Mostrando entradas con la etiqueta Beirut. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Beirut. Mostrar todas las entradas

martes, 28 de noviembre de 2023

#hemeroteca #lgtbifobia | “Estamos desapareciendo del espacio público y es triste, pero resistimos”

La comunidad queer libanesa resiste frente a los ataques //

“Estamos desapareciendo del espacio público y es triste, pero resistimos”

Durante los últimos meses la comunidad queer libanesa está siendo atacada por discursos y comportamientos de odio a diferentes escalas. Colectivos de activistas ven detrás de esta escalada la sombra de un poder dispuesto a todo para desviar la atención, en un contexto interno candente.
Ann Sansaor | Pikara Magazine, 2023-11-28
https://www.pikaramagazine.com/2023/11/estamos-desapareciendo-del-espacio-publico-y-es-triste-pero-resistimos/ 

El pasado 23 de agosto, cuando el bar Om acogía en Beirut un espectáculo de drag queens, el establecimiento fue asaltado por un grupo de hombres. Aunque no se registraron personas heridas, el balance fue elevado: a los cuantiosos destrozos materiales se sumó el trauma sufrido por quienes asistían al espectáculo, gente que fue retenida a la fuerza en el local y obligada a contemplar la escena durante interminables minutos.

Un acto que es todo menos aislado. En Beirut, donde en 2017 tuvo lugar la primera manifestación del Orgullo de la región, la comunidad queer sufre desde hace meses ataques e intimidaciones constantes. Una ola de ensañamiento que alcanzó su cúspide este verano y un odio que parece responder a una agenda política. Así, el ataque fue reivindicado por los Soldados de Dios, una milicia cristiana que se declara protectora de la moral libanesa, y que advirtió en su cuenta de X –antiguamente Twitter– que “esto era solo el inicio”.

Unas amenazas que han conmocionado a la comunidad, sobre todo porque está claro que el Estado, ausente y corrupto, no tiene ninguna intención de proteger a las personas acosadas por su identidad u orientación sexual. A esto se le añade que desde hace un año está sumergido en una crisis multidimensional, sin presidente de la República y sin gobierno, que hace la vida imposible a la población. Un paisaje sobre el que siguen reinando fuerzas políticas para las que el respeto de los derechos humanos no es una prioridad.

Amnistía Internacional explicó en el comunicado de prensa sobre el suceso del bar Om que las fuerzas de seguridad internas impidieron que los atacantes entraran dentro del bar, pero no evitaron el ataque ni tampoco arrestaron a ninguno de los agresores. Lo que facilita que la sensación de impunidad impregne a estos matones, que no tienen ningún reparo en utilizar la violencia extrema contra personas y colectivos.

De la esperanza a la parálisis
Líbano ha sido en la última década un refugio queer en un Oriente Medio convulso. Wadih Al-Asmar, cofundador y presidente del Centro Libanés de Derechos Humanos (CLDH), explica: “Antes de 2010 las organizaciones que trabajaban en este tema lo hacían de forma muy oculta. No obstante de 2010 a 2020 hubo oleadas de manifestaciones que crearon una atmósfera revolucionaria en el país, propicia para la emancipación de la causa LGBTQI+”. “Este momento de cambio llevó a la organización de la primera Marcha del Orgullo en el mundo árabe en 2017, así como a la proliferación de espacios seguros para la comunidad”, cuenta por su parte Whard Mougharbel, directora de comunicaciones de Helem, primera organización por los derechos LGBTQIA+ creada en Beirut en 2014.

Unos avances en tolerancia y espacios propios que se han conseguido a pesar de las leyes que siguen vigentes en el país. El artículo 534 del Código Penal, heredado de la época colonial francesa, prohíbe las llamadas relaciones “contra natura” con penas de hasta un año de cárcel. La situación se ha ido deteriorando gradualmente: en mayo de 2018, el Departamento de censura canceló la nueva edición de la Marcha del Orgullo e hizo detener a su organizador. Ese mismo año, la policía hizo redadas periódicas en locales queer de la capital, situación denunciada por Human Rights Watch (HRW) en una carta mandada a l’ONU.

En junio de 2023 se produjo un nuevo punto de inflexión, cuando nueve diputados y diputadas presentaron un proyecto de ley para eliminar el artículo 534 y despenalizar las relaciones entre personas del mismo género. Un intento que, finalmente, fue fallido y desde entonces, estos y estas parlamentarias, han sido objeto de una campaña de acoso por parte de autoridades políticas y religiosas. A partir de aquí se han ido sucediendo ataques por parte de las franjas radicales de todas las confesiones religiosas, una lucha que ha terminado por acercarlas. “Un clérigo suní emitió una fatwa contra el canal MTV, percibido como pro-LGBT, y tendió la mano a Hezbollah. Este hizo cortar el canal en las zonas que controla”, prosigue Mougharbel.

