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lunes, 2 de marzo de 2020

#hemeroteca #queer #arte | La Karne y la Klorofila de Vicente Ameztoy

Vicente, 'poxpoliña' en el Festival, 1979 //
La Karne y la Klorofila de Vicente Ameztoy

Santiago Eraso Beloki | santieraso.com, 2020-03-02
https://santieraso.com/2020/03/02/la-karne-y-la-klorofila-de-vicente-ameztoy/

Tras su paso por el Círculo de Bellas Artes de Madrid, el Museo de Bellas Artes de Bilbao inauguró hace unas semanas la exposición retrospectiva de Vicente Ameztoy. Sus comisarios, Miriam Alzuri y Javier Viar, con la imprescindible colaboración de su viuda Virginia Montenegro y, la hija de ambos, Virginia, presentan un exhaustivo recorrido que se inicia en sus pinturas de juventud, de principios de los años sesenta, y termina con las ocho piezas del santoral de la ermita de Remelluri que, a lo largo de sus últimos siete años de vida (falleció el año 2001), realizó por encargo de la familia Rodríguez Hernandorena, propietaria de la bodega del mismo nombre situada en Labastida (Rioja Alavesa). Se exponen también algunas de sus cajas, varios grabados y litografías, dibujos, carteles, portadas de discos, revistas (fundamentales sus colaboraciones a finales de los 70 en la mítica ‘Euskadi Sioux’ y en la no menos imprescindible ‘Zeruko Argia’) y algunos materiales documentales de gran interés para conocer la vida intensa de este artista incomparable. 

Cuando hace treinta años, en 1990, Ameztoy denominó Karne & Klorofila a su primera gran exposición, celebrada en Arteleku, también puso título a su propio manifiesto estético y político. Tenía claro que el contenido de su obra artística, más allá de la indudable vinculación con las cualidades formales de la naturaleza, estaba profundamente ligado a sus intensas experiencias urbanas. 

Parafraseando al crítico de arte Fernando Golvano, el paisajismo de Ameztoy deconstruye cualquier canon del idealismo naturalista, que identifica al artista con la vida contemplativa, separada de las paradojas urbanas. En este sentido, estaría mucho más cerca de las tesis que Charles Baudelaire, el primer gran crítico de arte de la modernidad, desplegó en ‘El pintor de la vida moderna’ (1863), donde decía que el artista debería abandonar las ensoñaciones románticas con la naturaleza y, por el contrario, estaría obligado a ser también actor de la vida urbana, observar el presente, mirar al futuro e implicarse en las paradojas y convulsiones sociales, siempre atento a lo transitorio, lo fugitivo, lo contingente y nunca a lo eterno y lo inmutable. 

Tanto es así, que Ameztoy insiste en poblar sus paisajes con arquitecturas industriales, artefactos y objetos de la vida cotidiana, pero, sobre todo, con cuerpos extraños, indeterminados en su condición sexual, andróginos, transfigurados; seres que le acompañaron en sus vivencias, algunos reconocibles, otros no tanto y muchos inventados por su imaginación desbordante; en cierto modo, adelantándose al tiempo, se podría hablar de personajes ‘queer’ (raros), desnormativizados, pobladores de paisajes que muy bien podrían formar parte de una película de ciencia ficción, género cinematográfico que tanto influyó en su obra. Es decir, siempre que nos muestra la naturaleza, fascinado por su presencia y absolutamente respetuoso con su conservación, lo hace como un escenario de ficciones, un teatro de la vida o, mucho mejor, un plató atravesado por formas culturales y figuraciones trans y poshumanistas. 

En una entrevista realizada en 1973 por Genoveva Gastaminza, llegó a describir sus figuraciones como “un lugar del planeta, donde el cielo y la tierra dialogan, juegan y se preparan a recibir unas nuevas criaturas; quiero crearme en mi mente un trozo del planeta en donde sean posibles todos estos fenómenos (Virginia Montenegro, que lo acompañó a lo largo de casi toda su vida, en alguna ocasión manifestó que a «Vicente le gustaba vivir al límite en todos los sentidos. En su vida privada, en su obra, arriesgaba siempre y lo hizo a su manera. No se puso barreras en nada y nunca le importó lo que los demás pensaran, y a mí me parecía muy bien»); un hueco, como un jardín donde pueda hacer e introducir seres vivos, quiero imaginar un mundo que sea así y en el que existan criaturas que puedan participar en él (...) y que no tendrían nada que ver con la figura humana (...) seres nuevos con vida propia (...) pero en total mímesis con la naturaleza, hasta el extremo de que (los personajes) están hechos de elementos y con factores naturales y no humanos”, para que el orden natural de las especies quede completamente trastocado, añadió también la crítica de arte Maya Aguiriano en un texto posterior. 

