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viernes, 6 de marzo de 2020

#hemeroteca #feminismo #sexualidad | Ese oscuro objeto de deseo

Imagen: ctxt
Ese oscuro objeto de deseo.
La censura no puede ser un instrumento de lucha feminista, y el Código Penal no es un buen aliado de las mujeres.
Cristina Garaizabal | ctxt, 2020-03-06
https://ctxt.es/es/20200302/Politica/31266/sexo-deseo-feminismo-codigo-penal-cristina-garaizabal.htm

‘El deseo de las demás es cutre, amigas, el mío no’. Con esta irónica afirmación, cinco bolleras del Colectivo de Feministas Lesbianas de Madrid presentamos en 1988 una ponencia cuyo contenido sigue teniendo vigencia.

El objetivo era cuestionar posiciones feministas que abogaban por la censura de la pornografía. Estábamos en contra de la censura y discrepábamos de un análisis simplista de la sexualidad que consideraba las fantasías sexuales como una expresión de las prácticas reales y despojaba el impulso sexual de la carga de deseo, de simbolismo y de relación con el inconsciente que tiene. Pues bien, por desgracia, muchas de estas ideas siguen presentes y han alcanzado una magnitud muy superior a la que entonces tenían. Hoy sigo creyendo que la censura no puede ser un instrumento de lucha feminista, y el Código Penal no es un buen aliado de las mujeres.

Me gustaría hablar de sexo, del deseo, de sus aspectos oscuros, violentos y tenebrosos, que podría parecer que choca con nuestros ideales feministas, pero que nos producen un intenso placer. ¿Qué significan? ¿Qué hacemos con ellos? ¿Son solo producto del heteropatriarcado? No lo creo: podemos transitarlos, gestionarlos y jugar con ellos y no flagelarnos o reprimirlos. El deseo no tiene género; las mujeres cis no tienen deseos y fantasías muy diferentes de los de los hombres cis ni los de las personas trans. La ética y los valores que intentamos que guíen nuestras vidas no pueden servir para juzgar nuestros deseos, sino para orientar nuestro comportamiento. Porque el problema está en cómo gestionamos nuestros deseos, qué hacemos con ellos, cómo los movemos. Lo que en realidad importa son nuestras actuaciones, ya que son las que pueden resultar opresivas, denigrantes, discriminatorias.

En los primeros análisis feministas, pusimos mucho énfasis en la crítica a la desexualización de las mujeres. La ideología heteropatriarcal decía que la sexualidad femenina era menos explícita, más difusa y a las mujeres se nos colocaba en el papel pasivo, esperando siempre que la iniciativa la tomara el otro (un hombre por supuesto), dejándonos a nosotras el papel de consentir o no. Muchas no nos sentíamos del todo reflejadas en esas descripciones, pero las generalizábamos, sin tener en cuenta que una cosa son los mandatos hegemónicos y otra muy diferente es qué hacemos con ellos. Hoy las cosas han cambiado mucho en este terreno y la diversidad se ha hecho más visible. Teniendo esto en cuenta, ¿podemos decir que todas las mujeres tenemos las mismas vivencias sexuales? ¿Se puede generalizar la idea de que las mujeres somos seres menos sexuales? Y aún más, ¿podemos considerar que existe una sexualidad feminista? ¿Hemos de hacer bandera de determinadas prácticas sexuales frente a otras? Desde mi punto de vista, contestar afirmativamente a estos interrogantes implica seguir estableciendo nuevas normas que estigmatizan a aquellas sexualidades disidentes, con los sufrimientos que esto provoca a quienes las practican. Por otra parte, ¿quién determina cuál es la sexualidad feminista y en nombre de qué principios?

Al hablar de la sexualidad, hay que diferenciar muy claramente la sexualidad de las agresiones sexuales. Agredir se puede hacer a través de la sexualidad y de cualquier otra faceta del comportamiento humano, y lo que define una agresión es la imposición mediante la violencia o la intimidación de la voluntad de una persona sobre otra. Resulta, por ello, preocupante que, para hacer hincapié en que se ha producido una violación, se condene también, a veces, el acto sexual en sí y no solo la ausencia de consentimiento. Así ha ocurrido en las movilizaciones contra la sentencia de la ‘manada’ de Pamplona, cuando algunos sectores del feminismo aseguraban con gran convicción que ninguna mujer puede consentir tener sexo con un grupo de chicos. También en la sentencia del caso Arandina el énfasis se ponía en afirmar que se trataba de sexo entre una menor y hombres adultos. Y en el caso de las trabajadoras del sexo, se considera nuevamente que ninguna mujer puede consentir dedicarse a ello voluntariamente. No es esta mi opinión. Creo, por el contrario, que puede ser legítimo tener sexo con varios hombres o que una chica de 15 años lo tenga con un chico de 18 o que haya mujeres que decidan dedicarse al trabajo sexual. Siempre que las prácticas sexuales sean consentidas, no tengo nada que objetar.

Y no hay que olvidar que la sexualidad y todos los comportamientos humanos tienen una estrecha relación con la agresividad. La agresividad forma parte del ser humano y negarlo no es buen punto de partida. En cambio, aceptarla en nosotras y jugar con ella en el sexo, en el deporte, en nuestras fantasías, etc. nos ayuda a gestionarla, a transitarla, a modularla y a elaborarla para evitar así, en muchos casos, convertirnos en personas violentas.

Qué hacer con la pornografía y especialmente cuando acceden a ella menores
En primer lugar, la afirmación de que existe una relación causa-efecto entre la pornografía y el aumento de la violencia es más que discutible. Me parece también discutible aceptar el porno escrito pero no el filmado “porque en este último hay mujeres reales implicadas” o defender determinadas prácticas violentas en las que se juega con el poder y el control cuando el sexo es entre mujeres, pero condenarlas en las relaciones heterosexuales porque, como algunas dicen, “entre un hombre y una mujer el poder difícilmente puede ser un juego”.

Ahora bien, creo que lo que nos inquieta realmente es saber qué pasa cuando son los menores quienes acceden a la pornografía y la influencia de esta en la construcción de su sexualidad. Ante este problema, intentar prohibirles el acceso no es la solución, entre otras cosas, porque parece algo imposible. En mi opinión, la solución pasa porque entiendan que el porno es fantasía y que la realidad va por otros derroteros. La educación en valores, el respeto a los deseos de la otra persona, romper los tabúes que aún hoy rodean la sexualidad y que impiden hablar abiertamente de ella son la vía para evitar las consecuencias indeseadas que puede tener su consumo en adolescentes.

La censura para combatir los contenidos artísticos que se consideran machistas
La libertad de expresión y, más en general, la lucha por las libertades y la igualdad de derechos son valores fundamentales en los que deberían asentarse las propuestas feministas. La lucha por las libertades está intrínsecamente ligada a la lucha por las transformaciones sociales y económicas. La libertad para poder ser, para pensar y para decidir tiene que ser uno de los ejes centrales del pensamiento feminista. Prohibir las actuaciones de determinados artistas porque sus obras nos parecen machistas me parece un camino peligroso, especialmente en la actualidad, cuando vamos viendo ciertas derivas antidemocráticas y autoritarias por parte del Estado y una derecha cavernícola que basa su acción precisamente en el recorte de las libertades y en las prohibiciones. Además, ¿quién decide lo que se considera machista? ¿Canciones que exaltan el sexo duro y explícito? ¿Por qué esto es machista? Quizás porque se parte de que son canciones dirigidas a los hombres y que ninguna mujer puede sentirse interpelada por ellas desde una posición activa y empoderada. Así se vuelve a caer una vez más en la idea de que la sexualidad explícita es una agresión a las mujeres, ya que la sexualidad femenina es más sensual que sexual y está siempre ligada al amor.

Pero, incluso aunque estemos ante una producción artística claramente machista, la solución no es la censura. La solución pasa por convencer y discutir críticamente estos contenidos, no por recortar la libertad de expresión. Creo que esta libertad solo puede ser limitada cuando incita abiertamente a la violencia. Incluso la incitación al odio me suscita dudas.

La generalización de la idea de que “los espacios públicos de las ciudades son muy peligrosos porque nos violan y nos matan”
Entre los buenos propósitos de denunciar y alertar a las mujeres sobre la violencia sexual a veces se cuelan determinados mensajes que no ayudan a reforzar nuestra capacidad de agencia en este terreno. Por el contrario, desatan el miedo en las mujeres, paralizan, bloquean la iniciativa e impiden la toma de decisiones. Parto de que las vivencias sexuales son complejas y más para quienes habitamos la categoría mujer. En muchas mujeres, como dice Carole S. Vance en el libro ‘Placer y peligro’ (Ed. Revolución, Madrid, 1989), las vivencias sexuales son claramente contradictorias, moviéndose entre el placer que la sexualidad provoca y el peligro que suscitan las consecuencias indeseadas: los embarazos, las infecciones, las agresiones sexuales, pero también, y esto es muy importante para nuestro horizonte feminista, la sensación de miedo y peligro que nos puede provocar salirnos de la norma y desear aquello “prohibido” por la ideología heteropatriarcal.

