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miércoles, 18 de enero de 2017

#hemeroteca #iglesia #homofobia | La escandalosa vida amorosa del teólogo gay del Vaticano

Imagen: El Español / Krzysztof Charamsa y Eduard Planas, su pareja
La escandalosa vida amorosa del teólogo gay del Vaticano.
Se declaró homosexual en 2015 y vive en Badalona con su novio catalán. Su bomba sale a la venta en febrero.
Silvia Taulés | El Español, 2017-01-18
http://www.elespanol.com/corazon/celebrities/20170117/186732235_0.html

Hace dos años, a pocos días de que la Iglesia celebrara su sínodo sobre la familia, un desconocido obispo polaco dio una entrevista explosiva. Dijo que era homosexual, que tenía novio y pedía al Vaticano que reconociera su naturaleza. No pudo ser, claro, y Krzysztof Charamsa (45) abandonó Roma, se instaló en Barcelona con su novio, Eduard Planas, con quien vive ahora en Badalona. Empezó entonces a darle vueltas a su realidad. Unas vueltas que han quedado plasmadas negro sobre blanco en ‘La primera piedra’ (Ediciones B), una descarada y provocativa reflexión que se le atragantará a más de uno.

Muchos no se acordarán de su cara, otros, en cambio, se han acostumbrado a verla. Desde su mediática salida del armario, Charamsa se ha convertido en un habitual en las tertulias políticas de TV3. Porque es un firme defensor del derecho a decidir, lo que le valió para que le hicieran una entrevista en Catalunya Ràdio en octubre de 2015 que él aprovechó para contar su verdad.

Era entonces un alto funcionario del Vaticano, un hombre sumamente preparado que dejó boquiabierto al mundo. Nació en Polonia hace 45 años, y se formó en la Universidad de Pelpin y en la facultad de Teología de Lugano, Suiza. En 1997 se ordenó sacerdote y cinco años más tarde obtuvo el doctorado en la Pontificia Universidad Gregoriana, en el Vaticano.

Tal y como reza su biografía oficial, Charamsa es autor de diversos libros y artículos, y fue oficial de la Congregación para la Doctrina de la Fe, antiguo Santo Oficio y la oficina más importante del Vaticano. También fue segundo secretario de la Comisión Teológica Internacional, el organismo que reúne oficialmente a los teólogos más influyentes de la Iglesia católica.

Durante 18 años ejerció de sacerdote en diversas congregaciones, así como de profesor de Teología de la Universidad Pontificia Gregoriana y de la Universidad Pontificia Regina Apostolorum.

Con este currículo, Charamsa decidió mandar una carta al Papa Francisco con fecha del 3 de octubre de 2015. En su misiva escribió que había tomado la decisión de rechazar públicamente la violencia de la Iglesia contra homosexuales, lesbianas, bisexuales, transexuales e intersexuales".

Ahora se dedica a defender los derechos de la comunidad LGBT. Su libro, que sale a la venta el 8 de febrero, es una bomba de relojería para la Iglesia. Porque uno de sus teólogos más influyentes, uno de los hombres que mejor conoce la institución por dentro, la pone en el disparadero. Aquí presentamos algunas de sus más explosivas reflexiones.

Seminarios homófobos
"A lo largo de los siglos, miles de personas con deseos y sentimientos homosexuales han pasado por los seminarios católicos, adoctrinadas por la única “verdadera” exégesis de los textos paulinos sobre la homosexualidad, que susurraba a sus oídos: “Odia a los homosexuales, se condenarán eternamente y no estarán con nosotros en el paraíso.” También yo he vivido esta pesadilla: en un ambiente cerrado, entre hombres solos, paradójicamente vestidos con ropas de mujer".

Gays: el mal
"Yo era gay. Lo soy desde que mis padres me dieron la vida. Deseaba ser sacerdote y, por eso, debía ser homófobo. Ante todo, estaba imbuido del juicio de condena hacia todos los homosexuales pervertidos: sabía que representaban el mal, un mal que no podía concernirme. Fue así como, convencido de que solo se trataba de una confusión adolescente, me habitué a pensar que el deseo que me inspiraban los muchachos solo era una natural tendencia a compararme con ellos".