Ameztoy no pudo leer 'Un apartamento en Urano' de Paul B. Preciado (2019) pero su “visión” del mundo y los personajes que lo habitan – haciendo un quiebro epistemológico temporal- podrían remitir a ese concepto, conocido por uranismo, que utilizó en 1864 Karl-Heinrich Ullrichs, uno de los primeros activistas sexuales europeos, para definir el “tercer sexo”. Para Preciado ese apartamento en Urano –como para Vicente su jardín de otro mundo- sería un lugar donde vivir fuera de las relaciones de poder y de las taxonomías sexuales, de género y raciales que la modernidad ha inventado. “No soy un hombre – dice este autor-, tampoco soy una mujer. No soy heterosexual, ni homosexual. Soy un disidente del sistema sexo-género”. 

Tampoco pudo conocer a la bióloga, filósofa y feminista Donna J. Haraway, así que es imposible que hubiera oído hablar sobre las teorías desplegadas en su célebre ‘Manifiesto para cyborgs’, donde ella afirmaba que las mujeres no requieren una identidad estable o esencialista –podría también referirse a los hombres- ni haber escuchado sus últimas propuestas publicadas 'En seguir con el problema' (Edit. Consonni 2019) para generar nuevos parentescos en el ‘Chthuluceno’ que nos permitirían reconfigurar nuestras relaciones con la tierra y todos sus habitantes, humanos y no humanos, inextricablemente ligados por el compost en prácticas tentaculares. 

En cierto modo, Ameztoy fue un visionario y también un pensador de otros mundos posibles; militante de la libertad, tanto en los modos de vida, como en su independencia política, y sin duda alguna, un adelantado ecologista; heredero directo de la filosofía libertaria y contracultural de la revolución de Mayo del 68 francés, pero también de los movimientos pacifistas (hippies, psicodelia espiritual) y de las formas culturales ‘underground’ del rock y el punk internacional, a la vez que un pionero en las luchas por la protección de la naturaleza. La que fuera amiga y cómplice, Rosa Valverde, en unas declaraciones realizadas en 1975, comentó que “estaban furiosamente en contra de la plantación de pinos, del destrozo a pasos agigantados de la naturaleza, ocasionado por las fábricas y la industria en general, y que no se identificaban con ningún partido político, porque ninguno tenía una mínima respuesta ni el mínimo planteamiento cultural”. 

Tal vez un buen resumen de esa actitud lúdica, hedonista y transgresora pero, a la vez, profundamente comprometida con la vida y el compromiso político, sea la acción “performance” contra la implantación masiva para usos industriales de la especie invasora ‘pinus radiata’ o ‘pino insigne’ que llevó a cabo en Donostia/San Sebastián en las puertas del Teatro Victoria Eugenia, durante el Festival de Cine de 1979. Travestido de ‘poxpolina’ –popular figuración folklórica femenina, vinculada a la tradición rural- Ameztoy repartía pequeñas ramitas de pino entre los célebres paseantes de la alfombra roja. Casi veinte años después, en 1998, realizó su conocido cartel contra el Tren de Alta Velocidad que, hoy ya imparable, cruza las entrañas heridas de las montañas y valles vascos. La imagen no puede ser más significativa, una gran ‘Amalurra’ (representación de la tierra madre) atravesada y herida por uno de esos largos viaductos, encima de los cuales circulará la locomotora del progreso. 

