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miércoles, 1 de abril de 2020

#hemeroteca #saludpublica | Países Bajos atribuye la menor presencia de ancianos con coronavirus en las UCI a una cuestión cultural

Imagen: El País
Países Bajos atribuye la menor presencia de ancianos con coronavirus en las UCI a una cuestión cultural.
Médicos y asociaciones de pacientes niegan la selección por motivos de edad durante la pandemia.
Isabel Ferrer | El País, 2020-04-01
https://elpais.com/sociedad/2020-04-01/paises-bajos-atribuye-la-menor-presencia-de-ancianos-con-coronavirus-en-las-uci-a-una-cuestion-cultural.html

“Con o sin la Covid-19, en el sistema sanitario de los Países Bajos los facultativos hablan con los pacientes, no solo los mayores, y sus familias, de la calidad de vida y de si vale la pena entrar en una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). En caso de duda, se ingresa para ver la evolución, y por eso tenemos unas UCI con capacidad suficiente". Diederik Gommers, presidente de la Asociación Neerlandesa de Cuidados Intensivos, resume así al El País las diferencias culturales que explicarían la baja cifra de ancianos con coronavirus ingresados en estas unidades: tan solo un 3% de los pacientes supera los 80 años. Un 36% tiene entre 70 y 79 años, y un 32% entre 60 y 69, según la Fundación Nacional de Evaluación de las UCI.

"Con la pandemia, estas conversaciones tienen lugar también en la primera fila de la sanidad, que son los médicos de cabecera, y en los hogares de ancianos, y ambos pueden no remitir al paciente muy mayor a intensivos. Ahora, esta decisión se entiende, pero una vez pasada la crisis, tal vez haya un debate sobre los protocolos aplicados. En tal caso, debe ser transparente y englobar a toda la sociedad, incluidos los políticos”, añade Gommers.

Este martes, la cifra total de muertes por coronavirus en los Países Bajos ascendía a 1.039 personas; otras 1.124 están en cuidados intensivos, mientras que 4.712 están o han estado hospitalizadas, según el Instituto Nacional para la Salud y el Entorno (RIVM, en sus siglas neerlandesas). En estos momentos hay sitio en las UCI para los pacientes de la pandemia, y también para otros 500 enfermos con otras dolencias, pero como solo se hace la prueba diagnóstica a los que llegan al hospital, Gommers no quiere perder el tiempo. Por eso ha pedido un incremento de hasta 2.400 camas intensivas para finales de esta semana.

“Hay mayores que no ingresan, pero decir que no se les admite, o que hay una selección es falso. Todo el que lo necesita entra en la UCI”, aseguran fuentes hospitalarias neerlandesas. En caso de ausencia de camas, la Asociación de Cuidados Intensivos dispone de una guía que contempla tres momentos: fase 1, para la atención habitual; fase 2, refuerzo; fase 3, crisis. “Oficialmente, la Covid-19 está en fase 2 para las UCI. Solo se pasará a la fase 3 si el Ministerio de Salud así lo decide en nombre del bien común. En tal caso, tal vez llegue un momento en que haya que decidir quién entra y quién no, como puede ocurrir en otros países”, dice Gommers.

Las mismas fuentes hospitalarias que niegan la selección añaden que estar en cuidados intensivos en los Países Bajos no depende de la edad. “Es solo uno de los factores a tener en cuenta. Si vemos que un paciente mayor puede soportar el estrés de dos o tres semanas intubado y sedado, se sigue adelante. Aunque es un tratamiento serio que requiere una larga recuperación, puede haber una persona de 50 años con patologías previas cuyo organismo aguante peor ese régimen. Hay criterios profesionales, como en todas partes. Los médicos queremos salvar vidas; nadie quiere elegir en ningún país. Que haya mayores que declinen ingresar en la UCI puede tener una explicación cultural, por la importancia atribuida a la autonomía personal”, explican estas fuentes.

En conversación telefónica, Marianne Brackel, médica y presidenta de IC Connect, la asociación que representa a los pacientes que han pasado por la UCI, y a sus familias, abunda en el enfoque neerlandés de esta forma: “La costumbre es que médicos, pacientes y familiares conversen sobre el final de la vida de los ancianos o enfermos muy graves, y el énfasis se pone en la calidad de vida, no en alargarla lo más posible. Una buena información sobre las consecuencias de grandes operaciones, o bien la quimioterapia y los cuidados intensivos, son muy importantes en este diálogo. Los facultativos tratan de evitar tratamientos sin sentido". Además, "en las casas particulares, hogares de ancianos y hogares de convalecencia para edades avanzadas se pueden aplicar cuidados paliativos y es posible morir dignamente. Durante la presente Covid-19, estas facilidades se han ampliado y se han creado centros para que los enfermos puedan fallecer cerca de sus familias. En este contexto se trata siempre de reducir el dolor y el miedo”, añade.

El RIVM explica que “por ahora, el efecto de las medidas adoptadas por el Gobierno contra el avance de la Covid-19 es menor del esperado”, y no descarta que “a mediados de abril haya 2.500 pacientes en la UCI”. La razón estriba en que los enfermos pasan una media de 23 días ingresados, y no 10, como se preveía, aunque el instituto señala que el ritmo de los contagios está bajando, y cada afectado infecta a otro, en lugar de a dos, como antes. Por otra parte, en Brabante (al sur de país) el principal foco de la epidemia, se ha reducido el número de admisiones hospitalarias, aunque suben en la provincia de Holanda del Sur (en el oeste), donde se encuentran, entre otras, Róterdam, Delft o La Haya.

jueves, 26 de marzo de 2020

#hemeroteca #salupublica | El experimento de Suecia para combatir el coronavirus: sin confinamiento y con los colegios abiertos

Imagen: Cadena SER / Mensaje televisivo de Stefan Lofven
El experimento de Suecia para combatir el coronavirus: sin confinamiento y con los colegios abiertos.
Con cerca de 3.000 casos y 71 muertos por el COVID-19 el país nórdico se enfrenta a la pandemia con medidas consideradas "experimentales" por no recurrir al distanciamiento social ni al cierre generalizado de establecimientos, entre ellos colegios.
Cadena SER, 2020-03-26
https://cadenaser.com/ser/2020/03/26/internacional/1585251220_606978.html

Suecia se ha convertido en uno de los pocos países europeos en no poner demasiados límites a sus ciudadanos para luchar contra el coronavirus, que ya ha dejado 15.000 muertos en todo el continente y cientos de miles de infectados. Con todo, el país nórdico apenas registra 2.800 contagiados y 71 muertos y no vislumbra establecer medidas estrictas para limitar el movimiento de la población. Según el periódico 'Financial Times', Suecia está embarcada en un "gran experimento" que evita el confinamiento y que dejará, de momento, todos los colegios abiertos.

Colegio abierto, gente yendo al trabajo y buses repletos
Las escuelas para adolescentes de más de 16 años permanecen abiertas, muchas personas continúan yendo con normalidad al trabajo y ayer, según recoge este mismo periódico, los buses y el metro de Estocolmo estaban llenos de gente. De momento, las medidas que ha adoptado el gobierno sueco pasan por cerrar las universidades, prohibir las reuniones públicas de más de 500 personas y han pedido a los empleados que se queden en casa si es posible.

De momento, la máxima autoridad sanitaria del país, Johan Carlson, ha defendido la posición de Suecia: "No podemos tomar medidas draconianas que tengan un impacto limitado en la epidemia, pero que eliminen las funciones de la sociedad", según recogió el propio 'Financial Times'. Por otra parte, señaló que las muertes en Suecia -que actualmente son alrededor de 90.000- se incrementaría significativamente en caso de sobrecarga del sistema de salud. Suecia cuenta con cerca de 3.000 contagiados y 71 muertos, pero no parece preocupada por tomar medidas drásticas rápidamente.

Los expertos discrepan
Mientras que el epidemiólogo sueco Anders Tegnell consideró que "el futuro todavía parece manejable" y, por tanto, las escuelas podían y debían permanecer abiertas para garantizar el cuidado de los niños de los profesionales sanitarios, otros expertos sanitarios del país cuestionan las medidas que se están adoptando. Para Joacim Rocklov, epidemiólogo de la Universidad de Umea, las "autoridades suecas han asumido riesgos para la salud pública" cuando se desconocía la naturaleza del coronavirus. "No veo por qué Suecia deba ser diferente a otros países, esto es un gran experimento que puede salir bien o mal", añadió este mismo experto al 'Financial Times'.

