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viernes, 22 de mayo de 2020

#hemeroteca #saludpublica #vih | Queridas Ana y Marta: No se puede comparar, se debe aprender

Imagen: El Faradio / Ilustración de Paisà García
Queridas Ana y Marta: No se puede comparar, se debe aprender.
Carmen Martín | El Faradio, 2020-05-22
https://www.elfaradio.com/2020/05/22/queridas-ana-y-marta-no-se-puede-comparar-se-debe-aprender/

Últimamente son muchas las declaraciones en medios de comunicación y redes sociales comparando la SARS-CoV-2 y la epidemia del sida. Personalmente me genera mucha frustración ya que pone de manifiesto el nivel de desconocimiento que existe todavía al respecto.

Una que me ha causado gran sorpresa, por su ignorancia, ha sido Marta Pastor, directora del programa ‘Ellas pueden’ en Radio 5. En su cuenta de Twitter publicó: “El virus del sida, altamente contagioso, estuvo sin retroviral y sin vacuna muchísimo tiempo entre nosotros. Jamás se hurtó ni un solo derecho de los ciudadanos, ni se decretó el estado de alarma, ni se confinó a la gente en las casas sine die, ni se cerraron locales”.

Nunca he visto tanta desinformación y desconocimiento en una sola frase. El virus del sida, no existe, señora. El VIH (virus de inmunodeficienda humana) es el causante del sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirida), que no es altamente contagioso, es transmisible, que gracias al tratamiento antirretroviral incluso en contacto con fluidos con capacidad de infección sin carga viral no se trasmite. De ahí que las mujeres que viven con VIH no trasmitan la infección a sus bebés o que en relaciones sexuales no protegidas con personas portadoras con carga viral indetectable, no se transmita el VIH.

Y, bueno... eso de que jamás se hurtó derechos a los ciudadanos... Podríamos hablar de cuando era excluyente para un trasplante de órganos, cuando era una imposición para abortar, cuando mujeres jóvenes se enfrentaban a un cáncer y de forma radical se quedaban sin útero ni ovarios.

Los derechos de las personas que viven con VIH se han visto vulnerados en múltiples ocasiones, todavía existen países donde se prohíbe la entrada, pisoteado el derecho de la libre circulación que tanto nos agobia estos días, se ha denegado el acceso a instalaciones deportivas, se ha limitado el acceso a la función pública, derecho al empleo, seguros de vida, médicos, otros servicios financieros, hipotecas, derecho a la vivienda, asistencia sanitaria, reproducción, bienestar social, justicia, educación.

Y que no se decretó estado de alarma, dice. Se creó un estado de alarma permanente contra determinados colectivos y se creó una alarma social, “peste rosa”, “cáncer gay”... como breve ejemplo.

Después, Ana Rosa Quintana se preguntaba en su programa de televisión algunas cuestiones. "¿Cuánto lleva el Sida, 10 años?" Pues no, 39. Organizaciones como ACCAS, en la que yo trabajo, llevamos 27 años luchando por los derechos de las personas que viven con VIH/ sida.

"¿Hemos aprendido a vivir con él?" Si se refiere a usted, me atrevo a decir que no, pero muchas otras personas hemos aprendido, no solo con él, sino de él.

A vivir con él, hemos aprendido las personas que nos hemos enfrentado a la enfermedad en los primeros años, cuando SIDA era sinónimo de muerte. Hemos aprendido de ética, de tratamientos de uso compasivo, probar o morir.

Hemos aprendido de toxicidad de fármacos, efectos secundarios, comorbilidades, lipodistrofia, ensayos clínicos y un largo etcétera.

Hemos aprendido a gestionar la muerte. La pérdida. Parejas, amigos, familia, etc. De historias clínicas marcadas con una pegatina fluorescente, a esperar a ser los últimos atendidos en un quirófano, en la consulta del dentista. A que se nos tratara como apestadas. A los cubiertos y platos desechables. Hemos aprendido a ver en los ojos de los demás como desde su ignorancia se refleja el miedo y se nos ve como una amenaza.

Hemos aprendido de estigma. De rechazo social, desprecio, aislamiento y soledad. A las miradas que juzgan a una mujer por estar embarazada, a pesar de su deseo de ser madre y con garantías de no transmitir su infección.

Hemos aprendido de discriminación y dificultades de acceso al mercado laboral. De cómo esconder el dictamen técnico facultativo en una entrevista de trabajo.

Hemos aprendido que el lenguaje bélico, como lucha o guerra, genera miedo, rechazo y discriminación. Que es necesario evitar la exposición al virus y no a las personas que viven con él. Y que estas necesitan cuidados profesionales, en el ámbito sanitario y también necesitan apoyo social y emocional.

