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viernes, 8 de mayo de 2020

#hemeroteca #saludpublica | Una nueva herramienta analizará el agua de alcantarilla para detectar coronavirus

Imagen: SINC
Una nueva herramienta analizará el agua de alcantarilla para detectar coronavirus.
La Generalitat Valenciana probará un nuevo sistema de detección precoz de la COVID-19, llamado SARS-GOAnalytcs. Ha sido desarrollado por la empresa Global Omnium y analiza la presencia de rastros génicos del coronavirus inactivo en las aguas residuales y de alcantarillas.
SINC, 2020-05-08
https://www.agenciasinc.es/Noticias/Una-nueva-herramienta-analizara-el-agua-de-alcantarilla-para-detectar-coronavirus

SARS-GOAnalytcs es una herramienta capaz de detectar los rastros génicos del virus SARS-CoV-2, el virus que produce la COVID- 19 en el agua de alcantarilla. Ha sido desarrollada por Gamaser, una filial de Global Omnium, y va a ser probada en un proyecto piloto en la ciudad de Valencia.

El presidente de Global Omnium, Eugenio Calabuig, ha firmado esta semana un protocolo de actuación con el ministro de Ciencia e Innovación, Pedro Duque y el presidente de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig. En el documento se presentan los pormenores y las posibilidades de este modelo que contribuirá a diagnosticar de manera temprana la evolución de la enfermedad a través de las aguas residuales, tanto en la entrada de las depuradoras como en las alcantarillas de las ciudades.

El SARS-GOAnalytics es un método pionero capaz de determinar cuantitativamente el número de unidades genómicas del virus que provoca la COVID-19 presentes por litro de agua y, por tanto, de establecer la curva de la epidemia tras hacer un muestreo de datos y análisis, explican los portavoces de la empresa

Su metodología permitirá anticiparse a algunos de los indicadores al uso y cruzar los datos con otros que recaba Sanidad para sumar información y hacer una foto más perfecta de la progresión o del retroceso de la pandemia en tierras valencianas.

Alerta temprana
Gracias a este trabajo, “estamos preparados para activar un sistema de alerta temprana con el que podremos sectorizar y controlar al nivel de detalle que se nos indique la irrupción de nuevos focos del COVID en nuestras ciudades en tiempo real”, según los los responsables del proyecto.

Tal y como han explicado, el coronavirus deja un rastro genético (ARN) que se mantiene en el cuerpo de los infectados durante 20 días: “Este ARN es expulsado mediante heces y otros métodos de secreción, con lo que llega a las redes de saneamiento desde el primer día de la infección, aunque el paciente ni siquiera tenga síntomas o sepa que está infectado, es decir, sea asintomático”

Por ello, con este sistema, que ha sido verificado por el CSIC, se podrá monitorizar cómo se está comportando la pandemia a nivel genérico, mediante el seguimiento de los vertidos. Permitirá también sectorizalizar y controlar pequeñas poblaciones e incluso barrios, destacan estas fuentes.

Colaboración con el CSIC
Los portavoces de Global Omnium señalan que disponen de la capacidad para realizar análisis cuantitativos de material genético de SARS-CoV2 en el agua de las redes de saneamiento. Sus laboratorios colaboran desde 2017 con el CSIC, año en que firmaron un acuerdo para la detección de virus infecciosos en aguas residuales.

Desde entonces se ha profundizado en la metodología para identificar este tipo de elementos patógenos. Tras desatarse la pandemia, la firma ha estado realizando un seguimiento de su evolución y ajustando los datos como material de trabajo con el objetivo de colaborar en las investigaciones que se estaban produciendo.

viernes, 8 de noviembre de 2019

#hemeroteca #inmemoriam | Muere Margarita Salas, referente de la ciencia española

Imagen: El País / Margarita Salas
Muere Margarita Salas, referente de la ciencia española.
La investigadora inició el desarrollo de la biología molecular y realizó importantes aportaciones sobre cómo funciona el ADN.
Daniel Mediavilla | El País, 2019-11-08
https://elpais.com/elpais/2019/11/07/ciencia/1573124363_991474.html

Margarita Salas (Asturias, 1938), una de las científicas más destacadas de España, ha fallecido este jueves a los 80 años de una parada cardiorrespiratoria tras una complicación de una dolencia digestiva por la que llevaba tres semanas en observación y de la que iba a ser operada. Inició el desarrollo de la biología molecular en España. Su estudio del fago Phi29, un virus que infecta a las bacterias, permitió conocer cómo funciona el ADN y cómo la información que contiene se transforma en las proteínas que hacen funcionar al virus.

Salas tuvo que irse en 1964 a trabajar a Nueva York con el Nobel Severo Ochoa, escapando de lo que ella recordaba como “un páramo científico” sin financiación para hacer investigación. Allí estuvo trabajando durante tres años y aprendió cosas que marcarían su carrera posterior. “Hay que hacer investigación básica de calidad, pues de esta investigación saldrán resultados que no son previsibles a priori y que redundarán en beneficio de la sociedad", recordaba Salas que decía su maestro.

Regresó a España al Centro de Investigaciones Biológicas (CIB) con una ayuda de la organización estadounidense Jane Coffin Childs Memorial Fund for Medical Research y comenzó a trabajar con su virus phi29, en principio para conocer su funcionamiento a nivel molecular, buscando esa investigación de calidad a la que se refería Ochoa. Sin embargo, el conocimiento de ese microorganismo le permitió crear una tecnología que revolucionó las pruebas de ADN y ha reportado al CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas) importantes beneficios económicos. Este mismo año, la científica ha recibido el premio de honor de la Oficina Europea de Patentes por toda su carrera. La presidenta del CSIC, Rosa Menéndez, ha lamentado la pérdida para la ciencia española y ha destacado la ilusión que le hizo a la investigadora ese premio y en particular otro que se otorgaba por reconocimiento del público a sus esfuerzos.

El trabajo en el laboratorio de Margarita Salas le permitió conocer cómo se replicaba el ADN del virus, que tenía unas cualidades óptimas para multiplicar el material genético. Esta característica lo hacía interesante como herramienta para hacer las copias de ADN que muchas veces se necesitan para los análisis de pequeñas muestras recogidas en un lugar del crimen o en un yacimiento arqueológico. La investigadora, que estuvo casada con el también científico Eladio Viñuela (fallecido en 1999) e iba a cumplir 81 años el próximo 30 de noviembre, patentó su sistema de amplificación de ADN en EE UU en 1989 y después en Europa en 1997 a nombre del CSIC. Durante los seis años en que la patente estuvo activa, entre 2003 y 2009, generó más de seis millones de euros. Se estima que los productos que incorporan la tecnología desarrollada por Salas rondarán los 150 millones de euros en 2020.

La investigadora también es conocida por su labor como formadora de científicos. María Blasco, directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas y discípula de Salas, recuerda que ella “trajo la biología molecular a España” y enseñó a muchos de los líderes de la ciencia española actual a hacer ciencia. “Apoyó a los científicos durante toda su carrera y creaba unos vínculos científicos y humanos intensos”, señala. Científicos destacados como Marisol Soengas, del CNIO, Jesús Ávila, uno de los más destacados en el estudio del alzhéimer, o la exministra de Ciencia y empresaria Cristina Garmendia recibieron sus enseñanzas. Blasco destaca también el énfasis que les transmitió en que una investigación básica de excelencia proporcionaría después, aunque no se buscase directamente, beneficios prácticos. Garmendia ha expresado su cercanía a toda su familia, "en particular a su hija Lucía", y ha asegurado que de la fallecida aprendió su "pasión por la ciencia y el rigor de todos y cada uno de los experimentos pero también la cultura del esfuerzo y el valor del trabajo en equipo".

Durante muchos años, Salas fue reacia a ocupar puestos administrativos. Trabajadora y formadora incansable, no quería dedicar tiempo a actividades que le alejasen de una pasión a la que siguió dedicada hasta sus últimos días. Sin embargo, con el tiempo comenzó a ceder y asumió su papel como figura representativa de la ciencia española en general y de las mujeres científicas en particular.

Blasco recuerda cómo durante los primeros años de Salas trabajando como investigadora en España tuvo que enfrentarse a las reticencias de grandes figuras como Alberto Sols respecto a la capacidad femenina para la ciencia. En EE UU, en un entorno más profesionalizado, eso cambió, pero a su regreso a España, a finales de los sesenta, tuvo que volver a pelear para demostrar que era una gran investigadora, además de la esposa de Eladio Viñuela. Lo logró, sin duda. En 1988 fue nombrada presidenta de la Sociedad Española de Bioquímica y en 1992 directora del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa. En 2007 se convirtió en la primera mujer española en ingresar en la Academia Nacional de Ciencias de EE UU y en 2003 entró en la Real Academia Española (RAE).