Como alegoría, el cartel podría tener cierta semejanza – me atrevo con la analogía- con la del Ángel de la historia o 'Angelus Novus' el conocido dibujo de Paul Klee que el filósofo Walter Benjamin utilizó en su ‘Tesis sobre la filosofía de la historia’ para describir su visión pesimista del devenir histórico. Para este filósofo la revolución no sería la locomotora de la historia, sino el freno de emergencia que los pasajeros deberíamos pisar cuanto antes para hacernos con el control del tren y evitar caer en el abismo, frenar la maquinaria arrolladora y detener sus efectos perversos. Sería por tanto – como en los imaginarios mundos de Ameztoy- sobre todo una oportunidad para explorar posibilidades alternativas y abrir caminos de futuro que no conduzcan a nuestra autodestrucción.

martes, 28 de enero de 2020

#hemeroteka #artea | Bixente Ameztoi, subertsio organikoa

Familia / Bixente Ameztoi, 1975 //

Bixente Ameztoi, subertsio organikoa

Gorka Bereziartua | Boligrafo Gorria, Argia, 2020-01-28

https://blogak.argia.eus/boligrafo-gorria/2020/01/28/vicente-ameztoy-subertsio-organikoa/

Igande honetara arte bisitatu ahal izan da Bixente Ameztoi margolari donostiarrari eskainitako atzera-begirako erakusketa Madrilgo Circulo de Bellas Artesen.

“Garai ederrean abisatu duk”, dio esaldia irakurri eta aukera galdu duela jabetu den irakurleak, izan ere, erakusketez inaugurazioaren egunean hitz egin behar da, hala dio inon idatzi gabeko arauak; gero hilabeteak zintzilik uzten ditugu hitz erdi bat gehiago esan gabe eta amaitu direnean, prentsan publikatu daitekeen bakarra bisitari-kopuruari buruzko piezaren bat izaten da –baldin eta arrakasta apoteosikoa izan bada, normalean gertatzen ez den zerbait alegia–.

Zergatik artikulu hau orduan? Ba Madrilgoak aperitifaren itxura daukalako otsailaren 20tik aurrera Bilboko Arte Ederren Museoan egitekoak direnarekin konparatuta. Zabalagoa izango dela Bilbokoa, alegia –eta gainera hiri handiago batean, tamainaz ez bada, espirituz bai behintzat–.

Denboraren makinarik ez daukat, ordea, datorren hilean zer gehiago ikusi ahalko den esateko eta, aldiz, duela aste batzuk Madrilera joateko treneko txartelak baneuzkanez, Alcalá kaleko piperpotoak saihestuz Ameztoiri bisita egitea deliberatu nuen. Ez zitzaidan damutu. Nagusiki 1970eko hamarkadan egindako obraz osatutako erakusketa honetan ikus daitezkeen hainbat lan bilduma pribatuetakoak dira, eta beraz ez dira ikusgai egoten; haien artean ibiltzea mundu organiko eta abangoardista batera bisita bihurtu zitzaidan, euskal klixe asko hankaz gora ikusteko parada izateaz gain.

Gaur artista-taldeko izen ezagunenek ez bezala (Oteiza, Basterretxea, Chillida), Ameztoik ez zuen erabateko abstrakzioaren bidetik jo, haren pinturek badute ia beti figuratibotik zerbait. Figurazioa, ordea, ez zuen errepresentazio errealistaren morroi bihurtu. Pintore donostiarrak eskemak puskatzen dizkio bere lanen aurrean jartzen denari: belarrezkoak dira gizakiak eta irribarre egiten du baso zokoak; Lurrak grabitatzen du aurreneko planoan ikusten ditugun pertsonaien munduaren inguruan; gizaki edo animalia itxurarik ez duten arren, odola isurtzen dute forma zehazgabeek. Eta gaur hain ohikoa zaigun mundu multipantaila existitu baino askoz lehenago, Ameztoiren koadroetako planoen jarraidurek eta etendurek ezinezko dimentsioetara deribatu zuten ikuslea.

René Magritte aipatu izan dute haren inspirazio-iturritzat eta egia da, badago Ameztoiren lanetan zerbait margolari surrealista belgikarra gogora ekartzen duena: “ceci n’est pas” jarrera, adibidez, abiapuntutik jartzen duena distantzia bat obran agertzen den objektuaren –edo subjektuaren– eta objektu –edo subjektu– horren benetako izatearen artean. Distantzia hori ironikoa da, ironia hitzaren jatorrizko adieran –“itxurazko ezjakitea”–, artistak egiantzekotasuna duten irudiak pintatzen baititu, jakin arren pintura ez dela –ezin dela gehiago izan– aurrean duen munduaren kalko soila. Are gehiago, kalkoak aspertzen duela esango nuke, margo daitezkeen beste munduak esploratu nahi dituela eta, konkretuki, margo daitezkeen beste Euskal Herriak, beste euskaldunak. Baina hori guztia ez dakienaren itxura eginez jokatzen du, paisaiak eta pertsonak ikusi dituen gisan mihiseratuko balitu bezala: estanpa familiar antzaldatuak, batere folklorikoak ez diren poxpolinak, ohiturazko erregimenaren subertsioa.

