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sábado, 3 de abril de 2021

#hemeroteca #sexismo | AstraZeneca y las mujeres

Imgen: Público

AstraZeneca y las mujeres.

El sesgo de la ciencia médica con las mujeres en el transcurso de la historia no admite discusión, la objetividad de la ciencia ha pensado durante siglos que estudiar al varón es estudiar a la especie y cada vez resulta más obvio que no es así.
Elisa Beni | El Diario, 2021-04-03
https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/astrazeneca-mujeres_129_7374050.html

Últimamente me confieso mucho con mis lectores. No creo que sea para paliar mi ateo abandono de otros sacramentos. Yo lo achaco más bien a reblandecimiento emocional. A saber. Les había contado ya que estuve a punto de morir, pero no que en parte fue por ser mujer, o sea, por el sesgo médico de sexo y de información. Tardé en pasar a urgencias, nunca hubiera pensado que mi corazón me estaba jugando una mala pasada. No me dolía el brazo izquierdo, no tenía vértigo ni opresión en el centro del pecho. A mí me ardía la parte alta del abdomen, como si alguien me estuviera además oprimiendo con ambas manos, y tenía los tobillos hinchados y molestias en el cuello y la espalda. Pasé a urgencias y viajé a la UCI sin solución de continuidad. Tenía una endomiocarditis de Loeffler, una cosa rara, que tiene que ver con esa enfermedad también rara que me debutó a los 45, pero que no deja de ser un problema grave de corazón cuya sintomatología en una mujer no se parece a la que siempre nos contaron para un hombre.

El sesgo de la ciencia médica con las mujeres en el transcurso de la historia no admite discusión. La objetividad de la ciencia ha pensado durante siglos que estudiar al varón es estudiar a la especie y cada vez resulta más obvio que no es así. 'Mujeres invisibles para la medicina', de Carme Valls, les ilustrará mucho mejor que yo al respecto. La cuestión que me ocupa ahora, y que está relacionada, es el hecho evidente de que las extrañas trombosis –que son atípicas y no trombos normales– que se están produciendo en todos los países relacionadas con la vacuna de AstraZeneca se producen mayoritariamente en mujeres, es más, casi exclusivamente en mujeres, los casos de varones son una excepción. Sobre eso quiero incidir en un escrito –reitero porque estamos en los tiempos de la excusa preventiva– de una mujer que cree profundamente en la ciencia y en la necesidad de una vacunación masiva y rápida. Una mujer que quiere vacunarse pero que no por ello ha perdido su discurrir lógico ni su sentido crítico.

Insiste la EMA (Agencia Europea del Medicamento) en que los beneficios de la vacuna son mayores que los riesgos y utiliza, obviamente, los grandes números estadísticos que muestran la baja prevalencia de estas extrañas "coagulaciones intravenosas diseminadas". Extrañas, oigan. No los trombos normales que estadísticamente muchos me sacan a pasear. Me permito añadir la circunstancia de que esta baja incidencia porcentual sería mayor, sin duda, si la estadística en lugar de sobre la totalidad de las personas inoculadas se hiciera sobre las mujeres inoculadas.

Y es que esto está resultando claramente una contraindicación que afecta a las mujeres. No solo los trombos y las muertes, que sí, sino los efectos secundarios. De los casos en estudio en España de efectos secundarios vacunales, 3 de cada 4 corresponden a mujeres.

No dudo de la ciencia, exijo toda la ciencia para las mujeres.

Karl Lauterbach, epidemiólogo de un país que ha dejado de vacunar a menores de 55 años, Alemania, lo tiene muy claro: "Se puede dar el caso de que los riesgos sean más altos para ciertos grupos de pacientes, como las mujeres jóvenes". Y es que, aunque la EMA diga que "no se ha podido establecer ninguna relación de causalidad", lo cierto es que ese es el problema, no haberlo podido establecer aún, pero no quiere decir que no exista. Los noruegos, sin embargo, lo tienen claro: "Hay que dejar claro que no existe ni hemos hallado ningún otro factor desencadenante ni común en los casos que no sea la vacuna". Holanda ha suprimido, quizá con brocha muy gorda, toda vacunación con AstraZeneca.

Necesitamos que la población confíe en las vacunas mas para ello no necesitamos de tutelas o silencios o restricciones informativas sobre lo que sucede sino de una verdadera acción de investigación de por qué están muriendo mujeres jóvenes tras vacunarse con AstraZeneca. Es un drama y el hecho de que no sea afortunadamente masivo no lo hace menor para aquellos que lo sufren ni produce menos ansiedad en la llamadas a vacunarse. Necesitamos urgentemente saber por qué hay mujeres menores de 60 años que "están sufriendo una acumulación específica de una trombosis venosa muy inhabitual y asociada al déficit de plaquetas" . En Francia los familiares de una de ellas han presentado una querella para que se analice exhaustivamente las causas de esa muerte. Cada vida reviste toda la importancia para quien la disfruta y para sus allegados, aunque sea una minucia estadística.

Hay dudas respecto a la relación de estos casos con tratamientos hormonales (anticonceptivos, tratamientos sustitutorios en la menopausia y otros), hay dudas respecto a las características del sistema inmune femenino y hasta hay médicos en Francia que lo relacionan con un error al administrarla pinchando una vena que atraviesa el deltoides.

Sea lo que sea, deben averiguarlo. Es la mejor forma de dar seguridad al resto de la población. De facto, si es usted hombre debe relajarse bastante porque no parece que esto le afecte. Lucía Gallego, microbióloga e inmunóloga, recuerda que "puede que no se hayan valorado del todo, al 100%, los factores de riesgo en las mujeres respecto a los hombres en los ensayos" teniendo en cuenta que las mujeres han estado tradicionalmente infrarrepresentadas en los mismos.

