Mostrando entradas con la etiqueta Iván Zulueta. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Iván Zulueta. Mostrar todas las entradas

miércoles, 27 de agosto de 2025

#hemeroteca #inmemoriam | Muere a los 79 años el actor Eusebio Poncela, rostro icónico de ‘Arrebato’ y ‘La ley del deseo’

Eduardo Poncela //

Muere a los 79 años el actor Eusebio Poncela, rostro icónico de ‘Arrebato’ y ‘La ley del deseo’

El intérprete, protagonista de ‘Matador’, ‘Werther’, ‘Martín (Hache)’ y ‘Los gozos y las sombras’, y candidato al Goya por ‘Intacto’, ha fallecido en su casa de El Escorial, víctima de un cáncer
Gregorio Belinchón | El País, 2025-08-27
https://elpais.com/cultura/2025-08-27/muere-el-actor-eusebio-poncela-a-los-79-anos.html

El actor Eusebio Poncela ha muerto este miércoles a los 79 años. Fuentes de su entorno han confirmado a El País que sufría de un cáncer desde hace un año y que ha fallecido en su casa de El Escorial. Rostro icónico de una obra maestra y de culto como 'Arrebato' (1979), de Iván Zulueta, su recuerdo estará ligado al cine de Pedro Almodóvar por ‘Matador’ (1986) y ‘La ley del deseo’ (1987). Y con todo, participó en más de un centenar de obras de teatro, series de televisión y otras películas como ‘Martín (Hache)’, ‘Operación Ogro’ o ‘Intacto’.

Poncela nació en el barrio madrileño de Vallecas en 1945. De su padre recordaba que era un buen hombre, “un socialista que luchó en la guerra en el bando perdedor”. Su infancia estuvo marcada por dos constantes: su afán por ser actor y sus habituales expulsiones de colegios (hasta de ocho lo echaron), que con los años él recordaba entre risas.

Donde sí logró entrar, y no le echaron, fue en la Real Escuela Superior de Arte Dramático, donde estudió Interpretación, y a finales de los setenta ya había logrado ser un rostro conocido, gracias a su belleza y fiereza, en el teatro español tras interpretar un ‘Romeo y Julieta’ con María José Goyanes y, sobre todo, un ‘Marat-Sade’ con la compañía de Adolfo Marsillach. Su rostro perfilado, casi anglosajón, similar al del actor británico Terence Stamp, su carácter avasallador y su cuerpo fibroso (amante del ejercicio, durante el confinamiento se escapaba por la sierra madrileña hasta que se cayó y se rompió varias costillas) le añadían capas a su talento interpretativo.

Al cine no llegó hasta la rompedora ‘La semana del asesino’ (1972), de Eloy de la Iglesia, un filme de terror protagonizado por un trabajador de un matadero cárnico (Vicente Parra) que en una discusión mata accidentalmente de una pedrada a un taxista. Poncela daba vida a un vecino de un moderno edificio de apartamentos adyacente a la chabola del protagonista, que descubre sus secretos. “Me parece increíble haber empezado por ahí, ya abriendo brecha y cantando las cuarenta”, contaba Poncela en Icon en 2022. “Eloy era la pera, le guardo mucho cariño, recibió muchos palos. Fue el primero que se enfrentó a la catarata de hostias, porque Iván Zulueta llegó 10 años después y Pedro [Almodóvar] un poco más tarde. La película pudo hacerse porque Vicente Parra, el protagonista, la sacó adelante para poder trabajar. Era un actor carismático y popular, estaba muy dentro del franquismo por su actitud y por sus trabajos, hacía cosas muy edulcoradas. Pero cuando los actores no son auténticos y guardan secretos [Parra era, según algunos compañeros, homosexual], enferman o no hacen bien su oficio. Un actor, para ser bueno, no puede guardar secretos ni llevar falsedades dentro. Entonces este hombre empezó a tener dificultades e hizo ‘La semana del asesino’. ¡Con lo que no contaba era con que Eloy iba a ser tan, tan, tan salvaje!“.

Poncela nunca escondió secretos, ni se calló, ni albergó falsedades. “Lo primordial es que nunca me he tomado este oficio como una carrera. Yo no estaba haciendo una carrera, estaba haciendo una vida. El oficio me gustaba porque me servía para investigar. Y en base a eso hacía las películas, quitando cuando estaba ‘colgado’, que ahí hacía lo que fuera para comprarme lo que necesitaba. Generalmente, he recibido ofertas de los mejores directores de este país. A todos los he seducido. ¡Todos los interesantes han pasado por estas manos!“, aseguraba en esa entrevista tras recibir el premio de honor del festival LesGaiCineMad.

