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jueves, 30 de abril de 2020

#hemeroteca #saludpublica #ocio | ¿Existirá el pintxo-pote en la 'nueva normalidad'?

Imagen: Noticias de Gipuzkoa
¿Existirá el pintxo-pote en la 'nueva normalidad'?
Mamparas, tomas de temperatura, arcos desinfectantes, separaciones y colas para entrar en los bares podrían hacerlo imposible.
Javier Velilla | Noticias de Gipuzkoa, 2020-04-30
https://www.noticiasdegipuzkoa.eus/actualidad/sociedad/2020/04/30/existira-el-pintxo-pote-en/1027747.html

Por lo que el Ministerio de Sanidad ha informado hasta ahora los bares, cafeterías y demás negocios hosteleros podrán extender su aforo hasta un máximo de capacidad que garantice separación de clientes. Se permitirá gente de pie con separación mínima de 1,5 metros entre los clientes de la barra. En las terrazas se limitarán las mesas permitidas en años anteriores en base a la licencia municipal para que puedan asegurar la distancia de seguridad.

Podrían tener más mesas si el ayuntamiento permite más espacio, respetando la proporción mesas/superficie. Y hasta ahí se puede leer e interpretar. Desde la fase tres ya podemos ponernos de pie en los bares y tocar la barra.

Lo que corre por los mentideros de Madrid, en los que participan funcionarios de varios ministerios, es que los hosteleros se verán obligados a instalar medidas de higiene y separación, o sea las famosas mamparas.

También se habla de posibles controles de temperatura o tener que pasar por esos aros desinfectantes que espolvorean lejía o algún otro producto químico. Sea como fuere, lo que sí parece claro es que todas estas medidas suponen un duro golpe a nuestro tradicional poteo.

Empeñado en dirigirlo todo haciendo oídos sordos a los que de verdad entienden, el Gobierno español adopta medidas para todos, que no sirven para nadie.

Los hosteleros guipuzcoanos ya plantean una insumisión a la normalidad planificada desde Moncloa. Muchas incógnitas y demasiada presión.

A los establecimientos se podrá entrar en grupo (pareja, familia o amigos) pero los grupos deberán estar separados entre sí, parece que un metro y medio.

Una filosofía de ocio puesta en peligro
El poteo en cuadrilla por las partes viejas de las ciudades vascas corre serio peligro. Pequeños bares, con espacio limitado y barra atestada de pintxos sobre la que se arremolinan los clientes buscando el de bonito, el de pimiento o el de huevo cocido, parecen abocados a ser también víctimas del virus. Toda una filosofía social de ocio puesta en peligro por la falta de empatía del Gobierno español con las especificidades territoriales.

Será difícil imaginar la parte vieja donostiarra, el casco viejo bilbaino, la 'Kutxi' gasteiztarra o Estafeta y alrededores en Iruñea con mamparas, controles de temperaturas, separación entre grupos y arcos desinfectantes en los bares. Y con una cola, con rayas marcadas en el suelo, para poder entrar.

En la costa mediterránea, con avenidas llenas de las terrazas de unos establecimientos a los que solo se entra para ir al servicio, estas medidas se ajustan más a sus necesidades, pero para muchos de los bares vascos podría suponer la desaparición. Y de las txosnas ni hablamos.

Los bares más grandes y los restaurantes tendrán que agarrarse a la meteorología y apostar por las terrazas, que por otra parte nuestras ciudades difícilmente van a poder soportar las distancias de separación en muchos de los casos.

Los establecimientos de comida rápida deberán basar su supervivencia en la entrega a domicilio ya que pocos podrán cumplir las nuevas 'normas normales'. No habrá cumpleaños para los de niños de una ikastola en locales especializados en esas fiestas. Tampoco está muy claro el número de invitados que podrán acudir al banquete de boda.

Otra de las cuestiones está en las inversiones que los hosteleros se verán obligados a realizar, que podrían recordar a aquellas que tuvieron que hacer para delimitar zonas de fumadores. Y es que cuando se descubra la vacuna y ya no sean necesarias, ¿qué pasará con todo lo invertido? El Ministerio de Sanidad, que es quien manda en esta vuelta a la 'normalidad', no sabe y además no contesta.

El bar 'normal' del futuro tendrá mamparas, habrá un camarero con un termómetro en la puerta o en su defecto un arco desinfectante. Las mesas estarán separadas un metro y medio. Se podrá estar apoyado en la barra pero solo con tu familia o amigos, sin que otro grupo se acerque. Y para sentarte en alguna terraza deberás reservar con antelación.

El pintxo-pote, tal y como lo conocemos, deberá esperar a la vacuna, si es que el virus de la normalidad no lo mata antes.

lunes, 9 de marzo de 2020

#hemeroteca #saludpublica #politica | Los bares de Donostia deberán cubrir los pintxos como prevención

Imagen: El Diario Vasco
Los bares de Donostia deberán cubrir los pintxos como prevención.
La Asociación de Hostelería de Gipuzkoa pide a sus socios que cumplan la medida con algún sistema de acristalamiento o similar para los productos expuestos en las barras-
Arantxa Aldaz | El Diario Vasco, 2020-03-09
https://www.diariovasco.com/gipuzkoa/bares-gipuzkoa-cubriran-20200309115131-nt.html

Lo que no logró la normativa donostiarra aprobada en 2003 lo ha conseguido el coronavirus en 2020. El Ayuntamiento de la capital guipuzcoana exigirá a los bares que cubran los pintxos expuestos en las barras. De lo contrario, los locales se exponen a una sanción y, en caso de incumplimiento grave, a un posible cierre. La decisión municipal, adoptada en coordinación con la asociación Hostelería Gipuzkoa, se enmarca en la necesidad de extremar las medidas de higiene tanto al manipular y preparar alimentos como en su exposición.

Así figura en la instrucción dictada desde el servicio de Salud Pública municipal, una medida que se trasladó a los hosteleros en una reunión mantenida ayer por la mañana. El Ayuntamiento dará un margen razonable para que los establecimientos puedan proveerse de sistemas de protección en las barras, como cristaleras o elementos de plástico para cubrir los pinchos. En principio, la medida se mantendrá durante la alerta sanitaria. La pregunta es qué pasará luego y si se mantendrá la misma exigencia.

La obligación de cubrir los pintxos por cuestiones higiénico-sanitarias ya figuraba en una norma aprobada en 2003, que causó enorme revuelo en el sector y que, en la práctica, pocos locales cumplieron. El Consistorio terminó por no aplicar sanciones y permitió mantener la situación como hasta entonces.

La asociación Hostelería Gipuzkoa, por su parte, remitió ayer una nota de prensa para informar de la medida. «La decisión se toma en defensa de la calidad de nuestra cultura del pintxo y al objeto de garantizar las buenas prácticas en el sector en materia de prevención sanitaria». La entidad ha remitido a sus socios de todo el territorio, no solo de Donostia, una circular en la que les aconseja que cubran las barras de pinchos «mediante sistemas de acristalamiento o similares». Hostelería Gipuzkoa, añade, «es consciente de que la medida puede representar un esfuerzo económico importante para el sector, tanto a nivel de inversión de equipamientos como de reducción de las ventas, pero, al mismo tiempo, entiende que ayuda a preservar la imagen de calidad que ha caracterizado siempre al sector hostelero de nuestro territorio» y se toma además en un contexto de alerta sanitaria por la propagación del coronavirus.