La acción feminista no puede basarse solo en alertar de los peligros, tiene que apostar muy claramente por el placer y la libertad sexual, especialmente para las mujeres. La lucha contra las agresiones pasa por desarrollar nuestra capacidad de agencia en este terreno, por desarrollar nuestra autonomía, por tomar el espacio público y hacernos visibles como seres sexuales, por ir vestidas como nos apetezca y educar a las personas en que eso no implica que vayamos “buscando guerra”, muchas veces nos gusta tan solo ser miradas porque cuando se quiere ligar, además de la manera como se va vestida se ponen en danza otras señales. Esta es la acción principal y no seguir tipificando como delito, calificándolas como agresiones, todas aquellas conductas que nos resultan molestas. Como quiere hacer la ministra de Igualdad, Irene Montero, proponiendo un nuevo delito cuando en los espacios públicos se realicen “proposiciones, comportamientos o presiones de carácter sexual que, sin llegar a constituir un trato degradante ni atentado contra la libertad sexual, crean para la víctima una situación intimidatoria” (El Periódico 23/01/2020). No podemos convertir en delito todo aquello que nos molesta, el camino es afirmarnos y enfrentarnos a ello.

Azuzar los miedos no es el camino. La vida es riesgo, y el ejercicio de la libertad puede llevar a correr ciertos riesgos: saberlo, ver si podemos afrontarlos, estar preparadas, autoprotegernos… pero no renunciar a la libertad. La protección es necesaria en algunos casos, pero hemos de ser conscientes de que esta protección se puede contraponer a la libertad y anularla. ¿Cuándo reclamar leyes que nos protejan? ¿Cómo formular aquello que precisa claramente de una respuesta penal, por ejemplo la violación? ¿Qué competencias le otorgamos al Estado? En todos estos debates, partir de una sana desconfianza hacia el proteccionismo estatal me parece imprescindible. Quizás porque sé lo que significó vivir en la sociedad franquista en la que, con la excusa de protegernos, se nos impedía ejercer nuestra libertad.

Agresiones sexuales: el consentimiento. Solo sí es sí
A partir de la sentencia de la ‘Manada de Pamplona’ se ha puesto sobre el tapete la necesidad de reformar el Código Penal en lo relativo a las agresiones sexuales. ¿Es realmente necesario? ¿Es el Código Penal lo que está mal o es su aplicación? La necesidad de esta reforma se argumenta haciendo especial hincapié en el consentimiento, lo que me parece correcto, pero siempre que se tenga en cuenta que el consentimiento es un tema con muchas aristas, su plasmación legal no es fácil y, según cómo se formule, podemos volver a escrutar más a la víctima que al acusado. En los debates actuales vuelven a aparecer algunas ideas cuestionables. En su definición, consentir es “asentir con conocimiento, permitir algo sabiendo de lo que se trata” (como se puede ver la iniciativa de la acción recae sobre el otro). No hay problema si lo consideramos en sentido general. Ahora bien, ¿qué pasa cuando se utiliza fundamentalmente para expresar la voluntariedad o no de las mujeres en una relación sexual? Porque parece que la facultad de consentir es patrimonio exclusivo de las mujeres. Esta preocupación aumenta cuando acaba expresándose mediante la consigna “solo sí es sí”.

El feminismo mayoritario aboga últimamente por cambiar el “NO es NO” por la consigna de “Solo SÍ es SÍ”. Este cambio se presenta como una manera de hacer hincapié en la falta de consentimiento de la víctima en el delito de violación, y tenemos sobre el tapete una ley sobre las libertades sexuales basada en ello, según ha declarado Irene Montero, ministra de Igualdad. ¿Qué implica este cambio? En primer lugar, parece que se parte de que, en el caso de las mujeres, lo habitual frente a la sexualidad es el NO y, salvo que sea muy explícito el SÍ, no hay consentimiento. Nuevamente se vuelve a reproducir la idea de que la sexualidad no va con las mujeres, dando por buena la contención sexual de muchas mujeres y estigmatizando a todas aquellas que se muestran sexualmente explícitas y activas.

Por otra parte, parece presuponerse que a las mujeres les cuesta decir NO. Quizá a algunas les cueste, pero la solución es aprender a poner límites, no pedir al Estado que los ponga por nosotras. Generalizar esta intervención del Estado y partir de ello es esencializar la categoría mujer y colocar a estas como seres vulnerables, incapaces de expresar lo que queremos. Pero más allá de las ideas de fondo, ¿cómo puede llevarse esto a la práctica? La necesidad de expresar “la voluntad expresa de participar en el acto sexual”, como se plantea en el borrador de la nueva Ley del Ministerio de Igualdad, parece difícil de llevar a la práctica. ¿Se tiene que consentir cada acto? ¿Ha de preguntarse a cada paso si se consiente y si no se pregunta es una agresión? ¿El deseo siempre se expresa claramente en un SÍ o un NO? Es posible que estas prevenciones acaben matando el deseo y el juego sexual. La falta de consentimiento ha de quedar suficientemente demostrada cuando exista violencia o intimidación y no parece justificado que se plantee que hay violación cuando no se den esas circunstancias. Además, con esta argumentación, también el ejercicio de la prostitución podría ser considerado delito.

Me preocupan estas ideas, sobre todo cuando se dicen al calor de la reforma del Código Penal en lo referente a las agresiones sexuales y especialmente cuando se menciona Suecia como modelo. Allí han reformado su Código Penal y han plasmado legalmente el “Solo sí es sí” introduciendo el concepto de “violación negligente”, por la que el autor podrá ser condenado porque debería haber sido consciente de que la otra persona no consentía, siendo suficiente con que el fiscal pruebe “que las circunstancias eran tales que el autor debió haber entendido que no había consentimiento”. ¿Ayuda esto realmente a reforzar la capacidad de decisión de las mujeres (1)? Estamos ante una reforma del Código Penal en la que lo que está en juego es la privación de libertad y los años de cárcel. Al afán punitivo de una parte del feminismo se une un nuevo puritanismo que reproduce la posición femenina menos sexual y más pasiva.

Por último quisiera mencionar otro problema que frecuentemente surge cuando hablamos de la defensa de las libertades. A Hetaira, colectivo en defensa de los derechos de las prostitutas fundado en 1995, muchas veces se le acusaba de neoliberal cuando defendía las decisiones de las trabajadoras sexuales, porque se decía que la libertad era un privilegio al que solo podían aspirar las clases altas, ya que “las mujeres pobres no podían decidir”. Nada más equivocado y tergiversador. Por el contrario, creo que la idea de que la pobreza impide la toma de decisiones no deja de ser una manera elitista y autoritaria de situarse por encima del resto de personas para decidir por ellas qué es lo que más les conviene. Esto es lo que sucede, por ejemplo, en el debate del trabajo sexual. Soy de la opinión de que todas las personas tenemos capacidad para decidir sobre nuestras vidas, aunque las posibilidades de ejercer esta capacidad no sean iguales para todas. Y de lo que se trata es de apostar porque esta pueda ampliarse precisamente en aquellos sectores de la población que están más marginados y excluidos de la riqueza y de los derechos de los que gozan el resto.

Apuesto por un feminismo inclusivo, radical, que cuestione las estructuras que reproducen la desigualdad, la exclusión y la marginación; que defienda firmemente las libertades para toda la ciudadanía y amplíe los márgenes de decisión de aquellos grupos más marginados y oprimidos; que tenga como centro a las personas excluidas y discriminadas por el sistema de géneros binarios; que apueste firmemente por la libertad sexual, sin moralinas o normativas que estigmatizan; y que tenga especial preocupación por los sectores más empobrecidos y excluidos del reparto de la riqueza.

––––––-
1. Eithne Dowds, profesora de Derecho de la Queen’s University en Belfast, plantea que en la práctica a la hora de demostrar si hubo o no consentimiento, se puede acabar escrutando más a la víctima que al acusado.

Cristina Garaizabal es activista feminista. Cofundadora del Colectivo Hetaira.

martes, 19 de marzo de 2019

#hemeroteca #trabajosexual #derechos | El “Hasta siempre” de las Hetairas

Imagen: Google Imágenes / Hetaira en las calles de Madrid
El “Hasta siempre” de las Hetairas.
Hetaira, 2019-03-19 
Recogido por: Rebelión, 2019-03-20
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=253812 

Interior aeropuerto
-Caye: Mi amiga, que se va porque quiere.
-Policía: ¿Perdón?
-Caye: Que se va porque quiere, que no la echa nadie. Se va ella, a ver a su hijo.
-Policía: Estupendo.
-Caye: Nada más que eso.
(‘Princesas’, de Fernando León de Aranoa).


Hace justo hoy 24 años, el 12 de marzo de 1995, nacía en Madrid Hetaira, colectivo en defensa de los derechos de las prostitutas. Hoy, 24 años después, decidimos colectivamente que Hetaira llega a su fin. Ésta es, sin duda, la comunicación más difícil que hemos tenido que realizar en todos estos años de andadura.

Hetaira nace de las ganas de un grupo de mujeres (unas prostitutas y otras no) que, tras reunirse durante dos años antes pensando sobre las estrategias y necesidades de quienes ejercían la prostitución, decide dar el paso de alquilar un espacio en una calle de nombre hermoso, la calle del Desengaño (la misma que le producía “Malegría” a Manu Chao en su canción y, con parecido sentimiento, nos asentamos). Los últimos años nos trasladamos -obligadas por la gentrificación- a la calle Fuencarral, porque decidimos estar cerca de las mujeres más vulnerables entre quienes ejercen la prostitución: aquellas que captan a su clientela en la calle.