Aunque se alejan de la propuesta inicial de Reino Unido de "dejar" que parte de la población se inmunizase, las autoridades suecas confían en la disciplina social inherente a las sociedad nórdicas, esto es, un contacto social ya de por sí limitado y una vida menos gregaria para evitar cadenas de contagio. Aún así, la imagen de las ciudades suecas es muy diferente a la que se veía hace un mes y el primer ministro sueco, Stefan Lofven ya ha pedido que se restrinjan las visitas a personas de edad avanzada o que, en la medida de lo posible, se trabaje desde casa. Las características de un país como Suecia, incluso los rasgos culturales permiten que el distanciamiento social no tenga que ser establecido por ley (al menos de momento) sino que se imponga una disciplina colectiva y velada.

domingo, 22 de marzo de 2020

#hemeroteca #saludpublica #ceisissociales | La emergencia viral y el mundo de mañana. Byung-Chul Han, el filósofo surcoreano que piensa desde Berlín

Imagen: El País
La emergencia viral y el mundo de mañana. Byung-Chul Han, el filósofo surcoreano que piensa desde Berlín.
Los países asiáticos están gestionando mejor esta crisis que Occidente. Mientras allí se trabaja con datos y mascarillas, aquí se llega tarde y se levantan fronteras.
Byung-Chul Han | El País, 2020-03-22
https://elpais.com/ideas/2020-03-21/la-emergencia-viral-y-el-mundo-de-manana-byung-chul-han-el-filosofo-surcoreano-que-piensa-desde-berlin.html

El coronavirus está poniendo a prueba nuestro sistema. Al parecer Asia tiene mejor controlada la pandemia que Europa. En Hong Kong, Taiwán y Singapur hay muy pocos infectados. En Taiwán se registran 108 casos y en Hong Kong 193. En Alemania, por el contrario, tras un período de tiempo mucho más breve hay ya 15.320 casos confirmados, y en España 19.980 (datos del 20 de marzo). También Corea del Sur ha superado ya la peor fase, lo mismo que Japón. Incluso China, el país de origen de la pandemia, la tiene ya bastante controlada. Pero ni en Taiwán ni en Corea se ha decretado la prohibición de salir de casa ni se han cerrado las tiendas y los restaurantes. Entre tanto ha comenzado un éxodo de asiáticos que salen de Europa. Chinos y coreanos quieren regresar a sus países, porque ahí se sienten más seguros. Los precios de los vuelos se han multiplicado. Ya apenas se pueden conseguir billetes de vuelo para China o Corea.

Europa está fracasando. Las cifras de infectados aumentan exponencialmente. Parece que Europa no puede controlar la pandemia. En Italia mueren a diario cientos de personas. Quitan los respiradores a los pacientes ancianos para ayudar a los jóvenes. Pero también cabe observar sobreactuaciones inútiles. Los cierres de fronteras son evidentemente una expresión desesperada de soberanía. Nos sentimos de vuelta en la época de la soberanía. El soberano es quien decide sobre el estado de excepción. Es soberano quien cierra fronteras. Pero eso es una huera exhibición de soberanía que no sirve de nada. Serviría de mucha más ayuda cooperar intensamente dentro de la Eurozona que cerrar fronteras a lo loco. Entre tanto también Europa ha decretado la prohibición de entrada a extranjeros: un acto totalmente absurdo en vista del hecho de que Europa es precisamente adonde nadie quiere venir. Como mucho, sería más sensato decretar la prohibición de salidas de europeos, para proteger al mundo de Europa. Después de todo, Europa es en estos momentos el epicentro de la pandemia.

Las ventajas de Asia
En comparación con Europa, ¿qué ventajas ofrece el sistema de Asia que resulten eficientes para combatir la pandemia? Estados asiáticos como Japón, Corea, China, Hong Kong, Taiwán o Singapur tienen una mentalidad autoritaria, que les viene de su tradición cultural (confucianismo). Las personas son menos renuentes y más obedientes que en Europa. También confían más en el Estado. Y no solo en China, sino también en Corea o en Japón la vida cotidiana está organizada mucho más estrictamente que en Europa. Sobre todo, para enfrentarse al virus los asiáticos apuestan fuertemente por la vigilancia digital. Sospechan que en el 'big data' podría encerrarse un potencial enorme para defenderse de la pandemia. Se podría decir que en Asia las epidemias no las combaten solo los virólogos y epidemiólogos, sino sobre todo también los informáticos y los especialistas en macrodatos. Un cambio de paradigma del que Europa todavía no se ha enterado. Los apologetas de la vigilancia digital proclamarían que el 'big data' salva vidas humanas.

La conciencia crítica ante la vigilancia digital es en Asia prácticamente inexistente. Apenas se habla ya de protección de datos, incluso en Estados liberales como Japón y Corea. Nadie se enoja por el frenesí de las autoridades para recopilar datos. Entre tanto China ha introducido un sistema de crédito social inimaginable para los europeos, que permite una valoración o una evaluación exhaustiva de los ciudadanos. Cada ciudadano debe ser evaluado consecuentemente en su conducta social. En China no hay ningún momento de la vida cotidiana que no esté sometido a observación. Se controla cada clic, cada compra, cada contacto, cada actividad en las redes sociales. A quien cruza con el semáforo en rojo, a quien tiene trato con críticos del régimen o a quien pone comentarios críticos en las redes sociales le quitan puntos. Entonces la vida puede llegar a ser muy peligrosa. Por el contrario, a quien compra por Internet alimentos sanos o lee periódicos afines al régimen le dan puntos. Quien tiene suficientes puntos obtiene un visado de viaje o créditos baratos. Por el contrario, quien cae por debajo de un determinado número de puntos podría perder su trabajo. En China es posible esta vigilancia social porque se produce un irrestricto intercambio de datos entre los proveedores de Internet y de telefonía móvil y las autoridades. Prácticamente no existe la protección de datos. En el vocabulario de los chinos no aparece el término “esfera privada”.

En China hay 200 millones de cámaras de vigilancia, muchas de ellas provistas de una técnica muy eficiente de reconocimiento facial. Captan incluso los lunares en el rostro. No es posible escapar de la cámara de vigilancia. Estas cámaras dotadas de inteligencia artificial pueden observar y evaluar a todo ciudadano en los espacios públicos, en las tiendas, en las calles, en las estaciones y en los aeropuertos.

Toda la infraestructura para la vigilancia digital ha resultado ser ahora sumamente eficaz para contener la epidemia. Cuando alguien sale de la estación de Pekín es captado automáticamente por una cámara que mide su temperatura corporal. Si la temperatura es preocupante todas las personas que iban sentadas en el mismo vagón reciben una notificación en sus teléfonos móviles. No en vano el sistema sabe quién iba sentado dónde en el tren. Las redes sociales cuentan que incluso se están usando drones para controlar las cuarentenas. Si uno rompe clandestinamente la cuarentena un dron se dirige volando a él y le ordena regresar a su vivienda. Quizá incluso le imprima una multa y se la deje caer volando, quién sabe. Una situación que para los europeos sería distópica, pero a la que, por lo visto, no se ofrece resistencia en China.

Ni en China ni en otros Estados asiáticos como Corea del Sur, Hong Kong, Singapur, Taiwán o Japón existe una conciencia crítica ante la vigilancia digital o el 'big data'. La digitalización directamente los embriaga. Eso obedece también a un motivo cultural. En Asia impera el colectivismo. No hay un individualismo acentuado. No es lo mismo el individualismo que el egoísmo, que por supuesto también está muy propagado en Asia.

Al parecer el 'big data' resulta más eficaz para combatir el virus que los absurdos cierres de fronteras que en estos momentos se están efectuando en Europa. Sin embargo, a causa de la protección de datos no es posible en Europa un combate digital del virus comparable al asiático. Los proveedores chinos de telefonía móvil y de Internet comparten los datos sensibles de sus clientes con los servicios de seguridad y con los ministerios de salud. El Estado sabe por tanto dónde estoy, con quién me encuentro, qué hago, qué busco, en qué pienso, qué como, qué compro, adónde me dirijo. Es posible que en el futuro el Estado controle también la temperatura corporal, el peso, el nivel de azúcar en la sangre, etc. Una biopolítica digital que acompaña a la psicopolítica digital que controla activamente a las personas.

En Wuhan se han formado miles de equipos de investigación digitales que buscan posibles infectados basándose solo en datos técnicos. Basándose únicamente en análisis de macrodatos averiguan quiénes son potenciales infectados, quiénes tienen que seguir siendo observados y eventualmente ser aislados en cuarentena. También por cuanto respecta a la pandemia el futuro está en la digitalización. A la vista de la epidemia quizá deberíamos redefinir incluso la soberanía. Es soberano quien dispone de datos. Cuando Europa proclama el estado de alarma o cierra fronteras sigue aferrada a viejos modelos de soberanía.

No solo en China, sino también en otros países asiáticos la vigilancia digital se emplea a fondo para contener la epidemia. En Taiwán el Estado envía simultáneamente a todos los ciudadanos un SMS para localizar a las personas que han tenido contacto con infectados o para informar acerca de los lugares y edificios donde ha habido personas contagiadas. Ya en una fase muy temprana, Taiwán empleó una conexión de diversos datos para localizar a posibles infectados en función de los viajes que hubieran hecho. Quien se aproxima en Corea a un edificio en el que ha estado un infectado recibe a través de la “Corona-app” una señal de alarma. Todos los lugares donde ha habido infectados están registrados en la aplicación. No se tiene muy en cuenta la protección de datos ni la esfera privada. En todos los edificios de Corea hay instaladas cámaras de vigilancia en cada piso, en cada oficina o en cada tienda. Es prácticamente imposible moverse en espacios públicos sin ser filmado por una cámara de vídeo. Con los datos del teléfono móvil y del material filmado por vídeo se puede crear el perfil de movimiento completo de un infectado. Se publican los movimientos de todos los infectados. Puede suceder que se destapen amoríos secretos. En las oficinas del ministerio de salud coreano hay unas personas llamadas “tracker” que día y noche no hacen otra cosa que mirar el material filmado por vídeo para completar el perfil del movimiento de los infectados y localizar a las personas que han tenido contacto con ellos.