Cardenales y paternidad
"Yo, gay, he sido fiel a la promesa del celibato porque nunca he practicado, en mi vida, la única sexualidad existente para la Iglesia: en efecto, nunca me he acostado con una mujer, a diferencia de algún cardenal, del que se dice que es un padre feliz".

Masturbación en la Iglesia
"Habría que preguntar a los obispos, sacerdotes, diáconos y catequistas cuántas veces se masturban, cuántas veces sienten la tentación, en quién piensan en sus fantasías —¿en una mujer o en un hombre? ¿o quizás en una orgía?—, hasta qué punto son o se han vuelto asexuados..."

La Iglesia aniquila a los homosexuales
"La Iglesia aniquila espiritual, psicológica y socialmente a los gays, no pocas veces llevándolos a la muerte física: crea ese clima en que se hace fácil odiar a una persona gay, lesbiana, bisexual, transexual o intersexual, una persona frágil cuya única culpa es pertenecer a una minoría y tratar de ser feliz tal como es. Todo esto siembra muerte, aunque nadie está en condiciones de probar cuántas son las víctimas ni de demostrar las consecuencias".

El clero: histérico y travesti
"El clero católico es esa corporación que, vestida con ropas femeninas, veta histéricamente que un chico se ponga una falda (como hacen los escoceses) e intente salir a la calle así. Travestis que persiguen a otros travestis. En mi vida cotidiana notaba una feliz regularidad: muchos curas gays eran buenos sacerdotes, a menudo mejores que los otros, más sensibles y más disponibles".

sábado, 17 de octubre de 2015

#hemeroteca #iglesia | Krzysztof Charamsa: "La solución de la Iglesia católica para los creyentes homosexuales es una vida asexuada"

Imagen: Público / Krzysztof Charamsa
"La solución de la Iglesia católica para los creyentes homosexuales es una vida asexuada".
Entrevista al sacerdote polaco Krzysztof Charamsa, que confesó su homosexualidad el pasado 3 de octubre y presentó a su pareja, el catalán Eduard Planas.
Marc Planas | Público, 2015-10-17
http://www.publico.es/actualidad/solucion-iglesia-catolica-creyentes-homosexuales.html

El pasado día 3 el sacerdote polaco Krzysztof Charamsa salió del armario y presentó a su pareja, el catalán Eduard Planas. Las consecuencias de su acto fueron inmediatas y el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, anunció su expulsión inmediata de la Congregación para la Doctrina de la Fe y de la Pontificia Universidad Gregoriana. Con todo, confiesa sentirse “liberado” y considera “irracional” y “anacrónico” el rechazo de la Iglesia católica hacia la homosexualidad. Antes de su confesión, Charamsa también acaparó titulares al defender el derecho a la autodeterminación de Catalunya.

Diez días después de declarar su homosexualidad, ¿cómo se encuentra?
Han sido días de felicidad, tranquilidad y de una libertad que creo que sólo puede entender una persona que se haya liberado de un peso tan fuerte en una sociedad, como la Iglesia, que no tiene ninguna simpatía por los homosexuales y vive con una verdadera mentalidad homófoba. Ha sido un nuevo inicio y siento una paz que nunca había tenido cuando estaba en el armario. La Iglesia no ha hecho todavía la necesaria confrontación con la realidad de las minorías sexuales. En mi comunidad, a nivel de mentalidad la respuesta ante personas homosexuales, transexuales, bisexuales o intersexuales es un rechazo que viene del miedo, no de un sereno conocimiento. Es un rechazo irracional.

