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viernes, 9 de octubre de 2020

#hemeroteca #homosexualidad #cine | 'Verano del 85': la película que podrían escribir a cuatro manos Patricia Highsmith y Éric Rohmer

Imagen: El Diario / Fotograma de 'Verano del 85'
'Verano del 85': la película que podrían escribir a cuatro manos Patricia Highsmith y Éric Rohmer.
François Ozon estrena un filme a medio camino entre el thriller y el relato adolescente de despertar sexual que sorprende por su interesante mezcla de referentes.
Francesc Miró | El Diario, 2020-10-09
https://www.eldiario.es/cultura/cine/verano-85-pelicula-escribir-cuatro-manos-patricia-highsmith-eric-rohmer_1_6281585.html

Alexis Robin lleva un tiempo sacando malas notas en el instituto, se ha buscado algún que otro problema con la ley y no tiene nada claro su futuro. Lo que sí tiene son 16 años y un padre que no le conoce. Una argamasa de silencios y desacuerdos ha terminado por levantar un muro entre ellos que su madre no es capaz de salvar en ninguna de las dos direcciones. Se siente perdido y desalentado.

Un buen día, el joven se hace a la mar en un pequeño velero, pero se duerme tomando el sol y de pronto se ve atrapado por una tormenta veraniega. La embarcación termina volcada y él está a punto de morir. Entonces aparece en escena David Gorman: un joven de su edad que, tras salvarle la vida, empieza a descubrir a Alexis un mundo de deseo y liberación sexual que desconocía.

La nueva película de François Ozon, probablemente el realizador francés más prolífico del panorama actual, se nos presenta en sus pósters e imágenes promocionales como un relato de iniciación homosexual y adolescente, pero pronto deja claro que es también un ‘thriller’ cuyos referentes plantean un tono muy distinto al esperado.

El talento de Mr. Robin
"Debo estar chalado. Debí darme cuenta hace tiempo. Solo un chalado escogería la muerte como pasatiempo. Cuidado, he dicho 'chalado', no 'loco'. No estoy trastornado. Los cadáveres no me van. A mí me interesa la Muerte, con eme mayúscula", dice Alexis durante los primeros compases de la nueva cinta de Ozon. El joven se encuentra esposado y en una comisaria, pero el espectador ignora las razones.

Desde el primer momento, Ozon plantea ‘Verano del 85’ como una narración romántica articulada en torno a un misterio. Un supuesto crimen cuya naturaleza desconocemos, pero que impregna las imágenes de un halo de tensión en lo sucesivo.

Una incertidumbre potenciada por un narrador que no sabemos si es fiable, por ser adolescente, estar confundido y tener un carácter voluble. Y apuntalada por un montaje de saltos temporales que reavivan la presión cuando el relato bordea lo afectadamente melifluo. De tal forma que la película se desarrolla dejándose llevar por unos contrastes incómodos pero interesantes.

A la extrañeza del conjunto contribuye en no poca medida que el Alexis Robin que interpreta Félix Lefebvre parezca un reflejo moderno del Mr. Ripley que encarnase Alain Delon en ‘A pleno sol’ de René Clément. Un personaje que luego interpretaría aún mejor y con más matices Matt Damon en ‘El talento de Mr. Ripley’ de Anthony Minghella. Es más, su relación con David Gorman dialoga con la que el protagonista de ambas establece con Philippe Greenleaf al que daban vida Maurice Ronet y Jude Law en sus respectivas versiones.

Ambos filmes adaptaron la novela más célebre de Patricia Highsmith, traduciendo en imágenes —con desigual resultado— la pericia de la escritora para narrar la atracción y el homoerotismo entre los dos jóvenes, así como la armarización, el autoodio y la misoginia que guía los actos de Ripley en la novela original.

Como si de un hijo bastardo y contemporáneo de ‘El talento de Mr. Ripley’ se tratase, ‘Verano del 85’ supera la armarización forzosa para narrar la liberación sexual de un joven entregado a descubrirse a sí mismo a pesar de la incomprensión paterna. Pero manteniendo un poso enigmático y un tempo para la intriga puramente 'highsmithiano'.

