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jueves, 2 de junio de 2022

#hemeroteca #decolonial | Piden cinco años por arrojar pintura a la estatua de Colón

El Día de Valladolid / Monumento a Colón, de rojo //

Piden cinco años por arrojar pintura a la estatua de Colón.

Pablo F.D., acusado de un delito de daños, rechaza el "proceder inquisitorial" de la Fiscalía y critica unas solicitudes de pena "absolutamente desproporcionadas". Los hechos ocurrieron en 2019.
El Día de Valladolid, 2022-06-02
https://www.eldiadevalladolid.com/Noticia/Z68C51AF3-D891-B2CD-FF21E4F12E18C1F2/202206/Piden-cinco-anos-por-arrojar-pintura-a-la-estatua-de-Colon

El acusado de arrojar pintura al monumento a Cristóbal Colón en la plaza que lleva el nombre del descubridor en Valladolid en 2019, Pablo F.D., ha rechazado el "proceder inquisitorial" y la búsqueda de "venganza" de la Fiscalía, que pide para él penas que suman cinco años y tres meses de prisión, inhabilitación para ejercer como docente o monitor y multa económica por distintos delitos como su acción contra la escultura y un presunto robo en la sede de Democracia Nacional en febrero de 2020, poco antes de ser detenido.

El acusado, que será juzgado en la Audiencia Provincial el próximo lunes, 6 de junio, ha realizado este jueves una declaración ante los medios de comunicación junto al monumento, del que ha constatado que se encuentra "en perfecto estado", por lo que considera "absolutamente desproporcionadas" las peticiones de penas de la Fiscalía, al tiempo que ha celebrado irónicamente el interés "a todas luces selectivo" de las administraciones públicas por la conservación del patrimonio.

Asimismo, ha rechazado que su actuación pueda constituir "un delito de odio contra los sentimientos de los ciudadanos españoles", sino que se trata de una "acción de protesta" contra "la lectura fanática y xenófoba que se hace del pasado colonial" en el país, la cual ha enmarcado en los movimientos desarrollados "en todo el mundo" contra el colonialismo "a través de sus símbolos y personajes más destacados" en paralelo a un debate "sobre la persistencia del racismo estructural en las instituciones y en la sociedad".

En este sentido, ha recordado que "nadie está en la cárcel por ninguna de estas protestas desarrolladas contra los símbolos conmemorativos del hecho colonial a ambos lados del charco", protestas "mucho más contundentes que resultaron habitualmente en la destrucción de estatuas, o en sus sustitución por personajes más acordes al curso de los tiempos".

Pablo F.D, que ha declinado responder preguntas al no encontrarse consigo su abogado, ha lamentado este intento de la Fiscalía de establecer "un castigo ejemplarizante" contra él cuanto otros casos "se saldan con total impunidad" para "corruptos, agresores sexuales, narcotraficantes y delincuentes de todo pelaje", entre los que ha citado al rey Juan Carlos, una prueba, a su juicio, de "la excepcionalidad en que está instalada la Administración de Justicia".

Acusaciones a la policía nacional

También ha cargado el acusado contra la Brigada de Información de la Policía Nacional por haber sido identificado visualmente "en media docena de actos" antes de estos hechos, ocurridos la madrugada del 12 de octubre de 2019, por su presencia en manifestaciones o conciertos "únicamente por orientación ideológica y filiación política".

En este sentido, ha censurado el "hostigamiento y persecución" que, en su opinión, sufren "los ciudadanos de a pie, especialmente los jóvenes, que se organizan políticamente" y ha denunciado la existencia de "ficheros policiales con el historial de activistas, a los que se monitoriza sin haber cometido siquiera un delito".

Por ello, Pablo F.D. ha subrayado que defenderá su inocencia durante el juicio "sin renunciar a la naturaleza revanchista" del procedimiento en el que ha considerado como "el juicio político más importante de los últimos años en Valladolid".

Para protestar contra esta situación, la plataforma por la absolución del joven ha convocado un acto político y 'fiesta antirrepresiva' este viernes, 3 de junio, a partir de las 20.00 horas en el centro social 'La Molinera', que incluirá sesión de SKA y del DJ Paul Kelly, mientras que el lunes se celebrará una concentración a las puertas de la Audiencia a las 9.30, justo a la entrada del juicio.


Y TAMBIÉN…
El acusado de pintar la estatua de Colón el Día de la Hispanidad: “La Fiscalía trata de aplicar venganza”.

Pablo. F.D. se enfrenta a una petición de cinco años y tres meses de prisión por parte de la Fiscalía en un juicio que comenzará el lunes en el Juzgado de Instrucción Nº6 de Valladolid.
El Español, 2022-06-0
https://www.elespanol.com/castilla-y-leon/region/valladolid/20220602/acusado-estatua-colon-dia-hispanidad-fiscalia-venganza/677182414_0.html

sábado, 5 de octubre de 2019

#hemeroteca #historia #identidades | La leyenda negra, la persistencia de los tópicos

Imagen: El País / Cristobal Colón en el Nuevo Mundo, grabado de 1590
La leyenda negra, la persistencia de los tópicos.
Un ensayo de José Varela Ortega constata, sin prejuicios ideológicos, la pervivencia de estereotipos sobre España que hunden sus raíces en la realidad y cuyos orígenes el autor estudia con rigor histórico.
Carlos Martínez Shaw | Babelia, El País, 2019-10-05
https://elpais.com/cultura/2019/10/02/babelia/1570009843_668728.html

En un programa televisivo dedicado al fútbol hay un pequeño espacio titulado ‘90 minutos en 90 segundos’, es decir, un resumen de minuto y medio de todo un partido. Aquí nos encontramos en una situación aún más dramática: 100 líneas para explicar 1.000 páginas que dan cuenta de 500 años de la historia de España e incluso de muchos más si incluimos las amplias referencias no solo a los visigodos, a los musulmanes y a los cristianos de la Edad Media, sino también a la “España celtibérica” o a la Hispania romana. Y además cuando se trata de un texto extremadamente rico, lleno de contenidos sugerentes y discutidos arropados por centenares de referencias bibliográficas.

Para aliviar la dificultad de la tarea, nos encontramos por fortuna con un ensayo histórico (y no con una convulsa construcción ideológica) muy bien documentado a base de una copiosa aportación de datos y opiniones que se usan de modo económico para evitar un desbordamiento de la letra impresa. También podemos identificar un tema central: la demostración de la pervivencia de una serie de estereotipos sobre la historia de España (no sobre su “esencia” porque, como muy acertadamente se afirma, la “verdadera España” no existe) mucho más allá de que algunos de los elementos que constituyen estos tópicos pudieran haber tenido que ver con la realidad en tiempos pasados. Finalmente, por un proceso de reducción para hacer inteligible el desarrollo del argumento, estos estereotipos se pueden resumir en dos: el español militante (y apasionado) y el español indolente (y decadente).

Sin embargo, lo más importante es que los estereotipos no se crean de la nada (el hecho, como es lógico, precede al prejuicio, a la construcción), sino que hunden sus raíces en la realidad y, por tanto, tienen una vida: nacimiento, desarrollo y supervivencia más allá del desvanecimiento o incluso la muerte de la causa que le dio origen. Es decir, los estereotipos hay que tratarlos como hechos históricos, que nacen en un momento dado y cambian de aspecto y desaparecen (o no) a lo largo del tiempo.

