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lunes, 13 de junio de 2022

#hemeroteca #lgtbifobia #cine | Prohíben el estreno de ‘Lightyear’ en algunos países por homofobia

Google Imágenes / Alisha Hawthorne con su pareja e hijo //

Prohíben el estreno de ‘Lightyear’ en algunos países por homofobia.

Algunos países insisten en su homofobia legalizada al vetar el estreno de ‘Lightyear’, lo nuevo de Pixar, en los cines comerciales. Algo que han sufrido otras tres películas de Disney en los últimos años.
César Noragueda | Hipertextual, 2022-06-13
https://hipertextual.com/2022/06/lightyear-prohibida-en-arabia-saudi 

Cuando la homofobia forma parte de la política de estado, lo mínimo que puede suceder es que se censuren en todo un país obras culturales en las que se muestre la homosexualidad de una forma acorde al conocimiento de la sexología y, por supuesto, al respeto inexcusable por los derechos humanos. Así, no nos puede extrañar que Arabia Saudí, donde impera la ley islámica, se niegue en redondo a que se pueda estrenar en sus cines la película ‘Lightyear’ (2022), lo nuevo de Pixar.

La razón es un simple besito entre dos personajes del mismo sexo que son pareja, algo con poco relieve en la trama de aventuras y ciencia ficción a las órdenes de Angus MacLane y que se incluye como un detalle de normalidad. Pero lo triste es que llueve sobre mojado en este asunto. Y no porque los saudíes y compañía ya hayan impedido el lanzamiento de otros largos, desde 'Eternals' o 'West Side Story' (2021) hasta 'Doctor Strange en el multiverso de la locura' (2022), por las mismas razones.

Durante la polémica por la ley homófoba “No digas gay” aprobada en Florida, con la que se pretende impedir que los docentes le expliquen a los niños cuestiones acerca de las orientaciones sexuales desde preescolar hasta el tercer grado, hubo protestas contra The Walt Disney Company y la propia Pixar por haber eliminado de ‘Lighyear’ precisamente el mismo beso por el que ahora la han prohibido en Arabia Saudí, y que se vieron obligados a restaurar en su metraje.

Los países del Golfo Pérsico le cerraron la puerta a ‘Eternals’ por el personaje de Phastos de Brian Tyree Henry y su marido, el Ben de Haaz Sleiman. En el caso del ‘remake’ de ‘West Side Story’, se debió a Anybodys, a quien encarna Iris Menas; y en el de ‘Doctor Strange en el multiverso de la locura’, a la América Chávez de Xóchitl Gómez, que además tiene dos madres, Elena y Amalia, a las que dan vida Ruth Livier y Chess López. Tres filmes que son propiedad de Disney como los de Pixar.

Y ‘Lightyear’ se ha unido a la lista negra de la homofobia islámica por la comandante Alisha Hawthorne, a la que le pone voz Uzo Aduba, y su pareja. La Oficina Reguladora de Medios de los Emiratos Árabes Unidos no ha autorizado su proyección pública porque, con la homosexualidad ilegalizada, tan sencilla muestra de afecto entre dos mujeres constituye una “violación de los estándares de contenido de medios del país”. Y otro tanto ocurre, lamentablemente, en Arabia Saudí.

domingo, 4 de diciembre de 2016

#hemeroteca #homofobia | Un juicio sereno de la trayectoria y el legado de Fidel Castro

Imagen: Hipertextual / Jorge Mario Bergoglio y Fidel Castro
Un juicio sereno de la trayectoria y el legado de Fidel Castro.
He aquí un análisis detallado y concienzudo de lo que hizo Fidel Castro durante su vida política y de aquello en lo que convirtió a Cuba.
César Noragueda | Hipertextual, 2016-12-04
https://hipertextual.com/2016/12/analisis-cuba-fidel-castro

Espinoso asunto atreverse a evaluar en términos de alcance, frutos y justicia una figura histórica tan destacada como lo ha sido el dictador cubano Fidel Castro. Ya no sólo porque se trate de una cuestión de gran complejidad con multitud de dimes y diretes entre aquellos que le alaban y los que le abominan, sino también porque quizá sea una pretensión un tanto prematura cuando sus cenizas están aún calientes: hay quien señala que todavía hay mucho pasado por remover del que pueden aflorar sorpresas, pero sería de lo más extraño que alguna acción defendible del castrismo no hubiera sido pregonada ya a los cuatro vientos por sus propagandistas y, si alguna cosa esconde la dictadura, poco sentido tiene pensar que será algo bueno.

Lo que hizo el Comandante
Castro había nacido en el seno de una familia humilde de Birán, al este de Cuba, en 1926, y pese a que su padre había logrado luego una buena posición económica, pasó hambre durante el duro año de 1932 porque su institutriz empleaba la asignación en sostener a su numerosa familia en la ciudad de Santiago, a donde habían enviado al niño para que continuase sus estudios. La suya es la historia de cómo alguien que se vendía como un adalid de los valores democráticos acabó cayendo de cabeza en la tentación autoritaria cuando obtuvo el poder, traicionando promesas realizadas públicamente en varias ocasiones pero no del todo a sí mismo.

No fue hasta que se matriculó en la Universidad de La Habana en 1945 que dio comienzo su aprendizaje político y su militancia. Presidió el Comité Pro Democracia Dominicana de la Federación Estudiantil Universitaria, y como delegado suyo, se había citado durante la Conferencia Interamericana de 1948 con Jorge Eliécer Gaitán, candidato de la izquierda liberal a presidir Colombia, que fue asesinado pocas horas antes de su encuentro, lo que desencadenó los terribles disturbios del 9 de Abril, el Bogotazo. En 1952, dos años después de su licenciatura en leyes, se presentó por el nacionalista Partido Ortodoxo para ocupar un puesto en la Cámara de Representantes del Congreso cubano, pero el golpe de estado del general Fulgencio Batista dio al traste con el sistema electoral.

Castro era de la correcta opinión de que, cuando los medios legales o al menos pacíficos resultan inútiles para derribar a una dictadura, siempre ilegítima, existe una justificación para la lucha armada como medio para conseguirlo. Por esa razón, cuando acusó a Batista ante un Tribunal de Urgencia de infringir la legalidad constitucional y este rechazó su demanda, se decidió por combatir. Pero lo cierto es que no era la primera vez que tomaba decisión semejante, puesto que ya había participado en la fallida expedición armada de Cayo Confites para derrocar al dictador dominicano Rafael Trujillo en septiembre de 1947.

Tras intentar la toma de los cuarteles Moncada, de Santiago de Cuba, y Carlos Manuel de Céspedes, de Bayamo, en julio de 1953, que le llevó a la cárcel hasta la amnistía general de mayo de 1955; de su exilio en Estados Unidos y México y el fracaso inicial a su regreso en diciembre de 1956 de la invasión de la isla, que derivó en una guerra de guerrillas desde Sierra Maestra, y de que el general Eulogio Cantillo facilitase la huida de Batista a la República Dominicana, Fidel Castro proclamó el triunfo de su revolución en enero de 1959. A su llegada a La Habana, pronunció uno de sus discursos tan característicos, durante el cual se le posó en el hombro una paloma de las que sus seguidores habían lanzado como símbolo de paz y libertad, lo que fue visto como una absurda señal mística.

En julio de 1957, Castro había suscrito el ‘Manifiesto de Sierra Maestra’, en el que los guerrilleros del Movimiento 26 de Julio, entre los que encontraba Ernesto “Che” Guevara, en caso de triunfar y apoderarse de Cuba, se comprometían a celebrar “elecciones generales para todos los cargos del Estado, las provincias y los municipios en el término de un año bajo las normas de la Constitución del 40 y el Código Electoral del 43 y entregar el poder inmediatamente al candidato que resultara electo”. Luego, tras la caída de Batista, Castro prometió elecciones libres en un plazo de dieciocho meses ante la pregunta de un periodista extranjero. Y ni qué decir tiene que no cumplió su palabra.

Si lo cierto es que ya se encontraba muy influenciado por las ideas del marxismo-leninismo cuando intentó una condena legal para Batista, tras ser nombrado Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas por el Gobierno supuestamente provisional y, más tarde, Primer Ministro en febrero de 1959, llevó a cabo una política de expropiaciones de tierras y recursos naturales que provocó las primeras tensiones de su régimen con Estados Unidos, pues esto afectaba a sus intereses propietarios tras décadas de dominar casi por completo la economía de Cuba, tratando al país como si fuese su patio trasero. Así, el presidente Dwight Eisenhower inició la larga serie de represalias económicas, violentos sabotajes y acciones de guerra estadounidenses contra la isla.

Mientras tanto, Castro insistía en que el comunismo ni se le había pasado por la cabeza. “No soy comunista, ni los comunistas tienen fuerza para ser un factor determinante en mi país”, le había explicado a la prensa en Washington durante su visita de abril de 1959. “Esta revolución no es comunista sino humanista”. Y en octubre del mismo año, clamaba: “¿Acusarnos de comunistas para qué? Acusarnos de comunistas para ganarse el halago y para ganarse el apoyo de la reacción”. Los servicios de inteligencia de Estados Unidos, por su parte, calificaban su ideología de enigma absoluto; y hasta el director adjunto de la CIA comentaba lo que sigue en diciembre de 1959: “Sabemos que los comunistas consideran a Castro un representante de la burguesía”.

