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jueves, 6 de junio de 2024

#hemeroteca #inmemoriam | A la vanguardia del peligro

El Diario / Roberta Marrero //

A la vanguardia del peligro
Itziar Ziga | Naiz, 2024-06-06

https://www.naiz.eus/es/blogs/itziar-ziga/posts/a-la-vanguardia-del-peligro 

La muerte de Roberta Marrero me asoló cuando ya había enviado la columna sobre mi hermana. Las vi compartiendo dichosas el callejón de las feminidades lumpen, pero cada una se merecía mi propio epitafio. Roberta, preciosa, ¡cuánto amor y cuánta rabia siento al pensar que este mundo no fue finalmente habitable para ti, como no lo es para tantas hermanas travestis! No es solo un suicidio, es también un transfeminicidio de Estado. Artista total, pintora, poeta, cantante, compositora, actriz, ensayista, maldita genia... tantísima trans canaria solo puede ser vestigio guanche.

Habla Roberta Marrero. «Cuando eres muy pequeña y te ves sometida a violencias del exterior de las que obviamente no puedes desvincularte, porque no puedes irte a vivir con otra familia, o no puedes dejar de ir al colegio, pierdes la inocencia pero siendo inocente. De repente ves el mundo desde un sitio diferente, todo a tu alrededor se solidifica. Lo digo sin victimismo, nunca hablo desde ahí. Pero esa pérdida de la inocencia sin poder dejar de ser inocente, que de algún modo sigo siéndolo, está muy presente».

Nos conocimos en la librería transfeminista Mary Read. La tenía delante, escuchándome entusiasta, melena leonina y nikes rosa flúor. Me dijo cosas hermosas, le pregunté el nombre, Roberta, me abalancé sobre ella. Me había dibujado en uno de sus libros, nos amábamos sin conocernos, reconociéndonos. Le conté que María y yo follábamos escuchando su disco, "A la vanguardia del peligro", y se iluminó. Al regresar en éxtasis al hotel, me aguardaba este mensaje suyo. «Muchas gracias, Itziar, por darnos tanto sitio y tanto cariño (como diría Rocío Jurado) a las mujeres trans en tus libros, en tu feminismo y en tu discurso». Qué sería de este mundo cruel sin vosotras las travestis, horadando el patriarcado con grietas luminiscentes. Doy gracias a las diosas por ser queer, no sé cómo transitaría tanta pena sin esta comunidad amorosa que me sostiene. Concluyo con otro diamante del pensamiento de Roberta: la razón es un triunfo y también es un fracaso al que estamos condenadas.

lunes, 20 de mayo de 2024

#hemeroteca #inmemoriam | El legado de Roberta Marrero: artista y activista LGTBIQ+ que ha muerto a los 52 años

Roberta Marrero, diploma del Día de la Escritora, homenaje del Gobierno de Canarias //

El legado de Roberta Marrero: artista y activista LGTBIQ+ que ha muerto a los 52 años

El viernes, Roberta Marrero puso fin a su vida de forma voluntaria. Tras su muerte, personalidades como Carla Antonelli y la escritora Alana S. Portero han lanzado mensajes en su recuerdo. Roberta fue una escritora, ilustradora, actriz y 'dj' con una prolífica obra que dedicó a la defensa de los derechos del colectivo LGTBIQ+. Roberta Marrero, sobre la transexualidad: "Puedes joderle la vida a tu hijo, pero no vas a hacer que cambie".
María Villar Villar | Divinity, 2024-05-20
https://www.divinity.es/cooltura/20240520/mundo-cultura-roberta-marrero-magaz1n3_18_012528118.html 

Roberta Marrero se despidió el viernes 17 de mayo con un mensaje claro: "Os quiero a todos". Con esta expresión de amor, la artista decidía poner fin a su vida a los 52 años en Madrid. Era su amiga, profesora y gestora cultural Inés Plasencia quien daba la noticia: "Sin palabras pero con la necesidad de contaros, desde nuestro máximo respeto y amor, y sobre todo, desde nuestro dolor, que Roberta Marrero ha decidido marcharse”.

