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viernes, 20 de mayo de 2022

#hemeroteca #saludpublica | La viruela del mono y la homofobia: "Estigmatizar colectivos es un error, una irresponsabilidad"

Público / Imagen microscópica de la viruela del mono //

La viruela del mono y la homofobia: "Estigmatizar colectivos es un error, una irresponsabilidad".

El virus que ha aterrizado de forma inesperada en Occidente ha sido relacionado con la homosexualidad, aunque no hay ni un solo dato científico que sostengan esta relación.
José Carmona | Público, 2022-05-20
https://www.publico.es/sociedad/monkeypox-viruela-mono-homofobia.html 

La alerta desatada por la viruela del mono ha provocado, más pronto que tarde, un efecto de desinformación en torno a este virus aparecido en varios países de Europa. Medios como 'La Razón' no temblaron al relacionar la viruela del mono con personas homosexuales, dado que algunos pacientes hombres en los que se ha confirmado la enfermedad notificaron que habían mantenido relaciones sexuales con hombres.

Sin embargo, no hay una causalidad en esta sucesión de hechos. El Ministerio de Sanidad recuerda a Público que monkeypox (su nombre en inglés) "no es una enfermedad de transmisión sexual" y que no hay una relación directa entre ambas cuestiones. Esa misma aclaración la han hecho otras cabezas visibles como Antonio Zapatero, Consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid.

Las instituciones han roto cualquier parentesco entre la enfermedad y la orientación sexual para evitar cuanto antes que se establezcan relaciones como con el VIH, que se llegó a considerar una enfermedad de homosexuales, cuando cualquier persona puede contagiarse.

Eliseo Martínez, coordinador del grupo de trabajo de epidemiología y salud de la Academia Española de Dermatología, desmiente categoricamente a Público esta relación: "Todo apunta a que la transmisión de esta enfermedad es vía aérea de microgotas de saliva y el contacto con las lesiones. Y eso no está relacionado con las tendencias sexuales de cada uno. Si hay dos personas, homosexuales o no, van a tener riesgo de contagio. Los homosexuales no son un grupo de riesgo", apunta.

María Sainz, experta en Medicina Preventiva y Salud Pública, critica duramente lo ocurrido tras la aparición del virus: "Estigmatizar colectivos es un error, una irresponsabilidad. Volvemos al error de la comunicacion como con el VIH, que luego se demostró que era un gravísimo error desde la salud pública. No puedes estigmatizar a un grupo humano, y eso, desde la salud publica, no funciona".

La Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans, Bisexuales, Intersexuales y más (FELGTBI+) ha querido responder a este señalamiento y ha pedido "seriedad". "Es necesario señalar las importantes repercusiones que tiene vincular una enfermedad con un colectivo, tanto a nivel social, como a nivel personal y psicológico, puesto que crea un estigma, que, si se asienta, es muy difícil de combatir. Es necesario que todos los agentes implicados sean responsables y no fomenten la desinformación, puesto que esta tiene un doble efecto, por un lado, estigmatiza a los colectivos vulnerables y, por otro, genera una falsa sensación de invulnerabilidad en el resto de la población", reza el comunicado.

Las certezas del virus
La viruela del mono es una enfermedad zoonótica (se transmite de animales a personas) viral poco frecuente y no se considera particularmente contagioso entre personas. En general, la transmisión de persona a persona es "poco común", según el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC).

Eliseo Martínez reconoce que al ser una enfermedad desarrollada en África los estudios sobre la viruela del mono han escaseado: "El foco no ha estado puesto aquí y no hay un nivel de evidencia que en otras enfermedades. Los datos que tenemos que hablan de una mortalidad por debajo del 10%. Dentro de África, en África Central es mayor y en África Occidental menor. El brote más grande que ha habido en países occidentales ha sido en EEUU en 2006: 76 casos en diferentes estados y no hubo ningún muerto", apunta.

Como no hay vacuna o tratamiento específico disponible, España trabaja para adquirir dosis contra la viruela clásica, válida contra esta variante y que sería inoculada en los contactos de casos confirmados. "La letalidad [de la viruela del mono] es mínima, pero tenemos el recordatorio de la viruela original, que tenía una mortalidad muy alta. No puedes ahondar en el pánico, sabiendo además que estamos viviendo todavía una pandemia y que la gente está sensible", sostiene María Sainz.

Raúl Rivas, catedrático de microbiología de la Sociedad Española de Microbiología, apunta la misma versión de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y dice que "el período de incubación de la viruela símica suele ser de 7 a 14 días, pero puede reducirse a 5 y elevarse a 21 días. Es normal desarrollar una erupción, que a menudo comienza en la cara y luego se extiende a otras partes del cuerpo, particularmente a las manos y los pies. Al poco tiempo, la erupción cambia y pasa por diferentes etapas antes de formar una costra y caer finalmente", tal y como se puede leer en un artículo publicado en la revista científica The Conversation.

jueves, 28 de mayo de 2020

#libros #enfermedades #vih | Contagio : la evolución de las pandemias

Contagio : la evolución de las pandemias / David Quammen ; traducción de Francisco José Ramos Mena … (et al.).
Barcelona : Debate, 2020 [05-28].
624 p.
ISBN 9788418006760 / 23,90 €

/ ES / EN* / ENS
/ Crisis sociales / Enfermedades infecciosas / Epidemiología / Salud pública / VIH-Sida

Desde hace años, para los expertos y cualquier persona informada, el estallido de la siguiente pandemia era una cuestión de tiempo, y su origen, evidente: un virus latente en animales que diera el salto al ser humano como el HIV que provocó el SIDA o el H1N1 que causó la gripe de 1918, el ébola, el SARS, el virus de Marburgo o el que produjo la gripe aviar. En esta obra de referencia internacional, David Quammen se sumerge en la historia reciente de esas enfermedades zoonóticas, y persigue su rastro en compañía de los mejores científicos del mundo en la selva centroafricana, las cuevas de China meridional o las azoteas de Bangladés, pero también en los sofisticados laboratorios cuyo personal investiga virus letales bajo las más altas medidas de seguridad. Aunque ‘Contagio’ se lee como un ‘thriller’, repleto de incidentes, pistas e interrogantes, a la vista de la crisis desatada por la aparición del SARS-CoV-2, su lectura no solo resulta apasionante; es imprescindible.

lunes, 18 de mayo de 2020

#hemeroteca #saludpublica #vih | El mito del Supercontagiador: ¿contagió un asistente de vuelo el sida a miles de amantes?

Imagen: El Confidencial / Gäetan Dugas
El mito del Supercontagiador: ¿contagió un asistente de vuelo el sida a miles de amantes?.
En la leyenda del bautizado como paciente cero del VIH nada fue como se contó; el excelente libro 'Contagio' de David Quammen recupera su historia entre otras muchas.
Daniel Arjona | El Confidencial, 2020-05-18
https://www.elconfidencial.com/cultura/2020-05-18/contagio-gaetan-dugas-gay-sida-paciente-cero_2596955/

La leyenda dice así. Un asistente de vuelo canadiense homosexual y extraordinariamente promiscuo sacó el virus del sida de África a finales de los setenta y lo diseminó por las principales ciudades de Estados Unidos llegando a apuntarse unos 2.500 amantes. Gäetan Dugas era guapo, rubio y encantador, toda una sensación en aquella edad dorada de las saunas. Cuando los síntomas de una rara enfermedad empezaron a acosarle, Dugas no paró. Según relató el periodista Randy Shilts en su célebre ensayo 'Y la orquesta siguió sonando' sobre cómo el VIH diezmó la comunidad homosexual americana, cuando el asistente de vuelo concluía una relación con un desconocido en la sauna Eight-and-Howard de San Francisco, encendía las luces, mostraba su piel descompuesta por el sarcoma de kaposi y anunciaba: "Tengo cáncer gay. Voy a morir, y tú también". El problema es que todo, o casi todo, resultó ser falso.

En su fascinante libro 'Contagio: la evolución de las pandemias' (Debate) que acaba de publicarse en una España acechada por el covid-19, el divulgador científico estadounidense David Quammen relata una vez más la historia de Gäetan Dugas que sirve como eficaz 'vacuna' contra el sensacionalismo, las malas metáforas o las puras y duras mentiras desnudas que hoy, como ayer, se enseñorean en tiempos de miedo y plaga.

