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viernes, 8 de febrero de 2019

#hemeroteca #feminismo #travestidad | Contra la tibieza

Imagen: Página 12
Contra la tibieza.
Un sector del feminismo radical rechaza la presencia trava/trans en sus filas. Radicales Feministas está convocando a quitar de la convocatoria al 8M y al Encuentro de Mujeres a trans y travestis. Una vieja discusión que ya estaba saldada y que, al regresar, propone retroceder.
Marlene Wayar | Página 12, 2019-02-08
https://www.pagina12.com.ar/173328-contra-la-tibieza

Feministas Radicales pretenden que el Movimiento de Mujeres y el Movimiento Feminista den pasos atrás y quiten las palabras travestis y trans de la enumeración que convoca al Paro de Mujeres y al Encuentro Plurinacional de Mujeres. Algo más: pretenden que personas y colectivas dejen de llamarse “Mujeres Trans”. El fundamento sería, a groso modo, que estas personas “son hombres, socializados como tal” y que tanto el Paro como Encuentro deben ser de Mujeres sin la participación de Hombres.

Una aclaración muy personal (y política): “Mujeres Trans” no es un término con el que me identifique. Mujer es un término patriarcal, y yo no acepto este término con el cual quienes han sido nominadas se encuentran en pugna por resignificarlo para que no implique condiciones de desigualdad con consecuencias cruentas. No podría nunca dejar mi identidad o lo constitutivo de ella como mero adjetivo: “mujer (sólo que/pero) trans”. Me identifico travesti y mi travestidad tiene sustancia propia. Una de sus características fundante y fundamental es haber negado la potestad de toda otra persona sobre la nominación de mi ser y en un largo proceso de pugna por la gesta de mi nombre propio, haber renunciado a todos los derechos y privilegios que le deviene como prerrogativa a la identidad “hombre” y los derechos que al mismo tiempo me fueron y son arrebatados en tanto travesti. Ahora bien, tener una visión crítica respecto de la denominación “mujer trans” por considerar que conlleva consecuencias sociales, políticas y económicas serias, no implica en absoluto impugnar a quien quiera autodefinirse así, es su derecho.

Pero otra cuestión es el hecho político de que trans y travestis figuremos en el nombre colectivo del Paro y el Encuentro Plurinacional, ya que se trata de una cuestión que deviene de un largo proceso de construcción de lazos activistas entre los feminismos y el movimiento travesti/trans y constituye una lenta y fuerte transformación de las relaciones sociales logrando, entre otras cuestiones, sostener conceptos como igualdad, soberanía y autonomía en una red de acciones sostenidas en solidaridad y empatía con la consciente afirmación de una lucha común contra un sistema opresor en definido como patriarcal donde ser mujer, travesti, trans nos somete a sus prerrogativas de avanzar violentamente sobre nuestras condición de iguales en derechos, la soberanía sobre nuestros cuerpos y la autonomía de nuestras elecciones.

Los constantes ataques discursivos de las Feministas Radicales contra la participación de las travestis y trans en espacios comunes con mujeres y feministas fundamentados en bases biologisistas no sólo están perimidas por sus raigambre lombrosiana y de determinismo biológico en tanto nos atan y condenan a una infra-humanidad según parámetros de raza, género y sexualidad, no son vintage sino jurídicamente condenables.

El genocidio como moneda corriente
Esta discusión no se pude tomar como un ejercicio de diálogo donde diferentes posiciones confrontan, ya que esta vuelta atrás de un consenso ya logrado, nos estaría llevando a reorganizar nuestras relaciones sociales en los términos en que se manejan las sociedades genocidas. Feierstein, en sus estudios sobre el genocidio como práctica social, hace un minucioso análisis desde diversos marcos epistemológicos y retomando muchas discusiones respecto de que el genocidio es constitutivo del Estado moderno. Para la búsqueda de su identidad social va construyendo en primera instancia una otredad a la que luego se la estigmatiza, se la marca para que se vuelva visible, se implementan lógicas concentracionarias, para finalmente eliminarla.