Marrero nació en Las Palmas de Gran Canaria en 1972 y fue la encarnación de lo que se entiende hoy en día como "artista multidisciplinar". Comenzó a ser conocida como 'dj', pero más adelante desplegó otras facetas de su talento: se convirtió en escritora, ilustradora y actriz y dejó para siempre un gran legado en forma de obra que luchó por los derechos del colectivo LGTBIQ+.

[Entre sus creaciones destaca su literatura, donde combinó su buena pluma con características ilustraciones en 'Dictadores', en 2015. Al año siguiente publicó 'El bebé verde' una obra muy personal en la que cuenta sus vivencias durante su niñez y su juventud trans. "Sufrir bullying en el colegio es una mierda. Si no mueres a causa de una paliza, creces odiando. Tu autoestima acaba hecha pedazos y es necesario mucho trabajo para reconstruirla”, explicaba en el libro. En 2018, publicó 'We can be heroes. Una celebración de la cultura LGTBQ+' y con toda esta bibliografía -y la que vino después- se convirtió en un referente para el colectivo LGTBQ+. "Se nos pone en tela de juicio cuando nos soltamos la melena y eso es LGTBifobia. Cuanto más visibles somos, más violencia generamos", confesó.]

Toda su producción literaria dio lugar a que en 2022 el Gobierno de Canarias le dedicara el Día de la Escritora, por su talento y su labor en pro de la libertad y solidaridad dentro de la comunidad LGTBIQ+. Cuando recogió el diploma por este reconocimiento dijo lo siguiente, en referencia al colectivo trans: “siempre hemos tenido voz entre nosotras, lo nuevo es que ahora tenemos el altavoz”.

A pesar de su prolífica producción literaria, Marrero también destacó en otros campos como con sus obras plásticas que expuso en importantes pinacotecas. Formó parte de exposiciones como 'David Bowie Is' en el museo Victoria&Albert de Londres y 'Piaf', en la Biblioteca Nacional de París. En estos momentos la artista llegó a asegurar que no le gustaba demasiado la palabra 'visibilidad' y que se trataba más de 'abrir cajas', algo por lo que ella ha hecho mucho en lo que al colectivo trans se refiere. Sin embargo, también apuntó, con un enfoque optimista, que queda mucho por hacer. Según subrayó la activista, lo bueno del actual momento histórico es que "se están abriendo más cajas" porque aún quedan muchas por abrir, como las de la discapacidad o los gitanos, es decir, las de "todos los que no éramos hombres blancos heterosexuales y sin discapacidad".

Mensajes en su recuerdo
Han sido muchos los rostros del colectivo y del mundo de la cultura que han querido lanzar un mensaje en recuerdo de Marrero. Los primeros sus editores, Inés Plasencia y Víctor Mora: “En el limbo de las poetas ya brilla una nueva súper estrella”, han publicado. La política Carla Antonelli también se ha querido unir al ensalzamiento de su figura: “Hoy nuestra amiga, icono, artista, escritora, diva, todo eso y un increíble ser humano nos ha dejado. Se ha ido, ha querido irse porque ha decidido que ya no quería vivirla más. Porque tal vez no se lo pudieron fácil a pesar de ser una mujer de fuego, a pesar todo eso se ha ido, porque quiso o la obligaron”. La también escritora Alana S. Portero se despedía así de su colega: "Adiós, amiga. Toda la luz. Te vamos a querer siempre, Roberta. Siempre”.

sábado, 18 de mayo de 2024

#hemeroteca #inmemoriam | Muere Roberta Marrero, artista, escritora y referente LGTBIQ+, a los 52 años