Entre el final de los setenta y los ochenta encadenó trabajo tras trabajo (la muerte de Franco, contaba, le pilló de subidón de LSD en París). En ‘Arrebato’ (1979) encarnó a un cineasta que acaba de montar su última película y cuya adicción a la heroína hace que su percepción sea distorsionada, como en un sueño. La voz y la presencia de Poncela seducen al público, y ahí coincidió con Cecilia Roth, con la que volvería, dos décadas después, a compartir otro gran éxito, ‘Martín (Hache)’, en 1997. En ese cierre de los setenta estaría, por ejemplo, en ‘Operación Ogro’, sobre el asesinato a Carrero Blanco, mano derecha de Franco, e iniciada la siguiente década, en la serie ‘Los gozos y las sombras’, con la que obtuvo una enorme popularidad en la calle, y en el ‘thriller’ ‘El arreglo’.

Así llegó Almodóvar con, primero, ‘Matador’ y posteriormente, y sobre todo, ‘La ley del deseo’, donde el cineasta que encarna le dice al personaje de Antonio Banderas: “Me emociona tu ternura, pero no te recomiendo que te enamores de mí, soy demasiado egoísta y llevo una vida incompatible”. Una sentencia cercanísima a su figura. Sobre su relación con Almodóvar, apuntaba: “No pasa nada, no tengo ningún problema. Lo que ocurre es que, como soy muy bocazas y no apetece callarme, a veces los medios hacen un estereotipo de mí. Pero ya está, no pasa nada, las relaciones en este oficio se diluyen. De pronto son apasionadas, todo es la hostia, y de pronto dejas de verte. Pasa todo el rato, quitando alguna excepción como Adolfo Aristarain, con quien todavía tengo relación. Que eso ocurra es un milagro. Mi relación con Almodóvar fue fabulosa. Nos cagamos de risa y todo fue maravilloso hasta que se terminó”. Aunque confesaba que no había visto ‘Dolor y gloria’, en la que Asier Etxeandia encarnaba a un trasunto suyo: “No me interesa el pasado. Me da pereza, que es la madre de la indiferencia”, aseguraba a El País en septiembre de 2019.

Poncela, en esos ochenta, protagonizó ‘Werther’, de Pilar Miró, la serie ‘Pepe Carvalho’, sobre el personaje creado por Manuel Vázquez Montalbán, o ‘El Dorado’, de Carlos Saura. Y en los noventa siguió a la caza de proyectos distintos: ‘Continental’, ‘El rey pasmado’, ‘El invierno en Lisboa’, ‘El beso del sueño’, ‘El laberinto griego’ y, en 1997, ‘Martín (Hache)’, de Aristarain, con Federico Luppi, Juan Diego Botto y Cecilia Roth, rodada durante el tiempo que vivió en Argentina. “La gente joven”, contaba en 2022, “me recordará por ‘Arrebato’. Ha trascendido. Es más minoritaria, menos conocida, pero estoy viendo que tiene un camino más largo. Si vas a Sudamérica, ‘Martín (Hache)’ es gigantesca allí. Se ponen de rodillas a recordarme lo de: ‘Hay que follarse a las mentes’. Si me pongo a pensar en todas las películas que he hecho que van a seguir viéndose cuando yo no esté, me salen unas cuantas".

El actor nunca dejó de trabajar, aunque recayera en papeles más secundarios, en cine, teatro o televisión. Él solo buscaba retos: “Si no, ¿por qué me dedicaría a esto?”. Encarnó en 2017 en la obra ’Esto no es la casa de Bernarda Alba’ a la Bernarda del título en una versión con actores masculinos, dirigida por Carlota Ferrer, lo que potenciaba las palabras femeninas creadas por García Lorca. “He trabajado mucho en esta vida, y eso que soy perezoso. Muchos artistas se han acercado a mí por ‘Arrebato’ o por ‘La ley del deseo’, por rasgos cercanos a mi personalidad, que creo que enseñé demasiado en ‘Martín (Hache)’”. Por su presencia, tenía facilidad para villanos retorcidos, como el cardenal Cisneros al que dio vida en las series ‘El Ministerio del Tiempo’ y ‘Carlos, rey emperador’, y en la película ‘La corona partida’. Ese físico también le ayudó en el género del fantaterror, como demuestran ‘Tuno negro’, ‘Intacto’ (su única candidatura al Goya) o ‘La herencia Valdemar’, que incluso trasladó al teatro en, por ejemplo, ‘El sirviente’ (2019); y como secundario potente en ‘Remake’, ‘Hermanas’, ‘Vengo con la lluvia’, ‘Sagitario’, ‘Los Borgia’, ‘Águila roja’ o ‘Teresa, el cuerpo de Cristo’. Este 2025 volvió a las series con ‘Matices’.

sábado, 15 de enero de 2022

#hemeroteca #homosexualidad #cine | 'Arrebato', la obra de culto de Iván Zulueta, regresa en formato 4K

Naiz / Fotograma de 'Arrebato' //

'Arrebato', la obra de culto de Iván Zulueta, regresa en formato 4K.