Errepresentazio/surrerrepresentazio joko horretan garai baten espiritua ere ikus dezakegu: nola ari zen aldatzen XX. mendeko bigarren erdian gure auto-pertzepzioa, Euskal Herrian gertatzen ari ziren mota askotako transformazioen eskutik –ideologikoak, lan, bizitoki eta bizimoduei lotutakoak–. Horren aurrean, zenbait artistak jarrera nahiko metafisikoz erantzun zuten: euskal izaeraren muin-muinera jo eta hura destilatzen saiatzea, betirako galdu baino lehen. Pertsonalki, Ameztoirena interesgarriagoa egiten zait: gertatzen ari ziren aldaketen olatu gainera igo zen, garai berrien hizkerarekin, mundu honetako materiei uko egin gabe; alderantziz, materia horiexen transformazio-aukeretan bilatu zuen, oraindik ere harrigarriak gertatzen diren emaitzak utziz.

lunes, 1 de agosto de 2016

#hemeroteca #memoria | La Mondragón cumple 40 años

Diario Sur / La Orquesta Mondragón en directo en Eibar en 2010 //

La Mondragón cumple 40 años

El grupo de Javier Gurruchaga prepara un disco y una gira para celebrar su aniversario
Ricardo Aldarondo | Diario Sur, 2016-08-01
https://www.diariosur.es/culturas/musica/201608/01/mondragon-cumple-anos-20160731182201.html

Una novia, con su cofia a la antigua, completamente drogada y tirada en una silla de ruedas, era empujada hasta el borde del escenario, mientras sonaban los primeros y lentos acordes del ‘Rock & Roll’ de Lou Reed. Javier Gurruchaga, en ese vestido de novia y con gafas negras de diva acabada, estiraba el brazo hasta al micrófono y musitaba con su cuelgue total las primeras palabras de la canción en un arrastrado pichinglis. De pronto la banda atacaba el electrizante cambio rítmico de la canción, la novia saltaba de la silla de ruedas, Popocho tiraba serpentinas fosforescentes con un spray y sacaba la muñeca hinchable y la decena de músicos y actuantes enloquecía con quince minutos de éxtasis rocanrolero. Era la culminación de ‘El chorizo de Johnny Cimbel’, el primer show de la entonces naciente Orquesta Mondragón.

Los que asistimos atónitos en la adolescencia o primera juventud a aquel espectáculo disparatado, insólito y transgresor, en el salón de actos del colegio Marianistas, nada menos, en diciembre de 1976, no dudábamos de que había nacido una estrella y un showman sin igual, y toda una banda-espectáculo.

Otros momentos álgidos del show eran una colectiva fumada de puerros (manojo vegetal con supuestos efectos lisérgicos) o una lección de inglés imposible, entre excelentes versiones de Duke Ellington o Renato Carosone. Ahora se cumplen 40 años de esos primeros shows y la Orquesta Mondragón se reactiva con un nuevo disco de éxitos regrabados en colaboración de amigos, y una gira. Su propio banquete de bodas.

De la radio al escenario. Javier Gurruchaga (San Sebastián, 1958) nos cuenta sus primeros recuerdos de la formación de la Orquesta Mondragón: «Nos reuníamos en casas de amigos, de manera improvisada, y sobre todo en el programa de Gregorio Gálvez en Radio Popular, Club 44. Le hacían mucha gracia nuestras gamberradas y le debemos mucho a Gregorio. Empezamos ahí a comienzos de 1976, parodiando programas de radio y personajes conocidos. Y como la cosa gustaba, decidimos dar el salto al escenario. Nuestra primera actuación fue donde yo estudié, el colegio de Los Ángeles, en la calle San Juan. Y el 19 de diciembre volvimos a actuar en Marianistas, donde estudió Popocho». Gurruchaga también recuerda que «en ese 1976 fuimos Cheli (José Luis Lanzagorta, uno de los guitarristas de la inicial orquesta, luego componente de Puskarra y La Buena Vida) y yo a ver a los Rolling Stones en su primera visita a Barcelona, nos quedamos deslumbrados y dijimos: Tenemos que hacer algo así a nuestro estilo».

