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miércoles, 3 de octubre de 2018

#hemeroteca #transexualidad #poblacionromani | Jenifer Escobedo: “Quiero que los chicos y chicas trans tengan los referentes que yo no tuve”

Imagen: Pikara / Jenifer Escobedo
“Quiero que los chicos y chicas trans tengan los referentes que yo no tuve”.
Jenifer Escobedo es una joven gitana de Córdoba que se ha convertido, literalmente, en un rostro conocido del colectivo trans andaluz: cuenta con un fotomural en blanco y negro en pleno Distrito Sur cordobés.
Paula del Pino | Pikara, 2018-10-03
http://www.pikaramagazine.com/2018/10/jenifer-escobedo/

Envuelta en una bandera romaní, con un espejo en una mano y un pintalabios en la otra, la figura de Jenifer Escobedo ocupa más de diez metros de altura de toda la fachada de un edificio en el Distrito Sur de Córdoba. El mural forma parte del proyecto 'Made in Barrio', que nace para dar visibilidad a las vivencias de jóvenes humildes que hayan hecho algo importante dentro de la comunidad. Jenifer no se considera activista y no cuenta con otras personas trans en su círculo más cercano, aunque en su grupo de amistades hay mujeres y hombres de diferentes orientaciones sexuales, tanto payas como gitanas. Aunque no por ser trans ha de tener una relación especial con el colectivo, ella acepta la etiqueta pero se considera ‘’mujer y punto’’.

— ¿Cómo surgió el proyecto 'Made in Barrio'?
— Pues se trata de una iniciativa que puso en marcha la delegación de Juventud y la Casa de la Juventud del Ayuntamiento de Córdoba. Básicamente consiste en murales, en los que se representa a personas del barrio que sean fuente de inspiración, chicas y chicos que tengan algo importante que decir. Se trataba de dar voz a personas anónimas que tuvieran historias que contar, como es mi caso al ser gitana y transexual; pertenezco a dos minorías muy castigadas por la sociedad. La verdad es que me llamaron para participar en el proyecto y acepté enseguida, sin pensármelo dos veces, me pareció una iniciativa estupenda. Sinceramente, a mí me hubiese encantado tener referentes cuando era pequeña y nunca los tuve, así que decidí hacerlo para que ahora lo que yo no tuve lo tengan otros, para que se visibilice y se normalice el colectivo transexual. Es importante tener personas en las que fijarte y que te sirvan de ejemplo.

— Me imagino entonces que formar parte de ello te supondría cierto reconocimiento, ¿te han ido saliendo otros trabajos a raíz del proyecto?
— Sí, a través del proyecto y la inauguración del fotomural empezaron a llamarme para hacer entrevistas y reportajes, a interesarse por mi caso y, de alguna manera, a visibilizarlo. También me ha servido como escaparate para darme a conocer; de hecho, ha habido diseñadores que me han llamado para que desfilase para ellos [Jenifer ha sido la primera mujer trans en desfilar en moda flamenca].

Aparte de los reportajes y desfiles, suelo colaborar con una asociación de mi barrio, 'Mujeres de hoy', en la que me dedico a entrevistar a otras mujeres. La verdad es que me van saliendo cosas muy interesantes.

— ¿Cuál es tu situación laboral? ¿Piensas dedicarte al mundo de la moda de forma profesional?
— Me van saliendo desfiles, reportajes de fotos, pero trabajo estable como tal no tengo. Yo estudié comercio y marketing, después hice un curso de ventas y ahora estoy haciendo otro curso de artes escénicas, que compagino con los desfiles. Quiero empezar a estudiar idiomas y aprender inglés de una vez. La moda me interesa mucho, pero mi verdadera vocación es ser actriz, me gusta mucho el mundo de la actuación.

— ¿Colaboras de forma activa con alguna asociación más?
— Ayudo a entidades y colectivos que me van llamando para dar charlas y hacer entrevistas, aunque no soy colaboradora fija de ninguna asociación en concreto. Nunca me han llamado de colegios o institutos, lo cual sería bastante interesante porque en el colegio es donde empieza todo, a cualquiera que sea diferente lo machacan y ahí la educación juega un papel muy importante.

