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miércoles, 2 de marzo de 2022

#hemeroteca #mujeres #historia | El libro 'Ni casadas ni sepultadas' se adentra en la vida de las viudas de los siglos XVI y XVII

Noticias de Navarra / Amaia Nausia //

El libro 'Ni casadas ni sepultadas' se adentra en la vida de las viudas de los siglos XVI y XVII.

Amaia Nausia, doctora en Historia, presenta su nuevo trabajo, con el que quiere "dar luz a las protagonistas de las sombras".
Katixa Urzaiz | Noticias de Navarra, 2022-03-02
https://www.noticiasdenavarra.com/cultura/2022/03/02/libro-casadas-sepultadas-adentra-vida/1234719.html 

‘Ni casadas ni sepultadas. Las viudas navarras, una historia de resistencia femenina’, así se llama el nuevo libro de Amaia Nausia, doctora en Historia por la Universidad de Navarra, que presentó ayer junto con Ion Jimenez, editor de Txalaparta, en la tienda Elkar Comedias en Pamplona.

El libro llega en una fecha importante, cerca del 8 de marzo, y según el editor, "no es casualidad". Igual que en el primer libro publicado con la editorial, ‘¿Vírgenes o putas?’, la escritora ofrece una visión feminista sobre la historiografía reciente. En esta nueva obra, presenta un trabajo de investigación realizado en el año 2010 como su tesis doctoral, ‘Entre el luto y la supervivencia: viudas y viudedades en la Navarra Moderna’, sobre uno de los temas tabú de nuestra cultura: la vejez y la viudedad, concretamente en los siglos XVI y XVII.

"Se habla de la importancia de ofrecer referentes femeninos a las niñas y a las mujeres, y yo he pretendido ofrecer un referente al pasado", afirmó la autora respecto a su obra. "Poner en valor la cotidianidad de las nadies, dar luz a las protagonistas de las sombras, a aquellas mujeres que estuvieron en los márgenes y desde allí hicieron historia", añadió Nausia.

La escritora ha conseguido aunar sus pasiones y militancia en las cuestiones de género con su oficio de historiadora, y muestra de ello es este nuevo libro que trata de dar el lugar que les corresponde en la historia a las que han sido invisibles hasta ahora. Mientras que el anterior trabajo planteaba sobre la mesa un dilema al que tenían que enfrentarse las mujeres en la Edad Moderna (¿vírgenes o putas? ¿buenas o malas?), ‘Ni casadas ni sepultadas’ rompe el dilema completamente. El título surge de un texto que escribió en el siglo XVI Juan Espinosa, tratadista y moralista católico de la época: "Para evitar el peligro y error en que podría incurrir, a mi parecer le convendría o casarse, o morir, conforme al refrán que dice: 'viuda lozana, casada o sepultada' ".

En este ensayo, Nausia se centra en las viudas, las que se quedaron al margen. "Es un libro escrito desde los márgenes, la periferia, pero desde ahí también se puede hablar de lo universal", explicó. Pretende hacerlo recuperando la historia, la voz y la memoria de las que vivieron "en los márgenes del sistema", las que hicieron "una historia de resistencia ante la imposición de los requisitos que dictaban cómo había que ser mujer", relató.

Explicó que la historiografía tradicional ha sido siempre muy "androcéntrica", por haber estado hecha por hombres, y también por mujeres que "se han regido por los valores que imperaban". Como dijo la historiadora Gerda Lerner, "obviar el pasado de las mujeres es otra forma de hacer violencia de género", y la escritora quiso aplicar esa idea a su trabajo: "Si no tenemos conocimiento de nuestra historia y del legado que hemos dejado, eso influye en no tener una conciencia propia de la importancia y de la contribución que tenemos las mujeres en la sociedad", manifestó, haciendo hincapié en que "las mujeres también hemos hecho historia".

En una época en la que la viudedad era un fenómeno femenino, porque a las mujeres "se las identificaba en función de la figura masculina más cercana que tuviesen (hija de, esposa de, viuda de)", estaba totalmente regulado cómo tenían que ser las viudas y esto se usaba como mecanismo de control contra ellas. "La viudedad era como un sello que se le ponía a la mujer y le acompañaba hasta su muerte. Como si el hombre hubiese dejado su impronta en la mujer y pasase a ser una posesión y una extensión del difunto en vida", relató Nausia, comparando el fenómeno de la viudedad con una moneda de dos caras: por un lado, aportaba una cierta "autonomía" al ser la mujer capaz de decidir por sí misma (en el contexto social de la época). Algo que, explicó, generó mucha preocupación, sobre todo entre los moralistas.

La otra cara representaba la pérdida: "La viudedad, independientemente de la clase social a la que perteneciesen las mujeres, equivalía al empobrecimiento inmediato", afirmó Nausia, debido a que el principal aporte económico era el del esposo. La escritora también mencionó a las que se sobrepusieron a todas las convenciones sociales, leyes y a la sociedad en general: "Las viudas resistieron".

Además, a pesar de ser un libro muy centrado en Navarra y en casos de viudas navarras en los siglos XVI y XVII, vale para explicar la viudedad en toda Europa. El editor, Ion Jimenez, puso en valor también el hecho de que Nausia hubiera conseguido escribir un libro a raíz de una tesis, dos tipos de escritura con"lenguajes y objetivos totalmente distintos". La escritora logró "desprenderse" de esos requisitos académicos y hacer un texto divulgativo y accesible. Asimismo, subrayó, han querido "mantener unos hilos abiertos que sirvan para futuras investigaciones" en el libro, para que quien quiera investigar "tenga a mano las herramientas necesarias".

Otra forma de hacer historia
El libro ha servido de punto de encuentro en la que intervienen tres historiadoras: Isabel Mellén y Cira Crespo trabajaron con Nausia como prologuistas para la obra. Las tres "se juntaron para reivindicar una historiografía distinta a la que se ha hecho hasta ahora, que tiene en cuenta estos temas relegados", explicó Jimenez. La historiografía feminista que está surgiendo en los últimos años pone encima de la mesa y reivindica otra forma de hacer historia. El libro ha servido también para que diferentes historiadoras se junten y logren ser más fuertes en esta reivindicación. "Estamos contribuyendo a otro tipo de historiografía hecha desde los márgenes y resistiendo ante la tradicional", convino la escritora. "La historia que se nos ha contado siempre ha hablado de progreso, pero para las mujeres fue una época de retroceso", apuntó.

  • Amaia Nausia. Doctora en Historia por la UN, es responsable de proyectos de Eusko Ikaskuntza - Sociedad de Estudios Vascos, y colaboradora habitual en diversos medios de comunicación.
  • Sus trabajos. Con tono divulgativo, sus artículos e investigaciones hablan del rol, modo de pensar, vivir y sentir de las antepasadas. Otros libros son ‘Ser mujer’ y ‘¿Vírgenes o putas? Más de 500 años de adoctrinamiento femenino’.

lunes, 4 de noviembre de 2019

#hemeroteca #historiografia | Pseudohistoria contra Cataluña o la delirante teoría de la conspiración castellana

Imagen: Google Imágenes / Jordi Bilbeny
Pseudohistoria contra Cataluña o la delirante teoría de la conspiración castellana.
Un grupo de historiadores publica un libro para desmentir las “barbaridades” difundidas por el Institut Nova Història y por el “españolismo más torpe”.
Patricia R. Blanco | El País, 2019-11-04
https://elpais.com/elpais/2019/11/01/hechos/1572613433_683903.html

La disparatada teoría sobre la supuesta conspiración castellana que habría borrado todo rastro de los logros catalanes, difundida por el Institut Nova Història, circula desde hace más de una década. El mundo académico la ha desdeñado de forma unánime. Pero, hasta ahora, no ha publicado ningún trabajo historiográfico que desmienta sus extravagantes investigaciones. Ante el dilema de si refutar mentiras palmarias otorga más notoriedad a quien las difunde o por el contrario ayuda a rebatirlas había pesado la primera opción. Sin embargo, desde su fundación en 2007, el Institut Nova Història ha continuado su expansión, ha atraído a un creciente número de simpatizantes e incluso ha recibido subvenciones públicas. Para detener su difusión, el próximo febrero, ocho historiadores —siete catalanes y uno valenciano— publican en catalán ‘Pseudohistòria contra Catalunya’ (Editorial Eumo).

El libro analiza “algunas de las barbaridades expuestas sobre la historia de Cataluña tanto desde el españolismo más torpe como desde el catalanismo más delirante”, afirma Vicent Baydal, profesor de Historia del Derecho en la Universitat Jaume I de Castelló de la Plana y coordinador de la obra junto al doctor en Historia Moderna Cristian Palomo. El objetivo, según explica por correo electrónico, es “frenar el avance y el desarrollo de las posturas pseudohistóricas”, aupadas por el mayor acceso a los trabajos históricos gracias a Internet y por el aumento de la agitación y la confrontación política.

‘Pseudohistòria contra Catalunya’ evidencia cómo los estudios de la fundación creada por Jordi Bilbeny se basan, al igual que los que defienden el tierraplanismo o el creacionismo frente al evolucionismo, en lo que los anglosajones denominan ‘cherry picking’ o falacia de supresión de pruebas: si alguien muestra en todo momento tres cerezas azules, quienes solo vean estas cerezas pensarán que es un fruto de color azul. Aplicado a una supuesta investigación científica, consiste en seleccionar solo los datos que apoyan una postura e ignorar cualquier evidencia que la contradiga.

Con esta técnica, el Institut Nova Història ha demostrado supuestamente que Cristóbal Colón era catalán. Que también lo era Miguel de Cervantes, que habría escrito originalmente ‘El Quijote’ en catalán. Y que entre otros catalanes ilustres figuran los autores de ‘Lazarillo de Tormes’ y ‘La Celestina’, Lope de Vega, El Cid, Marco Polo, Leonardo da Vinci, Américo Vespucio, Francisco Pizarro, Hernán Cortes, Santa Teresa de Jesús, Nicolás Maquiavelo, Erasmo de Rotterdam y otras decenas de ilustres personajes españoles y europeos. Y si la catalanidad de todos ellos no es reconocida es porque, a juicio de la fundación de Bilbeny, “todo lo que se conserva en los archivos y lo que han explicado los historiadores hasta el día de hoy es mentira, dado que habría existido una tarea sistemática de censura por parte de las instituciones castellanas desde el siglo XVI hasta la actualidad”, según explica Vicent Baydal. Lo que implica que la supuesta censura también se habría producido en países europeos y que, a su vez, toda la documentación censurada habría sido sustituida por otra que construyera biografías alternativas a quienes supuestamente eran catalanes.

