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miércoles, 18 de septiembre de 2024

#hemeroteca #lgtbifobia #literatura | La historia de amor LGTB entre dos boy scouts que ha entusiasmado a Rusia y ha enfurecido a Putin

Katerina Silvanova y Elena Malisova //

La historia de amor LGTB entre dos boy scouts que ha entusiasmado a Rusia y ha enfurecido a Putin

La novela ‘Un verano en el campamento’, escrita a cuatro manos por la ucraniana Katerina Slivanova y la rusa Elena Malisova, ha sido retirada del mercado en Rusia tras vender medio millón de ejemplares
Xavier Colás | El Mundo, 2024-09-18
https://www.elmundo.es/cultura/literatura/2024/09/18/66e96bb0e4d4d8e5228b45ad.html

Algunas veces la realidad le escribe finales enrevesados a la ficción. Chico soviético conoce a chico soviético en un campamento: ese romance clandestino de entonces volvería a estar igual de prohibido ahora en Rusia. La trama de la novela que ha escandalizado al ‘putinismo’ abarca el período de 1986 a 2006. En una dictadura comunista donde la homosexualidad no tiene cabida, acontece lo inimaginable para el resto: dos chavales se enamoran en un campamento de verano. Después, ocurre lo habitual: de regreso a sus casas, sus vidas se distancian. Pero 20 años más tarde se encuentran en su lugar secreto, donde enterraron su cápsula del tiempo.

La historia está escrita a cuatro manos por dos autoras provenientes de países que encarnan a la víctima y al agresor del momento: Katerina Silvanova (Jarkiv, Ucrania, 1992) y Elena Malisova (Kirov, actual Rusia, 1988). El éxito del libro, titulado en español ‘Un verano en el campamento’ (Ediciones Martínez Roca), ha obligado a Elena Malisova a abandonar su Rusia natal. Y Katerina Silvanova, que sigue en Ucrania bajo el fuego de la ofensiva rusa sobre Jarkiv, no verá su libro en las tiendas de su país: por haber sido publicado originariamente en Rusia y tener como coautora a una rusa, estará vetado al menos hasta que se acabe la guerra en un país donde todo lo ruso tiene ya un pringoso tinte enemigo.

El decorado de la historia es el movimiento estatal de los 'pioneros', que se creó en la Unión Soviética a principios de la década de 1920, con el fin de inculcar en los niños y adolescentes los ideales del socialismo. En un mundo donde ser miembro del partido único —el Partido Comunista— concedía un cierto estatus, formar parte de los 'boy scouts rojos', con sus juegos y canciones, era el arranque adecuado en la biografía de cualquier 'homo sovieticus'. En los años 80, en la Unión Soviética había más de 40.000 campamentos de pioneros, donde en los veranos se formaban como buenos ciudadanos del futuro unos diez millones de escolares lejos de los padres. Cuando alguna vez les enviaban comida desde casa, ésta iba a un fondo común que se repartía de manera equitativa entre todos, sublimando el grupo por encima de las circunstancias individuales.

"Las personas LGBT siempre han existido, también existían en la Unión Soviética, simplemente queríamos mostrarlo", explica en ruso Silvanova, que atiende a PAPEL durante una breve estancia en Francia antes de regresar a Ucrania. En las páginas de la novela las autoras describen un mundo oculto para sus padres, pero encerrado al mismo tiempo en un sistema que ellas no llegaron a conocer, pero cuyos contornos dieron forma a su infancia. "Mi madre fue miembro de los pioneros, así que conozco bien la historia, y en Ucrania quedan huellas de todo aquello: jugábamos en lo que fue un campamento de pioneros, crecimos entre los restos de la Unión Soviética y bajo las consecuencias de los años 90". Tal vez, añade, "esta mezcla de lo moderno y lo antiguo es lo que ha dado al libro tanto éxito", porque para las generaciones más jóvenes la URSS "es otro mundo, es como leer sobre los caballeros de la Edad Media". El libro cuenta "cuánto sufrieron las personas LGBT, cómo no pudieron aceptarse a sí mismas y qué sacrificios hicieron en un intento de evitar el castigo. Por la sociedad renunciaron a su amor y sus sentimientos".

Escribiendo sobre la opresión del pasado, ambas autoras tropezaron con la del presente, pero ni siguiera la guerra las ha separado. Como ciudadana rusa, Malisova admite que todavía está tratando de asumir lo que su país ha hecho: "Es falso eso de que lo que no te mata te hace más fuerte; lo que no te mata te traumatiza, y necesito tiempo para separar las acciones de las autoridades de las de la gente común", explica desde Alemania. Todavía más amargo ha sido para Silvanova, que incluso vivió un tiempo en Rusia en el pasado: "Mi visión ha cambiado, tenía amigos allí, casi una familia. Siempre pensé que los rusos eran un país muy parecido a nosotros, pero después de vivir allí unos años me di cuenta de que, aunque la gente es parecida, ambos estados son muy diferentes; y cuanto más tiempo llevaba ahí, más me daba cuenta de que la Rusia de Putin se estaba convirtiendo en una dictadura".

En cuanto a la ira rusa contra su libro, Elena Malisova trata de distinguir "entre los homófobos en el poder" y "la gente", porque "en realidad el interés de los lectores sobre este tema está creciendo, y aunque nuestros libros ya no estén en las tiendas, consiguen leerlo en internet". Silvanova va más allá: ‘Un verano en el campamento’ incluso circula en forma de copias piratas editadas en casa de manera rudimentaria, como los 'samizdat' autopublicados en tiempos soviéticos. "Nosotras no recibimos ningún beneficio de ello, ni podemos impedirlo, pero tampoco queremos obstaculizarlo", explica la autora ucraniana, "lo principal es que lean, porque en tiempos tan oscuros es importante que exista esa literatura".

Silvanova es consciente de que tiene más lectores en Rusia que en Ucrania. "Sigo distinguiendo entre el Estado ruso, al que odio, y la gente de allí que se las arregla para no sucumbir a la propaganda. Desafortunadamente, parece que no son tantos como me gustaría". Rechaza "esta versión ucraniana, que ahora es popular, según la cual no hay rusos buenos y que todos odian a Ucrania... no creo que sea así, en tanto que tengo a Elena, a la que no pongo ninguna etiqueta, las dos pensamos lo mismo de esta guerra y ella se preocupa por mí".

La amistad entre ambas es incomprendida para muchos igual que el amor de los protagonistas sería incomprendido en la URSS de entonces y lo es en la Rusia de ahora. Desde su lanzamiento a fines de 2021, el libro ha sido una sensación: vendió más de 200.000 copias en los primeros seis meses y generó un revuelo excepcional con esta tierna historia de amor homosexual entre dos jóvenes, que pronto tropezó con una ofensiva generalizada contra la libertad de expresión.

En Rusia el éxito no les generó más que problemas: una oleada de críticas institucionales que ha terminado con la censura de este libro y de todos los de temática LGBT. "Rusia es la heredera de la URSS de una forma u otra, y ese sistema patriarcal, que todavía se llama 'valores tradicionales' en Rusia, es totalmente natural desde allí y la homofobia, de hecho, también viene de la URSS", asegura Katia Silvanova.

Un libro prohibido
A raíz de esta novela, miembros del Parlamento ruso y activistas anti-LGTB iniciaron una campaña para prohibir el libro argumentando que "promueve valores occidentales", que contiene "propaganda LGBT" y que "pervierte la idea de la URSS". "Tengo la impresión de que esas personas que dicen que denigramos o profanamos a la Unión Soviética por atrevernos a escribir que había personas de orientación homosexual en un campamento de pioneros... simplemente no leyó el libro", denuncia Katerina Silvanova: "Para nosotras la Unión Soviética no es algo sagrado. Sabemos que la URSS era una estructura bastante inestable y cruel".

Pronto las librerías comenzaron a retirar su libro de las estanterías. Zajar Prilepin, un escritor nacionalista militante, llegó a sugerir que se quemara la oficina de la editorial en Moscú. Pronto las palabras pasaron a derivar en hechos. Al poco tiempo, los editores rusos del libro, publicado por la editorial independiente PopCorn, fueron incluidos en una "lista negra" de personas "bajo la influencia de agentes extranjeros" por promover ideología occidental. Para seguir funcionando, la editorial tuvo que desprenderse de ellos para evitar ser declarada agente extranjero por asociación.

A las críticas se sumó el diputado Vitaly Milonov, impulsor de las primeras leyes contra los gays hace doce años al calor del regreso al Kremlin de Vladimir Putin. Milonov sugirió incluso entregar al personal de la editorial PopCorn al ejército ucraniano, donde —según dijo en una de sus proclamas ultraconservadoras— se sentirían "como en casa entre sus compañeros degenerados". El gobierno ruso fue más allá y elaboró una ley que prohíbe todos los libros de temática LGTB.

Alexander Jinshtein, diputado parlamentario y miembro de línea dura del partido Rusia Unida, considera a este libro "un arma de guerra híbrida". El ambiente de señalamiento es tan denso que una de las editoriales más importantes de Rusia está reformulando frases potencialmente peligrosas en sus nuevos lanzamientos editoriales. ‘Un hogar en el fin del mundo’ de Michael Cunningham, ha sido retirado de las estanterías. ‘La canción de Aquiles’, de Madeleine Miller, y otros títulos han sido enviados a un "examen pericial". La biografía de Pier Paolo Pasolini ‘Morir por las propias ideas’, de Roberto Carnero, salió a la venta con numerosos fragmentos tachados. Durante este año la Duma, la cámara baja del parlamento ruso, ha estado discutiendo la posibilidad de recuperar la práctica de otorgar licencias para la publicación de libros, una rémora soviética que el Estado abandonó a principios de los años 2000.

