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jueves, 21 de marzo de 2024

#libros #alcoholismo #relacionessociales | Como las grecas

Como las grecas / Bob Pop.

Barcelona : Debate, 2024 [03-21].
96 p.
Serie: Endebate.

/ ES / Libros / ENS / Alcoholismo / Psicología / Relaciones sociales / Testimonios

📘 Ed. impresa: ISBN 9788419951380 / 12.25 €
📝 Cita APA-7: Pop, Bob (2024). Como las grecas. Debate.


¿Por qué nos gusta tanto ponernos como las grecas? Esta es la pregunta que Bob Pop se lanza a contestar en este originalísimo ensayo. «Siempre tengo sed. Cuando bebo agua no pasa nada solo me hago pis. Cuando bebo alcohol pasan cosas. Cuanto más bebo más cosas pasan. Beber hasta caer en compañía, es una atracción, como subirte con amigas en una montaña rusa. El único momento de la semana en que me puedo dejar llevar. Caer. Caer en compañía a un abismo divertido. Bebemos hasta caer porque confiamos en tener alguien que nos sostenga o porque sabemos que no hay nadie para sostenernos. Es un juego. Peligroso».

«Escribe como habla, habla como piensa y piensa muy bien». Andreu Buenafuente

😏 Bob Pop (Madrid, 1971) es uno de los periodistas culturales y de sociedad más seguidos del momento por su trabajo con Andreu Buenafuente y su presencia en radio y redes sociales. Entre otros libros, es autor de ‘Un miércoles de enero’ y de la novela ‘Mansos’. En 2021 ganó un Premio Ondas a la mejor serie de comedia por ‘Maricón perdido’. ‘Días simétricos’ recoge sus diarios, adaptados también por el autor en forma de monólogo teatral.

miércoles, 12 de abril de 2023

#hemeroteca #sociologia | Cuadrillas en el siglo XXI: ocio, nuevas tecnologías y perspectiva de género

EuskoNews / Chavalería y juventud con sus móviles //

Cuadrillas en el siglo XXI: ocio, nuevas tecnologías y perspectiva de género

Mireia Larrañaga | EuskoNews, 778, 2023-04-12

https://www.euskonews.eus/zbk/778/cuadrillas-en-el-siglo-xxi-ocio-nuevas-tecnologias-y-perspectiva-de-genero/ar-0778001003C/ 

En mi artículo “Cuadrillas y sociabilidad de las y los jóvenes vascos en el siglo XXI: una perspectiva de género”, planteo la oportunidad de abordar el estudio de cómo las y los jóvenes socializan entre sí a través de prácticas y herramientas sociales modernas y en especial a través de las cuadrillas y en el uso y consumo de los espacios de ocio y de las nuevas tecnologías. Defiendo también que todo ese conjunto de prácticas sociales puede entenderse desde una perspectiva de género que permite profundizar en la toma de conciencia feminista de los jóvenes, en la socialización diferencial de hombres y mujeres o en las relaciones de género que se establecen en las cuadrillas.

Como introducción al contexto de la juventud vasca, es importante señalar que la llegada del siglo XXI conllevó numerosos y profundos cambios en las relaciones interpersonales de los jóvenes. La transformación de una sociedad industrializada a una posindustrial hiper-tecnologizada y el cambio de paradigma de la ética del trabajo a la ética del consumo individual han hecho que se replanteen y se redefinan muchas dinámicas y discursos en la forma en la que los jóvenes se socializan. En este nuevo orden de cosas, y dentro del marco de la sociedad vasca, ámbitos como la religión, la politización de la vida cotidiana o la identidad étnico-territorial han pasado a ser aspectos difusos y cambiantes en los discursos y prácticas de la población vasca, y más concretamente, de sus jóvenes. Por el contrario, otros parámetros sociales, como el ocio, el consumo, la conciencia de género o las nuevas tecnologías se mantienen o han irrumpido con fuerza en su imaginario social y en las formas de socialización que ponen en acción en su vida diaria.

A raíz de este contexto, y también como agentes activos de cambio, las y los jóvenes vascos han sido participantes y receptores directos de estas transformaciones, y con ellas han construido nuevas formas de socializar y estar en sociedad. Dentro de este campo sociocultural, las cuadrillas, como grupos informales de iguales, surgen como fondo y vehículo de la socialidad e identificación juvenil vasca. Las cuadrillas han sido la forma de socialización de la juventud vasca desde hace mucho tiempo, y en este sentido son tradicionales, pero esta forma de socialización tradicional también se ha visto afectada por los cambios que hemos experimentado como sociedades en las últimas décadas. Por ello defiendo que aunque la cuadrilla se mantiene como algo existente desde hace mucho, esta no es la misma de hace 30 años. Surgen por tanto preguntas en relación a cómo se ha transformado la cuadrilla y en qué aspectos.

Cabe destacar, por un lado, que si hay una cuestión de la realidad actual de la juventud que ha experimentado cambios de forma más evidente desde principios de siglo es la de las Nuevas Tecnologías. Su uso entre los jóvenes ha aumentado de manera exponencial y constante en las últimas décadas y constituyen hoy día uno de los mecanismos de socialización y comunicación más importantes en sus vidas cotidianas. Y no es tanto que el proceso de socialización haya cambiado, sino que ahora es el soporte digital el que sirve como vía para hacer las mismas cosas que los jóvenes hacen en otros entornos, como entretenerse, relacionarse, informarse, etc. Estas tecnologías se apropian en torno a las necesidades e intereses de los jóvenes y su uso gira alrededor de sus círculos sociales cotidianos más cercanos y fuera de la familia, esto es, los amigos. Aplicaciones como Whatsapp, Youtube o Instagram forman parte de la vida cotidiana de los jóvenes y vienen a remarcar la evidente presencia de Internet y las nuevas tecnologías de comunicación y socialización en la forma de comunicarse y relacionarse de los jóvenes.

Por su parte, otro aspecto relevante que adquiere actualmente mayor importancia que nunca entre la juventud es el ocio y el consumo asociado a él. Dentro de la socialización juvenil, el tiempo de ocio supone un tiempo esencial para relacionarse en cuadrilla, puesto que la cuadrilla está directamente relacionada con el tiempo libre y el tiempo que se pasa en espacios de ocio. Y dentro de las condiciones de espacio y tiempo que caracterizan al ocio joven, cabe señalar la centralidad del fin de semana y de la noche como contexto de ocio principal y los lugares asociados a prácticas de socialización como las calles o la zona de bares y terrazas. Estos lugares son espacios creados o elegidos por los jóvenes para el ocio intensivo, hechos a su medida y que permiten fomentar expresiones propias y otorgan sensaciones de libertad, evasión y placer. Y en gran medida este ocio se asocia con el consumo de alcohol por parte de los jóvenes, relacionado en términos generales con motivaciones de carácter lúdico, con la diversión y con procesos de aceptación e integración del grupo.

En conjunto, las nuevas prácticas surgidas en relación al uso de nuevas tecnologías y a la apropiación y ocupación de espacios de ocio y de consumo son también un termómetro de cómo los procesos de adaptación y experiencia de los y las jóvenes están marcados por una socialización diferencial de género y una negociación con su propia identidad sexual y de género. Es necesario entender la socialización joven como algo relacional y de mutua influencia, en el sentido de que aquello que les sucede a las mujeres ocurre en relación a lo que les sucede a los hombres y viceversa, y que muchas veces ese proceso social relacional lo es en términos desiguales y todavía dicotómicos. Es cierto que los jóvenes son más conscientes o más críticos con la desigualdad y sus causas, ya sea por el grado de influencia del feminismo en las áreas y contextos donde se mueven, o por una cada vez mayor normalización de la participación social y colectiva de las mujeres, así como de la participación de los hombres en esferas y actividades “no masculinizadas”. Aun así, la persistencia de estereotipos sexistas y de visiones tradicionalistas de la mujer, y de aspectos como el miedo o la inseguridad en las calles, siguen siendo factores que influyen en la forma de sociabilidad de las jóvenes.

En suma y en términos generales, las cuadrillas surgen como un ámbito de estudio fructífero que permite conocer las prácticas material-simbólicas de los jóvenes sin supeditar ningún género a otro. En la constitución de la relacionalidad entre amigos y amigas, investigar dentro y entre las cuadrillas puede servir para analizar cómo los jóvenes utilizan las herramientas sociales que van conociendo (tecnológicas, cognitivas, económicas, políticas, ideológicas...) en su sociabilidad cotidiana y de ocio.

lunes, 7 de febrero de 2022

#hemeroteca #lgtbi #testimonios | El niño que no fui : infancia, adolescencia y adultez LGTB

El niño que no fui : infancia, adolescencia y adultez LGTB / Daniel Valero ‘Tgrillo’.

Barcelona [etc.] : Egales, 2022 [02-07].
260 p.
Serie: Colección G.

/ ES / Libros / ENS / Adolescencia / Heteronorma / Infancia / LGTBI / LGTBIfobia / Relaciones familiares / Relaciones sociales / Testimonios

📘 Ed. impresa: ISBN 9788418501609 / 18,95 €
📝 Cita APA-7: Valero, Daniel (2022). El niño que no fui. Infancia, adolescencia y adultez LGTB. Egales.


