Mostrando entradas con la etiqueta Carmen Conde. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Carmen Conde. Mostrar todas las entradas

miércoles, 30 de enero de 2019

#hemeroteca #mujeres #historia | Carmen Conde: cuando en la RAE no había baño de señoras

Imagen: El País / Carmen Conde (c)
Carmen Conde: cuando en la RAE no había baño de señoras.
Se cumplen 40 años del ingreso de la primera autora en la historia de la Real Academia.
Jesús Ruiz Mantilla | El País, 2019-01-30
https://elpais.com/cultura/2019/01/29/actualidad/1548761467_838141.html

“¡Qué horror! Pues tendrán que hacer uno”, exclamó Carmen Conde Abellán a El País cuando la periodista Rosa María Pereda le dijo que no había baño de señoras en la Real Academia Española (RAE). Tampoco ambas sabían muy bien en qué consistía la etiqueta exigida en el ingreso de los hombres –frac, para leer el discurso-, en el caso de las mujeres. “Tendré que consultar con los modistas”, dijo la escritora.

Pero lo cierto es que si bien aquellas minucias de forma bien las podían arreglar en un santiamén una cuadrilla de albañiles y algunos diseñadores con gusto, no había comparación con la hazaña que conseguía ella al ser la primera mujer que entraba en la institución que entonces presidía su valedor, Dámaso Alonso: “Los tiempos han cambiado y la misma Academia se ha dado cuenta. Ya no estamos en los días en que doña Concepción Arenal decía que la mujer sólo podía ser estanquera, reina o puta. Ahora también podemos ser académicas, gracias a Dios”.

La de Carmen Conde (Cartagena, 1907-Madrid, 1996) fue una batalla vencida con galones aquel 28 de enero de 1979, hace 40 años. Previamente se habían producido muchas bajas en el asalto. Demasiadas... Las primeras que aun hoy sonrojan son las de Gertrudis Gómez de Avellaneda y Emilia Pardo Bazán, esta última cayó en tres ocasiones: 1889, 1892 y 1912. Pero la que más cerca anda en la memoria previa al ingreso de Conde, es la de la lexicógrafa María Moliner. Corrían los principios de los años setenta y la creadora del diccionario de referencia con su nombre, consciente del valor de las palabras y las expresiones, al enterarse de las intrigas que se iban moviendo en su contra tuvo a bien saltarle a los conspiradores: “Iros a tomar por el culo”. Como uno de los que más se oponían era Camilo José Cela, seguro que lo entendió a la primera.

Atrás habían quedado también las candidaturas fallidas de, entre otras, Blanca de los Ríos, Concha Espina o Rosa Chacel y Carmen Guirado, que se enfrentaron en votación a la propia Conde y no volvieron a contar con más oportunidades de postularse. Una vez dentro, Carmen Conde dejó bien claras sus intenciones y marcó un debate que continúa hoy en primera línea: “No pienso ir a la primera reunión con ese volumen del diccionario, especialmente machista. Pero todo se andará. El machismo evidente en la lengua castellana es triste consecuencia de la historia que arrastramos las mujeres españolas”.

El feminismo fue algo que definio la biografía de Carmen Conde hasta su muerte en 1996. Un rasgo que exacerbaba por otra parte a quien llegó a ser su marido: el poeta Antonio Oliver Belmás. Ambos eran de Cartagena y se conocieron en 1927, cuando la generación de sus coetáneos bullía entre la tradición y la vanguardia, buscando sentido a la nueva poesía española del siglo XX. A ella quedó adscrita Conde, que trabó amistad con muchos de ellos y contrato de alquiler con Vicente Aleixandre, su casero en la calle Velintonia. Aunque su maestro reconocido, como de tantos otros, fue Juan Ramón Jiménez.

Pero en sus lazos generacionales, Conde alternaba y estableció complicidades con las mujeres de rompe y rasga que marcaron tendencia de modernidad antes de la guerra. Íntimas amigas suyas fueron la argentina Berta Singerman, Concha Méndez, Maruja Mallo –“que no me sepa yo que te vas con ella”, le escribía su novio en pleno ataque de celos mediante carta-, Ernestina de Champourcin o también Gabriela Mistral y Norah Borges.