«Es una medida de prevención, de salud pública y de higiene», destacó el concejal de Salud Pública, Enrique Ramos, que señaló que al Ayuntamiento ya había llegado la preocupación «de diversos sectores ciudadanos» ante la falta de protección de los alimentos en las barras de los bares. Ramos recordó que los alimentos «no son transmisores del virus, aunque por precaución se adopte esta medida». Esta exigencia «se va a incluir en el protocolo de inspecciones obligatorias que se giran a los establecimientos de hostelería de la ciudad, consideran su incumplimiento como una infracción higiénico-sanitaria grave que podría ir aparejada a una sanción económica e incluso al cierre del establecimiento si la conducta es reiterada».

En cualquier caso, añadió, «el Ayuntamiento va a conceder, como es lógico, un plazo razonable a los propietarios de los locales para que adopten sus barras a la situación, mediante colocación de vitrinas, tapas u otros elementos que cumplan con la normativa». Esta medida, en principio, se mantendrá mientras dure la alerta sanitaria actual.

Polémica en 2003
La normativa aprobada por el Ayuntamiento donostiarra en 2003, con la entonces concejala del PP María José Usandizaga al frente del área de Sanidad, levantó polémica entre el sector, que llegó a movilizarse. 'Pinchos, sí, vitrinas, no' fue el lema escogido por un grupo de hosteleros donostiarras que advertían de que la medida «destruirá el atractivo que tienen los bares de San Sebastián con las barras llenas de pinchos, tanto para los donostiarras como para la gente que viene de fuera por este reclamo». La delegación de Sanidad del Ayuntamiento llegó a iniciar las inspecciones para comprobar la colocación de estos expositores, pero en 2004 y dada la presión, terminó por recular.

A Usandizaga la sucedió en el área el socialista Denis Itxaso que, aunque recomendó tapar los pinchos, trasladó la decisión de no sancionar los incumplimientos. Entre sus argumentos, dijo que los datos indican que los problemas de salud se generan sobre todo en las fases de elaboración y manipulación y no en la de exhibición y destacó que el control de su departamento sobre establecimientos, cocinas y comedores es férreo y exhaustivo.

sábado, 7 de diciembre de 2019

#hemeroteca #socializacion | Sin bar no hay vida

Imagen: El País / Yasmín Colino en el bar de Villalbarba
Sin bar no hay vida.
Los pueblos pequeños de toda España luchan para mantener estos locales de ocio, que ejercen como único centro social en el que se reúnen los vecinos.
Juan Navarro | El País, 2019-12-07
https://elpais.com/politica/2019/12/07/actualidad/1575741413_402007.html

Hubo unos meses en los que el único bar que había en Villalbarba (132 habitantes, Valladolid) era el de su penúltima sílaba. No había donde disputar las acaloradas partidas de dominó ni donde tomar un café o una cerveza; el ocio se limitaba a quedarse en casa o salir a pasear por el páramo eterno que rodea esta población, un binomio poco estimulante para las relaciones sociales en localidades tan pequeñas. Un hombre que camina despacio, bien abrigado, lo deja claro: “Si no hay un cacho bar en un pueblo, no nos miramos nadie”. Hasta que llegó Yasmín Colino.

Yasmín, gerente del bar y de una tienda de ultramarinos, no paga alquiler ni por su vivienda ni por ambos locales, que ocupan la antigua escuela. Esta zamorana de 31 años fue la elegida por el Ayuntamiento para volver a ofrecer a los vecinos esta posibilidad. En Castilla y León hay 2.000 bares menos que en 2010 y todas sus provincias perdieron bares en 2018, según el anuario de Hostelería de España, que contabiliza 280.000 establecimientos de este tipo, casi 20.000 menos que en la última década.

El órdago de Villalbarba, cercano a Tordesillas y a Villalar de los Comuneros, superó a los que se lanzan en las manos de mus que ahora se disputan sobre esas mesas de madera: quien llevara el negocio podría ocupar sin coste la casa aledaña y el espacio para la tienda con una ayuda para los gastos. Ningún lugareño se ofreció. Pero llegaron 600 solicitudes incluso desde Barcelona o Canarias. Nicolás Petite, de 59 años y alguacil del pueblo, destaca que fue así como se percató realmente de la crisis económica. Esas personas no querían ganar dinero, sino sobrevivir.

El alcalde, Carlos Martínez (PP), de 34 años, sentencia: “Un pueblo sin bar es un pueblo muerto; el bar es un servicio público”. El regidor, que se dedica al ‘marketing’ digital en Valladolid, aplaude la labor que hace Yasmín y recalca que las redes sociales fueron clave para lograrlo. Cuando en enero puso la oferta en Facebook rápidamente recibió un aluvión de solicitudes.

Yasmín abre la pequeña tienda, donde vende de todo, y un par de horas después hace lo propio con el bar. Apenas cinco vecinos entran durante la soleada mañana del pasado viernes, día de la Constitución, algo que contraría a la dueña. La misma ausencia de personas se ve por las calles, bien conservadas y con varias viviendas rehabilitadas. Entre ellas sobresale una iglesia imponente con un retablo policromado.

El rostro y tono amables de la camarera cambian cuando narra la contradicción de que la gente quiere un bar donde entretenerse, y llora su ausencia, pero no hace el gasto necesario para su mantenimiento. La pescadilla que se muerde la cola. De momento piensa seguir allí para amortizar inversiones, pero si el público no se deja los cuartos, tendrá que tomar decisiones. Las botellas que decoran el amplio local, ya con adornos navideños, no se pagan solas. Tampoco la calefacción, que caldea sendas salas amplias, con varias mesas y sillas de madera. Un árbol de Navidad ocupa una esquina; una cesta navideña, jamón incluido, aguarda a que la fortuna abrace a quienes compren una papeleta.

Los cafés y los chupitos que suelen pedir los parroquianos, en su mayoría ancianos, no dan mucho margen económico a Yasmín, madre de un niño rubio que se distrae con una tableta electrónica que no para de emitir ruidos. Los habitantes de Villalbarba afirman que suelen acudir después de comer pero que no son de grandes gastos, más allá de algún sábado o en el inamovible vermú después de la misa dominical. La camarera agradece con una sonrisa sincera cuando los más jóvenes piden “unos cubatas o unas hamburguesas”, comandas que aumentan los ingresos de la cantina. El combinado cuesta tres euros y medio; la comida, seis.

Alfonso Ruiz se expresa sin rodeos: “Un pueblo sin bar es algo terrible”. De complexión recia y bonachón, a sus 80 años le gusta un buen whisky para “matar la tarde”. Su pareja, la vivaz María García, añade que las actividades como gimnasia o ejercicios de memoria que organiza el Consistorio en un patio interior del bar suponen que los asistentes se tomen algo después, pero sin rascarse mucho el bolsillo. Si Yasmín Colino se va, ya no habrá bingo los sábados por la noche ni olor a café en ese antiguo colegio en el que ya no hay pizarras, ni niños.

