sábado, 31 de julio de 2010

#libros #queer | Los géneros de la violencia : una reflexión queer sobre la “violencia de género”


Los géneros de la violencia : una reflexión queer sobre la “violencia de género” / Olga Arisó Sinués, Rafael M. Mérida. 
Barcelona [etc.] : Egales, 2010 [07].
140 p.

Colección: G.
ISBN 9788492813230 / 16,50 €

/ ES / ENS
/ Control social / Género / Heteropatriarcado / Teoría Queer / Transfeminismo / Sociología / Violencia machista

La «violencia de género» responde a una violencia estructural, que se sostiene en el marco de una cultura edificada sobre la lógica de la dominación y las relaciones de poder: las personas aprendemos el mundo a partir de unas determinadas categorías que no son neutras, sino que responden a maneras muy concretas de concebir las relaciones humanas. Unas categorías que configuran nuestras formas de pensar, hablar, sentir y vivir, y que, a modo de «marca» nos dividen en hombres y mujeres, heterosexuales y homosexuales, ricas y pobres, autóctonas y emigrantes, capacitadas o discapacitadas... Unas categorías que, bajo su aparente naturalidad, no sólo fundamentan diferentes formas de opresión sino que ejercen una violencia real en nuestras vidas, al invisibilizar las diferencias y otorgar un valor distinto a cada una de las identidades, dando origen a actos cognitivos, políticos y éticos violentos.

De la mano de pensadoras feministas como Monique Wittig, Teresa de Lauretis o Judith Butler, este volumen ofrece una síntesis y una reevaluación fundamentadas en la convicción de que la violencia que suele denominarse «de género» tiene su origen en una determinada manera de interpretar el mundo. Nuestra propuesta sería que la erradicación de esta violencia debe venir acompañada no sólo de la posibilidad de crear políticas más liberadoras de géneros más liberadores, sino de un doble compromiso, individual y colectivo, para transgredir el campo de lo imaginable (el sistema) y edificar unas relaciones más respetuosas entre las personas. Una propuesta que debiera incitar un compromiso ético y político que permita diseñar un nuevo pacto social, capaz de hacer impensable cualquier forma de violencia y de eliminar cualquier imaginario, categoría, identidad o práctica que transforme las diferencias en desigualdades.

SUMARIO
A modo de presentación
1. La violencia contra las mujeres
1.1 Las luchas por la emancipación de la mujer
1.2 Lo «privado» y lo «político»
1.3 La fuerza y la lógica de la dominación
1.4 El control patriarcal del cuerpo y la sexualidad
1.5 La construcción social del amor
2. Feminismos y géneros
2.1. Naturaleza / Cultura
2.2. «Tráfico de mujeres» y «pensamiento hétero»
2.3. Las tecnologías del género y la sexualidad
3. El género en disputa
3.1. Polemizar el género: una categoría que genera violencia
3.2. Desnaturalizar el género: una acción necesaria
3.3. La identidad de género como «ficción reguladora»
3.4. Desenmascarar verdades opresivas
4. Violencias y géneros
4.1. Las tecnologías del género y la penetración cultural de la violencia
4.2. Hacia una nueva concepción de lo posible y lo real
4.3. Los géneros de la violencia

#libros #sexualidad | Sexualidades adolescentes : amor, placer y control en la Argentina contemporánea


Sexualidades adolescentes : amor, placer y control en la Argentina contemporánea / Daniel Jones
CLACSO ; CICCUS, Buenos Aires : 2010 [07]
165 p. 
ISBN 9789871599257
/ ES / ENS
/ Adolescencia / Argentina / Educación sexual / Juventud / Sexualidad / Sociología
TEXTO COMPLETO | CLACSO
http://www.clacso.org.ar/libreria-latinoamericana/buscar_libro_detalle.php?id_libro=518&campo=titulo&texto=sexualidad

