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sábado, 24 de mayo de 2025

#hemeroteca #antimilitarista #feminismo | Día Internacional de las Mujeres por la Paz y el Desarme: por qué se celebra cada 24 de mayo y cuál es su importancia

Las mujeres no solo piden la paz, la construyen desde abajo, desde las heridas, desde la escucha //

Día Internacional de las Mujeres por la Paz y el Desarme: por qué se celebra cada 24 de mayo y cuál es su importancia

Cada 24 de mayo se visibiliza una lucha silenciosa: mujeres que cambian armas por acuerdos, trincheras por redes de cuidado y poder por dignidad. Una revolución pacífica que no deja de crecer
Manoel Obando | Infobae, 2025-05-24
https://www.infobae.com/peru/2025/05/24/dia-internacional-de-las-mujeres-por-la-paz-y-el-desarme-por-que-se-celebra-cada-24-de-mayo-y-cual-es-su-importancia/ 

A menudo invisibilizadas en las narrativas oficiales, las mujeres han estado presentes en cada rincón del planeta donde la violencia ha marcado generaciones. Pero no solo como víctimas: también como gestoras de paz.

El Día Internacional de las Mujeres por la Paz y el Desarme nació del coraje de activistas que acamparon frente a bases militares, exigiendo el fin de la carrera armamentista. Desde entonces, esta jornada se ha convertido en un punto de encuentro para quienes trabajan en resolver los conflictos desde la empatía, el diálogo y la memoria.

Cada año, miles de mujeres —campesinas, académicas, políticas, artistas y defensoras— renuevan su compromiso con un mundo donde las armas dejen de ser solución y se reconozca el valor de las estrategias no violentas. La paz, para ellas, no es solo la ausencia de guerra, sino la construcción activa de justicia y dignidad.

Un origen en protesta: la raíz femenina del pacifismo contemporáneo
Fue en la década de 1980 cuando un grupo de mujeres británicas tomó la decisión de instalar un campamento frente a la base de misiles de Greenham Common, en Inglaterra. Aquella acción, nacida desde la indignación por la presencia de armamento nuclear estadounidense en suelo europeo, marcó el inicio de un movimiento que uniría a mujeres de diferentes continentes bajo una causa común: detener la proliferación de armas y reclamar una seguridad centrada en la vida, no en la destrucción.

El gesto de ocupar ese espacio militar fue simbólico y radical. Las mujeres no solo se manifestaban contra la guerra, sino que también desafiaban los roles tradicionales impuestos por una sociedad militarizada.

Con cantos, performances y vigilias, convirtieron un lugar destinado al conflicto en un territorio de resistencia civil. Aquella semilla sembrada en Greenham germinó en redes globales que hoy siguen defendiendo la paz como derecho y necesidad.

Tejedoras de acuerdos: la presencia femenina en procesos de diálogo
Los acuerdos de paz no se firman solos. Y aunque las mesas de negociación históricamente han sido ocupadas por hombres, la presencia de mujeres en esos espacios ha sido clave para garantizar procesos más amplios y sostenibles.

Desde Filipinas hasta Colombia, pasando por Ruanda y Sudán del Sur, múltiples experiencias han demostrado que cuando las mujeres participan activamente en la resolución de conflictos, se amplían las perspectivas, se consideran las heridas del tejido social y se priorizan acciones reparadoras.

Pese a los avances, los obstáculos persisten. La representación femenina en estos procesos aún es limitada, y muchas veces su voz queda relegada a espacios secundarios o simbólicos. Sin embargo, las organizaciones lideradas por mujeres han sabido construir canales de participación más allá de lo institucional. Desde las comunidades hasta los foros internacionales, insisten en que la paz no puede construirse sin escuchar a quienes más han cargado con los efectos de la guerra.

El desarme como compromiso ético y político
Hablar de desarme implica ir más allá del retiro de fusiles o la desactivación de misiles. Para las mujeres que protagonizan este movimiento global, significa cuestionar el sistema que justifica el uso de la fuerza como forma de control. Por eso, el 24 de mayo se convierte también en una fecha para visibilizar las luchas contra el comercio de armas, la militarización de territorios y el gasto público destinado a la guerra.

Numerosas activistas denuncian que mientras los presupuestos militares crecen, los fondos para educación, salud y desarrollo se reducen. Frente a ello, proponen alternativas centradas en la prevención de conflictos, la educación en derechos humanos y el fortalecimiento de comunidades. El desarme, entonces, no es solo técnico: es una apuesta por otro modelo de sociedad, donde el poder no se mide en arsenales sino en la capacidad de proteger la vida.

Una jornada que une generaciones y territorios
En el Día Internacional de las Mujeres por la Paz y el Desarme no hay un único rostro ni una sola bandera. La diversidad de voces que lo integran es su principal fortaleza. Desde las mujeres indígenas que defienden sus tierras hasta las diplomáticas que impulsan tratados multilaterales, todas comparten una convicción: la paz es una tarea colectiva que debe incluir a quienes históricamente han sido excluidas.

En escuelas, plazas públicas, plataformas digitales y espacios legislativos, el 24 de mayo se conmemora con actividades que buscan sensibilizar, formar y movilizar. No se trata de celebrar, sino de recordar que aún queda mucho por transformar. Las historias de quienes resisten con palabras, abrazos y gestos cotidianos de dignidad siguen alimentando esta fecha que no quiere héroes, sino aliadas dispuestas a imaginar futuros libres de violencia y dominación.

#hemeroteca #antimilitarismo #feminismo | «Ninguna paz florece desde el cañón de un arma»

Ecuador Etxea / Armiarma se concentra por la paz en Bilbao //

«Ninguna paz florece desde el cañón de un arma»

En el Día Internacional de las Mujeres por la Paz y el Desarme, Armiarma denuncia el negocio de la guerra y propone una alternativa basada en los cuidados y la justicia social.
David BM | Ecuador Extea, 2025-05-24
https://www.ecuadoretxea.org/ninguna-paz-florece-desde-el-canon-de-un-arma/ 

En el Día Internacional de las Mujeres por la Paz y el Desarme, el colectivo Feminista y Antimilitarista, Armiarma, se congregó frente al Gobierno Militar de Bilbao para proclamar, con voz firme y sin rodeos: “Las feministas decimos NO a todas las guerras, a la industria militar y a las estructuras que las sostienen”.

En un acto cargado de simbolismo y determinación, las activistas leyeron un manifiesto que no escatimó en críticas hacia la lógica militarista que, según denunciaron, convierte la defensa en amenaza y la seguridad en control. “Defendamos la vida de otro modo”, clamaron, proponiendo una alternativa basada en los cuidados compartidos, las escuelas abiertas y las comunidades vivas.

El manifiesto también arremetió contra el negocio de la guerra y la industria armamentística, que, según las organizadoras, convierte el dolor en cifras y las fronteras en campos de batalla. “Ninguna paz florece desde el cañón de un arma”, afirmaron con contundencia.

Desde una visión feminista, Armiarma subrayó la importancia de poner en el centro los cuidados, la justicia social y la organización colectiva. “Nosotras, que sostenemos la vida, sabemos que la verdadera seguridad está en el vínculo con lo colectivo, no en el poder del fuego”, enfatizaron.

El manifiesto concluyó con un llamado a la acción: “Este 24 de mayo, salgamos juntas. Llevemos nuestras voces, nuestras pancartas, nuestras amigas. Ocupemos las plazas, los barrios, los espacios comunes. Porque la paz se construye en red. Y la red somos todas”.