Objetivo: sembrar el terror

Emma Gration, que junto con Latiza Bombé estaban realizando su espectáculo de drag queen en el momento del ataque al bar, describe cómo tuvieron que parar el espectáculo de inmediato y esconderse durante 30 minutos. Con un tono tenso añade que se vieron obligadas a ello. Si no todo podía a escalar “aún más, pero por suerte pudimos escapar del bar con ayuda de la gente”. Estos últimos meses el odio hacia la comunidad queer se ha exacerbado en los diferentes discursos políticos y religiosos. En julio, Hassan Nasrallah, jefe del grupo proiraní Hezbolá, cuya voz es escuchada alto y claro por los chiíes del país – 30 por ciento de la población total – dijo que las personas LGBTQIA+ eran un “peligro para la sociedad”.

El ministro de Cultura libanés, Mohammad Wissam El-Mortada, respondió al ataque en el bar Om cuestionando por qué los servicios de seguridad no habían impedido antes que se “promoviera la homosexualidad”. Su declaración fue acompañada con una pintura bíblica del arcángel Miguel abatiendo a un demonio.

En sus redes sociales el Sheikh Hassan Merheb – miembro superior de la autoridad religiosa sunní Dar al-Fatwa – felicitaba a los Soldados de Dios y arremetía contra la “desviación y el atraso antinatural” en favor de la defensa de “nuestras familias y a la sociedad contra este pensamiento degenerado y destructivo”.

A pesar de todo, Gration afirma que “no tiene nada que ver con la comunidad LGTBIQA+ directamente, sino con la libertad de expresión”, ya que los ataques también se dirigen hacia comediantes, periodistas o abogados, entre otros. Contra este hecho, el 25 de agosto, 18 organizaciones de medios de comunicación, entre las que figuran L’Orient-Le Jour, MTV o Nidaa al-Watan, emitieron una declaración conjunta que expresaba que “[la] demonización de las libertades, en sus diversas formas, bajo el pretexto de ‘combatir la homosexualidad’, inevitablemente afectará todas las libertades públicas”.

El sábado 30 de septiembre 24 organizaciones de la sociedad civil organizaron en el centro de Beirut una marcha por las libertades que pretendía llegar hasta el Ministerio del Interior. Sin embargo, esta también fue acusada en los medios de comunicación de “promover la homosexualidad”. Según una nota de prensa del 3 de octubre de Amnistía Internacional, “en los últimos meses, grupos libaneses han calificado el uso de ‘libertades’ y ‘derechos’ como ‘propaganda’ LGBTI, instando a la criminalización de cualquier promoción de los derechos LGBTI en Líbano”.

“Cuando llegamos a la marcha, vimos mucha gente alrededor que nos atacó como si estuviera meticulosamente preparada”, describe con rabia Mougharbel. Como pasó con la agresión anterior, explica que “después de recibir una paliza, abrí las redes sociales para buscar apoyo. Lo único que encontré fue odio”.

En busca de un chivo espiratorio
Tanto Whard Mougharbel como Emma Gration coinciden en que, estos ataques, aunque son llevados a cabo por milicias callejeras, tienen el mismo denominador común: las autoridades libanesas. Y afirman que estas agresiones suelen producirse cuando salta algún escándalo relacionado con la desastrosa situación económica del país, al parecer, con la intención de taparlo. Por ejemplo, el ataque al bar Om sucedió al mismo tiempo que se publicaba una auditoría que denunciaba “las malas praxis” del Banque du Liban (Banco del Líbano). Esta, fue exigida por estados extranjeros donantes después que en 2019 el Banco se viera afectado por un colapso financiero que congeló los ahorros de la mayoría de sus clientes. “Siembran terror, hacen el trabajo sucio para permitir que los líderes libaneses mantengan el poder desviando la atención de los problemas reales”, dice Whard Mougharbel.

“Existe una especie de unión sagrada de todos los oscurantistas, suníes, chiíes y cristianos, en torno a esta cuestión. Buscar chivos expiatorios entre las minorías sexuales es una estrategia que conviene a la clase política libanesa, pero también a la oligarquía financiera y a los clérigos, todos ellos interesados en desviar la atención de la población de los delitos financieros que se han cometido o de la negligencia del gobierno”, explica el científico libanés Karim Émile Bitar.

Estos escándalos financieros que azotan al país desde hace una década fueron la gota que colmó el vaso para que se iniciara la Revolución del 17 de octubre en 2019. Entonces, miles de personas desafiaron el ‘statu quo’ libanés. Ahora, los líderes políticos, temerosos de volver a llegar al límite de perder el control de la situación, “están haciendo todo lo posible para impedir las manifestaciones y que la gente vuelva a las calles”, afirma Mougharbel.

“Por desgracia, la reacción por parte de las fuerzas políticas y de sus seguidores es muy violenta contra todas las personas de la comunidad queer. Somos el eslabón más débil, y por tanto las más expuestas a este tipo de venganza”, analiza Wadih el-Asmar presidente del Centro Libanés de Derechos Humanos.