Los tiempos de los que escriben las autoras de ‘Un verano en el campamento’ llaman con furia a las puertas de los rusos. "La URSS es algo sagrado para ellos ahora, y hasta que Putin muera o deje el poder, la guerra no terminará", sostiene la autora rusa Elena Malisova, "pero estoy segura de que Rusia entrará en razón, después de Putin todo estará bien".

viernes, 10 de noviembre de 2023

#hemeroteka #politika | Putodefendatzea aberria eta eskuinaren hipokrisia

Palestinarem aldeko elkarretaratze bat Bulebarrean //

Putodefendatzea aberria eta eskuinaren hipokrisia

Xalba Ramirez | Irutxuloko Hitza, 2023-11-10

https://irutxulo.hitza.eus/2023/11/10/putodefendatzea-aberria-eta-eskuinaren-hipokrisia/

Badakit ez dela guztiz serioa, baina barregurari ezin eutsi tarteka, ikusi ditudanean Madrilen poliziak eskuineko manifestarien kontra kargatzen. Eta hauek, sinistu ezinik, nola den posible! Barregarri dira eskuindarrak, bai, asmatzen dituztelako argumentu bitxiak, ‘putodefendatzeagatik’ Espainia.

Gero barregura joan egiten zait, konturatzen naizelako beraiek direla gutaz barre egiten dutenak egun bat bai, eta beste bat ere bai.

Eta Madrilera joan gabe, zer gure eskuineko agintarien inguruan? Ukrainako bandera jarri zuten udaletxean, eta krokodilo malkoak han-hemenka, Palestinaz hitz erdirik egiten ez duten bitartean. Ezaguna nuen Elbira Zipitriak Israelen banderarekin zeukan argazkia, ELAren ekitaldi batean, 1960ko hamarkadaren bueltan. Orain, EAJkoak ikusten Israelen makurkeriei belarriekin txalo egiten, eta XXI. mendeko genozidiorik ankerrenaren aurrean mutu, sinestezina egiten zait.

Indarkeriaren inguruko eta etikaren inguruko eztabaidak ez zaizkit axola, eskuindarren ahotan badira. Dirua delako batzuen aberri bakarra.

miércoles, 3 de agosto de 2022

#hemeroteca #lgtbi #pinkwashing | Zelenski estudiará la posibilidad de legalizar el matrimonio homosexual en Ucrania

Norte de Castilla / Celebración de un Orgullo LGTBI en Kiev //

Zelenski estudiará la posibilidad de legalizar el matrimonio homosexual en Ucrania.

El presidente responde así a una petición con más de 28.000 firmas y se adecua a los valores que pide Bruselas para formar parte de la Unión Europea.
Diana Martínez | El Norte de Castilla, 2022-08-03
https://www.elnortedecastilla.es/internacional/europa/zelenski-estudiara-posibilidad-20220803170225-ntrc.html

Desde que los líderes europeos dieran luz verde a la candidatura de Ucrania para entrar en la Unión Europea el pasado mes de junio, el presidente Volodímir Zelenski está más cerca de cumplir su objetivo. Pero la vida no es un camino de rosas. A pesar del voto favorable, nada es definitivo aún y Bruselas puso varias exigencias sobre la mesa. Entre ellas, la puesta en marcha de un cuerpo anticorrupción y mejoras en la salvaguarda del Estado de Derecho. Así, Kiev deberá adecuarse a los valores europeos si realmente quiere formar parte de los Veintisiete. Este miércoles Zelenski ha dado un paso más en su acercamiento a Europa.

El país invadido por Rusia desde el pasado 24 de febrero estudiará próximamente permitir las bodas entre personas de ambos sexos [i.e. del mismo sexo]. Así lo ha manifestado el presidente ucraniano, quien ha pedido a su primer ministro, Denis Shmyha, considerar la posibilidad de legalizar el matrimonio homosexual. La medida, que responde a una petición presentada el pasado 3 de julio y firmada por más de 28.000 personas, refleja una aproximación a los valores europeos que exige Bruselas como garantía para su adhesión.

A pesar del pequeño paso dado por el Gobierno ucraniano, no todo es oro lo que reluce, pues, tal y como ha indicado Zelenski, según su Constitución, «el matrimonio se basa en el libre consentimiento de un hombre y una mujer». Añade, además, que el Código de Familia del país subraya que la «familia es la unidad primaria básica de la sociedad» y «consiste de personas que viven juntas, conectadas por una vida en común, con derechos y obligaciones mutuas».

Código Penal soviético
Hace décadas la homosexualidad en Ucrania estaba penada con hasta cinco años de prisión, de acuerdo a las leyes soviéticas, pero tras el colapso de la Unión Soviética Kiev promulgó su propio código penal con el que despenalizó las relaciones sexuales entre personas del mismo género. Aun así, casarse para los miembros del colectivo LGTBI sigue prohibido hoy en día.

Para legalizar el matrimonio entre ambos sexos sería necesario actualizar las leyes, y en estos momentos no es una tarea fácil. ¿Por qué? Tal y como Zelenski ha advertido, en pleno estado de emergencia, declarado por la guerra contra Rusia, la Constitución no puede ser sujeta a reformas. No obstante, basándose en el artículo 116 de la misma –apunta que el Gobierno debe tomar medidas para garantizar las libertades y derechos de los ciudadanos–, el mandatario ha señalado que su gabinete trabajará para hallar «soluciones» que permitan registrar uniones civiles para garantizar esos derechos y libertades. 
 
 
NOTA DE IGLU: Ni el matrimonio entre personas del mismo sexo ni otros derechos de la población LGTBI han sido requisito para pertenecer a la Unión Europea, no hace falta más que ver la situación en Polonia o en Hungría, por ejemplo. Los 'valores' europeos se adecuan a otros intereses sin problema alguno. Lo que se propone ahora en Ucrania parece más bien utilizar el tema del matrimonio igualitario como pinkwashing, sin más.

jueves, 28 de julio de 2022

#hemeroteca #lgtbi #poblacionrefugiada | En Ucrania, los refugios LGBT+ se adaptan a los tiempos de guerra: “Llegan devastados y los ayudamos a superar el shock”

Infobae / Un refugio LGTBI de Alliance Global en Ucrania //

En Ucrania, los refugios LGBT+ se adaptan a los tiempos de guerra: “Llegan devastados y los ayudamos a superar el shock”.

Vladyslav Fomin, de la ONG Alliance Global, habló con Infobae sobre cómo están funcionando los albergues para la comunidad LGBT+ tras la invasión rusa y cómo afrontan una realidad todavía más dramática y peligrosa.
Kirvin Larios | Infobae, 2022-07-28
https://www.infobae.com/lgbt/2022/07/28/en-ucrania-los-refugios-lgbt-se-adaptan-a-los-tiempos-de-guerra-llegan-devastados-y-los-ayudamos-a-superar-el-shock/

Oleksandra, una sobreviviente LGBT+ de la sangrienta invasión rusa en Ucrania que ya cumple cinco meses, no pudo salir de su país por problemas con su pasaporte y sus finanzas. Perdió su trabajo como editora en medios de comunicación a principios de marzo debido a la destrucción causada por los ataques militares ordenados por Vladimir Putin. Su novia sí pudo salir, pero ella empezó a buscar un refugio de personas LGBT+ para protegerse física y psicológicamente en medio de las agresiones. Quería evitar el riesgo de ser violentada como en otros albergues, además de alejarse de cuestionamientos habituales hacia la orientación o la identidad sexual de los inquilinos.

En el refugio LGBT+ donde ahora se encuentra, en la ciudad de Chernivtsi, al suroeste de Ucrania, Oleksandra dice estar preparada para dos escenarios: en el mejor de los casos, rehacer su vida en una región distinta del país o el extranjero; en el peor, sabe que podría morir en cualquier momento durante un bombardeo.

Al igual que a Oleksandra, otras decenas de personas han sido acogidas en uno de los tres albergues que Alliance Global, una de las organizaciones de derechos humanos más antiguas de Ucrania, tiene abiertos en las ciudades de Kiev, Dnipro y Chernivtsi. En los últimos meses han ayudado a más de 300 personas de la comunidad LGBT+ que acuden a ellos gracias al voz a voz y la difusión a través de las redes sociales. En sus sedes, con capacidad de 10 a 15 personas, brindan alojamiento hasta por tres meses, alimentación, atención médica y grupos de apoyo psicológico, todo de manera gratuita.

“Nuestro objetivo es ayudar a nuestros huéspedes a superar el shock, recuperarse, encontrar un trabajo y finalmente un nuevo hogar”, dice Vladyslsv Fomin, gerente de comunicaciones de Alliance Global, en entrevista por correo electrónico con Infobae. Fomin describe el estado en que llegan los huéspedes a sus refugios. “La mayoría vienen a nosotros completamente destrozados y devastados. No son solo víctimas de la guerra. Son personas que lo han perdido casi todo. Nuestro objetivo es ayudarlos a salir de un estado de devastación total y encontrar la fuerza para luchar por ellos mismos y por su vida”.

En su mayoría, los inquilinos son chicos homosexuales o bisexuales que van allí con sus madres o familiares. Sin entrar en detalles, Fomin dice que han sobrevivido a disparos, han huido de sus territorios ocupados por las tropas rusas, han sido conmocionados por el estallido de un cohete o han sido objeto de torturas. “Desafortunadamente, muchas personas LGBT+ todavía se encuentran en territorios temporalmente ocupados, y no sabemos el destino de la mayoría de ellos. Sin embargo, tratamos de mantener el contacto con los que todavía están allí”, comenta.

En una entrevista con la propia organización, su coordinadora Oksana Dobroskok dice que la idea de abrir el albergue nació para crear un “contrapeso” en los casos en que personas de la comunidad LGBT+ perdían sus hogares a causa del rechazo por su orientación sexual o de género. “Intentamos crear un espacio que ayudaría a las víctimas de homofobia o transfobia a ‘esperar a que pase la tormenta’, a resocializar y comenzar una nueva vida”, dice. Antes de marzo, añade, la mayoría de personas que acudían lo hacían huyendo de la guerra. Hoy día son personas que han perdido sus hogares y medios para subsistir.

La organización sobrevive gracias al dinero que aportan entidades como Life 100%, su mayor donante desde 2022. Cuando comenzó la guerra lograron sumar ayudas internacionales de parte de organizaciones como Coalition PLUS, Outright Action International, Aidsfonds, ONUSIDA o la organización ucraniana KyivPride, además de aportes privados procedentes de todo el mundo.

Un logro que celebra la coordinadora es la apertura del refugio de Chernivtsi, donde se aloja Oleksandra. Gracias a uno de sus activistas en la ciudad y la ayuda de los socios donantes, lo tuvieron listo en tres semanas. “Transformamos un espacio completamente vacío con paredes desnudas en un área acogedora con todo lo que necesitábamos, reconstruimos el baño desde cero e hicimos renovaciones. Después de mudarme a Chernivtsi, nuestro activista se fue a servir en las fuerzas armadas de Ucrania”, cuenta Oksana.

