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lunes, 4 de noviembre de 2024

#hemeroteca #punitivismo | Análisis del caso de los empresarios de Murcia

La Opinión de Murcia / Protesta 'feminista' en Murcia, 2024-10-06 //

Análisis del caso de los empresarios de Murcia

Hoja de ruta de un feminismo carcelario, conservador y abolicionista de la prostitución
Lucía Barbudo | Zona de Estrategia, 2024-11-04
https://zonaestrategia.net/caso_empresarios_murcia/

Samuel, las menores de Murcia, la chica de Totana, la chica de Bilbao, la mujer de Francia. Peligro y terror sexual; abusos, violaciones: Alcàsser en bucle. Viene bien tener a mano la ‘Microfísica sexista del poder’, de Nerea Barjola, para recordar cómo se enciende el ruido mediático con la postproducción de este tipo de noticias, qué mensajes se están mandando, cómo la sociedad los está encajando y qué estamos haciendo las feministas con eso políticamente, tanto en la calle como en nuestros canales de pedagogía y difusión.

“Todas las niñas de Murcia están en peligro de que les pase lo mismo que a la mía”, decía una de las madres de las adolescentes implicadas en la red de trata de menores en una entrevista. El mensaje, de inconfundible pánico y alerta social, se reenvió a muchos de nuestros móviles, curiosamente, dentro de grupos organizados como feministas. ¿No resulta llamativo que sean precisamente las mujeres, vinculadas, además, a movimientos feministas, las que estén hilando los mensajes siguiendo la secuencia: miedo-Estado/Aparato Judicial/Penal-cárcel? ¿No nos rechina?

Frente a estos relatos de pavor, desamparo y desvalimiento que acompañan la violencia sexual (“La hundió para toda su vida”, “Le rompieron toda su vida”, seguía la misma madre en la entrevista) se han articulado afortunadamente otras contranarrativas menos fatalistas, más empoderantes, generadoras de respuestas emocionales más allá del trauma, que nos argumentan por qué hay vida después de una violación. Quizás el mejor ejemplo sea el desarrollado en la ‘Teoría King Kong’ de Virginie Despentes, donde se resignifica la experiencia de violación para desactivarla como trauma insuperable para las mujeres. Frases como: “Hablo por todas las niñas y madres de Murcia”, hacen eco de un sujeto-víctima único, inamovible, solidificado y generalizado hasta tal extremo que parece que no deja hueco a sobrevivir estas experiencias de otra manera. Generalizar es, en el mejor de los casos, poco honesto, y en el peor, peligroso. “El poder necesita consensos”, escribía Mithu M. Sanyal en su desafiante obra ‘Violación’, en la que se responden interrogantes que muchas veces, si no estamos intelectualmente alerta, ‘feministamente’ alerta, caemos en el peligro de plantearlos como clichés: ideas estereotipadas que repiten un mantra que se nos enquista y no nos deja seguir hacia delante. El guión que el patriarcado ha escrito para nosotras sobre la violación es realmente terrorífico.

La infantilización de las víctimas es también algo que se repite. Las mismas lógicas que se aplicaron con “las ‘niñas’ de Alcàsser” son ahora las que se hacen eco de “las ‘niñas’ prostituidas de Murcia”; indudablemente hay más indefensión en la infancia, más carnaza mediática también, pero es que no eran niñas (la infancia se considera desde los 6 hasta los 12 años), eran adolescentes, menores (entre los 14 y los 17 años), eso sí, pero adolescentes. Y esto no tiene por qué restarle gravedad al asunto. La edad resulta asimismo relevante porque tampoco podemos hablar de pederastia (que se considera una relación sexual no consentida entre una persona adulta y une niñe), al igual que no podemos hablar de empresarios puteros ni de proxenetas (como les encanta decir a las abolicionistas) pues las adolescentes no eran putas. De esta última afirmación se desprende que tampoco es acertado hablar de prostitución, sino de trata de menores con fines de explotación sexual.

El feminismo putófobo saca tajada
Decía Silvia Federici en el prólogo de ‘Microfísica’: “No podemos depender de los medios para que representen nuestra lucha (...) Los medios no son espectadores pasivos”. Solo basta echar un vistazo a cómo la prensa ha abordado el caso de los empresarios violadores de Murcia para darse cuenta de que el frente abolicionista de la prostitución está sacando músculo. Este pasado viernes 25 de octubre, de hecho, la Coordinadora Feminista de València sacaba un cartel con una convocatoria frente a la Ciutat de la Justicia en el que podía leerse: “En solidaridad con las abolicionistas de Murcia”. ¿Por qué en solidaridad con las abolicionistas? ¿No deberían realizarse actos reivindicativos en la calle en solidaridad con las menores y en su apoyo?

Quisiera incidir en el uso malintencionado que se está haciendo de la palabra ‘prostitución’ en este contexto donde lo apropiado es hablar de trata de menores con fines de explotación sexual. Los medios locales de Murcia, los periódicos de La Opinión y La Verdad así como la rama local de eldiario.es, están difundiendo información hablando de ‘prostitución de menores’ en un ejercicio que considero de grave irresponsabilidad periodística. Las feministas llevamos décadas apuntando a la importancia que el lenguaje tiene para la transformación de nuestra realidad política y social. Señores y señoras periodistas, las palabras importan. (in)Fórmense antes de hacer un uso equivocado de ellas, no utilicen sus altavoces mediáticos y la posición de poder que ostentan como formadores de la opinión pública para tergiversar la realidad y estigmatizar aún más a un colectivo que ya está históricamente estigmatizado y criminalizado: el de las trabajadoras sexuales.

La prostitución o el trabajo sexual implica una relación consentida entre adultes y con las menores no hay consentimiento puesto que no hay horizontalidad al no ser una relación entre iguales. Con las menores no podemos hablar de prostitución porque incurrimos en una contradicción de términos. Con las menores debemos hablar de abuso, violación, extorsión y coacción. El movimiento abolicionista del trabajo sexual está utilizando perversamente el caso de la red de trata de menores en Murcia para manipular conceptos.

La cárcel es justicia patriarcal
Muchas tenemos ya desactivado que la policía sea una herramienta útil para la seguridad de las mujeres y las disidencias o para la lucha contra las violencias que sufrimos. Esta desactivación se la debemos a los procesos de politización y al activismo de calle, ya que éste la mayoría de las veces acaba enmarcado en un cordón policial. Ya tenemos hecho el análisis desde nuestros colectivos críticos y disidentes de que ‘A mí me cuidan mis amigas, no la policía’ y que ésta sólo existe para proteger los intereses del gobierno (la Ley Mordaza aún vigente es buena prueba de ello) y que es una forma de ejercer discriminación y violencia institucional contra las personas más vulnerables y desprotegidas. Consecuentemente, la policía ha trabajado históricamente a favor de la represión de minorías marginales tales como las personas migrantes, con un sesgo racista y colonial bastante tocho. Sin embargo, cuando eres blanca o militas entre las filas del feminismo blanco, no es tan fácil llegar a la conclusión de que el sistema penal y el sistema carcelario forman parte de lógicas no sólo heterosexistas y patriarcales, sino también racistas y coloniales. ¿Quiénes conforman la población carcelaria?

Por si esto no está lo suficientemente claro, volvamos al caso de Murcia: ¿quiénes han entrado ya en prisión? Las mujeres acusadas de ser las que captaban adolescentes en las puertas de los institutos y discotecas, así como el hombre que hacía de chofer transportado a las menores, todas estas personas de origen latino.

Decían desde el Movimiento Feminista de Murcia en su nota de prensa: “Desde el Movimiento Feminista no compartimos que la solución a las violencias que soportamos pase por la entrada a ninguna cárcel. Las cárceles no son parte de la solución nunca sino parte del problema. Nos declaramos antipunitivistas y exigimos como alternativa una justicia restaurativa que escuche a las víctimas y las atienda en sus necesidades para reparar el daño.” En esta misma línea, Laura Macaya, referenta del activismo antipunitivista en el estado español, en ‘Conflicto no es lo mismo que abuso’”, afirma: “para pensar otras formas de administrar justicia (...) es imprescindible pensar en procesos que involucren a la persona afectada, pero también a quien comete el daño y a la comunidad.” A este respecto, cinco de las entonces adolescentes declararon que no querían que los empresarios entraran en prisión y que ellas se daban por satisfechas si ellos admitían que estuvo mal lo que hicieron y se comprometieran a no volver a hacerlo nunca más. Sin embargo, tres de las víctimas sí expresaron que querían cárcel para los empresarios, movidas, según la magistrada Concepción Roig, por el pulso que se estaban echando en la calle los movimientos feministas pidiendo el encarcelamiento de los empresarios violadores.

Qué fracaso que, como movimiento regenerativo y pretendidamente transformador, a las personas que nos nombramos disidentes y feministas sólo se nos ocurra hablar con el sistema penal en la boca y mirar hacia las cárceles como solución a nuestras violencias. ¿No es es el mismo perro con distinto collar? ¿De qué manera entonces pensamos, construimos, existimos, somos diferentes y disidentes? ¿Qué estamos proponiendo?

Para las que militamos entre las filas del feminismo antipunitivista y anticarcelario es triste y preocupante que cada vez que sale un caso que implica violencia sexual contra las mujeres se aproveche el ruido mediático para apuntalar la idea de que las cárceles van a acabar con las violencias perpetradas contra las mujeres y otros cuerpos minorizados y/o disidentes. Ni la cultura del castigo, ni el refuerzo vía penal, ni las lógicas carcelarias (está ya más que demostrado que no existe una correlación entre el aumento del número de cárceles y la disminución del número de delitos) deberían estar en nuestro horizonte como un modelo político-social deseable con el que avanzar para transformar la sociedad.

Cualquier discurso que prometa “proteger a las víctimas” –ya sea desde las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, del propio Estado a través de todo su aparataje judicial-penal, sus instituciones y partidos políticos– alimenta la ficción de nuestra vulnerabilidad, acentuando la victimización de las mujeres. Por otro lado, también justifica que se necesiten leyes más duras, más penas, más condenas, más años, más cárcel, más castigo para luchar contra esas violencias.

