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martes, 17 de febrero de 2026

#hemeroteca #inmemoriam | Fallece Candela García, artista e histórica defensora de los derechos trans

Fallece Candela García, artista e histórica defensora de los derechos trans
La vedete fue una de las voces más aclamadas en la noche de Sevilla y defensora de los derechos LGTBIQA+ desde los años 60
Clemen Solana | Six, 2026-02-17 
https://www.revistasix.es/actualidad/fallece-candela-garcia-artista-e-historica-defensora-de-los-derechos-trans.html

Candela García //
Quiso ser como Lola Flores: «artista y mujer». Y lo consiguió desde su Sevilla natal que la llora hoy. La gran Candela García ha fallecido a los 85 años hace tan solo unas horas, según ha confirmado su amigo, el productor Pepe Camacho. La sevillana era una de las mayores activistas trans de España, quien estuvo marcada por la represión franquista y la cárcel. Su grito de libertad lo reflejó en la que fuera la última entrevista que concedió para SIX en junio de 2025. «Las personas como yo no hacemos daño a nadie, no entiendo que nos quieran esconder como a ratas», sostuvo.

Voces de Sevilla
Su amigo y voz de la radio en Sevilla, Pepe Camacho, ha sido el encargado de hacer pública la noticia en redes sociales y ha atendido a SIX. «Candela era puro sentimiento, el que pocas artistas tenían», dice el empresario, quien le tenía un «cariño especial». Junto a Candela, triunfó cada sábado el programa ‘Temperamento’. «La gente pedía que viniera Candela y se caían las llamadas», dice con cariño el popular rostro. El cariño era mutuo y Candela agradecía el respeto de Camacho. «A mí, Pepe me regaló un micrófono inalámbrico y casi de cristal», se jactaba la artista en referencia a las noches de trabajo en las salas del sevillano.

No le temía a la muerte y sólo pedía tres deseos: «salud vida y libertad». Apuró las tres desde que viviera el miedo de la posguerra española. Las calles del barrio Los Pajaritos vieron crecer al mito sevillano que deslumbró a la Barcelona canalla de finales de los años 60. Le bastó su identidad para pasar tres meses en la cárcel La Modelo donde la rapaban cada dos semanas «Pensaba en todo lo malo del mundo, lloraba como una loca y sola», relató. Para la sociedad de 1966 era «vaga y maleante».

50 años de trayectoria
El paso de García por Francia marcaría el devenir artístico que cerró hace seis años. Medio siglo le dedicó a su sueño: triunfar en las salas. «Si de alguien aprendí a mover la bata de cola fue de Candela y de todas las mujeres que hacían espectáculo y transformismo», relata Charo Reina para este medio. La folclórica, amiga de García, la recuerda como la «referente» que siempre fue. El cariño que Candela procesaba a la familia Reina y a su matriarca, doña Juana Reina, lo dejó patente en su última entrevista para SIX. «Candela es la única que tiene un vestido mío, el del día que me presentó mi tía Juana», declara la actriz sobre el traje turquesa con el que debutó en el Teatro Maravillas en 1988.

Las noches de ‘Carrusel 77’ fueron las mejores de Candela. Un balé coreano se fijó en la entonces Madame Fifí para recorrer España. Tuvo las «mejores» maestras en la sala Papillón y aprendió el descaro de la noche. Estas fueron el mayor pesar de su madre Amalia. «‘Hasta que tú no vienes, yo no duermo’, me decía», sostuvo en su última entrevista. En efecto, las recorrió varias veces tras los encarcelamientos de los ‘zeta’. Aguantó las torturas en la cárcel y los insultos de los agentes, un continuo de la época. «Era vergonzoso coger el autobús, me tiraban piedras hasta en la puerta de mi casa», relató la artista.

El cupletista Adrián Amaya recuerda a la artista como parte fundamental de la saga de mujeres trans que recuperó la copla. «A estas artistas se le debe todo porque defendían la canción tradicional y la acercaban a los jóvenes», relata emocionado el cantante. La relación con García resultó orgánica tras varias llamadas por teléfono y su visita a la feria de abril donde actuaba con La Esmeralda de Sevilla en las populares casetas de esta. «Aquel día no nos pudimos ver, me deja esa pena». El cancionero aguarda con cariño una de las cintas televisivas en las que García actuaba en los años 90. «Candela era de las de peina y volantes, qué pocas van quedando», dice en su homenaje.

Despedida
Según ha confirmado a este medio una fuente cercana al entorno familiar, el fallecimiento de Candela ha causado una profunda conmoción. La noticia ha llegado apenas unas horas después de su ingreso hospitalario este pasado lunes. El velatorio tendrá lugar mañana miércoles a las 10.30 horas en el Tanatorio SE 30 de Sevilla. Los familiares, amigos y seguidores podrán darle el último adiós a la artista, cuya pérdida ha generado una ola de pesar en Sevilla.

Lola Flores, María Jiménez, Juanita Reina, y Marifé de Triana no faltaron en sus espectáculos. En su día a día las seguía cantando con cariño. ‘Embrujá por tu querer’ fue el tema que jamás eliminó de su repertorio, pues era la canción favorita de su madre. Orgullosa de sus fotos en el Orgullo sevillano, mostraba el álbum con ganas de seguir. Las tuvo siempre para conseguir sus sueños, no las perdió en su incansable lucha por conseguir el DNI que le pertenecía y así siguió hasta hoy. Desde su sofá aleopardado le regaló la mejor tarde a quien escribe estas líneas. «Yo te canto ‘Mi vida privada’», escuchó su barrio.

miércoles, 21 de enero de 2026

#libros #patronato #franquismo | Redimir y adoctrinar : el Patronato de Protección a la Mujer (1941-1985)

Redimir y adoctrinar : el Patronato de Protección a la Mujer (1941-1985) / Carmen Guillén.

Barcelona : Crítica, 2026 [01-21].
272 p.
Serie: Contrastes.

/ ES / Libros / ENS / Franquismo / Iglesia y Estado / Memoria / Mujeres / Patronato / Persecuciones políticas / Represión / Transición

📘 Ed. impresa: ISBN 9788491998280 / 21.90 €
📝 Cita APA-7: Guillén, Carmen (2026). Redimir y adoctrinar : el Patronato de Protección a la Mujer (1941-1985). Crítica.
 Tras décadas de silencio, Carmen Guillén arroja luz al organismo franquista encargado del adoctrinamiento moral de las mujeres caídas.
De entre todos los fragmentos que componen la compleja historia del siglo XX español, pocos capítulos resultan tan oscuros y reveladores como los vinculados a las instituciones represivas del franquismo. La más longeva y, sin embargo, la menos conocida es el Patronato de Protección a la Mujer.

Desde 1941 hasta bien entrada la democracia, esta institución apuntaló su labor sobre cuatro pilares: trabajo y oración para redimir; disciplina y castigo para adoctrinar. En el cruce de intereses entre Iglesia y Estado, la doctrina católica sirvió para legitimar este control femenino. Miles de mujeres de todas las edades, procedencias y contextos socioeconómicos fueron entonces condenadas sin delito y encerradas sin juicio en nombre de esa moral. Bajo un disfraz de caridad se ocultó una realidad llena de abusos, trabajos forzados, robo de bebés y violaciones sistemáticas de los derechos humanos.

Este libro analiza el Patronato como una pieza clave en la arquitectura moral y política del franquismo y examina la huella que dejó en quienes lo padecieron y en una memoria colectiva que aún intenta asumir ese pasado.

miércoles, 14 de enero de 2026

#hemeroteca #lgtbi #franquismo #memoria | La memoria democrática incorpora (al fin) la historia LGTBIQ+

Jorge Martín Pérez, Víctor M. Ramírez y Consuelo García del Cid con Inés Hernand //

La memoria democrática incorpora (al fin) la historia LGTBIQ+

La jornada ‘Orgullosamente libres’ reconoce la resistencia de lesbianas, gais, trans o bisexuales durante la dictadura franquista y reivindica su papel en la democratización de España
Pablo León | El País, 2026-01-14
https://elpais.com/sociedad/lgtb/2026-01-14/la-memoria-democratica-incorpora-al-fin-la-historia-lgtbiq.html

Los derechos LGTBIQ+ no han dejado de avanzar en España desde la muerte del dictador Francisco Franco, hace más de 50 años. Sin embargo, ese camino ha sido complejo. Los primeros pasos se dieron en diciembre de 1978, cuando se despenalizó la homosexualidad, un año después de que se convocara, en Barcelona, la primera manifestación en defensa de los derechos del colectivo. “La Ley de amnistía del 77 no contempló a los presos LGTBI+ y no fue hasta 1995 que se eliminó del Código Penal la persecución de la homosexualidad”, ha recordado el presentador y guionista Paco Tomás este miércoles durante el acto ‘Orgullosamente libres’, una reivindicación de la memoria democrática LGTBI+ impulsada por el ministerio de Igualdad y el comisionado de ‘España en libertad: 50 años’ y celebrada en el Ateneo de Madrid.

“Para las personas LGTBI+ la memoria es muy importante porque se nos ha negado. Durante décadas se ha creado un discurso hegemónico desde el heteropatriarcado en el que las personas LGTBI+ no existíamos”, ha continuado Tomás, que ha presentado el acto con la divulgadora Inés Hernand, y en el que han estado presentes los ministros Ana Redondo (Igualdad) y Ángel Victor Torres (Política territorial y Memoria democrática).

Durante el evento, que ha llenado el salón de actos del Ateneo, se ha recordado a las víctimas del Patronato de protección de la mujer, a las de la Colonia Penitenciaria de Tefía, en Fuerteventura, o la represión sufrida en el Pasaje Begoña, en Torremolinos.

“El Patronato de la mujer era peor que una cárcel, no teníamos derechos, ni siquiera la libertad para hablar unas con otras. Había un adoctrinamiento religioso constante, maltrato psicológico y explotación laboral”, ha relatado Consuelo García del Cid, quien fue internada en 1975, con 16 años, en un centro adscrito a esta institución, las Adoratrices de Madrid, en la calle del Padre Damián. “Cuando conseguí ser libre, juré a mis compañeras que contaría esta historia. Pero cuando hablaba del Patronato, nadie me creía. Tuve que probar su existencia”, ha dicho la también autora de varios libros sobre la institución, como ‘Las insurrectas del Patronato de Protección a la Mujer’ (Anantes).