Precisamente, el director de la RAE, Santiago Muñoz Machado, desde el Congreso de la Asociación de Academias de la Lengua Española, que se celebra en Sevilla, se ha referido a Salas, que fue elegida para la silla i de la institución en diciembre de 2001, como "una persona muy cumplidora en sus tareas en la RAE". Salas entró en la Academia en 2003 con el discurso ‘Genética y lenguaje’ y en 2008 depositó en la Caja de las Letras, del Instituto Cervantes, dos cuadernos con notas de sus investigaciones en el laboratorio de Severo Ochoa en la Universidad de Nueva York, informa Manuel Morales.

Hace pocos meses, cuando recibió el premio de la Oficina Europea de Patentes, Salas aseguraba que seguía yendo al laboratorio todos los días. Garmendia recordaba hoy que en su última conversación con ella planeaban una comida "para hablar de la empresa que junto a Luis Blanco y Antonio Bernard", los otros descubridores de las capacidades biotecnológicas del phi29, lanzaron hace unos años. Nunca dejó de disfrutar de su pasión.

Incansable contra el machismo
La bióloga molecular Margarita Salas ha fallecido este jueves a los 80 años viendo un pequeño sueño cumplido. “En el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) no ha habido ninguna mujer presidenta todavía”, criticaba Salas en una entrevista con este periódico en 2015. “Es evidente que a los puestos más altos no han llegado todavía las mujeres”, denunciaba. Dos años después, la química asturiana Rosa Menéndez cogió las riendas del CSIC, el mayor organismo público dedicado a la ciencia en España y la institución en la que Margarita Salas desarrolló casi toda su carrera.

Además de investigadora excelente, “Margarita fue también incansable en la denuncia de la situación de discriminación de las mujeres en la ciencia”, aplaudió ayer la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas (Amit) en un comunicado. “Ella misma reconocía que tardó en darse cuenta de ese hecho y de cómo había afectado a su propia carrera, pero una vez que fue consciente ya no se detuvo en la denuncia pública de esa discriminación”.

martes, 6 de marzo de 2018

#hemeroteca #mujeres #ciencia | La ciencia (in)visible: la historia del conocimiento en perspectiva de género

Imagen: Praza / Trabajadoras de la USC apoyando la Huelga Feminista
La ciencia (in)visible: la historia del conocimiento en perspectiva de género.
Clara Capafons | Elsevier, 2018-03-06

https://www.elsevier.es/corp/conecta/la-ciencia-invisible-la-historia-del-conocimiento-perspectiva-genero/

El pasado 11 de febrero fue el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, una efeméride no muy alejada del próximo 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, en la que se reflexiona sobre la situación de la igualdad de género a nivel mundial. El objetivo de la declaración de días internacionales por parte de las Naciones Unidas es llevar a cabo actividades dirigidas a sensibilizar a la opinión pública sobre problemas sin resolver para que las instituciones actúen y tomen medidas o para que la ciudadanía así lo exija a sus representantes.

La proporción de mujeres con estudios universitarios en España ha aumentado mucho en las últimas décadas y actualmente supera a la de los hombres. Destaca el 74,4% de matriculadas en Ciencias de la Salud, por encima del 70,1% de la Unión Europea, pero los desequilibrios se acentúan en etapas posteriores y a medida que se avanza en la carrera investigadora la proporción disminuye notablemente. Hoy en día son más las mujeres que ocupan puestos científicos pero la proporción de catedráticas (universidades) y profesoras de investigación (CSIC) no llega aún al 25%.

Mediante la creación de becas como ‘The Mothers of Science’, impulsadas por el Barcelona Institute of Science and Technology (BIST), se busca mejorar la situación de la mujer en el ámbito científico. El BIST, que agrupa siete centros de investigación de prestigio como el Centro de Regulación Genómica o el IRB Instituto de Investigación Biomédica de Barcelona, a través del programa Empowering Women in Science, pretende dar apoyo a investigadoras con hijos y llevar a cabo talleres sobre liderazgo para mujeres investigadoras.

Estereotipos de género
La invisibilidad de mujeres científicas y tecnólogas está presente en la sociedad como se observa en los medios de comunicación y los materiales formativos, de modo que la falta de referentes hace que las niñas y las adolescentes no tengan modelos en los que reflejarse. Si se analiza la presencia de personajes femeninos en los libros de la ESO se observa una gran desigualdad que se acentúa en el campo de la ciencia, pero especialmente en el de la tecnología. En el material educativo a edades inferiores los estereotipos de género también son evidentes, en especial en los recursos fotográficos relacionados con profesiones de adultos. En un estudio reciente que examinaba el papel de la mujer en las imágenes publicadas en la prensa española se halló que un 73,9% mostraba sólo a hombres científicos, un 17,1% sólo a mujeres y un 9% a ambos. En definitiva, la presencia de la mujer en las fotografías sobre ciencia es bastante inferior a su presencia real en la comunidad científica, que es de alrededor del 40%.

Sesgo en la publicación científica
El sesgo inconsciente es el que se produce al hacer valoraciones o juicios rápidos sin que nos demos cuenta. Los estudios de investigación han demostrado que puede afectar a la toma de decisiones en los procesos de selección para un trabajo, o incluso en cómo se califica un manuscrito durante la revisión por pares.

En ambos casos, el impacto del sesgo inconsciente puede influir en la carrera de las mujeres en el ámbito de la publicación científica. Es ampliamente reconocido que para que más mujeres prosperen en carreras de investigación, es necesario que haya una mayor conciencia de los prejuicios que pueden afectarlas.

En los países con mayor producción científica, todos los artículos con mujeres en posiciones de autor predominantes reciben menos citas que aquellos con hombres en los mismos puestos. Las publicaciones de mujeres son más domésticas que las de sus colegas masculinos, con lo que se benefician menos de las citas extra que acumulan las colaboraciones internacionales.

Sin embargo, en los últimos tiempos en el terreno de la publicación de revistas científicas se han realizado esfuerzos para reducir el sesgo y contribuir así a que el proceso de publicación sea más justo y más equitativo para tod@s.

Algunas de estas acciones se basan en examinar los procesos para asegurar que se publica de forma más igualitaria e inclusiva como, por ejemplo, estableciendo buenas prácticas en los procedimientos y las políticas editoriales que generen oportunidades inclusivas para las investigadoras. Otras de las iniciativas consisten en revisar y fomentar la diversidad de género en los comités editoriales, y tratar la inclusión y el sesgo inconsciente en los recursos de formación de todos los actores que intervienen en la revisión por pares. Por último, la realización de rigurosos informes como 'Gender in the Global Research Landscape' son otras muestras de grandes contribuciones para estimular los análisis y estudios sobre género en investigación y ciencia, así como en la publicación técnica y científica.

viernes, 3 de noviembre de 2017

#libros #lgtbi | ¿Revolución o reforma? : la transformación de la identidad política del movimiento LGTB en España, 1970-2005

¿Revolución o reforma? : la transformación de la identidad política del movimiento LGTB en España, 1970-2005 / Kerman Calvo Borobia.
Madrid : CSIC, 2017 [11-03].
240 p.
Colección: Politeya : estudios de política y sociedad ; 32.
ISBN 9788400102623 / 14 €

/ ES / ENS
/ Activismo / España / LGTBI / Liberación sexual / Movimientos sociales / Política / Sociología

Esta obra estudia el activismo en defensa de los derechos de las personas lesbianas, gais, transexuales y bisexuales (LGTB) en España, en un largo periodo comprendido entre la década de 1970, cuando aún de manera clandestina se puso en marcha este tipo de activismo, y 2005, fecha marcada por la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo. A partir de la curiosidad de la sociología por las nuevas formas de protesta y acción colectiva, el trabajo presta particular atención a los objetivos y las aspiraciones de un movimiento social que ha sido decisivo en la defensa de los intereses del colectivo LGTB español. Mediante una investigación detallada de los orígenes, evolución, repertorios de protesta y marcos de movilización impulsados por estos activistas, no solo se recorre una historia aún poco conocida, sino que, principalmente, se aspira a explicar la transformación del movimiento LGTB español en un miembro del sistema político: es decir, en un actor comprometido con el tipo de juego institucional definido por la búsqueda de objetivos políticos vistos como legítimos, la renuncia a formas de protesta disruptivas y, en general, la aceptación de los protocolos diseñados por las instituciones para la normal defensa de intereses en la esfera pública. En la apuesta por el reformismo y el pragmatismo, el activismo LGTB ha ido abandonando paulatinamente su alma más revolucionaria, en un proceso que ha sido complejo, a menudo traumático, pero al mismo tiempo decisivo para entender muchos de los cambios recientes indisolublemente ligados a las decisiones estratégicas y organizativas del activismo LGTB español.

