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domingo, 25 de octubre de 2015

#hemeroteca #intersexualidad | Las marcas del cuerpo

Imagen: Día de la Intersexualidad / Discusiones sobre CIE, Mauro a la izquierda
Las marcas en el cuerpo.
Mauro Cabral traza una línea entre las marcas en su carne y las palabras que los médicos utilizan para definir y tratar cuerpos intersex.
Mauro Cabral | Día de la Intersexualidad, 2015-10-25
http://intersexday.org/es/mauro-cabral-marcas-cuerpo/

Hace treinta años, en una pequeña clínica pediátrica que aún funciona en la calle Baigorrí, un ginecólogo descubrió que mi cuerpo era distinto al de otras chicas de mi edad. A lo largo de los años que siguieron a esa tarde pasaron muchas cosas: consultas con otros médicos, revisaciones, exploraciones bajo anestesia general, análisis de sangre, ecografías, psicoterapia, cirugías, dilataciones. Dos cicatrices anchas y profundas brotaron de mi pelvis y se extendieron hacia arriba, hasta el ombligo; entre ambas y alrededor creció piel insensible al tacto. Hacia adentro creció un dolor que dura ya treinta años.

El ginecólogo, la endocrinóloga, el cirujano y su equipo, todos ellos eran personas agradables, educadas y bienintencionadas, pero absolutamente incapaces de aceptar lo que yo tenía para decirles: no podían aceptar que mi cuerpo estaba bien así como estaba, ni podían aceptar que yo me identificara como un chico al que le gustaban los chicos. Desde su perspectiva, mi carne, mi identidad, mi sexualidad, mi vida entera estaba codificada en los términos de un diagnóstico –y de acuerdo a diagnóstico, yo era definido como malformado.

Desde sus mismos comienzos el movimiento intersex ha luchado por subvertir el modo en el que se habla de aquellos cuerpos cuyas características sexuales varían respecto del promedio femenino o masculino. Nos hemos reapropiado celebratoria y políticamente de términos como hermafrodita e intersex. Hemos desafiado la reducción de las cuestiones intersex a las cuestiones de identidad de género. Hemos confrontado los límites de lo humano cada vez que hemos reclamado por el cumplimiento de nuestros derechos humanos, y hemos desafiado el derecho imaginario a una apariencia ‘humana binaria. Hemos interpelado las definiciones convencionales de ‘hombre’ y ‘mujer’, de ‘femenino’ y ‘masculino’. Hemos luchado por ampliar los márgenes estrechos del reconocimiento legal y, en algunas ocasiones y en algunos lugares, hemos vencido; hemos disputado la objetivación habitual de nuestras biografías con fines teóricos y políticos. Hemos confrontado con la representación mediática, creando otras formas de visibilidad. Hemos adoptado términos que jamás fueron pensados para narrar nuestras experiencias, y los hemos resignificado para siempre: mutilación, violación, tortura; integridad corporal, autonomía decisional, consentimiento informado; sexo.

Un aspecto fundamental de ese trabajo sobre el lenguaje ha estado centrado en el vocabulario médico –y en la concepción del mundo que hace posible ese vocabulario. Una y otra vez hemos señalado lo obvio: el modo en el que la medicina nos define tiene un rol decisivo en el modo en el que la medicina nos trata. A lo largo de los años insistimos, una y otra vez, en la necesidad de despatologizar nuestros cuerpos, es decir, en la necesidad de distinguir entre las variaciones saludables que nuestros cuerpos encarnan de cualquier necesidad médica que deba atenderse. En el año 2006 los Principios de Yogyakarta llamaban a los Estados a adoptar “todas las medidas legislativas, administrativas y de otra índole que sean necesarias a fin de asegurar que el cuerpo de ningún criatura sea alterado irreversiblemente por medio de procedimientos médicos que procuren imponerle una identidad de género sin su consentimiento pleno, libre e informado, de acuerdo a su edad y madurez y guiándose por el principio de que en todas las acciones concernientes a niñas y niños se tendrá como principal consideración su interés superior”; El mismo año se proponía el vocabulario del Consenso de Chicago, que codificaba nuestros cuerpos bajo la lógica de los Trastornos del Desarrollo Sexual.