Otro cuento de verano
Por otra parte, ‘Verano del 85’ es también un romance entre dos hombres que se siente cómodo entre las texturas y los patrones cortados por los ochenta que Luca Guadagnino convirtió en icono en ‘Call me by your name’. La alargada sombra del fenómeno de la historia de Elio y Oliver se proyecta aquí en escenas hedonistas de baile, vestires y andares juveniles, así como en concepciones de puesta en escena que remiten a lo que ya sería un lugar común.

Sin embargo, la ambientación del relato situada en Le Tréport, población costera de la Alta Normandía, sus calles y paseos marítimos, sus casas y tiendas de ‘souvenirs’ remiten constantemente a Saint-Malo, el pueblo de la bretaña francesa en el que se ambientaba ‘Cuento de verano’ de Éric Rohmer.

La conexión con este cineasta francés, de hecho, parece de todo menos casual: en la concepción de los diálogos, en las conversaciones que mantienen estos jóvenes perdidos pero ansiosos por encontrar su lugar en el mundo, se tienden puentes constantes entre la obra de Ozon y la de su compatriota.

La depresión y la incapacidad para explicitar sentimientos concretos que siente Alexis podría recordar a la que vive la protagonista de la maravillosa ‘El rayo verde’. Y las relaciones afectivas que se tejen entre él, David y una tercera persona, una joven británica llamada Kate e interpretada por Philippine Velge, recuerdan a más de una de las que se narran en los cuentos de las cuatro estaciones de Rohmer. ‘Cuento de verano’ y ‘Verano del 85’, de hecho, comparten hasta un actor: el siempre solvente y empático Melvil Poupaud.

Del híbrido extraño entre el espíritu de Éric Rohmer y el nervio de Patricia Highsmith bien podría nacer ‘Verano del 85’. Y ese es su mayor mérito: escapar tanto al molde del relato adolescente como al del ‘thriller’ clásico para proporcionar un texto irregular, lleno de contrastes y, con todo, siempre sugestivo.

jueves, 18 de abril de 2019

#hemeroteca #cine #iglesia #pederastia | ‘Gracias a Dios’, la película sobre abusos a menores que quiso prohibir la iglesia francesa

Imagen: El Español / Fotograma de 'Gracias a Dios'
‘Gracias a Dios’, la película sobre abusos a menores que quiso prohibir la iglesia francesa.
El 'enfant terrible' del cine francés realiza un retrato minucioso de uno de los casos más importantes de abusos a menores en la iglesia francesa.
Javier Zurro | El Español, 2019-04-18
https://www.elespanol.com/cultura/cine/20190418/gracias-dios-pelicula-menores-prohibir-iglesia-francesa/391711735_0.html

Entre 1986 y 1991 el padre Preynat abusó de al menos 85 niños. Muchos lo contaron a sus padres, que se quejaban al colegio. La Iglesia francesa les prometía que actuarían, y lo que hacían era mover al cura de colegio. Sin embargo siempre estuvo al frente de los scouts, su particular campo de acecho a los menores a los que destrozó la vida.

Muchos de los casos habían prescrito, pero varias víctimas se pusieron en contacto entre ellos y formaron la asociación Palabra Liberada para encontrar víctimas que hablaran y alguna que no hubiera prescrito. Preynat nunca negó los hechos, pero en la investigación salió algo todavía más oscuro. El cardenal Philippe Barbarin, una de las máximas instituciones de la Iglesia en Francia y que hasta sonó como Papa, había encubierto los abusos y había mantenido al pederasta en su puesto hasta 2015.

Un tribunal llegó a condenar a Barbarin a seis meses de cárcel por ocultar los sucesos entre 2014 y 2015 en una sentencia histórica. Él puso su cargo a disposición del Vaticano, pero el Papa no lo aceptó. Una decisión criticada por todos al desprender tolerancia hacia los abusos a menores cometidos por la institución.

Es en esos dos años de investigación donde se centra ‘Gracias a Dios’, la magnífica película de François Ozon que llega a las salas españolas después de triunfar en el festival de Berlín y en la taquilla del país vecino, donde lleva más de 900.000 espectadores. Ozon apuesta por la sobriedad, por un tratamiento casi periodístico que narra con precisión quirúrgica el camino de tres víctimas de Preynat y cómo intentan que Barbarin actúe. Ellos formarán la asociación que hace que todo explote.

