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viernes, 24 de marzo de 2023

#hemeroteca #transfobia #deportes | FELGTBI+ ve "discriminación" en la exclusión de mujeres trans del atletismo y apunta que va en contra de los DDHH

Deia / Acción en defensa de los derechos y ley trans //

FELGTBI+ ve "discriminación" en la exclusión de mujeres trans del atletismo y apunta que va en contra de los DDHH

Mané Fernández, vicepresidente de la entidad, critica que la Federación Internacional de Atletismo haya tomado esta decisión antes de realizar un análisis sobre el tema
NTM / EP | Deia, 2023-03-24
https://www.deia.eus/actualidad/sociedad/2023/03/24/felgtbi-ve-discriminacion-exclusion-mujeres-6606065.html

La Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales, Bisexuales, Intersexuales y más (FELGTBI+) considera una "discriminación" la decisión tomada por la Federación Internacional de Atletismo de excluir a las mujeres trans de sus competiciones y les recuerda que esta decisión va en contra de los derechos humanos.

"Es discriminación por discriminación", ha explicado a Europa Press el vicepresidente de la entidad, Mané Fernández, que no se explica que el organismo haya tomado esta decisión antes de realizar un análisis sobre el tema (se ha dado un año para estudiar la situación) y que, además, este trabajo no se vaya a hacer "en base a todas las realidades sociales".

Esta decisión de analizar solo las consecuencias de la participación de mujeres trans en la competición es para la FELGTBI+ una forma de discriminación "a una parte de la sociedad, que son las mujeres trans".

"Esta investigación no se puede hacer solo de una parte de la realidad sociales, habría que hacerlas con todas las realidades sociales. A lo mejor nos encontramos que las mujeres transexuales ya no entran dentro de los parámetros de restricción que quieren poner", ha explicado Fernández, en relación a los límites de testosterona que ya existen en el reglamento de este deporte o en el de otros.

Fernández se ha referido a otras discriminaciones que se están dando en el mundo del deporte que, según ha señalado, están provocadas por otros "discursos biologicistas" con "connotaciones racistas" y que tienen en el punto de mira a las mujeres negras.

A su juicio, todo esto es consecuencia de los discursos "transexcluyentes" que están impregnando los debates sobre "las políticas legislativas de las mujeres". "Sabemos que hay un feminismo con un discurso tránsfobo que quiere quitar a la mujer transexual de todo ese espacio". "Es el discurso del miedo", ha lamentado.

domingo, 4 de julio de 2021

#hemeroteca #trans #transfobia | Mané Fernández: «Yo no nací en un cuerpo equivocado, la equivocada es la sociedad»

Imagen: La Voz de Asturias / Mané Fernández Noriega //

«Yo no nací en un cuerpo equivocado, la equivocada es la sociedad»

El activista y transexual Mané Fernández considera que en los últimos años se ha avanzado mucho en los derechos del colectivo LGTBI pero advierte de que «hay que seguir trabajando» por la diversidad de las personas.
Carmen Liedo | La Voz de Asturias, 2021-07-04
https://www.lavozdeasturias.es/noticia/asturias/2021/07/02/naci-cuerpo-equivocado-equivocada-sociedad/00031625249229025571128.htm 

Mané Fernández Noriega no siempre fue Mané. Nació y fue bautizado como María Inés y durante muchos años vivió en un cuerpo de mujer porque los tiempos de su infancia y su juventud ni mucho menos eran los de ahora. Santiago de Chile, donde nació y había un régimen dictatorial, tampoco era el lugar más apropiado para vivir su orientación sexual de la mejor manera y esa circunstancia también marcó su futuro hasta hacer efectiva la transexualidad.

Hijo de padres asturianos y criado en un ambiente de clase media-alta, Mané Fernández Noriega explica que aunque en su casa «la situación no era complicada por sentirse hombre aunque fuera una familia conservadora, sí ponía problemas la sociedad y el régimen en el que vivía» tanto a él como a su familia, así que en 1986, con 22 años, decidieron que lo mejor sería que viniera a España y, en concreto, a Asturias donde tenía familia en Lastres. «Hubo un cambio porque la España del 86 no era Chile, pero tampoco era la España de ahora», comenta Mané, que por «cambiar la forma de expresarse a nivel social» tuvo que pagar el precio «de no tener a mi familia al lado» cuando aquí también pasó por momentos difíciles.

Uno de ellos, que considera punto de inflexión, fue cuando terminó una relación de 17 años porque en ese tiempo «también hubo mucho armario por parte de mi pareja». Según cuenta «era Mané en casa, pero fuera no», hasta que a finales de los años 90 toma cartas en el asunto y la decisión de empezar con el cambio social y corporal. «Empecé con el tratamiento hormonal y el cambio corporal que creía que necesitaba para que me trataran con la identidad que me correspondía», recuerda Fernández, que apostilla que es entonces «cuando empiezo a vivir como Mané».

No obstante, en la actualidad, visto con la perspectiva del tiempo, señala que si bien cuando empezó el proceso de cambio de sexo lo hizo «con una meta fija», matiza que ahora esa meta «ha ido cambiando con el tiempo, por lo que lees, por lo que estudias y porque cuestionas que tengas que hacer cosas porque la sociedad lo exige». En este sentido, manifiesta que «yo no nací en un cuerpo equivocado, la equivocada es la sociedad». No entiende que tenga que haber normatividad sobre lo corporal o la genitalidad. «Hablar de cuerpos equivocados es un error, lo equivocado es el pensamiento de quien dice eso», apunta en defensa de quienes se declaran no binarios, una condición «que ha existido siempre y ahora se está visualizando».

Sus estudios de medicina, enfermería y, sobre todo, los de psicología, en lo que se licenció Mané Fernández, le ayudaron a gestionar sus circunstancias «y a crecer como persona» y con su experiencia y profesionalidad trata de ayudar a quienes les pueda estar resultado difícil entender su orientación sexual. De todos modos, y al margen de que sea psicólogo de profesión, comenta que «es importante que la gente pueda hablar con iguales». En este sentido, hace una advertencia a quienes puedan estar en una disyuntiva sobre su orientación sexual: «cuidado con internet», sostiene Mané, que aconseja a adolescentes y jóvenes o, incluso, a los padres, que se dirijan a asociaciones o colectivos LGTBI que tengan cerca si necesitan ayuda o apoyo.

El desatasco de la Ley Trans
De hecho, reconoce que fue importante para él cuando estaba en el proceso de cambio de sexo conocer a gente que estaba en una situación similar y acercarse a la asociación Xega a comienzos de los dos mil. «Ahí empezó mi activismo y el movimiento y lucha por los derechos del colectivo LGTBI», traslada Mané, que considera que en los últimos años se ha avanzado mucho en esos derechos aunque advierte que «hay que seguir trabajando» por la diversidad de las personas porque en el borrador de la Ley Trans que hace unos días pasaba por el consejo de ministros «aún faltan muchas reivindicaciones».