La ciencia debe averiguarlo y las autoridades sanitarias deben tomar decisiones adecuadas, reflexionadas y valientes si fuera necesario. Eso nos hará confiar más que si nos dicen que no valen para nada las mascarillas por el mero hecho de que no tienen para darnos. Eso fue muy fuerte. Sabemos que AstraZeneca es la vacuna de la que más dosis se manejan, más fácil de conservar y más barata pero también que Agnès Pannier-Runacher, la secretaria de Estado de Industria gala, se ha dejado oír diciendo que a partir de junio la UE hasta podría pasar de ella, porque tendremos muchas de otras marcas. Hay que valorar también si mientras tanto AstraZeneca presenta algún riesgo adicional para las mujeres de un rango de edad o con un determinado tipo de antecedentes hormonales y, en ese caso, sustraerlas de esa vacunación. Eso no va a perjudicar al índice de vacunación sino que, por el contrario, lo va a asegurar. Es mucho más tranquilizador que de una vez por todas fijen las contraindicaciones y las apliquen que seguir hacia adelante en un ejercicio de grandes números epidemiológicos mientras se sucede un pequeño pero constante chorreo de trombos y muertes.

Es preciso que sepan no si el beneficio-riesgo es superior en general sino si el beneficio-riesgo es superior en las mujeres y si el beneficio—riesgo es superior también en un rango determinado de edad en las mujeres. Esto no es caiga quien caiga, aunque pueda parecerlo a tenor de la indiferencia social que parece cundir sobre las continuas muertes por COVID que se siguen produciendo. Las vidas importan, también las de aquellos que, queriendo protegerlas contra un virus, pudieran caer fulminadas por un efecto indeseado.

Yo pienso mucho en esas mujeres que han muerto pensando que se iban a poner a salvo de la muerte. Yo quiero que los científicos y los políticos piensen también en ellas. Si no son capaces de proteger específica y objetivamente a aquellos grupos que puedan ser objeto de contraindicaciones, estarán abonando el campo para que cada individuo pretenda hacerlo por sí mismo y eso será el caos.

Porque, les pregunto, si ustedes tuvieran trombocitopenia de forma habitual y esos antecedentes míos, ¿se inyectarían una vacuna que produce trombos relacionados con el descenso de plaquetas? Esa es mi pregunta personal, aunque creo que la que deben contestar cuanto antes es la genérica de toda la población: ¿hay algún grupo de mujeres que por edad o tratamientos hormonales deba ser preferiblemente vacunada con otra marca?

Preguntar no es ofender ni mucho menos dudar.

Preguntar es buscar respuestas y eso es lo que hace la ciencia que yo sepa.

Preguntar por la salud de las mujeres es una obligación que no pienso soslayar.

sábado, 8 de febrero de 2020

#hemeroteca #feminismo | Revuelta de mujeres

Imagen: El Diario
Revuelta de mujeres.
Adelante con la revuelta de las mujeres: de aquí al 8 de marzo y hasta el 8 de marzo del año en que entreguemos el alma, estaré con mis hermanas.
Elisa Beni | El Diario, 2020-02-08
https://www.eldiario.es/zonacritica/Revuelta-mujeres_6_993610637.html

"Si el sexo es irrelevante, todas las políticas para combatir la desigualdad estructural que las mujeres padecemos se tornan irrelevantes" - Alicia Miyares

Mujer. Mujeres. Mujeres lesbianas. Mujeres negras o asiáticas. Mujeres transexuales. Mujeres de campo y mujeres de ciudad. Mujeres profesionales y mujeres pobres. Todas mujeres. Que no deje de resonar la palabra mujer en la revuelta porque esta es una revuelta de las mujeres contra la opresión de los roles impuestos por razón de nuestro sexo. Porque tenemos un sexo, las mujeres tenemos un sexo biológico y es por esa mera razón por la que hemos sido obligadas a adoptar un rol y un constructo social que nos ha alejado sistemáticamente del poder, del espacio social y de la igualdad y nos ha arrojado tradicionalmente a la pobreza, la desigualdad, la precarización, la explotación, el doble trabajo, las discriminaciones laborales y toda la injusticia patriarcal. Por ser mujeres.

Mujer es un nombre hermoso. Mujer, sin prefijos que yo, desde luego, no admito.

A muchos les va a parecer extraño, pero antes de escribir esta columna he dudado siquiera unos instantes. Pocos. Lo he hecho porque sé lo que va a suceder, aunque para muchos de mis lectores suponga una novedad, sé el tipo de ataques que voy a recibir y, la verdad, me reafirmo en que no me importa. Pero fíjense en que me justifico y verán que eso es por algo.

Ayer se produjo el primer acto de la llamada "revuelta feminista", justo un mes antes de un 8 de marzo que arriba en un momento complejo y delicado: tras dos años de un éxito fulgurante que ha visibilizado, normalizado y extendido la lucha feminista y, precisamente por ello, en un momento en el que las fuerzas contrarrevolucionarias se han convertido en virulentos ataques. El hecho de que la ultraderecha haya convertido al movimiento feminista, un movimiento político sin duda alguna, en el blanco fundamental de sus discursos, no es sino un reconocimiento de la pujanza y los éxitos que la lucha de las mujeres está cosechando y de la constatación de que se trata ya de una fuerza política transversal y transgeneracional que no tiene ni visos de parar, ni intención de esperar mucho más tiempo para lograr sus objetivos.