Una diferencia llamativa entre Asia y Europa son sobre todo las mascarillas protectoras. En Corea no hay prácticamente nadie que vaya por ahí sin mascarillas respiratorias especiales capaces de filtrar el aire de virus. No son las habituales mascarillas quirúrgicas, sino unas mascarillas protectoras especiales con filtros, que también llevan los médicos que tratan a los infectados. Durante las últimas semanas, el tema prioritario en Corea era el suministro de mascarillas para la población. Delante de las farmacias se formaban colas enormes. Los políticos eran valorados en función de la rapidez con la que las suministraban a toda la población. Se construyeron a toda prisa nuevas máquinas para su fabricación. De momento parece que el suministro funciona bien. Hay incluso una aplicación que informa de en qué farmacia cercana se pueden conseguir aún mascarillas. Creo que las mascarillas protectoras, de las que se ha suministrado en Asia a toda la población, han contribuido de forma decisiva a contener la epidemia.

Los coreanos llevan mascarillas protectoras antivirus incluso en los puestos de trabajo. Hasta los políticos hacen sus apariciones públicas solo con mascarillas protectoras. También el presidente coreano la lleva para dar ejemplo, incluso en las conferencias de prensa. En Corea lo ponen verde a uno si no lleva mascarilla. Por el contrario, en Europa se dice a menudo que no sirven de mucho, lo cual es un disparate. ¿Por qué llevan entonces los médicos las mascarillas protectoras? Pero hay que cambiarse de mascarilla con suficiente frecuencia, porque cuando se humedecen pierden su función filtrante. No obstante, los coreanos ya han desarrollado una “mascarilla para el coronavirus” hecha de nano-filtros que incluso se puede lavar. Se dice que puede proteger a las personas del virus durante un mes. En realidad es muy buena solución mientras no haya vacunas ni medicamentos. En Europa, por el contrario, incluso los médicos tienen que viajar a Rusia para conseguirlas. Macron ha mandado confiscar mascarillas para distribuirlas entre el personal sanitario. Pero lo que recibieron luego fueron mascarillas normales sin filtro con la indicación de que bastarían para proteger del coronavirus, lo cual es una mentira. Europa está fracasando. ¿De qué sirve cerrar tiendas y restaurantes si las personas se siguen aglomerando en el metro o en el autobús durante las horas punta? ¿Cómo guardar ahí la distancia necesaria? Hasta en los supermercados resulta casi imposible. En una situación así, las mascarillas protectoras salvarían realmente vidas humanas. Está surgiendo una sociedad de dos clases. Quien tiene coche propio se expone a menos riesgo. Incluso las mascarillas normales servirían de mucho si las llevaran los infectados, porque entonces no lanzarían los virus afuera.

En los países europeos casi nadie lleva mascarilla. Hay algunos que las llevan, pero son asiáticos. Mis paisanos residentes en Europa se quejan de que los miran con extrañeza cuando las llevan. Tras esto hay una diferencia cultural. En Europa impera un individualismo que trae aparejada la costumbre de llevar la cara descubierta. Los únicos que van enmascarados son los criminales. Pero ahora, viendo imágenes de Corea, me he acostumbrado tanto a ver personas enmascaradas que la faz descubierta de mis conciudadanos europeos me resulta casi obscena. También a mí me gustaría llevar mascarilla protectora, pero aquí ya no se encuentran.

En el pasado, la fabricación de mascarillas, igual que la de tantos otros productos, se externalizó a China. Por eso ahora en Europa no se consiguen mascarillas. Los Estados asiáticos están tratando de proveer a toda la población de mascarillas protectoras. En China, cuando también ahí empezaron a ser escasas, incluso reequiparon fábricas para producir mascarillas. En Europa ni siquiera el personal sanitario las consigue. Mientras las personas se sigan aglomerando en los autobuses o en los metros para ir al trabajo sin mascarillas protectoras, la prohibición de salir de casa lógicamente no servirá de mucho. ¿Cómo se puede guardar la distancia necesaria en los autobuses o en el metro en las horas punta? Y una enseñanza que deberíamos sacar de la pandemia debería ser la conveniencia de volver a traer a Europa la producción de determinados productos, como mascarillas protectoras o productos medicinales y farmacéuticos.

A pesar de todo el riesgo, que no se debe minimizar, el pánico que ha desatado la pandemia de coronavirus es desproporcionado. Ni siquiera la “gripe española”, que fue mucho más letal, tuvo efectos tan devastadores sobre la economía. ¿A qué se debe en realidad esto? ¿Por qué el mundo reacciona con un pánico tan desmesurado a un virus? Emmanuel Macron habla incluso de guerra y del enemigo invisible que tenemos que derrotar. ¿Nos hallamos ante un regreso del enemigo? La “gripe española” se desencadenó en plena Primera Guerra Mundial. En aquel momento todo el mundo estaba rodeado de enemigos. Nadie habría asociado la epidemia con una guerra o con un enemigo. Pero hoy vivimos en una sociedad totalmente distinta.

En realidad hemos estado viviendo durante mucho tiempo sin enemigos. La guerra fría terminó hace mucho. Últimamente incluso el terrorismo islámico parecía haberse desplazado a zonas lejanas. Hace exactamente diez años sostuve en mi ensayo 'La sociedad del cansancio' la tesis de que vivimos en una época en la que ha perdido su vigencia el paradigma inmunológico, que se basa en la negatividad del enemigo. Como en los tiempos de la guerra fría, la sociedad organizada inmunológicamente se caracteriza por vivir rodeada de fronteras y de vallas, que impiden la circulación acelerada de mercancías y de capital. La globalización suprime todos estos umbrales inmunitarios para dar vía libre al capital. Incluso la promiscuidad y la permisividad generalizadas, que hoy se propagan por todos los ámbitos vitales, eliminan la negatividad del desconocido o del enemigo. Los peligros no acechan hoy desde la negatividad del enemigo, sino desde el exceso de positividad, que se expresa como exceso de rendimiento, exceso de producción y exceso de comunicación. La negatividad del enemigo no tiene cabida en nuestra sociedad ilimitadamente permisiva. La represión a cargo de otros deja paso a la depresión, la explotación por otros deja paso a la autoexplotación voluntaria y a la autooptimización. En la sociedad del rendimiento uno guerrea sobre todo contra sí mismo.

Umbrales inmunológicos y cierre de fronteras
Pues bien, en medio de esta sociedad tan debilitada inmunológicamente a causa del capitalismo global irrumpe de pronto el virus. Llenos de pánico, volvemos a erigir umbrales inmunológicos y a cerrar fronteras. El enemigo ha vuelto. Ya no guerreamos contra nosotros mismos, sino contra el enemigo invisible que viene de fuera. El pánico desmedido en vista del virus es una reacción inmunitaria social, e incluso global, al nuevo enemigo. La reacción inmunitaria es tan violenta porque hemos vivido durante mucho tiempo en una sociedad sin enemigos, en una sociedad de la positividad, y ahora el virus se percibe como un terror permanente.

Pero hay otro motivo para el tremendo pánico. De nuevo tiene que ver con la digitalización. La digitalización elimina la realidad. La realidad se experimenta gracias a la resistencia que ofrece, y que también puede resultar dolorosa. La digitalización, toda la cultura del “me gusta”, suprime la negatividad de la resistencia. Y en la época posfáctica de las 'fake news' y los 'deepfakes' surge una apatía hacia la realidad. Así pues, aquí es un virus real, y no un virus de ordenador, el que causa una conmoción. La realidad, la resistencia, vuelve a hacerse notar en forma de un virus enemigo. La violenta y exagerada reacción de pánico al virus se explica en función de esta conmoción por la realidad.

La reacción pánica de los mercados financieros a la epidemia es además la expresión de aquel pánico que ya es inherente a ellos. Las convulsiones extremas en la economía mundial hacen que esta sea muy vulnerable. A pesar de la curva constantemente creciente del índice bursátil, la arriesgada política monetaria de los bancos emisores ha generado en los últimos años un pánico reprimido que estaba aguardando al estallido. Probablemente el virus no sea más que la pequeña gota que ha colmado el vaso. Lo que se refleja en el pánico del mercado financiero no es tanto el miedo al virus cuanto el miedo a sí mismo. El 'crash' se podría haber producido también sin el virus. Quizá el virus solo sea el preludio de un 'crash' mucho mayor.

