Mostrando entradas con la etiqueta H-UY-LaDiaria. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta H-UY-LaDiaria. Mostrar todas las entradas

jueves, 20 de julio de 2017

#hemeroteca #lgtbifobia | El Parlamento de Haití discute una iniciativa para hacer expresa la prohibición del matrimonio homosexual

Imagen: Human Rights Updates / Fotografía de Lorenzo Tassone para Kouraj
El Parlamento de Haití discute una iniciativa para hacer expresa la prohibición del matrimonio homosexual.
La Diaria, 2017-07-20

https://ladiaria.com.uy/articulo/2017/7/el-parlamento-de-haiti-discute-una-iniciativa-para-hacer-expresa-la-prohibicion-del-matrimonio-homosexual/

El Senado haitiano comenzó a discutir el martes un proyecto de ley que prohíbe el matrimonio entre personas del mismo sexo, informaron el periódico Le Nouvelliste y la agencia de noticias Efe. Aunque esas uniones ya son ilegales en el país, la iniciativa busca establecer una prohibición expresa, que además las penalice, y es una expresión de la discriminación que persiste en el país.

El autor de ese proyecto es el senador Carl Murat Cantave, que ya ha manifestado públicamente su opinión sobre la homosexualidad. En octubre, publicó Le Nouvelliste, Cantave habló en una entrevista sobre los ciclones y los terremotos que suelen afectar a su país –“que no sabemos de dónde vienen”–, y los vinculó con la homosexualidad. Cuando le preguntaron qué relación había entre esos fenómenos y la orientación sexual de las personas, él respondió: “Voy a decirte algo. ¡Sodoma y Gomorra! Cuando el fuego calcinó Sodoma y Gomorra, fue a causa de la sodomización”. Durante la entrevista, insistió en ese concepto. “En tanto que soy médico, estoy en la ciencia, pero también estoy del otro lado”, del lado de la fe, dijo el senador, y manifestó que él hará “todo lo que se pueda hacer para impedir que la abominación se abata sobre Haití”.

Cantave no es el único en hacer afirmaciones de ese tipo en su país. Un informe de Amnistía Internacional de 2014 concluía que “las actitudes hacia las personas LGBTI” eran “cada vez más hostiles desde el terremoto del 12 de enero de 2010, cuando varios grupos religiosos que prestaban ayuda humanitaria a Haití afirmaron que el desastre natural había sido consecuencia de la homosexualidad”.

Meses antes de que se emitiera ese informe, en 2013, fueron denunciadas las amenazas que recibía la organización haitiana Kouraj, militante por el respeto a la diversidad sexual, y en particular su líder, Charlot Jeudy, para que abandonaran su actividad. Ese año, además, miles de personas salieron a la calle a manifestar su rechazo a la posibilidad de que se legalizara el matrimonio homosexual en el país. En 2016, otras amenazas determinaron que Kouraj cancelara un festival que estaba organizando.

Jeudy dijo ayer a la agencia Efe: “Hay senadores que abiertamente expresan su homofobia, lo que supone un claro ataque contra nosotros”. El dirigente consideró que la propuesta de Cantave “es tiempo perdido” y agregó que, “puesto que la ley no reconoce el casamiento de personas del mismo sexo, ahora lo que quieren hacer es penalizarlo”.

Manifestó también que “toda la comunidad LGBTI en Haití está preocupada por los últimos ataques”. Entre esos ataques, incluyó también una propuesta de resolución de otro senador, Jean Renel, que fue aprobada por la cámara alta y que apunta a negarles a los integrantes de esa comunidad el “certificado de buena vida”, una especie de certificado de buena conducta que se exige, por ejemplo, para acceder a un trabajo. Jeudy pidió al gobierno que “tome una posición al respecto que evite que haya más ataques”.

miércoles, 6 de enero de 2016

#hemeroteca #lgtbifobia | Huir del pueblo para ser un poco más uno

Imagen: Google Imágenes
Huir del pueblo para ser un poco más uno.
Migrantes sexuales en Uruguay.
Lourdes Rodríguez | La Diaria, 2016-01-06
http://ladiaria.com.uy/articulo/2016/1/huir-del-pueblo-para-ser-un-poco-mas-uno/

Tener que huir de sus localidades de origen para evitar ser aplastado por el estigma de “el puto” o “la torta” del pueblo, convertirse en mito o leyenda o sacarse de encima el dedo de la vecina. Escapar de la golpiza, del insulto sistemático o de sus familias. Buscar una ciudad donde poder hacer una consulta al médico sin sufrir hostigamiento, donde además acceder a viviendas y empleo dignos, cuando es posible. Jóvenes con orientaciones sexuales diversas llegan a Montevideo para empezar de cero.

Estas cuestiones emergen de los relatos de 32 jóvenes de entre 20 y 29 años que se autoidentifican como lesbianas, gays, bisexuales, “msms” (sigla que significa “mujeres que tienen sexo con mujeres) y “hshs” (“hombres que tienen sexo con hombres”). Todos entrevistados por Romina Martinelli para su tesis de grado “Migrantes sexuales: Éxodo en suelo uruguayo” (disponible en http://ipidar.org/sexualidades).

