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viernes, 18 de agosto de 2023

#hemeroteca #inmemoriam | Retrato íntimo de Hilario López Millán: de su preciosa historia de amor con Alberto a su amistad con Rocío Jurado

El Español / Hilario López Millán //

Retrato íntimo de Hilario López Millán: de su preciosa historia de amor con Alberto a su amistad con Rocío Jurado

Este jueves 17 de agosto ha fallecido el conocidísimo periodista albaceteño a sus 78 años a causa de una "deshidratación extrema".
Luis Fernando Romo | El Español, 2023-08-18
https://www.elespanol.com/corazon/famosos/20230818/retrato-intimo-hilario-lopez-millan-preciosa-historia-amor-alberto-amistad-rocio-jurado/787421496_0.html

Qué razón tenía Alberto Cortez cuando cantaba "cuando un amigo se va se queda un árbol caído que ya no vuelve a brotar porque el viento lo ha vencido". La muerte de Hilario López Millán a los 78 años a causa de una "deshidratación extrema" nos ha encogido a todos, especialmente, a los que nos brindó la oportunidad de ser su amigo. Nos bendijo con esa palabra que tan alegremente se usa pero, en el caso del protagonista de esta noticia que quien escribe estas líneas jamás pensó en escribir, era la verdad y solamente la verdad. Lo juro.

En las distancias cortas Hilario era ternura. Tenía una gracia genética que le hacía único en su especie. Al igual que su fidelidad. Con casi seis décadas de trayectoria, esa fidelidad se aderezó con empatía, generosidad y lealtad. Que alguien tire la primera piedra si se sintió traicionado por él. Su gran amigo y compañero Albert Castillón publicaba este jueves 17 de agosto su fallecimiento en las redes sociales. Ha dicho que fue la deshidratación. Que me perdone si le corrijo. Ha muerto porque se le salió el corazón del pecho.

Siempre latió por todos. Por su sangre corrían halos de capotes de grana y oro, los volantes rebeldes de su Lola, que se perdían entre el timbre ‘mezzosoprano’ de la Jurado y los ojos revoltosos de Marujita. A Rocío no se la podía nombrar en vano. Ella era la más grande y la primera que sedujo a Hilario cuando estaba a punto de hacer el servicio militar voluntario en Madrid junto a su amigo Juan de la Rosa, ambos nacidos en las tierras albaceteñas de Hellín. Sí, Juan se convirtió en la mano derecha de la intérprete de 'Se nos rompió el amor' porque, paradójicamente, eso es lo que se ha roto. Hilario se ha ido en el plano físico. Pero esa fisura no llega al sentimiento, que es eterno.

Hace un tiempo, el popular periodista y cronista de una sociedad ya pretérita y pluscuamperfecta me confesaba en El Español que "los dos fuimos los primeros en mandarle la primera carta que recibió de unos fans. Se la mandamos a El Duende, el tablao que regentaban Pastora Imperio y Gitanillo de Triana porque nos habían dicho que había una chica de Chipiona a la que iban a ver Ava Gardner y Luis Miguel Dominguín. Nos contestó con dos fotos. Cuando Juan y yo fuimos voluntarios a la mili, antes de ir al cuartel, quisimos conocer a Rocío que por aquel entonces vivía con su madre, doña Rosario, en una pensión con derecho a cocina".

No hay que olvidar que otra de sus íntimas fue María Dolores Pradera, "mi Praderusca", como solía llamarla. Sobre la inolvidable actriz y cantante, casada con Fernando Fernán Gómez, me contaba que, "al contrario que Asunción Balaguer, que siempre aguantó las infidelidades de Paco Rabal, la Pradera optó por separarse cansada de los cuernos. Fernando y Paco eran los reyes de la noche madrileña en los años 50 y 60, cerraban todos los tablaos y luego se iban a La Venta Manzanilla, a las afueras de la ciudad, donde coincidían con putas y otros personajes como Dominguín y Ava Gardner, que en algunas ocasiones solía subirse a las mesas para orinar. Hubo algunas redadas donde les detuvieron por rojos, pero enseguida les soltaban porque eran famosos".