Tras dos años de éxitos, este 2020 se presenta, sin embargo, con un muy diferente planteamiento respecto a la forma de continuar la lucha y con divergencias importantes por la intromisión de tendencias o teorías que están apartando, o intentando apartar, los tradicionales objetivos de lucha feminista de la agenda. En principio, la cuestión de si convocar una huelga este año en que el día de lucha cae en domingo a mí me resulta más o menos irrelevante. Ambas opciones tienen sus argumentos en pro y en contra, como ya descubrimos en ediciones pasadas. De facto, créanme, muchas mujeres que ocupamos espacios públicos no quedamos muy satisfechas con el resultado final de desaparecer de nuestros lugares para dejar que los ocuparan hombres. Eso en el caso de las mujeres que nos dedicamos a la comunicación fue un debate especialmente abierto y sin una conclusión homogénea.

La cuestión es que debajo de este debate meramente organizativo subyace otro más de fondo, que es el que resuena como un tamtam –esperemos que no de guerra– en el fondo de muchas divergencias que se empiezan a visualizar dentro de los colectivos y personas que se agrupan en la lucha feminista. Esta semana pasada, hemos visto mensajes en Twitter de la Coordinadora Feminista 8M con los carteles para este año y el texto "La huelga general feminista ¡va!" y la respuesta de la Asamblea Abolicionista de Madrid que rezaba: "El 8 de Marzo es el Día Internacional de la Mujer y ahí no se ve la palabra MUJER".

Y es que bajo la revuelta hay marejada. El feminismo es un trabajo político de lucha de las mujeres. La aparición densa en redes y en las asambleas de seguidores de las denominadas teorías queer está enconando las posiciones. El mostrarse contraria a estas teorías que pretenden que el sexo y el género no son sino un constructo social y que, por tanto, se puede fluir de uno a otro o a posiciones no binarias, les ha valido a reputadísimas feministas españolas una lluvia de insultos y de descalificaciones. De ahí entenderán mi pequeña reticencia a embarcarme en este sujeto que es un tabú soterrado dentro del propio movimiento feminista.

Yo lo tengo meridianamente claro. Soy feminista porque soy mujer y porque me bato por los derechos y la igualdad de las mujeres frente a la opresión de una estructura social que aún pervive y a la que llamamos patriarcado. Todas las mujeres son bienvenidas a esta mi lucha, también las mujeres transexuales, por supuesto: para mí son mujeres como yo. Pero no comparto las teorías queer. Me parecen antifeministas y, en ocasiones, hasta misóginas, porque todo lo que suponga diluir el sujeto político mujer de esta lucha es volver hacia atrás y no ir hacia adelante, como sugieren. Las teorías queer, en mi opinión, bajo una retórica que parece subversiva y transgresora, están diluyendo el sujeto político y saboteando banderas tradicionales del feminismo, como son la abolición de la prostitución, el rechazo de los vientres de alquiler o la pornografía como explotación y muchas otras. Yo respeto todo planteamiento filosófico o teórico que otros puedan tener, pero no puedo compartirlo porque si el sexo no existe, si el sexo es algo que pende de una decisión, entonces las mujeres no solo no somos un sujeto político de derechos, sino que veo cómo se abre la puerta a huir de la opresión fluyendo hacia el género que tiene un rol preponderante.

Un discurso de este tipo es un discurso que está llamado a destruir el feminismo y que pretende hacerlo desde dentro. Está además fomentando una reacción brutal y visceral ante esos planteamientos –el género fluido, el no binario– que se vuelve reacción contra el feminismo como si, de facto, el feminismo al completo estuviera de acuerdo con una formulación teórica que a mí me parece una cháchara efectista que no resiste mucha confrontación filosófica; es más, que no resiste ni una lectura analítica de muchos de los postulados que construye.

Así que adelante con la revuelta de las mujeres. De aquí al 8 de marzo y hasta el 8 de marzo del año en que entreguemos el alma, estaré con mis hermanas. También con las lesbianas, las transexuales y las racializadas. Por supuesto. Faltaría más. Para lo otro no contéis conmigo. Nadie va a borrar de mi lucha la conciencia de que ha sido mi sexo biológico el que me ha otorgado un lugar en el mundo que no era igualitario. Si me van a dedicar unos cuantos bufidos descalificadores en forma de "TERF" (trans exclusionary radical feminist), la verdad, estoy acostumbrada a que lo que digo levante ampollas. Yo soy lo que soy y no aquello que quieran denominarme.

Al resto, incluidos los que estaban muy lejanos a esta polémica, señalarles que no va a permanecer mucho tiempo aletargada y que, ahora mismo, incluso en los entornos del Gobierno de coalición, hay personas que defienden una y otra postura; lo cual puede, como imaginan, suponer algún problema.

Yo no soy de esconder la cabeza. Yo soy feminista porque peleo por los derechos de las mujeres y, además, he leído suficiente filosofía como para que no me acogoten una serie de frases y conceptos aparentemente sesudos pero de dudosa realidad conceptual.

Por la revuelta feminista, siempre.

sábado, 17 de agosto de 2019

#hemeroteca #ideologiadeodio #politica | Alerta, teocracia

Imagen: El País / Manifestación 'provida' en Madrid
Alerta, teocracia.
Los enormes avances en derechos civiles propiciados por Zapatero pusieron en el disparadero a los ultracatólicos y a la jerarquía eclesiástica. Claro que la llegada del Gobierno de Rajoy no les solucionó lo que deseaban. Tontearon. Les dieron cierta bola pero había barreras que un gobierno conservador liberal no iba a pasar.
Elisa Beni | El Diario, 2019-08-17
https://www.eldiario.es/zonacritica/Alerta-teocracia_6_932366756.html

"Gobernará Vox o las ideas de Vox" – Javier Ortega-Smith

Ya gobierna el PP con el apoyo de Vox también en Madrid. El otro día me decía un pródigo adversario de tertulia televisiva que a Sánchez ya no le iba a funcionar lo del miedo a Vox: no son nazis y la gente los está normalizando.

