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viernes, 2 de diciembre de 2016

#hemeroteca #libros #feminismo | Carmen G. de la Cueva: "El patriarcado quiere que nos pensemos únicas y solas"

Imagen: Diagonal / Carmen G. de la Cueva
Carmen G. de la Cueva: "El patriarcado quiere que nos pensemos únicas y solas".
'Mamá, quiero ser feminista' (Lumen, 2016) es la primera novela de Carmen G. De la Cueva, un relato autobiográfico que suena a conversación y pretende animar a otras mujeres para que también cuenten. Porque lo han vivido.
Jose Durán Rodríguez | Diagonal, 2016-12-02
https://www.diagonalperiodico.net/culturas/32498-entevista-carmen-g-la-cueva-libro-mama-quiero-ser-feminista.html

La periodista Carmen G. de la Cueva (Alcalá del Río, 1986) ha dado un paso más en el camino que comenzó escuchando a su abuela, leyendo en la biblioteca y compartiendo espacios virtuales con otras escritoras y lectoras. ‘Mamá, quiero ser feminista’ (Lumen, 2016), su primera novela, cuenta sus experiencias desde la escuela o la aceptación de su propio cuerpo, entre otras vivencias comunes a muchas mujeres de varias generaciones.

Directora desde 2014 de La Tribu, un lugar de encuentro en torno a la literatura escrita por mujeres, y fundadora de la editorial La Señora Dalloway, entiende su estreno como novelista como un modo de seguir tejiendo comunidad.

En el libro dices que, sin saberlo, desde pequeña habías buscado la manera de ser feminista, ¿lo has conseguido?

Creo que sí, o estoy en el camino. A veces me sorprendo con pensamientos, contradicciones, con ese patriarcado y esas actitudes machistas golpeando, haciéndome sentir culpable o dudar de mí misma. Es un camino largo.

¿Qué supone para ti hoy ese ser feminista?

He intentado que supusiera una creación de espacios y comunidades, lugares donde las mujeres nos pudiéramos reunir, juntar, contarnos, compartir experiencias y lecturas, hacer genealogía, algo muy necesario. Genealogía literaria, por un lado, pero también familiar: dar valor a las voces y relatos de mi bisabuela, mi abuela o mi madre, que tan importantes son. He intentado ejercer un feminismo cultural.

Esas historias que pasan desapercibidas.

La intrahistoria. Para mí fue muy importante crecer con el relato que me contaban mi abuela y mi tía Carmen sobre mi bisabuelo, el último alcalde republicano de Alcalá del Río, que fue represaliado durante la guerra civil y pasó muchos años en la cárcel sin que la familia supiese dónde estaba.

Siempre me habían contado la historia de él. La bisabuela Asunción se había quedado con los niños pero no había sabido mucho más de ella.

Hace muy poco, mientras escribía el libro, me contaron que hacía estraperlo, no sólo cuidaba de los cinco hijos. Qué importante ha sido para mí conocer que una mujer de mi edad se fuera a comprar y vender productos al puerto de Sevilla, arriesgándose a que la detuvieran cuando volvía. Cuánta falta hace el diálogo intergeneracional para seguir descubriendo esos relatos.

¿Hasta qué punto escribir este libro te ha ayudado en ese camino que mencionabas?


Mucho, porque he roto, o he intentado romper, el pudor a contar ciertas cosas. Narro una experiencia de violación, por ejemplo, que me daba mucha vergüenza contar, aunque no la sufriera yo.

¿Cómo encajas ese crear comunidad que decías con el hecho de escribir un libro, que es un acto individual?

Está escrito muy pegado a la oralidad, lo entiendo como una conversación con una amiga. Me están llegando muchos comentarios de mujeres que se sienten identificadas con las historias. Es muy emocionante porque me escriben chicas de 18 años y mujeres de 60. Hay cosas que se siguen repitiendo, hay generaciones de mujeres que pasan por lo mismo. El libro no es un acto para mí, de ser así no habría contado ciertas cosas.

¿Le llegaste a decir a tu madre que querías ser feminista?

Más tarde le dije "mamá, soy feminista". De hecho, mi madre se ha hecho feminista en estos dos últimos años, desde que creé la Tribu, y eso ha sido muy bonito. Había cosas que no veía, y leyendo se ha dado cuenta de cosas. Casi que ella me ha dicho "hija, quiero ser feminista".

¿Podría ser el libro una guía para otras mujeres?