La plataforma FlixOlé estrenará online y en exclusiva el próximo 21 de enero una versión inédita de 'Arrebato', la película de culto de Iván Zulueta que ha sido restaurada en formato de imagen y sonido 4K. Eusebio Poncela, Cecilia Roth y Will Moore protagonizaron este filme rupturista y referencial.
Koldo Landaluze | Naiz, 2022-01-15
https://www.naiz.eus/es/info/noticia/20220115/arrebato-la-obra-de-culto-de-ivan-zulueta-regresa-en-formato-4k 

El próximo 21 de enero, la plataforma FlixOlé estrenará una versión inédita y en formato 4K de 'Arrebato', la segunda y última película que dirigió el director vasco Iván Zulueta.

Iván Zulueta siempre navegó a contracorriente. Nacido en Donostia en 1943, se trasladó a Nueva York a los 20 años para ser seducido por el movimiento pop abanderado por Andy Warhol y Roy Lichtenstein. En la ciudad que nunca duerme también bebió de las fuentes cinematográficas del cine underground y a su regreso al Estado español, durante su etapa en TVE, plasmó parte de esa inquietud adquirida junto a José María Iñigo en el espacio musical ‘El último grito’.

Tras rodar varios cortos y clips musicales, debutó en el 59 en el formato largo con un ‘Un, dos, tres al escondite inglés’. Se trataba de un filme musical fuertemente influenciado por la película que Richard Lester rodó con los Beatles, ‘Qué noche la de aquel día’.

El guión de 'Un, dos, tres al escondite inglés', llevó la firma de Jaime Chávarri y se trataba de un encadenado de actuaciones muy desenfadadas a cargo de cantantes y de grupos como los Pop-Tops, Fórmula V o Los Mitos.

Tras esta primera experiencia, Zulueta se decantó por el rodaje de cortos en super 8 y fruto de ello fue una serie de títulos que, como en el caso de ‘Kin Kon’, ‘Mi ego está en Babia’ y ‘Leo es pardo’, están coinsideradas como obras de culto.

A su faceta detrás de la cámara sumó su talento como ilustrador de carteles cinematográficos, entre los cuales figuran lo que realizó para 'Viridiana' de Luis Buñuel, ‘Mi querida señorita’ de Jaime de Armiñán o ‘¿Qué he hecho yo para merecer esto?’ de Pedro Almodóvar.

Tuvieron que transcurrir diez años para que el director vasco rodase el que sería su segundo y último largometraje, ‘Arrebato’.

El peso y poso de 'Arrebato'
Pocos meses antes de su fallecimiento, ocurrido a finales de 2009, Iván Zulueta compartió sus recuerdos con Zazpika. Entre ellos se colaron las emociones que le embargaron durante la presentación de 'Arrebato' en el Zinemaldia de 1980.

«Para mí fue algo muy especial porque mi padre, Antonio de Zulueta Besson, había sido director del festival entre 1957 y 1960. Creo que la gente respondió muy bien al concepto underground y caustico de ‘Arrebato’. Cuando llegó el turno de su carrera comercial, algo no cuadró. La película tuvo muy buenas críticas, pero comercialmente no funcionó como debía, tal vez la política de exhibición no era la que requería una película como 'Arrebato'», ha señalado Zulueta.

Hipnótica, vanguardista, vampírica... cualquier calificativo de esta índole tasa con las intenciones de una película rupturista en torno a la relación entre un director de películas de bajo presupuesto de terror y un realizador de cortos de super 8, que comparten su adicción por el cine.

Eusebio Poncela, Cecilia Roth y Will Moore encabezaron el reparto de este filme que abordaba la homosexualidad, el suicidio, las drogas y la catarsis emocional de manera abierta.

En palabras de Zulueta «la película tuvo su origen en los cortometrajes que había rodado con anterioridad. Tenía varias historias en mente, y la de ‘Arrebato’ nacía de una simple idea de un tipo que se filmaba así mismo mientras dormía. Una idea muy loca, muy absurda o muy estúpida, pero que me permitió abordar otras cuestiones que me interesaban. Escribí el guion a toda prisa y me hubiera gustado que alguien más hubiese metido mano al guion, para perfilarlo mucho más. No obstante, parece que hicimos algo bueno porque todavía son muchos los jóvenes a los que les ha sorprendido su primer visionado».

Iván Zulueta desapareció de la escena pública. Sus problemas con las drogas propiciaron su aislamiento y optó por la experimentación visual mediante multitud de fotografías con una cámara polaroid. Tras rodar varios episodios en las series ‘Delirios de amor’ y ‘Crónicas del mal’, el director retornó a Donostia donde se enclaustró en su casa familiar.

