Mostrando entradas con la etiqueta 20170630-EST. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 20170630-EST. Mostrar todas las entradas

jueves, 11 de enero de 2018

#hemeroteca #vih #cine | El VIH en los medios: estigma y morbo

Imagen: El País / Fotograma de 'Estiu 1993'
El VIH en los medios: estigma y morbo.
Alberto G. Palomo | Planeta Futuro, 2018-01-11

https://elpais.com/elpais/2018/01/11/planeta_futuro/1515662678_056306.html

En 1981, el Centro de Control de Enfermedades de Atlanta publicó los primeros casos del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH). Se diagnosticó en cinco varones homosexuales internados en varios hospitales de Los Ángeles. Entonces, la prensa y las televisiones estadounidenses extendieron la denominación del ‘cáncer gay’. Relacionaron la infección, causante del sida, con este colectivo concreto. Luego se sumarían las prostitutas y los drogodependientes. Han pasado casi cuatro décadas y el estigma permanece. A pesar de que los datos han demostrado que la dolencia puede afectar a cualquier persona, indistintamente de su orientación sexual o profesión.

No hay más que ver las cifras más recientes. En España, según el último estudio del Ministerio de Sanidad, se detectaron 3.353 casos nuevos en 2016. Unos 10 al día. Con un 26,5% de transmisión heterosexual y apenas un 3,6% por inyección de drogas. Sin embargo, un recorrido mental por algunas noticias que han resaltado la vigencia del virus deriva en temas como el ‘chemsex’ —reuniones de sexo sin protección y consumo de estupefacientes— o el ‘bugchasing’, la búsqueda voluntaria del ‘bicho’. Prácticas minoritarias, tal y como expusieron este miércoles Mili Hernández, editora y fundadora de la librería Berkana, Jorge Garrido, director de la asociación Apoyo Positivo, Juan Roures, periodista en M21Radio y el crítico de cine Yago García. El encuentro se produjo en la presentación del filme francés ‘120 pulsaciones por minuto’, que se entrena en España el próximo 19 de enero, y versó en torno a la representación de VIH en películas, libros y medios de comunicación.

“Se ha creado cierta conciencia a golpe de titulares y existe desinformación en los jóvenes. Se resalta un fenómeno mínimo en lugar de hablar de prevención o de los nuevos tratamientos. Hay mucha política desde los medios. Falta interés y tienen una gran responsabilidad. Eso es continuar con el estigma”, reflexionó Garrido. “No les gusta la normalidad, siguen apostando por el morbo”, apostilló Hernández, que rememoró sus años en Estados Unidos bajo el yugo de ese mencionado ‘cáncer gay’ cuando las lesbianas también estaban incluidas en esa categoría. Ambos, junto a sus compañeros de debate, insistieron en que la imagen del enfermo del VIH suele corresponderse con la de “hombre blanco homosexual” y se desdeña que gran parte de los 40 millones de casos y fallecimientos ocurren en países africanos o asiáticos. “No vemos la realidad del sida actual, sino del VIH occidental”, matizaron.

Una mirada etnocentrista, coincidieron, que también se produce en series de televisión y cine. Desde la irrupción en taquilla de ‘Philadelphia’, en el año 1993, con un abogado encarnado por el actor Tom Hanks, no hay tantas producciones que se hayan detenido en mostrar todas las aristas del VIH-sida. “Se nota una fijación por el gay blanco. Y se suele tratar desde un plano más individual”, apuntó Yago García mientras a su espalada desfilaban fotogramas de los telefilmes ‘Amor fatal’ (1992), ‘En el filo de la duda’ (1993) o una de las cintas más recientes, ‘Dallas Buyers Club’ (2013). Por norma general, incidieron, el enfoque hacia este virus no ha dejado de señalar al homosexual que contrae VIH como “castigo” por su comportamiento. Como consecuencia de experiencias promiscuas.

Al otro lado del espectro audiovisual se incluyen la controvertida ‘Kids’, de 1995, o la exhibida en el acto, ‘120 pulsaciones por minuto’, galardonada con el Gran Premio del Jurado en el pasado festival de Cannes. En este largometraje se aborda el papel de Act up París, una agrupación derivada de la matriz neoyorquina que emprendió su lucha por la sensibilización del VIH durante los años noventa, cuando –según narran en los primeros minutos- se producían en Francia 6.000 infecciones al año, el doble que en Alemania o Inglaterra. Y cuando, tal y como expresan al inicio, la mayoría creía que usar preservativo era “un signo de desconfianza o de vida sexual muy activa”.