El mito del paciente 0 supercontagiador prendió en marzo de 1984, el mismo mes en que Dugas, aquejado por una neumonía entre otras muchas afecciones oportunistas desencadenadas por la inmunodepresión del VIH, murió a los 31 años tras un fallo renal. Aquel mismo mes un equipo de epidemiólogos de los CDC estadounidenses dirigido por el doctor David M. Auerbach argumentaba que aquella nueva y misteriosa enfermedad que por el momento parecía cebarse con homosexuales, hemofílicos y haitianos, estaba causada por un agente infeccioso transmisible por la sangre y los fluidos sexuales. Los investigadores habían entrevistado a los pacientes la mayoría de ellos residentes en el sur de California y Nueva York o, si habían fallecido, a sus contactos cercanos, y con los resultados habían dibujado un gráfico de 40 esferas interconectadas que mostraba quién se había acostado con quién. En el centro de la red, conectado de manera directa o indirecta con casi todos los demás había una persona etiquetada como "O". Se trataba, como adivinan, de Gäetan Dugas.

¿Paciente "O" o paciente "0"?
Aquella "O" no era más que una letra que formaba parte del código utilizado por los investigadores para facilitar su tarea. Pero un avispado periodista gay, el ya citado Randy Shilts, convirtió la letra en número naciendo así el mito del "paciente cero" que ha llegado hasta hoy, un concepto engañoso y pseudocientífico que supuestamente designaría al primer supercontagiador de una nueva enfermedad zoonótica que recogería la antorcha infecciosa del animal de turno para repartir dolor y muerte al resto de la Humanidad. Pero, como relata Quammen en 'Contagio', si bien es cierto que el imprudente Dugas había infectado a muchos otros, él mismo se había contagiado a su vez y no precisamente en África, ni en Haití. Porque, cómo han demostrado recientes investigaciones, el VIH-1 había llegado ya a Norteamérica (y a Europa) cuando el infausto asistente de vuelo aún era un crío que no había pisado una sauna.

"Aquellas no fueron las primeras víctimas, ni muchísimo menos", afirma Quammen. "Más bien representan puntos intermedios en el curso de la pandemia y señalizan la fase en la que un fenómeno, lento, casi imperceptible, alcanzó de pronto un 'crescendo'. Una vez más, en los términos escuetos de los matemáticos especializados en enfermedades, cuya labor es tan importante para la historia del sida: el R0 para el virus en cuestión había superado el 1,0 con cierto margen, y la epidemia estaba en marcha. Pero el auténtico origen del sida estaba en otra parte, y tuvieron que transcurrir varias décadas y varios puñados de científicos trabajando para descubrirlo".

El autor de 'Contagio' prosigue su investigación en páginas más y más emocionantes que van desplazando hacia atrás el origen de la enfermedad que a día de hoy ha matado a más de 35 millones de personas y para la cual, pese a contar con retrovirales eficaces, aún no existe vacuna. La extrema capacidad mutante del virus del que existen al menos dos versiones bastante diferentes lo ha impedido hasta hoy. Quammen desecha conspiraciones como un muy eficaz 'fake' que a punto estuvo de convertirse en teoría oficial sobre el nacimiento del sida que lo databa en una campaña de vacunación masiva en África en los años 60. Finalmente, y apoyado por la potente herramienta de la secuenciación genética, aparece una fecha mucho más remota de lo esperado: 1908. Aquel año, en alguna aldea del sudeste de Camerún, alguien cazó a un sabroso chimpancé en la selva, se hirió gravemente en la refriega y la sangre contaminada del animal se mezcló con la suya. Aquel cuerpo humano diferente y no preparado iba a convertirse en un inédito festín para un virus hambriento.

Mitos e injusticias
Ochenta años después, en 1988, la intelectual estadounidense Susan Sontag reflexionaba así en 'El sida y sus metáforas' -una extensión de su libro anterior 'La enfermedad y sus metáforas' escrito después de superar milagrosamente un cáncer de mama muy agresivo: "La transmisión sexual de esta enfermedad, considerada por lo general como una calamidad que uno mismo se ha buscado, merece un juicio mucho más severo que otras vías de transmisión, en particular porque se entiende que el sida es una enfermedad debida no solo al exceso sexual sino a la perversión sexual. Una enfermedad infecciosa cuya vía de transmisión más importante es de tipo sexual, pone en jaque forzosamente, a quienes tienen vidas sexuales más activas; y es fácil entonces pensar en ella como un castigo".

Ninguna otra enfermedad como el sida había arrojado un oprobio tan virulento sobre sus primeras víctimas como mostraba la excelente 'Philadelfia' en la que Tom Hanks encarnaba al abogado Andrew Beckett despedido tras declararse seropositivo. En 1991 el hetero Magic Johnson conmocionaba al mundo al anunciar que era portador del sida tras acostarse con centenares de mujeres de todo el país entre partido y partido de la NBA y empezaba a quedar bastante claro que aquello no sólo era cosa de homosexuales o heroinómanos. Ni de africanos pobres pese a los estragos que causaría en el continente su expansión. Pero sólo recientemente una profunda investigación refutaba el injusto estatus de 'paciente cero' adjudicado a nuestro Gäetan Dugas.

Un nuevo estudio publicado en 2016 en 'Nature' y capitaneado conjuntamente por Richard McKay, investigador del Departamento de Historia y Filosofía de la Ciencia de la Universidad de Cambridge, y Michael Worobey, experto en evolución vírica y director del Departamento de Ecología y Biología Evolutiva de la Universidad de Arizona, demostraba que Dugas no había sido en realidad más que un "chivo expiatorio" situado en un estado intermedio no ya de la evolución de la enfermedad en el mundo como hemos explicado sino incluso de la evolución de la enfermedad en el propio EEUU. Desde África el VIH saltaría a Haití en forma probablemente de plasma sanguíneo alrededor de 1967 desde allí a Nueva York en torno a 1971, ciudad que serviría de cabeza de playa para su posterior viaje a San Francisco. Según explicó el propio Worobey en una entrevista a El Mundo, la epidemia pasó desapercibida hasta su desembarco en Nueva York. "En esta ciudad el virus encontró una población que era como yesca seca".

viernes, 8 de mayo de 2020

#hemeroteca #saludpublica #historia | El mapa de John Snow que cambió la forma de entender las epidemias

Imagen: Ferrovial / Mapa de John Snow
El mapa de John Snow que cambió la forma de entender las epidemias.
Juan Samaniego | Ferrovial, 2020-05-08
https://blog.ferrovial.com/es/2020/05/el-mapa-de-john-snow-que-cambio-la-forma-de-entender-las-epidemias/

A mediados del siglo XIX, Londres era una ciudad vibrante. La más poblada del mundo. Capital de un poderoso imperio. Su puerto movía más mercancías y pasajeros que ningún otro y sus instituciones financieras gobernaban el planeta. El subsuelo de la ciudad se preparaba para la construcción del primer metro y el Big Ben (o torre del reloj, como se conoció oficialmente hasta 2012) empezaba a alzarse a orillas del Támesis.

Y, aun así, la ciudad no pudo impedir que, en solo una semana en agosto de 1854, un 10% de la población del Soho sucumbiese a uno de los peores brotes de cólera de los que se tienen registro en Londres. Cerca de 18.000 personas vivían entonces en esta zona de la Ciudad de Westminster; y la capital británica se acercaba a los tres millones de habitantes. El cólera atacaba de nuevo dejando cerca de 2.000 muertes en siete días. La epidemia se extendió por la ciudad dejando alrededor de 10.000 muertos.

La enfermedad cambiaría el rumbo del Soho, entonces la zona más densamente poblada de Londres, para siempre. Pero el brote sería también seguido de cerca por John Snow. Su mapa sobre cómo se extendió la enfermedad en 1854 acabó por convertirlo en el padre de la epidemiología moderna. Los datos del cólera nos ayudaron a cambiar la forma en que entendemos las epidemias y las enfermedades.

El mal olor de la enfermedad
El cólera es una enfermedad intestinal causada por ingerir alimentos o agua contaminados por una bacteria: ‘Vibrio cholerae’. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año la contraen hasta cuatro millones de personas y deja hasta 150.000 muertes. En el siglo XIX, sin embargo, la situación era bastante diferente.

Entre el 1800 y el 1900, la enfermedad “se propagó por el mundo desde su reservorio original en el delta del Ganges, en la India. Seis pandemias en sucesión mataron a millones de personas en todos los continentes”, señalan desde la OMS. Hoy sabemos todo esto y conocemos bien cómo funcionan los brotes de ‘Vibrio cholerae’ y sus serogrupos causantes de las epidemias. Pero en 1850 se pensaba que las enfermedades las causaba el mal olor.

La teoría de los miasmas, imperante durante los siglos XVII, XVIII y XIX, defendía que eran el conjunto de emanaciones fétidas de suelos y aguas impuras las que causaban la enfermedad. La fermentación de diferentes elementos y, en particular, de la sangre, producía gases tóxicos que provocaban brotes de cólera, viruela o sífilis, entre otras enfermedades. Solo así podía explicarse por qué las epidemias eran comunes en los barrios humildes, congestionados, sucios y malolientes.