“No soy un emprendedor, soy solo un señor mayor”. Dionisio Cañero, de 75 años, es el alcalde de Herguijuela del Campo (83 habitantes). Esta localidad de Salamanca se quedó sin bar y los vecinos apenas se veían: quedaban en las casas particulares para jugar a las cartas o ponerse al día. Hasta que el regidor ideó construir un bar y confiar en la honradez de sus vecinos. Cañero cuenta que él se encarga de comprar café, leche, bebidas o lo que sea necesario, lo deja en el local y los consumidores pagan en una hucha el precio convenido por cada producto. Medio euro el café o uno la cerveza, por ejemplo.

Cada mes saca unos 40 euros, pero la funcionalidad del garito no es la económica, sino la social: “Si no fuera por el bar, no nos veríamos”. La apelación a la conciencia local funcionó y la autogestión no ha fallado en los cuatro años que lleva este sistema. Además, es flexible para fomentar lo que Cañero llama centro social: permite reservas para celebrar cumpleaños o fiestas. Cada cual lleva lo que quiere o consume lo que desea, siempre que lo abone después.

Un objetivo del alcalde es que la gente visite los pueblos. Para ello también ha adquirido seis cabras: su apetito le ahorra segar unos terrenos y le sirven como reclamo turístico. Los padres se toman algo y los niños juegan con las chivas. Y todos contentos.

20.000 locales han echado el cierre desde 2010
En las aldeas de la Comunidad Valenciana tampoco resulta fácil mantener abiertos bares y tiendas. En La Portera, a 12 kilómetros de Requena, con poco más de 100 habitantes, hace tres décadas había dos tiendas, dos bares y una farmacia. Ahora solo sobrevive el bar del pueblo con ayuda del Ayuntamiento. Funciona como centro social y la alcaldía paga los gastos del local, como la calefacción o la electricidad. A cambio, una pareja se hace cargo de dar el servicio: sirven bocadillos, café e infusiones y mantienen precios populares. Por allí han pasado en los últimos años varias familias para gestionar el local, algunas españolas, pero también polacas o latinoamericanas.

Los cambios demográficos en España traen consigo repercusiones sobre el modelo de negocio en el sector servicios. En Castilla y León se ha incrementado entre 2010 y 2018 el número de alojamientos en casi 500, hasta alcanzar los 2.600, según el Informe de la Hostelería en España. En este periodo han surgido 200 nuevos hoteles rurales en esa Comunidad.

Sin embargo, en España, país al que mucha gente tiene como emblema de las barras, las cañas y las tapas, han cerrado 20.000 bares desde 2010.

Y TAMBIÉN…
España sigue cerrando bares: desaparecen 2.400 al año desde 2010.

Hay casi 20.000 locales de barra menos en la última década mientras los restaurantes marcan máximos.
Javier Salvatierra | El País, 2019-12-03
https://elpais.com/economia/2019/12/03/actualidad/1575379536_541564.html
¿España, país de bares? Hay 18.000 menos que en 2010.
En 2017 se redujo el número de establecimientos de bebidas por séptimo año seguido, hasta los 184.430 locales
Javier Salvatierra | El País, 2018-12-11
https://elpais.com/economia/2018/12/11/actualidad/1544528142_692701.html

viernes, 29 de noviembre de 2019

#hemeroteca #veganismo #menores | Las familias veganas piden menús escolares libres de crueldad

Imagen: El Diario
Las familias veganas piden menús escolares libres de crueldad.
Asociaciones como FEUMVE han reunido casi 4.000 firmas para que los niñas y niñas dispongan de una opción vegana en los comedores. Pediatras y nutricionistas denuncian el desconocimiento de una realidad cada vez más extendida.
Dani Cabezas | El Caballo de Nietzsche, El Diario, 2019-11-29
https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/familias-veganas-escolares-libres-crueldad_6_968763122.html

Noelia es madre de dos niñas de 5 y 9 años que acuden a un colegio concertado de Gipuzkoa. Y como tantos otros escolares, cada día acuden al comedor debido a la extenuante jornada laboral de sus progenitores. Pero hay un problema: ambas niñas son veganas. Una, desde que tenía cuatro años. La otra, desde hace uno.

"Las familias que nos vemos obligadas a usar el servicio de comedor nos encontremos con dos posibles escenarios", cuenta Noelia a El Caballo de Nietzsche. "O bien les quitan los productos de origen animal del plato, dando como resultado una opción sin proteína y poco saciante, o bien les toca resignarse. En el primer caso se ven sometidos a bullying, lo que afecta gravemente a su desarrollo emocional. En el segundo, vuelven llorando a casa porque no quieren comer animales muertos, en palabras textuales suyas".

Lo insostenible de la situación llevó a Noelia, junto a otras madres y padres, a fundar la plataforma FEUMVE (Familias Unidas por un Menú Vegano Escolar). "FEUMVE nació como un simple grupo de Facebook el pasado mes de septiembre", explica Noelia. "Como madre llevaba una lucha prácticamente en solitario recogiendo firmas en Euskadi. Tras cuatro años luchando con el colegio de mis hijas y otros dos compartiendo una petición en change_org y hablando con asociaciones veganas y familias para que me ayudasen en esta lucha, estaba cansada. Me sentía ignorada".

Gracias al apoyo, entre otros colectivos, de varios santuarios de animales que contribuyeron a la difusión de la iniciativa, la plataforma consiguió el pasado mes de octubre reunir 3.700 firmas, que fueron presentadas en el Departamento de Educación del Gobierno Vasco y ante el Ararteko (Defensor del Pueblo). El primero no ha dado respuesta, aunque sí el segundo, que esgrime un argumento que se puede resumir en una frase: el servicio de comedor no es obligatorio. "Vienen a decir que los veganos no tenemos derecho a la conciliación", denuncia Noelia. "O trabajas y dejas a tus hijos sin comer, o trabajas y fuerzan a tus hijos a comer animales muertos, o dejas de trabajar para llevarlos a casa a comer".

El artículo 27 de la Constitución Española, en su punto 3, estipula que los poderes públicos han de garantizar "el derecho que asiste a los padres a que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones". Un texto que, junto a otros como el artículo 17 ("Toda persona tiene derecho a la libertad y a la seguridad") o la Ley Orgánica 8/2015, que habla de lo prioritario del "interés superior del menor", se incumple de manera flagrante en casos como estos, tal y como denuncia FEUMVE.

"En los colegios públicos hay un menú ovolacteovegetariano y ovolactovegetariano con pescado", recuerda Noelia. "Una opción, esta última, que se aleja aún más del veganismo que la primera y que ni deberían mencionarla, ya que el pescado no es un vegetal. Este menú se lo inventaron a raíz de una petición que hicieron las familias musulmanas, que presentaron 1.200 firmas. A nosotras, con más del triple, nos ignoran", lamenta.