La investigación fue realizada en el marco de la Licenciatura en Sociología de la Universidad de la República con el financiamiento de la Universidad Nacional de La Plata y el Instituto por la Igualdad y la Democracia. La migración sexual es una realidad de larga data, pero una novedad conceptual poco explorada. La búsqueda y el traslado a destinos menos hostiles con la diversidad sexual suele encubrirse tras motivaciones económicas, académicas, familiares o de salud. Martinelli indaga cómo el cambio de escenario interior-Montevideo posibilita una “mayor laxitud” para negociar identidades “no heteroconformes”.

Sin estar exenta de violencia o discriminación, la capital ofrece elementos materiales y simbólicos que funcionan como “válvula de escape” de las tensiones impuestas por el statu quo heteronormativo, y a tener una vida mejor en relación con las experiencias de sus comunidades de origen.

Martinelli recorre las trayectorias identitarias de jóvenes que portan una sexualidad “disidente”, buscando desentrañar el impacto que tiene el traslado dentro del territorio uruguayo. Coloca el foco en las transformaciones de los “guiones sexuales” impuestos de estos sujetos que migran en busca de localidades con menores grados de lesbo, homo y bifobia.

Parte de la idea de que las identidades se basan en “definiciones mutuas” e introduce el concepto de “carreras morales” como producto de la interacción, devuelta en imágenes que hacen a la identidad de los sujetos, así como al conjunto de imágenes con que el individuo describe para sí a los demás. Las prácticas (guiones sexuales) demandan información, que es tomada de esas imágenes construidas de sí mismos y de los demás (carreras morales). En el cambio de escenario interior-Montevideo las percepciones de sí, del entorno y de los otros se resignifican y reorientan en favor del desarrollo de las identidades sexuales.

El vacío simbólico (o referencial) en sus lugares de origen arrincona en sus armarios a los jóvenes con orientación sexual diversa. Su deseo no existe, no se visualiza, no se nombra. Lo que les ocurre “no se habla” ni en sus casas ni en las currículas educativas. La constatación de Martinelli es que una vez en Montevideo descubren que no están solos, que hay otros como ellos. Sólo esa comprobación disminuye considerablemente la “tensión, angustia y soledad” del sujeto. En el suelo montevideano conocen nuevas personas y suelen aparecer “nodrizas lgb” o hadas madrinas que los conectan con nuevos escenarios: lugares de encuentro e intercambio específicos (marchas, boliches, ciclos de cine, seminarios, talleres) amigables con ellos.

Martinelli habla de un nuevo proceso de socialización secundaria. Se producen cambios en la manera de autoconcebirse, de valorarse, de relacionarse, de redefinir y renegociar significados, y por ende de vincularse. Estos elementos reflejan la transformación de sus carreras morales y habilitan nuevos guiones sexuales.

Los matices
Las personas que cuentan con el apoyo de su núcleo primario radicado en el interior evidencian procesos “más favorables” que aquellas que no están respaldadas. Hay quienes han podido gestionar su orientación sexual entre amigos y familiares, pero no en sus trabajos, donde más bien la ocultan. En la capital éste es el ámbito donde se acumulan las nuevas dificultades y tensiones para los jóvenes lgb (lesbianas, gays y bisexuales), msms y hshs.

En los relatos aparecen situaciones diarias de discriminación y temor al rechazo y la exclusión. Lo que sucede en el ámbito laboral se vuelve clave porque la pérdida de un puesto de trabajo puede suponer tener que regresar al interior y allí se pone en juego no sólo un salario, sino todo un proceso personal. Por otra parte, quienes sí han salido del armario en sus trabajos comprueban que pueden construir relaciones más “auténticas y saludables” a la vez que conviven con un menor grado de tensión y tienen mayor autoconfianza para desempeñarse en diversas tareas.

Los jóvenes que vuelven con mayor frecuencia al interior son, una vez más, los que han transitado procesos positivos de salida del armario con sus familias. No obstante, incluso éstos realizan “modificaciones temporales” relacionadas a su identidad sexual. De alguna manera, vuelven al clóset en su territorio de origen: “omiten” su orientación sexual fuera de su familia -para no exponerlos o “faltarles el respeto”-, no viajan con sus parejas, no hablan de su vida afectiva o caminan y se visten diferente.

Martinelli también arroja luz acerca de cómo las construcciones sociales en torno al género posicionan diferente a varones y mujeres al momento de negociar sus identidades. Si bien ambos desafían la normatividad al generar vínculos sexuales y afectivos con personas de su mismo género, entiende que la peor parte la llevan las mujeres lesbianas, bisexuales y msms. Contrariamente, la mayoría de los entrevistados tiene la percepción de que es más difícil para los varones tramitar su “disidencia” sexual, porque quedan más expuestos y porque la invisibilidad les otorga a las mujeres “disidentes” una zona de confort y refugio. Para la investigadora, estas mujeres, que dejan de estar disponibles para el deseo heterosexual y para la reproducción, parten de un orden sociosexual de menor privilegio, mientras que los varones históricamente han tenido amplios permisos para disfrutar a sus anchas de su sexualidad.