«Celebramos que se haya desatascado y que se haya logrado algo tan importante como la autodeterminación de las personas trans, pero la gente piensa que esa ley ya se ha aprobado y todavía tiene que llegar al Parlamento y ahí seguir trabajando», comenta como vicepresidente de la FELGTB. De hecho, apostilla que aunque el activismo ocupa el cien por cien de su tiempo y en ocasiones la reivindicación y la negociación puede llegar a ser «agotadora y hasta desoladora», por el momento entiende que «no es el momento de retirarme y lo que me toca es seguir. El activismo es mi vida», destaca Mané, que pone de relieve que hoy en día se pueda hablar de infancia o menores trans «cuando hace años no se nos pasaba ni por la cabeza». «Vamos caminando para que estas infancias puedan ser visibles y legislar a favor de ellas para que vivan la realidad diferente a como la que viví yo», concluye.

domingo, 27 de junio de 2021

#hemeroteca #lgtbi #derechos | Por qué es peor ser homosexual en La Rioja que en Canarias

La Vanguardia / Orgullo LGTBI 2019 en Barcelona //

Por qué es peor ser homosexual en La Rioja que en Canarias.

Gemma Saura / Laura Aragó / Ignacio Orovio | La Vanguardia, 2021-06-27

https://www.lavanguardia.com/vida/20210627/7559107/mejor-lgtbi-canarias-rioja.html 

Paula S. Muñoz tiene 28 años y es profesora de latín en un instituto de Alicante. Es una mujer trans. Cuando hace cinco años se decidió a cambiar de género buscó información en internet y Google le devolvió una retahíla de respuestas inservibles. En aquel entonces la Comunidad Valenciana no contaba con ninguna ley que protegiese al colectivo LGTBI y las pocas opciones disponibles se llevaban con tanta discreción que era difícil llegar a ellas.

Tuvo la suerte, recuerda Paula, que una amiga le hablase de la Unidad de Trastorno de Identidad de Género (UTIG). Allí la acompañaron en el proceso de hormonación sin tener que pasar antes por un chequeo del médico de cabecera.

Todo cambió, para mejor, en el 2017, cuando entró en vigor la ley integral de reconocimiento del derecho a la identidad y a la expresión de género en la Comunidad Valenciana. De entrada, la UTIG pasó a llamarse UIG y perdió por el camino el “trastorno” que patologizaba al colectivo trans.

Desde la aprobación de la ley, cualquier persona que no se identifique con el género atribuido puede cambiar su nombre en los documentos autonómicos oficiales sin que un médico acredite que padece ‘disforia de género’. Pero, sobre todo, la ley facilitó herramientas para que cualquier persona encare un proceso que nunca es fácil.

Paula hubiese topado contra muchos más obstáculos si residiese en Castilla-La Mancha, Castilla y León, Asturias o La Rioja, las únicas cuatro comunidades de España que no tienen ni una ley de protección a las personas transexuales ni una más genérica para el colectivo LGTBI.

Las 13 autonomías restantes disponen de algún marco legal que ampare, en mayor o en menor medida, a este colectivo. Seis –Andalucía, Aragón, Baleares, Madrid, Navarra y Valencia– disponen tanto de una ley LGTBI, que garantiza los derechos del colectivo en su conjunto, como una específica para las personas trans. Cinco–Galicia, Murcia, Extremadura, Catalunya y Cantabria– tienen una ley LGTBI pero ninguna trans, mientras que las dos restantes –País Vasco y Canarias– cuentan únicamente con una ley trans.

Este guirigay de leyes autonómicas provoca una desigualdad: un ciudadano homosexual o transexual no tiene los mismos derechos según donde viva. Es la principal reivindicación del colectivo para reclamar al Gobierno que apruebe de una vez la primera integral de derechos LGTBI a nivel estatal, un proyecto que arrancó en el 2017 y que en los últimos meses ha enfrentado amargamente a los dos socios de coalición, PSOE y Podemos.

Este martes, el borrador de la ley debe llegar al Consejo de Ministros, desde donde saltará al arco parlamentario. Aterriza en el gabinete un día después de Día del Orgullo, que se conmemora el lunes pero que ayer sacó a la calle, un año más, a miles de personas. Y lo hará el día 3 de julio en Madrid.

La ley busca asegurar los derechos de las personas LGTBI independientemente de donde residan y desencallar una demanda histórica: poder cambiar el nombre y el sexo en el DNI solo con la voluntad de la persona que lo solicite, sin necesidad de informes médicos ni de haber llevado a cabo un proceso de hormonación.

Reconocer la “autodeterminación de género” ha sido una de las batallas más enconadas en la negociación de la ley estatal. Aquí las autonomías llevan la delantera. Doce comunidades (si añadimos Catalunya, donde la ley no utiliza este concepto pero dice que no es necesario un diagnóstico médico o haber recibido tratamiento para cambiar el género en los documentos) reconocen el derecho a autodefinirse. Los trans pueden vivir con su nueva identidad en los documentos sanitarios o educativos al tratarse e competencias autonómicas pero no en el DNI o el pasaporte, ya que el registro civil es competencia del Estado.

En España los derechos del colectivo LGTBI hace más de 15 años que empezaron a reconocerse. En 2005, se aprobó una ley estatal que permitía el matrimonio homosexual. España fue el tercer país del mundo en hacerlo, solo por detrás de Países Bajos y Bélgica y muy poco antes de Canadá.

Al cabo de dos años, en 2007, España aprobó otra ley que permitía avances para las personas transexuales, pero que hoy el colectivo considera “patologizante” al exigir el diagnóstico médico de disforia de género, explica Mané Fernández, vicepresidente de la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB).

Ante la inamovilidad del Estado para seguir legislando, las comunidades autónomas han avanzado enormemente en el reconocimiento de derechos LGTBI. Navarra fue la pionera en el 2009, con una “ley para el reconocimiento de derechos y contra la discriminación de las personas transexuales” y le siguió en el 2012 el País Vasco con una ley muy similar.

Desde entonces, se han aprobado otras 19 leyes autonómicas, ya sean integrales LGTBI o específicamente trans y actualmente solo las cuatro comunidades mencionadas antes no disponen de ninguna. Aunque el Gobierno de Castilla-La Mancha (del PSOE) acaba de sacar a información pública el borrador del anteproyecto de una ley de Diversidad Sexual y LGTBI, mientras que el de Castilla y León (PP) está elaborando un anteproyecto de ley LGTBI. En La Rioja, el proyecto de ley Integral Trans está atascado.

Con todo, la ausencia de legislación autonómica no significa que las personas LGTBI que viven en estas comunidades estén desprotegidas del todo, admite el doctor en Derecho Francisco Peña Díaz, experto en los derechos de este colectivo.

En España está prohibida la discriminación por motivos de orientación sexual e identidad de género, como dictaminó en dos sentencias del 2006 y 2008 el Tribunal Constitucional. También existen marcos generales como el estatuto de trabajadores, que prohíbe la discriminación laboral por este motivo, o el código penal, que contempla como crímenes de odio los que se cometen por esta razón.

Por otra parte, la legislación no lo es todo. “Hay muchos condicionantes además de la ley que hacen que sea mucho más fácil ser gay o trans en un sitio que otro. Tiene mucho que ver con la aceptación social. Pero que exista legislación sirve como apoyo para que la administración pública se sensibilice o desarrolle protocolos”, señala Peña.