[.es] Hay una vivencia bastante común entre las personas que pertenecemos al colectivo LGTB y es que muchas de nosotras vivimos nuestras infancias y adolescencias a la sombra de los niños y niñas que no fuimos. El niño que no fui es esa persona que todo el mundo esperaba que fuese. Es el niño normativo, ajustado a las expectativas de un mundo que ya tenía pensado cómo debía ser por el mero hecho de haber nacido con un determinado cuerpo en una determinada sociedad. Es el niño que habría podido vivir su infancia de forma tranquila, aceptado y respetado por los demás chavales, el que no habría preocupado a su familia, el que podría haberse desarrollado al mismo ritmo que el resto.

Este libro es un viaje. Una historia acerca de relaciones familiares y sociales en una vida queer. De supervivencia contra la LGTBfobia. Y es un intento de responder algunas preguntas: ¿Cómo nos ha afectado a los adultos LGTB que somos no haber sido los niños que se esperaba que fuéramos? ¿Qué me habría gustado saber cuando era un adolescente que comenzaba a descubrir su orientación sexual y su forma de expresarse? ¿Qué podríamos hacer saber a niños, padres y a toda la sociedad para cambiar, poco a poco, la vida de miles de personas LGTB?

viernes, 24 de abril de 2020

#hemeroteca #saludpublica #crisissociales | Facebook presenta Rooms, una aplicación para competir con Zoom

Imagen: Expansión / Messenger Rooms
Facebook presenta Rooms, una aplicación para competir con Zoom.
La red social aprovecha el confinamiento para lanzar una apuesta nueva por el vídeo. Propone unas “salas” que el usuario puede abrir virtualmente en su perfil de Facebook para que entre quien quiera.
El País, 2020-04-24
https://elpais.com/tecnologia/2020-04-24/facebook-presenta-rooms-una-aplicacion-para-competir-con-zoom.html

Facebook ha anunciado este viernes el lanzamiento de Messenger Rooms, unas “salas” de vídeo que se podrán activar, de momento, desde Facebook o Messenger. La red social tiene intención de añadir esta función también a WhatsApp y los mensajes directos de Instagram. La compañía parece pretender que estas salas sean lugares de paso, mesas de bar que uno abra virtualmente en su perfil de Facebook para que entre quien quiera.

La idea de Facebook parece ser que uno abra su ventana a ver quién llega desde su cuenta en la red. Es una función algo distinta a las videollamadas, donde hay una voluntad o aceptación mutua. Cada sala podrá acoger hasta 50 personas sin límite de tiempo. Solo las verán “abiertas” los usuarios que tengan permiso para acceder. También podrán ser expulsados y el usuario podrá cerrar cuando ya tenga dentro a quien desee. Es fácil imaginar también algunos abusos de la nueva opción.

Rooms no necesitara ninguna ‘app’ específica, se podrá acceder desde el navegador. Los usuarios podrán entrar sin tener cuenta en Facebook, pero si tienen Messenger podrán añadir funciones de realidad aumentada, como fondos o luces nuevas. Este ambiente más informal convierte a Rooms en un competidor de Houseparty, otra ‘app’ popular en las últimas semanas. Junto a Zoom, Skype o Hangouts, han estado en lo más alto de las clasificaciones de descargas de ‘apps’ desde el inicio del confinamiento en los países más afectados, entre ellos España.

La compañía de Mark Zuckerberg aspira a aprovechar el crecimiento extraordinario de las videollamadas desde el confinamiento. Messenger y WhatsApp duplicaron el uso de videollamadas desde el inicio del confinamiento, aunque la red social no revela los valores iniciales del uso del vídeo en estas plataformas. La oportunidad para una red social como Facebook para ampliar su cuota en estos tiempos es clara.
 
Y TAMBIÉN…
Messenger Rooms: la última copia de Facebook son las videollamas en grupo.
Javier G. Fernández | Expansión, 2020-04-28

https://www.expansion.com/economia-digital/companias/2020/04/28/5ea6d79de5fdea11418b460e.html

miércoles, 22 de abril de 2020

#hemeroteca #saludpublica #controlsocial | España necesita miles de ‘rastreadores’ del virus para evitar que resurja

Imagen: El País / Madrid
España necesita miles de ‘rastreadores’ del virus para evitar que resurja.
La OMS y la UE destacan la importancia de que cada nuevo caso sea entrevistado por los sanitarios, sus contactos identificados y los contagiados aislados.
Oriol Güell | El País, 2020-04-22
https://elpais.com/sociedad/2020-04-21/espana-necesita-miles-de-rastreadores-del-virus-para-evitar-que-resurja.html

Si España aspira a recuperar algo de normalidad, necesita poner a miles de profesionales sanitarios a perseguir el rastro del virus allí por donde haya pasado. Cada nuevo caso positivo debe ser entrevistado, sus contactos identificados y aquellos que hayan contraído el virus, aislados. Si hacer pruebas a todos los casos sospechosos es el primer paso para frenar la epidemia, la denominada “investigación de contactos” es la herramienta fundamental para impedir que el virus resurja.

Así lo recomiendan la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Centro Europeo para el Control y la Prevención de Enfermedades, que en un reciente documento califica esta práctica de “prioritaria” para “reducir el riesgo de una nueva escalada de contagios al retirar las medidas de distanciamiento social”, como el confinamiento de la población.

Un informe de la Universidad Johns Hopkins (Maryland) recoge que las autoridades chinas lograron frenar la epidemia en Wuhan tras poner a 9.000 sanitarios (81 por cada 100.000 habitantes) a trabajar con la única misión de “identificar meticulosamente a cada caso y sus contactos”.

El estudio también destaca que Estados como el de Massachusetts contratarán 1.000 profesionales con esa misión. Con siete millones de habitantes, esto son 15 rastreadores de contactos por cada 100.000 habitantes. “Insuficiente”, considera la Johns Hopkins, que insta al Gobierno de Estados Unidos a doblarla y contratar a 100.000 personas “debido al gran número de casos registrados [más de 750.000 el pasado lunes] y a que el virus está circulando ampliamente por el país desde hace semanas”.

Con la ratio propuesta por la Johns Hopkins, España necesitaría unas 14.100 personas dedicadas a estas funciones, aunque la comparación no es tan fácil. Antoni Trilla, jefe de Medicina Preventiva del hospital Clínic de Barcelona y uno de los asesores del Gobierno frente a la epidemia, recuerda que EE UU “no cuenta con una red de atención primaria como la española, que ya dispone de mucha información sobre los pacientes en la historia clínica” y que ahora podría ser de ayuda.

En este sentido, debe interpretarse la recomendación hecha por el presidente del Gobierno a las comunidades autónomas el domingo para que “refuercen” sus redes de atención primaria. El Ministerio de Sanidad y las comunidades aseguran que “grupos de expertos están trabajando” en este sentido, aunque no aportan más detalles.

Las fuentes consultadas alertan sin embargo de que España —que ya fue incapaz de hacer frente al primer embate de la epidemia por falta de pruebas— necesita dotar de más medios a los centros de salud si quiere que asuman la responsabilidad con éxito.

“Va a ser un reto importante, porque la atención primaria todavía no se había recuperado de los recortes”, admite Joan Ramon Villalbí, de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria. Sin embargo, sí ve factible que sus profesionales “puedan participar en la investigación de contactos en coordinación con los dispositivos de vigilancia epidemiológica en función de la realidad de cada equipo”.

Una red sin músculo
Los estudios de contactos son habitualmente realizados por los servicios de salud pública de las comunidades que, coordinadas con el Centro Nacional de Epidemiología del Instituto de Salud Carlos III, forman la red de vigilancia epidemiológica. Son los servicios que intervienen, por ejemplo, ante un caso de meningitis en un colegio o un brote de tuberculosis. Pero esta red, con menos de 500 profesionales activos, “no tiene el músculo necesario para rastrear todos los casos de coronavirus que van a producirse”, explica un alto cargo autonómico.

Para Pere Godoy, presidente de la Sociedad Española de Epidemiología, será necesario “formar y coordinar a los médicos de primaria”. “Un estudio de contactos suele empezar con una entrevista a un enfermo, de la que hay que obtener la información relevante. Luego hay que organizarla para cerrar todo el entramado de contactos. No es algo fácil”, explica. Y avisa de que “será necesario reforzar los servicios de vigilancia epidemiológica para que puedan desarrollar estas funciones de supervisión de forma adecuada”.

José Luis Llisterri, presidente de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria, considera que “antes de sobrecargar más la red de primaria es imprescindible dotarla de medios, sobre todo humanos”. “Y lo primero es hacer los test al personal sanitario. Sin un mapa de la inmunidad en los centros, pocos pasos adelante podremos dar”, defiende. Según esta sociedad, la red está formada por 90.000 profesionales

Hasta 13 horas de trabajo por cada positivo
El Centro Europeo para el Control y Prevención de Enfermedades (ECDC, por sus siglas en inglés) ha publicado en el último mes y medio cuatro documentos (incluyendo actualizaciones) sobre cómo los países deberían utilizar esta herramienta. En uno de ellos, del 3 de marzo, detalla el laborioso trabajo que supone reconstruir la vida del paciente para seguir el recorrido del virus. El proceso empieza cuando un profesional sanitario entrevista al paciente hasta dos horas. Los siguientes pasos del plan contemplan “la creación de la lista de contactos”, la clasificación de estos entre de “alto” y “bajo” riesgo, la validación de la información y su introducción en los sistemas de información, entre otros.

