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sábado, 5 de mayo de 2018

#hemeroteca #historia | «Tolosa sufrió un terrible asedio durante la segunda guerra carlista, entre 1873 y 1874»

Imagen: El Diario Vasco
«Tolosa sufrió un terrible asedio durante la segunda guerra carlista, entre 1873 y 1874»
José Antonio Recondo presenta el próximo jueves su libro sobre la guerra carlista en Tolosa y en Donostia.
Juanma Goñi | El Diario Vasco, 2018-05-05
http://www.diariovasco.com/tolosa-goierri/tolosa/tolosa-sufrio-terrible-20180505003720-ntvo.html

José Antonio Recondo saca a la luz el resultado de su ardua y apasionante labor investigadora sobre la segunda guerra carlista en Tolosa y en Donostia. Este médico y escritor ya ha publicado varios libros históricos que hacen referencia a Tolosa -muy destacados los de la Guerra de la Independencia, la historia de la medicina o el camino real de Tolosa a Pamplona-. Ahora, en su última publicación, Recondo aporta mucha información inédita y desgrana, de una manera pormenorizada y exhaustiva, cómo fue la segunda contienda carlista en Tolosa y en Donostia.

El libro es el resultado de años de trabajo, de recopilación de datos en archivos y bibliotecas locales, nacionales y extranjeras, así como una investigación de campo por los escenarios bélicos. El autor ha intentado reconstruir los acontecimientos cotejando fuentes de ambos bandos y actuando de forma desapasionada, dejando a un lado las posibles afinidades.

Son varias las motivaciones que le han inducido a escribir este libro. Una de ellas es de índole personal y sentimental, ya que uno de sus bisabuelos jugó un papel relevante como cabecilla carlista en los acontecimientos que desembocaron en la guerra. También dice tener razones de carácter general, que se refieren a que las guerras carlistas «han contribuido de forma decisiva -dice-, al desarrollo de nuestra identidad vasca como pueblo». En este sentido, comenta que el concierto económico, pilar en que se basa el actual autogobierno vasco, «es en realidad el último resto que queda del antiguo sistema foral que estuvo vigente durante al menos medio milenio».

Tolosa sufrió un gran asedio entre 1873 y 1874. El libro lo repasa con profundidad. La villa, defendida por unos 400 voluntarios de la libertad y 300 militares, padeció mucho. Los carlistas llegaron a apoderarse de la estación del tren, el hospital misericordia de Arramele y los barrios de Monteskue e Izaskun. «Al no contar con la suficiente artillería y munición, idearon un plan de bloqueo total para rendir la villa por hambre», cuenta el escritor.

Una impenetrable red de trincheras y parapetos colocados a ambos lados de la carretera a la altura de Zizurkil y Amasa obstaculizaba el paso a los auxilios que llegaban desde San Sebastián. «La ocupación de Tolosa por los carlistas se prolongó durante dos años. Los ocupantes carlistas cometieron bastantes desaguisados. La guerra supuso un serio contratiempo para su actividad industrial y comercial de la villa», cuenta Recondo. Dice, además, que la mayoría de los industriales eran de ideas liberales y tuvieron que ausentarse del pueblo durante los dos años de ocupación carlista. Perseguidos con saña por las nuevas autoridades, muchos de sus bienes fueron embargados. «En algunos casos, las máquinas eran trituradas para ser vendidas como chatarra. Algunas fábricas desaparecieron y muchas quedaron descapitalizadas».

Cuenta el autor que ha tenido la fortuna de topar con las memorias inéditas de Juan José Recondo Mujica, que acompañó a su padre, el cabecilla José María Recondo Aguirre, en las dos sublevaciones fallidas que tuvieron lugar en Gipuzkoa con anterioridad al estallido de la guerra, y en las que su bisabuelo jugó un papel importante como cabecilla carlista en Tolosaldea y Goierri. En las dos intentonas, Recondo contó con la ayuda del cura Santa Cruz.