John Snow era un escéptico. Había vivido su primer brote de cólera desde la práctica médica con solo 19 años y no le parecía que la teoría miasmática explicase bien el comportamiento de las enfermedades. Entonces quedaban ya pocos años para Robert Koch y Louis Pasteur sentasen las bases de la teoría germinal de la enfermedad. Los miasmas quedarían olvidados en un cajón y la ciencia se lanzaría a identificar bacterias y, ya avanzado el siglo XX, virus.

Pero volvamos a Londres y al congestionado Soho. En un ensayo publicado en 1849, ‘On the Mode of Communication of Cholera’, John Snow hacía públicas sus dudas sobre los miasmas. No tenía una respuesta, pero creía que la enfermedad debía contraerse de una forma concreta. En 1854, el brote en el Soho le sirvió para probar que sus ideas no estaban desencaminadas. Y para cambiar la forma en que Londres empezó a tratar su salud pública.

El poder de un mapa
Los datos y su visualización gráfica son hoy una herramienta poderosa de comunicación. Logran explicar de forma sencilla conceptos complejos. Representar en una imagen cientos de números, dotando de sentido a cifras incomprensibles. En 1854, la recopilación, el análisis y la visualización de datos no eran nada habituales. Pero John Snow entendió que eran la mejor manera de investigar el brote.

Recorrió el Soho registrando todas las muertes y hablando con los vecinos. Fue acumulando datos y luego los representó sobre un mapa de la zona, en el que también estaban marcadas las 13 fuentes de las que bebían sus habitantes. Cada muerte en un hogar era señalada con una barra; y el mayor número de barras se acumulaba claramente alrededor de la fuente de Broad Steet.

Para Snow estaba claro, el problema estaba en el agua. Se recogieron muestras de la fuente para observar en microscopio, pero en aquel entonces no logró demostrarse el riesgo de lo que se veía. Aun así, el patrón de contagio estaba claro. La fuente fue inhabilitada y el brote remitió de forma inmediata en el Soho.

En los años que siguieron se repitió el experimento y se hizo un seguimiento exhaustivo del origen de las aguas de Londres. La depuración de las aguas de las que bebía la población no era algo que formase parte de las políticas de salud pública de ninguna ciudad; y ahí parecía estar el problema. Aunque esa es otra historia de la que ya hemos hablado antes.

John Snow murió en 1858, de un infarto, con 45 años. Dos años después, Louis Pasteur publicaría los resultados del primer experimento que demostró que los microbios no aparecían por generación espontánea, sino que crecían, se reproducían y se extendían como el resto de seres vivos.

La teoría microbiana de las enfermedades estaba en marcha y, junto a los datos del mapa de John Snow, cambió la forma en que entendemos y hacemos frente a las enfermedades.

Y TAMBIÉN…
El cólera en el Londres victoriano.
El doctor John Snow descubrió en 1854 que la enfermedad se transmitía a través del agua contaminada con materias fecales.
Olga Merino | El Periódico, 2020-05-15
www.elperiodico.com/es/ocio-y-cultura/20200515/olga-merino-epidemia-colera-londres-contra-7961999

domingo, 3 de mayo de 2020

#hemeroteca #saludpublica | El coronavirus estará en España hasta agosto

Imagen: La Vanguardia / Barcelona
El coronavirus estará en España hasta agosto.
La Universidad de Tecnología y Diseño de Singapur vaticina que el virus no se extinguirá en el mundo hasta diciembre.
Toni López Jordà | La Vanguardia, 2020-05-03
https://www.lavanguardia.com/vida/20200503/48936142716/prediccion-coronavirus-espana-agosto-universidad-de-singapur-estudio-monitoreo-predictivo-virus.html

El coronavirus va a acabar sus días pasando las vacaciones de verano en España. Presente en el país desde el 31 de enero (primer caso conocido), está previsto que se quede hasta agosto, durante 8 meses, según un estudio predictivo detallado de la Universidad de Tecnología y Diseño de Singapur (SUTD), realizado para 23 países del mundo, entre ellos España, el segundo más golpeado con casi 220.000 positivos.

Los investigadores de la SUTD han creado un modelo predictivo “independiente”, basado en los datos actuales de cada país, “no fundamentado en ninguna agencia, ni vinculado a ninguna compañía, gobierno o partido político”. El estudio se actualiza diariamente con los datos de la curva evolutiva de la pandemia, y se establecen teóricas fechas finales.

En el caso de España, el estudio de la SUTD pronostica que hasta el intérvalo entre el 5 y el 28 de agosto el virus no habrá desaparecido por completo del país. Establecen que este miércoles próximo, 6 de mayo, el 97% de los casos no estarán activos, y el 99% no lo estarán hasta alrededor del 20 de mayo.

A nivel mundial, el monitoreo predictivo de la SUTD fija el final de la pandemia en el mundo entre el 3 y el 10 de diciembre, mientras que el 97% de los casos estarían inactivos hacia el 31 de mayo. Para Estados Unidos, el país con más casos (más de 1,1 millones de positivos), el final de la pandemia sería hacia el 20 de septiembre.

Asimismo, un estudio de predicciones elaborado por la Universidad de Washington calcula que en España el 4 de agosto habrá alcanzado una cifra máxima de 28.948 defunciones por la Covid-19. Actualmente, a fecha de este domingo 4 de mayo, los fallecidos por el virus ascienden a 25.264.

Sin embargo, los especialistas en virología consideran muy probable que a Europa llegará una segunda oleada de pandemia en julio o agosto, o en otoño. “El virus está hoy mucho más presente entre nosotros que cuando se decretó el estado de alarma. Ahora, tenemos entre 10 y 15 veces más casos activos y personas asintomáticas que pueden contagiar. Y si nos despistamos y hacemos alguna maniobra desordenada, la segunda oleada puede ser peor, porque partimos de un número superior de infectados”, avisa la inmunóloga Margarita del Val, del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa.

viernes, 1 de mayo de 2020

#hemeroteca #saludpublica #controlsocial | España necesita contratar a miles de rastreadores para frenar el virus

Imagen: El Confidencial / Desinfección en Oviedo
España necesita contratar a miles de rastreadores para frenar el virus.
En pleno debate sobre las famosas fases de desconfinamiento, ‪a Illa le hacemos más preguntas sobre las horas de los 'runners' que de cómo planea el Gobierno rastrear nuevos contagios.
Marta García Aller | El Confidencial, 2020-05-01
https://blogs.elconfidencial.com/espana/cronicavirus/2020-05-01/espana-contratar-personas-frenar-coronavirus_2575239/

Cuando en Noruega empezaron los primeros casos de coronavirus, el país reconvirtió gran parte de sus funcionarios en rastreadores de virus para tratar de frenar la epidemia. Los municipios tenían libertad para reasignar a sus trabajadores públicos a una nueva tarea prioritaria: rastrear los contactos de los contagiados. Hablé a mediados de marzo con Katja, una funcionaria de un pueblo cerca de Oslo, que me contó cómo era su nuevo trabajo como detective de virus. Tenía que llamar por teléfono a todas las personas de su pueblo que dieran positivo en coronavirus para reconstruir sus pasos de los últimos días y trazar un mapa de contactos de aquellos a los que podría haber contagiado para avisarlos de que ellos también se pusieran en cuarentena estricta. La familia cercana, los compañeros de trabajo, los camareros de una cafetería con los que pudiera haber estado en contacto... También respondía sus dudas sobre el virus y hacía un seguimiento telefónico de su evolución.

Me acordé de ella ahora que han empezado los planes para la desescalada en España. Y de lo útil que hubiera sido en España una flexibilidad como la del sistema noruego para reasignar tareas a empleados públicos que no pudieran trabajar durante el estado de alarma para sacar adelante una tarea como esta, cuando el sistema sanitario se vio desbordado a mediados de marzo. Es curioso lo poco que se está hablando de cómo los municipios pueden poner en marcha medidas como esta para controlar mejor los riesgos de rebrote que pueden llegar con el desconfinamiento. En España, aún no hay un plan nacional para llevar a cabo esta tarea. Ni la Sanidad Pública tiene medios suficientes para ella ni esta carencia está en el debate público para presionar a las comunidades autónomas y el Gobierno para que busquen soluciones alternativas.

Estamos en pleno debate sobre las famosas fases de desconfinamiento, pero al ministro Illa se le han hecho más preguntas sobre las horas de los 'runners' y los derechos de los surfistas que sobre las estrategias para rastrear nuevos contagios. La reapertura de la economía no solo requiere un calendario de restricciones en el que cada uno vaya a preguntarse qué hay de lo mío. También hay mucha preocupación, como es normal en una economía cuyo PIB se desploma al 5,2%8, en calibrar los trabajos que más van a sufrir las consecuencias por la crisis sanitaria. Pero estaría bien empezar a pensar no solo en los empleos que se destruyen sino en los que hace falta crear para acorralar esta enfermedad contagiosa que sigue causando centenares de muertes diarias. Y la de rastreador de virus es una de ellas.