La concentración de hoy en Bilbao se enmarca en una jornada internacional que conmemora el papel de las mujeres en la construcción de la paz y el desarme, recordando que desde 1982, el 24 de mayo se celebra el liderazgo y la participación de las mujeres en los procesos de paz y la erradicación de la violencia.

sábado, 16 de marzo de 2024

#hemeroteca #memoria | Una placa azul y 250 pesetas: el perverso homenaje a los jóvenes que iban al "matadero" de la guerra de África

Placa en el cementerio del pueblo soriano de Almajano //

Una placa azul y 250 pesetas: el perverso homenaje a los jóvenes que iban al "matadero" de la guerra de África

El historiador Josemi Lorenzo recopila en Soria una veintena de letreros mortuorios a soldados procedentes de familias con pocos recursos y que fallecieron “heroicamente” o “gloriosamente” en Marruecos hace un siglo en el que fue el primer proyecto memorialístico de ámbito provincial en el país
José María Sadia | El Diario, 2024-03-16
https://www.eldiario.es/sociedad/placa-azul-250-pesetas-perverso-homenaje-jovenes-iban-matadero-guerra-africa_1_10997796.html

En el año 2007, en paralelo a un proyecto cultural desarrollado en Soria, el investigador Josemi Lorenzo comenzó a localizar, en lugares nobles de algunas iglesias, arrumbadas en algún lugar del templo o recolocadas en las tumbas de algunos cementerios de la provincia, una serie de viejas placas de color azul. En todas ellas, figuraba un texto similar: el nombre de un soldado fallecido, su función en el ejército español, una fecha (la de la muerte) y un texto así: “Muerto gloriosamente por la patria en la campaña de África”. Un pequeño homenaje que, de ser aislado, puntual, no revestiría mayor interés. Al cabo de los años, la búsqueda ha conseguido recopilar 21 de estos carteles mortuorios, aunque en la prensa local de la época —que publicaba las noticias del impopular conflicto bélico con Marruecos con la información que llegaba a cuentagotas— hace referencia acerca de un centenar. Algunas podrían estar en manos de familiares; otras han caído directamente en el olvido, desaparecidas para siempre.

Pero ¿por qué en Soria y no en otros lugares? ¿Qué elemento diferenciaba a esta provincia, despoblada y maltratada durante siglos? La respuesta tiene fecha: el 23 de agosto de 1921 llegó incluso a la prensa madrileña la noticia de la creación de la Junta Patriótica Provincial de Soria. Fue este organismo —y no el Estado— el que en la olvidada Soria de Machado, Bécquer y Gaya Nuño decidió impulsar una serie de placas que acompañaran los escasos cuerpos repatriados que regresaban del “matadero” —con este sustantivo se refiere el historiador Josemi Lorenzo a la citada campaña de África— del valle del Rif marroquí.

Aquel verano de 1921 se produciría la mayor derrota de un ejército colonial europeo: la retirada del Ejército español del campamento de Annual hacia posiciones más favorables le costaría la vida a cerca de 8.000 soldados españoles (hay cifras que señalan a más de 11.500), a manos de los guerrilleros del valle marroquí comandados por Abd-el-Krim. En agosto, cuando se crea el órgano soriano, la prensa española ya habla del “Desastre de Annual”.

¿Cuál fue el papel del Estado en esta tragedia? Bajo el reinado de Alfonso XIII, el Gobierno se limitó a entregar a las familias una cantidad económica por el “arrojo” del soldado muerto, una cuantía estándar de unas 250 pesetas. Según ha recabado Josemi Lorenzo, en aquel periodo no hubo una política de memoria de las guerras de África ante la impopularidad de las consecuencias del conflicto con Marruecos. Y eso es lo que hace relevante esta iniciativa. “Las placas sorianas fueron, por lo tanto, una excepción”, asegura Lorenzo.

En un lugar destacado de la iglesia
Los carteles mortuorios comenzaron a fabricarse en enero de 1922 —por encargo a una casa de Madrid, donde previsiblemente todas se produjeron a través de una misma plancha metálica— y las primeras se colocaron hacia julio. En paralelo, en los distintos pueblos sorianos se celebraron misas en sufragio por los malogrados soldados, haciendo coincidir la ceremonia con el aniversario del deceso. Las placas se colocaban en lugares nobles, visibles, del templo, en sus muros o en el arco triunfal. Aquel humilde gesto se convertiría prácticamente en algo único. “Hasta donde conozco, se trata del primer proyecto memorialístico de ámbito provincial que se hace en España; el resto fueron acciones de tipo aislado”, detalla el investigador, que ha alimentado esta búsqueda los últimos tres lustros. “No es el homenaje a un soldado conocido como en otros casos, sino a unos jóvenes que fueron a morir (y a matar) en penosas condiciones, tan lejos de sus casas”, reza en uno de los apartados de la investigación.

Quizá, junto a la creación de la Junta Patriótica, sí que haya otra razón para la creación de las placas, un pequeño homenaje a una tierra doble (o triplemente) golpeada a lo largo de la historia. Soria siempre fue un territorio eminentemente rural, donde trabajaban multitud de jóvenes, con escasos recursos económicos; distintos, en todo caso, a los habitantes de las urbes. El caso es que —y en esto incide el estudio— en proporción con las ciudades, fueron muchos más los quintos sorianos quienes emprendieron aquel fatídico viaje sin retorno.

Explica Lorenzo que, en la época y aunque oficialmente no se reconocía tal posibilidad, “la gente intentaba redimirse del combate pagando en especie; si en el sorteo te tocaba una bola con un número bajo, ya sabías que tendrías que acudir a luchar a África”. También existía la posibilidad de encontrar a otra persona que quisiera desempeñar el mortal papel.

Todos tenían en mente la imagen del joven apesadumbrado que se trasladaba a Marruecos a dar la batalla en unas condiciones extremas de falta de recursos, que meses más tarde regresaría en una caja (en el mejor de los casos, pues no todos lo hacían). “Lo que la guerra suponía para las familias sorianas era dejar que, al hijo, en plenas facultades, lo mandaran a Marruecos para volver muerto o lisiado: eso era la Guerra de África”, añade Josemi Lorenzo.

El miedo y la despoblación
Así que, sabiendo que los jóvenes rurales, con escasos recursos económicos eran presa fácil del reclutamiento africano, muchos recurrieron al exilio. Un elemento más de éxodo y despoblación para una provincia cuyos moradores habían comenzado a hacer las maletas siglos atrás. Entretanto, quienes no podían escurrir el bulto y debían “ir a morir” a Marruecos tenían a su favor los pomposos mensajes de los poderes del momento. “Los inflamados discursos sobre la patria procedían, curiosamente, de los sacerdotes en las iglesias y de los mandamases del ejército, es decir, aquellos que nunca acudirían al frente y en el caso de los militares, harían lo posible, pagando, para que sus hijos tampoco lo hicieran”, relata el historiador.

De aquellas más que posiblemente inútiles muertes de bisoños soldados, sin preparación bélica ninguna, agua ni víveres, ha sobrevivido hasta nuestros días esta colección de placas que ahora entran en un estudio sistemático, al que se incorporarán, seguro, nuevos hallazgos. Cuenta Josemi Lorenzo que algunas continúan, intactas, en los lugares de templos sorianos (sobre todo, en el norte y en el este de la provincia), otras se encontraban prácticamente tiradas en alguna estancia o almacén y han sido recuperadas, y, finalmente, algunas recolocadas en las tumbas de los desafortunados militares, por mediación de sus familias. Sin embargo, y por desgracia, la mayoría han debido de acabar en un limbo, desaparecidas, como también lo han hecho los últimos herederos de aquellas identidades tristemente inmortalizadas sobre latón.

Las placas obligan al recuerdo de “una España empobrecida; para los patrioteros herida en su orgullo desde la pérdida de las últimas colonias en 1898, con una larguísima Guerra de África, en pie desde 1859, animalizando al adversario, al moro, mientras quienes nunca se iban a exponer enviaban ánimos a los soldados”, reflexiona Josemi Lorenzo. Pero, quizá, para vislumbrar hasta qué punto aquella España se traicionaba a sí misma, habría que recurrir a una triste anécdota que habla de forma patética de un Estado. Cuando el líder de los rebeldes rifeños, Abd-el-Krim, pidió un rescate de cuatro millones de pesetas por la liberación de los últimos 326 prisioneros con vida, tras el Desastre de Annual en 1921, al monarca Alfonso XIII no se le ocurrió otra cosa que lanzar una sentencia —según se le atribuye— que quedaría para los anales... de la vergüenza: “¡Pues sí que está cara la carne de gallina!”.