Hasta que, en diciembre de 1961, el susodicho se quitó la careta por fin ante las cámaras de televisión: “Con entera satisfacción y con entera confianza soy marxista-leninista y seré marxista-leninista hasta el último día de mi vida”, le descerrajó a los cubanos y resto al mundo. Después justificó su reticencia a reconocerlo porque era inoportuno a causa del enraizado anticomunismo de Cuba, pero no hay forma de justificar sus falsas promesas: “Restableceremos todos los derechos y libertades, incluyendo la absoluta libertad de prensa”, aseguró en enero de 1959 durante un discurso. “Las ideas se defienden con razones, no con armas. Soy un amante de la democracia”, declaró a los medios unos días más tarde. “Nunca vamos a usar la fuerza, y el día que el pueblo no me quiera, me iré”, afirmó luego.

Castro y sus compañeros habían acabado con una dictadura feroz y opresora, que había torturado y asesinado a unas 20.000 personas, profundizado en la brecha social y apuntalado la dominación económica de Estados Unidos, la corrupción política y los negocios de drogas, juego y prostitución que la Mafia estadounidense tenía en La Habana, con Batista enriqueciéndose gracias a todo ello hasta acumular una fortuna de unos 100 millones de dólares, que se llevó consigo en su huida a la República Dominicana, a la portuguesa isla de Madeira y, finalmente, a la España de Franco, donde residió casi tres lustros hasta su muerte.

Pero la sustituyeron por otra dictadura mucho más duradera que, aun siendo menos brutal, tiene hasta ahora un saldo de entre 3.000 y 5.000 fusilamientos según el activista Elizardo Sánchez, presidente de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, de los que casi 1.200 han sido víctimas de ejecuciones extrajudiciales de acuerdo con los datos recopilados por la iniciativa estadounidense Archivo Cuba; y en la actualidad, cerca de un centenar de presos políticos y la opresión reforzada por el espionaje social del Comité para la Defensa de la Revolución y las innumerables palizas a disidentes que han propinado y propinan las Brigadas de Respuesta Rápida del Gobierno.

Y la situación del colectivo LGTB merece párrafos aparte. En 1979, se legalizó la homosexualidad en Cuba, y hoy se financian las operaciones de cambio de sexo y existe la prohibición de discriminar a los trabajadores por su orientación sexual. Pero entre 1965 y 1968, numerosos homosexuales fueron recluidos en los campos de trabajo forzado de las Unidades Militares de Ayuda a la Producción, con intelectuales opositores y otros disidentes y objetores de conciencia del servicio castrense. Fueron unos 30.000 individuos en total los confinados, en ambientes que variaban de un campo a otro, pero con “tratamientos para curar la homosexualidad” como la aplicación de descargas eléctricas o el condicionamiento utilizando el hambre y la sed de días.

“No podemos llegar a creer que un homosexual pudiera reunir las condiciones y los requisitos de conducta que nos permitirían considerarlo un verdadero revolucionario, un verdadero militante comunista”, decía Castro en 1965. No obstante, en 2010 aseguró que él no tenía prejuicios contra los homosexuales, y reconoció que los de las UMAP “fueron momentos de una gran injusticia”, propiciados por “tantos problemas de vida o muerte” de entonces que no le permitieron prestar atención al asunto. Unas declaraciones que probablemente no les sirvan ni de consuelo a los que fueron obligados a recolectar caña de azúcar en los campos, aun con sueldo, y ni mucho menos de reparación a los que fueron sometidos a tácticas estúpidas, dolorosas e indignas para corregir su homosexualidad.

La Mafia fue de las organizaciones transnacionales que más perdió con la llegada de Castro al Gobierno, y la primera propiedad nacionalizada por la Ley de Reforma Agraria de mayo de 1959 fue la de su propia familia. Y mientras el embargo económico de Estados Unidos contra Cuba arreciaba, proclamó la expropiación de todos y cada uno los establecimientos privados que aún quedaban en marzo de 1968, convirtiendo al Estado en “en el supercapitalista más terrible, único dueño de empresas, único productor, único empleador, único editor de libros y diarios, único distribuidor de bienes, único medio de comunicación”, en palabras del periodista Mauricio-José Schwarz. También, por supuesto, estrechó lazos comerciales con la Unión Soviética hasta el punto de que, cuando esta cayó en 1989, la economía de la isla se derrumbó con ella.

Los críticos con el embargo, acertadamente, argumentan que sólo sirvió para que Cuba y la URSS se acercasen más por la necesidad de la primera y estrategia de la segunda y no sólo por afinidad ideológica, y para que Castro culpara a Estados Unidos de los males del país y se presentara como defensor de los cubanos contra los agresores estadounidenses, afianzándole así más en el poder. Y si había cinismo en el hecho de que Estados Unidos comerciara con el régimen comunista de Vietnam, o con el de China, a partir los años noventa del siglo pasado, la excusa del embargo se volvió cínica en boca de Castro a la luz de la recuperación económica vietnamita tras la guerra sin contar con el mercado estadounidense.

Entre 1959 y 1991, el ejército de la Cuba castrista intervino en una docena de contextos nacionales y conflictos bélicos desatados en Panamá, la República Dominicana, Venezuela, Argelia, el Congo, Siria, Angola, Etiopía y Nicaragua. En los tres primeros y en el último sólo quiso extender su revolución e influencia; pero su acción más recordada por oportuna fue la Operación Carlota, desarrollada entre 1975 y 1991 con militares, ingenieros, médicos y profesores y cuyos mayores logros fueron su contribución a la independencia de Angola y de Namibia y para echar abajo el apartheid en Sudáfrica, mantenido por el Gobierno al que apoyaba Estados Unidos.

Pese a las presiones de Washington que fomentaron el aislamiento del país ante sus vecinos de Latinoamérica, excepto México, Cuba fue entablando relaciones en las últimas décadas con Venezuela, Argentina, Ecuador, Bolivia y Brasil por sus nuevos Gobiernos más o menos afines, muy en especial en el caso venezolano: Fidel Castro firmó un buen número de convenios de cooperación con el filocomunista Hugo Chávez, al que le unía su oposición a Estados Unidos y su más que perceptible déficit democrático, convenios como la Alternativa Bolivariana para América o ALBA. La Cuba castrista fue, por otra parte, uno de los países que envió ayuda en 2014 para atajar el brote de ébola de Sierra Leona, Guinea y Liberia con la brigada médica Henry Reeves.

“Yo no estoy interesado en el poder, no lo ambiciono”, había dicho Castro en un discurso de enero de 1959. Y por si el que había acumulado hasta el momento no era bastante, fue propuesto para presidir los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba en diciembre de 1976. Treinta y dos años después, tras los problemas de salud que le mantuvieron apartado de sus obligaciones gubernativas, delegó en su hermano Raúl en febrero de 2008 y, a partir de entonces, sólo fue diputado de la Asamblea Nacional del Poder Popular y Primer Secretario del Partido Comunista.

Y ese joven que en 1940 le había enviado una carta a Franklin D. Roosevelt para felicitarle por su reelección, ese guerrillero que se había declarado marxista-leninista hasta la muerte en 1961, ese tirano que se enrocó en una defensa nacionalista contraria al internacionalismo de la izquierda, que también practicó, y que disponía de una fortuna valorada en unos 900 millones de dólares en 2006 según Forbes, falleció a finales de este pasado mes de noviembre de 2016. Por ese motivo se ha vuelto a desatar la polémica en torno a él, haciendo imprescindible un juicio sereno y documentado sobre su figura crucial y su herencia para los cubanos.

La Cuba que ha dejado Fidel Castro
El sostenimiento del sistema político castrista durante décadas quizá tenga alguna relación con que todos los niños de Cuba deben pertenecer a la Organización de Pioneros, que se dedica básicamente a adoctrinarles en la ideología del régimen para que los ciudadanos la interioricen desde pequeños. Al igual que el propio sistema educativo, que promueve “la formación comunista de las nuevas generaciones” según el artículo treinta y nueve de la Constitución y respecto al que, pese a su gratuidad y su extensión muy próxima al cien por cien en primaria y secundaria, algunos han bromeado estos días diciendo que Castro se empeñó en que todos los chavales cubanos supieran escribir para que pudiesen copiar lo que dictaba.

La isla caribeña se halla en el puesto 56 de 167 en el Índice de Percepción de la Corrupción, con denuncias de que se ha convertido en “un estilo de vida”, y en el 85 de 163 del de Paz Global. En el Índice de Desarrollo Humano de la ONU ocupa un puesto mediano, el 67 de 188; Estados Unidos está en el 8; España, en el 26; y respecto a Latinoamérica, Argentina, Chile, Uruguay y Panamá la superan. La población cubana tiene unos 79 años de esperanza de vida y el Gobierno destina casi un 9 por ciento del PIB al sistema sanitario, el país se ubica en el puesto 107 de 193 en la tasa de mortalidad mundial, cuenta con casi el 100 por ciento de alfabetización, unos 14 años de escolarización media y una renta per cápita de unos 5.112 dólares que lo sitúa en el puesto 95 de 196.

La sanidad de Chile, Argentina, México, Perú y República Dominicana es más eficiente que la de Cuba, gratuita y universal pero anticuada y desabastecida, con pocos medicamentos y un equipo médico desfasado, y en la que seudoterapias como la homeopatía, la piramidología y otros disparates campan a sus anchas, ya que parte del presupuesto se tira a la basura consignándolo a ellas. Eso sí, Cuba carece de desnutrición infantil según UNICEF y cumple con los criterios del desarrollo sostenible de la Fundación Mundial para la Naturaleza, todo un mérito sin duda, pero eso sólo no basta para abstenerse de decir que a este viaje no le hacían falta alforjas autoritarias.