Así lo describe Mario Honrubia, un chico gay de 29 años originario del municipio albaceteño de Almansa, de 24.000 habitantes. “Cuando yo era pequeño en el pueblo las personas homosexuales no podían vivir abiertamente, se iban a Valencia, Madrid o Alicante, donde nadie los conocía; ahora ya te digo yo que en el pueblo uno puede vivir abiertamente”, detalla.

Desde hace unos años, Mario vive en Madrid pero sigue vinculado a asociaciones y colectivos LGTBI en Almansa, desde donde coordinan actividades y charlas en las escuelas para que los niños de hoy tengan más referentes de los que ellos tuvieron cuando eran pequeños. Desde el año 2019, además, están en contacto con el gobierno de la Comunidad para poner en marcha una LGTBI que en principio tiene que ver la luz a finales de este año. Para Mario la existencia de un marco legal permitirá, por un lado, la visibilización y normalización del colectivo y, por otro, prohibirá las terapias de conversión que ahora son perfectamente legales en la comunidad.

No todas las leyes autonómicas llegan igual de lejos. Actualmente, la ley más completa es la canaria, recién salida del horno (fue votada el 26 de mayo). “Siempre la última ley es la más avanzada, porque se van añadiendo elementos”, explica Mané Fernández.

Según un análisis elaborado para este reportaje y con el que están de acuerdo todos los expertos consultados para este artículo, la ley gallega del 2014 es la más limitada. En palabras de Fernández: “Es una ley para cumplir el expediente pero que está vacía de contenido. ¿Cuántos derechos se han conseguido gracias a la ley gallega? ¿Qué ha cambiado? Nada”.

La cuestión clave es la atención sanitaria, destaca Fernández. “En Andalucía, por ejemplo, las personas trans tienen derecho a un tratamiento y a un seguimiento en la sanidad pública. Eso no lo tienes en las dos Castillas”, dice el activista trans, quien subraya que va mucho más allá de la cirugía de reasignación genital, un paso que sólo acaba dando una minoría. Antes de llegar a eso existen una batería de tratamientos hormonales, otras cirugías o apoyo psicológico que son cruciales.

Lo puede explicar en primera persona Ixeya Quesada, que tenía 19 años cuando se dirigió por primera vez a la unidad de tránsito que, de forma gratuita, ofrece el Servei Català de Salut en Barcelona. “La decisión y el apoyo de la Unidad me dio la legitimidad para explicar mi situaciones a mis padres y a la familia”, recuerda.

Disponer de una legislación no solo determina la atención médica. También el énfasis que se les pone a los delitos de LGTBIfobia. Catalunya, Madrid o Valencia tienen observatorios para este tipo de violencias, algo que en Galicia no existe, subraya Fernández. Asturias dispone de un observatorio a pesar de no tener ley.

“Tiene un gran impacto, no sólo en la denuncia de ataques sino también porque cuando hay una ley aprobada implica que hay una formación de los cuerpos de seguridad para que sepan qué significa un delito de odio, como hay que hacer el parte, qué detalles son significativos y no deben ser ignorados”, enumera el vicepresidente de FELGTB. También subraya que las leyes son determinantes en la educación, ya que permiten el desarrollo de protocolos, contra el bullying o para trabajar para la diversidad afectivo sexual en las escuelas.

La prohibición de las terapias para ‘curar’ la homosexualidad o la transexualidad es otra de las reivindicaciones más importantes de la nueva ley estatal y de hecho está incluida en el último borrador filtrado. Por ahora, las llamadas terapias de conversión o aversión están prohibidas explícitamente en siete comunidades autónomas (Madrid, Aragón, Valencia, Andalucía, Murcia, Cantabria y Canarias), que además lo castigan con multas.

Sin embargo, no todos los textos llegan igual de lejos. La ley murciana del 2016 sólo hace referencia a las terapias para cambiar la “identidad de género” y es la única que no abarca también la orientación sexual. Además, sólo prohíbe los tratamientos que se realizan en el Servicio Murciano de Salud, lo que también deja fuera las terapias que dirigen curas o falsos terapeutas.

La ley cántabra es la más exhaustiva, ya que prohíbe “todas las terapias aversivas o procedimientos o intervenciones médicas, psicológicas o de cualquier otra índole que persigan la modificación de la orientación sexual o de la identidad sexual o identidad de género de una persona”.

Muchas leyes autonómicas incluyen medidas de rescate de la memoria. Unas más que otras. Navarra, por ejemplo, modificó la ley de reconocimiento y reparación moral de los “asesinados y víctimas de la represión a raíz del golpe militar de 1936” creando “una sección documental específica relativa a la memoria LGTBI+”. Extremadura creó un Centro Memoria Democrática y Documentación LGBTI y obliga a sus bibliotecas a contar con un fondo de esta temática. Medidas parecidas toman las leyes andaluza y de Madrid. La ley valenciana creó el Espai de la Memòria LGTBI que, aparte de compilar y divulgar la investigación en este terreno, “homenajeará a aquellas personas LGTBI destacadas en ámbitos políticos, artísticos, académicos o sociales”.

El combate, en todo caso, no acaba con la aprobación de una ley, subraya Mané Fernández. “Luego hay que asegurarse de que las leyes se implementan y se desarrollan de forma adecuada”. También deben velar para que no haya retrocesos. Un ejemplo es Murcia. Desde el 2016 cuenta con una ley LGTBI pero ahora está encima de la mesa la aprobación del llamado pin parental (la posibilidad de que los padres veten la educación afectivo sexual que reciben sus hijos), impulsado por Vox, “que va en contra de todo eso”, dice el activista de FELGTB. “Demuestra que tenemos que seguir luchando por nuestros derechos aunque estén aprobados”.

domingo, 11 de agosto de 2019

#hemeroteca #lgtbifobia | “Te voy a hacer heterosexual a hostias”, toda la realidad de la LGTBifobia en España

Imagen: La Vanguardia
“Te voy a hacer heterosexual a hostias”, toda la realidad de la LGTBifobia en España.
Entre la concienciación y el discurso del odio, los incidentes por orientación o identidad sexual se ven invisibilizados en una sociedad cada vez más extremizada.
Carles Villalonga / Miriam Elies | La Vanguardia, 2019-08-11
https://www.lavanguardia.com/vida/20190811/463900338129/te-voy-a-hacer-heterosexual-a-hostias-toda-la-realidad-de-la-lgtbifobia-en-espana.html

“Te voy a hacer heterosexual a hostias”. “Me da asco veros besándoos”. “Os mataré, bolleras”. “No es normal que un niño tenga dos madres”. Son sólo algunas de las múltiples agresiones que personas del colectivo LGTBI han sufrido en lo que va de año. Agresiones que copan noticieros, portales de internet y redes sociales, generando una oleada de repulsa y condena, pero también de justificación y de crítica hacia el colectivo. Es la era de las libertades y de la incorrección política: el mejor hábitat para que afloren tanto la conciencia como el extremismo. La cara y la cruz de una moneda que invisibiliza la magnitud de un problema cada vez más en el centro del debate social y político.