En este sentido, nada más oportuno que leer la primera de las cuatro partes en que se divide el libro, el momento de la aparición y consolidación de la imagen del español militante, en el siglo XVI o, si se quiere, durante el Siglo de Oro. Es un momento de excepcional expansión y creatividad que todo el mundo conoce y que se impone a tirios y troyanos: el crecimiento económico, el dinamismo social, el progreso de la organización política, la expansión fuera de las fronteras (favorecida por la herencia de Carlos V), las grandes hazañas ultramarinas (del descubrimiento del Nuevo Mundo a la primera circunnavegación, de la ocupación de América a la exploración del Pacífico) y, sobre todo, la eclosión de la cultura en todos los terrenos, desde el pensamiento económico hasta la floración de las letras, de las artes plásticas, de la música. Una cultura que se expande por toda Europa y concita la admiración de todas las naciones europeas, como resumió el malogrado Carlos Gómez-Centurión: “La hegemonía cultural española era aceptada de hecho por la mayoría: su lengua era conocida por las élites cultas de cada nación, su literatura se consumía ávidamente, y las modas y hábitos culturales que emanaban de la corte de Madrid imponían un seguidismo devoto”.

Ahora bien, este éxito tenía su precio, que no es otro sino la imagen negativa que fueron creando sus enemigos, como bien sintetiza Ricardo García Cárcel: “La leyenda negra no fue más que la expresión de una oposición a un poder que todo el mundo temía”. Y en su espléndido trabajo sobre los Siglos de Oro de España, los grandes hispanistas franceses Bartolomé Bennassar (recientemente desaparecido) y Bernard Vincent pueden concluir: “La leyenda negra insistió mucho en los procesos de la Inquisición y en la suerte reservada a los indios de América. Esta visión era a todas luces injusta si tenemos en cuenta que España fue el único país que debatió y cuestionó el proceso de colonización durante el siglo XVI. Pero era el precio que había que pagar por un dominio implacable”.

Tras hacer suyos implícita o explícitamente estos argumentos, José Varela prosigue su relato por los siglos XVII y XVIII, sin apartarse de su propósito de rastrear los orígenes de los estereotipos, ahora del tópico del español indolente (y decadente), de señalar los supuestos de los que parten y de identificar a los más conspicuos representantes de la propaganda antiespañola, cuando “África empezaba en los Pirineos” o cuando los españoles saltaban ante la requisitoria de Nicolas Masson de Morvilliers en la ‘Encyclopédie méthodique’ (“¿Qué ha hecho España por Europa?”), o cuando se pronunciaban vehementemente contra el abate Guillaume-Thomas Raynal y su difundida ‘Histoire philosophique et politique des établissements dans les deux Indes’, justamente en el momento en que la monarquía hispánica y lo mejor de la intelectualidad española estaban abrazando los postulados de la Ilustración.

La tercera parte del libro, igualmente elocuente y bien fundamentada, se lee posiblemente de un modo más distendido, porque en ella se abordan los tópicos más conocidos de la imagen romántica de España, cuando todo el país tendía a confundirse a los ojos de los extranjeros con Andalucía y cuando se fantaseaba con los guerrilleros, los “toreadores” y los bandoleros, por un lado, o cuando el modelo de la mujer española pasaba a ser la universalmente conocida Carmen, en la visión de Prosper Mérimée retocada por los libretistas de Georges Bizet.

Para terminar, hay que decir que José Varela nos ha regalado un sobresaliente ensayo histórico, que culmina con la afirmación de que la transición desde la siniestra dictadura franquista a la democracia ha tenido como uno de sus benéficos efectos, con un cierto retraso (porque los estereotipos son resistentes: como ya dijera Fernand Braudel, “las mentalidades son prisiones de larga duración”), el de permitir que la imagen tópica de España pierda definitivamente terreno ante la realidad de un país que se integra perfectamente en una Europa a la resolución de cuyos problemas actuales puede y debe contribuir como uno de sus socios preferentes.

martes, 17 de septiembre de 2019

#libros #historia #identidades | España, un relato de grandeza y odio : entre la realidad de la imagen y la de los hechos

España, un relato de grandeza y odio : entre la realidad de la imagen y la de los hechos / José Varela Ortega.
Madrid : Espasa, 2019 [09-17].
1088 p.
Colección: F. Colección.
ISBN 9788467056662

/ ES / ENS
/ Colonización / España / Estereotipos / Historia / Identidades / Ítem / Leyenda negra

José Varela Ortega realiza en esta obra una apasionada defensa de España y de sus múltiples valores. Y lo hace desde varios campos: la filosofía, la literatura, el cine o el arte. Analiza la imagen de nuestro país en el extranjero a lo largo de la historia y explica cómo se fue forjando de forma premeditada nuestra leyenda negra, pero resalta que también hubo una época de admiración hacia nuestro país y que, normalmente, se obvia desde España. Es cierto que la imagen de España ha sido distorsionada por los estereotipos y la mirada del otro, pero también por los propios españoles. Sin embargo, nuestra historia es más rica y respetada de lo que a la mayoría nos han hecho creer, y a ello dedica Varela gran parte de su texto, sin dejar de abordar cuestiones controvertidas como la conquista de América, la polémica obra de Bartolomé de las Casas, la piratería como ataque a las conquistas españolas, el mito de los Tercios de Flandes o la Inquisición. Un minucioso trabajo de veinte años que muestra la admiración que se sintió por nuestro país y, al mismo tiempo, el odio y la envidia que despertamos en el mundo entero. 

José Varela Ortega es presidente de la Fundación José Ortega y Gasset-Gregorio Marañón y editor de El Imparcial. Es doctor por la Universidad de Oxford y doctor en Historia Contemporánea por la Universidad Complutense. Ha sido catedrático de la Universidad de Santiago de Compostela, de la Universidad de Valladolid y de la Universidad Rey Juan Carlos.

miércoles, 11 de octubre de 2017

#hemeroteca #defensadelatierra | La lucha por la tierra indígena, cinco siglos después del 'descubrimiento' de Américas

Imagen: El Diario / Prostesta de mujeres indígenas en la Amazonia sur de Ecuador
La lucha por la tierra indígena, cinco siglos después del 'descubrimiento' de Américas.
El Parlamento de Navarra decidió sustituir el Día de la Fiesta Nacional por el Día de la Resistencia Indígena. En algunos países de Latinoamérica, se califica como "Día del Respeto a la Diversidad Cultural" (Argentina) o Día de la Descolonización (Bolivia). Los derechos de la población indígena y su acceso a la tierra siguen siendo vulnerados en Latinoamérica.
Nazaret Castro | El Diario, 2017-10-11
http://www.eldiario.es/desalambre/conflicto-tierra-despues-descubrimiento-america_0_696081251.html

El Día de la Fiesta Nacional o Día de la Hispanidad conmemora el "descubrimiento de América" por Cristóbal Colón en 1492. Pero tras esa palabra, "descubrimiento", y la consiguiente sucesión de festividades, desfiles y banderas rojigualdas, son muchas las voces que recuerdan la conquista de todo un continente, habitado de norte a sur por pueblos de enorme diversidad cultural. Cinco siglos después, la lucha por la tierra de la población indígena continúa.

En Latinoamérica, la denominación más común del 12 de octubre era "Día de la Raza", nombre elegido por España en 1914, cuando se oficializó la creación de una festividad que "uniese España e Iberoamérica". No fue hasta 1958 cuando se sustituyó por el "Día de la Hispanidad", después de que se empezase a cuestionar el nombre original por ser "discriminatorio" o "impropio".