“La respuesta institucional es muy tardía, como la respuesta del cine. Y el desconocimiento siempre lleva a la estupidez”, anotó Roures. El VIH, del que aún se investiga su origen, ha sido calificado como la gran pandemia del siglo XX. La Organización Mundial de la Salud afirma que “sigue siendo uno de los más graves problemas de salud pública del mundo” y calcula que 36,7 millones de personas de todo el mundo vivían en 2016 con el virus. De ahí que uno de los principales objetivos de la oficina del VIH/sida de la Organización de las Naciones Unidas (Onusida) sea acabar con la epidemia para 2030. De momento, este organismo internacional expone grandes avances en su erradicación: en el informe de 2017 destaca que el 81% de personas con el virus conoce su estado serológico, un 72% de estos recibe tratamiento y un 79% tiene la carga viral suprimida, es decir, con una presencia casi inexistente en sangre y semen.

Factor esencial en el progreso de la dolencia, que ha pasado de deteriorar el sistema inmunitario hasta la muerte —generalmente provocada por alguna infección o cáncer— a ser algo crónico, posibilitando una vida prácticamente similar a la de los no afectados. De hecho, la medicación antiviral continuada puede conseguir que la transmisión del VIH entre parejas o de forma horizontal (madre-hijo) sea prácticamente eliminada y la investigación en posibles vacunas o pastillas preventivas pretenden eliminar las infecciones en un futuro próximo. “No se retratan estas novedades. Y da la sensación de que, cuando salen, solo se mira hacia un lado: por ejemplo, se habla de la profilaxis que evita la infección del feto en embarazadas, pero no de esta misma medicación en el homosexual con pareja. En este caso se le tacha de promiscuo, con tintes peyorativos, de sexualidad libre o marginal”, lamentó Jorge Garrido, que incluso culpó al propio colectivo LGTB de “serófobo” (rechazo a los seropositivos) e hizo hincapié en “no tirar balones fuera”. “Al final, la sociedad refleja cómo nos tratamos los unos a los otros”, concluyó.

Dictamen que Mili Hernández complementó aludiendo al papel que los homosexuales han tenido que desempeñar en la visibilización de sus batallas: “Siempre nos hemos visto obligados a dar un paso al frente, a sacarlo a la luz, a reivindicarlo”, exclamó, vinculando esta pelea a la que han hecho muchos escritores o directores por hablar del tema desde su propia posición gay. Fijándonos en España, una de las películas que ha tratado el VIH es ‘Todo sobre mi madre’, de Pedro Almodóvar. Anteriormente, algunas de la época del denominado ‘cine quinqui’ (en la que hasta los propios autores fallecían por la enfermedad) y en este año, la reciente ‘Verano 1993’, que gira a su alrededor del virus sin nombrarlo en ningún momento. “La primera interacción de cine y sida en Holywood fue la muerte de Rock Hudson, que creó en la industria una reacción de angustia”, agregó García.

La desaparición del actor a los 59 años “abrió los ojos al drama del sida”, según titulaba la BBC, por recaer en una figura que todos calificaban como la de un galán (“epítome de la masculinidad”, describen). A él se le enterró bajo las iniciales en mayúsculas del sida. Una conducta no tan habitual en el presente, donde se oculta a menudo la enfermedad con expresiones del tipo “una larga enfermedad” o “complicaciones cardiorrespiratorias”. “Hay más información. Hace años, llamaban a nuestra tienda día sí, día no para preguntar sobre dudas del VIH. Ahora, no”, sostuvo Hernández, “pero no es gracias a los medios”. Estos, zanjó, están más preocupados por el sensacionalismo y por mantener el estigma de que es cosa de homosexuales, prostitutas o drogadictos.

sábado, 25 de marzo de 2017

#hemeroteca #cine | ‘Verano 1993’ y ‘Últimos días en La Habana’ ganan el Festival de Málaga