Debut sexual temprano, promiscuidad, sexo despreocupado, aumento de los embarazos y el VIH/Sida. Estos y otros pánicos morales rodean a la sexualidad de adolescentes en medios de comunicación y en opiniones de padres y de docentes. Sin embargo, tal vez el escenario no sea tan apocalíptico y valga la pena explorar su complejidad y riqueza. Masturbarse, mirar pornografía, besarse, acariciarse y tener relaciones sexuales (con alguien de otro o del mismo sexo), adquieren significado mediante los vínculos socio-afectivos que las enmarcan, los diálogos y silencios con adultos y pares, los chismes que circulan y las agresiones verbales y físicas entre adolescentes. ¿Qué jerarquías atraviesan sus sexualidades cotidianamente? ¿Cómo son resistidas o subvertidas? Con una escritura tan atractiva como precisa, Daniel Jones presenta un ensayo sociológico que parte de su investigación doctoral para responder estos interrogantes y derribar lugares comunes sobre la sexualidad de adolescentes. Por su temática y enfoque, se trata de un libro imprescindible para docentes, funcionarios públicos, periodistas, estudiantes universitarios e investigadores sociales, entre otros.

#libros #cultura | Soy lo que ves : cultura, identidad y representación homosexual

Soy lo que ves : cultura, identidad y representación homosexual / Alfonso Ceballos Muñoz … [et al.] (cords.) ; Rosa Borge Bravo ... [et al.]
Oviedo : Septem Ediciones, 2010 [07]
Colección: Septem universitas

300 p.
ISBN 9788492536405
/ ES / ENS
/ Cultura / Homosexualidad / Identidad colectiva / Lesbianismo

"Soy lo que ves", pero ¿qué somos, qué vemos, qué ven? Las identidades homosexuales gays y lesbianas se han construido y enmarcado con discursos de todo tipo, tanto los que proceden de la normatividad patriarcal y heterosexual como los generados por quienes reclamamos estas identidades. En este volumen se analizan desde múltiples perspectivas estos discursos, que proceden de la legislación, de la filosofía, del activismo, de la familia y de la vida cotidiana, así como de las representaciones en las artes visuales, la ficción y el ensayo, el cómic y las artes del espectáculo. La Declaración de los Derechos Humanos y Monique Wittig, Tom de Finlandia, los Simpson y Toulouse-Lautrec, Jeannete Winterson y Jaime Baily, Tennessee Williams y Cherríe Moraga… con una actitud siempre crítica y lúcida, las autoras y autores de este volumen hablan de una extensa gama de representaciones que han contribuido, de distintas maneras, a definir cómo somos, cómo nos vemos y cómo nos ven.

SUMARIO
9 / 1. Introducción / Alfonso Ceballos Muñoz, Miriam Palma Ceballos, Mª Ángeles Toda Iglesia
Aspectos legales y políticos
21 / 2. Adaptación y aplicación de los derechos humanos a colectivos discriminados:  el caso de lesbianas y gays / Rosa Borge Bravo
35 / 3. Análisis del lesbianismo en el movimiento feminista y colectivos de lesbianas
Feministas / Amparo Villar Saenz
61 / 4. Lesbianas y gays en la agenda política española / Raquel Platero Méndez
Aspectos sociales y familiares
77 / 5. Vejez y orientación sexual / Beatriz Gimeno
89 / 6. La homofobia familiar: una experiencia en busca de reconocimiento / Sarah Schulman,
Mª Ángeles Toda Iglesia
Artes plásticas
109 / 7. Re–elaboración de la identidad sexual en Los Simpson: El homosexual como  estereotipo / Manuel Casas Guijarro
119 / 8. “Being Sexed Is a Hard Job”: Un análisis del modelo de masculinidad gay en el cómic de Tom de Finlandia / Alfonso Ceballos Muñoz
135 / 9. La pintura lesbiana de Toulouse–Lautrec: ¿misoginia o feminismo? / Elina Norandi
147 / 10. La pequeña ciudad queer: Espacios y arquitecturas de la experiencia homosexual
a través del arte contemporáneo / Jesús Martinez Oliva
Discursos literarios y teórico–f ilosóf icos
161 / 11. “Take off your clothes. Take off your body”: Amor sin etiquetas en El Powerbook de Jeannette Winterson / Eugenia Andino Lucas
181 / 12. McOndo y el VIH SIDA: el fin del “castigo” divino / Henri Billard
195 / 13. Homofobia en la novela negra del hard–boiled. Representación peyorativa de la homosexualidad en las novelas de Boris Vian firmadas Vernon Sullivan / Adela Cortijo Talavera
213 / 14. El eros homosexual en el pensamiento de Rosa Chacel / Carmen Morán Rodríguez
229 / 15. Espejos rotos y representación lesbiana. La ficción heterosexual explicada a las
Niñas / Aránzazu Hernández Piñero
Artes escénicas y cinematográficas
241 / 16. Identidad en Tennessee Williams. El “yo” ante “los otros” y contra el “propio yo” / Mónica Ledo Fernández
257 / 17. Hacia un teatro queer en Gran Bretaña / Enric Monforte
277 / 18. La homosexualidad y la identidad étnica en la imagen cinematográfica / Juan Antonio Suárez