Aunque había sido creado con anterioridad, el Patronato fue recuperado por el franquismo en 1941 (la esposa del dictador, Carmen Polo, era su presidenta honorífica). “Era un entramado de centros gestionados por congregaciones religiosas y dependiente del ministerio de Justicia franquista, cuya finalidad era encerrar sin juicio a cientos de adolescentes y mujeres jóvenes que no encajaban en el modelo femenino promovido por el franquismo y que eran consideradas peligrosas”, ha explicado la investigadora.

En esa categoría entraban feministas, lesbianas, madres solteras, huérfanas, mujeres abusadas... “Fue un genocidio lésbico. La institución contaba con dos psiquiátricos, donde llevaban a las mujeres ‘con conducta homosexual’, como decían. Y un centro maternal, en Madrid, donde se robaron cientos de bebés”, ha detallado García del Cid.

Para ella, la Transición olvidó a todas las mujeres recluidas por el Patronato: “Se siguió encerrando a mujeres. Esas chicas no le importábamos a nadie”. La institución perduró hasta 1985, cuando fue disuelto por el Gobierno de Felipe González (PSOE). Y no fue hasta el año pasado, que un Gobierno democrático reclamara el reconocimiento como víctimas del franquismo para todas las mujeres recluidas por esta institución represora.

Además, el pasado junio, la Confederación Española de Religiosos (CONFER) pidió perdón a las víctimas del Patronato en un acto público. “Durante décadas, muchas jóvenes y mujeres adultas fueron internadas en nuestros centros contra de su voluntad. Fueron privadas de libertad, se las hizo creer que su existencia estaba marcada por la culpa o la vergüenza”, expresaron las superioras provinciales de las Oblatas del Santísimo Redentor, las Terciarias Capuchinas de Nazaret y de las Adoratrices. “Eso no fue un perdón para nosotras. Nadie ha sido juzgado por esto”, ha incidido García del Cid.

Lugares de Memoria
Hasta la Ley de Memoria democrática de 2022, que sustituyó a la de Memoria histórica de 2007, no se reconoció a las personas LGTBI+ como víctimas del franquismo. La nueva norma instauró también la creación de Lugares de Memoria y este año se va a inaugurar el de la Colonia agrícola penitenciaria de Tefía, un campo de trabajo, principalmente para hombres homosexuales, en la isla canaria de Fuerteventura que operó entre 1954 y 1966. Allí estuvieron recluidas más de un centenar de personas.

“Los testimonios de los presos describen un régimen disciplinario muy duro, que incluía palizas, hambre, y maltrato, humillación”, ha descrito el investigador Víctor M. Ramírez, que lleva años rastreando los expedientes de Tefía. “Se convirtió en el principal centro de represión de las disidencias sexuales bajo el régimen franquista”.

El Código Penal de 1928, aprobado bajo la dictadura de Primo de Rivera, fue el primero en castigar la homosexualidad en España, al considerarla un delito de escándalo público. Aunque después el Gobierno de la República abolió esa norma, el franquismo desarrolló sus propias estructuras represoras.

La Ley de vagos y maleantes, originaria de 1933, fue enmendada en 1954 para incluir bajo su jurisdicción la homosexualidad. El mismo año que se inauguró la Colonia de Tefía: una de las condenas por homosexualidad era la reclusión en “instituciones especiales, con absoluta separación de los demás”. Este campo de concentración estuvo operando hasta 1966. Después, hubo dos centros de detención para hombres que tenían sexo con hombres: uno en Badajoz (para pasivos) y otro en Huelva (para activos).

‌“Son personas a las que únicamente se las perseguía por su orientación sexual y eran condenados por ello”, ha apuntado el también autor de la investigación ‘El expediente especial de invertidos. La represión de las disidencias sexo-genéricas en Canarias tras su inclusión en la Ley de Vagos y maleantes’. Esa norma fue modificada años después, en 1971, cuando entró en vigor la Ley de peligrosidad social con el foco en castigar “los actos de homosexualidad”.

Al amparo de esta nueva norma, la madrugada del 26 al 27 de junio del 71, una incursión policial aterrorizó el Pasaje Begoña de Torremolinos. Casi una década antes, en 1962, en ese pequeño callejón se había inaugurado el primer local gay de España. Más adelante llegarían más: abrieron hasta medio centenar.

“Cantando y bailando también se defendían derechos”, ha afirmado Jorge Martín Pérez García, presidente de la Asociación Pasaje Begoña. A comienzos de la década de los sesenta, Torremolinos ya era frecuentada por turistas internacionales en busca del sol y playa. La apuesta por el turismo como motor de desarrollo y fuente de divisas llevó al nacionalcatolicismo a mirar para otro lado al ambiente del Pasaje Begoña. Al menos por un tiempo.

En la ‘Gran Redada’ de 1971 fueron detenidas unas 300 personas, muchas de ellas de origen británico y alemán. La noticia apareció en el periódico inglés ‘The Sunday Times’ (‘Turistas retenidos en una redada en bares nocturnos en España’, titulaba al día siguiente de la incursión) o en el semanario germano ‘Der Spiegel’. ‘La Vanguardia’ también habló del asunto y lo describió como un plan gubernamental para “proteger a la población local del ataque de una forma de vida extranjera”.

“Ahí se visibilizaba la diversidad, se daba la opción de existir”, ha incidido Martín. De ahí que el Pasaje Begoña sea considerado cuna de los derechos y libertades LGTBI+ en España y que haya sido también catalogado como Lugar de Memoria.

Además, ha habido una mesa redonda en la que han contado su experiencia los activistas históricos por los derechos del colectivo Jordi Petit; Isabel Franc; y Manolita Chen, una de las primeras mujeres trans en ver reconocida su identidad en sus documentos oficiales e impulsora de la Fundación Manuela Saborido-Manolita Chen, que da apoyo y acogida a personas LGTBIQ+ vulnerables.

“Todos sois unos referentes absolutos, clave en la democratización de España”, ha remarcado la ministra de Igualdad, Ana Redondo, que ha clausurado el acto. Previamente, se ha reconocido con la medalla y la placa de promoción por la igualdad a Petit y al Front d’Alliberament Gai de Catalunya (FAGG, el Frente de Liberación Gay de Cataluña), organización que en 1975 comenzó la lucha por los derechos, aunque su actividad llevaba desarrollándose en la clandestinidad desde un lustro antes. “Somos la entidad que siempre ha estado ahí y que nunca ha desfallecido”, han dicho los representantes de FAGG al recoger la placa: “Vamos a combatir el odio y el fascismo, al que no vamos a dejar pasar”. 

domingo, 11 de enero de 2026

#hemeroteca #lgtbi #memoria | Cuando la ley convirtió la diversidad en delito: la represión homófoba del franquismo y sus ecos hoy

Primera manifestación LGTBI en Sevilla, 25 de junio de 1978 //

Cuando la ley convirtió la diversidad en delito: la represión homófoba del franquismo y sus ecos hoy

De la “peligrosidad social” a los discursos que cuestionan derechos: memoria democrática para entender por qué el odio no es pasado, sino una herida aún abierta
Lucía Parro Pantoja | Diario Red, 2026-01-11
https://www.diario-red.com/articulo/memoria/cuando-ley-convirtio-diversidad-delito-represion-homofoba-franquismo-ecos-hoy/20260111060000061609.html

Durante el franquismo, ser homosexual o trans no era una identidad: era un delito.

Un delito perseguido, castigado y patologizado por el propio Estado, que convirtió la diversidad sexual y de género en sinónimo de “peligrosidad social”. No se trató de episodios marginales ni de excesos aislados, sino de una política pública sostenida, articulada mediante leyes, tribunales especiales, informes médicos y un aparato policial destinado a vigilar, clasificar y corregir.

Como ha señalado el jurista Juan María Terradillos Basoco, la homosexualidad fue definida durante décadas en el derecho español como un paradigma de peligrosidad social, una categoría que permitió excluir legalmente a un colectivo cuya única “amenaza” era vivir su sexualidad fuera de la norma impuesta (Terradillos Basoco, 2020).

Más de cuatro décadas después del final de la dictadura, aquella legislación ha desaparecido del BOE. Sin embargo, las violencias simbólicas, culturales y sociales que la sostuvieron no han desaparecido por completo del espacio público.

Hoy ya no existen tribunales especiales ni centros de internamiento para “reeducar” a homosexuales y personas trans. Pero los datos oficiales, las agresiones registradas y determinados discursos políticos muestran que el rechazo y la discriminación siguen presentes, aunque adopten nuevas formas. La diferencia es fundamental: antes el Estado perseguía activamente; hoy la violencia persiste cuando se normaliza el cuestionamiento de derechos.

Cuando la ley convirtió la orientación sexual en un peligro
La represión franquista contra las personas LGTBI se articuló a través del derecho penal y administrativo. Un primer hito fue la reforma de la Ley de Vagos y Maleantes en 1954, que incorporó explícitamente la homosexualidad como conducta peligrosa. Aquella modificación permitió imponer medidas de internamiento, vigilancia y destierro bajo la retórica de la “protección social” y la “rehabilitación”.

En 1970, en pleno tardofranquismo, se aprobó la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social, que sustituyó formalmente a la anterior, pero mantuvo intacta su lógica. El historiador Víctor Mora Gaspar ha documentado cómo los debates parlamentarios de ese año consolidaron un lenguaje biopolítico que definía a los homosexuales como una amenaza para el “bien común”, fijando el marco discursivo que justificaría miles de expedientes sancionadores (Mora Gaspar, 2019).

No se trataba de castigar hechos concretos, sino de perseguir identidades. La ley permitía el internamiento en cárceles, colonias agrícolas o centros psiquiátricos, la prohibición de residir en determinados lugares y la vigilancia continuada. La homosexualidad era tratada como una desviación moral o una patología contagiosa; la transexualidad, como una anomalía médico-social que debía ser corregida.

La arbitrariedad de estas condenas ha quedado ampliamente documentada en la investigación histórica. Miguel Fernández Turuelo, en su estudio sobre los expedientes de peligrosidad social en Valladolid a principios de los años setenta, muestra cómo bastaba una denuncia vecinal, un informe policial o una simple sospecha para activar el aparato represivo, con especial dureza hacia personas de clase trabajadora y sin redes de protección social (Fernández Turuelo, 2024).