— Totalmente, la educación es un arma muy poderosa…
— Si desde pequeños se nos enseñase qué es, por ejemplo, ser transexual, a mí todo me habría resultado mucho más fácil. Es necesario que se eduque en la diversidad sexual, para que luego cuando seamos mayores no nos tengan que reeducar porque es más mucho complicado. De hecho, tendría que ser una asignatura obligatoria y a mi encantaría que me llamaran para darla [risas]. Incluso aunque no fuese una asignatura, dar charlas informativas acerca de la diversidad sexual y todo lo relacionado con ello es muy urgente. Eso es lo que cambiaría el mundo para que fuéramos tolerantes y respetuosos los unos con los otros y tengamos información de la diversidad que hay en el ser humano.

— Antes has hablado de la importancia de tener referentes. Me gustaría que me hablaras de una persona muy importante para ti: tu madre. Tengo entendido que cuando contaste de forma pública que eras trans ella dijo que si alguien no te quería a ti, tampoco la quería a ella.
— Como una madre nadie, ella siempre ha estado luchando por las dos, siempre me ha cuidado. Lo mío viene desde chiquitita, desde que tengo uso de razón o desde antes y como no sabíamos ponerle un nombre se nos hizo muy difícil saber lo que me pasaba. Yo tampoco sabía cómo explicarlo, pero ella siempre supo que yo no era como mi hermano, por ejemplo. Me llevaba a psicólogos y todo era un cacao, todo por no tener herramientas, ni ella las tenía para ayudarme a mí, ni yo las tenía para ayudarme a mí misma.

Si no tienes alguien que te guíe o al menos una información previa, se te hace muy difícil identificarte o sentirte bien contigo misma, no sabes que hay más gente como tú. Ese fue el principal motivo por el que acepté hacer el fotomural, para que quedase algo tangible, para que otros chicos y chicas trans tengan ese ejemplo que yo no tuve. Pasó mucho tiempo hasta que pude informarme bien a través de psicólogos que al principio me decían palabras que no conocía.

Ahora parece que la transexualidad no es tan tabú y se habla más del tema. Aunque todavía hay mucha gente que sigue metiendo en un mismo saco a transexuales, travestis y drag queens; piensan que todas somos lo mismo.

— Hablemos de feminismo, ¿te defines como feminista?
— Yo creo que lo soy inconscientemente, no es que me sienta feminista, es que las cosas que hago y las cosas por las que lucho lo son. Lucho por mis derechos y por los derechos de todas las mujeres. El feminismo nace como una respuesta para acabar con ese machismo en el que siempre hemos vivido. Estamos ya muy hartas y muy quemadas, estamos cada vez más unidas y en el momento en que se nos ha dado un poco de voz hemos cogido fuerza y no pensamos parar hasta conseguir lo que es nuestro y nos pertenece. Al fin y al cabo, somos la mitad de la población.

— Siendo mujer trans y gitana sería imposible que no fueras feminista. ¿Has sentido transfobia por parte de tu círculo más cercano?
— Por parte de mi familia no lo llamaría transfobia, era más bien desinformación. Al principio no sabían ni cómo tratarme porque no sabían nada acerca de la transexualidad, pero actualmente no. Una vez que supieron lo que era ser trans y se acostumbraron a ello todo fue bien. Ellos siempre me han visto desde pequeña, más o menos se hacían una idea. No ha sido algo brusco o que les pillase de sopetón. Un chico gay puede disimular, se puede callar y decir que es heterosexual, aunque no sea así, puede de alguna manera intentar ocultarlo. Pero siendo trans es muy difícil ocultar tu identidad, ya que no es lo mismo tu orientación sexual que tu identidad. Es algo distinto, aunque todos estemos en el mismo colectivo. Una cosa es lo que a ti te gusta y otra muy distinta es cómo tú te sientes o eres. Eso no se podía ocultar de ninguna de las maneras y menos cuando empiezas la adolescencia y a desarrollarte. Yo de pequeña no veía nada malo en querer llevar ropa de niña o jugar a las muñecas, ese tipo de cosas me salían del alma. Recuerdo que me reñían por jugar de esa manera.

