domingo, 30 de noviembre de 2003

#libros #mujeres | Transgresoras : las mujeres que cambiaron su mundo

Transgresoras : las mujeres que cambiaron su mundo / Olvido Gara
Madrid : Martínez Roca, 2003
336 p.
Colección: Mr Singular
ISBN 9788427029774 [2003-11] / 17 €

/ ES / ENS / BIO
/ Arte / Arquetipos / Historia / Iconos / Literatura / Moda / Mujeres / Música / Transgresión

La irrepetible Alaska, icono de la transgresión en España desde hace veinticinco años, dedica este libro a homenajear a las mujeres de la historia universal que ella considera más transgresoras. Tras una larga investigación, la autora ha llevado a cabo su singular selección de aquellas mujeres que más transgredieron en el mundo de la literatura, la música, la pintura, la política, el deporte, el sexo, la moda... De la mona Lucy a Cleopatra, de Bibiana Fernández a Simone de Beauvoir, de santa Teresa de Jesús a la transexual Divine, de escritoras como Virginia Wolf, Mary Shelley o Josefina Aldecoa y antropólogas como Margaret Mead o Ruth Benedict a reinas como Boadicea o Zenobia de Palmira y artistas tan diversas como Alma María Mahler, Lola Flores, Siouxsie, Orlane, Sara Montiel, Amanda Lepore, Coco Chanel o Vivienne Westwood... “Transgresoras” recorre de manera informativa y amena un buen pedazo del lado más femenino de la historia. Una obra imprescindible para saber más de las mujeres que no se limitaron a aceptar lo que les tocó vivir.

Alaska reseña la vida de 400 transgresoras : desde Nefertiti hasta Lola Flores
Cristina Ferreira, EFE | El Mundo, 2003-10-31

http://www.elmundo.es/elmundolibro/2003/10/30/no_ficcion/1067527570.html

Transgredir es "actuar siguiendo lo que te dicta la razón y el corazón, es hacer lo que crees que es justo y luego darte cuenta de que eso genera polémica", explicó la cantante Alaska, que acaba de lanzar `Transgresoras´, un libro sobre las mujeres que lograron cambiar de alguna forma su mundo.

El libro de la cantante mexicana, líder del grupo Fangoria e icono de la transgresión en España, es un homenaje a las mujeres que considera más transgresoras en la historia política, científica, artística y deportiva del mundo, como Nefertiti, Frida Kahlo, Katherine Hepburn, Isabel Pantoja, Lola Flores y Martina Navratilova.

La idea de escribir "Transgresoras" nació hace tres años de la mente de Pablo Alvarez de la editorial MR Singular, que no dudó ni un momento en invitar a la cantante Alaska para que fuera su autora.

Un trabajo que se fue ampliando
Según Alaska, en cuanto comprendió que el libro no sería una nueva biografía de ella misma, se puso con Alvarez a darle forma "en un segundo".

El trabajo, que en un principio trataría sólo sobre doce mujeres, "se complicó" con el paso del tiempo y ahora aborda la vida de más de cuatrocientas transgresoras que influyeron en la personalidad y en el carácter de la cantante, que dedicó su verano entero al libro, después de haberse pasado cerca de dos años haciendo una "larga revisión" sobre la historia de todas ellas.

Una portada transgresora
En la portada del libro, Alaska pidió que se destacaran sus transgresoras favoritas, pero en este grupo, cuatro merecen especial cariño, como es el caso de la etóloga británica Jane Goodall, que acaba de recibir el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica de 2003, o la "reina de los trovadores" Leonor de Aquitania y Cleopatra.

La cuarta mujer de esta lista es el transformista estadounidense Divine, a quien admira tanto, hasta el punto de llevar su nombre tatuado en el brazo izquierdo.

Una posible continuación dedicada a los hombres
"Transgresoras" está pensado para las personas que se interesan por la historia, por las biografías y, sobre todo, para quien tenga curiosidad para saber que mujeres fueron determinantes en la vida de la cantante mexicana, señaló.

Sin embargo, así como sucede con sus discos, "el libro está hecho para mí", afirmó Alaska, que se sorprendió con la cantidad de cosas que "Transgresora" reveló sobre ella misma y se dice dispuesta a dar continuidad a este trabajo, escribiendo sobre los hombres.