“En Pseudohistòria contra Catalunya, a través de un trabajo del doctor y profesor en Historia Moderna de la Universitat Autònoma de Barcelona Xevi Camprubí, mostramos que la censura libresca existió, pero en absoluto fue omnipotente y tuvo unos límites bastante claros que nos permiten reconstruir el pasado a través del trabajo erudito e historiográfico”, apunta Baydal. Ese trabajo erudito permite, por ejemplo, rebatir que Cervantes fuera catalán. Según el historiador, “uno de los hipotéticos puntos fuertes de la argumentación de Bilbeny es que el ‘Quijote’ estaría lleno de catalanismos o expresiones de origen catalán porque originalmente habría escrito el texto en esa lengua, pero la censura castellana se habría encargado de hacer desaparecer dicha obra original y la habría traducido al castellano”. Pero “con todo lujo de detalles, ‘Pseudohistòria contra Catalunya’ demuestra que “los supuestos catalanismos indicados por Bilbeny no son más que expresiones típicas del castellano medieval y moderno”.

Mentiras sobre Cataluña
Además de desmentir las “barbaridades” del Institut Nova Història, una parte de ‘Pseudòhistoria contra Catalunya’ está dedicada a “las falsedades propugnadas interesadamente desde propuestas nacionalistas españolas que tratan de menoscabar la importancia de la trayectoria colectiva catalana a lo largo de la historia”, subraya Baydal. Entre ellas, el experto cita la falsa afirmación apoyada en “mapas inventados” de que “Cataluña nunca existió hasta el tratado de Corbeil de 1258 y que era un condado del Reino de Aragón”, o que “las instituciones políticas y jurídicas derogadas tras el Decreto de Nueva Planta de 1714 no tenían apenas importancia”. También el “mal uso político de la historia en el caso de las obras de arte procedentes del monasterio aragonés de Santa María de Sijena”.

Pero si tanto la pseudohistoria españolista como la catalana tienen éxito es, según Baydal, porque se benefician de un mismo mal. “En España estamos aún alejados de alcanzar unos estándares mínimos de divulgación histórica de alta calidad, que, a la vez que interesen, se basen en la consulta a expertos y en el desarrollo de consensos científicos consolidados”, explica el experto, lo que lleva, finalmente, a “unos usos políticos de la historia muy burdos”. Y muy peligrosos.

Y TAMBIÉN…
La fundación que difunde que Colón y Cervantes eran catalanes recibe 7.000 euros anuales de ayuntamientos de ERC.
El Institut Nova Història, conocido por sus tesis pseudohistóricas y criticado por los académicos, recibe fondos de los Ayuntamientos de Montblanc y de Arenys de Munt. Desde 2015 ambas administraciones han abonado 30.000 euros el primero, en concepto de convenio, y 4.247 el segundo, por contratos menores. El PSC registró el viernes pasado una pregunta parlamentaria al Govern para conocer el alcance de las subvenciones públicas a esta fundación.
Arturo Puente | El Diario, 2019-08-14
https://www.eldiario.es/catalunya/politica/Colon-Cervantes-Da-Vinci-ERC_0_930907136.html
Un simposio defiende que Colón, Cervantes o Da Vinci eran catalanes.
El Institut Nova Història asegura que iconos de la historia son en realidad catalanes, pero que un fraude de siglos los hizo españoles.
Cristian Segura | El País, 2014-11-24
https://elpais.com/ccaa/2014/11/24/catalunya/1416826845_827782.html
Un curso donde se dijo que 'El Quijote' fue escrito en catalán.
La localidad gerundense de Crespià acogió del 1 al 4 de agosto un curso en el que se aseguró que Cervantes era catalán y que se llamaba Joan Miquel Servent. También se divulgó que Colón, oriundo de Cataluña según el filólogo Jordi Bilbeny, partió hacia América desde Pals d'Empordà, en Girona.
El Diario, 2013-08-11
https://www.eldiario.es/rastreador/Quijote-catalan-version-castellano-traduccion_6_163493653.html

martes, 22 de octubre de 2019

#hemeroteca #historia | La tercera vía de la historia de al-Ándalus

Imagen: El País / 'Expulsión de los moriscos', de Gabriel Puig Roda
La tercera vía de la historia de al-Ándalus.
Un nuevo estudio de la España musulmana supera las visiones del choque de civilizaciones entre el islam y la cristiandad o el paraíso de las tres culturas.
F. Javier Herrero | El País, 2019-10-22
https://elpais.com/cultura/2019/10/07/actualidad/1570447471_917117.html

Pocos periodos históricos suscitan tanta fascinación como el de al-Ándalus. Su carácter singular en el entorno medieval europeo atrae como un potente imán a investigadores españoles y extranjeros. Precisamente, ese carácter singular es el que ha generado ríos de tinta y polémica interpretativa. Y, muy probablemente, distanciarse del debate ideológico que se ha dado en España ha facilitado las cosas a los especialistas extranjeros, que han aportado mayor objetividad cuando se trata de mostrar ese periodo de manera global. Así, la historiografía de las últimas décadas ha adoptado nuevos enfoques que han transformado el conocimiento del Medievo hispano y los investigadores prestan ahora más atención a los procesos sociales que se vivieron en al-Ándalus y los cambios culturales que conllevaron.

La última, y muy sugestiva, propuesta la ofrece el historiador canadiense Brian A. Catlos, que ha publicado ‘Reinos de fe. Una nueva historia de la España musulmana’ (Pasado y presente). Catlos, profesor en la Universidad de Colorado y en la de Santa Cruz de California, ha realizado un intenso trabajo de investigación sobre la sociedad del mundo mediterráneo medieval que le ha reportado numerosos premios. ‘Reinos de fe’ trata los 900 años de presencia musulmana en la península Ibérica —la expulsión de los moriscos sucede en 1609— a través de los relatos que se han conservado de la vida de mujeres, funcionarios, teólogos, científicos, esclavos, artistas, renegados... y las alianzas y amistades interétnicas que tejieron; los intereses comunes que les movieron para colaborar o entrar en conflicto al margen de las diferencias religiosas. Califas, emires y pueblo llano; cristianos, musulmanes y judíos. Con este hilo conductor, Catlos ha escrito una obra de estilo ágil apoyada en la amplísima investigación que durante los últimos años ha visto la luz en España, en Europa y en el norte de África.

En el prólogo del libro, Eduardo Manzano ya avisa a navegantes: “Es muy probable que las páginas de este libro frustren las expectativas de aquel lector que busque reforzar con su lectura los manidos tópicos sobre la existencia de una idílica convivencia entre culturas o sobre la presencia ya en la Edad Media del choque de civilizaciones que anuncian los agoreros de hogaño”. Catlos, en declaraciones realizadas a El País por correo electrónico, recuerda que si la idea de que los conflictos en la Edad Media tenían una motivación religiosa está muy arraigada es porque muchas fuentes históricas se refieren a dichos conflictos en esos términos. “Las instituciones religiosas y las monarquías, encargadas de controlar y salvaguardar las crónicas y documentos de la época (la base de lo que usamos para entender la historia) prefirieron presentar el conflicto religioso como causa o justificación de sus guerras”, refiere el autor. Los 900 años de coexistencia de cristianos y musulmanes en la Península podrían verse, a distancia, como un proceso en el que los cristianos conquistan el territorio a los musulmanes, pero sería “un error pensar en esta historia como un conflicto entre la cristiandad y el islam”.

La Edad Media en la Península se caracterizó por los conflictos entre poderes cristianos y musulmanes y también por la alianza entre ellos. “Realmente, las disputas más enconadas se dieron entre gobernantes de la misma religión. Por eso es normal que, en muchos casos, musulmanes y cristianos fuesen aliados naturales”, señala el autor canadiense. “La guerra se daba por motivos económicos y políticos principalmente. Por oportunismo, avaricia, y por la ambición de los gobernantes, las élites religiosas y militares y la gente común de ganar riqueza y poder”.

En un periodo histórico tan largo la paz fue más habitual que la violencia y si algo diferenció a la Península del resto de su entorno fue, según Catlos, “la percepción de las elites de las comunidades dominantes de que se beneficiaban o necesitaban de la presencia de las comunidades minoritarias —judíos y cristianos en al-Ándalus; musulmanes y judíos en los reinos cristianos— dentro de sus sociedades mientras estas minorías ocupasen nichos socioeconómicos vistos como complementarios por el grupo dominante”. Pactaron un estatus legal inferior (‘dimmíes’) pero obtenían “seguridad, prosperidad y autonomía, y mantuvieron el tamaño y riqueza suficientes para defender sus intereses sin ser vistos como una amenaza”. Catlos define este patrón de comportamiento como ‘conveniencia’. Un término que va más allá de la manida convivencia, “un concepto bastante vacío que, si acaso, describe una situación pero no da ninguna idea de cómo o por qué esta ocurrió”, añade el autor. “Cuando los intereses comunales ya no fueron vistos de esta manera llegó la marginalización, la represión, la expulsión o la conversión forzada”, concluye.

La lacra del 'presentismo' y la manipulación de la historia
La visión de que España se forjó en la lucha contra el islam durante la Reconquista ya no goza de ningún predicamento en los ambientes académicos, pero eso no impide que sea agitada por políticos u opinadores interesados en justificar su ideario nacionalpopulista o xenófobo apelando a un pasado que no existió. Es un tipo de ‘presentismo’, la proyección en el pasado de una determinada idea de la España actual, que contribuye al desconocimiento de la historia.

En contra de este uso espurio del pasado, Brian A. Catlos trae a la memoria a algunos de los personajes protagonistas de la Reconquista. Habla de un espacio donde se desenvuelven “personajes como el Cid [que luchó por la dinastía Ibn Hud en la Zaragoza taifa]; Sancho VII de Navarra [que fue aliado de los almohades antes de vencerlos en las Navas de Tolosa], o Rodrigo Jiménez de Rada [el arzobispo propagandista de la cruzada de las Navas de Tolosa que mandó traducir el Corán] , muy ambiguos o complejos cuando extraemos las capas de barniz mitológico que oscurecen su naturaleza real”.