Kerman Calvo Borobia (Bilbao, 1972) es licenciado en Derecho por la Universidad de Deusto, máster en Estudios Sociales Avanzados por el Instituto Juan March de Estudios e Investigaciones (ahora, Instituto Carlos III-Juan March) y doctor en Sociología por la Universidad de Essex (Reino Unido). En la actualidad es profesor contratado doctor en el Departamento de Sociología y Comunicación de la Universidad de Salamanca. Previamente desarrolló su labor investigadora y docente en la Universidad Carlos III, en el Human Rights Centre de la University of Essex, en la Universidad Pompeu Fabra y en el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales. Sus principales líneas de investigación son la protesta política y los movimientos sociales (movimiento 15-M y LGTB), las políticas de igualdad de género y los estudios electorales, cuestiones sobre las que ha publicado colaboraciones en revistas internacionales y nacionales de prestigio. Colabora de manera regular con instituciones nacionales e internacionales en temas relacionados con los derechos de las personas LGTB.

Sumario
Siglas y acrónimos.- Introducción.- Capítulo I. Movimientos sociales y el Estado: el problema de la incorporación política.- Capítulo II. La incorporación política: el contexto teórico.- Capítulo III. Del nacimiento del asociacionismo al desencanto de los años ochenta.- Capítulo IV. Luchando por los derechos de las personas y las familias LGTB.- Capítulo V. La vida en las fronteras de la política. Las preferencias políticas de la militancia homosexual en España.- Capítulo VI. Preservativos, derechos civiles y la búsqueda de reconocimiento.- Capítulo VII. Conclusiones.- Bibliografía.- Apéndice 1. Lista de entrevistados.- Apéndice 2. Listado de documentos.- Apéndice 3. Información sobre fuentes.

martes, 13 de junio de 2017

#hemeroteca #libros #franquismo | Los tecnócratas de Franco: cuando el capitalismo se disfrazó de nacionalcatolicismo

Imagen: El Diario / Lino Camprubí
Los tecnócratas de Franco: cuando el capitalismo se disfrazó de nacionalcatolicismo.
El libro ‘Los ingenieros de Franco’ trata la historia política del franquismo a través de la ciencia y la tecnología en la España nacionalcatólica. La obra del historiador Lino Camprubí descifra la "construcción" de "un país capitalista" desde la autarquía y bajo la sombra del Opus Dei.
Juan Miguel Baquero | El Diario, 2017-06-13
http://www.eldiario.es/andalucia/lacajanegra/libros/franquistas-industrializaron-Espana-Reyes-Catolicos_0_644986094.html

¿Qué investigaba y creaba el franquismo? ¿Y para qué? Son preguntas que resuelve el libro ‘Los ingenieros de Franco’ (Crítica) del historiador sevillano Lino Camprubí. Una "historia política" de la dictadura a través de la ciencia y la tecnología. Con una sorpresa: el "discurso nacionalcatólico" como base para construir "un país capitalista" bajo la sombra del Opus Dei.

"Los franquistas industrializaron España vestidos de Reyes Católicos", dibuja el autor. Usaron una tecnocracia vestida de tradición. Franco, como pez en el agua, entre ingenieros y curas, desarrollo e iglesias. Un escenario óptimo para "entender qué suponen 40 años de régimen en la construcción de un Estado", refiere Camprubí.

El objetivo principal de ‘Los ingenieros de Franco’ "no es escribir una historia de la ciencia y la tecnología bajo el franquismo, que también, sino tratar de entender su papel en la construcción del nuevo régimen". El desarrollo "a través de los proyectos de redención" de un país que sale roto de la guerra civil.

El estudio, con el subtítulo ‘Ciencia, catolicismo y guerra fría en el Estado franquista’, busca ofrecer un panorama novedoso "de los años difíciles de la autarquía". Un tiempo en el que la investigación científica y técnica es, no una simple herramienta del poder, sino "un elemento constituyente que dotó de contenido" al régimen de Franco.

La fundación del CSIC por el Opus Dei
‘Los ingenieros de Franco’ "está pensado para provocar esa reacción". La sorpresa, dice, ante el influjo nacionalcatólico en la ciencia y la tecnología de la España franquista. Lino Camprubí ejerce como investigador en el Instituto Max Planck de Berlín (Alemania), una de las instituciones científicas más prestigiosas del mundo.

Y fruto de su investigación, aparece el análisis de la fundación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) con "personas del Opus Dei muy ligadas a su líder", Escrivá de Balaguer. Es una clave: familias, intereses, el esqueleto formal del régimen. Cada capítulo, asegura Lino Camprubí, "transforma la visión" sobre temas y momentos fundamentales del franquismo: de la autarquía a la industrialización, nacionalcatolicismo y totalitarismo, pactos con Estados Unidos, el paso del carbón al petróleo, sindicatos verticales o la soberanía de Gibraltar.

Un apartado concreto recoge la colonización faraónica de la marisma sevillana y el despliegue tecnológico (que también humano) usado en lo que hoy es el mayor arrozal de España. O la descolonización del Sáhara, nunca completada por el interés en los fosfatos de Marruecos ("tiene el 75% de la producción mundial", subraya) y con el "beneplácito de EEUU" como "aliado" marroquí. De ahí la huida española, la Marcha Verde, y la expulsión saharaui.

‘Los ingenieros de Franco’ ha sido publicado en inglés por la Massachusetts Institute of Technology (MIT) y aparece ahora en una edición en castellano. El "resultado final" del libro "es de una gran claridad expositiva sin merma de rigor", resume el historiador Antonio Miguel Bernal, Premio Nacional de Historia, catedrático de Historia e Instituciones Económicas de la Universidad de Sevilla.

Una obra "accesible a cualquier lector" cuya "tesis principal es cómo un grupo de ingenieros fueron artífices principales de las transformaciones políticas de aquellos años", sostiene Bernal. El volumen abre ahí "una de las grandes interrogantes" que son al tiempo "sorpresas": el manto nacionalcatólico cubriendo ciencia y tecnología. Un "estudio transversal" que se ha topado, como añadido, con el "problema de acceso a los archivos" recurrente en tantos estudios e investigaciones.

domingo, 30 de abril de 2017

#hemeroteca #libros #franquismo | Los ingenieros de Franco

Imagen: Faro de Vigo / Francisco Franco en una inauguración en 1958
Los ingenieros de Franco.
Una firma gallega de hormigón fue la primera en lograr un sello de calidad en 1960 que el dictador pretendía implantar en Europa.
Elena Ocampo | Faro de Vigo, 2017-04-30
http://www.farodevigo.es/sociedad/2017/04/30/ingenieros-franco/1670112.html

"Sin contar la investigación científico-técnica no se puede llegar a entender la configuración del Estado durante el franquismo", asegura el historiador Lino Camprubí. "Mi tesis principal es que determinados grupos de ingenieros y científicos fueron participantes activos en las transformaciones políticas y económicas", asegura el investigador en "Los ingenieros de Franco".

Semillas híbridas de arroz o viguetas de hormigón pretensado, carbón y uranio enriquecido, mapas de corrientes y mareas... Son algunos de los avances científicos que muestran "un retrato del franquismo apegado a las transformaciones materiales, inevitablemente ensambladas a las estructuras sociales e ideológicas", según el historiador Lino Camprubí, investigador en el Instituto Max Planck de Historia de la Ciencia, en Berlín, que acaba de publicar un libro sobre ciencia, catolicismo y guerra fría en el Estado franquista.

Habla de los pantanos de Franco, de los pactos hispano-norteamericanos y Gibraltar, del Parque de Doñana o del conflicto del Sáhara Occidental, pero también vincula la historia de los avances constructivos con Galicia, a través de la empresa "Viguetas García".

En 1959 el Instituto de la Construcción y del Cemento -hoy Instituto de Ciencias de la Construcción Eduardo Torroja-, uno de mejor financiados del CSIC, inició un programa de estandarización de viguetas de hormigón pretensado. Se trataba de una apuesta por la modernización de la construcción y por la industrialización de la economía española.

El programa, Punto Azul, consistía en un sello de calidad que certificaría que las piezas estaban prefabricadas de acuerdo a las normas creadas por Torroja y su equipo. En 1960, la fabrica gallega, ubicada en Ourense de "Viguetas García" fue la primera en recibir este sello. Este paso aparentemente modesto revestía una importancia mayor, dado que la norma se trasladaría a Europa. Torroja era el presidente de la Asociación Internacional de Hormigón Pretensado, así que "Viguetas García" sería la primera piedra de una integración tecnológica europea que precedería a la económica y a la política. El proyecto finalmente fracasó.

"Torroja presentó Punto Azul en 1959, como servicio para certificar los elementos fabricados en serie que habían seguido la norma. En abril de 1960 se aprobaron los estatutos de Punto Azul, la Oficina de la Propiedad Industrial aprobó el logotipo y en mayo se publicitó a los fabricantes de viguetas. Pronto, las viguetas de un fabricante de Ourense quedaron adornadas con el primer sello azul". Pero, pese a todos estos esfuerzos, no sobrevivió el invierno.

