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miércoles, 2 de abril de 2025

#hemeroteca #cine #moda #testimonios | La película recoge la única entrevista (inédita) que el diseñador nacido en Pasaia Paco Rabanne

Paco Rabanne //

La película recoge la única entrevista (inédita) que el diseñador nacido en Pasaia Paco Rabanne concedió en los últimos 20 años de su vida

EFE | Noticias de Gipuzkoa, 2025-04-02
https://www.noticiasdegipuzkoa.eus/cultura/2025/04/02/presentan-documental-paco-rabanne-abrazar-balenciaga-9472521.html

"Extraterrestre, "visionario", "genio", "bondadoso", "surrealista" son algunos de los adjetivos con los que diseñadores, modelos, editores de moda y familiares califican a Paco Rabanne, el diseñador nacido en Pasaia que deslumbró al mundo con sus vestidos de metal, que luchó por los derechos femeninos y representó la vanguardia en los años 60 y 70.

"De niño aprendí a viajar con los sueños, a hablar con lo infinito; por eso, me llaman el visionario". Con estas palabras de Paco Rabanne comienza el documental 'Paco Rabanne. Una vida fuera del patrón', dirigido por Pepa G. Ramos y Tirma Pérez, que se estrena este jueves en salas.

La película recoge la única entrevista (inédita) que Paco Rabanne (Pasaia, 1934 - Portsall, Ploudalmézeau, Francia, 2023) concedió en los últimos veinte años de su vida, y cuenta con la participación de Ágatha Ruiz de la Prada, Daniel Rabaneda (sobrino) o la modelo Kathy Jean-Louis, entre otros.

Pionero en la moda rápida

"Fue un visionario. Él es el origen de la moda actual", asegura a la agencia Efe Daniel Rabaneda, quien sostiene que fue pionero en moda rápida: "Creó los vestidos de papel de usar y tirar en los 60".

En esa época, en la que también se hablaba de moda circular, "realizó vestidos comestibles con garbanzos o chocolate", añade Rabaneda, que recuerda que fue precursor en la democratización la alta costura "con los 'kits' que permitían que las mujeres se hiciesen ellas mismas su modelo a un precio más asequible".

Su primera colección, '12 prendas imposibles de llevar", en 1966, "revolucionó el mundo de la moda", asegura el sociólogo y periodista Pedro Mansilla.

Creó algo que no existía. Con esos vestidos de malla alcanzó la fama casi inmediata. Feminizó el metal. "Hizo esas armaduras como una necesidad para proteger a las personas", cuenta su sobrino.

"Las mujeres eran luchadoras, así que las vestí con armaduras. Intentan conquistar su independencia del hombre", explica Rabanne en esa entrevista. En ese momento, su éxito coincidía con la liberación de la mujer, a la que contribuyó con el vestuario para Jane Fonda en ‘Barbarella’.

"Los vestidos de metal van tomando la temperatura del cuerpo, y poco a poco, se adaptan como una segunda piel", cuenta la modelo Gigie Valdelux, quien subraya que el diseñador vasco fue el primero en hacer desfiles con mujeres negras.

Un hombre bondadoso en el exilio

Detrás de los vestidos metalizados, estaba Francisco Rabaneda, "un hombre bondadoso, con una conciencia de clase brutal, un niño exiliado que siempre se sintió extranjero en Francia", dice su sobrino.

El documental repasa su infancia. Su padre, militar republicano, se quedó combatiendo en España; el resto de la familia cruzó la frontera a pie en 1938. Permanecieron un tiempo en un campo de refugiados hasta que comenzó la II Guerra Mundial. Vivió dos contiendas.

Se instalaron en un pueblo de la Bretaña francesa, donde vivió una juventud agradable, según su propio relato. A su padre lo fusilaron y su madre y abuela estuvieron obligadas a olvidar las dificultades para dar "felicidad y armonía" a los cuatro hijos.

"Mi madre era moderna, inteligente, tenía pasión por su trabajo", mientras que mi abuela era religiosa, mística", añade. El diseñador confiesa que a sus siete años tuvo "su primer viaje astral".

"Abrazar solo a Balenciaga es despreciar a Rabanne"

La moda no era desconocida para él. Su madre trabajó para Cristóbal Balenciaga en 1920: "Partió de la nada más absoluta, estudió arquitectura en París y comenzó a vender botones para casas de moda prestigiosas".

"Creo que España está en deuda con Rabanne, le debemos un homenaje", dice Agatha Ruiz de la Prada, quien considera que en nuestro país este diseñador "está por descubrir".

"En España se abraza a Balenciaga como el mayor tesoro que tiene y abrazar solo a Balenciaga, por consiguiente, es despreciar a Rabanne", señala el sobrino del diseñador, que reivindica sobre todo un museo para que futuras generaciones puedan nutrirse. "No es justo tener su legado bajo llave".

Y TAMBIÉN...
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El padre (fusilado) de Paco Rabanne

El modisto guipuzcoano, que este próximo sábado 18 cumpliría 89 años, tardó quince años en leer la carta de despedida que su progenitor escribió horas antes de ser ejecutado por los fascistas en una playa de Santoña
Iban Gorriti | Noticias de Gipuzkoa, 2023-02-13
https://www.noticiasdegipuzkoa.eus/cultura/2023/02/13/padre-fusilado-paco-rabanne-6437897.html

martes, 11 de marzo de 2025

#hemeroteca #gais #testimonios | Ramón Esparza, el cómplice de Balenciaga

Visitando la exposición 'Ramón Esparza, retorno al Bidasoa' //

Ramón Esparza, el cómplice de Balenciaga

Una muestra recupera en Irun la figura del diseñador y exdirector de Chanel. «Fue un hombre fascinante, a la sombra del genio», dice Pedro Usabiaga, comisario de la exposición
Mitxel Ezquiaga | El Diario Vasco, 2025-03-11
https://www.diariovasco.com/culturas/ramon-esparza-balenciaga-20250311193433-nt.html 

Fue el cómplice de Cristóbal Balenciaga en su trabajo y en su vida, y el reivindicador de su obra una vez que murió el creador de Getaria. Pero Ramón Esparza (Lesaka, 1923-1997) fue mucho más: también diseñador, director durante un intenso año de la mítica casa Chanel de París «y un personaje culto, fascinante y discreto que ahora queremos recuperar». Lo dice Pedro Usabiaga, fotógrafo donostiarra especialmente vinculado al cine y la moda, responsable de exposiciones y comisario de la muestra dedicada a Esparza inaugurada en Irun.

La muestra se titula 'Ramón Esparza, retorno al Bidasoa' y está abierta hasta el 4 de mayo en la sala de exposiciones del Amaia KZ. El río Bidasoa sirve de hilo conductor del recorrido por la vida de Esparza, nacido en Lesaka y vinculado a Irun y la comarca. Una selección de vestidos y sombreros, fotografías, material audiovisual, pinturas y otros documentos del propio Ramón Esparza o de otros protagonistas de la cultura del Bidasoa conforman la muestra.

«Resulta muy satisfactorio recuperar la figura de Esparza porque hizo muchas cosas en su vida, más allá de su relación con Balenciaga, que es por lo que se le ha conocido hasta ahora», explica Usabiaga, que lleva años comisariando exposiciones en distintos lugares de España sobre la personalidad y el trabajo del diseñador de Getaria. Esta vez apuesta por el hombre que trabajó «a la sombra» de Balenciaga.

Familia ilustrada
«Ya desde niño Ramón Esparza era un personaje especial», rememora Usabiaga, que ha contado con la colaboración de las sobrinas del creador fallecido para la preparación de la muestra. «Nació en Lesaka en una familia ilustrada. Su padre fue director de periódico y trabajó en el Ayuntamiento de la localidad, y su madre fue profesora. En su entorno se movían pintores o escritores del Bidasoa como Montes Iturrioz, Menchu Gal o el propio Baroja. Aunque su destino era estudiar Derecho pronto apostó por su afición por el arte: era un brillante dibujante que conoció en el Colegio de España de París a artistas como Chillida y Palazuelo».

Esparza vivió el auge y esplendor de Balenciaga durante un cuarto de siglo, fue su mano derecha en la empresa y también diseñó sombreros y otros modelos. Y pese a la discreción que presidió sus vidas, Usabiaga da por hecho que fueron pareja más allá de lo profesional.

Sobre esa relación personal, la investigadora e historiadora Ana Balda, una de las grandes expertas en Balenciaga, lo resumió recientemente en unas declaraciones a la revista Vogue. «Vivían juntos. De las sucesivas personas que he entrevistado, familia, trabajadores y amigos cercanos, daban por supuesto que eran pareja, pero coinciden en el mismo relato: nunca dieron pie a que se pensara en ese sentido. Ni comentaban ni alardeaban sobre su vida personal. El término más común para describir su forma de estar y vivir en el mundo era la discreción», explicaba Balda. En sus últimos años de vida cuando Balenciaga volvía al País Vasco pasaba más tiempo en la casa familiar de los Esparza en Lesaka que en la que tenía el diseñador en Igeldo, agrega Pedro Usabiaga.

La colección de Chanel
Juntos estaban cuando Balenciaga sufrió en el parador de Jávea el problema de salud que obligó a llevarle en ambulancia al hospital de Valencia donde falleció en 1972. Esparza fue de los pocos presentes en el entierro íntimo del modisto en Getaria, en cuyo cementerio descansan sus restos, cerca del Museo Balenciaga. Y justo al año siguiente el creador navarro asumió las riendas de Chanel, aunque en la compañía francesa solo consiguió presentar una colección, la correspondiente a la alta costura de otoño invierno 1973-74.

Esparza fue un hombre de acción que impulsó numerosos proyectos y en la recta final de su trayectoria se dedicó sobre todo a difundir el trabajo de Balenciaga. «Puso en marcha una línea de comésticos, luchó por reflotar en Villabona una antigua fábrica de impresión de tejidos y organizó y colaboró con un montón de exposiciones», dice Usabiaga. Como ejemplo, la gran exposición celebrada en el Palacio de Miramar de Donostia en 1987 y que supuso una gran reivindicación de la figura del creador de Getaria.

Esparza donó al Gobierno Vasco fondos de su colección que luego sirvieron de embrión de los primeros materiales de lo que luego sería el Museo Balenciaga de Getaria. «Es una lástima que Ramón no pudiera ver inaugurado ese proyecto», apunta Usabiaga. «Esparza vivió sus últimos años en Lesaka, un poco apartado del mundo, hasta su muerte en 1997», añade el comisario.