El filme, que analiza los hechos tomando distancia, ha estado a punto de no estrenarse. A pesar del éxito en festivales, los abogados de Preynat intentaron prohibirlo y tuvo que resolverse en un juicio en los límites de la fecha elegida. Ozon reconoce que lo pasó “muy mal” durante el proceso a pesar de que sus abogados le decían que no se preocupara. “Imagínate, preestrenos por toda Francia, todos aplaudiendo la película, las críticas magníficas... y sin embargo nos costaba disfrutar de ello porque no sabíamos si se podía estrenar o se podía posponer sin fecha”, cuenta a El Español el realizador.

Todos pensaban que no tendrían problemas “porque todo lo que decimos en la película estaba publicado, estaba dicho, y efectivamente tenían razón, porque la justicia hizo una mención al final de la sentencia diciendo que la película era de utilidad pública. Preynat ahora ha apelado y piden algo ridículo: que se prohíba una película que ya la han visto más de 900.000 espectadores en Francia. En mayo hay un nuevo juicio”. Ozon destaca que la prensa religiosa y los creyentes han elogiado la película y que han ido a verla, y eso le deja tranquilo.

El director, que muchas veces ha sido descrito como un ‘enfant terrible’ del cine francés, nació en el seno de una familia católica y tuvo una educación religiosa. “Pero pronto sentí una hipocresía entre los textos del evangelio y el comportamiento de la gente y perdí la fe. Creo que no estaría mal que la Iglesia volviese a los textos del nuevo testamento donde se habla de proteger a los débiles, a los más necesitados, porque hoy en día lo que hace es proteger a una institución y no a los que lo necesitan”, apunta.

Ozon, tan verborreico otras ocasiones, mide con esta película todas sus palabras, e intenta no ofender de más, por eso deja claro que no todo es “blanco o negro”. “Hay sacerdotes y obispos de la Iglesia en Francia que han ido a denunciar a la policía, lo hicieron sin parpadear. Por eso su caso es tan enorme, porque la importancia de Barbarin es tan grande, podría haber sido Papa. Por ejemplo el obispo de Orleans se comportó muy bien, denunció”, explica.

Una de las mayores decepciones para él fue la decisión del Papa de no aceptar la dimisión de Barbarin, algo que cree que “representa realmente lo que es la Iglesia hoy en día, habla mucho y no hace nada. Por ejemplo en Francia los católicos esperaban que aceptara la dimisión, era simbólico, pero no lo ha hecho, si se aceptaba podían pasar página entre comillas, pero no lo ha hecho”. Un caso que considera muy importante, porque nunca un obispo tan importante había sido condenado por encubrimiento: “Para mí es un primer paso, es como un electroshock para la iglesia. Estamos hablando de siglos de silencio donde no ocurría nada y ocurre por fin algo. No es enorme, pero es algo. Y los fieles y la jerarquía se dan cuenta de que si no pasa algo la Iglesia está llamada a desaparecer”.

Su posición es la de intentar entender distintos puntos de vista, y por ello la película da voz a varias víctimas, una de ellas religiosa que sigue creyendo en Dios a pesar de los abusos, porque Ozon cree “que hay que separar la fe de la institución”. Un filme necesario y tan sobrio al que nadie podrá poner un solo pero. Un logro del realizador francés que pone el dedo en la llaga.

jueves, 14 de mayo de 2015

#hemeroteca #cine | François Ozon: "La crisis agudiza el odio por lo diferente, inmigrantes o gays"

Imagen: Google Imágenes
François Ozon: "La crisis agudiza el odio por lo diferente, inmigrantes o gays"
El realizador francés juega con la transexualidad, el amor después de la muerte y el poder de la amistad en su nueva película, 'Una nueva amiga'
Alicia G. Arribas, EFE | La Vanguardia, 2015-05-14
http://www.lavanguardia.com/cultura/20150514/54431633422/francois-ozon-la-crisis-agudiza-el-odio-por-lo-diferente-inmigrantes-o-gays.html

El realizador francés François Ozon juega con la transexualidad, el amor después de la muerte y el poder de la amistad en su nueva película, “Una nueva amiga”, que habla sobre todo de libertad, explica en una entrevista con Efe, y que trata de normalizar al "diferente".