Camprubí argumenta en su libro que "el nacionalismo tecnológico se convirtió en una herramienta legitimadora que aglutinó a grupos de intereses muy diversos y permitió a la dictadura sobrevivir a lo largo de los años a pesar de -o, más bien, gracias a- sus contactos crecientes con las democracias occidentales". Es más, el desarrollo técnico fue uno de los pilares de esos contactos internacionales y una fuente de intercambios y alianzas.

"La asociación común entre ciencia y democracia ha llevado a importantes historiadores a dar por supuesto que la situación política del franquismo era incompatible con la ciencia y la tecnología. Pero muchos de los científicos e ingenieros que se quedaron en España y mantuvieron sus puestos se beneficiaron ampliamente de las nuevas oportunidades ofrecidas por la situación excepcional. Algunos pasaron a ocupar los puestos abandonados por profesores e investigadores exiliados o caídos en desgracia. Pero las ventajas iban más allá de las carreras personales", explica.

#hemeroteca #libros #franquismo | Lino Camprubí: "No se puede entender el Opus Dei sin los científicos del CSIC"

Imagen: El Español / Franco y el obispo de Urgell inauguran una central del Noguera Ribagorzana, 1953
"No se puede entender el Opus Dei sin los científicos del CSIC".
Lino Camprubí se adentra en la ciencia y la tecnología durante el franquismo, donde no todo fue lo que parece.
Antonio Villarreal | El Español, 2017-04-30


Durante 40 años del siglo XX, en España no se votó, no se pudieron decir muchas cosas ni hacer muchas cosas. Los escritores tuvieron que decir, como hizo Cernuda, no que estaban hartos de Franco, sino que estar cansado tiene plumas, "plumas que desde luego nunca vuelan, mas balbucean igual que loro". ¿Qué ocurrió con los científicos en todos esos años, se podía hacer ciencia en el franquismo? A esa tesis ha dedicado el investigador Lino Camprubí su libro ‘Los ingenieros de Franco’ (Crítica).

Camprubí recuerda en el libro una discusión de 1969 entre su abuelo, Gustavo Bueno, filósofo ateo fallecido el verano pasado, y el paleontólogo católico Miguel Crusafont. Es un ejemplo de que aquellas cuatro décadas no fueron un páramo de ciencia con ínfulas patrióticas, sino que hubo una cierta tensión y, sobre todo, que los científicos e ingenieros tuvieron un papel fundamental en el desarrollo económico, político e ideológico del franquismo.

Una de las intenciones de su libro es combatir esa leyenda negra de que la investigación en el franquismo fue para todos un "tiempo de silencio", como sugiere la novela de Luis Martín-Santos.


Los motivos son varios pero por ejemplo, uno de los científicos de los que hablo en el libro se llama José Antonio Valverde y era biólogo, estudió en Sevilla casi toda su vida e hizo su labor en Doñana. Las memorias de Valverde, de 2003, son muy interesantes y en algún lugar se refiere a la historiografía de ese periodo, y claro, él reflexiona que decir que no hubo investigación científica en el franquismo colocaba a los que estaban haciendo ciencia en ese periodo en una especie de limbo.

¿Y cree que ha encontrado la respuesta?


En conversaciones encontré que había una insistencia en decir que no podía haber ciencia durante el franquismo y al mismo tiempo estaba la necesidad de reconocer que sí la había. La pregunta que yo me hacía era doble: ¿Por qué se ha dicho que no hay? ¿Qué tipo de investigación había? Y creo que la respuesta es común: se ha dicho que no hay porque la investigación que había hoy en día no se considera científica, porque al hacerla había que entonar un canto a la patria y otro a la Virgen María. No es lo que hoy en día entendemos por ciencia, pero lo interesante es entender cómo podía haber investigación científica en manos de gente de la época, que tenía una ideología nacional-católica más o menos presente.

Pensamos en la construcción de la presa Hoover como parte de la historia de la ingeniería, pero los pantanos extremeños o las hidroeléctricas de Franco en Galicia tienen connotaciones más folclóricas que tecnológicas, ingenieriles o ecológicas. ¿Por qué ocurre esto?

Tiene un poco que ver con la Transición y el modo que hemos tenido las generaciones posteriores de entender el modelo anterior. Cada vez más se tiende a decir que antes de la democracia no había nada y que fue con la Constitución cuando la cosa empezó a tirar. Pero todos los historiadores serios están de acuerdo en que eso no se entiende así.

Por ejemplo, solía hablar con un ecologista de Sevilla que en los años setenta era un activista contra la energía nuclear, y sin embargo, hablando con él en 2010 me decía que la investigación nuclear en España era una mierda pinchada en un palo. Vamos a ver, si estabas en los setenta contra la nuclear, ¿cómo me dices ahora que en el franquismo no había investigación nuclear? En el año 74, España era el mayor cliente de Estados Unidos de energía nuclear y uranio enriquecido.

Creo recordar que la central de Zorita, inaugurada en 1968, sí que estaba construida en gran medida por los EEUU, con un reactor Westinghouse listo para meter el combustible y darle al botón.

Sí y no. Es verdad que la central nos la dieron llave en mano, pero cada contrato con ellos equivalía a muchos otros subcontratos con empresas de tecnología española, se calcula que unas 2000 empresas por central. Es decir, el reactor sí, pero luego había un montonazo de cosas relacionadas con hacer funcionar aquello de verdad y al final, aumentar la autonomía y consolidar el capitalismo en España, que al final era lo que quería Estados Unidos.

Es curioso que la crítica de su conocido fuese hacia la energía nuclear y no hacia la propia dictadura.


Lo que yo creo que ha pasado en parte es que, la izquierda española después de la Transición se hizo capitalista. Ya lo era de antes, pero había grupos que decían "Franco es malo precisamente por industrializarse", desde un punto de vista marxista lo que supuso el franquismo es una acumulación forzosa del capital, la crítica entonces era "mirad, Franco está preparando el país para los capitalistas".

Una parte de su libro se dedica a los vínculos entre José María Escrivá de Balaguer y el nacimiento del CSIC, esos lazos entre investigación y religión.

No niego que hubiera una gran represión del franquismo sobre los científicos, en particular sobre instituciones anteriores como la Junta de Ampliación de Estudios, pero aparte de eso hay que ver lo que se fue haciendo, de lo contrario no se puede entender cómo pudo sobrevivir sin ciencia un estado moderno durante 40 años. Una de las cosas que se hizo fue el CSIC, cuyo objetivo no era sólo la investigación, sino la investigación para la independencia económica de España.

Eso lo dirigió gente como José María Albareda, que era el secretario general, que estaba muy vinculada al Opus Dei. Algún historiador ha dicho que el Opus Dei influenció a la ciencia española en el franquismo, y sí, pero a la vez se puede decir que el CSIC influyó al Opus Dei. ¿Por qué? Porque en 1939 el Opus Dei no era nada, eran los siete amigos de esa fotografía y poco más. Además, los de la foto influyeron mucho en Escrivá de Balaguer y su objetivo, que era como el de Ramiro de Maeztu y otros: hacer un catolicismo compatible con el capitalismo. El vínculo nacionalcatólico y el económico es lo que hace que la investigación científico-técnica reciba una especial atención en algunos sectores estratégicos.

¿Es comparable la situación de la ciencia durante esos años con la de la cultura, es decir, grandes figuras exiliadas y brillando mientras aquí había que agachar la cabeza y apechugar?

Sí, pero es también el reflejo de cómo miramos a las cosas, incluso hoy en día. Entre el 47 y el 49 estuvieron en España Heisenberg y otros científicos nucleares alemanes, y aquí había gente importante como Eduardo Torroja. Eso sí, no ganaron premios Nobel como Severo Ochoa, que aunque ejercía fuera tenía muchos vínculos con España. Lo que digo en el libro es que el papel de la ciencia en España no puede medirse sólo con baremos científicos, número de premios Nobel o publicaciones, sino que es interesante verlo en relación con los problemas reales de aquella época, tanto políticos como de fronteras, soberanía energética, de Gibraltar o del Sáhara.