Para Elsa Gil, psicóloga, la situación que viven los niños y niñas veganas "atenta contra los derechos de estas familias", ya que convierte a los centros escolares en "jueces que imponen o restringen la libertad de crianza, en unos casos negando la opción de menú vegano de calidad y en otros hasta prohibiendo que el menor pueda traerlo de su hogar", explica. "Como sociedad, nuestra forma de pensar está plagada de errores sistemáticos conocidos por la psicología como 'sesgos cognitivos', que afectan todo lo que hacemos. Este modo de actuar es una forma de violencia, una actitud que está incorporada en la sociedad y es reproducida por los sistemas de enseñanza, que buscan una homogeneidad entre su alumnado no atendiendo la diversidad y mostrando una intolerancia hacia la diferencia. Estas políticas educativas abocan al aislamiento a menores que forman parte de un grupo heterogéneo, pero a los cuales no se está atendiendo sus necesidades, intereses y realidades particulares, siendo las mismas facilitadoras de acciones discriminatorias por parte de sus compañeros y compañeras provocando ansiedad, falta de ganas de ir al colegio, problemas psicosomáticos, inseguridad y aislamiento entre los menores veganos".

Lo cierto, tal y como recuerda Miriam Martínez, pediatra, nutricionista y responsable de la web mipediatravegetariano_com, es que aún existen muchos falsos mitos alrededor de la alimentación vegetariana estricta, "tanto entre la población general como entre profesionales sanitarios sin formación específica en este tema, que son la mayoría", apunta. Y aunque "cada vez más los profesionales que se están interesando por este tema, abundan los que creen saber y dan consejos desactualizados, en lugar de remitir a las familias un nutricionista o a médico con formación específica en este área".

Toca recordarlo una vez más: "Sí: cualquier persona, de cualquier edad, puede llevar una dieta 100% vegetal", recuerda Miriam. "Esto no lo digo yo, lo dicen asociaciones científicas como la Academia Americana de Nutrición, la Asociación de Nutricionistas de Canadá o la Asociación Dietética Británica, así como entidades como el NHS (National Health System) del Reino Unido (equivalente al Sistema Nacional de Salud en España). No existe ninguna necesidad de comer carne ni ningún otro producto de origen animal. En realidad, salvo la leche humana para los bebés -o, en su defecto, una fórmula sustitutiva de laboratorio- ningún alimento es imprescindible en la alimentación humana y puede ser reemplazado por otros con similar contenido nutricional".

Más allá de la alimentación, si algo tiene claro la psicóloga Elsa Gil es que la empatía que lleva aparejada el veganismo es enormemente positiva para niños y niñas. "Normalizar la empatía desde la infancia ayuda a construir una mentalidad abierta y solidaria, dado que es una de las cualidades más importantes de nuestra inteligencia emocional", asegura. "Les ayuda a desarrollar relaciones interpersonales más fuertes, mejora las habilidades para resolver problemas, contribuye a afrontar el estrés e incluso previene la depresión".

"La empatía contribuye de manera decisiva a que estos menores adquieran herramientas para trabajar por un mundo más justo: Si una niña o un niño aprende a respetar a los más vulnerables, con independencia de su especie, al ir creciendo extenderá con mayor facilidad esa empatía a su grupo de iguales, creando un clima de respeto en el aula y entre las relaciones personales reduciendo la inestabilidad emocional de los menores. Mostrarán menor agresividad física y verbal, serán más capaces de sentir compasión, gratitud, solidaridad o tolerancia, y adquirirán más recursos para el autocontrol en sus relaciones con la sociedad en su conjunto".

jueves, 20 de septiembre de 2018

#hemeroteca #divorcio #poblacionmusulmana | India prohíbe por decreto el divorcio exprés musulmán

Imagen: El País
India prohíbe por decreto el divorcio exprés musulmán.
La tradición del 'talaq' permitía a un varón romper el vínculo con la triple repetición de la palabra.
Ángel L. Martínez Cantera | El País, 2018-09-20
https://elpais.com/internacional/2018/09/20/actualidad/1537466133_676377.html

El Gobierno de India decidió este miércoles prohibir la práctica del triple talaq (divorcio) instantáneo mediante decreto tras el fracaso de la propuesta de ley que no obtuvo el respaldo de la mayoría parlamentaria el pasado agosto. La nueva norma persigue con hasta tres años de cárcel a aquellos que continúen con una práctica que divide a la población musulmana de India. Por un lado, las activistas celebran la norma como el éxito de sus demandas contra una tradición que consideran patriarcal. Mientras que otras mujeres alegan que la nueva ley destrozará a las familias dependientes de sus maridos al condenar a estos a penas de prisión.

La Ley de Mujeres Musulmanas (Protección de los Derechos Matrimoniales) fue introducida por el actual Gobierno indio el año pasado y viene a refrendar de manera efectiva la decisión del Tribunal Supremo de India de agosto de 2017; en la que se declaraba inconstitucional esa forma de divorcio practicada por la comunidad musulmana. La tradición del triple talaq instantáneo permite a un hombre musulmán obtener el divorcio mediante la repetición de la palabra talaq tres veces y sin requerir su presencia física; siendo suficiente con repetir la palabra por correo electrónico o mensaje de texto, como se han denunciado casos. En 2016, un estudio realizado por el Movimiento de las Mujeres Musulmanas Indias (BMMA, por sus siglas en hindi), con base en Bombay, encontró que un 10% de las mujeres musulmanas entrevistadas había sufrido un divorcio de este tipo y que muchas de ellas quedaban exentas de compensación o pensión para sus familias.

Otros países de mayoría musulmana ya han prohibido el triple talaq, incluyendo Turquía, Qatar, Pakistán o Arabia Saudí. Aunque secular, India es el tercer país del mundo con mayor número de musulmanes y su constitución permite a las minorías religiosas mantener sus propias leyes. Este aspecto de la defensa de las minorías religiosas ha sido el que ha centrado el debate político previo a la sanción de la ley. Mientras que grupos de la oposición han criticado que la norma no permita la libertad bajo fianza de los hombres acusados de cometer el crimen.

En una rueda de prensa ofrecida este jueves, el ministro de Justicia indio, Ravi Shankar Prasad, explicó que el Gobierno se había visto forzado a emitir la orden porque la tradición seguía estando presente en la práctica a pesar de la decisión del Supremo. El ministro también confirmó que la nueva ley permite que la víctima o un pariente consanguíneo de la misma interpongan una denuncia ante la policía, y que un juez solo podrá conceder la libertad bajo fianza del acusado una vez haya escuchado el testimonio de la denunciante.

Décadas de movilización de grupos defensores de la mujer y víctimas de la práctica han llevado al Gobierno de India a tomar cartas en el asunto. Zeenat Shaukat Ali, doctora en Estudios Islámicos por la Universidad de Saint Xavier de Bombay, ha declarado en numerosas ocasiones que esta tradición no se menciona en el Corán, sino que viola el principio fundamental de igualdad del islam. De la misma opinión es la también experta Zia Us Salam, autora de Till Talaq Do Us Part (Hasta que el talaq nos separe) quien, sin embargo, critica la judicialización del problema: “La ulema [comunidad musulmana] de India o los líderes religiosos musulmanes deberían haber gestionado esto por ellos mismos y corregir esta práctica social”.

Por su parte, la abogada defensora de los derechos de la mujer Flavia Agnes ha mostrado su descontento ante el nuevo decreto ley en declaraciones a AlJazeera English: “El efecto del triple talaq y el abandono matrimonial es el mismo. Muchos hombres, hindúes y musulmanes, abandonan a sus mujeres y esto también debería ser penalizado. ¿Por qué no hacen nada contra esto? Este paso es solo dirigido a los hombres musulmanes”. Esta crítica se alinea con aquellos que reprochan la medida excepcional del Gobierno del partido conservador y nacionalista hindú BJP en tanto en cuanto supone la persecución de los musulmanes.