A mí me gustaría que fuera una hoja de ruta para que las mujeres se sintieran menos solas, que es uno de los problemas de la sociedad y lo que el patriarcado quiere: que nos pensemos únicas y solas, que sintamos que lo que nos pasa sólo nos pasa a nosotras y que por eso debemos ocultarlo y silenciarlo.

El hecho de hablar y de leernos así nos puede hacer muchísimo más poderosas. Me gustaría que, al leerlo, muchas chicas y mujeres se animaran a contar, y que también sirva para seguir leyendo.

¿Te consideras excepción más que norma entre las mujeres?

No me gustaría verme como una excepción y creo que el relato no debería ser el de que somos especiales. Nos convencen de que sólo puede haber una, especial. Y lo que hacemos es competir por ese hueco, en lugar de unirnos.

Creo que este libro encaja en una tradición más anglosajona de relato autobiográfico pero espero abrir el panorama y que muchas chicas y mujeres se atrevan a contar su versión, su historia. Creo que en el libro se percibe que lo que me ha pasado a mí les ha pasado a muchas mujeres.

¿Qué valor le das a la parte gráfica del libro, con las ilustraciones de Malota?


No sería igual sin ella. La relación ha sido muy bonita y gratificante. Hemos ido trabajando juntas: yo escribía un par de capítulos y se los mandaba. Ha sido un trabajo común, sus ilustraciones no son nada complacientes. Me interesan sus retratos de mujeres.

En el libro haces una defensa muy clara de las bibliotecas públicas.

Cuando creces en una casa sin libros o tienes acceso a pocos libros, tu descubrimiento es muy accidentado y aleatorio. En las bibliotecas descubrí un universo, no era consciente de que hubiera tantas autoras a las que podía leer, de las que nunca me habían hablado. Hoy me preguntaba una periodista si llegué a la universidad sin saber lo que era el feminismo. Pues sí. A mí nadie me habló en el instituto de Victoria Kent o Clara Campoamor o la Residencia de Señoritas.

En las bibliotecas es donde está el conocimiento cuando vienes de un entorno en el que no tienes la suerte de contar con unos padres ilustrados. Me encanta el discurso del cuarto propio y dinero propio de Virginia Woolf pero para conseguir eso... Tengo treinta años, soy de una generación precaria, con cuarto propio portátil, ¿dónde puedo encontrar ese espacio? En la biblioteca. Hay que reivindicarlas, por supuesto.

Teniendo en cuenta que, desgraciadamente, nos da por votar a partidos como el PP que no fomentan la educación ni el conocimiento y que nos quieren cada vez más tontos y sumisos... Todas estas lecturas están en la biblioteca, te están esperando.

miércoles, 30 de noviembre de 2016

#hemeroteca #libros #feminismo | Carmen G. de la Cueva: “El feminismo es un trabajo que empieza muy pronto y que dura toda la vida”

Imagen: La Vanguardia / Carmen G. de la Cueva
Carmen G. de la Cueva: “El feminismo es un trabajo que empieza muy pronto y que dura toda la vida”.
La escritora andaluza publica ‘Mamá, quiero ser feminista’ (Lumen, 2016) un relato vital en primera persona acompañado por los dibujos de la ilustradora Malota.
Carmen López Álvarez | La Vanguardia, 2016-11-30
http://www.lavanguardia.com/de-moda/20161130/412257994796/entrevista-libro-lumen-feminismo-carmen-g-de-la-cueva.html

El título ‘Mamá, quiero ser feminista’ (Lumen, 2016) tiene un significado más sutil de lo que pueda pensar la lectora o el lector al leerlo por primera vez. El uso de la primera persona indica que se tratará de un testimonio personal sobre el camino a la toma de conciencia de la escritora sobre el tema principal. Pero la referencia a su madre es sumamente importante y no sólo una manera de hacer atractivo el documento.

“A mi madre, a mi hermana, a la memoria de las mujeres de mi familia que ya no están: este es el silencio que yo quería romper”. Carmen G. de la Cueva dedica su trabajo a esas familiares que la acompañaron en su formación como persona y como mujer, porque no se nace como tal sino que se llega a serlo, como explicó Simone de Beauvoir en ‘El segundo sexo’.

Carmen G. de la Cueva tardó apenas diez meses en gestar el libro. Conoció a la editora con la que acabó trabajando en febrero, en una de las visitas a Barcelona que hizo con su proyecto ‘La Tribu de Frida’ (ahora renombrado La Tribu). La editorial Lumen lo ha publicado ahora, ilustrado por Mar Hernández, que firma su trabajo como Malota.