A pesar de ello y tal y como reconoció, «el esfuerzo y vértigo de 'Arrebato' y mi relación con las drogas, me llevaron a un punto de encierro premeditado. No obstante, tengo muchas ideas y ganas de plasmarlas. Pero eso requiere de demasiado esfuerzo y paciencia».

viernes, 11 de octubre de 2019

#hemeroteca #homosexualidad #testimonios | Eusebio Poncela: “Manda cojones la vida que he tenido, tremebunda”

Eusebio Poncela: “Manda cojones la vida que he tenido, tremebunda”.
Asegura que le han censurado “por maricón, por pobre, por artista, por yonqui”. Pasados los setenta, el actor vive solo y ha vuelto al teatro con ‘El sirviente’.
Almudena Ávalos | Icon, El País, 2019-10-11
https://elpais.com/elpais/2019/10/10/icon/1570717399_310094.html

El País / Eusebio Poncela //
Hay algo en Eusebio Poncela que engancha: una mirada penetrante, una voz esculpida por la experiencia, una energía envolvente y un físico en plena forma. “Voy al gimnasio. Y, en las épocas que he pasado la raya de la marginalidad, que han sido varias, he hecho mucho ejercicio”, explica. Lleva desde 1967 trabajando en teatro, cine y televisión. Ha participado en series de éxito (‘Curro Jiménez’, ‘Águila Roja’, ‘Isabel’ o ‘El accidente’, entre muchas) y ha interpretado grandes papeles en películas de culto como ‘Arrebato’, ‘Martín (Hache)’, ¡La ley del deseo’ o ‘Intacto’. Poncela es historia viva del cine español. Pero, ¿qué edad tiene? “Búscalo en la wiki. No pienso confesarlo porque luego la gente es muy hija de puta”. Wikipedia dice que nació en Madrid y que cumplió 72 años el 15 de septiembre, cuatro días antes de estrenar 'El sirviente', de Robin Maugham, que sigue hasta el 13 de octubre en el Teatro Español de Madrid y después hará gira por España (Úbeda, Sevilla, Valencia, Valladolid...). La dirige Mireia Gabilondo y Poncela comparte escenario con Pablo Rivero.

¿Es cierto que usted salió solo de la heroína?
Lo hice con la ayuda de Argentina. Me fui a la Patagonia, a las montañas de La Rioja argentina y toda aquella naturaleza me despejó. Y también porque Sudamérica era más liviana para mí.

¿En qué sentido?
En que las sustancias de allí me interesaban un carajo (risas).

¿Cuál es el mayor varapalo que se ha llevado?
Ninguno. Todo ha sido por algo y todo ha estado bien.

¿Y qué le han dado?
Me han querido mandar al ostracismo varias veces. Por raro, independiente e individualista. Jode mucho que seas desobediente. Sobre todo a la gente que tiene un egotrip terrorífico y tiene poder para utilizarlo.

¿Ha sentido que alguien poderoso ha ido a por usted?
He sentido que me han dado una patada en el culo en varias ocasiones. Igual un día con muy mala hostia lo cuento todo. Si escribo mis memorias acabo muerto.

Cuénteme una.
No insistiría mucho en ese tema. He sobrevivido a todo eso, me he hecho más fuerte y he mandado a tomar por culo a alguno que me está pidiendo perdón ahora al cabo de los siglos. Y yo ya podía estar muerto, pero me suda la polla entera. Soy muy misántropo, muy individualista y me cago en todo. Quizá sea eso lo que molesta un poquito.

¿Por qué ‘El sirviente’?
¡Y yo qué sé! Había leído el texto e imagino que le vi posibilidades. Pero al retomarlo tuve dudas. Finalmente, venció mi interés porque vi que íbamos a hacerlo bien.

¿Se pone nervioso antes de salir a escena?
Imagino que sí, pero tiro del carro. Cuando debuté con 20 años, vi a Fernando Rey vomitando entre cajas. Yo de eso no he tenido nunca.

¿Tiene contadas las obras que ha interpretado?
¿Te has vuelto loca o qué? Estaría mal de la cabeza. Me importa un huevo. Habría que preguntar cuántas películas buenas he hecho.

¿Y esas puede contarlas con los dedos de las manos?
Sí. Y es un mérito que te cagas. ¡He sido un genio!

¿Cómo lo ha logrado?
Supongo que soy fuerte. Porque manda cojones la vida que he tenido, tremebunda.

¿Por?
He tenido una vida movida. Pero he tenido suerte. No olvidemos que hago mi primera película en 1971, cuando en España se hacía lo que se hacía: el señor Alfredo Landa con el ‘¡Vente a Alemania, Pepe!’ Con mi físico y mi mentalidad no tenía nada que hacer ahí.