Me gusta pensar que con cada caso de violencia sexual contra las mujeres y otras disidencias tenemos la oportunidad de empezar a pensar, o mejor dicho, seguir pensando, qué tipo de marcos queremos para convivir con las violencias: si no es cárcel, si no es justicia con forma de juzgado de lo penal, con forma de barrotes, con forma de tortura, entonces, ¿qué hacemos? Con cada “Pocos años me parecen”, retrocedemos a las lógicas dictatoriales de las que creíamos haber salido, a las estructuras del castigo, del punitivismo, a las lógicas ultraconservadoras y autoritarias en la que crece, se desarrolla y nunca muere la represión contra la que tanto luchamos. Con cada “Que se pudran en la cárcel” se nos pudre a nosotras algo por dentro. Se nos pudre la posibilidad de cambiar. Y el no-cambio es, paradójicamente, nuestra cárcel. La cárcel es, desde todos los ángulos que queramos abordarla, justicia patriarcal.

La rabia, la frustración, el enfado, el miedo, el cabreo... ¿legitimar las emociones es realmente equiparable a esgrimirlas ‘per se’ como herramientas útiles para nuestro propio proyecto político-feminista? ¿Es muy descabellado pensar que se están instrumentalizando nuestras emociones para reforzar (desde los medios, desde el Estado) un sistema carcelario-penal que asegura existir para “cuidar” nuestras heridas, para “protegernos”? ¿Nos empoderamos las mujeres y otros sujetos concebidos sociopatriarcalmente como vulnerables pidiendo cárcel, cadena perpetua, castración química? ¿No estaremos delegando en papá-Estado, marido-Estado, confiando nuestra seguridad de nuevo a esas lógicas heterosexistas del Estado-que-castiga-es-el-Estado-que-nos-protege? ¿Acaso no había ya cárceles, sistema penal, leyes, tribunales y jueces cuando los empresarios violaron a las menores hace diez años? ¿Sirvió la existencia de todo ese engranaje punitivo para que se lo pensaran dos veces?

Otros modelos de justicia

En “¿Se puede terminar con la prisión?”, Paz Francés y Diana Restrepo nos invitan a hacer un recorrido crítico de nuestro sistema de justicia penal al tiempo que nos proponen alternativas. Los modelos de ofrecen la posibilidad de aproximarnos a los conflictos desde una perspectiva menos punitiva, centrándonos en las necesidades de la víctima y haciendo uso de esquemas de mediación y diálogo; la asunción de responsabilidad por parte de quien comete el delito es imprescindible para reparar el daño.

Este modelo de justicia incluye procesos de análisis y reflexión, así como la implicación de la comunidad. Si bien la justicia restaurativa resulta menos problemática que la justicia penal por su carácter menos punitivo, para estas autoras la propuesta más radical sería la denominada justicia consensual. Esta fija su potencial transformador en el diálogo y, como su propio nombre indica, en la construcción y consecución de consensos. Este modelo entra en confrontación directa con la cultura del castigo (tan asumida en nuestras sociedades) ya que deja de equiparar justicia con castigo en cualquiera de sus formas. Supone una renuncia a cualquier medida impositiva como son los castigos de cualquier tipo, puesto que el principio fundamental en el que se basa es que el castigo (la cosa punitiva en cualquiera de sus múltiples formatos) alimenta la espiral de la violencia, formando siempre parte del problema y no de la solución. “Las condiciones que permiten que ocurra la violencia deben ser transformadas. Las respuestas estatales y sistémicas a la violencia, incluido el sistema legal penal, no solo no logran promover la justicia individual y colectiva, sino que también toleran y perpetúan los ciclos de violencia”, afirman Francés y Restrepo.

Decía Nina Simone que para ella la libertad era no tener miedo. A ese miedo por las agresiones y las violencias a las que como sujetos configurados vulnerables estamos expuestas, yo le añadiría el miedo a reproducir las estructuras de las que se alimentan en el imaginario colectivo todas esas violencias, el miedo a ser una herramienta más del amo. Desaprender las violencias que tenemos interiorizadas y normalizadas, como es el caso de la defensa del sistema penal-penitenciario, y trabajar colectivamente en otros modelos de aplicación de justicia es nuestra tarea pendiente como movimiento social.

miércoles, 9 de octubre de 2024

#hemeroteca #justicia #prostitucion | Los seis empresarios condenados por prostitución de menores en Murcia no ingresarán en prisión

Concentración ante el Palacio de Justicia de Murcia //

Los seis empresarios condenados por prostitución de menores en Murcia no ingresarán en prisión

Los proxenetas aceptan las condiciones de no volver a delinquir en los próximos años, guardar un alejamiento de 500 metros de las víctimas y seguir un curso de reeducación sexual.
EFE | Público, 2024-10-09
https://www.publico.es/sociedad/seis-empresarios-condenados-prostitucion-menores-murcia-no-ingresaran-prision.html

Los seis empresarios que fueron condenados por la Audiencia Provincial de Murcia a diversas penas de prisión y multa tras reconocer que prostituyeron a varias menores no ingresarán, al menos de momento, en la cárcel al haber sido suspendida su condena. Doce de los trece condenados, entre los que se encuentran las acusadas de prostituir a las chicas, han comparecido entre ayer y hoy en la Audiencia para decidir sobre su situación personal.

La Fiscalía no se ha opuesto a la suspensión del cumplimiento efectivo de las penas de prisión cuando las mismas no superan los dos años de cárcel, pero ha adelantado que recurrirá aquellas, como es el caso de varios de los empresarios, que sí los rebasan. El tribunal ha acordado la suspensión en varios casos porque considera que, según la legislación vigente, procede esa medida al valorar la pena impuesta por cada delito, individualmente, mientras que la Fiscalía opina que para considerar si se rebasan esos dos años se ha de tener en cuenta la suma de todas ellas.

En esta segunda vista se ha analizado si procede acordar la suspensión de una de las condenadas en el juicio de conformidad a dos años por cada uno de los tres delitos de prostitución de menores que reconoció. Esta mujer ha mostrado su arrepentimiento y ha dicho que tiene un hijo que depende de ella y que nunca antes de estos hechos había tenido problema alguno con la justicia. El fiscal se ha opuesto a la suspensión, y el tribunal se ha reservado su decisión para darla a conocer en los próximos días con el fin de poder analizar todas sus circunstancias personales.

La misma situación se ha producido con respecto a otra de estas mujeres, que fue condenada por seis delitos a dos años de cárcel por cada uno y que ha alegado en su defensa que tiene arraigo en España y que desde hace unos años posee permiso de residencia y está totalmente reinsertada en la sociedad. Además, ha comparecido un empresario que ha visto aceptada su solicitud de suspensión, con la conformidad del fiscal de doce meses de cárcel por dos delitos de prostitución y que también ha mostrado remordimiento por los hechos. Otro de ellos, aunque no ha declarado por razones de salud, tampoco ingresará en prisión al ser su condena de seis meses por un solo delito.

En todos los casos en los que el tribunal ha adelantado su decisión de dejar en suspenso el cumplimiento de las penas, los beneficiados han aceptado las condiciones de no volver a delinquir en los próximos años, guardar un alejamiento de 500 metros de las víctimas y seguir un curso de reeducación sexual. Con las comparecencias de este martes solo falta el testimonio de uno de los condenados, encargado de llevar a las chicas a los lugares de contacto, que se encuentra de viaje de trabajo y que ha sido citado para el próximo lunes.

miércoles, 11 de septiembre de 2024

#hemeroteca #justicia #prostitucion | Los empresarios acusados de abuso sexual a menores en Murcia se libran de la cárcel por el retraso del proceso judicial

El proceso en la Audiencia provincial de Murcia //

Los empresarios acusados de abuso sexual a menores en Murcia se libran de la cárcel por el retraso del proceso judicial

Los acusados han llegado a un acuerdo para rebajar la pena de prisión y evitar el juicio, pero han reconocido los hechos: entre los argumentos para reducir la condena está la demora del proceso, que ha tardado 10 años en celebrarse
Elisa M. Almagro | El Diario, 2024-09-11
https://www.eldiario.es/murcia/sociedad/empresarios-acusados-abuso-sexual-menores-murcia-esquivan-carcel-retraso-proceso_1_11644300.html

Los empresarios acusados de estar implicados en una red de prostitución con menores de edad no irán a la cárcel. De los 24 a 56 años de pena máxima a los que se enfrentaban finalmente serán condenados a entre cinco meses y dos años por cada uno de los delitos. Respecto a las indemnizaciones, los acusados deberán pagar por víctima de 500 a 2.000 euros. A esto se añaden las multas, que oscilan entre los 450 y 720 euros.

Los acusados han llegado a un acuerdo de conformidad con el fin de rebajar las penas de prisión y eludir la celebración del juicio, a cambio han reconocido los hechos. Entre los argumentos para reducir la condena está el atenuante de dilaciones indebidas: en otras palabras, la demora del proceso judicial, que ha tardado 10 años en celebrarse.

Aquellos con penas de 5 meses de prisión para cada una de las víctimas tienen garantizado no entrar a prisión. Queda por confirmar la situación de los investigados con penas de 2 años: “Es lo que pretendemos [la suspensión de penas], pero es algo que tiene que considerar la Sala”, ha explicado Paola Marcela Suarez, una de las letradas de la defensa.

Todos los investigados eran conscientes de que las víctimas, que por aquel entonces tenían entre 14 y 17 años, no habían alcanzado la mayoría de edad, según el escrito de acusación. La trama se destapó en 2014, y las víctimas han tenido que esperar una década para que comience el juicio.

Entre los clientes procesados por hacer uso de esta red de menores se encuentran empresarios de renombre en la Región, como J. C., promotor de viviendas y exvicepresidente de la Confederación de Organizaciones Empresariales de Cartagena, que abandonó el cargo en 2014 cuando se destapó la trama. También están implicados los miembros de un bufete de abogados, que pedían que les trajeran niñas al despacho.

Los acusados eran conscientes de que estaban contratando a niñas, pidiéndolas a propósito. La Fiscalía menciona cómo uno de los acusados, apodado 'El Petrolero', pedía siempre “chicas jóvenes y nuevas para tener relaciones sexuales con ellas”. El Ministerio Fiscal relata como a una de las víctimas se le obligaba a mentir con su edad: “Decir que era menor aún de lo que era, es decir, manifestar que tenía 15 ó 16 años, ya que a los clientes esto le daba más morbo”.

Las captaban en discotecas y colegios
Los proxenetas crearon toda una red de explotación donde exigían a las menores imágenes suyas en ciertas poses, que luego incluían en un catálogo. En total, llegó a haber fotos de más de 400 personas, entre las que se encontraban las imágenes de las doce niñas liberadas. “Captaban a chicas en las puertas de discotecas de menores e incluso de colegios, procedentes de familias desestructuradas algunas y otras en situación de necesidad y vulnerabilidad”, detalla el escrito de acusación de la Fiscalía.

