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sábado, 24 de febrero de 2024

#hemeroteca #inmemoriam | El legado de Claude Montana: ¿por qué se lee como empoderante, libre del fetichismo sexual original?

El diseñador fotografiado en París en 1979, con algunas de sus creaciones //

El legado de Claude Montana: ¿por qué se lee como empoderante, libre del fetichismo sexual original?

Claude Montona, el creador que una vez se puso el mundo por hombreras, falleció ayer en París convertido en un fantasma que apenas reconoce la moda actual. La poderosa silueta que propugnó en los años ochenta y definió las hechuras de la supermujer, sin embargo, domina hoy las pasarelas.
Rafa Rodríguez | El País, 2024-02-24
https://elpais.com/smoda/moda/2024-02-24/el-legado-de-claude-montana-por-que-se-lee-como-empoderante-libre-del-fetichismo-sexual-original.html 

Hacía tiempo que en París se hablaba bajito de Claude Montana. Con cierta reverencia, pero bajito. “¿No irás a decir nada malo de él, verdad?”, contaba la periodista y biógrafa de celebridades Natasha Fraser-Cavassoni que le inquirían con insistencia sus fuentes cuando quiso entrevistarlo, en 2013. Una conversación que finalmente publicaría ‘Vanity Fair’. Fue la última vez que hubo constancia profesional del diseñador, celebrado en una retrospectiva de su trabajo por Didier Ludot, rey del ‘vintage de luxe’ parisién, y recuperado para el oficio por su colega Éric Tibush, en cuya colección de alta costura otoño-invierno 2013 contribuyó con la creación de tres modelos. “Soy Claude Montana y hago lo que me da la gana”, proclamó entonces. La noticia de su muerte, ayer viernes en un hospital de la capital francesa, también se comunicó bajito. Tenía 76 años.

Para ser uno de los creadores que más ruido generó en sus días de gloria, el silencio que lo rodeó en las últimas tres décadas, o casi, resultaba un clamor. Cierto que desde su retirada, en 1997, jugaba a ser la Greta Garbo de la moda. El fantasma del Palais Royal, le decían, que no salía de sus aposentos en el ‘1er arrondissement’. Hace un lustro, la ‘boutique’ electrónica de reventa Byronesque y la plataforma Farfetch se aliaron para despachar una colección cápsula que recreaba una decena de sus diseños más emblemáticos, datados entre 1979 y 1994, que tampoco fue a parte alguna. Y eso que Alicia Keys lució una de las piezas en la gala de los Grammys 2019, venía avalada por Gareth Pugh y se publicitó con un corto producido por Nowness. En los apenas cinco minutos del metraje, colaboradores, amigos y admiradores como el sombrerero Stephen Jones, la modelo Yasmin Le Bon y el músico Nick Rhodes (Duran Duran) hablaron por él. Ensalzado en su momento por Alexander McQueen, Olivier Theyskens, Riccardo Tisci o Marc Jacobs –su colección de otoño-invierno 2018/19 fue un homenaje nada indisimulado–, para el caso la irrelevancia hacía tiempo que se había cebado con él. Lo reconocía en una rara entrevista concedida a la revista francesa Gala, en 2016: “Me han olvidado”, lamentaba.

Cuesta creer que el ideólogo de la silueta con más predicamento en las pasarelas desde hace al menos siete u ocho años no gozase del mismo alcance que otros de su generación. Y, sin embargo, del triunvirato que definió a la supermujer de los ochenta y principios de los noventa, su nombre es el que menos suena. Mientras el crédito de Azzedine Alaïa (muerto en 2017) y, sobre todo, Thierry Mugler (desaparecido en 2022) no ha parado de revalorizarse, a Montana casi ni se le echan cuentas, apenas un susurro al evocar aquellas ‘glamazonas’ de sexualidad feroz que dominaron la moda cuatro décadas atrás. Armadas de hombros que ni los de un ‘quarterback’, con ellas el creador dio carta de naturaleza al llamado ‘power dressing’, estilo luego sinónimo de indumentaria empoderante, aunque en origen respondía en realidad a premisas más eróticas, fetichistas incluso. Amazonas, sí, pero inútiles para otra cosa que no fuera exudar ‘glamour’. Sus espaldas con forma de triángulo invertido, exageradamente ancho por arriba gracias a las hombreras y estrechísimo a la cintura y caderas, nunca llamaron sin embargo a engaño, desde luego no en su época. He ahí la cuestión: Montana masculinizó a las mujeres porque, en realidad, no le gustaban.

