Tanto se habrá colado el discurso de la industria del sexo?
Graciela Atencio | ctxt · Contexto y Acción, 2018-03-11
https://ctxt.es/es/20180307/Politica/18327/prostitucion-feminismo-sexo-machismo-salvados.htm

Antes de encender la televisión y ver ‘Salvados’, que aborda en su último programa una de las violencias machistas más devastadoras de la sociedad humana global, pienso que socialmente nos atrevemos a hablar de la trata con fines de explotación sexual pero no de la institución patriarcal más antigua que la sostiene: la prostitución. Es peligroso el momento histórico que vivimos en España y en el mundo, con la irrupción del movimiento feminista como un sujeto político fuerte y potente que lo cuestiona todo: el Estado, el capitalismo salvaje, el colapso ecológico, los cuidados, el reconocimiento y sanción de las violencias machistas y tantos otros temas centrales en la sostenibilidad de la vida. ¿Por qué es peligroso? Porque el sistema patriarcal encuentra en cada momento histórico rearmarse y volver a fortalecerse. Lo cierto es que parte de la estrategia del rearme patriarcal en el siglo XXI está en la preservación y legitimación social de la prostitución y si no la ponemos en el centro, ya no solo del debate feminista, sino en el centro del debate sobre la sostenibilidad de la vida, probablemente dejaremos avanzar y crecer a las mafias transnacionales de la trata –incluso más fuertes y con mayor poder que los propios Estados- y las consecuencias que esto conlleva: la deshumanización, la proliferación de las violencias machistas como producción pandémica de las sociedades capitalistas contemporáneas y un genocidio particularizado en el feminicidio del sistema prostitucional (mujeres asesinadas por puteros, proxenetas y traficantes con fines de explotación sexual).

Hoy por hoy, la prostitución es inseparable de la pornografía y por ende, del nexo que conecta y retroalimenta a ambas: la industria del sexo. La trata de personas con fines de explotación sexual es solo la cara más despiadada y la línea que separa a la prostitución ilegal (la trata) para proteger a la prostitución legal y el proxenetismo, pero ambas son caras de una misma moneda. La trata, ese crimen intocable de la fratría masculina en el poder, funciona como la reproducción masiva de la prostitución (industria del sexo) y coloniza sociedades desde una especie de multinacional protegida por los Estados. Esa línea de protección, a su vez, sirve para que la prostitución legalizada o alegal (como es el caso de España) y el porno, expandan su consumo y con ello, también dichas actividades se convierten en medios de propaganda de la prostitución, medios que contienen el mensaje y modifican el significado de lo que es la prostitución hasta convertirlo en ‘cool’, guay, atractivo y deseable, un “derecho humano”, un “trabajo digno”, un “derecho laboral” que hay que defender (por deconstruirlo con la mirada de Marshall McLuhan).

El debate ya no se centra en legalizar la prostitución a nivel global sino en convertir a la trata en una industria totalmente legal y el proxenetismo en una actividad empresarial en la que también deben participar las mujeres en su camino hacia la igualdad (igualdad para ser proxenetas); de hecho el discurso del lobby de la industria del sexo es utilizado aquí en España y en América Latina, por cierto activismo de los “derechos de las trabajadoras sexuales” como eufemismo de captación y explotación sexual de mujeres. Existe toda una ‘neolengua’ bien articulada, que ha entrado en la academia feminista y también se la han apropiado organizaciones de derechos humanos como Amnistía Internacional. En la era de la posverdad, se trata de un auténtico vaciadero de significantes relacionados a la prostitución, no solamente para legitimar el término “trabajadora sexual”, sino otros muchos términos como “el consentimiento”, clave en la industria del sexo que lo tergiversa para justificar la trata. En el ‘Protocolo de Palermo’ se especifica en el artículo 3 que el consentimiento dado en una situación de vulnerabilidad no se tendrá en cuenta (sin embargo, en el discurso perverso del proxenetismo, si la mujer captada consiente aunque sepa de antemano que va a ser víctima de una serie de abusos, y firma un contrato y da su consentimiento, entonces ya no hay trata).