Además, un capítulo del libro está dedicado a Don Carlos y su corte en Tolosa. Recondo huye de la imagen edulcorada y mítica del pretendiente. «Fue un ser humano con sus virtudes y sus defectos», apunta el autor, que describe la figura de Don Carlos como «un mozo alto, guapo y de gran prestancia. Era valiente y le gustaba estar cerca de sus soldados en los combates. Pero también atesoraba defectos. Era impulsivo y un tanto superficial», cuenta Recondo, para quien el pretendiente «se dejaba influir demasiado por las opiniones de sus palaciegos, cuya único quehacer era adular y murmurar». Y relata, como anécdota, que sus profundas creencias religiosas y su apego a las ceremonias religiosas de gran tradición en Tolosa no fueron obstáculo para que tuviera algún lance amoroso extraconyugal durante su estancia en el pueblo.

Con la toma de los pueblos guipuzcoanos por los carlistas, Donostia fue el baluarte liberal de Gipuzkoa. Los voluntarios que habían emigrado de los pueblos ocupados se integraron en la milicia donostiarra. Se contó con un total de 2.000 voluntarios. El batallón de Tolosa lo componían 450 hombres bajo el mando de Leandro Lasquibar Arza. Los vecinos fueron obligados a alojar en sus casas a civiles y soldados. Los tolosarras emigrados -unos 2000- tuvieron su propio ayuntamiento. El ayuntamiento donostiarra se negó en redondo a hacerse cargo de la manutención y vestido de esta milicia.

En Tolosa, mientras que en el casco urbano predominaban los vecinos de ideología liberal, en los barrios periféricos y caseríos la inmensa mayoría de los habitantes abrazaron el carlismo. «La totalidad del clero, incluyendo a los seis presbíteros y el párroco, cuenta Recondo, tuvo un comportamiento rabiosamente carlista. La mayoría de los propietarios de casas y tierras se posicionaron en el bando carlista. Pero casi todos los industriales, y una gran parte de los profesionales libres, se alinearon en el bando liberal. 


Donostia y Tolosa, las dos caras de la guerra carlista en Gipuzkoa.
José Antonio Recondo presenta el jueves un libro histórico sobre la segunda contienda.
Noticias de Gipuzkoa, 2018-05-06
http://www.noticiasdegipuzkoa.eus/2018/05/06/ocio-y-cultura/donostia-y-tolosa-las-dos-caras-de-la-guerra-carlista-en-gipuzkoa

El historiador José Antonio Recondo presenta el jueves en el ayuntamiento de Tolosa (19.30 horas) un libro de historia dedicado a la Segunda Guerra Carlista en Gipuzkoa en el que presta especial atención al desarrollo y las consecuencias que tuvo la contienda en Donostia y en Tolosa. El autor ofrecerá una amplia disertación acompañada de grabados, fotografías y planos antiguos.

El libro será presentado también este mismo mes de mayo en Donostia. Será los días 15 (Colegio de Médicos, 18.00 horas) y 29 (Museo de San Telmo, 19.30 horas), citas en las que ofrecerá sendas conferencias con el título 'La vida en San Sebastián durante la amenaza carlista (1873-1876)'. El ciclo de presentaciones se cerrará con una charla en Hernialde dedicada a la figura del cura Santa Cruz, el 16 de junio.

La obra de Recondo lleva por título ‘La Segunda Guerra Carlista en Gipuzkoa (1872-1876). Tolosa y San Sebastián dos modelos contrapuestos’, y además de la motivación inherente a su condición de historiador, el autor reconoce en el impulso de la obra razones de carácter personal, ya que su bisabuelo, natural de Ibarra, tuvo un papel relevante como cabecilla carlista en los acontecimientos que desembocaron en la guerra.

Pese al tiempo transcurrido, el eco de la guerra carlista ha llegado hasta nuestros días. “Las guerras carlistas han contribuido de forma decisiva al desarrollo de nuestra identidad vasca como pueblo”, asegura el autor, refiriéndose al Concierto Económico, que nació tras la abolición de los fueros decretada por Cánovas del Castillo cuando el Estado, incapaz por falta de estructura de recaudar los impuestos en los antiguos territorios forales delegó esta tarea en las diputaciones; descontando una cantidad pactada o cupo proporcional a la riqueza.