Todo revuelto. Con otros componentes como el guitarrista José María Insausti o el barbudo Jesusorsky ideaban música y sketchs al mismo tiempo. «Teníamos 18 o 19 años, íbamos a ver las películas de Fellini, estábamos pendientes de los maquillajes de Bowie, alucinábamos con los Rolling Stones, con Lindsay Kemp, que yo lo vi en Madrid. Y queríamos hacer un compendio de todo, con un señor pequeñito que hacía de matón, que era Popocho. También nos gustaba la fórmula de Les Luthiers, con charla entre las canciones». Incluso fueron pioneros del multimedia: «Entonces no existían los videoclips, pero nosotros ya hacíamos algo parecido, cortometrajes en 16 mm. que dirigía Fernando Canales y los proyectábamos durante algunas canciones. El cine siempre ha estado muy presente, y hay varias canciones basadas en películas, como ‘Garras humanas’, que en 2013 fue la inspiración para nuestra participación en el cartel de la Semana de Terror, nos gustó mucho hacerlo y quedó bien bonito».

Transgresores. Cuando sólo hacía unos meses que había muerto Franco, los escenarios no estaban habituados a presentar esas cosas. «Ahora sería aún más transgresor, todo se ha edulcorado demasiado, con un humor políticamente correcto. De hecho, tardamos en grabar el primer disco, porque las discográficas no veían qué hacer con todo aquello. Gastábamos mucho dinero en muñecas hinchables, porque siempre se pinchaban, Popocho se cuidaba mucho de que nadie tocara su muñeca, porque luego tenía que andar poniéndole parches. Las comprábamos en Francia, pero muchas cosas de las que usábamos en el escenario las comprábamos en Krinda, la tienda de Reyes Católicos», recuerda Gurruchaga.

La ciudad surrealista. «Había una serie de gente en ese mundo surrealista de San Sebastián en aquel momento que nos ayudó mucho, como el pintor Vicente Ameztoy, el dibujante Juan Carlos Eguillor, Juan Kruz Unzurrunzaga que luego se dedicó a promotor de arte... En 1977, actuamos en el Ku, y ya venía a vernos gente de Bilbao y de otros sitios».

Asalto al Festival de Cine. La foto de Gurruchaga vestido de novia con Popocho subiendo la escalera del Victoria Eugenia, es otro de sus hitos primerizos. «En el Festival de Cine de 1979 estrenamos nuestro primer disco, ‘Muñeca hinchable’, con una actuación en el Príncipe, cuando aún era un teatro. Y montamos nuestro pequeño circo, con Vicente Ameztoy vestido de 'poxpolina' repartiendo flores y con zapatos de tacón como si fuese Judy Garland, yo vestido de novia y Popocho con un helado gigante. La entrada fue triunfal pero la salida fue a la carrera, porque hubo una amenaza de bomba al final del concierto y salimos corriendo. Además, casi se incendia el teatro, porque alguien puso unas velitas que quedaban muy bien pero prendieron en un cortinón. En el concierto estaban Eduardo Haro Ibars, que nos hizo varias letras de ese primer disco, Ivan Zulueta, que había hecho la portada, Carlos Saura que había presentado ‘Mamá cumple cien años’ en el Victoria Eugenia, y también fuimos allí».

Movida antes de la Movida. «A Madrid fuimos por primera vez en 1978. En esa etapa nuestro manager era Santi Ugarte, que nos ayudó mucho, creía en nosotros. Hizo las gestiones para que actuáramos en el teatro de La Comedia. Hubo vascos que vivían en Madrid y fueron pensando que la Orquesta Mondragón tocaría piezas de Sorozabal. Y, claro, vieron a un tío vestido de novia, a un enano con un oso de peluche, y Jaime Stinus tocando la guitarra como un loco, y salieron espantados. Fuimos para cinco días, se fue corriendo la voz y al final llenamos el teatro.

A mal viaje, buena cara. El segundo álbum, ‘Bon Voyage’ (1980), con Gurruchaga vestido de piloto y saludando en portada, nació de una desgracia: «Tuvimos varios accidentes seguidos, en uno chocamos con un camión al ir a Bilbao al aeropuerto, yo me llevé un buen golpe en la cabeza y otros salieron peor parados. Pero dijimos: Vamos a darle la vuelta con una buena dosis de humor negro. Y de ahí salió ‘Viaje con nosotros’, que fue un gran éxito».