Ya a comienzos de año, el Consejo Legal de Asuntos Personales Musulmanes de India (AIMPLB, por sus siglas en inglés) organizó manifestaciones en contra del proyecto de ley por todo el país. Entonces, Asma Zehra, presidente de la sección femenina de la AIMPLB, declaró que la propuesta había sido aceptada sin considerar a las mujeres musulmanas: “El Gobierno no se da cuenta de que no nos beneficia. Al contrario. Las mujeres no tienen adónde ir si sus maridos van a la cárcel. Será difícil cuidar de nuestros hijos”.

Miembros de la comunidad musulmana también temen que esta decisión sea el principio de la unificación del Código Penal del país; un tema que ha sido fruto de discusión política desde hace años. La propia BMMA, precursora de la prohibición del triple talaq, está en contra. Consideran que una de las virtudes de la Constitución india radica en que permite que las distintas religiones y etnias del país pueden mantener sus propios usos y costumbres. La minoría musulmana —un 14% de la población total de India, la más numerosa— teme ver sus vidas reguladas por leyes de acuerdo a las costumbres de la mayoría hindú.

domingo, 19 de agosto de 2018

#hemeroteca #sexualidad | Un mundo de abstinencia sexual gracias a Netflix

Imagen: El Diario / Fotograma de 'Vikings'
Un mundo de abstinencia sexual gracias a Netflix.
Diferentes estudios realizados en los últimos años concluyen que las parejas prefieren ver series en la cama a tener relaciones sexuales. ¿Hará Netflix una serie sobre esto?
Cristina Armunia Berges | El Diario, 2018-08-19
https://www.eldiario.es/zonacritica/mundo-abstinencia-gracias-Netflix_6_804279580.html

Llega a casa, ve a su pareja y está nerviosa. Tiene hambre, pero no le importa dejar la cena para más tarde o convertirla en el desayuno del día siguiente. Va corriendo al cuarto, se quita la ropa del trabajo y se pone cómoda. Hace mucho calor en Madrid. Baja las persianas y abre una rendija la ventana, enciende la ‘tablet’ y se tira en la cama: "¡Venga cari, que pongo la serie!"

Diferentes estudios realizados en los últimos años concluyen que la gente prefiere ver series en plataformas como Netflix o HBO por encima de todas las cosas. Ni leer, ni cenar, ni hacer el amor... ¿Estamos a un paso de la extinción de la raza humana? Seguramente no, pero una investigación liderada por el profesor David Spiegelhalter de la Universidad de Cambridge halló que, ahora mismo, las parejas hacen el amor un 40% menos que hace 20 años. Si la tendencia continua, las parejas dejarán de tener sexo en el año 2030.

"Si me preguntas por qué, los estadísticos te dirán que no lo saben. Uno de los investigadores mencionó la palabra iPad. Yo creo que es Netflix. ¡Oh dios mío! Tengo que ver la segunda temporada completa de Juego de Tronos", bromea el profesor Spiegelhalter en una entrevista publicada en el Telegraph.

"La clave está en la conectividad masiva y en la revisión constante de nuestros teléfonos móviles, algo que no hacíamos hace unos años, cuando la televisión dejaba de emitir cosas interesantes a las diez de la noche y no había nada mejor que hacer", apunta. Te suena el móvil. Es una simple notificación de Instagram, igual alguien a quien ni siquiera conoces ha subido una foto en la playa. No importa lo que estés haciendo o si estás en la cama. Desbloqueas la pantalla, la miras y quedas en paz.

¿Hará Netflix una serie sobre esto? Claro que sí y, mientras la veamos, probablemente estemos más pendientes de calcular cuántos capítulos seguidos podemos ver para dormir siete horas y rendir al día siguiente en el trabajo que a la realidad que se dibujaría ante un mundo de abstinencia. Somos adictos a las series y nos molesta no poder comentar el último capítulo de 'El Cuento de la Criada'. No conozco a nadie que le haya pasado esto mismo con un libro.

Otro estudio más reciente llevado a cabo por la Universidad de Lancaster se ha basado en la alteración de los ritmos de consumo energético para concluir que ahora lo que se lleva por las noches es estar conectado a Internet. Entre las 21.00 y las 23.00 hay un pico de consumo energético y de dispositivos electrónicos conectados.

"Ayer me vi ocho capítulos seguidos de ‘Vikings’", he oído decir a cierto hermano mayor con orgullo. Y nada de esto nos chirría. Estar hasta las cuatro de la mañana frente al ordenador con tu pareja es socialmente correcto. "Este fin de semana me he visto la serie nueva de Netflix", "¿Ah sí? ¿De qué va?", "Es como de adolescentes en EEUU", "Ya... ¿y cómo se llama?", "Buf tío, no me acuerdo". Esto es lo que se llama invertir bien el tiempo.

Otro estudio que acaba de ser publicado ha analizado a personas de 80 países y ha demostrado que ver la televisión está asociado con "una reducción del 6% de posibilidades de haber tenido sexo la semana anterior, lo que concuerda con un pequeño grado de sustitución entre la televisión y la actividad sexual".

Es decir, si estás al día de todas tus series y ya ves hasta las películas repetidas en tu plataforma favorita, hay una probabilidad más bien alta de que lleves meses abonado al celibato.

Son las dos de la mañana. Sigue haciendo muchísimo calor en Madrid, pero entra un poco de aire por la rendija de la ventana. Ya han visto tres capítulos seguidos, se sienten invencibles y terminan por besarse. "Cari, ¿y si mejor lo dejamos para mañana?", "Mejor para el miércoles, que mañana hay capítulo nuevo".

viernes, 8 de junio de 2018

#hemeroteca #socilogia | Así es cómo las minorías convencen a las mayorías para lograr un cambio social

Imagen: El País
Así es cómo las minorías convencen a las mayorías para lograr un cambio social.
Un experimento calcula la masa crítica necesaria para darle la vuelta al consenso colectivo.
Javier Salas | El País, 2018-06-08
https://elpais.com/elpais/2018/06/06/ciencia/1528276976_939354.html

¿Es posible que haya alguna relación entre la aprobación del matrimonio homosexual en España y la adopción de palabras como postureo o ‘viejuno’ por gran parte de la población? En ambos casos, se tuvo que alcanzar una masa crítica suficiente, un número mínimo de personas comprometidas que impulsaran su criterio minoritario hasta un punto de inflexión en el que se aceptara por la mayoría. Eso es, al menos, lo que opinan algunos estudiosos del fenómeno, convencidos de que existe ese umbral de masa crítica que separa el éxito del fracaso en el cambio social.