Esto también está afectando a las organizaciones que trabajan por la defensa de los derechos LGBTQIA+. “Nuestra misión era integrar y descentralizar servicios para dárselos a la comunidad y este es un desafío importante”, cuenta Whard Mougharbel de la oenegé para la protección LGBTQIA+ Helem. Sin embargo, ahora se encuentran ante la imposibilidad de aportar este servicio a la sociedad. A esto se suma el peligro de que sus actividades sean prohibidas por la criminalización que están sufriendo. De hecho, en junio de este año el Centro Cultural Islámico presentó a la fiscalía una solicitud de cierre del Helem. Esta demanda fue dirigida al Ministerio del Interior, quien no tomó medidas al respecto, pero si restringió los actos relacionados con el mes del Orgullo.

“Debemos cambiar el sistema con un enfoque revolucionario”
La escena drag queen ha sido una gran partícipe de la cultura pop libanesa a mediados de los noventa y principios de los dos mil. El mejor ejemplo es Bassem Feghali, que en 2006 tenía un programa en la radio estatal llamado “Alf Wayle Bi Layle”, donde cada día imitaba a una celebridad diferente. Actualmente, otras muchas han seguido su estela como Andrea, Zuhal o Diva Beirut. “Fui educada en un país que en la región era considerado la tierra de la libertad, pero eso ha cambiado. La cultura drag queen en el Líbano es antigua y está integrada en nuestra identidad colectiva”, describe Whard Mougharbel.

“Nadie destaca el talento de las drag queens y de los espectáculos”, apunta Ivy Enchanté, modelo trans que abandonó el Líbano por la situación económico-social y ahora vive en Portugal. Y añade con indignación: “He viajado por muchos países en los últimos dos años y, para ser sincera, la escena queer en el Líbano es muy buena en comparación con otros países”. Emma Gration explica orgullosa que ellas llevan haciendo espectáculos en Beirut desde hace ocho o nueve años y no era un problema, “porque siempre ha habido drag queens aquí”. Para ella la cultura drag forma parte de una especie de lugar seguro: “Cantamos, bailamos, hacemos que la gente se sienta bien en los tiempos que corren en Líbano”.

Actualmente, sin embargo, la situación de inseguridad les está obligando a invisibilizarse. “Las mujeres trans se ven reducidas a dejarse crecer la barba, yo misma también he tenido que cortarme el pelo”, manifiesta Whard. “Estamos desapareciendo del espacio público y es triste, pero seguiremos resistiendo lo mejor que podamos.”

“Nadie está a salvo, al atacarnos a nosotras están atacando a todas las minorías y personas discriminadas que hoy están en peligro”, advierte Wahrd Mougharbel. En el Líbano la ira también se lanza contra las personas refugiadas sirias, así como otros colectivos migrantes que viven a la sombra de la sociedad libanesa.

Ivy Enchanté manifiesta con tristeza que con la situación que hay actualmente no volverá pronto a su país: “Necesito protegerme”. A lo que Emma Gration añade “Esto no significa que no estemos luchando, simplemente no tan visible como antes”.

“Nuestra lucha es interseccional, no se trata solo de derechos queer, debemos cambiar el sistema con un enfoque revolucionario”, apunta Mougharbel. Estas palabras evocan a los sentimientos de cambio radical que inundaron el país en 2019: derribar el sistema sectario, desarmar a las milicias, luchar contra la corrupción y por una justicia independiente y, sobre todo, devolver al Líbano la soberanía que ha perdido como consecuencia de las luchas de poder regionales. “El futuro del Líbano dependerá tanto de su capacidad de manejar las guerras subsidiarias que ocurren en su territorio, y de su facultad de defender las libertades públicas”, concluye Karim Emile Bitar.

Desde el pasado 7 de octubre, sin embargo, se baraja la posibilidad de que el Líbano sea arrastrado a una inminente guerra contra el Estado israelí, por lo que ahora mismo la frustración y el miedo recorre a todo el país. “Me temo que, una vez superado el momento de extrema tensión regional que estamos viviendo, la comunidad LGBTQI+ volverá a encontrarse en el punto de mira y será blanco de formas aún más violentas por parte de los reaccionarios del país”, analiza Wadih el-Asmar.

martes, 23 de mayo de 2017

#hemeroteca #activismo | La comunidad gay da sus primeros pasos para salir del armario en Beirut

Imagen: El País / Orgullo arcoíris en Beirut
La comunidad gay da sus primeros pasos para salir del armario en Beirut.
La capital libanesa celebra la semana del orgullo gay, sentando un precedente en la región.
Natalia Sancha | El País, 2017-05-23
http://internacional.elpais.com/internacional/2017/05/22/actualidad/1495471828_972096.html

Hartos de alternar entre la persecución y la tolerancia, la comunidad gay de Beirut se ha enrollado la bandera multicolor a la cabeza y ha decidido salir en masa del armario. Lo ha hecho en la semana de Beirut Pride 2017, primer evento del orgullo gay libanés y de todo el mundo árabe. Desde el 17 de mayo —día internacional contra la homofobia— han desafiado a golpe de eventos culturales el artículo 534 del código penal libanés que condena “los actos sexuales innaturales” con multas y hasta un año entre rejas. No faltaron las amenazas de los grupos salafistas y las presiones de los líderes religiosos que acabaron por cancelar la marcha gay y colofón previsto para este histórico pulso sociocultural.