Y el caso es que hay otros países en los que los tratamientos de la sanidad pública y todas las matrículas de la educación del Estado son gratis, sin necesidad de erigir antes una república comunista ni de censura y adoctrinamiento algunos. “Aquellos militantes quisieron producir una sociedad «revolucionaria», capaz de sacudirse la opresión y valerse por sí misma, e hicieron exactamente lo contrario: armaron una en la que confían tan poco que nunca le permitieron gobernarse”, cuenta Martín Caparrós en The New York Times. Y el propio Castro, durante unas entrevistas concedidas entre agosto y septiembre de 2010, admitió que el modelo cubano no es exportable: “Ya no funciona ni siquiera para nosotros”, decidió soltar para estupor de los suyos y para sorpresa de la mayoría.

Uno de los propósitos más indignantes que se pueden encontrar entre los valedores del castrismo consiste en difundir la idea de que Cuba es una democracia, generalmente intentando demostrar que los cubanos escogen a sus gobernantes. Se celebran elecciones cada lustro con los candidatos locales propuestos por asambleas de barrio o las circunscripciones correspondientes que se ratifican en las urnas; luego estos señalan a la mitad de los que optarán a las Asambleas Provinciales y la Nacional, y al resto, las Comisiones de Candidaturas, que integran organizaciones estatales como la Central de Trabajadores de Cuba, la Federación de Mujeres, la de Estudiantes Universitarios o, vaya, los Comités para la Defensa de la Revolución.

Todo ello, naturalmente, no es más que un paripé. El método de nominación implica que no se puede presentar quien quiera para ser elegido delegado municipal o provincial ni diputado nacional. La Constitución, por otro lado, decreta que “ninguna de las libertades reconocidas a los ciudadanos puede ser ejercida (…) contra la existencia y fines del Estado socialista, ni contra la decisión del pueblo cubano —comillas— de construir el socialismo y el comunismo”, lo cual “es punible” según su artículo sesenta y dos. Y da la casualidad de que Fidel Castro fue elegido —comillas otra vez— ininterrumpidamente durante casi cincuenta años para la Comandancia hasta que le sustituyó su hermano Raúl.

Así las cosas, la selección de los candidatos a los parlamentos regionales y el estatal está controlada por las autoridades, los cubanos no pueden proponer ninguna reforma esencial de su sistema político porque eso constituye directamente un acto delictivo abominable, hasta el punto de que en el artículo cincuenta y tres de la Constitución “se reconoce a los ciudadanos libertad de palabra y prensa conforme a los fines de la sociedad socialista”, y nunca conforme a otros, so pena de encarcelamiento o de que las Brigadas de Respuesta Rápida le den una buena tunda al que se atreva con ello; y los Castro, en la práctica, llevan gobernando con plenos poderes desde 1959, es decir, de un modo dictatorial.

Pero también hay otros que juzgan la democracia electoral real algo secundario, no imprescindible, y que lo preferente es que las autoridades procuren el bienestar de los ciudadanos y su satisfacción. Nada tiene de anecdótica esa cantinela tan repetida estos días de que los cubanos —así, en un falso bloque homogéneo— sienten que acaban de perder “a un padre”, porque un padre sólo desea el bien para sus hijos y, además, sabe lo que les conviene, como si las supuestas buenas intenciones y “la consanguineidad patriótica” garantizaran que alguien cuente con los conocimientos y las aptitudes para gobernar sin conducir a un país al infierno.

Según esta perspectiva retorcida, suministrar lo que se considera adecuado para la población es instituir una democracia porque, de este modo, los ciudadanos logran lo que quieren, sepan o no que es así, y por lo tanto, alcanzan el poder; y Castro mandaba en Cuba, era positivo que lo hiciera y hasta lo merecía porque sólo le interesaba la prosperidad de la nación y de los cubanos. Con una salvedad, por supuesto: la de los disidentes y los opositores, pero más que nada porque a esa gentecilla no la pueden incluir entre los verdaderos patriotas, ya que estar en contra de la omnisciencia del castrismo es estar en contra de la patria, y por eso merecen las palizas, la cárcel y los fusilamientos como traidores que son, exactamente igual que en todas las dictaduras, donde sólo el líder y sus acérrimos otorgan los certificados de patriotismo.

Y tanto los que afirman que Cuba es una democracia electoral como los que reconocen que no lo es y dicen que, de todos modos, su sistema es democrático de facto obvian que ninguno puede calificarse como tal si se pisotean los derechos humanos y el pluralismo brilla por su ausencia: disfrutar de una democracia no se resume en ir a votar ni en el reconocimiento de sólo algunos derechos humanos, sino también en el ejercicio de la libertad legítima que allí fue defenestrada, primero por el autoritarismo represivo de Batista, y luego, por el de Castro. Porque sin valores y prácticas liberales no hay democracia, y esa es la razón de que, por poner otro ejemplo, la Venezuela del chavismo en la que de verdad se vota se aproxime en su déficit democrático a la Cuba castrista.

Por todo lo anterior, que las democracias liberales necesiten volverse más participativas y directas o, al menos, representativas de veras, profundizar en la viabilidad de las protecciones sociales en vez de destruirlas y, algunas, abolir la pena de muerte no va a transformar a Cuba en un Estado democrático ni más democrático y saludable que estas si sigue como hasta ahora. Y, de la misma manera, que Fidel Castro no estableciese la tortura y el asesinato masivos de disidentes, como los golpistas Pinochet o Videla, no le absuelve de los crímenes y desmanes que sí se han cometido en su nombre ni justifica su dictadura; y que no haya sido el más violento de todos no lo hace bueno para Cuba y sus ciudadanos, ni a los ojos del resto del mundo ni para los anales de la historia.

martes, 22 de diciembre de 2015

#hemeroteca #fiestas #historia | Del solsticio de invierno al Sol Invictus, las bases de la Navidad

Imagen: Hipertxetual / Saturnalia
Del solsticio de invierno al Sol Invictus, las bases de la Navidad.
Santiago Campillo | Hipertextual, 2015-12-22
http://hipertextual.com/2015/12/solsticio

El solsticio de invierno es una fecha única que marca el fin y el comienzo de un nuevo ciclo. Así lo han visto todas las culturas a lo largo de los siglos a lo ancho del planeta. Y así lo seguimos celebrando hoy día.

En todo el hemisferio norte ha llegado un momento particular del año. En estas fechas las noches son más largas y los días muy efímeros. Pero esto también se mezcla con las fiestas de Navidad en la cultura occidental. ¿Cuál es el origen de esta celebración y qué relación tiene con el solsticio de invierno? Porque sí, el día más corto del año es en parte responsable de que a día de hoy disfrutemos de algunos días de descanso.

¿Qué pasa en el solsticio de invierno?
El solsticio de invierno, como todos seguramente sabemos, es el día más corto del año. En el hemisferio norte este día ocurre entre el 20 y el 23 de diciembre, mientras que en el hemisferio sur es justo al contrario, y ocurre entre el 20 y el 23 de junio. Efectivamente, para quien todavía no lo sepa, ahora mismo en el hemisferio sur es verano. Pero, volviendo al solsticio, ocurre por una cuestión muy sencilla: la inclinación del eje terrestre. La traslación de nuestro pequeño planeta con respecto del sol provoca que lo veamos cada vez con un menor angulo sobre el ecuador celeste. Al alcanzar la menor distancia angular (o mayor distancia angular negativa, más bien), la posición del sol acaba con un ciclo y comienza otro, alargándose de nuevo los días.

Desde el solsticio de verano, cuando ocurre justo lo contrario, el sol va acortando su vida en el cielo hasta llegar al de invierno, la noche más larga. Esto no pasó desapercibido ante ninguna cultura. Por ejemplo, para la cultura celta el calendario comenzaba y terminaba con la duración de los días. En Oriente, la cultura china se celebra el DōngZhì, mientras que en Persia se veneraba a Ahura Mazda en la fiesta de Deygān. Prácticamente todas las civilizaciones que conocemos se percataron en su momento de este fenómeno. La gran mayoría de ellas, de hecho, desde Occidente a Oriente, marcaron estos ciclos solares en sus calendarios, normalmente como parte de algo importante. Y es lógico, al fin y al cabo el sol marca nuestra vida diaria y estacional de una forma única y esencial.

Sol invictus
A mí particularmente me gusta un ejemplo de cómo el sol nos ha marcado siempre. La fiesta del sol invictus y las saturnales romanas. Estas son la base, tanto en fechas como en costumbres, de nuestra actual Navidad, la fiesta de la Natividad. Básicamente, las saturnales son las fiestas que celebraban en el imperio romano en honor al dios Saturno en su aspecto de dios de las cosechas y trabajo con la tierra. Estas fiestas se celebraban en torno al 17 de diciembre, aunque se fueron alargando para dar descanso a los granjeros. Una cosa importantísima de esta festividad es el carácter social que tenía un día festivo para todo el mundo. Las saturnales se parecían más a una especie de carnaval con regalos, aunque se alargaba en el tiempo con fiestas de carácter más privado. El día 23 de diciembre, sin embargo, llegaba la sigillaria, el día de los regalos.

Durante este día, se regalaban figuritas de cera, recipientes y otros objetos. Las saturnales acababan el día del sol invictus, o en el nacimiento del Sol Invicto, como representación de un triunfo de la luz sobre las tinieblas. Precisamente esta fiesta es la que fue adoptada siglos después en representación del nacimiento de Jesucristo, por su paralelismo con el sol (deidad lumínica y de importancia suprema). Las saturnales no son las primeras fiestas, ni mucho menos, celebradas en honor a los ciclos del sol. De hecho, estas provienen, probablemente, de otras fiestas anteriores, la Kronia, de origen griego y cuyo paralelismo es clarísimo. Por otro lado, se sabe que otras culturas anteriores celebraban ya el solsticio y sus fiestas de guardar: celtas, sumerios, acadios... Pero, volviendo a las saturnales, estas fiestas han ido evolucionando de diversa manera.