Roberta Marrero //

Muere Roberta Marrero, artista, escritora y referente LGTBIQ+, a los 52 años

La autora de libros como ‘El bebé verde’, ‘Todo era por ser fuego’ y ‘Derecho a cita’, convertida desde hace años en icono cultural, se suicida tras dejar escrito en una nota: “Os quiero a todos”
Pablo León | El País, 2024-05-18
https://elpais.com/cultura/2024-05-18/muere-roberta-marrero-artista-escritora-y-referente-lgtbiq-a-los-52-anos.html 

Roberta Marrero (Las Palmas de Gran Canaria, 1972-2024) se ha despedido repartiendo amor: “I love you all”. Os quiero a todos, dejó escrito en su nota final esta artista, dibujante, poeta, escritora… Un icono cultural —conocida primero como dj, y más tarde como creadora y activista— y un referente del colectivo LGTBIQ+. “El + nos ha dado mucho: nos ha dado tranquilidad inclusiva sin tener que estar siempre nerviosas por si nos hemos olvidado de alguna letra”, argumentaba con una sonrisa Marrero, que falleció la noche del viernes. Se quitó la vida a los 52 años.

Autora de ‘Dictadores’ (Hidroavión, 2015), donde llamó la atención con sus dibujos a diversos tiranos históricos; destacó poco después, en 2016, con ‘El bebé verde’ (Lunwerg), novela gráfica en la que narró su niñez yhttps://elpais.com/cultura/2024-05-18/muere-roberta-marrero-artista-escritora-y-referente-lgtbiq-a-los-52-anos.html juventud trans: “Sufrir ‘bullying’ en el colegio es una mierda. Si no mueres a causa de una paliza, creces odiando. Tu autoestima acaba hecha pedazos y es necesario mucho trabajo para reconstruirla”.

Una historia autobiográfica que, en palabras de ella misma, “hablaba de una realidad que no está muy explorada: personas trans contando nuestra propia historia sin victimismo, pero sin endulzar”. Un camino narrativo también investigado por autoras como Alana S. Portero, Camila Sosa Villada; o Valeria Vegas. “La gente indomable sigue existiendo, pero no sale en los medios, nosotras salimos porque hablamos bien, porque no somos putas. Es así de horrible, pero somos las buenas fieras”, le decía Marrero a Portero hace poco, en una entrevista en Eldiario.es.

Siempre reivindicativa —igual que incisiva y culta—, Marrero defendía que “lo marica tiene un origen callejero”. Y alertaba ante el aburguesamiento del colectivo LGTBIQ+: “Considero que es peligroso; te hace olvidar que eres una minoría”. “El Orgullo es como la Navidad gay: durante un par de semanas todos somos muy inclusivos y defendemos derechos, pero luego a algunos se les olvida”, criticaba el postureo inclusivo.

Marrero defendía también una visibilidad LGTBIQ+ hedonista, aunque escueza a algunos sectores de la sociedad: “Se nos pone en tela de juicio cuando nos soltamos la melena y eso es LGTBifobia. Cuanto más visibles somos, más violencia generamos. Hay mucha gente que se piensa que ya vivimos en un oasis y eso no es verdad. Hay que seguir luchando”, recordaba. Ella no dejaba de hacerlo.

En 2018, publicó 'We Can Be Heroes. Una celebración de la cultura LGTBQ+' (Lunwerg), en la que visibilizó referentes que han sido parte del colectivo: “Hay mucha gente de nuestro colectivo que no conoce los hitos de nuestra historia”. En los últimos dos años había lanzado sendos poemarios atravesados por ella misma, por su vida, sus vivencias y experiencias: ‘Todo era por ser fuego. Poemas de chulos, trans y travestis’ (Continta me tienes, 2022); y, el más reciente, ‘Derecho a cita’ (Continta me tienes, 2024). “Una confesión real, con elementos de ficción, recursos literarios, pero son poemas bastante confesionales”, describía.

En uno de sus poemas, Marrero avisaba sobre la muerte: “Si me encuentras muerta / cúbreme de flores”. “Haz una foto de mi cadáver / y ponla en un marco de plata, / enciende una vela en mi memoria. / Esta noche en este mundo / me maquillaré y me peinaré cuidadosamente”, escribía.