Un 'retrato inquietante' de Esparza, como lo define Usabiaga, recibe al visitante a la exposición. 'Inquietante' porque es una imagen oscilante que invita a sumergirse en ese descubrimiento de una figura aún poco conocida. «Gracias a la colaboración de un gran equipo capitaneado por Iván Diez, Enrique Lafuente Muñoz y un amplio equipo hemos llevado a cabo un proyecto largamente acariciado por mí, dar la verdadera dimensión de un hombre que dedicó toda su vida a Cristóbal Balenciaga. Las cosas le salieron mal y bien, pero Ramón Esparza estuvo siempre al pie del cañón para defender la memoria de su mentor».

Colaboración de las sobrinas
«Las tres sobrinas de Ramón, Miren, María Fernanda y Cuca, nos han ayudado a retrazar su historia, y la mujer de su primo Jesús Sarobe, Teresa Carricas, y su hija también nos han ayudado, así como los testimonios de colaboradores y amigos como Ricardo Fernández Aller y Mariano Camio, que alentó el viejo sueño de poner en pie este proyecto», dice Usabiaga. El comisario destaca también «la inestimable ayuda» de la familia Bonnecaze, herederos de una modista fundamental de Irun, amiga de Balenciaga.

La exposición, que continúa abierta hasta el 4 de mayo, incluye un programa paralelo con visitas guiadas y la proyección, el 21 de marzo, de la película 'Phantom thread' ('El hilo invisible'), de Paul Thomas Anderson, presentada por el propio comisario Usabiaga.
  • Los datos
  • La exposición. En el Amaia KZ de Irun, de martes a sábado (18h - 21h), y domingos y festivos (11h30 - 13h30). Hasta el 4 de mayo.
  • Visitas guiadas. El 15 de marzo (18.00) y el 13 de abril (12.00) con el comisario Pedro Usabiaga. Inscripción previa en irunkultura@irun.org
  • El personaje. Ramón Esparza nació en Lesaka en 1923 y falleció en 1997.

miércoles, 26 de febrero de 2025

#hemeroteca #memoria | Irun inaugurará una novedosa exposición en torno a la figura de Ramón Esparza y su vinculación con el Bidasoa

Nuria Alzaga y Pedro Usabiaga presentan la expo sobre Ramón Esparza //

Irun inaugurará una novedosa exposición en torno a la figura de Ramón Esparza y su vinculación con el Bidasoa

Irun, 2025-02-26

https://www.irun.org/es/noticias/actualidad-municipal/15442-irun-inaugurara-una-novedosa-exposicion-en-torno-a-la-figura-de-ramon-esparza-y-su-vinculacion-con-el-bidasoa

La primera teniente de alcaldesa y delegada de Cultura del Ayuntamiento de Irun, Nuria Alzaga, se ha acercado esta mañana a la sala de exposiciones del Amaia KZ para presentar la exposición "Ramón Esparza, retorno al Bidasoa", y lo ha hecho junto con el comisario de la misma, Pedro Usabiaga, reconocido fotógrafo de moda y cine que ha colaborado en revistas altamente reconocidas del mundo de la moda y el arte.

La exposición, que se podrá visitar desde mañana jueves, 27 de febrero, a las 19:00h, cuando se inaugurará, hasta el 4 de mayo, tendrá como hilo conductor al río Bidasoa, ya que es el primer recuerdo de la infancia Ramón Esparza, junto con la ciudad de Irun, con la que tuvo un especial vínculo.

Tal y como ha valorado Alzaga, "hablar de Ramón Esparza es hablar de una de las figuras más relevantes del Bidasoa en el siglo XX. Poder ver la moda vinculada al mundo del arte y la cultura es todo un orgullo, y con esta exposición, que es la primera que se hace, buscamos darle a la figura de Ramón el sitio que le corresponde, indagando en su obra más allá de haber sido la mano derecha de Cristóbal Balenciaga, lo cual de por sí ya nos habla de la grandeza de su nombre".

Se trata de la primera exposición sobre Ramón Esparza y su trabajo, e Irun no podía ser un mejor lugar para acogerla debido a la vinculación del artista con la ciudad y la comarca. Y es que es destacable mencionar que en Irun hay una larga tradición de modistas y sastrerías de caballero desde la mitad del siglo XIX.

Así, la exposición será un recorrido a través de su mirada por la vida y el trabajo de algunos de los personajes más importantes del siglo XX, además de acoger una selección de textiles (vestidos), sombreros, complementos, fotografías, material audiovisual, pinturas y objetos y documentos de los principales protagonistas de la cultura y las artes vinculados al Bidasoa.

Visitas guiadas
Durante la vigencia de la exposición, se ofrecerán tres visitas guiadas a la misma, todas ellas junto con el comisario:
  • 28 de febrero, viernes, a las 19:00h.
  • 15 de marzo, sábado, a las 18:00h.
  • 13 de abril, domingo, a las 12:00h.
Será necesaria una inscripción previa a través del correo irunkultura@irun.org, y su posterior confirmación.

Además, también se proyectará la película "Phantom thread" (2017, Paul Thomas Anderson). La proyección será el 21 de marzo, a las 19:00h, será en VOSE y la entrada saldrá a la venta a 5,50 euros. La película contará con una presentación junto al comisario de la exposición y materiales de la moda en el cine.

Ramón Esparza
Ramón Esparza Viela (Lesaka, 1923-1997), mano derecha y hombre de confianza de Cristóbal Balenciaga durante un cuarto de siglo, fue el primer y único español al frente de la dirección creativa de la firma 'Chanel', aunque fue de manera algo fugaz, ya que ostentó el cargo por menos de un año.

Tras el fallecimiento de Cristóbal Balenciaga en 1972, fue Ramón Esparza el encargado de las exposiciones dedicadas al diseñador de Getaria.

#hemeroteka #memoria | Ramon Esparza moda diseinatzailearen lana lehen aldiz erakutsiko da

Ramon Esparza moda diseinatzailearen lana lehen aldiz erakutsiko da
Goi mailako moda diseinatzaile lesakarrak Irunekin eta Balenciagarekin harreman estua eduki zuen. Bihar ireki eta maiatzaren 4ra arte egongo da ikusgai erakusketa Amaia KZn. Inoiz publikatu gabeko lanak bildu dituzte.
Alaine Aranburu Etxegoien
https://bidasoa.hitza.eus/2025/02/26/ramon-esparza-erakusketa-irun-2025/

Ramon Esparza, Bidasora itzultzea //
Ramon Esparza Viela (Lesaka, 1923-1997) moda diseinatzaile lesakarraren lana lehen aldiz ikusteko aukera egongo da Amaia KZn, ‘Ramon Esparza. Bidasora itzultzea’ erakusketari esker. Bihar zabalduko ditu ateak erakusketak eta maiatzaren 4ra arte egongo da zabalik. Tartean, bisita gidatuak eta ‘Phantom thread’ pelikularen proiekzioak eskainiko dituzte.

Pedro Usabiagak egin du komisario lana eta erakusketaren haria Bidasoa ibaia izango da. Izan ere, bere oso lagun estua zen Cristobal Balenciaga goi mailako moda diseinatzaile getariarrarekin batera Irunen egiten zuen bizitza Esparzak. Hainbat arrazoi daude biek Irunekin erlazioa edukitzeko. Batetik, lesakarrak Irungo modista Gracieuse Bonnecaze edota Fagoaga ahizpak bezala ezagunak zirenekin du lotura zuzena.

1920. hamarkadan Kolon pasealekuan zuen tailerra Bonnecazek eta 150 modistei ematen zien lana eta Irungo ekonomiarentzat oso garrantzitsua izan zen tailer hura. Hain zuzen, Bonnecazeren semeak Balenciagarentzat egiten zuen lan Paristik eramandako oihalak ematen frankismo garaian. Oihal horiek Balenciagak Parisen, Donostian, Madrilen eta Bartzelonan zituen lantegietan erabiltzen zituzten. Gogoratu beharra dago Balenciagaren lanak Euskal Herrian saltzerakoan Eisa markarekin publikatzen zituela, bere amaren Eizagirre abizenari erreferentzia eginez.

Balenciaga 1972. urtean zendu zen eta Esparzak diseinatzaile getariarraren lana eta izena zabaltzen aritu zen ordutik, erakusketen bidez. Erakusketa ezagunena New Yorken izan zuen Balenciagaren mundua izenekoa eta Esparza izan zen kudeatzaile nagusia. Garai horretan ere, Esparzak bere ibilbideko lan esanguratsuenetariko bat zuzendu zuen 1973 eta 1974 denboraldirako: Coco Channelentzat goi mailako joskintzako Fumeé izeneko kosmetika lerro frantsesa. Parisen dagoeneko sona handia zuen Esparza, Balenciagarentzat lan egiten hasi zelako 1940. hamarkadan eta honen konfiantzazko laguna bilakatu zelako Balenciaga zendu arte.

Erakusketa hau hiru zatitan bereizi du Usabiaga komisarioak: Irun eta modistak; Balenciaga, Esparza eta Paris; eta Bidasoa erreferentziazko artisten begiradatik. Azken zatiari begira jarrita, bai Esparzak eta bai Balenciagak Irungo Porcelanas Bidasoan erosten zuten, esate baterako. Irun eta modistak nola ziren garai horretan ikusteko aukera dago erakusketa honetan. Bidasoa ibaia eskualdeko artista erreferentzialek irudikatuta ere jaso du Usabiaga komisarioak, Menchu Galen bidez, adibidez.

Esparzaren hiru pieza jarri dituzte ere, 100 urte baino gehiago dituztenak. Lehen aldiz egongo dira ikusgai 1920. urtean Irungo modistek sortu zituztenetik. “Moda, historia, Bidasoa, Lesaka, Irun, modistak jaso ditugu. Esan daiteke jostorratzarekin eta hariarekin aritu garela lanean erakusketa hau sortzeko” azaldu du Usabiaga komisarioak.