Cuando nació oficialmente en 2002, Alliance Global se llamaba Gay Alliance. En 2016 cambiaron a su nombre actual debido a que sus actividades trascendieron más allá de Kiev, la capital ucraniana, donde empezaron. Sus operaciones se concentran también en servicios relacionados con VIH. Fomin destaca que han trabajado estrechamente con el gobierno ucraniano en materia legislativa influyendo en decisiones favorables a la comunidad LGBT+. Como ejemplo, pone el levantamiento de una prohibición discriminatoria de que los hombres gays pudieran ser donantes de sangre, un logro sustancial en un país donde la homosexualidad es legal desde 1991, pero las parejas homosexuales no son reconocidas legalmente.

“Las necesidades de las personas LGBT+ no han desaparecido y seguimos trabajando en este ámbito. Pero en la guerra, los derechos de todos los ucranianos, independientemente de su orientación sexual o identidad de género, se ven amenazados. El derecho a la vida está amenazado”, puntualiza Fomin.

Según el vocero de la organización, antes de la guerra la comunidad LGBT+ ya estaba en una “guerra prolongada” con las élites conservadoras y eclesiásticas. Sin embargo, dice, “la guerra contribuyó mucho a mejorar la situación de las personas LGBT+ en Ucrania, lo cual es paradójico”. En cuanto se detuvo la influencia rusa en su país, “la mayoría de la población ucraniana” se ha mostrado “al menos neutral hacia las personas LGBT+”

Y a las personas LGBT+, sostiene Fomin, no les ha tocado ocupar un rol “diferente” en esta guerra, ya que también han salido con las armas en mano al campo de batalla a defender los intereses de la nación. “Hubo solo un cambio en el campo de batalla”, precisa.

Fomin considera que el final de la guerra no sucederá en el corto plazo. “Será una guerra prolongada porque algunos países de la Unión Europea están bloqueando el suministro de armas pesadas a Ucrania o continúan comprando gas y petróleo rusos. Pero de lo que estamos seguros es de que ganaremos, y nuestra victoria traerá un cambio positivo a la comunidad LGBT+ de Ucrania”, afirma.

Actualmente desde la organización ayudan al Parlamento a redactar una futura ley sobre uniones civiles registradas, que esperan tener implementada a finales de 2023. Adicionalmente, presionan para que se ratifique el Convenio de Estambul, contra la violencia contra la mujer y la violencia doméstica.

Los refugios de Alliance Global (@AllianceGlobalKyiv en Facebook) no han ayudado solo a personas LGBT+ y sus familias, sino a cualquier persona en necesidad de alimentos y suministros médicos. También trabajan en colaboración con militares LGBT+, proporcionándoles alimentos y kits de higiene cuando lo piden.

miércoles, 6 de julio de 2022

#hemeroteca #gais #homofobia | Los militares gais luchan por desmontar la homofobia en Ucrania

El País / Boris Jmelevski //

Los militares gais luchan por desmontar la homofobia en Ucrania.

La aceptación social a la comunidad LGTBI ha aumentado en el país en los últimos años, pero la igualdad real queda aún muy lejos. Una asociación de homosexuales en el ejército ayuda a derribar prejuicios.
Luis Doncel | El País, 2022-07-06
https://elpais.com/internacional/2022-07-06/los-militares-gais-luchan-por-desmontar-la-homofobia-en-ucrania.html 

Entrar en el ejército fue para Boris Jmelevski una decisión lógica, una forma de continuar su activismo en defensa de los derechos de los homosexuales. Hasta el pasado febrero jamás se lo había planteado. Pero la guerra iniciada por Vladímir Putin le empujó a tomar la decisión. “Hasta entonces yo vivía la vida agradable de un gay en una capital europea. Pero no me quedó otra opción. Sé que si vienen los rusos irán a por gente como yo. Y no puedo imaginar mi vida sin mis libertades”, asegura desde un parque de Kiev.

Para él, empuñar un arma ahora equivale a luchar por lo que siempre ha creído: la democracia y la libertad frente a una Rusia cada vez más autoritaria y homófoba. La semana próxima lo llamarán para ir al frente en el este de Ucrania, donde cada día mueren cientos de soldados. ¿Cómo lo lleva? “Intento no pensarlo demasiado”, responde con una sonrisa nerviosa, dando una profunda calada al cigarrillo que acaba de encenderse nada más acabar el anterior.

Casos como el de Jmelevski —miembro de Militares LGTBI por la Igualdad de Derechos, una asociación que rompe los tópicos sobre los dos colectivos: homosexuales y uniformados de verde— están haciendo ganar a gais, lesbianas y transexuales un creciente reconocimiento en la sociedad ucrania. Incluso los más conservadores observan cómo jóvenes que muestran sin tapujos una orientación sexual distinta de la mayoritaria se juegan la vida para defender a su país.

Pese a estos pequeños pasos, el camino hacia la igualdad real en Ucrania es aún muy largo. El balance del colectivo es agridulce. Y, según con quien se hable, unos ponen el acento en los avances y otros en lo mucho que queda por conseguir.

Los optimistas esgrimen que la vida de los no heterosexuales ha mejorado en los últimos años, que las encuestas muestran una creciente aceptación por parte de la sociedad o que el Gobierno ha aprobado leyes contra la discriminación en el trabajo o en la sanidad. Los pesimistas, en cambio, se fijan en que el matrimonio igualitario es aún un sueño en un país cuya Constitución proclama que las bodas son asunto exclusivo de hombre y mujer, que no hay ni un solo ministro, diputado o alcalde fuera del armario que sirva como ejemplo o que las agresiones homófobas no dejan de crecer.

Lo sabe bien Iván Tereschuk, de 28 años, que cada día tiene que cerciorarse de encender las alarmas al entrar y salir del local en Odesa del colectivo Liga que él dirige. Cuenta que en los últimos años han sufrido 10 ataques. Y que sus compañeros de la ciudad de Mikolaiv han llegado a encontrarse minas en la oficina. El número de crímenes homófobos —palizas, insultos, ataques a los locales...— ha aumentado. Pero esto, asegura Tereschuk, podría considerarse incluso como una buena noticia. “Aumentan las agresiones porque cada vez hay más gente fuera del armario, que vive su sexualidad sin secretos”, explica en su despacho mientras acaricia a su perro Pónchic.

Este activista también cree que la guerra ha aumentado la visión que muchos tienen de la gente como él. “Antes se pensaba que la homosexualidad era algo de gente rara que vivía en otros sitios. Pero las historias de militares LGTBI defendiendo la patria han mostrado que somos tan parte de la sociedad como cualquier otro”, añade, tras confirmar que la vida diaria de él y sus amigos ha mejorado mucho en los últimos años. Aunque alerta de que la polarización fruto de la guerra también está dando alas a voces ultraconservadoras nacionalistas en su propio país.

Una reciente encuesta realizada por el Instituto Internacional de Sociología de Kiev y la organización LGTBI Nash Svit muestra que un 38% de los ucranios tiene una opinión negativa de los homosexuales. Puede parecer mucho, pero hace seis años ese porcentaje superaba el 60%. Los que se declaran indiferentes han pasado del 31% al 45%; y ahora un 13% lo ve con buenos ojos frente al 3% de 2016. Son niveles de aceptación aún muy bajos respecto a los de Europa occidental, pero la tendencia es claramente favorable.

Según el índice Rainbow Europe que la asociación internacional ILGA realiza cada año entre 49 países europeos, Ucrania está en el puesto 39 en cuanto a respeto a los derechos del colectivo. Entre las carencias que señalaba el organismo en su informe sobre 2020, destacan las 80 agresiones cometidas ese año contra personas LGTBI y que entre el 80% y el 90% se sienten inseguros o excluidos en el colegio.

Zelenski: “Dejen a esa gente en paz”

Los políticos ucranios no suelen pronunciarse sobre la homosexualidad. Quizás por eso los activistas aplaudieron en octubre de 2019 unas palabras del presidente en un acto en el que un hombre cargó contra gais y lesbianas. “No quiero decir nada malo de las personas con orientación sexual no tradicional, porque vivimos en una sociedad abierta en la que cada uno elige su orientación. Dejen a esta gente en paz”, dijo Volodímir Zelenski. No parece un discurso revolucionario, pero en Ucrania se vio como el primer pronunciamiento de un mandatario a favor de la libertad sexual. Posteriormente, Zelenski firmó un comunicado con el presidente de EE UU, Joe Biden, en el que se comprometía a luchar contra la discriminación por orientación sexual.

“Las cosas empezaron a mejorar a partir de la Revolución de la Dignidad de 2013. Entonces, los ucranios mostramos que queremos emprender un camino hacia Europa y alejarnos del modelo ruso”, asegura desde Kiev Jmelevski. Es precisamente la mayor tolerancia ucrania uno de los argumentos favoritos del Kremlin, que alerta de una supuesta deriva degenerada en un país en el que gais y lesbianas tienen muchos más derechos y garantías. La propaganda rusa usa palabras denigratorias como Gayeuropa para referirse a Europa o tolerastia [nota de IGLU: un neologismo para juntar la tolerancia y la pederastia], un intento de confundir los abusos a menores con el respeto a la diversidad.

Deterioro en las zonas ocupadas por Rusia
Las escasas noticias que llegan de las zonas ucranias ocupadas por los rusos son deprimentes. Tereschuk cuenta que en Jersón, ciudad en manos de Moscú desde el inicio de la guerra, el activista Olexii Polujin lleva tiempo desaparecido y nadie sabe qué ha sido de él. Además, en Mariupol se han grabado escenas de soldados rusos arrancando banderas del arcoíris como quien extirpa un cáncer. “Dicen que vienen para liberar a la ciudad de depravados que quieren pervertir a los menores”, explica Jmelevski, de 26 años.

El odio estos días corre a sus anchas entre Ucrania y Rusia. Un joven gay de Odesa cuenta que hace poco tiempo chateando con otro chico ruso en Hornet, la aplicación de contactos gais más popular en Europa del este, le dijo que todos los ucranios eran nazis y que deberían estar muertos. Él lo bloqueó inmediatamente.