ENLACES
Septem Ediciones | Soy lo que ves
http://www.septemediciones.com/libros.php?id_publicacion=249

VISTA PREVIA | Septem Ediciones
http://www.septemediciones.com/files/resumenSOYLOQUEVES.pdf

sábado, 24 de julio de 2010

#hemeroteca #queer | Judith Butler: "La lucha debe ser por una vida vivible"

Imagen: Ñ

Judith Butler: "La lucha debe ser por una vida vivible"
La definición actual de izquierda, el gobierno de Obama, el matrimonio gay, el "error" de reivindicar el derecho a la vida y el papel central de los medios de comunicación son algunos de los temas de este diálogo con la autora de “Marcos de guerra”, la teórica feminista más prestigiosa de la actualidad.
Pablo Rodríguez | Clarín, Ñ Revista de Cultura, 2010-07-24

domingo, 4 de julio de 2010

hemeroteka | George Quaintance, pionero de una estética gay

Pionero de una estética gay
“De su arte en su adolescencia quedan huellas, como un mural con un Cristo muy apuesto rodeado de discípulos cachas.” “Durante cuatro años se retiró a su Rancho Siesta y fue ese un tiempo muy creativo, cuando su obra alcanzó el cénit”
Lola Huete Machado | El País, El País Semanal, 2010-07-04

Imagen: El País
El norteamericano George Quaintance pintó y popularizó el estilo homoerótico en los cincuenta, una época en que la cultura gay estaba lejos de ser lo que hoy es. Él abrió camino a otros artistas famosos, como Tom of Finland. Un recuerdo en la Semana del Orgullo Gay.

De su mano e imaginación brotaron esos vigorosos cowboys, latin lovers, operarios de torsos escultóricos y culo prieto que pueblan el imaginario homosexual… Cualquier marcha del Orgullo Gay debería detenerse siempre un minuto para rendir homenaje a este virginiano que dio las primeras puntadas en una estética homo que inunda hoy las calles del mundo. Así, cuando usted se encuentre a lomos de una carroza luciendo músculo, botas de puntera, jeans ajustados y mucho paquete… ahí mismo estará Georges Quaintance bien representado aunque tal nombre ni le suene. Con momentos así, inimaginables en su tiempo puritano, debió él soñar mucho.

La fama y el prestigio retratista del erotismo masculino se la llevaron más tarde otros artistas como Tom of Finland, Harry Bush o Etienne. Ellos tuvieron suerte con la época en que nacieron. Quaintance, no. Pero él fue pionero. ¿Estilo Brokeback mountain de vaqueros curtidos acampados en un valle idílico? Él lo dibujó hace ya más de 70 años. ¿Sensibilidad y ternura masculina? También. Hombres que nadan y se rozan; hombres que beben juntos desnudos; aquel que domina al caballo; un tercero abrochándose el pantalón mientras otro yace boca abajo en el canapé; toreros al estilo Valentino de Sangre y arena, que rezan, lucen traje y desmesura. Y los titula Pyramid builders, Hercules, Orpheus in Hades… “Fundador del estilo bollycao masculino”, dirá de él luego la revista gay In Touch.