El documento explica cómo los organizadores de esta red engañaban a las jóvenes prometiéndoles “mucho dinero” a cambio de trabajos de masajista, siempre con ánimo de introducirlas en su negocio de ofrecimiento sexual a personas mayores. De la cantidad que recibían los proxenetas, las víctimas solo percibían poco más de la tercera parte.

“La había conocido en una discoteca donde había muchas chicas menores, en horario vespertino de cinco a diez de la noche, a fin de embaucarla para que ejerciera la prostitución para ella, sin que esta antes se hubiera en ningún momento planteado esa posibilidad”, relata el Ministerio Fiscal sobre una de las captaciones.

Además de los implicados que captaban a las niñas, la red también contaba con un hostal que cedía las habitaciones donde se ejercía esta explotación infantil a cambio de parte de la recaudación. Cuatro taxistas furtivos, que también fueron detenidos, las movían por la capital del Segura entre pisos particulares y pensiones.

martes, 4 de junio de 2024

#hemeroteca #explotacionsexual #justicia | Dos guardias civiles y tres proxenetas llegan hoy a un juicio desinflado por los pactos con la Fiscalía en Lugo

El Salto / Armando, Julio, José Marcos (club Eros) y Jesús (club Eclipse) //

Dos guardias civiles y tres proxenetas llegan hoy a un juicio desinflado por los pactos con la Fiscalía en Lugo

La pieza principal del caso Carioca arranca este martes, transcurridos más de cinco años desde que la juez Pilar de Lara concluyó la instrucción.
Fran Pérez | El salto, 2024-06-04
https://www.elsaltodiario.com/corrupcion/caso-carioca-juicio-pactos-fiscalia

Estalló en octubre del 2009, cuando un operativo policial destapó una red de proxenetismo que implicaba a una serie de prostíbulos en sucesos escalofriantes acontecidos en la provincia de Lugo. El caso Carioca fue engrosándose hasta alcanzar los 310 tomos a medida que se iban descubriendo nuevos hechos de enorme gravedad vertebrados sobre la explotación sexual de cientos de inmigrantes que vivían en un clima de terror y violencia. Desde amenazas a punta de pistola a agresiones físicas, desde abortos forzados hasta el posible asesinato de mujeres. Todo esto ocurría, según la investigación, con la connivencia de numerosos agentes de la Policía Nacional, de la Policía Local y de la Guardia Civil que eran invitados a consumiciones y sexo en los clubs que frecuentaban.

La de los clubs Queens y La Colina, la de las actuaciones de la Policía Nacional y Extranjería… La macrocausa se escindió en 47 piezas judiciales de las que solo queda una por juzgar: la número 1. Esta parte afecta a las actividades de Armando Lorenzo Torre, guardia civil que conecta las distintas ramificaciones del Carioca y que le confiere al caso carácter de red, así como de su superior jerárquico, Julio Baquero Rodríguez. Este último dirigía el Equipo de Personas y el Equipo de la Mujer y el Menor (Emume) de los que los dos eran integrantes. Entre sus funciones estaban las inspecciones en los prostíbulos para la persecución de delitos relacionados con la prostitución y labores de gestión de los pisos de acogida municipales.

En la pieza principal está incluida la violación que catalizó la investigación judicial tras una denuncia interpuesta en el 2008: Armando le había tomado los datos personales a la denunciante en una inspección al club en que ejercía y acudió a su domicilio bajo el pretexto de ayudarla a regularizar su situación administrativa, pero una vez allí la forzó a mantener relaciones sexuales. Al día siguiente Armando le entregó un permiso de residencia aparentemente oficial, pero continuaría requiriéndola sexualmente y, ante su negativa, comenzaría a sufrir persecución policial y se le incoaría una orden de expulsión.

La instrucción del caso Carioca reveló que Armando, además de utilizar su cargo para exigir relaciones sexuales a mujeres extranjeras a cambio de regularizarlas o frenar actuaciones contra ellas, estaba enteramente involucrado en las redes de proxenetismo. Armando extorsionaba a los proxenetas para que le pagasen importantes sumas de dinero a cambio de blindaje policial, y actuaba contra aquellos que no accedían. En los clubs afines era invitado a consumiciones y sexo, y Armando se implicaba en que todo les fuese bien: los advertía de actuaciones policiales, intercedía para que no prosperasen, disuadía a las mujeres allí explotadas de cualquier pretensión de denunciar su situación, actuaba contra la competencia e incluso instaba a las mujeres interceptadas en esos clubs a ejercer en los clubs amigos.

Al brigada Julio Baquero, ascendido a subteniente en el año 2010, le llegó la denuncia interna, promovida por dos guardias civiles de su equipo, de que Armando había ordenado a trabajadoras municipales gestionar el desplazamiento desde los pisos de acogida al club Luxor de dos mujeres identificadas en la operación Rodicio, realizada contra el club Atenea. Acudían por indicación de Armando. Las trabajadoras se negaron y acabaría encargándose Armando personalmente. Las guardias civiles pusieron los hechos en conocimiento del capitán y del teniente coronel a los que estaban supeditadas, sin que nadie emprendiese acción alguna.

Julio Baquero no solo no investigó las actuaciones de su subordinado, sino que asistía con él a los clubs a tomar copas gratis y acompañaba a Armando en sus intervenciones. Según la instrucción, también usó su cargo para requerir sexualmente a varias prostitutas, entre ellas una de las trasladadas al Luxo, y alguna mujer llegó a ejercer en el club Queens recomendada por él. Incluso torpedeó investigaciones contra los dueños de los prostíbulos.

Diez años de instrucción y cinco de propina
Si algo ha caracterizado el desarrollo judicial del caso Carioca ha sido el creciente antagonismo protagonizado por la magistrada instructora, Pilar de Lara, que impulsó una investigación de colosal envergadura con unos recursos personales y materiales muy limitados, y el Ministerio Fiscal, que no correspondió los esfuerzos de la jueza y optó por reducir a la mínima expresión, con argumentos más propios de la defensa que de la acusación, una macrocausa que afecta a pilares del Estado tan importantes como las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. De nada servía la demostración de delitos en la fase de instrucción si nadie los llevaba a juicio.

La Fiscalía no apreció colaboración con prostitución coactiva, cohecho, ni omisión del deber de perseguir delitos en los 7 policías nacionales que eran invitados a consumiciones y sexo en los prostíbulos. Tampoco consideró que el agente destinado en el aeropuerto de Madrid-Barajas en cuyo armario se halló una nota con los nombres de las mujeres que debía dejar pasar colaborase con la red. No creyó que estuviese implicado el policía local que asumió buena parte de las obras del club Queens y que se reunía con el proxeneta en el despacho, controlaba el registro de subidas a las habitaciones de las mujeres y era señalado como socio del club. Ni apreció prostitución coactiva en el club Liverpool, donde inmigrantes contraían una deuda con los propietarios y ejercían hasta 10 horas diarias en un local en condiciones insalubres. Todo eso ha quedado indemne.

Solo tres proxenetas recibieron penas de prisión. Al otro lado, Pilar de Lara no continúa al frente del Juzgado de Instrucción número 1 de Lugo, tras una controvertida sanción de carácter excepcional hecha efectiva en enero de 2020 que le aplicó el Consejo General del Poder Judicial, quien la responsabilizó de una serie de atrasos y le atribuyó desatención de la actividad instructora.

El auto que concluye la dilatada investigación de la pieza principal lo firmó Pilar de Lara el 25 de marzo de 2019, nueve años y medio después de la operación Carioca. Los acusados se sentarán en el banquillo de acusados esta semana tras más de cinco años de estancamiento en la fase de formulación de acusaciones y apertura de juicio oral.

La pieza principal de la Carioca y sus pactos en marcha
Si Pilar de Lara apreció la posible comisión de hasta más de 70 delitos por parte del cabo primero Armando Lorenzo y de 8 por parte de Julio Baquero, el Ministerio Público es más comedido en sus consideraciones, a lo que se añade el resultado de aplicar a las peticiones fiscales las atenuantes por dilaciones indebidas muy cualificadas.

Exonera a Armando de los delitos de colaboración con la prostitución coactiva, tráfico de influencias, falsedad documental, fraude a la Seguridad Social y obstrucción a la Justicia. Los 21 delitos relacionados con los requerimientos sexuales, en concurso con 9 abusos sexuales y un acoso sexual, los sintetiza en un único delito de solicitud sexual continuada con respecto a 15 personas, en concurso con 5 abusos sexuales; los 8 delitos de cohecho los resume en un único delito de cohecho continuado; de los 8 delitos de omisión del deber de perseguir delitos como la prostitución coactiva, prostitución de menores o tráfico clandestino de personas solo aprecia uno en relación con un matrimonio de conveniencia; de los 6 delitos de extorsión a proxenetas solo considera uno en grado de tentativa. Le adjudica tres delitos por favorecer la prostitución y coincide, eso sí, en atribuirle un delito de revelación de secretos continuado y otro de agresión sexual en relación con la violación cuya denuncia originó la macrocausa. Por todo esto solicita una pena total de 25 años y 1 mes de prisión, de los que 11 se corresponden con la violación.

Con respecto a Julio Baquero, el Ministerio Público solo aprecia un delito de solicitud sexual por funcionario público en concurso con abuso sexual, en relación con una de las mujeres derivadas por Armando al club Luxor, y un delito de omisión del deber de perseguir delitos en relación con antedicho matrimonio de conveniencia. La pena de cárcel total a la que se enfrente es de 19 meses.

A pesar de la transcendencia de los hechos investigados, el Ministerio Fiscal trata de evitar someterlos a un macrojuicio que produciría resultados muy atenuados y que se extendería, según lo programado, a todos los martes y miércoles del mes de junio: un total de 8 sesiones. No se prevé que ocurra, puesto que cuatro de los cinco acusados ya han llegado a acuerdos de conformidad con la Fiscalía que se espera que ratifiquen en la primera sesión. Reconocerán los hechos a cambio de reducciones de penas que ya estaban atenuadas.