Cree el historiador que entre las generaciones actuales apenas hay quien conoce la realidad de lo que ocurrió en aquellos años, “un enfrentamiento terrible entre hermanos, una auténtica guerra civil que se desató en tierras vasco-navarras y que enfrentó a dos formas de pensar en el campo de batalla. Por un lado, el voluntario carlista que defendía a la causa de Dios y la tradición y, por otra, al voluntario de la libertad, que luchaba por la república y por la causa de su pueblo”.

En este contexto, Donostia y Tolosa merecen especial atención en la nueva publicación, en la medida en que son dos poblaciones “que históricamente han representado modelos diferentes”. Tolosa sería el modelo conservador, “representado por la oligarquía de propietarios rurales dominante en el territorio”, y Donostia, sería el modelo progresista, “liderado por los comerciantes de la ciudad”. Según Recondo, en el conflicto, “las dos localidades tomaron posiciones antagónicas y enfrentadas”.

Médico de formación, presidente de la asocaición cultural tolosarra Andia Elkartea y miembro de Aranzadi, Recondo es autor de otros libros de temática histórica, por ejemplo, ‘Guipúzcoa y Tolosa durante la ocupación francesa’. Para la obra que presenta el miércoles ha dedicado años de investigación en archivos locales e internacionales, así como trabajo de campo en escenarios bélicos.

miércoles, 7 de febrero de 2018

#hemeroteca #historia #carlisme | L’ombra del carlisme

L’ombra del carlisme.
Historiadors i intel·lectuals discrepen sobre quina és la petjada en el sobiranisme contemporani del moviment tradicionalista, anticentralista i antiliberal del segle XIX.
Cristian Segura | El País, 2018-02-07
https://cat.elpais.com/cat/2018/02/07/cultura/1518034871_066053.html

El debat sobre si existeixen nexes entre el carlisme del segle XIX i l’independentisme contemporani genera incomoditat entre els historiadors. Un aspecte que han destacat periodistes i acadèmics és que la divisió del mapa electoral de Catalunya en dos blocs oposats —un format per les comarques on va guanyar el sobiranisme i l’altre, per aquelles on va vèncer Ciutadans— és extraordinàriament similar al domini territorial que es repartien liberals i tradicionalistes, centralistes i regionalistes, durant les guerres carlistes. Els experts, però, consideren que la comparació és un malabarisme delicat perquè hi ha grans diferències ideològiques entre els dos fenòmens. ‘Quadern’ proposa un joc de miralls amb el present a partir de cinc conceptes clau del carlisme del segle XIX.

Tradició
Que el catalanisme conté un pòsit del carlisme no és una idea d’avui, tampoc la batalla política que genera plantejar-ho. Jordi Solé Tura, el 1967, al recentment reeditat ‘Catalanisme i revolució burgesa’ (El Viejo Topo), ja apuntava que la Lliga Regionalista d’Enric Prat de la Riba bevia del tradicionalisme carlí. Solé Tura destacava a la primera pàgina del llibre: “El món de la pagesia benestant i l’escola del poble foren els primers punts de contacte de Prat de la Riba amb la societat que l’envoltava. Un món pairal, desenganyat de les esperances carlines per la tercera i definitiva derrota, convençut ja de la superioritat de la nova civilització urbana i del caràcter irreversible d’aquesta; però, alhora, profundament vinculat a uns valors tradicionals que ben aviat el bisbe Torres i Bages s’encarregaria de formular i codificar”. L’històric dirigent del PSUC i del PSC sustentava la seva tesi política en dos historiadors cabdals, Jaume Vicens Vives i Pierre Vilar. A partir de Vilar escrivia Solé Tura: “En desenvolupar-se a Catalunya la revolució industrial, les estructures agràries romangueren immutables, esdevingueren un element de conservació i de resistència, davant el dinamisme dels centres urbans i, especialment, de Barcelona. L’expressió política d’aquest desfasament intern fou el carlisme”.

Un testimoni que contradiu aquesta interpretació que fa Solé Tura d’una Catalunya interior conservadora i tancada és el nou llibre de Montserrat Tura ‘República pagesa’ (Pòrtic). La diferència d’interpretacions crida especialment l’atenció perquè Solé Tura era oncle de l’exconsellera de Justícia: procedeixen de la mateixa estirp de pagesos i polítics de Mollet del Vallès.