Y TAMBIÉN...
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El Rif, la Tierra del Olvido: 100 años de la Guerra y la República del Rif

España mantiene una deuda histórica con el Rif que debe ser saldada. Debe reconocer su responsabilidad e iniciar un proceso de reparación a las victimas/descendientes, de justicia y verdad, de la memoria histórica con el pueblo rifeño.
Rafael Lara y Sandra Reyes (Área Solidaridad Internacional de APDHA) | El Diario, 2021-07-20
https://www.eldiario.es/andalucia/el-blog-de-apdha/rif-tierra-olvido-100-anos-guerra-republica-rif_132_8152258.html

domingo, 7 de enero de 2024

#hemeroteca #homonacionalismo | El arcoíris no dejaba ver las bombas: así se ha desmoronado el 'paraíso gay' construido por Israel

InfoLibre / Un soldado israelí con el arcoíris en Palestina //

El arcoíris no dejaba ver las bombas: así se ha desmoronado el 'paraíso gay' construido por Israel

Las exitosas políticas homonacionalistas que el Estado de Israel lleva promoviendo durante años, con el Festival de Eurovision de 2019 como paradigma, saltan por los aires con la guerra de Gaza. "Israel ha conseguido convencer de que es el gran defensor de los derechos humanos y LGBTI en Oriente Medio, cuando en realidad el único objetivo es desviar la atención de sus políticas más sangrientas", explica la escritora y activista Brigitte Vasallo.
Ana Fuente Díaz | infoLibre, 2024-01-07
https://www.infolibre.es/politica/palestina-bombas-son-color-arcoiris_1_1680209.html

En 2019, el Festival de Eurovisión se trasladaba a la ciudad de Tel Aviv tras la victoria de la representante israelí, Netta, en su anterior edición. Las voces críticas no tardaron en hacerse oír, pidiendo incluso el boicot al evento, pero poco podía hacerse, la maquinaria propagandística del Gobierno israelí ya estaba en marcha.

Desde el comienzo de la emisión, se sucedieron imágenes de paisajes idílicos, bailes, risas, niños y adultos de todas las etnias con sonrisas de oreja a oreja y, sobre todo, mucha presencia del colectivo LGBTI. Este continuo bombardeo de positividad y defensa a ultranza del amor al prójimo tenía una intención clara: demostrar a los espectadores que Israel es el hogar de la más absoluta diversidad.

El caso de Eurovisión es solo uno de los muchos ejemplos en los que utilizar la defensa de los derechos de las personas del colectivo LGTBI es muy rentable como campaña de marketing. Esta práctica –también conocida como ‘pinkwashing’– se enmarca dentro de una serie de políticas homonacionalistas que el Estado de Israel lleva promoviendo durante años como una forma más de tapar el colonialismo muchas veces criminal –Sudáfrica acaba de pedir a la Corte Internacional de Justicia que actúe contra Israel por genocidio–que impone sobre Palestina.

Según explica a infoLibre Izat El Amoor, sociólogo experto en cuestiones LGBTQ en Palestina, “el homonacionalismo es el uso de la tolerancia hacia las personas LGBTQ –o la falta de ella– como herramienta para evaluar y producir legitimidad y capacidad de soberanía nacional para un estado o un pueblo determinado”.

Israel “ha desplegado en su máximo esplendor” este tipo de técnicas, asegura Brigitte Vasallo, escritora y activista contra la islamofobia y el homonacionalismo. Esta estrategia busca mejorar la imagen del Estado hebreo y posicionarse internacionalmente como un “paraíso gay”. Utilizar el término “gay” en este caso, en lugar de otros más amplios como ‘queer’ o directamente LGTBI, no es ningún accidente. Tal y como explica Vasallo, este es el público objetivo al que Israel busca llegar: “Hombres homosexuales con vidas capitalistas y alto poder adquisitivo”.

A través de estas campañas, el país utiliza cuestiones como la orientación sexual u otras como la participación de las mujeres en el ejército –que vende como un logro feminista–, como herramientas para justificar sus políticas de colonización y agresión militar en Oriente Medio. “Estas son las estrategias que propician la violencia”, continúa Vasallo, y han logrado trascender las fronteras israelíes y convencer a gran parte del público internacional de que Israel es efectivamente el gran defensor de los derechos humanos y LGBTI en Oriente Medio, cuando en realidad el único objetivo es desviar la atención de sus políticas más sangrientas. Sin embargo, como señala el politólogo Alberto López, "en el conflicto entre Israel y Hamás nada tienen que ver los derechos LGBTQ".

La base del problema es, ni más ni menos, la islamofobia de las sociedades occidentales, que habrían encontrado en Israel a su gran aliado en Oriente Medio. Para El Amoor, “estas representaciones surgen en apoyo a la típica imagen de que los palestinos están asociados con el terrorismo, retratándolos como no aptos para la libertad y la autodeterminación”. La defensa de los derechos de las personas LGTBI no es, en este contexto, más que una moneda de cambio.

Pero estas prácticas no se ciñen únicamente al conflicto palestino-israelí, sino que son una realidad extendida en las sociedades occidentales. En su artículo ‘Instrumentalmente inclusivo: la psicología política del homonacionalismo’, coescrito junto a Stuart J. Turnbull-Dugarte, López señala cómo el homonacionalismo se utiliza también en países como España o Reino Unido para crear una línea divisoria con los inmigrantes, especialmente los musulmanes, presentándolos como antiLGTBI.

Se busca distanciar a la población de grupos no deseados, fomentando la polarización y la adhesión a ciertos valores nacionalistas y capitalistas. Este apoyo es “poco sólido y puede cambiar”, asegura López, ya que no se fundamenta en opiniones reales de los individuos, sino en un apoyo selectivo que sirve como mero mecanismo de defensa. “La población tiene mucho más claro quién son los grupos que le gustan y los que odian, que sus propios valores y cuáles son sus verdaderas posiciones", afirma el experto.

Aunque estas mismas técnicas han intentado reproducirse utilizando otras luchas sociales como puede ser el feminismo, “nada funciona tan bien como el homonacionalismo”, asegura. Aunque la explicación a este fenómeno no tenga una única respuesta, López cree que podría basarse en una cuestión de presencia: “Mientras que a las mujeres se les acepta su existencia, aunque es muchas ocasiones de manera muy limitada, la población LGTBQ carece totalmente de existencia.”

Independientemente de la realidad a la que se enfrentan las personas LGTBI en Palestina por motivo de su género u orientación sexual, la deshumanización consecuencia de la violencia sistemática a la que se enfrenta el país hace que “no tenga ningún sentido analizar ninguna de las estructuras humanas”, afirma Vasallo. Además, El Amoor recuerda que, “mientras los palestinos vivan bajo ocupación y bajo un sistema militarizado de opresión, no tendrán una verdadera oportunidad de abrirse y comprometerse con los derechos ‘queer’” y añade que “los palestinos homosexuales ni siquiera piden ser salvados, no por el colonialismo militarizado que busca borrar a sus familias y a sus comunidades”.

Este fenómeno no solo afecta negativamente a las poblaciones musulmanas, sino que también tiene graves consecuencias para el colectivo LGBTI. De acuerdo con Daniel Valero, activista por los derechos del colectivo, este tipo de tácticas les despolitizan, creando una imagen unificada y asumible para la mayoría de la sociedad de lo que supone ser LGTBI. “Nos hace olvidar la lucha y las problemáticas que tenemos todavía delante a través de un chantaje en el que se te perdona que seas una persona disidente, pero solo si te unes a los valores nacionalistas, capitalistas e incluso a las acciones bélicas”, afirma. El homonacionalismo pone al colectivo “en una perspectiva en la cual van de la mano con el odio”.

Además, López advierte que caer en estas prácticas "hace que se baje la guardia en cuanto a la defensa de las personas LGBTQ", ya que "el homonacionalismo edifica un apoyo al colectivo siempre condicionado a cuestiones antiinmigratorias".

domingo, 3 de diciembre de 2023

#hemeroteca #queer #trans | Judith Butler: “No creo que Israel sea una democracia”

La Vanguardia / Judith Butler el viernes en el patio del CCCB //

Judith Butler: “No creo que Israel sea una democracia”

La filósofa estadounidense lamenta desde el CCCB el conflicto entre feministas y trans en España y ataca con dureza la política israelí
Justo Barranco | La Vanguardia, 2023-12-03
https://www.lavanguardia.com/cultura/20231203/9423147/judith-butler-genero-israel-capitalismo-feminismo-trans.html 

Que la filosofía no es un mero ejercicio mental sino que puede cambiar vidas lo demuestra Judith Butler (Cleveland, 1956). La filósofa de Berkeley revolucionó las ideas sobre el género hace tres décadas con ‘El género en disputa’ (Paidós/Angle). Un libro en el que señalaba que el género es algo construido, performativo, abriendo el camino a un mundo más fluido y menos binario. Butler, cuyos últimos libros han sido ‘Sin miedo’ (Taurus) y ‘¿Qué mundo es este?’ (Arcadia), sobre la pandemia, ha participado en un seminario sobre Hannah Arendt en el CCCB y habló con ‘La Vanguardia’ de género, capitalismo e Israel, cuya política, pese a ser judía, ataca.