Este es exactamente el mecanismo que están poniendo en práctica estas movidas. ¿A quién estigmatizan? A lo travesti, lo no-mujer. ¿Cómo identificarlo? Por su carencia de vagina. ¿Dónde concentrarlas? Fuera del corralito de Mujeres. ¿De dónde eliminarnos? Del pobre sitio de discusión política donde con mucho esfuerzo venimos aportando en la medida de nuestras posibilidades paupérrimas, sin privilegios económicos, sociales y políticos (carecemos de sus grandes financiamientos) de su hegemonía como construcciones victimistas, del omnipotente resguardo del Estado y sus políticas públicas direccionado a estas madres de la eterna masa para explotación capitalista y un más extenso etcétera.

Al igual que el nazismo y que el régimen dictatorial argentino está buscando (sin ser Estado, sino un sector del movimiento feminista en pugna por lo hegemónico), la exclusión, el exterminio. Porque las lógicas genocidas no son sólo ejecutoras de la eliminación material de los cuerpos sino que también están presentes en el consentimiento o aquiescencia. Y, en lo que va de esta discusión, y lo que mas observo, en los términos que viene dándose la delación.

La delación, delatar a esa otredad que puede encontrarse escondida, es requerida por el Estado genocida para ser parte de la hegemonía y llevar adelante su plan de terror, el nazismo pide delatar a la comunidad judía bolchevique, gitanidad, disidentes sexuales, a quien opina en contra de sus política de exterminio. La dictadura militar argentina trae una novedad, la independencia de la racialización de esa otredad, debemos delatar a quien tiene adscripción política, enseña autonomía en escuelas primarias, quien tiene pensamiento crítico, quien es disidente de la norma sexual. Es un marco tan poco definido que, en el miedo de caer en sus garras, delatamos a adolescentes en busca de un boleto estudiantil. El feminismo radical hace un movimiento adelantado en busca de la hegemonía y su porción de poder “delata”, antes que ningún Estado se lo esté pidiendo. Y quiere que todo el movimiento de mujeres lo haga con ellas para dominar ese campo primero.

La discusión no está entonces entre el movimiento travesti/trans y el feminismo radical sino en aquellas aliadas políticas que callan, tibias, excusadas en que se trataría de una más entre tantas discusiones que hay que tratar en asambleas. Hannah Arendt en referencia a la banalidad del mal nos insta a pensar que no hay mentes diabólicas que causan el genocidio como industria de la muerte sino que son hombre y mujeres comunes, buenas mamás y dulces abuelos los que pasan de sus casas impolutas al campo de exterminio.

Es la tibieza, la confusión del silencio cómplice disfrazado de diálogo democrático lo que implica un crimen. Somos nosotras las que manipuladas por ciertas posiciones de totalización de la víctima en tanto tal permitimos que se yerga victimaria.

Como movimiento T/ T tenemos muchas pobrezas, falta de financiamiento, desencuentros internos, pobreza estructural, desinteligencias, falta de poder político y más, mucho más, pero llegará el momento en que seremos ofrendadas con cierta igualdad, soberanía y autonomía. Y entonces las pondremos a juicio, como ocurrió con los genocidas nazis, allí donde estén sus lápidas, las iremos a buscar.

sábado, 23 de abril de 2016

#hemeroteca #trans #cine | Entrevista al realizador argentino Juan Tauil, director del documental «T»

Imagen: Burgos Dijital / Juan Tauil
Entrevista al realizador argentino Juan Tauil, director del documental «T».
Eduardo Nabal | Burgos Dijital, 2016-04-23

https://burgosdijital.net/entrevista-al-realizador-argentino-juan-tauil-director-del-documental-t/

Juan Tauil: “T” es un documental sobre militancia travesti en Argentina, durante los años previos a la ley de identidad de género. Si bien la palabra trans aparece regularmente en el filme, el tipo de militancia en la que hice foco es la “travesti”, porque considero que es una palabra con un peso específico mayor, con historia, con un lenguaje propio y con un ingrediente de persecución policial y estigmatización que la hace mucho más valiosa en términos de lucha.