Hetaria creció y se hizo fuerte, gracias a las ganas y al impulso de un grupo de mujeres que tuvimos por bandera la generosidad; la generosidad por apoyarnos siempre, por aprender unas de otras y por estar dispuestas a compartir tristezas y alegrías, éxitos y fracasos. También supimos enfrentarnos a los conflictos internos y salir reforzadas de ellos, porque siempre supimos poner por delante lo único importante: la defensa de los derechos de las prostitutas desde nuestro pensamiento feminista.

Hetaira creció y se hizo fuerte, gracias a que había mujeres que tenían los pies en la tierra, que sabían qué necesidades materiales había que trabajar para mantener el local, para mantener el equipo, para buscar financiación, para crecer como asociación, para adentrarse en las instituciones.

Creció y se hizo fuerte, gracias a que había mujeres que echaban a volar la imaginación (no teníamos referentes, excepto alguna iniciativa en contextos distintos al nuestro) para cambiar la política tradicional e integrar la lucha de las prostitutas en los discursos sociales, políticos, culturales y económicos. Las prostitutas, por fin, son ya hoy sujet@s polític@s, le pese a quien le pese y están organizadas. Y estamos orgullosas en lo poco o mucho que hayamos podido influir para generar esta autoorganización en distintos puntos del país. Porque comenzamos solas, pero conseguimos generar alianzas indestructibles.

Creció y se hizo fuerte, gracias a que formamos parte de plataformas pro derechos internacionales, donde dejamos alguna pequeña huella y donde aprendimos de nuevas realidades y de otras posibles formas de actuar. También en la trata de personas y no solo en el trabajo sexual.

Creció y se hizo fuerte, gracias a que nos formamos, estudiamos y empapamos de realidad. Escribimos cientos de artículos, narramos nuestra experiencia en incontables charlas y mesas redondas y difundimos nuestras ideas a través de los medios de comunicación, del mundo de la cultura. Recordaremos siempre la primera vez que una puta puso el pie en una facultad no para ser “diseccionada” sino para impartir “saber”: explicar en qué consistía su trabajo y cuáles eran los derechos que reclamaban.

Creció y se hizo fuerte, gracias al contacto permanente con las prostitutas, algunas formando parte del colectivo y otras no, que nos recordaban cada día que era lo importante y que era accesorio. Porque había que estar en los polígonos, en los parques, en la Casa de Campo, en las esquinas, en los clubes, de noche y de día, con frío y con calor.

Creció y se hizo fuerte, relacionándose con cientos de mujeres que ejercen el trabajo sexual y estudiamos, junto a ellas, medidas y alternativas reales a sus diversas situaciones. Nos enriquecimos al encontrar una realidad diversa: mujeres de todas las edades, mujeres de diversas nacionalidades, mujeres racializadas, mujeres trans, mujeres lesbianas, mujeres bisexuales. Mujeres alucinantes.

Creció y se hizo fuerte, gracias a que animó a la autoorganización de las prostitutas en plataformas autónomas, en donde ellas tuvieran la palabra: la ya desaparecida Agrupación Montera y AFEMTRAS (en buenísimo estado de salud) por ejemplo. Y porque, en la medida de nuestras posibilidades, siempre estuvimos apoyando a las nuevas asociaciones que surgían en otras ciudades del país.

Creció y se hizo fuerte, gracias al empuje definitivo de las primeras líderes de entre las chicas de la calle, que arriesgaron todo porque nada tenían que perder. Que dieron la cara ante los medios de comunicación, que se plantaron ante los problemas e injusticias. Mujeres que sufrieron, en ocasiones, un estigma injusto y una persecución difícilmente soportable.

Creció y se hizo fuerte, gracias al activismo de todas; porque a lo largo de todos estos años, entraron y salieron a lo largo de todos estos años un buen puñado de mujeres que supieron dejar huella en quienes continuaron en el proyecto y que dejaron en Hetaira lo mejor de sí mismas. Lo hemos pasado en grande -el sentido del humor siempre fue nuestro gran aliado- organizando en todos estos años manifestaciones, concentraciones, conciertos, festivales, pasarelas de moda fashion, fiestas, aniversarios. Cualquier formato era bueno para llevar la realidad de las prostitutas a la agenda política y social.

No es fácil mantener un proyecto como Hetaira que necesita de muchas, muchísimas, horas de activismo: hay que salir cada semana a la calle, acudir a todas las reuniones precisas, atender a investigadoras y/o becarias, a artistas que llaman a nuestra puerta con su proyecto bajo el brazo (un documental, un proyecto fotográfico, una obra de teatro, un guión de cine), para atender a los medios de comunicación, para escribir artículos, para preparar ponencias y viajar a donde nos llamaran, para atender a las redes sociales, y, además, continuar formándonos ante las nuevas realidades que se presentan...

Así quisimos que fuera, no deseamos nunca ni un proyecto asistencial dirigido a las prostitutas ni mucho menos una asociación que se redujera a contratar personal que las atendiera. Y la apuesta significa horas de activismo en los tiempos libres de cada una de nosotras en el mejor de los casos, y en horas de sueño en el peor y más realista de los casos.

No sabríamos por dónde empezar a agradecer, tampoco tendríamos espacio suficiente para hacerlo.

Habéis sido tantas las personas que nos habéis acompañado a lo largo de todos estos años, haciendo que los momentos difíciles siempre se dulcificaran. Gracias a quienes nos ayudasteis a levantar cuando desesperábamos (y no solo económicamente). Gracias a quienes empujasteis siempre a nuestro lado. Gracias queridas y queridos socios. Gracias a quienes defendisteis nuestro trabajo en lugares no demasiado “amables”, Gracias a la vida por ponernos delante a tantísima gente inteligente y luchadora con quienes hemos trabajado en alianza durante todos estos años. Gracias en definitiva a todas las personas que en algún momento gritasteis a nuestro lado: ‘Yo Soy Hetaira’. Gracias, gente valiente.

Quienes nos conocéis bien sabéis que quienes conformamos Hetaira continuaremos trabajando en la defensa de los derechos humanos y por un feminismo que escuche y esté al lado de las necesidades de nuestras queridas chicas de la calle, de quienes tanto continuamos aprendiendo y de todas las trabajadoras del sexo. Lo sabéis y es lo único que hoy -que escribimos este “hasta siempre” tan difícil- nos hace felices: siempre estaremos ahí. Con vosotras. Y, aunque parezca el final de una historia es al contrario, esta lucha no ha hecho más que comenzar.

¡Qué viva la lucha de las prostitutas!
¡Hasta siempre y seguimos!
¡Nos vemos en las calles!



Y TAMBIÉN…
Hetaira, 20 años de lucha por los derechos de las prostitutas.

El colectivo Hetaira lleva dos décadas luchando por la defensa de los derechos de las prostitutas, por la normalización de su trabajo y por acabar con la estigmatización que supone dedicarse a ello. Repasamos con ellas estos 20 años de trayectoria.
María Arranz | Madriz, 2015-11-27
http://www.madriz.com/hetaira-20-anos-de-lucha-por-los-derechos-de-las-prostitutas/ 

miércoles, 14 de febrero de 2018

#hemeroteca #feminismo | Huelga de mujeres

Imagen: El País / Participación de Scum Girls en la marcha del 8 de Marzo de 2015 en Madrid
Huelga de mujeres.
Lidia Falcón | Público, 2018-02-14

http://blogs.publico.es/lidia-falcon/2018/02/14/huelga-de-mujeres/

El Partido Feminista de España ha acordado sumarse a la convocatoria del Paro de las Mujeres, durante dos horas, el próximo 8 de marzo, que apoyan las centrales sindicales CCOO y UGT, en respuesta al llamamiento de la Huelga de Mujeres del Movimiento Feminista. Este llamamiento ha sido iniciado por las argentinas y estadounidenses y ha recorrido todo el planeta, como medio de protesta ante la opresión y la explotación que padecen las mujeres en todas partes del mundo. Por supuesto la mayoría de la población española debería apoyar el paro y cumplirlo en todos los puestos de trabajo, en la Universidad, en las instituciones, y en la medida de lo posible en las tareas de cuidados públicas y privadas, así como en el consumo.

Pero al mismo tiempo se requiere reflexionar sobre esta convocatoria de huelga, que es precipitada y no se ha analizado y ponderado suficientemente.

La huelga es el arma más poderosa que tienen los trabajadores y las trabajadoras asalariados, precisamente por ello hay que utilizarla con racionalidad y sensatez, ya que su seguimiento acarrea numerosos conflictos, sanciones, marginación de las empleadas e incluso el despido, como saben muy bien sindicatos y trabajadores. Eso en el empleo asalariado, si hablamos de las tareas de cuidados y trabajo doméstico es absolutamente irreal plantearla a las mujeres que se encuentran aisladas en el domicilio y tantas veces, desgraciadamente, sometidas a una represión mayor por parte del hombre que domina la pareja que la que se sufre en la empresa, muchas de las cuales podrían ser maltratadas si se niegan a hacer la comida y cuidar a los niños.

Con mucha mayor prudencia se debe contemplar la convocatoria de una HUELGA GENERAL, que no es una huelga ni sectorial ni local ya que implica a todos los sectores de producción, y en el caso de la convocada por el Movimiento Feminista, también el trabajo doméstico y de cuidados.