— Ahí es cuando empieza la imposición de los de roles de género. Se ve muy bien cuando somos pequeños con algo tan inocente como son los juguetes infantiles o los colores.
— Se encargan de separar por sexos. Desde pequeños se nos limita tanto, si, por ejemplo, eres una niña a la que le apasiona el fútbol y quiere ser futbolista, es muy duro que te digan que no puedes jugar sólo por ser una chica. No entiendo cómo un país en el que se vive tanto el fútbol no se reconozca o dé el mérito que tienen a los equipos de fútbol femeninos, no se les aplaude igual. O que seas futbolista y se dé por hecho que eres lesbiana como algo despectivo, ya que siempre se ha visto como un deporte de chicos.

— Siempre has hablado con naturalidad de tu elección por la cirugía genital. Pero también de aquellas trans que deciden no hacerlo.
— Sí, pienso que algunas veces le damos mucha importancia a los genitales. Como si una mujer trans por tener pene fuera menos mujer que yo, que sí que decidí operarme. Cuando naces y te asignan un sexo en función de tus genitales, eso te marca para siempre. Yo soy una mujer trans y si hubiera decidido no operarme, estoy segura de que mucha gente habría pensado que no soy mujer, que soy un bicho raro, algo intermedio y muchos hombres no habrían querido tener relaciones conmigo solo por no tener vagina.

Yo desde pequeña no me sentí nunca cómoda con mis genitales, lo único que sentía era rechazo, incluso antes de que me fueran a servir para tener relaciones. Recuerdo que cuando tenía 8 o 9 años me acostaba rezando a Dios y a la Virgen, sin ni siquiera ser yo devota o creyente, pues rezaba para que me dieran una vagina. Ahí yo no era consciente de que existían operaciones de cambio de sexo, pensaba que sólo podía esperar un milagro. Entonces, cuando supe que existía la posibilidad de operarme lo tuve superclaro. Antes de la operación nunca estuve cómoda con los chicos ni siquiera conmigo misma. También te digo que yo hablo exclusivamente de mí, hay mujeres trans que no tienen esa necesidad, están a gusto con sus cuerpos y no quieren operarse. Yo lo entiendo y lo respeto, las respeto como mujeres. Pero ese no era mi caso, cada caso y cada persona son distintos.

— ¿Y qué hay de la discriminación por ser gitana?
— Sí, yo he sufrido el racismo en primera persona. En entrevistas de trabajo, estando de fiesta, con amigos, etc. De estar en una entrevista de trabajo y que me dijesen que qué morenita era, que si era gitana, que lo dicen con la gracia pero ya vas con miedo de decir que lo eres y que no te cojan por serlo. No es que estés a la defensiva, pero llega un punto que ya sabes interpretar si te preguntan por curiosidad o para saber si deben cogerte o no. Lo mismo parece una tontería, pero todavía existe mucha gente que no se fía de poner en su empresa a trabajadores gitanos porque piensan que les van a robar o a traicionar.

— ¿Dirías que te has sentido más discriminada por ser transexual o por ser gitana?
— Es difícil contestar a esa pregunta, está la cosa muy igualada, pero me inclinaría un poco más por ser transexual. Al fin y al cabo, los gitanos cada vez estamos más integrados en la sociedad, convivimos con otras personas y se nos conoce más. En cambio, con las personas transexuales no sucede lo mismo, sigue existiendo mucha desinformación alrededor del colectivo.