Reiterando el cuidado que hay que tener al tratar las crónicas y documentos de la época —construidas con un fin ideológico y para transmitir la supremacía de algún rey o dinastía— que nos han llegado, “a menudo”, continúa Catlos, “les digo a mis alumnos que imaginen cómo los historiadores futuros verían el siglo XX si el único documento histórico que pudiesen manejar fuesen las retransmisiones de la cadena televisiva Fox News”.

“Me parece absurda la posición de los ‘presentistas’. España es un concepto y fenómeno moderno y la España de la Edad Media era muy diferente. No hay otra España eterna o esencial que la que nos imaginemos”, apunta el investigador.

martes, 17 de septiembre de 2019

#hemeroteca #mujeres #franquismo | ¿Pioneras y olvidadas?

Imagen. La Marea / Pilar Primo de Rivera representada en 'Cartasvivas'
¿Pioneras y olvidadas?
"Dos prestigiosas universidades han puesto su sello en un proyecto que invoca la 'historia de la mujer' –sí, esa que empieza con Eva– para 'rescatar la memoria de Pilar Primo de Rivera'. Cuidado", reflexiona la autora sobre 'Cartas vivas', que promueve la Fundación Santander.
Noelia Adánez | La Marea, 2019-09-17
https://www.lamarea.com/2019/09/17/pioneras-y-olvidadas/

Estos días se ha hecho público un proyecto/producto audiovisual titulado 'Cartas Vivas', que promueve la Fundación Santander, y en el que participan las Universidades de Exester y la de Barcelona. Lo encabezan la escritora e historiadora Nuria Capdevilla-Argüelles y la directora Paula Ortiz. Se trata de una serie de vídeos de factura impecable en el que distintas actrices encarnan a personajes femeninos de la historia, mujeres españolas y de América Latina, a través de la lectura de fragmentos de sus cartas. En estas cartas se volcaron pensamientos íntimos, reflexiones e ideas que, sin duda, sirven para comprender mejor a las mujeres seleccionadas y sus contextos. De momento se han presentado tres mujeres: Hildegart Rodríguez, Pilar Primo de Rivera y Carmen Laforet.

En la breve presentación que aparece en la web del proyecto, leemos:

«Las 'cartasvivas' son voces de la historia de la mujer. Este proyecto nace de nuestro interés por acercarnos a mujeres que jugaron un papel importante en el siglo pasado o vivieron activamente la vanguardia social y literaria tanto en España como Iberoamérica. Presentamos sus pensamientos y palabras en un formato nuevo y pedagógico. En 'Cartasvivas' encontraréis ideas, emociones y logros de mujeres que participaron en la tensa modernidad del siglo XX. Esperamos que os gusten estos retazos de memoria”.

Sorprende toparse con la expresión “historia de la mujer”. Así, en singular. ¿La mujer una y eterna? Sorprende el uso de una denominación tan alejada de los planteamientos historiográficos actuales, donde el pasado, analizado desde una perspectiva de género, arroja una visión de las mujeres como sujetos plurales, inestables, contestados y diversos. Suponemos que se ha utilizado esta expresión por razones de marketing y comunicación, porque lo cierto es que a continuación se explica lo que a todas luces el proyecto es: un acercamiento a los planteamientos de mujeres “relevantes”, mujeres que vivieron activamente la vanguardia social y literaria; mujeres por otra parte muy distintas, a juzgar por la nómina escogida. En este punto quiero hacer notar: se habla de mujer y de mujeres; no se utilizan en ningún momento ni las palabras género ni, por supuesto, feminismo. Ni en la web del proyecto ni en la nota de prensa que la Fundación Santander ha colgado en su propia web.

El proyecto tiene su lógica interna y sin duda alguna su interés. Cabe esperar que, en las cartas, estas mujeres conocidas, relevantes, interesantes, pusieran de manifiesto pensamientos íntimos y complejos que en sus textos públicos quizá no anotaran, lo que sin duda contribuirá a que sepamos más de ellas. Y digo más, porque al menos de las tres primeras que nos han presentado, ya sabemos. Hildegart Rodríguez, Pilar Primo de Rivera o Carmen Laforet son mujeres conocidas, lo que no resta interés al proyecto, ni mucho menos, pero contradice bastante el espíritu con el que se está comunicando su sentido a la sociedad. Un artículo de El País titulado 'Al rescate de las pioneras y olvidadas' produce cierta perplejidad en quien escribe, especialmente cuando leo que: “La iniciativa pretende enseñar a través de sus misivas la memoria y el pensamiento de mujeres clave del siglo XX español y latinoamericano, a menudo condenadas al olvido exclusivamente por su sexo”.

Pero ni Hildegart Rodríguez, ni Carmen Laforet ni desde luego Pilar Primo de Rivera han sido mujeres olvidadas y no es justo ni correcto, desde un punto de vista de la construcción de narrativas con criterios historiográficos serios, otorgarles a ellas un estatus que desafortunadamente otras sí tuvieron y tienen. El pacto por el olvido en España ha dejado fuera a muchas mujeres –y hombres– en la recuperación de cuya memoria es preciso trabajar. No parece de recibo que se apele a estas cuestiones para la difusión de un proyecto que, sin embargo, nada tiene que ver con ellas.

Por la misma razón, otorgarles la condición de pioneras, sin hablar de “feminismo” en la historia, palabra que no se emplea ni en la web del proyecto, ni en la nota de prensa que la Fundación Santander tiene en su propia web –perdonad mi elocuente insistencia–, me parece un intento de neutralizar –precisamente– el peso del feminismo en la historia. Pionera en las luchas por la ampliación de derechos de las mujeres pudo serlo en alguna medida la malograda Hildegart Rodríguez, no lo fue Carmen Laforet (quien vivió su condición de mujer en términos muy individuales) y desde luego no lo fue Pilar Primo de Rivera. Primo de Rivera apalancó su inmenso poder en la subordinación y el sometimiento de las mujeres españolas al mandato y las instituciones machistas que asentaron el pacto sexual subyacente a la dictadura de Franco. Llamarla pionera, sacando además al feminismo como fenómeno histórico –discurso y movimiento social y político– de la imagen (nunca mejor dicho en este caso) es hurtarnos el debate histórico, es neutralizar el juicio que demanda la elaboración de la memoria histórica de nuestro pasado reciente. Que Capdevilla-Argüelles afirme que estas mujeres “lucharon por su generación y para las que vendrían después” e incluya en el grupo a Pilar Primo de Rivera es algo que tenemos la obligación de controvertir.

Si este proyecto es sobre mujeres relevantes y conocidas que nos hablan de sus pensamientos y circunstancias vitales a través de sus cartas, lo considero interesante y bienvenido. Cualquier intento de hacerlo pasar por otra cosa diferente no se ajusta a los debates que estamos teniendo en el seno de la sociedad civil española ni sobre la memoria histórica ni sobre los feminismos, ni se integra en ninguna polémica historiográfica vigente. Y, desde luego, cualquier intento de usurpar el lugar de las pioneras y olvidadas o de hacer pasar a quienes no lo fueron por tal cosa, debe encender alertas y generar preocupación. Dos prestigiosas universidades han puesto su sello en un proyecto que invoca la “historia de la mujer” –sí, esa que empieza con Eva– para “rescatar la memoria de Pilar Primo de Rivera”. Cuidado.

lunes, 20 de mayo de 2019

#libros #historia | Reinos de fe : una nueva historia de la España musulmana

Reinos de fe : una nueva historia de la España musulmana / Brian A. Catlos ; prólogo de Eduardo Manzano ; traducción de Alberto Canto García y Alberto J. Canto García.
Barcelona : Pasado & Presente, 2019 [05-20].
499 p.
ISBN 9788494970634 / 37 €

/ ES / ENS
/ Al-Ándalus / Edad Media / España / Historia / Historiografía / Ideologías / Poder

En medio de un agresivo y politizado debate abierto sobre la historia de al-Ándalus, Reinos de fe supone una nueva manera de entender siete siglos de civilización islámica en la península. Ni el campo de un choque de civilizaciones, ni un idílico paraíso de la convivencia pacífica, al-Ándalus fue una construcción política y religiosa muy compleja que tuvo que buscar equilibrios entre facciones enfrentadas y muy a menudo estableciendo importantes lazos de conveniencia con los poderes cristianos. Este libro marca un hito en el análisis de un período de nuestra historia que algunos pretenden negar desde la ignorancia y la xenofobia y que nos aporta ejemplos muy interesantes para establecer unas bases de una mejor convivencia.

miércoles, 6 de marzo de 2019

#hemeroteca #mujeres #historia | El feminismo indígena de la época colonial

Imagen: The Conversation
El feminismo indígena de la época colonial.
Alicia Alvarado Escudero | The Conversation, 2019-03-06
https://theconversation.com/el-feminismo-indigena-de-la-epoca-colonial-112566

Al conmemorar el Día de la Mujer Trabajadora y el Día Internacional de la Mujer este 8 de marzo, hacemos alusión a todas las mujeres del pasado y del presente, pero poco se conoce de un grupo de mujeres de élite indígenas, que hicieron historia en el momento de la Conquista cuando los españoles arribaron a las costas ecuatorianas y norteñas del Perú.

En este territorio gobernaban mujeres bajo el cargo de “capullanas”, “señoras” o “cacicas” de sus territorios, jefas étnicas descendientes de la diosa madre ancestral que las legitimaba en sus cargos de poder, y que les permitió ordenar, mandar y organizar a la población indígena que las respetaba y quedaba bajo su mandato.

Impacto en las Crónicas de Indias
Nos trasladamos a las costas del Perú y Ecuador en los años 1532-1534, cuando un grupo de hombres españoles, soldados y clérigos, quedaron asombrados al ver cómo en estas tierras lejanas las mujeres no solo tenían voz y mando, sino que además eran veneradas y respetadas por todos los varones. El impacto para los castellanos se hizo evidente, y gracias a ello, a su asombro, consideraron relevante anotarlo en sus cuadernos de bitácora.