Su abuelo, Gustavo Bueno, fue uno de esos focos de raciocinio y diálogo en años difíciles para el cientificismo, ¿fue una inspiración para este libro?
Ha sido una fuente de inspiración en muchos sentidos, uno de ellos fue no entender el Estado sólo como política en el sentido de relación entre gobernantes y gobernados, sino como manejo del territorio y manejo de las fronteras. Otro fue el de mirar a la ciencia no sólo como grandes teorías o descubrimientos, sino como prácticas materiales en el laboratorio. Y luego ya en cosas más concretas. Lo de Crusafont fue una de las últimas conversaciones que tuve el verano pasado con él, me contó toda la historia con pelos y señales. Luego recibí de un amigo de Barcelona la carta del archivo de Crusafont, y pude comprobar que todo era tal y como me lo había contado. Gustavo Bueno le recriminaba a Crusafont utilizar la providencia, porque decía que él no usaba ese término como científico sino como católico. La verdad es que, leyéndolo hoy, se expresaban con bastante libertad, más de lo que cabría suponer en esos años. Él decía siempre que el límite de la libertad de expresión era no mencionar a Franco: "Mientras tú no digas que Franco es un inútil, todo lo demás lo puedes decir".

miércoles, 12 de abril de 2017

#hemeroteca #libros #franquismo | La foto de los fundadores del Opus que oculta una lectura inesperada del franquismo

Imagen: El Confidencial / Los fundadores del Opus en Andorra, 1937-12-03
La foto de los fundadores del Opus que oculta una lectura inesperada del franquismo.
El investigador analiza las claves de su ensayo sobre el poder de ingenieros y científicos en el Estado franquista. La larga sombra de la tecnocracia y la obra pública.
Carlos Prieto | El Confidencial, 2017-04-12
http://www.elconfidencial.com/cultura/2017-04-12/los-ingenieros-de-franco_1365365/

3 de diciembre de 1937, iglesia de Andorra la Vella, Escrivá de Balaguer posa con sus colaboradores tras cruzar los Pirineos huyendo del rojerío y de la Guerra Civil. El mito fundacional del Opus Dei hecho fotografía. Si los que estuvieron con Fidel en Sierra Maestra pasaron a la historia de su organización, los que estuvieron con Escrivá en los Pirineos tres cuartos de lo mismo… En la foto que ilustra este artículo vemos a siete jóvenes junto al líder del Opus, entre ellos Miguel Fisac, arquitecto célebre en ciernes, y José María Albareda, futuro creador del Consejo Superior de Investigaciones Cientificas (CSIC), organización cuya retroalimentación económica con el Opus será clave para la expansión del credo de Escrivá: el sueldo de Fisac como arquitecto estrella del CSIC irá a parar a la Obra...

Seis de los siete miembros de este grupo de fundadores del Opus -jóvenes profesionales de clase media (ingenieros, arquitectos, matemáticos, químicos, médicos, profesores)- ocuparán puestos técnicos de relevancia estratégica en los primeros años del Estado franquista. ¿Quién dijo que el franquismo como régimen tecnocrático liderado por miembros del Opus Dei no empezó hasta 1959 con el desarrollismo y el 'milagro' económico sesentero? He aquí uno de los lugares comunes históricos que pone en duda el investigador Lino Camprubí en ‘Los ingenieros de Franco’, ensayo sobre el poder de la ciencia en el franquismo de la autarquía y más allá, de los ingenieros que planificaron la reconstrucción del país a la ‘pantanomanía’ del Caudillo. O cómo el franquismo se empoderó a golpe de obra pública.

Pregunta. ¿Qué papel jugaron las obras públicas en la construcción del relato del primer franquismo?

Respuesta. La cuestión del relato es importante, porque la propaganda franquista resaltaba cualquier avance científico y tecnológico como logro político. Pero en el libro trato de ir más allá: ¿qué papel jugaron los objetos producidos en laboratorios y los propios científicos en la construcción del régimen: su estructura, su funcionamiento, su ideología, sus fronteras, sus recursos y su metabolismo?

La tesis fuerte es que no se puede entender el franquismo sin atender al papel de las ciencias y las tecnologías en la transformación del territorio y las relaciones internacionales. Las ciencias y las tecnologías son constitutivas de nuestro mundo cotidiano, y su historia cambió radicalmente aspectos clave de la vida política y económica del franquismo. Cada capítulo del libro transforma nuestra visión de un tema o momento fundamental del franquismo: autarquía, industrialización, nacionalcatolicismo, totalitarismo, sindicatos verticales, integración europea, pactos con Estados Unidos, carbón y petróleo, energía nuclear, ecologismo, descolonización del Sáhara y soberanía de Gibraltar. No creo que sea presuntuoso decir que los resultados son sorprendentes, ¡porque yo soy el primer sorprendido!

P. Hay quien que describe la política económica del primer franquismo con un término: ingenierismo. ¿Qué es el ingenierismo?

R. Fue un término acuñado con mucho acierto por historiadores de la economía que se dieron cuenta de que en la época de la autarquía los ingenieros tenían más peso que los economistas a la hora de definir la política económica, primando la producción sobre lo que llamaban racionalidad económica (eficiencia y competitividad). Pero estos historiadores eran en su mayoría economistas, y además lo eran en una época en la que tras la caída de la URSS el neoliberalismo se tomaba como paradigma de la “racionalidad económica”. Sin embargo, tras la crisis económica es más difícil engañarse: no hay economía sin política, la economía es siempre economía política y la “racionalidad” depende de factores extraeconómicos como la guerra o los conflictos entre el campo y la ciudad. Ningún Estado se ha industrializado a base de libre mercado, sino expropiando, explotando y acumulando.

Con esto no quiero defender las políticas autarquías ni negar que supusieron un importante desgaste, pero quiero entender el proceso en el contexto político y militar de sus protagonistas, sin tratar de imponerles nuestras ideas contemporáneas de racionalidad. Trato de redefinir el ingenierismo no por lo que no era sino por lo que era. Y descubro que era tan heterogéneo que el término no se puede usar sin apellidos.

P. Términos como “ingenierismo” podrían llevarnos a pensar en un régimen tecnocrático sin ideología. ¿Estaba limpio de ideología el ingenierismo?

R. ¡Ni mucho menos! Igual que no hay una única racionalidad económica, tampoco había una única “racionalidad técnica”. Los ingenieros estaban divididos en cuerpos con formación y aspiraciones diferentes, y defendían proyectos para la transformación de la economía política española que eran incompatibles entre sí. Por ejemplo las luchas entre el Instituto Nacional de Industria y el Ministerio de Agricultura eran políticas en el sentido de que planteaban visiones distintas para el futuro del país.

Pero sí compartían una visión del nacionalcatolicismo que aunaba un autoritarismo y el rechazo del parlamentarismo con la confianza de que la investigación llevaría a la independencia económica de España y por tanto a la independencia política, que permitiría solucionar la “cuestión social” manteniendo a raya a obreros y campesinos. Incluso los llamados tecnócratas de 1957 compartían esta postura decididamente política.

P. Respecto a la fotografía de los fundadores del Opus: su análisis deja tocado un arquetipo histórico sobre el régimen. ¿Qué significado tiene esta foto? ¿Permite volver a relatar el primer franquismo?

R. Esta foto se tomó en Andorra en 1937, después de que el grupo cruzara los Pirineos huyendo de Madrid y para unirse al Bando Nacional por San Sebastián. De pie en el centro está Escrivá de Balaguer, que había fundado la Obra pocos años antes. Sus acompañantes eran prácticamente todo lo que el Opus tenía en aquel momento. Eran pocos, pero eran jóvenes y prometedores científicos y profesionales que pronto alcanzarían posiciones de inmenso poder para rediseñar las estructuras de investigación científica del nuevo régimen: el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)

Estos jóvenes, y no el Espíritu Santo, inspiraron la nueva edición de 'Camino', y el crecimiento del Opus se financió con los ingresos producidos por la colaboración en la construcción de los edificios del CSIC entre su Secretario General (el químico Jose María Albareda, en la esquina inferior derecha de la foto) y el arquitecto Miguel Fisac (sentado a la izquierda de Albareda). La retroalimentación CSIC-OPUS y otras parecidas dieron como resultado un catolicismo abiertamente capitalista e industrializador y el traspaso del estilo funcionalista de los laboratorios a los edificios de las iglesias nuevas. No es que la ciencia y la tecnología fueran nacional-católicas, es que los científicos y los ingenieros transformaron el nacionalcatolicismo. Este argumento recoge el del historiador Alfonso Botti sobre nacionalcatolicismo e industrialización y le da una nueva dimensión más concreta y específica para este período.

P. “Queda inaugurado este pantano”. He aquí una frase hito folclórico del franquismo. ¿Cuál es su significado político profundo?

R. Uno de los motes de Franco era “Paco el Rana”, porque iba saltando de pantano en pantano para inaugurarlo. En pocas décadas se construyeron más de 350 presas. Pero es evidente que los proyectos no se le ocurrían al Jefe del Estado, detrás había ingenieros, algunos de los cuales se dedicaron a implantar planes que se habían desarrollado en tiempos de Primo de Rivera y que se continuaron durante la Segunda República, y otros que, en cambio, diseñaron nuevos saltos para generar hidroelectricidad. La competencia por el uso del agua era feroz. Los pantanos de Franco son un buen ejemplo de la importancia de los ingenieros de Franco, que no eran los ingenieros que tenía Franco, sino los ingenieros que construyeron a Franco y la imagen que tenemos de él.