Julio Baquero ha rechazado la oferta de las fiscales e insiste en su inocencia. Aunque su estrategia podría obedecer a la búsqueda de un pacto in extremis más beneficioso, un incentivo para mantener su postura es que se enfrenta a una petición fiscal reducida, por lo que no es un movimiento arriesgado. Así, se prevé que el juicio se celebre solo contra él y juzgue la comisión de dos únicos delitos, a pesar de los hechos considerados probados por la instructora.

Cuando en el 2008 una mujer denunció una paliza del encargado del club La Colina, Baquero intentó convencerla para regresar a Brasil, la instruyó para que limitase su declaración en sede judicial a la agresión física y no hablase “de nada más” y paralizó con Armando la investigación. En el 2009, tras una redada que identificó a una menor de edad que ejerció en los clubs Queens y Liverpool, Baquero no solo no actuó contra los proxenetas sino que acudió a hablar con ambos a espaldas de los investigadores para asesorarlos y mitigar las repercusiones, y planeó con Armando represaliar a los investigadores, a uno de los cuales se refirió como “hijo de puta” en conversa con Armando. La proxeneta del club Las Vegas declaró que Baquero le había expresado admiración por su “valor para regentar el negocio”, asistía con frecuencia a su local y le proponía insistentemente tener relaciones sexuales, ante lo que recurría a las evasivas porque temía una redada en caso de negación rotunda. Nada de eso es delito de acuerdo con el escrito de acusación fiscal.

Otro factor que ha podido contribuir a mermar la causa ha sido la incomparecencia de la Guardia Civil, la Xunta de Galicia y el Concello de Lugo. En el auto de conclusión de la instrucción, Pilar de Lara ordenó comunicar ofrecimiento a la Guardia Civil, como responsable civil subsidiaria, y a la Xunta de Galicia, para personarse como acusación popular. Ninguna de las dos asumió involucrarse. Tampoco lo hizo el ayuntamiento, por negativa del PP y del PSOE, cuando lo propuso en el año 2018 el grupo municipal ACE-Esquerda Unida. La acusación quedó exclusivamente en manos de la Fiscalía.

sábado, 9 de julio de 2022

#hemeroteca #lgtbi #lgtbifobia #trans | Homofobia de Estado y ciudadanía de segunda clase

El Salto / Manifestante por los derechos LGTBI en África //

Homofobia de Estado y ciudadanía de segunda clase.

En Guinea Ecuatorial, el rechazo de la familia y la estigmatización social empujan a una gran parte de la comunidad LGTBIQ+, y en particular a las mujeres y niñas trans, a la prostitución como única salida.
Trifonia Melibea Obono | El Salto, 2022-07-09
https://www.elsaltodiario.com/lgtbifobia/homofobia-estado-ciudadania-segunda-clase 

Hasta hace dos meses, la trata de personas con fines de explotación sexual y laboral en la República de Guinea Ecuatorial solo se relacionaba con las personas migrantes (I) de otros países africanos, América Latina y Asia. Somos parte del Mundo (II), sin embargo, publicó en mayo de este año un informe, el primero que visibiliza esta problemática en el país, certificando que la trata de personas, al contrario de lo que sostiene el discurso oficial, constituye un mal universal. Los datos del informe coinciden con el contenido del Protocolo de Parlemo (III) y las especificidades de Guinea Ecuatorial como país que, desde la independencia, ha delegado en los poderes públicos el rol de romantizar las tradiciones étnicas, relacionando los derechos humanos con la raza blanca de manera exclusiva.

Un total de 305 personas, todas LGTBIQ+, constituyen la muestra de la encuesta, un trabajo de campo titulado Homofobia de Estado. Encuesta sobre trata de Personas con fines de Explotación Sexual y Laboral en la República de Guinea Ecuatorial: el caso de las Minorías Sexuales. Los objetivos de la encuesta, enfocados en la implicación de los poderes públicos en las redes de trata de personas, y las consecuencias —en la salud de las minorías sexuales— de las terapias de conversión, impuestas por las familias gracias al desconocimiento de la resolución de la OMS que eliminó la homosexualidad de la lista de enfermedades en el año 1990, entre otros, se relatan en un artículo publicado el 17 de mayo de este año, Día Internacional de Lucha contra la LGTBIQ+ fobia.

Este artículo representa la continuación del informe anterior y su contenido se centra en el análisis de las fases de captación, traslado y transporte de las víctimas de trata interna: la que se produce dentro del país. Al menos la mitad de las personas encuestadas son transgénero y por esta razón, en el texto, se contrasta que las niñas y mujeres transgénero, uno de los grupos más vulnerables de la comunidad LGTBIQ+, carecen del disfrute de los derechos humanos más básicos, y tanto la sociedad como los poderes públicos, reservan el trabajo sexual para su integración en el mercado laboral. No obstante, gracias a las redes sociales han sabido reinventarse: un porcentaje muy bajo pero significativo, es autónomo.

Las familias, principales tratantes

El informe sostiene que las primeras y principales personas tratantes son familiares, por una causa principal: la romantización de las tradiciones étnicas ancestrales que definen la homosexualidad como una práctica brujeril, mala educación, virus contagioso y enfermedad curable (IV). Las costumbres primitivas, además, están amparadas por los poderes públicos, encargados de penalizar la homosexualidad con el apoyo de la ley número 8/1980 de fecha 9 junio, Reguladora del Orden Público; la Ley de Vagos y Maleantes de 1954; y el Código de Justicia Militar. Por lo tanto, las tradiciones étnicas y las leyes del Estado, marginan y estigmatizan a las minorías sexuales, transformando su condición de individuos con personalidad jurídica adquirida al nacer en ciudadanos y ciudadanas de segunda clase.

El informe sostiene, así mismo, que el repudio constituye la tercera terapia de conversión que utilizan las familias para transformar a sus descendientes LGTBIQ+ en personas heterosexuales mediante tratamientos. El primer y segundo procedimiento de curación son el encierro en el hogar o casas de curación, y las violencias, especialmente la sexual. Así lo reconoce al menos la mitad de las personas encuestadas.

La directiva de Somos parte del Mundo revela, además, que el acceso a la escuela entre la adolescencia precoz y tardía es escaso en las niñas y mujeres transgénero: “Entre los diez y los veintidós años duran las terapias de conversión. En este periodo, las familias priorizan la normalización de sus descendientes y dejan a un lado los derechos de infancia que garantiza la Convención de los Derechos del Niño y la Carta Africana sobre los Derechos y el Bienestar del Niño, ambos convenios ratificados por Guinea Ecuatorial”.

A partir del repudio familiar o la huida de las víctimas de los encierros, entra en escena el primer estamento de captación. La mayoría de las niñas y mujeres transgénero encuestadas reconoce haber caído, a cambio de promesas de salvación, en manos de familiares de segunda línea, cuyo perfil es único. Son personas guineoecuatorianas que viven a caballo entre Occidente y Guinea Ecuatorial. Describen a sus verdugos como individuos de clase media o media alta, o en su caso, familiares de origen humilde y visionarias que, durante largos años, han observado y descubierto en las víctimas a personas trabajadoras, principalmente en labores atribuidas tradicionalmente al género femenino.

En el nuevo hogar y en las primeras semanas, se sienten salvadas de las terapias de conversión, del repudio y el encierro, hasta que poco a poco, se imponen normas nuevas. La nueva familia delega en la persona acogida todas las labores del hogar, la atención a la clientela en algún negocio sin horarios ni salario, la prohibición de identificarse con la familia en el caso de ser descubierta como LGTBIQ+, la prohibición de travestirse de día —solo tienen permiso en las noches—, la prohibición de salir a la calle sin permiso, etc. Y, es más, el derecho a la educación es decisión de la nueva familia y cuando se ejecuta, solo se costea la matrícula. La deuda adquirida y que corresponde pagar es el nuevo hogar. Poco a poco, sostienen, la familia de acogida se convierte en la de nacimiento en la manifestación de la homofobia. En la mayoría de ocasiones las comisarías de policía se convierten en espacios de trifulca familiar. Papá y mamá echan de menos la mano de obra de la niña o mujer transgénero en casa y denuncian el robo de esta ante las autoridades, alegando “mi hermana/o ha robado a mi descendiente, le esconde en casa y le permite ser maricón saltándose las tradiciones africanas”. En estos casos, la policía apenas se pronuncia. La solución, obligatoria, consiste en imponer una multa a ambas partes y mandarlos a casa alegando que “las autoridades no participan en la solución de estos temas. Vayan a resolverlo a nivel familiar.”

La salvación en nombre del amor
El 57% de las personas encuestadas reconoce vivir en pareja. A la pregunta de cómo conocieron a su cónyuge, cerca del 90% señaló a las mujeres heterosexuales de clase media y clase media alta como canalizadoras en materia de captación de las víctimas más demandadas en el mercado de la prostitución masculina: las niñas y niños transgénero, cuyas edades oscilan entre los doce y los diecinueve años. El segundo estamento de captación se produce cuando las víctimas huyen del hogar de sus padres o de familiares de segunda línea. Se marchan sin documentos, sin ropa de cambio, sin formación, sin dinero.

Y, a pesar de que más de la mitad de las personas encuestadas reconocen tener pareja, también admiten que no conviven con ellas: se alojan en viviendas de personas de la comunidad LGTBIQ+. Cerca del 50% sostiene que los encuentros con sus parejas se producen en viviendas de amistades y personas conocidas; el 18% de la muestra se ve con las parejas en las residencias y hoteles; el 6% solo se encuentra en los vehículos personales de la pareja que está en el armario para hablar y mantener relaciones sexuales; y el 10% reside en viviendas particulares cuyo alquiler costea la pareja que está en el armario.

El proceso de captación se produce en espacios como las entradas, permanencia y salidas de los colegios, las curanderías e iglesias y los hogares familiares o de acogida. Además, en las tiendas de ropa, cosmética y de alimentación propiedad de familiares y amistades de personas homosexuales; los restaurantes, pubs discotecas y cualquier espacio relacionado con el ocio. La vida en pareja es muy difícil, sostienen. A la pregunta de “si tienen libertad de entrar y salir de la casa de residencia”, financiada o no por la pareja, solo el 7% reconoce disfrutar de la libertad de circulación, de movimiento, y de elegir amistades. El 38% indicó que tiene prohibidas todo tipo de amistades. Más del 50% de la muestra reconoce que la búsqueda de recursos económicos para sobrevivir sin importar el medio, constituye una recomendación y a largo plazo una imposición por parte de las parejas para traer dinero a casa.