Tras sus palabras, el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, anunció que no podía seguir en la Congregación para la Doctrina de la Fe ni en las universidades pontificias. Su confesión también pretendía abrir un debate en el si de la Iglesia. ¿Cree que lo ha conseguido?
Las consecuencias anunciadas por el portavoz del Vaticano se podían prever y son automáticas. Pero creo que el gesto y mi decisión vital serán un punto a favor de un debate. La Iglesia no discute porque trata la homosexualidad como un tabú, como algo que se debe esconder y no tratar seriamente, como si no existiera. La Iglesia quiere ver la homosexualidad como algo deformado y que no debería estar, como algo extraño en nuestra sociedad. Reduce al homosexual a un no ser, lo que para mi es el primer pecado de la homofobia eclesial.

¿Ha recibido algún apoyo dentro del Vaticano?
He recibido muchos apoyos, también de personas del Vaticano pero no haré público de quiénes. Hay personas que se han mostrado sensibles y preocupadas por lo que yo llamo una verdadera mentira institucional sobre la homosexualidad. Si lee documentos de mi congregación, que es el máximo órgano de enseñanza en la Iglesia, verá que tienen como base una visión de la homosexualidad que probablemente se podría justificar en el siglo XIX, pero no hoy. La medicina ha perdido perdón al colectivo homosexual por tratamientos que aplicaba en el pasado, la psicología ha corregido su visión y hay muchos estados que protegen a las personas homosexuales, simplemente garantizándoles los mismos derechos que a todas las personas humanas. Se debería prohibir la homofobia. En muchos países las mujeres consiguieron la igualdad de derechos y creo que en este momento la consecución de los derechos de los homosexuales debe ser una llamada para toda la sociedad y mucho más para la Iglesia.

¿Tiene la sensación de que la Iglesia, al menos en su cúpula, está cada vez más alejada de la sociedad y se mantiene en posiciones anacrónicas?
Sí. Yo también he vivido mi desarrollo personal porque estaba convencido de la posición de la Iglesia y he tenido que confrontarla con la ciencia. La idea de la Iglesia es que los cambios alrededor de la homosexualidad de la ciencia y de muchos estados son un influjo ideológico, consecuencia de la presión del lobby gay. Yo me he confrontado con la realidad y ahora sé que nuestra posición no es verdadera, sino que está basada en un prejuicio y en una mentalidad cerrada al conocimiento y con lo que repetimos un viejo juicio sobre la homosexualidad. La solución de la Iglesia católica para los creyentes homosexuales es una vida asexuada. Esta es su propuesta y está claro que estas personas poco a poco rechazan a la Iglesia, porque de lo contrario se rechazan a si mismos. Durante mucho tiempo, yo me rechacé a mi mismo.

¿Esta actitud cerrada y anacrónica también provoca la fuga de los cristianos progresistas?
No me gustan estas etiquetas, pero dicen algo y es que en el catolicismo hay muchísimas almas, toda la sensibilidad del arco iris y gente muy diferente que sabe estar junta. Muchos cristianos tienen la sensación de que la Iglesia no entiende la vida de los propios fieles. No tiene en cuenta el desarrollo de la humanidad en la sexualidad. En este ámbito, la comprensión de la persona humana que tenemos hoy no la teníamos en el siglo XIX. La Biblia no tenia ninguna idea de la orientación sexual, pero tampoco nuestros abuelos. La Iglesia no ha pasado el examen de comprensión del ser humano de hoy, no ha entendido su sexualidad.

¿Y puede cambiar? Usted deposita sus esperanzas en el Papa Francisco.
Sí. Según su mandato, él tiene un poder absoluto en la Iglesia y dice que tenemos una cosa humana a solucionar y debemos pensar en la situación humana de las personas que viven en familia. Él ha dicho que debemos discutir estas cosas con claridad, transparencia, libertad, sin prejuicios y sin repetir las soluciones del pasado. Debemos tener el coraje de poner delante la nueva realidad. Y poner la cuestión de la sexualidad de una manera más libre, más tranquila y más transparente, sin riesgos de rechazo y remordimientos. La mentalidad que vive en la Iglesia ahora es de rechazo de la homosexualidad como tal, pero también de la sexualidad heterosexual, que debe estar escondida y no vivida con transparencia.