Los epidemiólogos insisten en que los test por sí mismos no bastan y el Gobierno no termina de explicar su estrategia para asignarlos. No solo hacen falta más PCR, también más coordinación y transparencia en los datos y un refuerzo urgente del sistema sanitario. Sigue sin haber suficiente personal para hacer el seguimiento de los casos positivos y el rastreo de los contactos que hayan podido tener para romper la cadena de transmisión. Es una de las tareas que mejor resultado están dando en otros países para controlar el coronavirus. En España, no está claro cuántos de estos trabajadores harían falta: según el epidemiólogo al que se consulte, las estimaciones oscilan entre 20.000 y 100.000 técnicos de rastreo. Lo ideal es que fueran trabajadores sanitarios que sepan de epidemiología, pero no es imprescindible y ante la situación de emergencia, hay países explorando otras opciones.

En Irlanda, el ejército está entrenando a sus cadetes para ayudar al personal de un centro de llamadas de epidemiología para el seguimiento de contactos del coronavirus. Vò, un pueblo de 3.000 habitantes de la región italiana del Véneto, realizó en marzo un experimento epidemiológico que logró controlar la enfermedad. Además del testeo masivo, había varios grupos de voluntarios de Cruz Roja haciendo el seguimiento para localizar rápidamente los casos que hubieran estado en contacto con positivos y frenar más contagios.

Canadá ha reclutado 27.000 voluntarios, una cantidad similar a la que podría necesitar Francia. En Estados Unidos, Illinois ha puesto en marcha en abril un equipo de 1.000 rastreadores covid-19 contratando a estudiantes de medicina y enfermería en colaboración con Partners in Health. Los médicos de esta ONG estadounidense, con experiencia en el rastreo de enfermedades infecciosas en Malawi, Liberia y México, nunca habían imaginado que tendrían que encargarse de entrenar un nuevo equipo de rastreadores en suelo estadounidense. Allí, cada ciudad se va organizando como puede. En San Francisco, han entrenado a un centenar de voluntarios entre los que hay desde estudiantes a bibliotecarios. Tom Frieden, exdirector del Centro de Control de Enfermedades de EEUU (CDC), calcula que su país necesitaría un ejército de 300.000 personas.

Las 'apps' para rastrear contactos han atraído más debate que estos equipos de rastreadores telefónicos. El ministro Illa reconoció este jueves que siguen evaluando las diferentes 'apps' disponibles sin concretar, como ya han hecho Francia, Italia y Alemania, si vamos a utilizar alguna con este fin. Pero un rastreo en el móvil, en el mejor de los casos, supondría solo una solución parcial. El 'big data' proporciona pistas de los posibles rebrotes, pero para asegurarse de que las personas que han dado positivo no transmitan la enfermedad, hace falta una información mucho más minuciosa de su red de contactos y encuentros. También desde el punto de vista emocional, las llamadas telefónicas que además de pedir información ofrecen ayuda y consuelo consiguen más información y de más calidad cuando logran ganarse la confianza de los pacientes.

¿Cómo es que esta no es una de las prioridades del debate público? Mientras el bloqueo de la economía era estricto, los contactos que podía haber tenido cada persona eran más fáciles de rastrarse. Pero tan pronto como empiece la desescalada, va a ser fundamental localizar dónde han estado las personas que den nuevos positivos con un seguimiento personalizado. Eso ayudaría a responder una de las preguntas que continúan sin respuesta en las ruedas de prensa que cada día actualizan el número de contagios en España: ¿dónde se han producido exactamente mientras la gente seguía confinada?

He vuelto a hablar con Katja, la rastreadora de virus noruega, para saber cómo ha evolucionado su trabajo un mes y medio después. Cuando hablamos a mediados de marzo, esta psicóloga de profesión reconvertida en detective telefónico pasaba siete horas diarias rastreando todos los contactos de hasta 16 nuevos positivos al día. Hace unos días que ya no tiene que hacer ninguna llamada, porque no hay nuevos contagios de coronavirus en su región. Está orgullosa de haber contribuido a controlar la expansión del virus, pero le incomoda un poco estar en casa de brazos cruzados y le gustaría volver a su antiguo empleo de trabajadora social, pero como en Noruega van a empezar a autorizarse de nuevo conciertos y otras actividades en grupo, tienen que estar atentos por si hay rebrote. Esta tarde, tiene amigos a cenar en su casa. Si alguno de los amigos estuviera contagiado, sabe que todos tendrán que ponerse en cuarentena.

martes, 28 de abril de 2020

#hemeroteca #saludpublica #controlsocial | Alemania frena su desescalada por un repunte de contagios: “Sigamos en casa”

Imagen: El Español / Belín
Alemania frena su desescalada por un repunte de contagios: “Sigamos en casa”.
El Instituto de Virología Robert Koch anuncia que la tasa de reproducción vuelve a subir a uno y reclama restringir los contactos al máximo.
Jesús Ossorio | El Español, 2020-04-28
https://www.elespanol.com/mundo/europa/20200428/alemania-frena-desescalada-repunte-contagios-sigamos-casa/485952132_0.html

Alemania pisa el freno en su desescalada. El director del Instituto de Virología Robert Koch, Lothar Wieler, ha pedido a la ciudadanía que siga recluida en casa lo máximo posible tras detectar un repunte en la tasa de contagios.

Weiler ha informado de que la tasa de reproducción del coronavirus, el famoso índice R0, ha vuelto a subir a 1 en Alemania, que en las últimas fechas registraba una tasa de hasta 0.7. Este indicador es clave en cualquier fase de desescalada y mide el número de personas a las que infecta cada contagiado con el SARS-Cov2.

A la vista de esos buenos datos, Alemania había ya iniciado su lenta estrategia de desescalada la semana pasada permitiendo abrir a los comercios de hasta 800 metros cuadrados y obligando a la población usar mascarillas en los espacios públicos.

La canciller Angela Merkel puede presumir de su estrategia de test masivos como instrumento clave para la detección y aislamiento precoz de los casos de coronavirus. Hasta la semana pasada más de dos millones de alemanes habían sido ya testados y la intención del Gobierno federal es seguir ampliando la capacidad diagnóstica hasta superar los cuatro millones de test en las próximas semanas.

Alemania ha registrado más de 158.000 contagiados pero su cifra de fallecidos ha sido bastante moderada en comparación con otros países del entorno de la UE. 6.136 han fallecido, según las estadísticas oficiales de este martes y las autoridades aseguraban que la epidemia era ya "controlable".

¿Señal equivocada?
Sin embargo, los últimos datos han obligado al Instituto Robert Koch a replantear la estrategia de salida y hacer un llamamiento a la prudencia. "Aseguremos y defendamos el éxito colectivo que hemos logrado hasta ahora. No queremos que aumente de nuevo el número de casos: Sigamos en casa lo máximo posible, mantengamos restringidos los contactos", ha reclamado el doctor Weiler.

El responsable del Instituto Robert Koch, que asesora a la canciller Merkel, ha insistido en que el "gran objetivo" es mantener la tasa de reproducción del virus por debajo de uno. "Cuanto más por debajo, más seguros nos podremos sentir", ha explicado.

Varios virólogos alemanes habían advertido en los últimos días de los peligros de un desconfinamiento apresurado y de las consecuencias de una posible segunda ola de la epidemia. "El Gobierno ha enviado una señal equivocada con el relajamiento de las medidas y me temo que muchos ya no se tomen el virus en serio e intensifiquen otra vez sus contactos", dijo en Der Spiegel Melanie Brinkmann, del Centro Helmholtz para el Estudio de Enfermedades Infecciosas.

domingo, 26 de abril de 2020

#hemeroteca #saludpublica | España tras la cuarentena: así será la “nueva normalidad”

Imagen: El País
España tras la cuarentena: así será la “nueva normalidad”.
La distancia física se mantendrá durante meses, así como el uso de mascarilla. Por una vez, el ámbito rural tendrá ventaja sobre el urbano.
Pablo Linde / José Marcos | El País, 2020-04-26
https://elpais.com/sociedad/2020-04-25/espana-tras-la-cuarentena-asi-sera-la-nueva-normalidad.html

El miedo a la tuberculosis y a las gripes, cuenta el epidemiólogo Joan Ramón Villalbí, levantó hace décadas barreras de vidrio entre los trabajadores y el público en bancos, administraciones públicas, oficinas de correos... Los tiempos cambiaron, el temor a estas enfermedades decayó y la cercanía se convirtió en un valor que fue derribando estas pantallas. La nueva normalidad de un mundo golpeado por la covid-19 alejará a las personas, volverá a levantar diques de contención que se habían olvidado y dará un revolcón a buena parte de las costumbres sociales, al menos, hasta que una vacuna consiga doblegar al coronavirus.