La comunicación entre ambas ha sido fluida, algo esencia para plasmar en imágenes un testimonio tan personal como el de la escritora. “Hemos hablado por mail, por Whatsapp, le envié fotografías de mis álbumes familiares para que, de alguna forma, ella se pudiese inspirar. Ha interpretado el texto y ha empatizado con la historia. Siento que si no hubiese estado ella habría salido otro libro diferente, más feo. Me encanta cómo ilustra Mar y su manera de verlo”, explica.

El objetivo de la autora ha sido escribir “un libro feminista desde la experiencia, menos académico”. Para ello cuenta la historia de su vida desde su infancia y primera juventud en un pequeño pueblo de Andalucía pasando por sus estancias en otras ciudades europeas buscando su camino vital. Todo ello ligado a los libros que fue leyendo todo ese tiempo y que la ayudaron a encontrar muchas respuestas a esas preguntas que se hacía sobre si otra realidad sería posible.

La lectora o el lector que se sumerja en las páginas del libro lo hará en la vida de Carmen G. de la Cueva, ya que su trabajo es todo un ejercicio de exposición: “Cuando lo entregué sentí que no lo podía pensar mucho más porque sentí un poco de pudor, claro. Al final ha sido un ejercicio de romper el recato y de contar cosas así. Pero pensé que podría ayudar a empatizar con otras chicas que en algún momento de su vida se podrían haber sentido de una forma parecida”.

Su familia también tiene una presencia importante en el relato de la escritora, obviamente, ya que no deja de ser la historia de su vida hasta el momento ¿Cómo se sintieron al leerlo? “De momento no les ha parecido más, al contrario. Se han emocionado leyendo algunas partes y están contentos. Pensé que mi padre no lo iba a leer, pero mi hermana pequeña me envió hace días una foto de él leyéndolo y dice que le confesó que se había confesado que se había emocionado”.

Las memorias de esos momentos vitales de Carmen G. de Cueva también hacen las veces de relato de iniciación. Al preguntarle si le recomendaría a una mujer que se esté “estrenando” en el feminismo su trabajo como primera lectura, la escritora responde afirmativamente.

“Al final lo que quiero demostrar es que el feminismo es un trabajo que empieza muy pronto y que dura toda la vida y que cuanto más hablemos entre nosotras y más nos contemos más herramientas tendremos para defendernos y llegar a la igualdad”. Y añade que: “Espero que esos relatos y esos momentos particulares en los que pienso como particularmente fuertes ayuden a otras chicas a contar sus propias experiencias y a identificar la violencia”.

jueves, 17 de noviembre de 2016

#libros #feminismo | Mamá, quiero ser feminista

Mamá, quiero ser feminista / Carmen G. de la Cueva ; ilustraciones de Malota.
Barcelona : Lumen, 2016 [11-17].
ISBN 9788426403834 / 17,90 €

/ ES / ENS
/ Crónicas / Feminismo / Intrahistoria / Mujeres / Testimonios

‘Mamá quiero ser feminista’ es un libro ilustrado por Malota en el que su protagonista y autora, Carmen G. de la Cueva, fundadora y directora de la comunidad La Tribu de Frida, cuenta cómo tomó conciencia de la importancia del feminismo y se convirtió en una activa dinamizadora cultural para promoverlo. 

Las jóvenes de hoy se sienten libres, independientes, dueñas de su vida y de su cuerpo, pero ¿por qué, entonces, se habla más que nunca de feminismo y de la necesidad de las mujeres de reafirmar su empoderamiento frente al paternalismo de la sociedad? Quizás no esté todo dicho y Carmen G. de la Cueva pueda mostrar, con su testimonio, cómo muchas chicas aceptan unos mandatos sociales que llevan a la mujer a ocupar un segundo plano. Carmen G. de la Cueva nos habla con desenfado, de sí misma, de su infancia en un pueblo andaluz rodeada de una familia tradicional, de los descubrimientos, tanto vitales como culturales, que empezaron en su adolescencia y que le hicieron tomar conciencia del significado de la palabra feminista, palabra que el siglo XXI ha dotado de nuevas connotaciones. Además, en el libro, la autora rinde homenaje a sus referentes, desde Virginia Woolf a Pippi Calzaslargas o Virginie Despentes, pasando por Simone de Beauvoir o Jane Austen.