En algunos países de Hispanoamérica, como Colombia, El Salvador y Honduras todavía se celebra el 12 de octubre como el Día de la Raza. Argentina, la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner cambió el nombre de la festividad por el Día del Respeto a la Diversidad Cultural. En Bolivia se ha sustituido por "Día de la Descolonización". Ecuador optó en por "Día de la Interculturalidad y la Plurinacionalidad".

En España, la polémica que gira alrededor del 12 de octubre se ha materializado este año en la decisión del Parlamento de Navarra de bautizarlo bajo el título de "Día de la Resistencia Indígena".

Pero, más allá de discursos y denominaciones, numerosos casos e informes demuestran que los pueblos indígenas en Latinoamérica siguen invisibilizados y sus derechos, vulnerados. Detrás de buena parte de la lucha por la tierra actual, se encuentran los proyectos extractivos, que amenzan sus recursos ancestrales.

"La violencia siempre estuvo ahí, como algo naturalizado", sostiene Félix Díaz, qarashé o líder electo por La Primavera, una comunidad de etnia Qom de unos 4.000 en Formosa, al norte de Argentina. "Para nosotros, no se puede comprar un territorio: la tierra no puede ser privada, es comunal. ¿Cómo vamos a ser dueños de los animales, de los bosques? La tierra para nosotros es la base no solo de nuestros recursos materiales, sino también culturales y espirituales. Sin la tierra, la comunidad se debilita; el pueblo termina muriendo", afirma Díaz. Lo dicen los pueblos indígenas a lo largo y ancho del continente: "indio sin tierra no es indio".

La "gente de la tierra"
"Si Maldonado fuera indígena, lo ignorarían. Fíjese en mi nieto Marcelino Olaire, desapareció en noviembre del año pasado en Formosa y nadie habla de eso", declaró Díaz recientemente. Se refería a Santiago Maldonado, desaparecido el 1 de mayo en la provincia patagónica del Chubut, en medio de la represión de la Gendarmería Nacional a una comunidad mapuche. Ante la inacción del gobierno de Mauricio Macri, miles de personas salían a las calles preguntando: "¿Dónde está Santiago Maldonado?"

La desaparición de Maldonado visibilizó el contexto de conflicto que viven las comunidades mapuche del sur de la Patagonia en la reclamación de sus tierras ancestrales, en manos de grandes empresas como el grupo Roca o Benetton, que se dedica en la zona a la producción ganadera y de lana, así como al monocultivo forestal.

Al otro lado de la cordillera andina, el pueblo mapuche tiene una larga historia de enfrentamiento con el Estado chileno. Mapuche significa en su lengua, el mapudungun, "gente de la tierra"; y su territorio, que llaman Walmapu, comenzó una vez en la frontera natural del río Bío Bío.

De las plantaciones de Eucalipto a las represas
En el Alto Bío Bío, a unos 400 kilómetros al sur de Santiago de Chile, primero fueron las empresas forestales las que diezmaron los bosques nativos y los sustituyeron por plantaciones de eucalipto y pino; después llegaron las represas: Endesa inauguró la central de Pangue en 1996 y la de Ralco siete años después; hoy se proyectan varias decenas de centrales hidroeléctricas más en la región.

Cada embalse supone el desplazamiento de comunidades que pierden su tierra y, con ello, sus fuentes de sustento; las comunidades han denunciado que, en algunos casos, no se les dan las compensaciones prometidas, o bien las tierras que reciben no cumplen los requisitos necesarios para seguir cultivando alimentos, por tratarse de tierras menos fértiles o sin acceso al agua.

Si la tierra mapuche se fracciona, la comunidad también se divide, se debilita. Porque, para el pueblo mapuche, territorio es mucho más que un simple pedazo de tierra donde cultivar. El territorio es sagrado, es identidad, es sanación, es el lugar donde habitan los ancestros. Desde la cosmovisión mapuche, las represas quiebran la armonía entre las fuerzas de la naturaleza -las pu newen- de forma irreparable:

"El río representa la pureza y la espiritualidad; le da a la tierra la generosidad de madre, que puede engendrar y reproducir. Afrentar al río de ese modo, romper su cauce, incide en la espiritualidad de nuestro pueblo, nos enferma, y solo nuestra medicina puede sanarnos, pero hoy la tierra donde crecían esas plantas ha sido inundada", explica Kuntxemañ, líder mapuche y médico que combina la medicina convencional científica con los saberes tradicionales indígenas.

Proyectos hidroeléctricos en plena selva amazónica
Las megarrepresas son, también, una de las principales causas del despojo de comunidades indígenas amazónicas en Brasil. El caso emblemático es el de Xingu, un polémico proyecto hidroléctrico impulsado con determinación por Lula da Silva y muy cuestionado por los impactos ambientales que supone, como la pérdida de biodiversidad y deforestación. El proyecto está en manos del consorcio Norte Energía, que agrupa a empresas públicas y privadas.

Las empresas defienden la energía hidroeléctrica como fuente renovable y amigable con el medio ambiente; para las comunidades, la represa supone perder su medio de vida: "Perdemos nuestra libertad y nuestro medio de vida", denunció una de las afectadas a la relatora de la ONU para los derechos indígenas, Victoria Tauli-Corpuz.

En su visita a Río Xingú el año pasado, la relatora documentó también que algunos hogares estaban recibiendo facturas de luz por 400 reales (más de 100 euros), mientras perdían el acceso a su sustento, principalmente la pesca, para que se construya una central hidroeléctrica con capacidad de 11.233 megavatios que será la tercera mayor del mundo, por detrás de la china de Tres Gargantas y la brasileño-paraguaya de Itaipú.

Son solo algunos casos, a los que se suman las luchas socioambientales contra la megaminería y la extracción petrolífera en Perú, las resistencias contra la palma aceitera en la selva amazónica ecuatoriana... Hay cosas que, a fin de cuentas, no han cambiado tanto en 500 años.

Cuando defender el territorio cuesta la vida
La otra cara del despojo de los pueblos indígenas es el papel que, hoy como hace quinientos años, representa América Latina como proveedor de materias primas baratas al Norte global. En los últimos 20 años, el continente ha asistido a un reforzamiento del modelo extractivista en la región: es lo que la socióloga argentina Maristella Svampa ha llamado el "Consenso de los Commodities".

"La ocupación del territorio, sea para agroindustria, minería o el proyecto extractivo de que se trate, es violenta y necesita acciones violentas para establecerse. Esto tiene que ver con la mercantilización de la vida y de los recursos, con la expansión de las fronteras del capital hacia territorios indígenas", afirma Esperanza Martínez, de la ONG ecuatoriana Acción Ecológica. En la misma línea, el economista ecuatoriano Alberto Acosta afirma que "el extractivismo es en esencia violento: vive de sofocar la vida, de los seres humanos y de la naturaleza".

El incumplimiento del Convenio 169 de la OIT
Muchos países latinoamericanos han firmado tratados internacionales por los que se comprometen a respetar los derechos de los pueblos indígenas sobre sus tierras ancestrales, como el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo, que obliga a consultar a las comunidades indígenas si están conformes con la entrada de proyectos que vayan a alterar sus territorios.

Sin embargo, a menudo la legislación no se cumple y la invisibilización de los pueblos indígenas contribuye a la impunidad con la que se vulneran sus derechos. "El Estado es racista y patriarcal. Todos y todas estamos atravesados y heridos por el racismo: nos ha dejado una sociedad profundamente dañada, herida y enferma", asevera Ana Cofiño, editora de la revista La Cuerda, para el caso de Guatemala, uno de los países con mayor porcentaje de población indígena del continente.