Las mujeres heterosexuales de clase media y clase media alta, además de canalizar la captación y el traslado —esta última función también la ejercen personas de la comunidad LGTBIQ+ y adolescentes heterosexuales—, también disponen de viviendas privadas para acoger a las niñas y mujeres transgénero. En estos casos, las víctimas disfrutan en un primer momento del acceso a bienes básicos —comida, ropa, medicinas, matrícula y material escolar, teléfonos móviles, etc.—, pero el coste de la vivienda, la manutención a las víctimas de la trata y la paga a la tratante, le corresponden al varón o varones que consumen la prostitución.

Las mujeres heterosexuales ejercen el papel de tapadera para los consumidores de la prostitución y de cara a la comunidad, son sus amistades, amantes o parientes. En estas viviendas —en las que se alojan también adolescentes heterosexuales que son trabajadoras sexuales—, las víctimas apenas salen a la calle de día. Las viviendas adaptadas para este fin se rigen por otras normas fundamentales. Tienen prohibido dialogar con el cliente al que solo ven mientras mantienen relaciones sexuales y en habitaciones de muy poca visibilidad. Tienen prohibido tomar el contacto telefónico y redes sociales del cliente. Tienen prohibido saludar en la calle al cliente y hablar de él. La comunicación con el cliente es nula incluso cuando mantienen relaciones sexuales.

La deuda adquirida es infinita. Las parejas y las mujeres heterosexuales la contabilizan a partir de la alimentación comprada desde que residieran con las familias de nacimiento, se amplía desde que empezaran a convivir en los espacios controlados por las tratantes, y finaliza en el momento que pretendieran romper la relación y huir. La deuda se extiende y se contabiliza en la ropa comprada, la peluquería, la manicura, el pelo postizo, el uso de los electrodomésticos, la matrícula y el material escolar si hubiese, etc. En el caso de que las víctimas huyeran de la casa familiar con documentación personal —la partida de bautismo, el documento de identidad personal, el pasaporte, el carnet del censo—, o que la documentación se hiciera en pareja con los fondos de tratante, también se confiscan.

La familia siempre vuelve en nombre del amor
La familia siempre vuelve para salvar a las niñas y mujeres transgénero en nombre del amor. El 9% de las personas LGTBIQ+ encuestadas recuerda que la familia pidió perdón después de mucho tiempo, reconociendo que fue un error el uso de las terapias de conversión, pero cerca del 80% carece de residencia fija por los desalojos y huidas constantes. La persecución familiar, explican, constituye la base de la inestabilidad en sus vidas. Los desalojos se producen de forma abrupta, con ayuda de las fuerzas armadas y cuerpos de seguridad del Estado pagados por las familias.

Las familias justifican la persecución en nombre de la salvación. Tienen la misión de salvar a sus descendientes de la homosexualidad. Y a cambio de recuperar el status de hijo/a, las niñas y mujeres transgénero reciben la orden de someterse de nuevo a las terapias de conversión centradas en la maternidad forzada y violencia sexual. El resultado promueve la trata de personas porque las familias, además de sus documentos personales, retienen también a sus descendientes reproducidos mediante maternidad forzada para protegerlos de la enfermedad de la homosexualidad de sus madres. De hecho, el 40% de las personas encuestadas reconoce que la relación familiar mejora notablemente a cambio del dinero mensual que les ofrecen a sus parientes en nombre de la manutención a la descendencia que tuvieron como resultado de las terapias de conversión. Apenas pueden pasar tiempo con los y las bebés y solo en el hogar familiar con la presencia de una persona mayor conocedora de mecanismos de prevención del contagio de la homosexualidad de madres a la prole.

Empleo y traslado
La principal fuente de ingresos de las niñas y mujeres transgénero es el trabajo sexual, reconoce cerca de la totalidad de las encuestadas. Practican la prostitución ajena —facilitando el acceso de los clientes a las niñas y mujeres heterosexuales— y propia —algunas personas de la comunidad LGTBIQ+ los acogen cuando las familias los repudian y en nombre de la salvación, canalizan la clientela que demanda servicios sexuales—.

En el caso de las que han huido de diferentes captoras y captores, la búsqueda de la clientela se concentra en espacios nocturnos de ocio, frecuentado por la clase alta y media alta. El 74% de las personas encuestadas reconocen haber viajado o trasladado a trabajadoras/es sexuales—adolescentes heterosexuales y LGTBIQ preferentemente— alguna vez, por lo que las personas de la comunidad son víctimas de la trata y tratantes, con un pagador principal: el cliente. Los viajes se han realizado en el país entre Bata, Malabo y lugares de ocio ubicados en zonas turísticas de la periferia como la ciudad de Oyala y ciudad de Mbini.

El 10% de la muestra especificó los lugares de empleo, todos relacionados con el ocio y la noche. Al ser preguntadas por el origen de los recursos económicos que disponen para vivir, más de la mitad de las niñas y mujeres transgénero indicó el trabajo sexual, que compaginan con profesiones como la peluquería, la moda, el maquillaje y la estética.

La muestra de la encuesta indica que los recursos adquiridos en el mercado de trabajo tienen varios destinos. El 30% de los beneficios son para miembros de la comunidad LGTBIQ+ a cambio de alojamiento y protección, el 34% se lo llevan las parejas y mujeres o amigas heterosexuales, y cerca del 40% apunta a la familia. El trabajo, formal e informal, se adquiere de muchas maneras. El 41% consiguió empleo a través de las redes sociales, el 31% mediante amigas heterosexuales, el resto de la muestra mediante la comunidad LGTBIQ+.

Sostiene la mayoría de la muestra que existen empresas que solo requieren de personal LGTBIQ+ por varias razones. Primera razón, nunca se acercarían a las instituciones jurídicas para demandar a la entidad por despido improcedente. Segundo, no exigen un contrato de trabajo y aunque lo exigieran, no lo conseguirían. De la muestra seleccionada, ninguna persona está contratada. Tercero, pueden ser expulsadas del trabajo sin necesidad de ser liquidadas, los salarios que cobran son muy pobres en comparación con las personas heterosexuales, etc.

El 10% de las niñas y mujeres transgénero se identifica como autónomo, especialmente en el campo de la estética y el maquillaje. Son lideresas en estas profesiones. Su formación se ha desarrollado a través de las redes sociales. Las escuelas, por el acoso homofóbico, no constituyen un entorno favorable para su escolarización. Trabajan de esteticistas y maquilladoras para las personas más glamurosas del país y en los eventos de moda selectivos.

Al menos la mitad de las niñas y mujeres transgénero entrevistadas indica que las direcciones de las instituciones que cuentan con su mano de obra, al cabo de unas semanas, amplía el abanico de servicios para los que han sido contratadas.

En los establecimientos de trabajo —pubs, restaurantes, discotecas, especialmente en la noche—se reproducen las estrategias de captación que se dan en los colegios. Reciben la orden de “atraer a niñas heterosexuales adolescentes para que los hombres heterosexuales encuentren atractivos los locales de ocio”, reconoce la mayoría de las encuestadas.

Las directivas de las empresas para las que trabajan pactan además citas de encuentros sexuales entre ellas y los clientes como condición para mantenerse en el empleo. Y, es más, aparte del trabajo objeto de contrato, se amplían otras funciones como la realización de labores del hogar sin salario, en las viviendas de la dirección de la empresa. El horario de trabajo y los turnos son inestables, reconoce el 10% y a lo largo del día, cuando son restaurantes y bares, las personas disidentes sexuales solo trabajan en espacios invisibles como la cocina, y casi nunca en atención a la clientela.

Los trabajos que se van agregando a los pactados en el contrato verbal —servicios sexuales a la clientela, tareas de hogar en las viviendas personales de la clientela, captación de adolescentes transgénero, etc.—, según el 38% de las mujeres y niñas transgénero, no se pagan. No obstante, un 3% reconoce haber recibido un porcentaje decidido por la directiva de la entidad empleadora a cambio de servicios prestados extraordinarios.
  • (I) El Plan Nacional de Acción para la Prevención y Lucha contra la Trata de personas (2019-2021) se sustenta, por un lado, en el compromiso de los poderes públicos de la erradicación de la trata de personas a partir del marco legal en vigor. Por otro lado, se visibilizan en el apartado II titulado «Antecedentes», dos particularidades: el no reconocimiento por parte de los poderes públicos de la trata de personas como un problema arraigado en Guinea Ecuatorial sino un mal importado, y la necesidad de complacer a los Estados Unidos —un aliado destacado en materia petrolífera— en las relaciones diplomáticas.
  • (II) Somos parte del Mundo es una asociación en proceso de legalización que trabaja en la defensa de los derechos de las mujeres y de las personas homosexuales.
  • (III) El Protocolo de Parlemo es una herramienta internacional creada para prevenir, combatir y sancionar la trata de personas, especialmente mujeres, niñas y niños, que complementa la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Trasnacional.
  • (IV) Gonzalo Abaha, autor de la novela 'Las ratas también se enamoran', publica en breve, en el marco del Worldpride 2022, un artículo que desarrolla el papel de las familias, principal estamento de la trata de personas en Guinea Ecuatorial.

martes, 7 de junio de 2022

#hemeroteca #abolicionismo | El Congreso da luz verde a la ley del PSOE para abolir la prostitución con los votos del PP y Podemos dividido

Nius / Adriana Lastra aplaude a la bancada socialista //

El Congreso da luz verde a la ley del PSOE para abolir la prostitución con los votos del PP y Podemos dividido.

Los comunes de Ada Colau votan en contra y denuncian que la ley criminaliza y estigmatiza a las prostitutas. ERC también vota en contra, el PNV y Bildu se abstienen y el PP vota sí con el argumento de que la prostitución es una forma de violencia. Los socialistas proponen modificar el Código Penal para aumentar las penas contra los proxenetas y multas para los clientes.
María Galán Cuello de Oro | Nius, 2022-06-07
https://www.niusdiario.es/nacional/politica/20220607/congreso-luz-verde-ley-psoe-abolir-prostitucion-votos-pp-podemos-dividido_18_06676485.html 

El Congreso ha dado vía libre para abordar el complejo y delicado asunto de la prostitución en España en un debate parlamentario de alto voltaje donde el bloque de la investidura se ha dividido. Es solo el primer paso, pero una mayoría de la Cámara ha aprobado la toma en consideración de la proposición de ley del PSOE que promulga abolir la prostitución. Los socialistas quieren acabar con el proxenetismo modificando el artículo 187 del Código Penal para castigarlo de forma general "sin exigir relación de explotación".