El ECDC prevé que estas funciones puedan requerir hasta 13 horas de trabajo y la intervención de tres personas. La última parte consiste en la entrevista de cada uno de los contactos (45 minutos cada una) para valorar con él el nivel de exposición y la necesidad de adoptar medidas como la realización de pruebas.

lunes, 20 de abril de 2020

#hemeroteca #saludpublica #controlsocial | Las únicas tres vecinas de un pueblo de Sanabria denunciadas por saltarse el confinamiento

Imagen: NoticiasCYL / Escuredo, Rosinos de Requejada, Zamora
Las únicas tres vecinas de un pueblo de Sanabria denunciadas por saltarse el confinamiento.
​Olimpia, Concepción y Carmen son las únicas tres vecinas de la localidad de Escuredo, que han sido amonestadas por la Guardia Civil por encontrarse en la vía pública durante el Estado de Alarma
Diana Serrano | Noticias CYL, 2020-04-20
https://www.noticiascyl.com/t/1943159/zamora-provincia-zamora-unicas-tres-vecinas-pueblo-sanabria-denunciadas-saltarse-confinamiento

Olimpia, Concepción y Carmen son las únicas tres vecinas de la localidad de Escuredo, perteneciente al término municipal de Rosinos de la Requejada. Tres mujeres de entre 60 y 70 años que residen la mayor parte del año en la localidad, junto con sus respectivos esposos. Y pese a ello, el pasado 14 de abril eran denunciadas por la Guardia Civil por saltarse el Estado de Alarma decretado a causa del coronavirus.

Dado el bajo nivel poblacional, que se limita a ellas tres y sus esposos, el confinamiento social casi es obligatorio durante todo el año y el contacto diario entre los seis vecinos de esta localidad, prácticamente familiar. Pese a ello, y según ha relatado una de las hijas a Noticiascyl Zamora, esto no ha evitado que las tres hayan terminado denunciadas por "encontrarse en la vía pública conforme a lo dispuesto por el Real Decreto del Gobierno".

Todo comenzaba cuando hace 15 días, las tres mujeres se dirigieron, a última hora de la tarde, a las afueras del pueblo para poder hablar por teléfono móvil con sus familiares. Una práctica que tienen que realizar a diario puesto que "en inmediaciones del casco urbano sólo existe cobertura muy deficiente de la compañía Movistar, haciéndose mutua compañía dada la proximidad de la noche". Pasados unos minutos, las tres vecinas escucharon como se aproximaba un vehículo a la zona y, en ese momento, una de ellas decidía esconderse tras unos arbustos. Una decisión que tomaba tras haber sido denunciado ya su marido unos días atrás, cuando se encontraba en una de las tres calles del pueblo.

Pese a los intentos por ocultarse, las tres mujeres eran descubiertas por los agentes de la Guardia Civil. Según relata la hija de una de ellas, de poco sirvieron las explicaciones que estas tres vecinas dieron a los miembros de la Benemérita, sobre que "son las únicas tres habitantes del pueblo, en el cual residen la mayor parte del año y en el cual se encontraban ya con anterioridad a la declaración del Estado de Alarma". Las tres mujeres terminaban denunciadas por desobedecer el estado de confinamiento domiciliario con la correspondiente multa económica.

Para estas tres vecinas y sus familiares el comportamiento de la Guardia Civil en este caso ha sido "un estéril exceso de celo por parte de los agentes en la persecución de pequeños ilícitos administrativos que recuerda el de otros tiempos". Un control que, según la versión de estas tres sanabresas "se han incrementado considerablemente" en los últimos días, tras dicho suceso, previniendo a algún vecino durante estas visitas, contra actividades tales "como cortar leña, sembrar o recolectar cualquier tipo de cultivo o incluso realizar labores de mantenimiento de las colmenas", por no ser actividades de primera necesidad.

Para estas familias, desde un punto de vista legal, el Real Decreto que declara el estado de alarma refiere entre sus finalidades "proteger la salud y seguridad de los ciudadanos, contener la progresión de la enfermedad y reforzar el sistema de salud pública". Es por tanto la protección de la salud la principal finalidad de la norma, que para estos vecinos "queda garantizada, por el casi completo aislamiento de los mismos, dada la escasa población de la localidad y su distanciamiento a más de 7 kilómetros del pueblo más cercano".

Su denuncia pública pasa porque se ha realizado una interpretación "excesivamente rígida" de la norma, como resulta de la intervención de los agentes del Instituto Armado, que para los afectados "no sólo no aporta nada a la salud y seguridad de los ciudadanos, sino que además les ocasiona el perjuicio añadido de no poder comunicarse de forma habitual con familiares y amigos, aparte de ahondar todavía más si cabe, en el aislamiento que sufren las personas que viven en estas áreas deprimidas".

martes, 7 de abril de 2020

#hemeroteca #saludpublica #mayores | ¿Por qué España tiene la mayor tasa de mortalidad por el virus del planeta?

Imagen: El País
¿Por qué España tiene la mayor tasa de mortalidad por el virus del planeta?
El envejecimiento de la población y el fuerte impacto en las residencias son las principales causas de la incidencia mortal del coronavirus, según los expertos.
Oriol Güell / Miguel Ángel Medina | El País, 2020-04-07
https://elpais.com/sociedad/2020-04-06/espana-es-el-pais-con-mayor-tasa-de-muertos-por-el-virus.html

España empezó este lunes la cuarta semana de aislamiento como el país que más muertes ha sufrido por el coronavirus en relación con su población. Con 13.055 fallecidos, 28 por cada 100.000 habitantes, ya ha superado a Italia y se afana en buscar en los buenos indicadores que empieza a ofrecer el sistema un asidero para salir de la peor crisis sanitaria del último siglo, como la calificó el ministro del ramo, Salvador Illa.

La tendencia observada hace una semana en urgencias, con una caída de los pacientes que acudían a estos servicios, se ha consolidado. A esta buena noticia le ha seguido un descenso de los ingresos, lo que, a su vez, ha aligerado algo la presión sobre las unidades de cuidados intensivos (UCI). Los 637 nuevos fallecidos del recuento del Ministerio de Sanidad de este lunes son la cifra diaria más baja desde el 24 de marzo, aunque el hecho de que el dato fuera de un lunes obliga a tomar la cifra con cautela por la infranotificación observada en otros fines de semana (Sanidad ofreció el lunes la información que le remitieron las comunidades la noche del domingo).

El “envejecimiento de la población”, con una alta proporción de patologías crónicas, y el impacto del virus en las residencias, son algunas de las razones que pueden explicar las altas cifras de fallecidos en España con respecto a otros países, asegura Pere Godoy, presidente de la Sociedad Española de Epidemiología: “También influye cómo se determina la causa de la muerte, si por el virus o por las enfermedades de base que sufría el paciente, lo cual no se está haciendo de forma homogénea en todos los países y esto resta valor las comparaciones”, añade.

A las razones demográficas y de registro, José María Martín Moreno, catedrático de Medicina y Salud Pública de la Universidad de Valencia, añade otra asistencial: “Es posible que nuestra identificación temprana haya ido por detrás de países como Alemania y Corea, que apostaron por test masivos que permitieron aislar a los infectados y cortar las cadenas de transmisión” antes de que el virus llegara a los colectivos más vulnerables. A ello, añade, ha contribuido que en los últimos años “no se ha invertido lo suficiente” en la red pública.

Zonas muy pobladas
Jesús Rodríguez Baño, jefe de Enfermedades Infecciosas del hospital Virgen Macarena (Sevilla), destaca que en España e Italia se han producido niveles de transmisión comunitaria muy elevados. “Hacen falta estudios, pero probablemente también tenga que ver con la forma de relacionarnos socialmente, más cercana físicamente. Y que hayan sido Madrid y Cataluña las zonas más afectadas coincide con el norte de Italia. Son zonas densamente pobladas”, explica.

Sobre la primera respuesta a la crisis, Rodríguez Baño afirma: “Es cierto que con más test y aislamientos se podrían haber cortado las cadenas de transmisión antes de que llegaran a los colectivos más vulnerables. Pero yo quiero ser muy humilde, porque en cierta manera nos equivocamos todos en las primeras fases. Ahora es fácil verlo, pero eso nos debe servir para aprender y estudiar a fondo lo ocurrido”, añade.

Salvador Illa destacó con relación a las pruebas diagnósticas que el Gobierno ha destinado “845 millones de euros” en tres semanas en la compra de test, respiradores y mascarillas. “Hemos conseguido un suministro regular y permanente [...] para complementar las compras de las comunidades”, afirmó.

Illa, que calificó la epidemia del coronavirus como “la mayor emergencia sanitaria en 100 años”, defendió que el millón de test rápidos distribuidos por Sanidad entre las autonomías “servirán para hacer un cribado rápido” que posteriormente podrá ser complementado con las pruebas PCR, más lentas, pero más fiables. Sobre la recomendación de que toda la población use mascarillas, el ministro aseguró que se está “activando la producción nacional”, pero añadió: “Es una medida que se está estudiando, no está decidida”.

#hemeroteca #saludpublica #teletrabajo | Los problemas de privacidad y seguridad sacuden el éxito de Zoom

Imagen: Google Imágenes / Zoom
Los problemas de privacidad y seguridad sacuden el éxito de Zoom.
Jorge G. García | Retina, El País, 2020-04-07
https://retina.elpais.com/retina/2020/04/06/innovacion/1586169223_190951.html

Una simple línea de código ha abierto la caja de Pandora de la privacidad y la seguridad de la app de videoconferencias Zoom. Una línea con la que la propia empresa activaba un kit de desarrollo de software –más conocido como SDK por sus siglas en inglés– de Facebook que permitía tanto a la red social como a la aplicación recopilar sin consentimiento de los usuarios determinados datos como la IP, el tipo de dispositivo, el sistema operativo y la ubicación y uso horario de la conexión. “Ha afectado únicamente al ecosistema de Apple. Este lunes ya enmendaron el error, pero el daño está hecho. Han amasado datos masivos tengas o no cuenta de Facebook. Ahora pueden perfilar a quienes se hayan conectado”, asegura la abogada Natalia Martos, fundadora de Legal Army.