El gran circo del rock &roll. Crecía la popularidad del grupo y la dimensión de los shows. Tras discos como ‘Bésame, tonta’ (1982) y ‘Es la guerra’ (1984), el álbum ‘Rock & Roll (1986) dejó constancia de su directo: «Este disco fue también un guiño a la película que hicieron The Rolling Stones con John Lennon, The Who y otros músicos, ese título expresaba muy bien lo que era la Mondragón, el circo, el cabaret, el humor y el rock & roll. La portada la hizo Zumeta, otro pintor vasco maravilloso. Creo que es uno de nuestros mejores discos».

Queridas gordas. Y llegó ‘Ellos las prefieren gordas’ (1987). «La portada era como una Marlene Dietrich inflada y travestida, una foto francesa que vimos por casualidad nos gustó mucho, y la compramos. Luego había un famoso travesti canario que con una amiga nuestra hacían de gordas en el escenario. El disco fue un gran éxito, uno de los que más se vendió de nuestra carrera y llegó a varios países. Ahora cuando hemos estado en México la gente se acuerda mucho de esa canción, y una admiradora se acercó a decirme: «¿Y por qué no tocan ustedes esa canción? A nosotros nos encanta, a toda la familia. Hay que decir que somos todos gordos». Es cierto que no solemos tocar mucho ‘Ellos las prefieren gordas’, aunque junto a ‘Caperucita feroz’ y ‘Viaje con nosotros’ es de las más conocidas.

Descubrir a Colón. «En los 80 nos fue muy bien, en los 90 ya se empezaban a vender menos discos. En esta profesión hay momentos buenos y otros no tanto, y luego yo empecé a alternar la Orquesta con mi actividad televisiva. También me empezaban a llamar más del cine, hice ‘El rey pasmado’ con Imanol Uribe, y ‘Tirano Banderas’, y con las dos me nominaron al Goya... Esto es así, hay que reinventarse continuamente. Entonces hicimos también ‘El huevo de Colón’, en el que Joaquín Sabina colaboró con varias letras». Ahora Gurruchaga combina el doblaje de ‘Buscando a Dory’ con la obra teatral ‘Héroes’ junto a Luis Varela e Iñaki Miramón.

Fundamental Popocho. Nunca ha cantado ni ha tocado instrumentos, pero el genial Popocho con su mímica y sus personajes «ha sido fundamental para la Orquesta Mondragón. «El grupo lo he conducido sobre todo yo con grandes y estupendos músicos, y a Popocho lo hemos tenido mucho tiempo con nosotros, pero también ha habido épocas en que no ha podido ser, por problemas de salud. Ahora está bien y ha estado conmigo en los conciertos que hicimos en México, pero no siempre puede. También hemos reforzado la parte musical, no dependemos tanto del chiste o de la presentación visual». Y ya preparan canciones nuevas para un siguiente disco.
  • El disco: 'Anda suelto Satanás' se publicará en mayo, retomando canciones de la Orquesta en colaboración con Luis Eduardo Aute, Rafa de La Unión, Alejandra Guzmán, los mexicanos Molotov y Moderatto, Nacho García Vega, Vinila Von Bismark, Mago de Oz...
  • La gira: Aún sin fechas concretas, tendrá un inicio en el teatro La Latina de Madrid en mayo. 

 

Javier Gurruchaga y Popotxo entran disfrazados al Victoria Eugenia para promocionar su álbum 'Muñeca hinchable', Festival de Cine de San Sebastián, 1979 //

Recogido en:
Orquesta Mondragón
Andoaingo Jubilatuak, 2017-03-25

http://andoaingojubilatuak.blogspot.com/2017/03/orquesta-mondragon.html
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Y ADEMÁS…
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1975. Pitadas, pateos y otras formas de protesta
Victoria Eugenia, 100 años, 1912-2012

https://www.victoriaeugenia.eus/100urte/laredsocial_historia_1975.html
 
'Muñeca hinchable'. 1979. La Orquesta Mondragón asiste al estreno de 'Mamá cumple cien años' de Carlos Saura para promocionar su primer álbum: 'Muñeca hinchable'. Media hora más tarde tuvieron que huir con lo puesto debido a una amenaza de bomba.