Un nuevo estudio publicado en la revista Science se atreve incluso a cuantificar el tamaño de este grupo en torno al 25%. Por debajo de ese umbral, ese comportamiento, costumbre o criterio moral seguirá siendo minoritario. Pero si se consigue implicar a un cuarto de la población (de un país, de los empleados de una empresa, de los vecinos de una urbanización), el cambio calará rápidamente hasta convencer a la mayoría. Eso es lo que aseguran los autores de este estudio, de las universidades de Pensilvania y Londres, a partir de una interesante serie de experimentos. ¿Cómo se consigue? Sabemos que es casi imposible hacer cambiar de opinión a una persona, pero en cambio hemos asistido a importantes vuelcos sociales que, por ejemplo, convierten a un país de tradición católica como España en uno de los más tolerantes con las minorías sexuales.

Durante los últimos 50 años, los científicos sociales han especulado que el cambio social puede provenir de los esfuerzos de grupos pequeños de activistas comprometidos que abogan por el cambio hacia nuevas normas sociales. Lo difícil es cuantificar este esfuerzo o el tamaño relativo de los activistas con respecto al grupo total, que oscilaba desde el 51% de la teoría económica estándar hasta otros estudios recientes que lo rebajaban al 10%. Matemáticos y físicos han pasado décadas construyendo teorías que intentan predecir dónde podría estar ese punto de inflexión y si existe realmente.

"La dificultad de probar este tipo de teoría es que la historia solo ocurre una vez", explica Damon Centola, líder del estudio. "Si un grupo de activistas fracasa, es difícil saber si habrían tenido éxito de haber sido unos cuantos más. Del mismo modo, si un grupo de activistas triunfa, es difícil saber si habrían fallado si algo hubiera sido diferente", afirma Centola, de la Universidad de Pensilvania. Para resolver este enigma diseñaron una serie de experimentos con los que medir cómo pequeñas diferencias en el tamaño del grupo de activistas pueden determinar el éxito o fracaso.

El equipo de Centola, que lleva trabajando diez años en el diseño de estos experimentos, construyó diez comunidades distintas en las que intervenir como cocineros añadiendo factores que dinamicen la propagación del cambio social como quien trata de dar sabor a un guiso con más especias. En cada una de estas diez comunidades, que congregaban online a cientos de personas, la proporción de activistas comprometidos con el cambio de uso social era distinta. Les hicieron interactuar de tal manera que establecieran sus propias normas sociales —coincidir al elegir un nombre— y luego les incentivaban para que mantuvieran ese criterio.

Más tarde introducían en el grupo a los revolucionarios, miembros empeñados en cambiar de criterio. Los demás, como estaba previsto, se resisten. Cuando introducían a un 17% de activistas por el cambio, no lo conseguían. Con un 19%, tampoco. Un 21%, y nada. "Luego, aumentamos el grupo de activistas al 25%. ¡Éxito al instante!", festeja Centola. "Hubo un efecto rápido y drástico en el comportamiento del resto de la comunidad", asegura este experto en dinámicas de grupo. Replicaron el experimento varias veces más y dieron con los mismos efectos: los grupos de activistas que sumaban el 25% o más lograron cambiar las normas sociales en sus comunidades.

"Los puntos de inflexión realmente existen", concluye Centola, que publica este mes un libro sobre esta materia ('Cómo se propaga el comportamiento'). "Y si conocemos las propiedades de un sistema social, entonces podemos identificar dónde estará el punto de inflexión para el cambio social", resume. De lo más interesante de sus conclusiones es que a veces los activistas están a una sola persona de llegar al punto de inflexión, de precipitar el vuelco, sin saberlo: "Un movimiento que parece estar fracasando puede estar justo en la antesala del éxito".

La clave para la dinámica del punto de inflexión es la red social, según el planteamiento de Centola. "A medida que las poblaciones se conectan entre ellas cada vez más, se vuelven cada vez más vulnerables a la dinámica del punto de inflexión", afirma. Y esta sería la razón por la que esta trabajo ayuda explicar, como dice el investigador, movimientos como el #MeToo, el BlackLivesMatter y los indignados españoles. "Pero también hay un lado oscuro", dice Centola, en referencia al uso que hacen de estos mecanismos gobiernos como el de China, con su ejército de cibertroles que inundan foros y redes sociales para ahogar a la disidencia, y que también explicaría la difusión masiva de bots en redes sociales durante las elecciones.

La realidad social es más compleja
"Seguramente hay umbrales en los que las cosas se aceleran, pero por lo general hay intervenciones externas, como iniciativas de los gobiernos, que son más influyentes", afirma el sociólogo de la Universidad de Salamanca Kerman Calvo. Desde su punto de vista, la teoría del punto de inflexión que se dispara únicamente gracias a las intervenciones de los activistas dentro del grupo funcionaría tan solo en entornos reales en los que no se dé una variable exógena, como una ley, que "cortocircuita" este desarrollo natural. Por ejemplo, prácticas medioambientales, hábitos sociales o costumbres cívicas, sugiere Calvo, que acaba de publicar un libro que analiza la evolución del movimiento LGTB en España desde la clandestinidad hasta el éxito del matrimonio igualitario.

Sobre el papel, esa evolución del movimiento gay español sería un caso interesante para estudiar con los planteamientos de Centola: un grupo de activistas muy comprometidos que van convenciendo poco a poco a los ciudadanos hasta llegar al momento en que se alcanza la masa crítica del 25% y se da un vuelco social. "No hay que olvidar el desarrollo desde arriba, un impulso que recibe en tres o cuatro momentos, también con la intervención de personajes mediáticos", añade Calvo, en referencia a esos factores decisivos ajenos al trabajo de los activistas.

Unos factores que pueden jugar a favor o en contra, con la aprobación de una norma que tumbara las esperanzas de un colectivo y desactivara a la militancia, por ejemplo. "En casos en los que a la gente le da un poco igual, no se da tanto un proceso gradual de transformación sino que la sociedad se sube al carro después de que los gobiernos han tomado una decisión que de pronto ven como razonable", explica el sociólogo. También hay casos en los que un evento muy concreto sirve para activar conciencias, como el asesinato de Ana Orantes en el ámbito de la violencia machista, aunque sea algo que ya vinieran denunciando las activistas desde hace años.

Los casos más naturales en los que se puede observar este crecimiento espontáneo de las minorías hasta la masa crítica son cuestiones lingüísticas, en las que palabras o modismos logran hacerse populares sustituyendo a otras a través de la interacción y a pesar de una oposición inicial. "Esa interacción continuada y repetida se podría rastrear también, por ejemplo, en el caso de la adopción homosexual. Hay estudios que demuestran que el cambio de percepción a favor se produce sobre todo por entrar en contacto con estas familias", propone Calvo.

martes, 3 de abril de 2018

#hemeroteca #mujeres #testimonios | Jane Dieulafoy, la exploradora travestida

Imagen: El Diario / Jane Dieulafoy
Jane Dieulafoy, la exploradora travestida.
La soldado y exploradora Dieulafoy tenía la costumbre de vestirse de hombre y llevar el pelo corto para viajar sin problemas por Oriente Medio.
José Cervera · Retiario | El Diario, 2018-04-03
https://www.eldiario.es/retiario/Jane-Dieulafoy-exploradora-trasvestida_6_757034312.html

Jane Dieulafoy nació en Toulouse en 1851 y se casó a los 19 años con Marcel Auguste Dieulafoy tras educarse en varios conventos franceses. Movilizado su marido en la Guerra Franco-Prusiana de 1870 ella le acompañó e incluso combatió a su lado vestida de hombre, una costumbre que ya no abandonaría.