Es necesario para mí, en este punto, introducir al menos tres consideraciones acerca de la lengua: (1) para quienes, como yo, hablamos, escribimos, respiramos, amamos y luchamos en una lengua distinta al inglés, la descolonización de los modos de nombrarnos se multiplica para incluir no solamente el vocabulario médico sino también aquel que nos imponen los términos de la hegemonía anglófona en la conversación internacional intersex; (2) la construcción de un movimiento internacional intersex no solamente ha dependido y depende de esa hegemonía, sino que ha restringido considerablemente las posibilidades de otras maneras del comunicar, incluidas aquellas de la poesía, la ficción, la erótica y otras manifestaciones ‘no eficientes’ del discurso; (3) incluso contra esa sutura doble en la lengua, la palabra ‘intersex’ sigue designando una pregunta que no cesa, una pregunta cicatrizada que se extiende de la lengua al lenguaje, una cicatriz nunca cicatrizada del todo, que no deja de reabrirse.

El año pasado un grupo de activistas intersex decidimos involucrarnos con el proceso de revisión y reforma de la Clasificación Internacional de Enfermedades. La Clasificación es producida por la Organización Mundial de la Salud, y será votada en el año 2018 por la Asamblea Mundial de la Salud. Por supuesto, al abrir el texto de la versión actual de la Clasificación nos encontramos con cada uno de los diagnósticos que han marcado nuestra carne y nuestra vida; peor aún, al estudiar las propuestas para la nueva versión nos encontramos con la apuesta redoblada por la patologización de la diversidad corporal.

Quienes trabajamos sobre cuestiones intersex sabemos que las palabras que nos definen son fundamentales y, al mismo tiempo, son solo el comienzo. Precisamente por eso es que nuestro propósito al abordar la Clasificación incluye pero también excede la proposición de una terminología compatible con los derechos humanos. Necesitamos que los protocolos de atención derivados de esa terminología también sean compatibles, y necesitamos que las violaciones a los derechos humanos de las personas intersex sean investigadas, informadas, castigadas y reparadas. Precisamos que la Organización Mundial de la Salud no solo cambie el modo en el que l*s médic*s de todo el mundo estudian, analizan, escriben y hablan de nuestros cuerpos, sino que cambie, radicalmente, el modo en el que nos tratan.

El documento que sigue a continuación fue elaborado tras la primera reunión de activistas intersex sobre el proceso de revisión y reforma de la Clasificación, y enviado a la Organización Mundial de la Salud para su consideración. Este es un proceso abierto, y te necesita –para que ninguna voz cuente más que la tuya, para que la justicia se transforme en una cuestión médica, para que ninguna palabra vuelva a mutilar el destino a nadie.

– por Mauro Cabral de Justicia Intersex, y co director de Global Action for Trans Equality

La discusión de la CIE fue planeada y coordinada por Mauro Cabral (Argentina) y facilitada por Ruth Baldaccino (Malta). L*s participantes en la reunión fueron Janik Bastien-Charlebois (Canadá); Morgan Carpenter (Australia); Dan Ghattas (Alemania); Holly Greenberry (Reino Unido); Natasha Jiménez (Costa Rica); Ev Blaine Matthigack (Alemania); Nthabiseng Mokoena (Sudáfrica); Daniela Truffer (Suiza) y Markus Bauer (Suiza).

El informe establece una serie de principios fundamentales, y proporciona una visión general de las cuestiones terminológicas e históricas antes de un análisis de las cuestiones generales y específicas en el marco y los diagnósticos de la CIE. La presentación también detalla las cuestiones de derechos humanos y se presenta un análisis epistemológico.

Lea la presentación conjunta sobre la CIE

#hemeroteca #intersexualidad | Por la visibilidad de las personas intersexuales

Imagen: Google Imágenes
Por la visibilidad de las personas intersexuales.
Balance de los logros alcanzados en la lucha por los derechos de las personas intersexuales.
Daniel J. García | El Diario, 2015-10-25
http://www.eldiario.es/contrapoder/dia_intersexual_6_444865510.html

En el día por la visibilización de las personas intersexuales (mañana, 26 de octubre), quisiera hacer balance del último año y medio. Porque han sido muchos los logros conseguidos, después de años de lucha, y es hora de que se reconozcan. Podemos situar 6 documentos históricos para la lucha de las personas intersexuales.