Para Alaska, que acaba de abandonar junto Nacho Canut y su Fangoria la discográfica Subterfuge para pasarse a Dro, los tiempos de ahora no carecen de transgresores pues estos siguen existiendo en los institutos que prohíben el uso de piercings o en los colegios públicos que intentan vetar el tanga dentro de sus paredes.

#llibres #franquismo | El moviment gai a la clandestinitat del franquisme (1970-1975)


El moviment gai a la clandestinitat del franquisme (1970-1975) / Armand de Fluvià i Escorsa ; pròleg de Joan Francesc Marco
Barcelona : Laertes, 2003 [11]
278 p.
Colección: Rey de Bastos
ISBN 9788475845135 / 18 €
CAT / ENS
Catalunya / España / FAGC / Franquismo / Historia / Homosexualidad / Liberación sexual / Persecuciones políticas

A finals de l'any 1969 es va presentar a les Corts franquistes un avantprojecte de la futura Ley de Peligrosidad Civil y Rehabilitación Social que afectava directament al col·lectiu homosexual. En aquella època, per a l'església catòlica els homosexuals eren uns pecadors, per a la ciència mèdica uns malalts mentals afectats d'una aberrant inversió degenerativa, per a la llei uns corruptors de menors i uns escandalosos públics i, per a la societat en general, uns viciosos invertits assenyalats amb els dits amb els pitjors noms que hom pugui sentir a dir. Amb aquella nova llei passaven, a més, a ser perillosos socials, delinqüents en potència. Durant el llarg període del règim franquista els i les homosexuals van haver de viure amb la por al cos sempre, van haver de callar, silenciar, amagar-se, fins i tot "enganyar" a ells mateixos i a la societat per tal que no fos descoberta la seva homosexualitat. Van patir maltractaments físics i vexacions, detencions i empresonaments, "rehabilitacions" que els anul·lava com a persones i moltes vegades els induïa al suicidi. Escrit amb objectivitat, aquest llibre és més que una història del moviment gai a Catalunya i Espanya durant els anys 1970-1975. És un crit de denúncia i és un clam per reivindicar el lliure exercici de la sexualitat i de l'afectivitat entre les persones.

Armand de Fluvià i Escorsa (Barcelona, 1931), és llicenciat en Dret i diplomat en Genealogia, Heràldica i Nobiliària. És Conseller Heràldic de Catalunya i membre i assessor de diversos Instituts, arxius, patronats d'estudis i societats culturals d'arreu del món. Fundador i president de la Societat Catalana de Genealogia, Heràldica, Sigil·lografia i Vexil·lologia, ha rebut diversos premis entre els quals destaca la Creu de Sant Jordi. Durant l'època franquista va ser detingut vàries vegades per les seves activitats contràries al règim, al 1970 va fundar el Movimiento Español de Liberación Homosexual (MELH) i més tard el Front d'Alliberament Gai de Catalunya (FAGC) i l'Institut Lambda entre d'altres. És també col·laborador habitual de diversos mitjans de comunicació.

domingo, 16 de noviembre de 2003

#hemeroteca #inmemoriam | Mohamed Chukri, el más grande escritor de Marruecos

Mohamed Chukri, el más grande escritor de Marruecos
Javier Valenzuela | El País, 2003-11-16

http://elpais.com/diario/2003/11/16/agenda/1068937204_850215.html

Mohamed Chukri fue un gran escritor y una persona maravillosa. Este marroquí, que hasta pasados los veinte años de edad fue analfabeto y cuya infancia y juventud transcurrieron en una miseria y una violencia tremendas, fue un autor de la estirpe de los malditos, con una obra corta, intensa, repleta de amor a la humanidad y odio a las injusticias. Como persona, Chukri fue un gran amigo de sus amigos, con su rico corazón y su modesta casa siempre abiertos a aquel que no fuera un gilipollas. Sus amigos llevaban meses esperando la noticia que les llegó ayer por la tarde: la muerte de Chukri, como consecuencia de los múltiples cánceres con que su cuerpo había terminado respondiendo a tanto alcohol y tanta vida golfa, tanto sufrimiento y tanto gozo.

Chukri tenía 63 años. Había nacido en una pobre aldea rifeña, en la época del Protectorado español sobre el norte de Marruecos, y eso explicaba su excelente manejo del castellano, aunque no el cariño que siempre sintió por los españoles y su literatura. Su padre era un desertor del Ejército colonial que ataba al niño Chukri a un árbol y le azotaba con un cinturón de cuero. Ese padre era tan brutal que un día mató al hermano de Chukri: lo estranguló en un arrebato de cólera. Chukri nunca olvidó, ni perdonó, a su padre. Y si nunca quiso tener hijos fue, según explicaba, por el temor a reproducir con ellos lo que su progenitor les había hecho a él y a su hermano.