El silencio, el miedo y la vergüenza fueron parte esencial de este sistema. Como recogen tanto estudios académicos como testimonios de víctimas, la represión no terminaba en la condena judicial: continuaba en la estigmatización social, el aislamiento familiar y la imposibilidad de reconstruir una vida en libertad.

Aunque la homosexualidad dejó de ser delito en diciembre de 1978, tras la aprobación de la Constitución, la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social no fue derogada completamente hasta 1995. Esta persistencia normativa demuestra, como subraya Terradillos, la dificultad de desmontar categorías jurídicas profundamente arraigadas en el ordenamiento y en la cultura institucional (Terradillos Basoco, 2020).

Memoria, transición y heridas no cerradas

La represión contra las personas LGTBI ha ocupado durante décadas un lugar marginal en las políticas de memoria. Mientras otros crímenes del franquismo comenzaban a ser investigados, la persecución por orientación sexual e identidad de género quedó relegada al silencio.

La tesis doctoral de Jordi Terrasa Mateu ha mostrado cómo, incluso durante los primeros años de la Transición, muchos expedientados por peligrosidad social siguieron sufriendo consecuencias penales y penitenciarias, sin reconocimiento público ni reparación efectiva. La estrategia de olvido también operó aquí, invisibilizando a un colectivo que no encajaba en el relato dominante de reconciliación (Terrasa Mateu).

El punto de giro: del castigo legal al reconocimiento formal
España protagonizó, a partir de los años 2000, avances legales que la situaron como referencia internacional: la aprobación del matrimonio igualitario en 2005, el desarrollo de leyes autonómicas LGTBI y políticas públicas contra la discriminación, y el reconocimiento progresivo de derechos para las personas trans.

Sin embargo, como advierten los sociólogos Óscar Guasch y Jordi Mas, los cambios legales no eliminan automáticamente los marcos culturales heredados. La construcción médico-social de la transexualidad y la persistencia de estigmas muestran que la igualdad formal convive con resistencias simbólicas profundas y arraigadas (Guasch y Mas, 2014).

La memoria democrática no consiste solo en recordar leyes pasadas, sino en analizar qué restos del pasado siguen operando en el presente.

Los números del presente: el odio no es residual
Según los informes del Ministerio del Interior, los delitos de odio por orientación sexual e identidad de género aumentaron de forma significativa entre 2023 y 2024, consolidando una tendencia al alza.

El Observatorio contra la LGTBIfobia, impulsado por la FELGTBI+, confirma esta realidad: agresiones físicas, insultos, amenazas y acoso siguen siendo experiencias habituales. La Agencia de Derechos Fundamentales de la Unión Europea identifica además a las personas trans como el colectivo más vulnerable a la discriminación y la violencia en el contexto europeo.

En mayo de 2025, El País publicó que una de cada cinco personas LGTBI ha sufrido acoso en España; ese mismo mes, RTVE informó de que las agresiones se habían duplicado en el último año y Infobae España señaló un incremento de aproximadamente el 10 %, con especial impacto entre jóvenes y personas trans. Las cifras apuntan a un fenómeno estructural, no a casos aislados.

Samuel Luiz: cuando el odio mata

El asesinato de Samuel Luiz en A Coruña en julio de 2021 marcó un punto de inflexión en la percepción pública de la violencia homófoba en España. En enero de 2025, la Audiencia Provincial de A Coruña impuso penas de hasta 74 años de prisión a los condenados, reconociendo el carácter homófobo del crimen, y recientemente, el Tribunal Supremo ratificó esa sentencia, enfatizando que la justicia debía responder con firmeza ante la violencia motivada por odio, según informó Togayther.

Para colectivos LGTBI, la sentencia supuso un mensaje institucional claro: la homofobia mata y debe ser tratada como un delito de odio. Pero el propio caso evidencia una realidad incómoda: el reconocimiento judicial llega después de la violencia.

El discurso como campo de batalla
La violencia no se limita al plano físico. El discurso importa. En 2025, varias declaraciones de cargos públicos generaron una fuerte polémica.

Ese año, el PSOE exigió el cese de una asesora del alcalde de Badajoz (PP) por comentarios considerados homófobos; en Elche, se solicitó la reprobación de una portavoz de Vox por afirmar que “las mujeres trans no son mujeres”; y durante el Orgullo LGTBI en Castellón, cargos del mismo partido recomendaron que las familias evitaran el centro de la ciudad y “no acercaran a los niños”. Estas posiciones se inscriben en una continuidad discursiva que cuestiona la legitimidad de los derechos LGTBI, aunque ya no se exprese en términos penales.

A estas declaraciones se ha sumado una estrategia política más amplia. En octubre de 2025, Vox impulsó en el Congreso iniciativas para derogar la Ley 4/2023 de derechos LGTBI y trans, una línea de actuación que ha sido replicada en distintas comunidades autónomas. Estas propuestas han avanzado en un contexto de pactos parlamentarios y gobiernos compartidos en los que el Partido Popular ha asumido, de forma directa o indirecta, el marco de debate planteado, normalizando la idea de que los derechos LGTBI son revisables, prescindibles o ideológicos.

No se trata solo de derogar leyes, sino de deslegitimar su necesidad. Cuando se relativiza la identidad del colectivo —como hizo Santiago Abascal al diluir los símbolos del Orgullo bajo un discurso nacional homogéneo— y al mismo tiempo se cuestionan las políticas públicas específicas de protección, se reactiva una lógica histórica conocida: convertir la diversidad en problema y la igualdad en exceso.

Minimizar también es negar
No todos los discursos son abiertamente hostiles. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, afirmó en 2021 que la homofobia “está en la cabeza de la izquierda”, una declaración criticada por colectivos LGTBI por negar la existencia de una discriminación estructural. También ha llegado a expresar incomodidad con la duración del Orgullo LGTBI en Madrid, sugiriendo que se “aguanta” durante demasiado tiempo. Para las organizaciones de derechos humanos, estas posiciones refuerzan una igualdad tolerada, pero no plenamente asumida.

Un eco internacional: Trump y el retroceso de derechos
La defensa o el cuestionamiento de los derechos LGTBI no es un fenómeno exclusivo de España. En Estados Unidos, desde que Donald Trump inició su segundo mandato en enero de 2025, su administración ha puesto en marcha una serie de órdenes ejecutivas dirigidas contra derechos vinculados a género e identidad, entre ellas decretos que defienden políticas de “género binario” y excluyen el reconocimiento federal de las identidades trans, así como otras que afectan al acceso a atención sanitaria y a la participación de personas trans en el Ejército.

A esta agenda política se suma también el uso explícito de la burla como herramienta discursiva. El 7 de enero de 2026, El País informó de un acto público en el que Trump ridiculizó a personas y atletas trans, utilizando su identidad de género como motivo de mofa ante su audiencia. El episodio fue interpretado por analistas y organizaciones de derechos humanos como una normalización del escarnio desde la más alta responsabilidad institucional.

Este contexto internacional pone de manifiesto que las tensiones culturales y políticas en torno a género y sexualidad no son aisladas: forman parte de una ola global de contestación a la diversidad.

Memoria democrática: del pasado al presente
Recordar la represión franquista contra las personas LGTBI no es un ejercicio identitario ni nostálgico. Es una herramienta para comprender el presente. El franquismo no solo castigó cuerpos: produjo discursos, categorías y miedos que no desaparecen automáticamente con un cambio legal.

Hoy no existe una ley que criminalice la homosexualidad o la transexualidad. Pero cuando se cuestiona la identidad trans, se caricaturiza el Orgullo o se desmontan garantías legales, no asistimos a una repetición literal del pasado, sino a una continuidad cultural que alimenta el rechazo, el miedo y la exclusión.

La memoria democrática no consiste solo en derogar leyes injustas, sino en impedir que sus lógicas regresen bajo otros nombres. Porque el odio, cuando se normaliza, deja de parecer excepcional. Y cuando deja de parecerlo, vuelve a ser peligroso.

lunes, 8 de diciembre de 2025

#libros #literatura #testimonios | El octavo en discordia

El octavo en discordia / Ferran Pereda.

Madrid : Whitby, 2025 [12-08].
426 p.
/ ES / Libros / Literatura / Barcelona / Franquismo / Memoria / Testimonios / Transición
 
📘 Ed. impresa: ISBN 9791387582241 / 22.00 €
📝 Cita APA-7: Pereda, Ferran (2025). El octavo en discordia. Whitby. 
 
Creía que no volvería a escribir, pero el descubrimiento del diario de mi padre escrito cuando él era adolescente y estaba refugiado en Molins de Rey durante la guerra civil, me llevó a entender que quizás sí que tenía algo que explicar y retomé la escritura. Después de diez de investigación, en breve estará en tus manos El octavo en discordia. Perola cosa no se queda aquí. En bambalinas hay otros dos manuscritos: Menos mal que llegó Franco, y un anecdotario del franquismo.
 
Ser el octavo hijo de familia numerosa, con un progenitor recto, impecable, que no permite el mínimo error, no le es nada fácil a Gonzalo. Severo, su padre, es un falangista con relativo poder en la Barcelona del tardofranquismo y primeros años de democracia. Su madre, Cándida, está agotada de parir: diez criaturas en once años. A pesar de que no le gustan los niños, cede ante la condición que le impone Severo para desposarse: ir a por los doce. Doce, como los apóstoles de Jesucristo Nuestro Señor. Pero ni Cándida alcanza su objetivo al quedarse en la decena de retoños, ni ninguno de ellos cumple sus expectativas. Gonzalo se encuentra sumergido en la maldición de estar hacia el final pero por entre medio de tan larga cola fraternal, en aquella indefinida ubicación, lo que significa pasar desapercibido para las atenciones, pero observado al microscopio ante el mínimo paso en falso.
 
Desde la mirada de Gonzalo, nos trasladamos a la vida cotidiana de los años sesenta y setenta del siglo XX, así como vemos desde dentro hechos históricos del momento: los últimos cinco fusilamientos de la dictadura, la agonía y muerte de Franco, las revueltas estudiantiles y obreras, el advenimiento de la democracia, la aprobación de la Constitución de 1978, el golpe de Estado de Tejero... Observador privilegiado por ser su padre un franquista destacado, mientras sus hermanos mayores militan en la izquierda democrática en la clandestinidad, nos acerca el autor a novedosas noticias sobre estos momentos convulsos, que rompen con la versión aceptada históricamente. 
 