Todos los grupos, incluso los que han votado a favor como Podemos o los que se han abstenido para favorecer el debate, han mostrado sus reparos y críticas a la redacción que han hecho los socialistas. Los que la han rechazado como ERC o Ciudadanos directamente acusan al PSOE de hacer un texto únicamente punitivo, sin tener en cuenta a las mujeres que ejercen la prostitución y con un aire de censura "lleno de moralina". El PP, en esta ocasión, ha votado a favor de la tramitación y Vox se ha abstenido. El resultado de la votación ha sido 232 a favor, 38 en contra y 69 abstenciones.

45.000 mujeres explotadas sexualmente
Es una iniciativa clave para el Partido Socialista que hace bandera del abolicionismo. La número dos del partido, Adriana Lastra, es la que ha subido a la tribuna de oradores para defender la proposición con los datos del Ministerio del Interior por delante que señalan que hay 45.000 mujeres en España que son explotadas sexualmente. "¿Hasta cuando vamos a tener que seguir esperando?", se ha preguntado la dirigente socialista que ha enfatizado que "en democracia las mujeres ni se compran ni se venden". Para la vicesecretaria del PSOE, la prostitución es el último residuo del sistema esclavista.

"No hay libertad en los prostíbulos", ha afirmado Lastra que defiende que se trata de una "propuesta de país" abierta al pacto con todos los grupos parlamentarios. El PSOE sostiene que el objetivo es perseguir penalmente el proxenetismo y a los que se lucran con la explotación sexual para proteger a las víctimas de la prostitución. "Quien diga que esta ley va contra las mujeres prostituidas miente", ha clamado Lastra.

El PP ha respaldado la proposición con el argumento de que la prostitución es una "forma de violencia contra las mujeres". A partir de ahora comienza la tramitación parlamentaria que habrá que ver como acaba aunque fuentes del PSOE señalan que la intención es que la ley pueda estar aprobada esta legislatura.

Unidas Podemos se divide
La proposición de ley ha generado un importante debate interno en Unidas Podemos que se ha dividido a la hora de la votación. El partido que dirige Ione Belarra ha votado a favor para facilitar la tramitación aunque no comparte el texto del PSOE y muestra su preocupación por la situación de mayor vulnerabilidad en la que podrían quedar las trabajadoras sexuales. Los diputados de En Comú Podem se han desmarcado del grupo y han votado en contra. Solo el diputado de la confluencia catalana Ismael Cortés ha votado a favor.

El grupo había decidido dar libertad de voto ante el rechazo frontal de los comunes que apuestan por la regulación y no por la abolición de la prostitución. Los diputados de la formación de Ada Colau creen que el castigo a los dueños de los locales donde se ejerce la prostitución aboca a las mujeres a la clandestinidad con peores condiciones de trabajo y de salud. Denuncian que la ley criminalizará y estigmatizará a algunas mujeres para las que no se contempla ninguna medida social.

"Pataleta" y "calentón" del PSOE
Esta iniciativa, que los socialistas han querido agilizar al máximo, tiene su origen en una enmienda del PSOE en la llamada ley del sólo sí es sí que generó el rechazo de los principales socios parlamentarios del Gobierno, incluido Podemos. Los socialistas la retiraron para que una de las leyes estrella del Ministerio de Igualdad no peligrase, pero utilizaron el mismo texto para registrar la proposición aprobada este martes.

Los aliados parlamentarios del Gobierno como ERC, PNV o Bildu no han apoyado el texto, aunque los vascos se han abstenido. Todos han coincidido en la necesidad de un debate sosegado sobre la explotación sexual y garantizar los derechos y la calidad de vida de las mujeres que ejercen la prostitución.

No comparten que el PSOE solo haya optado solo por el castigo y no haya contemplado medidas sociales para las trabajadoras sexuales. Varios grupos han reclamado además la reforma de la ley de extranjería para evitar que las mujeres en situación irregular se vean abocadas a ser explotadas.

Denuncian además las prisas de los socialistas. El PNV habla de "calentón" y "pataleta" del PSOE tras ver como la enmienda iba a ser rechazada en la Ley de Libertad Sexual.

Prisión y multas para los clientes
El cambio en el Código Penal que propone el PSOE implicaría un castigo de prisión de entre 3 y 6 años y multas a quien, empleando violencia, intimidación, o abusando de una situación de superioridad, o de necesidad o vulnerabilidad de la víctima, determine a una persona a ejercer o mantenerse en la prostitución. Recupera además la tercería locativa que castiga a los que con ánimo de lucro cedan bienes inmuebles o locales para favorecer el ejercicio de la prostitución.

Se multará a los clientes de la prostitución. Los socialistas consideran que los que acuden a esas mujeres están vulnerando los derechos humanos y son los que posibilitan en último término que se produzca. El reproche penal que propone el PSOE en su texto son multas de 12 a 24 meses que se elevan a prisión si las personas que prestan el acto sexual son menores.

La proposición no incluye medidas para prohibir la pornografía aunque es una de las reivindicaciones de una parte de movimiento feminista en España. Los socialistas sostienen que la ley es para luchar contra la trata, la explotación sexual y el ejercicio de la prostitución, pero para regular la industria del porno. 
 

Y TAMBIÉN…
Manifestación de prostitutas en Madrid contra la nueva ley que avanza hacia la abolición: "Repartimos felicidad".

Decenas de trabajadoras sexuales se han concentrado frente al PSOE, el PP y el Congreso para protestar por la ley que pretende abolir la prostitución. La plataforma convocante asegura que en España 150.000 personas se dedican a este negocio. Reclaman una legislación similar a la que tienen en Países Bajos y otros estados de la Unión Europea.
Nius, 2022-06-22
https://www.niusdiario.es/sociedad/igualdad/20220622/manifestacion-prostitutas-madrid-ferraz-contra-ley-psoe-abolicion-prostitucion-repartimos-felicidad_18_06822389.html
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Las prostitutas se levantan contra el Gobierno.

Más de 2.500 trabajadoras del sexo se manifiestan frente la sede del PSOE para frenar la ley abolicionista que podría aprobarse en octubre.
Ángel Nieto Lorasque | La Razón, 2022-06-23
https://www.larazon.es/sociedad/20220623/2krwmfoblffz7c5rww63zpo43m.html

domingo, 20 de marzo de 2022

#hemeroteca #lgtbifobia #violenciamachista | Mujeres y personas LGTBI que escapan de Ucrania por la guerra se topan con otras violencias

infoLibre / Huyendo de la guerra /

Mujeres y personas LGTBI que escapan de Ucrania por la guerra se topan con otras violencias.

La vulneración de los derechos humanos de las mujeres es la "tónica general en cualquier desplazamiento masivo", señala Marta González, portavoz de Proyecto Esperanza. El colectivo LGTBI también está en el punto de mira: las mujeres trans son consideradas administrativamente hombres y deben quedarse en el territorio para enfrentarse a la guerra.
Sabela Rodríguez Álvarez | infoLibre, 2022-03-20
https://www.infolibre.es/internacional/escapar-guerra-encontrar-violencia-riesgo-mujeres-personas-lgtbi-ucrania_1_1222860.html 

Ucrania, 2014. El creciente conflicto en el país, alertan los organismos internacionales, es caldo de cultivo para la violencia contra las mujeres. Años más tarde, algunos datos. El Comité para la Eliminación contra la Discriminación de la Mujer (CEDAW) redacta en 2017 un informe sobre las consecuencias de la progresiva destrucción del empleo público, esencialmente femenino, como consecuencia de la crisis; en 2018 la Academia Folke Bernadotte describe el incremento del nivel de la violencia de género y la reducción del apoyo institucional a las víctimas y en 2019 otro estudio trazado por la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE) señala que alrededor del 75% de las ucranianas afirma haber sufrido alguna forma de violencia desde los quince años. La pandemia, señala el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), disparó las llamadas de socorro por violencia doméstica un 23%. En 2020, Aministía Internacional hablaba de una "epidemia de violencia contra las mujeres en la región oriental asolada por el conflicto". A esa violencia hay que añadirle ahora otros muchos apellidos: trata, prostitución, violaciones, matrimonios forzados.

Son las consecuencias de la guerra. Y no son anecdóticas ni hipotéticas: "Todos los estudios a nivel internacional, tanto de las Naciones Unidas como del Consejo de Europa, hablan de las consecuencias específicas de la guerra sobre las mujeres". Lo cuenta Marta González, coordinadora del área de Sensibilización en Proyecto Esperanza. La pobreza, la falta de oportunidades, el riesgo de persecución y la vulnerabilidad "se multiplican" durante los conflictos armados, argumenta, como consecuencia de la dificultad de acceso a los recursos básicos, a un alojamiento seguro y la falta de protección por parte del Estado. Todo ello, continúa, conduce a un enemigo potente: la trata. "Tanto fuera como dentro de las fronteras del propio país en guerra, las mujeres pueden ser captadas por alguien que abusando de ellas las somete a explotación, siendo la sexual la predominante", añade. Pero también hay otras formas de trata que se nutren de la extrema necesidad, menciona, como aquella con fines laborales, matrimonios forzados o la comisión de delitos.

Desde el inicio de la invasión rusa, tres millones de personas han salido de Ucrania, el 90% mujeres y niños, según la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). Bruselas ya ha alertado del riesgo de que traficantes capten a mujeres y niños ucranianos en su huida hacia la Unión Europea: "Existe un enorme problema con el tráfico de personas", señaló esta semana la comisaria de Interior, Yvla Johansson. En Ucrania, Rusia y otros países de Europa del Este, el 80% de las víctimas de la trata con fines de explotación sexual son mujeres jóvenes, el 10% niñas y el 10% niños, documenta la ONG Plan International. Stefano Fino es portavoz de la organización y acaba de pasar diez días en misión especial en Polonia. "Hablamos de personas no acompañadas que asumen un alto riesgo de violencia, abuso, explotación y trata" una vez huyen de la zona de conflicto, reseña el voluntario.

Entre la oleada de solidaridad generalizada, continúa, emergen casi inevitablemente las malas intenciones: "Sin un control efectivo existe un riesgo alto de que puedan aparecer personas sin buenas intenciones, es muy complicado controlar eso", relata Fino. "Hemos escuchado casos de mujeres jóvenes a las que algunos hombres les ofrecen transporte o casa" y que tras la intervención de las autoridades o las organizaciones asentadas en la zona "desaparecen". En algunos países fronterizos se han reportado ya intentos de abuso y explotación a cambio de alojamiento.