“En el limbo de las poetas ya brilla una nueva súper estrella”, han publicado Inés Plasencia y Víctor Mora, editores y amigos de Marrero, en sus redes sociales. “Hoy nuestra amiga, icono, artista, escritora, diva, todo eso y un increíble ser humano nos ha dejado. Se ha ido, ha querido irse porque ha decidido que ya no quería vivirla más. Porque tal vez no se lo pusieron fácil a pesar de ser una mujer de fuego, a pesar todo eso se ha ido, porque quiso o la obligaron”, ha escrito la política Carla Antonelli, senadora por Más Madrid y canaria como Marrero. “Adiós, amiga. Toda la luz”, la ha despedido Alana S. Portero: “Te vamos a querer siempre, Roberta. Siempre”.

viernes, 17 de mayo de 2024

#hemeroteca #inmemoriam | Muere la artista Roberta Marrero, poeta indomable que sublimó la cultura travesti y el pop

Roberta Marrero //

Muere la artista Roberta Marrero, poeta indomable que sublimó la cultura travesti y el pop

La autora de 'El bebé verde' y 'Derecho a cita', de 54 años, ha dejado una nota de despedida que decía “I love you all” (os quiero a todos)
Elena Cabrera | El Diario, 2024-05-17
https://www.eldiario.es/cultura/muere-artista-roberta-marrero-poeta-indomable-sublimo-cultura-travesti-pop_1_11376552.html 

Roberta Marrero vivía y escribía en Madrid. Eso decía, esencialmente, pero en presente, la escueta nota biográfica de su último libro, el poemario 'Derecho a cita' (Continta me tienes, 2024). Este viernes se ha conocido la noticia de su fallecimiento. Su amiga y autora del epílogo de su último libro, Inés Plasencia, ha comunicado que la causa de la muerte ha sido por suicidio y que dejó una nota que decía “I love you all” (os quiero a todos).

Para conocer la biografía de Roberta Marrero, para conocerla a ella, mejor que leer la solapa de sus libros, o este obituario, es mejor leer su obra. Roberta fue un bebé verde. Así lo contó en su magnífico libro de escritura manual y dibujos del mismo nombre (Lunwerg Editores / Planeta, 2016). Nació un dos de marzo de 1972 en Las Palmas de Gran Canaria, siendo la pequeña de tres hermanos. Dos eventos marcaron su nacimiento, escribe, uno fue que nació de color verde porque se tragó “cosas que las mujeres expulsan al dar a luz” y el otro evento fue que al nacer todos dijeron que era un niño, “pero no, era una niña”.

Una de sus primeras historias familiares y que cuenta en ‘El bebé verde’ tiene que ver con su tía Nina, la sepulturera, lo que refleja la querencia de Marrero por las cosas siniestras: la música oscura, los cementerios, los vampiros, Jiménez del Oso, Oscar Wilde, Joy Division, la Blavatsky, Bauhaus y el terror. “¡Siempre he sido gótica de corazón!”, exclamaba.

Y así, gótico-hispano, poético, electrónico, europop, a la vanguardia del peligro fue su excelente disco, aunque poco conocido e inencontrable en plataformas digitales, ‘Claroscuro’ (Susurrando, 2007), con canciones tan conmovedoras, entonadas en su voz profunda, como ‘Humano, demasiado humano’. Hasta ese momento, Roberta Marrero era conocida en la escena musical como dj y su disco, que vino precedido de un epé promocional, titulado precisamente ‘A la vanguardia del peligro’ (Susurrando, 2005), causó sensación.

El pop salvó su vida, como afirma en ‘El bebé verde’, y eso sucedió el día que vio a Boy George de Culture Club en la televisión española de 1983: “Ese día fue una revelación, una experiencia mística; había hombres que se maquillaban y se vestían de modo femenino”. El susurro al oído de las estrellas del pop, de Steve Strange a Siouxsie, de Marc Bolan a Pete Burns, le hizo descubrir que podría vestirse como quisiera, ser como quisiera, amar como quisiera.