😏 Ferran Pereda, con su obra 'El Cancaneo. Diccionario petardo de argot gay, lesbi y trans' (2004), se convirtió en el primer lexicógrafo compilador del argot GLTBQ+ en castellano. El autor, con la novela 'Desamor' (2008), entró en el mundo de la ficción. Ahora nos ofrece 'El octavo en discordia', narración con intensos tintes de novela histórica, que nos sumerge en los entresijos de la dictadura franquista en Barcelona y la transición a la democracia. 

viernes, 28 de noviembre de 2025

#hemeroteca #lgtbi #memoria | Vigo, o la disidencia sexual en la Transición que no sale en los libros

Primera manifestación por la Libertad Sexual en Galicia, Vigo, 1981 //

Vigo, o la disidencia sexual en la Transición que no sale en los libros

La lucha por los derechos de homosexuales y trans encontró en los 70 un refugio en la ciudad gallega y un sustento en locales de la playa de Samil, bajo las anchas alas de Karina Fálagan, amiga de políticos y comisarios
Silvia R. Pontevedra | El País, 2025-11-28
https://elpais.com/espana/galicia/2025-11-28/vigo-o-la-disidencia-sexual-en-la-transicion-que-no-sale-en-los-libros.html

El 25 de junio de 1981, mientras las pancartas fabricadas con sábanas avanzaban por la Rúa do Príncipe en Vigo, el abogado laboralista Xabier Mañón subió a su despacho, junto a esa Porta do Sol donde ahora, cada año por estas fechas, pega un nuevo estirón un cono de luz que se anuncia como “el árbol de Navidad más alto de Europa”. Desde allí, en plena Transición democrática de una ciudad todavía sin leds virales, Mañón pudo inmortalizar con su cámara un acontecimiento mucho más luminoso: la cantidad de gente que secundaba la que fue primera manifestación del Orgullo Gay de Galicia y también a los muchos curiosos que se agolpaban en los márgenes. Todo transcurría pacíficamente, como si la ciudad asimilara con naturalidad la expresión pública de algo tanto tiempo a la sombra, perseguido y castigado como escándalo público, un delito que no se derogó hasta el 88.

Aquella marcha cívica “supuso una brecha irreparable en el muro de silencio con el que la dictadura escondía la existencia de la diversidad”, valora uno de los paneles que conforman la exposición La disidencia sexual en Galicia. Huellas para un tiempo nuevo, impulsada por el Consello da Cultura Galega en el edificio Redeiras de la Universidade de Vigo hasta el 5 de diciembre. En esa jornada histórica “se difundió el mensaje de que existían personas que vivían fuera de la norma sexual y de género, y de que la verdadera democracia no iba a llegar hasta que lo hiciese para ellas”. Tras desfilar por el centro urbano, la comitiva se citó para pasar la tarde en el parque de Castrelos. Allí, entre la euforia colectiva, algunos gais y lesbianas aprovecharon para salir del armario, incluso a ojos de familiares a los que habían invitado sin advertirles de nada.

Era un paso adelante, sin retorno en un asunto que, no obstante, continúa “pendiente” e “interesa a la sociedad en su conjunto”, recalca la muestra coordinada por Carme Adán y comisariada por la historiadora y activista del movimiento LGBTIQ+ Daniela Ferrández. Esta investigadora lleva años poniendo el foco en los movimientos de liberación sexual que, precisamente, no entran en el foco. Historias humanas lejos de las grandes capitales, que son las que aparecen en los libros. La exposición versa sobre el final del Franquismo y la Transición, recoge publicaciones, testimonios, fotos, documentación varia, y casos muy antiguos de personas que decidieron vivir conforme a lo que sentían a pesar de la represión dominante.

Manolo Santiso, registrado como mujer al nacer, fue detenido en 1939 en Carral (A Coruña) e ingresado en un reformatorio femenino por vestir, trabajar, fumar y hacer cosas “de hombres”, tales como ir a la taberna. Nada que ver con la relación libre que casi nueve siglos antes habían elegido vivir en Rairiz de Veiga (Ourense) Pedro Díaz y Munio Vandílaz. El suyo se considera el primer matrimonio homosexual documentado en la Península Ibérica. El 16 de abril de 1061, Vandílaz y Díaz asumían su compromiso “todos los días y todas las noches, para siempre“, y lo formalizaban en un escrito legal ”para conocimiento de los demás". “En lo relativo a la casa”, recogía el documento, “somos iguales en trabajo, en acoger visitas, en cuidarla, decorarla y gobernarla, así como plantar, edificar y trabajar en la huerta”. 

En la manifestación del 81, celebrada en Galicia cuatro años después de la primera en Barcelona, participaron los colectivos gais de Vigo, Santiago y A Coruña, aunados por la coordinadora gallega; asociaciones de vecinos; el Movemento Comunista de Galicia; la Asamblea Nacional-Popular Galega; y hasta el Comité Anti-Otan de la ciudad, los únicos cuya pancarta no reivindicaba la libertad sexual: “Yanquis fuera, ni OTAN ni bases”. Y aquel acontecimiento social protagonizado por los que habían vivido escondidos durante la dictadura encontró su eco en la prensa, pese a que no hacía más que un par de años, en 1979, que un compañero, el reportero Federico Puigdevall, había sido inhabilitado por seis años, condenado a un mes de prisión y al pago de 20.000 pesetas, por retratar desde el 77 la vida de las transexuales que trabajaban en locales de la playa de Samil. Los jueces de la Transición (en la Audiencia Provincial y el Supremo) vieron en su información gráfica un claro caso de “escándalo público” que dañaba la “moral colectiva”, y lo apartaron del oficio de periodista.

Sin embargo, tanto en sus reportajes en ‘El Pueblo Gallego’ y ‘Galicia Deportiva’ como en los que firmaba un joven Fernando Franco —hoy toda una institución ciudadana que a finales de los 70 escribía para la revista viguesa ‘El Pope’— se entrevistaba a artistas trans. Y se relataban con un lenguaje nada encorsetado los graves escollos sociales y las penurias vitales que padecían Paola, Milena, Raquel, Violeta, Gamba y Dalia Flores, con función en la sala de fiestas Riomar, encadenadas al mundo del espectáculo porque no encontraban otra forma de sustento.

Se habían conocido en Le Carrousel de París antes de la muerte de Franco, donde habían accedido a hormonas y en algunos casos a cirugías. Pero al fin habían podido volver a España, y llevaban un año por Vigo, aprovechando el creciente interés de los empresarios y el morbo del público por estos números musicales entre marabúes y lentejuelas. En las entrevistas, recordadas por Ferrández en su trabajo ‘Voces desde el gueto: vidas trans, oportunidades de supervivencia y esperanzas de cambio en el Vigo de la Transición’ (Cuadernos de Historia Contemporánea, Ediciones Complutense) se sinceraban con los reporteros: ellas preferían ser “modistas”, “oficinistas” o “dependientas”, pero ¿quién contrataría a una transexual?. Seguían sin tener un DNI acorde a su físico y todavía daba coletazos la franquista Ley sobre peligrosidad y rehabilitación social, que en 1971 había reemplazado a la Ley de vagos y maleantes. En las entrevistas, ellas se mostraban esperanzadas de que, desaparecido el dictador, todo esto se resolvería enseguida.

Estos cronistas del Vigo nocturno también narraron la primera fiesta gay que se celebró públicamente en Vigo, la primera del noroeste peninsular, que tuvo lugar en 1978 al amparo de una rotunda mujer con sombrero de ala ancha: Karina Fálagan. La empresaria de la noche, una especie de animal mitológico que se autoproclamó “Alcaldesa del Atlántico”, acababa de pasar por aquellas fechas de regentar el club Lady Hamilton, donde conoció los secretos de infinidad de políticos que lo frecuentaban, a lograr la concesión de un terreno municipal para montar el Jonathan Livingston Seagull, un restaurante y local de ‘striptease’, variedades y alterne en el arenal más famoso. Samil se sitúa a unos seis kilómetros de la fachada marítima del centro urbano, donde existía otro polo gay y encuentros entre los setos de los jardines de Montero Ríos (citados desde 1975 por guías internacionales como Spartacus International Gay Guide y All Lavender International Gay Guide).

En su trabajo, Ferrández considera a Karina Fálagan “una de las figuras centrales” en la configuración de ese territorio acotado de Samil en el que se respiraba cierta “benevolencia comprensiva” por parte de la policía de Vigo, donde no solía haber arrestos. Allí, según los testimonios que recoge la historiadora, esa mujer que presumía de ser amiga de Fraga y fue militante del PP protegía a la “gente del mundo gay”, probablemente gracias a esas relaciones que aseguraba tener con políticos y comisarios. La primera fiesta gay, celebrada en el Jonathan, fue para Ferrández, como la inauguración de su nuevo “jardín” de lo “prohibido”. La presentadora era la transexual Dalia Flores, y actuaron La Maruja, Paco España, el travesti Francis —asesinado un año después por la policía en Euskadi— y Manolito (o Manoli) Soler, natural de Vigo. “A algunos políticos, en medio de sus copas y sus cachondeos, les demostré que no era una inepta”, contaba Fálagan al desaparecido rotativo vigués ‘El Pueblo Gallego’: “Personas que están ahora en Madrid, a nivel alto, han sido clientes míos, incluyendo algún ministro actual”.

jueves, 16 de octubre de 2025

#hemeroteca #lesbianismo #memoria | Patronato de Protección a la Mujer: un reformatorio franquista para lesbianas que funcionó en democracia

Silvia Fernández y Eva García en una imagen de 2017 //

Patronato de Protección a la Mujer: un reformatorio franquista para lesbianas que funcionó en democracia

La lucha de su viuda logra que el Gobierno reconozca por primera vez como víctima de la dictadura a una mujer que fue recluida en centros religiosos de 1978 a 1985
Sonia Vizoso | El País, 2025-10-16
https://elpais.com/espana/galicia/2025-10-16/patronato-de-proteccion-a-la-mujer-un-reformatorio-franquista-para-lesbianas-que-funciono-en-democracia.html

La sevillana Eva García de la Torre estuvo recluida en un centro de castigo por ser lesbiana cuando la democracia ya estaba en marcha. Siendo menor y sin siquiera la asistencia de un abogado, fue juzgada en julio de 1978 en Andalucía y permaneció internada en Galicia hasta 1985 en entidades católicas del Patronato de Protección a la Mujer, la institución creada por la dictadura franquista para reprimir a las españolas que consideraba descarriadas. Tras sobrevivir a una adolescencia de violencia y trabajos forzados y llegar a alcaldesa de O Porriño (Pontevedra) por el PSOE, murió en 2022 sin ser consciente de su condición de víctima del fascismo. Este jueves su viuda, Silvia Fernández Quinteiro, ha recogido en Vigo de manos del ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, el certificado que acredita que sí lo fue, el primero que se entrega en España a una represaliada por el patronato.