Este año no habrá desfile del orgullo ni en Kiev, ni en Odesa ni en Járkvok, como sí los hubo en 2021. La ley marcial aprobada por Zelenski nada más empezar la guerra impide cualquier tipo de concentración. La reivindicación tuvo que trasladarse al otro lado de la frontera con Polonia. Un colectivo ucranio fue invitado el pasado 25 de junio a manifestarse por las calles de Varsovia, que acogieron a decenas de miles de personas.

Jmelevski dice no haber encontrado discriminación en el ejército. “Conocemos algún caso, pero se ha denunciado y solucionado rápidamente. Es un lugar seguro para nosotros”, explica. El joven tiene asumido que es ahí donde él tiene que estar. “No es lo que planeaba, pero si no hago esto tengo claro que moriré”. Cuenta que hace poco leyó el perfil de las primeras víctimas de los rusos en las zonas que ocupan: activistas por los derechos humanos, homosexuales, miembros del ejército e impulsores de la Revolución de la Dignidad. “Parecía que estaban describiendo mi biografía”, dice entre risas. “Así que no me quedaba otra opción”.

miércoles, 1 de junio de 2022

#hemeroteca #lgtbi #testimonios | Esta pareja LGTBI está luchando en la guerra de Ucrania

Yahoo / Romanova y Zhuhan //

Esta pareja LGTBI está luchando en la guerra de Ucrania.

TresB | Yahoo, 2022-06-01

https://es.noticias.yahoo.com/pareja-lgtbi-lucha-guerra-ucrania-rusia-140900022.html 

Antes de que Rusia invadiera Ucrania el 24 de febrero, Oleksandr Zhuhan y Antonina Romanova no habían recibido ningún tipo de entrenamiento militar, pero, tras pasar varios días escondidos en el baño de su casa de Kiev, decidieron alistarse en el ejército como voluntarios. Ya lucharon en Mykolaiv y, tras un período de descanso, vuelven al frente con su uniforme con un curioso distintivo en la manga: un unicornio.

El símbolo de este animal mitológico identifica a los soldados LGTBI de Ucrania. Se comenzó a usar durante la Guerra de Crimea en 2014 después de que la gente dijera que no había personas homosexuales en el ejército. Los combatientes que sí lo eran eligieron llevar en su uniforme un unicornio porque, como ellos, es “una criatura inexistente”.

Zhuhan y Romanova (que se declara persona no binaria y pide que se dirijan a ella en femenino) aseguran no sentirse discriminados en el ejército por su orientación sexual e identidad de género y que su única preocupación es no permitir que Rusia destruya su cultura.

Y TAMBIÉN…
Soldados LGTBI reivindican su presencia en el ejército ucraniano con el símbolo del unicornio
31/05/2022

https://www.rtve.es/play/videos/telediario-2/guerra-ucrania-lgtbi-ejercito/6564386/

sábado, 14 de mayo de 2022

#hemeroteca #pinkwashing | ¿Por qué participa Israel en Eurovisión si no es un país europeo?

Público / Michael Ben David, representante de Isarel en Eurovisión 2022 //

¿Por qué participa Israel en Eurovisión si no es un país europeo?

En el festival participan todos los países que formen parte activa de la Unión Europea de Radiodifusión, actualmente formada por 73 miembros activos en 56 países de Europa y otros de la cuenca Mediterránea y Asia Occidental.
Público, 2022-05-14
https://www.publico.es/culturas/participa-israel-eurovision-no-pais-europeo.html 

Aunque geográficamente no esté en Europa, Israel participa en el festival de Eurovisión por formar parte de la Unión Europea de Radiodifusión (UER), el organismo encargado de organizar los intercambios de programas, coordinar las coproducciones, negociar los derechos de difusión y participar en el desarrollo de nuevas tecnologías.

La UER está formada por 73 miembros activos en 56 países de Europa y otros de la cuenca Mediterránea y Asia Occidental. Israel ha ganado el certamen cuatro veces. La última fue en 2018, cuando Netta se hizo con el micrófono de cristal gracias a ‘Toy’.

La primera vez que Israel venció en Eurovisión fue en 1978, gracias a Izhar Cohen y Alphabeta y a su tema ‘A-ba-ni-bi’. Un año más tarde, en 1979, Gali Atari & Milk and Honey volvieron a proclamar a Israel vencedora con su canción ‘Hallelujah’. Pero sin duda, una de las victorias más polémicas del concurso fue en 1998, cuando Dana, una cantante trans, ganó el festival con ‘Diva’. Su actuación provocó la cólera de diversos sectores ortodoxos de su país natal, que llegaron a pedir el boicot a la artista.

Este 2022, el país también participará en el concurso. El pasado 12 de abril Israel había anunciado su retirada parcial debido a una huelga del Ministerio de Relaciones Exteriores del país hebreo que hacía imposible acompañar a la delegación de Radiodifusión Israelí a Turín. Tras resolverse el embrollo, las autoridades israelíes han confirmado su asistencia. ‘I.M’ es el título del tema que interpretará Michael Ben David en el certamen.

Eurovisión, escaparate de los conflictos internacionales
El Festival de Eurovisión es el evento musical más visto del mundo, con más de 200 millones de espectadores. Esta visibilidad lo convierte en la oportunidad perfecta para que cada país haga gala y se publicite. En este sentido, no han sido pocas las críticas que han recaído sobre aquellos territorios que, aprovechando el certamen, han tratado de lavar su imagen. El caso de Israel es uno de los que más ha llamado la atención, pero no es el único.

Para ver uno de los primeros usos de Eurovisión como arma política hay que remontarse a 1964, cuando un hombre salió tras la actuación suiza portando una pancarta en la que se podía leer "Boicot a Franco y a Salazar", en alusión a las dictaduras de España y Portugal.

No fue el único gesto contrario al régimen franquista, puesto que Austria se negó a participar en el certamen de 1969, cuando el festival se celebraba en Madrid. Aquel año Eurovisión se celebraba en Madrid. También fue muy sonada la jugada de Joan Manuel Serrat el año anterior, que se negó a representar a España con aquel 'La, la, la' ya que su intención era recitar al menos dos frases en catalán, pero la censura franquista se lo impidió.

En 2014, Ucrania no permitió que la candidata rusa entrara al país a representar su tema justo después de que se hubiera producido la anexión de la península de Crimea. Este mismo año, Rusia ha sido expulsada del concurso tras iniciar la guerra en el Donbás.

Todos estos ejemplos dan una idea del uso político que cada país ha hecho del festival y del oportunismo de muchos gobernantes para hacer 'pinkwashing' y restar importancia a las vulneraciones de los derechos humanos cometidos en sus territorios.

Otros países no europeos que participan en Eurovisión
A lo largo de la historia han sido varios los países que geográficamente no situados en Europa han participado en Eurovisión. En esta edición son cinco: Armenia, Azerbaiyán, Georgia, Australia e Israel.

El caso de Australia es algo distinto al resto, pues los australianos no son miembros activos de la Unión Europea de Radiodifusión. Australia paga una cuota pero su estatus dentro de la organización es la de miembro asociado. Fue en 2015 cuando debutó en el festival con motivo del 60 aniversario del concurso y, entre otras razones, debido a la expectación masiva que este causaba en el país oceánico, en el cual llevaba retransmitiéndose unos treinta años.

martes, 12 de abril de 2022

#hemeroteca #gestacionsubrogada #justicia | “Yo gestaría”

Google Imágenes / Javier Cámara //

“Yo gestaría”.

Laura Freixas | La Vanguardia, 2022-04-12

https://www.lavanguardia.com/opinion/20220412/8193225/gestaria.html 

¿Recuerdan la campaña “Yo gestaría”? Consistía en vídeos de mujeres que se grababan a sí mismas diciendo: “Yo gestaría para ayudar a alguien a formar su familia”, “Yo gestaría por alguien a quien quiero mucho”, “Yo gestaría para aportar mi granito de arena en una sociedad que a veces da asco”... La organizó la asociación Son Nuestros Hijos en el 2018, el año en que Ciudadanos presentó una proposición de ley para legalizar la gestación subrogada (GS).

Aquel intento no prosperó, debido al fin de la legislatura. Pero el asunto sigue en el candelero. Hoy por hoy, España no permite la GS... pero si se hace en el extranjero, una instrucción de la Dirección de Registros y Notariado emitida en el 2010 permite inscribir al bebé como propio. O permitía: la semana pasada, el Tribunal Supremo se pronunció en contra, tanto de la inscripción como de la GS en sí. Porque implica, dicen, “daño al interés del menor y explotación de la mujer”.

Pero ¿acaso la mujer no tiene derecho a disponer de su cuerpo? ¿No habíamos quedado en que “Nosotras parimos, nosotras decidimos”?, un lema feminista en favor del aborto que Son Nuestros Hijos usó en defensa de la subrogación. ¿Y la libertad?

¿Qué libertad? La de quedarnos embarazadas como y de quien queramos, las mujeres ya la tenemos. Los contratos de GS lo que hacen es precisamente restringirla, concediendo a los “padres de intención” el derecho a tomar todas las decisiones. “Se obliga a la mujer”, señala el Supremo, describiendo el contrato tipo en estos casos, “a someterse a tratamientos médicos que ponen en riesgo su salud; se regulan cuestiones como la interrupción del embarazo o la reducción embrionaria [aborto selectivo en caso de embarazo múltiple], cómo será el parto (por cesárea), qué puede comer o beber, se le prohíben las relaciones sexuales, se le restringe la libertad de movimiento y residencia” (los contratos estipulan adónde puede o debe desplazarse y en compañía de quién), y así sucesivamente. La cosa llega al punto de que si entra en coma, la decisión sobre si debe seguir o no con vida queda en manos de quien ha contratado su embarazo.

Y que, por cierto, ni siquiera necesita aportar material genético propio. Cada vez más personas encargan un bebé simple­mente pagando: compran óvulos y espermatozoides y alquilan una “gestante”. Es el caso de la mujer a la que se refiere la sentencia del Supremo, española que contrató a una “gestante” en México. Aunque la subrogación sea ilegal en su país de residencia, en este caso España, saben que el chantaje al que someten al Estado: el niño o niña ya existe, necesita papeles... es eficaz, o lo ha sido hasta ahora.