Uno le escuchaba y quedaba hechizado. Era un fabuloso contador de historias. De haber tenido nietos habría sido el querible abuelito cuentacuentos. Amaba y era amado. Sobre todo, por su marido, Alberto, a quien conoció por casualidad hace 46 años en un bar de Barcelona, "ya que aquella noche había quedado con unos amigos, pero mi mirada se cruzó con la de otro muchacho -Alberto- y nuestro amor surgió en aquel momento".

Vivieron a lo grande. Estaban rodeados de belleza. Los cuadros que colgaban de su salón en la zona noble de Barcelona valían un dineral, al igual que los que decoraban el recibidor hasta el que se accedía con un ascensor privado. Ambos tenían un gusto exquisito. Hace unos ocho años la pareja se mudó a Madrid porque Barcelona se había convertido en un desierto. Aún lo sigue siendo. Sin saraos, ni inauguraciones, ni personajes relevantes que salieran por la noche. Hacía mucho tiempo que había terminado la ‘Gauche Divine’ y, desde mediados de los setenta, la sociedad catalana vivía de los réditos.

Tras décadas de relación, en el año 2007 oficializó lo suyo con Alberto en una ceremonia civil en Barcelona. El invitado de honor era Juan de la Rosa, convaleciente de un cáncer de piel, quien finalmente no pudo ir. "Estaba muy malito", afirmó a El Español, "y murió justamente el mismo día. Parece humor negro, pero nuestro viaje de novios fue en el tanatorio". El año anterior había fallecido también de cáncer la Jurado.

Pionero. Ése bien podría ser uno de los calificativos que se le puede atribuir. Junto a Irene Mir formó la mesa del corazón de ‘La palmera’, el programa emitido en la franja catalana de TVE de 1987 a 1990, que supuso el debut televiso de Jordi González. En la pequeña pantalla también trabajó con María Teresa Campos (82) en ‘Día a Día’, con Ana Rosa Quintana en ‘Sabor a ti’ e inolvidable fue su rol como jurado en el talent show ‘Se llama copla’ de Canal Sur, donde estuvo entre 2007 y 2012. Inolvidables fueron sus tertulias radiofónicas con Encarna Sánchez y, por encima de todo, con su admirado Luis del Olmo, junto a quien se recorrió cada rincón de nuestro país retransmitiendo en directo ‘Protagonistas’.

Del veterano locutor dijo a este periódico que "es un maestro, un buen amigo. Con él hice miles de programas de radio que en verano siempre acababan en El Puerto de Santa María, en Cádiz. Todo lo que hicimos lo recuerdo con mucho cariño. Vivimos una época que ya jamás volverá porque la categoría de periodistas y personajes de entonces son muy difíciles de ver en la actualidad".

Poca gente sabe que antes de perderse por los vericuetos mediáticos empezó a abrirse camino en Madrid trabajando para Niní Montián, marquesa de Ampudia, que tras alcanzar el éxito en el cine se dedicó a su rol como ‘socialité’ y columnista entre la alta sociedad madrileña. La dama tenía excelentes contactos internacionales, como la buena amistad existente con Evita Perón, y otros nombres americanos con poderío a los que casó con mujeres que frecuentaban sus fiestas en su palacete madrileño.