Žižek afirma que el virus ha asestado al capitalismo un golpe mortal, y evoca un oscuro comunismo. Cree incluso que el virus podría hacer caer el régimen chino. Žižek se equivoca. Nada de eso sucederá. China podrá vender ahora su Estado policial digital como un modelo de éxito contra la pandemia. China exhibirá la superioridad de su sistema aún con más orgullo. Y tras la pandemia, el capitalismo continuará aún con más pujanza. Y los turistas seguirán pisoteando el planeta. El virus no puede reemplazar a la razón. Es posible que incluso nos llegue además a Occidente el Estado policial digital al estilo chino. Como ya ha dicho Naomi Klein, la conmoción es un momento propicio que permite establecer un nuevo sistema de gobierno. También la instauración del neoliberalismo vino precedida a menudo de crisis que causaron conmociones. Es lo que sucedió en Corea o en Grecia. Ojalá que tras la conmoción que ha causado este virus no llegue a Europa un régimen policial digital como el chino. Si llegara a suceder eso, como teme Giorgio Agamben, el estado de excepción pasaría a ser la situación normal. Entonces el virus habría logrado lo que ni siquiera el terrorismo islámico consiguió del todo.

El virus no vencerá al capitalismo. La revolución viral no llegará a producirse. Ningún virus es capaz de hacer la revolución. El virus nos aísla e individualiza. No genera ningún sentimiento colectivo fuerte. De algún modo, cada uno se preocupa solo de su propia supervivencia. La solidaridad consistente en guardar distancias mutuas no es una solidaridad que permita soñar con una sociedad distinta, más pacífica, más justa. No podemos dejar la revolución en manos del virus. Confiemos en que tras el virus venga una revolución humana. Somos NOSOTROS, PERSONAS dotadas de RAZÓN, quienes tenemos que repensar y restringir radicalmente el capitalismo destructivo, y también nuestra ilimitada y destructiva movilidad, para salvarnos a nosotros, para salvar el clima y nuestro bello planeta.

Byung-Chul Han es un filósofo y ensayista surcoreano que imparte clases en la Universidad de las Artes de Berlín. Autor, entre otras obras, de ‘La sociedad del cansancio’, publicó hace un año ‘Loa a la tierra’, en la editorial Herder.

Traducción de Alberto Ciria.

miércoles, 17 de julio de 2019

#hemeroteca #fiestas | Siglos de moros y cristianos en el poblado gaditano de los ‘Hijos de Mahoma’

Imagen:La Voz del Sur / Fiestas de Benamahoma
Siglos de moros y cristianos en el poblado gaditano de los ‘Hijos de Mahoma’.
Degustaciones gastronómicas gratuitas, danza del vientre y recreación de las luchas de la reconquista se dan cita el primer fin de semana de agosto en Benamahoma, en pleno parque de Grazalema.
La Voz del Sur, 2019-07-17
https://www.lavozdelsur.es/siglos-de-moros-y-cristianos-en-el-poblado-gaditano-de-los-hijos-de-mahoma/

Benamahoma es una pedanía del municipio gaditano de Grazalema cuyo nombre significa “Hijos de Mahoma” o “Casa de Muhammad”. Cada primer fin de semana de agosto recrea la época en la que los ejércitos cristianos avanzaban reconquistando Al-Andalus y la dominación musulmana de la península daba sus últimos coletazos. Un festejo de varios siglos de antigüedad que se celebra cada verano en este escenario natural abundante en agua y vegetación.

Del 2 al 5 de agosto, este pueblo de unos 500 habitantes situado en el parque natural de Grazalema se convertirá en una fiesta donde la custodia de san Antonio es el eje de todas las luchas entre moros y cristianos. Los actos comienzan la noche del viernes a las 22:00 h. con la inauguración del alumbrado extraordinario para más tarde realizar el desfile de los bandos Moros y Cristianos por la calle Real y San Antonio hasta llegar a la Plaza de Toros, donde tendrá lugar el primer encuentro entre las tropas y se presentará el Estandarte Moro y el Pendón Cristiano.

Luego se realizará la tradicional visita de los bandos a la Capilla y colocación de los estandartes acompañados de la Escuela de Danza del Vientre de Toñy Domínguez. En torno a las 23:30 h tendrá lugar el pregón de las fiestas, que este año correrá a cargo de María del Mar Domínguez Aránegas, finalizando el primer día de festejos con la coronación de las reinas mora y cristiana.

Cuerpo a cuerpo o con el trabuco
Las tradicionales luchas de moros y cristianos se celebrarán tanto el sábado como el domingo comenzando a las 10 de la mañana con las luchas infantiles (quince por cada bando) y continuando a las 12 del mediodía con las de los mayores (25 por cada bando).

El sábado las luchas comienzan en la parroquia y el domingo partirán desde la capilla del santo patrón hasta el nacimiento de Benamahoma donde tienen lugar las Capitulaciones de los dos bandos y la bendición de las aguas del nacimiento con la imagen de San Antonio de Padua.

La adscripción de los actores a un bando u otro en este simulacro de lucha entre cristianos y musulmanes está determinada por la tradición familiar. Quien participa una vez en un bando ya no lo puede hacer nunca en el contrario.

Según la tradición, los moros parten con ventaja sobre los cristianos. Desde el día anterior a la fiesta, San Antonio de Padua, queda en su poder. La imagen del santo queda detrás de las filas moras y, frente a éstas, avanzan los cristianos. En este momento comienzan los enfrentamientos tanto a trabucazos como en combates cuerpo a cuerpo donde casi siempre se acaba desgarrando las vestimentas de lana del contrario. Las luchas se suceden durante una hora y media a lo largo del recorrido de la procesión del patrón del patrón desde la pequeña ermita dedicada a San Antonio de Padua, que se halla en el centro del pueblo, hasta el “Nacimiento” del río, pasando por la calle Real, la Plaza Andalucía o la cueva del Quejigo, entre otros lugares.

La lucha parece igualada pero la victoria final está siempre reservada a los cristianos que se escenifica con la castración simulada del capitán de las huestes moras a manos del capitán cruzado.

Una vez acabada la incruenta lucha, lo mejor es acudir a la caseta municipal donde aguarda una degustación gastronómica gratuita. Tampoco falta la suelta de vaquillas las tardes del domingo y el lunes, el premio al mejor disfraz en la calle y distintas actuaciones musicales. Las noches concluirán con los bailes populares en la Verbena hasta la madrugada, amenizados por la Orquesta Dinamic y el Trío Virtual. El lunes la jornada arranca con un tobogán acuático y continúa con la entrega de trofeos de las diferentes competiciones en la caseta municipal donde el baile continuará hasta la madrugada.

Se supone que el origen de este festejo se remonta a principios del XVI, un siglo después de la reconquista. En el XVII la fiesta se populariza, pasa a ser fiesta patronal y local y queda incluida en el calendario litúrgico.

Cuenta la leyenda que un príncipe árabe, huyendo de los cristianos se refugió en su sierra, y que le gustó tanto la localidad por su verdor, sus huertas y la abundancia de agua, que le dio el nombre del profeta Mahoma, en árabe (Ibn-Mahommed hijos de Mahoma). Una fiesta donde no falta la verbena popular, el baile –incluida la danza del vientre- y las degustaciones gastronómicas para quien quiera disfrutar de las costumbres de la sierra de Cádiz.

miércoles, 20 de febrero de 2019

#hemeroteca #cuerpos | “Es un insulto para China”: la modelo asiática con pecas de Zara desata la polémica

Imagen: El país / Jing Wen
“Es un insulto para China”: la modelo asiática con pecas de Zara desata la polémica.
Jing Wen posa en la campaña de belleza de la marca y muchos ciudadanos asiáticos consideran racista que hayan elegido un rostro que "no representa sus cánones de belleza".
SModa, El País, 2019-02-20
https://smoda.elpais.com/moda/actualidad/zara-polemica-modelo-china-pecas/

“Un insulto para China”. Así reza el ‘hashtag’ con la que muchos ciudadanos asiáticos están denunciando la presencia de una modelo china con pecas en lo última campaña de maquillaje de Zara. Jing Wen, que ha desfilado para firmas como Chanel o Dior y ha posado para enseñas a la altura de Prada o Chloé, es la protagonista de las imágenes que han desatado la polémica. La modelo de 25 años posa para la hermana mayor de Inditex con la cara prácticamente lavada –a excepción de los labios, en los que luce uno de los nuevos labiales de la marca– dejando a la vista las numerosas pecas que pueblan su rostro.

Después de que Zara colgara las fotos en la res social Sina Weibo, las críticas no se hicieron esperar. Mientras que algunos comentarios defienden la diversidad y apoyan la decisión de la marca de no cubrir sus pecas, otros muchos tachan a la marca de “imponer estándares de belleza blanca a las mujeres chinas”, tal y como publica 'The New York Times'. “La imagen representa los estándares de belleza asiáticos para Occidente, muy diferentes a los nuestros. Que esas mujeres sean consideradas las más guapas de Asia es una discriminación para el resto”, afirma uno de los comentarios. “Lo siento, pero las mujeres de Asia no tenemos pecas, y si es así, es un porcentaje muy pequeño... Os tenéis que haber esforzado mucho para encontrar una modelo que las tenga”, puede leerse en otro. El resto recogen críticas similares y hasta reflexiones de clientes asiáticos que aseguran haber perdido las ganas de comprar en Zara tras la polémica.