Xavier Martínez fue víctima de una de estas agresiones. Ocurrió la noche del 1 de junio en el parque Joan Miró de Barcelona, junto a plaza Espanya, cuando se encontraba con su pareja. Un grupo de encapuchados les increpó y agredió a puñetazos y empujones. Tras ser atendido por el Servei d’Emergències Mèdiques, acudió a la comisaría de los Mossos de plaza Espanya para denunciarlo. Un trámite crucial, pero la gran mayoría de las víctimas no lo hace.

El ágora pública donde se halla la violencia contra el colectivo LGTBI ofrece también una de las claves más importantes para hacer frente a la problemática de los incidentes de odio por orientación e identidad sexual: la visibilización. Asociaciones como la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB) recalcan que “el colectivo sigue teniendo miedo de hacerse visible, y si no se hace visible es imposible pedir ayuda”. Así lo afirma la vocal de cooperación y delitos de odio de la federación, Arantxa Miranda.

Para ello, es imprescindible no quedarse en los datos sobre delitos de odio por orientación e identidad sexual que ofrece el Ministerio del Interior, ya que, como señala Miranda, “jamás coincidirán con los que aporten los observatorios”.

El Ministerio de Interior registra datos sobre delitos de odio desde 2013, cuando España se adaptó a las recomendaciones a nivel europeo, atendiendo a la creciente preocupación en Europa sobre este tipo de delitos. Entre 2014 y 2015, y tras las reclamaciones de organismos como la FELGTB, Interior empezó a depurar los mecanismos de registro de este tipo de delitos y a potenciar la formación para minimizar errores en la categorización de las denuncias. Resultado de ello fue una caída de más del 67% de los delitos de odio por orientación e identidad sexual de un año al siguiente.

Este descenso, sin embargo, “no muestra realmente una disminución de los delitos, sino que en esta ocasión se corrigieron los errores de catalogación que se produjeron en años anteriores”, relata la FELGTB. Desde esta entidad lamentan el problema de “la recogida de datos”, ya que no hay “un protocolo”, tal y como explica su vicepresidente, Mané Fernández. “No todas las denuncias que recogemos entran dentro de la tipificación de delitos de odio. Constatamos que hay más denuncias, pero no todas se pueden enmarcar en esta tipología”, explica.

Además, el Ministerio de Interior sólo indexa aquellos delitos denunciados, investigados y sentenciados. Mientras que el organismo oficial señala que en 2017 hubo 270 delitos de odio por orientación e identidad sexual, el informe ‘La cara oculta de la violencia hacia el colectivo LGTBI’ señala que se registraron 629 incidentes en toda España a través de las entidades sociales. Y eso teniendo en cuenta que las asociaciones consultadas advierten que “entre un 60 y un 80% de los casos no se denuncian”, tal y como confirman tanto Miranda como Eugeni Rodríguez, presidente el Observatori contra l’Homofòbia de Catalunya.

De acuerdo con el informe del Observatorio Redes contra el Odio, casi un 36% de las agresiones son perpetradas por personas cercanas a la víctima: compañeros de trabajo, vecinos, familiares… “Esto hace que muchas veces la víctima se niegue a denunciar por miedo a represalias”, dice Miranda.

La “falta de confianza en las autoridades” y la “vergüenza”, señalan desde el Observatori contra l’Homofòbia, también se ocultan tras la infradenuncia. “Venimos de represión policial, de ser tildados de enfermos”, argumenta Rodríguez, que añade que acudir a la policía “no siempre es posible, porque entra en juego la intimidad de la persona y que la víctima admita su orientación sexual ante un tercero”.

El sentimiento de culpa es otro de los motivos por los que la mayor parte de las víctimas no denuncia. Es habitual, según Miranda, que las víctimas piensen que su comportamiento -como ir cogido de la mano de sus parejas o besarse en público- ha incitado al agresor. “Incluso yo, que soy policía y vocal de delitos de odio, me cohibo con mi mujer al estar en un lugar desconocido”, lamenta. Miranda explica que otras veces, no se acude a las autoridades por simple desconocimiento de las leyes o por la falta de percepción de la agresión como un delito. “No en toda España el colectivo LGTBI está igual de protegido. Hay muchas comunidades con leyes contra la LGTBIfobia y no se hace uso de ellas por desconocimiento. En otras, sin embargo, ni siquiera se protege al colectivo”.

Martínez no dudó en denunciar, pero entiende que no siempre se haga por temor o indefensión. “Puede haber sido en tu pueblo, o que los agresores sean tus vecinos, o incluso tu familia, y tengas miedo. O que pienses que no pasará nada si denuncias”. En su caso, tenía claro que quería reportarlo a las autoridades, pero sabía que “no pasaría nada”. “Tres encapuchados, de noche, no se pueden denunciar”, lamenta.

Por otro lado, la consecuencia del miedo a visibilizarse, apunta la vocal de la FELGTB, es que el delito se ve minimizado. “Si no quieres que el entorno cercano sepa cuál es tu identidad u orientación sexual, si no lo cuentas, no se podrá poner el agravante de delito de odio”. Cuando esto ocurre, si además la unidad policial a la que se acude no está especializada y desconoce los indicadores de polarización, no hay nada que hacer. “Al final se queda en lesiones leves o en un robo”. Y eso se traduce en que no se brinda la ayuda necesaria a la víctima.

Esa formación es imprescindible para que los agentes que asistan a las víctimas sepan identificar una agresión homófoba, como ocurrió en el caso de Martínez. Los agentes de policía local y de Mossos que les atendieron les hicieron ver que se trataba de un delito de odio. “Fueron ellos quienes pusieron el factor discriminatorio, porque nosotros no entendimos por qué nos agredieron”. Sin embargo, el funcionario que se encargó de redactar la denuncia no quiso incluir, en un primer momento, que se trataba de un caso de homofobia. “Nos dijo que quien lo tenía que leer lo entendería. Insistimos, y al final lo añadió, junto a las palabras ‘los denunciantes dicen creer que…’”.

Además de la denuncia, Martínez compartió lo ocurrido en Facebook. Aquel post hizo posible que el Observatori contra l’Homofòbia contactara con ellos para brindarles asistencia y presentar una segunda denuncia ante la Fiscalía, además de visibilizar el drama que sufre el colectivo. Pero las redes sociales se enmarcan en una sociedad extremizada que las convierten en un arma de doble filo. “Hay una mayor conciencia social y más visibilidad a las agresiones LGTBIfóbicas. Por otro lado, sin embargo, vemos legitimados más discursos de odio que se llevan a cabo sin problema”, apunta Bernat Aragó, miembro de la organización Crida LGTBI.

Es la impunidad del anonimato. “En las redes, la gente siente que puede decir lo que quiera y que no hay un castigo directo. Hasta gente con renombre suelta algunas veces unas lindeces que deberían estar castigadas, porque son los referentes que otros pueden tomar como ejemplo”, lamenta la vocal de delitos de odio de FELGTB. Ahora, apunta el presidente del Observatori contra la Homofòbia, “es más fácil señalar a la víctima. Te están interpelando. Es como la cloaca del odio”.

El trabajo contra esta lacra debe ser estructural. Desde mejorar la formación “a profesionales de cuerpos policiales, de la sanidad y la educación”, a una unificación de criterios a la hora de recopilar los datos. Pero también se debe incidir en los discursos institucionales, ya que “el hecho que se institucionalice el discurso de la extrema derecha puede ser preocupante”, lamenta Aragó. “Si seguimos fomentando el odio institucional hacia el colectivo, el seguir empleándonos en que esto no es lo normal, habrá un fuerte repunte de agresiones”, denuncia Miranda.