Hace un tiempo, Hilario contó a quien escribe estas líneas un secreto que, por escribirlo aquí, va a dejar de serlo: "Cada navidad, Niní enviaba postales manuscritas a sus amigos más íntimos y, como era un poco agarrada, en más de una ocasión aprovechaba las respuestas de estos para felicitar las fiestas al año siguiente. Yo le ayudaba en todo lo que podía, era su chico para todo y de ella aprendí todo lo que sé para saber estar. Pues bien, llegaron unas Navidades y volvió a enviar las postales con tan mala suerte que la que recibió María Fernanda Ladrón de Guevara, madre del ya fallecido Carlos Larrañaga, era la misma que ella le había mandado el año anterior a Niní. El enfado de la actriz fue tremendo".

jueves, 17 de agosto de 2023

#hemeroteca #inmemoriam | Muere el periodista Hilario López Millán a los 78 años por una “deshidratación extrema”

Google Imágenes / Hilario López Millán participando en un 'Sálvame' //

Muere el periodista Hilario López Millán a los 78 años por una “deshidratación extrema”
El comunicador y también cantante de coplas fue uno de los pioneros de la prensa del corazón y colaborador estrella de presentadoras como María Teresa Campos y Ana Rosa Quintana
EP | El País, 2023-08-17
https://elpais.com/gente/2023-08-17/muere-el-periodista-hilario-lopez-millan-a-los-78-anos-por-una-deshidratacion-extrema.html 

El periodista Hilario López Millán ha fallecido este jueves 17 de agosto a consecuencia de una “deshidratación extrema”. El comunicador, natural de la localidad albaceteña de Hellín ―donde cuenta con una calle con su nombre―, fue uno de los pioneros de la prensa del corazón y colaborador de varios medios de comunicación, especialmente en la radio y televisión, pero también en revistas y diarios, además de cantante de coplas.

La noticia de su fallecimiento ha sido confirmada en una publicación en la red social X (Twitter) por su amigo y también periodista Albert Castillón. “Hace unas horas ha muerto un genio de la radio y de la copla, mi amigo Hilario López Millán. Una deshidratación extrema terminó con uno de los grandes de la comunicación. Mi pésame a su marido Alberto. Descansará junto a su madre y su amiga Rocío Jurado. DEP”, ha escrito Castillón. Alberto era pareja de López Millán desde hace 46 años y marido desde hace 17.

López Millán fue uno de los pioneros de los programas televisivos de corazón gracias a ‘La Palmera’, el espacio dirigido por Xavier Gassió que se emitió en TVE en 1991, y fue colaborador de presentadoras como María Teresa Campos en ‘Día a día’, de Ana Rosa Quintana en ‘Sabor a ti’ y de Carolina Ferre en ‘Tela marinera’, de Canal 9. También fue galardonado con una Antena de Oro e intervino en múltiples programas de radio, como ‘Protagonistas’, ‘La lengua viperina’, ‘Aquí te espero’ y ‘El rincón de la gloria’. Pero si por algo era conocido era por su gran amistad con la tonadillera Rocío Jurado. De hecho, su última aparición televisiva fue el año pasado para apoyar a Rocío Carrasco ―hija de la desaparecida artista― durante la emisión de la serie documental ‘Rocío, contar la verdad para seguir viva’. Lo hizo en uno de los programas de Sálvame Diario. “Rocío [Jurado] era única y genial, cada día la añoro más... Era tremenda, tenía sus tres minutos de mal genio, que en esta ocasión los sacaría”, comentó entonces.

El cronista fue una de las estrellas televisivas de la prensa rosa de finales de los años noventa y principios de los dos mil, pero reconoció en una entrevista a El País en 2020 que volver a la televisión no estaba entre sus prioridades. “No sé, no tengo ilusión. Ya no vibras como antes, y tengo que cuidar de Alberto. También llega un momento en que eres el mayor y no te llaman. O yo no me amoldo. Nunca he sido chillón. He contado cosas, pero a hostias no me he peleado, ni he pisado al otro, y ahora se lleva eso. Ahora escojo”, aseguró entonces.

Escogió compartir el tiempo con su marido, Alberto, que se encuentra delicado de salud desde hace años. Se conocieron en un bar donde había quedado con unos amigos, según reveló en 2021 en una entrevista con El Español. “Digamos que fue amor a primera vista”, confesaría el periodista, que en esa entrevista describía a su pareja como un compañero fiel, buen amigo, gran conversador, cariñoso y culto: “No le puedo pedir más a la vida”.