Hay que saber que una huelga en el trabajo asalariado exige unos trámites administrativos y laborales sin los que se consideraría salvaje y acarrearía sanciones muy graves. Dichos trámites tienen que realizarlos las centrales sindicales para que se considere legal, y suponen ponerla en conocimiento del gobierno, comunicarla a la patronal, establecer el horario y las condiciones de los servicios mínimos y esperar la respuesta gubernamental.

Es imprescindible que aquellos grupos feministas que han lanzado la convocatoria de huelga de 24 horas conozcan los requisitos legales imprescindibles para ello y no impliquen a las trabajadoras en acciones que les supondrían graves consecuencias. De otro modo se verá al Movimiento Feminista como irresponsable e indigno de confianza.

El manifiesto que se ha difundido, producto al parecer del consenso entre muchos grupos feministas, peca de impreciso, con más literatura que exposición y análisis como hace el de Izquierda Unida, cuya trayectoria de lucha y veteranía adquirida durante tantos años y tanto sufrimiento se demuestra en los datos que maneja, el análisis materialista de la situación de la mujer y la exigencia de lograr respuestas y programas de actuación concretos, de acuerdo con la vieja máxima leninista de realizar el análisis concreto de la realidad concreta. Porque sin situarnos en la realidad española de hoy, sin conocer las condiciones materiales en que viven, o sobreviven las mujeres, no podemos difundir consignas de luchas irrealizables que o no se cumplirán, con el desprestigio de quienes tan irresponsablemente las lanzaron, o causarán problemas y decepciones que alejarán a la mayoría femenina del Movimiento Feminista.

Por ello, el Partido Feminista no apoya la convocatoria de 24 horas como se ha hecho por parte de algunos sectores del Movimiento Feminista. Una huelga de 24 horas para el trabajo asalariado sólo puede tener alguna expectativa de éxito si la convocan todos los sindicatos, en ninguna medida puede salir adelante en las mujeres que trabajan en el propio domicilio y los cuidados, ya que ni los niños ni los ancianos y enfermos pueden estar desasistidos 24 horas. Y el llamamiento a los hombres para que las sustituyan tendrá un seguimiento minúsculo, no solo porque muchos de ellos estarán en desacuerdo con la huelga, sino porque la mayoría trabaja en empresas que no consentirían la ausencia del trabajo. Ello, en realidad supondría pretender una HUELGA GENERAL, lo que es impensable en estos momentos, dada la situación del mercado laboral. Imposibilidad que bien conocen los sindicatos.

Es preciso añadir que a pesar de las críticas que se están realizando desde un tiempo a esta parte a los sindicatos, algunas motivadas por la falta de empuje que han mostrado en estos últimos años, debilidad provocada a su vez por la escasa afiliación sindical, es imprescindible saber que no existe ninguna posibilidad de defensa de los trabajadores y trabajadoras sin que existan unas organizaciones sindicales fuertes. Quienes los desprestigian están beneficiando los intereses de la patronal. El Capital desea destruir las organizaciones que crearon las clases trabajadoras en el curso de estos dos últimos siglos para imponer en su beneficio la explotación sin límite de los asalariados y asalariadas.

Por ello nos parece imprudente por parte de ciertas organizaciones de mujeres lanzar y difundir la consigna de una huelga general de mujeres de 24 horas. Como es imposible que se cumpla el fracaso está asegurado, lo que dará más argumentos a nuestros enemigos para desprestigiarnos, crea confusión en los trabajadores, ha dividido al Movimiento Feminista y se saldará con un magro resultado que se magnificará por los medios de comunicación patriarcales.

A este análisis hemos de añadir que nos sentimos enormemente preocupadas porque en el manifiesto consensuado por los grupos feministas se ha eliminado la denuncia de la prostitución y la exigencia de abolirla, y mucho más indignadas por la declaración de la asociación Las Hetairas [sic] que consideran un éxito ese vacío, pretendiendo que con ello han logrado que el Movimiento Feminista admita la prostitución como un trabajo normal. Si el Movimiento Feminista representado en las Comisiones del 8 de marzo no reacciona a este nuevo ataque de los prostituidores habremos perdido una batalla fundamental en la interminable lucha por lograr el respeto a la dignidad de las mujeres.

Porque que nadie se llame a engaño, la defensa de la prostitución no se hace para beneficiar a las víctimas, sino para proteger el inmenso negocio que supone, calculado en el segundo del mundo después del tráfico de armas. Ese discurso de caridad y beneficencia que utilizan sus defensores únicamente beneficia a los proxenetas, los chulos, los burdeles y a los puteros que reclaman el “servicio”. Y los partidos que lo utilizan, aparte de la afición a esta práctica que puedan tener sus dirigentes, buscan el voto de los 3.000.000 de clientes que son consumidores de prostitución, es decir que explotan mujeres. España es el país de Europa en el que más hombres utilizan la prostitución.

El Partido Feminista de España hace un llamamiento para que durante las dos horas del paro que apoyamos y convocan las centrales sindicales, se produzcan interrupciones en los centros laborales, plantes en la puerta de las empresas, los hospitales, las escuelas, las Universidades, en las plazas de las ciudades y pueblos, en la puerta del Parlamento, de los Parlamentos regionales, de los Ayuntamientos y Diputaciones, visibilizando con ello la lucha feminista y nuestro decidido enfrentamiento con las crueles normas y actuaciones del Patriarcado y el Capital contra las mujeres.

Esperamos que estas actuaciones tengan el suficiente soporte social y mediático para que este 8 de marzo de 2018 sume un nuevo triunfo a la lucha feminista.

jueves, 1 de febrero de 2018

#hemeroteca #trabajosexual | Prostitutas que ejercen en las calles reivindican la 'zorroridad' como estrategia para luchar contra la trata

Imagen: 20 Minutos / Manifestación por los derechos de las trabajadoras sexuales en Madrid
Prostitutas que ejercen en las calles reivindican la 'zorroridad' como estrategia para luchar contra la trata.
La agrupación de prostitutas de calle (Afemtras) quiere que los foros contra la trata dejen de vetar a las asociaciones que defienden sus derechos civiles y sociales. Piden además que se deje de usar como sinónimos "prostitución" y "trata". "Somos las primeras interesadas en que no haya abusos", aseguran.
Amaya Larrañeta | 20 Minutos, 2018-02-01

https://www.20minutos.es/noticia/3234514/0/prostitutas-reivindican-zorroridad-estrategia-contra-la-trata/

Comenzaron a llamarla ‘La Sueñitos’ porque la mujer acudía adormilada a prostituirse al polígono de Villaverde, cabeceando a cada rato. Un hombre se apostaba a su lado y le hablaba de malas maneras. A las compañeras de la calle no les gustaba el trato de aquel "presunto novio" y dieron la voz de alarma en las unidades móviles de las ONG desplegadas en la zona para darles cobertura sanitaria, social o jurídica.

Poco después supieron, por las noticias, que La Sueñitos estaba siendo coaccionada para ejercer la prostitución, aunque aquel "presunto novio" no era su proxeneta, sino un amigo que le pedía que escapara de aquella situación.

El aviso de que algo no iba bien con La Sueñitos partió de las mismas prostitutas que ejercen en la calle y se han organizado en la Agrupación Feminista de Trabajadoras del Sexo (Afemtras). La asociación se creó en 2015 como respuesta al "hostigamiento" que les trajo la Ley de Seguridad Ciudadana o 'Ley Mordaza' (filiaciones continuas, multas por indecoro e incluso detenciones) y continúa activa para la reivindicación de los derechos de la prostitución voluntaria.

En Afemtras aseguran que son "las primeras interesadas" en erradicar abusos en la prostitución. Pese a estar bien posicionadas para detectar y responder ante situaciones de abuso o coacción y a emplear estrategias imaginativas para evitar riesgos mayores a las víctimas, sienten que no son tenidas en cuenta, ni ellas ni las asociaciones que reivindican sus derechos civiles y sociales, como Hetaria, en los foros oficiales contra la trata.

La Alianza Global contra la Trata de Mujeres (GAATW) ha presentado este jueves un informe en el que, precisamente, reclama a los foros locales, nacionales e internacionales donde se diseña la estrategia contra la trata que incorporen a las asociaciones de prostitutas. Consideran que podrían ser útiles en la batalla.

Afemtras reconoce que no resulta fácil detectar, mucho menos denunciar, las situaciones de trata o coacción en la calle, incluso en un polígono como el de Villaverde, el mayor espacio de prostitución callejera en España. Lo achacan en parte a que la Ley de Seguridad Ciudadana las expulsa a lugares cada vez más recónditos, donde están aisladas y con menos capacidad de interaccionar.

Estrategia de la "zorroridad"
Pese a todo, las mujeres que acuden a diario a la zona, cuando notan que algo raro ocurre, como "comportamientos extraños" o "cosas que no encajan", lo comentan entre ellas y a las ONG de su confianza. En algunas ocasiones son los clientes con los que traban complicidad quienes detectan los abusos e informan.

Sin embargo, en Afemtras reivindican su propia estrategia en la lucha contra la trata que llaman "zorroridad". El término surge de aunar el vocablo 'zorra' y el de 'sororidad', concepto que identifica la hermandad de un grupo de mujeres en torno a la defensa de los derechos comunes.