Para situarnos, ¿qué es la performatividad de género?

Es cómo encarnamos las normas sociales y cómo cambiamos esas normas dependiendo de cómo las encarnemos. Todos nacemos en mundos, tradiciones, familias o instituciones que nos cuentan o nos comunican de manera indirecta qué se espera de nuestro género y los chavales, las chavalas y todo tipo de personas luchan con esto. ¿Lo estoy haciendo bien? ¿Mal? ¿Qué se espera de mí? Y tenemos el poder de hacer del género algo más complejo y menos punitivo para que las personas que viven en cualquier parte a lo largo del espectro de género o fuera de él puedan vivir y respirar más fácilmente en el mundo.

¿Cómo ve que parte del feminismo cuestione las leyes trans, el libre cambio de género, y sientan que se borra a las mujeres?

Muchas feministas son aliadas de las personas trans y creen que debemos estar en alianza. En Brasil, Argentina o Sudáfrica trabajan juntas porque han estado sujetas a los mismos tipos de violencia. Lamentablemente, en España y Reino Unido hay un conflicto interno. Muy triste. Necesitamos alianzas fuertes en este momento que se elige a Milei o Wilders. Algunas feministas temen que el feminismo sea borrado porque imaginan que las mujeres trans son en realidad hombres y roban la categoría de mujeres o borran su especificidad biológica.

Pero las mujeres son una categoría amplia que incluye a las que están contentas con su primera asignación sexual, a las que llamaron niñas y les gustaba ser niñas. Y aquellas a quienes no les gustó esa asignación o no viven de acuerdo con ella. Y hay personas trans que realmente necesitan la categoría de mujeres o de hombres para que les brinden el reconocimiento adecuado a cómo existen en el mundo. Eso no quita nada a nadie, ¿verdad? Tenemos diferentes tipos de mujeres desde siempre. De joven eso nos entusiasmaba. Luchamos por esa multiplicidad y de repente, ¿le ponemos fin? Oh, no puedes ser mujer. Tienes que vivir como un hombre, aunque no describa quién eres y te cause profundo daño psíquico. No hacemos eso como feministas.

¿Cree que su trabajo ha cambiado la vida de la gente?

Recibo cartas muy bonitas. Gente que me agradece por ayudarles a cambiar sus vidas. Pero también hay quienes dicen: “Oh, han sido adoctrinados por la ideología de Butler o la ideología de género”. No es adoctrinamiento abrir la posibilidad de vivir en el propio cuerpo de una manera más cómoda o de perseguir el amor sin vergüenza y sin lastimar a nadie. Cambiar la idea interiorizada de lo que se supone que debo ser y lo que se supone que debo desear.

Dice que el odio se eleva hoy a categoría política. ¿Qué sucede?

Muchas personas viven con un profundo temor de que sus vidas corran peligro. Guerras. Cambio climático. Hipercapitalismo. El abandono de los trabajadores, de los servicios sociales. La gente se encuentra desprotegida. Es fácil encontrar un chivo expiatorio. Los demagogos de derecha llegan y dicen: “Oh, hemos decidido lo que está destruyendo tu vida: el género”. Apelan a ese miedo a la destrucción, le dan un nombre, incitan y surge un odio a las personas trans, que se encuentran entre las comunidades más vulnerables del mundo. La derecha autoritaria nos pide intensificar el odio a los vulnerables. Y cualquiera que esté en la izquierda debería rechazarlo.

En su libro sobre la pandemia se pregunta qué sería una vida vivible. ¿Cómo es para usted?

Una en la que se elimine el miedo a la pobreza. Donde uno sienta que pertenece a una comunidad y tenga un gobierno que proporciona servicios sociales básicos para que nadie se empobrezca o esté sin vivienda o atención médica. Y donde todos puedan trabajar sin explotación. Tenemos que luchar por eso. Ya sea un ingreso nacional garantizado, una medicina socializada o mayor gasto en vivienda pública. Si pudiéramos desmantelar los extraordinarios presupuestos militares que dominan este mundo... Joe Biden pone a disposición de Israel miles de millones. ¿Qué se podría hacer con ellos en educación y salud? ¿Por qué darlo a un Estado que muestra su voluntad de destruir a un gran número de civiles, incluidos varios miles de niños?

¿Qué opina sobre la respuesta de Israel al ataque de Hamas?

Me opongo absolutamente a las atrocidades de Hamás. Y al bombardeo masivo y al asesinato de civiles en Gaza. Y me preocupa que las noticias enmarquen la situación como algo que sucedió el 7 de octubre. Algo ha estado sucediendo desde 1948. El bombardeo de Gaza y la matanza de palestinos, incluidas las masacres llevadas a cabo durante la fundación de Israel, tienen una larga historia. Para los palestinos, el bombardeo contra Gaza es la continuación de un bombardeo durante mucho tiempo y diferentes formas. En 1948 había 800.000 palestinos desposeídos. Luego creció a unos seis millones de refugiados, obligados a abandonar sus hogares y tierras. Incluso alguna de la gente que vive en Gaza solía vivir donde estaban los kibutz.

No creo que seamos capaces de encontrar ninguna solución a menos que comprendamos toda la historia y cuáles eran las opciones en la década de 1940. Hubo mucho debate sobre qué forma debería adoptar el Estado judío, si debería ser un Estado solo para judíos, un Estado judío con población palestina minoritaria o un Estado binacional de judíos y palestinos por igual.

No tomamos ese camino. Martin Buber o Hannah Arendt lo apoyaban. Y muchos judíos. Arendt dijo que si se obliga a los palestinos a vivir en un Estado que se define como representante del pueblo judío, siempre serán una minoría y expulsados de sus tierras y hogares. Así que hubo una serie de desposesiones masivas en 1948, otra en 1967 y en los últimos años hemos visto casas palestinas arrebatadas a sus dueños y entregadas a familias judías en Jerusalén Este.

Y luego está el sistema penitenciario. Cada familia palestina ha tenido alguien entrando y saliendo de la cárcel sin saber los cargos, sin poder ser juzgados, torturados física o psíquicamente. Y el resto del mundo hemos aceptado esta situación porque decimos que Israel es una democracia. No creo que Israel sea una democracia. Una democracia que depende de la expulsión constante de personas y de su subordinación radical o su muerte ha perdido los fundamentos legitimadores de su identidad como Estado democrático.

viernes, 10 de noviembre de 2023

#hemeroteka #politika | Putodefendatzea aberria eta eskuinaren hipokrisia

Palestinarem aldeko elkarretaratze bat Bulebarrean //

Putodefendatzea aberria eta eskuinaren hipokrisia

Xalba Ramirez | Irutxuloko Hitza, 2023-11-10

https://irutxulo.hitza.eus/2023/11/10/putodefendatzea-aberria-eta-eskuinaren-hipokrisia/

Badakit ez dela guztiz serioa, baina barregurari ezin eutsi tarteka, ikusi ditudanean Madrilen poliziak eskuineko manifestarien kontra kargatzen. Eta hauek, sinistu ezinik, nola den posible! Barregarri dira eskuindarrak, bai, asmatzen dituztelako argumentu bitxiak, ‘putodefendatzeagatik’ Espainia.

Gero barregura joan egiten zait, konturatzen naizelako beraiek direla gutaz barre egiten dutenak egun bat bai, eta beste bat ere bai.

Eta Madrilera joan gabe, zer gure eskuineko agintarien inguruan? Ukrainako bandera jarri zuten udaletxean, eta krokodilo malkoak han-hemenka, Palestinaz hitz erdirik egiten ez duten bitartean. Ezaguna nuen Elbira Zipitriak Israelen banderarekin zeukan argazkia, ELAren ekitaldi batean, 1960ko hamarkadaren bueltan. Orain, EAJkoak ikusten Israelen makurkeriei belarriekin txalo egiten, eta XXI. mendeko genozidiorik ankerrenaren aurrean mutu, sinestezina egiten zait.