Las pecas son conocidas en China como “marcas de gorrión” y muchas mujeres asiáticas optan por eliminarlas de su rostro recurriendo a cremas o técnicas como el láser. “A pesar de haber estudiado en el extranjero, aún me resultan bastante desagradables. Muchos se han referido a ellas como 'pockmarks' (algo así como picaduras o manchas)”, asegura una de las mujeres chinas con las que ha hablado 'The New York Times'.

Las imágenes han abierto un debate en el que también está participando medios de comunicación autóctonos como ‘China Daily’ o ‘China Youth Daily’. El primero, por ejemplo, acusa a los detractores de “exceso de sensibilidad y falta de confianza cultural” e invita a ampliar los cánones de belleza chinos, que tradicionalmente defienden una tez blanca, lisa y sin rastro de ‘imperfecciones’.

La inesperada controversia hizo que Zara emitiera una respuesta aclarando que no pretendía faltar al respeto a los asiáticos con sus fotos. Según Busines Insider, desde Zara China han aclarado que la modelo había sido elegida para la campaña en la sede de Inditex en España y aseguraron que las fotos muestran su rostro al natural, sin ninguna manipulación digital. También afirmaron que las imágenes estaban pensadas para su difusión internacional, no solo de cara a los consumidores de China.

Por su parte, la modelo Jing Wen (su nombre real es Li Jingwen), no ha hecho declaraciones al respecto por el momento. Sí habló de sus pecas en 'Vogue' en 2016: “Cuando era pequeña las odiaba porque normalmente los asiáticos no las tienen. En el instituto trataba de taparlas, pero ahora las acepto, me gustan y eso es suficiente”, aseguró.

domingo, 17 de febrero de 2019

#hemeroteca #machismo | Cancelada la retransmisión del Bayern-Augsburgo por la televisión iraní al arbitrarlo una mujer

Imagen: La Vanguardia / Bibliana Steinhaus
Cancelada la retransmisión del Bayern-Augsburgo por la televisión iraní al arbitrarlo una mujer.
La cadena Irán TV suspendió la retransmisión del partido porque Bibiana Steinhaus era la encargada del arbitraje.
La Vanguardia, 2019-02-17
https://www.lavanguardia.com/deportes/20190217/46525672445/bayern-augsburgo-television-irani-cancelado-bundesliga.html

Insólito. La televisión iraní ha cancelado el encuentro de la Bundesliga que enfrentaba al Bayern Múnich y el Augsburgo porque su árbitro era una mujer. La colegiada Bibiana Steinhaus era la encargada de hacer cumplir el reglamento futbolístico entre los dos clubes germanos, después de haberse convertido en la primera mujer en colgarse el silbato en 2017 en la Primera División alemana.

Los medios iranís argumentan que se vieron obligados a cancelar la retransmisión porque en su país no están permitidas ciertas prendas de ropa en las mujeres, como por el ejemplo los pantalones cortos de Steinhaus.

Con respecto al partido, el Bayern Múnich se puso este viernes a dos puntos del líder del Borussia Dortmund tras lograr una apretada victoria a domicilio ante el Augsburgo (2-3) y queda a la espera de lo que haga el líder en su partido del próximo lunes contra el Núremberg. El partido no fue fácil para el Bayern, que, pese a un claro dominio en cuanto a la posesión de pelota, estuvo dos veces por debajo en el marcador.

miércoles, 22 de agosto de 2018

#hemeroteca #identidades #cultura | ¿Aduaneros de la tradición cultural?

Imagen: El País / Fotograma del videoclip 'Pienso en tu mirá' de Rosalía
¿Aduaneros de la tradición cultural?
¿Cuándo el uso de un referente cultural pasa de ser un homenaje o el eslabón más reciente de una tradición y se convierte en un flagrante robo?
Héctor Fouce | ctxt, 2018-08-22
http://ctxt.es/es/20180822/Firmas/21285/Hector-Fouce-Rosalia-identidad-cultural-arte-musica-regionalismo-tradicion.htm

Podría haber sido Rosalía o cualquier otra. La controversia en torno al apropiacionismo estaba agazapada esperando a estallar, igual que lo ha hecho antes en los países anglófonos. Simplemente se necesitaba buscar una manera de ajustar las categorías identitarias usadas en otras culturas (latino, negro, pakistaní, indígena) y alguien halló, de forma brillante, que los gitanos son sin duda nuestra minoría cultural más reprimida, la trinchera desde la que construir un discurso identitario basado en la pureza y la clausura.

Más allá del caso Rosalía, estamos ante un debate profundo que conecta la cultura popular con las cuestiones de gestión de la esfera pública, de ese espacio común que una sociedad construye y desde donde se genera el sentido común.

La cultura es un bien público; tanto que hasta algunos bienes culturales han sido aupados, tras un ímprobo trabajo de instituciones y agentes culturales, a la categoría de patrimonio inmaterial de la humanidad. Pero esta afirmación puede ser banal si no se especifica qué quiere decir ser de todos. En el caso del flamenco, ¿estamos todos autorizados a aprender los palos e incorporarlos a nuestra creación musical? ¿Tiene más derecho un gitano de Cádiz que uno de Lugo? ¿Más derecho uno de Jaén que uno de Leganés? ¿Y más uno de Burgos que un japonés? ¿Cuándo el uso de un referente cultural pasa de ser un homenaje o el eslabón más reciente de una tradición y se convierte en un flagrante robo?

La tradición es una invención, como explicó Hobsbawm, y la pureza cultural una excepción a la regla, como explicó Margareth Kartomi en el caso de las culturas musicales. Toda cultura es el resultado de un proceso de cambio generado a través del contacto con otras culturas. Evidentemente, esos cambios no son accidentales, sino que vienen moldeados por las diferentes posiciones de poder de cada cultura y de los grupos sociales que las vehiculan. Pero eso parece más una cuestión de análisis cultural que de práctica creativa. En un contexto de aldea global digital como el que vivimos, ¿cómo mantener las fronteras de los fenómenos culturales? ¿Quién se va a erigir en el aduanero que regula quién puede y quién no usar este palo, este género, este instrumento o esta imagen? ¿De dónde van a salir las regulaciones, apelando a que legitimidad?

Cuando un gitano de Jerez decide fusionar su música con los sonidos urbanos de Nueva York y le sale un rap aflamanecado, o mezclar lo suyo con el reguetón, ¿está también en pleno proceso de apropiacionismo? ¿Es apropiación cuando los flamencos incorporan el cajón llegado desde Perú? ¿O en este caso usamos un término más elegante como “fusión” y deberíamos reverenciar el genio creativo de Paco de Lucía por percibir la apertura sonora que este instrumento daba a su flamenco, un arte mestizo por naturaleza?

Esos debates ya han eclosionado en otros países y no parecen haber mejorado la salud cultural en ninguno. La escritora Lionel Shriver reivindicó el derecho de los creadores a escribir desde el punto de vista de otros diferentes y abrió un interesante debate. Para Shriver, la ficción consiste precisamente en imaginar desde posiciones que no son necesariamente las de la autora, y por eso es especialmente necesaria, porque nos permite ponernos en la piel de otro. Pero si solos los negros pueden escribir desde ese punto de vista, o las mujeres, o los indígenas, ¿en que difiere eso de la censura? Este es mi territorio, estas son mis reglas, sólo yo puedo penetrar en él, sólo yo puedo darle forma expresiva.

Es cierto que las clases ‘educadas’ (masculinas, blancas y occidentales) han recorrido el globo en el último siglo incorporando a sus creaciones elementos de culturas que previamente habían demonizado y dominado. Los blancos de EE.UU. se enamoraron del blues y lo pervirtieron en rock and roll. Fue Elvis Presley quien se hizo rico y famoso con ‘Hound Dog’ y no su intérprete original Big Mama Thorton. Más recientemente, es Moby quien alcanza la fama después de ‘samplear’ viejos discos de olvidados ‘bluesmen’ que han resultado no ser ni tan viejos ni tan olvidados. Sin duda estaba en mejor condición que muchos otros para producir esos discos, del mismo modo que se acusa a Rosalía de estar mejor situada para crear ese sonido aflamencado desde su posición de clase media en la cosmopolita Barcelona que lo estaría un gitano de Jerez. ¿Qué debería hacer Rosalía cuando una idea ronde en su cabeza? ¿Olvidarse de ella a la espera de que, antes o después, las condiciones cambien y el gitano de Jerez pueda lanzar su disco en condiciones que igualen a las suyas?