Frecuentó el siempre excitante círculo cercano a la Institución Libre de Enseñanza y la Residencia de Estudiantes, junto a quienes también Conde y Oliver se embarcaron en las misiones pedagógicas. Una actitud que define su carácter y sus múltiples vocaciones, porque aparte de poeta, ensayista, novelista y autora de literatura infantil, Carmen Conde se sentía profundamente maestra. “Es algo que me parece digno de destacar en su biografía”, asegura Carme Riera, perteneciente a la RAE. “No era una poeta ensimismada, sino comprometida con la realidad y muy activa”.

Lo que siente Riera es que su obra haya quedado un tanto olvidada tras el dato que todos recuerdan de su trayectoria. Ser la primera mujer que entró en la Academia eclipsa casi todo lo demás. Pero nunca es tarde para recuperar su legado poético y narrativo con cerca de cien títulos. Una obra que incidió en la opresión sufrida por las mujeres y que ella contribuyó a resquebrajar después de haber denunciado su estado en poemas como ‘Dominio’: “¡Oh, mi alma suave y sometida, / dulce fiera encerrándose en mi cuerpo! / Rayos, gritos, helor, y hasta personas / acuciándola a salir. Y ella, oscura”.

11 mujeres entre 483 miembros
Cuando Carmen Conde entró por primera vez a la Real Academia Española acompañada de Gonzalo Torrente Ballester y Manuel Terán para leer su discurso de ingreso empezaba un aun deficiente camino de mujeres en la institución. La escritora sustituía en el sillón K a Miguel Mihura y en su primera intervención titulada ‘Poesía ante el tiempo y la inmortalidad’, dijo: “Vuestra noble decisión pone fin a una tan injusta como vetusta discriminación literaria”.

La habían apoyado para su candidatura Antonio Buero Vallejo, Guillermo Díaz-Plaja y el jurista Alfonso García Valdecasas, pero contaba además con el empuje claro de Dámaso Alonso, entonces director. Un aval que fue efectivo a la hora de vencer en la votación a otras dos mujeres: la escritora Rosa Chacel y la médica Carmen Guirado. Tras Conde, tan solo 10 académicas más han seguido su camino. Muy pocas y apenas una gota de agua en la historia de la RAE. Desde que fue fundada en 1713, sus sillones han estado ocupados por 483 miembros, de los que apenas una decena han sido mujeres.

Después de Conde en el año 1979, Elena Quiroga, en 1984 y Ana María Matute, en 1998 entraron tras ella en el siglo XX. La media aumentó recién entrado el XXI con la historiadora Carmen Iglesias, la científica Margarita Salas y la escritora Soledad Puértolas, pero se ha acelerado un poco más en la última década, con la incorporación de la filóloga Inés Fernández-Ordóñez –la más joven del pleno- la escritora Carme Riera, la catedrática de literatura Aurora Egido, actual secretaria, la poeta Clara Janés y la lexicógrafa Paz Battaner.

viernes, 9 de febrero de 2018

#hemeroteca #mujeres #historia | Carmen Conde, de las barricadas republicanas a la película 'Raza'

Imagen: Público / Carmen Conde
Carmen Conde, de las barricadas republicanas a la película 'Raza'.
A Carmen Conde, poeta, cuentista, dramaturga, memorialista y agitadora cultural, no se la recuerda por su obra, sino porque unos señores académicos, en 1978, la votaron para la RAE.
Aníbal Malvar | Público, 2018-02-09
http://www.publico.es/sociedad/40-anos-primera-mujer-rae-carmen-conde-barricadas-republicanas-pelicula-raza.html

Este 9 de febrero se cumplen 40 años de la elección de la primera académica de la lengua española, y da un poco de pudor recordarlo. Es como si los periódicos conmemoráramos el día en que a Macondo llegó el hielo, y no la obra de Gabriel García Márquez. A Carmen Conde, poeta, cuentista, dramaturga, memorialista y agitadora cultural, no se la recuerda por su obra, sino porque unos señores académicos, en 1978, la votaron para la RAE.

¿He venido y me fui; me iré mañana
y vendré como hoy…? ¿Qué otra criatura
volverá para ti, para quedarse
o escaparse en tu luz o hacia lo nunca?

Era, ya se ha dicho, 1978, año de ruido de sables, de constante revuelta vestida de pantalones campana, de Adolfo Suárez –ministro secretario general del Movimiento (no confundir con ‘La Movida’)-- en la Moncloa, de la redacción de esta Constitución tardofranquista que aun hoy jadea, del primer homenaje austriaco a los españoles republicanos asesinados por los nazis, de la despenalización en nuestro país del adulterio y el amancebamiento (castigos solo aplicados sobre las mujeres).