“Pedimos a las administraciones públicas un esfuerzo, contundencia y que no se banalicen las agresiones. Hay que traducir las intenciones en hechos”, pide Rodríguez. Ese esfuerzo y contundencia, junto a una mayor visibilidad, es la herramienta definitiva para hacer frente a la LGTBIfobia, afirma Miranda. “Que nos conozcan y nos vean que somos tu vecino del primero, tu compañero de trabajo... estamos en todos lados y somos parte de la sociedad”.

¿Has sufrido una agresión LGTBIfóbica?

Si has sido víctima de un incidente de odio motivado por tu orientación o identidad sexual, puedes notificarlo en Stop LGTBIFobia_org, llamar a la línea arcoíris de la FELGTB a 913 604 605, pedir asesoramiento al Ministerio del Interior mediante el correo asistencia.ondod@interior.es y acudir a la comisaría más cercana para presentar una denuncia.

lunes, 11 de febrero de 2019

#hemeroteca #transexualidad | Ni loco ni enfermo: soy trans

Imagen: Atántica XXII / Hugo Moreda
Ni loco ni enfermo: soy trans.
Un diagnóstico psicológico decide si recibes un tratamiento hormonal. Para las cirugías, tienes que viajar hasta Andalucía. Las personas transexuales asturianas luchan por el respeto social y sanitario, justo cuando se tramita una nueva ley sobre identidad sexual.
Marta Rodríguez | Atlántica XXII, 2019-02-11
https://www.atlanticaxxii.com/ni-loco-ni-enfermo/

En Asturias, una persona en transición de género afronta varios diagnósticos médicos antes de recibir luz verde para continuar su terapia hormonal o con la cirugía. Sin embargo, no es la solución que los interesados demandan. Entienden que cada cual debe decidir sobre su identidad de una manera íntima y libre. Es la propia persona quien tiene que comandar su proceso, y los profesionales médicos, “acompañarla como un bastón, no diagnosticarla en modo terapéutico”, reivindica Mané Fernández, vicepresidente de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB), donde se integra la asociación asturiana Xega. Fernández recuerda que la eliminación de la transexualidad del listado de enfermedades mentales de la Organización Mundial de la Salud (OMS) respalda que la administración sanitaria ayude, en lugar de juzgar. Que facilite la de por sí complejísima experiencia de cambiar de género. Preguntada la Consejería de Sanidad al respecto, niega que actúe patologizando a los transexuales y argumenta que “un diagnóstico es básicamente el hecho de poner nombre a una situación que se está observando, no calificarla de enfermedad”.

En todo caso, en la Unidad de Tratamiento de Identidad de Género (UTIG) del Hospital San Agustín de Avilés, una batería de preguntas sirve de filtro para que el servicio psicológico decida si permite a una persona transexual comenzar la terapia endocrina. El examen incluye indagaciones sobre su respaldo familiar o si en la infancia jugaba con muñecas o coches. “Son estereotipos muy marcados acerca de qué es ser hombre o mujer”, afirma Marián Lago, vinculada al colectivo Disex. De esta manera, “si eres trans mujer tienes que ser heterosexual, la más femenina, llevar vestidos, pelo largo y que te guste el rosa”, prosigue. Y a quien no cumple esos clichés, le demoran su proceso: “También confunden identidad de género con orientación sexual”, ya que puede haber personas bisexuales u homosexuales que también sean transexuales. Pero eso no se contempla. Los criterios o estereotipos que se apliquen son muy relevantes porque la ley asturiana – en trámite- sobre Libre Expresión de la Identidad Sexual y de Género contempla formación para sanitarios, que sería impartida por la UTIG. La iniciativa, según Marián Lago, extenderá los prejuicios mencionados a todo el sector médico.

Fuentes de la Consejería de Sanidad asturiana responden a estas quejas con los consejos de la Asociación Mundial para la Salud Transgénero en la 7ª revisión de sus normas de atención. Indican que los profesionales de la salud mental deben evaluar en el usuario “la historia y el desarrollo de los sentimientos de disforia de género, el impacto del estigma asociado a la variabilidad de género en la salud mental, y la disponibilidad de apoyo de familiares, amigos/as y pares”. Además, explican que los médicos deben garantizar que “la disforia de género no es secundaria a otros diagnósticos”, que puedan provocarla como síntoma reflejo. Justifican las prevenciones por la irreversibilidad de los resultados del tratamiento. También argumentan que nadie está obligado a contestar cuestiones que le resulten incómodas y que sus contenidos obedecen a conocer si han aparecido signos en etapas vitales previas y “una de las maneras es comparar con los fenómenos más habituales en la población de referencia, como el tipo de juegos y preferencias”.

Con respecto a la derivación hospitalaria a Málaga para las cirugías, significa años de espera. Y encima, que el erario público costee desplazamientos y estancias del usuario y acompañante. Estos gastos podrían suprimirse con la decisión de incluir a la transexualidad en los protocolos que detallan los supuestos de operaciones en la sanidad asturiana. Fernández considera que si no se ha implantado dicha solución es por falta de voluntad política. Además, Berta Jannique, del colectivo Transire incide en que “revisar los niveles hormonales puede hacerlo un endocrino de la sanidad general de la que se nos excluye, no es necesaria la deriva a la UTIG”. Fuentes de la Consejería de Sanidad niegan que el carácter segregador del sistema sanitario astur, aunque de momento estos casos no serán atendidos en la sanidad general. También en relación con las operaciones en Andalucía consideran. “bueno que existan centros de referencia para todo el país”, con especialistas muy formados y con experiencia “para poder abordar a las operaciones con seguridad y garantía, al igual que ocurre con otras cirugías de altísima complejidad” y que nuestra región no se cierra a poseerlos en el futuro.

¿Y qué sucede cuando se trata de niños o adolescentes? Natalia Aventin, presidenta de Chrysallis, Asociación de Familias de Menores Transexuales, denuncia que en atención primaria “están perdidos, no saben qué hacer, ni siquiera qué recursos existen para estos casos”. Expone la hipótesis de una niña que sufra un desarrollo sexual muy precoz y le genere conflicto psico-social. Se le pueden recetar bloqueadores hormonales para ralentizar su biología. Pero a nadie se le ocurre enviarla a un psiquiatra, que es lo que se hace con un menor transgénero que demanda ese tratamiento cuando padece el mismo conflicto psico-social. Esa dilación para el acceso a las medicinas genera, además de la psicológica, otra complicación. Los bloqueadores hormonales actúan atenuando los caracteres sexuales secundarios y favorecen un aspecto físico más normativo, que facilita la posterior integración en la sociedad. Con esta opinión coincide Mané Fernández, quien además matiza que la acogida es más fácil para los chicos que para las chicas: “En un sistema machista subes un peldaño al ser hombre”.

Imagen: Atántica XXII / Berta Jeannique
La construcción de una sociedad inclusiva
Aparte de la sanitaria, la segunda de las batallas de las personas transgénero se libra en la normalización social. Que nadie te margine.