Bisita gidatuak
Hiru bisita gidatu antolatu ditu Irungo Udalak eta horietarako izena emateko Kultura departamentuari idatzi behar zaio. Behin eskaera eginda, konfirmazioa jaso beharko du interesa duenak. Honako hauek dira egunak: 
  • Hilaren 28an, ostirala, 19:00etan.
  • Martxoaren 15ean, larunbata, 18:00etan.
  • Apirilaren 13an, igandea, 12:00etan.
  • ‘Phantom thread’ proiekzioa, martxoaren 21ean, 19:00etan. Prezioa, 5,50 euro. Filmarekin erakusketaren komisarioaren aurkezpena egingo dute zinema moda materialei buruz.

domingo, 31 de julio de 2022

#hemeroteca #gais #testimonios | Contradicciones, hermetismo y maestría: la historia de Balenciaga se convierte en serie

El País / Alberto San Juan en el papel de Balenciaga //

Contradicciones, hermetismo y maestría: la historia de Balenciaga se convierte en serie.
Visitamos el rodaje de la primera serie original española de Disney+, inspirada en la vida del maestro de la costura de Getaria. Sus directores son los responsables de ‘Handia’ o ‘La trinchera infinita’, un sello de autor que pretende mostrar un retrato psicológico del creador vasco que triunfó en la alta costura de París
Ana Fernández Abad | El País, 2022-07-31
https://elpais.com/television/2022-07-31/contradicciones-hermetismo-y-maestria-la-historia-de-balenciaga-se-convierte-en-serie.html

Jon Garaño mira concentrado los dos monitores en los que Alberto San Juan, caracterizado como Cristóbal Balenciaga, está en su taller, ultimando un desfile. Una modelo que llega tarde se viste a toda prisa; otras se retocan el maquillaje para salir a la pasarela. La secuencia está medida al detalle, como una coreografía. Garaño grita “¡Moztu!” (corten en euskera), Aitor Arregi habla con San Juan. Y se repite la escena. Todo esto ocurre en una tarde de julio en plena ola de calor, pero en las pantallas se ve el París de finales de los años treinta, recreado por Mikel Serrano en los estudios Zinealdea de Oiartzun, a menos de 20 minutos en coche del centro de San Sebastián. Allí, entre molduras en tonos empolvados y muebles con pátina dorada, es fácil sentir que se está en otra época, la de Cristóbal Balenciaga, el modisto nacido en la localidad gipuzkoana de Getaria en 1895 que vistió a la realeza, triunfó en el mundo de la alta costura en París, fue respetado por Coco Chanel o Christian Dior (y maestro de Givenchy, Courrèges o Ungaro) y falleció apartado de todo en 1972. Precisamente de ese periodo de su vida, desde su llegada a la Ciudad de la Luz en 1937 hasta su final, va a hablar la serie que están rodando Garaño, Arregi y Jose Mari Goenaga, el trío de directores responsable de películas como la premiadísima ‘La trinchera infinita’, ‘Handia’ y ‘Loreak’.

Se trata de la primera serie de estos creadores. Y también de su primera experiencia con una plataforma, porque ‘Balenciaga’ (título provisional de la ficción) supone el desembarco de los originales de Disney+ en España. “El objetivo era buscar una historia que hablara de nosotros, contada por nosotros. Reivindicamos la legitimidad de buscar algo muy local para llegar a una audiencia global”, explica Sofía Fábregas, vicepresidenta de producción original de Disney+. Para ella, se imponía contar con un “sello autoral” en este proyecto en el que Lourdes Iglesias es coguionista y cocreadora y que, asegura Fábregas, será “un retrato psicológico, no historicista”, del creador. “Hemos tratado de huir del ‘biopic’, filtrando para quedarnos con lo que queremos contar: descifrar lo que había detrás de una mente creadora con unas capacidades únicas. Con una obsesión por el control, por avanzar. Vanguardia pura dentro de un cuerpo tradicional”, subraya Xabier Berzosa, productor ejecutivo, que destaca el empeño del modisto en “crear prestigio y no fama” a lo largo de su carrera. “A Balenciaga le pasaba como a [Stanley] Kubrick, que era un director muy obsesionado con intentar controlar cada faceta de su obra, hasta los doblajes. Le rodeaba el misterio, era muy perfeccionista… Vimos este paralelismo, que nos sirvió para traer a Cristóbal al terreno que conocemos y visualizarlo desde ese lugar”, confirma Goenaga.

Ninguno de los directores sabía nada del diseñador, pero llevan un año y medio inmersos en su obra: han visitado el museo de Getaria dedicado a su figura y viajado a París, donde la firma que aún hoy lleva su nombre les ha dado acceso a sus archivos; han hablado con gente que trabajó en sus talleres; han leído todos los libros sobre el creador que han caído en sus manos; han visto y vuelto a ver ‘El hilo invisible’, la película dirigida por Paul Thomas Anderson en la que el personaje interpretado por Daniel Day-Lewis es un trasunto de Balenciaga. “Nosotros queremos mostrar su viaje vital y profesional. En Balenciaga la revolución estaba en la continuidad. Parecía que iba en llano pero siempre iba subiendo”, explica con una metáfora ciclista Arregi. Para ello han contado con el asesoramiento de Miren Arzalluz, directora del Museo de la Moda de París ubicado en el Palais Galliera. “Muchos de los periodistas, clientas o artistas que conocieron a Balenciaga han dejado sus particulares testimonios sobre el modisto en artículos, libros y autobiografías varias, mostrando una visión de su vida y personalidad más idealizada que real”, señala Arzalluz en su libro ‘Cristóbal Balenciaga. La forja del Maestro (1895-1936)’ (Ed. Nerea). Y la labor de los directores está siendo recoger esas historias fragmentadas para dar su visión personal.

De él se cuenta que nació en una familia humilde, de padre marinero y madre costurera, que logró su primer encargo cuando se acercó de chaval a la marquesa de Casa Torres y le dijo que podía replicar uno de sus lujosos conjuntos… “Ves que hay mucha fantasía”, reconoce Goenaga. Porque sí, el padre de Balenciaga fue hombre de mar, pero también alcalde de Getaria.

El icono y la aristocracia
El hermetismo que rodeó siempre al creador ha sido un reto, pero también un punto de partida para abordar las contradicciones que le rodearon. De ellas se ha empapado Alberto San Juan. Se sienta a comer en la cantina del estudio caracterizado como Balenciaga. Sigue moviéndose con los gestos delicados del costurero que se veían en los monitores del rodaje momentos antes, cuando grababa una escena en la que Balenciaga cogía unas tijeras para arreglar la manga de un vestido bajo la atenta mirada del actor belga Thomas Coumans, que en la ficción encarna a Wladzio D’Attainville, pareja y socio del creador. La ganadora del Goya Karmele Soler ha tardado una hora y cuarto en maquillar a San Juan para que sea “como el Cristóbal de 42 años”; dice que cuando lo tiene que caracterizar a los 76 puede tardar hasta dos. “La experiencia de las contradicciones la tengo muy presente, porque soy consciente de ella en mi vida real”, apunta el actor. En la serie, se mete en la piel del modisto que vistió a la aristocracia del San Sebastián de los años veinte, pero también a Jackie Kennedy y a ricas herederas estadounidenses como Bunny Mellon. El creador del icónico traje de novia de Fabiola de Mora y Aragón para su boda con el rey Balduino de Bélgica en 1960 y el de Carmen Martínez-Bordiú, nieta de Franco, para su enlace con Alfonso de Borbón en 1972. El innovador que siempre vestía igual, con un traje clásico, pero inventó siluetas que redefinieron la moda, como las líneas barril y saco o los vestidos túnica y ‘baby doll’. El gurú que cuando tenía 73 años y nada que demostrar afrontó el reto de uniformar a las azafatas de Air France. “A mí esto me resultó muy llamativo, cómo una persona que siempre hizo alta costura intenta hacer algo diferente a esa edad, cercano al ‘prêt-à-porter’, una última intentona al final de su carrera”, subraya Garaño.

“Hacemos una construcción de un personaje basado en una realidad pero que no deja de ser ficticio. Y es muy rico en sus contradicciones. Es homosexual y a la vez católico de misa diaria en un tiempo donde no podía vivir la homosexualidad con libertad. Es un tipo que defiende con firmeza su derecho a ser apolítico en un momento en el que suceden la Guerra Civil en España y la Segunda Guerra Mundial en Europa, cuando se enfrentan el fascismo y la democracia, nada menos. Se trata este conflicto también, la imposibilidad de que la vida no te salpique”, reflexiona San Juan. Ese afán de control que será el eje del relato se plasma de manera especial en su relación con los tejidos. “Es un perfeccionista, nunca satisfecho, siempre buscando ir más allá y tener un control total, hasta el punto de inventar una tela”, subraya el actor, que no sabía nada de costura antes de enfrentarse a este personaje. “Solo había enhebrado alguna aguja para mi madre de pequeño”, admite, “y con la moda tenía el prejuicio de asociarla a un mundo más superficial, de apariencia”.

La tela a la que se refiere San Juan es el gazar, que Balenciaga desarrolló en 1957 junto al empresario textil suizo Abraham. En la serie se podrá ver ese tejido, que la responsable de vestuario, Bina Daigeler (nominada al Oscar por ‘Mulán’) ha adquirido para poder replicar algunos de los modelos originales del maestro de Getaria. Harán alrededor de 150. Porque el vestuario es una de las bazas del proyecto. Daigeler y Pepo Ruiz Dorado supervisan uno a uno a los figurantes que llevarán esas creaciones. Justo acaba de entrar en su improvisado taller —abarrotado de prendas y complementos— una mujer que encarna a una de las clientas de Balenciaga. Viste traje de chaqueta rojo, con sombrero a juego y guantes blancos. Todo está en su sitio. “Fuimos al archivo de Balenciaga en París y hemos intentado traer tejidos de París, Londres, Italia y de una tienda de sedas de Madrid. Ahora los figurinistas nos encontramos con el problema de que después de la pandemia hay una escasez de telas muy grande, es complicado encontrar proveedores. Y el Brexit también nos afecta”, explica Daigeler. Esas dificultades no se aprecian cuando se ve el resultado, creaciones que en pantalla parecerán auténticos ‘balenciagas’. En la serie se verán desfiles, los directores recalcan que “la plasticidad” del mundo de la moda hace que resulte muy atractivo para llevarlo al universo audiovisual; películas clásicas como ‘Falbalas’ (1945) o ficciones recientes, como la serie ‘Halston’, lo demuestran. Además, Balenciaga es sinónimo de atemporalidad. “Lo que más me ha impresionado es ver modelos que creó que tienen 80 años y son totalmente actuales”, apunta Ruiz Dorado. Para los figurinistas, es un reto emular a este referente, a quien Christian Dior llamó “el Maestro de todos nosotros”. “Hoy en día el nivel de recreaciones de época en las series es muy alto. Y ser fiel y hacer un trabajo digno de Cristóbal Balenciaga es una presión muy grande”, indica Daigeler.