Nadie sabe exactamente cuándo, pero los saludos, las clases, el comercio, el turismo, los bares y los espectáculos volverán. Lo que sí parece claro es que durante un buen tiempo no lo harán de la misma forma en que los conocíamos, según el panorama que vaticinan más de una decena de responsables públicos y especialistas en salud pública de toda España consultados por El País.

Las dos semanas de transición que quedan hasta el final del estado de alarma y lo que pase durante el mes de mayo se despejará el próximo martes, según ha anunciado este sábado el presidente del Gobierno. Sánchez también explicó que a partir del próximo sábado día 2 de mayo se permitirá practicar deporte al aire libre de forma individual y pasear en familia, siempre que el grupo conviva en la misma casa, medidas que se suman al permiso para salir a jugar, caminar y montar en bicicleta o patinete de los menores de 14 años que arranca este domingo. Estas medidas de alivio del confinamiento suponen un ensayo general para otras aperturas; una vez se tomen, y siempre que los contagios siguen a la baja, se podrán ir abriendo otras puertas hacia la vida normal.

“Ahora viene lo más difícil. Ser sensato en el confinamiento inicial era más sencillo. Serlo ahora resulta más complicado”, advierte contra las prisas Guillermo Fernández Vara, presidente de Extremadura. Después de eso, salvo alguna que otra certeza, todo son incógnitas. Las reglas de higiene y distancia física se mantendrán, como mínimo, hasta final de año. “La distancia de dos metros se va a convertir en una constante en nuestras vidas”, augura José Martínez Olmos, profesor de la Escuela Andaluza de Salud Pública. Adiós a los besos y apretones de manos. Llevar mascarilla —hay comunidades que ya las reparten con la tarjeta sanitaria, como la Comunidad Valenciana y Navarra— no será obligatorio, pero se recomendará en espacios como supermercados y el transporte público.

En el mundo del mañana, la limitación de aforos para garantizar una separación de entre metro y medio y dos metros dejará de sorprendernos en lo que el presidente del Gobierno ha definido como la “nueva normalidad”. “Habrá que estudiar la forma de que se respeten esos dos metros en estos lugares. En lugares con capacidad para 10.000 personas a lo mejor hay que vender 3.000 entradas”, sugiere Martínez Olmos. En cualquier caso, todas estas actividades tendrán que esperar hasta que prácticamente no haya nuevas transmisiones de coronavirus, opina Daniel López Acuña, exdirector de Acción Sanitaria en Crisis de la Organización Mundial de la Salud. “No puede ser que dos o tres casos asintomáticos infecten a decenas y se vuelva a hacer bola de nieve”.

Se dibuja un horizonte en el que, por una vez, el campo partirá con ventaja. Frente a las dudas que hubo en La Moncloa, la desescalada se ajustará a la peculiaridad de cada provincia. Comarca a comarca. Pueblo a pueblo. “La situación no es la misma en Soria que en Murcia. Pero tampoco lo es en Ávila capital que en sus otros municipios”, compara un presidente autonómico. La reapertura dependerá, en todo caso, del mando único.

La obsesión del Gobierno es impedir un rebrote, como ha sucedido en China, Japón y Singapur, que podría resultar letal para un sistema sanitario contra las cuerdas. Por no hablar de una economía en cuarentena. “Aplicar el estado de alarma ha sido fácil. El concepto es muy sencillo: nadie sale. Punto. En cambio, volver a nuestras vidas de antes... Es muy difícil. Los protocolos no están adelantados ni maduros. Dependen de muchos factores”, reconoce un ministro. “En esta crisis no hay cartas de navegación ni brújulas con las que orientarse. Por eso mismo habrá que tener una capacidad de reacción muy alta”, advierte Abel Caballero, alcalde de Vigo y presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP). Pedro Sánchez afirmó la semana pasada que los Ayuntamientos serán “actores clave” en la desescalada y la reconstrucción económica y social. Pero aún no saben qué papel tendrán.

Los meses de mayo y junio —y puede que la primera mitad de julio— servirán para comprobar el éxito o corregir las progresivas medidas de desconfinamiento. Será un proceso de prueba y error, coinciden los expertos. Un margen de tiempo lo suficientemente amplio como para sacar conclusiones, reactivar al país, darle un respiro en verano y prepararlo para otra potencial embestida de la covid-19 en otoño. Como si se tratara de un virus estacional como la gripe. “Hasta que haya una vacuna tendremos que convivir con el virus. Conclusión: nos vamos a tener que reinventar”, resume un presidente autonómico. La pauta que determinará el final del encierro más estricto de Occidente pivota en cuatro ejes que definió el viernes el ministro de Sanidad, Salvador Illa: que el sistema sanitario está suficientemente liberado y preparado para otra ola epidémica; una estricta vigilancia epidemiológica; mecanismos de identificación precoz y tratamiento de nuevos casos, y medidas de protección colectiva. El control de movimientos mediante aplicaciones móviles, como en Corea del Sur, podría exportarse a España. O que midan la temperatura. De los recursos sanitarios disponibles, con especial atención a la tasa de ocupación de UCI, dependerá la adopción de medidas.

En un escenario favorable, diferentes presidentes autonómicos coinciden en que habría que tratar que los niños regresen al colegio, en días alternos, hasta finales de junio. “Sería una manera de que los más pequeños terminasen el curso con cierta normalidad. No es bueno que estén seis meses sin ir a la escuela”, razona un líder territorial del PSOE. Pero probablemente tendrá más de simbólico que de normal. Porque la enseñanza también cambiará. El ministro de Universidades, Manuel Castells, ha advertido esta semana que nada será igual. “Habrá que adecuar las clases presenciales a aulas en condiciones que permitan mantener los dos metros. Requerirá aulas grandes y/o horarios distintos para que la misma aula, convenientemente desinfectada, pueda usarse con la mitad o un tercio de los estudiantes”, dijo, antes de señalar el camino de la enseñanza online como un complemento que ya no es de futuro, sino de presente.

Finalizado el estado de alarma, uno de los retos acuciantes será cómo gestionar la movilidad de millones de trabajadores. El uso del vehículo privado ha sido preferente en los trayectos puntuales durante el confinamiento, pero el Gobierno rechaza que pueda ser una alternativa al transporte urbano en las grandes ciudades. Ya hay alcaldes que avisan del riesgo de atascos en los días posteriores al estado de alarma. La Comunidad de Madrid estima que solo el 30% de los viajeros cotidianos de Cercanías, metro y autobuses los podrán usar si se quiere guardar una distancia adecuada. Fuentes del Ejecutivo calculan que el porcentaje de usuarios debería ser al menos del 60% “por poca actividad económica que pueda haber al principio”. Los desplazamientos en bicicleta tendrían sentido para trayectos cortos, de un radio de acción de entre 5 y 10 kilómetros. Escalonar turnos, sobre todo en la hora punta, y potenciar el teletrabajo dejarán de ser una rareza y aliviarán la presión sobre la red de transportes, uno de los focos más peligrosos para la propagación del virus. “Es algo a lo que nos tenemos que acostumbrar y que puede que sea incluso beneficioso, una reorganización del trabajo que provoque menos desplazamientos, pero quizás también menos retrasos, menos reuniones poco productivas”, apunta Villalbí.

Varias compañías aéreas están estudiando cómo reducir la capacidad de los aviones, incluso suprimiendo la fila central, aunque se antoja difícilmente viable económicamente. Ryanair ya ha puesto el grito en el cielo y ha propuesto fórmulas como usar mascarillas de forma obligatoria. Una opción menos drástica puede ser agrupar a las personas que viajan juntas y dejar espacio con las demás. “Si queremos reducir el número de pasajeros inevitablemente habrá una subida de tarifas”, zanjan fuentes conocedoras del sector. Lo que nadie duda es que habrá que volver a ir con anticipación a los aeropuertos, como sucedió con el endurecimiento de los controles tras los atentados del 11-S. Para volar se tomará la temperatura y se harán test rápidos para descartar asintomáticos positivos. Baleares y Canarias, dos de las comunidades menos afectadas por el coronavirus, serían las grandes beneficiadas ya que esta sería la única vía de entrada a los archipiélagos.

Pero este nuevo mundo muy probablemente tendrá también menos turismo. Al menos internacional. “Cuando empiecen a abrirse fronteras creo que la gente va a ser más reacia a ir a países con infraestructuras sanitarias precarias. Esta explosión de vuelos baratos en la que la población mundial se mueve sin parar de un lado a otro creo que se frenará”, dice Villalbí.