Creo que ya adelanté en anteriores columnas que, efectivamente, hay diferencias de bulto entre la ultraderecha española que acaba de entrar en las instituciones y algunos partidos europeos de claro signo neofascista y neonazi. Muchos ciudadanos lo sienten así y por eso es tan difícil convencerles del riesgo que corremos. La diferencia estriba en algo muy sencillo y que, a la vez, no es transparente ni claro. La diferencia está en el marcado sesgo ultracatólico conservador del partido español. Casi todo lo demás que les rodea es farándula: la España imperial que representa Abascal, que no es sino una carátula, la regeneración, el ahorro de dinero público, todo es confetti que envuelve el verdadero objetivo, que es el de hacer coincidir las leyes civiles con las leyes de la Iglesia. Un camino de vuelta a la teocracia.

Algo ya les adelanté en mi artículo Del género manipulador, pero como cada vez es más claro, y como me topé por el camino con un estudio de dos profesores de la Complutense titulado: ‘Ideología de Género frente a los derechos sexuales y reproductivos’, voy a intentar condensarles lo que han estudiado Pichardo y Cornejo-Valle y mi conclusión de que Vox es el último eslabón en esa cadena. Ese que pretende soslayar la reticencia general de la población española a seguir ese camino. Ese que quiere conseguir lo que los obispos no han conseguido nunca. Ese que envuelve en un neopopulismo empaquetado una cuestión más vieja que la pana: la vuelta a esa suerte de teocracia que constituyó el nacionalcatolicismo. ¿Cuántos votantes de Vox se pusieron en su día en la fila real de la Iglesia más absolutista para cercenar aborto, divorcio, matrimonio igualitario, adopción por parejas del mismo sexo, derechos de los trans y otras cuestiones que vendrán después como pornografía o prostitución? Empaquetar con lazo. Vender un relato. Embaucar. Los nuevos caminos del siglo XXI. Eso como fenómeno transnacional repetido por los lobbies conservadores de México, España, Polonia o Hungría, siendo nuestro país un "laboratorio" para esta nueva cruzada. Una cruzada que utiliza la exacerbación de la moral sexual como elemento aglutinante y de pertenencia.

Como ya les expliqué, el concepto "ideología de género", que es el martillo en el yunque de Vox, es un concepto que plasmó hace mucho tiempo, en 1998, Monseñor Almazora Recaredo en su escrito ‘La ideología de género. Sus peligros y alcances’. Es un concepto inventado por la curia y el Vaticano. Juan Pablo II les siguió el rollo y, tras el golpe que supuso para ellos la Conferencia de Beijing, le escribió una carta a su secretaria general en la que atacaba la reivindicación de la igualdad, del feminismo, como "una radicalización que no puede representar los intereses de todas las mujeres". ¿Les va sonando? La Conferencia Episcopal Española se adhirió ya en 2001 a reprobar "el concepto ideológico de género" y se posicionó "contra la pretensión de una libertad sexual sin límites", que según ellos se concretaba en: el derecho a la contracepción, el derecho a la salud reproductiva, el libre diseño de la sexualidad y la elección del modelo de familia.

¿Les va sonando más? Y es que como la mayoría pasamos muchas millas de toda esta literatura oficial de la Iglesia, corremos el riesgo de perdernos el verdadero hilo con el que deshacer el ovillo. En aquella época, los activistas eran todavía pocos y de organizaciones ultras y ortodoxas. Todo cambió con la llegada del Gobierno Zapatero. Los enormes avances en derechos civiles propiciados por él pusieron en el disparadero a los ultracatólicos y a la jerarquía eclesiástica. Aún así, en la época de "las peras y las manzanas", era una minoría dentro del principal partido conservador la que estaba dispuesta a dejarse arrastrar a ese terreno. Ni Gallardón ni Wert salieron triunfantes del empeño. La sociedad, y con ello los votantes, estaba y está lejos de esta postura ultra y minoritaria.

Aún así tanto la ley de matrimonio igualitario como la de Educación para la Ciudadanía y la reforma de la ley del aborto fueron interpretadas como un reto y una declaración de guerra. Llegamos así al Orgullo Gay de 2012, ese que dejaba 110 millones de beneficio en Madrid, y que coincidió con un documento de la Conferencia Episcopal Española, a partir del cual todo aquello que lleve el concepto "de género" debe ser estigmatizado. "España está a la cabeza de la destrucción de la familia, el sexo y el amor" llegaron a decir. A la par que afirmaban que "la ideología de género debe ser frenada por una nueva evangelización de España".

Claro que la llegada del Gobierno de Rajoy no les solucionó lo que deseaban. Tontearon. Les dieron cierta bola pero había barreras que un gobierno conservador liberal no iba a pasar, entre otras cosas porque pensaban que electoralmente ni falta que les hacía. No derogó ninguna de las leyes que eran caballo de batalla. Hacía falta un caballo de Troya capaz de destruirlas desde dentro y ahí es donde aparece Vox tal y como lo conocemos. Vox con sus integrantes actuales, apoyados por quienes los apoyaron y con los vínculos que tienen. Vox, que busca la forma de envolver sus verdaderos objetivos, apoyándose en cuestiones como Cataluña o ese porcentaje de población masculina que se siente perjudicado por las leyes de discriminación positiva o por el feminismo. Con esa capa ocultan la capa pluvial o incluso un yunque en el que empujar la teocracia que íntimamente desean.