Los pueblos, sin embargo, resisten, impulsan acciones como el corte de carreteras para visibilizar su situación, tejen desde las comunidades. Se enfrentan por ello a amenazas, judicialización y criminalización de las luchas -como en el caso de Chile, que ha aplicado la ley antiterrorista al pueblo mapuche- y, en última instancia, a agresiones y asesinatos.

Según Global Witness, América Latina registra el 60% de las 200 muertes de activistas en defensa del territorio que fueron asesinados en 2016; los pueblos indígenas son los más vulnerables. Hoy como hace quinientos años, el conflicto es por la tierra.
  • ¿Cómo lo llaman en Latinoamérica?
  • Perú. Desde 2009, Día de los Pueblos Originarios y del Diálogo Intercultural.
  • Bolivia. Desde 2011, "Día de la Descolonización", después de haberse llamado "Día de la Liberación, de la Identidad y de la Interculturalidad”.
  • Chile: Del Día de la Raza a Día del Encuentro de Dos Mundos, modificado en el año 2000.
  • Colombia: Día de la Raza y la Hispanidad
  • República Dominicana: Día de la Identidad y la Diversidad Cultural
  • Costa Rica: Día de las Culturas, después de haberse denominado el Día del Descubrimiento y la Raza.
  • Ecuador: Día de la Interculturalidad y la Plurinacionalidad, desde 2011.
  • Cuba: no celebra el 12 de octubre.

Y TAMBIÉN…
Navarra celebrará el Día de los Indígenas el 12 de octubre en vez del descubrimiento de América.

Los partidos del Gobierno en Navarra critican el "saqueo" de los colonizadores españoles mientras UPN, PP y PSN aprueban un texto de apoyo al 12 de octubre como "fiesta nacional de España".
El Diario, 2017-10-09
http://www.eldiario.es/norte/navarra/ultima_hora/Parlamento-descubrimiento-America-Dia-indigenas_0_695380841.html

domingo, 17 de septiembre de 2017

#hemeroteca #memoria | La furia contra las estatuas en Estados Unidos salpica a la herencia española

Imagen: El País / Estatua de Junípero Serra en la Misión de Santa Bárbara, California
La furia contra las estatuas en Estados Unidos salpica a la herencia española.
Una estatua de Junípero Serra, el santo español que exploró California, amanece decapitada y cubierta de pintura roja.
Pablo Ximénez de Sandoval | El País, 2017-09-17
https://elpais.com/internacional/2017/09/16/actualidad/1505584019_372046.html

En algún momento de la madrugada del pasado lunes, unos desconocidos decapitaron la estatua de San Junípero Serra en la misión de Santa Bárbara, California. Los frailes la encontraron por la mañana, sin cabeza y con manchas de pintura roja. “La policía está investigando las cámaras de seguridad”, dice por teléfono Mónica Orozco, directora de la misión. Podría ser un episodio aislado de vandalismo, ha habido varios contra Serra, pero esta vez se produce en el contexto de la revisión total de los símbolos del pasado que parece estar viviendo Estados Unidos.

Era la primera vez que alguien atacaba la estatua de Santa Bárbara (175 kilómetros al noroeste de Los Ángeles), pero no el primer ataque a la figura del santo. Apenas tres días después de que el papa Francisco canonizara al fraile mallorquín, en septiembre de 2015, fueron atacadas varias tumbas de religiosos en la misión de San Carlos Borromeo, donde está enterrado Serra. Poco después, fue decapitada su estatua en Presidio Park, Monterey. Encontraron la cabeza en el mar, tiempo después. Orozco afirma que esto se ha hecho más habitual desde la canonización. Hasta el viernes, no había detenidos.

Fray Junípero Serra, santo desde hace dos años, es el fundador de la California europea. Poco conocido en España, en EE UU es una figura histórica trascendental y en California se estudia en los colegios. Cuando llegó de México a la Alta California, en 1769, se encontró con tribus cazadoras recolectoras y dedicó el resto de su vida a cristianizarlas. Fundó nueve misiones que fueron las primeras construcciones occidentales del Pacífico norteamericano. Serra representa a California en la sala de estatuas del Capitolio, en Washington. Sin embargo, para algunos grupos indígenas, es un símbolo de la destrucción de su cultura, un genocida.

Esta polémica, que también salpica a Cristóbal Colón, solía ser anecdótica. Ya no. Y menos después de los sucesos de Charlottesville. Miles de supremacistas blancos y neonazis se reunieron en esta ciudad de Virginia a mediados de agosto para protestar por la retirada de la estatua del general confederado Robert E. Lee y, de paso, hacer una demostración de músculo neonazi como este país no recordaba. Además, el presidente Donald Trump, indignó a todo el espectro político al equiparar a los neonazis con los contramanifestantes. También se mostró contrario a la retirada de símbolos de la Confederación (los estados del Sur que se intentaron separar del Norte para seguir manteniendo el esclavismo y dieron lugar a la guerra civil) y dijo que era borrar la historia. Desde entonces, hay una reacción inaudita contra todo símbolo controvertido del pasado.

En apenas semanas, no solo cayó la estatua de Charlottesville. Por todo el país los ayuntamientos empezaron a aprobar retiradas de símbolos confederados que en ocasiones ni sabían que tenían hasta antes de esta polémica (en Los Ángeles, alguien se dio cuenta de que en el cementerio Hollywood Forever había una placa de recuerdo a los soldados confederados; duró 48 horas). Estatuas confederadas han sido retiradas o vandalizadas en Phoenix, Tampa, Atlanta, Indianapolis o Dallas.

Así, a la animadversión de algunos contra Serra, “se ha añadido el debate de la retirada de las estatuas”, opina el historiador Steven Kackel. “Estamos en un momento en que todas las estatuas controvertidas del pasado están en el aire. Después de Charlottesville hay un cambio en el clima político. Se han calentado polémicas que normalmente eran ignoradas”. En este caso concreto, “los hechos de la vida de Serra no han cambiado en estos años. Todo es igual. No sabemos nada nuevo. Lo que ha cambiado es la percepción pública sobre si estas estatuas son apropiadas”. Pero la realidad es que “no hay ningún personaje histórico libre de controversia”.

El último ejemplo es Cristóbal Colón. Es un personaje cuya trascendencia histórica es indiscutible, y sin embargo el Ayuntamiento de Los Ángeles votó el pasado 30 de agosto para quitar el nombre de Colón de la fiesta del segundo lunes de octubre. Seguirá siendo fiesta, pero ya no se llamará Columbus Day, sino Día de los pueblos indígenas. Colón no tendrá otra fecha en el calendario. Los Ángeles no es la primera ciudad en hacerlo. Pero además, Colón también está sufriendo la furia antiestatuas. La efigie de Colón en el Central Park de Nueva York apareció la semana pasada con una pintada que decía: “El odio no será tolerado”. Poco después de Charlottesville, el monumento a Colón en Baltimore fue destrozado a golpes. En un vídeo publicado por los vándalos, uno llevaba un cartel que decía: “Racismo, tíralo”.

