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sábado, 22 de junio de 2019

#hemeroteca #lgtbi #orgullo #stonewall | 50 años de Stonewall, los disturbios que iniciaron la revolución gay

Imagen: El Independiente
50 años de Stonewall, los disturbios que iniciaron la revolución gay.
El mundo entero recuerda cada año esta reyerta en el marco de la celebración del Día Internacional del orgullo LGTBI.
Carolina Álvarez Albalá | El Independiente, 2019-06-22
https://www.elindependiente.com/tendencias/historia/2019/06/22/50-anos-stonewall-disturbios-revolucion-gay/

Sylvia Rivera tiene 18 años. Está bailando en una discoteca con sus amigas, cuando unos policías irrumpen en el lugar. Obligan a los asistentes a mostrar su documentación, y, cuando le llega el turno a Sylvia, el agente le pregunta si es hombre o mujer. Ella lo tiene claro. Se siente molesta e intenta agredir al agente. Ella y el resto de sus amigas son arrestadas por no llevar tres prendas de ropa de hombre acorde a su identificación, algo que dicta la ley. Esto fue la chispa que inició los disturbios de Stonewall, una revolución que lucha contra los prejuicios, leyes, gobiernos, partidos políticos y religiones.

El Stonewall Inn había sido un restaurante y club nocturno que frecuentaban personas heterosexuales durante la década de los cincuenta. Sin embargo, el local fue adquirido en 1966 por tres miembros de la Mafia que lo reabrieron como un bar gay, una práctica muy común. Los socios de este nuevo negocio decidieron reabrirlo como un “club de bebidas” privado, lo que les eximía de la prohibición de servir alcohol sin licencia. Aun así, el apodado “Tony el Gordo”, gestor principal del local, pagaba alrededor de 2.000 dólares en sobornos semanales al Sexto Recinto de la Policía de Nueva York.

Una vez inaugurado el local, sus asistentes podían refrescarse con una bebida –normalmente adulterada con agua- servida por una drag queen llamada Maggie Jiggs. Dejando la barra a un lado, el principal lugar de reunión de los asistentes era la pista de baile, iluminada con luces oscuras. Aunque pueda sorprender a más de uno, la iluminación jugaba un papel principal, puesto que “en el caso de que llegara inesperadamente la policía o un hombre sospechoso con ropas de secreta, unos focos alumbraban instantáneamente la zona de baile, indicando a todo el mundo que dejara de bailar o se los llevarían”, tal y como detalla en ‘Stonewall: El Origen de una revuelta’ el historiador estadounidense Martin Duberman.

Las personas que frecuentaban el Stonewall eran transexuales, travestis, negros y jóvenes que se dedicaban al trabajo sexual. Su gran mayoría eran adolescentes a los que su familia había echado de casa debido a su condición. Estos miembros del colectivo solían acampar en un parque emplazado frente al Stonewall. Sin embargo, había figuras como Bob Kohler, que sería más tarde un referente en el Frente de Liberación Gay, que solía ayudar a mujeres trans y afroamericanas. Según Loren González, Secretario de Organización de la Federación Española de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales, las mujeres trans y racializadas eran el “grupo más vulnerable”.

Sylvia Rivera tenía 18 años cuando se iniciaron los famosos disturbios de Stonewall. De ascendencia portorriqueña y venezolana se convertiría posteriormente en una de las activistas más reconocidas del colectivo trans. Esta adolescente había abandonado su vida de trabajadora sexual para convertirse en reponedora, lo que para ella era “un buen trabajo con un buen jefe que le permitía llevar maquillaje si así se sentía bien”, apunta Martin Duberman. Pese a su reticencia, Sylvia acudió a la fiesta en el Stonewall de su amiga Marsha P. Johnson la madrugada del sábado 28 de junio de 1969.

La Policía irrumpió en el local de forma inesperada, pidiendo a los clientes que formaran una fila y sacaran su documentación. Parecía una redada basada en el patrón habitual, por lo que solo serían arrestados quienes fueran sin documentación. Uno de los policías se acercó a Sylvia y le preguntó si era hombre o mujer. Ella, molesta, casi agrede al agente, pero el novio de esta la detuvo. Sin embargo, un policía se la llevó a la fuerza hasta la puerta del local. Otras mujeres fueron arrestadas por no llevar el mínimo de tres prendas de su “género” por ley.

La acción policial sorprendió a la administración del Stonewall, que normalmente recibía un aviso de la policía a la que sobornaba en caso de redada. Pero, en esta ocasión, la redada estaba protagonizada por federales. La Oficina de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego (BATF por sus siglas en inglés) había averiguado que las botellas de alcohol que utilizaban en el club carecían de sellos federales, y “al poner bajo vigilancia al Stonewall, la BAFT había descubierto la alianza corrupta del bar con la comisaría del Distrito Sexto”, según puntualiza Martín Duberman.