¿Y no trabajó en alguna de esas cintas para comer?
No. No he sido nada flexible en eso. He sido un pedazo de cabrón que ha hecho siempre lo que le ha salido de los cojones. No había cabida para mí, no me parecía que fuera mi oficio y no me interesaba hacerlo. Prefería volcarme en otras cosas porque soy un artista integral. Pinto, escribo, hago de todo y me divierto un montón. Pero he hecho mucha mierda, ¿eh? Por dinero o por lo que fuera, pero siempre en un terreno que no iba a perder de antemano. No soy tan gilipollas.

He leído que le tiraron piedras en el estreno de Arrebato (1980). Sería metafórico…
Todo lo es. No vino nadie al Cine Azul a tirarme una piedra de verdad, pero la lluvia de piedras de crítica y público sí existió.

Sin embargo, está considerada como una obra maestra del cine español.
Sí. Iván Zulueta [el director] es el gran nombre del cine de este país y tuve la suerte de hacer las dos únicas películas que rodó. Nos conocimos caminando por la Gran Vía. Eran los setenta y éramos muy guapos.

¿Usted vota?
Nunca. Y he recibido todo tipo de insultos por eso. Me da ‘yuyu’ no haberlo hecho en los últimos tiempos, pero que les den por el culo. Lo mío es la anarquía absoluta donde los extremos se me quedan cortos. La atmósfera que respiramos hoy todos los españoles es de mentiras. Vivimos en un país de charanga, pandereta, peineta y a los toros.

¿Le gustan las corridas de toros?
No, por dios. La primera vez que me escapé de casa, que fueron muchas, fue a los cuatro años cuando a alguien se le ocurrió llevarme a Las Ventas.

¿Y le gustan los niños?
Cuando estoy en el gimnasio, les veo en las piscinas con el monte Abantos de fondo y pienso que son maravillosos.

¿Nunca se ha planteado tener un hijo?
Pobrecito. Hubiera sido un padre horrible. Yo hago las cosas a conciencia. Y si no me lo he planteado es porque siempre he sido un inmaduro. No he sido padre por compasión.

¿Le preocupa el paso del tiempo?
Lo adoro. Las edades están para algo. Yo he estado muy a gusto en todas. La peor fue la adolescencia porque crecía y no sabía lo que me pasaba. Ahora, la adultez es maravillosa si estás sano. Se te descuelga un poco una teta pero, ¿qué esperabas? Es la edad. Yo voy al gimnasio. Y, en las épocas que he pasado la raya de la marginalidad, que han sido varias, he hecho mucho ejercicio. Te tonifica de cintura para abajo.

¿Y de cintura para arriba?
Entreno el cerebro haciendo yoga. Pongo el cuerpo cabeza abajo desde la adolescencia. Puedo estar así hasta siete minutos y a veces me duermo de lo relajado que estoy. Entonces pienso que me voy a dar un hostión en mi casa y, como vivo solo, me van a encontrar muerto por gilipollas.

¿Ha sentido la censura alguna vez?
Desde pequeño. Por maricón, por pobre, por artista, por yonqui. Me han censurado siempre sin parar (risas). Y me lo he pasado por el arco del triunfo que, si te has fijado bien, lo tengo bastante amplio.

¿Y le han detenido en alguna ocasión?
En varias. En Argentina y en España.

¿Por qué?
¿Por qué va a ser? Por llevar drogas. En Argentina, por un carrete de fotos relleno de marihuana que se me había olvidado que llevaba. Me metieron cinco horas en el cuartelito del aeroparque mientras la prensa esperaba fuera para cazarme. La policía es muy corrupta y me robaron todas las cosas de perfumería que llevaba. Les dije que o me ayudaban a esquivar a la prensa o contaba lo chorizos que eran. Al final, me sacaron por la otra punta del aeroparque.

¿Y en España que sucedió?
Aquí me miraban y me decían: “Pero, señor Poncela…” (risas).

¿Está basado en su vida el personaje que interpreta Asier Etxeandia en 'Dolor y gloria', de Pedro Almodóvar?
Ni he visto la película ni tengo interés en hacerlo. Me han dicho que soy yo por activa y por pasiva. Y un poco más y me mete el dedo en el culo. El pasado estuvo bien mientras duró y cada uno es muy dueño de contar su vida y justificarla como le salga de los huevos.

¿Y realmente le da igual?
Me es indiferente. No entro en ese juego. Allá cada uno. Yo ahora estoy aquí sacando el empeine para que ‘El sirviente’ vaya de puta madre.

Hace unos años, hizo una exposición de sus cuadros en Buenos Aires. ¿Desde cuándo pinta?
De toda la vida. Carezco de técnica para tener un oficio y sé que está todo hecho. Lo mío es una pasión espiritual, una levitación, una llamada. El mundo del color es fascinante y se me da muy bien. Pero hice aquella muestra y acabé harto. ¿Para qué quiero hacer exposiciones si no me hace falta el dinero? Le regalo los cuadros a mis amigos.