P. ¿Cuál era el peso político real de estos ingenieros y científicos?

R. No quiero insinuar que fueran el único grupo determinante, había muchas familias políticas. Lo que llamamos “franquismo” fue en realidad un período muy heterogéneo y cambiante. Pero es impresionante encontrarlos no sólo diseñando políticas industriales, sino ejerciendo de diplomáticos con pactos secretos para comerciar con uranio o llevando el peso de las negociaciones para el futuro de la soberanía del Sáhara en términos de reservas mundiales de fosfatos.

Uno de los capítulos se centra en Gibraltar y su importancia geoestratégica en la era de los submarinos nucleares. ¡Los oceanógrafos españoles colaboraban con la OTAN aunque España no era miembro! De modo muy similar, la presencia de ingenieros en comisiones de estandarización europeas fueron un modo de integración tecnológica que hizo posible la integración política posterior.

En términos generales, ingenieros y científicos fueron parte activa y determinante del régimen franquista y su evolución. Creo que ésta es una tesis que la mayoría de los historiadores de la ciencia y la tecnología en España han asumido y que mi trabajo ha contribuido modestamente a ello, ya que algunas de estas inquietudes quedaron recogidas en mi anterior libro: 'Engineers and the Making of the Francoist Regime' (Cambridge, Mass/The MIT Press, 2014). Mi esperanza es que los historiadores generalistas la tengan en cuenta, porque creo sinceramente que estamos obviando una parte integrante de este periodo.

viernes, 7 de abril de 2017

#hemeroteca #libros #franquismo | Los ingenieros de Franco: un libro describe la relación entre el Opus Dei y el CSIC

Imagen: Vozpópuli / Francisco Franco
Los ingenieros de Franco: un libro describe la relación entre el Opus Dei y el CSIC.
Un libro pretende arrojar luz sobre el papel de la investigación científico-técnica durante el régimen franquista.
Karina Sainz Borgo | Vozpópuli, 2017-04-07
http://www.vozpopuli.com/cultura/ingenieros-Franco-Opus-Dei-CSIC_0_1014799226.html

Durante la inauguración del pantano del Ebro, en 1952, Franco pronunció un discurso en el que aseguraba: "Nos dolía España por su sequedad, por su miseria, por las necesidades de nuestros pueblos y nuestras aldeas, y todo ese dolor de España se redime con estas obras hidráulicas nacionales". El dictador fue más allá y habló del poder de la tecnología sobre el paisaje para hacer a España libre, independiente, autónoma (para ‘dolerla’ mejor, podría pensar cualquiera). Quince años después de aquel discurso, la empresa International Minerals and Chemilchals trataba de persuadir al gobierno español de firmar un contrato para la explotación de los fosfatos del Sáhara Occidental. En plena guerra fría, el campo de los fertilizantes era de primer interés para las grandes potencias. España no podría mantenerse al margen. Y no lo hizo.

¿Qué papel tuvieron los ingenieros y científicos en la construcción del franquismo? ¿Qué relaciones existieron entre investigadores y técnicos con el proyecto ideológico del régimen? ¿Quién ideó los pantanos? ¿Hubo una relación entre el Opus Dei y el CSIC? Un libro pretende arrojar luz sobre el papel de la investigación científico-técnica durante ese período. Se trata de 'Los ingenieros de Franco. Ciencia, catolicismo y guerra fría en el Estado franquista', publicado por Crítica, y escrito por Lino Camprubí, investigador español en el Instituto Max Planck de Historia de la Ciencia, en Berlín. En las páginas de este libro Camprubí asegura que sin tener en cuenta la investigación científico-técnica no se puede llegar a entender la configuración del Estado durante el franquismo, un proceso esencial para "la España del final del siglo pasado y principios del presente".

La tesis principal de las páginas de este libro es que "determinados grupos de ingenieros y científicos fueron participantes activos en las transformaciones políticas y económicas de aquellos años". El nacionalismo tecnológico se convirtió –afirma el autor- en una herramienta legitimadora que aglutinó a grupos de intereses muy diversos y permitió a la dictadura sobrevivir a lo largo de los años a pesar de (o, más bien, gracias a) sus contactos crecientes con las democracias occidentales. "Es más, el desarrollo técnico fue uno de los pilares de esos contactos internacionales y una fuente de intercambios y alianzas por encima de desavenencias políticas", afirma Camprubí.

Para ilustrar esa relación, Camprubí comenta y documenta proyectos como las semillas híbridas de arroz o las viguetas de hormigón pretensado; del carbón y el uranio enriquecido; el interés de Franco por la creación de una bomba atómica; las relaciones del catolicismo y la investigación; la explotación natural como fuente económica. Todos ellos, elementos que componen “un retrato del franquismo apegado a las transformaciones materiales, inevitablemente ensambladas a las estructuras sociales e ideológicas”. Muchos y muy variados temas ocupan estas páginas: Opus Dei y el nacional-catolicismo; los sindicatos verticales y de los pantanos de Franco; los pactos hispano-norteamericanos y Gibraltar; el Parque de Doñana y el WWF o el conflicto del Sáhara Occidental en ocasión de la explotación que hicieron los americanos de los fosfatos de esa zona.

Según el autor, tanto el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) como el Opus Dei crecieron simultánea e interdependientemente, alimentándose mutuamente a través de una densa red de amistades, contactos, ideas y edificios. "No es que el Opus influenciase al CSIC sino que el CSIC marcó el contenido y desarrollo del Opus. Dicho más rigurosamente para evitar falsas dicotomías: la gestación y desarrollo del CSIC y el Opus Dei puede entenderse como una co-evolución". Esta perspectiva, perseguida a través de la historia arquitectónica de laboratorios, iglesias y poblados de colonización (de Madrid a Badajoz), dice Camprubí, permite indagar en un aspecto del franquismo prácticamente inexplorado: "las conexiones internas de la ideología nacional-católica con la industrialización y la investigación científica", asegura.

El razonamiento del Opus Dei "sobre la promesa de perfección cristiana en la vida profesional y el matrimonio" iba de la mano con las aspiraciones nacionalistas para la reforma de España. La asociación del catolicismo a profesiones liberales y a la transformación de España no fue exclusiva del Opus Dei, plantea el autor, sino que pasó a una concepción mucho más amplia, hasta convertirse en una de las piezas centrales del nacionalcatolicismo. Camprubí aporta en estas páginas los planos de muchos proyectos donde religión e investigación se sujetan. "En estos años se construyeron iglesias en edificios destinados previamente a laboratorios, laboratorios pertenecientes a la Iglesia e iglesias que funcionaban como laboratorios”. Eran, explica el autor, dos caras de una misma moneda. La construcción conjunta de laboratorios e iglesias señalaba la ligazón entre nacionalcatolicismo y tecnología como elementos de modernización y progreso.

El relato extendido sobre el franquismo y los llamados "tecnócratas" del Opus Dei indica que su peso político comienza en 1957. Camprubí niega el dato: asegura que fue mucho antes. Fueron ellos quienes dirigieron la modernización y "el milagro económico" al aplicar las recetas liberales en lo económico, sobre todo al recortar el gasto público y abrir la economía a las instituciones financieras y los mercados internacionales. Un ideal específico que tomó forma en la construcción de los pueblos nuevos, los planos urbanos e incluso el aspecto y ordenamiento público, del que formaron parte, por supuesto, más de 300 pantanos. "En la construcción de este ideal desempeñaron un papel inexcusable ingenieros, científicos y arquitectos que, junto con otras figuras poderosas del régimen, compartían el doble objetivo de preservar la identidad católica española y actualizar su economía política (…). Los ingenieros, científicos y arquitectos del franquismo transformaron no solamente la faz de España, sino los significados mismos de patriotismo y de la religiosidad nacionalcatólica".

martes, 4 de abril de 2017

#libros #franquismo | Los ingenieros de Franco : ciencia, catolicismo y Guerra Fría en el Estado franquista

Los ingenieros de Franco : ciencia, catolicismo y Guerra Fría en el Estado franquista / Lino Camprubí Bueno.
Barcelona : Editorial Crítica, 2017 [04-04]
320 p.
ISBN 9788416771752 / 21,90 €

/ ES / ENS
/ Ciencia / CSIC / Franquismo / Historia – Siglo XX / Iglesia católica / Opus Dei

El objetivo principal de este libro, nos dice el autor, «no es escribir una historia de la ciencia y la tecnología bajo el franquismo (que también), sino tratar de entender su papel en la constitución del nuevo régimen» a través de sus proyectos de redención de la España salida de la guerra civil. De este estudio surge un panorama distinto al habitual de los años difíciles de la autarquía: un panorama en que la investigación científica y técnica aparece, no como una simple herramienta del poder, sino como «un elemento constituyente que dotó de contenido al régimen».

viernes, 17 de febrero de 2017

#hemeroteca #vih | Reeducar el sistema inmunitario de personas con VIH ya es una realidad

Imagen: Público
Reeducar el sistema inmunitario de personas con VIH ya es una realidad.
Un equipo de investigadores del CSIC ha desarrollado un chip de alta sensibilidad que detecta el virus una semana después de que aparezca la infección, es decir, prácticamente en la mitad de tiempo que los dispositivos que hay en el mercado.
EFE | Público, 2017-02-17
http://www.publico.es/sociedad/reeducar-sistema-inmunitario-personas-vih.html

Un ensayo clínico de vacuna contra el VIH dirigido por el Instituto de Investigación del Sida IrsiCaixa ha conseguido por primera vez que el sistema inmunitario de 5 personas infectadas controle por sí solo el virus durante un periodo de hasta el momento 5, 13, 17, 20 y 27 semanas, respectivamente, sin tomar antirretrovirales.