La "zorroridad" implica cuidarse entre compañeras, entender que las nuevas llegan al polígono en situación de precariedad y que conviene acercarse a ellas para intentar que se sumen a la conquista de derechos.

"Como organización tratamos de educarnos en no ser hostiles con las compañeras, en generar esa confianza porque en algún momento hemos pasado por la misma situación. Y ahí practicamos la zorroridad. Les decimos a las compañeras que el sistema nos enseña a competir entre nosotras, pero lo que pretendemos es hacer ver que somos diferentes y que nos tenemos que apoyar, para que nadie nos ningunee y nos desuna". Entre sus batallas más recientes, por ejemplo, impedir que algunas veteranas cobren a las recién llegadas una tasa por usar la calle.

Afemtras considera urgente diferenciar entre quienes están y no están en situación de trata en la prostitución y piden que se deje de "emplear la ley de extranjería" en su contra. "Si no, ¿qué mujer va a ir a la Policía a denunciar? Nos tienen controladas, saben las putas que asistimos ahí a diario. ¿Así se combate la trata? Eso es hostigamiento. Si quieren combatirlo tienen los medios y el Código Penal. En nuestra mano, como ciudadanas está ayudar y colaborar, pero no es responsabilidad nuestra, como nos quieren hacer creer para ilegalizarnos".

La agrupación, avalada en su origen por cerca de un centenar de prostitutas de Madrid, de hecho, propone de manera urgente a las instituciones, y por ende los medios de comunicación, que dejen de asimilar los términos de 'prostitución' y 'trata'. "La trata de personas se da en muchos ámbitos económicos: textil, agrícola, servicio doméstico... y no vamos a negar que en la prostitución también, pero utilizar trata como sinónimo de prostitución no ayuda. Eso nos molesta, nos preocupa y nos duele. Las compañeras están aburriditas de que se mezclen los conceptos", aseguran. "Es un asunto muy serio, que no hay que tomarse a la ligera; no conviene frivolizar ni desinformar con el sufrimiento de las personas".

Esta asociación de prostitutas de calle considera que tal asimilación, en el fondo, persigue ir un paso más allá que combatir la trata, pretende abolir toda la prostitución. "Nos dicen, una y otra vez, que el 90% de las mujeres que se prostituyen son víctimas de redes de trata y extorsión. ¿Por qué entonces hay tan pocas chicas "liberadas"? Eso es lo que deberíais preguntar los periodistas, de dónde salen esas cifras", demandan en Afemtras.

También lanzan el mensaje de que el hostigamiento las invalida incluso como ciudadanas. "Somos los seres más indefensos, y perseguirnos nos lleva a una mayor indefensión porque nos quita la capacidad de mirar a nuestro alrededor. Estamos más pendientes de hacer contratos cada vez más basura, cada vez en lugares más apartados y menos seguros, con nuestros clientes. Eso nos resta empoderamiento y capacidad de denunciar situaciones de violencia o coacción", advierten. Eso limita avisos como el que puso sobre la pista de lo que estaba sufriendo La Sueñitos.

martes, 10 de octubre de 2017

#hemeroteca #prostitucion #politica | Prensa sin contactos y políticas vacías

Imagen: El Diario
Prensa sin contactos y políticas vacías.
El Ayuntamiento de Bilbo pide a la prensa que no publique anuncios de prostitución y la Generalitat Valenciana dejará de subvencionar medios que cosifiquen a las mujeres. ¿Para qué sirven estas medidas?
Emilia Arias | +Pikara, El Diario, 2017-10-10
http://www.eldiario.es/pikara/Prensa-contactos-politicas-vacias_6_695790444.html

El alcalde de Bilbao, Juan María Aburto, se comprometió hace unos días a pedir personalmente a los medios de comunicación que retirasen los anuncios de prostitución en prensa. La propuesta ha gustado a la mayoría de los partidos políticos municipales. La edil de EH Bildu, Izaskun Guarrotxena, ha sido la única nota discordante: a su grupo no le parece suficiente hablar solo de anuncios para hacer frente al problema y ha pedido que se escuche a las mujeres. Por su parte, Carmen Muñoz, de Udalberri, dijo también que poco se soluciona así porque, ahora, "el negocio está en internet".

Esto nos confirma una trabajadora sexual que hace mucho dejó de usar los medios escritos para promocionar sus servicios y que asegura que tanto ella como otras compañeras recurren a la publicidad en internet desde hace al menos diez años.

El pasado 15 de julio, El País dejó de publicar anuncios de contactos tras "un profundo debate interno”. El periódico asegura que la decisión está basada “en la coherencia editorial” y “en su defensa de los derechos de las mujeres”. Esta decisión ha sido aplaudida por la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE), que ha recordado que la supresión de este tipo de publicidad es una "vieja reivindicación" de la organización. La federación también ha tacha de "inadmisible" que todavía haya medios que se lucren con anuncios que “convierten a la mujer en mercancía”. Más recientemente, en la misma línea, la Generalitat Valenciana se ha comprometido a no subvencionar a medios de comunicación que cosifiquen a las mujeres o promocionen contenido sexista.

Carmen (nombre ficticio) es prostituta independiente y trabaja en Barcelona. Antes, lo hacía en clubs. “Por mí se pueden retirar todos los anuncios de la prensa… Ahora toda la publicidad se hace por internet. En prensa se anuncian los pisos y locales que son de proxenetas, es decir, la prostitución por cuenta ajena”.

Este es un debate "viejo en la era de internet", comenta una militante de Hetaira, colectivo en defensa de los derechos de las mujeres que ejercen la prostitución voluntaria. Este colectivo se mostró ya en 2011, ante la iniciativa del Congreso de retirar estos anuncios en prensa,“totalmente contrario a la prohibición de los anuncios en los medios escritos”. De hecho, hablan de que “se trata de una medida demagógica, fácil y barata para el Gobierno, pero totalmente ineficaz para la protección de las víctimas de trata que ejercen de forma coaccionada la prostitución”. Decisión que, explican, solo ha servido para machacar aún más a las mujeres que ejercen la prostitución.

Para Hetaira, ya entonces, aquella decisión era fruto "de los prejuicios y de una toma de posición sobre la prostitución de corte abolicionista y cargada de moralina, donde por supuesto no se tienen en cuenta los derechos de quienes ejercen dicha actividad".

Para muchas, suprimir los anuncios no es suficiente para terminar con la trata de mujeres. Y desde luego, tampoco es útil para las mujeres que ejerzan libre y voluntariamente la prostitución y viven en situaciones de precariedad.

Carmen cree que los argumentos que se están utilizando para eliminar los anuncios de prostitución en la prensa son “falacias” y una política pública “inútil y absurda”.

Ella tiene claro qué pueden hacer si quieren luchar realmente contra la explotación de mujeres: “Estos anuncios son de pisos y locales, que también se anuncian en internet, obvio. Si quieren ir a por los pisos con intermediarios y proxenetas, justamente los anuncios son la prueba, y a través de ellos se puede saber dónde están los pisos. Si yo fuera fiscal, lo tendría clarísimo”.

Eliminar los anuncios tampoco es solución si lo que se quiere es terminar con la trata. Carmen apunta que "en clubs y hoteles, que es dónde más mujeres hay, la mayoría no están en situación de trata, pero sí en condiciones laborales más duras, mucho más duras que años atrás”.

Ella, al igual que otros colectivos, considera que “no se hace ningún esfuerzo para conocer las diferentes realidades y condiciones en las que se está ejerciendo la prostitución, y se utilizan muchos argumentos falaces”.

Sería interesante escuchar voces como las de Carmen en los plenos políticos en los que se aborda la cuestión: tanto en el Ayuntamiento de Bilbao, como en el Congreso, o en los parlamentos autonómicos. En lugar de pretender ayudarlas errando el tiro y sin abrir un debate serio, real y realista sobre la prostitución, las instituciones públicas siguen ignorando las distintas realidades de las mujeres en situación de prostitución.

lunes, 20 de marzo de 2017

#hemeroteca #trabajosexual | ¿Es neoliberal defender el trabajo sexual?

Imagen: El Diario / Manifestación 'Madrid me multa', 2014-02-15
¿Es neoliberal defender el trabajo sexual?.
Las putas empoderadas, organizadas reclamando derechos, se convierten en sujetos políticos. Y lo que hace a la libertad un asunto político –diría Hannah Arendt– es que es esencialmente colectiva.
Paula Sánchez Perera - Doctoranda y activista del Colectivo Hetaira | El Diario, 2017-03-20
http://www.eldiario.es/tribunaabierta/neoliberal-defender-trabajo-sexual_6_624397566.html

La última estrategia de descrédito hacia quienes abrazamos la posición pro-derechos, en materia de prostitución, es la de tildarnos de neoliberales. Parece mentira, pero esta acusación en gran medida descansa en que aceptamos el consentimiento de quienes manifiestan ejercer por decisión propia el trabajo sexual. Se debe, entonces, a que respetamos la decisión de ejercer, a que no cuestionamos la libertad individual como argumento, a que no impugnamos los testimonios y la voz de las prostitutas por decisión propia.