Su primer libro ilustrado se tituló ‘Dictadores’ (Ediciones Hidroavión, 2015). En una reciente entrevista en elDiario.es, realizada por su amiga Alan S. Portero, Roberta, lo calificó como “un libro que pasó muy desapercibido” en el que usó una imaginería que le “haría terminar en un juzgado en cuanto lo descubriese la persona indicada”. En la portada aparecía el dictador Francisco Franco con un lazo de Hello Kitty en la cabeza. “A pesar de que me atraiga la provocación, no es algo consciente, uso lo que uso porque me parece estéticamente interesante, bonito, no hay una intención política, aunque esa misma intención ya es hacer política, vuelvo de nuevo al punk”, explicó la artista.

Siguiendo algunas de las líneas abiertas en ‘El bebé verde’, Marrero publicó en 2018 ‘We Can We Heroes: Una celebración de la cultura LGTBQ+’, en el que, con referencia al ‘Heroes’ de David Bowie en el título, la autora abordaba la contribución del colectivo LGTBQ+ a la cultura de las últimas décadas. En la portada, una miríada de rostros, desde Anohni Hegarty, Divine, García Lorca, Klaus Nomi o Genesis P-Orridge, absolutos referentes para ella.

Su primer poemario apareció en el año 22, Todo era por ser fuego. Poemas de chulos, trans y travestis (Continta me tienes), ahí hablaba de las desclasadas y ahondaba en la herida como motivo literario. Ella lo llamó “poesía sucia”, según explica en esta entrevista en El Salto y definió el libro como “callejero” y “arrabalero”, en el que se hablaba “de chulos” y “de semen”, que de hecho es la última palabra de la última página. “Son poemas en los que se hace alusiones a las canciones populares, que no pop, de Rocío Jurado, de Mocedades, las referencias a Pedro Lemebel, el lenguaje callejero de los chulos, de las travestis, de las navajas”, explicó en esa entrevista.

Marrero era una artista que basaba gran parte de su arte en ser referencial, generosa con su genealogía. “Me da pena [lo que ha pasado con] toda esta genealogía de lo indómito, que no se da solamente en los maricas, también las travestis de la calle, en el punk, ¡en Emily Dickinson!, que era una mujer salvaje y si nos vamos bien para atrás, Santa Teresa de Jesús también era una mujer fiera. Está bien querer acomodarse, no tengo nada en contra, no hace falta que todas seamos unas desatadas pero tampoco unas burguesas, al menos en las formas. La gente indomable sigue existiendo, pero no sale en los medios, nosotras salimos porque hablamos bien, porque no somos putas, es así de horrible pero es así, somos las buenas fieras”, le contó a Alana S. Portero en elDiario.es hace apenas tres semanas.

‘Derecho a cita’ ha sido su último libro publicado, dentro de un corpus en el que ha creado y expuesto mucha obra original y ha sido una artista total, indefinible únicamente por una de sus facetas. “He aquí mi cadáver”, dice el epígrafe del poemario, que queda ya como testamento y despedida, obligatoria lectura, para todos los que la admiraron y también para los que la desconocieron. “Si me encuentras muerta / cúbreme de flores, / mete un diamante en mi boca, pon un actriz de oro sobre mis tetas. / Haz una foto de mi cadáver / y ponla en un marco de plata, / enciende una vela en mi memoria. / Esta noche en este mundo / me maquillaré y me peinaré cuidadosamente”.