“Estamos hartos de llevar una doble vida, de mentir a nuestros padres, de escondernos de la sociedad, de las presiones, de los suicidios”. Quien habla es la camarera Lea Freiha, de 25 años, y quien se presenta como la “mascota del orgullo gay en Beirut”. Camina envuelta en una bandera multicolor en una zona cristiana de bares de la capital donde los colores del arcoíris ondearon este sábado hasta en 21 establecimientos. Divertida, se para a explicar a los transeúntes de qué trata este extraño reclamo donde, botellín en mano, dos libanesas se besan sentadas sobre la acera y un joven se contornea sobre 30 centímetros de tacón.

Las banderas se atan con sumo cuidado porque no existen en Líbano, tan solo disponen de aquellas compradas durante unas vacaciones en el extranjero. “¿De qué equipo es esa bandera?”, pregunta curioso un militar a su paso a través del gentío. Para proseguir camino meneando la cabeza cuando le cuentan que no se trata de ninguna final de fútbol. El artífice del evento es Hadi Damien, de 28 años y con una prometedora carrera en el ámbito cultural. “Ya era hora de hacerlo, lo importante era el cómo. Ahora sabemos que repetiremos”, dice Damien, quien ha sabido eludir hábilmente toda confrontación con las autoridades, silenciosas, para maquillar la semana del orgullo gay entre cuenta cuentos, desfiles de moda y conciertos en contra del odio y la intolerancia.

“Recibimos varias amenazas de los salafistas”, asegura Siwan, trabajador de la ONG Proud Lebanon. Esta organización es la primera registrada en Líbano en 2014 para la protección de los derechos de la comunidad LGBT. Le precede de una década la ONG Helem, con sede en Canadá. Ambas ofrecen protección legal y asesoramiento a los libaneses pero también han acogido a los refugiados sirios homosexuales. “Es algo excepcional esto de poder expresarte con tu pareja en público”, dice Laura, española de 28 años junto a su novia libanesa. Por un día y al aire libre 70 personas se han reunido a las afueras de Beirut sin tener que preocuparse de las usuales miradas de reproche.

Todos se conocen. Pocos han salido del armario por temor al rechazo. La mayoría esquiva la cámara. Pionera en el mundo árabe, la comunidad gay de Beirut se ha ganado a pulso sus pequeños oasis de libertad, aunque se cuentan con los dedos de una mano. La zona de confort se reduce a tres bares y dos discotecas donde mantener por unas horas una ilusión de normalidad y recobrar esa autoestima que da la aceptación social. Y ni siquiera allí están a salvo. En 2014, una redada policial a un conocido cine de Beirut se zanjó con 50 homosexuales arrestados que fueron sometidos a una humillante prueba anal.

Se trata de la primera vez que los gais libaneses dan la cara en público, con una participación que ha superado todas las expectativas. En algunos eventos hubo más de 400 participantes. Lo hacen en un contexto de efervescencia de la sociedad civil cada día más sonora en su condena de una casta política sectaria y corrupta. “He volado 12 horas para celebrar este día con mi hijo. Se trata de que les vean como personas, no son contagiosos, solo quieren ser aceptados”, dice Asma al tiempo que se abraza al joven Alí.

Los gais libaneses acaban de anotarse un tanto histórico en la lucha por la aceptación social aunque sea en la burbuja concentrada en varias calles de la capital. El desfile que había de cerrar el evento nunca se celebró por temor a que se concretaran las amenazas vertidas por varios grupos salafistas. En su lugar, fue la Drag Queen Evita quien puso el broche final con una provocadora actuación. Vestida con un tutú rosa, peluca roja, densa barba y lentillas azul fluorescente, encandiló a un generoso público que atiborró este domingo el bar Bardó.

lunes, 14 de marzo de 2016

#hemeroteca #lgtbifobia | El éxodo de los gais árabes

Imagen: La Vanguardia
El éxodo de los gais árabes.
Beirut es un refugio de homosexuales a pesar de que el Código Penal los castiga con un año de cárcel.
Tomás Alcoverro | La Vanguardia, 2016-03-14
http://www.lavanguardia.com/internacional/20160314/40410561802/beirut-refugio-homosexuales.html