“Cuando lo conoces tienes la sensación de que le han hecho mucho daño. Hay cosas del pasado que aún le duelen y no ha podido superarlas. Se acuerda de todo”, relataba una periodista estadounidense en 1990, al hacerse eco del fichaje de Montana por Lanvin. Es verdad que su experiencia vital no fue fácil: nacido en París, en 1947, hijo de exiliados –una alemana y un empresario textil catalán, su apellido paterno era en realidad Montamat– en una sociedad xenófoba, huyó de casa siendo adolescente ante la incomprensión de sus muy burgueses progenitores. Malvivió en el Londres de finales de los sesenta, creando bisutería de papel maché en el que incrustaba pedrería de cristal y plástico (el papel era higiénico, el único que le permitía pagar su economía), hasta que su paisano Olivier Echaudemaison, entonces estilista del ‘Vogue’ británico, se fijó en él y consiguió colocarle sus piezas a distintos distribuidores. De vuelta a París, se pone a las órdenes del diseñador danés John Voigt como cortador en la marroquinería Mac Douglas, y se desata. Su pasión por el cuero empieza ahí, no solo para trabajarlo –hizo de la piel su marca de la casa–, sino también para vestirlo. Las primeras noticias de sus legendarias batidas nocturnas por el circuito gay parisino, Saint-Germain-des-Prés adelante (el Drugstore, el Lipp, Les Deux Maggots, cuando aparecía por la puerta se hacía el silencio, contaban), datan de entonces, solo o en compañía de Thierry Mugler, con quien compartía apartamento. Terminaron odiándose.

Cuando lanza su firma, en 1979, ya es un personaje con tirón popular. Lo provocativo de sus creaciones, de líneas agresivas y andróginas, lo pone en el punto de mira con el cambio de década y el consiguiente vuelco sociocultural. Superada la fiebre Halston, los estadounidenses vuelven la vista a París en busca de sangre fresca y lo que ven les fascina: una mujer exuberante, opulenta, encuerada viva y de proporciones descaradas. Además de en volumen, Montana arriesga también en color (el azul cobalto será otra de sus señas de identidad) y en Saks Fifth Avenue y Bergdorf Goodman sus creaciones vuelan de los percheros. Pionero en convertir los desfiles en espectáculos a mayor gloria mediática, había tortas por conseguir una invitación. Quienes tenían el privilegio de acceder a ellos, lloraban, embargados por la emoción. O eso contaban las crónicas. En su cuartel general de Les Halles, entre los prostíbulos de la Rue Saint Denis, se visten Grace Jones, Diana Ross, Inés de la Fressange y Cher. Diez años después, encumbrado, en Dior lo requieren para remplazar a Marc Bohan. Dice que no, provocando casi una crisis de estado (su negativa le abrió la puerta a Gianfranco Ferré, un italiano, y no sentó especialmente bien entre los franceses). Sin embargo, acepta la oferta de Lanvin al año siguiente, eso sí, solo para diseñar las colecciones de alta costura, “para mí, el símbolo de mayor libertad [creativa]. Por fin tendré el poder de dar rienda suelta a mi imaginación, sin estar sometido a las restricciones de la producción en masa”, declaraba. Endiosado, Clau-Clau, como lo jalea su corte, pierde el rumbo. Y encima le sobreviene la tragedia.