“Aquí más tristes y aburridas, pero en el limbo de las poetas ya brilla una nueva superestrella”, ha escrito Inés Plasencia al comunicar su despedida.

sábado, 13 de mayo de 2023

#hemeroteca #literatura #trans | Alana S. Portero: “Es muy fácil ser sobrio cuando todo está hecho a tu medida”

Vanity Fair / Alana S. Portero //

Alana S. Portero: “Es muy fácil ser sobrio cuando todo está hecho a tu medida”
La mala costumbre, el debut narrativo de la escritora, dramaturga y directora escénica madrileña, es un brillante conjuro literario que confirma que los mal llamados márgenes conforman el núcleo de muchas otras vidas que no se suelen contar.
Darío Gael Blanco | Vanity Fair, 2023-05-13
https://www.revistavanityfair.es/articulos/alana-s-portero-la-mala-costumbre-novela-debut

Llevamos años pudiendo disfrutar de la pluma ágil, mordaz y tierna de Alana S. Portero en medios como Vogue España, El Salto Diario, Agente Provocador y eldiario.es o en su Patreon, pero ahora debuta en la ficción con una novela que triunfó en su puesta de largo en la Feria del Libro de Frankfurt, meses antes de publicarse. Desde entonces, ya son once las editoriales que han adquirido sus derechos y por el momento será traducida al menos a ocho idiomas. Tras su publicación el 3 de mayo, 'La mala costumbre' (Seix Barral) no ha dejado de cosechar críticas excelentes y demostrar que las altas expectativas de sus lectores estaban más que justificadas.

Alana me recibe de riguroso negro en la biblioteca y antigua Casa de Fieras del Retiro, en una suerte de aula con un imponente escritorio sobre el que descansa un ejemplar. Lleva un camafeo de Mar del Valle y bromea con que, entre su look y el escritorio a nuestra derecha, guarda cierto parecido con Emilia Pardo Bazán. Parece escuchar atentamente nuestra charla la estampita de santo Domingo Savio que forma parte de la cubierta obra de Roberta Marrero, artista y escritora a la que admira desde hace mucho tiempo y que “apela a casi todos mis fetiches estéticos y culturales”. Al igual que muchos otros habitantes disidentes de la noche dosmilera madrileña, “yo la buscaba muy a menudo en sus pinchadas. Era para mí esa esfinge a la que aspirar, ese ángel en el que te quieres convertir”. Y matiza, bajándola del pedestal, que al fin y al cabo deshumaniza: “es una artista admirable e inteligentísima. Una mujer ejemplar, en el buen y en el mal sentido”.

Si la cultura trans existe (que lo hace, pero no en singular), este libro aúna a dos de sus principales figuras en España. Pero esta delicada 'bildungsroman' nacida de la purpurina y el asfalto tiene múltiples facetas, más allá de iluminar y llenar de matices las vidas trans con información de primera mano, acercándolas a la experiencia de cualquiera. La clase es, junto al autodescubrimiento, uno de los principales ejes de una novela con mucha conciencia de clase a través del tamiz de la autora y sin rastro de la abultada épica condescendiente que se empeña en obviar toda experiencia más allá de ciertos hombres que desempeñan ciertos trabajos. Es una novela en la que abunda el puchero, las obras que son amores a falta de mejores palabras, en la que se ponen de relieve los aciertos y las contradicciones de la solidaridad entre vecinos y familiares, de sus límites y elasticidades. Al mentar sus influencias en este sentido, recurre a una anécdota de la escritora Ursula K. Le Guin, que al recibir la noticia de que había ganado uno de sus primeros premios “su manera de celebrarlo fue salir un momento a respirar a la parte de atrás de su casa y mirar el cielo porque estaba reventada de atender su hogar”. O a Toni Morrison, que iba esbozando sus historias mientras cargaba con las bolsas de la compra. Pero también halló inspiración en las “escritoras a las que conozco personalmente, que están vivísimas y son jovencísimas, que sé que se matan a trabajar y escriben cuando pueden, que es robándole horas a la noche”.