Ayer mismo, el INCIBE advirtió que Zoom ha publicado un aviso de seguridad alertando sobre una vulnerabilidad para los usuarios de Windows que podría permitir a los ciberdelincuentes robar información confidencial y ejecutar archivos en el dispositivo de la víctima.

Todas estas prácticas han llevado a la fiscal general de Nueva York, Letitia James, a abrir una investigación judicial. En una carta remitida a la organización, pide que especifique qué clase de información recopila, con qué propósitos y a qué otras entidades facilita datos de los consumidores. “Es una empresa que no tiene en cuenta la privacidad. Aunque sea difícil de probar, esto es una venta de datos en toda regla. Ha sacado tajada. Nadie vende información gratuitamente. Más o menos es lo que sucedió con Cambridge Analytica”, argumenta Martos. Pero esta falta de privacidad solo representa la punta del iceberg de todas las polémicas que ha destapado la cuarentena impuesta por el coronavirus en una aplicación cuyas descargas han crecido gracias al confinamiento el 86% en un mes, de acuerdo con el portal Crunchbase.

Una investigación de ‘The New York Times’ ha revelado este jueves que la aplicación contaba con una función de minería de datos, nada más iniciar la sesión, que unía automáticamente los nombres de los usuarios y las direcciones de correo con los perfiles de LinkedIn. Daba igual que durante la llamada alguien utilizara un pseudónimo u optara por el anonimato. Si un usuario activaba el servicio LinkedIn Sales Navigator, podía acceder a los perfiles de esta red social de otros participantes en la videollamada al clicar en un icono junto a sus nombres. El CEO de la compañía, Eric S. Yuan, ha anunciado que durante los próximos 90 días congelará este tipo de opciones para corregirlas y revertir los problemas de seguridad y privacidad detectados.

Ataques de ‘trolls’, intromisión en videollamadas ajenas, enlaces públicos de las salas, una configuración predeterminada para el intercambio de archivos que permite enviar ‘malware’... Una acumulación excesiva de vulnerabilidades para el éxito cosechado recientemente. El uso de Zoom se ha popularizado durante esta crisis gracias a la llegada a marchas forzadas del teletrabajo, videollamadas entre amigos y familiares, clases a distancia y todo tipo de conexiones en remoto.

Según transcurren los días, las polémicas se multiplican. Algunos usuarios han confirmado que es relativamente sencillo que alguien controle su actividad mientras están usando la aplicación. Por ejemplo, la función One Zoom avisa a quien realiza la llamada si un invitado ha estado más de 30 segundos sin el programa abierto en primer plano. De esa manera un jefe podría saber si alguien ha seguido una reunión con más o menos atención. La gestión de los correos electrónicos también ha generado controversia. La aplicación agrega automáticamente a otras personas a la lista de contactos de un usuario si se registran con un mail que comparte el mismo dominio. Puede ayudar en la búsqueda de algún compañero específico, aunque la cara oculta es que la compañía, al unificarlos como si trabajaran para la misma organización, expone la información personal entre todos. “Si esto ocurre en la Unión Europea, la multa sería impresionante”, zanja Martos.

Zoom se ha defendido de las acusaciones con una entrada en su blog corporativo. Argumenta que no vende ningún tipo de información personal; que respeta leyes de privacidad como el Reglamento europeo de protección de datos y la normativa californiana, conocida como CCPA; y que no controla reuniones ni tampoco el contenido intercambiado. Esto último ha levantado cierto revuelo. Lo adelantaba el medio digital ‘The Intercept’ al afirmar que no existe un verdadero cifrado de extremo a extremo en las videollamadas, sino uno TLS. Es decir, terceros no acceden al audio y vídeo, pero la ‘app’ sí puede hacerlo mediante el servidor por el que discurre la información. “Continuaremos mejorando y evolucionando nuestro enfoque de privacidad para asegurarnos de que estamos haciendo lo correcto para nuestros usuarios”, precisa la empresa.

Entre tanto río revuelto, los ciberdelincuentes aprovechan el momento para timar a los usuarios. Pese a ser una aplicación gratuita, en las tiendas móviles podemos encontrarla por unos cuatro euros. Es un ejemplo evidente de ‘phishing’ –un conjunto de técnicas que persiguen el engaño a una víctima ganándose su confianza al hacerse pasar por una persona, empresa o servicio de confianza–. Suplantan la imagen de Zoom por otra idéntica, como si superpusieran la identidad falsa sobre la original. “No hay recetas mágicas para detectarlo. Hay que tener mucha precaución y comprobar todo. Si nos fijamos bien, las empresas suelen incorporan datos de autenticidad”, sostiene Óscar Lage, experto en ciberseguridad de Tecnalia.

Reparar parte de los errores resulta ya imposible. Como mantiene Lage, estos problemas son el resultado de unos productos que, simplemente, se fijan en la funcionalidad. “No se incluye la privacidad y la seguridad desde el principio. La única solución que les queda es ir parcheando la ‘app’. Lo ideal sería utilizar aplicaciones basadas en el código abierto, mantenidas por la comunidad y auditables”, explica. Existen más opciones para mantener el contacto digital o seguir trabajando desde casa. Cada una con sus características y limitaciones, pero el éxito de Zoom no ha monopolizado las videollamadas. “Google Hangouts y Skype serían unas buenas alternativas. Están sometidas a una privacidad muy estricta”, concluye Martos.


Y TAMBIÉN…
Crece el número de empresas que prohíben a sus empleados utilizar Zoom para comunicarse.

Google ha vetado el uso de la ‘app’ de videollamadas en los dispositivos de la compañía, al igual que SpaceX y la NASA.
El País, 2020-04-10
https://elpais.com/tecnologia/2020-04-10/crece-el-numero-de-empresas-que-prohiben-a-sus-empleados-utilizar-zoom-para-comunicarse.html

domingo, 15 de septiembre de 2019

#hemeroteca #masculinidad #privilegios | ¿Existen los privilegios masculinos?

Imagen: El Salto
¿Existen los privilegios masculinos?
La respuesta rápida es que sí. Pero, ¿qué son los privilegios masculinos? ¿Qué diferencias hay entre privilegios y derechos negados? ¿Son voluntarios los privilegios?
Lionel S. Delgado | El Salto, 2019-09-15
https://www.elsaltodiario.com/opinion/existen-los-privilegios-masculinos-

“No sé quién habrá descubierto el agua, pero dudo que haya sido un pez”. Con esta frase, Patricia Leavy apunta en un libro suyo la dificultad que existe a la hora de percibir objetivamente los privilegios cuando vivimos inmersos en ellos.

Estos últimos meses se han ido viralizando discusiones en redes o en los medios sobre el tema de los privilegios masculinos. Famoso fue el hilo de Facundo Moreno o el más reciente de Nicolás_M0. También golpeó bastante fuerte el célebre Quiz de Beatriz Serrano para Buzfeed. En las filas del machismo también los privilegios son mencionados constantemente, pero como ataque: te retan constantemente a nombrarlos y cuando lo haces te contraatacan con los problemas de los hombres —“¿cómo vamos a tener privilegios si somos víctimas de suicidio, de guerras, de homicidios, etc.?”— como si todo fuese una suma-cero y como si por los costes de la masculinidad los privilegios no existiesen.

Sin embargo, hay que reconocer que el debate sobre los privilegios sigue siendo complejo y esquivo. La noción de privilegio sigue estando poco definida y resultaría muy enriquecedor discutir más detenidamente sobre esto.

¿Existen los privilegios masculinos? La respuesta rápida es que sí. Existen. Sin embargo, una respuesta más elaborada nos permite matizar muchas cosas. ¿Tenemos claro qué son los privilegios masculinos? ¿Qué diferencias hay entre privilegios y derechos negados? ¿Son voluntarios los privilegios?

Qué son los privilegios
Etimológicamente, privilegio se refiere a las leyes privadas (privuslegio) que ostentan unas personas o grupos de personas. Leyes privadas que se traducen en una serie de beneficios especiales, unas ventajas sociales de un grupo respecto a otros.

La forma de justificar esta ventaja suele estar ligada a una noción de méritos personales (“me lo gané con el sudor de mi frente”), que convierten las ventajas en una suerte de derecho merecido. Y quizás por eso la palabra “privilegio” causa tanta urticaria a los privilegiados. En nuestras sociedades meritocráticas es difícil entender que muchas de las cosas buenas que nos pasan no dependen de nosotros, sino de rasgos que no controlamos. Nuestra cultura individualista nos educa en pensar que el fracaso o los problemas que tiene alguien se deben a sus malas decisiones o malas actitudes en lugar de a sus características de género, piel, etnia o sexualidad.

Pero, si entendemos que los privilegios provienen de una serie de rasgos heredados —y por lo tanto, no voluntarios— que suponen ventajas en sociedades jerarquizadas en lugar de verlos como resultado de la meritocracia, el supuesto mérito individual queda en entredicho. Si vivo bien no tanto porque “me lo he ganado” sino porque tengo una serie de características estéticas —determinado color de piel, sexo atribuido coherente con el género, procedencia étnica que pasa desapercibida, estatus socioeconómico percibido, etc.— y características sociales —documentos legales, capacidad adquisitiva, accesibilidad física / cognitiva, orientación sexual aceptada, etc.—, la lógica capitalista del “sudor de la frente”, el “ganarse el pan” y el “trabajo os hará libres” pierde fuelle.