Desde la probable adaptación de la costumbre de regalar cosas, que veíamos en la sigillaria, hasta las fechas concretas, que han ido variando al cabo de los siglos, las fiestas de Navidad que vivimos hoy en día conservan mucho de viejo pero con toques nuevos. Así, la navidad en sí no coincide del todo con el solsticio de invierno (el cual, por otra parte, también "baila" en el calendario). Pero al cabo de milenios, al final, las fiestas representan lo mismo y en unas condiciones muy parecidas: todos nos acercamos más, nos demostramos lo que sentimos mediante regalos y celebramos que la vida continúa. Y todo debido a esa bola de fuego gigante que nos da calor cada uno de nuestros días.

martes, 13 de octubre de 2015

#hemeroteca #originismo | ¿Tus preferencias sexuales se deben a tus genes?

Imagen: Hipertextual / MADO
¿Tus preferencias sexuales se deben a tus genes?
A medida que se investiga, parece ponerse de manifiesto más claramente la existencia de una relación entre la genética y la orientación sexual de una persona. ¿Existe el mal llamado "gen de la homosexualidad?
Santiago Campillo | Hipertextual, 2015-10-13
https://hipertextual.com/2015/10/gen-de-la-homosexualidad-2

La pregunta lleva años rondándonos. ¿Realmente existe un gen de la homosexualidad? Es decir, ¿es la genética la que dicta nuestra orientación sexual? Hasta donde sabemos, y en respuesta rápida al asunto, no. Desde luego, si algo está claro es que no existe un factor único (y mucho menos claro) que determine nuestra preferencia a la hora de elegir pareja. Entonces, ¿se debe única y exclusivamente a una cuestión cultural? Bueno, ¿he dicho ya que no es una cuestión nada clara? Algunos científicos están empeñados en encontrar el dichoso gen de la homosexualidad. Lo cierto es que a la luz de los últimos resultados el debate está lejos de terminar. Más bien todo lo contrario. Vamos a verlo.

La complicada relación genética
El tema de la preferencia sexual ha sido siempre objeto de mucho revuelo. Desde acciones sociales a barbaridades históricas, el hecho de elegir a una persona de tu mismo sexo como compañero no es algo que se vea con absoluta normalidad. Por desgracia. Independientemente de la opinión, lo que sí es cierto es que desde hace décadas los investigadores tratan de buscar una razón para que esto ocurra. En primer lugar, las relaciones homosexuales o bisexuales no son solo propias de los humanos. Se han observado en más de mil quinientas especies documentadas de animales "superiores". Y si algo tenemos en común todos los seres vivos de este planeta es una cosa: los genes. Todos tenemos un sistema genético que define al 90% lo que somos. Hasta el condicionamiento del medio está modificado (o modifica a) por la genética. Pero, por supuesto, también hay un factor cultural. Entonces, nuestra orientación sexual ¿se debe al factor genético o al cultural? ¿Existe el tan buscado gen de la homosexualidad?

El mayor estudio realizado hasta la fecha, que ha analizado casi 400 familias con gemelos, cree que existe una relación. Según el estudio, hay una región en el cromosoma 8 humano que ayuda a condicionar la orientación sexual en los hombres. Para encontrar esta relación, han analizado gemelos que compartían orientación sexual con otros en los que la pareja difería en sus preferencias sexuales. Lo que han observado es una correlación en esa zona, de manera que las parejas de gemelos homosexuales y las parejas de gemelos heterosexuales mostraban un mayor parecido entre sí, en dicha zona, mientras que las parejas de gemelos con preferencias diferentes mostraban modificaciones genéticas varias. La zona en cuestión abarca los alrededores del "centro" del cromosoma 8, así como varios loci del gen X (Xq28, el cual ya ha dado mucho que hablar con anterioridad).

¿Existe un gen de la homosexualidad?
Entonces, en qué quedamos, ¿existe o no existe el gen de la homosexualidad? Es importantísimo no confundir los datos. En ciencia tenemos un importante dicho (que no siempre se tiene en cuenta) y es que correlación no implica causalidad. Eso quiere decir que aunque demostremos que está relacionado de alguna manera, eso no quiere decir que sea la causa. En concreto, en este caso, que el hecho de que exista este cambio genético no quiere decir que sea el causante de la orientación sexual. Es más, podría ser una consecuencia. Para poder saberlo deberíamos poder experimentar cambiando los genes en cuestión y viendo qué pasa en un complicado experimento. Si esto, ya de por sí parece poco ético, habría que ver las consecuencias de dicho experimento. Como bien sabemos ahora, la genética es un mecanismo caprichoso, con una infinidad de complicados niveles y una infinidad de relaciones que no conocemos bien. La epigenética, la transmisión, la genética de poblaciones, la molecular... son tan difíciles de analizar que no es nada fácil dar un con resultado claro.

Esto mismo ha ocurrido con este estudio. Que existe una relación está claro. Eso sí. Solo para hombres gemelos. Y ¿qué significa esa relación? Pues tampoco lo tenemos claro. Lo más importante de este estudio, ciertamente, es ver que sí hay algo que relaciona nuestros genes con nuestra preferencia sexual. Que parece que no es solo una cuestión cultural. No obstante, aún estos resultados podrían cambiar en un futuro próximo. Y ni siquiera sabemos de qué manera. Ahora, otra pregunta importantísima. ¿Por qué nos interesa tanto saber este dato? La cuestión es muy sencilla. Más allá de consideraciones cuestionables sobre la importancia de la orientación sexual, desde el punto de vista biológico el sexo y la reproducción son una cuestión vital.

Entender sus mecanismos es una necesidad. Y uno de los mecanismos, se mire como se mire, es la elección de la pareja. La etología y el comportamiento humano se mezclan en este estudio con algunas razones puramente moleculares. Esto no es nada raro, pues siempre se trata de esclarecer toda la cadena, desde lo más pequeño hasta lo más visible. Pero este sano interés no debería ser utilizado por nadie para actuar en contra o de una manera cuestionable contra otras personas. Ni en acciones ni en opiniones. Al final, no importa si la orientación sexual tiene una base genética o cultural (o ambas). Lo que importa es construir un mundo mejor, dónde nos comprendamos mejor los unos a los otros.

viernes, 4 de septiembre de 2015

#hemeroteca #cine | Las mejores películas de cine LGTB del 2015

Imagen: De Chica en Chica
Las mejores películas de cine LGTB del 2015.
Muchos consideran a 2015 como una de las mejores temporadas de la historia del cine LGTB. ¿Cuáles son las películas más representativas de este año?
Ángela Bernardo | Hipertextual, 2015-09-04
http://hipertextual.com/2015/09/cine-lgtb-peliculas-2015

¿Es 2015 el mejor año para el cine LGTB? Con la excepción de Pride, película estrenada a finales de 2014, nominada a los Globos de Oro de 2015 y que llegó a las salas españolas el pasado mes de marzo, tal vez estemos ante la temporada más completa del séptimo arte dedicado a esta temática.

Durante el presente año, el cine LGTB abordará historias tan emocionantes como complejas, relacionadas con la transexualidad, la desigualdad de las parejas homosexuales o el despertar de la identidad sexual en una sociedad atrasada en el tiempo. Ésta es nuestra selección de las cintas que hemos visto o podremos disfrutar en este 2015:

Eisenstein in Guanajuato
Hay viajes que pueden llegar a marcar toda una vida. Ésa es la filosofía que encierra Eisenstein in Guanajuato, la cinta de Peter Greenaway, producida por Paloma Negra Films, Eficine y Submarine, en la que el director británico retrata de manera excéntrica la personalidad de Sergei Eisenstein.

El director soviético viajó a Guanajuato para rodar Que viva México, y allí se encontró con una cultura diferente, revolucionaria en cuanto a su forma de afrontar la vida y la muerte, y que cambió también al afamado director de Battleship Potemkin.

La historia ha sido muy criticada en Rusia, país conocido por su homofobia, al mostrar la relación de Sergei Eisenstein con Palomino Cañedo. La cinta, estrenada en febrero de 2015, llegará a España el próximo 18 de diciembre.

Holding the man
Neil Armfield es el director de una película que lleva a la gran pantalla la historia del activista Timothy Conigrave, después de que se publicaran sus memorias en 1995 y se estrenara una obra de teatro relacionada en 2006. Conigrave conoció a John Caleo, su pareja durante quince años, en el colegio católico masculino Xavier de Melbourne, cuando ambos eran un aspirante a actor y el capitán del equipo escolar de fútbol, respectivamente.

El guión de Holding the man gira sobre los problemas que ambos afrontaron -primero al aceptar su orientación sexual y después ante diversas discriminaciones que sufrieron-. El estreno de la cinta tuvo lugar el pasado 27 de agosto en Australia, en un momento en el que el país vive un intenso debate sobre la aprobación del matrimonio entre personas del mismo sexo.

About Ray
¿Qué se le pasa por la cabeza a una persona que nace en el cuerpo equivocado? ¿Y cómo afronta esa situación las personas más allegadas como familia o amigos? Estas dos preguntas son respondidas en About Ray, una película que no sólo se centra en la transición de Ramone a Ray, sino también en el cambio que debe experimentar su propia familia.