Hasta que no se tenga en cuenta esta realidad, es difícil que la población termine de entender realmente el peligro que corremos y la deriva que emprendemos. Una democracia bajo palio no es posible.

sábado, 22 de junio de 2019

#hemeroteca #violenciasexual #justicia | El rastro de la piara

Imagen: El Diario / La Manada
El rastro de la piara.
¿Por qué hubo algunos juristas y magistrados que posturearon con la presunción de inocencia y salieron en tromba a defender la presunción de inocencia de los acusados cuando ya iban a contracorriente de lo que la mayoría de sus colegas pensaban? ¿Por qué no prefirieron callar? ¿Qué intereses defendían? Las mujeres lo sabemos. Sabemos lo que ha pasado y sabemos los riesgos y las batallas que quedan por librar. Sabemos que somos, nosotras sí, una fuerza multitudinaria y, sobre todo, luminosa. Las mujeres sabemos la justicia y la igualdad que queremos y cómo vamos a pelear por ella.
Elisa Beni | El Diario, 2019-06-22
https://www.eldiario.es/zonacritica/rastro-piara_6_912768720.html

"Estamos en presencia de la forma de violencia de género más primaria. El discurso masculino en torno al uso del cuerpo de la mujer como objeto de placer ajeno" - María Acale. Catedrática de Derecho Penal

Los violadores están en prisión. Han sido condenados y penados según los principios del Estado de Derecho. Desde ese punto de vista, la sociedad puede respirar tranquila. Las mujeres podemos respirar tranquilas. C. puede respirar, si eso es posible, más tranquila. Hay, sin embargo, otros signos del paso de la piara -la animalización es suya, pero las manadas las forman nobles bestias salvajes que nunca harían daño por placer- que han quedado como bostas en el camino, como un hedor insoportable cubriendo líneas de texto, conversaciones, foros, togas, televisiones y discursos políticos. El daño que los violadores grupales han hecho ha sido amplificado, esparcido, espurreado, diseminado y, lo que es peor, asimilado, potenciado, abonado y aceptado por algunas capas de la sociedad y por algún discurso político y con ese daño, nos va a tocar lidiar por vías que no pueden ser las penales.

El relato. Un relato sólo es ficción si no tiene pie en la realidad. La ficción puesta en marcha por el machismo fue disfrazada de derecho de defensa y hasta de objetividad periodística pero ni la fingida equidistancia, incluso de los hechos, es periodismo ni el intento de ejercitar una presión espuria a través de la opinión pública, aplicándose en la destrucción de la víctima, es derecho de defensa. El relato de la equidistancia y de la duda que fue siempre una ficción buscada conscientemente y apoyada por los machistas y por los corporativistas y por los idiotas. Fue una ficción porque cualquiera que quisiera hacer caso a la realidad podía haber sido perfectamente consciente de que se acumulaban las instancias jurídicas que veían la culpabilidad, una tras otra, y que tan sólo había un magistrado que no sabe hacer su trabajo, o no quiere porque le pesa su ideología, y un abogado intentando armar una defensa desesperada a la que tenía derecho, obviamente. Lo que no se sabe es si tenía derecho a sumergir a la sociedad en un fango oscuro, a dañar a inocentes y a desprestigiar al sistema -aún ayer consideraba que los magistrados, todos, habían prevaricado al rendirse a las presiones-. Desde el principio, la fiscal de Pamplona vio el delito, como el magistrado instructor, como los tres magistrados que veían los recursos de éste. En el primer juicio dos magistrados más los encontraron culpables y luego cinco más en la Audiencia Provincial y los sucesivos fiscales y así hasta llegar a los cinco del Tribunal Supremo. ¿Cómo es que habiendo 11 magistrados que han apreciado un delito de violación durante el proceso y 5 magistrados que han visto abusos sexuales y sólo un único señor -cuyas facultades para juzgar están en entredicho- que ha visto una juerga, nos hemos embarcado durante meses en un relato de mujeres que mienten, de orgías buscadas, de mujeres despechadas, de chicos que sólo se divertían? ¿Cómo es que hubo togados que salieron a defender el nefando voto particular? ¿Cómo hubo periodistas y opinadores que cuestionaban una y otra vez que fuera sexo consentido? ¿Cómo abundaban los que afirmaban haber visto unos vídeos que nunca han salido de la Audiencia de Pamplona, que dejaban caer oreja tras oreja que aquello era una orgía y que todo era un montaje? ¿Qué ha pasado con todo ese estiércol? ¿Dónde ha caído? ¿Que flores de la muerte y del mal ha engendrado? ¿Por qué esos vídeos se convirtieron en lo más buscado de las páginas porno? ¿Quién los buscaba y por qué? ¿Quién convirtió en búsqueda prioritaria en Internet la del nombre de la víctima?

Los purines que han dejado en el camino nos ahogan aún con su infierno de amoniaco y de toxicidad. Nos queda un esfuerzo importante de depuración social. ¿Alguien sabe cuánto contribuyó esta mierda a aumentar el voto de una opción política o cuánto contribuyó el auge de ese mundo ultra machista a la creación del falso relato equidistante con los violadores? ¿Por qué hubo algunos juristas y magistrados que posturearon con la presunción de inocencia y salieron en tromba a defender la presunción de inocencia de los acusados cuando ya iban a contracorriente de lo que la mayoría de sus colegas pensaban? ¿Por qué no prefirieron callar? ¿Qué intereses defendían? ¿Por qué acusaron a las mujeres de violentar y presionar a la Justicia -a una Justicia que siempre pensó que eran culpables, como las mujeres- y se mostraron tolerantes con quién pretendía ejercer la defensa afirmando que sus miembros no sabían resistir a las presiones como obliga su cargo?