Hackel es autor de 'Junípero Serra, padre fundador de California' y uno de los mayores expertos en EE UU en la figura del santo. Se muestra comprensivo con la posición de los nativos que se sienten ofendidos por Serra, pero cree que hay soluciones. “Lo que no se puede aceptar es remover las partes dolorosas del pasado. No podemos pretender que no vino a California y que no fue un héroe venerado y un santo. Hay que encontrar un camino intermedio que reconozca que para algunos es ofensivo, pero no creo que haya que quitarlo del espacio público”.

Y cree que está en un plano distinto que el de Robert E. Lee y los monumentos confederados. “Creo que tenemos que mantener el conocimiento histórico de que esta gente fue venerada en cierto momento. Pero he vivido en Virginia y siempre encontré ofensivo visitar las estatuas de estos hombres. Lo entendía, pero lo encontraba ofensivo. Deberían estar en museos, no en espacios públicos”.

Hay otra diferencia entre Robert E. Lee y Junípero Serra, que no es opinable. Serra es santo. El ataque de Santa Bárbara ha sido contra un símbolo religioso, como si hubieran decapitado una imagen de la Virgen María. “Estamos en una conversación nacional sobre el papel de los monumentos”, reconoce la directora de la misión, Mónica Orozco, “pero en esta ocasión es una figura religiosa, es distinto. Aunque la misión está abierta al público, sigue siendo un lugar de culto”. Orozco, historiadora de formación, apunta que “para algunos, Serra puede representar el imperialismo y no lo ven como un religioso, pero esta es una iglesia y es propiedad de los frailes (franciscanos). Las figuras religiosas tiene otro componente en la discusión”. Al menos uno de los incidentes contra misiones, el citado de San Carlos Borromeo, fue investigado en su día como delito de odio.

Pero además, los vándalos fueron a elegir una misión que precisamente está buscando ese camino intermedio que reclama Hackel. “Nunca habíamos tenido amenazas ni protestas”, asegura Orozco. “Hace un par de años, la canonización fue una oportunidad para entablar un diálogo con los chumash (una de las tribus a las que evangelizó/sometió Serra). Tuvimos una ceremonia en la misión en la que los chumash recordaron a sus ancestros. Fue una ceremonia en el cementerio, con los frailes. Tenemos buena relación. Nosotros vimos la canonización como una oportunidad de diálogo y, quizá a largo plazo, de reconciliación”.

domingo, 10 de septiembre de 2017

#hemeroteca #memoria | Estados Unidos borra a Cristóbal Colón

Imagen: ABC / Columbus Circle, Nueva York
Estados Unidos borra a Cristóbal Colón.
Gobernantes demócratas retiran los homenajes al descubridor de América por «genocida», mientras los radicales de izquierdas derriban sus estatuas.
Manuel Erice Oronoz | ABC, 2017-09-10
http://www.abc.es/internacional/abci-estados-unidos-borra-cristobal-colon-201709102313_noticia.html

Año 2004. 12 de octubre. Un exaltado grupo de radicales chavistas asalta la estatua de Cristóbal Colón que preside la céntrica Plaza Venezuela de Caracas. El descubridor de América acaba de ser juzgado y condenado a muerte simbólicamente por el delito de genocidio. Tras colocar una soga en torno a la cabeza del descubridor, los exaltados tiran con violencia de la efigie hasta que cae desde lo alto de la columna que la sostiene y se parte en dos. Los asistentes braman enfervorizados. El arrastre de la escultura hasta el teatro Teresa Carreño precede a su definitiva ejecución en la horca, celebrada con bailes indígenas. El presidente Hugo Chávez, que había iniciado en 2002 su particular campaña contra el Descubrimiento de América y sus protagonistas, estableciendo por decreto el Día de la Resistencia Indígena en lugar del Día de la Raza, se confiesa entonces «escandalizado» en la intimidad de su guardia pretoriana. La muestra de odio provoca el rechazo mundial, especialmente el de los gobiernos de Italia y de España. Con el tiempo, el singular exégeta de Simón Bolívar y padre del hoy fracasado Socialismo del Siglo XXI terminará asumiendo el discurso más extremo: «Cristobal Colón fue el jefe de una invasión que produjo no una matanza, sino un genocidio».

Año 2017. 30 de agosto. Estados Unidos, la primera democracia del mundo. En el neoyorquino parque de Yonkers, un barrio muy cercano al conflictivo Bronx, aparece decapitada la estatua de color de bronce de Colón. Alertada por un vecino, la Policía da por hecho que el acto de violencia responde a la ola de violencia racial resurgida las últimas semanas, tras la muerte de una joven manifestante a manos de un neonazi en Charlottesville (Virginia). Apenas unas horas más tarde, el vandalismo se ceba con un monumento al aventurero italiano apadrinado por España, en el barrio neoyorquino de Queens. Varias pintadas se sobreponen a la inscripción de homenaje por su gesta histórica, en las que puede leerse: «Abajo el genocida» y «No honremos al genocida».

Estos dos ataques no son aislados. Tampoco nuevos, aunque la belicosa campaña se expande más que nunca por distintos puntos del país, atribuida a grupos extremistas de izquierdas, como los llamados Antifa (Antifascistas), y radicales pro derechos civiles de los negros, como la organización autodenominada Black Lives Matter. Es su forma de responder a los racistas y supremacistas blancos, a los que ven fortalecidos con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca. Además de los soldados y generales del ejército confederado en la Guerra Civil Americana, referencia para la extrema derecha y los neonazis de Estados Unidos por haber luchado en defensa de la esclavitud, los símbolos del Descubrimiento de América, y entre ellos su máximo representante, Cristóbal Colón, son el principal objetivo de su renovada caza.

Para los radicales de izquierda, el hombre que puso el primer pie en el Nuevo Mundo, que hoy es el suyo, y los conquistadores españoles que le sucedieron, representan «el capitalismo europeo y el terrorismo genocida» que exterminó a los indígenas, así como el «origen de la esclavitud en América». Así lo denuncia un vídeo de propaganda distribuido en las redes sociales, que describe con imágenes otro acto de violencia ocurrido esos días. Un activista con la cara tapada arremete a mazazos contra el monumento a Colón en la ciudad de Baltimore (Maryland), que con 250 años de vida es el más antiguo del país. Houston (Texas) y Búfalo, en el estado de Nueva York, han vivido también recientes ataques contra estatuas del descubridor.

Aunque no sea fácil de precisar la causa y el efecto, la ola de violencia coincide con un despliegue político sin precedentes en contra de la figura de Cristóbal Colón a cargo de gobernantes demócratas. Con medidas y argumentos ideológicos similares a los que esgrimió el chavismo para reescribir el pasado del continente, ayuntamientos como el de Los Ángeles, han protagonizado iniciativas que intentan bajar del pedestal de homenaje al hombre que cambió la historia de la Humanidad.

La ciudad más poblada de California, de raíces particularmente hispanas, acaba de poner fin formalmente al Día de Cristóbal Colón (que desde 1937 es considerada fiesta federal, el 12 de octubre, cuando el descubridor pisó por primera vez tierra firme tras su larga travesía), que ha sustituido por el Día de los Pueblos Indígenas. La iniciativa fue aprobada por 14 votos a favor, emitidos por un concejo municipal de nutrida presencia hispana y un solo voto en contra: el de un edil de origen italiano que rechaza categóricamente las alusiones a Colón como «responsable del genocidio, las muertes y el sufrimiento de los aborígenes y la gente nativa». Ni las raíces españolas e italianas del alcalde, Eric Garcetti, han impedido que se consumara el giro político. Para algunos californianos críticos con la medida, es cuestión de tiempo que alguien proponga retirar del Capitolio estatal el bello conjunto escultórico que protagoniza Colón en compañía de la Reina Isabel.