Imagen: El País / Carla Simón con el reparto de 'Verano 1993'
‘Verano 1993’ y ‘Últimos días en La Habana’ ganan el Festival de Málaga.
El certamen otorga dos Biznagas de Oro a la mejor película española y latinoamericana.
Rocío García | El País, 2017-03-25
http://cultura.elpais.com/cultura/2017/03/25/actualidad/1490443784_985461.html

‘Verano 1993’, la conmovedora historia autobiográfica de su realizadora Carla Simón, se ha alzado con la Biznaga de Oro a la mejor película española de la 20ª edición del Festival de Cine de Málaga. El filme, que supone el debú en el largometraje de Simón (Barcelona, 1986), narra la llegada de la muerte a su infancia y cómo un niño se enfrenta a tamaña tragedia. Ella tenía seis años ese verano cuando murió su madre. Tres años antes había fallecido su padre, víctimas los dos del sida. El filme está protagonizado por Laia Artigas, Paula Robles, David Verdaguer y Bruna Cusí. ‘Verano 1993’, cuya proyección en Málaga provocó una gran conmoción, ya consiguió en el Festival de Berlín el premio del público y el de mejor ópera prima.

En un palmarés muy repartido, el jurado de Málaga, que ha presidido el director Emilio Martínez Lázaro, es la película ‘No sé decir adiós’, también primer largometraje de Lino Escalera, madrileño de 42 años, la que se ha alzado con el mayor número de galardones. ‘No sé decir adiós’, un filme contenido y austero sobre el último viaje hacia la muerte de un padre y las dificultades de la despedida, ha conseguido el premio Especial de Jurado, el galardón al mejor guion para Pablo Remón, así como el de mejor actriz protagonista para Nathalie Poza y el de actor de reparto para Juan Diego.

En esta 20ª edición, en la que por primera vez han participado ocho películas latinoamericanas de las 17 a concurso, se ha concedido el premio a la mejor cinta iberoamericana a ‘Últimos días en La Habana’, dirigida por Fernando Pérez, un realista retrato de la vida en la capital cubana, cuya actriz de reparto, Gabriela Ramos, ha conseguido el galardón en esta categoría. La mención especial del jurado ha ido a parar al filme de Víctor García León, ‘Selfie’, también premio de la crítica.

Si no había dudas sobre el galardón para Nathalie Poza, que en ‘No sé decir adiós’ realiza un trabajo impresionante, en el papel de una mujer desbaratada por la vida, drogadicta y con serios problemas de comunicación, el que ofrece Leonardo Sbaraglia en ‘El otro hermano’ se puede decir lo mismo. Sbaraglia, premio al mejor actor protagonista, interpreta a un malvado asesino en la película que dirige Adrián Caetano y desde su proyección en este festival tenía casi todas las papeletas.

El jurado ha premiado a ‘La mujer del animal’, el filme colombiano que narra la terrible historia real del secuestro, violación y torturas sufrido por una mujer a manos de su pareja durante siete años, con el galardón al mejor director, Victor Gaviria, y montaje. Por último, ‘Plan de fuga’, el ‘thriller’ sobre la amistad y la fidelidad que dirige Iñaki Dorronsoro, ha conseguido el premio a la mejor música, y ‘Redemoinho’, del brasileño José Luiz Villamarim, fotografía.

miércoles, 22 de marzo de 2017

#hemeroteca #cine #sida | Muerte, infancia y SIDA en la mejor película española del año

Imagen: El Español / Fotograma de 'Verano, 1993'
Muerte, infancia y SIDA en la mejor película española del año.
'Verano, 1993' es el debut de la talentosa Carla Simón; un filme autobiográfico que dibuja la vida de una niña que ha perdido a sus padres a causa del SIDA.
Javier Zurro | El Español, 2017-03-22

Durante los años ochenta una nueva enfermedad asoló el mundo. Nadie sabía de dónde había salido, pero los jóvenes se contagiaban y morían sin encontrar una solución. El SIDA fue un problema que además puso al descubierto los prejuicios de la sociedad hacia ciertos colectivos, a los que señalaba como culpables por el simple hechos de haber contraído el virus. Hay muchas formas de tratar desde el cine una temática tan dura y que provocó tantos muertos en España.