El documento que oficializa que García de la Torre “padeció persecución por razones políticas e ideológicas” no es solo una reparación pública. Es también un “acto de amor”, el fruto de más de un año de investigación por parte de Silvia. “Es importante que se reconozca que Eva tuvo una vida injusta”, defiende esta abogada sobre quien fue su pareja durante casi dos décadas.

Todo empezó en enero de 2024, atravesando el duelo por Eva y tras leer en EL PAÍS un reportaje de Esther López Barceló sobre los horrores del patronato que dependía del Ministerio de Justicia franquista. “Cuando leí aquello, algo en mi cabeza hizo clic: “Eva estuvo ahí”, rememora su viuda. Relacionó lo que se relataba en aquel texto con todo lo que su mujer le había contado sobre su vida. Y decidió investigar. Consiguió sus expedientes de la Casa Cuna de Sevilla en la que vivió su infancia; del Tribunal Tutelar de Menores bajo cuya bota creció y sufrió; y del Patronato de Protección a la Mujer que la castigó por lesbiana.

Con el resultado de esas pesquisas y tras contactar con la Asociación Desterradas Hijas de Eva, se le ocurrió dar un paso hasta entonces inédito: solicitar formalmente ante el Gobierno central que Eva García de la Torre fuese reconocida como víctima del franquismo. Algunas de las expertas con las que consultó le advirtieron de que sería necesario modificar la actual Ley de Memoria Democrática para incluir en ella a las mujeres que sufrieron la represión del patronato. Pero se reunió con el secretario de Estado de Memoria Democrática, Fernando Martínez, y él le despejó esas dudas.

El ministro Ángel Víctor Torres entrega el certificado a Silvia Fernández //

Sin necesidad de cambiar la norma, Fernández Quinteiro tiene ya en sus manos el certificado que declara “ilegal e ilegítimo” al tribunal que juzgó a su pareja en 1978 y anula la condena que dictó. “Su internamiento, motivado en parte por su orientación sexual, se enmarca en las medidas de control y represión sobre las mujeres que fueron instauradas durante la dictadura franquista y que continuaron aplicándose en los primeros años de la Transición democrática”, reza el documento firmado por el ministro el pasado 20 de septiembre.

La vida de Eva García de la Torre comenzó en la Casa Cuna de Sevilla en 1962. Fue hija de una madre soltera que había sido repetidamente violada por su padre desde adolescente. Su expediente de aquella época reconocía que su abuelo era extremadamente violento, pero dictaminaba que ella debía ser tutelada por la dictadura para salvarla del “ejemplo corruptor que la menor recibe de su madre”. Como niña bajo el amparo del Gobierno de Franco, creció en centros religiosos en los que, según ella relataba, fue maltratada física y psicológicamente, además de esclavizada en talleres textiles, lavando ropa para hoteles y el Ejército, y sirviendo en casas de familias pudientes. “Si se meaba en la cama, dormía sobre el metálico, sin colchón. Si se rebelaba, la metían dos o tres días en un baño”, cuenta Fernández Quinteiro.

Con 16 años las monjas la denunciaron ante el Patronato de Protección a la Mujer por lesbiana. La señora de la casa en la que trabajaba como interna le encontró un escrito en el que García de la Torre confesaba que creía haberse enamorado de ella. Era julio de 1978 y el debate sobre derechos y libertades bullía en España a solo cinco meses del referéndum que aprobó la Constitución. Al mismo tiempo, una todavía adolescente García de la Torre era llevada a declarar ante un Tribunal Tutelar sobre su orientación sexual. Fue juzgada, condenada y recluida en los centros católicos que colaboraban con esta institución franquista.

Fue enviada a Vigo e internada en las Oblatas primero y luego en el El Buen Pastor, entidades religiosas que junto con otras como las Adoratrices, por ejemplo, colaboraron con el patronato en la represión de las mujeres, encerradas tras unos “muros por los que muchos hemos pasado sin saber lo que ocurría” dentro de ellos, recuerda Fernández Quinteiro. La democracia nacía en España, pero la dictadura no había muerto del todo. Allí estuvo recluida García de la Torre, obligada a rezar, a limpiar las instalaciones y a trabajar por una miseria. Fue costurera para una empresa textil, vendió libros y conoció al que luego fue su marido y padre de sus hijos. Estuvo a las órdenes de esta institución hasta 1985 cuando el Gobierno de Felipe González la hizo desaparecer. Ya casada estudió la carrera de Derecho y acabó siendo alcaldesa socialista de O Porriño durante siete años (2015-2022). Murió de un infarto a los 59 años, solo dos meses después de dejar el cargo asediada por una moción de censura. “Para las víctimas es importante que les reconozcan que tuvieron un sufrimiento brutal, que tenían razón, que no estaban locas”, concluye Fernández Quinteiro.

miércoles, 17 de septiembre de 2025

#libros #franquismo #memoria | La hambruna española

La hambruna española / Miguel Ángel del Arco Blanco.

Barcelona : Crítica, 2025 [09-17].
480 p.
Serie: Contrastes.

/ ES / Libros / ENS / Franquismo / Memoria histórica

📘 Ed. impresa: ISBN 9788491998013 / 23.90 €
🔓 Cita APA-7: Arco Blanco, Miguel Ándel del (2025). La hambruna española. Crítica.
La primera obra que explica qué pasó realmente en la hambruna española de posguerra.
El régimen de Franco tuvo una vida suficientemente larga como para construir mitos y esculpir silencios. Uno de los mayores tuvo que ver con los llamados “años del hambre”: la larga posguerra (1939-1952) que marcó la vida de los españoles tras la guerra civil española. Con una economía estancada y una miseria generalizada, la dictadura culpó de ello a los desastres de la guerra, al aislamiento internacional y a la supuesta “pertinaz sequía”. Este libro desmonta las justificaciones del franquismo, pero además descubre uno de sus mayores secretos: en algunos de aquellos años tuvo lugar una hambruna devastadora (1939-42 y 1946) que acabó con las vidas de más de 200.000 españoles. Al igual que sucediese con otras hambrunas europeas de la época de entreguerras, la hambruna de Franco estuvo provocada por factores políticos relacionados con la economía adoptada, la cercanía al Eje en la II Guerra Mundial, a la existencia de un régimen dictatorial y a la corrupción generalizada.

lunes, 27 de enero de 2025

#libros #homosexualidad #historia | Historia de la homosexualidad masculina en España

Historia de la homosexualidad masculina en España / Francisco Vázquez García (ed.).

Madrid : Catarata, 2025 [01-27].
240 p.
Serie: Mayor ; 1029.

/ ES / Libros / ENS / REC / España / Gais / Historia / Homosexualidad masculina / Memoria histórica

📘 Ed. impresa: ISBN 9788410671485 / 18.50 €
📝 Cita APA-/: Vázquez García, Francisco (ed.). Historia de la homosexualidad masculina en España. Catarata.


Un recorrido por los avatares de la homosexualidad masculina a través de la historia española desde la Antigüedad. Este libro no sería posible en otra época de la historia de España. Esta obra ofrece un exhaustivo y revelador recorrido a través de los avatares, persecuciones y transformaciones que ha sufrido la homosexualidad masculina en nuestro país desde los tiempos de los reinos visigodos hasta la actualidad. A lo largo de estas páginas se desentrañan los contextos sociales, políticos y culturales que han ido moldeando la vivencia y la percepción de la homosexualidad y se invita al lector a reflexionar sobre el pasado, el presente y el futuro de esta realidad en constante transformación.
Autoría: Francisco Vázquez García, Germán Navarro Espinach, Juan Pedro Navarro Martínez, Richard Cleminson, Javier Fernández-Galeano, Geoffroy Huard.
😏 Francisco Vázquez García es catedrático de Filosofía en la Universidad de Cádiz. Ha publicado ampliamente sobre historia cultural de la sexualidad. Es también editor de Historia de la homosexualidad masculina en Occidente (Los Libros de la Catarata, 2022) e Historia de la homosexualidad femenina en Occidente (Los Libros de la Catarata, 2023).

miércoles, 4 de diciembre de 2024

#baliabideak #monografikoak #lgtbi #memoria | #Kuirartxibobizia : Orereta-Errenteriako lgtbi+ memoria atontzen: “betirako dantzan gure lumatzan”

#Kuirartxibobizia : Orereta-Errenteriako lgtbi+ memoria atontzen: “betirako dantzan gure lumatzan” / Uxue Diez Guiral, Maite Azabal Gallego, Ane Fernández Trigo, Aitor Narbarte Álvarez.

Errenteria: Errenteriako Udala,, 2024 [12-04].
Bilduma ; 32 / ISSN 0214-624X
XVI. Koldo Mitxelena Ikerketa Beka (2022)

/ EUS / Monográficos / ENS / Activismo / Errenteria / LGTBI+ / Memoria histórica / Testimonios

🔓 Ed. digital: Open Access / Errenteriako Udala
https://static.errenteria.eus/web/eu/herria/artxiboa/Bilduma/Bilduma_32_2024/BILDUMA_32.pdf
📝 Cita APA-7: Diez Guiral, Uxue, Azabal Gallego, Maite, Fernández Trigo, Ane, Narbarte Álvarez, Aitor (2024). #Kuirartxibobizia : Orereta-Errenteriako lgtbi+ memoria atontzen: “betirako dantzan gure lumatzan”. Bilduma, 32. 