Salvar parte de la campaña de julio y agosto dependerá del turismo nacional. Con 83,7 millones de turistas extranjeros en 2019, España ha propuesto en el G20 trabajar en medidas homogéneas para crear destinos seguros que contribuyan a recuperar a un sector que el año pasado aportó el 12% del PIB y el 13% del empleo. Pero el turismo cultural y de naturaleza ganará enteros frente al de chiringuito y playa. Una fórmula para regular el alejamiento social en las playas —al menos en las urbanas— sería marcar las distancias con sombrillas a varios metros. Pero serían parches: debería producirse un gran ejercicio de corresponsabilidad ciudadana. “Confiemos en la gente. Ha respondido de sobra. Tenemos que dejarnos de cierto paternalismo”, abunda un dirigente del PP.

La gran esperanza a la que se aferran Gobierno, comunidades y Ayuntamientos es que el coronavirus dé una tregua con el calor del verano. Sánchez ya adelantó la semana pasada que “deberá implantarse un sistema de control de personas procedentes de otras zonas para evitar nuevos contagios importados”. Qué sucederá con los viajes a segundas residencias, en trayectos en los que se llega a cruzar varias autonomías, es uno de los grandes enigmas. Presidentes de comunidades costeras confían en que será posible. Otra cuestión son los hoteles. El debate se centra en cuánto deberán reducir las habitaciones disponibles. Los hosteleros de Madrid han propuesto esta semana instaurar un certificado Covid Free para su reapertura. Están trabajando en unos protocolos de higiene que garanticen la seguridad de los clientes y el personal, que pasará inevitablemente por más espacio entre las personas. Los bufets multitudinarios serán un recuerdo. Eso en el caso de que puedan abrir. Ya hay compañías de viajes que proponen que las administraciones regalen estancias de varios días a los profesionales sanitarios.

La incertidumbre en la hostelería, sobre todo en cafeterías y restaurantes, es uno de los dramas para los que no hay respuesta. Habrá bares a los que no les salga rentable la limitación del aforo, por no hablar antes de la inversión en mamparas y otros elementos de seguridad. Las terrazas, mucho más limitadas, podrían ser una vía de escape, pero cumpliendo siempre unas estrictas medidas preventivas. Algunos epidemiólogos consultados sugieren la posibilidad de que los Ayuntamientos sean más generosos en la expedición de licencias para que pueda haber más actividad al aire libre, donde el virus se propaga menos. Generalizar la apertura del pequeño comercio es otra fuente de inquietud. “Si la papelerías abren, ¿por qué no las librerías?”, plantea un barón socialista. Los expertos en salud pública ven la solución en copiar lo que se ha hecho hasta ahora en los supermercados, que han funcionado cuando más gente necesitaba acudir a ellos, ya que las comidas fuera de casa se han suprimido.

Donde no habrá público será en los grandes espectáculos deportivos. Los derechos de televisión y la publicidad son los principales ingresos de los equipos de fútbol que retomarían la actividad a puerta cerrada. La asistencia a los cines también sería posible con aforos restringidos. Más dudas generan los teatros y conciertos. “De los eventos de masas tendremos que olvidarnos por un tiempo”, sentencia un peso pesado del Gobierno. Tampoco podremos desfogarnos en las verbenas. Se suspenderán sin excepciones, como ha hecho el Ayuntamiento de Madrid, que ha cancelado todas las fiestas hasta noviembre. Las piscinas municipales, otro ejemplo de evasión, reducirán su aforo si es que abren.

“No entramos en un punto y aparte. No cabe pensar en una vuelta abrupta a la realidad anterior”. “El horizonte de la normalidad lo dará la vacuna”, recalcan tanto interlocutores del Consejo de Ministros como expertos en salud pública.

sábado, 25 de abril de 2020

#hemeroteca #saludpublica #controlsocial | Virólogos alemanes alertan de una "segunda ola de la pandemia" que podría ser "más peligrosa"

Imagen: El Español / Alemania
Virólogos alemanes alertan de una "segunda ola de la pandemia" que podría ser "más peligrosa".
Explican que una relajación de las medidas "puede llevar a perjudicar a la economía pues final habría que tomar medidas más restrictivas".
El Español, 2020-04-25
https://www.elespanol.com/ciencia/salud/20200425/virologos-alemanes-alertan-segunda-pandemia-podria-peligrosa/485201640_0.html

Varios virólogos alemanes han advertido del peligro de que haya una "segunda ola" de la pandemia del coronavirus, con consecuencias probablemente más graves, y han llamado a no bajar la guardia.

"Todavía estamos al comienzo de la pandemia, eso es algo que olvidan muchos", ha dicho en declaraciones a la revista ‘Der Spiegel’ Melanie Brinkmann, del Centro Helmholtz para el Estudio de Enfermedades Infecciosas.

"El Gobierno ha enviado una señal equivocada con el relajamiento de las medidas y me temo que muchos ya no se tomen el virus en serio e intensifiquen otra vez sus contactos", agregó.

Christian Drosten, director del Departamento de Virología del Hospital Universitario de La Charité en Berlín, dice que una segunda ola de la pandemia puede ser más peligrosa que la primera porque ahora el virus está en todas partes y podría reproducirse con mayor velocidad.

Drosten expresa además su preocupación por que los éxitos de las medidas tomadas hasta ahora y el levantamiento de algunas restricciones lleven a que se pierda la consciencia del riesgo que sigue existiendo.

A diferencia de Brinkmann, Drosten no critica el levantamiento de restricciones pero sí la tendencia a considerar que éstas no eran necesarias y que la epidemia se hubiera ralentizado por sí sola.

"Existe la tesis de que la reducción de contactos no hubiera sido necesaria", dijo Drosten en declaraciones que publica hoy el diario "Süddeutsche Zeitung" de Múnich.

Esa tesis se basa en que el factor de reproducción R -que señala cuantas personas contagia en promedio un infectado- había empezado a bajar ya antes de las restricciones.

Los test distorsionaron la curva
A ello, Drosten responde que el gran número de test que se realizaron a partir de marzo distorsionan la curva de la evolución de R y además alude a un vídeo, realizado con datos de movilidad de Apple.

"Los datos muestran que las informaciones y las advertencias sobre la epidemia llevaron a que la población se impusiera restricciones antes de que el Gobierno tomara medidas. Me acuerdo que a mediados de marzo en Berlín las calles estaban casi vacías", explica el virólogo.

Las medidas de restricción de contactos se decidieron el 23 de marzo y el que la población se anticipara y mostrara disciplina en el cumplimiento de las medidas es ahora utilizado para cuestionarlas.

"El éxito se instrumentaliza como argumento de que nada de lo que se hizo era necesario", dijo.

"Eso ayuda a determinadas fuerzas políticas que dicen que ahora hay que darle una oportunidad a la economía. Aunque una relajación puede llevar a perjudicar a la economía pues probablemente al final habría que tomar medidas más restrictivas", agregó.

En Alemania se han registrado 155.966 casos de coronavirus, 99.928 pacientes han superado la enfermedad y 5.837 han muerto, según datos del Instituto Robert Koch. Y un total de 2.701 pacientes de COVID-19 están siendo tratados en unidades de cuidados intensivos.

jueves, 23 de abril de 2020

#hemeroteca #saludpublica #epidemologia | El análisis genético sugiere que el coronavirus ya circulaba por España a mediados de febrero

Imagen: El País / Hinchada valenciana en Milán
El análisis genético sugiere que el coronavirus ya circulaba por España a mediados de febrero.
Un estudio de los 28 primeros genomas del virus descarta la existencia de un ‘paciente cero’ español.
Manuel Ansede | Materia, El País, 2020-04-23
https://elpais.com/ciencia/2020-04-22/el-analisis-genetico-sugiere-que-el-coronavirus-ya-circulaba-por-espana-a-mediados-de-febrero.html

Cuatro páginas de periódico tienen el mismo número de letras que el código genético del nuevo coronavirus: 30.000. En ese breve texto hay suficiente información como para poner de rodillas a la humanidad entera y obligar a miles de millones de personas a esconderse en sus casas. Una vez que infecta una célula humana, por ejemplo de la garganta, el virus es capaz de hacer hasta 100.000 copias de sí mismo en apenas 24 horas. En cada copia pueden surgir pequeños errores —de una letra por otra— que los nuevos virus van heredando igual que los monjes medievales repetían las erratas al copiar un libro manuscrito. Y estudiando esas erratas víricas se puede reconstruir la historia de la pandemia.

Un equipo de científicos del Instituto de Salud Carlos III, en Madrid, ha analizado ahora los 28 primeros genomas del virus leídos en España. El rastro de las erratas no conduce a un único paciente cero, sino que confirma “multitud de entradas” de personas infectadas desde otros países durante el mes de febrero, según explica el bioinformático Francisco Díez, primer firmante del estudio. El 23 de febrero, el coordinador de Emergencias del Ministerio de Sanidad, Fernando Simón, afirmó: “En España ni hay virus ni se está transmitiendo la enfermedad ni tenemos ningún caso actualmente”. Pero parece que para entonces el virus ya campaba a sus anchas.