La descripción de lo que contemplaban sus ojos fue recogida en las famosas Crónicas de Indias, sin ser conscientes de que estaban redactando lo que, en la actualidad, son las fuentes primarias historiográficas más importantes para el conocimiento del empoderamiento femenino indígena en la época Colonial.

Pero, ¿por qué el impacto cultural fue tan notorio para los castellanos cuando vieron el rol que ejercían estas mujeres? Principalmente porque el rol de la mujer en la sociedad de la época distaba mucho de un continente a otro.

En la región andina, las relaciones de género se fundamentaban en un principio de dualidad y complementaridad, donde la esfera de lo masculino y la de lo femenino conformaban un mundo de pares e iguales, totalmente necesarios para la sostenibilidad del mundo. Dentro de este ámbito, el cargo de cacica se fue heredando de madres a hijas desde la antigüedad hasta el siglo XVII, cuando ya se habían asentado las bases de la cultura española, donde la mujer dio paso a su marido para que gobernara en su nombre.

Al contrario de lo que ocurría en el mundo andino, las relaciones de género en la España del siglo XVI y las costumbres castellanas de esta época no reflejaban la equidad entre hombres y mujeres. Amparadas en un discurso hegemónico que incidía en las desigualdades de género, colocaban a la mujer en un estatus inferior al hombre, recubierta de un halo de invisibilidad e indiferencia.

Se consideraba que la mujer no estaba capacitada para gobernar, sino que era el hombre quien debía asumir el control, basándose en las estructuras mentales patriarcales fundamentadas en el heredado discurso jurídico romano. Allí, el hombre era el “pater familias” y la mujer únicamente un apéndice más de la familia, apoyados desde los púlpitos por el discurso teológico del pecado reencarnado en Eva; y defendidas en el discurso científico o médico justificando la versión incompleta de la mujer frente al hombre.

Bajo esta visión feminal, las mujeres de élite de estas sociedad no solo tuvieron que abrirse un hueco en la sociedad y luchar contra su condición sexual, perdiendo el control de su cargo y autonomía en muchos casos, sino que, además, eran indígenas, lo que dificultaba mucho más su situación.

Adaptarse, resistir y negociar
Pero estas mujeres de élite con fuerte carácter y gran ingenio no se resistieron al destino que los españoles dispusieron para ellas y su gran ingenio las llevó a adaptarse, resistir y negociar con la Corona para seguir siendo respetadas y gozar de su prestigio, y de los beneficios y privilegios que les otorgaba su estatus ancestral.

El primer paso fue conocer el nuevo juego de leyes y normas que impuso la clase dirigente. Para ello, aprendieron a leer y a escribir en lengua castellana, porque solo de esta manera podían pleitear en los tribunales para reclamar sus posesiones y defender sus derechos legales.

A su vez, desarrollaron todo tipo de estrategias. Aprovecharon una serie de factores que les favorecían enormemente, como, por ejemplo, el vacío legal en cuanto a la herencia del cargo de cacicas. Esto se produjo en la costa norte con la imposición de las leyes españolas que introdujeron decretos donde se disponía que se heredase y gobernase “según la costumbre de estas tierras”, y la costumbre prehispánica era de un claro cariz matriarcal.

Además, supieron aprovechar su situación de viudedad para poder controlar sus bienes sin un varón al lado: las Prerrogativas Regias solicitadas a la Corona por no haber causado rebelión y haber facilitado el asentamiento español. También supieron adoptar muy bien el rol de mujer “desvalida, débil o indefensa” que la ideología castellana se empeñó en transmitirles para generar lástima en los jueces de la época y obtener beneficios.

Por lo tanto, si bien es cierto que la llegada de los españoles transformó considerablemente esta institución prehispánica, no por ello las costumbres de herencia femenina dejaron de funcionar en el Perú colonial. Incluso en el siglo XVIII aún encontramos documentación en los archivos que alude a los derechos de herencia maternos del Cacicazgo femenino en la costa norte.

Solo gracias al ingenio y al esfuerzo de estas mujeres por resistir, aprender a escribir y a defender sus derechos frente al colonialismo, hoy podemos conocer quienes fueron. Por lo tanto, solamente ellas son las verdaderas protagonistas de su historia y merecen ser reconocidas y visibles en el día Internacional de la Mujer.

jueves, 28 de junio de 2018

#hemeroteca #lgtbi #memoria | ¿Dónde está la historia LGTBI?

Imagen: InfoLibre / Manifestación del 26 de junio de 1977 en Barcelona
¿Dónde está la historia LGTBI?
Varios libros publicados en el último año evidencian un vacío en la historiografía y en los archivos, cuidados por los activistas e ignorados aún por la academia. Los nuevos investigadores tratan de construir un campo de estudio y de abrir el foco a relatos no triunfalistas mientras luchan contra la precariedad.
Clara Morales | InfoLibre, 2018-06-28
https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2018/06/28/donde_esta_historia_lgtbi_84458_1026.html

El World Pride, la celebración del Orgullo Mundial celebrada el año pasado en Madrid, dejó en la ciudad el paso de 2,2 millones de personas, 1,4 millones en la gran manifestación que corona las fiestas, 2,5 millones de euros de gasto público y una ocupación hotelera media del 84%. También dejó algo menos cuantificable: la exposición de varios archivos que contienen la memoria del movimiento LGTBI español y el encuentro entre quienes que lo estudian. La exposición 'Subversivas' exponía los de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais Transexuales y Bisexuales (FELGTB); las muestras '¿Archivo queer?' y 'Anarchivo sida', los de los grupos LSD, la Radical Gai o RQTR, además de fondos privados coordinados por Fefa Vila Núñez... Muchas de esas piezas no se habían mostrado jamás. En torno a ellas, una generación de investigadores que se pregunta dónde está la historia del colectivo y que está decidida a ir a buscarla, cuatro décadas después de la primera marcha del Orgullo en España, un 26 de junio (el 28 es la fecha oficial), en Barcelona.

"El año pasado fue clave para la historia del movimiento en España, porque aparecieron varias publicaciones sobre la materia después de un gran vacío", señala Ramón Martínez, doctor en Filología por la Universidad Complutense. Su libro 'Lo nuestro sí que es mundial. Una introducción a la historia del movimiento LGTB en España' (Egales) apareció, de hecho, a finales de 2017, con una segunda edición ya en 2018. Por las mismas fechas se publicaba 'Tiran al maricón. Los fantasmas queer de la democracia (1970-1988)' (Akal), de Brice Chamouleau, doctor en Estudios Hispánicos por la Universidad Burdeos-Montaigne. El pionero 'Deseo y resistencia (1977-2007). Treinta años de movilización lesbiana en el Estado español' (Egales), de Gracia Trujillo, ha visto también una nueva edición. El dibujante Nazario Luque sigue retratando en sus memorias ('Sevilla y la Casita de las Pirañas', recién salido, es el segundo tomo) el mundo del underground gay de los setenta y ochenta. Y, en las universidades, se presentan cada vez más trabajos de fin de grado y tesis doctorales que abordan esta cuestión.

¿De dónde beben estos nuevos trabajos? La bibliografía de unos y otros es elocuente. Figuran las memorias de quienes protagonizaron las primeras revueltas en los setenta, como Armand de Fluvià o Jordi Petit, militantes históricos del Front d'Alliberament Gai de Catalunya, fundado en 1975. Hay relatos sobre la cultura homosexual en España, como 'De Sodoma a Chueca', de Alberto Mira, o 'Lorca y el mundo gay', de Ian Gibson. Hay estudios puntuales sobre la represión franquista, como 'Redada de violetas', de Arturo Arnalte, con testimonios de quienes la sufrieron. Con alguna excepción, como 'Al margen de la naturaleza. La persecución de la homosexualidad durante el franquismo', de Víctor Mora, publicada en 2016, se ve un cierto vacío bibliográfico en los últimos diez años. "Es una materia tan sumamente amplia que no hemos hecho más que empezar. Hemos barrido la capa de polvo superficial", asegura Martínez. Chamouleau, desde París, matiza: "Hay mucho hecho, pero solo en un sentido, el del reconocimiento de la protección estatal a través de las leyes. La discusión que cuesta un poco es esta: ¿contamos solo una historia de los logros que se han conseguido o bien pasamos a explicar otras cosas?".

Construyendo un campo de estudio
Sucede que ni Ramírez ni Chamouleau tiene, en origen, una formación clásica como historiadores. El primero es filólogo y el segundo comenzó su formación en estudios hispánicos y se doctoró luego en Civilización e Historia española contemporánea. Gracia Trujillo, por ejemplo, es socióloga, y Víctor Mora se dedica a los Estudios de la Cultura. Pareciera que la memoria del movimiento no está, como en otros casos, al cuidado de los historiadores, sino en manos de investigadores activistas de formación variada, más o menos cercanos a los Estudios de Género. "Es un problema más de campo académico que de desinterés por parte de la historiografía", defiende Martínez. "En España, este campo de estudio no existe. Somos un grupo de personas que nos hemos ido acercando al tema". Paralelamente, se ve cómo en los libros de historia que estudian, de manera general, la represión franquista o la Transición, pocos dedican un apartado específico a las vivencias de las personas homosexuales, bisexuales y trans, pese a la violencia específica que sufrió esta parte de la población.

Pero este no es el mayor impedimento para la investigación. Ramón Martínez denuncia que "la precariedad en España, que afecta más a las Humanidades, que con las Sociales son la tercera regional de la investigación". La historia de los movimientos sociales, o de las minorías o disidencias sexuales, advierte, apenas reciben fondos por no considerarse "útiles o productivas". "No es el campo más prestigioso", se queja. "Hay una generación de investigadores en condiciones muy difíciles", se suma Chamouleau, "y es urgente que mejoren para que esta generación pueda continuar con su trabajo". Desde 2009 hasta 2017, los programas dedicados a fomentar la I+D+i en España acumulan un recorte de 20.000 millones de euros. El sector se ve, además, especialmente afectado por la temporalidad, lo que deja imaginar un futuro oscuro para los jóvenes (y no tan jóvenes) investigadores.