Ali, un veinteañero sirio de Der Ezor, huyó de su ciudad cuando milicianos del Daesh destruyeron en el 2014 una iglesia armenia, buscando refugio en Beirut. Antes de la insurrección contra el régimen de El Asad había vivido años de tolerancia, incluso de libertad en Damasco, con lugares de encuentro como el monte Qasium que domina la capital, jardines públicos y aplicaciones como Marjam, Grindr en los teléfonos móviles. El Daesh supo infiltrase en el mundo gay haciéndose con listas de nombres. Dos de sus amigos fueron arrojados desde la azotea de un edificio acusados de homosexuales. Ali consiguió en Beirut que el Alto comisario de los refugiados de la ONU le inscribiese como miembro de la comunidad libanesa gay. Su gran ilusión es poder “vivir en un país libre donde se me acepte como soy”.

En Beirut la organización Proud en defensa de homosexuales, lesbianas, transexuales, se esfuerza en ayudarlos, pese a que el Código penal libanés en su artículo 544 castiga las relaciones entre personas del mismo sexo con un año de cárcel. En una exposición de un céntrico hotel, colgaron imágenes de lesbianas perseguidas, con pies de foto de sus testimonios. “Ha tenido lo que se merecía –respondió un policía a una de las víctimas al presentar su denuncia de la agresión–. No queremos lesbianas en Líbano”. Recorriendo esta exhibición fotográfica se puede abarcar todo el sufrimiento, el miedo, el éxodo de gais y lesbianas, especialmente procedentes de Siria y de Iraq, ahuyentados por asesinatos, torturas, violencias.

En un rincón se ven imágenes de los instrumentos de tortura más habituales. En muchas de estas fotos aparecen rostros tapados. Jesy, una palestina transexual que vive en un campo de refugiados de Beirut, confiesa que “tiene miedo de todo el mundo”. Un gay sirio que había escapado de la ciudad de Homs, revela en el texto pegado debajo de sus fotos “que los rebeldes del Ejército libre sirio que le secuestraron eran peores que los mujabarat del régimen de Damasco”. Un jordano homosexual se escapó de Ammán cuando sus hermanos le amenazaron con matarle gritando “Eres la deshonra de la familia”. Es un mundo árabe donde no existen leyes para protegerles. Proud puede sentirse orgulloso por haber llevado a cabo este acto de reivindicación de la libertad en este tiempo de fanatismo.

“Tenemos presente la ola de fundamentalismo en esta región –decía el texto de su exposición– que ha expuesto a los miembros de nuestra comunidad a una vulnerabilidad mayor. A pesar de la situación ilegal de la homosexualidad en Líbano y en otros países de la región nuestra organización Proud Lebanon pudo ser registrada como una sociedad sin ánimo de lucro para la protección de grupos marginados a través de actividades sociales, médicas y ayudas legales”.

Hace unos años asistí a una reunión semejante en defensa de los derechos de gais y lesbianas. Fue organizado por Helem el primer grupo árabe constituido para proteger su identidad. Fueron unas inusitadas jornadas en las que se exhibieron cortometrajes, se vendieron libros y folletos y se celebraron debates en torno a la implacable represión sexual impuesta sobre estas sociedades. Su programa de actos no hubiese podido ser realizado en ninguna otras ciudad árabe del Machrek ni del Magreb. Los cortometrajes fueron lo más interesante del acto. Algunos recogían testimonios y experiencias de personas que a veces ocultaban sus rostro, o exhibían a muchachos libaneses, cristianos y musulmanes, asumiendo su identidad y exponiendo, sin ambages, las peripecias de su vida. En algunos países como el reino de Arabia saudí o la república islámica de Irán, los homosexuales pueden ser castigados a la pena capital. En la federación de los emiratos árabes, en Yemen, Sudán o Mauritania, la ley es implacable con los transgresores del orden establecido. Muchas lesbianas y homosexuales son aplastados por este ambiente, y aspiran a emigrar al extranjero.

Sin duda es Beirut la ciudad árabe más permisiva, aunque también sufre de vez en cuando, redadas de la policía. En una sociedad tan sometida a las implacables fuerzas religiosas, es casi un sueño creer en la libertad sexual.

viernes, 13 de noviembre de 2015

#hemeroteca #violencia | Más de 40 muertos en dos atentados suicidas en un barrio chií de Beirut

Imagen: BBC / Beirut, 2015-11-12
Más de 40 muertos en dos atentados suicidas en un barrio chií de Beirut.
Dos hombres detonaron cargas explosivas junto a una mezquita.
Natalia Sancha | El País, 2015-11-13
http://internacional.elpais.com/internacional/2015/11/12/actualidad/1447348305_297136.html

Dos atentados suicidas han causado más de 4o muertos y más de 230 heridos en la periferia de Beirut, según ha confirmado en su cuenta oficial de Twitter la Cruz Roja libanesa. Las explosiones ocurrieron hacia las seis de la tarde en el barrio de Burj el Barajne, a las puertas de la huseiníe, o espacio religioso chií, en el que se reúnen los fieles. “Un primer suicida detonó la carga del cinturón de explosivos. A los tres minutos y a una veintena de metros de distancia, un segundo suicida aumentaba el número de víctimas mortales al estallar una segunda carga ante aquellos que habían acudido a ayudar a los heridos”, han asegurado a este diario fuentes cercanas a la seguridad general libanesa.