Qué no son los privilegios
Ahora bien, no todo es privilegio. En los hilos de Twitter mencionados más arriba se intentan listar los que podrían ser los privilegios de los hombres. Allí se pueden leer cosas como “nos pagan más por hacer lo mismo”, “podemos salir a la calle sin miedo”, “como camarero nunca he tenido que aguantar que me toquen en el trabajo”, “no nos ningunean por jugar a videojuegos”, “no nos echan por pedir la licencia por maternidad” y un largo etcétera. En el Quiz de Beatriz Serrano aparecen, en la misma línea: “nunca he sido criticado por el tono de mi voz”, “no suelen interrumpirme cuando estoy hablando”, “No me suelen pedir que sonría más”, etc.

Muchos de los privilegios masculinos que suelen mencionarse tienen algo en común: no resultan privilegios en sí mismos, sino que se convierten en privilegios cuando a las mujeres se les niegan derechos como el de un sueldo equitativo, seguridad urbana, no ser cosificadas sexualmente o no ser desvaloradas a priori.

Peggy McIntosh, en uno de los textos más célebres en torno a los privilegios masculinos y blancos (“El privilegio blanco: deshaciendo la mochila invisible”), habla de que necesitamos herramientas de análisis fino y claro para entender correctamente qué son los privilegios. Muchos de los que consideramos “privilegios” son más bien “derechos” que tendríamos que universalizar. Y esta confusión hace que los mezclemos con esos privilegios que debemos eliminar por reforzar jerarquías y dar licencia a los privilegiados para poder seguir alimentando relaciones de desigualdad.

Yo suelo hacer un ejercicio para saber qué es un privilegio y qué no: ¿Es deseable quitar ese privilegio al privilegiado? ¿No? Entonces no es un privilegio. Un ejemplo: ¿Es deseable que los hombres pasen también inseguridad en las calles? Entonces la seguridad no es un privilegio, es un derecho no cumplido en las mujeres. ¿Es deseable que a los hombres nos deje de salir gratis opinar / tocar / valorar cuerpos de mujeres? Entonces parece que la impunidad del hombre para con la interacción no deseada con otros cuerpos sí es un privilegio.

¿La desigualdad de salarios que hace que hombres cobren más es un privilegio? ¿Es deseable que el hombre cobre menos? Si la respuesta es no, más que un privilegio es una discriminación contra la mujer.

¿Es un privilegio que la voz de los hombres se escuche mucho más que las mujeres cuando dicen lo mismo? Es deseable que al hombre se le deje de dar más credibilidad por su autoridad presupuesta. Ojalá se fuese tan crítico con lo que dicen los hombres como cuando lo dice una mujer. Esa credibilidad extra sí que es un privilegio.

Los privilegios son elementos que, desde cualquier pensamiento igualitario, deben eliminarse. ¿Quién puede defender un privilegio? Por eso, más que considerar como privilegios el caminar tranquilos, el ser escuchados, el ser valorados o el poder disponer de nuestro cuerpo quizás debamos considerarlos como derechos fundamentales que no se están cumpliendo para todas.

Ese desplazamiento permitiría entender que el problema no es que el hombre camine seguro por la calle sino que la mujer no lo pueda hacer. Eso también permitiría que tú (yo), hombre cis hetero, por fin entendiera(mo)s que no te están echando en cara el no tener miedo, sino el no estar luchando por que esa tranquilidad de la que disfrutamos sea universal.

En resumen: ¿Hay privilegios masculinos? Sí, por supuesto. Las estructuras sociales nos valoran más a la hora de hablar —incluso cuando tomamos malas decisiones—, se nos presuponen habilidades masculinas, somos más contratables y fiables según el “efecto Jennifer-John” del que habla Barbijaputa en este artículo, escalamos más en puestos organizativos debido a las redes informales de fraternidad, nos podemos ausentar de los trabajos de cuidados, podemos ejercer violencia cuando queramos y un largo etcétera. Sin embargo, hay que tener cuidado con confundir con privilegios los derechos básicos que se les niegan a los grupos oprimidos.

Las dificultades de percepción
Decíamos al principio del artículo que resulta muy difícil notar un privilegio cuando vives desde siempre en él. Michael Kimmel, en su libro Privilegio, menciona una investigación realizada a jóvenes estadounidenses donde se les pedía que nombrases una lista de las cinco características más relevantes en su vida social. En esa respuesta, prácticamente todos los estudiantes afroamericanos mencionaron el color de piel mientras que ninguno de los estudiantes blancos hicieron dicha mención. Lo mismo con la religión: casi todos los judíos y árabes mencionaron su credo, mientras que sólo el 25% de los cristianos hicieron lo mismo. Casi todos los jóvenes de orientación sexual no normativa reconocieron esta condición mientras que ningún joven heterosexual puso su orientación como relevante.

Vuestros mayores os habrán dicho mil veces eso de “cómete todo lo del plato porque no sabes la suerte que tienes por comer todos los días”. Ojalá me hubiesen sensibilizado con mis privilegios de género tanto como lo hicieron con el tema de la pobreza. Pero no. Hemos tenido una muy mala educación en lo que a concienciación de los privilegios se refiere. Y eso nos pesa a la hora de valorar la suerte que tenemos de no sufrir determinadas injusticias.

Es fundamental, pues, la visibilización de la diferencia de acceso a los derechos más básicos de seguridad y dignidad. Sobre todo, urge el trabajo constante y temprano de concienciación en los estratos que menos sufren estas desigualdades. Una mirada rápida por las discusiones en redes sociales sobre los privilegios permite ver que aún existe un rechazo enorme de los hombres a la hora de entender que las desigualdades y los derechos no se reparten de manera equitativa. 

Sin embargo, cuando intentamos señalar los privilegios y las injusticias, es muy fácil individualizar la responsabilidad y caer en moralismos éticos. ¿Es siempre cuestión de voluntad el ejercicio de un privilegio?

Gran parte de los privilegios de los que gozamos son estructurales: mayor legitimidad de palabra, mayor capacidad de decisión sobre nuestro cuerpo, menor presión a nuestro físico, etc. Los privilegios no son algo que se posea individualmente, no son una cosa. Son situaciones de ventaja en relaciones sociales. Y en ese sentido, para modificarlos, las acciones individuales no suelen tener mucho efecto. Como decía en otro artículo, las soluciones individuales a problemas sociales suelen fallar. Y como decía McIntosh respecto a los privilegios blancos: el racismo no acaba porque los blancos cambien de actitud. Seguramente se avanza, pero no se soluciona el problema.

Individualizar los debates en torno a los privilegios nos hace perder de vista lo estructural de la desigualdad. Sin embargo, es importantísimo concienciar a los privilegiados de cómo grupos enormes de población sufren desigualdades de manera continuada. En última instancia, se trata de caminar por la delgada cuerda de responsabilizar a individuos sin caer en la culpabilización.

jueves, 20 de junio de 2019

#hemeroteca #sexting #adolescencia | ¿Es el ‘sexting’ un riesgo para los adolescentes?

Imagen: El País
¿Es el ‘sexting’ un riesgo para los adolescentes?
Un metaanálisis de 23 estudios con 42.000 menores de edad asocia esta práctica con mayor actividad sexual y algunos trastornos mentales.
Sara Moreno | El País, 2019-06-20
https://elpais.com/tecnologia/2019/06/18/actualidad/1560869260_614271.html

La Universidad de Calgary (Canadá) ha analizado los resultados de 23 estudios, en los que han participado casi 42.000 menores de 18 años, para responder a la cuestión de si existe alguna relación entre el ‘sexting’ y conductas sexuales concretas y la salud mental.

El ‘sexting’ consiste en producir y enviar contenidos (principalmente fotografías o vídeos) de tipo sexual o erótico de forma totalmente voluntaria y privada a otra persona, utilizando para ello el teléfono móvil u otro dispositivo tecnológico, según explica Laura Cuesta, profesora de Estrategia Digital y Social Media en la Universidad Camilo José Cela.

Según este metaanálisis, publicado en la revista JAMA Pedriatics, sí que existe una asociación entre hábitos sexuales específicos (como la falta del uso de anticonceptivos o la cantidad de actividad sexual practicada) y trastornos como la ansiedad y la depresión. Los adolescentes que ‘sextean’ tienen 2,16 posibilidades más que el resto de no usar ningún método anticonceptivo, y 1,79 de padecer estas patologías, asegura el estudio. Además, también relaciona el ‘sexting’ con beber alcohol (3,78 posibilidades de más), el consumo de drogas (3,48 veces más riesgo) y de tabaco (2,66 más opciones de ser fumadores). Por otro lado, también plantean que existe correlación con el comportamiento delincuente, ya que figura con 2,50 puntos más de probabilidad.

En este trabajo, se explica que los más jóvenes pueden ‘sextear’ con intenciones relativamente inofensivas. Sin embargo, en el caso de que esas intenciones no sean tan inofensivas, se puede producir una decepción emocional. El estudio insiste, en cualquier caso, en que la correlación no indica causalidad, es decir, que quien practica ‘sexting’ no tiene necesariamente que incurrir en prácticas de riesgo.