La escasez de recursos afecta también a los archivos que contienen documentos, panfletos y memorias del movimiento LGTBI. La FELGTB y el Colectivo de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales de Madrid (COGAM) cuentan con sus propios fondos pero, como apunta Ramírez, no están todavía catalogados. Este trabajo recae en los sucesivos investigadores que lo consultan y que contribuyen, poco a poco a la indexación de las obras. En peores condiciones están los materiales de otras asociaciones ya extintas o mucho más precarias, que reposan en cajas, con frecuencia en casa de los propios activistas. "Los papeles corren peligro y hay que preocuparse mucho por ellos", urge Martínez. Una pequeñísima parte de estos fondos, pertenecientes a Radical Gai, LSD y RQTR, están alojados en el Museo Reina Sofía, como resultado de una estancia de investigación que dio lugar al ‘¿Archivo queer?’, y aunque están bien conservados, su acceso es restringido. En Cataluña, el Casal Lambda (fundado en 1976) tiene un archivo catalogado, y el Front d'Alliberament Gai de Catalunya y el Collectiu Gai de Barcelona cuentan también con sus fondos históricos. Por comparar: en Estados Unidos, los ONE Archives, el mayor repositorio de materiales sobre la lucha por la diversidad sexual del mundo, están auspiciados por la Universidad del Sur de California.

Los archivos públicos también plantean problemas. Chamouleau se acercó, para su investigación, a los del Fondo de Vagos y maleantes, en el Arxiu de la Ciutat de la Justícia de Barcelona, que incluyen también los expedientes de la Ley de peligrosidad social. La primera, que criminalizaba a vagabundos o proxenetas, fue modificada en 1954 para incluir expresamente a los homosexuales. La segunda entró en vigor en 1970 y creaba centros de detención especializados. "Fue el único archivo de este tipo que se me abrió", dice el investigador, y subraya que se hizo bajo un régimen muy estricto, tratándose, como señala en el libro, de "datos sobre la vida sexual considerados, con otros, 'especialmente protegidos". Para ello le hizo falta una autorización especial condicionada a una divulgación parcial de los datos. Chamouleau apunta que desde la publicación de su trabajo, otros se han hecho accesibles a los investigadores, como el de Sevilla, pero que en ningún caso son cauces que se abran con facilidad.

Focos diversos y genealogía recuperada
En otros casos, dice, "la documentación está, pero hay que cambiar las gafas: los archivos de Peligrosidad Social están, y siempre me sorprendo de que no se cuente la parte de los años ochenta y nos centremos solo en la preconstitucional". Aunque en 1978 se suprime de la Ley de peligrosidad social la referencia a los "actos de homosexualidad", pero esta norma sigue castigando a la población LGTBI en nombre de la "convivencia social". Las detenciones se extienden no solo hasta 1985, cuando se desmantelan los tribunales y jurisdicciones especiales de peligrosidad social, sino hasta 1989, fecha de cierre del último expediente según la investigación de Chamouleau. Esta es una de las reivindicaciones del autor. En su opinión, la historiografía mayoritaria es aquella "que cuenta un reconocimiento progresivo de la democracia de las formas de vida no heterosexuales", pero reivindica que esta "no explica que sigue habiendo violencia homofóbica en España". "La Transición abre un espacio de derechos, pero mientras eso se produce, muchos siguen sometidos a la Ley de peligrosidad social", critica. Y confía en que la producción de más investigaciones haga más diverso el foco de estudio.

Tanto Martínez como Chamouleau coinciden en que una de las dificultades de la investigación es la ruptura generacional. El segundo tuvo dificultades para encontrar testimonios del paso de los setenta a los ochenta: "Las personas con las que me cruzaba siempre me devolvían a Armand de Fluvià, a Jordi Petit, y te encontrabas con que los propios actores históricos volvían a contar sus propias vidas". Este eco se agravaba por la dentellada del sida: "La enfermedad abre un nuevo militantismo, pero sobre todo cierra una etapa de la juventud de los años setenta, que se va muriendo, y sus prácticas y lenguajes mueren con ellos". "Yo siempre hablo de la maldición de la desmemoria", añade Ramón Martínez, "porque las mujeres, con el movimiento feminista y de madres a hijas, establecen algún tipo de genealogía. Pero las personas LGTB no tenemos progenitores LGTB que nos transmitan una historia, y hay una especie de adanismo". Frente al "corte generacional", historia.

viernes, 19 de enero de 2018

#hemeroteca #historia | Leyenda Negra: la peor reputación

Imagen: Leer / Grabado de Theodor de Bry
Leyenda Negra: la peor reputación.
Borja Martínez | Leer, 2018-01-19
http://revistaleer.com/2018/01/leyenda-negra-la-peor-reputacion/

“¡Oh, des­di­chada España! ¡Revuelto he mil veces en la memo­ria tus anti­güe­da­des y anales, y no he hallado por qué causa seas digna de tan por­fiada per­se­cu­ción! Sólo cuando veo que eres madre de tales hijos, me parece que ellos, por­que los criaste, y los extra­ños, por­que ven que los con­sien­tes, tie­nen razón de decir mal de ti…” - Fran­cisco de Que­vedo, ‘España defen­dida’ (1609)

El pasado 1 de octu­bre tuvo lugar en Cata­luña el más extra­or­di­na­rio golpe propagan­dís­tico per­pe­trado recien­te­mente con­tra una nación euro­pea. Los ideólogos del pro­ceso sepa­ra­tista cata­lán con­si­guie­ron llevar a su adver­sa­rio, el Gobierno espa­ñol, a un calle­jón sin salida. La cele­bra­ción del simu­la­cro de refe­réndum acabó como pre­ten­dían sus orga­ni­za­do­res: pro­pi­ciando una estampa de repre­sión diseñada para con­mo­cio­nar espec­ta­do­res, una espesa cor­tina de humo que ocul­taba los hechos políticos cier­tos que unas sema­nas des­pués serían objeto de actua­ción judicial.

La idea de un Estado que reprime con vio­len­cia a ciu­da­da­nos empe­ña­dos en ejer­cer su legí­timo derecho a votar quedó fijada con­tra todo razo­na­miento. Los dise­ña­do­res del ope­ra­tivo con­si­guie­ron ‘internacionalizar el con­flicto’ en las coor­de­na­das desea­das, y de paso que muchos ciu­da­da­nos del resto de España asu­mie­ran la ver­güenza por la supuesta repre­sión gubernamental.

Pero la dichosa inter­na­cio­na­li­za­ción no operó de la manera uní­voca que espe­ra­ban los ideó­lo­gos de la sece­sión. Muchos medios y ana­lis­tas, algu­nos de los cua­les habían lle­gado a com­prar la mer­can­cía de los hiper­ac­ti­vos y volun­ta­rio­sos por­ta­vo­ces del ‘pro­cés’, se toma­ron la moles­tia de some­ter los hechos a un escru­ti­nio minu­cioso y, vír­ge­nes de con­ta­mi­na­ción de la neo­len­gua nacio­na­lista, empezaron a des­acre­di­tar sus argu­men­tos. Las sobre­ac­tua­cio­nes bor­deando la comi­ci­dad de algu­nos pro­ta­go­nis­tas y el férreo res­paldo de la Unión Euro­pea a España ter­mi­na­ron de deva­luar el movimiento. La pro­puesta desde Bru­se­las del huido ‘expre­si­dent’ de la Gene­ra­li­tat de votar la salida de Cata­luña de la UE, poniendo del lado euro­es­cép­tico un par­tido que lleva la pala­bra “Euro­peo” en su marca, fue el penúl­timo epi­so­dio del esperpento.

Ese punto de vista extran­jero y lúcido ha moti­vado que muchos espa­ño­les hasta enton­ces inhi­bi­dos, acom­ple­ja­dos o com­pren­si­vos incluso con las ideas nacio­na­lis­tas se hayan ani­mado a aban­do­nar la muy men­tada en los últi­mos meses ‘equi­dis­tan­cia’. Artícu­los de minu­cioso escla­re­ci­miento, como el del com­ba­tivo escri­tor fran­cés Robert Rede­ker en ‘Le Figaro’ expli­cando a los lec­to­res fran­ce­ses por qué “la derrota mediá­tica de Rajoy lo era tam­bién de la razón”, cir­cu­la­ron por España como lite­ra­tura cien­tí­fica que reve­lara una ver­dad hasta enton­ces oculta.

En ese mismo artículo, Rede­ker seña­laba la iden­ti­fi­ca­ción de la España de hoy con el fran­quismo subya­cente en el dis­curso inde­pen­den­tista. La dic­ta­dura, última encar­na­ción de la mala fama española, se había acti­vado en la memo­ria colec­tiva euro­pea para inter­pre­tar los pro­ce­lo­sos suce­sos catalanes.

Obsesión secular
Un puñado de espa­ño­les difun­diendo un dis­curso intere­sa­da­mente deni­gra­to­rio con­tra la nación; medios y agen­tes forá­neos dando difu­sión a dicho dis­curso y haciendo una lec­tura cap­ciosa de los acon­te­ci­mien­tos; en nues­tro país, exa­ge­rada depen­den­cia de la opi­nión extran­jera, y rabia, ver­güenza y frus­tra­ción por las inter­pre­ta­cio­nes ses­ga­das o intere­sa­das de los hechos en un momento de aguda cri­sis interna. Encon­tra­mos de repente, con­den­sa­dos en un mismo reta­blo, la mayo­ría de indi­cios tradi­cio­nal­mente vin­cu­la­dos a un fenó­meno, a una obse­sión secu­lar espa­ñola como es la lla­mada Leyenda Negra, y coin­ci­diendo ade­más con un rebrote del tema en forma de nove­da­des bibliográficas, un siglo des­pués de que Julián Jude­rías for­ma­li­zara el con­cepto en la obra titu­lada, pre­ci­sa­mente, ‘La Leyenda Negra y la ver­dad his­tó­rica’: desde el exi­toso libro de Elvira Roca Barea, 'Impe­rio­fo­bia y Leyenda Negra' (Siruela, 2016), que quizá ha dado el pis­to­le­tazo de salida a este reno­vado inte­rés por el tema, a 'En defensa de España. Des­mon­tando mitos y leyen­das negras' de Stan­ley Payne, último Pre­mio Espasa.