El propio Ayuntamiento de Nueva York, la ciudad con la mayor colonia de origen italiano de Estados Unidos, ha abierto el debate para anular cualquier recuerdo de Cristóbal Colón. La violenta labor que llevan a cabo los radicales podría devenir pronto en una pacífica labor institucional, si sale adelante la propuesta de la portavoz del Ayuntamiento, Melissa Mark-Viverito, de retirar el monumento más importante de Colón de los que aún permanecen en pie en Estados Unidos: el Columbus Circle, que luce en la Avenida de Columbus, muy cerca de Central Park. La persona de confianza del alcalde, Bill de Blasio, como él con raíces italianas, se muestra partidaria de dejar de exhibir a un «símbolo de opresión», como califica al marinero genovés.

Colonización anglosajona
La ola en favor del reconocimiento de los indígenas, en detrimento de Colón, se ha extendido los últimos años a las ciudades de Denver (Colorado), Berkeley (California), Phoenix (Arizona), Albuquerque (Nuevo México), Minneapolis (Minnesota) y Seattle (Washington), así como a los estados de Alaska y Vermont. Ninguno de los gobernantes y de los grupos que le apoyan, todos demócratas, ha mostrado la misma determinación a la hora de condenar la exterminación de las diversas colonias indias llevada a cabo por la colonización anglosajona, dos siglos después de Colón y los conquistadores españoles que le sucedieron. La persecución de la imagen del descubridor ofrece versiones para la anécdota, como la que protagoniza Minneapolis. En la capital de Minnesota, una campaña ha reunido miles de firmas para sustituir la estatua de Colón por la de Prince. El argumento principal es que el célebre cantante representa mejor «los valores de la paz, el amor y el entendimiento». 

Y TAMBIÉN…
La furia contra las estatuas en Estados Unidos salpica a la herencia española.

Una estatua de Junípero Serra, el santo español que exploró California, amanece decapitada y cubierta de pintura roja.
Pablo Ximénez de Sandoval | El País, 2017-09-17
https://elpais.com/internacional/2017/09/16/actualidad/1505584019_372046.html
Los Ángeles cancela el Día de Colón.
Pablo Scarpellini | El Mundo, 2017-09-04

http://www.elmundo.es/internacional/2017/09/04/59ac342ae2704e037a8b45c3.html
La escalada racista en EE UU salpica a la estatua de Colón de Nueva York.
La ciudad crea una comisión que examinará los símbolos de odio tras los incidentes de Charlottesville y el monumento de Columbus Circus está señalado.
Sandro Pozzi | El País, 2017-08-25
https://elpais.com/internacional/2017/08/24/universo_trump/1503605252_457207.html
La guerra de las estatuas confederadas.
Los incidentes de Charlottesville y los intentos de Trump de defender a la extrema derecha han puesto en marcha numerosas iniciativas para retirar los símbolos de la insurrección esclavista.
Ricardo Mir de Francia | El Periódico, 2017-08-23
http://www.elperiodico.com/es/internacional/20170823/la-guerra-de-las-estatuas-confederadas-en-eeuu-6240657
Polémica por 'símbolos de odio' ahora toca al monumento a Colón en Nueva York.
EFE | El País [Colombia], 2017-08-23

http://www.elpais.com.co/mundo/estatua-de-colon-en-nueva-york-entra-en-debate-sobre-simbolos-de-odio-en-ee-uu.html

viernes, 30 de octubre de 2015

#hemeroteca #politica | El PP de Zaragoza no logra declarar persona non grata a Willy Toledo por cagarse en la Virgen del Pilar

Imagen: Público / Willy Toledo
El PP de Zaragoza no logra declarar persona non grata a Willy Toledo por cagarse en la Virgen del Pilar.
El grupo municipal no consigue ningún apoyo en el Pleno del Ayuntamiento. El PSOE quiere que pida perdón mientras que C's y CHA piden que se retracte.
Europa Press | Público, 2015-10-30
http://www.publico.es/politica/pp-zaragoza-no-logra-declarar.html

El grupo municipal del Partido Popular en el Ayuntamiento de Zaragoza se ha quedado este viernes solo en su petición de declarar al actor Willy Toledo persona non grata por los insultos vertidos por el actor en una red social contra la Virgen del Pilar y la fiesta nacional del 12 de octubre.

El pasado día 12, el actor publicó en su Facebook un post en el que afirmaba "me cago en el 12 de octubre, en la fiesta nacional, en la monarquía y sus monarcas, en el descubrimiento, me defeco en los conquistadores codiciosos y asesinos, me cago en la conquista genocida de América, en la Virgen del Pilar y en todo lo que se menea. Nade que celebrar. Mucho que defecar".

A raíz de estas declaraciones se han recogido más de 44.600 firmas para solicitar la declaración del actor como persona non grata en Zaragoza y el PP ha presentado esta moción al pleno con este mismo objetivo, si bien no ha conseguido recibir el apoyo de ningún grupo, dado que el equipo de gobierno de Zaragoza en Común y el grupo de Chunta Aragonesista (CHA) han votado en contra y PSOE y Ciudadanos (C's) se han abstenido.

El grupo socialista ha planteado una transacción al texto del PP para reprobar las declaraciones efectuadas por Guillermo Toledo Monsalve "que constituyen una agresión gratuita a la Virgen del Pilar" y para pedir su retractación pública, "fehaciente e inmediata" por su ofensa a la ciudad, a su patrona y a los zaragozanos.

C's y CHA también han solicitado que se reprobaran sus palabras y el PP ha planteado incorporar la transacción del PSOE a su moción, en lugar de sustituir el texto original, por lo que finalmente la propuesta ha sido rechazada.

El portavoz municipal del PP, Eloy Suárez, ha remarcado que el Pilar es "el símbolo principal con el que nos identificamos la mayoría de los zaragozanos y trasciende lo religioso" y, como ejemplo, ha observado que incluso el alcalde, Pedro Santisteve, participó en la Ofrenda de Flores a la Virgen.

Además, "las reacciones cada vez que ha habido un ataque al Pilar", como ante la explosión de una bomba en la Basílica en octubre de 2013, "ha sido furibunda" y ha observado que "el Pilar es Zaragoza y Zaragoza es el Pilar y cuando se produce una agresión como ésta la reacción es inmediata" porque "hiere un sentimiento" y en este caso lo hace una persona "que no tiene educación" y que confunde "libertad de expresión con insulto".

jueves, 15 de octubre de 2015

#hemeroteca #politica | La alcaldesa Ada Colau lleva razón: fue un genocidio

Imagen: Google Imágenes
La alcaldesa Ada Colau lleva razón: fue un genocidio.
Vicenç Navarro · Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra | Público, 2015-10-15
http://blogs.publico.es/dominiopublico/14850/la-alcaldesa-ada-colau-lleva-razon-fue-un-genocidio/

A raíz de la fiesta del 12 de octubre, la nueva alcaldesa de Barcelona, la Sra. Ada Colau, indicó, a través de su cuenta de Twitter, que tenía que sentirse vergüenza de un Estado como el español, que celebraba un genocidio en aquella fecha, criticando a la vez que se añadiera insulto a la vergüenza con la celebración de un desfile militar que le costó al ciudadano de a pie nada menos que 800.000 euros.