-Hola Juan. “T”, es un documental de los buenos. Un trabajo lúdico, entretenido, didáctico, interesante y polémico porque en el confluyen muchos discursos y no queda del todo clara tu postura. ¿Crees que hay en tu filme un mosaico de opiniones y formas de vida o supervivencia, una invitación a la diversidad o demasiada confianza en las leyes y las instituciones?
-“T” es un collage de archivos y, como todo collage que se precie, es irreverente y rompe con las estructuras predeterminadas. Si es una invitación a la diversidad se agradece, pero el objetivo era y es el de documentar una lucha por conseguir derechos por parte de un grupo que vivía sumido en una situación de pre-democracia. Si no tenemos confianza en las leyes y las instituciones nos veremos sujetos a las leyes propias del capitalismo y sus corporaciones. Claro que tenemos que apoyar las leyes, sobre todo si se tratan de leyes para los derechos humanos. Ojo con ese discurso anti-institucional y anti-legal porque es TOTALMENTE funcional a la derecha.

-Supongo que la violencia callejera (sobre todo en tiempos de dictadura y también después), la memoria, lleva a un posicionamiento contra la prostitución callejera que tiene sus motivos. No obstante ¿el reconocimiento del trabajo sexual puede ser también un desafío a la heternormatividad que algunas critican como tarjeta de visita para ser aceptadas o “asimiladas”?
-Mis respuestas sólo serán sobre el filme y no doy opiniones sobre temas que no tienen que ver con el documental. Si bien la prostitución se trata en algunos momentos en “T”, se la toma como un modo de supervivencia que el colectivo travesti es obligado a acudir.

-La apropiación casi festiva del insulto o de algunos adjetivos que pueden tener carácter peyorativo ha sido siempre un tema polémico en las llamadas minorías. No obstante el eufemismo también puede ser muy insultante. Veo un desarrollo paralelo en el plano legal a lo que ha ocurrido en el estado español. Aunque, no sé cómo ha quedado allí, parece que aquí la Ley de Identidad de Género no ha contentado a muchos/as porque no elimina largos protocolos médicos y psicológicos.
-Por el contrario, la ley de identidad de género en la Argentina es de vanguardia porque elimina los protocolos médicos y psicológicos y destierra a la “disforia de género” como un motivo para el cambio registral. Los términos travesti, puto y marica no sólo fueron resignificados sino que también responden a esquemas de clases. Los gais y trans pertenecen a otra clase social, otras aspiraciones y gozan de privilegios que las travestis, maricas, locas y putos carecen. Cada país tiene su recorrido por la consecución de derechos, cada uno es diferente al otro.

-Lo más conmovedor, y que tu muestras de forma muy vistosa, es la capacidad de autorganizarse y el autoapoyo. Hay un personaje que nos conduce, el encarnado con frescura por Marlene Wayar y otro que ha quedado en la memoria por su trágico final el de Lohana Berknis. Actualmente un grupo lleva su nombre. Particularmente esta última desconfía de las fronteras, reales y simbólicas, mientras hay otras voces menos contundentes. ¿Te atreves a posicionarte o solo has querido mostrar?
-Marlene Wayar más que un personaje es una activista de carne y hueso, heredera de Lohana Berkins, pionera en la Argentina en los derechos del colectivo travesti. En el recorte de militantes que elegí seguir durante el rodaje de “T” y en los archivos que elegí incluir en “T” está mi posicionamiento político, sería redundante volver a posicionarme en algo que tiene 60 minutos de evidente posicionamiento político.

-¿Por dónde ha pasado y quieres que pase este valiente trabajo?
-Este documental fue proyectado en todo el país por fuera del circuito que el Instituto Nacional de Cine de la Argentina tiene reservado para las películas. “T” es un filme totalmente independiente, de trinchera, es solicitada por sindicatos de trabajadores, universidades, escuelas secundarias, grupos de militancia, partidos políticos y yo, como realizador, me siento orgulloso de poder distribuir de este modo democrático y anticapitalista a “T”, que no es otra cosa que una cátedra magistral de política dictada por compañeras travestis.

Juan Tauil es cronista, documentalista y performer argentino nacido en Santiago del Estero, en el centro-norte del país. Es licenciado en Relaciones Internacionales, magister en periodismo y en cine documental. Colabora con regularidad en el suplemento SOY de Página/12, es líder de la banda de folklore queer “Sentime Dominga” como también es creador y productor ejecutivo en “Contenidos Responsables”.