La sorpresa, la perplejidad o el rechazo son tres tópicos habituales que surgen cuando una persona se declara homosexual, bisexual o transexual. No es fácil nacer en una sociedad inculcada en una cultura distinta, que debe evolucionar para aceptar que lo diferente es en realidad normal. Estas cuestiones son planteadas en la cinta dirigida por Gaby Dellal, que se estrenará el 18 de septiembre y cuenta con la participación de Naomi Watts, Elle Fanning o Susan Sarandon.

Stonewall
La que prometía ser la película que llevara a la gran pantalla los disturbios de Stonewall de 1969, se ha convertido en blanco de las críticas del movimiento LGTB. Los colectivos de transexuales negros y latinos llamaron incluso a boicotear la cinta dirigida por Roland Emmerich, acusado de "blanquear las revueltas" que comenzaron en el Stonewall Inn de Nueva York.

La película protagonizada por Jeremy Irvine, que se estrenará en Estados Unidos el próximo 25 de septiembre, ha originado incluso divertidas parodias que explican que "Hollywood ha arruinado una gran historia". Las críticas no se refieren únicamente a la invisibilización del colectivo transexual, como apuntaba Titus Montalvo en la revista Out, sino que el filme también parece olvidar el importante trabajo de las mujeres en el colectivo LGTB.

Freeheld
El guión de la nueva cinta de Julianne Moore y Ellen Page narra una de tantas historias de desigualdad recogidas por el cine LGTB. En particular, el filme cuenta la lucha de la policía Laurel Hester por dejarle una pensión a su pareja Stacie Andree tras ser diagnosticada de cáncer terminal. El estreno de la película tendrá lugar el próximo 2 de octubre en Estados Unidos, México, Argentina, Colombia y Venezuela, y llegará a España en enero de 2016.

La historia de Freeheld recuerda a una de las situaciones de If These Walls Could Talk 2, la película estrenada en 2000 en la que participaron Sharon Stone, Ellen DeGeneres o Vanessa Redgrave, galardonada con un Globo de Oro y un Emmy a la mejor actriz de reparto. No sabemos si la cinta dirigida por Peter Sollett alcanzará el éxito de su predecesora, pero de momento el tráiler promete acercarnos un drama demasiado habitual en las parejas homosexuales hasta la aprobación del matrimonio igualitario en muchos países del mundo.

Carol
Protagonizada por Cate Blanchett y Rooney Mara, esta película producida entre Reino Unido y Estados Unidos se basa en la novela The Price of Salt de Patricia Highsmith. Su presentación en la edición de este año del Festival de Cannes recibió grandes críticas, ya que Mara ganó el premio a la mejor interpretación femenina. El estreno se producirá en noviembre de 2015 en Estados Unidos y Reino Unido, pero de momento no se conoce la fecha en la que saldrá en España o Latinoamérica.

La cinta narra la relación entre Therese Belivet, recién llegada a Nueva York para cumplir su sueño de trabajar como diseñadora escenográfica, y Carol Aird. El guión realiza también un repaso sobre cómo se va forjando nuestra orientación sexual, y las dificultades para identificarse como mujer lesbiana en los Estados Unidos de la década de los cincuenta.

The Danish Girl
Ésta es una de las películas llamadas a cambiar el cine LGTB, tanto por los actores del filme como por la historia que aborda. The Danish Girl es la cinta protagonizada por Eddie Redmayne, ganador del premio Óscar 2015 al mejor actor por su magistral interpretación en The Theory of Everything. En la película The Danish Girl, Redmayne interpreta a la pintora transgénero Lili Elbe, considerada como la primera persona en someterse a una operación quirúrgica de cambio de sexo.

La cinta está basada en la novela homónima de David Ebershoff, publicada en el año 2000, que contaba la historia de Lili Elbe. La artista, que nació como Einar Mogens Wegener, se sometió a cuatro operaciones para cambiar de sexo en 1930. La película narra también la historia de amor y la evolución de la relación entre Elbe y su esposa, interpretada por Alicia Vikander.

Este filme ha sido fruto del trabajo de Tom Hooper, ganador del Óscar al mejor director de 2010 por la película The King's Speech. El tráiler de la película The Danish Girl, que se estrenará en Estados Unidos el 27 de noviembre, anticipa una historia emocionante sobre la evolución de una persona pionera del movimiento transgénero y transexual. En España y México deberemos esperar hasta enero de 2016 para verla en la gran pantalla, mientras que en Argentina se estrenará en febrero de 2016.

Mariposa
La película dirigida por el argentino Marco Berger recibirá en el prestigioso Festival de San Sebastián el tercer Premio Sebastiane Latino, por ser el filme que mejor representa la diversidad del colectivo LGTB. El guión se basa en el conocido como "efecto mariposa" aplicado a las relaciones personales, narrando la posibilidad de que un pequeño accidente o el azar puedan cambiar radicalmente nuestra vida.

De este modo, la cinta explora el universo paralelo que existe entre Romina y Germán. El simple aleteo de una mariposa, que en verdad puede cambiarlo todo, sirve como metáfora para narrar este pentágono amoroso ya estrenado en cines de Argentina y Uruguay.

En esta recopilación sobre cine LGTB, se quedan en el tintero algunas interesantes obras como Gayby Baby, documental australiano que narra la historia de cuatro niños criados por una pareja del mismo sexo o Daddy, la película apoyada en Kickstarter y dirigida por Gerald McCullouch, el actor al que recordaremos por CSI.

Otro de los trabajos que viene apoyado por el micromecenazgo es De Chica en Chica, la comedia española que llegó a recaudar más de 60.000 dólares en una campaña de crowdfunding muy seguida y apoyada desde Estados Unidos. La película, dirigida por Sonia Sebastián, surgió tras la serie Chica busca Chica, emitida en Internet y que cuenta con más de tres millones de visitas en YouTube. Su estreno en septiembre promete dar un toque de humor a la recopilación de cine LGTB de 2015, junto con otras cintas del mismo género como Paternity Leave.

Aunque a veces el tratamiento elegido para abordar estas historias no esté exento de polémica, como sucede en el caso de Stonewall, esta selección demuestra que la temática LGTB, sus reivindicaciones y sus problemas tienen cada vez más presencia en el mundo del cine. Las películas elegidas, que abarcan desde el drama hasta la comedia pasando por el género documental, son una buena muestra de que la realidad de las lesbianas, gays, transexuales y bisexuales es afrontada por el séptimo arte sin complejos y desde la lucha por la igualdad.

domingo, 28 de junio de 2015

#hemeroteca #historia | Cuando las Ramblas quisieron ser Stonewall

Imagen: Hipertxetual / Fotografía de Colita, Barcelona, 1977-06-26
Cuando las Ramblas quisieron ser Stonewall.
De la persecución franquista al matrimonio igualitario, la historia de la homosexualidad en España refleja la lucha por la igualdad del colectivo LGTB. Repasamos su evolución en este 28 de junio, Día del Orgullo.
Angela Bernardo | Hipertextual, 2015-06-28
http://hipertextual.com/2015/06/homosexualidad-en-espana-historia

En 1969, la policía entraba en el Stonewall Inn con el objetivo de hacer una redada. No era la primera vez, aunque aquel 28 de junio sería diferente. En el pub gay, situado en Greenwich Village, las operaciones policiales eran frecuentes.

A la 1:20 h de la madrugada, los agentes entraron en el bar gritando que "estaba clausurado". Habitualmente, los jóvenes salían y se identificaban. Aquellos hombres que iban vestidos de mujeres, o las pocas lesbianas que frecuentaban el bar que fueran vestidas de "forma no femenina", eran detenidos. Pero esa noche todo cambió. Alguien gritó "no nos vamos". Tres palabras que hicieron estallar el ambiente. Tres palabras que encendieron la mecha de los disturbios de Stonewall.

"La homosexualidad es en realidad un trastorno mental que ha alcanzado proporciones de epidemia". Frases como ésta eran repetidas por psiquiatras y psicólogos de la época, como relatan en el documental 'La rebelión de Stonewall. Las revueltas en la ciudad de Nueva York marcaron un punto de inflexión en el movimiento LGTB estadounidense. Ya nada volvió a ser lo mismo desde aquel 28 de junio, fecha en la que se celebra anualmente el Día del Orgullo.

La represión española
Al otro lado del Atlántico, la situación para miles de homosexuales era todavía peor. Federico García Lorca había sido fusilado en la madrugada del 18 de agosto de 1936, dos meses después de la sublevación militar contra la II República. Tras el fin de la Guerra Civil, la dictadura franquista reprimió cualquier atisbo de libertad.

Sin embargo, como señala Monferrer Tomàs, "los homosexuales no representaron un problema prioritario para el franquismo de posguerra". En un primer momento, el control de los comportamientos considerados como "inmorales" fue delegado en la Iglesia católica. Sin embargo, las décadas de los cincuenta y los sesenta se caracterizaron por una mínima apertura al exterior, como consecuencia del aumento del turismo. Ante esta situación, la dictadura decidió tomar cartas en el asunto, considerando a los homosexuales como "una amenaza para el orden público".

La Ley de Vagos y Maleantes, impulsada por consenso durante la II República para "el control de mendigos, rufianes sin oficio conocido y proxenetas", fue modificada el 15 de julio de 1954. El objetivo no era otro que perseguir y castigar cualquier práctica homosexual.

Dieciséis años más tarde, el gobierno de Carrero Blanco sustituía el texto por la Ley sobre Peligrosidad y Rehabilitación Social. La nueva regulación contemplaba disposiciones similares, pero incluía además "penas de hasta cinco años en cárceles o manicomios para los homosexuales y demás individuos considerados como peligrosos para que se rehabilitaran".