Remuntant-se a Joan Tura, el besavi —un home fort de la Lliga Regionalista—, Tura fila a ‘República pagesa’ un relat sobre les polítiques d’esquerres que van sorgir del món cooperatiu agrari i, més en concret, de la Unió de Rabassaires, de la qual en fou referent el seu avi, Feliu Tura: “El seu naixement (1922) suposa la concentració de forces d’esquerres a la Catalunya no urbana, i la contraposició clara als grans propietaris de pensament conservador que s’agrupen a l’Institut Agrícola Català de Sant Isidre”. Tura també exposa que, efectivament, la Unió de Rabassaires tenia ideals conservadors davant l’inexorable avenç de la indústria: “Es definien com a defensors de l’explotació agrària familiar, autònoma i hereditària. Propugnaven l’organització cooperativa dels pagesos per aconseguir viure del camp i no veure’s obligats a incorporar-se als treballs de la indústria”. Aquests valors tradicionals, però, anaven de la mà dels nombrosos exemples de propostes modernes, de caire laboral i comercial, que apareixen a ‘República pagesa’ i que contrasten amb la imatge d’un ruralisme retrògrad i d’arrel carlista.

El plantejament del llibre de Solé Tura era precisament que el catalanisme va fracassar perquè havia estat dominat per les classes conservadores, també amb una base carlista. L’obra va ser durament replicada aleshores pel pujolisme incipient i encara avui és menyspreada per intel·lectuals propers a CDC i a l’actual PDeCAT. Però no només el critiquen aquests; l’historiador Josep Fontana també és sever amb ‘Catalanisme i revolució burgesa’: “La reedició del llibre de Solé Tura em sembla una mostra desafortunada d’oportunisme. Solé no era historiador i la gent de l’ofici vam criticar durament el llibre quan va aparèixer, per les seves mancances i simplificacions, i no l’hem tingut mai en compte”.

Fontana considera “un exercici intel·lectual innocu” i “inútil” buscar comparacions entre carlisme i el nacionalisme català contemporani, i afegeix que les diferències entre ells són “bestials”: “El carlisme aspirava a aconseguir el poder per les armes, no pas pel vot. Aspirava a instal·lar una monarquia absoluta, no pas una república democràtica. Tenia un fort component religiós, que em costaria molt identificar amb la ideologia de la CUP, per exemple”. Jordi Canal, professor d’Història de l’Escola d’Alts Estudis en Ciències Socials de París (EHESS), un dels investigadors més reconeguts del carlisme a Catalunya, tampoc troba una continuïtat directa entre el carlisme i els nacionalismes català i basc: “Els conflictes civils d’aleshores i el d’ara no tenen res a veure. Per què sorgeix la idea d’aquesta vinculació? Perquè la gent no entén res del que està passant i busquen explicacions llançant idees sonda”.

Territori contra metròpoli
Canal comparteix amb Solé Tura que el carlisme va enriquir el nacionalisme com a moviment popular. Això encara es podria detectar, segons Canal, i n’és una prova la similitud dels mapes i la distribució de forces entre l’interior i les zones urbanes costaneres durant els conflictes del XIX i la contesa electoral del 21-D: “No hi ha una continuïtat de moviment, però sí de territori. No té res a veure amb el carlisme i sí amb el territori. El tipus de societat, la família troncal, la comunitat que existia entorn del mas. Són zones molt tocades pel catolicisme, conservadores socialment, i precisament perquè són conservadores, tradicionals, poden votar també l’extrema esquerra, perquè aquesta no vol grans canvis socials”, explica Canals, referint-se al rebuig de forces com la CUP a les transformacions que generen l’economia de mercat i la globalització.

L’historiador Robert Vallverdú, ampli coneixedor de la història del carlisme, va escriure el 2015 a ‘Diari de Tarragona’ una reflexió en aquest sentit sobre els resultats de les eleccions catalanes del setembre d’aquell any a partir de la distribució del vot: “Analitzats els resultats d’aquestes eleccions, es pot afirmar que la muntanya insurgent, la Catalunya foral i carlista, va donar de forma majoritària els vots a les formacions independentistes”. Josep Sánchez Cervelló, catedràtic d’Història Contemporània i degà de la Facultat de Lletres de la Universitat Rovira i Virgili, està convençut que hi ha una continuïtat en la distribució política del territori: “A les zones rurals, sens dubte. Les guerres carlistes, especialment la primera, foren una revolta pagesa generalitzada. De fet, la mobilització contra el Pla Hidrològic Nacional a les Terres de l’Ebre tingué alguna base tradicional carlista, cosa que curiosament CDC va utilitzar en aquest sentit”.