Una extensa línea de trabajo del análisis cultural ha venido denunciando como las políticas de propiedad intelectual cada vez generan más dificultades para usar otros textos culturales para la creación y la educación. El dominio público parecía la salvaguarda de la cultura, el lugar donde nutrirse de cara a seguir generando cultura. Sabemos que cada creación se basa en las precedentes en distinto grado. Y resulta ahora que no solo tenemos que andar con cuidado frente a los guardianes del ‘copyright’, sino que en el dominio público aparecen unos guardianes de la tradición que nos dicen esto no se toca porque no es tuyo. ¿Dónde está la diferencia con la censura que prohíbe tocar ciertos temas por motivos religiosos o políticos?

La idea de que ciertas identidades tiene la llave de un patrimonio cultural determinado suena imposible en un mundo global y en una cultura digital. Asumir que las relaciones entre culturas son relaciones de poder en las que unos grupos tienen más capacidades que otros es una cosa. Pretender que este argumento implique un cierre de fronteras y una política de aduanas con los fenómenos culturales es otra. Rosalía se ha convertido, supongo que a su pesar, en la primera línea de una batalla que liga lo cultural con lo político: se trata de definir quiénes somos nosotros y qué tenemos en común, de decidir si somos un reino de taifas fragmentado en pequeñas identidades que reclaman la soberanía sobre diminutos terrenos culturales, o si somos capaces de imaginarnos como un nosotros diverso, cosmopolita, un sujeto democrático que, como el que cantó Walt Whitman, es amplio y contiene multitudes. En la cultura, y en la política, la decisión es sobre si cada uno quiere simplemente administrar su casa de puertas adentro o si entre todos generamos calles, avenidas, barrios, espacios en los que transitar libremente, asumiendo nuestras desigualdades, asumiendo cuando toque nuestra posición privilegiada, y convirtiéndolos no en fuente de vergüenza sino en espacio de experiencia para evitar repetir viejos errores y crear un común igualitario, abierto y diverso.

Y TAMBIÉN…
Por qué el nuevo vídeo de Rosalía es un manual contra los celos.

'Cuando pienso en tu mirá' es un retrato, a veces obvio a veces implícito, del control machista.
Isabel Valdés | El País, 2018-07-24
https://elpais.com/elpais/2018/07/24/mujeres/1532409466_150025.html

jueves, 2 de agosto de 2018

#hemeroteca #culturas | La peregrinación ‘obligada’ de cientos de alcaldes turcos a Andalucía

Imagen: El País / Mezquita de Córdoba
La peregrinación ‘obligada’ de cientos de alcaldes turcos a Andalucía.
Casi medio millar de 'muhtar' han visitado la comunidad autónoma y sus monumentos más importantes con el encargo de "conocer otras culturas" y "viajar por el mundo", a petición del presidente Erdogan.
Andrés Mourenza | El País, 2018-08-02
https://elpais.com/internacional/2018/08/01/mundo_global/1533123535_208134.html

¿Qué hace un turco fotografiándose en la mezquita de Córdoba o en el Albaicín? Turismo, desde luego. ¿Y 450 ‘muhtar’ turcos en el mismo lugar? Turismo, igualmente. Y, además, cumplir con las directrices de su presidente.

Los 'muhtar' son una especie de alcaldes de barrio y de aldea. No están adscritos a ningún partido y son elegidos por sufragio directo en los mismos comicios en los que los turcos escogen a sus representantes políticos a nivel de distrito, ciudad y provincia. Los ‘muhtar’ rurales se encargan del bienestar de su aldea, del mantenimiento de carreteras, calles y fuentes, y de hacer de enlace con el resto de la Administración. Los urbanos, en cambio, solo hacen labores burocráticas básicas, como expedir volantes de empadronamiento o copias del carné de identidad.

Pero, de unos años a esta parte, el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, en su cruzada por construir un nuevo Estado y derrocar a la “oligarquía burocrática”, les encomendó una tarea más importante: ser sus ojos y oídos, denunciar a los enemigos del Estado y a los terroristas. Por ello, convoca periódicamente a cientos de muhtar en su Palacio —en total hay unos 50.000 en todo el país—, les ofrece un banquete y les da una charla. La cúspide del Estado tiene así comunicación directa con el primer eslabón del poder electo.

En la reunión del pasado 11 de enero, Erdogan instó a los ‘muhtar’ a “viajar por el mundo” y “conocer diferentes culturas” y ordenó al Ministerio del Interior que hiciese los preparativos necesarios. Ahora bien, de momento solo se viaja a lugares cercanos espacial y culturalmente: Andalucía, Jerusalén y La Meca. Si a usted, querido lector, le parece que la elección de destinos tiene cierto olor islamista es porque, sin duda, lo tiene: el propio Erdogan, en aquella reunión de enero, conminó a los alcaldes a visitar el Palacio de la Alhambra y a fijarse en una inscripción que reza: “No hay otro vencedor que Dios” (es el lema del reino nazarí). Será también por aquello de que no sufran un choque cultural si pasean por las calles de Oslo o visitan los templos de Angkor, pues algunos de estos alcaldes salen al extranjero por primera vez.

Han vuelto encantados. Ya ha habido nueve viajes a Andalucía y, en total, 450 ‘muhtar’ turcos han podido extasiarse ante los monumentos de la región española. Hasta final de año, se espera que otro millar pueda hacer la misma ruta, según la agencia oficial de noticias Anadolu. Hay quienes, como el ‘muhtar’ Abdulkadir Geylani Tas, de la provincia oriental de Adiyaman, aprovecharon para tomar nota en los encuentros con representantes municipales: “Hemos sido testigos de cómo en España saben aprovechar mejor su patrimonio natural, histórico y cultural para obtener buenos ingresos del turismo. Pero sobre todo, hemos visto que en el tema de la salud y la educación, estamos por detrás de ellos”.

Otros, en cambio, se quedan con el aspecto sentimental. Como Hüseyin Kolcu, 'muhtar' de un barrio estambulí: “Entendí por qué nuestro presidente nos envió allí. Así pudimos ver cómo cayó un estado de ocho siglos de antigüedad como era Al Andalus y comprender que también nos puede ocurrir a nosotros. Tenemos que estar atentos y unidos”.

miércoles, 1 de agosto de 2018

#hemeroteca #identidades #musica | Querida Rosalía, disculpe las molestias

Imagen: ctxt / Rosalía en 'Malamente'
Querida Rosalía, disculpe las molestias.
Algo se mueve en la juventud andaluza. De las letras de los Carnavales al auge de cuentas de humor andalucistas en redes se percibe un movimiento de reclamación y dignificación de la identidad cultural de Andalucía.
Jesús Jurado | ctxt, 2018-08-01
http://ctxt.es/es/20180801/Firmas/21067/Rosalia-andalucismo-cultura-Jesus-Jurado.htm

Como están los ánimos caldeados con este tema, querría comenzar haciendo dos puntualizaciones. La primera, que sin llegar a ser fan, sigo con agrado el trabajo de Rosalía desde que publicó ‘Los ángeles’ en 2016. La segunda, que todo lo que viene a continuación es más una intuición que una certeza; un intento de comprender el surgimiento de esta polémica más que una toma de posición ante la misma. Una forma, en fin, de sacar algo en claro de esta y otras discusiones, tan acaloradas como efímeras, que vemos con frecuencia en las redes sociales.

Suele situarse el origen de la polémica en este hilo de Noelia Cortés, publicado en los últimos días de 2017, poco después de la aparición del single 'Aunque es de noche' en el que Rosalía versionaba a Enrique Morente. El debate sobre el antigitanismo y la apropiación cultural saltó pronto de Twitter a prensa, con artículos como éste de Víctor Lenore, para después apagarse durante algunos meses y volver con más fuerza aún en mayo de 2018 con la publicación de 'Malamente' y en estos días con la llegada de 'Pienso en tu mirá'.

Como aficionado a Rosalía esta polémica me suscitaba y suscita sentimientos contradictorios. Por un lado reconocía la razón de quienes denuncian la invisibilización de artistas gitanas y andaluzas y la arrogancia de algunos críticos que se lanzaron alegremente a hacer odiosas comparaciones que Rosalía no necesita; por otro me rechinaba profundamente censurar a una artista que en sus primeros trabajos había sido capaz de recuperar y actualizar con éxito canciones olvidadas para el gran público, y que ahora proponía, con audacia, nuevas formas de fusión que podían tener un potencial inmenso a la hora de mantener al flamenco como un arte vivo y de vanguardia. Pero, ante todo, la polémica me suscitó una gran pregunta: ¿por qué surge en ese momento y no antes, por qué contra Rosalía y no contra cualquier otro músico de todos cuantos han empleado, con mayor o menor fortuna, elementos flamencos en sus producciones?