La autora, Sheri Madigan, es psicóloga, y ya había participado en otro estudio sobre ‘sexting’, donde se concluyó que este hábito es una práctica cada vez más común entre los jóvenes: "El ‘sexting’ se está convirtiendo en un componente normativo del comportamiento y desarrollo sexual de los adolescentes", explica la autora. Según sus datos, 1 de cada 7 menores de 18 años (15%) ha enviado algún mensaje de este tipo y 1 de cada 4 (27%), lo ha recibido.

Para Ricardo Fardiño, psicólogo clínico y uno de los autores de 'La lucha sexual de los adolescentes en la hipermodernidad', es habitual que si un adolescente "se siente rechazado por sus iguales, cuestionado de manera masiva o expuesto públicamente en aspectos de sí mismo que sienten como más frágiles" puedan aparecer trastornos de tipo ansioso-depresivo.

Pero, ¿el ‘sexting’ tiene riesgos importantes para los más jóvenes? Según el estudio, los adolescentes con menor edad pueden ser más susceptibles a los riesgos asociados con el ‘sexting’ debido a su relativa inmadurez, en comparación con los adolescentes mayores. Además, Cuesta cree que siempre cabe la posibilidad de que cualquier contenido sea accesible para terceros por muchas razones (fallos técnicos, ‘hackers’, descuidos, extorsiones, acoso, chantaje, robo de terminal, ‘spyware’, ‘troyanos’, etcétera).

Para las familias que puedan estar preocupadas por cómo afrontar esta situación con los adolescentes, Cuesta cree que pese a que son ellos los que tienen más destreza tecnológica, no tienen ni la madurez ni la responsabilidad para tomar ciertas decisiones. “A mi hija le hablé de la ‘Teoría de los 10’. Antes de publicar una foto, tendría que pensar qué sentiría al ver esa foto a las 10 horas de verla publicada, luego, a los 10 días, después, a los 10 meses y, finalmente, a los 10 años. Si no se avergonzaba de ello, no habría problema”, aporta.

En cuanto a cómo deben actuar los propios adolescentes, Fardiño cree que lo más importante es proteger la intimidad: “Les diría que en la sexualidad es fundamental el autocuidado y el respeto por el otro. En este caso pasa porque no podemos hacer pública aquella imagen que nos ha llegado como una intimidad compartida. Eso es una agresión y podemos incurrir además en un delito”, zanja.

El estudio de Mendigan concluye con que será necesario continuar analizando el ‘sexting’ y la asociación que se hace entre este intercambio de mensajes y la salud mental de los adolescentes.

miércoles, 13 de febrero de 2019

#hemeroteca #relacionessociales | Brigitte Vasallo: "La monogamia no es una práctica, es un sistema opresor"

Imagen: El Diario / Brigitte Vasallo
Brigitte Vasallo: "La monogamia no es una práctica, es un sistema opresor".
La escritora ha publicado 'Pensamiento monógamo. Terror Poliamoroso': "En nuestros recorridos amorosos a veces hay un momento en que te paras y dices cómo he llegado yo aquí, cuándo he tomado yo estas decisiones. Muchas las tomamos por defecto". "Una de las cosas importantes sea cual sea la forma relacional que te apetezca, te convenga o sea posible es bajarle el volumen a la pareja. Si todas las redes de apoyo se basan en lo sanguíneo y en la pareja quedan muy reducidas", señala. "Como feminista, hay que dejar de echar balones fuera. La masculinidad, sí, tenemos que hablar de eso, pero vamos a ver nosotras qué responsabilidad colectiva tenemos y podemos tomar", dice sobre la construcción de relaciones.
Ana Requena Aguilar | El Diario, 2019-02-13
https://www.eldiario.es/sociedad/Brigitte-Vasallo_0_867563606.html

'Pensamiento monógamo, terror poliamoroso' (editorial La Oveja Roja) es el último libro de la escritora, activista LGTB y feminista Brigitte Vasallo. Su mezcla de reflexión, crítica y propuesta para desmontar "la pirámide de la monogamia" va por la tercera edición y llena las librerías en las que se presenta. Poco antes del 14 de febrero, aterriza en Madrid para criticar los discursos fáciles sobre el amor y politizar el sexo y los afectos. La monogamia es el sistema, pero las alternativas, como el poliamor, no son necesariamente la solución. No, defiende Vasallo, si las lógicas y valores sobre las que se construyen las relaciones siguen siendo las mismas.

"Hay mucho que plantearse y que desmontar: cuánto tiempo le dedicas a tu pareja y cuánto a tus amigas, si antes de irte a vivir con tu pareja te has planteado si te apetece vivir de otra forma, por ejemplo, con tus amigas aunque parezca que eso solo se puede hacer a los veinte. Si hay espacio para irte de viaje con otras amigas, y no solo con tu pareja... Si desmontamos todas estas cosas, luego, que folles con alguien o no acaba teniendo poquísimo peso, pero hay que quitarle ese peso a través de cuestionar todo el entramado", explica. ¿Por qué nos cuesta cuestionar en voz alta los valores sobre los que se construye una pareja, poner sobre la mesa la exclusividad sexual o afectiva, contar incluso que nos va mal en nuestra relación? "Porque nos va la identidad en ello", defiende. Vasallo carga también contra un modelo de poliamor en el que todo es ideal. "En el poliamor también se puede sentir celos, posesión... En poliamor parece que como te has metido ahí, todo vale. Y no".

P. En el libro no solo habla de monogamia como tal, sino de identidad y de pensamiento monógamo, ¿qué son?


R. Analizo de qué manera este sistema amoroso que nos fija una distribución de nuestros afectos y alianzas se traslada a otras facetas de nuestra construcción de comunidad, si es que se traslada, y creo que sí. El pensamiento monógamo consiste en formar grupos, que son grupos también de salvación y protección: hacer una patria o un grupo activista o una pareja no es una frivolidad, sino que vivimos un mundo muy duro en el que necesitamos tener comunidades y las hemos ido montando así.

Montas esa comunidad a la que te agarras como salvación creyendo que ahí no va a haber desigualdades, porque es la promesa que nos hacen, y que esa identidad va a ser superior a todas las demás y va a estar confrontada a todas las demás. El pensamiento monógamo crea esas identidades, jerárquicas, es una entidad supremacista, enfrentada a las demás. Entendemos que si algo nos gusta tiene que ser para casarte para toda la vida, tienes que comprarte todo el 'pack' para siempre. No pensamos en si nos interesa hacer una alianza puntual.

P. Dice que no es solo la construcción de dos personas, sino la construcción de unos valores e ideas que ni siquiera cuestionamos... ¿qué cosas damos por hecho cuando construimos nuestras relaciones en pareja?

R. Para empezar, que tenga que ser en pareja, y cuando digo pareja, forzando la gramática, no me refiero a que sean dos personas, pueden ser tres o cinco. Damos por hecho que la idea es que los amores y deseos tienen que llevar la proyección de pareja entendiendo eso como generar esa identidad conjunta, esa fusión entre dos personas o entre más, incluso. No nos cuestionamos el recorrido de la pareja, la escalada: si nos gustamos y va bien damos por hecho que vamos a hacer pareja, vamos a vivir juntos...

Muchos y muchas en nuestros recorridos amorosos hay un momento en que te paras y dices cómo he llegado yo aquí, cuándo he tomado yo estas decisiones, porque hay muchas que hemos tomado por defecto, como el único camino que se nos ha enseñado que es válido, que nos irá bien, que nos llevará a una estabilidad emocional, aunque estamos viendo constantemente que no necesariamente lleva a eso. Es necesario que visibilicemos el sistema para que precisamente podamos tomar decisiones.

P. Pero esto es difícil de explicar o de entender cuando hay tantas cosas que damos por hecho o que creemos que son naturales: lo que una siente cuando se enamora, el deseo que parece irrefrenable, la sensación de que no podemos tomar decisiones sobre lo que sentimos... ¿Es eso mentira, podemos tomar decisiones sobre nuestros deseos y afectos?, ¿tenemos que entrenarnos para hacerlo?


R. Totalmente, estamos entrenadas por el sistema para tomarlas de una manera concreta. La gente siempre me dice 'yo siento eso' como si el hecho de sentir algo justificara su naturalidad e incontrolabilidad. Yo pongo un ejemplo: imaginemos que caminamos por un cementerio por la noche, la sensación que tenemos es de miedo, aunque no tengamos ninguna experiencia de un muerto que se haya levantado de la tumba para hacerte nada a ti o a alguien. Lo que sentimos también está muy mediado por narrativas o fantasías que tienen un contenido social. Así que claro que sentimos esas cosas pero podemos vivirlas de otras maneras que nos vayan a ser más sanas y más colectivas. Además si el deseo es algo que nos invade y nos lleva, esto relacionado con la cultura de la violación es un discurso problemático.

P. Repensar, entonces, el deseo o cuestionarlo...

R. Creo que una de las razones de que el deseo haya quedado fuera de la toma de decisiones es que ha quedado previamente fuera de los espacios de politización porque tradicionalmente se trabajaba sobre las cuestiones 'importantes' en términos patriarcales, como la economía. Nuestra afectividad es importante y lo atraviesa todo, hay que ponerla de manera política sobre la mesa.

P. Su crítica la hace no solo a la monogamia sino a las alternativas como el poliamor. En su libro alerta de que pueden reproducirse exactamente la misma escalada de ideas y decisiones en relaciones no monógamas. Una de las cosas que plantea para huir de ello, sea cual sea nuestro tipo de relación, es precisamente cómo sería tomar conciencia de nuestras decisiones o decidir pensando en todas las personas de la red afectiva.