Porque su legado no pierde actualidad. La ‘maison’ que lleva su apellido recuperó su línea de alta costura en 2021, tras 53 años apartada de estos desfiles, de la mano del actual director creativo, Demna [Gvasalia, de origen georgiano y mente detrás de Vetements], que insiste en mantener el espíritu del fundador en la firma. Lo demostró el pasado julio en las pasarelas de la alta costura parisina, donde desfilaron Nicole Kidman, Naomi Campbell o Kim Kardashian, ‘realeza’ contemporánea. Coincidiendo con el ‘show’, la marca reabrió la tienda que en 1937, cuando se mudó a París dejando atrás la Guerra Civil, inauguró Cristóbal Balenciaga en el número 10 de la lujosa Avenue George V. En un estudio de Oiartzun, esos salones pueden verse ahora como recién estrenados.

domingo, 3 de noviembre de 2019

#hemeroteca #gais #justicia | Cristóbal Balenciaga: de la Reina Fabiola al expolio de su legado por parte de un alcalde del PNV y su amante cubano en busca y captura

Imagen: El Mundo / Mariano Camio
Cristóbal Balenciaga: de la Reina Fabiola al expolio de su legado por parte de un alcalde del PNV y su amante cubano en busca y captura.
Mariano Camio regaló prendas de la colección, asignó a dedo a su amante cubano -arquitecto sin título oficial- la construcción del museo, etcétera. Camio devolvió con manchas trajes del museo tras celebrar una fiesta de disfraces 'vintage' que dio en Miami.
Beatriz Miranda | LOC, El Mundo, 2019-11-03
https://www.elmundo.es/loc/famosos/2019/11/03/5dbb1035fc6c83bd498b468e.html

Si hay alguien que ha pisoteado el buen nombre de Cristóbal Balenciaga no ha sido el actual director creativo de su etiqueta, Demna Gvasalia, subido a sus famosas y feísimas zapatillas de deporte con plataforma de dos pisos que sorprendentemente tienen tanto éxito. Quien ha mancillado con peor suerte la figura del modista vasco, el más importante de la historia de la moda española hasta la fecha, ha sido este señor: Mariano Camio Uranga.

Ex presidente de la Fundación Balenciaga y ex alcalde de Guetaria por el PNV, ha sido condenado a cuatro años y medio de cárcel por su máxima implicación en el caso de delitos -y faldas- en torno a la construcción del museo del genio de la moda en su localidad natal, un proyecto que se presupuestó en cinco millones de euros y terminó costando 30, seis veces más.

Se trata de una sentencia bastante ‘light’ teniendo en cuenta todo lo que se acusaba inicialmente a Mariano Camio y se lee en el informe elaborado por la Ertzaintza. Un texto digno de novela de Danielle Steel que articula una instrucción que ha durado más de 12 años y en el que no faltan fiestas de disfraces gais y declaraciones de amor por email a la vasca.

Pues bien, el ex alcalde de Guetaria finalmente sólo ha sido declarado culpable de administración desleal y falsificación continuada en documento mercantil y se ha librado de los cargos de malversación de caudales públicos y del delito societario de impedir a un socio el ejercicio de los derechos de información objeto de acusación. ‘Pecata minuta’ si siguen leyendo.

Los ocho años de prisión que solicitaba la fiscalía finalmente se han reducido a la mitad, aunque Camio ha recurrido la sentencia a la Audiencia Provincial de Guipúzcoa. "Pisará la cárcel, pero sin antecedentes y esa condena tan corta lo hará por poco tiempo. Le ha compensado", confirma a LOC una fuente de su entorno, que desliza que en Guetaria se dice que Camio huyó del pueblo al morir su madre anciana, cuyos bienes también embargó, algo que le enfrentó a su familia. Hoy gestiona un negocio de agroturismo en Navarra.

El caso Balenciaga es, sin duda, uno de los más complicados que ha tratado el juzgado número 2 de Donostia, acostumbrado a procedimientos penales de menor envergadura. Terminología jurídica aparte, les contamos la (triste y vergonzosa) historia:

Cristóbal Balenciaga, como bien sabrán, fue el español que vistió a las reinas y damas de la alta sociedad internacional más elegantes del siglo XX. Su talento y glamour atraen al público desde siempre, de hecho el Thyssen acaba de clausurar una exposición sobre su obra con una cifra nada desdeñable de 154.234 visitas.

El ‘couturier’, que murió sin descendencia en 1972 en Jávea, dejó un valioso legado diseminado entre sus mejores clientas que, años más tarde, el también guetariano Mariano Camio, reunió, explotó y expolió.

Todo empezó en 1964. Camio tenía 11 años y visitó por primera vez la tienda de Balenciaga en París. Quedó prendado por el maestro, no valorado lo suficiente en España por haber huido de la posguerra y desarrollar su carrera en la cuna de la Alta Costura. Ve el filón.

1983. Comienza la carrera política de Mariano Camio, que gana las elecciones por el PNV a la Alcaldía de Guetaria, donde también nació Juan Sebastián Elcano. Camio se siente todopoderoso.

1993. El alcalde mitómano consigue fondos y subvenciones para montar el Museo Balenciaga. En un viaje a Barcelona conoce al cubano Julián Argilagos y arrancan una "intensa relación sentimental", según el ministerio público. Argilagos, casado con una mujer y padre de un niño, se va a vivir con su familia a casa de Camio en Guipúzcoa, que consiente el noviazgo y juntos gestionan un hotel en Biarritz.

1999. Camio abandona la Alcaldía y es nombrado responsable de la construcción del museo, financiado a medias por el Gobierno de España y el Gobierno Vasco en tiempos de Aznar, cuando el PP y el PNV partían peras. También le encumbran vicepresidente de la Fundación Balenciaga (cuyo presidente es Hubert de Givenchy, amigo de Balenciaga), sociedad pública que luego cambió de nombre a Berroeta-Aldamar y de cuya gestión también comenzó a encargarse.

2001. Después de declarar unilateralmente a su amante custodio de las piezas donadas al museo (por parte de la condesa Mona von Bismarck, las herederas de la marquesa de Llanzol, las millonarias Bunny Mellon y Meye Maier, etcétera), Camio le asignó también a dedo al cubano la proyección del edificio donde se ubicaría el museo, un anexo al palacio de Aldamar de Guetaria, otrora propiedad de la marquesa de Casa Torres, madre de Fabiola de Bélgica. Le contrató por medio millón de euros, honorarios que acabaron triplicándose y se cobraron con facturas falsas.

Intrusismo
El cubano (imputado en el proceso, pero en busca y captura internacional) era arquitecto y se comparaba con Frank Gehry, pero su título no estaba homologado para trabajar en España. Tampoco el de Rolando Paciel González, tercer encausado y contratado por Argilagos, cuyo trabajo tuvieron que acabar otros profesionales cualificados. Paciel ha sido absuelto de intrusismo y Argilagos, de forma insólita, ha cobrado ayudas para inmigrantes por parte del Gobierno Vasco hasta hace poco.

2007. Se destapan las primeras irregularidades. Gastos de viajes, reparaciones y repostaje del coche personal de la pareja, billetes a Dallas, Nueva York y San Francisco con cargo a la visa oro de la Fundación... Givenchy pide explicaciones, se le niegan y expulsa a Camio.

Por si fuera poco, Miren Arzalluz, hija del fallecido líder del PNV Xabier Arzalluz y conservadora del Museo Balenciaga entonces (hoy es directora del Palais Galliera), denuncia la desaparición de varias piezas valiosísimas de los fondos. Ese año, Camio y Argilagos se llevaron a Miami prendas para una supuesta exposición de Balenciaga, pero éstas regresaron manchadas tras la ¿celebración?, dice el informe, de una fiesta de disfraces vintage.

También consta que Camio regaló a las mujeres de sus concejales pares de guantes, incluso medias, de la colección. Incluso láminas que hoy están también desaparecidas.

2019. Camio, lleno de embargos, tendrá que abonar casi medio millón a la Fundación Balenciaga, que nunca recuperará este patrimonio perdido de valor incalculable.

jueves, 29 de marzo de 2018

#hemeroteca #politica #justicia | El saqueo del museo Balenciaga, un juicio que no acaba de llegar

Imagen: El Diario / Mariano Camio
El saqueo del museo Balenciaga, un juicio que no acaba de llegar.
Se suspende 'sine die' el larguísimo proceso contra el exalcalde de Getaria y el arquitecto del proyecto, acusados de desviar más de 2 millones de euros y de dañar la colección del mejor modisto vasco. Las irregularidades ya se iniciaron en 1988, cuando desaparecieron prendas de alto valor aparentemente regaladas a esposas de dirigentes del PNV, pero la Fiscalía no puede investigar los hechos por estar "prescritos".
Iker Rioja Andueza | El Diario, 2018-03-29
https://www.eldiario.es/norte/euskadi/saqueo-museo-Balenciaga-juicio-llegar_0_755224860.html

Balenciaga es probablemente uno de los apellidos vascos más universales. Balenciaga es moda, es lujo... pero también es corrupción. El saqueo de la fundación Cristóbal Balenciaga y de la sociedad promotora del museo dedicado al modisto, Berroeta Aldamar, es uno de los casos más flagrantes y menos conocidos en España. Pero la Justicia no termina de actuar. Estaba previsto que el juicio contra el exalcalde de la localidad guipuzcoana de Getaria, Mariano Camio (PNV), que también era gestor del proyecto, y contra su pareja, el arquitecto cubano Julián Argilagos, se iniciará al fin en abril, concretamente el día 4, pero problemas médicos de última hora de Camio pospondrán sin fecha las vistas mientras oficialmente Argilagos continúa en "paradero desconocido".

El proyecto para construir en su Getaria natal un museo dedicado a Balenciaga surgió en 1987. En 1988 el Gobierno vasco empezó la adquisición de piezas históricas de la colección del artista. Y con ello surgieron los problemas. La Fiscalía llegó a investigar la "desaparición de determinadas prendas y objetos varios de la colección", por ejemplo pañuelos de seda de señora -algunos con inscripciones doradas- y 35 láminas con 139 diseños originales. En 2008, el dirigente del PP vasco Borja Sémper denunció que muchas de esas piezas acabaron en manos de esposas de dirigentes del PNV guipuzcoano. El ministerio fiscal concluyó que los hechos se habían producido entre 1988 y 1990, por lo que "debido al tiempo transcurrido" esos delitos están "prescritos".

Sin embargo, en 2007 -año en el que se filtraron numerosos casos de irregularidades vinculados a la formación nacionalista en Gipuzkoa- sí se pudo tirar de otro hilo por un 'despiste' de Camio y Argilagos. La pareja trasladó a finales de 2006 y sin autorización parte de la colección a Miami (Estados Unidos), lugar de residencia del segundo. Las piezas, algunas de ellas al menos, volvieron dañadas. Como eran de titularidad pública, se interpretó como un daño al patrimonio de la Administración. Las prendas dañadas -un vestido de novia, tres deshabillés y un casquete- estaban tasadas en 150.000 euros y vinieron deformados, descosidos o rajados.

Y, a partir de ahí, la investigación de la gestión de Camio y Argilagos al frente del proyecto mostró otra serie de irregularidades. Más de dos millones de dinero público perdido. La Fiscalía, de hecho, estima en 1,2 millones el 'agujero' en la Fundación Balenciaga y en 0,8 el de la mercantil Berroeta Aldamar.