Quaintance creó y trabajó con pasión estos temas mucho antes siquiera de que se pudiera creer que entre hombres podía haber algo más que charlas de machotes sobre el precio de las cabezas de ganado y las batallitas de guerra. Y su vida entera –en un tiempo de homosexualidad reprimida donde mostrar un desnudo era ilegal, y un pene, verdadero sacrilegio– transcurrió cual paradigma de ese mundo que años después sería normal, cool, homoestándar digamos.

Vivió entre 1902 y 1957. Nació en Virginia entre ganado y desde niño estuvo dotado para el dibujo. Es fácil visualizar Virginia y mucho más un rancho en ese lugar y aquel tiempo. “Mis antepasados fueron todos granjeros”, dijo él en una revista antes de morir. Pero su familia no censuró nunca su talento y le dejaron hacer, a pesar de que el padre necesitaba una mano masculina (solo tuvo una hermana, Nannie, que murió pronto) para una hacienda en la que hasta hubo esclavos un día. George, al parecer abiertamente afeminado desde niño, carne de cotilleo del valle durante toda su vida, realizó su travesía particular desde lo rural hasta lo metropolitano.

De su arte ya en la adolescencia quedan huellas, en objetos caseros o en un mural religioso para su comunidad en el que pintó un Cristo apuesto rodeado de discípulos bien cachas. Se marchó muy joven a estudiar arte en una Nueva York efervescente (en la Art Students League), pero acabó en la danza. Desde el principio impactó en su entorno con su talento, su vitalidad, su particular estética, sus novios latinos e indios (con idas y venidas, el puertorriqueño Víctor García, al que conoció a finales de los años treinta, fue su compañero y asistente hasta el final de su vida), su amor por lo multicultural y multidisciplinar, por el cambio, como si alguien le hubiera indicado que cuando algo marchaba bien, debía dejarlo atrás y comenzar de nuevo. “Tuvo tantas carreras como vidas tiene un gato”, dicen de él. Fue además profesor de danza y de bodybuilding, actor de vodevil, escultor, director escénico, siempre dibujante y, al final, pintor de esa sorprendente colección de 55 lienzos repletos de sensualidad masculina, de sujetos poderosos y lánguidos en poses y entornos bucólicos, de los cuales 18 se han perdido. Durante un tiempo incluso trabajó con seudónimo: Quentan (en dos portadas de Art Déco de 1933, en las que se aprecia ya su estilo figurativo y su facilidad para plasmar el movimiento).

Pocas veces se le ha rendido homenaje. Pero ahora la casa Taschen, de mano de su editora más provocativa, Dian Hanson, le dedica un libro titulado sencillamente Quaintance, uno de cuyos textos (“Vagabondage”) está escrito por el fotógrafo, autor y editor Reed Massengill, candidato al Pulitzer en 1994. “Si hubiera nacido cuando murió”, dice Massengill, “quizá le conoceríamos como uno de los más famosos estilistas todoterreno de celebridades, como un profesor de baile de una academia de televisión o como el gran artista que aspiró a ser”. La obra de Taschen (que ha restaurado 24 lienzos para este proyecto) pone además en circulación esas pinturas últimas más coloristas, neoclásicas y kitsch. El suyo es un arte erótico que subsistió “al filo de la legalidad en una era anterior a los disturbios de Stonewall, la revolución sexual, los derechos gay y la crisis del sida”. El texto ilustra sobre las publicaciones y contextualiza el ambiente de la época, y recorre la trayectoria del artista, centrándose en la aparición de sus trabajos en las primeras revistas del universo del músculo y más allá, desde Physique Pictorial, Your Physique (de la que fue director de arte de 1946 a 1948), Body Beautiful, etcétera.