Canal també esmenta dos articles publicats el desembre passat pel periodista Enric Juliana a ‘La Vanguardia’ sobre l’assumpte, i que van tenir un gran ressò, per matisar les comparacions: “L’invent de Juliana té sentit, és molt enginyós, però no té sustentació”. Juliana plantejava que Carles Puigdemont seria una mena de resurrecció de l’ànima del carlisme. Admetia el periodista la voluntat de provocació del text i, preveient la polèmica que generaria, afegia que “tot esment al carlisme continua provocant espasmes nerviosos en aquest país. El carlisme encara crida l’atenció”. El periodista revisava aspectes del famós mapa comparat i ho entroncava amb les tesis sobre el planter del nacionalisme conservador de Jordi Pujol: “Durant el mandat de Pujol, els majors percentatges de vot nacionalista es registraven en comarques de vella tradició carlista. Aquelles comarques són avui fortament independentistes. Anaven a la contra al segle XIX. I continuen anant a la contra al segle XXI. La tossuderia del carlisme. Aquesta corba, si no l’agafem bé, ens porta de nou al tòpic i la caricatura: una Catalunya rural, egoista i tancada sobre si mateixa, versus una Barcelona cosmopolita”.

Juliana aprofitava l’article per recordar que Amer, poble natal de Puigdemont, va ser bastió del general Ramon Cabrera durant la segona guerra carlista (1846-1849), que va tenir lloc sobretot a Catalunya. Conxa Rodríguez, periodista i investigadora del carlisme i de la figura de Cabrera en especial, va escriure el setembre del 2017 a ‘El Mundo’ un article, ‘Del carlisme al separatisme català’, en què també ficava cullerada en el pes històric del carlisme a Amer però també al Solsonès, el Berguedà o l’Empordà.

Identitat
Els articles de Juliana van ser durament criticats des de posicions independentistes. Així ho va fer el també historiador Agustí Colomines, a l’òrbita del PDeCAT, però també Josep Ramoneda en un article a El País, titulat ‘Mandra intel·lectual i realitat transversal’, en què demanava sortir de la lògica dels blocs enfrontats i superar els estereotips que els defineixen. Tot i això, Ramoneda escrivia que “sens dubte, certa tradició carlista pot jugar un paper en el nacionalisme català”. Jordi Figuerola, professor d’Història Contemporània de la Universitat Autònoma de Barcelona, opina que interessos polítics contraris a l’independentisme esperonen la qüestió: “No participo gaire de la tesi de les similituds entre el carlisme i el moviment independentista. Sovint ens plantegem el carlisme com una cosa que en el seu temps era anacrònica, i penso que qui defensa aquesta apreciació intenta mostrar l’independentisme com una cosa semblant”.

Figuerola remarca que aquesta acció d’establir paral·lelismes “és del tot enganyosa i plena de connotacions ideològiques espanyolistes”. Però també és cert que l’arrel carlista en el nacionalisme català ha estat esperonada des del sobiranisme. Canal recorda la Fundació Francesc Ribalta, a Solsona, que havia organitzat seminaris sobre el carlisme amb acadèmics de prestigi: “Hi ha acadèmics que veuen el carlisme com un reflex d’un incipient nacionalisme, però no és així; el carlisme triomfa a les regions que pateixen més les transformacions econòmiques”, diu Canal.