Camio "aglutinó y gozó de las más amplias facultades de gestión, administración y disposición" primero en la Fundación -con patronos como la Casa Real de España, la reina Fabiola de Bélgica, Plácido Domingo o Paco Rabanne- y luego en Berroeta Aldamar -Gobierno vasco, Diputación de Gipuzkoa y Ayuntamiento de Getaria-. En 1999 contrató a Argilagos como arquitecto a pesar de que su título cubano no estaba homologado en España. Su "relación sentimental", según la Fiscalía, es clave para entender el trato de favor que recibió.

El contrato de Argilagos fue de 85 millones de pesetas (unos 500.000 euros al cambio). Sin embargo, en total percibió mucho más, 1,5 millones de euros. Además, no ejecutó algunos trabajos que tenía encomendados y hubo que encomendarlos a terceros con un coste total de otros 500.000 euros. De hecho, Argilagos residía en Miami de manera habitual.

Camio, por su parte, tiró de la Visa Oro del museo para arreglar su Audi A3 en diez ocasiones, para realizar 15.000 euros en kilometraje y repostar más de 1.000 litros de gasolina. La pareja viajó a Nueva York, Los Ángeles, San Francisco, Dallas o París a cargo del proyecto Balenciaga e incluso la exmujer y los hijos del arquitecto cubano percibieron 35.000 euros.

La Fiscalía dio por concluida la investigación en 2014 y el juicio está pendiente desde 2015. Al fin se fijó fecha para este mes de abril de 2018, coincidiendo con otros dos casos de corrupción abiertos en Euskadi, uno en Álava -el 'caso De Miguel'- y otro en Bizkaia -el 'caso Margüello'-, también con excargos del PNV en el banquillo.

Pero el recorrido judicial del 'caso Balenciaga' ha sido poco menos que azaroso. Además de que parte de las irregularidades -las cometidas hace 30 años- están prescritas, Argilagos se halla en paradero desconocido y Camio, que ya cuenta 65 años, acaba de alegar problemas de salud para suspender las vistas. De momento no hay nuevo señalamiento, si bien se ha decidido revisar el estado del principal imputado dentro de seis meses.

Camio se enfrenta a 8 años y 6 meses de cárcel, según el escrito de acusación de la Fiscalía al que se han adherido las representaciones legales de la Fundación Balenciaga y de Berroeta Aldamar. Para Argilagos se solicitan cuatro años. Ambos, asimismo se enfrentan a la devolución de más de 2 millones de euros. Hay un tercer imputado, el arquitecto subcontratado para los trabajos no efectuados por el titular. Se trata del también cubano Rolando Paciel, si bien sólo se expone a una pequeña multa por no tener tampoco el título homologado en España.

El efecto de la corrupción
A veces el efecto de la corrupción no es fácilmente perceptible. En el caso del museo Balenciaga sí lo es. El proyecto se ideó en 1987 -15 años después de la muerte de Cristóbal Balenciaga- y su apertura se prometió para 2003 con un presupuesto de 1.000 millones de pesetas -6 de euros-. Finalmente costó más del triple, 20 millones.

viernes, 26 de mayo de 2017

#hemeroteca #homosexualidad #testimonios | La cara oculta de Balenciaga

XLSemanal / Cristóbal Balenciaga //

La cara oculta de Balenciaga.

Odiaba hablar de sí mismo: sólo concedió una entrevista en su vida. Cristóbal Balenciaga, el más grande genio de la costura de todos los tiempos también fue el más hermético.
Jesús Cano | XLSemanal, 2017-05-26
https://www.xlsemanal.com/estilo/moda/20170526/la-cara-oculta-balenciaga.html 

Sus primeros años en Guetaria, su reinado en París, su discreta amistad con el ruso Wladzio Jaworowski, su rivalidad con Dior… son enigmas que la biografía ‘Cristóbal Balenciaga. La forja del maestro (1895-1936)’ ha tratado de desvelar.

«Y tú qué harás para ayudar a tu madre cuando seas mayor?», le preguntó la marquesa de Casa Torres al joven Cristóbal. «Haré ropa preciosa como la que usted lleva», dijo él. Ella rio ante la ocurrencia del niño de 13 años: «¿qué sabes tú de costura?». «Puedo coser y podría copiar el traje que lleva usted si tuviera el lino necesario», insistió él. «¡Copiar este traje! Cristóbal, ¡qué ocurrencia!» Pero la marquesa, clienta de la madre del niño, una modista que cosía en Guetaria, aceptó el desafío y le envió su traje y algo de tela esa misma noche apostando a que no podría hacerlo. Lo hizo y desde el momento en que Cristóbal entregó el traje, la señora se convirtió en su primera clienta y protectora.

Comienza así la carrera de Balenciaga, un diseñador sin igual que durante su reinado se enorgullecía de ser el más caro de París y, con ello, de hacer temblar a ilustres apellidos como Rothschild, Agnelli, Guinness... cada vez que sus señoras salían de la casa del maestro; y tan quisquilloso como para pasar noches en vela descosiendo un vestido que ya estaba preparado para entregar. Un diseñador que es, pese a todo, un mito y, a la vez, un gran desconocido. De ahí la importancia de Cristóbal Balenciaga. La forja del maestro (1895-1936) editorial Nerea, de Miren Arzalluz. Un sorprendente, y necesario, ensayo que profundiza en los primeros años del modisto y que se presenta esta semana en San Sebastián.

Además del conocido mecenazgo de la marquesa de Casa Torres, el libro reconoce el mérito de otro personaje determinante en el ascenso de Balenciaga: su socio y mentor, el francés de origen ruso Wladzio Jaworowski d'Attainville.

Balenciaga encontró en Wladzio lo que Yves Saint Laurent en su eterno amante Pierre Bergé, un valioso e incondicional colaborador. Se sabe muy poco de él, pero los testimonios de aquellos que lo conocieron hablan de su gran sensibilidad y su gusto y modales exquisitos. Es difícil establecer en qué momento conoció Balenciaga a Wladzio, aunque probablemente fue en uno de los numerosos viajes que el modisto realizaba a París para ver las nuevas colecciones de alta costura. Lo cierto es que Wladzio desempeñó un papel destacado en el diseño y la planificación de la casa de costura Cristóbal Balenciaga. Se instaló en San Sebastián para ayudarlo a establecerse por su cuenta y vivió con él hasta la marcha de ambos a París en 1936, donde siguieron compartiendo su vida sin ocultarse, pero con absoluta discreción. Según otra estudiosa de la figura del creador español, la periodista del ‘New Yorker’ Judith Thurman, en París su relación nunca fue clandestina y vivían juntos en la calle de Boétie. Sin embargo, una vez que la mujer y la hija de Franco empezaron a vestirse en Balenciaga, tuvieron que comportarse con mayor circunspección.

Balenciaga (Guetaria, 1895-Jávea, 1972) no sólo logró reinar en París, sino que consiguió algo aún más difícil: poner de acuerdo a Christian Dior y a Coco Chanel. El primero lo consideraba un ‘primus inter pares’, y la segunda reconocía que sólo el maestro español era capaz de confeccionar una prenda perfecta de principio a fin con sus propias manos, mientras que todos los demás eran meros ‘diseñadores”‘. Diana Vreeland, la poderosa directora del Vogue americano de la década de los 60, sentenciaba: «Siempre me dicen que la moda nace en la calle, pero yo siempre la veo primero en Balenciaga».

Visionario como ningún otro, en su taller de la avenida George V de París se vieron antes que en ningún sitio, incluso antes de la Segunda Guerra Mundial, revolucionarios vestidos con talle de avispa y falda acampanada, piezas que el 12 de febrero de 1947 Christian Dior presentó, de nuevo, y que Carmel Snow, directora de la revista ‘Harper’s Bazaar’, bautizó como el new look. Dior se llevó el mérito, pasó a la historia y ese día Balenciaga se sintió dolido. Después de eso se volvió más introvertido y se negaba a aparecer en público. A su aislamiento contribuyó también la muerte repentina de Wladzio en 1948, que lo llevó, según Thurman, incluso a pensar en retirarse.

Cuando Balenciaga llega a París, tiene 42 años. Huye de la Guerra Civil española, estamos en 1936, y para conquistar la cuna de la alta costura tiene oficio y experiencia. Un oficio aprendido de su madre y de llevar cerca de 20 años con las riendas de su negocio, que llegó a tener simultáneamente tiendas en San Sebastián, Madrid y Barcelona. Fue el precursor de las segundas líneas creando marcas como ‘Eisa’, para desarrollar productos más baratos que aquellos que bautizaba con su propio apellido.

Hay quien se pregunta cómo un niño de una pequeña aldea pudo tener contacto con un mundo elegante del que, luego, fuera el rey absoluto. Miren Arzalluz, en su libro, desvela con meticulosidad aquellos primeros años. Hijo de un pescador que murió cuando él tenía diez años y de una costurera, por el taller de su madre pasaban ricas prendas venidas de París de los aristócratas que veraneaban en Guetaria. En contacto con ellos, el hijo pequeño de la costurera se acerca a la moda, pero también al arte en sus visitas a las villas palaciegas de aquellos ilustres veraneantes, que incluían a la familia real.

El apoyo familiar fue determinante. Su madre siempre vivió con él allí donde establecía sus talleres. Su hermana Agustina desempeñó labores de modista y encargada desde la apertura del primer establecimiento, en 1917. Su hermano Juan se les unió en la gestión de la empresa, que llegó a tener más de 500 empleados y a realizar 300 vestidos únicos al año. Balenciaga puso París a sus pies, pese a no estar dispuesto a promocionarse (dio una sola entrevista en su vida, ya retirado) o ser un dictador entre su ejército de sastres, costureras y cortadores, a los que no sólo hacía trabajar incontables horas, sino a quienes prohibía fumar y charlar.

El libro sobre Balenciaga desvela otros detalles sobre su genialidad. Fue el inspirador de la prenda juvenil por antonomasia: la minifalda. Y todo, por culpa de un quimono. ¿Sorprendidos? La explicación es sencilla. La franja de tela de 30 centímetros, dicen los entendidos, es una evolución de los diseños espaciales de Courrèges, pero el antecedente último tiene su origen en el maestro vasco. Siendo Courrèges aprendiz de Balenciaga -estuvo en su casa hasta 1961-, vio nacer el traje saco; un simple vestido suelto de lana que cubría flojamente el cuerpo. Una revolución de 1957. Aquí encontramos el origen de la minifalda. A estas alturas, muchos se habrán olvidado del quimono, pero el vestido tradicional japonés está en el ADN de los revolucionarios diseños que este modisto presentó en los 50. El alma angustiada de Balenciaga nunca encontró la calma, pero llevó la moda a lugares insospechados.

martes, 7 de marzo de 2017

#hemeroteca #cristobalbalenciaga | Cristóbal Balenciaga vuelve a unir Donostia y París

Imagen: Noticias de Gipuzkoa / Cristóbal Balenciaga
Cristóbal Balenciaga vuelve a unir Donostia y París.
El Museo Bourdelle de París inaugura mañana la exposición ‘Balenciaga, l’oeuvre au noir’.
EFE | Noticias de Gipuzkoa, 2017-03-07
http://www.noticiasdegipuzkoa.com/2017/03/07/ocio-y-cultura/cristobal-balenciaga-vuelve-a-unir-donostia-y-paris

La embajada española en París acogerá mañana la presentación de dos importantes exposiciones sobre Cristóbal Balenciaga que tendrán lugar en el Museo Bourdelle de la capital gala y en el centro museístico dedicado a este modisto en la localidad guipuzcoana de Getaria.