Y empezaron a devolver los golpes
Algunos de los clientes que estaban siendo registrados en esta redada profirieron abucheos hacia la policía al ver que detenían a gente a remolque y las llevaban a la furgoneta. Cuando ese grupo de clientes se convirtió en una muchedumbre considerable a su retaguardia, los policías comenzaron a golpear a diestro y siniestro. Esta situación sorprendió a los agentes, ya que el colectivo LGTBI estaba respondiendo a la represión policial burlándose de ellos y arrojándoles al cuerpo lo primero que cogían. Tal y como apunta el estudioso del cine y escritor español, Alberto Mira: “Estaban acostumbrados a que la gente se callara, pero estos devolvían los golpes. Gente gay, trans y latina respondió a algo a lo que normalmente no se respondía”.

Como resultado de esta reyerta que se alargó hasta altas horas de la madrugada, cuatro agentes acabaron heridos y una treintena de personas ingresó en los calabozos de la comisaría del Distrito Sexto, de las cuales, siete eran empleados del Stonewall. Los detenidos tenían cargos que iban desde persecución por resistirse al arresto hasta la desobediencia.

Al día siguiente, los antidisturbios estaban colocados en línea a lo largo de la Christopher Street desde el Stonewall. Las trans que protagonizaron la velada anterior comenzaron a entonar una canción y a alzar sus piernas, a lo que los antidisturbios respondieron lanzando sus porras sobre las costillas. Sin embargo, a diferencia de la noche anterior, el gentío había crecido considerablemente y era más difícil de controlar. Aun así, “los policías venían determinados desde el principio a sofocar la rebelión, a aporrear cabezas y romper huesos”, apunta Duberman.

La tranquilidad inundó la ciudad de Nueva York las dos noches siguientes, en gran parte debido a la lluvia. El colectivo aprovechó estos momentos para organizarse, para “hablar, reflexionar o hacer estrategia”, señala Loren González. Después de este tiempo de relativa calma, llegó la noche del miércoles, momento en que tuvieron lugar una serie de sucesos que recordaban a lo ocurrido durante el pasado fin de semana: se prendió fuego a contenedores y se lanzaron botellas a los agentes.

La del miércoles fue la última noche de disturbios, pero cuando llegó la manifestación frente al Independence Hall solo dos días después, el cambio resultaba evidente. Se palpaba algo distinto. De entre las setenta y cinco personas que se manifestaban, surgieron dos mujeres que comenzaron a caminar juntas de la mano, esto significó que “los acontecimientos de Stonewall habían tenido su efecto”, indica Duberman. Aun así, Frank Kameny, el que fuera organizador de la manifestación, hizo que ambas soltaran sus manos.

Lo ocurrido en las calles de Nueva York en 1969 ha pasado a la historia por diversos motivos: la ubicación, las calles estrechas de la ciudad que favorecían a los manifestantes y la movilización de personas queer. Ya había habido disturbios antes, pero lo más representativo de estos es que, a día de hoy, se siguen rememorando en el marco de la celebración del Día Internacional del Orgullo LGTBI. Tal y como apunta Alberto Mira, “Stonewall es un momento crítico, es muy importante porque, desde entonces, el colectivo sale a la calle porque tiene algo que celebrar. Antes se hacía todo en secreto”.

Cincuenta años después, personas como Sylvia tienen que seguir respondiendo a preguntas sobre su género.

martes, 4 de junio de 2019

#books #lgtbi #stonewall | Stonewall: The Definitive Story of the LGBTQ Rights Uprising that Changed America

Stonewall : The Definitive Story of the LGBTQ Rights Uprising that Changed America / Martin Duberman.
New York : Plume, 2019 [06-04] / revised edition.
432 p.
ISBN 9780593083987

/ EN / ENS
/ Activismo / Derechos / Estados Unidos / LGTBI / Liberación sexual / Memoria histórica / Nueva York / Stonewall Inn

The definitive account of the Stonewall Riots, the first gay rights march, and the LGBTQ activists at the center of the movement. On June 28, 1969, the Stonewall Inn, a gay bar in New York's Greenwich Village, was raided by police. But instead of responding with the typical compliance the NYPD expected, patrons and a growing crowd decided to fight back. The five days of rioting that ensued changed forever the face of gay and lesbian life. In ‘Stonewall’, renowned historian and activist Martin Duberman tells the full story of this pivotal moment in history. With riveting narrative skill, he re-creates those revolutionary, sweltering nights in vivid detail through the lives of six people who were drawn into the struggle for LGBTQ rights. Their stories combine to form an unforgettable portrait of the repression that led up to the riots, which culminates when they triumphantly participate in the first gay rights march of 1970, the roots of today's pride marches. Fifty years after the riots, ‘Stonewall’ remains a rare work that evokes with a human touch an event in history that still profoundly affects life today.