Lo ve claro Ricardo Gar­cía Cár­cel, uno de los his­to­ria­do­res que más y mejor han escrito sobre la cues­tión y sus reper­cu­sio­nes, y que en su último libro, 'El demo­nio del Sur' (Cáte­dra), aborda la Leyenda Negra en torno a uno de sus obje­ti­vos ini­cia­les, Felipe II. “Curio­sa­mente, ahora, cuando hace un siglo de la publi­ca­ción de la obra de Jude­rías, parece lan­zarse una ofen­siva de rearme del con­cepto de Leyenda Negra, den­tro de un esce­na­rio polí­tico de reno­va­das inquie­tu­des ante el problema de España cau­sa­das, entre otros moti­vos, por los espas­mos nacio­na­lis­tas peri­fé­ri­cos”, señala en el pró­logo. En una entre­vista reciente, Elvira Roca Barea inter­pre­taba el asunto cata­lán como actua­li­za­ción de la Leyenda Negra: “Ese relato vicioso de la His­to­ria de España ha sido una de las fuen­tes de ali­men­ta­ción de este tipo de nacio­na­lismo peri­fé­rico que si es algo, es anti­es­pa­ñol. Porque España es el com­pen­dio de todos los horro­res, y ellos las víc­ti­mas que se quie­ren liberar”.

¿Pero qué es real­mente la Leyenda Negra? ¿Por qué España puede pre­su­mir, como señaló Julián Marías, de algo tan “suma­mente ori­gi­nal” que se entiende uni­ver­sal­mente como un fenó­meno español? Lean si no nos creen la defi­ni­ción que de la expre­sión ‘Black Legend’ da la Enci­clo­pe­dia Bri­tá­nica: “Tér­mino que expresa una ima­gen des­fa­vo­ra­ble de España y los espa­ño­les, acu­sán­do­los de cruel­dad e into­le­ran­cia, pre­do­mi­nante en el pasado en la obra de nume­ro­sos his­to­ria­do­res extran­je­ros, par­ti­cu­lar­mente pro­tes­tan­tes. Ini­cial­mente aso­ciado con la España del siglo XVI y las polí­ti­cas anti­pro­tes­tan­tes de Felipe II, el tér­mino fue popu­la­ri­zado por el his­to­ria­dor espa­ñol Julián Jude­rías en su libro homónimo”.

La defi­ni­ción de Jude­rías, que reco­gió un tér­mino que ya cir­cu­laba pre­via­mente, docu­men­tado por pri­mera vez de boca de Emi­lia Pardo Bazán, es algo más pro­lija. “Por Leyenda Negra enten­de­mos el ambiente creado por los fan­tás­ti­cos rela­tos que acerca de nues­tra patria han visto la luz pública en casi todos los paí­ses; las des­crip­cio­nes gro­tes­cas que se han hecho siem­pre del carác­ter de los españoles como indi­vi­duos y como colec­ti­vi­dad; la nega­ción, o por lo menos la igno­ran­cia sistemática de cuanto nos es favo­ra­ble y hon­roso en las diver­sas mani­fes­ta­cio­nes de la cul­tura y del arte; las acu­sa­cio­nes que en todo tiempo se han lan­zado con­tra España, fun­dán­dose para ello en hechos exa­ge­ra­dos, mal inter­pre­ta­dos o fal­sos en su tota­li­dad, y, final­mente, la afir­ma­ción con­te­nida en libros al pare­cer res­pe­ta­bles y verí­di­cos y muchas veces repro­du­cida, comen­tada y ampliada en la prensa extran­jera, de que nues­tra patria cons­ti­tuye, desde el punto de vista de la tole­ran­cia, de la cultura y del pro­greso polí­tico, una excep­ción lamen­ta­ble den­tro del grupo de nacio­nes euro­peas”. Una incli­na­ción ale­vosa y recal­ci­trante, que ima­gina una España eter­na­mente “inqui­si­to­rial, ignorante, faná­tica”, inculta, “dis­puesta siem­pre a las repre­sio­nes vio­len­tas, enemiga del pro­greso y de las inno­va­cio­nes”, desde tiem­pos de la Reforma y que “no ha dejado de uti­li­zarse en con­tra nues­tra desde enton­ces, y más espe­cial­mente en momen­tos crí­ti­cos de nues­tra vida nacional”.

¿Por qué esa per­sis­ten­cia? ¿Qué extraña cua­li­dad tenían las semi­llas que plan­ta­ron Anto­nio Pérez y fray Bar­to­lomé de las Casas para que su fru­tos se hayan sobre­puesto de tal manera al paso del tiempo y hayan dis­traído la aten­ción de los des­ma­nes de otros impe­ria­lis­mos, y aún peor, de los más crue­les colo­nia­lis­mos europeos?

No es sen­ci­llo dar una res­puesta fac­tual, ni siquiera para quie­nes se han metido de lleno en la mate­ria, aun­que quizá pueda hallarse un prin­ci­pio de la misma en la pro­pia defi­ni­ción de Jude­rías –cuando habla de “excep­ción” y su uso en “momen­tos crí­ti­cos” de nues­tra his­to­ria–, y lle­ga­re­mos a ello al final de este artículo. Lo cierto es que muchos han sido los auto­res empe­ña­dos pri­mero en refu­tar los mitos con­sa­gra­dos por la Leyenda Negra, y una vez cum­plida esa labor en expli­car las cau­sas de su for­ma­ción y vigen­cia. Cuando pare­cía un asunto supe­rado, curio­sa­mente, hoy las nove­da­des vuel­ven al pri­mer movi­miento refu­ta­to­rio, o en el caso más intere­sante de Roca Barea a cru­zar el caso espa­ñol con otros fenó­me­nos de ‘impe­rio­fo­bia’, com­ba­tiendo de paso, aun­que sólo a medias, el mali­cioso virus de la ‘excep­cio­na­li­dad’ española.

Colec­cio­nando enemigos
Uno de los auto­res que ana­li­za­ron con más tino y minu­cio­si­dad este som­brío acervo en torno a nuestro país fue Julián Marías. En 'España inte­li­gi­ble' (1985) esta­ble­ció tres con­di­cio­nes nece­sa­rias y coin­ci­den­tes para que una cons­truc­ción dia­léc­tica de la enver­ga­dura de la Leyenda Negra se materiali­zase: que el país objeto de calum­nia sea “impor­tante”, impres­cin­di­ble en el con­curso internacio­nal; “que exista una secreta admi­ra­ción, envi­diosa y no con­fe­sada, por ese país”; y “una orga­ni­za­ción”, una con­cer­ta­ción de volun­ta­des deni­gra­to­rias simul­tá­neas o suce­si­vas. Marías ve en la inso­len­cia de la España impe­rial y expan­siva recién uni­fi­cada, que parece nece­si­tar empre­sas desmesu­ra­das en las que pro­yec­tar las ener­gías sobran­tes de la Recon­quista, motivo ori­gi­nal de la impor­tan­cia y del recelo. La pro­pia voca­ción hege­mó­nica de la monar­quía his­pá­nica fomen­tará la con­cer­ta­ción dero­ga­to­ria desde Ita­lia, foco ori­gi­nal donde ya la pre­sen­cia ara­go­nesa levantó ampo­llas y se fra­guará la fama de arro­gan­tes, dés­po­tas y gro­se­ros de unos espa­ño­les sos­pe­cho­sos ade­más de estar con­ta­mi­na­dos de san­gre judía –un deta­lle muy mal visto en la tie­rra que inventó el gueto– a la Europa sep­ten­trio­nal y en trance de Reforma, donde la España cató­lica colec­cio­nará antagonistas.

A apo­yar esa con­ver­gen­cia de intere­ses crea­dos llegó un libro que ha sido his­tó­ri­ca­mente con­si­de­rado clave en la cons­truc­ción de la Leyenda Negra. Tras su publi­ca­ción en Sevi­lla en 1552 y cir­cu­lar libremente por España, la ‘Bre­ví­sima rela­ción de la des­truc­ción de las Indias’ de fray Bar­to­lomé de las Casas fue rápi­da­mente tra­du­cido al holan­dés, el fran­cés, el inglés, el ita­liano, el ale­mán e incluso el latín, ilu­mi­nado con los fan­ta­sio­sos gra­ba­dos del tam­bién edi­tor Theo­dor de Bry –impre­sor asimismo de la no menos dero­ga­to­ria ‘His­to­ria del Nuevo Mundo’ del comer­ciante mila­nés Giro­lamo Ben­zoni, o Jeró­nimo Ben­zón para sus ‘ami­gos’ espa­ño­les–. Toda­vía hoy el relato tre­men­dista de Las Casas, enco­men­dero antes que fraile, sos­tiene en Amé­rica su con­di­ción de héroe y pre­cur­sor de los dere­chos nati­vos, aun­que su vida y su obra haya sido some­tida a con­cien­zuda crí­tica aca­dé­mica en España y Esta­dos Uni­dos. Pero su des­fi­gu­rado retrato de la reali­dad his­pa­noa­me­ri­cana, lleno de exage­ra­cio­nes idea­das para con­mo­cio­nar la sen­si­bi­li­dad de la monar­quía cató­lica, dio una pre­ciada y defi­ni­tiva muni­ción a los adver­sa­rios de la corona. Quizá por sus cua­li­da­des fabu­lo­sas, el relato lascasiano se con­so­lidó en el ima­gi­na­rio colec­tivo y ha resis­tido de siglo en siglo.

La leyenda ya estaba en mar­cha y, “por su pro­pia iner­cia, estaba des­ti­nada a cre­cer y pros­pe­rar”, apunta Marías. En ade­lante, cada agra­viado por los intere­ses espa­ño­les, en casi cual­quier con­texto, tenía “ya pre­fa­bri­cado el vehículo para dar cauce y cum­pli­miento a su hos­ti­li­dad o ren­cor”. Un mecanismo que hemos iden­ti­fi­cado más arriba en las gra­ves y recien­tes jor­na­das catalanas.