El ensayo clínico de vacuna terapéutica contra el VIH ha logrado demostrar, por primera vez, que el sistema inmunitario de personas con VIH se puede reeducar en algunos casos para ayudarle a controlar el virus durante períodos largos de tiempo sin necesidad de tomar tratamiento antirretroviral. En concreto, cinco de los 13 participantes del ensayo que han parado la medicación (38,5 %) controlan el virus desde hace 5, 13, 17, 20 y 27 semanas, respectivamente.

El estudio, que continúa en marcha, se lleva a cabo en Barcelona con una vacuna desarrollada por investigadores de la Universidad de Oxford. Según ha explicado la investigadora del Irsicaixa Beatriz Mothe, cuando una persona interrumpe el tratamiento antirretroviral su nivel de virus en sangre experimenta habitualmente un rebote a lo largo de las cuatro primeras semanas después de dejar los fármacos.

En estos cinco pacientes han observado pequeños repuntes esporádicos de la carga viral, pero que han descendido al poco tiempo. "Es como si se hubiera conseguido por un lado debilitar al virus y por otro reforzar el sistema inmunitario de los pacientes", según Mothe, doctora de la Fundación Lucha contra el Sida y coordinadora del ensayo.

"Nunca se había conseguido que un número relevante de participantes en un ensayo se convirtiera en controladores virémicos después de una intervención terapéutica, ya sea una vacuna o cualquier otra inmunoterapia", ha añadido Mothe.

"Es un avance muy relevante porque demuestra que es posible. Ahora tenemos que lograr entender cómo podemos aumentar la eficacia de esta estrategia para que sea efectiva en todos los pacientes", ha dicho el médico y coinvestigador de la Fundación Lucha contra el Sida, José Moltó.

Los análisis corroboran la importancia de la detección precoz de la infección y sugieren que el inicio del tratamiento durante las primeras semanas puede contribuir al mantenimiento de una respuesta inmunitaria fuerte y funcional, favoreciendo potencialmente una mejor respuesta a la vacunación.

Un chip para detectar el virus en la mitad de tiempo
Un equipo de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha desarrollado un chip de alta sensibilidad que detecta el VIH una semana después de que aparezca la infección, es decir, prácticamente en la mitad de tiempo que los dispositivos que hay en el mercado. Los investigadores trabajan ahora para conseguir que el chip sirva también para la detección precoz del cáncer. De momento se ha probado (y demostrado) en dos tipos de cáncer: el colorrectal y el de próstata, pero no para la detección precoz, sino para tumores avanzados.

Desde el contagio hasta que aparecen los primeros anticuerpos detectables para el VIH en la sangre -la seroconversión- pasan unas cuatro semanas, a partir de ahí, comienzan los daños producidos por la enfermedad como el agotamiento irreversible de los linfocitos CD4 en el intestino, la replicación en el sistema nervioso central y la aparición de reservorios latentes de VIH.

Por eso, la detección temprana del sida es crucial para la salud del individuo. Cuanto antes comience la terapia antirretroviral mejor será la respuesta inmunológica y la recuperación del paciente.

Actualmente, los dispositivos que hay en el mercado detectan la infección unos 15 o 20 días después de la seroconversión. El dispositivo diseñado por los científicos del CSIC, detecta el VIH tipo 1 en la primera semana de infección y lleva a cabo el ensayo en menos de cinco horas, es decir, permite obtener resultado clínico el mismo día de la prueba.

"El chip es una gran combinación de nanotecnología y microtecnología que detecta cualquier biomolécula del torrente sanguíneo con mucha sensibilidad. Es capaz de encontrar una aguja en un pajar", ha dicho el autor principal del trabajo, Javier Tamayo, investigador del Instituto de Microelectrónica de Madrid (CNM-CSIC).

Además está hecho con un tipo de tecnología accesible, lo que permitiría su producción a gran escala y bajo coste. "Esto unido a su simplicidad lo convierten en un buen candidato para ser usado en países en vías de desarrollo", según la coautora del estudio Priscila Kosaka (CNM-CSIC).

martes, 7 de febrero de 2017

#hemeroteca #mujeres #ciencia | Ninguna mujer dirige un organismo público de investigación en España

Imagen: El País / Emilio Lora Tamayo (3d), presidente del CSIC con expresidentes
Ninguna mujer dirige un organismo público de investigación en España.
En las universidades públicas españolas solo había una rectora y el 79% de los catedráticos eran hombres, según el informe 'Científicas en Cifras 2015'.
Daniel Mediavilla | El País, 2017-02-07
http://elpais.com/elpais/2017/02/07/ciencia/1486484589_183321.html

Los puestos de la máxima responsabilidad en las instituciones científicas españolas siguen ocupados casi totalmente por hombres. Ese es uno de los datos que recoge el informe ‘Científicas en Cifras 2015’ presentado hoy en Madrid por la secretaria de Estado de I+D+i, Carmen Vela. Los siete Organismos Públicos de Investigación (OPI), entre los que se encuentran el CSIC (el mayor organismo de investigación español) o el Instituto de Salud Carlos III (encargado de gestionar la investigación estatal en salud), están liderados por hombres. En las universidades públicas, todas menos una, la Universidad de Granada, con Pilar Aranda, estaban presididas por rectores cuando se elaboró el informe (ahora son tres). El porcentaje mejora en el caso de las privadas donde 15 de las 21 instituciones que enviaron información tienen una mujer a la cabeza. En la proporción de catedráticos, también la privada es más igualitaria, con un 43% de puestos femeninos frente al 21% de la pública. Esta última cifra se encuentra en la media europea.

Entre los datos del informe que muestran un avance de la igualdad, Vela ha destacado que el número de mujeres que obtienen el doctorado en España, el primer paso para iniciar una carrera académica, se iguala al de los hombres. Para casi todas las disciplinas, el porcentaje por sexos ronda el 50%.

En cifras más generales, el porcentaje de investigadoras se mantiene más o menos estable desde 2009 con un 39% del total, por encima del 33% de la media europea. Carmen Vela considera que este estancamiento se puede deber “a que las circunstancias de los últimos años no han sido ideales” en lo que se refiere a contratación. Durante varios años, la tasa de reposición de los funcionarios que se dedican a la ciencia se congeló y, según Vela, “para que haya más mujeres es necesario que haya un mayor número de plazas”. La presencia femenina, que supera el 40% en universidades y centros públicos de investigación, es inferior en el sector industrial, donde se queda en el 31%.

