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viernes, 29 de noviembre de 2019

#hemeroteca #lgtbi #activismo | Bolivia hoy: "No se dejen engañar. Son días que lo escupen todo"

Imagen: Página12 / Nación Marica en Bolivia
Bolivia hoy: "No se dejen engañar. Son días que lo escupen todo".
En Bolivia se están abriendo las puertas a la ultra derecha conservadora declara a SOY Edgar Solís Guzmán. Cholo, pobre, quechua y maricón. Hijo de madre chola y padre minero, poeta y militante. Miembro del Movimiento Maricas Bolivia y co-conductor del programa radial Nación Marica.
Leonardo Gudiño | Página12, 2019-11-29
https://www.pagina12.com.ar/233545-bolivia-hoy-no-se-dejen-enganar-son-dias-que-lo-escupen-todo

Edgar Soliz Guzmán vive en La Paz, la ciudad encendida, en el país del fuego, en la nación tomada por el fascismo. “Yo no represento a nadie, así como el Movimiento Maricas Bolivia tampoco representa al activismo oficial LGBTI de Bolivia”. Son días que escupen de todo. La represión, las barricadas, las muertes y el desconcierto de época. ¿Cómo organizar la resistencia cuando la persecución es por marica y también por indígena?

P. ¿Cuál es tu posición frente a la actual coyuntura socio-política de Bolivia?

R. Es muy difícil en este momento tomar una posición. Las que estamos viviendo en carne, en corporalidad en Bolivia sobre todo en La Paz, en El Alto, hay que entender cómo hemos llegado a esto. Nosotras en el programa de radio Nación Marica siempre hemos sido críticas con cualquier ejercicio de poder. Entonces creo que hay que entender este proceso, cómo es que llegamos a este momento tan de crisis, tan conflictivo en el país. Para mí era muy difícil tomar una posición; de repente tú planteabas el golpe de Estado e inmediatamente te polarizaban, inmediatamente se te señalaba como masista. Para nosotras era importante tomar una posición crítica contra esta guerra por el poder. Yo no lo voy a llamar, pero sí condeno enérgicamente las primeras medidas de la proclamada Janine Áñez, este es un gobierno de transición ultra conservador, es un gobierno racista, es un gobierno provida, es un gobierno homo lesbo transfóbico. No lo voy a llamar Golpe de Estado pero tampoco le voy a llamar ejercicio democrático del país. Está en peligro la libertad de expresión, las libertades, la libertad para el ejercicio democrático del país de cualquier cosa. Sectores que vienen de la izquierda del MAS lo están visibilizando como un Golpe de Estado, y nosotras nos sumamos a esos sectores porque somos empáticas, porque creemos que no debemos callarnos, no debemos dejar de visibilizar o de denunciar la violación a los Derechos Humanos.

P. Y también acuerdan en que se acelere el proceso de pacificación.

R. Sí, yo te hablo de que todas nos merecemos entrar en un proceso de pacificación lo más antes posible pero tampoco somos tan ingenuas. En Bolivia se están abriendo las puertas a la ultra derecha conservadora. Es repudiable y totalmente peligroso desde cualquier punto de vista. El discurso y la imagen simbólica con la que esta gente toma el poder es con el discurso de devolverle la biblia al palacio, de sacar la Pachamama del palacio. Y Janine Añaez forma parte de esta comitiva de ultra derecha.

P. En ese sentido, para las identidades LGBTI hay garantías constitucionales y legales que se conquistaron en los trece últimos años.

R. Constitucionalmente sí, con todas las leyes ganadas, con toda la normativa generada en el país, a nivel municipal, departamental y nacional que reconoce a las personas con diversa orientación sexual e identidad de género. En Bolivia tenemos un artículo 14 inciso II, trabajado en Asamblea Constituyente que reconoce la orientación sexual, la identidad de género. Está la Ley 045 que sanciona todo tipo de discriminación entre ellas por orientación sexual e identidad de género. Todas estas leyes han sido ganadas por los y las activistas LGBTI que han estado en ese proceso y en esos contextos históricos en el país. Tampoco ha sido una concesión gratuita del Estado, del gobierno. Han sido las activistas, las maricas, las lenchas que se han metido en la Asamblea Constituyente para discutir, para plantear todas las normas ganadas. Como la mismo Ley 807 de Identidad de Género con toda la parte coja que tiene es una ley necesaria para el ejercicio ciudadano pero aún así no resuelve la transfobia en Bolivia.