Se asoma aquí la pecu­lia­ri­dad negro­le­gen­da­ria: esa obs­ti­nada vigen­cia que sobre­vive al pro­pio imperio espa­ñol hasta nues­tros días, sin que las cruel­da­des colo­nia­les del resto de poten­cias euro­peas ni sus fenó­me­nos de into­le­ran­cia reli­giosa hayan gene­rado rela­tos equi­va­len­tes. Y que sólo se explica por la interio­ri­za­ción de la misma por parte de los espa­ño­les que ya advierte Marías, abo­nando el discurso de la deca­den­cia, el fra­caso y la excep­cio­na­li­dad que ha mar­cado nues­tro pen­sa­miento. La Leyenda Negra intro­duce la “vaci­la­ción” en nues­tra vida polí­tica e inte­lec­tual y mata la fres­cura y la “espon­ta­nei­dad”. Un aspecto en cuyas inves­ti­ga­cio­nes ha hecho hin­ca­pié Gar­cía Cárcel.

Con­ta­gia­dos e indignados
Marías fija tres acti­tu­des veri­fi­ca­bles ante la Leyenda Negra, y que de algún modo deter­mi­nan la forma de ser espa­ñol. Están en pri­mer lugar los con­ta­gia­dos por ella, “los que han creído en su ver­dad o, por lo menos han que­dado afec­ta­dos por gra­ves dudas, per­sua­di­dos, tal vez a medias, de su justifica­ción”, y que por ello viven “en estado de depre­sión his­tó­rica”, deni­grando el país y su realidad. Están en segundo lugar los ‘indig­na­dos’, de signo bien dis­tinto a los de las pla­zas del 15-M; aque­llos que se revuel­ven, que recha­zan la crí­tica “de manera abso­luta y sin mati­ces”, “defen­so­res a ultranza de lo bueno y de lo malo” de España hasta ter­mi­nar siendo “des­pre­cia­do­res de lo ajeno”, que sobre­ac­túan y exa­ge­ran la sim­bo­lo­gía y los atri­bu­tos de la nación hasta hacer­los ridícu­los. Y entre ambas acti­tu­des esta­rían los pocos espa­ño­les libres frente al tópico, “abier­tos a la verdad”.

¿Pre­fi­gura la Leyenda Negra las dos Espa­ñas eter­na­mente con­ten­dien­tes, así como esa ter­cera minorita­ria inca­paz de impo­nerse para des­ha­cer el anta­go­nismo? “Nada ha sido más per­tur­ba­dor para la his­to­ria espa­ñola de los últi­mos cua­tro siglos”; sos­tiene Marías, antes de lamen­tar que cuando en el pri­mer ter­cio del XX España pare­cía en vías de superar esta dia­léc­tica enfer­miza, la Gue­rra Civil la vol­vió a con­sa­grar con nue­vos argumentos.

“La Leyenda Negra no puede enten­derse, desde luego, sin la capa­ci­dad pro­pa­gan­dís­tica de la opi­nión pro­tes­tante, pero tam­poco sin la ero­sión del sis­tema desde den­tro de deter­mi­na­das éli­tes inte­lec­tua­les que nunca se iden­ti­fi­ca­ron ple­na­mente con el nacio­nal­ca­to­li­cismo iden­ti­ta­rio”, explica Gar­cía Cár­cel en 'El demo­nio del Sur', antes de ras­trear las impli­ca­cio­nes inter­nas de la Leyenda Negra en los debates nacio­na­les. Ali­men­tando pri­mero el dis­curso de la deca­den­cia de los arbi­tris­tas y des­pués de los libe­ra­les, que impor­ta­rán los argu­men­tos del fana­tismo y la into­le­ran­cia reli­giosa como cau­sas del retraso espa­ñol. Eso cris­ta­li­zará en la visión de nues­tra his­to­ria como una suce­sión de fra­ca­sos, particu­lar­mente, en el XIX, de la bur­gue­sía como clase y del estado en el pro­ceso de nacio­na­li­za­ción del país. Aná­li­sis que tiene tam­bién su com­po­nente mítico: son pro­ce­sos débi­les si se com­pa­ran con otros paí­ses, pero no nece­sa­ria­mente falli­dos. Esta dia­léc­tica deri­vará en el debate fini­se­cu­lar hacia la dis­yun­tiva entre cas­ti­cismo y euro­peísmo, con­di­cio­nará el dis­curso rege­ne­ra­cio­nista y a par­tir del 98 la expre­sión lite­ra­ria del Desastre.

Y andando el tiempo lle­ga­mos al punto en el que hoy nos encon­tra­mos, toda­vía bajo los efec­tos de la trau­má­tica cesura fran­quista. La dic­ta­dura auto­ri­ta­ria y nacio­nal­ca­tó­lica apa­rece como la última gran encar­na­ción de la Leyenda Negra. Si his­tó­ri­ca­mente “el miedo a la eti­queta de ser de dere­chas” ha hecho “estra­gos en la con­cien­cia nacio­nal”, cons­tata Gar­cía Cár­cel, no menos dañina ha sido la “identi­fi­ca­ción del nacio­na­lismo espa­ñol con el fran­quismo”. Lo expre­saba hace unas sema­nas Gabriel Albiac entre­vis­tado por Fer­nando Pal­mero en el dia­rio El Mundo: «El triunfo más espan­toso y más perenne del fran­quismo es que cada uno de noso­tros tiene que hacer un esfuerzo para decir España sin temer estar diciendo fran­quismo”.

La cues­tión latente de la Leyenda Negra y sus con­se­cuen­cias per­ma­nece viva, aun­que haya mutado. Por­que “sigue vigente su punto de par­tida: el com­plejo de infe­rio­ri­dad”, un “com­pli­cado las­tre de inse­gu­ri­da­des e inhi­bi­cio­nes”, en for­mu­la­ción de nuevo de Gar­cía Cár­cel, que con­cluye: “Se ha avanzado poco en la auto­es­tima nacio­nal. Vivi­mos una nueva cri­sis de nues­tra con­cien­cia nacio­nal, con la misma ansie­dad rege­ne­ra­cio­nista de los tiem­pos de Juderías”.

El apo­tegma de Que­vedo citado al prin­ci­pio de este artículo daba pues en el clavo. La Leyenda Negra y sus peo­res con­se­cuen­cias sólo han sido posi­bles con el activo con­curso de los españoles.

‘Indig­nado’ Jude­rías
En 2018 se cum­ple el cen­te­na­rio del fallecimiento de Julián Jude­rías. Su figura ha que­dado engu­llida por el éxito de ‘La leyenda negra’, publi­cado ori­gi­nal­mente en 1914 pero cono­cido espe­cial­mente a par­tir de la reedi­ción de 1917, hace ahora 100 años. Luis Espa­ñol Bou­ché, res­pon­sa­ble de la última edi­ción del libro (La Esfera de los Libros, 2014), se apro­ximó a su bio­gra­fía en ‘Leyen­das negras: vida y obra de Julián Jude­rías’ (Junta de Cas­ti­lla y León, 2007). Tra­duc­tor e intér­prete para el Ministe­rio de Estado gra­cias a su pro­di­gioso don de len­guas, perio­dista, biblio­te­ca­rio del Ate­neo de Madrid, Jude­rías com­binó el inte­rés por la his­to­ria y la socio­lo­gía. Fue autor de nume­ro­sos artícu­los sobre las con­di­cio­nes de vida de la clase obrera. En su ánimo rege­ne­ra­cio­nista se topó con las fal­si­fi­ca­cio­nes de la his­to­ria que habían des­acre­di­tado a España y difi­cul­tado su encaje en Europa y se propuso refu­tar­las. Su dis­curso indig­nado ado­lece de un vic­ti­mismo que tras­lada la culpa de los males nacio­na­les a ‘los demás’ y que trans­mi­tirá a toda la lite­ra­tura deu­dora de su hallazgo. No es casual que la idea de Leyenda Negra aflore en momen­tos de cri­sis o de nece­si­dad de afir­ma­ción nacio­nal; que la buena for­tuna edi­to­rial del libro comen­zara en un año nefasto para España como 1917, o que en 1954, recién fir­ma­dos los deci­si­vos acuer­dos con EEUU, en vís­pe­ras del ingreso en la ONU y con el país ape­lando por última vez a la retó­rica de los años el ais­la­miento a pro­pó­sito de la visita de Isabel II a Gibral­tar, apa­re­ciera una nueva edi­ción con pró­logo de un Areilza a punto de mar­char a Washing­ton como emba­ja­dor de España.

domingo, 5 de noviembre de 2017

#hemeroteca #mujeres #historia | La UPNA inviste este martes doctora 'honoris causa' a la historiadora pamplonesa Marysa Navarro

Imagen: Noticias de Navarra / Marysa Navarro Aranguren
La UPNA inviste este martes doctora 'honoris causa' a la historiadora pamplonesa Marysa Navarro.
EP | Noticias de Navarra, 2017-11-05

http://www.noticiasdenavarra.com/2017/11/05/sociedad/navarra/navarra-la-upna-inviste-este-martes-doctora-39honoris-causa39-a-la-historiadora-pamplonesa-marysa-navarro

La Universidad Pública de Navarra (UPNA) investirá este martes, 7 de noviembre, doctora 'honoris causa' a la historiadora pamplonesa afincada en Estados Unidos Marysa Navarro Aranguren. La investidura tendrá lugar en un acto institucional que se celebrará a las 18 horas en el edificio del Rectorado de la Universidad presidido por el rector, Alfonso Carlosena, y que contará con la presencia de las autoridades académicas y civiles de Navarra.

En el acto institucional, el catedrático de Historia Contemporánea y padrino de la nueva doctora 'honoris causa', Ángel García-Sanz Marcotegui, será el encargado de pronunciar la 'laudatio', esto es, la relación de méritos profesionales que han hecho a Marysa Navarro merecedora de la distinción. A continuación, el rector de la Universidad le impondrá el birrete y el padrino le hará entrega del resto de atributos: el libro de la ciencia y la sabiduría, el anillo y los guantes blancos. Por su parte, la homenajeada pronunciará un discurso, ha explicado en una nota la UPNA.

Marysa Navarro es especialista en la historiografía feminista y en la historia de las mujeres en América Latina, especialmente, de Eva Perón, esta doctora en Historia por la Universidad de Columbia (Estados Unidos) ha desarrollado toda su vida académica en el país norteamericano, donde ejerció como profesora universitaria durante varias décadas.