Es precisamente de la situación de vulnerabilidad de la que se aprovechan los captadores: "Salir del país huyendo de una guerra, velando por sobrevivir, sin recursos económicos propios, facilita que esas mujeres puedan ser engañadas, manipuladas y captadas por alguien sin escrúpulos que se aprovecha del contexto", completa González. Esto, añade, "es por desgracia la tónica general en cualquier desplazamiento masivo de personas en situación de conflicto". Más aún cuando la problemática era previa: la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) identificó el año pasado más de un millar de víctimas del tráfico de personas en Ucrania.

Prevenir y evitar la exclusión
Tras el estallido de la guerra, las primeras salidas fueron protagonizadas por "personas con familiares o conocidos de confianza en otros países europeos que sí tenían una pequeña garantía de acogida", pero posteriormente se produce una "salida más desesperada de gente que no cuenta con el apoyo de nadie", apunta González, por lo que están "mucho más expuestas". En ese contexto, "es muy importante la capacidad de respuesta que se dé y las salidas reales en los países de destino". La fórmula, como siempre, pasa por la integración. Y eso significa techo, trabajo y acceso a servicios básicos. De lo contrario, advierte la experta, se estarán generando "bolsas enormes de exclusión". La prevención es clave y solo será posible, inciden las voces consultadas, a través de la formación continuada y un acceso a recursos sostenido en el tiempo.

Cuando ese pilar básico falla, recuperar a las mujeres que ya han sido arrastradas a las redes de trata es una tarea titánica. "A veces no entendemos la complejidad de la trata, tenemos un caso tipo en mente, pero hay muchos más", detalla González. La trata interna es también una realidad y muchas veces abarca amplias categorías, más allá del rédito económico, como por ejemplo el uso de mujeres "esclavas sexuales o domésticas en beneficio propio, matrimonios forzados o tráfico de drogas". España, ante esa coyuntura, tiene la capacidad y la responsabilidad de mover ficha mediante el despliegue de una ley integral contra la trata, un compromiso del Gobierno que los colectivos llevan años demandando.

¿Y qué pasa con las que se quedan en Ucrania? El incremento de la violencia machista está en el punto de mira de las organizaciones, pero también la exclusión y la explotación producto de la pobreza, situaciones que engrosan la proliferación de prácticas como la gestación subrogada. Pero en ese contexto, existe también otro colectivo especialmente vulnerable: la comunidad LGTBI. Lo explica Óscar Rodríguez, vocal de relaciones externas de la FELGTBI. Existen, a su juicio, dos grandes grupos perjudicados: las mujeres trans y los hombres homosexuales. En el primer caso, las mujeres trans "no son reconocidas administrativamente como mujeres", por lo que deben quedarse en el territorio para empuñar un arma. "Muchas mujeres trans intentan huir para no tener que luchar ni enfrentarse a la violencia sexual por parte del ejército, tanto el ruso como el ucraniano", señala al otro lado del teléfono, pero no todas lo consiguen. En el caso de los hombres gais, el activista pronostica episodios de "homofobia y violencia por parte de sus compañeros de regimientos militares".

Y a quienes logran huir, perfila, no siempre les espera un destino seguro. Territorios fronterizos como Polonia o Moldavia "no son precisamente países de referencia en respetar los derechos LGTBI", advierte. En Polonia, el partido ultra en el poder, Ley y Justicia (PiS), ha embestido reiteradamente contra el colectivo y desde 2020 varias regiones del país han llegado incluso a proclamarse "zonas libres de ideología LGTBI". En ese sentido, el activista apuesta por medidas como la apertura de centros de acogida para personas del colectivo en los países de destino, pensados para poder "vivir en espacios seguros". Escapar de una guerra es prioritario, pero muchas veces la hostilidad también campa a sus anchas en algunas de las democracias europeas.

domingo, 23 de enero de 2022

#hemeroteca #menores #explotacionsexual | La impotencia del centro de menores de una víctima de la trama en Madrid: “No podemos hacer nada”

El Diario

La impotencia del centro de menores de una víctima de la trama en Madrid: “No podemos hacer nada”.

El sumario desvela la desesperación de los trabajadores para evitar situaciones como las de las niñas prostituidas en Madrid. Expertos apuntan a las carencias del sistema para proteger a las víctimas en estas situaciones tan extremas.
Patricia Gea / Alberto Pozas | El Diario, 2022-01-23
https://www.eldiario.es/politica/impotencia-centro-menores-victima-trama-madrid-no_1_8674563.html

El sumario del caso de las chicas prostituidas en Madrid revela cómo los centros de menores son uno de los lugares preferidos por los proxenetas para captar a las víctimas más vulnerables. No es el único y Madrid no es la única región en la que ha pasado en los últimos años: Catalunya, Castilla y León, Baleares o la Comunidad Valenciana son algunos lugares donde la Justicia ha tenido que intervenir en casos de menores tuteladas o internas en residencias que han caído en las garras de estas tramas. Los propios trabajadores de los centros, cuyas declaraciones constan en el sumario del caso de Madrid, reconocen que con sus medios no pueden hacer frente de manera efectiva a estas situaciones: "No podemos hacer nada".

Fuentes especializadas en este tipo de criminalidad reconocen que el sistema de los centros de menores no es el idóneo para proteger a las jóvenes que sufren este tipo de delito. "Lo mejor sería el acogimiento familiar", explican, pero es una opción más compleja y con menos implantación. El clamor de la Fiscalía de Córdoba es significativo: "Resulta lamentable que no existan centros para menores con indicadores de víctimas de trata", recoge la última memoria de la Fiscalía General relativa a los datos de 2020. Los datos de la Asociación Estatal de Acogimiento Familiar (ASEAF) revelan que, a nivel nacional, en 2019 había más de 23.000 menores tutelados en centros y más de 19.000 en acogimiento familiar. En ese contexto, estas mismas fuentes explican a elDiario.es que el régimen abierto en que viven estas jóvenes impide coartar su movilidad si no han cometido ninguna infracción, más aún teniendo en cuenta que están siendo víctimas.

El sistema de protección a los menores tutelados por las administraciones tiene carencias desde el primer eslabón. La Ley de Protección a la Infancia y la Adolescencia se modificó en 2015 introduciendo por primera vez, entre otros puntos, la obligación de dar prioridad al acogimiento familiar frente al residencial, pero aún así más de la mitad de los niños y niñas que entran en el sistema van directamente a centros de menores o pisos tutelados. “Hace falta un cambio de modelo al completo como el que se ha hecho en otros países. En España ahora tenemos todo lo necesario: el marco legal, una partida de fondos europeos dedicada a la protección de estos niños y al Comité de Derechos del Niño de las Naciones Unidas empujando para desinstitucionalizarles”, explica Adriana de la Osa, que forma parte de la Asociación Estatal de Acogimiento Familiar (ASEAF). Cree que están todos los elementos a favor para que esto se pueda llevar a cabo y que “solo se necesita voluntad política: primero desde el Gobierno central y luego desde las comunidades”.

El reparto de los recursos, destinados hasta ahora mayoritariamente al acogimiento residencial, es clave para que empiece a cumplirse lo establecido en la ley. “Hay un exceso de recursos para el acogimiento residencial y una parte ínfima para el familiar”, añade la presidenta de ASEAF, María Araúz de Robles. Un informe de la Cámara de Cuentas de Andalucía que fiscalizaba el programa de atención a la infancia de la comunidad recogió en 2018 que el gasto mensual en un menor en acogimiento familiar remunerado es de 424 euros, mientras que el gasto medio de un menor que vive en una residencia es de 3.370 euros.

La cuantía que perciben los acogedores varía en función de la comunidad. La horquilla de diferencia es de más de 2.000 euros anuales, según el Análisis Económico del Acogimiento Familiar en España, dirigido por el catedrático de la Universidad Complutense de Madrid Francesco Sandulli. “Si los recursos se reorientasen podríamos, incluso con menos dinero, posibilitar que todos los niños estuvieran en una familia”. Pero, por el contrario, en los últimos años se ha incrementado el número de centros de menores. Según los datos del Ministerio de Derechos Sociales, en 2019 se sumaron 124 residencias más, hasta alcanzar las 1.228 en toda España. La mayoría de ellas, el 80%, están gestionadas por entidades colaboradoras que acceden por concurso mientras que el 20% son de titularidad pública. Es decir, el peso de agentes privados y subcontratas en los centros de menores es muy grande y pese a que la mayoría de los recursos públicos se destinan a este tipo de acogimiento sigue mostrando debilidades y carencias.

"Las limitaciones de nuestros recursos"
Muchas veces, además, las propias menores no reconocen el delito en el que están atrapadas y se escapan continuamente. Y esa es una foto que se repite en multitud de casos juzgados y sentenciados por tribunales de todo el país. Lo explicaron con impotencia, por ejemplo, trabajadores de los centros donde estaban las chicas sometidas por la trama de Madrid: "Es una niña muy influenciable, que tiende a relacionarse con gente conflictiva, que desde que ha empezado a salir es muy de estar por la calle con gente mayor y que busca el afecto de los mayores, los cuales hacen de ella lo que quieren", dijo ante la Policía Nacional un trabajador de uno de los centros sobre una de las víctimas, de 14 años.

"No podemos hacer nada", añadió este trabajador. Un informe del centro aportado a la causa es más explícito: "La situación es insostenible, claramente tiene un problema de adicción y no podemos saber qué está haciendo para conseguir las sustancias ni a lo que se expone", dice el documento. La irrupción de la pandemia empeoró la situación, su familia no era una opción y el centro solicitó el ingreso en un régimen cerrado como consecuencia de su "situación de desprotección" y las "limitaciones" del centro para tratarla.

Rodrigo Andújar, educador social en un piso tutelado en la Comunidad de Madrid, cuenta cómo es el procedimiento para abrir un nuevo centro y decidir a quién se adjudica su gestión. “En función de las necesidades que la comunidad identifique, decide abrir centros o pisos tutelados nuevos para los que varias asociaciones o fundaciones presentan sus proyectos de gestión. Entonces, mediante un concurso público se les concede a unas u otras y lo que más prima en esa selección es la parte económica. Si lo haces por el menor precio posible, es tuyo”, afirma.