Durante la pandemia, cuando fue entrevistado para El País, López Millán reconoció tener “mucho miedo a la muerte”, a irse “sin tener siquiera alguien que te dé la mano” y al deterioro. Pero también demostró el gran sentido del humor que lo ha acompañado siempre: “Yo soy muy coqueto, me tiño desde los 24 años, sí, lo que la gente cree que es peluca es mi pelazo. Ahora no es el momento y no me voy a meter a un quirófano por gusto con la que está cayendo, pero, cuando pase esto, si salgo vivo, me hago un ‘lifting’”. El post de Castillón anunciando la trágica noticia ha recibido numerosos comentarios de los seguidores de Hilario López Millán, que han recordado con cariño sus intervenciones en la televisión y su amor por la copla.

El alcalde de Hellín, Manuel Serena Fernández, se ha despedido del comunicador con un sentido homenaje publicado en el Facebook del Ayuntamiento. “Como hellinero no puedo sentir otra cosa que la más profunda admiración por nuestro querido paisano Hilario; quien salió de las estrechas calles del casco viejo de nuestro añejo Hellín en busca de la luz y el brillo de la ciudad, del arte, de los candeleros y la comunicación”, empieza el mensaje, acompañado de una foto de Hilario López en la Casa Cofrade de la Real Cofradía de El Prendimiento de Hellín. “Se fue de joven para siempre de su ciudad para no dejar de irse nunca, salió su voz de nuestro Hellín para no dejar de nombrarlo nunca. Su pueblo y el nuestro, de cuyo nombre siempre quiso acordarse y que con tanto orgullo le oíamos repetir en los medios nacionales. Quien crea que Hilario López Millán solo tiene una calle en Hellín, se equivoca, Hilario tiene un pueblo en Hellín. Querido Hilario, he de felicitarte por tu vida, llena de victorias en lo profesional y en lo personal. Eres un ejemplo de rebeldía, de lucha y de superación frente a costumbres y clichés, hoy felizmente normalizados, pero no en tu época”.

domingo, 27 de septiembre de 2020

#hemeroteca #gais #testimonios | Hilario López Millán: “Mi memoria vale una pasta”

El País / Hilario López Millán //

Hilario López Millán: “Mi memoria vale una pasta”
El veterano cronista asiste desde la barrera a la eclosión de programas sobre sagas artísticas cuyos secretos domina sin renunciar a su genio y figura: “Cuando se pase el virus me hago un 'lifting”
Luz Sánchez-Mellado | El País, 2020-09-27
https://elpais.com/gente/2020-09-26/hilario-lopez-millan-mi-memoria-vale-una-pasta.html 

Hilario López Millán duerme en la calle Hilario López Millán. La placa de la vía que le dedicó hace décadas su pueblo —Hellín (Albacete)— preside la entrada al pisazo de barrio burgués de Madrid que comparte con Alberto, su pareja desde hace 43 años y marido desde hace 14. En el cuarto del fondo, en un estante de techo a suelo, reposan las docenas de premios, del Ondas para abajo, que ha ganado en 55 años contando y cantando la vida de los otros en radio y televisión. Pese a dedicarse casi a tiempo completo a cuidar a Alberto, delicado de salud, Hilario —Hili para su íntima amiga Rocío Jurado, que en paz descanse— sale cada día un rato a “marujear” por el barrio para no perder el pulso de la calle de donde viene.

¿Cómo y cuándo salió de Hellín?

Yéndome de voluntario a la mili a Madrid. Mi madre quería que fuera cura, y mi padre, torero o militar. Y yo, maricón, me entretenía con las películas de Sissi emperatriz, ya me dirás tú si me iba a ver de cura o de teniente coronel.

¿Cuándo notó que era distinto?