Analfabeto hasta los 21 años de edad, pero dotado de una inteligencia y una sensibilidad innatas y extraordinarias, Chukri fue un autodidacta. Contó su infancia y juventud en "El pan desnudo", uno de los libros más importantes de la literatura árabe contemporánea. Libro duro, muy duro, "El pan desnudo" es un ejemplo de literatura descarnada y directa, la que practicaría el marroquí hasta el final de sus días. Su última obra traducida al castellano, "Rostros, amores y maldiciones", participa de ese mismo espíritu: escenas brutales contadas de un modo tan sencillo, con tal aparente objetividad y desapego, que su eficacia estremecedora sale redoblada. Por ejemplo, en "Rostros", un hombre le hace una felación a su anciano padre para que ya no necesite mujeres, para que no se case de nuevo y él no tenga que compartir con nadie su herencia. Y eso está contado escuetamente, sin comentarios ni efectismos de ningún tipo.

La última vez que nos vimos, en Tánger, donde Chukri vivía desde hacía décadas, el escritor me confirmó que la historia del hijo que le hace la felación al padre era verídica, era algo que había ocurrido en una aldea del norte marroquí, era un crudo trozo de realidad como todo lo suyo, desde sus aventuras con prostitutas de los cabarés de Tánger hasta su amistad con muchos de los escritores internacionales que recalaban por esa ciudad: Paul Bowles, Tennessee Williams, William Burroughs, Jean Genet, Allen Ginsberg, Juan Goytisolo, Tahan Ben Jelloun...

En ese encuentro, Chukri me anunció también que no sería un integrista fanático el que le mataría -él estaba en la lista negra del islamismo-, sino el cáncer. Me lo contó con mucha serenidad y hasta con una pizca de humor. Y es que el descubrimiento de que Chukri sufría esa enfermedad había llevado al rey Mohamed VI a cuidar de él, cubriéndole la atención médica en un hospital militar de Rabat y creando una fundación para atesorar y preservar su obra. "Ahora que me estoy muriendo", dijo sin rencor, "se dan cuenta de que soy un escritor marroquí".

Era el más grande de los escritores marroquíes. No deja esposa ni hijos ni fortuna material de ningún tipo, pero sí unos textos impresionantes. Su obra “El pan desnudo” ha sido traducido a cuarenta lenguas, incluido el hebreo, y, entre la literatura árabe difundida internacionalmente, sólo es superado en celebridad por los de Naguib Mahfuz. Pero ese libro estuvo prohibido a los lectores marroquíes hasta hace bien poco, por la sencilla razón de que era demasiado realista. En él Chukri retrató un lugar y un tiempo desde el lado de los que limpiaban botas, vendían cigarrillos de contrabando, trapicheaban con kif, cometían pequeños hurtos o se prostituían con extranjeros. Luego, en “Tiempo de errores”, segunda entrega de la trilogía autobiográfica iniciada con “El pan desnudo” y culminada con “Rostros”, Chukri contó su extraordinario esfuerzo para convertirse en escritor desde su condición inicial de pícaro.

En una entrevista que sostuvimos para Babelia, el suplemento de libros y cultura de El País, en el otoño del pasado año, Chukri declaró: "Yo estoy comprometido socialmente. Me inclino a defender a las clases marginadas, olvidadas y aplastadas. No soy Espartaco, pero creo que todas las personas tienen una dignidad que tiene que ser respetada. Aunque no hayan tenido oportunidades en la vida".

Digno, muy digno: así fue Chukri hasta el final. Un gran señor en los márgenes, y por ello más raro y apreciado; un escritor y un amigo irrepetibles.