Casi todas tienen forma de dramón desmesurado. Ahí están ‘Philadelphia’, ‘Dallas Buyers Club’ o ‘Las horas’. Y sin embargo el mejor acercamiento que ha dado una película lo ha encontrado una debutante española de 30 años, Carla Simón, que con ‘Verano, 1993’ ha emocionado y dejado sin palabras al público del Festival de Málaga.

La realizadora -que venía con aura de favorita tras haber sido premiada en Berlín- se abre en canal en su debut para contar su propia historia. La de una niña que con siete años tiene que irse a vivir con sus tíos porque sus padres han fallecido. La aceptación de la muerte por su parte es el centro de esta obra sutil, medida y a la vez desgarradora.

La palabra maldita
Nunca se menciona la palabra SIDA en el filme, porque nunca abandonamos la mirada de es pequeña Frida que tiene que adaptarse a una nueva situación. Pero se entiende lo que hay detrás. El drama de una familia que no sabe cómo aceptar la situación. La pugna entre una abuela -que ha perdido a su hija por la enfermedad y que ahora intenta que su nieta sea feliz- y unos nuevos padres que se chocan con el silencio de una persona que antes era su sobrina y ahora una hija más.

La muerte está muy presente en ‘Verano, 1993’, y nunca de forma explícita. Frida ve moscas muertas, a su nueva hermana casi ahogarse y hasta a un cordero degollado, y poco a poco va entendiendo que por mucho que rece un Padre Nuestro nunca volverá a a ver a su madre. Lo hace en una escena final desgarradora, que arranca el corazón y que confirma que uno ha visto una obra tan madura que resulta impropia para un director novel.

Simón lo logra al anteponer la frescura y la naturalidad de Frida -impresionante Laia Artigas- y mostrando cómo, pese a todo, sigue siendo una niña que también disfruta de la temporada favorita del año, el verano. Los baños en el río, los manguerazos para pasar el calor, las siestas después de comer, las Polly Pocket para jugar y Bom Bom Chip y su Toma Fruta como banda sonora. Uno vuelve a ser niño gracias a los ojos de Artigas y a esa sensación de tiempo efímero y definitivo que impregna una película que comienza con San Juan y termina cómo acaban todos los veranos cuando eres niño: forrando los libros para empezar las clases.

Realidad y ficción
Un filme que respira verdad, y no sólo por la osadía de la directora de contar sin reparos su historia personal. “Es una mezcla de cosas que me han contado mi familia, de momentos que ellos recuerdan muy bien, y de sensaciones y emociones para las que he buscado mecanismos para poder visualizar. Ha llegado un momento en el que ya no sé qué es verdad y qué me he inventado, hay cosas que tengo claras y otras que ya no lo sé”, cuenta la realizadora a El Español minutos después de haber recibido la ovación más calurosa escuchada en el Teatro Cervantes y convertirse en la gran favorita para la Biznaga de Oro y cualquier tipo de premios que se entreguen este año.

Tenía claro que quería contar la historia de una niña que se enfrenta a la muerte por primera vez, y ella tenía ese punto de vista, así que no cree que haya sido un acto impúdico hacer de sus propias vivencias esta historia que llegará a los cines españoles en junio. Lo que tuvo muy claro es que el tono no sería grave ni dramático. “Es que es una historia feliz. Yo me sentí querida y los niños son niños, por más que sea algo dramático ellos no dejan de jugar”, añade.

Otra de las patas centrales del proyecto era que la sombra del SIDA estuviera siempre presente, pero que nunca se hiciera visible y explícita, porque así fue su experiencia. “Yo no supe que mis padres murieron de SIDA hasta que tuve 12 años, una niña no podía ir diciendo eso en una época en la que la enfermedad era tan desconocida y la gente tenía miedo. Para mí era importante que estuviera, porque fue una cosa muy importante, se murió mucha gente, pero sin que fuera una película sobre el SIDA, eso me parecía un coñazo. Mi infancia no estuvo marcada por eso, ha sido más de adulta cuando he empezado a reflexionar sobre ello”, zanja.

El cine español ha encontrado su primera joya del año. Lo ha hecho en un Festival cuya especialidad es encontrar nuevos talentos. Este año Málaga puede estar tranquila, ya lo ha hecho con Carla Simón.