¿Hay algo que se le dé mal?
(Risas). No pienso decirlo. Yo creo que ya tienes una entrevista completita.

sábado, 12 de agosto de 2017

#hemeroteca #inmemoriam | Fallece Will More, actor de 'Arrebato' e icono de La Movida madrileña

Imagen: El Diario / Will More en 'Arrebato'
Fallece Will More, actor de 'Arrebato' e icono de La Movida madrileña.
El intérprete, adherido a los movimientos underground de los setenta y ochenta y vinculado siempre a Iván Zulueta, participó también en ‘La huella del crimen’ y ‘Pepe Carvalho’.
VerTele, El Diario, 2017-08-12
http://vertele.eldiario.es/noticias/Fallece-Will-More-Arrebato-madrilena_0_1929707019.html

Will More, el emblemático protagonista de ‘Arrebato’ de Iván Zulueta, ha fallecido en Madrid a los 67 años. La noticia ha sido recogida por varios medios y confirmada por el crítico e historiador cinematográfico Carlos Aguilar.

Procedente de una familia de clase alta (su nombre real era Joaquín Colmenares-Navascués García-Loygorri de los Ríos), no tardó en rebelarse y adherirse a los movimientos contraculturales y ‘underground’ en la España de los setenta y de la Movida Madrileña durante los años ochenta. Lo mismo ocurrió con su hermana, Carmen. No en vano, ella habría sido la fuente de inspiración de Antonio Vega para componer ‘La chica de ayer’, tal y como el propio Will More contó en el documental ‘Tu voz entre otras mil’ (2014).

Tras estudiar en Estados Unidos y trabajar como modelo, regresaría a España, donde comenzaría a trabajar como actor. Siempre vinculado a Zulueta, participó en diversos cortometrajes suyos previos a ‘Arrebato’. En esta cinta interpretaría a Pedro, el joven en busca del éxtasis y la "pausa" eterna, que acaba atrayendo a Eusebio Poncela al lado oscuro.

Participó en 'La huella del crimen', dirigido por Ricardo Franco
Posteriormente, haría contadas apariciones en el mundo del cine: su papel más destacado sería el que le concedió Pedro Almodóvar en ‘Entre tinieblas’. Posteriormente también actuó en televisión, usando su nombre real, Joaquín Navascues, en ficciones como ‘La huella del crimen’ (en un episodio dirigido por Ricardo Franco) o ‘Pepe Carvalho’. Su última interpretación llega en 1997 con Martin (Hache), junto a sus compañeros de Arrebato, Eusebio Poncela y Cecilia Roth.

En 2014, durante una charla durante el Festival Rizoma, More contó que Iván Zulueta había contactado con él para proponerle un nuevo proyecto audiovisual apenas 5 días antes de fallecer en diciembre de 2009. Hubiera supuesto su primer trabajo como director en 16 años (cuando dirigió un capítulo de ‘Crónicas del mal’).

lunes, 1 de agosto de 2016

#hemeroteca #memoria | La Mondragón cumple 40 años

Diario Sur / La Orquesta Mondragón en directo en Eibar en 2010 //

La Mondragón cumple 40 años

El grupo de Javier Gurruchaga prepara un disco y una gira para celebrar su aniversario
Ricardo Aldarondo | Diario Sur, 2016-08-01
https://www.diariosur.es/culturas/musica/201608/01/mondragon-cumple-anos-20160731182201.html

Una novia, con su cofia a la antigua, completamente drogada y tirada en una silla de ruedas, era empujada hasta el borde del escenario, mientras sonaban los primeros y lentos acordes del ‘Rock & Roll’ de Lou Reed. Javier Gurruchaga, en ese vestido de novia y con gafas negras de diva acabada, estiraba el brazo hasta al micrófono y musitaba con su cuelgue total las primeras palabras de la canción en un arrastrado pichinglis. De pronto la banda atacaba el electrizante cambio rítmico de la canción, la novia saltaba de la silla de ruedas, Popocho tiraba serpentinas fosforescentes con un spray y sacaba la muñeca hinchable y la decena de músicos y actuantes enloquecía con quince minutos de éxtasis rocanrolero. Era la culminación de ‘El chorizo de Johnny Cimbel’, el primer show de la entonces naciente Orquesta Mondragón.

Los que asistimos atónitos en la adolescencia o primera juventud a aquel espectáculo disparatado, insólito y transgresor, en el salón de actos del colegio Marianistas, nada menos, en diciembre de 1976, no dudábamos de que había nacido una estrella y un showman sin igual, y toda una banda-espectáculo.

Otros momentos álgidos del show eran una colectiva fumada de puerros (manojo vegetal con supuestos efectos lisérgicos) o una lección de inglés imposible, entre excelentes versiones de Duke Ellington o Renato Carosone. Ahora se cumplen 40 años de esos primeros shows y la Orquesta Mondragón se reactiva con un nuevo disco de éxitos regrabados en colaboración de amigos, y una gira. Su propio banquete de bodas.