R. Sí, una de las cosas que me parecen importantes sea cual sea la forma relacional que te apetezca, te convenga o sea posible es bajarle el volumen a la pareja. Eso significa construir las formas sociales que nos permitan bajarle el volumen, que no se ponga tanto en juego entorno a la pareja precisamente por la cuestión de las violencias, de la confrontación femenina, por poder hacer redes que sean más amplias... Si todas las redes de apoyo se basan en lo sanguíneo y en la pareja necesariamente quedan muy reducidas.

P. Cada cierto tiempo nos encontramos con estudios científicos que buscan una especie de validación científica sobre la monogamia o respuestas sobre si ya en el pasado nos relacionábamos de esta manera, ¿por qué esta obsesión por buscar respuestas biológicas a esta forma social de relacionarnos?


R. Si te fijas estos estudios científicos tienden ir a reforzar lo hegemónico. No he leído artículos de resonancia que digan que lo normal es el lesbianismo, o que el capitalismo no es natural. Son conclusiones racistas también, porque hay muchos grupos humanos que no tienen relaciones exclusivas, entonces, ¿qué decimos?, ¿que esos grupos son genéticamente diferentes o inferiores? Viene a reforzar la tesis de la antropología que venimos arrastrando, que la familia heterosexual, burguesa, eurocéntrica es lo normal y lo demás son atrasos.

En el momento en que se impuso la monogamia de forma sistémica -porque la monogamia no es una práctica, es un sistema-, es decir, el momento en que otra posibilidad de vida desapareció, fue el momento de la implantación del capitalismo y de la primera expansión colonial y genocida de Europa. Todos estos sistemas van construyéndose juntos. Pensar que la familia nuclear es una forma superior de relación también hace pensar que esta forma cultural que genera esta familia también es superior.

P. Sostiene que la monogamia no es una práctica, sino un sistema, ¿un sistema opresor?


R. Todos los sistemas lo son en tanto que sistemas porque un sistema se define porque no hay otras alternativas, porque todo te lleva ahí necesariamente, así que en tanto que eso ya es opresor. Si luego hacemos recuento de cuántas violencias hay en nombre de esa forma de amor, pues no solamente es opresor, sino que nos genera violencias. Eso no quiere decir que tu pareja sea en concreto una forma de opresión o que alguien me oprima a mí porque tenga una pareja exclusiva. No va de las soluciones individuales a los problemas colectivos, va de que precisamente el sistema no nos deja otra alternativa.

Como feminista, hay que dejar de echar balones fuera. La masculinidad, sí, estupendo, tenemos que hablar de eso, pero vamos a ver nosotras qué responsabilidad colectiva tenemos y podemos tomar.

P. Dice que es evidente que la exclusividad sexual no funciona, pero que nos seguimos empeñando en aplicarla. No solo eso, sino que está socialmente sacralizada. ¿Por qué?

R. La exclusividad sexual en la pareja la seguimos practicando porque la necesitamos, porque cuando hemos construido la relación a partir de todos esos parámetros, cuando hemos construido esa identidad conjunta, la exclusividad casi viene dada. A partir e ahí aceptar que esa persona, cuya relación con ella te da un valor personal, social, construye tu identidad, es muy difícil aceptar que vaya con otra persona. En mi opinión para abordar el tema de la exclusividad habría que abordar la forma en la que antes construimos las relaciones. Creo que la exclusividad no la podemos desmontar así como así para no pasarlo mal y no hacerlo pasarlo mal a los demás.

P. ¿Por ejemplo?, ¿qué hay antes de la exclusividad que tendríamos que desmontar?


R. La manera en la que construimos la pareja. Por ejemplo, todas esas sensaciones físicas que atribuimos al 'amor o pasión verdadera', ponerlas sobre la mesa y alejarnos un rato. Y pensar si eso es lo que realmente queremos vivir: ansiedad, falta de concentración, de sueño, no comes o comes demasiado... todo porque te has encontrado a alguien que te gusta y que tú le gustas. ¿Realmente es necesario estar ahí de esa manera o hay otras formas? Pensar en cuánto estamos poniendo de nuestra parte para que eso sea así, cuánto hay de autosugestión, cuántas cosas que no nos gustan en la otra persona dejamos de lado porque queremos seguir enganchadas a esas sensaciones. Ver esas cosas no es quitarle interés o emoción a una relación, es quitarle riesgo. Me preocupa, por ejemplo, por qué no nos vamos de las relaciones cuando llegan las violencias. Tejer redes nos facilitaría la huida, también hablar de las culpas, construir juntas las líneas de fuga. Mucho criticar el amor romántico pero luego cogemos nuestras redes sociales y es pura propaganda del amor romántico. También le estás mandado mensajes a las demás así, de mira el amor romántico es una mierda pero yo he triunfado en ese mandato.

P. Habla de que tendemos a aplicar dos modelos: o la lógica romantizante de las relaciones de pareja o la lógica del sexo casual, ¿hay que deconstruir eso o construir algo en medio?

R. El discurso poliamoroso menos politizado quizá insiste mucho en 'esto es amor, no es solo sexo'. Entiendo de dónde viene pero también es problemático. Porque no vamos a criminalizar el sexo, vamos a ver como el sexo puede ser cuidadoso y a construir las condiciones para que lo sea. Y al mismo tiempo ver cómo desromantizamos los afectos y construimos de otra manera.

P. Metamor es una de los conceptos que cree que puede marcar la diferencia entre un tipo de relaciones y otras, ¿por qué esa es una de las diferencias?, ¿qué significa?

R. El metamor es la palabra poliamorosa que utilizamos para hablar de la o las otras relaciones de una persona que tiene relación contigo. Seríamos metamores, dos personas que están vinculadas ambas a una tercera. Para mí lo que hace que una relación pueda entenderse como monógama o no es cómo es esa relación entre los metamores. Si es una relación de cooperación, en la que todo el mundo quiere el bien común, eso es un cambio de dinámica. Si es una relación de competición por ver quién se lleva un trozo más grande del pastel, es lo mismo de siempre con otro nombre. La cooperación se tiene que dar entre todas.

P. Hay gente que se suele sentir muy atacada con este tipo de entrevistas o artículos en los que se cuestiona la monogamia o el amor romántico. Puedo imaginar algunos de los comentarios cuando se publique esta: "Yo vivo en pareja porque quiero", "no veo por qué me tienen que decir que estoy eligiendo un modelo opresor" o "he comprobado que si quieres de verdad no te apetece follar con otra persona". ¿Qué les diría?

R. Esto no va de quién está más oprimida, va de que todas hacemos lo que podemos. Pero esto sí que va de que hay un sistema que nos rige a todas y que estamos todas dentro de ese sistema. Visibilizar el sistema es útil, no tenemos que tenerle terror. Y si después de haberlo visto, es lo que te va bien, estupendo. Entender lo que nos pasa, lo que vivimos y cómo viene regido no creo que pueda ser nocivo para nadie.

miércoles, 28 de noviembre de 2018

#hemeroteca #relacionessociales | Brigitte Vasallo: "Hay que proponer un movimiento terrorista del amor que ponga en riesgo el sistema"

Imagen: Público / Brigitte Vasallo
Brigitte Vasallo: "Hay que proponer un movimiento terrorista del amor que ponga en riesgo el sistema".
La feminista y escritora Brigitte Vasallo publica su nuevo libro ‘Pensamiento monógamo, terror poliamoroso’, donde analiza el sistema monógamo y cómo la alternativa planteada, el poliamor, puede ser más de lo mismo si solo cambiamos el número de personas involucradas en la ecuación.
Sara Plaza Serna | Público, 2018-11-28
https://www.publico.es/culturas/brigitte-vasallo-hay-proponer-movimiento-terrorista-amor-ponga-riesgo-sistema.html

Brigitte Vasallo es de esas voces tan necesarias como incómodas dentro del feminismo. Clara, directa y crítica con un movimiento que para ella es casa, defiende la necesidad de dinamitar todo lo construido hasta ahora en materia de amor. También en lo que respecta al poliamor o la idea neoliberal que nos han vendido como la alternativa guay y progre a las relaciones monógamas.

Su nuevo libro, ‘Pensamiento monógamo, terror poliamoroso’ (ed. La oveja roja), analiza este difícil entramado y pone sobre la mesa conceptos como jerarquía relacional, cadáver emocional o amor Disney.

Brigitte nos recibe una mañana lluviosa de domingo para conversar sobre un tema al que no se ha prestado atención por ser eminentemente “femenino”, pero que vertebra nuestro día a día y articula muchas de las violencias machistas que vivimos actualmente: el amor.

P. Una de las principales críticas que se leen en el libro es la concepción neoliberal del poliamor basada en el consumo de cuerpos y relaciones. Parece que nos la han colado.

R. El sistema nos la ha colado por dos lados: a través del amor romántico, identitario, cerrado, confrontacional; pero también en la manera de desmontarlo a través del poliamor porque hay una corriente que es neoliberal.

Realmente lo que ha conseguido el sistema es que las resistencias a algo que hemos detectado que es violencia sean: o quedarte en eso y disimular y hacer ver que eso no es violencia, etc. o irnos a otra cosa que es no sé si peor, pero desde luego no es mejor.

El libro no pretende ir contra las no monogamias en absoluto ni contra la monogamia. Es un libro que intenta poner sobre la mesa en qué se basa cada cosa y qué estructuras están cruzadas, de forma que cuando decidamos tener un tipo de relación u otra lo hagamos de manera consciente y sabiendo qué partes de todo esto contribuyen a la violencia.