Su defensa del derecho a la autodeterminación de Catalunya fue criticada por la Conferencia Episcopal Española y el cardenal Cañizares. ¿Cree que la Iglesia debe intentar marcar doctrina en cuestiones como esta?
Me molestaron estas reacciones de los cardenales españoles, porque mi discurso, que básicamente era la explicación de los fundamentos básicos de la doctrina social de la Iglesia, venía presentado como si fuera contra alguien, contra España. Yo estoy fascinado por España, la amo y tengo muchos amigos españoles. Cuando era una simple presentación de la doctrina social de la Iglesia, que apoya el derecho a la autodeterminación de un pueblo que se puede considerar una nación. Este derecho no es contra nadie y aquí [en Catalunya] se expresa en un clima de fraternidad, no se expresa por ejemplo mediante la quema de banderas. La Iglesia española creo que ha reaccionado de una manera más política que cristiana. Si yo he hecho algo contrario a la doctrina social de la Iglesia sería muy fácil de demostrar, pero no ha sido así. Uno puede tener razones para defender la unidad de un Estado, pero no puede sobreponer razones que son relativas a un principio que es absoluto, como lo es la doctrina social, porque toca principios, los derechos humanos, que como cristianos defendemos. La reacción de la Conferencia Episcopal no es coherente con la doctrina social de la Iglesia.

Más pronto que tarde su obispo le dejará sin la posibilidad de celebrar misas. ¿Por dónde pasa su futuro?
En mi futuro quiero servir a los mismos ideales por los que me hice cura. ¿Cómo hacerlo? Debo empezar la búsqueda. Para un cura la suspensión del ejercicio de funciones es un drama personal y también profesional, pero soy creyente y tengo confianza en Dios e imagino que no dejará que me pierda. Pongo el futuro en sus manos. Pero también tengo a personas que están a mi lado y que me dan la certeza de que no estoy sólo y esto es muy importante cuando pierdes el apoyo precedente de una comunidad con la que has estado unido toda tu vida.

domingo, 11 de octubre de 2015

#hemeroteca #testimonios | Eduard Planas y su pareja sacerdote vivirán en el 'Gayxample' de Barcelona

Imagen: El Mundo / Krzysztof Charamsa y Eduard Planas
Eduard Planas y su pareja sacerdote vivirán en el 'Gayxample' de Barcelona.
Krzysztof Charamsa fue despedido por el Vaticano al revelar su homosexualidad. "Ahora estamos muy bien", ha revelado el novio independentista a LOC. Sus amigos le definen como muy alegre y bromista.
Silvia Taulés | El Mundo, 2015-10-11
http://www.elmundo.es/loc/2015/10/10/56180b4a46163f051b8b45ae.html

"No nos podíamos creer que fuera él. Tuvimos que mirar varias veces las imágenes para asegurarnos. ¡Es todo increíble! ¿Qué hace Eduard con un cura polaco?". Hablan quienes conocen a Eduard Planas (44) desde hace años, conocidos y amigos que han visto cómo la foto del novio de Krzysztof Charamsa se publicaba en los medios de todo el mundo. Para algunos ha sido, además, la salida del armario de Planas.

"Con nosotros nunca salió del armario, sabíamos que era gay por sus gestos, porque es muy amanerado, pero nunca hablaba del asunto. Tampoco lo negó", recuerda Óscar, un joven que compartió oficina y largas jornadas laborales con Planas. En aquellos tiempos, hace casi 10 años, los compañeros hablaban de todo. "Algunos eran incluso un poco brutos. Nos íbamos a tomar algo y salían conversaciones divertidas, de juergas, sexo, novias... Pero Eduard nunca intervenía". Pese a estos recelos, no están definiendo, sin embargo, a alguien callado o tímido. "¡Qué va!", dice Joan, "es un tío muy alegre y divertido, el alma de las fiestas. Es un cachondo, alguien que siempre se ríe, alegre y parlanchín (Una muestra de su lado más bromista aparecen su cuenta de Twitter, en la que escribió: "Un polaco y un catalán, hacemos buena pareja, ¿verdad?"), pero a su vez es también reservado con sus cosas".