¿“Libertad”? ¿En nombre de la “libertad” se puede encargar un bebé, como quien encarga un mueble comprando la madera y los clavos y alquilando un ebanista? No permitimos la “libertad” de renunciar a vacaciones o al salario mínimo, ¿y vamos a legalizar contratos que ponen en manos de terceros (gratis o pagando, el contrato es el mismo) la vida sexual, la alimentación, la decisión de abortar, la de morir? Pero ¿qué es esto?

Esto es esclavitud. Que una sociedad civilizada no puede tolerar, aunque se hiciera libremente, como no toleraríamos un pacto por el que alguien, por ejemplo, pidiera un préstamo y se obligara, en caso de no reembolsarlo, a darle un bebé a su acreedor o a ser su esclavo durante nueve meses. No es cuestión de “regularlo para evitar abusos”: el abuso es el objeto mismo del contrato.

La campaña “Yo gestaría” terminó, pero la actitud subyacente continúa. En televisión, redes sociales, prensa, en el teatro, en discursos políticos... nos presentan a “parejas españolas angustiadas esperando que nazca su bebé en Ucrania”, a famosos que exhiben su felicidad tras “ser padres por vientre de alquiler”, a “familias diversas” que, solo por serlo, ya son incuestionables. Por todas partes oímos solamente la voz de los “padres” contratantes, nunca de la de las madres contratadas, las llamadas “gestantes” (por supuesto, las de “Yo gestaría” nunca gestaron; solo se colgaron la medalla). Los cuales, claro, nos dan una visión de azúcar, puesta de sol y violines, para hacer digerible la esclavitud, al menos la que se ejerce lejos, a nuestras escrupulosas conciencias.

Así estaban las cosas cuando vino el Tribunal Supremo a recordarnos que la gestación subrogada es por definición “inhumana y degradante” para la madre y el menor, “tratados como simples mercancías”. Ya era hora. Bienvenido sea ese pistoletazo en el concierto.

miércoles, 30 de marzo de 2022

#hemeroteca #derechoshumanos | «Pavel» : preso de y en Europa

EITB / Pablo González //

«Pavel» : preso de y en Europa.

Tanto Bruselas como Madrid, críticos con el Gobierno polaco, vacilan en plena guerra en Ucrania en el caso de Pablo González, cuya prisión atenta al derecho a informar en libertad en el Viejo Continente.
Dabid Lazkanoiturburu | Naiz, 2022-03-30
https://www.naiz.eus/es/hemeroteca/gara/editions/2022-03-30/hemeroteca_articles/pavel-preso-de-y-en-europa 

Cuando el periodista Pablo González sufre ya el segundo mes prisionero y prácticamente incomunicado, resulta especialmente doloroso reflexionar sobre las sinrazones que pueda esgrimir Polonia para justificar semejante ataque a la libertad de información y a los derechos humanos que asisten a todas las personas, incluidos los periodistas. Es evidente que el trabajo periodístico de Pavel en Ucrania le puso en el punto de mira del servicio secreto de aquel país. La retención y amenaza de expulsión a manos del SBU semanas antes del inicio de la invasión rusa de Ucrania fue el prolegómeno a su detención posterior en la frontera polaca.

Pablo estuvo en la revuelta del EuroMaidan en 2013-2014, estuvo en Crimea en el levantamiento prorruso y el consiguiente referéndum de independencia y cubrió, para Gara y para otros medios, la guerra del Donbass desde ambos frentes, lo que debería hacer, si fuera posible, todo periodista.

A los ejércitos, a los gobiernos (y no solo al ucraniano y al ruso) no les gusta nada que la prensa ponga voz y cara a su enemigo y prefieren el modelo del periodista empotrado, tan utilizado por el Ejército estadounidense en Irak y en Afganistán, y tan útil para ocultar el desastre de sus invasiones y ocupaciones.

Pavel asistió, y participó, entonces al debate sobre si el EuroMaidan fue fiel a su origen como expresión de un deseo de cambio radical o si finalmente desembocó en una suerte de golpe de Estado amparado con entusiasmo por la UE y que supuso el relevo en la cúspide del poder de unos oligarcas más cercanos a Rusia por otros oligarcas alineados con Occidente.

Lo hizo sin esa contundencia maniquea, tan satisfecha de sí misma como ignorante, y tan común en aquellos y estos lares. Porque a Pablo González le interesan los hechos, esos que deberían sustentar todos los análisis.

Como cuando descubrió, cuando cubría con otros periodistas la crisis en Crimea, que los misteriosos «uniformados verdes», sin insignia ni identificación alguna que custodiaban el citado referéndum eran, en realidad, soldados rusos de incógnito que velaban por lo que en realidad fue una anexión a Rusia.

Lo hizo gracias a su dominio del idioma eslavo y a la identificación de las matrículas y los distintivos de sus vehículos.

En las novelas sobre espías abundan los agentes dobles y las tramas más rocambolescas, pero que un «agente al servicio de Rusia», que es de lo que parece que acusan a Pavel, destape la estrategia de su país mentor superaría cualquier ficción si la acusación no fuera lo que es, una burda y cruel mentira.

Pero, más allá de Ucrania y su drama, que dura años, por no decir siglos, puede haber una «explicación» complementaria sobre su injusta detención y encarcelamiento.

Pablo González ha cubierto, también para la agencia Efe, las protestas de la oposición y de colectivos como el LGTBI polaco contra el Gobierno de Varsovia. Un Gobierno, el del integrista católico PiS de los hermanos Kaczynski, que rivaliza con la Rusia ortodoxa y ultraconservadora de Putin en la guerra cultural que asola al mundo.

Esa Polonia xenófoba e iliberal que, por lo menos hasta la guerra en Ucrania, estaba en el punto de mira de la UE por sus ataques a la independencia judicial, a la oposición política y a la libertad de expresión e información.

Pavel, deberían recordar los gobernantes tanto en el Ejecutivo comunitario de Bruselas como en el Gobierno español en Madrid, es un preso de Europa, en el sentido más ontológico y hasta moral del término geográfico. Y está preso en Europa.

Y TAMBIÉN…
Pablo González o Pavel Rubtsov: acusaciones de espionaje a un periodista español.

La defensa de Pablo González Yagüe espera poder reunirse con él a finales de semana en Polonia y poder demostrar que no viaja con doble nacionalidad y que tampoco es un espía al servicio de Moscú, como afirman las autoridades polacas sin presentar por ahora pruebas.
Alberto Pozas | El Diario, 2022-03-12
https://www.eldiario.es/politica/pablo-gonzalez-pavel-rubtsov-acusaciones-espionaje-periodista-espanol_1_8816627.html

domingo, 20 de marzo de 2022

#hemeroteca #lgtbifobia #violenciamachista | Mujeres y personas LGTBI que escapan de Ucrania por la guerra se topan con otras violencias

infoLibre / Huyendo de la guerra /

Mujeres y personas LGTBI que escapan de Ucrania por la guerra se topan con otras violencias.

La vulneración de los derechos humanos de las mujeres es la "tónica general en cualquier desplazamiento masivo", señala Marta González, portavoz de Proyecto Esperanza. El colectivo LGTBI también está en el punto de mira: las mujeres trans son consideradas administrativamente hombres y deben quedarse en el territorio para enfrentarse a la guerra.
Sabela Rodríguez Álvarez | infoLibre, 2022-03-20
https://www.infolibre.es/internacional/escapar-guerra-encontrar-violencia-riesgo-mujeres-personas-lgtbi-ucrania_1_1222860.html 

Ucrania, 2014. El creciente conflicto en el país, alertan los organismos internacionales, es caldo de cultivo para la violencia contra las mujeres. Años más tarde, algunos datos. El Comité para la Eliminación contra la Discriminación de la Mujer (CEDAW) redacta en 2017 un informe sobre las consecuencias de la progresiva destrucción del empleo público, esencialmente femenino, como consecuencia de la crisis; en 2018 la Academia Folke Bernadotte describe el incremento del nivel de la violencia de género y la reducción del apoyo institucional a las víctimas y en 2019 otro estudio trazado por la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE) señala que alrededor del 75% de las ucranianas afirma haber sufrido alguna forma de violencia desde los quince años. La pandemia, señala el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), disparó las llamadas de socorro por violencia doméstica un 23%. En 2020, Aministía Internacional hablaba de una "epidemia de violencia contra las mujeres en la región oriental asolada por el conflicto". A esa violencia hay que añadirle ahora otros muchos apellidos: trata, prostitución, violaciones, matrimonios forzados.

Son las consecuencias de la guerra. Y no son anecdóticas ni hipotéticas: "Todos los estudios a nivel internacional, tanto de las Naciones Unidas como del Consejo de Europa, hablan de las consecuencias específicas de la guerra sobre las mujeres". Lo cuenta Marta González, coordinadora del área de Sensibilización en Proyecto Esperanza. La pobreza, la falta de oportunidades, el riesgo de persecución y la vulnerabilidad "se multiplican" durante los conflictos armados, argumenta, como consecuencia de la dificultad de acceso a los recursos básicos, a un alojamiento seguro y la falta de protección por parte del Estado. Todo ello, continúa, conduce a un enemigo potente: la trata. "Tanto fuera como dentro de las fronteras del propio país en guerra, las mujeres pueden ser captadas por alguien que abusando de ellas las somete a explotación, siendo la sexual la predominante", añade. Pero también hay otras formas de trata que se nutren de la extrema necesidad, menciona, como aquella con fines laborales, matrimonios forzados o la comisión de delitos.

Desde el inicio de la invasión rusa, tres millones de personas han salido de Ucrania, el 90% mujeres y niños, según la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). Bruselas ya ha alertado del riesgo de que traficantes capten a mujeres y niños ucranianos en su huida hacia la Unión Europea: "Existe un enorme problema con el tráfico de personas", señaló esta semana la comisaria de Interior, Yvla Johansson. En Ucrania, Rusia y otros países de Europa del Este, el 80% de las víctimas de la trata con fines de explotación sexual son mujeres jóvenes, el 10% niñas y el 10% niños, documenta la ONG Plan International. Stefano Fino es portavoz de la organización y acaba de pasar diez días en misión especial en Polonia. "Hablamos de personas no acompañadas que asumen un alto riesgo de violencia, abuso, explotación y trata" una vez huyen de la zona de conflicto, reseña el voluntario.