Por ejemplo, uno de los primeros requerimientos para avanzar en el tratamiento sanitario es aplicar el denominado “test de vida”. El test exige que la persona trans se muestre de golpe con su identidad sentida al mundo, sin tomar previamente hormonas ni haber cambiado la documentación oficial. “Algo que resulta muy duro cuando te lo imponen como condición de acceso”, según explica Berta Jeannique, implica exponerse a un rechazo social quizá demasiado pronto.

“En cuanto nos hacemos visibles las barreras son constantes y tremendas”, relata Mané Fernández. Una sencilla caminata por Gijón puede cosechar una ristra de comentarios groseros de otros paseantes. O puede suceder que una chica transexual se pruebe una falda en una tienda y tenga que soportar miradas reprobatorias y cuchicheos maliciosos. También, que alguien se acerque a un grupo de personas transgénero que están charlando en un bar, porque quiere saber si uno de ellos “es un tío, ya que tenemos una apuesta”, como ocurrió en fechas recientes en Oviedo, según evoca Fernández. Arriesgarse a mostrar la propia identidad puede suponer perder las amistades de toda la vida, menciona Alice- que está en tránsito y prefiere reservarse sus apellidos-.

Por fortuna, se dan otros casos de aceptación de la diversidad. Hugo Moreda, por ejemplo, se lo comunicó a su familia a los 17 años porque no quería que lo supieran “por habladurías”. Tras el lógico período inicial para asimilarlo, le respaldaron totalmente. En la Universidad se relacionaba sin problemas como un chico, aunque sus documentos legales no estuvieran rectificados.

Moreda reconoce el esencial apoyo de su pareja de entonces cuando inició su tránsito. Marián Lago ni siquiera tuvo que pasar el trance de las explicaciones sobre su género con sus novias, porque ya lo sabían antes de que empezaran la relación. Se sabe muy arropada por su entorno y recuerda, divertida, que sus padres se enteraron de que era trans por su muro de Facebook, cuando empezó a recibir mensajes felicitándola por su determinación de comenzar el tránsito. Asimismo, rememora el cariño de su abuela quien, tras verla en una entrevista de televisión, le dijo orgullosa que la había encontrado “muy guapa”. Jeannique relata que ahora incluso su madre presta asistencia a otros progenitores para aclararles dudas.

Así que, aparte del amparo del círculo más cercano, el último desafío pasa por la normalización social. Para lo cual resulta esencial romper el viejo vínculo entre farándula, o entre prostitución, y transexualidad: “Afortunadamente eso es propio de otros tiempos”, insiste Lago. Fernández, a su vez, apunta que es difícil encontrar ancianos transgénero en nuestra región porque la inmensa mayoría emigraron a las grandes ciudades “para poder vivir su realidad”, imposible en sus entornos de origen. Muchos se dedicaron al no siempre sencillo mundo del espectáculo para ganarse el pan. Sin embargo, para el futuro de viejas y las nuevas generaciones, Fernández se muestra optimista: hay que educar a la sociedad. Ya que, como bien recogen los principios del citado anteproyecto de ley asturiana, la protección de la identidad de género tiene que plasmarse en la realidad y no quedarse “solo en bonitas palabras”. Ese objetivo se habrá cumplido cuando las personas trans puedan dar visibilidad a su condición sin temor al estigma social o a la pérdida de derechos. Mientras se recorre ese camino, es importante contar con testimonios de asturianos cuya vida cotidiana sea un referente de naturalidad e integración. Aquellos que un día se atrevieron a dar el salto, con la confianza de apostar por la auténtica vida, esa que les permite ser felices dentro de su piel.

lunes, 28 de enero de 2019

#hemeroteca #lgtbi | El colectivo LGTBI, ante el año electoral: "No vamos a dar ni un paso atrás en nuestros derechos"

Imagen: El Diario / Mané Fernández, Uge Sangil y Loren González, FELGTB
El colectivo LGTBI, ante el año electoral: "No vamos a dar ni un paso atrás en nuestros derechos".
La Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB) llama a la unidad y a hacer un frente común frente a la irrupción de Vox y de cara a las elecciones del próximo mayo. Ha vuelto a mostrar su descontento ante la "lentitud" con la que se tramita la Ley LGTBI en el Congreso y señala directamente al PSOE. "No vamos a aplaudir una ley que no garantice los derechos de todo el colectivo", ha dicho su presidenta, Uge Sangil.
Marta Borraz | El Diario, 2019-01-28
https://www.eldiario.es/sociedad/colectivo-LGTBI-situacion-politica-derechos_0_861964126.html

Unidad de los movimientos sociales y defensa de los derechos humanos. Es la receta que el colectivo LGTBI propone tras la irrupción de Vox en la escena política y de cara a las elecciones del próximo mes de mayo. "Vamos a preservar los derechos conquistados. No vamos a dar ni un paso atrás ni a negociar ni dejar que nadie negocie con nuestros derechos", ha dicho la presidenta de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Bisexuales y Trans (FELGTB), Uge Sangil, en una rueda de prensa para analizar el contexto político actual.

El partido de extrema derecha se ha posicionado siempre en contra del matrimonio entre personas del mismo sexo, aprobado en 2005, y su líder Santiago Abascal ha asegurado que le cambiará el nombre si tiene oportunidad. Amenazas, que se unen a incidentes de odio como el ocurrido este domingo en el centro municipal LGTBI de Barcelona, que amaneció con cristales rotos y pintadas como "Estáis muertos" o "Fuck LGTBI". Ante este escenario, la FELGTB pide "unidad a todo el colectivo" y a otros movimientos como el feminismo, el antirracismo o las entidades que trabajan con personas con discapacidad. "Debemos estar todas a una. Haremos un frente común", ha sostenido Sangil.

Como ya hiciera el pasado mes de noviembre, la federación ha vuelto a exigir agilidad en las negociaciones de la Ley LGTBI que tramita actualmente el Congreso de los Diputados. El colectivo ha vuelto a mostrar su descontento ante "la lentitud" con la que la Comisión de Igualdad tramita la norma y ha sugerido que el PSOE "está poniendo trabas" al contenido de la ley que tiene que ver con la autodeterminación de género de las personas trans. Sangil ha sido contundente en este sentido: "No vamos a permitir y no vamos a aplaudir una ley que no garantice los derechos de todo el colectivo LGTBI".

En este sentido, Mané Fernández, portavoz de Políticas Trans de la federación, ha hecho hincapié en que los derechos de las personas tran son "una línea roja" que no permitirán que se traspase y ha aludido a la exclusión social y laboral que viven muchas personas del colectivo, especialmente las mujeres trans.

La FELGTB también ha aprovechado para presentar el arranque oficial del año temático, una estrategia anual con la que la federación pretende visibilizar un ámbito del movimiento LGTBI. Este 2019, será el dedicado a las personas mayores y la memoria histórica después de que el pasado 26 de diciembre se cumplieran 40 años de la derogación de la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social que consideraba delincuentes y perseguía a las personas trans y homosexuales.