De la radio al escenario. Javier Gurruchaga (San Sebastián, 1958) nos cuenta sus primeros recuerdos de la formación de la Orquesta Mondragón: «Nos reuníamos en casas de amigos, de manera improvisada, y sobre todo en el programa de Gregorio Gálvez en Radio Popular, Club 44. Le hacían mucha gracia nuestras gamberradas y le debemos mucho a Gregorio. Empezamos ahí a comienzos de 1976, parodiando programas de radio y personajes conocidos. Y como la cosa gustaba, decidimos dar el salto al escenario. Nuestra primera actuación fue donde yo estudié, el colegio de Los Ángeles, en la calle San Juan. Y el 19 de diciembre volvimos a actuar en Marianistas, donde estudió Popocho». Gurruchaga también recuerda que «en ese 1976 fuimos Cheli (José Luis Lanzagorta, uno de los guitarristas de la inicial orquesta, luego componente de Puskarra y La Buena Vida) y yo a ver a los Rolling Stones en su primera visita a Barcelona, nos quedamos deslumbrados y dijimos: Tenemos que hacer algo así a nuestro estilo».

Todo revuelto. Con otros componentes como el guitarrista José María Insausti o el barbudo Jesusorsky ideaban música y sketchs al mismo tiempo. «Teníamos 18 o 19 años, íbamos a ver las películas de Fellini, estábamos pendientes de los maquillajes de Bowie, alucinábamos con los Rolling Stones, con Lindsay Kemp, que yo lo vi en Madrid. Y queríamos hacer un compendio de todo, con un señor pequeñito que hacía de matón, que era Popocho. También nos gustaba la fórmula de Les Luthiers, con charla entre las canciones». Incluso fueron pioneros del multimedia: «Entonces no existían los videoclips, pero nosotros ya hacíamos algo parecido, cortometrajes en 16 mm. que dirigía Fernando Canales y los proyectábamos durante algunas canciones. El cine siempre ha estado muy presente, y hay varias canciones basadas en películas, como ‘Garras humanas’, que en 2013 fue la inspiración para nuestra participación en el cartel de la Semana de Terror, nos gustó mucho hacerlo y quedó bien bonito».

Transgresores. Cuando sólo hacía unos meses que había muerto Franco, los escenarios no estaban habituados a presentar esas cosas. «Ahora sería aún más transgresor, todo se ha edulcorado demasiado, con un humor políticamente correcto. De hecho, tardamos en grabar el primer disco, porque las discográficas no veían qué hacer con todo aquello. Gastábamos mucho dinero en muñecas hinchables, porque siempre se pinchaban, Popocho se cuidaba mucho de que nadie tocara su muñeca, porque luego tenía que andar poniéndole parches. Las comprábamos en Francia, pero muchas cosas de las que usábamos en el escenario las comprábamos en Krinda, la tienda de Reyes Católicos», recuerda Gurruchaga.

La ciudad surrealista. «Había una serie de gente en ese mundo surrealista de San Sebastián en aquel momento que nos ayudó mucho, como el pintor Vicente Ameztoy, el dibujante Juan Carlos Eguillor, Juan Kruz Unzurrunzaga que luego se dedicó a promotor de arte... En 1977, actuamos en el Ku, y ya venía a vernos gente de Bilbao y de otros sitios».

Asalto al Festival de Cine. La foto de Gurruchaga vestido de novia con Popocho subiendo la escalera del Victoria Eugenia, es otro de sus hitos primerizos. «En el Festival de Cine de 1979 estrenamos nuestro primer disco, ‘Muñeca hinchable’, con una actuación en el Príncipe, cuando aún era un teatro. Y montamos nuestro pequeño circo, con Vicente Ameztoy vestido de 'poxpolina' repartiendo flores y con zapatos de tacón como si fuese Judy Garland, yo vestido de novia y Popocho con un helado gigante. La entrada fue triunfal pero la salida fue a la carrera, porque hubo una amenaza de bomba al final del concierto y salimos corriendo. Además, casi se incendia el teatro, porque alguien puso unas velitas que quedaban muy bien pero prendieron en un cortinón. En el concierto estaban Eduardo Haro Ibars, que nos hizo varias letras de ese primer disco, Ivan Zulueta, que había hecho la portada, Carlos Saura que había presentado ‘Mamá cumple cien años’ en el Victoria Eugenia, y también fuimos allí».

Movida antes de la Movida. «A Madrid fuimos por primera vez en 1978. En esa etapa nuestro manager era Santi Ugarte, que nos ayudó mucho, creía en nosotros. Hizo las gestiones para que actuáramos en el teatro de La Comedia. Hubo vascos que vivían en Madrid y fueron pensando que la Orquesta Mondragón tocaría piezas de Sorozabal. Y, claro, vieron a un tío vestido de novia, a un enano con un oso de peluche, y Jaime Stinus tocando la guitarra como un loco, y salieron espantados. Fuimos para cinco días, se fue corriendo la voz y al final llenamos el teatro.