Entre la oleada de solidaridad generalizada, continúa, emergen casi inevitablemente las malas intenciones: "Sin un control efectivo existe un riesgo alto de que puedan aparecer personas sin buenas intenciones, es muy complicado controlar eso", relata Fino. "Hemos escuchado casos de mujeres jóvenes a las que algunos hombres les ofrecen transporte o casa" y que tras la intervención de las autoridades o las organizaciones asentadas en la zona "desaparecen". En algunos países fronterizos se han reportado ya intentos de abuso y explotación a cambio de alojamiento.

Es precisamente de la situación de vulnerabilidad de la que se aprovechan los captadores: "Salir del país huyendo de una guerra, velando por sobrevivir, sin recursos económicos propios, facilita que esas mujeres puedan ser engañadas, manipuladas y captadas por alguien sin escrúpulos que se aprovecha del contexto", completa González. Esto, añade, "es por desgracia la tónica general en cualquier desplazamiento masivo de personas en situación de conflicto". Más aún cuando la problemática era previa: la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) identificó el año pasado más de un millar de víctimas del tráfico de personas en Ucrania.

Prevenir y evitar la exclusión
Tras el estallido de la guerra, las primeras salidas fueron protagonizadas por "personas con familiares o conocidos de confianza en otros países europeos que sí tenían una pequeña garantía de acogida", pero posteriormente se produce una "salida más desesperada de gente que no cuenta con el apoyo de nadie", apunta González, por lo que están "mucho más expuestas". En ese contexto, "es muy importante la capacidad de respuesta que se dé y las salidas reales en los países de destino". La fórmula, como siempre, pasa por la integración. Y eso significa techo, trabajo y acceso a servicios básicos. De lo contrario, advierte la experta, se estarán generando "bolsas enormes de exclusión". La prevención es clave y solo será posible, inciden las voces consultadas, a través de la formación continuada y un acceso a recursos sostenido en el tiempo.

Cuando ese pilar básico falla, recuperar a las mujeres que ya han sido arrastradas a las redes de trata es una tarea titánica. "A veces no entendemos la complejidad de la trata, tenemos un caso tipo en mente, pero hay muchos más", detalla González. La trata interna es también una realidad y muchas veces abarca amplias categorías, más allá del rédito económico, como por ejemplo el uso de mujeres "esclavas sexuales o domésticas en beneficio propio, matrimonios forzados o tráfico de drogas". España, ante esa coyuntura, tiene la capacidad y la responsabilidad de mover ficha mediante el despliegue de una ley integral contra la trata, un compromiso del Gobierno que los colectivos llevan años demandando.

¿Y qué pasa con las que se quedan en Ucrania? El incremento de la violencia machista está en el punto de mira de las organizaciones, pero también la exclusión y la explotación producto de la pobreza, situaciones que engrosan la proliferación de prácticas como la gestación subrogada. Pero en ese contexto, existe también otro colectivo especialmente vulnerable: la comunidad LGTBI. Lo explica Óscar Rodríguez, vocal de relaciones externas de la FELGTBI. Existen, a su juicio, dos grandes grupos perjudicados: las mujeres trans y los hombres homosexuales. En el primer caso, las mujeres trans "no son reconocidas administrativamente como mujeres", por lo que deben quedarse en el territorio para empuñar un arma. "Muchas mujeres trans intentan huir para no tener que luchar ni enfrentarse a la violencia sexual por parte del ejército, tanto el ruso como el ucraniano", señala al otro lado del teléfono, pero no todas lo consiguen. En el caso de los hombres gais, el activista pronostica episodios de "homofobia y violencia por parte de sus compañeros de regimientos militares".

Y a quienes logran huir, perfila, no siempre les espera un destino seguro. Territorios fronterizos como Polonia o Moldavia "no son precisamente países de referencia en respetar los derechos LGTBI", advierte. En Polonia, el partido ultra en el poder, Ley y Justicia (PiS), ha embestido reiteradamente contra el colectivo y desde 2020 varias regiones del país han llegado incluso a proclamarse "zonas libres de ideología LGTBI". En ese sentido, el activista apuesta por medidas como la apertura de centros de acogida para personas del colectivo en los países de destino, pensados para poder "vivir en espacios seguros". Escapar de una guerra es prioritario, pero muchas veces la hostilidad también campa a sus anchas en algunas de las democracias europeas.

sábado, 19 de marzo de 2022

#hemeroteca #gestacionsubrogada | Bebés de vientre de alquiler, a la espera de sus padres extranjeros

El Diario Vasco //

Bebés de vientre de alquiler, a la espera de sus padres extranjeros.

Diecisiete recién nacidos y diez cuidadoras se protegen de las bombas en esta clínica improvisada en el bajo de un edificio a las afueras de Kiev.
Mikel Ayestaran | El Diario Vasco, 2022-03-19
https://www.diariovasco.com/internacional/bebes-vientre-alquiler-20220319221208-ntrc.html 

Svetlana canta una nana a Valery. No hay forma de dormir al pequeño, de solo dos semanas. Es uno de los 17 bebés paridos por madres subrogadas que aguardan la llegada de sus padres extranjeros en esta clínica improvisada en el bajo de un edificio a las afueras de Kiev. Valery es el nombre con el que le han bautizado sus cuidadoras ucranianas, que desconocen los nombres reales que las familias han elegido para ellos. «Lo más importante es su seguridad; aquí están a salvo de posibles bombardeos de Rusia y esperamos a sus padres, que son de diferentes países y continentes», explica Svetlana, que lleva tres años trabajando con esta compañía. Hay diez cuidadoras y, debido a los problemas de seguridad, viven en la misma clínica. La guerra ha paralizado Ucrania, pero no puede frenar los embarazos de las madres gestantes que salen de cuentas cada día.

Los llantos y las canciones de cuna se mezclan con las imágenes bélicas que emite la televisión. Le han quitado el volumen, pero allí se suceden las explosiones, el lanzamiento de cohetes, los heridos y discursos del presidente Zelenski. «Son niños nacidos en mitad de una guerra y esto ha complicado todo un proceso que antes se hacía con mucha rapidez», lamenta Svetlana, quien, como el resto de empleadas, tiene un ojo en los bebés y el otro en sus dos hijos que le esperan en casa en estos días tan duros.

La clínica tiene una primera habitación donde se ubica la zona de biberones y los cochecitos para mecer a quienes son más guerreros y una segunda, más grande, para cambiadores y cunas bien repartidas. Todo está impoluto y las cuidadoras demuestran la mano que tienen con los bebés, a quienes son capaces de dormir de tres en tres mientras les cantan en ucraniano.

La responsable del centro, integrado en BioTexCom, la compañía más importante del sector en el país, dice que los nenes pertenecen a familias de Argentina, Alemania, China, Inglaterra e Italia y asegura que se están realizando las gestiones precisas para que se reúnan con ellas «cuanto antes». La maternidad subrogada es una práctica no permitida en muchas naciones, como España, pero legal para parejas casadas y heterosexuales en Ucrania, que se ha convertido en uno de los mayores centros mundiales de vientres de alquiler.

La madre gestante firma la renuncia a la criatura 48 horas después de dar a luz. A partir de ese momento, el bebé está en manos de la empresa intermediaria hasta que lo reciben los padres biológicos. Fuentes consultadas por el diario 'The New York Times' revelaron que, actualmente, puede haber «500 mujeres con embarazos subrogados para clientes extranjeros».

«Aquí estamos, esperando»
«No me gusta la expresión vientre de alquiler; mejor decir subrogación», defiende Gastón, que toma mate junto a María a las puertas de la clínica. Esta pareja argentina no se lo pensó dos veces y el 12 de marzo, en plena contienda, cruzaron la frontera desde Rumanía y se plantaron en Kiev para esperar aquí el nacimiento de su primera hija, Lola, previsto para el 23 de marzo. «No nos la queríamos jugar, no podíamos arriesgarnos a dejarla aquí a merced de una posible invasión de Rusia. Alguien podía llevársela y la perderíamos para siempre, así que aquí estamos, esperando, para viajar luego los tres juntos de regreso a casa», comenta el futuro padre.

A Gastón tampoco le gusta la expresión 'padres de intención'. «Somos los padres biológicos y así hay que llamarlo», defiende. Esta pareja de Buenos Aires comenzó con el tratamiento en 2020 y, después de cinco intentos, no ven el momento de tener a Lola entre sus brazos. Aseguran que el trato con la empresa encargada del proceso ha sido «muy profesional; su eslogan es 'bebé seguro' y cumplen con todo lo firmado en el contrato». La factura final alcanza los 50.000 euros.

María tuvo un problema de salud y un posible embarazo podría poner en riesgo su vida. Por eso decidieron acudir a la subrogación. «Como mujer, le he dado muchas vueltas a la cabeza y mi conclusión es que esto es lo más lindo que una mujer puede hacer por otra. Ella es quien decide qué hacer con su útero y si le ayuda económicamente, mejor», reflexiona entre toma y toma de mate. No son muchos los padres que ahora se arriesgan a hacer el viaje hasta Kiev. La mayoría busca la forma segura de hacer llegar a los pequeños hasta Leópolis, al oeste del país, o la frontera con Polonia, Rumanía o Moldavia. Allí los recogen. Gastón y María ya se han acostumbrado a las explosiones que resuenan en el cielo de la capital y cuentan los días para salir de aquí.

Las nanas y el meneo en el carrito han podido finalmente con Valery, que ha cerrado los ojos y duerme plácidamente sin afectarle los llantos de otros pequeños. El movimiento es constante entre biberones, palmaditas en la espalda para los aires, pañales, paseos en brazos... Fuera hay muerte y destrucción. Aquí, se respira vida.

lunes, 14 de marzo de 2022

#hemeroteca #universidades #guerras | La Universitat de València insta a los estudiantes rusos a volver a su país y les ofrece ayuda económica

El Mundo / Mavi Maestre //

La Universitat de València insta a los estudiantes rusos a volver a su país y les ofrece ayuda económica.