Y TAMBIÉN...
El secreto de Tánger
La ciudad marroquí es como un cosmopolita escenario nacido de la ficción. Amada, explotada y odiada, no deja de producir literatura.
José Luis de Juan | El País, 2013-08-02
http://cultura.elpais.com/cultura/2013/08/02/actualidad/1375441132_585216.html

miércoles, 5 de noviembre de 2003

#Libros #cultura | El amor en los tiempos oscuros

El amor en los tiempos oscuros : y otras historias sobre vidas y literatura gay / Colm Tóibín ; Ivor Rubio Tampli (trad.)
Madrid : Taurus, 2003 [11-05]
Colección: Taurus Pensamiento
275 p.
ISBN 9788430605286 / 16,20 €

/ ES / EN* / ENS
/ Cultura / Historia – Siglo XIX / Historia – Siglo XX / Homosexualidad / Homosexualidad en el cine / Homosexualidad y literatura / Sexualidad

En este apasionante libro, Colm Tóibín escribe sobre la vida y obra de algunos de los artistas más influyentes de los siglos XIX y XX. A la luz de los tiempos que les tocó vivir, Tóibín analiza cómo cada uno de ellos afrontó su homosexualidad, y cómo ésta ha influido en su producción artística. La lucha por una sensibilidad gay, que empezó siendo una lucha intensamente privada, poco a poco se fue filtrando de forma extraña y reveladora en las obras de estos creadores homosexuales.

Este libro constituye un encuentro íntimo con Oscar Wilde, Thomas Mann, Elizabeth Bishop y Pedro Almodóvar, entre otros. A través de la obra de estos artistas, Tóibín nos transmite su propio interés por la energía erótica secreta, su admiración por los personajes valientes, y su permanente fascinación por la tristeza y la tragedia. Tóibín retrata tanto a los escritores que se vieron forzados a disfrazar su experiencia verdadera sobre el papel, como a los lectores que encuentran consuelo e identidad sexual leyéndoles entre líneas. Pero también es una historia de los avances que se han logrado desde la época intolerante de Oscar Wilde, hasta los tiempos menos oscuros de Pedro Almodóvar.

Colm Tóibín conoce el lenguaje del marginal, del guardián de secretos, de los hombres y de las mujeres gays. Conoce el lenguaje encubierto y manifiesto de la homosexualidad en la literatura y, en “El amor en los tiempos oscuros”, describe el consuelo de encontrar compañeros a través de la lectura.

DOCUMENTACIÓN
“El amor en tiempos oscuros y otras historias obre vidas y literatura gay” de Colm Tóibín
Bitácora Sexodiversa, 2014-07-21

http://papelesdsx.blogspot.com.es/2014/07/el-amor-en-tiempos-oscuros-y-otras.html#more
Historias de amor en tiempos de oscuridad a través de la historia
ABC, 2003-12-12

http://www.abc.es/hemeroteca/historico-12-12-2003/abc/Cultura/historias-de-amor-en-tiempos-de-oscuridad-a-traves-de-la-historia_225979.html
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Y TAMBIÉN…
Colm Tóibín y los armarios de la literatura
Eduardo Nabal | Cáscara amarga, 2013-07-21

http://www.cascaraamarga.es/cultura/literatura-gay/5954-colm-toibin-y-los-armarios-de-la-literatura.html

sábado, 1 de noviembre de 2003

libro | Redada de violetas : la represión de los homosexuales durante el franquismo

Redada de violetas : la represión de los homosexuales durante el franquismo / Arturo Arnalte
Madrid : La Esfera de los Libros, 2003 [11]
304 p.
ISBN 9788497341509
PVP 22 €


Considerados como delincuentes, muchos homosexuales españoles, además de sufrir todo tiempo de insultos, agresiones y humillaciones, fueron víctimas de una represión estatal organizada, que apuntaba a la estigmatización, la segregación, la rehabilitación e incluso el encarcelamiento en cárceles o colonias penitenciarias (verdaderos campos de concentración) durante el franquismo. Primero en virtud de la Ley de Vagos y Maleantes y, partir de 1970, de la de Peligrosidad Social, en un siniestro episodio que ha permanecido hasta ahora prácticamente ignorado.

"Redada de violetas" rompe ese vergonzoso silencio y aborda con una valentía sin precedentes la historia del colectivo homosexual en la España de Franco. Esta obra presenta un palpitante fresco de vivencias, cuyo eje lo constituyen las increíbles peripecias de estas personas encarceladas por su orientación sexual o sometidas a terapias médicas -que incluían descargas de electricidad-, que han decidido, en muchos casos por primera vez, brindarnos su testimonio.