— Eres firme defensora de los derechos de las mujeres gitanas.
— Luchar por los derechos de las personas es algo que siempre veo bien, y en mi raza todavía mejor. Los gitanos hoy en día seguimos teniendo costumbres muy machistas. La prueba del pañuelo es un ejemplo de ello. Es muy importante que las gitanas alcemos la voz y nos rebelemos en contra de las injusticias que se cometen contra nosotras, ya sea por la familia o por el marido. Yo he vivido de primera mano lo que es el feminismo gitano, lo he visto sobre todo en las mujeres de mi familia. Nosotras tenemos nuestras propias problemáticas y hay algunas diferencias con el feminismo payo pero para mí el feminismo que vale es el que lucha por todas.

Paula del Pino. Jurista, politóloga y actual estudiante de Relaciones Internacionales y Comunicación Política. A mí también me dijeron que teniendo ''ese'' carácter ningún hombre me iba a querer. En mis ratos libres me gusta montar akelarres feministas con mis amigas.

sábado, 10 de febrero de 2018

#hemeroteca #transexualidad #poblacionromani | Jenifer Escobedo: de símbolo de la diversidad del Distrito Sur a desfilar en la pasarela

Imagen: Cordópolis / Jenifer Escobedo
Jenifer Escobedo: de símbolo de la diversidad del Distrito Sur a desfilar en la pasarela.
La joven que protagonizó un mural en su barrio acaba de pisar la pasarela del Salón Internacional de Moda Flamenca (Simof).
Carmen Reina | Cordópolis, 2018-02-10
https://cordopolis.es/2018/02/10/jenifer-escobedo-de-simbolo-de-la-diversidad-del-distrito-sur-a-desfilar-en-la-pasarela/

Jenifer Escobedo tiene 26 años, es cordobesa, alta, delgada, de sonrisa amplia, con unos ojos grandes y una piel morena que delatan sus raíces gitanas. Vive en el Distrito Sur de Córdoba, donde el verano pasado una fotografía suya de grandes dimensiones en un edificio hizo de espejo de la diversidad de la juventud que lo habita. Ella había superado con éxito su etapa de tránsito de género y lo había hecho en un ámbito tan tradicional como el de la comunidad gitana.

Entonces dio un paso al frente, reivindicó su imagen para visibilizar las historias personales que demasiadas veces se esconden en la realidad de la transexualidad. Y su imagen, que se mostró entonces en medios de comunicación locales y nacionales, es la que le ha permitido comenzar a labrarse un futuro profesional: hace solo unos días, Jenifer acaba de desfilar en Simof, el Salón Internacional de la Moda Flamenca, que se celebra cada año en Sevilla.

Había hecho sus pinitos en algún desfile en Córdoba, pero ahora ha podido llegar a la pasarela más importante de trajes de flamenca, de la mano del diseñador Francisco Tamaral. El creador vio algunas fotos de la joven, contactaron y tuvo el sí. En enero realizaron pruebas de los modelos y, en unas semanas, estaba en el desfile de Simof.

Los nervios del momento, cuenta, no le impidieron disfrutar de la ocasión. “Es una pasarela muy importante y, desde luego, pueden abrirse otras puertas”. Porque Jenifer, tiene claro que quiere seguir un camino profesional con su imagen. Hace unos meses, de hecho, ya participó como modelo para fotografía en una exposición que organizó la Fundación Secretariado Gitano en Madrid.

Y ahora, sigue persiguiendo su sueño. Como cualquier joven de su edad. Actualmente estudia un curso de Artes Escénicas y otro de Imagen Personal. Tiene claro que quiere dedicarse a una profesión con proyección pública, a mostrar su imagen. Y ella, sigue reivindicando su esencia: la de género, la de etnia y ahora, también, la profesional.

lunes, 10 de julio de 2017

#hemeroteca #transexualidad #testimonios | Gitana, transexual y superheroína de barrio

Imagen: Cordópolis / Jennifer ante el mural con su imagen
Gitana, transexual y superheroína de barrio.
El proyecto 'Made in barrio' llega a su final con un mural gigante de Jennifer, una chica de etnia gitana que cambió de sexo.
Alfonso Alba | Cordópolis, 2017-07-10
http://cordopolis.es/2017/07/10/gitana-transexual-y-superheroe-de-barrio/

Gitana, transexual y superhéroe de barrio. Así es Jennifer, de 26 años, del Sector Sur. Desde este lunes, su imagen pintándose los labios ilumina una fachada de un bloque de viviendas justo enfrente del C3A, el Centro Andaluz de Creación Contemporánea. Y su historia es la más icónica del proyecto ‘Made in barrio’, promovido por el Área de Juventud del Ayuntamiento de Córdoba y 'A las seis en la playa'.