Y si Tom of Finland (Touko Laaksonen) mostró en los años setenta con osadía y gran calidad todos los juegos sexuales explícitos posibles entre hombres (tumbados, de pie; por delante, por detrás; en cualquier ambiente, posición u ocasión) en un universo gay pensado para excitar mostrándolo todo, en las obras de Quaintance, sin embargo, no se muestra nada abiertamente. Su juego es otro. Él sugiere todo. Y ahí es donde, paradojas, reside su valor. Porque, al mirar, uno se convierte en espectador anonadado de hombres recios con torsos, culos y otras cosas bien firmes entre los que pasa mucho sin que parezca que pasa nada. En sus primeros trabajos pintaba hombres idílicos solos. Al final de su vida, eran piezas de relaciones eléctricas entre varios, de las que tenía gran demanda. Hombres con hombres entre los que hay relación sentimental, no solo sexo. Sus personajes se miran, se ofrecen y prometen uno al otro, se desean… “Al contrario de lo que dictaba la cultura pre Stonewall, que el romance nunca era una opción para homosexuales, Quaintance demostró que era tan posible como entre heterosexuales”. Sus piezas no solo nos invitan a disfrutar con hombres desnudos, sino que nos permiten verlos disfrutando unos con otros, sigue Massengill. Ahí está el punto Q.

De Nueva York se había marchado Quaintance a Los Ángeles en 1947, donde fundó junto a su compañero Víctor el estudio Quaintance Fine Arts. “Antes de dedicarse a los desnudos masculinos, se ganó una reputación como retratista de ricos y famosos, incluyendo diplomáticos de Washington, luminarias de Hollywood y otros notables”, dicen de él en GlbtG (encyclopedia de gay, lesbian, bisexual, transgender and queer culture). Allí, además, transmutó en peluquero, y aunque nunca tocó un pelo a nadie (él tenía poco y lucía un tupé llamativo), se hizo famoso creando peinados (con denominaciones como Rhumba, Armament o Medusa), llegando a tener entre sus clientes hasta a Marlene Dietrich.

Fue allí donde conoció al fotógrafo gay Bob Mizer, que retrataba hombres semidesnudos (su Athletic Model Guild, AMG, es legendario). Y quería explotar el mercado gay. “Sacó en mayo de 1951 el primer ejemplar de Physique Photo News. Quaintance supo que había encontrado un hogar para su talento”. Y le dio a la publicación empuje artístico. Una explosión de títulos (Tomorrow’s Man; Vim, Men and Art; Star Models; Adonis; Body Beautiful; Grecian Guild Pictorial…) que ya no tenían tanto que ver con una exhibición de musculitos, sino con la belleza masculina, siguió a aquella iniciativa. La demanda de tales revistas entre los hambrientos gays sacó del armario la obra de Quaintance. Y cuando murió de repente por infarto en 1957, tras su periodo más fértil en Rancho Siesta, su obra poco a poco se olvidó. Para sus fans: en el Forest Lawn Memorial Park, Glendale, California, sección Eventide, Lot 2116, espacio 1, están enterradas las cenizas del artista. 

Fuente
Pionero de una estética gay
“De su arte en su adolescencia quedan huellas, como un mural con un Cristo muy apuesto rodeado de discípulos cachas.” “Durante cuatro años se retiró a su Rancho Siesta y fue ese un tiempo muy creativo, cuando su obra alcanzó el cénit”
Lola Huete Machado | El País Semanal | El País, 2010-07-04 | IMAGENES 

PUBLICACIONES


Quaintance / Reed Massengill, Dian Hanson (ed.)
Köln : Taschen, 2010
168 p. : il.
Edición plurilingüe alemán-francés-inglés

ISBN 9783836507325
PVP 74,99 €


IGLU | Quaintance

sábado, 3 de julio de 2010

#hemeroteca #visibilidad | ¿Regresar al armario?