Pese a estar perseguidos, ser ridiculizados por la opinión pública –que les atribuía rasgos imaginarios como no saber silbar o ser de espaldas estrechas y anchas caderas-, y tener que vivir condenados a las catacumbas durante cuarenta años, gays y lesbianas aprendieron a desarrollar sus propias estrategias para desafiar las prohibiciones, delimitar espacios secretos de encuentro y vivir con valentía su sexualidad y sus amores, burlando la presión social y la represión policial. A partir de fuentes orales, iconográficas, bibliográficas, de prensa y de archivos estatales y privados, el autor recoge, con humor y desenfado, la picaresca con la que desafiaron al sistema quienes eran etiquetados como «violetas», mariposas, marimachos y otros tantos epítetos despectivos.

Hoy, tras la travesía del desierto, quienes fueron presos por su homosexualidad reclaman tanto una reparación moral como económica, al igual que en su día la recibieron los represaliados políticos. Su causa sigue siendo la asignatura pendiente de la Transición.


A Emilio y Antonio, Málaga se les quedó pequeña a los 18 años. Para dos jóvenes con ansias de vivir, bastante desparpajo y una orientación sexual heterodoxa, la capital andaluza ofrecía en 1970 pocos alicientes. De manera que en abril de ese año juntaron sus ahorros, metieron en la maleta las mejores prendas del armario y, con unas cuantas direcciones de amigos en el bolsillo, emprendieron viaje hacia el norte, hacia la mítica Barcelona, que desde el sur andaluz se perfilaba como gran metrópoli de la oportunidad y la desmesura. Los dos creían tener buenas razones para dejar atrás el escenario de la adolescencia. Antonio Gutiérrez Dorado, nieto del diputado socialista Luis Dorado Luque, fusilado durante la Guerra Civil, estaba cansado de estar considerado en el barrio primero como «el hijo de la roja» y después simplemente como «el maricón». Particularmente esto último era motivo de fuerte tensión con su padre, que contaba en su historial familiar con un heroico voluntario de la División Azul. Lo de Antonio se sabía en casa desde que en 1966, a los 14 años, le pillaron con sus compañeros de instituto en un bosquecillo junto al río Guadalmedina entregado a juegos sexuales a los que conscientemente no atribuía significado específico. Hasta el día en que un trabajador de la empresa Cetesa, en las cercanías, observó la escena y atrapando a un par de críos logró arrastrarlos al cuartelillo de la Guardia Civil. El chaval no entendía nada de lo que estaba pasando hasta que se presentó su padre a recogerle y le dio tal paliza que aún no la ha olvidado. Aquellos golpes fueron el brusco adiós a la infancia y la bienvenida a una realidad social que mostraba un rostro severo para quienes se sentían atraídos hacia personas de su mismo sexo. Sin embargo, la pedagogía de la bofetada y el cintarazo no logró anular su interés por los chicos. Tan sólo hacerle más cauto y escoger con sumo cuidado los lugares de encuentro. Y ni la Guardia Civil ni la familia podían hacer nada por frenar el crecimiento imparable de un fenómeno que estaba inoculando en España modos y modas que poco a poco minaban las bases de un régimen hasta entonces «de misal y sacristía». Un cáncer crecía a tiro de piedra de Málaga: Torremolinos. La ciudad costera estaba experimentando un crecimiento acelerado con un turismo de élite que imponía sus gustos y caprichos. En 1970, once de los 18 ministros del Gobierno eran del Opus Dei, incluido su vicepresidente, el almirante Luis Carrero Blanco, pero entraron en España 24 millones de turistas. Ese torrente humano supuso la importación de comportamientos hasta entonces insólitos en la Península. Escritor de éxito en la época, Ángel Palomino retrató en Torremolinos, Gran Hotel, accésit al Premio Alfaguara de 1971, esa sociedad cosmopolita, derrochadora, aburguesada que se daba cita en sus guetos de la costa del Sol. Cientos de coches medio locos; matrículas de la Europa desarrollada, algunas de la Europa en vías de desarrollo y muchas de los países norteafricanos que ni están en vías de desarrollo ni parecen muy decididos a estarlo, pero que, justamente por eso, lanzan al mercado del ocio y a la aventura de la especulación cantidades increíbles de dinero birlado, de dinero que se niega al remedio de hambres y desdichas indígenas; que sale por la puerta falsa de los ministerios de opereta, de las prefecturas semiguerrilleras o de los relatos roqueros de un feudalismo que no destierra ni Alá. Es una sociedad cuyos protagonistas bien habrían podido tomar como modelo a Jaime de Mora y