Sólo un año después de las revueltas de Stonewall, el texto fue aprobado y recibido con entusiasmo por gran parte del poder judicial. El fiscal de Málaga comentaba en la Memoria del Tribunal Supremo de 1971 "el aumento del nefando vicio sodomítico, fomentado en la Costa del Sol por elementos extraños que allí se congregan". Palabras similares a las pronunciadas por el fiscal de Las Palmas, cuando se refería al "aumento alarmante de las prácticas homosexuales al que contribuye principalmente una especial y degenerada clase de turistas extranjeros".

A través de ese instrumento, como sostiene Monferrer Tomàs, "los ‘invertidos sexuales’ se catalogaban en genuinos congénitos (o de nacimiento) u ocasionales (viciosos)". Entre 1974 y 1975, el 6% de los informes disponibles en los Juzgados de Peligrosidad de Madrid se referían a personas homosexuales, en su mayoría varones.

Los denominados "peligrosos" eran considerados por la ley como "enfermos a quienes no se debe perdonar, sino curar", según el investigador de la UNED. Esto hizo que las personas homosexuales no sólo fueran perseguidas y reprimidas, sino que también fueron encarceladas como "método de prevención del contagio". Como consecuencia, los homosexuales no sólo eran sometidos al aislamiento social en manicomios y prisiones, sino que los condenados no podían reintegrarse en la sociedad hasta que no se hubiera evaluado su "curación". En otras palabras, las personas afectadas no podían beneficiarse de indultos, amnistías, redención de penas o libertad condicional como otros presos.

La manifestación de las Ramblas
La persecución de la homosexualidad en España, al igual que ocurrió la noche de la redada de Stonewall, llegó a a una situación límite. Pero en nuestro caso, las protestas no fueron violentas, sino que en silencio y bajo pseudónimos, valientes como Francesc Francino (Mir Bellgai) o Armand de Fluvià (Roger de Gaimon) comenzaron a organizar los primeros movimientos LGTB.

En la década de los setenta, de Fluvià y Francino eran conocedores de los disturbios de Stonewall o las revueltas en el París de 1968 gracias a la influencia de publicaciones como la revista Arcadie. Juntos fundaron el Movimiento Español de Liberación Homosexual, un grupo compuesto en su mayoría por hombres, que empezó a editar en 1972 el boletín mensual Aghois. Eran tiempos de clandestinidad y miedo, lo que no les impidió trabajar por los derechos del colectivo LGTB.

Tras la muerte de Franco, los activistas crearon el Front d'Alliberament Gai de Catalunya, el movimiento que dio lugar a la fundación del Institut Lambda, el primer centro cultural y de servicios para homosexuales en España. El luego conocido como Casal Lambda, situado en Barcelona, fue el germen de la primera gran manifestación por los derechos de personas gays, lesbianas, bisexuales y transexuales. Era el 26 de junio de 1977, y bajo el lema "Nosaltres no tenim por, nosaltres som" ("Nosotros no tenemos miedo, nosotros somos"), 4.000 personas se concentraron en las Ramblas para solicitar amnistía para los delitos sexuales y la derogación de la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social.

La noticia recogida por La Vanguardia dos días después, -los lunes no se editaba el periódico-, explicaba que "los manifestantes no habían interrumpido en ningún momento la manifestación pues circularon en orden por el centro de Las Ramblas". A la altura de Canaletas, sin embargo, la policía dispersó a las 4.000 personas con disparos de balas de goma. Como consecuencia, tres manifestantes resultaron heridos de gravedad, y un cuarto, Oriol Martí, fue detenido en la cárcel Modelo de Barcelona.

Después de la histórica manifestación, 36 organizaciones políticas, sindicales y civiles (entre las que se encontraba la CNT o el PSUC) firmaron un documento exigiendo la liberación de Martí. El detenido, médico de profesión, PNN de la Universidad Autónoma de Barcelona y miembro de Bandera Roja, "fue maniatado a la espalda, propinándole golpes en los testículos con las rodillas", según denunciaba El País a principios de julio. Tras 52 días preso, Oriol Martí sería liberado.

Tal y como recoge el blog L'Armari Obert, la manifestación de Las Ramblas, convocada por el entonces ilegal Front d'Alliberament Gai de Catalunya, marcó un punto de inflexión en la defensa de los derechos de las personas homosexuales. En aquella concentración, se podían leer y escuchar consignas como "Mi cuerpo es mío y hago con él lo que me da la gana", "¡Amnistía sexual!" o "¡No somos peligrosos!"

¿Qué pasa cuando una fuerza imparable choca contra un objeto inamovible?
En la película ‘Imagine Me & You’, una de las protagonistas se pregunta qué ocurriría si una fuerza imparable choca contra un objeto inamovible. Algo así sucedió en España. La manifestación de las Ramblas fue el comienzo de algo más grande: la expansión del colectivo LGTB por el resto del país. El trabajo del Front d’Alliberament Gai de Catalunya pronto se extendió por regiones como Valencia, las Islas Baleares, Madrid, Málaga o Bilbao. Así fue como la primera concentración se repetiría con éxito en 1978 en las ciudades de Madrid, Barcelona, Bilbao y Sevilla.

La celebración del Orgullo se convirtió en algo más que una manifestación. El 26 de diciembre de 1978, el Consejo de Ministros presidido por Adolfo Suárez retiró la homosexualidad de la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social. Unos meses más tarde, organizaciones médicas, civiles y culturales, junto con 50 ayuntamientos catalanes liderados por el de Barcelona, exigieron la legalización del Front.

La petición se hizo realidad el 16 de julio de 1980, veintiséis años después de la modificación de la Ley de Vagos y Maleantes por parte de Franco. El Front d’Alliberament Gai de Catalunya dejó de trabajar en la clandestinidad, pero la persecución al colectivo homosexual continuaba. Como explica Antonio Poveda, antiguo presidente de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (FELGTB), los homosexuales seguían expuestos a las redadas y detenciones por parte de las fuerzas de seguridad del Estado.

Las últimas, según la propia Federación, ocurrieron en Barcelona antes del Mundial de Fútbol de 1982. El Delegado del Gobierno en Barcelona decidió cerrar algunos bares de ambiente, con el objetivo de mostrar "una buena imagen de la ciudad a los visitantes del Mundial". Como protesta, los empresarios LGTB decidieron colocar la bandera del arcoiris con el símbolo del Naranjito abanicándose en las puertas de los establecimientos. "Lo nuestro sí que es mundial", ironizaba el lema de las movilizaciones.

La lucha contra la homofobia
Lo que aquellos manifestantes no sabían es que algo mundial iba a volverse en contra del movimiento homosexual. Algo invisible, imperceptible, mortal. El VIH se expandió rápidamente en la década de los ochenta por todo el mundo, estigmatizando todavía más al colectivo. La lucha contra el virus que causa el SIDA sigue siendo hoy un reto para millones de pacientes, científicos y médicos que buscan mejorar su prevención, diagnóstico y tratamiento.

Muchas personas fallecieron a causa de un síndrome que apagaba su sistema defensivo. Freddy Mercury, el líder de Queen, confirmaba en 1991 que estaba infectado por aquel virus maldito. La lucha contra la represión política en España se transformó en un movimiento para tratar de frenar los contagios, que afectaron sobre todo en un principio a varones homosexuales. La estigmatización del colectivo LGTB se disparó, hasta el punto de que sus efectos se siguen observando todavía hoy, como demuestra la reciente prohibición de donar sangre a hombres que hayan mantenido relaciones con personas de su mismo sexo.

El VIH no sólo infectó y mató a millones de personas de todo el mundo. También fue el gran culpable de las campañas que alimentaron el miedo y el odio al diferente. El 6 de octubre de 1991, un grupo de neonazis asesinaba en el Parc de la Ciutadella a Sònia Rescalvo, una transexual de 45 años. La ciudad en la que había despertado el movimiento LGTB veía con horror cómo seis jóvenes ultraderechistas pateaban hasta la muerte a la mujer en la glorieta de los músicos. 22 años después de su asesinato, el Ayuntamiento de Barcelona decidió renombrar aquella plazoleta en su recuerdo.

La historia de la homosexualidad en España es un eterno vaivén de luchas y conquistas. La manifestación de las Ramblas fue sólo el comienzo, dado que a diario miles de personas deben convivir con sus propios Stonewall, en forma de agresiones y ataques homófobos. La aprobación del Código Penal de 1995 fue un nuevo hito para el colectivo, al incluir la protección de la orientación sexual en los artículos 510, 511 y 512, considerando como agravante de delito la homofobia.

El 30 de junio de 2005, el Congreso de los Diputados hacía posible un sueño que jamás imaginaron aquellos manifestantes de las Ramblas. La aprobación de la Ley 13/2005, gracias a la inestimable labor de activistas como Pedro Zerolo, convirtió a España en el tercer país del mundo en dar luz verde al matrimonio homosexual, después de Holanda y Bélgica. Estados Unidos dio también luz verde el pasado viernes al matrimonio igualitario. Estos textos no sólo han permitido que parejas del mismo sexo puedan casarse, sino que además ha visibilizado la realidad de miles de hogares.