1. Cualquier decisión se encuentra, inevitablemente y de entrada, condicionada por estructuras de opresión y condiciones materiales. Además, según cuántas y cuáles sean las estructuras que atraviesen a cada persona y su intersección, el abanico de opciones de cada decisión será más o menos limitado. Ya se sabe que no es lo mismo ser una mujer blanca cis de nacionalidad española que una mujer negra trans migrante. Ahora bien, que toda elección se encuentre de base ‘condicionada’ no es lo mismo que decir que está ‘determinada’ por dichas estructuras. Por tanto, aunque no sea del todo preciso hablar de ‘elección’ (porque estrictamente hablando nadie es libre), sí de ‘decisión’ y de ‘capacidad de agencia’.

Lo curioso de este tipo de argumentos que buscan rechazar la validez del consentimiento es que solo surgen en torno al trabajo sexual: ¿por qué?, ¿qué diferencia al trabajo sexual de otros trabajos? Un ejemplo: trabajar en una mina con exposición al amianto puede recortar de 15 a 20 años la vida de la persona trabajadora y desencadena frecuentemente en varios tipos de cáncer. Es una profesión de alto riesgo y, sin embargo, no existe un movimiento por la abolición de la minería ni artículos que impugnen la decisión de ejercerla, sino una lucha obrera por el reconocimiento de una legislación diferente vinculada a los problemas de la profesión.

¿Qué distingue a la prostitución de la minería?: el estigma. Un estigma que no solo tiene que ver con la discriminación y la moral sexual interiorizada, sino también y principalmente con la construcción del género femenino, sus límites y fobias. Hablar de estigma es hablar de feminismo, pero eso daría para otro artículo.

2. Al margen del anacronismo de situar la prostitución como necesariamente vinculada al neoliberalismo, convendría recordar que esta opción ha sido desde siempre la estrategia de supervivencia económica de las mujeres más pobres. No es nuevo. Las hijas de las clases bajas, las que sufren de manera directa la feminización de la pobreza, son las que a lo largo de la historia han decidido realizar el trabajo sexual; e impugnar su decisión, como si las pobres no tuvieran agencia, es clasismo.

En el imaginario abolicionista las pobres son objetos pasivos de las circunstancias y en el mismo gesto en el que se les relega a un espacio de subalternidad, las réplicas a este argumento se ceban con las ‘escorts’ que pueden y quieren dar la cara. Clasismo no es solo silenciar a las pobres, sino también asumir que es un discurso propio de las que ejercen de manera mejor remunerada. Se ignoran los testimonios de prostitutas por decisión propia como las de la Agrupación Feminista de Trabajadoras del Sexo (AFEMTRAS) que manifiestan palabra por palabra la misma decisión que sus compañeras. Pero claro, no conviene visibilizar a quienes captan su clientela en la calle, son mayoritariamente migrantes y, a menudo, mujeres trans. Se desmonta el hombre de paja si las mujeres que sufren la intersección entre estructuras de opresión tales como el racismo, la transfobia y la precariedad reivindican su decisión de prostituirse y querer hacerlo con derechos laborales que las protejan.

3. La falacia de composición o de tomar la parte por el todo asume que aceptar la decisión individual de ejercer la prostitución realizada en un marco capitalista supone entonces aceptar, celebrar y estar de acuerdo con el capitalismo en sí mismo. No. La conquista de derechos sociales, civiles y laborales en un marco de creciente neoliberalismo salvaje es y sigue siendo una lucha propia de las posiciones políticas progresistas. Precisamente porque el modo de producción se ceba con las personas más vulnerables, combatir este sistema a menudo consiste en trabajar para que nos convirtamos en dueñas de nosotras mismas, en acompañarlas en su empoderamiento, en establecer alianzas para expulsar la desigualdad del marco. Feminista es trabajar por ampliar nuestros márgenes de seguridad personal, de autonomía y de autoestima. Feminista es reafirmar sus decisiones, sean continuar en el trabajo sexual o abandonarlo.

Mientras llega la prometida revolución, la lucha no debería ser contra putas y aliadas (difamando, caricaturizando, desinformando, acosando o tildándoles de alienadas o no representativas, cuando no de privilegiadas). Quienes deseen abolir la prostitución pueden trabajar para que existan opciones laborales mejor remuneradas para quienes quieran dejarlo y para que el Plan Integral de Lucha contra la Trata de Mujeres y Niñas con Fines de Explotación Sexual (2015-2018) deje de ser una coartada para perseguir a la inmigración irregular. Apoyar a las prostitutas no es ni puede ser nunca apoyar las multas contra sus clientes y/o contra ellas, ya que precarizan aún más su situación, aumentan su vulnerabilidad frente los abusos, clandestinizan su trabajo y las relegan a una mayor inseguridad favoreciendo que todas entren a trabajar para terceros, donde la ausencia de legislación ampara todo tipo de abusos laborales. Apoyar a las prostitutas tampoco puede ser nunca desentenderse de las asalariadas, como si combatir la explotación laboral no fuese una causa de este movimiento. Apoyar a las prostitutas no puede ser jamás hacerse eco del estigma machista acosando, deslegitimando y ridiculizando a las ‘escorts’.

4. Con todo, nuestra defensa del reconocimiento de la prostitución como trabajo no se centra en la libertad y voluntariedad de quien ejerce (aunque también, porque como feministas no podemos olvidar las mismas consignas que enarbolamos cuando defendemos el derecho al aborto). No. En primer lugar, porque esa libertad no es precisamente individual. Las putas empoderadas, organizadas reclamando derechos, se convierten en sujetos políticos. Y lo que hace a la libertad un asunto político –diría Hannah Arendt– es que es esencialmente colectiva. En segundo lugar, el ejercicio perverso de reducir esta postura a un mero asunto de libertad individual invisibiliza las auténticas razones de la denominación de feministas pro-derechos. Se trata de garantizar el acceso de todas las mujeres a los derechos humanos, la efectiva igualdad entre todas las personas, de frenar los abusos y la explotación laboral, la vulnerabilidad y la violencia institucional, la discriminación y el estigma.

Ojalá habitáramos en un mundo en el que porque hubiese consentimiento y voluntariedad el neoliberalismo fuese coser y cantar para las feministas. Precisamente porque no es así, precisamente porque la decisión de ejercer el trabajo sexual es solo la primera piedra para ponerse en marcha, trabajadoras del sexo y activistas seguiremos luchando.

sábado, 4 de febrero de 2017

#hemeroteca #ts* | El cambio no ha llegado para las ts*

Imagen: ctxt / Manifestación de trabajadoras del sexo, Madrid, noviembre 2011

El cambio no ha llegado para las ts*
Carta abierta a Manuela Carmena del colectivo Hetaira.
Mamen Briz | ctxt · Contexto y Acción, 2017-02-04
http://ctxt.es/es/20170201/Firmas/10946/Trabajadoras-del-sexo-Manuela-Carmena-Colectivo-Hetaira.htm

Apreciada Manuela Carmena:

Ha pasado ya más de un año y medio desde aquel día, el 24 de mayo de 2015, en que las urnas “echaran” a Ana Botella y al equipo de Gobierno del PP del Ayuntamiento de Madrid. Lo celebró gran parte de la ciudadanía, lo celebraron las prostitutas y lo celebramos quienes venimos haciendo, desde hace años, activismo en la defensa de sus derechos. Pensábamos que, por fin, tendríamos la oportunidad de conseguir mejorar sus condiciones de trabajo en nuestra ciudad; de negociar espacios públicos donde pudieran trabajar sin molestar ni ser molestadas; pensábamos que podríamos dejar atrás años de desprecio por parte del anterior equipo de Gobierno y trabajar conjuntamente con el equipo de Ahora Madrid para terminar con el estigma que pesa sobre las prostitutas.

En el proceso de conformación de una alternativa a los partidos tradicionales, Hetaira fue invitada a participar, en diversas ocasiones, para repensar qué tipo de políticas públicas sería necesario poner en marcha en materia de prostitución. De todos aquellos procesos, salió una propuesta breve, pero clara, que se incorporó al programa electoral de Ahora Madrid: “Desarrollar políticas a favor de los derechos de las prostitutas en colaboración con ellas, de forma que se garantice su integridad física, sus derechos ciudadanos, sus derechos de imagen, sus condiciones laborales y los recursos sociales necesarios para el abandono del ejercicio de la prostitución si así lo deciden”.

La realidad está siendo otra muy distinta: la “colaboración” se cayó, no se ha “garantizado” nada de lo que planteaba el programa y tan sólo se han puesto en marcha unas becas de formación, insuficientes para una ciudad como Madrid, con muy poca diversidad de cursos, todos ellos dirigidos hacia sectores precarizados y fuertemente feminizados. La gestión de estos cursos y la “fase de inserción laboral” corre a cargo del proyecto Atención Víctimas Explotación Sexual Concepción Arenal, el mismo dispositivo que puso en marcha Ana Botella y que continúa con su misma filosofía heredada. Porque este recurso deja bien claro quiénes son las personas beneficiarias del mismo: “Mujeres en situación de prostitución y/o víctimas de trata con fines de explotación sexual en el municipio de Madrid” [1]. Ni siquiera nombra a las “prostitutas” ni a las “trabajadoras del sexo”. Quien quiera acudir al recurso, para empezar, ha de cambiar la propia forma de autonombrarse.