El suicido de su esposa, la modelo estadounidense Wallis Franken, en junio de 1996, supuso el principio del fin. Se habían casado tres años antes (aunque su relación platónica como diseñador y musa se remontaba tres lustros atrás), un matrimonio de conveniencia, claro, tramado para que ella pudiera heredar el patrimonio de él, en caso de desgracia eventual. El tiempo que pasaron juntos como marido y mujer fue un calvario para Franken –de la que se decía que estaba realmente enamorada, a pesar de la homosexualidad declarada de Montana–, con altercados regados de alcohol y cargados de drogas prácticamente a diario y sometida a maltrato psicológico sistemático por el diseñador: vieja, fea y gorda era lo más suave que la llamaba, también en público. Terminó saltando al vacío por la ventana de la cocina de su casa, tres pisos hasta estrellarse contra la acera. La policía parisién certificó la autolisis; no había señales de autodefensa, pero llaman la atención los desgarrones en su camisa, que señalan a una pelea violenta. El rumor no tardó en prender: ¿quién empujó a Wallis? Según algunas fuentes, el creador, ave nocturna, no se encontraba en su domicilio la noche de autos. Montana no volvió a hablar de ella tras el suceso, las preguntas al respecto en sus entrevistas posteriores quedaron proscritas.

Ese mismo año, el diseñador salía de Lanvin con el rabo entre las piernas, dejando unas pérdidas para la que fuera santo y seña seminal de la alta costura cifradas en 50 millones de dólares. El problema es que, en su propia casa, la situación iba de mal en peor: incapaz de gestionar un negocio que, amén de las colecciones de ‘prêt-à-porter’ femeninas y masculinas, arrastraba una línea de perfumes y varias licencias (siempre se resistió a contratar un director ejecutivo que pusiera orden, convencido de que solo él podía tirar de su carro), en 1997 se declara en bancarrota y echa el cierre. A pesar de haber relajado las siluetas y de incorporar el punto y el ‘cashmere’ para aligerar su propuesta, la venta de sus creaciones cayó en picado, incluso en Estados Unidos. Su resistencia a adaptarse a los nuevos aires que ventilaban las pasarelas, con el minimalismo por un lado y el ‘grunge’ por otro, acabó por pasarle factura. En 2000, vendió finalmente su etiqueta al empresario Jean-Jacques Layani, que mantuvo la venta del perfume homónimo y otras líneas de producto bajo el paraguas Montana Trademarks durante un tiempo. Y después, el silencio.

“Siempre está angustiado, es un rasgo característico de su carácter”, reconoció en cierta ocasión su hermana pequeña, Jacqueline. Directora de publicidad y mano derecha del diseñador, hay quien señala su fuerte ascendente sobre él como responsable, al menos en parte, de su extraño y reclusivo comportamiento. El que una vez fuera robacorazones del ‘gay Paris’, chico de póster de la sexualidad pre-sida (la misma que destilaban sus creaciones), terminó sus días como un fantasma. Un espectro que le cuesta reconocer incluso hoy a la moda. Ni su muerte ha sacudido las redes sociales como las de Mugler o Alaïa. Solo queda esperar a que la celebridad de turno aparezca luciendo en alguna alfombra roja un Montana ‘histórico’ –no está fácil, no hay archivo oficial– para que Claude Montana vuelva a salir a hombros.

lunes, 24 de enero de 2022

#hemeroteca #inmemoriam | Muere Thierry Mugler, el modisto francés que revolucionó la industria en los 80

El Periódico / Thierry Mugler //

Muere Thierry Mugler, el modisto francés que revolucionó la industria en los 80.