Cuando me hacían ‘bullying’ en el colegio. Bueno, entonces se decía putearte. Me puteaban y yo me lo comía con patatas. No podía ir a llorarle a mi madre, porque la quería horrores. Entonces me fui a la mili porque era mi única posibilidad de salir de eso.

¿En la mili no le puteaban?
No, porque fui muy listo. Imitaba a los sargentos [pone voces]: ‘Te corto el pelo a hostias, muchacho’. Me hice muy popular y me respetaban mucho. Hasta vino el capitán a decirme que si no lo imitaba a él también, me metía en el calabozo.

¿Ahí empezó a liberarse?
Bueno, teníamos nuestros líos a escondidas, clandestinos pero siempre con más libertad que en el pueblo. En el pueblo me expulsaron del armario directamente. Mi madre lo sabía, claro, pero nunca habló de eso. Fíjate con Alberto: 43 años juntos y jamás preguntó nada, ni después de casarnos. Eran otras mentalidades. Luego supe que iba a santiguarse con las amigas ante la placa de mi calle. Yo he sufrido mucho, reina.

Como las mujeres en las coplas. ¿Por qué nos fascinan tanto?

Pues muchas veces porque la oyes y dices ‘esta es mi vida’. Esto que canta esta mujer es lo que me está pasando, pero lo canta otra. Ya lo decía la canción: ‘De lo que me está pasando, yo no me quiero enterar, prefiero seguir soñando, a conocer la verdad’. Y porque eran grandes artistas y mujeres de bandera. Ahora no salen esas figuras tan tremendas.

¿Imaginó ver al Rey padre tener que salir de España por escándalos de dinero y alcoba?
Pues yo sí, porque los Borbones siempre han sido muy mujeriegos y borrachines. Eso estaba ahí. Lo sabíamos todos. Coño, si Bárbara Rey me contó lo suyo en una fiesta de Joy Eslava que nos tocó en la misma mesa. Pero no teníamos la libertad de ahora de denunciar las cosas. Y a la gente le sentaba mal que te metieras con el Rey, o con el Papa, ojo, no te creas. Mientras otros se decían ‘juancarlistas’, a mí no me la daba. Yo he sido ‘sofiísta’ de toda la vida.

Ha frecuentado a la flor y nata de la sociedad española. ¿Cuáles son sus armas para integrase en todos los ambientes?
Pues lo que me salvó en la mili: el cachondeo. Yo creo que he sido gracioso, muy intuitivo, muy de actuar sobre la marcha y muy observador, de saber dónde me metía. Si estaba en una cena con gente muy superior a mí, depende de por dónde te entraran. Si te preguntaban por Carolina de Mónaco, ya te lo tenías ganados con chascarrillos, pero si eran intelectuales lo que hacía era escuchar, escuchar muchísimo, y chupar todo lo que he podido.

¿Chupar qué?

Lo que decía el otro, bebértelo. Ser una esponja. Y currar. Yo he currado muchísimo y lograba que se me pusieran al teléfono ministros, toreros, artistas. Yo levantaba a Vicente Aleixandre de la siesta para felicitarle el cumpleaños desde la radio. Yo he tenido la mejor agenda de España.

Y memoria de elefante, con perdón.
Todo lo que hablo es de memoria. Es mi vida, cómo no me voy a acordar. Me doy miedo: recuerdo conversaciones de niño con fecha y hora. Ahora, en el confinamiento, hacía ejercicios para no aburrirme: “Rafael debutó el 8 de noviembre de 1968 en el Teatro de la Zarzuela...”. Me da pavor perderla: mi memoria es mi patrimonio y vale una pasta.