El Área de Gobierno de Equidad, Derechos Sociales y Empleo, a cargo de Marta Higueras, de Ahora Madrid, ha decidido apostar por la herencia recibida y por abrazar las políticas victimistas y de criminalización del trabajo sexual heredadas de Ana Botella, dándolas por válidas, sin ningún sentido crítico, sin revisar qué filosofía esconden estas políticas, sin evaluar las repercusiones que han tenido sobre las personas que ejercen la prostitución en la ciudad de Madrid. Y sin considerar la opinión de las propias afectadas.

El 25 de noviembre de 2015, PP, PSOE, Ciudadanos y Ahora Madrid aprobaron en un pleno municipal definir como “publicidad ilícita” los anuncios de prostitución que, en ocasiones, aparecen en los coches aparcados en las calles de Madrid, amparándose en la Ley General de Publicidad que considera “publicidad ilícita” los anuncios que presenten a las mujeres de forma vejatoria o discriminatoria; y el PP añadía: “Anuncios que muestren también al hombre ‘como una mercancía’. El delegado de Seguridad del Ayuntamiento de Madrid, Javier Barbero, señaló que la Policía Municipal no actuará de igual modo ante los anuncios de prostíbulos y los que realizan “mujeres que ejercen la prostitución por su cuenta y hacen ellas mismas las fotocopias”. Un apunte de agradecer. Desconocemos si se ha realizado alguna evaluación sobre esta medida.

El 23 de septiembre de 2016 se presenta la guía de recursos para periodistas ‘El abordaje de la prostitución y la trata de seres humanos con fines de explotación sexual’. Un despropósito de guía que, nuevamente, ningunea a las trabajadoras del sexo, las estigmatiza aún más y, además, no representa a las diferentes sensibilidades que se dan dentro del equipo municipal de Ahora Madrid. El cambio no ha llegado para las trabajadoras del sexo. Entre otros despropósitos, la guía propone sustituir las palabras “prostituta” o “puta” por “mujer en situación de prostitución”, “víctima de trata” o de “explotación sexual” o “mujer prostituida"; el Ayuntamiento impide que las trabajadoras del sexo se nombren como deseen y les indica a los medios de comunicación cómo han de referirse a ellas. La guía confunde deliberadamente “trata” con “prostitución”; cita a Hetaira como “corriente pro-reguladora”, no como corriente pro-derechos. Por último, contiene fotografías de putas empoderadas, aquellas que han decidido dar la cara por todas sus compañeras, a quienes se critica abiertamente; terrible actitud viniendo de una institución. La guía estigmatiza a las prostitutas.

El 29 de septiembre de 2016, el Ayuntamiento anuncia que está trabajando en una ordenanza de convivencia de consenso. Entendemos que para que exista consenso es necesario contar con todas las partes implicadas. Las asociaciones pro-derechos aún no han sido convocadas para conocer el contenido de la misma. En cualquier caso, tenemos fuertes dudas de si la respuesta a la prostitución pasa por la redacción de una ordenanza.

El 31 de diciembre de 2016 finalizó el II Plan contra la explotación sexual y la atención a la prostitución en la ciudad de Madrid, vigente desde 2013. Se supone que contenía indicadores para poder evaluarlo. No obstante, el problema no es la evaluación sino el despropósito del propio plan, que cuenta con indicadores tipo: “¿Cuántas mujeres se han acercado a colegios próximos a su lugar de trabajo?”. Carmena, desearíamos otro tipo de indicadores que tuvieran en cuenta los derechos de las prostitutas.

Tampoco ha reaccionado el Ayuntamiento con contundencia frente a la denuncia de abusos policiales que están teniendo lugar en el polígono de Villaverde, amparándose los agentes en la ley mordaza. Informamos al consistorio del comportamiento de algunos miembros de la Brigada XI de la UCRIF que estaban abusando de su situación de superioridad (insultos racistas, xenófobos, transfobos, humillaciones, etc.) y, ante la falta de respuesta institucional y cansadas de esperar, convocamos una rueda de prensa. Es cierto, la ley mordaza no es de su competencia, pero los abusos policiales hacia colectivos vulnerables en la ciudad de Madrid sí deben serlo.

Estimada Manuela Carmena, solicitamos una reunión con usted en mayo de 2016. Personal de su equipo nos pidió retrasarla para después del verano. En noviembre de 2016, con el verano ya lejos, volvimos a reiterar nuestra petición, pero no hemos obtenido ninguna contestación en positivo, excepto que nos llamarán. Y esa no es su forma de actuar habitual. Sabemos que le gusta hablar con la gente, a pie de calle. Y lo nuestro es la calle, en sentido figurado y en sentido real.

El 14 de diciembre de 2016, la Asociación Feminista de Trabajadoras del Sexo (Afemtras) y Hetaira convocamos una cacerolada para recordarle la petición de entrevista y también para recordarle que “Madrid merece putas con derechos” y no putas discriminadas y excluidas como hasta la fecha.

Aprovechamos esta carta para recordarle que el Grupo de Estudios de Política Criminal (constituido desde 1989 por unos doscientos penalistas --profesores de universidad, jueces y fiscales), del que usted formaba parte, se manifestó en 2006, tras intensos debates y horas de trabajo, a favor del ejercicio voluntario de la prostitución entre adultos; de ahí que nos extrañe aún más su negativa a recibirnos.

El 17 de Diciembre --Día Internacional por la Eliminación de la Violencia contra las Trabajadoras del Sexo--, algunas asociaciones pro-derechos de Madrid y Barcelona pudimos encontrarnos, por primera vez, en un espacio municipal. (Antes sí se habían realizado mesas de prostitución en diferentes dependencias municipales, pero siempre bajo un prisma abolicionista). Fue, en el Centro Dotacional Integrado de Arganzuela, para la realización de la mesa redonda “El respeto de los derechos humanos en el trabajo sexual”, que contó con un saludo de Rommy Arce, concejala de Ahora Madrid del distrito de Arganzuela.

La Dj y cantante Kika Lorace cantaba en su tema ‘Adiós, Botella’: “Porque Madrid ya tiene a su abuela” y a nosotras, Manuela, nos encantaría que en un alarde de valentía acogiese a las prostitutas como sus nietas.

En espera de su respuesta, atentamente.

Mamen Briz es activista de Hetaira (colectivo en defensa de los derechos de las prostitutas), periodista y máster en Género y Políticas de Igualdad entre Mujeres y Hombres.


[1] Es interesante leer los textos de GAATW (Alianza Global contra la Trata de Mujeres) sobre qué se entiende por explotación sexual: “No existe una definición internacional del término explotación sexual”.

lunes, 3 de octubre de 2016

#hemeroteca #lenguaje | Putas, fontaneras y periodistas

Imagen: El Diario / Ilustración de Emma Gascó
Putas, fontaneras y periodistas.
El Ayuntamiento de Madrid hizo pública su ‘Guía de recursos para periodistas: el abordaje de la prostitución y la trata de seres humanos con fines de explotación sexual’. Deberíamos haber intuido que si para titular el folleto necesitaron 21 palabras, el contenido no le iría a la zaga.
Lucía Martínez Odriozola | +Pikara, El Diario, 2016-10-03
http://www.eldiario.es/pikara/Putas-fontaneras-periodistas_6_565603459.html

En todas las ciudades hay una calle o plaza con un nombre oficial ninguneado por la ciudadanía, que se empeña en llamarla de otra forma. Por ejemplo, en Bilbao oficialmente la estación de trenes se llama Abando Indalecio Prieto. Ahí es nada. Para cuando se lo dices al taxista, has perdido el tren. Así se llama en los papeles; coloquialmente, la llamamos Abando o estación del Norte. A secas. No se trata de que en esta villa seamos personas obstinadas. Es solamente que ya la llamábamos así cuando uno de los gobiernos de Zapatero decidió alargarle el nombre. Preferimos lo breve: al vaso pequeño de cerveza lo llamamos ‘zurito’ y a la copa de vino, ‘chiquito’. Y así vamos ganando tiempo. Somos gente de pocas palabras y, además, cortas.

Algo parecido ha sucedido hace unos días cuando el Ayuntamiento de Madrid hizo pública su ‘Guía de recursos para periodistas: el abordaje de la prostitución y la trata de seres humanos con fines de explotación sexual’. Deberíamos haber intuido que si para titular el folleto necesitaron 21 palabras, el contenido no le iría a la zaga.

Efectivamente. La guía propone llamar a las prostitutas ‘mujeres en situación de prostitución’. Y para que no se haga reiterativo, se les puede llamar también ‘víctimas de explotación sexual’ y ‘víctimas de trata’. Supongo yo que la precisión periodística exigirá que está última se use solamente cuando en rigor hay víctima y hay trata, y no cuando el ejercicio de la actividad es voluntario. La trata es un delito perseguido y prueba de ello son las últimas actuaciones policiales, mientras que la prostitución se tolera siempre que no moleste demasiado.

Descartada pues la tercera opción, quedan las otras dos para llamar a esas mujeres. ‘Puta’ tiene 4 letras, mientras que las propuestas del ‘Ayunta’ (con permiso) suman 36 y 30 caracteres, respectivamente. Por más buena voluntad que ponga un periodista, titular con un circunloquio de 36 caracteres cuando lo puede escribir en 4 letras es un esfuerzo ímprobo. En los titulares periodísticos se imponen las palabras cortas, como en Bilbao.