La industria del sexo también impregna su propaganda en los grandes medios, en programas de televisión, radios, artículos en periódicos… expandida por ‘youtubers’ e ‘influencer’s y así llegamos a mensajes como el del “porno ético”, “sin putas no hay feminismo”, “ni abolición ni regulación, derechos para las trabajadoras del sexo” o que se eduque sexualmente a través del porno (cuando el porno hegemónico es porno duro, es decir, explotación sexual, cosificación y vejación hasta llegar a su máxima expresión con la violación y otras formas de tortura sexual).

¿Cuál es el límite de la expansión de la prostitución y sus derivados, la trata y el porno? Todavía no lo conocemos pero sabemos que es uno de los más rentables del planeta: cuerpos de mujeres (materia prima) explotables y desechables en diversas cadenas de producción, con enormes beneficios económicos para las élites del poder patriarcal. También parece que el límite de su expansión no se lo pueden poner los Estados, ni los partidos políticos, ni los medios de comunicación, ni la academia ni movimientos feministas. No todavía. Pero el movimiento feminista cumple un papel clave en desenmascarar a la industria del sexo y el proxenetismo. Históricamente, el movimiento feminista ha sabido deconstruir al patriarcado, ha sabido resistirlo y encontrar caminos de lucha hacia la igualdad real entre hombres y mujeres. Hemos dado pasos gigantes en tres siglos y ahora toca dar uno clave, porque en este paso se libra la principal batalla para que las mujeres podamos ser individuos y sujetos de derecho en total igualdad con los hombres: erradicar la prostitución.

Dejémonos de ser embaucadas y embaucados por dicotomías y eufemismos posmodernos (que también proliferan en artículos académicos): “prostituciones (por eso de que existe una prostitución buena y una prostitución mala)”, como el capitalismo bueno y el malo o el putero bueno y el putero malo, el empresario del sexo y el proxeneta, víctima de trata y trabajadora sexual autónoma.

Atrevámonos a abrir la caja de la barbarie que existe alrededor de la trata, la prostitución y el porno, dulcificados por ese actor perverso e invisible que es la industria del sexo.

Nos rasgamos las vestiduras y hacemos campañas contra la cosificación de las mujeres en anuncios de publicidad o en medios de comunicación pero nos olvidamos de las prostituidas en las calles que ofrecen sus servicios en webs y periódicos y muestran sus cuerpos como meros objetos y mercancías.

Nos escandaliza y con razón que una directora de cine, actriz y escritora como Leticia Dolera, haya tenido la valentía de denunciar el acoso sexual por parte de un director de cine, pero no reparamos en el acoso sistemático que sufren las mujeres en la calle, por puteros, policías o dentro de los prostíbulos, en los que los hombres tienen barra libre para sobar culos y tetas.

Tampoco nos escandaliza que la explotación sexual dentro de los prostíbulos sea tan difícil de demostrar y que a diferencia de otras explotaciones laborales, caiga solo sobre la víctima el peso de la denuncia.

El caso de ‘La Manada’ de los Sanfermines causó un inmenso revuelo social, pero: ¿hemos profundizado en que la fuente de inspiración de los cinco jóvenes que violaron a una joven, está en el ‘gangbang’, un tipo de porno que fascina y una práctica del consumo de prostitución? Las Manadas también están dentro de los prostíbulos, usuales entre futbolistas y otras tribus de puteros. ¿Por qué esas manadas no nos espantan?

¿Por qué a algunas personas les extraña que Amelia Tiganus, una activista de derechos humanos de las mujeres, que ha sobrevivido a la trata y a la prostitución, defina a los prostíbulos “campos de concentración exclusivos de mujeres”?

Hablamos de violencia sexual, de cosificación, de misoginia y de otras formas de violencia en la que excluimos a la prostitución… ¿Tanto se habrá colado el discurso de la industria del sexo que nos impide reconocer a la prostitución como una violencia machista?

Si es así, valdrá la pena prender la llama de la revolución del discurso político antes que nada. Y para eso, primero tendremos que sacar a la prostitución del lugar de la excepción patriarcal. Tal vez así podremos empatizar con las miles de víctimas invisibles en España que no tienen la oportunidad de contar su experiencia dentro de los campos de concentración como ha podido hacerlo Amelia Tiganus en ‘Salvados’. Tal vez así podamos arrinconar al sistema prostitucional para que de una vez por todas comience su fin. El camino es largo. Pero, aquí y ahora, bien vale la pena que el movimiento feminista tenga en su agenda política ese objetivo.