¿Regresar al armario?
Gemma Lienas | El País, 2010-07-03
http://elpais.com/diario/2010/07/03/catalunya/1278119242_850215.html

Estos días se ha celebrado en Barcelona la fiesta del Orgullo Lésbico, Gay, Bisexual y Transexual (LGBT), cuyas actividades han tenido un carácter marcadamente reivindicativo. Y es que este colectivo -y todas las personas que con él nos solidarizamos- no tiene más remedio que seguir luchando por sus derechos, en ocasiones todavía ninguneados.

Venimos de épocas en que la homosexualidad era considerada un delito. Así fue hasta 1978, en que estuvo vigente la Ley de Vagos y Maleantes, una ley aprobada en 1933 para "meter en vereda" a vagabundos, nómadas, proxenetas y otras "gentes de mal vivir", y modificada posteriormente por el régimen de Franco para incluir en esa lista a las personas homosexuales. A partir de entonces, la homosexualidad pasó a ser reconocida como una opción sexual más y a estar legitimada. En 1988, ya en plena democracia, se aprobó la ley que posibilitaba las parejas de hecho entre homosexuales y hace tan sólo cinco años se legalizaron sus matrimonios, con lo que se equiparaban, en todos los ámbitos, los derechos de las parejas de este colectivo a los de las heterosexuales: adopción, herencia, pensión de viudedad, etcétera.

Esa ley provocó un gran revuelo entre las capas más conservadoras del país, que se manifestaron ruidosamente. Esa ley, incluso, llevó al portavoz de la Conferencia Episcopal a asegurar que la regulación de este tipo de matrimonios iba a ser una especie de virus para la sociedad, aunque lo cierto es que no tenemos constancia de que desde entonces se haya producido ninguna víctima por esta razón.

La suma de leyes para la normalización social de LGBT es la que ha permitido que hace unos días el Departamento de Salud de la Generalitat de Cataluña abriera un expediente a la Policlínica Tibidabo de Barcelona por pretender "curar" la homosexualidad. Esa pretensión no es nueva; en los años setenta, psiquiatras de Barcelona aplicaban corrientes farádicas a quienes tenían la "fea costumbre" de preferir a las personas de su mismo sexo para retozar en la cama.

Pero de eso ya hace mucho. Así que, puesto que en 1990 -desgraciadamente, solo apenas 20 años atrás- la OMS eliminó la homosexualidad del catálogo de enfermedades, parecería que ya nadie en pleno siglo XXI debería continuar considerándola una patología.

Sin embargo, queda aún lejos de ser así. Porque una cosa es el cambio de las leyes y otra, muy distinta y más lenta, el cambio de mentalidades. Todavía una parte importante de la ciudadanía del país sigue sin vivir la distinta orientación sexual con normalidad. En el mejor de los casos, pretende ignorar a gays, lesbianas, bisexuales y transexuales, fingiendo que no los ve. En el peor, les considera personas viciosas, pervertidas o enfermas.

Esa invisibilidad del colectivo LGBT -más cuando se trata de lesbianas, ya que sufren el doble estigma de ser mujeres y de ser homosexuales- es una consecuencia de la estructura patriarcal que aún perdura en nuestra sociedad. Así, quien no cumple la condición de ser hombre, blanco, rico y heterosexual se ve relegado del centro del poder. Las mujeres han estado siempre en la periferia, acompañadas, claro está, de quienes tenían opciones sexuales incompatibles con la virilidad. Aunque -esto hay que decirlo- en los últimos años y en política, los homosexuales confesos han podido escalar puestos, a pesar de su condición. ¡Lástima que en su ascenso no se hayan hecho acompañar por las mujeres que lucharon junto a ellos!

Volviendo a las discriminaciones que sufre el colectivo, el miedo a sentirse juzgados o al rechazo social explica, según una encuesta de la agencia gay-PARSHIP, que sólo el 32% de los homosexuales se atreva a mostrar afecto a su pareja en público.

Y el caso es que algunas de estas personas que en su juventud sufrieron el acoso de las leyes franquistas y en la edad adulta pudieron vivir con una cierta franqueza su opción sexual, se ven en la necesidad de regresar al armario en su vejez, ya que las residencias para la tercera edad no están preparadas para ello.