Esto, añade, deja sobre el escenario un sistema con insuficiencias en lo material y lo personal. “Ya lo vimos con el centro de Hortaleza, cientos de menores en un espacio para cuarenta, hacinados y con pocos cuidadores. Hay falta de personal y las condiciones son muy malas, lo que repercute en el bienestar de los trabajadores y, por lo tanto, de los menores, a los que no se puede atender con el trato individualizado que requieren”.

La situación se ha intensificado con la pandemia y ha puesto de manifiesto los problemas estructurales en el funcionamiento de los centros y pisos. Así lo ha denunciado esta semana el sindicato Comisiones Obreras en un comunicado en el que afirma que “las plantillas se han reducido en algunos casos a la mitad por los contagios COVID-19”. Esas bajas (tal y como ya sucedía antes de la pandemia) no se sustituyen y, según los afectados, se están viviendo situaciones insostenibles”, añade la organización sindical.

"Estamos con personal doblando turnos, renunciando a las vacaciones o posponiéndolas... Además, en general, hay mucha inestabilidad porque al estar mal pagado y ser unas condiciones duras y complejas muchos profesionales suelen dejar el puesto de trabajo en un periodo muy breve”, explica Andújar. Algo que juega en contra del vínculo que se establece entre los cuidadores y los residentes, niños y niñas que atraviesan difíciles circunstancias vitales, que han sido alejados de sus familias biológicas y que necesitan la mayor estabilidad posible.

Un modelo residencial deficitario
“Hay varios problemas aquí. Uno de ellos tiene que ver con una visión de conjunto en la que se entiende, tanto por parte de administraciones como de ciudadanos, el gasto social como eso, un gasto. Pero debería verse como una inversión que repercute en el presente y futuro de los menores y del conjunto de la población”, afirma el educador. “El otro hándicap es que, en concreto, las administraciones no ven esta situación como un problema sino como una oportunidad para sacar provecho con las asociaciones y fundaciones que gestionan las residencias”, añade.

Isabel Galvín, secretaria general de la Federación Enseñanza de CCOO Madrid, comparte que “el problema de fondo es que el modelo externaliza la atención de los menores con un modelo deficitario, que no se ajusta a las necesidades a las que debería responder”. Asegura que las empresas acceden a la gestión de los centros con pliegos de condiciones que concurren a la baja y el servicio que se presta es absolutamente de mínimos. Andújar añade que “ni siquiera se cumplen las condiciones que vienen en los pliegos, sobre todo en lo que respecta al personal contratado para atender a los críos”.

Para acabar de perfilar un sistema de protección integral y eficiente para estos menores, el educador cree que se necesita además formación específica para que todos los profesionales puedan identificar las situaciones a las que se ven expuestos dada su vulnerabilidad, como la trata. “Estos chicos y chicas, por sus circunstancias vitales, pueden tener problemas de comportamiento, de adicciones o de salud mental que necesitan una atención específica. Al no haber recursos para darles esa atención total, pasan cosas como lo que hemos visto, hay niñas en situación de trata y nadie repara en ello porque los profesionales no dan abasto. Hay una serie de indicadores psicológicos, físicos y conductuales que no se ajustan a su etapa del desarrollo y que nos alertan de que pueden estar viviendo una situación así, y es fundamental que haya personal suficiente y formado para identificarlo, denunciarlo y abordarlo”, afirma.

Los casos de Baleares y Valencia
En el último año y medio estos casos, que ocurren desde hace una década, se han convertido también en un arma arrojadiza política. En las Islas Baleares, por ejemplo, la Fiscalía llegó a abrir una investigación para dilucidar si existía una trama coordinada dentro del Instituto Mallorquín de Asuntos Sociales (IMAS) para explotar sexualmente a menores tuteladas aunque el caso quedó archivado en octubre de 2020. No se pudo probar la existencia de una organización en el seno del organismo público. Y el fiscal superior Bartomeu Barceló declaró que había habido "casos aislados de prostitución de menores tutelados" pero que se investigaban en cuanto se tenía conocimiento de ello.

El caso estalló cuando una menor tutelada por el IMAS denunció haber sido víctima de una violación grupal, una denuncia que dio pie a investigar si existía una trama dentro del organismo público que habría afectado a más de 15 menores tutelados. Las diligencias de la Fiscalía fueron archivadas al no poder probar que existiera esa red de prostitución, pero desde entonces la Policía, la Fiscalía y los tribunales han destapado, investigado e incluso condenado diversos casos ocurridos en las islas. El Govern reconoció que había despedido a cinco trabajadores por hechos de este tipo. "A mi intentaron prostituirme en los años noventa", relató a este periódico Joana Molinas, que fue una niña tuteada.

En septiembre del año pasado, por ejemplo, la Policía Nacional lanzaba la 'operación Bakana' con 17 detenidos por prostituir a menores fugadas de estos centros. Apenas unos días después, el Tribunal Superior de Justicia de Baleares confirmaba una condena de ocho años y medio de cárcel a un proxeneta por prostituir a varias menores tuteladas de Calvià en hoteles de la ciudad. A finales de octubre del año pasado el mismo tribunal confirmó que tres hombres habían sido enviados a prisión provisional acusados de abusar de una menor tutelada que se había fugado de uno de estos centros en la misma ciudad.

Otro caso con gran presencia en la vida judicial pero también en la política es la de la menor tutelada que sufrió abusos a manos de Luis Ramírez, educador del centro donde estaba acogida y exmarido de la vicepresidenta valenciana Mónica Oltra. En septiembre del año pasado el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana confirmó una condena de cinco años de cárcel para él. La sentencia no declaró la responsabilidad económica subsidiaria de la Generalitat pero sí criticó con dureza la actitud de la administración regional al elaborar un informe, a través del Servicio de Atención a Menores Víctimas de Abusos Sexuales, "completamente al margen de este procedimiento", algo que para los jueces "no es una actuación muy normal, ni desde luego habitual".

Esa sentencia avaló lo que había dicho previamente la Audiencia Provincial de Valencia sobre ese informe y otro más aportado a la causa: "Podrían estar animados por un interés de exculpar o aminorar una eventual responsabilidad de la Generalitat al haberse producido los abusos en un centro dependiente de la Conselleria por un educador", dijo la primera resolución del caso. Recientemente, la vicepresidenta Mónica Oltra defendió que no existían protocolos concretos sobre cómo informar a Fiscalía cuando estaba al frente de Igualdad.

Casos en todo el país
Como es habitual, los casos más mediáticos o con más presencia en la vida política no son ni los únicos ni los primeros. Y los abusos a menores tuteladas en centros públicos no son una excepción. Las bases de datos de las distintas audiencias provinciales revelan que el carácter especialmente vulnerable de estas menores y la falta de medios de los centros son los ingredientes perfectos para que los proxenetas consigan lo que buscan. Ni el Consejo General del Poder Judicial ni la Fiscalía mantienen una estadística sobre este tipo concreto de casos de abusos y explotación sexual de menores de edad tuteladas o internadas en centros de menores dependientes de las administraciones públicas.

El caso de la menor de Valencia, por ejemplo, no es el único sentenciado por los tribunales. En marzo de 2021 el Tribunal Supremo confirmó una condena de cinco años y medio de presidio para un hombre que prostituyó a dos menores tuteladas en el centro Monteolivete (Valencia), con las que contactó a través de internet. El Supremo dejó claro el impacto que estos crímenes tienen sobre las víctimas, que llegan a normalizar la situación. "Que unas menores perciban esas conductas como algo trivial supone el reflejo del profundo y negativo impacto que actuaciones como ésta dejan en la formación de las menores", dijo el alto tribunal. Los hechos ocurrieron entre 2016 y 2017.

Varios casos ya sentenciados se han dado en distintos centros de Catalunya en los últimos años. En mayo del año pasado, por ejemplo, el Supremo confirmó cuatro años de prisión para un educador de un centro de acogida de Reus por abusar de una niña de 10 años de edad "aprovechando su condición de educador" entre 2012 y 2015. Previamente, en marzo de 2020, el Supremo confirmó otra condena de cuatro años de cárcel para un hombre que prostituyó a dos menores de edad de un centro de menores de Tarragona en 2015. En este caso usaba a las chicas como "compañía con el fin de acompañar a hombres a fiestas, viajes y mantener relaciones sexuales". Sin embargo, los jueces rechazaron que se pudiera aplicar el agravante de aprovecharse de su vulnerabilidad. "El hecho de que estuvieran tuteladas por la Generalitat de Catalunya no las hacía más vulnerables, la tutela administrativa por sí misma no significa mayor vulnerabilidad", dijo la Audiencia de Tarragona.

Otro caso ocurrido en Catalunya fue sentenciado en firme por el Supremo a finales de 2020, cuando un hombre fue condenado a más de 18 años de cárcel por liderar una violación en grupo a una menor tutelada que se había escapado del centro. También hay casos registrados y sentenciados en Castilla y León. En mayo de 2019, por ejemplo, la Audiencia de Burgos impuso más de 14 años de cárcel a un hombre que abusó de una menor tutelada por la Junta y que llegó a prostituir a la víctima en un hostal. La víctima relató que estaba convencida de que el dinero que ganaba iba a ser usado para que ella y el proxeneta, a quien consideraba su pareja, se fueran a vivir juntos.

Los centros de menores de Ceuta y Melilla, donde recalan en primera instancia los menores de edad que llegan solos a nuestro país nadando, en patera o también ocultos en los bajos de vehículos, también son lugares donde habitualmente acuden a 'cazar' los pedófilos. Según explican varias sentencias de los tribunales territoriales y del Supremo, los pederastas aprovechan la situación extremadamente desvalida de estos menores para conseguir que se sometan a sus abusos a cambio de pequeñas cantidades de dinero o de algo de marihuana. Varios han sido condenados por hacerlo con menores de edad no acompañados.

Los casos se reproducen por todos los tribunales territoriales del país. En Albacete, por ejemplo, un hombre fue condenado el año pasado a más de tres años de cárcel por maltratar a una menor de edad tutelada por la Junta de Castilla-La Mancha. En abril del año pasado un joven fue condenado en el País Vasco por maltratar y abusar de una menor tutelada por el Consejo del Menor de Álava que se escapaba del centro en el que estaba interna. El caso destapado hace unas semanas tampoco es el primero de la Comunidad de Madrid. En 2018 un hombre fue condenado a seis años de cárcel por violar a una menor tutelada que estaba interna en un centro de menores. Un caso en el que el Ejecutivo regional se personó como acusación.