Y Carmen Conde, republicana y bisexual, era votada en aquel 1978 como primera mujer titular de un sillón en la Real Academia Española. Tocaba una mujer, enfatizaban las crónicas de antaño. Lo mismo que se dice ahora: toca una mujer. El País arrancaba así su crónica del acontecimiento, resaltando en el texto –y no en la firma-- que una mujer, o sea, una mujer, era la que había recogido los testimonios de los señores académicos para que justificaran la excéntrica elección de Carmen Conde: “Por primera vez desde la fundación, en 1714, de la Real Academia Española, una mujer ocupará hoy un sillón entre los «inmortales». La elección se efectuará entre las tres candidatas presentadas: Rosa Chacel, Carmen Conde y Carmen Guirado. Una de ellas romperá con la tradicional reticencia de los académicos a compartir sus puestos con colegas femeninos. Los académicos han visto por fin la necesidad de actualizar la Academia a los tiempos que corren, y de esta manera quedan abiertas las puertas de la Real a las mujeres que lo merezcan. Joaquina Prades ha elaborado la siguiente información, tras recabar las opiniones de los académicos que apoyaron la terna”.

Te veo en la alta noche, temiendo que tus ojos
mintieran por amor que era yo la que buscabas.

De Carmen Conde pocos han dicho que es UNO de LOS más grandes poetas de la Generación del 27. Y el cronista resalta lo resaltado para evitar el dadivoso y machirulo recurso de señalar que es UNA de LAS más grandes poetas de la Generación del 27, pues eso la relegaría a la Liga Femenina de aquel bosque de nabos que se nos muestra en las fotos fundacionales. Como ‘El País’, que resaltaba que “quedan abiertas las puertas de la Real a las mujeres que lo merezcan”, tal que si los merecimientos de la mujer fueran más cuestionables que los del varón (así sigue recogido en nuestra Constitución, por cierto, donde el varón aun prevalece en la línea dinástica de sucesión borbónica).

Carmen Conde nació en agosto de 1907 en Cartagena, y de joven oposita para delineante en construcción naval y empieza a estudiar magisterio. Con 20 años, en el año fundacional de su generación, se enrolla con el poeta Antonio Oliver Belmás, y empieza a publicar en las muy líricas y minoritarias revistas de Juan Ramón Jiménez, del que será gran amiga. De aquellos años quizá data -así lo dejan entrever sus intercambios epistolares- su primera relación sáfica con Ernestina de Champourcín, lectora de románticos y simbolistas franceses y de místicos españoles. Champourcín: también poeta, también casada con varón, también 27, brillante y altiva aristócrata, le llega a proponer una fuga que Conde rechaza.

Amiga póstuma de las efemérides, se casa con Oliver en 1931, conmemorando el advenimiento de la República. Y funda con él la Universidad Popular de Cartagena. Y, en otra fecha jalonante, 1936, levantamiento franquista, conoce a Amanda Junquera, que será su amante durante muchos años y amiga hasta el final.

¡Corred siempre, muchachas, que el seguiros excita
el ardor de cogeros, suyas todas, a hombres
que de fieros esgrimen el ademán tan sólo!
Y envolveos en ropas de blanco lino puro
para mojar con ellas esos cuerpos calientes,
y amanecer ceñidas, ante el amor que vibra,
por el celo del agua posesor de las vírgenes.

El filólogo y doctor en Literatura José Luis Ferris ha sido uno de los pocos estudiosos que ha profundizado en la obra y la vida de Conde. Y, en su biografía sobre la autora (Temas de Hoy), analiza la influencia vital y literaria de la relación entre Conde y Junquera: “[Como todas las lesbianas de entonces], lo llevaban con absoluta clandestinidad y el mayor de los secretos; en el caso de Carmen y de Amanda, con más motivo, ya que las dos llevaban años casadas, sus maridos eran figuras de la cultura y habían constituido matrimonios ejemplares. Lo que sucedió es el resultado de un deslumbramiento mutuo y sin más pretensiones iniciales que una profunda amistad. Ninguna de las dos pudo sospechar que aquello duraría cincuenta años y alcanzaría la intensidad que alcanzó. Podría decir también que la homosexualidad apareció como un hecho nuevo en sus vidas, cuando aquel afecto entre las dos llegó a tal grado que se necesitaron también físicamente”.

Y Ferris rescata una cita de la propia escritora para explicar el alcance de aquel amor/amistad: “Aprendí viva. No sabía nada fuera de mi apasionada existencia en agraz. Ahora ya conocía la música, mi propia incipiente creación. Todo era nuevo, fresco, auténtico, arriesgado íntimamente. Nunca había yo escrito tanto y mejor que nunca”.