Predeciblemente, el gobierno de Partido Popular (que se define a sí mismo como el máximo defensor de la patria y de su unidad, garantizada –según la Constitución Española- por el Ejército español) respondió inmediatamente, a través de las palabras del Sr. Jorge Fernández Díaz, el Ministro del Interior, que en declaraciones a Televisión Española en su programa “Los Desayunos de TVE” definió las declaraciones de la alcaldesa como una “barbaridad”, un “indigenismo cultural” y una “falta de respeto” hacia millones y millones de españoles que se sienten muy identificados con el hecho de que 12 de octubre sea la fiesta nacional.

Con estas acusaciones, el ministro muestra una enorme ignorancia histórica y una falta de sensibilidad hacia lo que históricamente ha significado tal fecha y fiesta en España. Esta fecha se estableció en 1918 para celebrar la conquista de América Latina tras su descubrimiento por Cristóbal Colón en el año 1492. Era una fiesta para celebrar un imperio basado en una conquista militar, y justificada por la superioridad de lo que se definía como la Raza Española. En realidad, se conoció como el Día de la Raza, una raza superior que ejercía su derecho de conquista eliminando a las otras razas indígenas que vivían en aquel continente y que fueron diezmadas por las tropas ocupantes.

La conquista española se caracterizó por una enorme crueldad. Solo un ejemplo. La población de Hispaniola, que se ha estimado que era de más de un millón de habitantes cuando Colón la descubrió, pasó a ser de menos de mil en el año 1542 (ver la dimensión del genocidio en el capítulo “The Conquest of the New Spain” en el libro ‘A People’s History of the World’, de Chris Harman, publicado en Verso, 1999). Fue una conquista militar a lo largo de todas las Américas (Sur, Centro y Norte), con efectos devastadores, eliminando civilizaciones enteras, conocidas por su gran desarrollo.

De ahí deriva que esta fiesta siempre haya ido acompañada de un desfile militar, subrayando su vocación y recuerdo imperialista. La espada (como siempre ha ocurrido en las hazañas del Ejército español) iba siempre acompañada de la cruz, en lo que se ha llamado la misión evangelizadora de la Iglesia, que intentaba la sumisión obligatoria de los nativos al nuevo orden establecido, reproducido por represión, y también por conversión y comunión.

Uno de los analistas más conocidos en el estudio de las víctimas de los imperios, Chris Harman, ha descrito con gran detalle cómo las poblaciones indígenas en las Américas fueron masacradas en su revuelta contra la espada y la cruz. Y como consecuencia de tanta explotación y represión surgió una cultura de resistencia entre la población indígena superviviente. Tal resistencia, por cierto, apareció recientemente a raíz de la canonización del misionero católico Junípero Serra en el sur de California por el Papa Francisco. La población indígena protestó vehementemente contra dicho acto, pues el recuerdo de la evangelización no fue bienvenido por los herederos de sus víctimas. Tal protesta, entre otras cosas, forzó al Papa Francisco a pedir perdón por “la contribución de la Iglesia Católica en la colonización durante la llamada conquista de las Américas” (ver Chris Floyd “The Pope’s New World Order”, ‘CounterPunch’, Vol. 22, Núm. 6, 2015), noticia que ha sido ignorada en los mayores medios de comunicación españoles.

El Sr. Ministro, en su intento de ocultar el significado de tal celebración, señaló que esa fiesta es una fiesta reciente. Según él, “no fue establecida por la dictadura, sino por el gobierno socialista presidido por el Sr. Felipe González”. Ello no es cierto. Dicha fiesta se ha celebrado como día nacional desde el año 1918. Se conocía también como el Día de la Raza, alcanzando su máxima exaltación durante la dictadura liderada por el General Francisco Franco, que resaltó el carácter racial de la victoria, promoviendo la celebración del 12 de octubre con ese nombre. Cuando la democracia se estableció, pasó a conocerse desde el año 1981 como la Fiesta Nacional de España y Día de la Hispanidad, y más tarde, bajo el gobierno presidido por el Sr. Felipe González, pasó a llamarse Fiesta Nacional de España. Pero este cambio de nombre no modificó ni un ápice del contenido de la celebración, que era, ni más ni menos, la colonización de las Américas, celebrándolo siempre con un desfile del Ejército español, presidido por el Monarca, cabeza del Estado borbónico español, al lado del cual ondea la bandera española con los símbolos de su pasado imperial. El carácter militar que ha continuado teniendo la fiesta muestra que la alcaldesa Ada Colau lleva toda la razón.

¿Por qué tal día nunca fue muy popular en Catalunya?
Catalunya, así como la mayoría de pueblos y naciones de España, fue ocupada por el Ejército español, liderado por el general golpista Francisco Franco. De ahí que la mayoría de catalanes que tienen memoria no se sientan cómodos e identificados con esa fiesta militar borbónica. Las banderas y la marcha real, conocida como el himno español, que llevaba aquél ejército, son prácticamente las mismas que las que llevaban las tropas lideradas por el General Franco, claramente hostiles a la cultura e identidad catalanas. Que más tarde tales símbolos fueran aprobados como los símbolos de España en un referéndum por la población catalana (como constantemente acentúan los constitucionalistas) no borra el hecho anterior. Con la aprobación de la Constitución se afirmaba el deseo de terminar la dictadura, en un momento en el que la elección era continuar dicha dictadura o iniciar la democracia. De ahí el apoyo a tal Constitución, que fue aprobada en un momento de enorme desequilibrio de fuerzas, con un gran dominio de las fuerzas conservadoras que controlaban el Estado.

El rechazo a la fiesta y a lo que significa no es un rechazo a la colectividad cultural de habla castellana, siempre y cuando la pertenencia a esta colectividad sea voluntaria y no forzada. El castellano es también una lengua de Catalunya. Las poblaciones latinoamericanas siempre se han sentido bienvenidas en Catalunya, y hay muchos indicadores de la gran estima entre Catalunya y Barcelona y la comunidad de habla castellana, tanto de España como de América Latina. Pero este espíritu no queda reflejado en la fiesta del 12 de octubre, que hace ya tiempo que tendría que haber desaparecido. Es de agradecer que la alcaldesa de Barcelona lo haya señalado. Su voz es la de millones de españoles que desean otra España, una España republicana, con auténtica democracia y justicia social en la que los distintos pueblos y naciones de España se unan (si así lo desean) por voluntad y no por la fuerza.

#hemeroteca #feminismo | Traidoras de género

Imagen: Parole de Queer / Itziar Ziga
Traidoras de género.
Itziar Ziga | Naiz, 2015-10-15
http://www.naiz.eus/es/hemeroteca/gara/editions/2015-10-15/hemeroteca_articles/traidoras-de-genero

Las mujeres que pertenecemos a una comunidad étnica o nacional oprimida y por cuya liberación también luchamos, siempre hemos estado bajo sospecha de no ser tan feministas como aquellas que no necesitan defender a su país o a su pueblo. Lo he presenciado muchas veces, cuando daban por hecho que era una de ellas. Claro que esa complicidad en la cumbre quedaba rota en cuanto yo abría la boca. La acusación siempre ha sido de ellas hacia nosotras, como si los hombres de nuestras comunidades nos retuvieran, nos embaucaran, nos impidieran aspirar a la emancipación que ellas gozan y que desean para todas las mujeres. Y nuestra lealtad hacia la comunidad oprimida a la que pertenecemos es señalada precisamente como un freno, no sólo para nuestra propia liberación, sino también para la liberación colectiva de todas las mujeres.