P. Habla de los cadáveres emocionales que deja este consumo de relaciones y personas. Nos cuesta mucho salir de ahí, cuidarnos, escucharnos y hablar... por qué es tan difícil.

R. No creo que sea difícil, creo que no nos da la gana. No creo que sea difícil cuidar a tus exparejas sin que eso te lleve a extremos de aceptar violencias. Creo que hay espacios muy sencillitos de cuidados. Solamente hay que comerse un poco el ego y no dejarse llevar por dinámicas del “amor Disney” en las que todo explota.

Las experiencias que yo considero bonitas y que han sido un éxito, hayan durado lo que hayan durado, siempre han sido experiencias fáciles. Lo complicado es lo otro, cuando te metes en la confrontación, te pones a hacer triquiñuelas extrañas para ver cómo ganas terreno a la otra. Todo eso es complicado. Cuando las rupturas se han dado bien hay una sensación de que realmente es muy sencillo hacerlo lo más fácil posible. Una ruptura siempre es dolorosa, pero se puede no añadir sufrimiento.

Sin embargo, en las formas de amor que tenemos actualmente, donde en nuestras vidas emocionales hay muchas parejas, la solución es cargarte tus relaciones anteriores, hacer un campo de minas y un destrozo emocional muy bestia. Es lo que pasa fuera de los ambientes feministas y que lleva en muchos casos a los feminicidios; y con esta idea neoliberal del poliamor estamos en la misma dinámica, lo que pasa es que un poco más disimuladita.

P. Cuenta que estas críticas al poliamor le han costado ataques y vetos en determinados círculos. ¿No estamos preparadas para la autocrítica?

R. La autocrítica está mal llevada siempre. Es muy fácil cuando te critican desde fuera porque entonces es el enemigo externo y lo tienes identificado como tal. Esto forma parte del pensamiento monógamo: los otros te critican, pero para eso son los otros.

Pero cuando desde dentro se intenta hacer una autocrítica siempre es muy mal recibida. Para mí esta crítica es una forma de cuidados. Cuando yo miro con lupa dinámicas feministas es porque para mí el feminismo es casa. A mí no me interesa criticar a los otros. A mí lo que me interesa es que para cuidar los espacios que entendemos como casa hay que poner una mirada crítica, radical, política dentro de ese movimiento.

P. En el libro mantiene que la jerarquía relacional es el eje principal de la monogamia, no la exclusividad. ¿A qué se refiere con esta nueva definición?

R. La monogamia ha estado mal definida. Para mí es un sistema organizador de nuestros afectos y vínculos sociales que sitúa en la cumbre al núcleo reproductor de manera identitaria. Ese núcleo es el más importante a nivel afectivo. Esto es peligroso porque es un núcleo que nos aísla, y cuando se dan violencias (y es fácil que se den por la propia dinámica de construcción de ese núcleo) te has quedado con pocos recursos en el entorno por esa dinámica de aislar, de jerarquizar, de priorizar, etc. Ese núcleo lo que hace es que las amistades, el vecinaje, etc. no se tenga en cuenta en tanto que relaciones.

Cuando queremos romper la monogamia pensamos que es suficiente con tener dos relaciones paralelas, que a menudo son dos relaciones casi monógamas en paralelo. A mí me parece más radical estar pendiente de si tu vecina, que hace varios días que no la ves, está bien, si se ha caído, si está atendida. Eso me parece romper la monogamia, porque de repente quiebras esa jerarquía y la idea de que tu pareja es lo más importante, luego vienen las amigas y la vecina ni siquiera forma parte de tu red cuando necesariamente forma parte de ella, pero no lo queremos ver.

P. ¿Esta jerarquía es la que nos hace competir, la que determina nuestra valía en función de las parejas que tengamos?

R. El coche que tienes define un poco qué lugar social ocupas. Esto, que es algo súper patriarcal, se nos ha colado también en los amores. En función de la pareja que tienes vales más o menos en el mercado y dependiendo de cuántas parejas tienes vales más o menos en el mercado. Al final estamos construyendo un hipermercado de los afectos y, desde luego, este no es el camino si creemos que esto tiene un potencial revolucionario.

P. Habla de esa amiga que viene a recogerte cuando estás mal y la que se queda contigo en casa llorando. ¿Es la amistad un ejemplo de cómo podríamos hacer las cosas mejor en las relaciones sexo afectivas?

R. Sí, pero tenemos el sistema tan sumamente metido que a veces ni siquiera vemos nuestra red. A veces nos sentimos solas porque no hay una pareja o porque hay un proyecto de pareja que se ha roto y, en realidad, es el momento en el que estás más acompañada porque está todo tu entorno pendiente de ti, están preocupados y te están haciendo un acompañamiento muy bonito. Es un núcleo que está ahí a las duras y a las maduras sin hacer esos cálculos tan extraños que el pensamiento monógamo nos ha metido: cuánto tiempo vamos a estar juntos, cuánto cuidado vas a invertir ahí... Cosas que tienen que ver más con el lenguaje bancario que con nuestras vidas.

P. Dice que no pretende buscar atajos ni dar soluciones, pero siempre nos queda esa pregunta de qué podemos hacer, cómo cambiamos nuestra forma de desear y relacionarnos.

R. Igual que no se nos ocurre acabar con el capitalismo de un día para otro porque sabemos que eso no va a pasar y porque los atajos no sirven, con los amores pasa lo mismo. No vamos a encontrar soluciones de un día para otro ni vamos a tomar decisiones personales e individuales que acaben con el sistema, pero sí creo que hay muchas cosas que se pueden hacer en nuestras vidas desde la cotidianeidad. 

La pareja es un refugio porque vivimos en un mundo en el que si te pasa algo y te quedas en casa nadie se va a acordar de ti, quien se acuerda de ti es tu familia sanguínea o tu pareja. Tenemos que desmontar eso, pero tenemos que ir creando las condiciones sociales para que eso se pueda ir desmontando. Lo que están consiguiendo estos movimientos neoliberales es romper las comunidades ya de por sí hiperreducidas. Somos individuos que vamos a nuestra bola y ese es el triunfo último del neoliberalismo. Hay que revertir esas dinámicas desde los gestos pequeños y desde los gestos comunitarios. Hay que construir todas esas redes para poder desmontar todo esto.

P. A las mujeres nos va la vida en ello, además...

R. Literalmente. Uno de los problemas de todo este sistema y de los amores Disney es cuando llega la violencia. El enganche emocional y tóxico es tan rápido que cuando llega la violencia ya no nos podemos ir. Y nos quedamos todas, yo también me quedo atrapada. Seguimos creyendo que a través de los cuidados, del amor, todo se puede y todo se resolverá. Colectivamente tenemos que ponernos las pilas mucho con esto, no solamente educando en temas de maltrato, tenemos que montar una autodefensa feminista que consiste en ver cómo hacemos realmente para poder huir, cuáles son los mecanismos para tener la capacidad emocional para apartarnos cuando llega el momento y para pedir ayuda y dejarnos ayudar, acompañar y proteger por la red afectiva.

P. Hay en el libro un paralelismo entre el concepto de monogamia y el de patria y pone el ejemplo del conflicto catalán.

R. El pensamiento monógamo lo intento sacar de las relaciones sexo afectivas para ver de qué manera condiciona la manera de construir cualquier identidad. La idea de estado-nación está construida bajo este concepto. Son identidades confrontacionales, excluyentes y jerárquicas. Mi bandera es mejor por x motivos.

Lo que ha pasado entre España y Catalunya es la construcción de dos identidades bajo una bandera, como si fueran una pareja: con identidades monolíticas cerradas donde unos son una cosa y los otros la opuesta, directamente confrontados. Pues nosotros construimos la pareja de la misma forma: para llegar a ese núcleo superior, el resto de gente son enemigos o amores desechables y nuestra relación hay que protegerla de una manera identitaria y guerrera.

La suerte, y la desgracia, de ser charnega como yo es que en realidad no tienes lugar. Recibimos charnegofobia en Catalunya y catalanofobia en España, por lo que te das cuenta de cómo va cambiando la identidad que te atribuyen según te vayas moviendo unos kilómetros.

P. Termina el libro con lo que podría considerarse un manifiesto sobre el terror poliamoroso. ¿Qué es exactamente?

R. Va en varias direcciones: una es el terror que tenemos a hablar de esto, el terror que se genera cuando pones la palabra no monogamia o poliamor sobre la mesa. Y es un terror que yo entiendo, sobre todo en el mundo heterosexual donde los hombres están educados en dos líneas contradictorias: por un lado, tienen que ser fieles porque las relaciones exclusivas así nos lo piden, pero por otro tienen que ganar los chupipuntos de ser conquistadores. No sé cómo combinan eso, pero mi visión no va por ahí.

Yo propongo que esto sea un movimiento terrorista, no en el sentido patriarcal de poner bombas por ningún sitio, eso no soluciona nada. Sino que sea un movimiento o una forma de vivir que ponga en riesgo el sistema. Cuando ves que en cualquier periódico de derechas o programa inofensivo pueden hablar de poliamor te das cuenta de que esto no pone en riesgo a nadie. Es una broma casi del sistema. Hay que llevar esto a la raíz: cómo construimos relaciones, cómo hacemos la exclusión, cómo hacemos la confrontación entre mujeres... Esto sí es problemático para el sistema. Las experiencias que van a la raíz son las que no vamos a leer porque ahí sí se pone en riesgo la mirada capitalista, patriarcal, racista, colonial, etc. de construir el mundo.