Eso para denominarlas a ellas. Pero para que ellas lo sean, se necesita un segundo elemento: ese hombre que las busca para, por un dinero, obtener un servicio; coloquialmente, ‘quitar el cuidado’. A éste, el Ayuntamiento propone que se le llame ‘putero’, ‘prostituidor’ o ‘demandante de prostitución’. Afortunadamente, a la prostitución le podemos llamar ‘prostitución’. Una fatiga menos.

Al hacerse público, el colectivo Hetaira y la Agrupación Feminista de Trabajadoras del Sexo salieron a los medios con un comunicado. Ellas, que son quienes se dedican a ello, prefieren llamarse ‘putas’ y a la otra parte la denominan ‘cliente’. Puro pragmatismo, que por otro lado, son las palabras que usa la mayor parte de la gente.

Estos colectivos se quejaban de que la guía no permitiera que "las mujeres, en este caso putas, se autodenominen como deseen". Ahí dan un paso demasiado largo: El Ayuntamiento no ha regulado en materia de lenguaje –porque ni tiene competencia­–; ha elaborado una guía de recursos orientada a periodistas, pero a disposición de quien la precise. Nadie está obligada a usarla, salvo el personal del propio Ayuntamiento, es de esperar, porque exagerado sería que propusiera a terceros aquello que en su casa se desecha.

Quieren llamarse y que las llamen ‘putas’ y no ‘mujeres en situación de prostitución o explotación’. El comunicado decía que a las "fontaneras no las llaman mujeres en situación de fontanería". Mira que hay profesiones y oficios y tuvieron que elegir uno relacionado con las cañerías. Y mal traído porque la prostitución es la acción y el efecto de prostituir –y prostituye el cliente–, mientras que la fontanería es el arte del fontanero. En este caso, fontanera.

El Ayuntamiento de Madrid se ha metido innecesariamente en camisa de once varas. Los medios de comunicación y quienes trabajan en ellos manejan unos códigos que tienen que ver con la economía de espacio y la eficacia en la comunicación. Nada hay de malo, ni de raro, en que la Corporación municipal desee inducir una reflexión sobre el modo en que se aborda la prostitución en los medios. Pero el procedimiento no es en absoluto encargar una guía a una consultoría privada que demuestra desconocer los procedimientos periodísticos, o los acomoda a un objetivo distinto al de informar y hacerlo con eficacia.

El Ayuntamiento madrileño habría obtenido muchísimos mejores resultados si hubiera convocado a periodistas con el objetivo de poner en común cómo producen la información y cuáles son las necesidades y particularidades de los distintos medios. La única regulación que da resultado en los medios es la autorregulación y, dependiendo de cuál se trate, ni eso.

En las redacciones, hay decálogos de casi todas las materias imaginables, hay propuestas para buenos usos, códigos éticos y, en algunas de ellas, hasta libros de estilo. Se conciben, se encargan a consultorías o colectivos de afectados, se editan y envían a los medios y, bien por curiosidad bien por permeabilidad, los profesionales las miran. Algunas de ellas contienen propuestas de difícil encaje: la de Madrid, por ejemplo.

En el País Vasco, por iniciativa de la Comisión Begira para una comunicación y publicidad no sexistas, adscrita a Emakunde, hemos desarrollado durante la legislatura recién extinguida un proceso de autorregulación que se ha extendido durante dos años largos. En él han participado entre periodistas, profesionales de la publicidad, propietarios y directores de medios y agencias, además de formadores, un centenar de personas.

El resultado han sido tres documentos: un código ético para el tratamiento igualitario, un decálogo para evitar sexismos en la información y otro aplicable a la publicidad. El proceso culminó en febrero cuando 55 organizaciones se adhirieron a los documentos y se comprometieron públicamente a su cumplimiento. Más de medio centenar en un territorio de 2 millones de habitantes.

Todo ello está expuesto con total transparencia en este enlace. En él, no solo se accede a los documentos finales, se puede revisar todo el proceso y los documentos de autoevaluación que generamos a petición de quienes participaron. Dicho de otro modo, se puede propiciar la autorregulación y se puede lograr. Queda pendiente contrastar los usos –buenos o malos– de los medios, con las propias personas afectadas (en este caso, al ser más del 50% de la población, con colectivos que defiendan sus derechos), que es lo que aconseja el compromiso ético con una sociedad que debiera ser mucho más exigente.

domingo, 8 de noviembre de 2015

#hemeroteca #pr* | Las pr* y el machismo

Imagen: Google Imágenes
Las pr* y el machismo.
Hay estudios que parecen demostrar que la penalización no acaba con la pr*, sino que la invisibiliza.
Rosa Montero | El País, 2015-11-08
http://elpais.com/elpais/2015/11/03/eps/1446554871_974966.html

Hace un par de semanas, el colectivo Hetaira celebró una trepidante fiesta en Madrid para festejar sus 20 años de vida. Hetaira nació en 1995 de la mano de un grupo de mujeres feministas, algunas de ellas prostitutas, para defender los derechos de las trabajadoras sexuales. Estas heroicas guerreras llevan dos décadas luchando en una casi completa soledad contra los prejuicios más arraigados. Pocos grupos sociales sufren una discriminación tan absoluta como las prostitutas. De entrada, es un tema sobre el que todo el mundo se siente con derecho a opinar, pero no conceden ese mismo derecho a las propias trabajadoras sexuales. Nadie les pregunta lo que piensan, porque, con un puritanismo y una ignorancia feroces, la mayoría de los políticos y de los ciudadanos, tanto de derechas como de izquierdas, piensan que todas ellas son unas víctimas del proxenetismo a las que hay que rescatar de su triste sino, incluso en contra de su voluntad.

Eso, equiparar la prostitución a la trata, es la primera equivocación garrafal causada por los prejuicios. Un informe de la ONU de 2010 establece que en Europa sólo una de cada siete prostitutas es víctima de trata. Las demás ejercen su trabajo voluntariamente. Y aquí es cuando el puritanismo cacarea y añade: sí, pero no lo hacen libremente, se ven forzadas por la situación económica… Sí, claro, por supuesto. Como la mayoría de los trabajadores. La mayoría tiene empleos que no les gustan, muchos en jornadas abrumadoras, con un trato laboral humillante y por un sueldo de miseria. Comprendo perfectamente que haya mujeres adultas que prefieran vender sexo (que no su cuerpo: no es un mercado de esclavos ni de ganado) en un desempeño profesional que puede permitirles ganar más dinero en condiciones laborales menos embrutecedoras que, por ejemplo, limpiar oficinas de noche en una subcontrata por 400 euros al mes, sin nómina y teniendo que soportar el maltrato, la precariedad y el manoseo baboso del jefe del equipo. Y es la criminalización de la prostitución, como sucede con la nueva Ley de Seguridad Ciudadana, lo que impide que las ‘hetairas’ puedan ejercer su trabajo en condiciones óptimas, seguras y saludables.

La trata, claro, es un horror, y, como es natural, las prostitutas son las primeras interesadas en erradicarla. Pero la trata engorda con las prohibiciones. En 1999 los suecos promulgaron una ley que penalizaba la compra del sexo, es decir, perseguía al cliente pero no a la vendedora. En 2010 sacaron un informe triunfalista en el que aseguraban que esa medida casi había acabado con la trata y la prostitución. En realidad lo que se publicó en todo el mundo fue un resumen en inglés, no el informe entero, y resultaba muy convincente; incluso yo, que siempre he estado a favor de la legalización de la prostitución, porque me parece una medida obvia para proteger y dar poder a las mujeres que la ejercen, recogí esos resultados en un artículo. Pero luego empezaron a salir multitud de trabajos criticando el estudio. Entre ellos, uno estupendo de Ann Jordan, del Center for Human Rights and Humanitarian Law (Washington College of Law), que analiza punto por punto el informe completo: el texto sueco no demuestra ninguno de los datos que da y carece de una metodología mínimamente fiable. La Universidad de Lund (Suecia) investigó los efectos de la aplicación de la ley entre 2005 y 2010 y sus resultados son demoledores: la prostitución no bajó, sólo se expandió a otros territorios, y el riesgo de las trabajadoras sexuales a ser asaltadas y violadas aumentó significativamente.

Hay muchas fuentes autorizadas, desde el informe GRETA del Consejo de Europa a trabajos hechos por las Naciones Unidas o el Parlamento Europeo, que parecen demostrar que la penalización no acaba con la prostitución, sino que la invisibiliza, y que además aumenta la vulnerabilidad de las trabajadoras y su dependencia de los proxenetas, ya que, al no poder haber una oferta abierta, necesitan más a los intermediarios. Lo cual ¡es tan obvio y tan lógico, a poco que se ponga uno a pensarlo! Pero la ceguera de los prejuicios impide ver lo más evidente. Sólo creemos lo que queremos creer, aunque haya mil datos que contradigan nuestro pensamiento fosilizado. El pasado 6 de octubre, las prostitutas del polígono de Villaverde (Madrid) presentaron la Agrupación Feminista de Trabajadoras del Sexo (Afemtras): “Somos feministas porque luchamos por una sociedad en la que ninguna mujer, prostituta o no, sea discriminada”, dicen, con toda razón. Y, sin embargo, conozco a bastantes feministas que no aceptan el derecho de las prostitutas a hacerse cargo de su propia vida y su propio cuerpo. Que quieren salvar a las ‘hetairas’ contra su propia voluntad. Para mí esto no es más que puro paternalismo, puro machismo.