Indarkeriaren inguruko eta etikaren inguruko eztabaidak ez zaizkit axola, eskuindarren ahotan badira. Dirua delako batzuen aberri bakarra.

miércoles, 8 de noviembre de 2023

#hemeroteca #lgtbi #pinkwashing | Comunidad LGTBI vasca se solidariza con el pueblo palestino

Eneko Calle en la presentación del manifiesto de las 100 //

Comunidad LGTBI vasca se solidariza con el pueblo palestino

"No hay orgullo para nosotres si lo utilizan para edulcorar un genocidio. ¡No en nuestro nombre!", ha advertido el colectivo LGTBI vasco mediante la firma de un manifiesto conjunto en denuncia de Israel.
Laura Fontalba | Ecuador Etxea, 2023-11-08
https://www.ecuadoretxea.org/comunidad-lgtbi-vasca-se-solidariza-con-el-pueblo-palestino/ 

Esta mañana, personas pertenecientes al colectivo LGTBI vasco han denunciado el genocidio que el estado sionista de Israel está cometiendo contra el pueblo palestino mientras occidente se mantiene cómplice de todo ello.

Para ello, un centenar de personas pertenecientes al colectivo, procedentes de diversos espacios de activismo, han firmado un manifiesto en el que justifican su presencia en los espacios de denuncia contra este genocidio.

Tal y como han explicado, cada vez que participan en espacios de denuncia contra Israel, reciben comentarios alegando que el pueblo palestino es LGTBIfóbico e Israel, en cambio, LGTBIfriendly. Alegatos con los que están completamente en desacuerdo, pues, por un lado, consideran que estos enmascaran el racismo y la islamofobia de occidente; y, por otro lado, consideran que dichas afirmaciones representan un enorme desconocimiento de la lucha y el tejido LGTBI palestino. «Esto tiene un nombre, se llama ‘pinkwashing’ y es violencia colonial», han asegurado.

Asimismo, han remarcado que todo ello no es más que una «estrategia de propaganda» del estado sionista que se muestra como un país «civilizado y abierto» para «maquillar» sus crímenes, que vulneran de forma directa el Derecho Internacional. «No hay orgullo para nosotres si lo utilizan para edulcorar un genocidio. ¡No en nuestro nombre!», han advertido.

Finalmente, han querido dejar claro que «la solidaridad con los pueblos oprimidos y la denuncia de la barbarie no está nunca condicionada al grado de aceptación hacia cada orientación e identidad». Por ello, hacen un llamamiento a participar en el boicot a Israel, articularse con el movimiento BDS de Euskal Herria, desenmascarar el ‘pinkwashing’, y ser parte activa y visible en la solidaridad con el pueblo palestino.

#hemeroteca #lgtbi #pinkwashing | Cien personas de la comunidad LGTBI de Euskal Herria denuncian el ‘pinkwashing’ de Israel

Lectura del manifiesto transbibollomarika //
Cien personas de la comunidad LGTBI de Euskal Herria denuncian el ‘pinkwashing’ de Israel

“Usan nuestra lucha, nuestra dignidad y nuestra historia para maquillar una aniquilación étnica que llevan años cometiendo. Esto tiene un nombre: se llama pinkwashing y es violencia colonial”, indican en su manifiesto.
Gessamí Forner | El Salto, 2023-11-08
https://www.elsaltodiario.com/genocidio/cien-personas-comunidad-lgtbi-euskal-herria-denuncian-pinkwashing-israel

“Israel se ha construido a sí mismo a través de una ficción en la que se define como un país civilizado, abierto y donde las personas LGTBI podemos pasear agarradas de la mano haciendo turismo por Tel Aviv. Por contra, al pueblo palestino lo ha caracterizado como bárbaro, antigay y merecedor, por ello, de todo tipo de castigo. Es una ficción”, advierten cien personas de la comunidad transbibollomarika de Euskal Herria que han presentado esta mañana en el espacio feminista la Sinsorga de Bilbao un manifiesto en solidaridad con el pueblo palestino, de denuncia el genocidio que está cometiendo Israel y para advertir sobre el pinkwashing que realiza el Gobierno sionista dentro de su larga tradición de propaganda de guerra.

Cien personas que representan los herrialdes, activismos, diversidades y la academia han firmado juntas un texto en el que indican que esa ficción está lejos de la realidad. “Usan nuestra lucha, nuestra dignidad y nuestra historia para maquillar una aniquilación étnica que llevan años cometiendo. Esto tiene un nombre: se llama pinkwashing y es violencia colonial”, añaden.

Recuerdan que calificar al pueblo palestino de LGTBIfóbico frente a una comunidad israelí LGTBIfriendly es, “en primer lugar”, una forma de enmascarar el racismo y la islamofobia de occidente”, porque “el género, la orientación y la identidad sexual son constructos coloniales y ficciones creadas para sostener sistemas heteronormativos”.

Por ello envía su solidaridad con el pueblo palestino y también animan a unirse al boicot a Israel que en 2005 solicitó este pueblo —“nuestras compañeras LGTBI en Palestina se sumaron al movimiento BDS”—. “Ni consumo de productos genocidas ni turismo en tierras colonas”, agregan.

Este texto, concluyen, surge de conversaciones recurrentes que mantienen, en las que “en cualquier conversación en la que se esté justificando la aniquilación étnica de Netanyahu acostumbramos a recibir comentarios tipo ‘en Israel las personas como tú viven en libertad’ o ‘los palestinos no aceptan a las personas LGTBI’”. Ante esta estrategia del estado sionista, que tan hondo ha calado alrededor del mundo, los firmantes del manifiesto exigen que se le ponga nombre —pinkwashing—, para evitar caer en la trampa de la “maquinaria de propaganda política para ocultar la realidad, una realidad en la que es absolutamente obvio que están cometiendo crímenes de lesa humanidad”.

La lectura del manifiesto en euskera y castellano la han realizado Eneko Calle e Iren Ibiarte, y han animado a la ciudadanía a participar en las manifestaciones convocadas en solidaridad del pueblo palestino cada fin de semana alrededor de Euskal Herria.

Y TAMBIÉN...
Colectivos de apoyo a Palestina piden el boicot a Carrefour, HP y Puma por apoyar crímenes de guerra

Mientras el Ayuntamiento de Madrid otorga la medalla de honor a Israel, el movimiento de boicot crece y se centra en las grandes multinacionales que hacen posible la ocupación y la guerra israelí contra Palestina.
Martín Cúneo | El Salto, 2023-11-02
https://www.elsaltodiario.com/ocupacion-israeli/colectivos-apoyo-palestina-piden-boicot-carrefour-hp-puma-apoyar-crimenes-guerra

#hemeroteka #lgtbi #pinkwashing | Palestinaren aldeko elkartasuna eskatu dute LGTBI mugimenduko hainbat aktibistak

LGTBI aktibistek agerraldia egin dute gaur Bilbon //

Palestinaren aldeko elkartasuna eskatu dute LGTBI mugimenduko hainbat aktibistak

Ehun lagunek sinatutako manifestu bat aurkeztu dute, eta leporatu diote Israeli LGTBI harrotasuna «estrategia sionista» gisara baliatzea. Israeli «boikota» egiteko deia ere egin diote kolektiboari.
Olatz Silva Rodrigo | Berria, 2023-11-08
https://www.berria.eus/albisteak/234921/palestinaren-aldeko-elkartasuna-eskatu-dute-lgtbi-mugimenduko-hainbat-aktibistak.htm

Ugariak izan dira azken asteotan Palestinari elkartasuna adierazteko Euskal Herrian antolatu dituzten protestak eta adierazpenak. Gaur, LGTBI zenbait aktibistak agerraldi bat egin dute, eta ehun lagunek sinatu duten manifestua aurkeztu dute. Bertan, mezu bat helarazi diote «LGTBI ‘transmarikabibollo’ komunitate» osoari: «Egin boikot Israeli, antolatu estatu horren aurka Euskal Herrian dagoen mugimenduarekin, kendu mozorroa ‘pinkwashing’-ari, eta joan Palestinako herriari elkartasuna adierazteko mobilizazioetara». Ezinbestekotzat jo dute «jarrera aktiboa» izatea, baita «konfrontazio jarrera» ere: «Ez kontsumitu estatu genozidaren produkturik, eta ez egin turismorik kolonoen lurretan».