El Estado Islámico (ISIS, en sus siglas inglesas) ha asumido la autoría del atentado a través de una cuenta afín en Twitter en la que calificaba la operación de "especial" . “Soldados del califato han detonado explosivos plantados en una motocicleta en un área frecuentado por rafida (chiíes)”, leía el comunicado. “Después de que los apostatas se hayan reunido en el área, uno de los caballeros del martirio ha detonado su cinturón de explosivos en medio de ellos matando a más de 40”, añade. “Continuaremos nuestra lucha contra Hezbolá”, añadía el mensaje.

Hezbolá, de la rama chií del islam, es un aliado fiel al régimen sirio de Bachar el Asad y participa en su bando con milicianos que combaten contra fuerzas rebeldes y yihadistas. El grupo Estado Islámico y el Frente Al Nusra (vinculado a Al Qaeda), que en cambio son suníes, mantienen un fuerte pulso en el sur de Siria, en la frontera con Líbano por penetrar precisamente en el país vecino.

Los medios locales han difundido imágenes de una muchedumbre evacuando a los heridos a un hospital cercano. “El Ejército ha acordonado la zona y ha dispersado al gentío con tiros al aire por temor a una tercera explosión”, relata por teléfono Hassan D., vecino del barrio sacudido por los atentados. El canal de televisión libanés LBC asegura que hay otros dos terroristas, uno de los cuales logró escapar y otro fue supuestamente abatido antes de que lograra detonar la carga explosiva adherida a su cuerpo.

El poblado barrio de Burj el Barajne pertenece a Dahie, periferia beirutí y feudo del partido-milicia chií Hezbolá. Durante 2013 y 2014, Dahie ha sido el objetivo de nueve atentados terroristas cuya autoría ha sido asumida por Al Qaeda y el ISIS por sus siglas inglesas como represalia de la participación de Hezbolá en la guerra siria.

El país acoge a más de un millón de refugiados sirios que huyen de la guerra, lo que representa un cuarto de su población. En una entrevista concedida a este diario el pasado mes, el mayor general Abbas Ibrahim, jefe de la Seguridad General libanesa, aseguraba que dentro de los campamentos de refugiados “se esconden células terroristas durmientes”.

Las líneas de teléfono se colapsaron en el país, despertando el temor vivido ante la oleada de coches bomba semanales a principios de 2014. Las fuerzas de seguridad aseguran haber logrado neutralizar decenas de ataque terroristas en los últimos meses gracias a un aumento del personal de seguridad y del apoyo de los servicios de inteligencia extranjeros.

Esta misma mañana, las Fuerza Armadas libanesas desactivaban 10 kilos de explosivos conectados a cinco detonadores en el maletero de un vehículo en la norteña ciudad de Trípoli. Según la Agencia Nacional de Noticias libanesa el atentado involucraba también a un suicida. “La rama de información de las Fuerzas de Seguridad libanesa arrestaron ayer a un nacional en Qobbeh (Trípoli) cargado con un cinturón explosivo listo para detonar”, informaba este jueves por la mañana la agencia.

El doble atentado estuvo precedido de otros dos ataques perpetrados siete días atrás en localidad de Arsal, fronteriza al este del país con Siria. Un terrorista suicida acabó con la vida de seis personas en una congregación de clérigos, mientras que un segundo explosivo estallaba al paso de un vehículo militar.

martes, 28 de julio de 2015

#hemeroteca #lesbianismo | Beirut: Un bar donde las mujeres no se esconden

Imagen: El País / Rhea, Stephanie y Mariela en su bar Rumors en Beirut
Un bar donde las mujeres no se esconden.
En un barrio cristiano de Beirut sobrevive un pequeño oasis de libertad: el único local del país para lesbianas.
Natalia Sancha | El País, 2015-07-28
http://internacional.elpais.com/internacional/2015/07/27/actualidad/1438028006_941749.html

A fuerza de repetirse durante más de año y medio, los rumores se hicieron realidad. Tres jóvenes libanesas, dos lesbianas y una heterosexual, han logrado finalmente abrir las puertas de Rumors, mucho más que un simple bar, y darle continuidad. Un mazazo para los que se ofuscaron en torpedear un proyecto contrario a la moral de una sociedad por defecto homófoba. Y un pequeño oasis de libertad para un puñado de mujeres cada día más visibles fuera del mundo del lesbianismo árabe, que tradicionalmente sobrevive en la privacidad doméstica.