Según datos del Pew Research Center, España es el país donde mayor aceptación hay de la homosexualidad (88%) en el mundo. Las luchas del colectivo LGTB continúan todavía hoy a base de pequeñas grandes conquistas, como la aprobación de la ley de derechos de personas gay y lesbianas y contra la homofobia del Parlament de Catalunya. Si Stonewall marcó un punto de inflexión en la historia de Estados Unidos, algo similar ocurrió con la manifestación de las Ramblas de 1977. Aquellas 4.000 personas comenzaron a andar un camino que continúa hoy en favor del respeto a la igualdad y a la diversidad.

jueves, 21 de mayo de 2015

#hemeroteca #homofobia #rusia | ¿De dónde viene la homofobia en Rusia?

Imagen: Hipertextual
¿De dónde viene la homofobia en Rusia?
Javier Lacort | Hipertextual, 2015-05-21
https://hipertextual.com/2015/05/homofobia-en-rusia

Homofobia: 1. f. Aversión obsesiva hacia las personas homosexuales.

Rusia no es un buen país para la homosexualidad. Putin y su gobierno aprobaron la ley mencionada contra la "propaganda homosexual", así como la adopción de niños rusos por homosexuales extranjeros. En Rusia está permitido retirar la patria potestad a padres homosexuales, y se les pretende impedir la donación de sangre. Según un estudio internacional reciente, Rusia es uno de los países con una peor tasa de aceptación de la homosexualidad en la sociedad, y uno de los "líderes" fuera de África en este ranking. El 74% de los rusos cree que la homosexualidad no debe ser aceptada en la sociedad.

Toda Europa occidental junto a países como Canadá, Argentina o Australia son los que tienen un mayor (y mejor) porcentaje de aceptación de la homosexualidad. Y frente a ellos, la historia de Rusia. Un profesor historiador siempre decía que la mejor forma de entender el presente y descifrar el futuro es ver el pasado. Así que la pregunta es...

¿Qué demonios ha pasado en Rusia para llegar hasta aquí?

A lo largo de la Edad Moderna y hasta la llegada, aproximadamente, de la Contemporánea, hubo algunos acontecimientos clave para la homosexualidad en Rusia.

Cuando Kiev era el centro. Antes de que Moscú se convirtiera en la capital, el Principado de Kiev era el centro de poder de la Rusia de la época, entre los siglos XIII y XV. De la época de Kiev se cree que sí existía una homosexualidad relativamente conocida. Es decir, no estaba tan perseguida ni castigada como sí lo estaría tiempo después. De todas formas, el Imperio Bizantino influyó negativamente en la receptividad hacia cualquier acto homosexual, y el cristianismo en cualquiera de sus variantes fue contagiado para alentar ese fuerte rechazo al homosexual.

El Principado de Moscú. De esta época se conservan más fuentes que de la de Kiev. Tras el cambio de la capital a Moscú, se conservan escritos que hablan de la reacción sorprendida de los viajeros por la apertura hacia la homosexualidad que había en el principado. Según algunas fuentes, nunca antes desde la antigua Grecia y el Imperio Romano se había visto una tolerancia así. No sólo entre ciudadanos de clase baja, también era algo visible en clases altas y monarcas. Existen evidencias de la homosexualidad o bisexualidad de algunos entre los que destaca Iván el Terrible.

La influencia Ortodoxa. Mientras la homosexualidad estaba en general tolerada y visible en la sociedad rusa del siglo XVI, existía una gran institución opositora: la Iglesia Ortodoxa de Rusia. En la Europa occidental los homosexuales no sólo estaban reprimidos socialmente, sino que a nivel penal estaban perseguidos. La Iglesia Ortodoxa quería ir calando esa idea en la sociedad rusa y en sus instituciones, que no tenían ningún tipo de mención a la homosexualidad en el código penal ni pena prevista de algún tipo.

Pedro I el Grande y la occidentalización
Rusia en este sentido era una feliz anomalía en Europa y prácticamente en el mundo. Con la llegada de Pedro I el Grande llegó también la primera ley de la historia del Imperio Ruso que castigaba a los homosexuales. Fue en 1716, cuando decretó la prohibición de sexo consentido entre dos hombres, aplicable sólo a soldados en activo.

De todas formas en la prohibición se especificaba al "acto sexual" como el sexo anal, otras prácticas sexuales al no estar especificadas no estaban prohibidas.

Hay un par de detalles al respecto bastante significativos sobre el contexto de la época. Por un lado, el hecho de que la prohibición se aplicase sólo al ejército, síntoma de que entre los soldados había una homosexualidad latente y amplia. De hecho, escritos de la época reflejan que la "fraternización" entre soldados y las parejas estaban muy normalizadas.

Por otro lado, también se aprecia la influencia de la Iglesia Ortodoxa eslava, la cual no ve la homosexualidad como un crimen civil, sino "únicamente" como un pecado. Se ceñía al aspecto eclesiástico sin intentar afectar directamente a lo civil. La Iglesia Católica presente en la Europa occidental, al estar basada en el Antiguo Testamento, sí lo veía como un crimen perfectamente extrapolable al código penal.

Curiosamente, años después Pedro I el Grande fue "acusado" de realizar prácticas homosexuales por un capitán inglés condenado por estas mismas prácticas. Según el capitán, lo vio por el agujero de una cerradura manteniendo relaciones con un carpintero al cual ascendió a príncipe. Lo usó como parte de su defensa, para justificar su orientación sexual amparándose en que incluso el zar ruso las comparte.

Con el paso de los años, Pedro I el Grande fue dejando permear las ideas de Europa occidental, y de ahí pasó a implantarlas en Rusia. Estas ideas también incluían unas pautas de comportamiento para los hombres. Así, en 1716 prohibió todo tipo de acto homosexual entre soldados del ejército y la marina. La idea era que ya que de ahí salen los "nuevos hombres" se podría moldear la orientación sexual y vetar la homosexualidad.

La postura importaba
La Iglesia Ortodoxa mantiene que la postura en una relación sexual ha de mantenerse en una única posición base donde también cuenta dónde esté el hombre y dónde esté la mujer. Cualquier variación se considera un pecado por ir contra natura, y conforme mayor sea la desviación, mayor será el pecado. Esta postura es la que popularmente se conoce como "el misionero": la pareja tumbada, la mujer abajo, mirando hacia arriba y el hombre arriba, mirando hacia abajo.

La comunidad ortodoxa judía tiene algunas ideas similares que pueden consultarse en el manual sexual del que se hizo eco BBC. Las posturas "alternativas", con la mujer arriba o cualquier variación que consideramos normal, para la Iglesia Ortodoxa se podía equiparar al sexo oral, anal. Ni hablemos entonces de la imposibilidad de que se viera mínimamente natural la homosexualidad para una sociedad influenciada por quien ve antinatural el sexo más allá del misionero. Otro botón más de la contribución ortodoxa al castigo a la homosexualidad en Rusia.

Nicolás I y el siglo XX
Pasan los años. Nicolás I de Rusia, zar del Imperio Ruso y Rey de Polonia, se convierte en el primero en prohibir la homosexualidad masculina en el código civil ruso, en el año 1835. De entrada es una prohibición "suave": sólo penaba el sexo anal y su aplicación no fue demasiado rigurosa. Alejandro II, hijo de Nicolás I y zar desde 1855 hasta 1881, hizo algunas rectificaciones en el artículo que provocó unos efectos aún más suaves de esa ley.

A finales del siglo XIX hubo un aumento en la visibilidad de la homosexualidad, ya que muchos intelectuales, personas de clase alta y parientes de los zares llevaban una vida pública en la que su homosexualidad no estaba escondida.

El siglo XX comenzó con una nueva suavización del código penal en lo que se refiere al castigo a los homosexuales. Únicamente era punible el sexo anal, y mediante una prisión máxima de tres meses. Por otro lado, Vladimir Nabokov, el padre del escritor del mismo nombre Vladimir Nabokov, escribió un artículo sobre la situación de los homosexuales rusos a nivel legal. En él defendía que el Estado no debía intervenir en las relaciones sexuales y personales de sus ciudadanos.

Esto fue el preludio para una nueva etapa de liberación: la Revolución de 1905, el Manifiesto de Octubre y el fin de la censura literaria permitió que la homosexualidad fuera de nuevo algo público, sin represión, con impacto en las artes y la sociedad en general. Todavía estaba contemplada negativamente en el código penal, pero en la sociedad estaba calando de otra forma.

Bolchevismo
El bolchevismo que llegó tras la Revolución de 1917 trajo un horizonte aún mejor para la homosexualidad rusa. Cinco años más tarde, la pena de prisión para el sexo anal homosexual fue abolida, ya que cualquier artículo heredado de las ideas del Antiguo Testamento fue abolido. Así que tras la llegada bolchevique, la homosexualidad volvió a ser legal por completo, 200 años después. No obstante, aquello se convirtió en un arma de doble filo.

Desde finales del siglo XIX, los homosexuales más visibles en la sociedad rusa pertenecían a la clase alta, lo cual terminó dando a entender a los bolcheviques que la homosexualidad equivalía a una depravación propia de la burguesía. En su línea ideológica, comenzaron a considerar la homosexualidad como una enfermedad, "un desvío". Como enfermedad, debía ser curada. Y en cierta forma, puesta en cuarentena... e incluso con dosis de castigo a modo disuasorio. La primera consecuencia fue que los homosexuales no se reprimieron por completo como sí ocurriría años después, sino que comenzaron a establecer puntos de encuentro. ¿Les suena al cruising de hoy?

Cicatrices

En 1933 la homosexualidad en Rusia fue segada por Stalin vía decreto. Fue nuevamente criminalizada. Inicialmente, algunas teorías sobre esta ley hablaban de que su intención real era potenciar la natalidad de cara a una muy posible guerra con la Alemania nazi.