P. Esta irrupción de la derecha fascista viene a disputar también esas conquistas.

R. Ellos no pueden tocar esas leyes, no pueden tocar esa normativa porque tendrían que hacer otra Asamblea Constituyente para cambiarlas. A eso, si se quiere, "lo tenemos garantizado" así entre comillas. Hay una normativa hecha en Bolivia producto de la lucha de las y los activistas, por supuesto en negociación con el gobierno que en su momento han dado paso a las leyes, hay que reconocerlo. Lo que sí siento, a pesar de que este es un gobierno de transición, es que hay riesgo de los temas pendientes que estaban en el tema LGBTI: el acuerdo de vivir en familia, que es la figura que se quiere plantear en Bolivia, igual a la del matrimonio igualitario en otros países; una ley específica contra crímenes de homo lesbo transfóbico que no existe en Bolivia, porque la Ley 045 es muy ambigua para este tipo de cosas; el tema de la adopción también. Actualmente está en peligro la libertad de expresión, la libertad sexual de todas las personas en Bolivia.

P. ¿Cómo interpela esta situación de represión extrema a las identidades LGBTI de Bolivia?

R. Es importante en este momento, así sea un gobierno de transición, generar una suerte de emergencia, una suerte de resistencia. Desde los lugares de enunciación es importante visibilizarnos, politizarnos. También tener voz propia, que cada una hable por sí misma. Este conflicto nos ha demostrado que ningún LGBTI de clase media acomodada va a renunciar a sus privilegios de clase. Yo veía en redes sociales a muchas personas del activismo LGBTI de clase media acomodada que han estado en las movilizaciones, cívicas, antes de la renuncia de Evo Morales, que estaban aplaudiendo precisamente la presencia y la salida de las Fuerzas Armadas de las calles para resguardar a sus zonas y para resguardarse ellos y a ellas. A mí me pareció eso incongruente con un activismo en Derechos Humanos. Por otro lado, maricas, que yo las conozco, han estado en las movilizaciones de la ciudad del Alto, llegaron de las provincias, de los sectores indígenas periféricos, llegaron hasta la ciudad de La Paz. Entonces, el movimiento LGBTI, si acaso hay un movimiento LGBTI, está desmovilizado. Precisamente porque hay gente que está apertrechada ahí arriba, viendo y aplaudiendo que las Fuerzas Armadas están en las calles, y por otro lado hay maricas, indígenas, en la ciudad del Alto, de sectores empobrecidos, que están marchando y se están movilizando, y hacen ondear también sus banderas LGBTI ahí donde la consigna en un primer momento era por el agravio a la Whipala. Desde este lugar creo que es importante visibilizarnos, politizarnos, enunciarnos. Decir que somos indígenas. Que no solamente somos maricones, también venimos de sectores muy empobrecidos.

P. Se percibe una fragmentación del movimiento LGBTI de Bolivia.

R. Estamos desmovilizadas y por supuesto que estamos fragmentadas. Esta polarización del ejercicio político, la guerra por el poder nos ha llevado a eso. Pienso en una militancia LGBTI con una impronta indígena, y la verdad que son pocas. Son personas que podemos contarlas con los dedos. No hay una cohesión, hay una fragmentación. En este momento hay una fragmentación del gran movimiento LGBTI, y son voces muy específicas las que están activando resistencia, pero sumadas a la movilización indígena. No tengo una respuesta en cómo cohesionar algo. Aunque sí considero que tenemos que replantear la figura de nuestros aliados y aliadas: las organizaciones que están en la militancia indígena; las activistas, compañeras trans, maricas, lesbianas que se reconocen individualmente como quechuas, aymaras; las compañeras que tenemos en el Oriente que son de tierras indígenas. Existe también una suerte de red latinoamericana que va desenmarcándose del activismo oficial LGBTI y va generando sus propias formas de reconocimiento de sus identidades indígenas. Tuvimos acercamiento en Chile con mucha gente mapuche, marica, feminista, lo mismo con Argentina, Perú. Necesitamos organizarnos porque no solo es homofobia, es racismo y clasismo.

martes, 12 de febrero de 2019

#hemeroteca #lgtbi #poblacionindigena | Nación Marica: radio indígena, LGTBI y transgresora