El técnico de proyectos sociales y miembro de la Ejecutiva de la FELGTB, Loren González, ha explicado los ejes sobre los que trabajarán desde la organización este año temático, entre ellos, el envejecimiento activo, la realidad del VIH en las personas mayores o la de mujeres lesbianas y bisexuales mayores.

sábado, 14 de julio de 2018

#hemeroteca #lgtbi #politica | Unanimidad política para un plan de visibilización en las calles de Gijón del colectivo gay y su lucha

Imagen: LNE / Mané Fernández (c) con la representación política de Gijón
Unanimidad política para un plan de visibilización en las calles de Gijón del colectivo gay y su lucha.
"Es una alegría tremenda ver aquí al PP", afirma Mané Fernández, de Xega, al presentar un proyecto que transformará el callejero y el mobiliario público.
R. Valle | La Nueva España, 2018-07-14
https://www.lne.es/gijon/2018/07/14/unanimidad-politica-plan-visibilizacion-calles/2318014.html

"Es una alegría tremenda ver que al fin el PP se suma a una iniciativa de nuestro colectivo", decía ayer Mané Fernández, portavoz de Asociación Xega y vicepresidente de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (FELGTB) al ver a su lado al portavoz del Grupo Municipal Popular, Pablo González. Y es que la unanimidad entre los seis partidos de la Corporación -Foro, PSOE, Xixón Sí Puede, PP, IU y Ciudadanos- es el mejor respaldo posible a la propuesta que se aprobará en el Pleno de la semana de "diseñar un itinerario de espacios para la diversidad en todo el concejo", que de visibilidad a los integrantes y la lucha de ese colectivo.

No hay nada definido pero muchas ideas en la cabeza. Dar el nombre de activistas reconocidos o fechas señaladas a calles o plazas de la ciudad, hacer intervenciones en bancos, pasos de peatones, fachadas de edificios... y todo ello envuelto en una campaña divulgativa y vinculado a programas educativos.

Un proyecto que quiere dar visibilidad al colectivo. Y así lo agradeció Fernández pero dejando claro que no se conforman con eso. Que quieren ir mucho más allá en su colaboración con el Ayuntamiento de Gijón. En ese sentido la edil forista Eva Illán recordó que se estaba trabajando en un convenio entre Xega y las áreas municipales de Juventud y Servicios Sociales para dar asesoramiento en temas de identidad sexual y que también se piensa en hacer un monográfico del programa educativo "Acércate a mi realidad".

Fernández también sugirió trabajar en planes de formación de la Policía Local para "casos de agresión lgtbfóbica" e hizo hincapié en las necesidades de colectivo "trans", y muy especialmente de los menores transexuales. "Pedimos que se cuente con nosotros en todas las políticas. No teoricemos. No trabajemos desde la teoría sino desde la experiencia y el sentimiento de quien pasó por ello", sentenció Fernández.

viernes, 6 de julio de 2018

#hemeroteca #transexualidad | El año del 'Orgullo trans': ¿Cuál es el debate político sobre la transexualidad en España?

Imagen: El Diario / Orgullo Crítico 2017 en Madrid
El año del 'Orgullo trans': ¿Cuál es el debate político sobre la transexualidad en España?
La reivindicación de las identidades trans se ha elegido como ‘letimotiv’ del Orgullo este 2018 mientras el Congreso tiene pendientes tres normas que suponen un avance para los derechos del colectivo. a proposición del PSOE que pide eliminar requisitos médicos para modificar el nombre y sexo legal en el DNI ya ha superado el periodo de enmiendas. La Ley LGTBI de Unidos Podemos también se encuentra en el mismo punto y una Ley Integral Trans registrada también por el grupo confederal está a la espera de ser debatida. El PSOE se ha comprometido a apoyar ambas.
Marta Borraz | El Diario, 2018-07-06
https://www.eldiario.es/sociedad/Orgullo-debate-politico-transexualidad-Espana_0_789871351.html

El mismo año en que las identidades trans centran el foco del Orgullo LGTBI, también ocupan un lugar significativo en el Congreso. Nunca antes tantas iniciativas sobre el tema se habían concentrado al mismo tiempo en la cámara, que aglutina actualmente tres normas estatales relacionadas con el colectivo trans de diverso calado y en diferente situación parlamentaria: la modificación de la Ley de 2007 que permite cambiar el nombre y sexo legal, una Ley LGTBI y una Ley Trans. Desde aquel año no se había producido ningún movimiento al respecto, pero ahora la transexualidad también se debate en el Congreso.

Este 2018 el Orgullo se celebra y reivindica bajo el lema "Conquistando la igualdad. TRANSformando la sociedad"; una frase que irá en la cabecera de la manifestación del sábado. También el Orgullo Crítico, que salió a la calle el pasado 28 de junio ha querido centrar su demanda principal en este colectivo: "Orgullo es transgresión", rezaba en un juego de palabras la pancarta que capitaneaba la marcha.

Ante este escenario y aunque la relación entre avances normativos y sociales no es un automatismo, los colectivos LGTBI y trans celebran que el Congreso haga al menos el amago, a falta de saber qué pasará con las leyes, de avanzar en el camino de la despatologización y autodeterminación de las identidades trans. Estos dos factores suponen, por un lado, dejar de considerar que la transexualidad es una enfermedad y, por otro, dejar que las personas trans decidan su identidad sin ser tuteladas por otras.

Actualmente hay tres normas pendientes que ahondan en estos dos principios. Algunos contenidos son comunes a todas, así que habrá que esperar a ver cómo se va sucediendo el trámite parlamentario y la discusión de enmiendas.

Una de ellas es la modificación de la Ley de Identidad de Género de 2007, que nació como una ley pionera, pero deficiente. Esta norma ha posibilitado el cambio de nombre y sexo legal de las personas trans en el Registro Civil para que aparezca en sus documentos oficiales cono decidan. Sin embargo, establece unos requisitos que son considerados patologizantes: un diagnóstico médico de disforia de género y que la persona haya sido tratada con hormonas al menos durante dos años. Solo entonces pueden cambiar su nombre y sexo.

No vale con el DNI
La reforma presentada por el PSOE tramitada actualmente por el Congreso, que ya ha superado su periodo de enmiendas y está a la espera de un informe de la Comisión de Justicia, inició su camino parlamentario en noviembre de 2017 con el voto en contra del PP. La modificación elimina estos requisitos y habla de que la identidad de género debe ser la "autopercibida y libremente determinada por cada persona". Además, extiende el derecho a los menores y a las personas que no cuentan con la nacionalidad española, que habían sido excluidos de la ley de 2007.

Algunas comunidades ya le han dado la vuelta a esto mediante normas autonómicas, pero su grado de cumplimiento e implementación dista mucho de unas a otras y los colectivos LGTBI demandan que no se queden en papel mojado y sean aplicadas.

"Que este tipo de reformas estén tramitándose es un avance muy importante que esperemos que se concrete. Eso teniendo en cuenta que luego las leyes hay que implementarlas y desarrollarlas y que la igualdad real y social se trabaja poco a poco", explica Mané Fernández, portavoz de Políticas Trans de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB).

La modificación de la Ley de Identidad de Género también está incluida en las otras dos normas, más ambiciosas, que aún están pendientes. Ambas fueron registradas por Unidos Podemos - En Comú Podem - En Marea: la Ley contra la discriminación del colectivo LGTBI y la Ley de protección de las personas trans. Justo hace tres días el PSOE se comprometió a "sacar adelante" un paquete de cuatro leyes contra la discriminación; entre ellas se encontraban estas dos.