Tras la guerra la pareja realizó varios viajes por Oriente Medio llegando hasta Persia donde visitaron Susa, mítica ciudad protoelamita y del Imperio Parto de la cual enviaron al Louvre de París algunos monumentos y tesoros.

También viajaron por España y Marruecos, dejando sus impresiones por escrito. Por su parte Jane escribió dos novelas, una de las cuales fue convertida en ópera por Saint-Saens.

Pero una de las curiosidades que hicieron famosa a esta mujer fue su costumbre de vestirse de hombre y llevar el pelo corto para viajar sin problemas por Oriente Medio, aunque no sólo: a su regreso a Francia continuó con la costumbre, que era ilegal en aquel momento allí, por lo que tuvo que obtener un permiso policial especial.

La pareja que formaba con su marido era igualitaria y ferozmente fiel; cuando al principio de la Primera Guerra Mundial Marcel solicitó reincorporase al ejército ella le acompañó a Marruecos, donde contrajo una amebiasis que finalmente le costaría la vida en 1916.

Su trabajo como exploradora y arqueóloga y su estilo personal la convirtieron en un icono para el papel social de la mujer en Francia.

domingo, 1 de abril de 2018

#hemeroteca #segundageneracion | “Te sientes de allí donde has echado raíces”

Imagen: Deia / Hajar Samadi
“Te sientes de allí donde has echado raíces”.
Tres jóvenes que pertenecen al colectivo denominado ‘segundas generaciones’ cuentan su experiencia de vida en Euskadi y sus perspectivas de futuro como hijos de inmigrantes.
Beatriz Sotillo | Deia, 2018-04-01
http://www.deia.eus/2018/04/01/sociedad/euskadi/te-sientes-de-alli-donde-has-echado-raices

“Me siento más de aquí porque la vida la he construido aquí”. La frase de Hajar Samadi para expresar sus sentimientos de pertenencia define bien la situación de muchos jóvenes vascos con ascendencia extranjera, un colectivo al que la sociología denomina ‘segundas generaciones’. “Inmigrante sería -añade Hajar- si yo ahora mismo decidiera mudarme a Alemania”. Ella es una de las 77.000 personas jóvenes “nacidas en el País Vasco o reagrupadas con menos de 4 años, con al menos un progenitor de origen extranjero” que, según Ikuspegi, residen en Euskadi y contribuyen a una sociedad más diversa desde el punto de vista cultural y de origen.

Hajar Samadi, Dylan Murcia y Abdelhak El Youssfi son tres jóvenes que representan las distintas circunstancias de ese colectivo más amplio llamado ‘segundas generaciones’: Hajar “fue traída” a Euskadi con 2 años, Dylan nació aquí y Abdelhak llegó a España -a Madrid- con 9 años y más tarde se trasladó a Bizkaia. Los tres comparten el hecho de tener una ascendencia extranjera, el sentimiento de “ser de aquí” y un futuro en el país al que llegaron como resultado del proceso migratorio de sus padres.

Según las clasificaciones científicas, Dylan y Hajar serían ‘segunda generación’, mientras que Abdelhak pertenecería a la ‘generación 1.5’ al haber sido reagrupado con más de 5 años y menos de 11. Según el Observatorio Vasco de la Inmigración, que ha elaborado una serie de trabajos sobre los jóvenes con ascendencia extranjera que viven en Euskadi, la mayor parte -el 60,6%- de esas casi 77.000 personas con orígenes foráneos pero que han desarrollado su vida aquí son segundas generaciones y el 17,7% pertenece a la categoría 1.5. También hay un 21,7% que llegó a la CAV con 12 años o más.

Abdelhak El Youssfi recuerda que cuando llegó a España con sus padres, hermanos y hermanas desde Marruecos “el cambio fue muy grande, no conocía el idioma”. “Los primeros meses todo es nuevo, el cambio se nota, pero al ser niño la adaptación también es más fácil. Lo principal era el idioma y no me costó mucho aprender castellano porque en el colegio al que entré había una profesora que hizo muy fácil el aprendizaje, ayudaba muchísimo. Creo que si aprendes rápido lo principal para comunicarte, la integración va bien. El choque fuerte de los primeros meses en un país diferente lo puede sentir más alguien que llega con 16 o 17 años. Pero si eres un niño, una vez que ya hablas el idioma todo es más fácil”, rememora Abdelhak. Explica también que él es el quinto de siete hermanos y pudo comprobar que así como a sus hermanos mayores les costó un poco más superar el cambio de país, para él y los dos más pequeños, el proceso de adaptación resultó más fácil.

La adaptación
Algo parecido opina Hajar Samadi: “Nunca he notado el cambio de un país a otro, al ser tan pequeña no sabes qué pasa. No es lo mismo si me hubieran traído con 15 años, como les ha pasado a algunas amigas mías, que sí notan el cambio”. Esta joven, que también procede de Marruecos asegura que no ha necesitado periodo de adaptación. “Mis padres -cuenta sobre sus primeros meses en Euskadi- me suelen recordar una anécdota, que cuando me llevaron por primera vez a la escuela era Carnaval, por lo que me asusté mucho y no quise entrar, pero eso suele ser normal a esa edad, reaccioné como cualquier otro niño. Luego, de mayor, cuando empiezas a comprender el mundo, notas que hay diferencia de lenguas y culturas, pero también mucha flexibilidad para cambiar el chip, cuando estoy dentro de casa hablo un idioma y cuando salgo fuera son otros, euskera y castellano, pero siempre lo he llevado bien”.

En el caso de Dylan Murcia, las cosas fueron muy diferentes. Nacido aquí hace 14 años de padres colombianos, Dylan asegura que no ha vivido ningún proceso de adaptación ni de integración puesto que “he crecido y me he criado aquí , ya nací integrado” y apunta que pese a tener padres extranjeros él se siente “exactamente igual que todos mis compañeros de clase”. Aficionado al deporte, Dylan estudia 2º de la ESO, no ha tenido dificultades con el euskera, sus planes son “terminar el Bachillerato y tener una idea para una empresa o ir a la Universidad”, donde le gustaría estudiar administración de empresas. Tampoco descarta viajar a Inglaterra o a Estados Unidos “para aprender inglés”, aunque se ve trabajando aquí y reconoce que tiene “una cultura mixta” que le facilitaría adaptarse a vivir en otros países.

En cuanto a las posibles diferencias con otros chicos de su edad que no forman parte de las segundas generaciones, Dylan afirma que “no son muy importantes, pero sí hay algunas, como la forma de educar en casa o la forma de hablar”. “Yo, como he nacido aquí -explica- puedo hablar bastante parecido a como se habla en Bilbao, no tengo un acento distinto, pero en casa estoy continuamente escuchando hablar de forma diferente, entonces, así que aunque no me diferencie mucho, mi manera de hablar no va a ser igual que la de quienes tienen padres de aquí”.