La trayectoria de Marysa Navarro es poco conocida en su tierra natal, pues, aunque nació en la capital navarra, la mayor parte de su vida ha trascurrido fuera de España. Su familia tuvo que exiliarse durante la Guerra Civil por razones políticas, debido a la militancia republicana de su padre, Vicente Navarro Ruiz (Cárcar, Navarra, 1887-Montevideo, Uruguay, 1964), un maestro que ejerció en Aoiz y Falces y fue inspector de Primera Enseñanza durante la II República.

Tras pasar su infancia en Francia y su adolescencia en Uruguay, se marchó a Estados Unidos, gracias a una beca, para ingresar en la Universidad de Columbia (Nueva York), donde cursó un máster y un doctorado en Historia. Trabajó durante varias décadas como profesora universitaria, fundamentalmente en el Darmouth College, universidad de Nueva Inglaterra que, al jubilarse en 2010, le nombró catedrática emérita tras 42 años de docencia.

jueves, 26 de octubre de 2017

#hemeroteca #historia | John Elliott: "Ya en el siglo XVII Cataluña estaba dividida"

Imagen: El Mundo / John Elliott
John Elliott: "Ya en el siglo XVII Cataluña estaba dividida".
El reputado hispanista británico, que ultima un libro que compara la historia de Cataluña con la de Escocia, reflexiona sobre la crisis independentista.
Fernando Díaz de Quijano | El Cultural, El Mundo, 2017-10-26
http://www.elcultural.com/noticias/letras/John-Elliott-Ya-en-el-siglo-XVII-Cataluna-estaba-dividida/11382

Lleva sir John Elliott (Reading, Reino Unido, 1930) en nuestro país varios días con una apretada agenda y nos atiende sin esconder su cansancio. El reputado historiador experto en la España de los siglos XVI y XVII participó el lunes, como miembro del Patronato del Prado, en la deliberación que ratificó como presidente a Pérez-Llorca. El martes estuvo en la primera Tribuna del Hispanismo (aunque no le gusta el término "hispanista") organizada por el Instituto Cervantes, donde conversó con el también hispanista Trevor J. Dadson y el exdirector de la institución, Santiago de Mora-Figueroa. Horas antes, Elliott dejó en depósito hasta 2037 una preciada posesión como legado en la Caja de las Letras (la reaprovechada cámara acorazada que hay en el sótano del edificio, antigua sede del Banco Central). Se trata de un "buen reloj suizo" que compró en 1946 con los derechos de autor cobrados por su primer cuento, escrito a los 15 años. Entonces no podía sospechar el joven autor de 'Nibble the Squirrel' -algo así como 'La ardilla Mordisquitos'- que muchas de las palabras que habría de trazar su pluma estarían dedicadas a la historia España.

Este jueves, el catedrático emérito de Historia Moderna de la Universidad de Oxford y doctor honoris causa por muchas e importantes universidades, así como miembro de la Real Academia de la Historia, ha completado su visita participando en el homenaje que le dedica la Casa de América a su colega y amigo Hugh Thomas, fallecido en mayo de este año y miembro como él de la generación de hispanistas británicos que llenaron a partir de los años 50 el vacío que provocó en nuestra historiografía la censura y la falta de recursos. "Nos hicimos muy buenos amigos desde que publicó una reseña de mi libro 'La españa imperial' en 1964 en el semanario británico ‘New Statesman’", recuerda Elliott.

Autor de ‘La revuelta de los Catalanes’, sobre la guerra de los Segadores que tuvo lugar entre 1640 y 1652 y que concluyó con la declaración de independencia y una república catalana que duró una semana, resulta inevitable preguntar a Elliott por los paralelismos de aquel episodio con la actual situación límite que vive Cataluña, al borde de la declaración unilateral de independencia y de la aplicación del artículo 155 por parte del Gobierno central para desbaratarla.

Pregunta.- ¿En qué se parecen y en qué se diferencian la revolución de 1640 y la actual crisis independentista catalana?
Respuesta.- La historia se repite muchas veces, aunque no exactamente igual. En mis investigaciones sobre Cataluña descubrí que ya en la primera mitad del siglo XVII había grandes divisiones dentro de la sociedad catalana, y eso es algo que continúa hoy. La declaración de una república, que duró una semana exactamente, obligó a Cataluña a pedir la protección de Francia y se convirtió en un protectorado. Si ahora se declara la independencia, está claro que una Cataluña independiente sin aliados en el exterior no podría sobrevivir.

P.- Su colega el historiador Santos Juliá, que acaba de presentar un libro sobre la Transición en el que también aborda la cuestión catalana, aboga por convertir España en un Estado federal para solucionar el problema. ¿Qué opina usted?
R.- Hay muchos tipos de federalismo. Lo que no veo adecuado para España es un federalismo en el que todas las partes sean iguales. A mi modo de ver tendría que ser un federalismo asimétrico, como el de Gran Bretaña. Conceder a todas las partes lo mismo sería artificial y significaría no reconocer las auténticas diferencias de algunas naciones y regiones de España, como el País Vasco, Galicia o Cataluña especialmente.

P.- Dice que prepara un libro comparando la historia de Escocia y la de Cataluña. ¿Qué tienen ambas en común?
R.- El libro abordará la historia de las dos naciones desde la Edad Media hasta el próximo referéndum. Las dos fueron incorporadas dentro de una unión más grande. Aquí, con la boda de los Reyes Católicos, se produjo una unión dinástica que en 1714 cambió con los Borbones y se convirtió en un Estado y una nación teóricamente unitaria. En Escocia pasó algo parecido pero no tanto, ya que fue un reino independiente desde 1200 mientras que Cataluña nunca fue un Estado independiente, sino que formaba parte de esa confederación catalana-aragonesa. Lo que pasó en Gran Bretaña, cuando murió la reina Isabel en 1603, es que Jacobo VI de Escocia accedió al trono de Inglaterra como Jacobo I y así se produjo una unión dinástica que después de 1707, unos años de los Decretos de Nueva Planta de aquí, se incorporó Escocia dentro de una unión parlamentaria. Pero lo que pasó en Gran Bretaña fue una alianza, la unión de dos reinos independientes para formar un reino unido, sacrificando los escoceses su propio parlamento para formar parte del nuevo parlamento británico y el precio que pagaron los ingleses fue abrir el comercio exterior y las colonias a los escoceses. Estos lo aprovecharon al máximo y en gran parte del Imperio británico fue una creación escocesa, mientras que los catalanes quedaron bastante marginados por varias razones del Imperio de las Indias. Después de la pérdida de la América española a principios del siglo XIX quedaron solo las Filipinas, Puerto Rico y Cuba. Los catalanes en el XIX dominaron la economía cubana, pero antes de eso no se habían integrado en este gran proyecto imperial parecido al proyecto imperial de los ingleses.

»Otra diferencia importante, claro está, es la cuestión del idioma. El gaélico ya no tiene importancia en Escocia, mientras que el idioma ha sido el punto de referencia de los catalanes durante dos siglos.

P.- ¿Cree que España y Cataluña han tergiversado la historia para favorecer sus propios intereses en el conflicto?
R.- Sí, lo han hecho ambas partes, y mucho. Hubo una historiografía oficial durante el franquismo, y antes con Primo de Rivera, que exaltaba la unidad de España y su defensa de los valores trascendentales y espirituales contra un mundo ateo, comunista, masón, etc. Y al mismo tiempo los historiadores catalanes románticos del siglo XIX y la primera parte del XX construyeron una historia de Cataluña como víctima de los castellanos, de un Gobierno que no los entendía, y desgraciadamente se sigue alimentando esa versión de la historia.

P.- ¿Cómo están interpretando los medios británicos el 'procés'?
R.- El éxito de la propaganda del Govern fuera de España ha sido total, ha triunfado la falsificación de los agravios sufridos por los catalanes. Se han ganado la opinión de los biempensantes liberales, incluidos muchos de los académicos británicos, porque no han visto el otro lado de la historia. No obstante, en los últimos días la situación ha cambiado un poco, pero hasta hoy el Gobierno español ha fracasado totalmente en presentar otra historia, la del éxito de la democracia, de la diversidad enriquecedora de las sociedades españolas dentro de una unidad, y es una pena. El Gobierno español ha perdido el juego de la propaganda.

P.- ¿Qué lectura hace del auge actual de los nacionalismos?
R.- Está pasando en todas partes, es el nuevo populismo. El gran eslogan de los partidarios del Brexit era "Take control" ("toma el control"). Es un eslogan muy fuerte. Esta tendencia se entiende en parte por la distancia que existe ahora entre los gobiernos centrales y las grandes corporaciones supranacionales por una parte y el pueblo por otra. Eso ha creado un vacío que ha ocupado el populismo.

P.- ¿Cómo ve el futuro inmediato del Reino Unido a partir del triunfo del Brexit?
R.- Muy mal, es un desastre. Si nosotros salimos de la Unión Europea, que parece que va a pasar, los escoceses van a reclamar un segundo referéndum de independencia porque ellos quieren permanecer en la UE. En ese caso se fragmentará el Reino Unido, esperemos que no pase, como también espero que no ocurra en España. Pero son días peligrosos.

P.- ¿Por qué hay tantos hispanistas británicos destacados, pero no al revés?
R.- Vuestros historiadores lo tuvieron muy difícil hasta la Transición. Había censura, faltaba dinero y no había muchas oportunidades para viajar al extranjero. Por eso historiadores británicos como Raymond Carr, Hugh Thomas y yo tuvimos una enorme oportunidad para entrar en el hueco que había, buscar en los archivos y repensar la historia de España frente a la historiografía oficial.

P.- ¿Aquella generación fue un fenómeno irrepetible o ha habido continuidad después?
R.- Menos de la que yo esperaba. Sí que hay algunos jóvenes especialistas en la historia de España, también en Estados Unidos, pero ahora son menos necesarios porque hay una nueva generación de historiadores españoles muy buenos. Aunque siempre los hubo; después de la guerra civil, gente como Antonio Domínguez Ortiz o José Antonio Maravall. También hay ahora una nueva generación de historiadores de aquí que conocen bien la historia de fuera y muchos de ellos dominan la historiografía angloamericana y francesa.