Un dels participants als seminaris de la Fundació Francesc Ribalta va ser Robert Vallverdú, que en una entrevista del 2015 a la publicació digital Núvol exposava la importància dels seminaris d’aquesta fundació i la rellevància del carlisme en la formulació del nacionalisme català contemporani. Vallverdú esmentava Josep Benet, intel·lectual socialcristià proper a Pujol durant els anys del franquisme i el principal crític de les tesis de Solé Tura: “Els estudis moderns del carlisme s’iniciaren quan Josep Benet, en un article a la revista ‘Serra d’Or’, recollia les paraules de Pere Coromines referent als anys vint, quan demanava la creació d’un Institut d’Història del Carlisme als Països Catalans i subratllava que el carlisme no era només un moviment dinàstic i regressiu, sinó un autèntic moviment popular, defensor de la tradicions més liberals i nacionalistes”.

Vallverdú concedia en aquella mateixa entrevista la incomoditat que genera actualment aquesta matèria: “El principal problema de l’historiador del carlisme al nostre país era que el seu estudi resultava incòmode, que costava d’encaixar en una història de la Catalunya contemporània, la qual gairebé s’identificava amb la industrialització i la Renaixença, entesa, a més, aquesta, en un sentit progressista, per defensar-la dels que pretenien interpretar el desvetllament del nacionalisme català com un fenomen arcaïtzant i negatiu”.

Furs i poder central
Sánchez Cervelló incideix especialment en els vincles que establiren el carlisme i el republicanisme, sobretot durant la segona guerra carlina, combatent plegats el poder central, una aliança que avui sembla ressonar en el nou independentisme metropolità: “Una altra de les característiques del carlisme va ser la voluntat de construir un Estat confederal. Crec que sense les guerres carlistes, Espanya s’hauria configurat com un Estat hipercentralista, com ho és el francès. De fet, l’esquerra va heretar aquesta opció d’un Estat dèbil. Especialment a Catalunya va triomfar el republicanisme federal, que en essència era el mateix que buscava el carlisme”. “Carlins i republicans es van trobar de nou plegats a Solidaritat Catalana entre el 1906 i 1909, amplíssima coalició electoral que va posar en crisi els partits dinàstics i va significar l’enlairament de la Lliga Regionalista”, escrivia Juliana. Precisament Montserrat Tura ressalta a ‘República Pagesa’ que a Solidaritat Catalana quallarien les propostes catalanistes i progressistes “de la xarxa de persones dinàmiques a la Catalunya rural [de la qual formava part el seu besavi]”.

“Arrencar poder de l’Estat central a favor d’allò local i autòcton és una de les tòniques entre carlistes del XIX i independentistes del XXI”, recordava Conxa Rodríguez, “així com la defensa de les institucions i les lleis forals, signes d’identitat, tradició i continuïtat”. Canal matisa que el carlisme català “reinventa” la reivindicació dels furs a partir de la tercera guerra carlista i que, abans d’aquesta, a Catalunya pràcticament no es parlava d’aquests drets històrics. Sánchez Cervelló subratlla que el carlisme a Catalunya sempre va ser catalanista però mai es va plantejar la independència: “Sempre parlaven de les Espanyes, en plural, i el seu model era el confederal d’acord amb els antics regnes peninsulars”.

Rebel·lió romàntica
Canal i Fontana coincideixen que la rebel·lió independentista unilateral és comparable amb qualsevol gran moviment revolucionari o d’arrel romàntica, no només amb el carlisme: “Que el sobiranisme comparteix amb el carlisme el caràcter de moviment de revolta contra el que es considera un mal govern, sembla clar. Però això permetria igualment fer comparacions amb la Revolució Francesa o amb el Maig de 1968”, diu Fontana. “Comparteixen característiques que tenen molt a veure amb moviments que lluiten contra grans poders. És una lectura romàntica que es pot aplicar també a l’esquerra espanyola, per exemple al republicà Manuel Ruiz Zorrilla”, compara Canal. Ruiz Zorrilla, personatge estudiat pel mateix Canal, va combatre al XIX la restauració borbònica des de l’exili a París. Sánchez Cervelló creu que el carlisme té un ascendent encara avui detectable en una manera de fer dels dirigents catalans: “El carlisme fou una cultura política, que tot i ser ara poc important, ha deixat la seva influència en la vida política catalana. És especialment important en zones rurals i es va caracteritzar per ser un moviment bastant lligat al messianisme”.