Respecto a su proceso de integración Abdelhak El Youssfi asegura que “solo sufrí ese primer choque cuando tenía 9 años, a partir de ahí, para integrarte en la nueva sociedad a la que has llegado, una vez que ya controlas el idioma y las costumbres, viene todo rodado”. Este joven, que ahora reside y trabaja en Bizkaia, estudió primaria y Bachillerato y empezó en la Universidad. Está tramitando la obtención de la nacionalidad española y su futuro -dice- está aquí. “Cuando me preguntan digo que soy de aquí, no de Marruecos. Hace poco estuve allí y me preguntaron si me sentía de Marruecos. Les dije que no. Una cosa es que haya nacido allí, que eso nadie lo quita, son mis orígenes, y otra cosa es dónde echas tus raíces. Si echas raíces y has asimilado el sistema de vida de este país, pues ya eres de aquí. Tengo sobrinos que han nacido en Cruces y en Basurto y hablan euskera perfectamente, mejor que el árabe, que les cuesta más. Ellos sí que son la verdadera segunda generación, parte de mi familia ya es totalmente de aquí, eso y formar una familia aumenta el arraigo y cuando nazca mi hijo yo asumo que automáticamente él es español y como padre no puedo ni debo obligarle a volver a mi país de origen. Yo he pasado por eso y creo que el proceso de integración nos ha salido bien. Veo mi futuro aquí, a largo plazo no me imagino vivir en otro sitio que no sea este”, afirma Abdelhak.

País de origen
A la pregunta de si vive mirando hacia su país de origen o si se ha planteado regresar, Abdelhak dice que “empiezas a pensar que ya te quedas definitivamente a partir de la mayoría de edad, cuando te das cuenta de que estás acostumbrado a un sistema, a un tipo de vida y cuando vas a tu país de origen ves la diferencia que hay, ves el contraste y comparas. Es entonces cuando piensas en qué te encontrarías si volvieras a Marruecos. Yo decidí seguir aquí porque aquí me encuentro más cómodo y porque hay mas posibilidades. Ten en cuenta que nadie sale de su país de origen porque le dé la gana, se emigra por necesidad, hay hechos objetivos que te hacen ver que estarás mejor si sales y lo haces”.

Hajar Samadi también es contundente al referirse a su identificación con la sociedad vasca. “Me siento más de aquí, porque la vida la he construido aquí -señala-. Además como considero que por decisión propia no he cambiado de país, ya que en su día me trajeron, al haber crecido y vivido toda mi vida en el País Vasco, me considero más de aquí. Inmigrante sería si yo ahora mismo decidiera mudarme a Alemania por ejemplo, e hiciera la maleta para ello. Sin embargo al no haber vivido esa experiencia, el país donde vives lo haces tuyo. Pero hay un matiz, aunque no me considero inmigrante de segunda generación, sí que de alguna manera pertenezco al colectivo inmigrante, ya que mis padres lo han sido, gente que me rodea lo es, la sociedad que te rodea te coloca también dentro del colectivo inmigrante, sobre todo por el aspecto físico”. Añade que para ella “la identidad es muy flexible y múltiple”. “Aquí me siento de aquí y cuando voy a Marruecos que es el país de origen, me siento también de ahí, no creo que tenga que limitar mi identidad a un sitio y a una cultura concreta y encerrarme en ello. Considero que vas construyendo inconscientemente una nueva cultura con lo mejor de las dos, incluso innovando en muchos aspectos. Puedes incluir la puntualidad europea, la hospitalidad árabe, la sinceridad de la gente vasca , el humor español, en una quedada de amigos por ejemplo mientras tomo un menú halal. Y es algo estupendo”, asegura.

Afirma que nunca se ha planteado ir a vivir a Marruecos, “porque ya he echado raíces en esta sociedad, sería muy difícil empezar de cero en el país de origen donde nunca he vivido, aparte de que tengo aquí mi trabajo y mi familia, por lo que el país de origen seguirá siendo ese lugar especial donde me reencuentro cada año con mis abuelos, primos y el resto de la familia. Sin embargo, mi casa es este país al cual doy gracias por todas las oportunidades que me ha ofrecido y al que intento aportar lo mejor de mí misma”.

Sobre las ventajas teóricas que puede suponer pertenecer a las segundas generaciones, como compartir distintas culturas, Hajar Samadi señala que “el hecho de hablar varios idiomas es una gran ventaja que te permite conectar con otras culturas y países. Desde muy pequeña he hecho acompañamientos a personas que lo han necesitado, ayudando a traducir y entender por ejemplo que es lo que les está diciendo el médico a personas que no entienden el idioma autóctono y viceversa. Hacer de puente y mediar para que las personas se entiendan mejor, es un aporte importante a la convivencia”.

Para Abdelhak, sin embargo, alguien de segunda generación “puede tener alguna ventaja si se compara con uno de primera generación, pero no frente a alguien de aquí que me sigue tratando como si fuese un recién llegado. Si yo me comparo con una primera generación tengo ventaja, porque todo lo que esa persona tiene que construir al llegar a este país yo ya lo tengo hecho, las cosas no me van a costar el mismo esfuerzo que a la primera generación”.

martes, 24 de octubre de 2017

#libros #literatura #poblacionromani | Teatro de gitanos y de la vida

Teatro de gitanos y de la vida / Juli Vallmitjana ; Joana Masó, Ignasi-Xavier Adiego (eds.).
Sevilla : Athenaica, 2017 [10-24].
354 p.
Colección: Flamenco y cultura popular.
ISBN 9788416770540 / 22 €

/ ES / CAT* / REC
/ Barcelona / Catalunya / Costumbres / Literatura / Población romaní / Teatro / Testimonios

Juli Vallmitjana es el mayor retratista de los bajos fondos y el mundo gitano de la Barcelona de principios del siglo XX. He aquí una antología de sus textos y obras dramáticas traducidas por primera vez al castellano.

¿Qué condujo a Juli Vallmitjana (1873-1937), a partir de 1906, a desplazarse regularmente desde el barrio de Gràcia de Barcelona, donde vivía y trabajaba en el taller familiar de argentería, hasta la montaña de Montjuïc y el barrio de Hostafrancs al encuentro de las comunidades gitanas? Tras una primera formación como pintor, contexto en el que entabló amistad con Nonell, Canals o Picasso, no sabemos qué lo llevó a transitar entre la Barcelona modernista y el mundo moderno de los bajos fondos y la vida gitana para consagrarse a la literatura. Desde el aprendizaje autodidacta del caló de los gitanos catalanes, Vallmitjana trabajó en la escritura de obras de teatro y cuadros de costumbres gitanas, que leemos hoy sabiendo que su literatura es un preciado repositorio léxico, archivo único de registros del habla caló de principios de siglo dentro del espacio literario. El presente volumen, editado y prologado por Joana Masó, con edición crítica a cargo de Ignasi-Xavier Adiego y traducción de Marçal Font i Espí, da a leer por primera vez en traducción castellana un conjunto de obras de teatro –‘Los churdeles’, ‘Los zin-calós’ (‘Los gitanos’), ‘La gitana virgen’ y ‘La mala vida’– y un ensayo-conferencia, ‘Criminalidad típica local’, que Juli Vallmitjana publicó entre 1910 y 1930, en contemporaneidad radical con las vanguardias históricas europeas. El volumen añade asimismo imágenes y documentación epistolar inéditas, junto con la obra de Fernand Baldensperger ‘La entrada patética de los gitanos en las letras occidentales’ (1933) a modo de epílogo.