Lo peor llega ahora. El destrozo está hecho. El oxígeno a la reacción machista, a la justificación de esta antigua violencia y sus nuevas formas está infiltrado en muchas partes. La realidad de que cada vez más las jóvenes generaciones se educan sexualmente contemplando imágenes pornográficas en las que la humillación y la objetualización de la mujer se convierten en escuela va a seguir siendo discutida. Los discursos de falsa libertad están sobre la mesa. Les dirán que es absurdo, que los jugadores de videojuegos no salen de casa a masacrar tras su partidas. No contarán que cualquier videojugador o cualquier espectador de violencia vive en una realidad cuyas normas conoce y que le marcan la línea con la ficción, pero que los niños y los jóvenes no tienen otra educación sexual, ni otra guía ni otra realidad con la que comparar que aquello que ven y que les excita. Habrá más violaciones grupales. Habrá más piaras. Por eso es particularmente importante que el Tribunal Supremo haya innovado anunciando una nueva punición para este tipo de agresiones sexuales en grupo, que es la de hacer a cada agresor copartícipe de las agresiones de los demás. Esta jurisprudencia, desgraciadamente, nos va a hacer falta pero no nos engañemos pensando que va a ser suficiente para acabar con estos crímenes.

Las mujeres lo sabemos. Sabemos lo que ha pasado y sabemos los riesgos y las batallas que quedan por librar. Sabemos que somos, nosotras sí, una fuerza multitudinaria y, sobre todo, luminosa. Las mujeres sabemos la justicia y la igualdad que queremos y cómo vamos a pelear por ella. No teman. Sólo es cuestión de que la razón prime sobre los privilegios agonizantes del machismo. Hay muchos hombres justos que nos acompañan. Sólo podemos vencer. Gracias por ser fuerte y seguir hasta el final, hermana.

sábado, 12 de agosto de 2017

#hemeroteca #justicia | Banderas subrogadas

Imagen: El Diario / Juana Rivas (c) en una concentración de apoyo
Banderas subrogadas.
Me pregunto qué tiene que ver el concepto de desobediencia civil con el caso concreto de Juana Rivas, que está haciendo correr ríos de desobediencia civil subrogada por vía digital y analógica. Si yo emprendo una pelea por la libertad de expresión y la anulación de la ley mordaza mediré con exactitud legal milimétrica hasta dónde quiero llevar mis manifestaciones.
Elisa Beni | El Diario, 2017-08-12
http://www.eldiario.es/zonacritica/Banderas-subrogadas_6_675142492.html

Hoy día tengo más claro que hay quien cree en la revolución por subrogación, quien considera que los casos individuales y las consecuencias que estos tengan para las personas implicadas –incluidos los menores– decaen ante la fuerza de la reivindicación, de la lucha y de la bandera de una causa justa. Una bandera que enarbolan otros por subrogación.

Siempre he defendido la licitud moral de la desobediencia civil para conseguir cambios en el sistema y arañar derechos y libertades. Sucede que tengo claro qué es la desobediencia civil y qué no. He visto mucho lío con eso así que, sin afán de convertir a nadie y solo con el ánimo de poner sobre la mesa todos los argumentos, voy a repasar el concepto.

La desobediencia civil consiste en que un individuo o individuos, con el objeto claro de cambiar una situación de injusto, definida en una norma o normas concretas, deciden desafiarlas con su actuación a sabiendas de que sufrirán las consecuencias legales establecidas por el sistema. Hacen pues un acto de voluntariedad de acción y de asunción de responsabilidad. Una de las campañas de desobediencia civil más justa y más exitosa que se ha realizado en España fue la de la insumisión al servicio militar obligatorio.

Llevo tantos años pisando salas de vistas que también asistí a muchos juicios de insumisos que eran condenados a unas penas de prisión que cumplían. Los he visitado en la cárcel. He hablado con sus compañeros de lucha que se encadenaban a la puerta de los juzgados estando ellos también incursos en procedimientos penales. Sabían lo que hacían. Querían acabar con el sistema de conscripción. A pesar de que muchos jueces pedían en sus sentencias el indulto, todos pensaban que la cárcel era una parte del camino. De hecho fue así.

Cuando el gobierno socialista tuvo un número insostenible de jóvenes en prisión por una cuestión de conciencia tuvo que legislar una Ley de Objeción de Conciencia al Servicio Militar de la que se aprovecharon centenares de miles de españoles. Tantos que, paradójicamente, fue el Partido Popular el que tuvo que acabar con el sistema de levas ante la ineficiencia del mismo. Ya casi solo quedaban objetores.

Rosa Parks, muy citada en estos días en España, era una activista contra la discriminación legal racista que existía en Estados Unidos a pesar de haberse proclamado ya la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Era ya secretaria de la National Association for the Advancement of Colored People cuando aquel uno de diciembre se negó a levantarse de su asiento para cedérselo a un blanco como mandaban las leyes. Cuando el conductor le informó de que iba a hacer que la arrestaran si no se levantaba, contestó: "Puede hacerlo". Un acto de volición y de asunción de responsabilidad palmario, a la par que inscrito en un movimiento que seguía también la lucha en los tribunales ya que, un año más tarde, la Corte Suprema de Estados Unidos se pronunció y declaró inconstitucional la segregación en el transporte.