El equipo de Díez ha estudiado los casi 1.600 genomas completos del virus leídos por la comunidad científica internacional hasta finales de marzo. El análisis muestra que los 28 genomas españoles pertenecen a las tres grandes familias del virus identificadas en el resto de mundo y bautizadas S, G y V, con poca diversidad entre ellas. “Todos los virus son muy parecidos, en principio, con pocas mutaciones de diferencia, lo que es una buena noticia, con todas las cautelas”, explica Díez, que ahora trabaja en el Hospital Clínic de Barcelona. Las vacunas experimentales que se están investigando hoy están concebidas para la secuencia genética actual del virus. Una alta tasa de mutación podría arruinar la eficacia de las primeras vacunas, que llegarán como pronto dentro de un año.

El nuevo análisis, publicado sin revisión externa en un repositorio abierto, sugiere que el ancestro común de los 1.600 virus estudiados se encontraba en la ciudad china de Wuhan alrededor del 24 de noviembre. Trece de los genomas españoles pertenecen a la familia S, y 11 de ellos están vinculados a un caso anterior detectado el 1 de febrero en Shanghái. Los tres primeros S identificados en España son de muestras tomadas los días 26 y 27 de febrero en Valencia. Una semana antes, 2.500 aficionados valencianistas habían viajado a Milán para ver el partido de fútbol Atalanta-Valencia, calificado como “una bomba biológica” por el alcalde de Bérgamo, Giorgio Gori. Sin embargo, el análisis genético sugiere que los coronavirus de la familia S ya circulaban por España incluso antes, alrededor del 14 de febrero. Otra agrupación de media docena de casos de Madrid apunta a que la familia G ya circulaba por la capital en torno al 18 de febrero.

El estudio permite comprobar la diseminación invisible y explosiva del virus. El caso de Shanghái del 1 de febrero está aparentemente emparentado con otras dos muestras tomadas en Francia el 25 y 26 de febrero, otra de Madrid del 2 de marzo, otra de Chile del 3 de marzo, otra de EE UU del 4 de marzo, otra de Georgia del 8 de marzo y otra de Brasil del 16 de marzo. Las probables rutas de transmisión se van complicando hasta formar una madeja en el mapamundi. Díez cree que esta rama concreta del virus saltó desde España a otros seis países.

“En España no ha habido un 'paciente cero'. No hay un 'paciente cero' cuando una epidemia está ya tan diseminada”, recalca el virólogo José Alcamí, supervisor del trabajo junto a su colega Inmaculada Casas. El equipo del genetista Fernando González Candelas, de la fundación valenciana Fisabio, secuenció los tres primeros genomas españoles del virus el 17 de marzo. Su grupo ya ha leído más de un centenar. “Por la información que tenemos hoy, creemos que hubo al menos 15 entradas diferentes en España. Es algo parecido a lo que ha sucedido en otros países, como EE UU e Islandia, donde también se han identificado múltiples entradas del virus”, señala González. “El 'paciente cero' no existe”, zanja.

González subraya las limitaciones de estos estudios genéticos, basados en los genomas completos del virus publicados por la comunidad científica en el repositorio abierto Gisaid. Ya hay unos 11.000 genomas completos de medio mundo, 150 de ellos de España, pero faltan piezas esenciales. “De Italia no hay secuencias relevantes para poder sacar conclusiones”, lamenta González. Al faltar estos genomas, quedan invisibilizadas posibles rutas de transmisión desde Italia al resto del mundo. Además, la fotografía siempre es incompleta: hay 2,4 millones de casos confirmados en el planeta, según los últimos datos de la Organización Mundial de la Salud.

El genetista de Fisabio, que no ha participado en el nuevo estudio, es escéptico con la conclusión de que el virus ya circulaba por España a mediados de febrero. Se puede calcular el momento en el que se produce la divergencia del ancestro común de una familia de virus, pero “no se puede afirmar que esa divergencia se produzca en España”, advierte. “Como no hay secuencias de Italia, que es de donde creo que vienen casi todas las primeras infecciones de esa familia —pero tampoco lo afirmo porque no tengo los datos necesarios—, no es posible verificarlo con fiabilidad”, añade el genetista, que pide que no se usen para “la bronca política” datos científicos con este nivel de incertidumbre. González, no obstante, es optimista al ver la poca diversidad del virus. “El SARS-CoV-2 tiene un ritmo de mutación 1.000 veces más lento que el de la gripe o el VIH. En principio, eso es una buena noticia”, celebra.

82 días desde el primer caso conocido
Solo han pasado 82 días desde que el 1 de febrero se detectó el primer caso en España, el de un turista alemán en la isla canaria de La Gomera. El hombre estaba vinculado a uno de los primeros brotes conocidos en Europa, el de un grupo de empleados de la empresa de productos automovilísticos Webasto que participaron en un curso de formación en Múnich junto a una compañera china, con familia en Wuhan. El segundo caso en España, un ciudadano británico que se contagió en los Alpes, se confirmó el 10 de febrero en Palma de Mallorca. Ambos casos fueron aislados y dados pronto de alta, así que el 23 de febrero las autoridades sanitarias pensaban que España estaba limpia de virus.

El coronavirus, sin embargo, ya estaba circulando desde hacía muchos días, según sugieren ahora los datos genéticos y epidemiológicos. “Ninguna frontera ha podido parar al virus”, subraya el genetista Fernando González Candelas, de la fundación Fisabio. El Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC) alertó el 18 de enero de que el aeropuerto de Wuhan tenía seis vuelos semanales directos a París, tres a Londres y otros tres a Roma. Así viajaron multitud de ‘pacientes cero’.

miércoles, 22 de abril de 2020

#hemeroteca #saludpublica #controlsocial | España necesita miles de ‘rastreadores’ del virus para evitar que resurja

Imagen: El País / Madrid
España necesita miles de ‘rastreadores’ del virus para evitar que resurja.
La OMS y la UE destacan la importancia de que cada nuevo caso sea entrevistado por los sanitarios, sus contactos identificados y los contagiados aislados.
Oriol Güell | El País, 2020-04-22
https://elpais.com/sociedad/2020-04-21/espana-necesita-miles-de-rastreadores-del-virus-para-evitar-que-resurja.html

Si España aspira a recuperar algo de normalidad, necesita poner a miles de profesionales sanitarios a perseguir el rastro del virus allí por donde haya pasado. Cada nuevo caso positivo debe ser entrevistado, sus contactos identificados y aquellos que hayan contraído el virus, aislados. Si hacer pruebas a todos los casos sospechosos es el primer paso para frenar la epidemia, la denominada “investigación de contactos” es la herramienta fundamental para impedir que el virus resurja.

Así lo recomiendan la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Centro Europeo para el Control y la Prevención de Enfermedades, que en un reciente documento califica esta práctica de “prioritaria” para “reducir el riesgo de una nueva escalada de contagios al retirar las medidas de distanciamiento social”, como el confinamiento de la población.

Un informe de la Universidad Johns Hopkins (Maryland) recoge que las autoridades chinas lograron frenar la epidemia en Wuhan tras poner a 9.000 sanitarios (81 por cada 100.000 habitantes) a trabajar con la única misión de “identificar meticulosamente a cada caso y sus contactos”.

El estudio también destaca que Estados como el de Massachusetts contratarán 1.000 profesionales con esa misión. Con siete millones de habitantes, esto son 15 rastreadores de contactos por cada 100.000 habitantes. “Insuficiente”, considera la Johns Hopkins, que insta al Gobierno de Estados Unidos a doblarla y contratar a 100.000 personas “debido al gran número de casos registrados [más de 750.000 el pasado lunes] y a que el virus está circulando ampliamente por el país desde hace semanas”.

Con la ratio propuesta por la Johns Hopkins, España necesitaría unas 14.100 personas dedicadas a estas funciones, aunque la comparación no es tan fácil. Antoni Trilla, jefe de Medicina Preventiva del hospital Clínic de Barcelona y uno de los asesores del Gobierno frente a la epidemia, recuerda que EE UU “no cuenta con una red de atención primaria como la española, que ya dispone de mucha información sobre los pacientes en la historia clínica” y que ahora podría ser de ayuda.

En este sentido, debe interpretarse la recomendación hecha por el presidente del Gobierno a las comunidades autónomas el domingo para que “refuercen” sus redes de atención primaria. El Ministerio de Sanidad y las comunidades aseguran que “grupos de expertos están trabajando” en este sentido, aunque no aportan más detalles.