Así, las feministas negras, moras, indígenas, gitanas o abertzales hemos sido señaladas a menudo y encubiertamente como traidoras a nuestro género por aquellas que pretenden que traicionemos a nuestro pueblo. No es casual que el feminismo que insiste en que nos unamos todas sólo contra la opresión de género venga de mujeres blancas que no proceden de un pueblo perseguido ni colonizado. La historia del feminismo rebosa de gestas prodigiosas, pero también hay episodios viles que conviene no tapar. Angela Davis descubrió que, una vez abolida la esclavitud tras la guerra, gran parte de las sufragistas blancas rompieron sus alianzas con la comunidad negra y empezaron a argumentar su reivindicación del voto femenino como salvaguarda de la hegemonía blanca. El sufragismo en EEUU se puso al servicio del supremacismo blanco.

Porque ellas también tienen patria, aunque nunca lo reconozcan. La diputada por Podemos de Madrid e histórica activista LGTB Beatriz Gimeno recomendaba este pasado 12 de octubre que no se hiciera una lectura tan severa de la conquista de América. Semejante perla sólo puede salir de la boca de una española. Y ahora que España está más cerca que nunca de perder sus últimas colonias, volveremos a ser unas traidoras. Y a ellas las veremos poseídas con más rabia que nunca por el espíritu imperial de Isabel la Católica.

martes, 13 de octubre de 2015

#hemeroteca #colonizacion | Venga, nada que celebrar

Imagen: A sueldo de Moscú
Venga, nada que celebrar.
Don Ricardo | A sueldo de Moscú, 2015-10-13
http://www.asueldodemoscu.net/2015/10/venga-nada-que-celebrar/

Después de la gula, la paciencia es la virtud que más simpática me cae. Ayer, 12 de octubre, día de la Hispanidad, de la raza, del Pilar o cómo quieran ustedes llamarla, hice gala de la virtud de la paciencia todo lo que pude para evitar ser expulsado de las cosmopolitas filas del proletariado -ya se sabe: “nativa o extranjera, la misma clase obrera”-, pero esta mañana ya no he podido soportarlo más: zangolotineando por ese pozo de sabiduría que es twitter, me he topado con un twit magnífico, que no enlazo porque no lo he guardado, y para no humillar innecesariamente a su autor. Dicho twit, indignado con el “Descubrimiento” acababa con un sentido “Un abrazo a América Latina“. Helo:

“Celebrar un genocidio es equiparable a celebrar actos de terrorismo #nadaquecelebrar Un abrazo a América Latina”

Y me ha dado que pensar. Lo primero, he hecho una traslación: ¿Se imaginan ustedes un twit similar escrito por un inglés, manifestando su solidaridad con los americanos originales, los indios de las pelis del oeste, a través de un abrazo a los “Estados Unidos”? Sería, naturalmente, objeto de irrisión, porque en EEUU, a diferencia de la vapuleada “América Latina” a la que saludaba nuestro amigo, no han quedado más que cuatro americanos originales, y al único objeto de exponerlos en circos y atracciones de feria. Pero oigan, la izquierda española riega generosamente sus mitos para que crezcan y se desarrollen. Está muy bien eso…

“Un abrazo a América Latina“. No a la América indígena, ni a la América original. No, el abrazo es para América Latina: es decir, para la América que habla latin, español, portugués, francés, para la América de los criollos, que no eran otra cosa que la burguesía española y europea y sus descendientes, que en un momento determinado comenzó a pensar -con razón o sin ella, no entro en ese asunto- que sus intereses no coincidían con los de la metrópolis y empezó a organizar la independencia, sin tener en cuenta para nada a los indígenas que eran más una molestia que otra cosa. Aquellos estratos criollos dieron lugar a las élites latinoamericanas cuyo poder sólo hoy ha comenzado a limitarse gracias a gobiernos como el de Venezuela o el de Bolivia, pero hasta la fecha, esa América Latina (criolla) a la que nuestro amigo twitero abraza tan generosamente, no ha tratado a los indígenas mucho mejor de como los trató la terrible, despiadada y madrastrona España.

“Celebrar un genocidio es equiparable a celebrar actos de terrorismo”, dice nuestro twitero, antes de proclamar consecuentemente que no tiene nada que celebrar. Si tuviera un condensador de fluzo, pondría el DeLorean camino a La Española, marcando la fecha de 1492 y les preguntaría a los españoles que, mandados por el despiadado Colón, asolaban aquella isla, su opinión sobre “terrorismo” o “invasión”, porque por lo visto, no fue un descubrimiento, sino una invasión. Seguro que me mirarían raro. Después, ajustaría el condensador de fluzo para que me transportara en el tiempo tres décadas más allá, para ir a ver a los aguerridos españoles al mando de Hernán Cortés, y pedirles que, cuando acabasen de vomitar, asqueados y espantados por la forma en que los pacíficos aztecas ajustaban las cuentas con los pueblos a los que sometían, me dieran su opinión sobre genocidio. Probablemente, unos y otros me mirarían como si fuera un marciano.

Conceptos como genocidio o terrorismo no son aplicables a pueblos que no pueden entenderlos. No podemos juzgar a los pueblos y a las personas que actuaron en el pasado, sobre todo si hablamos de un pasado tan lejano, con los criterios morales y políticos de hoy en día. Es así de sencillo.

Por otra parte, tras el absurdo slogan de #NadaQueCelebrar, lo que hay en realidad es un uso torticero del pasado para ajustar cuentas en el presente. Cierta izquierda que se cree más rebelde por negar sistemáticamente la idea de España, la derecha española que usa España como fusta, o los intereses cambiantes y circunstanciales de determinados nacionalismos a los que en ciertos momentos les puede interesar negar a España -pero animan a la roja-, usan la historia a gusto, y la reescriben y la reinterpretan constantemente para adaptarla a sus necesidades, como si la historia justificara o legitimara cualquier cosa que quienes vivimos hoy queramos o no queramos hacer. ¿Mataron los españoles a muchos americanos originales? Sí, probablemente. Como los ingleses en el norte, o como los aztecas sometieron a otros pueblos americanos, o los rusos repoblaron las estepas siberianas. Juzgar todo eso con los criterios de hoy es como reírse de Darwin porque no sabía conducir, que ya le vale…

Dicho lo cual, ¿había ayer, 12 de octubre, algo que celebrar? Para mí, no especialmente, pero eso es una cosa, y otra decir estupideces de manera compulsiva por el Twitter.

Venga... meta ruido por ahí.

Y TAMBIÉN…
Así fue la lucha en el Imperio español por defender los derechos de la población indígena.
Isabel «la Católica» ya advirtió en la Real Provisión del 20 de diciembre de 1503 contra los posibles excesos de los conquistadores: «No consistáis ni deis lugar a que ninguna persona les haga mal a los indios ni ningún daño u otro desaguisado alguno».
César Cervera | ABC, 2015-10-15
http://www.abc.es/espana/20151014/abci-leyes-espanolas-indias-conquistas-201510132047.html
El mito del «Genocidio español»: las enfermedades acabaron con el 95% de la población.
Lejos de lo vertido por la Leyenda Negra contra España, la catástrofe demográfica estuvo causada por las epidemias portadas por los europeos. Los habitantes de América habían permanecido aislados del resto del mundo y pagaron a un alto precio su fragilidad biológica.
César Cervera | ABC, 2015-10-13
http://www.abc.es/espana/20150428/abci-mito-genocidio-america-201504271956.html