Ahora me pregunto qué tiene que ver todo esto con el caso concreto de Juana Rivas que está haciendo correr ríos de desobediencia civil subrogada por vía digital y analógica. ¿Quiere Juana asumir el riesgo de ser encarcelada y perder la custodia de sus hijos para visibilizar una lucha concreta o lo que quiere es conservar a sus hijos con ella y no entregarlos a un padre con el que considera estarán en peligro? ¿Hay una norma concreta que se exige cambiar por el legislador? Yo no he oído ni a Juana ni a sus portavoces mediáticos referirse a ella. ¿Quieren que España abandone el Convenio de la Haya de 1980? Esa es la norma que le ha sido aplicada. Espero que no, puesto que aún sin ser perfecto, ese convenio es la única posibilidad para muchas otras madres españolas cuyos hijos han sido y serán sustraídos a la jurisdicción española y llevados a los países de origen de sus otros progenitores. Si España lo incumple, muchos serán dañados.

Me gustan las peleas, las gestas, las luchas. Muchas veces me empeño en ellas. Siempre calibro las consecuencias y estudio muy bien hasta dónde quiero llegar y hasta dónde no estoy dispuesta a hacerlo. Lo de "dentro de cada mujer hay una heroína" es un lema que han puesto en mi gimnasio para animarnos a hacer crossfit. No es cierto. No todos somos héroes. Quiero decir con eso que si yo emprendo una pelea por la libertad de expresión y la anulación de la ley mordaza, que en ello andamos, mediré con exactitud legal milimétrica hasta dónde quiero llevar mis manifestaciones sobre, por ejemplo, el derecho a hacer bromas con el magnicidio de la mano derecha del dictador. Sí, cojo la bandera, la enarbolo en mi mano y la tremolo con la intensidad y el riesgo que yo decido. No pretendo que nadie ajeno se inmole con mis banderas alrededor del talle mientras yo sigo aquí, al otro lado de las teclas.

Esto es especialmente desconcertante cuando el apostolado de la desobediencia civil de Juana, el de su inmolación y aún más grave de la de sus hijos, procede de personas que se dedican a la política y tienen sus reales sentados en órganos legislativos. En ese supuesto lo que cabe es inmolarse uno mismo en la acción política e intentar cambiar esas leyes concretas por el único medio posible. Conviene por eso saber qué legislación concreta es la que se está denunciando como injusta.

Por último, por un mínimo de rigor intelectual, invito a muchos a reflexionar sobre el hecho de que la fórmula retórica del símil o comparación sólo puede ser utilizada para argumentar cuando los casos comparados son realmente iguales y obtienen soluciones diferentes. Esto es especialmente visible en el campo jurídico. El sistema de Justicia de las democracias occidentales no es perfecto, lo denuncio a cada paso, pero menos perfectas son todas aquellas formas de justicia popular y visceral que la humanidad ya exploro en épocas felizmente superadas.

Yo no quiero persuadir a nadie de nada. Mi profesión no tiene como objetivo hacer proselitismo, sino darles materia sobre la que fundar sus propias opiniones.

Ahora seguro que alguien quiere quitarme el título de feminista, de izquierdista y hasta de mujer. Háganlo tranquilos y tranquilas. El ser supera al estar porque no depende de la mirada de los otros.

Rosa es una rosa es una rosa es una rosa.

Y TAMBIÉN…
Juana y el derecho de las mujeres a la desobediencia.
Beatriz Gimeno / Isa Serra | El Diario, 2017-08-11

http://www.eldiario.es/tribunaabierta/Juana-derecho-mujeres-desobediencia_6_674792538.html
Juana no está en mi casa.
"Si Juana hubiera estado en mi casa, la habría intentado convencer de que no asumiera el error fatal de convertirse en prófuga".
Elisa Beni | El Diario, 2017-08-09
http://www.eldiario.es/zonacritica/Juana-casa_6_674092603.html 

miércoles, 9 de agosto de 2017

#hemeroteca #justicia | Juana no está en mi casa

Imagen: El Diario / Juana Rivas (i)
Juana no está en mi casa.
"Si Juana hubiera estado en mi casa, la habría intentado convencer de que no asumiera el error fatal de convertirse en prófuga".
Elisa Beni | El Diario, 2017-08-09
http://www.eldiario.es/zonacritica/Juana-casa_6_674092603.html

No, Juana no está en mi casa. Es una pena porque allí donde se encuentre creo que no la están ayudando como es debido. Si Juana hubiera estado en mi casa, la habría intentado convencer con todas mis fuerzas de que no asumiera el error fatal de cometer un delito. Ahora ya es tarde. Cometer un delito y convertirse en prófuga de la justicia penal era la peor elección que podía hacer, sobre todo por sus hijos. Ahora los ha convertido en rehenes de su condición de huída y se arriesga a ser castigada con entre dos y cuatro años de cárcel y a ser inhabilitada para ejercer la patria potestad sobre ellos entre 4 y 10 años. ¿Qué va a ser entonces de sus hijos? Si Juana ingresa en prisión o si pierde la patria potestad perderá a sus hijos durante un largo periodo. ¿No es eso lo que intenta evitar a toda costa? ¿Quién piensa que eso es lo mejor para ellos? ¿Cómo quienes la rodean y tienen conocimiento penal no la han conseguido convencer de la magnitud del error que está cometiendo?