El primero, fechado en mayo de 2014 y firmado por la Organización Mundial de la Salud (en colaboración de, entre otros, UNICEF), lleva por título Elimination forced, coercive and otherwise involuntary sterilization : “Las personas intersexuales, especialmente, han sido objeto de cirugías cosméticas e innecesarias (médicamente) en la infancia, lo que lleva a la esterilidad, sin su consentimiento informado o el de sus padres o tutores. Estas prácticas han sido reconocidas como violaciones de los derechos humanos por organismos internacionales y tribunales nacionales […]. Las personas intersexuales son sometidas involuntariamente a la llamada normalización sexual u otros procedimientos durante la infancia y la adolescencia, llegando, en algunos casos, a la eliminación de su capacidad reproductiva. Niños que nacen con características sexuales atípicas son sometidos a cirugías cosméticas y otros tratamientos innecesarios médicamente sobre sus órganos reproducctivos, sin su consentimiento informado o el de sus padres, y sin tener en consideración el punto de vista del menor. Como resultado, estos niños están siendo sometidos a intervenciones irreversibles que tienen consecuencias de por vida sobre su salud física y mental”.

El segundo documento fue publicado en abril de 2015. Malta aprueba la primera ley en el mundo que prohibe las cirugías innecesarias sobre los menores intersexuales. Como ya informamos en este mismo blog, esta pequeña isla reconoció los derechos a la autodeterminación y a la integridad corporal y autonomía física.

En mayo de 2015, la Comisión de Derechos Humanos del Consejo de Europa aprueba el documento “Humans rights and Intersex people”. La relevancia histórica de este documento es, lamentablemente, inversamente proporcional a la acogida que ha tenido por los Estados. Allí se destaca la situación de especial vulnerabilidad de las personas intersexuales, especialmente menores, los tratamientos médicos a los que se ven sometidos y las necesidades jurídicas que precisan para el reconocimiento pleno de sus derechos.

En cuarto lugar, el Alto comisionado para los Derechos Humanos de la ONU presentó en junio 2015 el informe “Discrimination and violence against individuals based on ther sexual orientation and gender identity”. Allí se vuelven a denunciar las cirugías de norrmalización genital innecesarias a las que se ven obligados a someterse los menores de edad intersexuales.

En junio de 2015, la Organización Mundial de la Salud publica el infome “ Sexual health, human rights and law”, donde reitera lo ya denunciado en su informe de mayo de 2014 antes comentado. Se vuelve a insistir en la necesidad urgente de eliminar las prácticas médicas que desembocan en mutilaciones, discriminaciones y estigmas.

Finalmente, el 27 de julio de 2015 el TAS (Tribunal de Arbitraje Deportivo) sentenció en el caso Dutee Chand suspender cautelarmente (dos años) el reglamento de la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo sobre hiperandrogenismo (niveles altos de testosterona). Es decir, los intersexuales pueden competir sin miedo a ser suspendidos.

Pero todos estos hechos no hubieran sido posibles sin que personas intersexuales saquen fuerzas, muchas veces a contracorriente, para visibilizarse. Ejemplo de ello es la reciente sentencia del tribunal de Tours (Francia) que reconoce el sexo neutro. Hoy quisiera sacar la fuerza de una familia. Los siguientes párrafos son fragmentos recogidos (con permiso de los autores) del blog https://mibebeintersexual.wordpress.com/:

“Le tumban en una cama y allí le quitan el pañal, no dábamos crédito a lo que estaba pasando. Alguien estaba midiendo los genitales de nuestro bebé con una regla y sin nuestro consentimiento. Fue una sensación muy desagradable […]. Aun así la médico continuo diciéndonos que eso no es mucho problema, por que se le hacen pruebas hormonales para ver como responde su cuerpo y dependiendo de esto, de analíticas y más cosas que no nos queremos ni acordar, se le opera de sus genitales y no se entera ni dios. Y con todo eso y una recomendación de no buscar en internet nada, nos mandan para casa hasta el próximo día […]. Por lo visto a los padres se les comenta la situación y ellos sumisamente aceden a todo lo que los dioses doctores dicen. Al ver nuestra negativa, se dieron cuenta de que su pequeña presa se les escapaba de las manos cobijada por la modernidad de sus padres. ¿Modernos? ¿Alguien cree que eso es ser moderno? Esto no es ser moderno!!!! Esto es amar a tu pequeño bebé más que a nada en el mundo. Es querer lo mejor para su vida como persona libre que es. Es desearle una vida sexual plena. Es ofrecerle lo que esté en nuestras manos para que se exprese en el género y el sexo sentido. Es enseñarle a amar su cuerpo, que lo descubra y comprenda lo bonito que es, igual que el nuestro, el tuyo, el de cualquiera. Es asegurarle que, en un futuro si lo desea pueda reproducirse igual que lo hemos hecho sus padres. Esto para nosotros es el amor de unos padres hacia su bebé. Es sentido común y ética, no modernismo”

He aquí la fuerza de una madre y de un padre por buscar y construir un mundo en el que se pueda ser feliz.