A mal viaje, buena cara. El segundo álbum, ‘Bon Voyage’ (1980), con Gurruchaga vestido de piloto y saludando en portada, nació de una desgracia: «Tuvimos varios accidentes seguidos, en uno chocamos con un camión al ir a Bilbao al aeropuerto, yo me llevé un buen golpe en la cabeza y otros salieron peor parados. Pero dijimos: Vamos a darle la vuelta con una buena dosis de humor negro. Y de ahí salió ‘Viaje con nosotros’, que fue un gran éxito».

El gran circo del rock &roll. Crecía la popularidad del grupo y la dimensión de los shows. Tras discos como ‘Bésame, tonta’ (1982) y ‘Es la guerra’ (1984), el álbum ‘Rock & Roll (1986) dejó constancia de su directo: «Este disco fue también un guiño a la película que hicieron The Rolling Stones con John Lennon, The Who y otros músicos, ese título expresaba muy bien lo que era la Mondragón, el circo, el cabaret, el humor y el rock & roll. La portada la hizo Zumeta, otro pintor vasco maravilloso. Creo que es uno de nuestros mejores discos».

Queridas gordas. Y llegó ‘Ellos las prefieren gordas’ (1987). «La portada era como una Marlene Dietrich inflada y travestida, una foto francesa que vimos por casualidad nos gustó mucho, y la compramos. Luego había un famoso travesti canario que con una amiga nuestra hacían de gordas en el escenario. El disco fue un gran éxito, uno de los que más se vendió de nuestra carrera y llegó a varios países. Ahora cuando hemos estado en México la gente se acuerda mucho de esa canción, y una admiradora se acercó a decirme: «¿Y por qué no tocan ustedes esa canción? A nosotros nos encanta, a toda la familia. Hay que decir que somos todos gordos». Es cierto que no solemos tocar mucho ‘Ellos las prefieren gordas’, aunque junto a ‘Caperucita feroz’ y ‘Viaje con nosotros’ es de las más conocidas.

Descubrir a Colón. «En los 80 nos fue muy bien, en los 90 ya se empezaban a vender menos discos. En esta profesión hay momentos buenos y otros no tanto, y luego yo empecé a alternar la Orquesta con mi actividad televisiva. También me empezaban a llamar más del cine, hice ‘El rey pasmado’ con Imanol Uribe, y ‘Tirano Banderas’, y con las dos me nominaron al Goya... Esto es así, hay que reinventarse continuamente. Entonces hicimos también ‘El huevo de Colón’, en el que Joaquín Sabina colaboró con varias letras». Ahora Gurruchaga combina el doblaje de ‘Buscando a Dory’ con la obra teatral ‘Héroes’ junto a Luis Varela e Iñaki Miramón.

Fundamental Popocho. Nunca ha cantado ni ha tocado instrumentos, pero el genial Popocho con su mímica y sus personajes «ha sido fundamental para la Orquesta Mondragón. «El grupo lo he conducido sobre todo yo con grandes y estupendos músicos, y a Popocho lo hemos tenido mucho tiempo con nosotros, pero también ha habido épocas en que no ha podido ser, por problemas de salud. Ahora está bien y ha estado conmigo en los conciertos que hicimos en México, pero no siempre puede. También hemos reforzado la parte musical, no dependemos tanto del chiste o de la presentación visual». Y ya preparan canciones nuevas para un siguiente disco.
  • El disco: 'Anda suelto Satanás' se publicará en mayo, retomando canciones de la Orquesta en colaboración con Luis Eduardo Aute, Rafa de La Unión, Alejandra Guzmán, los mexicanos Molotov y Moderatto, Nacho García Vega, Vinila Von Bismark, Mago de Oz...
  • La gira: Aún sin fechas concretas, tendrá un inicio en el teatro La Latina de Madrid en mayo. 

 

Javier Gurruchaga y Popotxo entran disfrazados al Victoria Eugenia para promocionar su álbum 'Muñeca hinchable', Festival de Cine de San Sebastián, 1979 //

Recogido en:
Orquesta Mondragón
Andoaingo Jubilatuak, 2017-03-25

http://andoaingojubilatuak.blogspot.com/2017/03/orquesta-mondragon.html
>
Y ADEMÁS…
>
1975. Pitadas, pateos y otras formas de protesta
Victoria Eugenia, 100 años, 1912-2012

https://www.victoriaeugenia.eus/100urte/laredsocial_historia_1975.html
 
'Muñeca hinchable'. 1979. La Orquesta Mondragón asiste al estreno de 'Mamá cumple cien años' de Carlos Saura para promocionar su primer álbum: 'Muñeca hinchable'. Media hora más tarde tuvieron que huir con lo puesto debido a una amenaza de bomba.