A sus 73 años, el creador de 'Angel', el perfume que llegó a rivalizar con el de Chanel No. 5, y que vistió a artistas como George Michael o Beyoncé, tenía varios proyectos en marcha. Contribuyó a propulsar las carreras de las 'tops' de los 90.
Laura Estrado | El Periódico, 2022-01-24
https://www.elperiodico.com/es/gente/20220124/muere-thierry-mugler-modisto-frances-13140161 

En menos de 10 días la industria de la moda ha dicho adiós a dos de sus más grandes diseñadores. Si hace unos días se fue el pionero italiano de la sastrería masculina, Nino Cerruti, este lunes la industria lamenta la pérdida de Thierry Mugler, el creador francés que revolucionó la moda de los años 80, único en su estilo arquitectónico, futurista e irrepetible, muy solicitado entre los grandes nombres del mundo de la música, como Michael Jackson, George Michael, Beyoncé o Lady Gaga, creador de los vestuarios del Cirque du Soleil, y del famoso perfume 'Angel', un 'hit' que llegó a disputar el primer puesto al mismísimo Chanel No. 5. Fue, además, uno de los grandes promotores de las carreras de las 'tops' que reinaron en la pasarela en la década de los 90.

Mugler ha fallecido a los 73 años "por causas naturales", tal como ha anunciado su jefe de prensa, Jean-Baptiste Rougeot.

"Tenemos la inmensa tristeza de informarles del fallecimiento del Sr. Manfred Thierry Mugler ocurrido el domingo 23 de enero de 2022", dice el comunicado de prensa publicado en la cuenta oficial de Facebook del creador. "Que su alma descanse en paz", reza.

Según Rougeot, la muerte de Mugler se produjo de forma inesperada. El gran modisto aún tenía proyectos e iba a anunciar nuevas colaboraciones a principios de esta misma semana, ha explicado.

Bailarín clásico
Nacido en Estrasburgo en diciembre de 1948, pocos saben que su primera profesión fue bailarín clásico. Integró la compañía de ballet Opera du Rhin, antes de estudiar en la Escuela de Artes Decorativas. Trabajó como estilista independiente y luego con casas de moda de París, Londres y Milán, hasta que en el 68 se mudó a París, y poco después, en 1973, creó su propia marca, 'Café de París'. Tan solo un año después ya lanzó su empresa con su propio nombre.

Sus siluetas estructuradas y sofisticadas no tardaron en imponerse rápidamente. Sus diseños resaltaban las formas femeninas: hombros acentuados, cinturas pequeñas, caderas redondeadas y escotes amplios. Sus creaciones eran teatrales, y destacó por sus monos robóticos y sus arriesgados vestidos, que parecían recrear un estilo de ciencia ficción.

"La danza me enseño mucho sobre la postura, la organización de la ropa, la importancia de los hombros, el juego y el ritmo de las piernas", expresó en su día el maestro Mugler.

En 1978 abrió su primera tienda y poco tiempo después se encargó de los uniformes de los camareros de Le Palace, el club donde Kenzo, Karl Lagerfeld y Grace Jones pasaban grandes veladas.

Oda a las hombreras
Al igual que Claude Montana, Mugler hizo de las hombreras uno de sus sellos característicos, pues para él simbolizaban un nuevo tipo de mujer, fuerte y sobrehumana. A él le debemos las chaquetas y corsés entalladísimos con vinilo, metal y látex que hacía de las mujeres no objetos sexuales, sino "sujetos sexuales", como definió la feminista Linda Nochlin.

También tuvo un papel importante en el vestuario de estrellas como Michael Jackson, George Michael, Madonna y Lady Gaga, y contribuyó a propulsar la carrera de 'top models' de los años 90 como Naomi Campbell, Claudia Schiffer o Linda Evangelista.

El lanzamiento en 1992 del primer perfume de su compañía, 'Angel', en colaboración con Clarins, fue un éxito inmediato y llegó a disputar el primer lugar en ventas con el clásico Chanel No. 5.

A principios de la década del 2000 diseñó los vestuarios para 'Zumanity' del Cirque du Soleil, inspirado en el ambiente las discotecas y la fantasía del lenguaje del cuerpo y la seducción.

Un paso atrás
Tras haber declinado ofertas como la de dirigir la maison Dior, Mugler decidió retirarse de la dirección de su propia marca en 2003, ahora en manos del grupo L'Oréal. En aquellos años se alejó de la moda, pero seguía manteniendo su influencia en el sector, con trabajos tan destacados como el que hizo para la gira mundial de Beyoncé 'I am...'.