Además, esta medida vino acompañada de otra contra la prostitución, lo cual reforzó la teoría. En 1934, la homosexualidad quedó reflejada en el código penal de la república como una traición al estado de los trabajadores, así que la condena ascendía a cinco años de trabajos forzados.

Tras ese momento comenzaron las detenciones en masa, una verdadera caza contra el homosexual. También se estima un alto número de "desaparecidos" en los campos de trabajo, muchos condenados por conducta homosexual.

En esos campos de trabajo, los homosexuales pertenecían al escalafón más bajo en cuanto a jerarquía interna. Ellos eran los escogidos a la fuerza para, además de sus trabajos, realizar los más duros, ser sometidos a violaciones, etc. Estaban denigrados, todo ello con la complacencia y colaboración de la KGB (polícia secreta).

1993
En 1993, la homosexualidad volvió a ser legal en Rusia tras la eliminación de aquel artículo, el 121, por Boris Yeltsin. Hasta hace sólo veintidós años, ser gay en Rusia era un delito. Tan cerca de Europa y tan lejos de la normalidad. Pero el legado histórico pesaba, y mucho. Tras la eliminación de la prohibición, un 2.3% de los rusos declaró estar conforme con la homosexualidad y que no le suponía ningún problema. El resto, casi un 98%, manifestó que tenía algún problema con ella. Muchos de ellos estaban de acuerdo con que la solución para ella era asesinar a los homosexuales que fueran pillados.

Y así llegamos hasta la época actual. A mediados de la segunda década del milenio, ser homosexual en Rusia continúa siendo un suplicio. Existe una represión social generalizada contra el homosexual, pero lo que es aún más triste: le acompaña una represión gubernamental. Las organizaciones LGBT siguen consideradas como criminales y se les veta de cualquier intento de formalización.

En 2006 se intentó celebrar una marcha del orgullo gay por las calles de Moscú. Los manifestantes fueron agredidos. Entre los asaltantes y agresores estaba un congresista ruso, Volker Beck, curiosamente miembro del partido ecologista. Su organizador, Nikolai Alexeyev, acabó detenido.

En 2007 la escena se repitió, las agresiones volvieron. La marcha del orgullo fue prohibida, así como en los años siguientes, hasta 2012. Cada año se repitieron los incidentes.

Actualmente, pese a las terribles condiciones del día a día de un homosexual, se ha evolucionado ligeramente. Como mínimo, los radicales y opresores son conscientes de la convivencia con personas homosexuales, así como de su voluntad de normalización. Existen asociaciones que luchan por esa normalización. No obstante, varias regiones rusas tienen prohibida la "propaganda homosexual" y el gobierno ruso presidido por Vladimir Putin tiene estudiados proyectos que coartan más todavía las libertades de los homosexuales, los excluyen de la sociedad o los discriminan abiertamente frente a heterosexuales. La atleta olímpica Isinbayeva defendió públicamente la homofobia hace menos de dos años. El legado pesa demasiado, incluso en 2015 y pegados a la Unión Europea.

Fuentes consultadas:
The Brutal, Bloody Horror of Gay Life in Putin’s Russia (Slate).
Russian anti-gay law prompts rise in homophobic violence (The Guardian).
LGBT History in Russia (Wikipedia).
Russian Gay History (Middlebury College).
Advocating for eqUality - A brief history of LGBT rights in Russia (Columbia University).
The History of homosexuality in Russia (Homo History).

martes, 30 de diciembre de 2014

#hemeroteca #fiestas #historia | ¿Por qué hay tantos dioses relacionados con el 25 de diciembre?

Imagen: Hipertextual / Procesión de las antorchas en Escocia
¿Por qué hay tantos dioses relacionados con el 25 de diciembre?.
Santiago Campillo | Hipertextual, 2014-12-30
http://hipertextual.com/2014/12/25-de-diciembre

¿Qué tiene el 25 de diciembre que se rodea de tantas festividades y dioses? Estas fechas relacionadas con el solsticio de invierno han sido siempre objeto de adoración y celebración de un ciclo nuevo de la vida, que siempre continúa.

El 25 de diciembre es una fecha muy señalada. Para la religión cristiana coincide con la Navidad, una festividad en la que se celebra el nacimiento de Cristo. Pero esta religión no es la única que considera (o consideraba) sagrado dicho día. El 25 de diciembre y los días cercanos han sido importantes a lo largo de la historia en diversas culturas.

El panteón romano, por ejemplo, tenía su propia festividad. Apolo y Saturno eran venerados durante el solsticio y el apogeo de sus fiestas ocurría normalmente durante el 25 de diciembre. Huitzilopochtli, en México, también era venerado durante estas fechas. Celtas, persas, griegos, sajones, incas e incluso babilonios tenían su propia interpretación. ¿Por qué esta curiosa coincidencia? Probablemente nunca encontremos una respuesta que contente a todo el mundo pero puede que el culpable no sea otro que el solsticio de invierno.

25 de diciembre en otras culturas
Tanto el 25 de diciembre como fecha inmediatas a este día han sido consideradas sagradas o importantes en todo el mundo y a lo largo de la historia. Esto ha sido utilizado en muchas ocasiones para discutir todo tipo de temas religiosos y filosóficos. Más allá de la controversia hay que entender que es una fecha escogida, por una razón u otra. Por ejemplo, en el cristianismo no queda claro, aunque hay varias teorías, sobre por qué se eligió como fecha representativa. Lo cierto es que probablemente esta fecha se asentara en el 350 gracias al papa Julio I aunque la natividad podría estar celebrándose desde tiempo atrás en este día.

Hay historiadores que ven en el 25 de diciembre una adaptación del ‘Natalis Solis Invictis’ romano, una festividad que celebraba el renacimiento de la luz, personificada en el dios Apolo. Romana también es la ‘Saturnalia’, una fiesta en honor a Saturno y que duraba una semana, celebrándose el clímax durante el 25. Durante las saturnales había intercambio de regalos, se liberaban temporalmente a los esclavos y se detenían las guerras y otras obligaciones. Además se celebraban banquetes públicos y una especie de ambiente de carnaval rodeaba los foros romanos. Saturno, en su aspecto de dios de la agricultura era el verdadero protagonista por la renovación del ciclo.

Pero no solo los romanos veían en estas fechas algo especial. La poca (pre)historia que nos llega de Babilonia indica que en este país se celebraba también el solsticio de invierno probablemente entre nuestros 21 y 26 de diciembre. Los germanos y escandinavos también celebraban un día después, el 26, el nacimiento de Freyr, uno de los dioses asociados al sol más importante del panteón nórdico. Varios historiadores también ven mucha casualidad en la costumbre de decorar un árbol perenne, como un abeto, en honor a Yggdrasil, el árbol del universo, y los actuales árboles de navidad. Para los germanos esta fiesta era un símbolo de la renovación y de la continuidad de la vida. También celebraban el ‘Modresnach’, la noche de los sueños, durante estas fechas.

Los celtas veían en el ‘Grianstad un Gheimhridh’, el solsticio de invierno, un momento de cambio, donde se renovaba el ciclo de la vida y era venerado ofreciendo varias vituallas a distintos dioses de la fertilidad. En el imperio Azteca el advenimiento de Huitzilopochtli, dios del sol y la guerra, llegaba durante el solsticio, durante el mes duraba entre el 7 y el 26 de diciembre. Los Incas también celebraban el renacimiento de Inti, el dios del sol. Este protagonizaba también un mes donde se celebraba el ‘Cápac Raymi’. En general casi todas las culturas tienen una referencia al solsticio, ocurrido en torno al 25 de diciembre. Es fácil ver la relación con el sol, el cambio de ciclo y la implicación sobre los dioses.

El solsticio de invierno
El solsticio de invierno coincide con la noche más larga del año. Es el momento en el que el sol se encuentra en una posición característica en la que comienza a acercarse en su distancia angular del ecuador celeste. Esto quiere decir que a partir de este momento los días comienzan de nuevo a alargarse hasta el solsticio de verano. Pero hay un pequeño problema. El solsticio de invierno en realidad ocurre entre los días 20 y 23 de nuestro calendario. ¿Por qué entonces esas referencias al 25 de diciembre o incluso al 26 del mes? La culpa la tiene nuestro calendario gregoriano.

En el 45 a.C. el calendario juliano especificaba la celebración del solsticio durante el 25 de diciembre en Europa. La diferencia (mínima) entre el calendario civil y tropical provocaba que el solsticio no coincidiera siempre con el 25. Así cada cuatrocientos años el solsticio se adelantaba unos 3 días, aproximadamente. En 1582, el papa Gregorio XIII decretó el cambio obligatorio de calendario, cerrándose la fecha, gracias a los ajustes, en torno al 21 de diciembre con una variación de solo un día cada 3000 años. Otras culturas celebran el solsticio, bien en 25 de diciembre o en su más ajustada fecha entre el 21 o 23, y casi todas asociadas a una divinidad, como veíamos antes.

Desde el resurgimiento de Amaterasu, la diosa Sol de Japón, pasando por el ‘Chaomos’ pakistaní donde se ofrecen oraciones a Dezao; el ‘Khore ruz’ o día del Sol del mazdeísmo, el ‘Goru’ de Mali; el ‘Junkanoo’ jamaicano o el ‘Hogmanay’ escocés, en todo el mundo el solsticio de invierno es una fecha señalada y muy importante, indicativa de un cambio profundo en el ciclo de la vida. Algo que hoy día todavía celebramos bien sea mediante la navidad o alguna celebración similar. Lo importante es que todas estas fiestas y dioses parecen compartir algo enterrado en lo más profundo de la naturaleza humana.