Terminada la guerra civil, Carmen Conde vivió de alquilada en un piso de su amigo Vicente Aleixandre y trabajó en Radio Nacional de España, en el CSIC, en la Universidad Central de Madrid y en la Editorial Alhambra. El régimen franquista no la obligó al exilio ni al arrabal social a pesar de su pasado comprometidamente republicano. “Carmen Conde no sólo adquirió notoriedad durante la República sino que, en el verano de 1940, era una mujer procesada en busca y captura. Me refiero al Expediente de procesamiento sumarísimo ordinario nº 559 instruido contra ella desde el Gobierno Militar de Murcia y seguido por la Auditoría de Guerra del Ejército de Ocupación de la misma plaza. Sin embargo, ella estaba en Madrid, en casa del matrimonio Alcázar-Junquera. El esposo de Amanda [Cayetano Alcázar] adoraba a Carmen y no dudó en protegerla, siendo él un franquista significado y una autoridad académica”, explica Ferris.

Sorprendentemente, Carmen Conde acabaría colaborando en la película de exaltación fascista más ambiciosa de España: “Su primer trabajo remunerado llegó, no obstante, del mundo del cine, al ser contratada como secretaria de dirección gracias a Luis Díaz-Amado, hombre de cine que ese mismo año había sido jefe de producción de la película ‘Raza’, dirigida por José Luis Sáenz de Heredia y basada en la novela de Jaime de Andrade (seudónimo de Francisco Franco)”, señala Ferris.

Sobre su ingreso en la RAE, el biógrafo tiene claro cierto sesgo ideológico en la elección: “En 1978, el pasado republicano de Carmen Conde estaba enterrado y más que enterrado. Nadie tenía conciencia de él. Lo que pesaba en contra de ella para ser elegida era todo lo contrario: su acomodo durante cuarenta años a la vida y la cultura de un país regido por la dictadura franquista. En el ambiente de aquellos primeros años de la Transición española se dejaba traslucir cierta preferencia por otra de las candidatas: la novelista Rosa Chacel, que representaba el exilio de los intelectuales que habían regresado. Había mucha expectación”.

La producción literaria de Carmen Conde comprende más de un centenar de libros. Murió aquejada de alzheimer en 1996, más olvidada que olvidante a pesar de la enfermedad. Ahora sus libros son rarezas. Solo es “la primera mujer que ingresó en la RAE”, que no es poco, pero es menos. Y solo nos acordamos de ella en este raro aniversario academicista: no es de extrañar en una mujer que colisionó su vida con los acontecimientos históricos y literarios más llamativos del pasado siglo: 1927, 1931, 1936, 1978.

En la tierra de nadie, sobre el polvo
que pisan los que van y los que vienen,
he plantado mi tienda sin amparo
y contemplo si van como si vuelven.
Unos dicen que soy de los que van,
aunque estoy descansando del camino.
Otros "saben" que vuelvo, aunque me calle;
y mi ruta más cierta yo no digo.
Intenté demostrar que a donde voy
es a mí, sólo a mí, para tenerme.
Y sonríen al oír, porque ellos todos
son la gente que va, pero que vuelve.
Escuchadme una vez: ya no me importan
los caminos de aquí, que tanto valen.
Porque anduve una vez, ya me he parado
para ahincarme en la tierra que es de nadie.

Uno de los libros más hermosos de Carmen Conde se titula ‘Los poemas del Mar Menor’ (1962). Y es aun más mala suerte su amor por ese mar, hoy el mayor estercolero turístico del Mediterráneo, al que escribió este epitafio:

¡Quisiera yo ser eterna, solo por verte!

jueves, 6 de julio de 2017

#hemeroteca #memoria | Los 40 años del Nobel se convierten en clamor por salvar casa de Aleixandre

Imagen: El Diario / Homenaje a Vicente Aleixandre en Velintonia, Madrid
Los 40 años del Nobel se convierten en clamor por salvar casa de Aleixandre.
EFE | El Diario, 2017-07-08
https://www.eldiario.es/cultura/Nobel-convierten-clamor-salvar-Aleixandre_0_662833734.html

La celebración del 40 aniversario de la concesión del Premio Nobel de Literatura a Vicente Aleixandre, en 1977, se ha convertido la pasada noche en un clamor por "salvar" su casa, en el número 3 de la antigua calle Velintonia, donde el poeta vivió desde 1927 hasta su muerte en 1984, con el fin de convertirla en la "Casa de la Poesía".