Otro de esos ejes es Madrid, el de las calles de San Blas y la Chueca y Malasaña previas a la gentrificación. “Esta es mi carta de amor a Madrid, una ciudad fea pero con gancho”, matiza sonriendo. “La idea de que Madrid es una especie de club privado para ricos en la que vienes y se te tritura es un relato interesado. Yo no digo que no tenga su traslación real porque aquí se pasa mal, sí. Madrid fue destruida durante la Guerra Civil y a Madrid se le aplicó un correctivo tremebundo que explica en parte que se haya decantado por ciertas cosas. El Madrid obrero, el de las luchas vecinales de finales de los 70 y los años 80, tuvieron que destruirlo y erradicarlo a través de la droga. Pero es una ciudad con un espíritu de lucha enorme, mucha magia y sitios por descubrir, así que me parece injustísimo que al final se piense en ella como un sitio donde solo hay franquicias de tapas”. Al hacer de San Blas su “Macondo particular”, Portero nos ofrece a través de sus páginas un imaginario mucho más cercano que el de los grandes autores del canon, y es que al fin y al cabo, “¿A quién te pareces más, a la protagonista de 'La mala costumbre' o a ese señor austrohúngaro que escribía de maravilla pero tocaba la campanilla para que le trajeran el café? Yo eso no lo he visto en mi vida, pero gente como ella, sin necesidad de ser trans, he conocido a mucha”.

Se nota su paso por las tablas en su manera de expresarse y en los diálogos vívidos de la novela. Pero también en su manera de sublimar las estructuras del teatro, la épica y los mitos griegos, con sus “oráculos que te empujan a seguir, esas mujeres que cumplen la función de las Moiras y te muestran por un instante el hilo del destino, que te cuentan quién eres, te hacen trizas y te dan alegrías a partes iguales”. Pero aplicado al contexto de la protagonista, esas son mujeres, como en el caso de las trabajadoras sexuales trans, a las que se empuja a los márgenes pero que “son el centro de la existencia de mucha gente”: “hacer literatura con ellas me parecía un acto de justicia, necesitaba contar sus vidas coronándolas con magia, con ficción de la mejor que yo fuese capaz de trenzar. También quise hacer un homenaje a esa generación que se llevó la peor parte de la Ley de peligrosidad social y que fue arrasada por el SIDA". Su formación como historiadora medievalista se hace notar en las numerosas referencias que intercala con un santoral mucho más pop ("igual que me he criado leyendo mitología, me he criado leyendo el ¡HOLA! y el Pronto", puntualiza), y con “nuestra cultura [LGTB+] de encontrarnos referentes en lugares donde en principio nadie los busca”.

Tiene todo el sentido, pues, que la protagonista con un pasado de niña confinada en las imágenes y mundos de ficción que le permitían ser quien era únicamente a escondidas del mundo exterior, se nutra con los mitos de transformación griegos, “mitos de seres que evolucionan, que cambian, que seducen adoptando otras formas corporales. Algo con una lectura muy directa para la cultura LGTB, pero también para cualquiera que haya fantaseado con ser otra cosa, con ser algo más o simplemente con cambiar de alguna manera”. También que los resignifique o devuelva a su ductilidad original, la de todas las culturas milenarias que engrandecen el juego, el disfraz y los cuerpos que supuestamente no son posibles, algo rabiosamente queer desde nuestro prisma actual.

Portero lleva años construyendo y reconstruyendo, a través de sus artículos, genealogías trans y queer que nos han sido arrebatadas o a las que se ha tratado de despojar de su importancia. En 'La mala costumbre' lo hace trazando una urdimbre de redes de resistencia y cuidados, primero de un mundo que excluye en un principio a su protagonista, pero del cual siempre ha formado parte: el de la sororidad entre mujeres machacadas por el peso del patriarcado y de la clase, pero que en ocasiones abren el gineceo para recibir a las más desterradas. Y más adelante, el de las familias elegidas a golpe de epifanías y encuentros mágicos, maniobras de supervivencia, observación atenta y puro ingenio. Pero incluso en la masculinidad más normativa, marcada por la grisura y un disciplinamiento salvaje, hay lugar para esos cuidados, ya se manifiesten en la protección discreta pero constante de un hermano o en un padre que se quita la comida de la boca para dársela a una hija trans a la que no entiende. Y es que “no hace falta entender nada cuando se es una persona decente”, sintetizaba la autora en su presentación en Madrid, el pasado 10 de mayo. Precisamente en esa presentación, en la que estuvo acompañada por la ministra de Igualdad Irene Montero, esta última aludía a algo que Portero retrata de forma magistral: las "rupturas del pacto de caballeros" que abren una grieta y posibilitan otras maneras de cuidar y de relacionarse