No, Juana no está en mi casa. No está tampoco en casa de ninguno de los bien pensantes que se levantaron poniendo un hashtag que les hace sentirse humanos y empáticos pero que no responde a una verdadera reflexión informada sobre la cuestión. Muchos de los que lo han hecho también fueron Charlie, aunque después han demostrado una y otra vez no entender de qué va la libertad de expresión. Algunos fueron incluso activistas de las primaveras árabes y ahora no sabrían decir qué ha pasado después en aquellos países. Ni les importa. En el mejor de los casos, muchos han compartido su empatía y su comprensión, su humanidad y su compasión con el dolor de Juana, pero quizá sin pensar en que los actos individuales, cuando devienen en masivos, pueden tener consecuencias. Una de ellas, sobre la que merece la pena reflexionar, es la de hacer creer a esta mujer —cuya confusión, dolor y aturdimiento todos podemos comprender— que con un apoyo mayoritario de la opinión pública puede luchar contra el sistema legal. Otra hacerle que sienta que sus decisiones, como ahora la de convertirse en una prófuga de la Justicia, se verán atenuadas por el respaldo popular. Y eso, hay que decirlo clara y rotundamente, es mentira. Mentira. Al final cada uno volverá a su vida y Juana quedará a solas con la suya y con la consecuencias de su actos. Así funciona la realidad y así debe funcionar.

Todos hemos convenido, desde el momento en que somos ciudadanos de un Estado de Derecho, en que cuando se producen conflictos, del género que sea, en nuestra convivencia y no podamos resolverlos mediante el acuerdo, serán los jueces los encargados de dirimir las diferencias. Además en casi cada acto de nuestra vida estamos aceptando qué jueces serán competentes para ello. No se si todos se han fijado pero al final de todos los contratos que firmamos —del móvil, de la agencia de viajes,de la luz— se recoge nuestra aceptación de los tribunales en los que dirimiremos cualquier diferencia. En el caso de Juana es evidente que existe un conflicto, puesto que sus razones y las de Francesco sobre sus hijos comunes divergen y, por tanto, no queda sino que sean los jueces quienes decidan de acuerdo a la norma. No aceptar eso es más subversivo, radical y destructivo que rajar ruedas de autobuses de turistas, no lo duden. Además, Juana aceptó que los jueces que tuvieran poder para esa decisión fueran los italianos, desde el momento en que eligió que un italiano fuera el padre de sus hijos y vivir con ellos en ese país. Pretender que la solución a los problemas de Juana puede darse en algún otro ámbito es falso, desestabilizador y peligroso. "La superación de los actos propios como medio de solventar los problemas constituye un avance del Estado de Derecho de modo que no cabe tomarse la Justicia por su mano", en esa frase de la resolución civil de la Audiencia de Granada ordenando a Juana entregar a sus hijos se resume, en lenguaje jurídico, todo lo que acabo de expresarles.

A mi no me vale más el corifeo de opiniones de miles de personas, sin datos ni fundamentos jurídicos en casi todos los casos, que el criterio profesional y basado en la norma de cuatro jueces. Es evidente que el Convenio de La Haya de 1980 es un buen convenio y que se redactó para evitar los secuestros de niños por parte de progenitores extranjeros porque ese problema existe. Si ese caso se produce ahora o no sólo pueden decirlo los magistrados que han tenido en sus manos todas las pruebas que nosotros no tenemos. En esto no entra ni la ideología ni el posicionamiento personal ni ninguna otra cuestión. Se equivocan los que quieren convertir a Juana en un campo de batalla para la reivindicación porque, insisto, al final cada uno se irá con su pancarta y será ella la que se quede con el marrón. Yo soy feminista —feminazi reconocida para los descerebrados que acuden cada día al juzgado de Granada— y no por eso dejo de ver cuál es la situación real.

No afirmo que Juana no tenga nada que hacer, en absoluto, pero las únicas armas con las que tiene sentido defenderse son las que le da la ley. Yo hubiera animado a Juana a presentar una demanda de custodia, a demandar unas cautelares, a haber pedido quizá al Ministerio de Justicia ayuda para la agilización de la tramitación de estas cuestiones en Italia, que para eso tenemos magistrados de enlace. Cualquier cosa que le permitiera la ley tras asumir que, hasta ahora, no ha conseguido probar a los magistrados que exista un "peligro cierto" para sus hijos por estar con su padre. Así lo expresan los jueces basándose, entre otras cosas, en las propias manifestaciones de su hijo mayor.

Hace mucho tiempo que me enseñaron que ninguna de las partes de un pleito da toda la información cuando lo relata. No es ni siquiera por mala fe, es porque su perspectiva de la realidad es unívoca. Sólo un juez independiente, con los hechos y la norma en la mano, tiene alguna posibilidad de acercarse a la verdad. No dudo en absoluto de los magistrados que han visto el asunto, porque no hay motivo alguno para hacerlo, ¿qué ganarían o perderían con prevaricar en este caso? Sí dudo de que Juana haya sido bien asesorada y también del sentido de convertir su caso personal e íntimo en un caso mediático porque esa es una decisión consciente apuntalada por personas concretas. Tengo publicado un libro de Comunicación para abogados en el que hablo de las circunstancias en las que la comunicación de litigios puede convenir para hacer ganar el pleito de la opinión pública a un cliente aunque se pierda el pleito legal. Juana no es una empresa ni un personaje público, no tiene otro pleito que ganar que el de conservar a sus hijos y en ese debieron centrarse desde el principio.

No, Juana no está en mi casa ni en la de la mayoría de vosotros. Juana está sola ante la realidad y ante su destino y sólo puedo desearle que alguien con sororidad, cabeza y empatía le explique cuál es su verdadera situación y la convenza de lo que más le conviene. Por ella y por sus hijos. Qué queréis, soy de contar las verdades aunque no sean populares.