Imagen: El Diario / Roberto Condori y Edgar Soliz en la perfor con aguayos
Nación Marica: radio indígena, LGTBI y transgresora.
En el Día de la Radio, hablamos con uno de los directores de 'Nación Marica', un espacio que se ha convertido en una herramienta para el activismo LGTBI en Bolivia. "Queríamos contar nuestra realidad en primera persona, porque cuando los medios hablaban de nosotros, era desde el sensacionalismo y la criminalización", explica Roberto Condori. Reivindican lo "marica" frente a lo "gay", que asocian con personas blancas y denuncian la doble discriminación contra indígenas y homosexuales.
Icíar Gutiérrez | El Diario, 2019-02-12
https://www.eldiario.es/desalambre/Nacion-Marica-discriminacion-LGTBI-Bolivia_0_867213410.html

Tres, dos, uno... en el aire. "Estás escuchando ‘Nación Marica’, por la 97.0 FM. Tengo que saludar a todos los gays, los mamasitos, las lesbianas, marimachas, tracas, travestis, transexuales...". Edgar Soliz, locutor indígena y homosexual, arranca cada jueves con estas palabras el programa de radio ‘Nación Marica’, un espacio que se ha convertido en el altavoz del activismo LGTBI más transgresor en Bolivia.

Para su compañero Roberto Condori, ponerse ante los micrófonos para denunciar la discriminación contra la población LGTBI fue su forma de salir del armario. "Hasta que empezamos el programa, nadie sabía que era marica. Cuando lo lanzamos fue muy mediático. Nos hicieron entrevistas, salimos en fotos... así salí del clóset [armario]", recuerda entre risas en una conversación con eldiario_es.

Era 2010. Cansados de que hablaran por ellos, acababan de poner en marcha el programa ‘Soy marica, ¿y qué?’. "Queríamos tomar la palabra en primera persona y contar nuestra realidad para que los medios tradicionales no hablaran por nosotros. Porque cuando lo hacían, era desde una perspectiva sensacionalista y criminalizadora", sostiene Condori desde La Paz. Eligieron la radio porque, según explica, les permite producir un programa con pocos recursos y amplificar su mensaje, ya que sigue teniendo "mucha presencia" en la sociedad boliviana.

"Abordamos temas que los medios no tocaban, tampoco la institucionalidad LGTB. En ese momento, por ejemplo, solo trabajaban en la prevención del VIH. Nosotros queríamos hablar de otros temas que también nos influyen, como el acoso escolar por homofobia, del que no se hablaba, o de que te nieguen alquilar una habitación por ser maricón", prosigue. También, explica, se han dedicado a derribar estereotipos o cuestionar la discriminación a las personas homosexuales dentro de instituciones como la Iglesia o el Ejército. "Por ejemplo, entrevistamos a un cura marica, con toda la discreción posible. El programa se tituló 'Habemus marica: confesiones de un cura maricón", relata.

Tres años después, comenzaron ‘Nación Marica’, que desde entonces emiten cada semana en directo desde la ciudad de El Alto, cercana a la capital, y se puede escuchar en todo el departamento de La Paz. Ahora, explica, cuentan con un estilo "más periodístico" que en su anterior programa, basado sobre todo en testimonios.

Soliz y Condori traen cada jueves entrevistas, música, reportajes y una pequeña sección llamada 'El closetario', con cartas que reciben desde las redes sociales en las que sus oyentes relatan cómo contaron a su entorno que eran homosexuales. "Para una persona joven es tan importante y tan difícil, que no nos podemos olvidar". El programa, de una hora de duración, comienza con un editorial, 'La loca opinión'. "Opinamos sobre temas fuera del 'gueto homosexual'. Como maricas también podemos hablar de economía, de política... no solo del VIH, la discriminación o la homofobia", subraya Condori.

"Queremos quitar la carga negativa a la palabra marica"
Así, en todo momento, el activista rechaza sentirse representado por el término 'gay', que asocia a la población homosexual blanca y adinerada. "Nos planteamos como maricas. Habitamos el insulto para quitarle esa carga peyorativa e instalar el debate frente a lo gay como estereotipo, además de quitárselo a los homófobos para insultarlos", asegura.

Por esta razón, además de salir al aire con su programa, integra junto Soliz el colectivo 'Maricas Bolivia' frente al activismo LGBT más tradicional. "Muchos compañeros están en lo ‘gay friendly’, en los desfiles, en la bandera del arco iris... que a nosotros no nos representa. Somos amigos, pero no somos parte del mismo movimiento", matiza.

Condori, indígena aimara, insiste en que no solo se enfrentan en su día a día a la homofobia, también se chocan con el racismo. "Más que maricas somos indígenas porque nuestra estética se lee así". El comunicador, de 33 años, nació en el seno de una familia humilde en una zona a las afueras de La Paz a la que llegaron sus abuelos desde una comunidad rural para trabajar como jornaleros. Aunque estudió comunicación social, actualmente está en paro y trabaja de lo que va saliendo para poder seguir adelante con el programa.