Las fuentes consultadas alertan sin embargo de que España —que ya fue incapaz de hacer frente al primer embate de la epidemia por falta de pruebas— necesita dotar de más medios a los centros de salud si quiere que asuman la responsabilidad con éxito.

“Va a ser un reto importante, porque la atención primaria todavía no se había recuperado de los recortes”, admite Joan Ramon Villalbí, de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria. Sin embargo, sí ve factible que sus profesionales “puedan participar en la investigación de contactos en coordinación con los dispositivos de vigilancia epidemiológica en función de la realidad de cada equipo”.

Una red sin músculo
Los estudios de contactos son habitualmente realizados por los servicios de salud pública de las comunidades que, coordinadas con el Centro Nacional de Epidemiología del Instituto de Salud Carlos III, forman la red de vigilancia epidemiológica. Son los servicios que intervienen, por ejemplo, ante un caso de meningitis en un colegio o un brote de tuberculosis. Pero esta red, con menos de 500 profesionales activos, “no tiene el músculo necesario para rastrear todos los casos de coronavirus que van a producirse”, explica un alto cargo autonómico.

Para Pere Godoy, presidente de la Sociedad Española de Epidemiología, será necesario “formar y coordinar a los médicos de primaria”. “Un estudio de contactos suele empezar con una entrevista a un enfermo, de la que hay que obtener la información relevante. Luego hay que organizarla para cerrar todo el entramado de contactos. No es algo fácil”, explica. Y avisa de que “será necesario reforzar los servicios de vigilancia epidemiológica para que puedan desarrollar estas funciones de supervisión de forma adecuada”.

José Luis Llisterri, presidente de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria, considera que “antes de sobrecargar más la red de primaria es imprescindible dotarla de medios, sobre todo humanos”. “Y lo primero es hacer los test al personal sanitario. Sin un mapa de la inmunidad en los centros, pocos pasos adelante podremos dar”, defiende. Según esta sociedad, la red está formada por 90.000 profesionales

Hasta 13 horas de trabajo por cada positivo
El Centro Europeo para el Control y Prevención de Enfermedades (ECDC, por sus siglas en inglés) ha publicado en el último mes y medio cuatro documentos (incluyendo actualizaciones) sobre cómo los países deberían utilizar esta herramienta. En uno de ellos, del 3 de marzo, detalla el laborioso trabajo que supone reconstruir la vida del paciente para seguir el recorrido del virus. El proceso empieza cuando un profesional sanitario entrevista al paciente hasta dos horas. Los siguientes pasos del plan contemplan “la creación de la lista de contactos”, la clasificación de estos entre de “alto” y “bajo” riesgo, la validación de la información y su introducción en los sistemas de información, entre otros.

El ECDC prevé que estas funciones puedan requerir hasta 13 horas de trabajo y la intervención de tres personas. La última parte consiste en la entrevista de cada uno de los contactos (45 minutos cada una) para valorar con él el nivel de exposición y la necesidad de adoptar medidas como la realización de pruebas.

martes, 21 de abril de 2020

#hemeroteca #saludpublica #politica | La atípica estrategia sueca frente al coronavirus da sus resultados

Imagen: Cinco Días / Estocolmo
La atípica estrategia sueca frente al coronavirus da sus resultados.
El país ha mantenido abiertos los locales públicos, pero ha pedido responsabilidad a la población.
Cinco Días, 2020-04-21
https://cincodias.elpais.com/cincodias/2020/04/21/economia/1587452011_175654.html

La inusual manera de Suecia para combatir la pandemia de coronavirus está comenzando a dar resultados, según el principal epidemiólogo del país. Anders Tegnell, el ideólogo de la respuesta relativamente relajada de Suecia a la enfermedad covid-19, dijo a los medios locales que las últimas cifras sobre tasas de infección y muertes indican que la situación está comenzando a estabilizarse. “Estamos en una especie de meseta”, señaló Tegnell a la agencia de noticias sueca TT.

Suecia ha mantenido abiertas sus escuelas, gimnasios, cafeterías, bares y restaurantes durante la propagación de la pandemia. En cambio, el Gobierno ha instado a los ciudadanos a actuar de manera responsable y a seguir las pautas de distanciamiento social.

La propagación de la enfermedad en todo el mundo está desencadenando diferentes respuestas a través de las fronteras nacionales e incluso estatales, a medida que las autoridades luchan por contener un brote que aún es muy desconocido.

No está claro qué estrategia resultará más efectiva en última instancia, e incluso los expertos en Suecia advierten de que es demasiado pronto para sacar conclusiones. Pero dado el enorme daño económico causado por los estrictos bloqueos, el planteamiento sueco ha despertado un considerable interés en todo el mundo.

Parte de esa estrategia se basa en tener acceso a uno de los mejores sistemas de atención médica del mundo. En ningún momento Suecia experimentó una escasez real de equipos médicos o de capacidad hospitalaria, y las tiendas instaladas como centros de atención de emergencia en todo el país han permanecido prácticamente vacías.

Tasas de mortalidad
Hasta el domingo, Suecia había reportado 1.540 muertes vinculadas a la covid-19, un aumento de 29 desde el sábado. Esa cifra es considerablemente más alta que la del resto de Escandinavia, pero mucho menor que la de Italia, España y el Reino Unido, tanto en términos absolutos como relativos.

Tegnell no es el único funcionario de alto nivel en Suecia que afirma que el país puede haber pasado lo peor.

“Se está estabilizando la tendencia que hemos visto en los últimos días de una curva más plana, con muchos casos nuevos, pero sin un aumento respecto del día anterior”, dijo el viernes Karin Tegmark Wisell, jefa del departamento de microbiología de la Agencia de Salud Pública de Suecia. “Estamos viendo el mismo patrón en los pacientes en cuidados intensivos”.

Popularidad del primer ministro
Hace solo dos semanas, la imagen era considerablemente más sombría y el primer ministro, Stefan Lofven, sugirió que el Gobierno podría necesitar revisar su estrategia en medio de la posibilidad de que fallecieran miles de suecos. En particular, se detectó una clara debilidad en la protección de las personas en residencias de ancianos, lo que ha contribuido a tasas de mortalidad más altas que en los países vecinos.

“La protección de las personas en hogares de ancianos debería haber sido mejor”, dijo Lofven la semana pasada. “Tenemos que analizar con mayor profundidad cuál fue el error”.

Pero en general, la estrategia de Lofven se ha ganado la aprobación de los suecos y su popularidad personal se ha disparado.

“Confío mucho en las autoridades suecas que manejan esto”, dijo Hakan Samuelsson, director ejecutivo de Volvo Cars, en una entrevista telefónica. “Es un equilibrio difícil de alcanzar, pero tengo plena confianza en las medidas que Suecia ha tomado”.

Volvo, que se vio obligada a detener la producción en toda Europa y a prescindir de alrededor de 20.000 empleados suecos, reanudará la producción en sus plantas suecas el lunes.

“Nuestras medidas se basan en que las personas asuman la responsabilidad y eso también es una parte importante del modelo sueco”, dijo Samuelsson.

La economía
Según James Pomeroy, economista de HSBC Global Research, la estrategia sueca frente a la covid-19 podría resultar en una contracción económica menor —aunque históricamente profunda— que la que está enfrentando el resto de Europa.

“Aunque la falta de voluntad de Suecia de cerrar el país podría resultar imprudente, por ahora, si la curva de infección se aplana pronto, la economía podría estar mejor posicionada para recuperarse”, dijo.

Pomeroy mencionó algunas características del país que podrían estar ayudándolo a lidiar con la crisis actual. Más de la mitad de los hogares suecos están formados por una persona, lo que facilita el distanciamiento social. Más personas trabajan desde sus hogares que en cualquier otro lugar de Europa y todos tienen acceso a Internet de alta velocidad, lo que ayuda a que gran parte de la fuerza laboral se mantenga productiva fuera de la oficina.

Y mientras muchos otros países han introducido leyes estrictas, que incluyen importantes multas si se descubre que las personas violan las normas de distanciamiento social recientemente emitidas, los suecos parecen estar siguiendo esas pautas sin necesidad de legislación. Los viajes de Estocolmo a Gotland, un popular destino de vacaciones, se redujeron en 96% durante el fin de semana de Pascua, según datos del mayor operador móvil del país, Telia Company. Y estadísticas del servicio en línea Citymapper indican una caída de casi 75% en los desplazamientos en la capital.

Suecia también rechazó recientemente la noción de que hay poco o ningún distanciamiento social. “No tenemos una visión radicalmente diferente”, dijo la ministra de Asuntos Exteriores, Ann Linde, a Radio Sweeden. “El Gobierno ha tomado una serie de decisiones que afectan a toda la sociedad. Es un mito que la vida sigue siendo normal en Suecia”.