Según recordó ayer la Diputación de Gipuzkoa a través de un comunicado de prensa, se trata de la muestra ‘Balenciaga, l’oeuvre au noir’, que se inaugurará mañana mismo en el museo parisino de Bourdelle, y de la exposición ‘Rachel L. Mellon Collection’, que prepara el Museo Cristóbal Balenciaga de Getaria para el próximo mes de mayo.

Efemérides varias
La misma fuente recordó que en 2017 se conmemora el centenario de la apertura del primer atelier de Cristóbal Balenciaga en la capital guipuzcoana y también se celebran los 80 años de su establecimiento en París.

Con motivo de esta efeméride, la embajada de España en París vuelve a unir de manera simbólica ambas ciudades para celebrar la aventura creativa y empresarial de Cristóbal Balenciaga.

Auspiciado por Tourespaña y San Sebastián Region, el acto contará con la presencia del diputado de Cultura y Turismo, Denis Itxaso, acompañado por la directora foral de Turismo, Maite Cruzado, y de la directora del Museo Cristóbal Balenciaga, Miren Vives.

Itxaso será el encargado de presentar los atractivos culturales de la “región de San Sebastián”, encabezados por el museo de Getaria que reúne una de las más relevantes colecciones de obras del modisto.

Este centro guipuzcoano presentará a partir de mayo una exposición monográfica sobre el legado de una de las más importantes clientas internacionales de Balenciaga, la norteamericana Rachel L. Mellon.

Bajo la dirección de Monsieur Hubert de Givenchy, y con el comisariado asociado de Eloy Martinez de la Pera e Igor Uria Zubizarreta, se mostrará un conjunto de 150 piezas de la extensa colección que Mellon donó al museo de Getaria. Una selección que deja ver la madurez creativa de Cristóbal Balenciaga a través del filtro fascinante de una destacada clienta y amiga del modisto.

lunes, 30 de enero de 2017

#hemeroteca #cristotobalbalenciaga | El Museo Balenciaga celebra en 2017 los 100 años del primer negocio del modisto

Imagen: Noticias de Gipuzkoa
El Museo Balenciaga celebra en 2017 los 100 años del primer negocio del modisto.
EFE | Noticias de Gipuzkoa, 2017-01-30
http://www.noticiasdegipuzkoa.com/2017/01/30/ocio-y-cultura/museo-balenciaga-celebra-en-2017-los-100-anos-del-primer-negocio-del-modisto

Cristóbal Balenciaga abrió su primer negocio en Donostia hace 100 años. Con motivo de este centenario, el museo dedicado al modisto en Getaria ha organizado una programación especial, que incluye una gran exposición con el legado de una de sus mejores clientas, la millonaria Rachel Mellon.

Este aniversario coincide además con los 80 años de la apertura de la casa Balenciaga en París, donde esta primavera el Palais Galliera celebrará también la efeméride con otra muestra, al igual que hará por las mismas fechas el Victoria & Albert Museo de Londres.

La directora del Museo Balenciaga, Miren Vives, ha presentado hoy en rueda de prensa las actividades previstas, que incidirán tanto en la faceta de creador del modisto como en la de emprendedor, la de un empresario que puso en marcha su primer negocio con 22 años y que se convirtió en una de las firmas de referencia de la alta costura parisina en los años 50 y 60.

Llegó a emplear a cerca de 2.000 trabajadores. De ellos, 60 se dedicaron exclusivamente a confeccionar las prendas de la estadounidense Rachel Lambert Mellon, "Bunny" Mellon, una filántropa, coleccionista de arte, diseñadora de jardines y amiga personal de la familia Kennedy, de la que el museo guarda más de 500 piezas, entre indumentaria, complementos y documentación.

Más de 400 fueron donadas al museo tras su fallecimiento en 2014 y nunca han sido expuestas. Algunas de ellas se exhibirán en la exposición "Collecting Elegance. Rachel L. Mellon's Legacy", que ha impulsado y dirige Hubert de Givenchy y que se podrá visitar en Getaria del próximo 27 de mayo al 25 de enero de 2018.

La integrarán 90 piezas de indumentaria, el 70 % de las cuales se mostrarán por primera vez, así como numerosos complementos, fotografías y documentos. El grueso procede de los fondos del museo, aunque se podrán ver algunas cedidas por el Victoria & Albert Museum y los Archivos Balenciaga de París.

La exposición se presentará el 8 de marzo en la capital francesa y en Madrid en una fecha por determinar, como parte de una iniciativa de la Diputación de Gipuzkoa, propietaria del museo, que quiere aprovechar el "tirón" del creador para hacer promoción turística.

El programa en torno a "la gran aventura empresarial" del modisto prevé también una colaboración con la escuela Central Saint Martins-University of Arts London, que llevará a 60 de sus alumnos a descubrir en las instalaciones de Getaria los orígenes de Balenciaga y a realizar un proyecto.

Se trata de una iniciativa piloto de "colaboraciones estratégicas internacionales" que pretenden llevar a cabo con otras prestigiosas escuelas de diseño y moda del mundo en años sucesivos.

Este año se pondrá también en marcha, en el marco de los Cursos de Verano que la Universidad del País Vasco organiza en Donostia, la I Escuela Cristóbal Balenciaga Museoa, que abordará temáticas relacionadas con el emprendimiento en el mundo de la moda, una cita que quiere repetirse anualmente.

Y TAMBIÉN…
Balenciaga Museoa descubrirá el legado de Bunny Mellon, importante clienta del modisto.

La programación del centro se centrará en la doble faceta creativa y empresarial del maestro.
Juan G. Andrés | Noticias de Gipuzkoa, 2017-01-31
http://www.noticiasdegipuzkoa.com/2017/01/31/ocio-y-cultura/balenciaga-museoa-descubrira-el-legado-de-bunny-mellon-importante-clienta-del-modisto

miércoles, 18 de enero de 2017

#hemeroteca #cristobalbalenciaga | Balenciaga resucitará esta primavera en Londres

Balenciaga resucitará esta primavera en Londres.
El Museo Victoria & Albert inaugurará una gran exposición que repasa la obra del gran modisto español, conmemorando el centenario de la apertura de su primera casa de moda en San Sebastián, y el 80º aniversario de su llegada a París.
Ana Navarro | El Español, 2017-01-18
http://www.elespanol.com/estilo/moda/20170109/184731809_0.html

El fotógrafo, diseñador y escritor Cecil Beaton dijo de Cristóbal Balenciaga: “Si Dior es el Watteau de la costura (lleno de matices, chic, delicado y oportuno), entonces Balenciaga es el Picasso de la moda porque, como el pintor, Balenciaga guarda un profundo respeto por la tradición y posee un depurado estilo clásico que subyace a todos sus experimentos con lo moderno”.

Esta primavera, después de pasear por debajo del Big Ben, recorrer Hyde Park y fotografiarse en el Támesis, el turista apasionado por la moda también podrá disfrutar de la exposición ‘Balenciaga: Shaping Fashion’,sobre la vida y obra del que es, probablemente el modisto español cuyo trabajo está en más museos del mundo (con permiso de Mariano Fortuny, que no era diseñador de moda en sentido estricto, aunque diseñó el Delphos).

Considerado el decano por los mejores modistos españoles y franceses, el espíritu Cristóbal Balenciaga llega ahora a Londres con la muestra que estará en el Victoria & Albert Museum desde el 27 de Mayo de 2017 y hasta el 18 de Febrero de 2018.

‘Shaping Fashion’ (que, en español se traduciría como "dando forma a la moda") es el nombre escogido para la exposición, que se divide en tres áreas principales donde podremos recorrer el salón, el taller y el legado de Balenciaga a través de 100 prendas y unos 20 sombreros. La muestra se centra principalmente en torno a las décadas de los años 50 y 60 del pasado siglo, sin duda, su época más creativa.

Cristóbal Balenciaga nació en Guetaria en 1895 y está considerado el primer modisto español con más reconocimiento a nivel internacional. Como explica la comisaria de la exposición, Cassie Davies-Strodder, "a diferencia de muchos de su contemporáneos, su formación le permitía diseñar de principio a fin un vestido, ya que sabía cortar, montar, coser, probarlo y ajustarlo". De él decía Coco Chanel, “es el único couturier en el verdadero sentido de la palabra. Sólo él es capaz de cortar los tejidos, montarlos y coserlos a mano. Los demás somos simples diseñadores de moda”.

Y es que, desde niño manifestó sus dotes como modisto, sin duda influenciado por su madre, que era costurera y a la que acompañaba a las casas de sus clientas. Al quedar viuda muy joven (el padre era pescador), el joven Cristóbal decide formarse como sastre y aprender a coser. Una de las más ilustres clientas de su madre era la marquesa de Casa Torres (ostentaron el título primero la bisabuela y luego la abuela de la futura reina Fabiola de Bélgica, para quien después diseñaría su vestido de novia).

Con tan solo doce años, Balenciaga le pide a la Marquesa de Casa Torres que le permita hacerle un primer modelo. Desde ese momento y durante el resto de su vida, todas las mujeres de la familia fueron clientas del diseñador. En 1917, con tan solo 22 años, abre su primera casa de moda en San Sebastián.

A principios de los años treinta es ya considerado el principal modisto español. Clientas de la aristocracia y la realeza de todo el mundo se desplazan exclusivamente para comprar sus modelos.

En un primer momento Balenciaga compra los patrones de sus diseños a Madeleine Vionnet pero, tras analizarlos, decide transformarlos y darles su propio sello. De este modo conectaron los dos modistos y, con el paso de los años, Vionnet invitó al modisto a seguir su propio camino, pues él ya estaba preparado.

En 1937 Balenciaga se marcha a vivir a París, por el estallido de la guerra civil española. Abre casa de moda en la Avenida George V y tiene un éxito inmediato, en 1939 ya está consagrado como modisto en toda Europa y, con el tiempo, su fama cruzará el charco y llegará hasta Hollywood, donde tendrá clientas tan famosas como Marlene Dietrich o Greta Garbo, y otras estrellas del cine.