La primera, redactada por la FELGTB, ya ha superado el periodo de enmiendas y está a la espera de un informe de la Comisión de Igualdad. Su toma en consideración fue aprobada con la abstención del PP, que presentó una ley alternativa de mínimos rechazada por la cámara.

La segunda, elaborada por la Plataforma por los Derechos Trans, aún no ha llegado a pleno para votar su toma en consideración. "La sociedad tiene una deuda histórica con las personas trans y ya es hora de que esto cambie", sostiene la presidenta de la plataforma Mar Cambrollé. "La patologización de las identidades trans ha sido una excusa para la vulneración de derechos humanos y esto ha condicionado la forma en que somos tratadas en todos los ámbitos. ¿La reforma de la ley de 2007 es necesaria? Sí. ¿Es suficiente? No. Tener un DNI no me garantiza que no me discriminen en el médico o en el deporte".

Medidas integrales
Hace menos de un mes, la Organización Mundial de la Salud dejó de considerar la transexualidad un trastorno mental y algunos organismos internacionales llevan años pronunciándose sobre esta realidad. El Consejo de Europa adoptó en abril de 2015 una resolución que insta a los Estados a "garantizar que las personas transexuales, incluidos las menores, no sean considerados como enfermos mentales". Amnistía Internacional también ha solicitado que "el reconocimiento de la identidad de género no debe hacerse depender de diagnósticos psiquiátricos".

Tanto la Ley LGTBI como la Ley Trans son marcos integrales contra la discriminación y, según están redactadas actualmente, repiten algunos contenidos. Ambas incluyen medidas destinadas al colectivo en diferentes ámbitos: sanitario, educativo, en las Fuerzas Armadas, en las prisiones..."España necesita una ley LGTBI para todo el colectivo, pero también una ley integral y específica para las personas trans", argumenta Mar Cambrollé.

El escenario legislativo se complementa con un goteo de normas autonómicas ya aprobadas en varias comunidades –algunas LGTBI, otras como Madrid o Valencia, otras específicamente trans– que los colectivos LGTBI reivindican que sean implementadas en su totalidad.

El Congreso tiene en sus manos avanzar en los dos principios en los que este año enfoca el Orgullo su reivindicación: la despatologización y la autodeterminación. "Es momento de que la democracia llegue a las personas trans", concluye Cambrollé.

miércoles, 3 de enero de 2018

#hemeroteca #transexualidad | 2018, un año histórico para las Realidades Trans

Imagen: Twitter - Sindicato de Estudiantes Andalucía
2018, un año histórico para las Realidades Trans.
Mané Fernández | 1 de cada 10, 20 Minutos, 2018-01-03
https://blogs.20minutos.es/1-de-cada-10/2018/01/03/2018-ano-historico-realidades-trans/

Como hombre transexual, que en FELGTB, tras el voto de todas las entidades que la conforman, hayamos decidido dedicar el 2018 a las Realidades Trans me llena de alegría. Ya son varios los años que venimos trabajando de manera prioritaria sobre un tema. El recién terminado 2017 lo dedicamos a la defensa de los derechos LGTBI en todo el mundo, aprovechando que organizamos el WorldPride Madrid; y 2016 fue el de la Visibilidad Bisexual en la Diversidad. Dedicar un año temático a visibilizar la diversidad de las realidades trans es una deuda histórica de todo el colectivo LGTBI. No nos cansamos de recordar que las personas trans estuvimos desde el primer momento manifestándonos por los derechos de todo el colectivo, liderando las protestas, tanto en el Stonewall de Nueva York en 1969 como en Barcelona en 1977. Gracias a ello, en España conseguimos hace 39 años la despenalización de la homosexualidad y la transexualidad, y dejamos de ser delincuentes. Sin embargo, mientras que la Organización Mundial de la Salud (OMS) despatologizó la homosexualidad en el año 1990, la transexualidad sigue siendo considerada una enfermedad por este mismo organismo.

En el año 2018 podría vivirse un momento histórico para acabar con esta discriminación. La OMS debe revisar la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas Relacionados (CIE) y, por ello, todo el activismo LGTBI mundial tiene la vista puesta en este año. La despatologización de la transexualidad ya es una realidad en algunos países y en algunas comunidades autónomas españolas, que han legislado para reconocer aspectos como que no sea necesario un diagnóstico médico para cambiar en todos los registros el género asignado al nacer, así como tampoco someterse a ningún tipo de tratamiento médico o cirugía de reasignación. Algo que debería ser tan sencillo como reconocer que el género no está en los genitales sino en la cabeza todavía resulta rompedor para algunos sectores de la sociedad, pero será cuestión de tiempo, y 2018 debe ser el año en el demos el paso definitivo para lograrlo.

Por otra parte, la despatologización de la transexualidad tendrá que ir de la mano del debate sobre el paradigma del binarismo social, es decir, sobre si nos determinamos entre hombres y mujeres o, ampliamos la conceptualización, y reconocemos otras maneras de identificarse, como es el género fluido, el tercer género… Este debate cada vez es más urgente, pero no olvidemos que el reconocimiento de esas otras realidades trans no supone ningún conflicto con respecto a las personas transexuales, las que nos identificamos como hombres o mujeres.

Si logramos que las Realidades Trans protagonicen 2018 estaremos ayudando a quienes son nuestra prioridad: menores y jóvenes trans procedentes de todas las partes del país, de todas las clases sociales, de todo tipo de creencias religiosas…, a personas que sufren el acoso escolar, la presión familiar, la incomprensión médica, el rechazo social por el mero hecho de que se les obliga a ser quienes otros consideran que deberían ser. Como triste ejemplo reciente, no olvidamos a Alan, un niño adolescente transexual de 17 años que se suicidó en Rubí, Barcelona, hace poco más de dos años.

Necesitamos la complicidad de la sociedad en su conjunto: de otros colectivos, de los medios de comunicación, de los ámbitos educativos, de los sindicatos… Es una cuestión de derechos humanos. No se puede caer en el error de considerar a las personas trans algo lejano a la realidad social: estamos ahí, siempre hemos estado, pero en 2018 reivindicaremos nuestro lugar más que nunca. Como dijo Pedro Zerolo, uno de los presidentes de FELGTB, “no vagamos por el espacio: somos vuestros hijos, vuestras hermanas, vuestros compañeros de grupo, vuestras colegas de partido…”.

Necesitamos que la OMS, deje de tratarnos como personas enfermas, seguro que lo conseguiremos, pero también necesitamos que, pase lo que pase, España se sume a los países que se han desmarcado de la OMS y han legislado para acabar con su patologización. Para ello, la aprobación de la Ley de Igualdad LGTBI, actualmente en trámite parlamentario, es un paso imprescindible. El año 2018 ha de ser, y ese es uno de nuestros objetivos prioritarios, el año en el que en España, en toda España, las personas trans seamos, por fin, dueñas de nuestras identidades, dueñas, en definitiva, de nuestros destinos.

Mané Fernández, coportavoz de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (FELGTB) y experto en Políticas Trans.