Vamos primero con el momento en que surge esta polémica. Quienes sean adictos a Twitter recordarán que la de Rosalía no fue la única polémica en enero de 2018. Fue inmediatamente seguida de otra mucha mayor sobre el uso del acento andaluz en 'La Peste', la superproducción histórica de Movistar+, que llevó a tuitear hasta a la presidenta andaluza, Susana Díaz. De igual modo recordarán que a mediados del pasado mayo no sólo discutimos sobre ‘Malamente’ sino también sobre la carta de Kichi a Monedero en la que el alcalde gaditano explicaba al profesor, entre otras cosas, que a los andaluces “nos molesta como una ardentía que imiten nuestro acento, que toqueteen nuestro arte con descuido, con malaje”. El último episodio, del mes de julio, coincidió también con otro menor aunque acalorado debate sobre Al Ándalus y la Edad Media andaluza. ¿Tienen algo que ver? ¿Son meras coincidencias temporales o expresan una corriente de fondo, un cierto estado de las cosas? Mi intuición, después de debatir largo y tendido con varios amigos por mejores medios que el intercambio de tweets, es que están íntimamente ligadas y son síntomas de un mismo fenómeno: la emergencia, todavía incipiente y difusa, de un nuevo andalucismo.

El 65,5% de los andaluces considera que en la esfera pública “se sigue utilizando el acento andaluz de forma ridícula, como si fuera inferior”, según el Barómetro Audiovisual de Andalucía; 23 puntos porcentuales más que hace diez años. Entre estudiantes, la cifra se eleva al 76%. Puede que sea efecto de una década de crisis que se ha vivido en Andalucía de forma más intensa y duradera que en el resto del Estado, puede que sea reflejo del conflicto catalán, puede que sea simplemente un agotamiento de la cultura de la transición en su declinación andaluza, puede que sea todo esto a la vez. Pero lo cierto es que algo se mueve en la juventud andaluza. De las letras de los Carnavales al auge de cuentas de humor andalucistas en redes sociales, de los monólogos de Manu Sánchez al rap de Gata Cattana, se percibe en los últimos años un cierto movimiento de reclamación y dignificación de la identidad cultural andaluza.

Un movimiento que se esfuerza en resignificar en clave moderna, progresista y feminista elementos culturales largamente asociados a una cultura conservadora y casposa y que reivindica, disputando el relato histórico oficial, las fuentes gitanas, árabes o africanas de la cultura andaluza. En este sentido entronca fuertemente con los propósitos del andalucismo cultural de los setenta y ochenta, los años del éxito del flamenco protesta y el rock andaluz. Si, en palabras de Antonio Manuel, “entonces ser andaluz era ser moderno, una declaración de principios frente al tardofranquismo”, hoy ser andaluz quiere significar otra cosa que participar en el programa de Juan y Medio.

Si este es el contexto que puede ayudar a comprender por qué la polémica nace ahora y no hace unos años, queda responder a la segunda cuestión. ¿Por qué contra Rosalía? Sin duda la introducción de nazarenos y toreros en el videoclip de ‘Malamente’ levantó algunas ampollas entre quienes están cansados de verse siempre reflejados en los mismos estereotipos. Pero imagino, llevando la hipótesis algo más lejos, que el problema es más profundo. Si este nuevo andalucismo reivindica las producciones culturales que actualicen en clave feminista y moderna la identidad andaluza; entonces el éxito de Rosalía es, en cierto modo, una ofensa y un obstáculo a sus propósitos. Una ofensa porque, sin cuestionar su mérito, el éxito de Rosalía es también fruto de las ventajas comparativas derivadas de producir desde una metrópoli global como Barcelona y no desde una localidad andaluza. Y un obstáculo porque el origen catalán y el discurso cosmopolita de Rosalía desligan esta nueva ola de fusión flamenca de una identidad netamente andaluza, desactivando en cierta medida su potencial político.

Sostengo que estamos, sí, ante una disputa política. Muchos se preguntan, con razón, qué sentido tiene hablar de apropiación cultural cuando todos los estilos musicales en boga son hijos del mestizaje más promiscuo. Pues bien, discutimos sobre apropiación cultural cuando se construye un sujeto colectivo que reivindica determinados elementos culturales como propios. O podemos plantearlo a la inversa: sólo es posible construir una identidad colectiva reclamando la propiedad sobre determinados elementos culturales, y esa es una operación que sólo se puede realizar denunciando su apropiación por parte de un otro. Que no se me malinterprete: esto no quiere decir que yo defienda un flamenco sólo, por y para andaluces, entre otras cosas porque es, desde 2010, patrimonio inmaterial de la Humanidad. Lo que intento hacer comprender es la importancia o, si se prefiere, la inevitabilidad de que surjan denuncias de apropiación cultural cuando hay un proceso de construcción nacional/popular en marcha, aunque sólo sea como manifestación de una disputa hegemónica, de una batalla cultural por definir qué define a quién. Pero cuidado, si asumimos este debate como síntoma de una disputa política de fondo, conviene no perder de vista el riesgo real de tomar el síntoma por la verdadera dolencia; de caer en una suerte de esencialismo identitario que, lejos de contribuir a la construcción de una Andalucía abierta y progresista, acabe estrechándola más y más en pos de una pureza imposible.

Como decía el cartero de Neruda, “la poesía no es de quien la escribe, sino de quien la necesita”. Y hoy las andaluzas y andaluces necesitamos con urgencia reapropiarnos de la poesía, la música, el cine y la cultura para (re)constituirnos como una comunidad con voz propia y superar la brecha que nos condena a tener vidas más breves y más duras que las de nuestros vecinos del norte. Querida Rosalía, disculpe las molestias, pero nos estamos levantando.

Jesús Jurado es politólogo. Andaluz en el exilio madrileño.

martes, 24 de julio de 2018

#hemeroteca #identidades #musica | ¿Quién teme a Rosalía?

Imagen: El País / Fotograma de 'Malamente' con Rosalía
¿Quién teme a Rosalía?
La estética y las canciones de la cantante han encendido la mecha de la polémica en torno a la apropiación cultural. La respuesta de Rosalía es ejemplar.
Andrea Levy | Vanity Fair, 2018-07-24
https://www.revistavanityfair.es/la-revista/articulos/andrea-levy-rosalia/32389

Ojeando hace un tiempo una revista me encontré con una fotografía de Dalí en la que posa delante de la cámara con gesto reflexivo y una langosta encima de la cabeza. Decidí recortar la página y enmarcarla. En momentos de polémicas la miro de reojo y me digo: “Pues eso, que hablen de mí, aunque sea mal”.

Hoy en día hay que ofenderse para demostrar personalidad. El costumbrismo patrio ya no es la rajada detrás del visillo: ahora se lleva indignarse ante todos, agitar la crítica a golpe de tuit. Ser tolerante se ha convertido en algo melifluo, muy de principios de siglo. Dime qué te hace ponerte más verde de ira que Hulk y te diré quién eres.

Un colectivo que suele gritar muy fuerte es el de los puristas antiapropiación cultural. Estos andan revueltos últimamente con la cantante catalana Rosalía, que, según ellos, no puede dárselas de cantaora porque para el flamenco hay que tener pureza de raza y vestir acorde a los cánones estéticos. Ella se defendía así en una entrevista reciente: “Hay gente que se cree que son propietarios y administradores de la cultura, da igual cuál. Que la cultura es suya, y la cultura no tiene propietario, es de todos.”

¡Amén! Y es que en el videoclip de su hit 'Malamente', ha polemizado sobre los límites al respeto de la tradición gitana. En él se mezclan el toreo, la Semana Santa y palmas al mal querer con estética #YosoylaJuani, motos, ‘tunning’ y ‘trap’. El debate identitario está servido con todos los prejuicios. Rosalía ha pulverizado el cliché con una puesta en escena innovadora y con él ha revuelto las entrañas del flamenco.

Esto la convierte en la cantaora que una nueva generación necesitaba. La de una España capaz de valorar tanto su vasto patrimonio cultural como para desempolvar sus tópicos y actualizarlos para abrirlos a nuevos públicos. Por ello, nada que temer. Al contrario: agradecer que se mantenga más vivo que nunca y sonando con fuerza en circuitos donde antes no hubiera tenido espacio, como el Festival Sónar. ¡Qué hablen de ti, Rosalía! 

jueves, 31 de mayo de 2018

#hemeroteca #culturas | Los gitanos atacan a Rosalía: "Usa nuestros símbolos como pestañas postizas"

Imagen: El Español / Rosalía
Los gitanos atacan a Rosalía: "Usa nuestros símbolos como pestañas postizas".
Capotes, nazarenos, vírgenes tatuadas... la comunidad gitana se ha indignado por la utilización "vacía" de elementos calés y de léxico andaluz en el último vídeo de Rosalía. Hablamos con una activista y un experto en Estudios gitanos.
Lorena G. Maldonado | El Español, 2018-05-31
https://www.elespanol.com/cultura/musica/20180531/gitanos-atacan-rosalia-usa-simbolos-pestanas-postizas/311468865_0.html

La nueva canción de Rosalía, ‘Malamente’, va a traer cola: ha indignado a ciertos sectores de la comunidad gitana -y de la andaluza- por incluir símbolos propios del imaginario calé, en un ejercicio que los ofendidos califican de “apropiación cultural”. Expresiones sureñas impostadas por una “paya catalana” -como “illo”-, palmas, oros, escuelas taurinas, centros florales y hasta un nazareno apoyado en un skate con pinchos -como quien hace una promesa en Semana Santa-. Las críticas se basan en que la artista usa elementos estéticos de un pueblo oprimido desde una posición de privilegio, sin haberlos interiorizado, sin respetar su raíz. La activista gitana Noelia Cortés cree que Rosalía “usa a los gitanos como algo cool que incorporar a su disfraz, pero no le importamos socialmente hablando”.