La muerte del creador llega en plena Semana de la Moda parisina, entre el final de las presentaciones de moda masculina y el inicio este lunes de los desfiles de Alta Costura.

Desde el pasado septiembre, se le rendía homenaje con la retrospectiva 'ThierryMugler: Couturissime', en el Musée des Arts Décoratifs de París, tras haber pasado por el Museo de Bellas Artes de Montreal, en 2019, y después haber recalado en Rotterdam y Múnich.

#hemeroteca #inmemoriam | Thierry Mugler: su edad, su pareja y las operaciones de su cara

HappyFM / Thierry Mugler //

Thierry Mugler: su edad, su pareja y las operaciones de su cara.

Thierry Mugler fue uno de los grandes diseñadores de los 80 y 90. Repasamos su desconocida vida privada, especialmente sus operaciones.
Nacho Molina | HappyFM, 2022-01-24
https://happyfm.es/personajes/thierry-mugler-edad-pareja-operaciones-cara-nariz-biografia-200699/ 

Manfred Thierry Mugler fue uno de los grandes iconos de la moda, especialmente durante los años 80 y 90. Fue uno de los culpables del fenómeno de las ‘top models’. Repasamos su edad, sus parejas y las múltiples operaciones de su cara y nariz.

De nacionalidad francesa, nació en Estrasburgo en el año 1948. Siendo solo un niño ya demostró que lo suyo era el dibujo, donde destacó en el colegio. Con 14 decidió unirse al ballet de la Ópera Rhin, actividad que compaginó con su formación diseño de interiores en la Escuela de Artes Decorativas de Estrasburgo.

Con 24 años tomó la decisión de mudarse a París para comenzar a trabajar en boutique de moda Gudule. Dos años después decidió comenzar a trabajar de forma independiente para diferentes marcas de moda en ciudades como Milán, Londres y Barcelona.

En el añ0 1973 creó su primer colección de moda, llamada ‘Café de Paris’, lo que le llevó a comenzar a desfilar en diferentes ciudades y países, llegando incluso a mostrar su diseños en Japón. El colofón a este ascenso llegó en 1978, cuando abrió su primera boutique de París.

En la década de los 80 y 90, Thierry Mugler se convirtió en el diseñador más admirado y conocido del mundo, llegando a ser el creador del fenómeno de las top models, encumbrando a mujeres como Naomi Campbell, Claudia Schiffer, Cindy Crawford, Elle Macpherson, Linda Evangelista, y Stephanie Seymour a lo más alto.

Otras de las mujeres que han sido grandes divas del diseñador francés han sido Rihanna, Beyoncé, Lady Gaga o Kim Kardashian, que han llevado sus trajes a grandes galas de premios y eventos de relevancia mundial.

En septiembre de 2010 decidió dejar de estar en primera línea para que el diseñador de su marca fuese Nicola Formichetti. En 2013 abandonaría el puesto para trabajar con la firma Diesel, por lo que David Koma tomó el relevo.

Vida personal
A pesar de que nunca ocultó su orientación sexual y se declaró homosexual abiertamente, sí que ha intentado mantener en un segundo plano sus relaciones personales, de las que poco se saben.

El cambio de su cara
Al fallecer en enero de 2022, una de las preguntas que muchos se hicieron al recordar su figura es la de qué ocurrió con su rostro, que ha ido transformando con el paso de los años de forma llamativa.

El diseñador fue confesando a cuentagotas que durante los últimos años ha ido sometiéndose a diferentes cirugías faciales provocadas por una serie de accidentes que le han llegado a afectar de manera evidente.

Su nariz se vio seriamente dañada al sufrir un grave accidente de coche que le dejó la cara, especialmente la nariz, completamente desfigurada. A eso hay que sumarle que también sufrió un accidente de moto en el que sufrió daños por culpa de unos cables de acero.

La desgracia volvió a cebarse con él en el año 2017: «Tuve una reconstrucción facial después de un grave accidente en el gimnasio que me derribó por completo la cara. Mi cuerpo está en perpetua construcción«.