La secretaria de Estado ha hecho hincapié en la necesidad de prestar atención a la composición de los comités que seleccionan al personal o conceden las ayudas, para evitar sesgos sexistas. Para medir el funcionamiento actual del sistema, en el informe se ha estudiado la tasa de éxito de hombres y mujeres en las convocatorias para contratar personal y en la concesión de ayudas a proyectos de I+D. En el primer apartado, el 52% de las solicitudes las presentaron mujeres, que consiguieron el 51% de las concesiones. En proyectos, ellas presentaron el 42% de las solicitudes y recibieron el 40% de las concesiones. En ambos casos, la tasa de éxito masculina era ligeramente superior a la femenina.

jueves, 30 de junio de 2016

#articulos #mujeres #ciencia | Piedad de la Cierva: una sorprendente trayectoria profesional durante la segunda república y el franquismo

Piedad de la Cierva: una sorprendente trayectoria profesional durante la segunda república y el franquismo / Inmaculada Alva Rodríguez.
En: Arbor (ISNN 0210-1963), v. 192, n. 779 (2016-06)
/ ES / Artículos / RE / Open Access
/ Historia - Siglo XX / Mujeres – Historia / Mujeres en el franquismo / Mujeres en la ciencia / Piedad de la Cierva / Segunda República
TEXTO COMPLETO | CSIC
http://arbor.revistas.csic.es/index.php/arbor/article/viewArticle/2126

Piedad de la Cierva obtuvo la licenciatura de Ciencias por la Universidad de Valencia en 1932. Ese mismo año se trasladó a Madrid para realizar su tesis doctoral en el prestigioso Instituto Rockefeller. Dos años más tarde le fue concedida una beca de ampliación de estudios en el Niels Böehr de Copenhague para profundizar en materias relacionadas con la radioactividad. Después de la guerra civil pudo continuar con su investigación científica trabajando en temas de los que fue pionera como el vidrio óptico o la fabricación de ladrillos refractarios. El objetivo de este trabajo es dar visibilidad al trabajo desarrollado por esta pionera reconstruyendo su biografía intelectual a través de lo que ella recoge en sus memorias y los escasos datos que nos proporcionan la bibliografía relacionada. A través de su labor científica quedarán de manifiesto las dificultades que encontró y los apoyos que le facilitaron desenvolverse en un mundo entonces preferentemente masculino.

sábado, 25 de julio de 2015

#hemeroteca #historia | La ciencia que desmanteló Franco

Imagen: El País / Investigaciones Agronómicas, 1954
La ciencia que desmanteló Franco
Un libro repasa la destrucción de la investigación científica en España tras la Guerra Civil
Manuel Ansede | El País, 2015-07-25
http://elpais.com/elpais/2015/07/24/ciencia/1437736052_945031.html

“Al carro de la cultura española le falta la rueda de la ciencia”, sentenció Santiago Ramón y Cajal, único científico 100% español que ha ganado un premio Nobel. El investigador recibió el galardón en 1906 por descubrir las neuronas del cerebro y un año después predicó con el ejemplo y se transformó en el carretero del país: se puso al frente de la nueva Junta para Ampliación de Estudios (JAE), una institución que pagaba a los mejores científicos españoles estancias en las grandes universidades europeas y americanas.

La JAE contribuyó al florecimiento de la Edad de Plata de las letras y las ciencias en España durante el primer tercio del siglo XX. Hasta el físico Albert Einstein aceptó dirigir una cátedra extraordinaria en la Universidad Central de Madrid en 1933. Pero el golpe de Estado de 1936 y la Guerra Civil barrieron este progreso. El 8 de diciembre de 1937, el general Francisco Franco disolvió la JAE y creó otra institución para colocar la “vida doctoral bajo los auspicios de la Inmaculada Concepción de María”.

El libro "Enseñanza, ciencia e ideología en España (1890-1950)", editado por la Diputación de Sevilla y Vitela Gestión Cultural, repasa ahora el desmantelamiento de la ciencia en España ejecutado por la dictadura franquista. “A los que estudiamos en la Universidad española entre finales de los sesenta y principio de los setenta nos hacían creer que antes de 1940 la ciencia estaba atrasada y fue casi inexistente, que todo lo que se estaba haciendo entonces provenía del actual régimen, el cual había puesto los medios materiales y las personas adecuadas para que la ciencia española progresara y saliera del atraso en que se encontraba en la década de 1930. Pero nada más lejos de la realidad”, reflexiona el historiador Manuel Castillo, catedrático emérito de Historia de la Ciencia en la Universidad de Sevilla y coautor del libro.

Castillo recuerda que José Ibáñez Martín, ministro de Educación entre 1939 y 1951, asumió la decisión de “recristianizar la sociedad”. La represión vació la universidad. De los 580 catedráticos que había, 20 fueron asesinados, 150 expulsados y 195 se exiliaron, señala Castillo. “La Iglesia supervisó o participó en cada una de estas denuncias”, afirma.

Uno de los primeros en huir fue el físico Blas Cabrera, un experto en magnetismo que había sido elegido miembro de la Academia de Ciencias de París en sustitución del fallecido Svante August Arrhenius, premio Nobel de Química. “A México llegaron medio millar de médicos e investigadores de ciencias biomédicas”, prosigue Castillo. También escaparon grandes figuras de las ciencias naturales, como Ignacio Bolívar, sucesor de Ramón y Cajal al frente de la JAE en 1934, y Odón de Buen, pionero de la oceanografía en España y un divulgador de la ciencia cuyos libros fueron prohibidos por el papa León XIII por defender las teorías de Darwin.

Las matemáticas españolas perdieron a Luis Santaló, uno de los padres de la Geometría Integral, que se exilió en Argentina y continuó investigando en la Universidad de Buenos Aires. En 1983, con 72 años, recibió el premio Príncipe de Asturias de investigación científica. La química también se resintió. Antonio García Banús, catedrático de Química Orgánica en la Universidad de Barcelona, se exilió en Colombia y allí creó la Escuela de Química en la Universidad de los Andes, en Bogotá. Enrique Moles, autoridad mundial en la determinación de los pesos atómicos, también fue depurado, como firmante del manifiesto “Contra la barbarie fascista” publicado tras el bombardeo aéreo de Madrid.

Son solo algunos de los ejemplos que aparecen en "Enseñanza, ciencia e ideología en España (1890-1950)", cuyo segundo autor es Juan Luis Rubio, profesor de Historia de la Educación en la Universidad de Sevilla. El Decreto del 8 de noviembre de 1936, dictado por Franco en Salamanca, había ganado. Era una orden de eliminar “las ideologías e instituciones disolventes, cuyos apóstoles han sido los principales factores de la trágica situación a que fue llevada nuestra Patria”.

Sobre las cenizas de la JAE, y bajo la batuta de José María Albareda, miembro del Opus Dei más tarde ordenado sacerdote, se creó en 1939 el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Albareda propuso en un primer momento que se denominase Nacional en lugar de Superior, pero en cualquier caso el CSIC nació para intentar “la restauración de la clásica y cristiana unidad de las ciencias destruida en el siglo XVIII”, según la ley que lo creó el 24 de noviembre de 1939.

Aquel texto criticaba la supuesta “pobreza y paralización” de la ciencia en España durante el primer tercio del siglo XX. Franco decretaba el olvido de la JAE, una falta de memoria que se repitió de manera sorprendente en 2014, en el 75 aniversario del CSIC, cuando el organismo pasó de puntillas por su pasado de exilios y depuraciones en los actos de celebración. El actual presidente del CSIC es Emilio Lora-Tamayo, hijo de Manuel Lora-Tamayo, ministro de Educación con Franco y también presidente del CSIC, entre 1967 y 1971.

Con la llegada de la dictadura, “El origen de las especies” de Charles Darwin se convirtió en una obra totalmente prohibida. El ministro Ibáñez Martín incluyó pasajes del Génesis bíblico en algunos libros de Ciencias Naturales. La investigación de la evolución humana, que había empezado a despuntar gracias a la JAE, fue sustituida por Adán y Eva. La paleontología “se retrotraía hasta el Cuarto Concilio de Letrán”, organizado por el papa Inocencio III en el año 1215, según Castillo.

“Hay que reconocer que en esto el franquismo fue pionero: se adelantó decenas de años a la corriente creacionista tan en boga hoy en algunas universidades norteamericanas que afinan la inventiva para introducir sus teorías como avaladas por la ciencia”, ironiza el catedrático emérito.

“La falta de libertad de pensamiento y de expresión durante casi 40 años taró al país y lo convirtió en uno de los más subdesarrollados del continente en ciencia y en cultura general”, sentencia Castillo. El Auditorio de la Residencia de Estudiantes, una de las joyas de la JAE en Madrid y sede de importantes conferencias científicas internacionales, fue demolido parcialmente y se convirtió en una iglesia. “Si de las basílicas romanas surgieron las primitivas iglesias cristianas, por qué de un teatro o cine, en donde se pensaba ir ensuciando y envenenando, con achaques de cultura y de arte, a la juventud española, no puede surgir un oratorio, una pequeña iglesia para que sea el Espíritu Santo el verdadero orientador de esta nueva juventud de España”, escribió tras la Guerra Civil su arquitecto, Miguel Fisac, por entonces miembro del Opus Dei.

DOCUMENTACIÓN
El CSIC se olvida de su herencia franquista

Se celebra el 75 aniversario de la creación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Los actos pasan "de puntillas" por el exilio y la depuración de científicos por el régimen de Franco.
Nuño Domínguez | El País, 2014-11-24
http://elpais.com/elpais/2014/11/24/ciencia/1416857980_556372.html
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Y TAMBIÉN…
El "corazón" de la Residencia de Estudiantes

Un profesor encuentra la antigua biblioteca de la institución en la Universidad. La institución trata de recuperar parte de la biblioteca anterior a la dictadura, 2.300 libros hallados y catalogados por un catedrático en la Complutense.
Patricia Ortega Dolz | El País, 2011-03-29
http://elpais.com/diario/2011/03/29/madrid/1301397854_850215.html