Aunque resulte extraño, no era para nada un defensor de las tendencias. Su estilo se definía como perfección de corte. Tenía un don, que muchos llamaban “el milagro de Balenciaga”, porque sabía corregir las imperfecciones del cuerpo de la mujer tan solo con el corte. Hacía que el cuerpo pareciera perfecto. Como él mismo decía: "Una mujer no necesita ser perfecta o bella para llevar mis vestidos, el vestido lo hará por ella".

Uno de sus colores predilectos era el negro. Concretamente el negro español, el verdadero color negro. Para la noche es mucho más atrevido con colores más ácidos, rosas intensos, violetas, fucsias e incluso amarillos. Cuando el taller estaba vacío, con los hilos sobrantes del suelo, hacía sus combinaciones de colores.

En 1939, presentó su nueva colección donde reinaban los hombros caídos, la cintura pinzada y caderas redondas, que servirá de inspiración a la colección ‘New Look’, que Christian Dior presentará en 1947. Con la gran diferencia de que Dior estrecha la cintura de la mujer. La silueta de Balenciaga, sin embargo, es más libre y respeta el cuerpo de la mujer, al dejar espacio entre el cuerpo y la ropa.

Y deja también al aire puños y cuello para que se vean mejor las joyas (entonces las mujeres de la alta sociedad competían por ver quién lucía las más caras) y éstas completen el look. Esta tendencia, como muchas otras, marcará todos los años cincuenta.

Como explica la biografía que recoge en la web del Museo Cristóbal Balenciaga en Guetaria, su papel fue decisivo en la posterior evolución de la moda: "Sin lugar a dudas, fue una de las mayores aportaciones a la historia de la moda: la introducción de una nueva silueta para la mujer. La ruptura con lo establecido hasta entonces cobró vida con diseños provistos de líneas fluidas y volúmenes sorprendentes. Fueron, en definitiva, líneas, modelos y diseños que marcaron una época, como la línea ‘tonneau’ (1947), el look semi-entallado (1951), las faldas balón (1953), la túnica (1955), el vestido saco (1957) o el ‘baby-doll’ (1958)".

Sus compañeros de profesión le veneran. Christian Dior le describió como "el maestro de todos nosotros" porque “con los tejidos, nosotros hacemos lo que podemos. Balenciaga hace lo que quiere”. Para ‘monsieur’ Dior, “la alta costura es como una orquesta, cuyo director es Balenciaga. Nosotros, los demás modistos, somos los músicos, y seguimos las directrices que él da”. Y Hubert de Givenchy, que fue discípulo suyo, lo bautizó como “el arquitecto de la alta costura”.

Se inspira mucho en España: en Velázquez, Goya y Zurbarán, en los trajes regionales españoles, especialmente el de los goyescos, en el traje de luces de los toreros, boleros, túnica de faralaes, capa española, bordados de mantón de manila o en la camisas y las redes de pescadores.

Su obsesión por la perfección era tal que verificaba hasta el último detalle que hacían sus costureras. Y tenía un número determinado y tope de clientas porque si cogía más, no podría conseguir hacer el trabajo perfecto. Por eso, no es de extrañar que sus diseños fueran los más caros de París, pues era la mejor ropa hecha a medida.

A finales de los años sesenta viajó a América, para estudiar la posibilidad de abrir tienda de modas y vender allí sus modelos. Pero su ropa es imposible de fabricar con máquinas. Nunca le preocupó que le pudieran copiar, porque sabía que eso era imposible.

Estuvo alrededor de unos cincuenta años en activo hasta que, en 1968, decide cerrar su taller porque no podía vencer al prêt-à-porter. “Ya no hay sitio para el lujo”, asegura, "la alta costura está herida de muerte". Fue un hombre discreto, que hablaba muy poco, por lo que son contadas son las entrevistas que dio a lo largo de su vida. Pero su nombre aún se asocia con vestidos de ensueño.

Está considerado un genio purista de un estilo inconfundible. Como él mismo dijo: “Un buen modisto debe ser: arquitecto para los patrones, escultor para la forma, pintor para los dibujos, músico para la armonía y filósofo para la medida”.

viernes, 9 de diciembre de 2016

#hemeroteca #testimonios | Cristóbal Balenciaga: El hijo de un pescador que se convirtió en el diseñador español más famoso de la historia

Imagen: Vanity Fair / Cristóbal Balenciaga
El hijo de un pescador que se convirtió en el diseñador español más famoso de la historia.
Cristóbal Balenciaga era como sus trajes: ascético por fuera, pero con un interior lleno de secretos. Esta es la historia de un hombre que hizo de su pasión su oficio y de su oficio, su vida.
Boris Izaguirre | Vanity Fair, 2016-12-09
http://www.revistavanityfair.es/la-revista/articulos/cristobal-balenciaga/23197

No existe un personaje en la historia de la moda más respetado y misterioso que Cristóbal Balenciaga. Sus biografías, incluso las no oficiales, se empeñan en presentarlo como un hombre casi místico, cuando la empresa que levantó a los 19 años y que logró mantener independiente, demuestra que era una mezcla bastante moderna de empresario y creativo. Su alta costura, llena de secretos, es el símbolo de un tiempo en el que la artesanía ocupaba el lugar de la informática y el lujo era uno de los clubes más cerrados e inaccesibles del mundo.

Cristóbal Balenciaga Eizaguirre nació en Guetaria el 21 de enero de 1895. Su madre era costurera y su padre, un pescador que murió joven. De niño era frecuente verlo en las sastrerías de estilo inglés de San Sebastián, obsesionado con aprender los detalles del corte y la construcción de un traje. A los 13 años abordó a una de las señoras para las que su madre cosía, la marquesa de Casa Torres, y le propuso hacerle una copia del modelo que llevaba. La marquesa accedió y el joven Balenciaga tuvo en su poder el instrumento con el que aprendería a construir un vestido desde dentro hacia fuera.

Ese conocimiento casi innato de la sastrería y la costura se convirtió en lo que distinguiría a Balenciaga del resto de los creadores: nadie como él sabía cómo se cose un traje, el movimiento de las telas, su adaptabilidad. Era un ingeniero textil, solo que sin estudios. Con la ayuda de sus hermanas (“eran antipatiquísimas”, dice una clienta), reunió el capital suficiente para abrir locales en San Sebastián, Madrid y Barcelona, bajo el nombre de Eisa, un homenaje al apellido materno. No había cumplido 20 años y Balenciaga ya era el diseñador de la realeza y la alta sociedad españolas. El estallido de la Guerra Civil lo empujó a trasladarse a París en 1937, tras cerrar momentáneamente sus tiendas. Ese mismo año, sus diseños fueron celebrados por tres grandes: Dior, Chanel y, sobre todo, Madeleine Vionnet. La inventora del corte al bies, que se retiró al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, llegó a regalarle las muñecas sobre las que cosía los patrones de sus vestidos, y que Balenciaga conservó toda su vida.

La casa se cimentaba sobre el rigor técnico y la calidad extrema de sus tejidos, los más caros del negocio. Cada modelo estaba elaborado escrupulosamente a mano y su interior ocultaba armazones que podían conseguir efectos inauditos: un medio corsé forrado de plumas, por ejemplo, daba la sensación de convertirse en un traje alado que levantaba el vuelo cuando estaba en movimiento.

Y, de la misma manera que sus trajes eran irrepetibles, también lo eran sus clientas. Había damas de sociedad como Mona Bismark, Gloria Guinness o Pauline de Rothschild, y actrices como Marlene Dietrich y Greta Garbo. Todas, mitos fundacionales del glamour y la elegancia del siglo pasado. Y luego estaba Carmen Polo, la esposa de Franco, que irritaba al diseñador por su empeño en llevar sus propias telas, mucho más económicas que las que ofrecía la maison.

La construcción de un mito
“Un balenciaga es mucho más importante por lo que esconde que por lo que enseña. La simplicidad es rigurosa en el exterior, pero el interior es pura ingeniería, secretos perfectamente cosidos para nunca desvelarse”, aseguraba Judith Thurman en 'The absolutist', el ensayo sobre el diseñador que publicó en The New Yorker. Pero él sabía esconder y construir muchas más cosas que un traje perfecto. La creación de su mito es un trabajo casi tan elaborado, cortado y vuelto a coser como sus vestidos.

Con el éxito parisino, Balenciaga consiguió reabrir sus tiendas españolas y mantener, desde entonces, una peculiar relación de apoyo mutuo con la dictadura franquista. Sin que jamás sepamos si era o no un hombre de derechas, actuó como un astuto empresario. Las tiendas españolas servían como centros de formación para los diseñadores que después se incorporarían a la casa de costura en París. Salían muchos trajes de las tiendas Eisa. Durante esos años, diseñadores como Emanuel Ungaro, Courrèges, Hubert de Givenchy y Óscar de la Renta pasaron por ellas para aprender a coser como el maestro. Se formaban en una España tenebrosa, pero saboreaban el triunfo en un París deslumbrante.

Si la maison Balenciaga era un templo, al taller tampoco se podía acceder fácilmente. La férrea señorita Renne, directora del mismo, advertía a las clientas que debían acudir solas a las pruebas, porque “al señor no le gustan los curiosos”. No se podía fumar ni hablar mientras él estuviera presente. En esas citas, una clienta podía contemplar con horror cómo un vestido completamente listo era despiezado por el maestro si encontraba que la manga no era perfecta. Balenciaga se nutría de artistas como Brancusi, y también de la vestimenta tradicional japonesa. Reverenciaba a Goya, pero sus colores procedían de Zurbarán: verdes indescriptibles, amarillos que no herían, rosados que tranquilizaban la vista... El reconocimiento a los dos grandes pintores españoles servía también para acentuar su españolidad.

Pero, sobre todo, su estilo se sostenía sobre una máxima: hacer algo bello que disimulara los defectos. El cuello de un traje se prolongaba porque su usuaria no tenía; las sofisticadas mangas ocultaban muñecas gruesas o brazos cortos... Era el estuche perfecto para una silueta imperfecta.

Dior le arrebató titulares y un buen trozo de la Historia cuando lanzó su New Look en 1947, con modelos que, de alguna manera, recordaban al propio Balenciaga. Fue un golpe duro y jamás perdonó a sus clientas que le traicionaran mudándose de salón. Sin embargo el de Guetaria, siempre astuto, supo ver que en el triunfo de Dior jugaban un papel muy importante los comentaristas de moda, así que decidió celebrar sus desfiles una semana después que el resto. Así, obligaba a la prensa y a los compradores a regresar a París exclusivamente para verle. Cuando todas las tendencias se habían desvelado, él ofrecía el último grito. Cada año lanzaba una silueta: el traje saco (que acaparó titulares en 1956 debido a su “fealdad”); el vestido túnica o el Baby Doll, una silueta trapezoidal que, como tantas otras, ha sido imitada hasta la saciedad.