La historia de Jennifer es de superación. Pero según ella misma, no ha sido más difícil dar el paso del cambio de sexo siendo gitana. “Mi experiencia ha sido igual que la de todo el mundo”, ha explicado esta misma mañana junto al Puente del Arenal, donde su imagen icónica completa un proyecto de superhéroes del barrio del Sector Sur.

Su historia, además, es una “reivindicación” tanto para “los transexuales de Córdoba” como para sus “amigos y familia” que poco a poco “lo ha ido aceptando” y que ahora la trata con absoluta normalidad. “Les ha costado, pero lo mismo que a cualquier familia”, insistía esta chica de 26 años, que nació chico y que decidió no rendirse.

El concejal de Juventud Antonio Rojas explicó que el mural gigante de Jennifer pone fin al proyecto ‘Made in barrio’, nacido para permanecer. De los cuatro murales originales, siguen sobreviviendo tres. Uno de ellos tuvo que ser retirado ya que la pared en el que se colocó ya no existe.

El proyecto ha formado en la teoría y en la práctica artística a un total de 15 jóvenes, en su mayoría chicas, residentes en el Distrito Sur y de otras zonas de la capital. Este equipo humano ha sido dirigido y tenido como docentes a tres artistas de prestigio como Joan Tomás, Beatriz Sánchez y el fotógrafo Juan Carlos Toro. Con estos mimbres se han llevado a cabo las dos fases de ‘Made in barrio’. La primera ha sido el proceso de ‘photocall’ de ‘Encajados’, que ha dado lugar a ocho murales que suman 25 metros lineales de ‘escrache’ (fotografía en papel que se adhiere a los muros), formados por retratos de más de un centenar de jóvenes. Y la segunda y espectacular de ‘Inspirados’, que ha valorado 36 historias inspiradoras de jóvenes del barrio para, tras seleccionar 12, elegir finalmente cuatro para plasmar los retratos gigantes de sus protagonistas.


Son historias de mérito personal, también vinculadas a una comunidad, ligadas al barrio y a jóvenes que se forman y crecen en comunidad. Entre ellas, las de Rafael (Bambiel) Martínez, cantaor y emprendedor del comercio de proximidad; Rafa (Altares), Robin, Jose (Jims) y José Manuel (Pepe Reyes), ases del parkour que difunden los valores humanos de una disciplina nacida en las calles y que en otros países ya es un deporte reconocido oficialmente; María Ballesteros, campeona de taekwondo; Magdalena Moreno, joven que se ha formado y llevado a su familia adelante después de ser madre siendo muy joven; Ruth Speight, voluntaria en el Centro Social Rey Heredia; o Miguel Ángel Espejo, voluntario en programas de prevención de la drogadicción.

Y TAMBIÉN…
Una transexual gitana cordobesa, nuevo icono juvenil de 'Made in barrio'.
La transexual gitana cordobesa Jenifer Escobedo, de 26 años, es el nuevo icono, junto a otros jóvenes participantes en 'Made in barrio', de la ruta de murales del Distrito Sur, cuya imagen, en gran formato, ocupa una fachada de la barriada del Campo de la Verdad, por iniciativa del Ayuntamiento de Córdoba.
Europa Press | 20 Minutos, 2017-07-10
http://www.20minutos.es/noticia/3087304/0/transexual-gitana-cordobesa-nuevo-icono-juvenil-made-in-barrio/