lunes, 9 de abril de 2018

#libros #liberacionsexual #lgtbi | Stonewall : el origen de una revuelta

Stonewall : el origen de una revuelta / Martin Duberman.
Madrid : Imperdible, 2018 [04-09].
426 p.
ISBN 9788469798928 / 13 €

/ ES / EN* / ENS
/ 0628-LIB / Activismo / Historia – Siglo XX / LGBTI / Liberación sexual / Población racializada / Queer / Stonewall Inn / Testimonios / Trans

La madrugada del 28 de junio de 1969 cambió la vida de las seis protagonistas de este libro, pero también cambió la de quienes hemos nacido años después en un mundo influenciado por sus ecos, y en especial la de quienes en este nuevo contexto hemos querido seguir luchando por el largo camino que todavía nos queda, tomando el testigo de aquella Revuelta de Stonewall que a día de hoy, 50 años después, sigue siendo referencial.

“El primer Orgullo Gay fue una revuelta” dice con toda razón una camiseta, queriéndonos recordar que los primeros orgullos no eran el capitalismo rosa y la apología del estado de las cosas que son ahora, sino que quienes acudían arriesgaban su integridad física, y también en muchos casos su vida social. Pero Stonewall no fueron sólo los cinco días de movilizaciones frente a la puerta del bar tras aquella fallida redada policial. Fueron décadas de intensa y disputada lucha a favor del deseo homosexual en EEUU y Europa central. Fue el trabajo de calle de los colectivos. Fue quienes resistían y sobrevivían diariamente en una sociedad que las rechazaba por ser además pobres, trans y/o no blancas.

Y fue no dejar que todo se quedara en una revuelta: la organización de nuevos colectivos y de nuevas formas de lucha que conllevaron algunas mejorías para algunas, problemas similares para otras y un nuevo marco de lucha que a día de hoy con algunos cambios, prosigue.

Con este trabajo también queremos terminar con el “mito de Stonewall” que nos llega como una revuelta de tipos gais cis blancos jóvenes, “socialmente” guapos y “liberados”. Es decir, contada por sus principales beneficiarios. Las trans racializadas lo dieron todo junto a las chaperas callejeras y a las bollos de todo tipo, y no faltó la presencia de maricas que luchaban ocultas en grupos anarquistas, autónomos, antibelicistas, comunistas o de liberación racial, deseosas de luchar también por aquello que las interpelaba más directamente. Ante todo demostrar el potencial de lucha y de revuelta que tenemos quienes estamos a la sombra del cisheteropatriarcado. La experiencia de Stonewall desató un fuego que luego muchos quisieron apagar, pero que fue, es y será difícil de extinguir por completo. Confiamos en que la edición de este libro en castellano sea una chispa más que lo avive.

Martin Duberman (New York, 1930), historiador y dramaturgo gay de ascendencia judía, es el autor de unos treinta libros, siendo sus más conocidos éste y ‘Cures: a Gay Man Odyssey’ (1991). Se graduó con honores en la Universidad de Yale en 1952, y se doctoró por Harvard en 1957. Tras una etapa de profesor en Yale, en 1968 firmó un conocido manifiesto en contra la Guerra de Vietnam, y fue encarcelado por participar en una sentada frente al Senado. Tras la Revuelta de Stonewall participó en la fundación de grandes organizaciones como ‘Lambda Legal Defense Fund’ (1971) o ‘National Gay Task Force’ (1973). Así conoció personalmente a buena parte de las personas que aparecen en el libro, con quienes compartió manifestaciones, colectivos, debates, ilusiones y férreas amistades.

En los noventa viró su activismo hacia lo queer, participando en recopilaciones de textos de colectivos de base, y en la fundación de ‘Queers for Economic Justice’, de tintes antirracistas y libertarios. A día de hoy sigue incidiendo en la necesidad de una comunidad LGTBQ politizada y combativa, que se preocupe por incluir a su parte más excluida (adolescentes, trabajadoras sexuales, identidades trans, gente seropositiva…) y que se aproxime a aliarse con otros movimientos sociales de cariz radical.

Sus investigaciones le han valido infinidad de reconocimientos por parte de instituciones y colectivos LGTBQ, destacando el título de Doctor en Humanidades por la Universidad de Columbia en 2017. Actualmente es profesor emérito de Historia en el Instituto Lehman y en el Centro de Graduados del CUNY (Campus de la Universidad de New York), y fundador y director del Centro de Estudios de Gais y Lesbianas en el CUNY. En la actualidad sigue investigando, escribiendo y publicando.