"Nosotros hemos vivido siempre en la ciudad, lo que no significa que sea un paraíso. Reconocernos como indígenas ha sido un proceso muy largo. Pasa un tiempo y ya no solo eres marica sino indígena, pobre, desempleado, no perteneces a un sector privilegiado. No te discriminan solo por marica. El racismo es muy fuerte, especialmente con gente que viene del área rural, la que es morena, a pesar de que somos mayoría", recalca. Según el censo de 2001, un 62% de la población de autoidentificaba como indígena en Bolivia, uno de los países con mayor proporción y diversidad de pueblos originarios de América Latina. El porcentaje cayó al 41% en el censo elaborado en 2012.

En Grindr hay racismo contra homosexuales indígenas
"Un ejemplo cotidiano de racismo contra los homosexuales indígenas nos lo encontramos en la app para ligar Grindr", indica Condori. "Ves perfiles y todos son blancos. Muchos se han blanqueado su foto real porque quieren entrar en ese espacio. En la descripción, hay quien escribe: 'No gente de El Alto -que es mayoritariamente indígena- porque no se baña' o 'No gente morena, solo gente blanca'. Son expresiones racistas. A una marica, siendo indígena y marica, no le dejan entrar, solo blanqueándose. Los parámetros del cuerpo deseado son occidentales: delgado, alto, mejor si eres rubio y mucho mejor si tienes plata".

El programa de radio ha sido también su herramienta para denunciar esta doble discriminación. "Hemos hecho programas sobre mujeres lesbianas y trans que se reconocen como indígenas. También hay que cuestionar la homofobia dentro las comunidades. Hemos entrevistado a varias autoridades indígenas sobre qué harían si identificaran a un maricón y muchas nos dijeron que los echarían, porque se ve como parte del capitalismo que llega de las ciudades. Hay una negación sistemática de las comunidades hacia lo marica y lo lésbico, es como si no existiéramos dentro", asevera el periodista.

"Muchos compañeros plantean que la homofobia la trajo la colonización, pero tampoco sabemos cómo era antes. Tenemos que conocerla, describirla y debatirla sin la presencia de personas blancas. Es decir, entre indígenas homosexuales y heterosexuales. Todos hemos vivido los mismos mecanismos racistas, creo que ese sería un punto de partida", opina.

En siete años de andadura, han conquistado a muchos oyentes y han recibido varios premios nacionales por su programa. Hace unos meses, fueron distinguidos con el premio Periodista Sin Riesgo que otorga la ONG Alianza por la Solidaridad a la defensa del derecho a decidir libremente en las interrupciones del embarazo por su reportaje Abortan todas ¿abortan las lesbianas?, en el que abordaban el debate sobre la despenalización desde "una mirada lésbica".

Su activismo también les ha puesto en el punto de mira de los sectores más homófobos de la sociedad, a pesar de que la ley boliviana prohíbe de forma explícita este tipo de discriminación. Un día, Soliz y Condori decidieron echarse a la calle para comprobar las reacciones de la gente cuando paseaban de la mano o se besaban en algunos de los lugares más concurridos de La Paz. Lo hicieron ataviados con coloridos aguayos, tela típica de la población indígena, usada sobre todo por mujeres. Entonces llegaron las amenazas y los insultos, los mismos a los que tratan de darles la vuelta.

"Nuestra foto actualmente circula en lugares donde no quisiéramos estar, nos utilizan para todo. Nos han dicho maricones, que nos van matar. También nos han llegado amenazas de muerte a nuestras cuentas personales. Nos decían que sabían donde hacemos el programa de radio o que cuando saliéramos nos iban a apuñalar. La homofobia está en estado latente y está buscando el momento para activarse con un candidato que diga que tenemos demasiados derechos, como pasa en Brasil. La gente no te golpea ni te increpa de frente, pero sí en las redes sociales", sostiene.

Tras un mes de descanso, ‘Nación Marica’ acaba de estrenar una nueva temporada desde los estudios de Radio Líder, a los que llegaron a través de una ONG tras llamar a la puerta de varios medios de comunicación que les denegaron el espacio. De momento, saben que continuarán hasta junio en las ondas. "La radio es pública y puede que haya cambios políticos, no sabemos si vamos a seguir. De lo que sí estamos seguros es de que vamos a continuar haciendo el programa e invadiendo estos espacios", sentencia Condori.