Tras la suspensión de los programas de movilidad internacional, la rectora advierte a los alumnos que continúen en Valencia de que lo harán "bajo su responsabilidad".
Noa de la Torre | El Mundo, 2022-03-14
https://www.elmundo.es/comunidad-valenciana/2022/03/14/622f71adfc6c8339528b4590.html 

La Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE) ya había llamado a suspender toda relación de las instituciones académicas con las rusas. Una de las más afectadas ha sido la Universitat de València (UV), que incluso se ha visto obligada a cancelar la actividad del Centro Ruso (la financiación de la actividad de la otra sede en España la ha asumido íntegramente la Universidad de Granada, con lo que se mantiene en este caso). Pero la rectora valenciana, Mavi Mestre, ha ido más allá al instar a los estudiantes rusos a volver a su país, en plena escalada del conflicto por la guerra de Ucrania.

"Contarán con el apoyo de la universidad para poder volver, tanto en términos administrativos como, en caso de necesidad, económicos", han precisado fuentes de la institución valenciana. Es decir, no se les impide formalmente seguir formándose en Valencia, pero se les recomienda en la práctica concluir aquí su estancia formativa. En la actualidad, gracias a los programas de movilidad internacional -que ya han sido también anulados- la Universitat de València contaba en sus aulas con una decena de alumnos procedentes de Rusia.

"Si estos estudiantes deciden continuar su formación en la Universitat de València, tendrán también el apoyo de la UV, pero será bajo su responsabilidad", han advertido las mismas fuentes. Según ha informado la rectora al Consejo de Gobierno, "se les va a garantizar poder acabar este curso, porque no pueden ser víctimas de su gobierno, pero si desean continuar en España deberán asumir la consecuencias que se deriven de las sanciones a Rusia adoptadas por la comunidad internacional".

De hecho, la UV ha acordado la suspensión de los programas de movilidad con Rusia, en línea con el resto de campus con convenios de este tipo. Esto afectará también a los programas de doble titulación para el curso académico 2022-2023.

Desde la UV se reconoce que habrá que dar respuesta a las personas que tenían previsto cursar una doble titulación internacional, que han estudiado en un programa específicamente dirigido a ese objetivo académico y que ahora no podrán disfrutar de esta experiencia. En palabras de la rectora, "el gobierno ruso tiene que entender que su actuación tiene que tener consecuencias y trataremos de no perjudicar a las personas en la mayor medida posible".

#hemeroteca #lgtbi | El PSPV pide incluir a las personas LGTBI como de especial vulnerabilidad en el protocolo de refugiados

Levante / Putin en un graffiti en Valencia //

El PSPV pide incluir a las personas LGTBI como de especial vulnerabilidad en el protocolo de refugiados.

El partido socialista presenta mociones en los ayuntamientos para facilitar tratamientos como la medicación contra el VIH.
ED/EP | Levante, 2022-03-14
https://www.levante-emv.com/comunitat-valenciana/2022/03/14/pspv-pide-incluir-personas-lgtbi-63810643.html 

El PSPV presentará mociones en todos los ayuntamientos valencianos para instar al Gobierno a que las personas LGTBI sean consideradas de especial vulnerabilidad en el protocolo de refugiados ucranianos, además de garantizar la reagrupación familiar.

Así lo plantea la iniciativa, firmada por el portavoz socialista de LGTBI, Damián López: "La situación de la comunidad LGTBI en Ucrania siempre ha sido crítica, pero la guerra de Rusia la ha agravado, con problemas tanto para subsistir en el país como para poder salir y cruzar la frontera".

En concreto, la moción pide priorizar el acogimiento de las personas LGTBI procedentes de Ucrania en estados miembros y autonomías que reconozcan los derechos de este colectivo, así como garantizar a los refugiados sus necesidades sanitarias y el acceso a tratamientos inmunodepresivos, hormonización o medicación contra el VIH.

También propone facilitar la filiación y agrupación familiar LGTBI que no es reconocida en su país de origen, además de garantizar la acogida de las personas con falta de correspondencia de género que están atrapadas en la frontera, dado que "muchas no tienen documentación adecuada a su identidad de género".

"Los y las socialistas queremos visibilizar la complejidad del desastre humanitario de Ucrania y recalcar que es necesario que el protocolo de atención a los refugiados contemple dentro de los supuestos específicos de especial vulnerabilidad a las personas LGTBI y sus familias".

El portavoz de LGTBI del PSPV recuerda así la importancia de que sean protegidos en estados miembros europeos, con legislación estatal que reconozca sus derechos: "Debemos dispensarles la protección internacional en nuestro país, así como la aplicación de la legislación vigente en materia de diversidad, para que puedan superar las dificultades en la salida de Ucrania en cuanto a identidad, filiación, agrupación familiar, asistencia sanitaria y reconocimiento de sus derechos LGTBI en el país de acogida".

sábado, 12 de marzo de 2022

#hemeroteca #lgtbi #lgtbifobia | La comunidad LGTBI en Ucrania teme que Rusia llegue a ocupar el país

EuroEFE / La última celebración del Orgullo LGTBI en Kiev //

La comunidad LGTBI en Ucrania teme que Rusia llegue a ocupar el país.

Isaac J. Martín | EuroEFE, 2022-03-12

https://euroefe.euractiv.es/section/asuntos-sociales/news/la-comunidad-lgtbi-en-ucrania-teme-que-rusia-llegue-a-ocupar-el-pais/ 

La comunidad LGTBI ha vivido un gran cambio en los últimos años en Ucrania, pero todos esos avances podrían quedar paralizados por la guerra, y los activistas temen que si Moscú llega a ocupar el país, puedan ser ellos uno de los principales objetivos de las tropas rusas.

En el centro de Leópolis, en el oeste de Ucrania, Tymur Levchuk gestiona con su organización Fulcrum un refugio en el que acoge a 13 hombres gais, que han huido de diferentes ciudades del país por la violencia de las tropas rusas durante la invasión que comenzó el pasado 24 de febrero.

“Todos los albergues oficiales están gestionados por el ayuntamiento, y solo acogen a mujeres, niños y personas mayores. Para gais y especialmente para trans es difícil, sobre todo los que tienen aún el género en el pasaporte, es muy difícil”, afirma a Efe Levchuk, director ejecutivo en Fulcrum UA, una de las pocas ONG LGTBI en Ucrania.

Todos los hombres mayores de 18 años han sido llamados a ir al frente de guerra, lo que supone “un gran problema” para aquellos que no “saben cómo luchar” o no quieren ir a la guerra, indica a Efe Anton Levdik, director de gestión de programas de Fulcrum.

En la lista negra
Días antes del inicio del conflicto, Estados Unidos envió una carta a la ONU advirtiendo que las fuerzas rusas han confeccionado una lista de ciudadanos ucranianos para matarlos, algo que fue tachado por Moscú como un “bulo”.

Los objetivos probables serían personas que se oponen a las acciones rusas, entre ellas disidentes de Rusia y Bielorrusia que viven en Ucrania, periodistas, activistas anticorrupción y miembros de minorías étnicas y religiosas y de la comunidad LGTBI.

Ledvik afirma que está seguro de que esto no es una “teoría” y que esta lista puede ser cierta, ya que los chechenos, que participan en la guerra con Moscú, “han prometido luchar y matar a los de LGTBI”.

“Esto es muy serio y si el régimen de Putin toma Ucrania, tenemos que decir adiós a todas las organizaciones LGTBI y también a todos los activistas, uno por uno”, señala.

Yura Dvizhon, cofundador de Ukraine Pride, dice a Efe que está “seguro” de que su nombre está en esa lista, al ser uno de los activistas más conocidos en Ucrania.

Pero dice que, en estos momentos, no tiene miedo: “Desde el inicio de esta guerra, hay diferentes niveles de mi miedo. Hoy, por ejemplo, no tengo miedo de Rusia y estoy listo para pelear todo lo que pueda”.

Los avances LGTBI, paralizados
Dvizhon asegura que Ucrania “ha cambiado mucho en los últimos cinco años” respecto a la tolerancia a la comunidad LGTBI y se ha convertido en el país refugio de todos los homosexuales y trans de los estados que conformaban anteriormente la Unión Soviética, como Bielorrusia.

Justo antes de la guerra, los activistas estaban exigiendo a las autoridades ucranianas que aprobaran el proyecto de ley 5488, que aborda cuestiones legales relacionadas con los delitos de odio contra la comunidad LGTBI, pero eso ha quedado paralizado.

“He visto cómo la situación ha mejorado en el país y es por eso que me ha quedado aquí”, asevera Dvizhon, que tiene esperanza de que cuando acabe la guerra, se apruebe la ley antidiscriminación como un gran paso para la comunidad en el país.

Más apoyo para no caer en manos de Putin
Por su parte, Levchuk y desde su organización Fulcrum está intentando reunir más financiación para abrir un segundo refugio y que el dinero que les llegue también sea donado para el Ejército ucraniano, donde además hay un grupo de “militares LGTBI” que participan en el frente.

“Por supuesto que necesitamos apoyo, más capacidad para más refugios que proporcionen alimentos básicos, pero esta es una acción temporal que no podría ayudarnos a largo plazo. Necesitamos apoyo internacional (...) y en primer lugar, para el Ejército”, afirma.

Levdik dice que la comunidad internacional “necesita entender” que es “hora de actuar”.

“Tenemos que detener a Putin, cualquier cosa que puedan hacer todos los países que apoyan a Ucrania. Si no empiezan a hacer algo ahora mismo, no sé qué pasará”, zanja.

viernes, 4 de marzo de 2022

#hemeroteca #homofobia | Vladimir Putin: perfil de un líder que hace de la homofobia un asunto de Estado

Página12 / Vladimir Putin //

Vladimir Putin: perfil de un líder que hace de la homofobia un asunto de Estado.

Desde los centros de detención de gays y lesbianas en Chechenia a las similitudes entre el discurso de Jair Bolsonaro y Vladimir Putin, ¿es la homofobia un elemento a considerar en el conflicto entre Rusia y Ucrania?
Alejandro Modarelli | Página12, 2022-03-04
https://www.pagina12.com.ar/404890-vladimir-putin-perfil-de-un-lider-que-hace-de-la-homofobia-u 

Confieso que me resultó difícil sintetizar en una red social una reflexión sobre los vínculos fundacionales entre Rusia y Ucrania. Sobre la guerra que se disputa en Europa y escenifica la lucha por espacios de influencia entre dos tradiciones imperiales, una de ellas humillada por la OTAN desde los años noventa. No es tarea fácil explicar en tan pocas palabras que es absurdo aplicar categorías del melodrama -buenos y malos- a la situación, al estilo de la vecina de Cristina que le colgó encima la bandera de Ucrania.