Canal observa, respecte del xoc del carlisme contra el liberalisme, una similitud amb l’esclat actual de l’independentisme també com a reacció a la crisi econòmica global: “La guerra dels Matiners [la segona guerra carlista] sí que era un reflex del que estava succeint a Europa [les revoltes populars del 1849 arreu del continent], moviments que des dels extrems, republicans i carlins, s’oposen al sistema. Eren sobretot moviments contra poders conservadors i consolidats”. Més que amb el carlisme i el seu esperit romàntic, enfrontat a una força superior i amb totes les adversitats possibles, el professor de l’EHESS compara l’independentisme unilateral amb la figura del “català muntanyès” de Jaume Balmes: “La muntanya catalana, la zona de les essències conservadores. És la muntanya catalana que el Grup de Vic [pensadors catòlics que al segle XIX van combatre el laïcisme dins les files del catalanisme] confrontava amb el que anomenaven ‘Babilònia’, Barcelona”.


¿Es carlista el proceso?
Debate sobre el asunto entre historiadores.
Cristian Segura | E-Notícies, 2018-02-07
https://confidencial.e-noticies.es/es-carlista-el-proceso-115629.html

El suplemento cultural en catalán ‘Quadern’, del diario ‘El País’, ha publicado un informe, titulado ‘La sombra del carlismo’, sobre la supuesta influencia de este movimiento sobre el proyecto independentista catalán. Se afirma inicialmente que “el debate sobre si existen nexos entre el carlismo del siglo XIX y el independentismo contemporáneo genera incomodidad entre los historiadores”.

Se añade que “un aspecto que han destacado periodistas y académicos es que la división del mapa electoral de Catalunya en dos bloques opuestos -uno formado por las comarcas donde ganó el soberanismo y el otro, por aquellas donde venció Ciutadans- es extraordinariamente similar al dominio territorial que se repartían liberales y tradicionalistas, centralistas y regionalistas, durante las guerras carlistas”.

Pese a todo, en el informe, que consiste básicamente en un debate sobre esta cuestión entre varios historiadores, que mantienen opiniones contrapuestas, se asegura que “los expertos, sin embargo, consideran que la comparación es un ‘malabarismo’ delicado, porque hay grandes diferencias ideológicas entre los dos fenómenos”.

Y TAMBIÉN…
Tabarnia, desmemoria del carlismo.
Guillermo Fatás | 20 Minutos, 2017-12-29

https://www.20minutos.es/noticia/3223511/0/guillermo-fatas-tribuna-tabarnia-desmemoria-carlismo/
El independentismo arrasa en la antigua Cataluña carlista.
Miguel Riaño | El Independiente, 2017-11-28

https://www.elindependiente.com/politica/2017/11/28/independentismo-arrasa-antigua-cataluna-carlista/
Del carlismo al separatismo catalán.
Conxa Rodríguez | El Mundo, 2017-09-16

http://www.elmundo.es/opinion/2017/09/16/59bc1c8fe5fdeaf53f8b45e0.html

Y ADEMÁS…
Sergio Ramos luce un ‘look’ de mikelete carlista y las redes se lo reprochan.

El traje negro y granate con gorra a juego del central del Madrid provoca otra polémica.
El País, 2018-02-11
https://elpais.com/elpais/2018/02/11/gente/1518362728_445335.html

Sergio Ramos, defensa del Real Madrid, ha vuelto a poner en pie a las redes sociales con su última indumentaria. El central llegó ayer al Bernabéu, donde su equipo ganó por 5 a 2 a la Real Sociedad, ataviado con boina granate, a juego con la corbata y su pantalón listado, y una chaqueta negra, un estilismo que recuerda al de los mikeletes, el histórico cuerpo militar y policial vasco, y al uniforme que utilizaban los carlistas, a cuyo ejército aquellos se incorporaron. Y, como ocurre casi con cada ‘look’ que luce Ramos, Twitter cuestionó su gusto y la oportunidad de dicho atavío. […]

Sergio Ramos estrena look y causa sensación: "Es su primer día como Ertzaintza".
El capitán del Real Madrid se presentó a la concentración del equipo blanco ante la Real Sociedad con una curiosa vestimenta.
El Español, 2018-02-10
https://www.elespanol.com/deportes/futbol/20180210/sergio-ramos-estrena-causa-sensacion-primer-ertzaintza/283972113_0.html