¿Ha callado más que hablado?
He hablado más, pero he callado mucho y soy muy fiel. Tengo líneas rojas: los cuernos, por ejemplo, cuando podías hacer daño a los niños. O sacar a alguien del armario sin que él o ella quisiera. Ahí, lo más que he dicho es que la cabra tira al monte. La gente no es tonta, pero decir a lo bestia que ese o esa es maricón, o lesbiana, es una sinvergonzonería. Eso es muy fácil, facilísimo. Ahora, yo le he dado caña a Lola Flores y la Pantoja por lo de Hacienda, que nos afecta a todos: si no han pagado, las cabronas, hay que decirlo.

Y eso que eran amigas.
Pues sí. Pero luego me he arrepentido mucho de tener amistades en el oficio, porque entonces no les puedes criticar. Pierdes libertad. A mí la única querella que me han puesto, y gané, fue Rociíto, a la que he visto nacer y crecer porque era como un hermano de su madre.

No he encontrado su fecha de nacimiento en Google. ¿Qué edad tiene?
Siete, seis [sic]; los mismos que tendría Rocío Jurado, y mira, lleva 14 años enterrada.

Habrá tenido que borrar muchos nombres de su agenda por defunción.
Muchos. Pero no los borro, les pongo una cruz. Te la voy a dejar en herencia, por acordarte de ellos.

¿Le gustaría volver a la tele?
No sé, no tengo ilusión. Ya no vibras como antes, y tengo que cuidar de Alberto. También llega un momento en que eres el mayor y no te llaman. O yo no me amoldo. Nunca he sido chillón. He contado cosas, pero a hostias no me he peleado, ni he pisado al otro, y ahora se lleva eso. Ahora escojo. Ya no es como antes, que cerraba la temporada en junio, cogía seis puentes aéreos a la semana y me daban ataques de ansiedad porque lo hacía todo y no sabía decir que no.

También habrá ganado mucha pasta.
Mucha, porque trabajaba muchísimo y se pagaba bien. Gracias a Dios no me falta, pero ahora, si te llaman a algún programa te dan 150 euros y gracias. La culpa la tenemos nosotros, por ir. Hay gente que va gratis. Yo soy como las marujas, pregunto siempre qué me van a pagar. Y, si no es por amistad, no me muevo por ese dinero, soy muy cabrón yo para eso.

Ya ha dicho que su memoria es oro.
Ahí es cuando me siento humillado. No quiero nombrar a nadie [me los nombra], pero a veces me llaman, me graban hora y media contando cosas que solo sé yo, y luego las cortan, o no me citan, o no me llaman a plató para llamar diez minutos a otros más jóvenes, o 40 años, da igual, pero que no saben ni la mitad que yo de eso. De otras cosas vale; pero de eso, no.

Con sus ‘siete, seis’ años es claramente grupo de riesgo. ¿Tiene miedo al coronavirus?
Le tengo respeto. Tengo mucho miedo a la muerte. Ese irte sin tener siquiera alguien que te dé la mano. Y al deterioro. Yo soy muy coqueto, me tiño desde los 24 años, sí, lo que la gente cree que es peluca es mi pelazo. Ahora no es el momento, no estoy de humor ni me voy a meter a un quirófano por gusto con la que esté cayendo, pero, cuando pase esto, si salgo vivo, me hago un ‘lifting’.
El moreno de la copla
Aunque ha hablado mucho, vale más por lo que calla. Hilario López Millán (Hellín, Albacete, 76 años), cronista social con 55 años de carrera, fue testigo privilegiado de la intrahistoria artística y sentimental de cierta España y la contó en docenas de programas de radio y televisión, cosechando los grandes premios del oficio. Su amistad con actores, toreros y artistas -"era una folclórica más", admite- le dio acceso a secretos y vivencias que, aún hoy, sorprenden y fascinan. Pionero de los programas del corazón, y ya retirado mitad por voluntad propia, mitad porque ya no le llaman tanto, admite que los contenidos de algunos programas ya no le interesan. "Hablan de gente que no ha hecho nada en la vida, sin preparación y sin arte. Para eso, me interesan mucho más mis vecinos que veo en la cafetería".