2022ko Koldo Mitxelena XVI. ikerketa bekaren deialdi honetan, Orereta-Errenteria zein Oarsoaldeko eskualdearen LGTBI+ memoria kolektiboa aztertu nahi da #Kuirartxibobizia proiektuaren bidez. Ikerketaren xede nagusi da, beraz, etengabeko eraldaketan dagoen Orereta-Errenteria eta Oarsoaldeko LGTBI+ komunitatearen memoria kolektibo bizia bildu eta horretan sakontzea. Kolektiboa osatzen duten pertsonak erdigunean jarri dira euren istorioak gizarte osoan zehar zabaltzeko helburuarekin. Zentzu honetan, herriko eta herriarekin harremana duten pertsona ezberdinen esperientziak batu dira. Aldi berean, proiektuan zehar belaunaldien arteko ikuspegia kontuan hartu da. Honela, parte-hartzaileen istorioak babestu, gorde eta zaindu nahi izan dira. Azkenik, euskarak gure testuinguruan duen inplikazioa aintzat hartu da eta hizkuntza gutxitua lanaren ardatz izan da.

jueves, 28 de noviembre de 2024

#libros #cine #artistas | Tarantela sevillana : Lola Flores, Carmen Sevilla y Sara Montiel: estrellas españolas en Italia

Tarantela sevillana : Lola Flores, Carmen Sevilla y Sara Montiel: estrellas españolas en Italia / Lidia García García.

Barcelona : Ediciones B, 2024 [11-28].
280 p.
Serie: Somos B.

/ ES / Libros / ENS / Artistas / Carmen Sevilla / Cine / Interpretación / Italia / Lola Flores / Mujeres / Sara Montiel / Testimonios

📘 Ed. impresa: ISBN 9788466679077 / 22.90 €
📝 Cita APA-7: García García, Lidia (2024). Tarantela sevillana : Lola Flores, Carmen Sevilla y Sara Montiel: estrellas españolas en Italia. Ediciones B.

Nos vamos de viaje a la Italia de los años cincuenta y sesenta. Dolce vita, glamour y mucho, mucho cine. Por el Festival de Venecia, las playas de Sorrento o en el cautivador ambiente nocturno de Roma se pasean Sophia Loren, Pier Paolo Pasolini, Brigitte Bardot, Orson Welles... ¡y nuestras divas cañís!

Las trayectorias artísticas de Lola Flores, Carmen Sevilla y Sara Montiel coinciden en presentar numerosas conexiones con Italia: el debut cinematográfico de Lola Flores bajo la dirección de Fernando Mignoni y sus explosivas colaboraciones con Raffaella Carrà, la participación de Carmen Sevilla en la coproducción italo-española ‘Pan, amor y… Andalucía’ dirigida por Javier Setó en 1958 junto a Vittorio de Sica y la vida de película de Sara Montiel, que enamoró dentro y fuera de la gran pantalla a varios galanes italianos y que intentó «redimirse» de su fama de mujer fatal con una desventurada boda celebrada en Roma. En este libro, fruto de sus investigaciones en la Real Academia de España en Roma, Lidia García -creadora de ‘¡Ay, campaneras!’- explora los vínculos entre estas tres populares estrellas del cine, la canción española y el panorama cultural italiano de la época. ‘Tarantela sevillana’, un libro maravilloso, repleto de anécdotas, historias increíbles y fotografías inéditas, ofrece un análisis pormenorizado de este fascinante trasvase cultural con aire de tarantela y espíritu de copla.

jueves, 21 de noviembre de 2024

#libros #homosexualidad #franquismo | Invertidos, provincianos y maleantes : disidencias sexogenéricas y peligrosidad social en el franquismo asturiano

Invertidos, provincianos y maleantes : disidencias sexogenéricas y peligrosidad social en el franquismo asturiano / Miguel Fernández Turuelo ; prólogo de Rubén Vega García.

Oviedo : Instituto de Memoria Democrática en Asturias, 2024 [11-21].
206 p.

/ ES / Libros / ENS / Asturias / Disidencia sexual / Franquismo / Homofobia / Homosexualidad / LPRS / LVM / Memoria histórica

📘 Ed. impresa: ISBN 9788410345256
📝 Cita APA-7: Fernández Teruelo, Miguel (2024). Invertidos, provincianos y maleantes: disidencias sexogenéricas y peligrosidad social en el franquismo asturiano. Instituto de Memoria Democrática en Asturias. 
 
Invertidos, provincianos y maleantes es una investigación de Miguel Fernández Turuelo en la que el autor, estableciendo un diálogo entre diferentes fuentes (expedientes judiciales, testimonios orales, prensa, propaganda, etc.) y enfoques disciplinares, construye un relato analítico sobre la represión sexual y de género como uno de los pilares del control social en la Asturias franquista. En este sentido, los expedientes de peligrosidad social emitidos por los tribunales de Vagos y Maleantes serán una de las piedras de toque en la explicación de los diferentes ejes a través de los que dicho control social -y moral- fue llevado a cabo.

Esta obra es también una contribución a la memoria de los y las disidentes sexuales y de género, pues si bien el proceder de la dictadura -con sus particularidades en Asturias- los convirtió en resistentes y víctimas, no por ello dejaron de ser sujetos agentes que elaboraron estrategias de negociación y de (in)visibilización de cara a sobrevivir a un contexto hostil como el franquista. De este modo, esta investigación considera la capacidad de las personas disidentes para articular formas de vida fuera de la norma, en la clandestinidad, más allá del castigo y el ostracismo que una sociedad profundamente tradicional les reservaba.

En suma, Fernández Turuelo plantea el análisis de las disidencias sexogenéricas desde la dialéctica entre represión y agencia en lo que supone una de las primeras aportaciones asturianas a la historia de las sexualidades y géneros no normativos en el franquismo.

miércoles, 20 de noviembre de 2024

#llibres #lgtbi #memoria | Hiperrevolucionaris i supergais : una historia de La Pluma i la C.C.A.G

Hiperrevolucionaris i supergais : una historia de La Pluma i la C.C.A.G. / João França, Adrià Rodríguez Castelló.

Barcelona : Ajuntament de Barcelona, 2024 [11-20].
184 p.

‎/ CAT / Libros / ENS / Activismo / CCAG / LGTBI+ / Maricas / Memoria histórica / Transgresión / Transición / Travestis

📘 Ed. impresa: ISBN 9788491565987 / 20.00 €
📝 Cita APA-7: França, João, Rodríguez Castelló, Adrià (2024). Hiperrevolucionaris i supergais : una historia de La Pluma i la C.C.A.G. Ajuntament de Barcelona.


Aquesta és la història de la revista 'La Pluma' i de la Coordinadora de Col·lectius per l’Alliberament Gai (CCAG), un col·lectiu que va tenir una vida curta, entre el 1978 i el 1980, però intensa i fonamental per entendre la lluita pels drets dels homosexuals de finals dels anys 70 a Barcelona. Publicació íntegra i original impresa del facsímil dels 6 números de La Pluma (1978 - 1980) respectant el format i les tintes directes de l'època, acompanyat d’un estudi en profunditat per entendre una època, una lluita i una revista. Donem una nova vida a una publicació mig segle després de la seva existència. Aquest testimoni ha quedat tancat als arxius durant 40 anys, i ara hem volgut que pugui ser accessible a tothom a qui li interessi. Alguns aspectes ens semblaran antics o superats, però ens ajudaran a saber d’on venim, i d’altres potser ens fan pensar que fa dècades que donem voltes al mateix.

Hi havia una vegada un grup de maricons i travestis que es revoltaven contra la transició, contra la normalitat, contra l’assimilació; que volien lluitar a la seva manera, amb el convenciment que la seva existència, la seva forma d’expressar el gènere i de relacionar-se eren revolucionàries; que van provocar, van ballar i van follar tant com van poder. Del sotrac que aquest grup va suposar a finals dels 70 potser es recorda poc, però ens en podem arribar a fer una idea resseguint el rastre de les seves plomes.

lunes, 21 de octubre de 2024

#libros #contracultura | Ángeles bailando en la cabeza de un alfiler : la explosión libertaria de 1976-1977

Ángeles bailando en la cabeza de un alfiler : la explosión libertaria de 1976-1977 / Pepe Ribas.
Madrid : Libros del K.O., 2024 [10-21].
326 p.

/ ES / Libros / ENS / Barcelona / Contracultura / Libertarias / Memoria sentimental / Testimonios / Transición

📘 Ed. impresa: ISBN 9788419119742 / 22.90 €
📝 Cita APA-7: Ribas, Pepe (2024). Ángeles bailando en la cabeza de un alfiler : la explosión libertaria de 1976-1977. Libros del K.O.

En la segunda mitad de la década de los setenta, Barcelona vivió una explosión libertaria cuyos ecos se replicaron, en mayor o menor medida, en gran parte de España. Se vivía la etapa más creativa en un país en el que había teatro independiente sin teatros, vanguardias sin escuelas ni museos, lectores y compradores de libros sin bibliotecas públicas. Una parte de la generación más joven supo cultivarse y crear sin reglas ni mandatos: las consignas, si existían, las arrastraba la brisa hasta el camión de la basura.

Como en una coreografía acelerada y delirante, Pepe Ribas (fundador de la mítica revista Ajoblanco) evoca aquella efervescencia libertaria que se desarrollaba sobre un confuso trasfondo social de ilusión y miedo, libertad y un atrevimiento hasta la asfixia, en el que todo parecía posible. El espejismo terminó desvaneciéndose: las instituciones y los partidos políticos maniobraron para, primero encauzar, y luego ahogar, esta fuerza libertaria demasiado imprevisible para la ortodoxia política (tanto de derechas como de izquierdas). Envolvieron la contracultura en diseño, sentimiento nacional y negocio, la alegría se transformó en interés individual y en neurosis. De compartirlo casi todo se pasó a la competitividad y a la insatisfacción bañada en alcohol. La heroína empezó a sembrar la calle de cadáveres y delincuencia. Pero ese espejismo no fue en vano: gran parte de su legado ha permeado hasta nuestros días a través del ecologismo, el feminismo, la liberación sexual y la cultura libre e independiente.

jueves, 26 de septiembre de 2024

#libros #mujeres #franquismo | Muros de silencio : represión y resistencia : las mujeres en el franquismo

Muros de silencio : represión y resistencia : las mujeres en el franquismo / Isabel Serrano Durán.