“Cuando sientes cariño y respeto hacia una cultura ajena se nota: eso se traduce en nutrirse y compartir. Es bonito, de ahí manan cosas únicas, pero no es lo que está haciendo ella. Rosalía coge rasgos culturales ajenos, que son la resistencia de pueblos desfavorecidos históricamente, y los usa como quien se pone unas pestañas postizas”, relata Cortés. “Desde su privilegio racial y económico puede vestirse de barrio bajo y de marginalidad sin sufrir lo que sufre la gente que sí vive esas cosas. Habría que plantearse por qué ahora en 'Malamente' nombra a Undebel y se santigua, si es el Dios de los gitanos y a nosotros lleva tiempo ignorándonos o bloqueándolos al señalarle lo que no hace bien con nuestro pueblo”.

Recuerda Noelia Cortés que hay quien actúa “de corazón”, como Paco de Lucía, pero que éste no es el caso. Cree que el hecho de que Rosalía utilice postales taurinas o religiosas significa que es “una persona que pretende transmitir una cultura que no ha vivido, por eso cae en estos topicazos”: “La espiritualidad andaluza tiene que estar continuamente justificándose, porque a ojos de la gente somos unos catetos por canalizar nuestra esperanza en este tipo de símbolos. Pero en ella parece que representan pureza y revolución”. En cuanto al lenguaje, el “illo” le suena “impostadísimo, no lo ha dicho en su vida", y de su “malamente” se ríe: “A nosotras y nuestras madres nos lo han corregido fuera de aquí, para que hablásemos ‘bien’. Todo es una estética vacía que para mí no contiene homenaje, sabiendo que ni se molesta en escuchar a la gente que es lo que ella imita”.

¿Gitanismo o antigitanismo?
El historiador Rafael Buhigas -especializado en Estudios gitanos- no cree que lo que está haciendo Rosalía sea “apropiación cultural”, sino “expropiación”: “Recuerdo la frase de un historiador urbano que decía: ‘El espacio no se apropia, sino que se domina’. Esto quiere decir que la apropiación permite que el sujeto, en este caso, los gitanos, sigan siendo gitanos. Pero con la expropiación quitas algo más: eliminas al sujeto”, explica. La simbología y el léxico utilizado por la artista podría parecer “gitanismo”, pero, paradójicamente, raya en el “antigitanismo”.

“El antigitanismo cada vez es más sofisticado. Hay que tener en cuenta que el ‘gitanismo’ es una construcción que no han hecho los propios gitanos, sino que se ha hecho desde fuera, desde el poder dominante. Ha habido una persecución por parte de las autoridades coloniales de cada época. Lo que está haciendo Rosalía, expropiar al gitano, es algo que inauguró Miguel de Cervantes: estableció una distinción entre el gitano bueno y el gitano malo”, subraya. “El malo es el que no se adecúa al sistema. Y el bueno, como decía Carlos III, es aquel que deja de ser gitano. Aquel que se da a las artes… o que hace, entre comillas, lo que está bien visto”.

Recuerda el experto que, tras el impacto del neoliberalismo, “incluso al gitano bueno se le desdeña”: “Lola Flores ya pasó. Ahora sólo tenemos a payos asumiendo el papel del gitano como protagonistas, como en una obra de teatro. Eso es lo que hace Rosalía”. Capotes, camiones, vírgenes tatuadas en el costado… Buhigas sostiene que la artista “se ha creado un entramado simbólico muy curioso”, y se explica: “Se agarra a varios símbolos que utilizó el franquismo para la construcción del mito nacional, del mito romántico”.

Lo que Franco amaba (y lo que perseguía)
Ahí el toreo -“se representa como elemento casi natural del gitano, pero era una salida ociosa a las duras jornadas en el campo, y menos del 10% consiguió profesionalizarse”-, la superstición -“fue un arma de resistencia para subsistir económicamente en una sociedad que impedía la inclusión laboral del gitano”- y el idioma o la jerga. “Igual que a los traperos en general, a Rosalía le parece muy original usar palabras del caló, como Undebel. Pero dudo que sepa lo que es el dolor de no entenderte con tus mayores y perder un rasgo distintivo como es la lengua. Además de exotizar la jerga y encaminarla en el sentido que le quiso dar el poder dominante: ser una forma de entenderse entre delincuentes y paganos”.

“El caló se ha perseguido a lo largo de toda la historia. En el franquismo se definió como un idioma de vagos, maleantes y delincuentes; y en 1943 se expide una orden expresa: la Guardia Civil se encarga de perseguir a los gitanos en todos los aspectos cotidianos de su vida. Ahí ya había pocos que hablasen caló”. Sostiene que “Undebel” ni siquiera es un préstamo del caló al castellano, como “chaval”, “mola” o “currar”: “Ha tenido que buscar ‘Undebel’ en un diccionario calé. Es buscado, impostado. Para no pretender apropiarse...”, resopla.

Pero, si el caló fue perseguido por la dictadura, y la tauromaquia, el flamenco y el catolicismo fueron ensalzados por Franco como símbolos patrios, ¿qué connotación política tiene el producto de Rosalía? ¿Es franquista o es antifranquista? “Es paradójico lo que señalas, pero está bien visto, porque es justo lo que ha pasado en la sociedad española. Pese a perseguir y marginar al gitano, se utilizan sin pudor elementos de su vida cotidiana. Así, mediante el sincretismo y la mezcla, se intentan romper las líneas de sangre y la pureza para acabar con ese otro al que se detesta”.

El sesgo racista: por qué Rosalía sí y Alba Molina no
Rafael Buhigas alude a que, a pesar de que él escucha a Rosalía y la valora como artista, “su producto no es transgresor”: “Esto lleva haciéndose siglos, pero lo han hecho personas sin privilegios y entonces no era válido para la sociedad. Da igual que utilice los símbolos del toro y la Semana Santa para criticarlos o para ensalzarlos: al elegirlos, los está perpetuando. Sigue reproduciendo el mito romántico de España. Además, si estás en contra de los toros no pagas a una escuela taurina para que te dejen rodar el vídeo allí. ¿Por qué no se ha ido a la Escuela Amor de Dios, que es el mayor templo del flamenco y está en Antón Martín? Pues porque está llena de gitanos”.

Buhigas cree que la razón por la que Rosalía triunfa y otras cantantes como Alba Molina no acaban de cuajar en la industria es por una cuestión de etnofobia. “Pasa en el trap. Los chavales lo hacen como si fuesen negros del Bronx, pero en España no hay Bronx. Hay 3.000 viviendas y Cañada Real. Y allí hay gitanos, y quinquis, y gente cañí. Pero si un gitano se pone a hacer trap, se le insulta. La sociedad sólo lo acepta si lo hace gente como la del círculo de Rosalía”. Trascender artísticamente como gitano es complicado, apunta. “C. Tangana dice de Rosalía, por ejemplo, que es la nueva Lola Flores. Y no. Lola Flores pasó al imaginario popular por cosas como el ‘si me queréi, irse’, porque la gente se reía de ella, no por sus canciones”. Señala el caso de C. Tangana: “Él ahora ha hecho dembow, pero se ha ido a la República Dominicana y le ha producido gente dominicana. Hay una diferencia. Es otro respeto”.

Paco de Lucía y Lorca: el respeto
Qué se puede esperar, dice, de un país en el que se celebran Congresos de Flamencología y no invitan a ningún gitano. “Ojo a cuando Rosalía dice ‘sin ser gitana, tengo compás’. Es una forma de decir: no necesito ser ‘eso’ para tener ‘este algo’. Ahora hay mucha gente que pregunta: ¿y Lorca qué, y Paco de Lucía, qué, ellos no se apropiaban? Bueno, es que ellos vivieron entre gitanos, dedicaron su vida a los gitanos y fueron acogidos como gitanos de leche. Manifestaron el respeto necesario, que no es el de una paya que coge rasgos estéticos para hacer su promoción”. Y observa: “Ella no ha trabajado con gitanos ni en su vídeo sale ninguna persona gitana bailando. No me creo que no la encuentre, en un país donde hay un millón de gitanos”.

Es una propuesta “conservadora” que reproduce “tópicos”: “Intenta sofisticar el lumpen, empoderarlo. Pero sólo el 10% de la población gitana española vive en situación marginal y coincide con lugares donde hay maximización de la homofobia o el machismo. Pero el 90% no está en esos sitios y reproduce las dinámicas de la era industrial. Está perjudicando a los gitanos por eso: saca a la palestra las mismas ideas rancias de siempre”.