Aragón, hermano de la reina Fabiola de Bélgica, medio playboy medio enfant terrible de la aristocracia española. Jimmy de Mora vivía de introducir en la alta sociedad marbellí a jeques del petróleo y tiranos de la catadura del zaireño Mobutu Sese Seko que, como en la fábula de Palomino, invertían allí el dinero robado a sus pueblos miserables. Caciques, princesas ajadas, prohombres del régimen y marqueses podridos de dinero se codeaban con la farándula en espacios donde se consentía, cuando no se cortejaba, la excepción a la norma y en los que no faltaban homosexuales aceptados por su poder adquisitivo y porque la moral siempre tuvo reservados para uso de las clases altas. En la obra citada de Palomino, los imaginarios marqueses de Mistral invitaban a sus fiestas: […] a un escritor famoso, tres pintores eminentes y una artista de cine doblemente ungida en Roma y Hollywood con los óleos del escándalo y de la gloria. Hay también un psiquiatra importante y dos ministros, un arquitecto que no proyecta pisos de menos de seis millones de pesetas, un inglés desconocido y un invertido alborotador, lleno de cadenas, colgantes y malas intenciones, que trata a las damas con descaro de fulana y a los hombres con pérfida familiaridad. Torremolinos fue una de las primeras ciudades en España con bares gay ante los que, con la salvedad de alguna redada excepcional, las autoridades solían hacer la vista gorda, pues formaban parte de la burbuja de tolerancia que las divisas del turismo se compraba en la España de Franco. Desde ellos, de forma imparable, su veneno se iba filtrando lentamente al resto del país. En el Pasaje de Begoña y alrededores se arracimaban media docena de locales donde los turistas homosexuales podían exteriorizar sus inclinaciones y conocer a efebos locales, fácilmente presas de la fascinación por su afán de novedad y aventura y por la generosidad de los extranjeros. Otro autor de best sellers en los setenta, James Michener, sitúa en esa ciudad malagueña su obra Hijos de Torremolinos, publicada en 1971. Uno de sus protagonistas la describe así: No es una ciudad, no es un pueblo. Es algo que nunca se había visto en el mundo. Te diré lo que es: es un refugio en el que se puede huir de la locura del mundo. Aunque resulta que es un refugio totalmente loco. El protagonista de la obra, Joe, un norteamericano que huye del servicio militar para eludir la guerra de Vietnam, se cruzaba por sus calles con «muchachos exageradamente afeminados», que paseaban «cogidos de la mano». Para empezar a ganar dinero, un conocido le recomienda: […] si te pones tus pantalones más ceñidos y bajas por esta calle hasta un bar llamado el Wilted Swan, entras y pides una limonada, en un cuarto de hora encontrarás a alguien dispuesto a pagarte los gastos durante todo el tiempo que te apetezca estar aquí. Ese entorno jaranero, deslumbrante, alternativo y atípico se convirtió en la escuela de Antonio y de su amigo de esos años, Emilio Sánchez Moreno. Nacido también en 1952, aunque de una humilde familia de pescadores, que ocupaba una pequeña vivienda en una corrala de vecinos del Altozano malagueño. En Torremolinos, Antonio y Emilio, jóvenes, latinos, salaos y bonitos de cara, se llevaban a los guiris de calle y éstos «invitaban a copas, lo pagaban todo, te compraban esto y lo otro, te regalaban una prendita», recuerda Antonio. «Triunfábamos como el Avecrem», resume Emilio. Flirteaban a partir de las diez o las once de la noche en bares con nombres tan sugerentes como El Incógnito, después de que cerraran las discotecas de tarde y antes de que abriera la mítica Villa Ariel, un chalecito en la zona de Montemar donde dos hombres podían bailar agarrados, «como en un cuento». Pero el cuento tenía reservado el derecho de admisión para los ricos o para los extranjeros. Antonio, que disponía de dinero porque su padre le había puesto a trabajar en el comercio, regresaba los fines de semana a casa hacia las dos o las tres de la mañana, en un ambiente familiar cada vez más enrarecido. Para atajar las habladurías, sus padres le obligaron a acudir a un psiquiatra, que apenas se limitó a hacerle una serie de preguntas convencionales sobre las amistades que frecuentaba y qué hacían en sus escapadas. La presión familiar y la farsa médica le impacientaban. Poco a poco, le iba llegando la hora de tomar las riendas de su propio destino.




 

Conversamos en 'La Ventana' con Arturo Arnalte, autor de "Redada de violetas", un libro sobre la represión de los homosexuales durante el franquismo.



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