Sinatzaileek salatu dutenez, Israelek LGTBI harrotasuna «estrategia sionista» gisara baliatu du. Eta erantsi dute Israel egiten ari den genozidioa salatzen duten bakoitzean eta Palestinari babesa erakusten diotenean, iruzkin berak entzun behar dituztela: besteak beste, «zuek bezalako jendea aske bizi da Israelen», «palestinarrek ez dute LGTBI jendea onartzen» eta antzekoak. Ohartarazi dute hori «fikzio hutsa» dela: «Israelek herrialde zibilizatu eta irekia balitz bezala agertu nahi du, eta herri palestinarra barbarotzat eta LGTBI jendearen aurkakotzat aurkeztu nahi du».

Kontakizun hori Israelek palestinarren aurka egiten dituen «krimen kolonialak mozorrotzeko» diseinatutako estrategia da, LGTBI kideen iritziz. «Gure borroka, duintasuna eta historia erabiliz, makillatzen dute aspalditik egiten ari diren suntsitze etnikoa». Estrategia horrek izena ere badu: «’Pinkwashing’ du izena, eta biolentzia koloniala da». Hortaz, euren jarrera argi utzi dute: «Guretzat ez dago harrotasunik, baldin eta genozidioa makillatzeko erabiltzen badute; ez gure izenean!»

Aktibistek salatu dute «Mendebaldeko arrazakeria eta islamofobia» ezkutatzeko modu bat dela Palestinako herria «LGTBIfobikotzat» jotzea, eta Israelgoa, berriz, «’LGTBIfriendly’-tzat». Are, adierazi dute kontakizun hori babestea ezjakintasunaren adierazle dela: «Palestinako LGTBI sareari eta borrokari buruz ezer gutxi jakitea da». Agerraldia erabili dute Palestinako «ahizpa ‘transmarikabibollo’ palestinarrei» babesa eta «maitasun guztia» adierazteko: «Ez zaituztegu bakarrik utziko, inoiz ez».

Mendebaldea «konplize»
«Mendebaldeko» jarrera ere kritikatu dute aktibistek: «Israelgo indar politikoek Gazako herritarrak erabat desagerrarazteko mehatxua egiten duten bitartean, Mendebaldeko potentzia gehienek epelkeriaz jokatzen dute». Besteak beste, «israeldar buruzagi genozidekin» agertzen dira argazkietan, edo «tarteko bideak proposatzen dituzte». Horregatik, «Mendebaldea konplizea» dela nabarmendu dute.

#hemeroteca #lgtbi #pinkwashing | «¡No en nuestro nombre!», la denuncia de la comunidad LGTBI vasca en apoyo a Palestina

Naiz / Presemtación del manifiesto en La Sinsorga, Bilbo //

«¡No en nuestro nombre!», la denuncia de la comunidad LGTBI vasca en apoyo a Palestina

Cien personas de la comunidad LGTBI de Euskal Herria se han adherido al manifiesto ‘Ez gure izenean. Transbibollomarikak Palestinarekin’ para denunciar el «pinkwashing» de Israel, con el que pretenden «maquillar» los crímenes contra la población palestina.
Marcel Pena | Naiz, 2023-11-08
https://www.naiz.eus/es/info/noticia/20231108/no-en-nuestro-nombre-la-denuncia-de-la-comunidad-lgtbi-vasca-en-apoyo-a-palestina 

La comunidad LGTBI de Euskal Herria ha lanzado un comunicado para denunciar el «pinkwashing», o «estrategia de propaganda», de Israel con el que pretenden «maquillar» sus acciones contra la población palestina. En él, cien personas de la comunidad LGTBI de los siete herrialdes vascos han expresado su rechazo a esta estrategia, a la vez que han mostrado su apoyo al pueblo palestino.

En una rueda de prensa celebrada este miércoles en el espacio La Sinsorga de Bilbo, Eneko Calle e Iren Ibisate han sido los encargados de presentar el manifiesto ‘Ez gure izenean. Transbibollomarikak Palestinarekin’. Según han expresado, «cada vez que bolleras, marikas, bi, no binaries y trans denunciamos el genocidio israelí, acudimos a manifestaciones a mostrar nuestro apoyo a Palestina o intervenimos en cualquier conversación en la que se esté justificando la aniquilación étnica de Netanyahu, acostumbramos a recibir comentarios del tipo: ‘En Israel las personas como tú viven en libertad’ o ‘Los palestinos no aceptan a las personas LGTBI’».

Además de recordar el «genocidio contra el pueblo palestino» y la «complicidad» de Occidente en este asunto, los firmantes han criticado el uso que hace Israel de la causa LGTBI. Una «estrategia de propaganda», afirman, «patrocinada por el estado sionista y diseñada para maquillar los crímenes coloniales que Israel comete contra las personas palestinas, sean LGTBI o no». «No hay orgullo para nosotres si lo utilizan para edulcorar un genocidio. ¡No en nuestro nombre!», han destacado.

Así, mientras Israel «se ha construido asimismo a través de una ficción en la que se define como un país civilizado, abierto y en donde las personas LGTBI podemos pasear de la mano», creen que se ha insistido en caracterizar al pueblo de Palestina como «bárbaro, antigay y merecedor, por ello, de todo tipo de castigo».

Por ello, han apuntado al «pinkwashing» israelí como «violencia colonial», y han rechazado que se use su lucha para maquillar «una aniquilación étnica que llevan años cometiendo». «Decir que el pueblo palestino es LGTBIfóbico frente a una comunidad israelí LGTBIfriendly es una forma de enmascarar el racismo y la islamofobia de occidente. El género, la orientación y la identidad sexual son constructos coloniales y ficciones creadas para sostener sistemas heteronormativos», han manifestado.

Sobre el tejido LGTBI de Palestina, han afirmado que catalogar a su población como LGTBIfóbica representa «un enorme desconocimiento», y han pedido para ellos la garantía de acceso a ayuda humanitaria, así como su derecho a la acogida y asilo.

Por todo ello, los firmantes se han querido sumar a la campaña de Boicot, Desinversiones y Sanciones a Israel (BDS), una estrategia que «ahora es más necesaria que nunca», y han hecho un llamamiento para acudir a las manifestaciones propalestinas convocadas estos días en Euskal Herria con banderas LGTBI.

martes, 7 de noviembre de 2023

#hemeroteca #lgtbi #pinkwhasing | A nuestros maricas les pegamos nosotros

El Salto / Dana Internacional en 2016 //

A nuestros maricas les pegamos nosotros

Dana Internacional, la artista más querida de Israel, ha afirmado recientemente que quien no condene a Hamás, está en contra de la comunidad LGBTI
Christo Casas | El Salto, 2023-11-07
https://www.elsaltodiario.com/lgtbifobia/maricas-les-pegamos-nosotros

Israel ha necesitado sacar la artillería pesada. Y no hablo de armamento, sino de Dana Internacional, probablemente su artista más conocida y querida, que ha afirmado en una reciente entrevista que “quien no condena a Hamas, está en contra de la comunidad LGBTI”. Un ejemplo más de los muchos con los que Tel Aviv explica al mundo su existencia como una misión divina: la primera línea en defensa de las personas queer y los valores occidentales ante la barbarie musulmana. Sin embargo, yo no puedo evitar preguntarme ¿cuántos maricones y bolleras se encontraban entre las 10.000 víctimas de los bombardeos en Gaza? ¿Cuántas personas trans y bisexuales podrán escapar por el paso de Rafah? ¿Cuántos futuros queer han sido segados por el ejército israelí?