Balenciaga decía que “se reconoce a una mujer distinguida por su aire antipático”. Él lo era, y mucho, con aquellos que le ofrecían franquiciar su nombre. Pero, en cambio, sí permitió que determinados almacenes norteamericanos “tuvieran acceso a sus dibujos”, como explicaría Pierre Bergé, socio de Yves Saint Laurent. “Los dibujos que observaban eran, sobre todo, de trajes de chaqueta y vestidos sencillos. Después, estos grandes almacenes elaboraban esas prendas previo acuerdo de respeto al copyright. De esta forma, las americanas podían vestirse con algo reconocible, solo que más barato, mientras él ni perdía un céntimo ni se saltaba las férreas leyes de la Cámara Sindical”.

Un discreto indiscreto
Hábil empresario, místico creador... Balenciaga quiso ser un enigma para sus contemporáneos. “En realidad, tenía un fino sentido del humor”, dice Sonsoles Díez de Rivera, una de las fundadoras del museo del diseñador en Guetaria. “Mi madre intentó negociar una rebaja en 1942 porque estaba embarazada y después de dar a luz el traje tendría que ser reajustado. Balenciaga la miró por encima de sus gafas y le dijo: ‘Yo no soy el responsable”.

También vigilaba con tesón su vida privada. Poco se sabe de ella, perfectamente parapetada tras ese aire de monje hiperdisciplinado, aunque la historia demuestra que vivía abiertamente como homosexual en el París de finales de los años treinta. De hecho, el gran amor de su vida fue Wladzio d´Attainville, un aristócrata polaco-francés, magníficamente relacionado, y que hizo posible reunir el dinero para abrir allí su casa de costura. Si Balenciaga tenía el rigor y la actitud aristocráticas a pesar de ser hijo de un pescador y una costurera, Wladzio era un aristócrata de verdad cuyo ingenio fascinaba al modisto. Vivían juntos desde la época de San Sebastián, donde compartían un piso sobre la casa de moda con la madre del primero. Una de las modistas de esa época, Elisa Erquiaja, lo explicaba así en una entrevista: “Era un caballero muy guapo, muy educado y todas lo sabíamos, pero nadie hablaba de eso en el taller”.

Aunque en las biografías oficiales el papel de Wladzio sea ninguneado, probablemente fue él quien convenció al modisto para dar el salto a París. Cuando abrieron la maison, uno se ocupaba de los trajes y el otro de los accesorios. En particular, de los sombreros. “La locura en un Balenciaga —dijo Pauline de Rothschild— está siempre donde debe de estar: en la cabeza”. El círculo de amistades de la pareja no era amplio, pero sí notorio, y llegó a incluir a Cecil Beaton, Jean Cocteau y la influyente directora de Harper´s Bazaar, Carmel Snow.

Protegidos por su discreción, Wladzio y Cristóbal se permitían una normalidad privilegiada: coleccionaban arte y acudían juntos a actos sociales, formidablemente respetados como una moderna pareja de estetas, forjadora de tendencias y descubridora de nuevos talentos. Encarnaban, a su manera, lo más público de una sexualidad obligada a esconderse. El guapo polaco funcionaba junto a Balenciaga, que también era un hombre atractivo, pero que se crecía a su lado. Los dos fueron el embrión de la pareja gay contemporánea, interesada en mantener su nivel de vida y no entorpecer el éxito profesional. Jamás se separaron. El polaco era el único capaz de controlar los demonios del maestro: la inseguridad y esa obsesiva búsqueda de la perfección de un hombro, una manga o la manera de ocultar las caderas de Colette, una de sus célebres clientas. Eran cosas que de verdad le torturaban y que D´Attainville sabía como serenar.

En 1948 Wladzio murió en Madrid y Balenciaga nunca se recuperó. Ni tampoco quiso rehacer su vida sentimental. En su desfile de aquel año todos los trajes fueron negros. “Impuso el luto por su novio a todas las damas elegantes de esa época”, explica Miren Arzallus en su libro 'La forja del maestro'. Es más que probable que se deba al luto por D’Attainvile el triunfo del negro como color chic. Como escribió Hamish Bowles en 2006, “las dos grandes heridas en la vida de Balenciaga fueron el triunfo de Dior en 1947 y la muerte de D’Attainville el año siguiente”. Estuvo al borde de abandonarlo todo pero, irónicamente, el New Look le obligó a continuar y en 1960, el cénit de su gloria, diseñó el traje nupcial de Fabiola de Mora y Aragón (la nieta de su antigua clienta, la marquesa de Casa Torres), para su boda con el rey de Bélgica.

No lo retirarían, se retiraría

Balenciaga comenzó su carrera vistiendo a un tipo de mujer que se cambiaba de ropa tres veces al día, que alardeaba de sus diamantes, pero jamás de sus indiscreciones y que viajaba con varios baúles y una doncella. Y terminó diseñando el uniforme para las azafatas de Air France, heroínas del chic moderno, elegantes y prácticas, con un pequeño equipaje que llevaban ellas mismas. Entre una mujer y otra transcurren los años más decisivos del siglo XX: dos guerras mundiales, el triunfo del glamour hollywoodiense y una película, ‘À bout de souffle’, de Jean Luc Godard. En su secuencia más célebre, Jean Seberg vende ejemplares del Herald Tribune con el pelo muy corto, una camiseta con el logo del matutino, tejanos pitillo y bailarinas. Al verla, el de Guetaria entendió que su reinado de las formas tenía los días contados.

En 1968, al mismo tiempo que el mayo francés pretendía transformar el mundo, Balenciaga aceptaba el encargo de Air France. Más de 1.300 mujeres. Casi un millón de prendas entre trajes y complementos. El diseñador experimentó con tejidos como el Terylene, una fibra sintética, pero los uniformes fueron criticados por las usuarias. La peor acusación era la más obvia: a los 74 años, el antiguo revolucionario se había convertido en un dinosaurio. Al final, los sesentayochistas no lograron cambiar el mundo, pero sí vieron como Balenciaga cerraba las puertas de su casa. Él lo justificó con su brevedad clínica habitual: “La alta costura está herida de muerte”.

Según se publicó, no consultó la decisión con nadie. Ni siquiera sus empleados lo sabían. Fue una tragedia y también un golpe de efecto. “El día que Balenciaga cerró, Mona Bismarck se recluyó en casa durante tres semanas”, escribía Diana Vreeland, la legendaria directora de Vogue, en sus memorias. Solo regresó al diseño para coser el traje de novia de Carmen Martínez-Bordiú, a petición de su antigua clienta, Carmen Polo. Martínez-Bordiú, que después se ha casado dos veces (la ultima, vestida por Lacroix), recordaba en una entrevista “la simpatía y serenidad” del gran modisto. Un hedonista moderado a quien su reclusión no le impidió seguir coleccionando, viajando y disfrutando de sus placeres gastronómicos. Terminó sus días en 1972 en su casa de Altea, donde le gustaba pintar, conversar y comer en la compañía de algunos de sus ayudantes españoles. Una despedida perfecta, casi diseñada. Místico y sorprendente, devoto y mundano, entre la pompa y la austeridad.

Aquellos uniformes de Air France fueron estudiados por Nicolas Ghesquière, el joven que resucitó la casa Balenciaga tres décadas después de su cierre. Durante treinta años se había mantenido gracias a sus perfumes: Quadrille y, sobre todo, el superventas Le Dix, presentado en 1947 y favorito de muchas madres de los años sesenta. Los herederos de Balenciaga vendieron la casa a un grupo alemán y este a otro francés, Bogart, que creyó encontrar en el joven Ghesquière un digno sucesor para Cristóbal en 1997. El diseñador era un guapo discípulo de Jean Paul Gaultier que, además de talento, tenía “un carácter difícil”, como sugiere una fuente anónima. El éxito no se hizo esperar y, en 2001, el grupo Gucci, parte de PPR —el conglomerado de lujo de François-Henri Pinault —, compró la marca para hacerse con el diseñador.

Las colecciones de Ghesquière destilaban una personalidad que bebía de los archivos del fundador, pero sin emborracharse. El conocimiento de los tejidos, la concepción casi hidráulica del interior de un vestido, la convicción de que lo moderno tiene que estar bien construido y de que el talento está unido a la mayor de las exigencias.... Todo ello estaba ahí. La recuperación de la casa fue asombrosa e incluso se hizo con su propio it-bag, el Lariat, que hoy se sigue vendiendo por varios miles de euros en todo el mundo. Ghesquière renovó al publico de Balenciaga con una nueva generación de actrices como Nicole Kidman, Diane Kruger o su musa, Charlotte Gainsbourg, al tiempo que insufló en la casa su fascinación por la ciencia ficción, convirtiendo las tiendas enmoquetadas en naves espaciales ancladas en las mejores calles de París, Londres o Nueva York.

Si Balenciaga mantuvo una estrecha relación con el arte de su tiempo, Ghesquière hizo lo mismo vistiendo a sus modelos con imágenes de Cindy Sherman. Y si el primero salía con el cerebro de sus accesorios, el segundo lo hizo con Pierre Hardy, el diseñador con quien compartía un loft en París que no tuvieron inconveniente en enseñar, dejando claras las marcas para las que eran directores creativos: como si su relación sentimental tuviera algo de reclamo publicitario. Creativamente, Hardy introdujo a Ghesquière en el culto por lo posmoderno y, de hecho, muchos de los zapatos y accesorios del nuevo Balenciaga rinden homenaje a las formas y colores del movimiento. Dentro de la reconversión de Balenciaga (de pequeña maison a superpotencia de la moda), el diseñador también recuperó la línea de perfumería. De la mano del gigante cosmético Coty, Balenciaga Paris o FloraBotanica reinterpretan el espíritu de los frascos de mediados de siglo, pero las fragancias mantienen la transgresión inherente a la casa.

Ghesquière dimitió en octubre de 2012 y la rumorología se disparó: su mal carácter, una petición de aumento de salario desproporcionada o un conflicto de egos y presupuesto con Hedi Slimane (a quien acababan de contratar en otra marca del grupo, Yves Saint Laurent, aparentemente con medios ilimitados), se señalaron como culpables. Alexander Wang, un joven norteamericano con certero ojo comercial, fue su inesperado sucesor. La moda en nuestros tiempos es mucho más rentable y ciertamente más democrática que cuando Cristóbal se retiró. Y sigue siendo creativa. Pero es un lugar donde los auténticos mitos son mucho más difíciles de construir que ayer.