Contrariamente a lo que se ha explicado esta semana, Eduard Planas no es profesor ni funcionario de la Generalitat. Ha trabajado muchos años en el departamento informático de varias empresas: una compañía telefónica y una de seguros. "Trabajaba en el sector informático pero por sus altos conocimientos de idiomas le daban tareas de traducción", recuerdan quienes le conocen, "nunca ha tenido un ego subido, ni ha sido vanidoso pese a estar más formado que sus compañeros de trabajo".

En la actualidad sigue trabajando y es el único miembro de la pareja con empleo. Así que por el momento, los dos se quedan a vivir en Barcelona. "Eduard tiene que ir a trabajar", comenta Daniel Condeminas, un amigo periodista que ejerce de portavoz "por amistad". Condeminas fue jefe de prensa de Esquerra Republicana hace más de una década. Por eso ha habido también confusión con la filiación política de Planas. Es independentista, defiende el proceso soberanista de Cataluña e incluso participó en la manifestación del 11 de septiembre. Pero no milita en ningún partido ni menos tiene un cargo político.

Su pareja ha defendido los mismos postulados, siempre desde una raíz cristiana, argumentando que por caridad y respeto, no se puede negar a la gente expresar sus deseos y cumplirlos.

Lo reafirma Condeminas, quien lamenta muchas de las informaciones que han aparecido estos días referidas a la pareja. Este periodista es recordado por su amabilidad con todos los medios, fueran del color que fueran, mientras estaba al frente de ERC. Y así trata estos días a los cientos de reporteros que le llaman.

Insiste en decir que ni Charamsa ni Planas quieren hablar con la prensa de su relación, algo que han demostrado a lo largo de esta semana, en la que el religioso, ex funcionario de la Congregación para la Doctrina de la Fe, ha dado numerosas entrevistas tanto en periódicos, como en radio y televisión. Temen que su vida se convierta "en un circo" y que no se hable "de lo que ellos consideran importante". No obstante, Condeminas remarca varias veces, durante su conversación con este suplemento: "Por ahora no podemos avanzar nada, pero Eduard y Krzysztof seguirán estando en el foco mediático durante un tiempo".

¿Matrimonio? ¿Hijos? Un enigma, el mismo que rodea a cómo se conoció la pareja gay más mediática de momento. "Hace unos años que le perdí la pista", admite uno de sus amigos, "y por lo que sé ha sido en este tiempo cuando ha empezado su relación con el cura".

Educado y atento, Planas responde a quienes se ponen en contacto con él pero declina hablar públicamente. Un escueto "ahora estamos muy bien" es una de las pocas frases que Planas pronuncia y permite publicar en LOC.

Cansado de la presión mediática, tiene ganas de empezar una nueva vida con su pareja en Barcelona, concretamente en el Gayxample (zona en la que se concentran tiendas y bares destinados a los homosexuales en el distrito del Eixample), donde vive desde hace años.

Apoyo ciudadano
Planas ha pasado la semana contestando en las redes sociales a todos aquellos que le daban ánimos y ha pedido varias veces el apoyo de los ciudadanos. "Ahora, el apoyo de la gente es mucho más importante de lo que os podéis imaginar", dice el novio de Charamsa. Bueno, mejor decir de la pareja de Charamsa, porque a Planas le desagrada la expresión: "No me gusta novio. Prefiero chico, pareja, compañero". Planas se muestra muy satisfecho por el resultado de las declaraciones del prelado: "Gracias a todos por vuestro apoyo", dice, "lo necesitamos de verdad. Hemos recibido muchas muestras de apoyo de todo el mundo. Críticas, pocas".