Barcelona : Ediciones B, 2024 [09-26].
256 p.

/ ES / Libros / ENS / Franquismo / Lesbofobia / Mujeres en el franquismo / Persecuciones políticas

📘 Ed. impresa: ISBN 9788466679756 / 19.90 €
📝 Cita APA-7: Serrano Durán, Isabel (2024). Muros de silencio : represión y resistencia : las mujeres en el franquismo. Ediciones B. 
¿Cuántas mujeres fueron violadas por ser "rojas de mierda"? ¿A cuántas madres hicieron creer que sus bebés habían muerto? ¿Cuántas viudas fueron condenadas a llorar en silencio? ¿Cuántas rapadas fueron paseadas por su pueblo mientras su vientre se descomponía? ¿Cuántas lesbianas fueron sometidas a torturas médicas? ¿Cuántas asesinadas fueron humilladas tras la muerte? ¿Cuántas mujeres resistieron sin que su nombre haya pasado a la historia? ¿Cómo descubrir a las sin nombre en un país que fue sometido al más riguroso voto de silencio?

‘Muros de silencio’, de la politóloga y socióloga Isabel Serrano, es un ensayo cercano que ayuda a comprender cómo el régimen franquista puso en el punto de mira a la mujer para borrarla, por todos los medios, su importancia vital a lo largo del tiempo. A través de un recorrido histórico y personal, la autora reivindica el papel de las mujeres -como víctimas, como resistencia, como asesinadas y como supervivientes- para reparar ese olvido al que se las ha condenado durante tantos años en este país. Quisieron crear muros de silencio infranqueables que nos asfixiaran, generación tras generación. Pero el cemento, con el tiempo, se acaba agrietando, y por los resquicios se asoman las ramas de un árbol sembrado que acaba haciendo añicos lo que se creía inquebrantable.

lunes, 23 de septiembre de 2024

#hemeroteca #feminismo #memoria | Comprometidas : historia y memoria de la movilización de las mujeres durante el tardofranquismo y la transición

Comprometidas : historia y memoria de la movilización de las mujeres durante el tardofranquismo y la transición / Asunción Esteban Recio, Cristina Gómez Cuesta, Francisco Arriero Ranz (eds.).

Granada : Comares, 2024 [09-23].
256 p.
Serie: Comares Historia.

/ ES / Libros / ENS / REC / Activismo / Feminismo / Franquismo / Memoria histórica / Mujeres / Testimonios / Transición

📘 Ed. impresa: ISBN 9788413698250 / 27.00 €
📝 Cita APA-7: Esteban Recio, Asunción, Gómez Cuesta, Cristina, Arriero Ranz, Francisco (eds.). Comprometidas : historia y memoria de la movilización de las mujeres durante el tardofranquismo y la transición. Comares.


‘Comprometidas. Historia y memoria de la movilización de las mujeres durante el tardofranquismo y la transición’ supone una relectura de la transición española en clave feminista, analizando variables como la militancia política, sindical y/o feminista, el activismo social o la experiencia del exilio y su reflejo en el arte.

Los diecisiete trabajos que integran el libro conforman un relato de la última década del franquismo y la transición. Algunos de ellos parten de lo vivido y recordado por sus protagonistas: nombres imprescindibles del activismo de aquellos años, en unos casos. En otros, mujeres no tan conocidas pero esenciales para entender aquella etapa en lugares menos explorados por la historiografía, como Valladolid o Mallorca. Otras voces recogidas en este libro son las de aquellas mujeres que vivieron el exilio en otras transiciones políticas o que hicieron de lo artístico una forma de lucha política y feminista.

Junto a la memoria, ‘Comprometidas’ indaga en los condicionantes estructurales y culturales que influyeron en el activismo de las mujeres atendiendo a la conformación de los distintos movimientos de mujeres y/o feministas, la ruptura o no con las culturas políticas previas, las polémicas feministas o la lucha de quienes se empeñaron en defender la coeducación como herramienta indispensable para transformar las relaciones de género. En definitiva, estamos ante un libro que pone en valor la memoria de las mujeres comprometidas con la lucha por la democracia y la libertad desde distintas militancias en un tiempo de resistencia y acción, cuyo legado es indiscutible para entender la historia política y social de nuestro país en los últimos años.

viernes, 28 de junio de 2024

#hemeroteka #lgtbi #ekainak28 | LGBTI borroka Donostian (1979-2024)

Kutxateka / Lehen urteetako manifestazio bat, Erdialdeko kaleetatik barrena //

LGBTI borroka Donostian (1979-2024)

Olatz Balda | Irutxuloko Hitza, 2024-06-28

https://irutxulo.hitza.eus/2024/06/28/lgbti-borroka-donostian-1979-2024/

LGBTI kolektiboak giza eskubideen aldeko borrokan dihardu, ozen eta ausardiaz. Donostian, klandestinitatea baztertu eta kaleak hartzeko pausoa eman zuen duela 45 urte, eta, ahotsa goratu zuenetik, gorputz eta errealitate guztiak bizigarriak izan daitezen egin du lan. Ibilbide horretan, borrokak aldatu eta ugaritu dira, baina guztiek dute etorkizun inklusiboagoa ortzi mugan.

Urtero legez, ekaina iritsi orduko, LGBTI kolektiboaren aldeko aldarriak nagusitzen dira nonahi. Zuriketa arrosaren bitartez, erakunde zein enpresek marketin eta politika estrategiak sortzen dituzte, euren taldea inklusibo bezain aurrerakoia dela ikusarazteko. Ostadarraren koloreaz apaindutako iragarki eta kanpainen atzean, baina, etekin pribatu eta pertsonalak gailentzen direla aldarrikatu dute Euskal Herriko hainbat kolektibok. Hala, harrotasuna beste modu batera aldarrikatzeko deia luzatu dute, ospakizun hutsetik baino, Sexu Askatasunaren Aldeko Nazioarteko Egunak gehiago duelako borrokatik eta aldarrikapenetik.

Donostian, orotarikoa izan da LGTBI kolektiboaren borroka. Talde, gorputz eta egitasmo desberdinek osatu dute, une historikoarekin bat eginez. Mugimenduaren aldarriak ere orotarikoak izan dira eta modu desberdinetan gorpuztu zein artikulatu dira, garaian gariko beharren eta testuinguruen arabera. Borroka horrek belaunaldiz belaunaldi iraun du eta ikuspegi bakoitzak hurrengoari eman dio bide.

Atzera eginez, errepresio polizialaren aurkako aldarriekin batera abiatu zen kolektiboaren borroka, Stonewalleko matxinadetatik (AEB, 1969) hamar urtera. Trantsizio betean, askatasun hotsak ziren nagusi Espainiako Estatuan, eta beste hiri batzuetan bezala, 1977an sortutako EHGAM Euskal Herriko Sexu Askapenerako Mugimenduan ere, bozak goratzeko grinak gailentzen hasi ziren: «Eztabaida sakona zegoen taldean; manifestazioa egin nahi genuen, baina gehiegitxo iruditzen zitzaigun eta ez ginen ausartzen», azaldu du Julen Zabala EHGAMeko kideak (Tolosa, 1961).

Zabalak gogoan du, lehen mobilizazio haren bultzatzaile izan zela bizi osoko lagun eta militantzia kide izan zuen Mikel Martin Conde ‘Mikela’ LGBTI ekintzailea: «Mikelek iniziatiba hartu zuen, eta berak jarri zuen dena martxan», adierazi du. Martin duela urtebete zendu zen, eta lagunari oraindik dir-dir egiten diote begiek, hastapenetatik izan zuen borrokarako jarrera oroitzerakoan.

Klandestinitatetik, ikusgarritasunera
LGBTI kolektiboaren lehen mobilizazio publikoa ez zuten ausazko egun batean antolatu. 1979ko ekainaren 28ko aldarrikapenetarako egun batzuen faltan, Vicente Vadillo Santamaria Francis, Errenteriako transformista, tiroz hil zuen polizia batek bere jaioterrian. Erailketa horrek EHGAM astindu zuen goitik behera, eta eztabaida oro eten zuen taldearen barruan: «Francisenak ausiki egin zigun barrutik, eta bi egunetan prestatu genuen guztia».

Zabalak «eromentzat» jotzen du 1979ko ekainaren 12an egindako lehen mobilizazio hura. Orduko hedabideen arabera, 2.000 lagun batu ziren protestara Erdialdeko kaleetan, batik bat, indarkeria politikoaren aurkakotasunak bultzatuta: «Polizia bat izan zen hiltzailea, eta astebete lehenago Gladys del Estal hil zuen Guardia Zibilak. Giroa bero zegoen», dio Zabalak. Nolanahi ere, ‘Hemen gaude eta ez gara ezkutatzen’ lelopean egindako lehen manifestazio horrek, ikusgarritasuna eman zion kolektiboari, eta bidea hasi zuen hurrengo urteetan ere kaleak hartu eta aldarrikapenak zabaltzeko: «Guretzat, gure Stonewall txikia izan zen».

Aldarrikapenak kalera ateratzetik harago, EHGAMek babes sarea eskaini nahi izan zion kolektiboaren parte sentitzen zen orori: «Gure arduretako bat sarea egitea zen, baina horrez gain, elkar zaintzen genuen, eta gure giroa ezagutarazten genion elkarri», du gogoan Zabalak. Lehen mobilizazioen atarian batu zen mugimendura, eta oso argi gogoratzen du garai haietako giro aldakorra: «Jendea joaten zen eta bueltatzen zen. 1979an, esaterako, gehiago ziren emakumezkoak gizonezkoak baino, baina urte gutxian, beste bide batzuk hartu zituzten».
«Lehen urteetan aliatuak behar genituen eta gure borrokak ere eurenak bazirela konbentzitzen saiatzea izan zen zailena» - Julen Zabala, EHGAMeko kidea
Zabalaren arabera, mugimendu feministetara jo zuten hasierako kide askok eta, ondoren, 1980ko hamarkadan sortutako Donostiako Emakumeen Batzarrera: «Egia da ura eta olioa gisakoak ginela garai haietan. Gay kolektiboaren barruan ere oso karga matxista eta misoginoa genuen». Talde desberdinetan banatu baziren ere, borroketan bidelagun izan zituzten «bakarrak» feministak izan zirela aitortu du EHGAMeko kideak: «Lehen urteetan, aliatuak behar genituen. Ezkerreko alderdi gehienak oso homofoboak ziren, eta gure borrokak eurenak ere bazirela konbentzitzen saiatzea izan zen zailena».