Hemos aprendido de desprotección, recortes, desigualdades en salud y de exclusión sanitaria. Hemos aprendido de la necesidad de una respuesta política comprometida con la salud pública, universal y gratuita.

Hemos aprendido que cuando en el inicio de una epidemia el problema se siente ajeno y se juzga y culpabiliza a las personas por su infección, su estilo de vida, hábitos o su orientación sexual se pueden seguir produciendo anualmente 2 millones de infecciones y 700 mil muertes.

Hemos aprendido de diagnóstico temprano y tratamiento. Hemos aprendido que uno de los pilares del estigma es la desinformación y que el miedo sigue siendo un obstáculo para el acceso a las pruebas diagnósticas. Hemos aprendido a ver todos nuestros miedos y los errores del pasado en las personas que hoy reciben un diagnóstico de VIH.

Hemos aprendido de empatía, resiliencia, solidaridad, respuesta comunitaria, apoyo mutuo, responsabilidad compartida, derechos humanos, equidad, derechos sexuales y reproductivos.

Hemos aprendido que la única vacuna es la información, contrastada y de fuentes fiables.

Para lo único que la podemos comparar, es para no caer en los mismos errores y creo, señoras, que se les está yendo de las manos.

jueves, 31 de marzo de 2016

#hemeroteca #homofobia | Santander: Agresión homófoba a un menor a la salida de un concierto

Imagen: Google Imágenes / Escenario Santander
Agresión homófoba a un menor a la salida de un concierto.
Oscar Allende | El Faradio, 2016-03-31
http://www.elfaradio.com/2016/03/31/agresion-homofoba-a-un-menor-a-la-salida-de-un-concierto-en-santander/

Un joven, menor de edad, ha sufrido una agresión homófoba la semana pasada en Santander, donde fue agredido a la salida de un concierto, cuando estaba con su pareja, y por personas que le pegaron tras insultarle aludiendo a su condición sexual.

Los hechos sucedieron en torno a las tres de la madrugada del pasado miércoles al jueves (en Semana Santa) a la salida de un concierto en Escenario Santander, fuera de las instalaciones, según confirman al periódico digital cántabro El Faradio fuentes policiales que también corroboran la existencia de los insultos homófobos.

Lo que pasó fue que a la salida del concierto varios jóvenes que se encontraban en un botellón que se produjo en el parque esa noche, les increparon e insultaron, cuando la pareja se encontraba sentada en un banco.

Los agresores se marcharon, pero volvieron y, por detrás del banco, les comenzaron a insultar y agredir.

Uno de los miembros de la pareja salió a pedir ayuda, y el otro, el agredido, trató de defenderse (recibiendo golpes en el pecho), resultando agredido y sufriendo contusiones, no graves, por las que se ha cursado denuncia policial.

Delitos de odio
Las agresiones por la orientación sexual se inscriben en lo que se denomina delitos de odio, un concepto más amplio en el que entran otro tipo de hechos violentos, como los motivados por la raza, el sexo, la religión…

En este sentido, Cantabria fue la comunidad autónoma española que registró menos delitos de odio el año pasado: nueve casos, según recoge el Ministerio del Interior en una estadística que se ciñe a los casos de los que queda constancia documental (denuncias, juicios…), ya que, según señalan distintos estudios de asociaciones e instituciones que trabajan contra la intolerancia, el 90% de los casos queda sin denunciar.

En esa estadística se constató, en relación al año anterior, un incremento en los delitos relacionados con la orientación sexual, que pasaron de cero a dos, dentro de una tendencia nacional (con significativos casos en Madrid) al alza debido a que se producen más denuncias y las reacciones agresivas de ciertas personas ante las expresiones normalizadas de amor en público por parte de parejas del mismo sexo.

Algunos casos trascienden ya a los medios de comunicación, como sucedió en 2015 con la agresión a una pareja homosexual a la salida de una discoteca en Torrelavega, entre insultos a su condición sexual, y que un juez de Torrelavega ha rechazado considerar como delito de odio pese a que fue precedido de insultos relacionados también con la condición sexual de las víctimas.

En Cantabria, la Consejería de Educación del Gobierno de Cantabria ha avanzado que quiere combatir con planes específicos al detectar tics homófobos y machistas en las aulas cántabras, dentro de una tendencia al alza en estos casos.

En el conjunto de España, los delitos por motivos de orientación sexual ocupan la tercera posición en los delitos de odio, con 169 casos. La primera posición la sigue ocupando el racismo y la xenofobia.