En la rueda de prensa que ofrecieron ambos el pasado sábado en Roma, se mostraron compenetrados en todo momento: "Charamsa quiso estar junto a su pareja para que se viera que ese amor del que hablaba no era algo abstracto sino que tenía cara y ojos", dice Condeminas, quien recuerda que ambos "pasaron muchos nervios antes y durante su comparecencia pública. Pero es algo que tenían que hacer". Unos nervios que algunos aprovecharon para pescar declaraciones de Planas, ahora algo decepcionado y descontento por haber hablado con la prensa.

Fue 'Il Corriere della Sera' el periódico que publicó frases del novio de Charamsa. En su artículo describían a una pareja compenetrada hasta tal punto "que uno termina las frases del otro". Desconcertado y despistado, Planas se sinceró con los periodistas y dio algunas muestras de su amor: "En estos días he visto las cosas por las que lo amo. Yo soy una persona normal que ha encontrado a una persona muy especial". En ese momento, el sacerdote interrumpe: "¡No es cierto que no seas especial!". Y Eduard respondió: "Está bien, digámoslo así: somos complementarios y gracias a eso vemos el mundo de un modo más completo".

Es de este modo como se definen. Lo hizo el propio ex religioso en una entrevista concedida a El Mundo esta semana. "En este tiempo ha sido fundamental el apoyo de mi pareja, que ha estado siempre a mi lado. Juntos nos sentimos complementarios, el uno para el otro", admitió Charamsa, según informa Soraya Melguizo, quien conversó telefónicamente con él. Respetuoso y delicado, el religioso manifestó su filosofía de pareja en la entrevista. "Yo no puedo hablar por él. Creo que el problema de muchos matrimonios es que uno habla por boca del otro". Esa es precisamente la visión que ambos tienen de las relaciones: "Nosotros nos sentimos complementarios, nos sentimos el uno para el otro, pero sin querer estar el uno sobre el otro".

No quieren hablar de su vida íntima pero sí declaran su amor a los cuatro vientos. Planas asegura que Charamsa "es el chico más fantástico del mundo, es una fantástica pareja". Declarar públicamente su homosexualidad le ha costado el empleo y le ha valido algunas críticas, sobre todo de sectores conservadores que han tachado a Charamsa de vanidoso. "No ha sido un acto de vanidad. Es un chico tímido. Ha sido un acto de protesta. Es un chico valiente". Son las palabras con las que Planas sale a defender a su novio en las redes, a quien considera realmente especial. "Cuando el sábado empezó a hablar, noté en la sala como un áurea, una tensión espiritual: sus palabras entraban en el corazón de la gente", declaró a Il Corriere.

El alma de la fiesta
Parece que ese áurea la comparte también con su pareja. Porque quienes le conocen insisten. "Cuando habla Eduard todo el mundo le escucha. Es un tipo preparado y encantador que llama la atención. Podemos ser 20 en una mesa, cenando alegremente, y cuando Eduard cuenta algo, siempre en tono divertido, bromista y alegre, todos nos callamos, sabemos que tendrá algo interesante que decir". Algunos recuerdan las fiestas del trabajo, en las que Eduard aguantaba hasta el final "sin despeinarse". "Eran noches de discotecas en las que algunos terminaban descamisados, con la corbata anudada en la cabeza. Eduard bailaba, se desmadraba, podía estar hasta las siete de la madrugaba y no se le arrugaba ni el pantalón".

A Eduard Planas le gusta ir caminando a los sitios, a hacer recados como comprar el pan o el periódico. Suele sentarse a veces a tomar café en alguna de las terrazas de su barrio, una zona de Barcelona en la que los más informados podrán identificar a su nuevo vecino: Krzysztof Charamsa, el cura del Vaticano expulsado por declarar su homosexualidad. Y lo verán acompañado por Eduard, ese hombre bien vestido, repeinado y afeitado que intenta pasar desapercibido. Hasta dentro de unos días. Porque avisan: tienen más cosas que decir.