Durante el acto, al que asistieron personalidades de la cultura y algunos políticos, la Asociación de Amigos de Vicente Aleixandre ha denunciado el "abandono institucional" del inmueble, que los sobrinos del poeta han puesto a la venta sin que se haya logrado un acuerdo con las administraciones para adquirir el inmueble, ha explicado el presidente de la asociación, Alejandro Sanz.

Por esa casa pasaron en su día poetas como Miguel Hernández, García Lorca, Rafael Alberti, Pablo Neruda, Luis Cernuda, Dámaso Alonso y, entre los más recientes, Claudio Rodríguez, Jaime Gil de Biedma, "una lista interminable", según el último biógrafo del poeta, Emilio Calderón.

"Es una casa que durante cincuenta años estuvo acogiendo a personajes del mundo de la cultura, especialmente escritores y poetas", que se acercaban a ver a Aleixandre, un hombre que valoraba la amistad, que "sabía escuchar", que salía poco debido a su delicada salud y que escribió en Velintonia la mayor parte de su obra.

Todo ello sin hablar de la escritora Carmen Conde, que "vivió casi cincuenta años en la planta de arriba", según Calderón. Ello se debió a que la casa, de casi 600 metros cuadrados, fue segregada tras la Guerra Civil y la parte de arriba fue alquilada. "Una de las personas que entró a vivir fue Carmen Conde, la primera mujer nombrada académica de la Real Academia Española de la Lengua", añadió.

"Aquí vivió durante mucho tiempo la amante de Conde, Amanda Junquera, y fue aquí donde montaron la llamada Academia de las Brujas, una especie de asociación de mujeres, poetas, que escribían teatro, novelas, tenían sus tertulias", continúa al biógrafo. Así, " en el piso de arriba ocurría lo mismo que en el de abajo: había una vida cultural frenética y con vasos comunicantes, claro".

"Hay que salvar esta casa. Por la memoria del poeta y de todas las personas que pasaron por ella, por lo que significa para la poesía española", ha dicho el biógrafo.

La velada de poesía estuvo salpicada de referencias a la negativa de la Comunidad de Madrid a convertir Velintonia en Bien de Interés Cultural (BIC) con el argumento de que el inmueble no tiene valor arquitectónico y además está vacío.

"Salvemos Velintonia por la memoria del poeta y de todas las personas que pasaron por esta casa, por lo que significa para la poesía española", ha dicho Sanz mientras Calderón argumentaba que "la memoria de los pueblos es algo intangible y esta casa está llena de esa memoria".

Tras veintidós años luchando por que la casa sea BIC o tenga "algún tipo de protección", han ironizado con que "solo está protegido el imponente cedro del Líbano" que domina el jardín y que plantó el propio Aleixandre, mientras que "la casa puede ser vendida y derribada y eso es algo que hay que evitar a toda costa", añadieron.

Intervinieron en el acto una sobrina del poeta, Amaya Aleixandre; el académico Luis María Ansón, la actriz Charo López, vicepresidenta de la Asociación de Amigos Asunción García Iglesias, entre otros como Javier Lostalé, que fue amigo personal del poeta, Manuel Rico, José Luis Ferris, Andrés Pociña, Aitor Larrabide, Aurora López y el grupo musical Maga, que interpretó la canción que compusieron sobre "La casa en el número 3".

Ansón recordó su amistad con el poeta y su gran sentido del humor. Así, cuando una joven falangista le dijo en una ocasión que si ella fuese su mujer le envenenaría el café, Aleixandre no dudó en contestar: "y si yo fuera su marido, lo bebería".

Especial mención recibió el último epistolario de Aleixandre, publicado hace tres años y dirigido al poeta gallego Eduardo Moreiras, con el que mantuvo una relación platónica, ya que nunca se conocieron, "una relación muy intensa, muy vivida", pese a que nunca se concretó.

"Es muy significativo de lo compleja que resulta la propia personalidad de Aleixandre a la hora de mantener relaciones con terceros -hombres y mujeres-, en las que es capaz de abrirse en canal, de abrir el alma. Y sin embargo, en este caso, no llegar a tener contacto físico con la persona", apostilló el biógrafo.

La velada terminó con una visita a la casa de los asistentes que la recorrían por primera vez, entre ellos el portavoz socialista Ángel Gabilondo.