La instrumentalización de las personas LGBTI por parte del Estado de Israel no es nueva, sino que forma parte de una planeada estrategia para ganar una guerra distinta a la de las armas: la de la opinión pública. Décadas lavando su imagen a base de carrozas del Orgullo, turismo gay y galas de Eurovisión en un supuesto oasis marica en medio del infierno lgbtifóbico. El objetivo es convencernos de que erradicar a un pueblo entero está justificado porque nos están defendiendo a nosotras, las maricas europeas, de una masa inhumana y homogéneamente lgbtifóbica de animales. Pero, si ningún colectivo LGBTI ha pedido jamás la prisión o la pena de muerte por lgbtifobia ¿por qué íbamos a considerar el genocidio un castigo proporcional? ¿Por qué íbamos a pasar por alto la solidaridad con las víctimas LGBTI de los bombardeos?

Mientras tanto, de este lado del Mediterráneo, la extrema derecha toma nota del exitoso pinkwashing israelí y busca el preciado voto rosa amenazándonos con la invasión musulmana. Le Pen o Weidel se arrogan la defensa de las maricas francesas y alemanas frente a los malvados inmigrantes, del mismo modo que Abascal quiere convencernos de que la solución a las violencias que sufrimos es expulsar extranjeros. Es curioso el giro que ha dado la narrativa sobre las personas queer en Europa: si antes toda perversión provenía del extranjero, de un más allá exótico y pasional que no podía reprimir sus instintos sexuales, ahora es la lgbtifobia la que viene de fuera. Lo que no ha cambiado es la finalidad del discurso: levantar fronteras aún más altas en Occidente y perpetuar su dominio sobre un sur global que se describe como retrasado en valores y derechos.

Poco importa que esta apropiación de las luchas y colectivos LGBTI entre en obvia contradicción con los valores de los ministros ultraortodoxos de Israel o de las políticas anti-LGBTI que despliega Vox allá donde toca poder. Tanto Netanyahu como Abascal, Le Pen o Weidel parecen haber encontrado ya la manera de resolver su conflicto interno: a nuestras bolleras, a nuestras trans, a nuestras bi o a nuestras maricas no les pegan los putos moros. A nuestras maricas les pegamos nosotros.

Christo Casas. Es periodista y antropólogo. Actualmente coordina su trabajo en comunicación institucional con la literatura y la divulgación sobre cuestiones LGBTI con perspectiva de clase e interseccionalidad.

miércoles, 25 de octubre de 2023

#hemeroteca #homonacionalismo | La Europa homonacionalista y el genocidio del pueblo palestino

Facebook / Imagen de Thomas Piton / Mani pro Palestina en Madrid, 2023-10-29 //

La Europa homonacionalista y el genocidio del pueblo palestino

Jon Rodríguez · Responsable de Relaciones Internacionales de IU | Público, 2023-10-25

https://blogs.publico.es/otrasmiradas/77331/la-europa-homonacionalista-y-el-genocidio-del-pueblo-palestino/

El homonacionalismo es un término que acuñó la filósofa estadounidense Jasbir Puar en 2007 en su libro ‘Ensamblajes terroristas: el homonacionalismo en tiempos queer’. Con él se describe un proyecto ideológico que pasa por identificar la liberación de determinadas partes del colectivo LGTBI a través de su asimilación a los proyectos conservadores y racistas dominantes. Es la cooptación de una serie de demandas vinculadas a las personas LGTBI por parte de los discursos de la derecha y la extrema derecha para generar nuevos relatos neoliberales y xenófobos. En síntesis, lo que pretende es expandir el pensamiento neoliberal entre nosotros y nosotras para así romper nuestros lazos comunitarios. Porque si eres un hombre blanco homosexual de clase alta, ¿para qué vas a querer pagar los impuestos que permiten a una persona refugiada LGTBI que vive con VIH acceder al tratamiento antirretroviral, por ejemplo? Mejor que les deporten.

Estos discursos ya han sido asimilados por una parte importante de la extrema derecha europea. Alternativa por Alemania está liderado por una ejecutiva de banca abiertamente lesbiana y ya hace años que Marine Le Pen repite ante quien quiera escucharle que uno de sus objetivos es "proteger a los homosexuales de los árabes". Afortunadamente esta narrativa no ha calado de forma mayoritaria entre las personas LGTBI. De hecho, en los últimos años tenemos numerosos ejemplos de lo contrario, y han surgido redes de activistas LGTBI contra las políticas migratorias racistas de la Unión Europea, o colectivos contra el pinkwashing que ahora se están volcando en las convocatorias en solidaridad con el pueblo palestino.

La participación de las personas LGTBI en el movimiento por la descolonización palestina no debería sorprender a nadie. Sin embargo, parece que ha despertado un enfado en la derecha y la ultraderecha españolas. Hace dos semanas, mi organización [Izquierda Unida] publicó un vídeo en X en el que lanzaba un mensaje desde una concentración de apoyo a Palestina. Recibí más de 2.500 comentarios de respuesta, la inmensa mayoría de ellos insultos homófobos. Desde cosas del tipo "no durarías ni cinco minutos en Gaza", a otras más fuertes. Aunque mi favorita fue el tuit del eurodiputado de Vox Hermann Tertsch llamándome mamarracho. Cuando esta misma semana escuché a Isabel Díaz Ayuso, en una réplica a la portavoz de Más Madrid, decirle que se fuera a la Franja de Gaza "con su compañera Antonelli", me quedó claro que hay una estrategia para utilizar esta ofensiva israelí para hacer avanzar el discurso homonacionalista en España.

Que Ayuso mencionara a la principal referente trans en la política española no es una casualidad. Y no es solamente que la derecha y la ultraderecha quieran dictarnos cómo ser personas LGTBI respetables dentro de sus normas. Es también un ejercicio ideológico que pretende aislarnos a unos de otros e infundir el miedo a los palestinos y palestinas en particular, y a los árabes o musulmanes en general, deshumanizados y convertidos en el principal chivo expiatorio del racismo de nuestro tiempo. En definitiva, que sus posicionamientos neoliberales avancen rompiendo los lazos de unión que tenemos con nuestros compañeros y compañeras LGTBI palestinos. ¿O acaso nuestra derecha comparte con los líderes religiosos más conservadores de Oriente Medio que ahí no hay personas LGTBI? ¿Que bajo las bombas israelíes en Gaza no ha muerto ni una sola lesbiana?

Las personas LGTBI siempre hemos estado en las luchas anticoloniales
Y tenemos lazos estrechos con el activo tejido LGTBI que existe en Palestina, donde no se puede separar la lucha por las libertades personales de la lucha contra el régimen de apartheid israelí.

Podría parecer una frivolidad hablar sobre esto cuando ya llevamos más de 4.000 muertos gazatíes y se ha publicado un comunicado de siete relatores especiales de la ONU hablando del riesgo de que se produzca un genocidio en la Franja de Gaza. Pero es que, junto a este nuevo intento de erradicar la presencia palestina en su propia tierra, se está produciendo también una ofensiva comunicativa en Europa que pretende cambiar los marcos del análisis que hacemos sobre la ocupación de Palestina y el colonialismo israelí.

Estos días hemos visto una derecha española más alineada con Israel que nunca, que presentan al país construido sobre la destrucción del pueblo palestino como un baluarte de la democracia y los valores occidentales en la región. Un discurso que no deja de estar alineado con la naturaleza del proyecto colonial que es Israel, con la idea de construir un país europeo fuera de nuestras fronteras ignorando o exterminando a la población local. Pretenden que dejemos de empatizar con personas porque tengan raíces, culturas o realidades diferentes a las nuestras, y nos empujan a deshumanizarlas para sentir miedo, en línea con las declaraciones del ministro de Defensa israelí llamando animales a todos los palestinos y palestinas. Hay un objetivo externo en esta estrategia, que es acabar con la solidaridad con Palestina que sigue siendo mayoritaria en nuestra sociedad y facilitar un genocidio impune. Pero también hay un objetivo interno de acabar con proyectos colectivos y sociedades abiertas, y avanzar en el modelo de Europa Fortaleza que despoja de derechos a todos y todas quienes tengan otro origen.

Israel no es la primera ni la única experiencia colonial que ha habido. La Sudáfrica blanca del apartheid, que duró de 1948 a 1994 fue un proyecto con el que comparte muchas similitudes. Una de las principales causas por las que cayó el régimen racista fue el aislamiento y presión internacional al que estuvo sometido durante años. En esa lucha también participaron los colectivos LGTBI en todo el mundo, que se movilizaron para boicotearlo en torno a la causa de activistas homosexuales detenidos en su lucha contra el racismo del estado, como Simon Nkoli.