Graciela Atencio es periodista y directora de Feminicidio_net

martes, 31 de marzo de 2015

#hemeroteca #mujeres | Feminicidio : el asesinato de mujeres por ser mujeres

Feminicidio : el asesinato de mujeres por ser mujeres / edición de Graciela Atencio
Madrid : Los Libros de la Catarata, 2015 [03]
256 p.
Colección: Los Libros de la Catarata ; 519
ISBN 9788483199886 / 18 €

Otro título: "Feminicidio : de la categoría político-jurídica a la justicia universal"
ES / ENS / REC
/ Feminicidio / Justicia / Machismo / Mujeres / Patriarcado / Política / Violencia machista / Violencia sexual
Biblioteca UPV/EHU
https://millennium.ehu.es/record=b1817042~S1*spi

Violación, tortura, esclavitud sexual, incesto, maltrato físico y emocional, hostigamiento, mutilación genital, operaciones ginecológicas innecesarias, esterilización o maternidad forzadas, mutilaciones en nombre de la belleza. Son múltiples las formas que puede tomar la violencia contra las mujeres y desgraciadamente hay veces que implican la muerte de las mujeres. Entonces hablamos de feminicidio, del asesinato de mujeres por el hecho de ser mujeres. Pero no se trata de un acto puntual, sino que es resultado, por ejemplo, de la cultura putera que tan normal se ve. No se trata de un hecho aislado, ocasional, sino que detrás hay situaciones estructurales de subordinación, dominación y desigualdad que son específicas de las mujeres. De ahí que se requiera una regulación propia, basada en el reconocimiento del derecho de las mujeres a una vida libre de violencia. La ambición de las autoras por conseguir parar el feminicidio es la fuerza de este libro. Todo lo que en él se recoge pretende contribuir a conocer este fenómeno, sus causas, el contexto que lo cultiva y, sobre todo, las medidas que se requieren para poder prevenir y hacer frente a esta realidad. Se incluyen datos actualizados, pero no para ocultar la crueldad detrás de los números, sino con la intención de visibilizar las dimensiones de una problemática que la administración no conoce. Esto, junto con las aportaciones de Ana Messuti, Elena Laporta, Beatriz Gimeno o Irene Ballester, configura una radiografía del feminicidio que permite profundizar en la complejidad de una realidad que no puede dejar de parecernos escalofriante pero también evitable.

Graciela Atencio. Periodista y editora con experiencia en prensa escrita, radio y televisión. Sus trabajos en el periodismo y el activismo de derechos humanos de las mujeres se han llevado a cabo en Argentina, México y España. Desde el año 2010 dirige Feminicidio.net, portal de información y plataforma de cursos online sobre violencia hacia las mujeres. También coordina el proyecto de documentación e investigación del feminicidio en España.

ENLACES
Traficantes de Sueños | Feminicidio : el asesinato de mujeres por ser mujeres
http://www.traficantes.net/libros/feminicidio-el-asesinato-de-mujeres-por-ser-mujeres
>
DOCUMENTACIÓN
“Es un mito que en España no exista el feminicidio"

En su ensayo, el equipo de feminicidio.net señala que el asesinato de mujeres necesita de una categoría lingüística y político-jurídica en nuestro país, porque se trata de una epidemia global.
Blanca Gordaliza | Público, 2015-04-24
http://www.publico.es/sociedad/espana-mata-mujeres-mujeres-mito.html
Feminicidio: una palabra nueva, una barbarie antigua
Graciela Atencio | Mujeres, El País, 2015-03-17

http://blogs.elpais.com/mujeres/2015/03/feminicidio.html
La mitad de las mujeres asesinadas en el mundo lo fueron a manos de su marido o de algún familiar, relata “Feminicidio”
La Fundación Baltasar Garzón presenta con Libros de la Catarata una obra que alerta sobre el drama de morir por ser mujer
A. M. | El Plural, 2015-03-16
http://www.elplural.com/2015/03/16/la-mitad-de-las-mujeres-asesinadas-en-el-mundo-lo-fueron-a-manos-de-su-marido-o-de-algun-familiar-relata-feminicidio/