Zabalak azaldu duenez, EHGAMek borroka bere osotasunean hartu izan du hastapenetatik. Laizista, ekologista eta antimilitarista gisa aurkeztu zen eta intsumisioa bezainbeste defendatzen zituen nazioen eta gorputzen autodeterminaziorako eskubidea, feminismoa eta sexu askapena. Nolanahi ere, ezkerreko militantziarentzat «arraroak» izaten jarraitzen zuten: «Beti esaten zigun gure borrokak iritsiko zirela, baina aurretik goitik beherako aldaketak behar zituela gizarteak», azaldu du.

1980ko hamarkada: espazio propioak eta Hiesa
Demokraziako euskal erakundeak sortu berritan, instituzioetan bilatu zuten babesa, besteak beste, Eusko Jaurlaritzaren bultzada behar zutelako, orduan alegala zen elkartea legeztatzeko. Nolanahi ere, jeltzaleengandik ere ez zuten babesik lortu: «EAJ erabat homofoboa izan zen, eta gure jarrera guztien aurka agertu zen, beti aurka bozkatuta. Baina, noski, kontuan izan behar dugu orduan klandestinoak ginela», azaldu du Zabalak.

Hiria ez zen, inondik inora ere, espazio seguru bat. Frankismo garaitik eratorritako legeek kolokan jartzen zuten mugimenduaren bideragarritasuna eta kolektiboa bera. Besteak beste, Arriskugarritasunaren eta gizarte errehabilitazioaren legearekin (1970-1979) bizi izan zen taldea hilabete batzuez: «Egia da frankismoa amaitu ostean ez zela apenas aplikatzen gurean, baina ikerketen arabera, lege hori gehien aplikatu zuten hirietako bat Donostia izan zen», azaldu du Zabalak.

Bere hitzetan, turismoak bultzatuta eman zen gorakada hori batik bat, «oso deserosoa baitzitzaien» Donostiako postalaren erdigunean La Cuesta del Culo gisa bataiatutako eremua gay espazio izatea: «Mirakontxako inguru hori, gainera, kolektiboaren ‘cruising’ gunea zen, baina udalak eremu ilun guztiak argiztatzea erabaki zuen 1980ko hamarkadan, eta ‘pelotazo urbanistiko’ bat bultzatu zuen inguruan, luxuzko etxebizitzekin».

Kolektiboaren giro nagusia deseginda, hirian zehar sakabanatu zirela azaldu du Zabalak. Nolanahi ere, Hiesak ere eragin handia izan zuen espazio eta elkargune horren gainbeheran: «Hiesa 1980ko hamarkadaren amaieran iritsi zen, baina hemen 1990ean bizi izan genuen, batik bat». Zabalaren arabera, beste lurralde batzuetan ez bezala, homosexualekin baino, drogekin lotzen zen gaixotasuna Donostialdean, baina kolektiboa «estigma» horren itzalpean bizi izan zen, urte luzez.

Kide askoren heriotzak sortutako beldurrak barneratuta, urte horietan, harremantzeko moduak ere nabarmen aldatu zirela azaldu du. Sarea ahulduta, lehentasunak ere aldatu egin ziren, 1990eko hamarkadaren amaieran gaixotasunaren aurkako terapia bideragarriak topatu zituzten arte: «Gaixotasunaren kutsatzea saihesteko prebentzioa borroka kolektiboaren helburu nagusien artean kokatu zen, baina EHGAMen lanean jarraitu genuen, laizismoaren eta intsumisioaren alde eta diskriminazioaren aurkako kanpainekin».
«Hiesaren kutsatzea saihesteko prebentzioa borroka kolektiboaren helburu nagusien artean kokatu zen, baina EHGAMen lanean jarraitu genuen, laizismoaren eta intsumisioaren alde eta diskriminazioaren aurkako kanpainekin». - Julen Zabala, EHGAMeko kidea
Terapia bideragarrien topaketarekin batera sortu zen Gehitu, 1997an. Euskal Herrian mailan jarduten duen arren, Donostian du kokalekua, eta LGBTI kolektiboko kideei duintasuna, berdintasuna eta oinarrizko eskubideen erabateko aitorpena bermatu nahi izan dizkie hasieratik. Bide horretan, Berdindu izeneko arreta zerbitzua ezarri du kolektiboko kide eta euren senitartekoentzat, GIBaren doako test laserraren zerbitzua jarri du baliagarri, eta LGBTI kolektiboaren inguruko hitzaldiak eskaini ditu eskoletan, besteak beste.

Mende berria, borroka berriak
2000ko hamarkadan, elkarteak ugaritu ziren Euskal Herrian, eta Donostian, Plazandreok alderditik eratorritako hainbat militante gaztek Medeak talde transfeminista sortu zuten. «Une horretan konturatzen dira bat egiten dutela, baina beraiek gorputzari lotutako kezka gehiago zituzten, eta lesbianismotik hitz egin nahi zuten», kontatu zuen Kattalin Miner kideak, ‘Ahotsa.eus’ atariak egindako solasaldi batean.

Kaleak hartzeko helburu argiarekin, ertzetakoen aldarrikapenak sartu zituzten euren borroketan. Hogei urteko ibilbidean, mobilizazioak, hitzaldiak, performanceak eta bestelako ekintza eta jarduera ugari egin zituzten hirian. Adibidez, postpornoa, transexualitatea, bollereo politikoa lantzeko, besteak beste. 2008 eta 2009 urte artean, normalitatea arbuiatu, eta kokaleku eta aldarrikapenak transfeminismorantz berbideratzen hasi ziren eta ‘queer’ teorietatik egindako irakurketak feminismoz busti zituzten: «Askok esan dezakete mugimendu feministan biboteak eta zartailuak sartu genituela, baina Medeakek ‘queer’ teorien irakurketa feminista asko sartu ditu, baita ere. Beti egin izan dugu ikuspegien arteko zubi lana».

Identitateak eta binarismoa auzitan
Azken hamarkadan borrokak eta ikuspegiak aldatu diren moduan aldatu dira identitateak eta nor bere burua izendatzeko terminologia ere. Gorputz eta errealitate disidenteek, marika, bollero edo trans identitateak besarkatu dituzte. Jacaranda Serrano kazetariak ‘Pikara Magazine’ hedabidean azaldu zuen moduan, kontzeptuak aliantza gisa erabiltzen dira, ezarritako hetero ordenaren aurkako «atentatu» gisa: «Nire baitan emakumea hil egin da, baina ez da feminizidio bat, feminitate hegemonikoaren kortsea publikoaren aurpegira botatzea da». Antzeko mintzatu da Donostiako Asanblada Transbollomarikako Mijo Lizarzaburu kidea (Ondarru, 1998): «Lesbianetaz hitz egiten dugu, emakumeak gustuko dituzten emakumeez ari bagara, baina bollera dezplazamendu bat da, emakume ez izateko erabaki bat da, ulertuta emakume bat izatea gizonentzako doan lan egin eta bizi proiektua haientzat bideratzea dela».

Kolektiboko kideek, beraz, irainak bereganatu dituzte, diskurtso berrien ateak zabaltzeko. Baina, ez hori soilik; Lizarzaburuk nabarmendu duen moduan, heteroarauaren eskemak apurtu, gizon eta emakumeekin amaitzeko estrategia politiko bat dago muinean.

Horren erakusle da, besteak beste, 2018an sortu zen Donostiako Asanblada Transbollomarika: «Ekainak 28 Koordinadoraren lanketatik abiatu ginen, manifestazioaz harago, gauzak egiteko beharra zegoela ikusita». Hala, maizago hasi ziren biltzen hainbat kide, ezkerreko komunitate euskaldunarentzako jarduerak sortzeko asmotan: «Donostiaren zati txiki batean bizi gara, eta normalean, badugu gure espazio segurua, baina horrek ez du esan nahi heterosexualitatea ez denik araua».
«Donostiaren zati txiki batean bizi gara, eta normalean, badugu gure espazio segurua, baina horrek ez du esan nahi heterosexualitatea ez denik araua». - Mijo Lizarzaburu, militante transfeminista
Donostiaren zati horretan, Birunda eta Infernua gisako espazio autogestionatu eta okupatuak izan dituzte etxe, eta, horrez gain, euren proiektua elikatzen duten elkarteak dituzte bidelagun: «Arrano edo Marruma beti egon dira hor, baina guk ere gure kaleak eta plazak ditugu. Donostian ez gara beldurrez bizi; kontua da Donostia apal gelditzen dela politikoki interesgarriagoak diren gauzak egiteko», dio asanbladako kideak. La Cuesta del Culo eremuaren moduan, kolektiboarentzat funtsezko diren espazio autogestionatu horiek desartikulatzeko lanetan segitzen du udalak, eta kideek kolokan dituzte espazio bizigarriak, beste behin.

Donostiako txoko batean edo bestean, mugimenduak antolatuta jarraitzen du, EHGAMen, Donostiako Asanblada Transbollomarikan eta bestelako talde feministetan. Ekainaren 28aren harira, zuriketa arrosa salatzen jarraitzen dute ostadar guztien gainetik eta, aurten, Israelgo Estatuarekin egiten den zuriketa salatzea izango dute xede.

Sigla, identitate eta errealitate anitz bere gain hartzen dituen aterki handi bat da LGBTI kolektiboa. Aterkipean, baina, talde bakoitzak du bere jomuga, eta bakoitzak du bere aldarrikapena: Zabalak hezkuntza ikusten du borrokarako giltzarri, eta Mikel Martinen memoria eta lanketa hedatzen jarraitzea da bere nahi eta helburua; Lizarzaburuk, berriz, ez du ezkutatzen egun eskuin muturraren gorakadak eta neoliberalismoak sortzen duen mehatxua, baina, maila txikian, etorkizun libreago bat iragartzen die bollerei. Batera edo bestera, guztiek partekatzen dute helburu bera: ordena patriarkal, neoliberal eta kapitalistari aurre egitea, eta hetero araua lehertzea.