Entonces, desde un perfil me respondieron, textual: “Tanto rollo porque considerás a Putin un mataputo, no es necesaria semejante ensalada absurda que tiraste”. Algo así como marica, a tus plumas. Que de la guerra nos ocupamos los hombres”. Es que Twitter funciona como arma eficaz solo si el daño que se busca infringir se resuelve en pocos caracteres. Pero el desarrollo de un argumento precisa a veces cierto espacio. La boludez, en cambio, no duda, puede ser brevísima y confunde la injuria con habilidad retórica.

La homofobia de Putin
Alguien recordará aquella película de 1968 dirigida por John Frankenheimer, ‘El hombre de Kiev’, sobre un chivo expiatorio judío ucraniano acusado de matar a un niño. La réplica del chongo twittero me convirtió en ‘La marica de Kiev’ solo por sostener que el programa de Putin no es, precisamente, reeditar la URSS sino, más bien, recuperar la Gran Rusia de los zares en alianza con la Iglesia Ortodoxa Rusa, al lado de la cual el Vaticano es la jaula de las locas (los ucranianos le salieron al paso en 2018 con la Ortodoxa Ucraniana, igual de paleolítica). Por eso despotrica contra los bolcheviques (léase Lenin) por haber defendido el respeto a la autodeterminación cultural de Ucrania: los pueblos, como los proletarios, deben adherirse a una causa, no imponérsela. En ese error, arguye el hombre fuerte del Kremlin, se originó el gran malentendido que ahora aprovecha la OTAN para arrinconar al oso ruso.

Pero, de un plumazo barrieron con mi pequeño ensayo. Porque, para el imbécil twittero, estaba desacreditado para opinar por mi orientación sexual. Me cabían las generales de la ley. No había sido mi intención original centrarme en la homofobia de Putin. Sin embargo, pensándolo mejor ¿no es uno de los elementos socioculturales a tener en cuenta en este embrollo? ¿No es Putin quien convirtió la homofobia en cuestión de estado al prohibir su referencia en medios de comunicación, pasar por alto a los nabonazis que juegan a contactar gays para golpearlos y silenciar los centros de detención en Chechenia? ¿No es ese repudio a una diferencia una de las bazas que se esgrime en el plan de resurrección de la Gran Santa Rusia y, a la vez, una herramienta de Occidente contra ella mientras calla lo que es común hoy en Arabia Saudita, en Hungría, en la prédica de Bolsonaro?

Rusia: homosexualidad y revolución
En esta guerra emergen ficciones simbólicas mientras acontecen hechos atroces. Sobrevuelan espectros que no cesan de desmentirse, como la supervivencia del comunismo estalinista, difunto desde la disolución del campo soviético. O el nazismo hitleriano, cuyo remedo son bandas esperpénticas que apenas toman de aquel dos o tres consignas y la violencia callejera sobre la divergencia sexual o el extranjero, que ni siquiera es un producto exclusivo ucraniano ni ruso. Como la inconmovilidad de la unipolaridad cuando China es hoy, en realidad, el gran acreedor. Como la Rusia zarista, con la que Putin sueña pero yerra al extremar atributos de los que ese imperio carecía.

Alguna vez Rusia fue muy sexy. Repasando ‘Homosexualidad y revolución’, un libro de 2001 traducido por Mario Iribarren para la editorial Final Abierto, el investigador Dan Healey nos acerca al intenso homoerotismo de los célebres baños de Moscú y San Petersburgo durante el proceso de modernización zarista. La homosexualidad masculina estaba imbuida todavía de esa atmósfera erótica que les llegaba de los confines asiáticos, y prosperaba una agitada subcultura urbana.

Es decir, Putin invoca un pasado glorioso mucho menos hiposexual que él y su guía religioso (el padre Tikhon, según la BBC). Y una reconstrucción de la Madre Rusia que pasa por encima a Lenin y se afinca más cómodo en Stalin.

Ya ve el twittero que en la construcción de las identidades nacionales la homosexualidad siempre constituyó “una cuestión espinosa”. Y que un poder mataputo debe siempre ser denunciado. Querida, hasta la ridiculez que me tiraste por la cabeza puede ser recibida en mi Mesa de Entradas conceptual con el sello de procedente para posibles artículos, como este.

jueves, 3 de marzo de 2022

#hemeroteca #gestacionsubrogada | Explotación reproductiva

Público / Concentración contra los vientres de alquiler //

Explotación reproductiva.

Beatriz Gimeno | Público, 2022-03-03

https://blogs.publico.es/dominiopublico/43756/explotacion-reproductiva/ 

Hay cuestiones políticas en las que la diferencia entre lo que se dice y lo que se hace es tan abismal que no pueden dejar de parecer una tomadura de pelo. Eso da resultado un tiempo, no puede sostenerse eternamente. Una de esas cuestiones es la de la explotación reproductiva donde toda la izquierda dice estar en contra pero se dan pocos pasos. Es el momento de hacer algo efectivo en contra de esta práctica. Después de estar en la política institucional puedo entender que a veces no se hacen cosas porque no se puede o porque no te dejan; porque aunque un ministerio quiera hay otros (del mismo gobierno o incluso del mismo partido) que no quieren pero si eso es así hay que explicarlo. La distancia entre el decir y el hacer no puede ser abismal y no puede serlo siempre.

Desde que comenzó la invasión de Ucrania hemos podido ver distintos mensajes en las redes sociales procedentes tanto de agencias como de personas individuales quejándose de la situación en la que esto dejaba a las familias que habían recurrido a los vientres de alquiler en dicho país. Ucrania es, desde hace tiempo, protagonista de las críticas de quienes combatimos la explotación reproductiva porque ésta se da allí con toda naturalidad, convertida ya en un negocio boyante al que no se le ha puesto ninguna cortapisa legal y porque, además, las condiciones en las que esta práctica se realiza son especialmente terribles.

Una asociación que dice dedicarse a la protección de la infancia nacida en Ucrania y Georgia gracias a esta práctica, decía sentir gran preocupación por las cogestantes. ¿Cogestantes con quién? ¿Quién gesta con ellas, a la vez que ellas? Usar esa palabra inexistente para una acción imposible no es sino una manera para tratar de normalizar la expropiación. El artículo en donde se habla de "cogestantes" y donde esta asociación nos cuela un publirreportaje exige al gobierno que haga algo por las familias (las españolas) que han pagado por explotar a esas mujeres ucranianas. El diario El País en cuestión es el mismo que, en otras ocasiones, ha publicado artículos muy críticos con esta práctica y con la manera en que se hace en Ucrania. Pero en este artículo, cualquier atisbo de crítica ha desaparecido. No es extraño que lleguemos a pensar que hay dinero invertido en ese medio por algún lado o, de lo contrario, no se entiende el cambio radical en la perspectiva de una noticia como esta, casi de un año para otro. Lo mismo cabría decir de las televisiones que estos días dan voz a "madres y padres" que lloran aquí, lejos de la guerra, por unos bebés que han considerado una mercancía y que han encargado a un país donde es legal hacerlo y donde se hace barato. Aluvión de reportajes en todos los medios, sin una sola crítica, con un solo punto de vista, no vaya a ser que se estropee el negocio.

La guerra ha servido también para que algún partido como el PdeCat aproveche para pedir que se regule. Con una población que tiene al 33% por debajo del umbral de la pobreza, aprovechar una coyuntura como una esta para pedir que se legalice algo que va contra los Derechos Humanos es especialmente repugnante. Es evidente que está existiendo presión para utilizar el momento de la guerra y la situación de excepción para dar un paso hacia la regulación. Yo creo que es el momento para exigir que se ilegalice plenamente; que se ilegalice quiere decir que el hecho de recurrir a esta práctica tenga consecuencias que disuadan a los futuros explotadores de mujeres de recurrir a ella.

Por lo que sabemos, el Ministerio de Igualdad tiene previsto considerar la explotación reproductiva como una forma de violencia contra las mujeres así como prohibir las ferias comerciales que ofrecen abiertamente esta práctica. Son pasos importantes. Pero todas sabemos que el paso fundamental sería revocar la posibilidad de inscribir a los bebés en el registro civil de manera sencilla. No se puede seguir criticando los vientres de alquiler y no exigir al Ministerio de Justicia que derogue la instrucción que permite la explotación de mujeres pobres en otros países. Lo que no se puede hacer aquí no debería poder hacerse tampoco fuera o, al menos, no debería validarse aquí. Otros países tienen cerradas estas inscripciones, así que no es imposible. No podemos normalizar el mercado de la explotación reproductiva, sino que hay que combatirlo de manera más decidida.

Desde los poderes públicos se pueden hacer muchas más cosas. Pero una de las más importantes, junto con la derogación de la Instrucción, es deslegitimar socialmente esta práctica. Hay que presionar a los medios (presionar con convenios de Igualdad no es censurar) para que no se conviertan en vías de transmisión de los publirreportajes del lobby de la explotación reproductiva. De la misma manera que se firman convenios (previstos en las leyes) para ofrecer información ajustada sobre la violencia machista o sobre la igualdad, este asunto debería estar incluido. No puede ser que sigamos siendo casi exclusivamente las feministas las que llevemos el peso de criticar esta forma de explotación. Es difícil de asumir que siendo una práctica que está a punto de ser considerada legalmente como una forma de violencia contra las mujeres, estando prohibida en España y en casi toda Europa, los medios sigan presentándola socialmente como normal y sigan dando voz a historias que buscan normalizarla. Es una cuestión de derechos humanos de las mujeres, pero también de la infancia. Los bebés ni se compran, ni se venden, ni se encargan por contrato. Las mujeres no pueden poner precio a su capacidad reproductiva porque eso supone abrir la puerta a un mercado en el que las más pobres se verán obligadas a entrar. Cerremos la puerta ya a esta barbarie.

Beatriz Gimeno. Política y activista a favor de los derechos LGBT. Diputada por Podemos en la Asamblea de Madrid y responsable del área de igualdad de Podemos en la Comunidad de Madrid.