Abunda también el humor en las páginas de este debut literario que se siente cómodo en lo camp y lo reviste de cierta solemnidad inherente a todo exceso, máxime cuando supone una respuesta a la tiranía de lo que la normalidad considera apropiado. Tan cómoda está en ciertas contradicciones esta “taurina antitaurina”, que sabe “mucho más de toros de lo que me gustaría” y que considera la tauromaquia una práctica aberrante, que no duda en reconocer abiertamente su fascinación por todo lo que tenga que ver con la realeza o el “chafardeo real”, como a ella le gusta decir. “Desde siempre he sentido un amor incondicional por la escenificación de las cosas, hasta el punto de haberme dedicado al teatro, y aquello me parece un teatro llevado al paroxismo, una manera de tratar de mantener la magia, pero que ya no funciona muy bien”. Ciñéndonos a la cultura, más allá de cuestiones tan relevantes como su legitimidad en un escenario actual, “lo camp y lo monárquico están íntimamente unidos. Es una pura teatralización que no puede revestirse de normalidad, porque la monarquía es una anormalidad que pertenece a los cuadros. Así que vístemela como tal. Ya que mantenemos la jefatura de Estado, ponte la corona, el armiño, dame oro, dame teatro”.

En la novela hay también muchos destellos de aparente frivolidad, de performance, rituales y liturgias más o menos ceremoniosas sin las que muchas personas cercenadas por la norma no se pueden construir ni contar a sí mismas, a falta de otras herramientas a las que al fin estamos empezando a tener acceso. Y en todo ello hay un respeto infinito y una hondura propia de quienes han tenido que valerse de estos artificios para aspirar a algo más que sobrevivir. “Es muy fácil ser sobrio cuando estás seguro en tu vida, cuando todo está hecho para ti y toda la fenomenología universal está hecha a tu medida. Pero cuando la cotidianidad no está hecha para ti, te queda fantasear y lo camp no es más que fantasía, teatralización y juego. Al final es un proceso de descubrimiento a través de la tragicomedia, el exceso, la fábula, el asombro, la picardía... ¿Cómo no va a tener hondura eso? Si es pura búsqueda y experimentación, llevada además hasta sus últimas consecuencias. Eso únicamente se puede ver ridículo desde la seguridad y sobriedad y de quien lo tiene todo a su alcance. Quien lo vea ridículo en realidad lo que nos está ofreciendo es una carta de privilegios, un ‘yo no necesito florituras para estar feliz porque no me hace falta’. Bueno, no te hace falta a ti, que lo tienes todo a tu alcance, pero hay muchas personas que necesitan esto que pertenece por derecho a las personas que lo tienen difícil. Y es un orgullo pertenecer a ese mundo. Es una auténtica alegría”, resuelve, acomodándose la melena.

A pesar de sus tablas, a Alana aún le cuesta acostumbrarse a ser entrevistada, a ser el foco de atención desde su faceta como autora, transitar la rueda promocional y leer las primeras reseñas que celebran su obra y aplauden su talento. En el clamor de la presentación en su Madrid natal hubo vítores y aplausos constantes, lágrimas de emoción, pañuelos ennegrecidos por el rímel y una cola de firmas que se prolongó hasta el horario de cierre. No es que haya nacido una estrella, lo que sucede es que esa estrella al fin tiene acceso al escenario y los camerinos que se merece. Este libro es la primera estancia del hogar que Portero nos ofrece, un aquelarre luminoso alrededor de una mesa camilla. Y yo os animo a poneros vuestras mejores galas y participar de él.