Es en el Beirut de 2015, en pleno barrio cristiano de Ashrafie, donde una treintena de escalones de cemento transportan un pedazo del Líbano a este recóndito subsuelo. “Tantos asumen y tan pocos saben”, reza una de las pintadas garabateadas en las paredes de Rumors como poniendo título al inusual cuadro que protagonizan dos mujeres besándose abrazadas contra una columna. Detrás de ellas, una joven en minifalda intenta flirtear con otra, cuyas nerviosas sonrisas alientan a la primera a invitarle a una copa. El barullo de las conversaciones del centenar de féminas, y todo sea dicho, la docena de hombres, se corta en seco cuando un inesperado musculoso gigoló en calzoncillos negros y con una máscara blanca por toda vestimenta comienza un suntuoso baile para el deleite de las allí presentes.

Mariela, de 28 años, su novia, Rhea, de 27, y su amiga Stephanie, de 25, se dividen el trabajo de marketing, contabilidad y gestión del bar. Las tres ejercen entre semana esas mismas profesiones en otras empresas. Stephanie rompe la ecuación de aquellos que consideran a Rumors un bar de lesbianas gestionado por lesbianas. Es heterosexual y apoya a una comunidad que ha conocido a través de Mariela, su mejor amiga desde la infancia. Las tres disponen de formación, idiomas y economía como para emigrar a Europa. Pero se niegan. “Yo nací aquí y quiero quedarme en mi país y hacer algo por él”, apunta Mariela al tiempo que sirve un par de copas. “Queríamos abrir un espacio donde las mujeres pudieran sentirse como ellas mismas, sin esconderse, al tiempo que disfrutar de un establecimiento con servicios de calidad. Nunca pensamos que sería lucrativo, casi lo vimos como algo social”, admite gesticulando desde detrás de la barra.

La mayoría de las clientes no han salido del armario. En Rumors encuentran una zona de confort, de ilusión de normalidad, donde ni son escudriñadas ni juzgadas, donde se pueden sentir como en casa pero en público, y donde pueden recobrar esa autoestima que da la aceptación social. “En una sociedad machista, una crece oyendo ‘las mujeres no pueden’. Pues a ellos les decimos ¡que sí podemos!”, grita Mariela. “Hasta la comunidad gay en Líbano está jodida. Qué se puede esperar si los propios homosexuales hombres son machistas”, se lamenta ya entrada la noche.

La masiva clientela de Rumors, el único bar libanés para lesbianas desde que cerrara el Ob La Di, deja claro que las homosexuales libanesas necesitaban una arena pública. Y que estas tres jóvenes emprendedoras han dado en el clavo para copar un nicho de mercado local. Hace ya cuatro años, cuando empezó la guerra siria, que se fueron los turistas que mantenían viva la amplia red de bares libaneses, hoy dependientes del consumo nacional. “El 18 de noviembre abrimos las puertas. A las ocho de la tarde, las sillas aún olían a pintura. Esperábamos a 60 o 70 personas, pero llegaron casi 400”, concluye sonriente Mariela, quien relata aquella noche como un infierno logístico del que lograron salir más que airosas.

miércoles, 4 de marzo de 2015

#hemeroteca #fotografia | El desafío de ser gay en el mundo árabe

Imagen: PlayGround
El desafío de ser gay en el mundo árabe
Retrato de una contrasociedad subterránea
Luis M. Rguez, | PlayGround, 2015-03-04
http://www.playgroundmag.net/noticias/historias/laura-boushnak-out-of-beirut-LGBT-mundo-arabe_0_1492050786.html

"Esto es un café muy desterritorializado. Estamos en Jordania, pero podríamos estar en cualquier otro lugar de Oriente Próximo. La gente pasa por aquí cuando no tiene hogar. Todo el mundo sueña con Beirut, Dubái o Estambul".

Madian al-Jazerah habla de su Books@Café, un local anticonvencional situado en Ammán, un oasis 'gay friendly' en tierra de islam al que Frédéric Martel dedica generosos párrafos en el prólogo de su ensayo “Global Gay”, sobre cómo la revolución gay está cambiando el mundo.

¿Puede un bar como este cambiar una ciudad?, ¿o un país?, ¿o incluso el mundo árabe?, se pregunta Martel en su libro, aún a sabiendas de que aquello que ve es poco más que una excepción, un espejismo.

"Sé hasta qué punto, desde este oasis privilegiado y cosmopolita, estamos lejos de la realidad gay del mundo árabe", se responde el francés. "Más que un tabú, la homosexualidad en ese mundo es un delito, y a veces, un crimen. Conduce a la cárcel, e incluso a la pena de muerte. Madian tal vez esté abriendo camino, pero a la liberación gay en el islam todavía le queda un gran trecho".