"Estoy convencido de que la crisis económica y social crea mucha tensión; en ese contexto se tiene tendencia a buscar chivos expiatorios, ya sean inmigrantes o gays, en definitiva, la caza al diferente", señala el director de "8 mujeres" (2002), ganadora del Oso de Berlín, convencido de que lo que es un buen argumento para el cine puede ser terrible cuando salta la homofobia.

"A mí siempre me han interesado personajes que no vayan rectos, sino los que se desvían para coger caminos que les ayuden a encontrarse a sí mismos porque, realmente, si lo piensas, no hay una identidad general, nadie es igual que el otro. Desde luego, no me interesa hacer cine sobre un señor cualquiera, para nada", aclara.

Ozon se puso a trabajar en el guion de "Una nueva amiga", que se estrena mañana en España, tras estrenar "Joven y bonita" (2013) y apoyándose en el recuerdo de un pequeño cuento de Ruth Rendell que leyó veinte años atrás; esta narración se le vino a la cabeza cuando una amiga le contó una historia real sobre un hombre que se disfrazaba de su mujer fallecida para devolverla a la vida.

A sabiendas de que aquello podía resultar "un poco tenebroso", explica, decidió convertirlo en "un cuento de hadas, una película tipo Hollywood, con final feliz".

"Es verdad que la película no es muy realista, los personajes están muy idealizados; si hubiéramos querido dar ese sesgo habría tenido que ser mucho más dramática, pero no", apunta y agrega: "Quería hacer una película un poco política y el humor, justamente, era la forma de llegar a más gente, y darle ese final hollywoodiano, también".

Pero puntualiza que también quería "hacer una película para la gente a la que le gusta disfrutar con el cine, que lo pasa bien viendo buen cine".

Preocupado por su aspecto, el director francés (París, 1967) nominado para el BAFTA por "Potiche, mujeres al poder" (2010) y ganador de la Concha de Oro de San Sebastián por "En la casa" (2012), pide al cámara que suba un poco el plano para esconder "los efectos de las tapitas" que se cenó anoche, aunque lo hace entre risas.

Con un ojo en "Tootsie" y otro en la señora Doubtfire, David/Virginia nace con vocación de ser un referente de libertad, insiste Ozon.

"Mi película trata sobre todo de que cada uno pueda encontrar su propia identidad; hay que pensar que empieza con una muerte que destroza a dos personas y que ellos consiguen superar ese duelo a través de una tercera persona que crean entre los dos, que es Virginia", agrega.

En "Una nueva amiga", la muerte de Laura, una mujer que deja atrás un bebé provoca una extraña reacción en David, su enamorado marido (Romain Duris), que parece capaz de cualquier cosa para no perderla del todo.

Cuando aparece en escena la mejor amiga de Laura, Claire (Anaïs Demoustier), David cree ver en ella a la única persona capaz de entender por qué se perfuma, se pinta y se viste con la ropa de la fallecida.

Ozon bromea cuando se le recuerda su apodo de "El pervertido" con que le ha bautizado el cine francés, y explica que "quizá no sea el concepto en francés tan radical como en español", aunque enseguida reconoce que sí, que es porque es poco convencional, "rarito".

"Cada realizador tiene ganas de hacer escenas catárticas, filmar una escena sexual, un asesinato, cosas que no haces en la vida y lo haces en el cine, quizá sea por eso", acepta, complacido al comentar el paralelismo evidente de las temáticas de sus cintas y su atrevimiento con algunos asuntos, con Pedro Almodóvar.

Ya está terminando de escribir el guion de una película que "será -cómo no- una historia de amor retorcida", en este caso, entre un francés y una alemana, "muy, muy retorcida", se ríe. 

DOCUMENTACIÓN
François Ozon reivindica el travestismo luminoso y feliz

El francés estrena 'Una nueva amiga', historia enfocada en la identidad sexual diferente
Rocío García | El País, 2015-05-17
http://cultura.elpais.com/cultura/2015/05/15/actualidad/1431699528_655191.html