La fotógrafa palestina Laura Boushnak, interesada desde siempre en la reforma cultural en el mundo árabe, conoce bien ese trecho y sabe que son más quienes están abriendo camino.

En su serie “Out of Beirut's Closet”, nos invita a viajar hasta la realidad LGBT de la capital del Líbano, uno de esos destinos soñados a los que se alude en el libro de Martel. Y es que Beirut es probablemente la única ciudad del mundo árabe donde la homosexualidad se discute de forma abierta... hasta cierto punto.

Beirut es la excepción. En el barrio de Hamra conviven los bares de 'ambiente' con aquellos otros de aspecto familiar para parejas 'hetero'. La sociedad libanesa y los medios de comunicación han evolucionado mucho en los últimos años, pero la represión y la legislación punitiva contra la homosexualidad existen. "Aunque Líbano es más liberal que otros países árabes, los gays y grupos relacionados todavía sufren discriminación, amenazas y acoso", cuenta Boushnak en la presentación de su serie.

Contra esa situación de discriminación luchan entidades como Helem ('sueño' en arábe), la primera organización del mundo árabe dedicada a la lucha contra la homofobia.

Helem enarboló por vez primera la bandera del arcoiris durante las manifestaciones contra la guerra de Iraq, en 2003, y desde entonces no han parado de trabajar. Su objetivo principal es la retractación del artículo 543 del Código Penal libanés, que describe "relaciones sexuales contra natura" como un crimen que puede ser castigado con la cárcel.

De la mano de los activistas de Helem, la cámara de Boushnak nos acerca a la contrasociedad más o menos subterránea de gays, lesbianas, bisexuales y transexuales en Beirut, aquellos que disfrutan de la libertad relativa que les ofrece la ciudad mientras buscan espacios para seguir soñando y desarrolando su identidad.

En cierto modo, ellos son unos privilegiados. Y aún así, muchos de los retratados insistieron en que no querían que sus rostros se vieran.

Según los informes de Amnistía Internacional y la Internacional de Lesbianas y Gays, las prácticas homosexuales aún son perseguidas en casi todos los países árabes. No hay más que recordar que países del entorno de Líbano, como Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Irán, Sudán del Norte o Yemen, aún mantienen la pena de muerte para homosexuales en su legislación.

¿Hasta cuándo?

ENLACES
Laura Boushnak

http://www.lauraboushnak.com/
Laura Boushnak | Out Beirut’s Closet, LGBT Community
http://www.lauraboushnak.com/#a=0&at=0&mi=2&pt=1&pi=10000&s=0&p=6
Helem
http://www.helem.net/
>
DOCUMENTOS
Homosexual Relations in the Penal Codes: General Study Regarding the Laws in the Arab Countries with a Report on Lebanon and Tunisia / Wahid Al Farchichi (Law Professor at the Tunisian University), Nizar Saghiyeh (Lawyer and Independent Law Researcher)
TEXTO COMPLETO | Helem

http://helem.net/sites/default/files/wahid%20and%20nizar_1.pdf

viernes, 31 de octubre de 2014

#libros #antropologia | Queer Beirut


Queer Beirut / Sofian Merabet
University of Texas Press, Austin (TX) : 2014 [10]
304 p.
ISBN 9780292760967

/ EN / ENS
/ Antropología social / Beirut / Diversidad sexual / Gais / Homosexualidad / Líbano / Oriente próximo / Religiones / Sociología urbana

Gender and sexual identity formation is an ongoing anthropological conversation in both Middle Eastern studies and urban studies, but the story of gay and lesbian identity in the Middle East is only just beginning to be told. “Queer Beirut” is the first ethnographic study of queer lives in the Arab Middle East. Drawing on anthropology, urban studies, gender studies, queer studies, and sociocultural theory, Sofian Merabet's compelling ethnography suggests a critical theory of gender and religious identity formations that will disrupt conventional anthropological premises about the contingent role that society and particular urban spaces have in facilitating the emergence of various subcultures within the city.

From 1995 to 2014, Merabet made a series of ethnographic journeys to Lebanon, during which he interviewed numerous gay men in Beirut. Through their life stories, Merabet crafts moving ethnographic narratives and explores how Lebanese gays inhabit and perform their gender as they formulate their sense of identity. He also examines the notion of "queer space" in Beirut and the role that this city, its class and sectarian structure, its colonial history, and religion have played in these people's discovery and exploration of their sexualities. In using Beirut as a microcosm for the complexities of homosexual relationships in contemporary Lebanon, “Queer Beirut” provides a critical standpoint from which to deepen our understandings of gender rights and citizenship in the structuring of social inequality within the larger context of the Middle East.

Y TAMBIÉN…
Líbano: El epicentro de la homosexualidad en Oriente Medio
Fátima Subeh | Neupic, 2014-05-22

https://neupic.com/articles/libano-el-epicentro-de-la-homosexualidad-en-oriente-medio