Israel trata de presentarse internacionalmente como un ejemplo de libertad para las personas LGTBI, obviando la represión sistemática de las millones de personas - también maricas, lesbianas y trans -, que mantiene bajo un sistema de ocupación militar. Frente a quienes intentan vendernos la idea de que la liberación de las personas LGTBI llegará bombardeando a nuestras hermanas y hermanos de la Franja de Gaza o negándoles agua y alimentos, es imprescindible seguir organizándonos para luchar contra los responsables de esos crímenes. No es posible la liberación dentro de un régimen construido desde el racismo al igual que no lo es dentro del patriarcado. Como personas LGTBI occidentales, es nuestras responsabilidad denunciar el ‘pinkwashing’ del apartheid israelí e insistir en que no vamos a permitir que nos instrumentalicen para defender un estado colonial que está practicando un genocidio. Ni un marica más asesinado por las bombas israelíes en nuestro nombre.

miércoles, 10 de mayo de 2023

#hemeroteca #historia | Antonio Scurati: “Alemania ha ajustado más cuentas con el nazismo que Italia y España con sus fascismos”

El Diario / Antonio Scurati //

Antonio Scurati: “Alemania ha ajustado más cuentas con el nazismo que Italia y España con sus fascismos”

El ensayista italiano publica 'M. Los últimos días de Europa', tercera parte de su exitosa biografía novelada de Benito Mussolini, y lamenta el desconocimiento de las nuevas generaciones sobre la historia reciente. “Los jóvenes viven aplastados por el presente”, señala.
Miguel Ángel Villena | El Diario, 2023-05-10
https://www.eldiario.es/cultura/libros/antonio-scurati-alemania-ajustado-cuentas-nazismo-italia-espana-fascismos_1_10193376.html 

Resulta evidente que Antonio Scurati (Nápoles, 1969) ha dado con la tecla para explicar de un modo ameno, y a la vez riguroso, la Historia reciente de Italia y de toda Europa a través de la biografía novelada del dictador Benito Mussolini (1883-1945). Así pues, este género híbrido le ha permitido convertir esta trilogía, cuya última entrega es ‘M. Los últimos días de Europa’ (Alfaguara), en un sorprendente éxito editorial que ya cuenta con un millón de lectores en Italia y ha sido traducido en más de 40 países. A partir de la premisa de que la verdad literaria puede ser complementaria de la histórica, Scurati apostó por acercar a un público amplio el conocimiento de la etapa fascista en Italia. Y lo ha conseguido.

De penetrantes ojos azules, un escaso cabello canoso y un verbo fácil, este profesor universitario de Literatura Contemporánea en Milán dice rotundo que “la novela es la forma más democrática de narrar una historia, no discrimina y ayuda en ocasiones a que un libro logre una gran repercusión”. En su doble condición de docente y escritor, Scurati señala: “En los últimos años existe una tendencia entre las nuevas generaciones de escritores europeos a contar nuestra Historia reciente en clave de novela. Somos autores que no hemos vivido esas épocas turbulentas del siglo XX y elegimos una fórmula híbrida para construir una historia narrativa. Ahí tenemos los ejemplos de Javier Cercas, de Emmanuel Carrère o de varios de los últimos ganadores del premio Goncourt en Francia. Me gusta esta mezcla de géneros tanto como lector como en mi faceta de escritor”.

A pesar de los años que ha dedicado a esta trilogía sobre Mussolini (‘M. El hijo del siglo’, ‘M. El hombre de la providencia’ y ahora ‘M. Los últimos días de Europa’), Scurati confiesa que no ha sentido ni empatía ni fascinación por el personaje. Sencillamente le interesaba su papel crucial en la formación del fascismo y su rol importante en la Segunda Guerra Mundial. “Mussolini”, aclara el ensayista, “inventó el fascismo, pero también el populismo. Es decir, un discurso retórico y hueco que apelaba a las emociones más que a la razón, que pretendía ofrecer recetas fáciles para problemas complejos. Desde luego que podemos reconocer hoy ese populismo en el ascenso de formaciones de extrema derecha. Ahora bien, la gran diferencia estriba en que el fascismo de los años 20 y 30 del siglo XX utilizaba la violencia como un componente esencial. Por el contrario, los populismos de hoy se insertan en el juego democrático, en el parlamentarismo, e intentan por todos los medios desacreditar la democracia”. El autor, que ha publicado sobre todo ensayo, pero también alguna novela, insiste en que no es ni historiador ni periodista, se define como profesor y escritor. A partir de ese punto de vista defiende este género como “novela documental”.

Muy ligada, por supuesto, la trayectoria de Mussolini a la de Adolf Hitler y más tangencialmente también a la de Francisco Franco, ‘M. Los últimos días de Europa’ abarca dos años, desde la primavera de 1938 a la de 1940 cuando Italia entra en la guerra al lado de Alemania y por sus páginas desfilan un sinfín de personajes reales de la época. De hecho, el autor aspira a que su libro se convierta en una narración sobre el poder y no solo sobre el dictador italiano que gobernó Italia a lo largo de 23 años. Scurati aborda desde distintos ángulos un periodo muy convulso de los prolegómenos de la II Guerra Mundial con el auge del nazismo, la extensión de leyes raciales contra los judíos, la pasividad de las democracias occidentales frente al poder de Hitler o el sometimiento de Mussolini al Führer. Aunque el libro está muy centrado en el devenir de Italia en aquel periodo, que incluye sus sueños imperiales en las guerras en Etiopía y Albania, el autor consigue que la trama resulte también asequible para un lector extranjero.

Meloni, un daño moral y político para Italia
Desde ese conocimiento exhaustivo de aquellas tres dictaduras, Scurati duda un poco cuando se le pregunta por los ajustes de cuentas con ese negro pasado, por lo que se ha dado en llamar “desfascistización”, en los diferentes países. Pero tras la vacilación, responde seguro. “Creo que Alemania”, manifiesta, “ha abordado de una manera más amplia y radical su superación del pasado nazi, su elaboración del luto, su ajuste de cuentas. En Italia no hemos ajustado cuentas con el fascismo ni asumido responsabilidades ni culpas. Las últimas elecciones en Italia, con el triunfo de una clase política que procede del neofascismo, lo demuestran de un modo triste. Ha sido una ocasión perdida para confrontar nuestro pasado y la victoria de Hermanos de Italia y de la primera ministra, Giorgia Meloni, significa un enorme daño para Italia: moral y de madurez política. En el caso español, quizá ese pasado a superar esté demasiado cerca en el tiempo. En un coloquio con Fernando Aramburu en Milán vimos que una novela como ‘Patria’ está escrita a partir de lo vivido, mientras que Mussolini ya queda muy lejos. En cualquier caso, Alemania ha ajustado más cuentas con el nazismo que Italia y España con sus fascismos”.

Dividido en breves capítulos, con unas citas históricas muy oportunas al comienzo de cada uno de ellos y con un índice final de los personajes que aparecen en el libro, ‘M. Los últimos días de Europa’ ha exigido un inmenso trabajo de documentación que le ha permitido a Scurati eliminar cualquier protagonista ficticio o rehuir las introspecciones sentimentales. En su conversación en Madrid con un grupo de periodistas el autor se refiere con cierta frecuencia a razones generacionales para explicar algunas conductas y así afirma: “En mi generación, que ha crecido en libertad y en tiempos de paz, pensábamos hasta hace poco que la democracia era algo eterno. Ahora que ya tengo canas y una edad, me doy cuenta de que la democracia se basa en la lucha por la democracia. Esa lucha representa la bandera de la democracia, su esencia”. Scurati, que ejerce como profesor universitario, muestra su desazón cuando comenta que un reciente sondeo ha revelado que una tercera parte de italianos se muestra indiferente ante la dicotomía fascismo/antifascismo. “Tenemos una necesidad imperiosa de renovar la Historia y su divulgación. Hay que considerar, y lo digo sin ningún moralismo ni paternalismo, que las últimas generaciones viven aplastadas por el presente, como si fuera una condena. No les interesa el pasado de sus padres y abuelos y su pérdida de contacto con la realidad cada vez se agranda más. La inmediatez de la tecnología elimina todo lo que no sea el momento presente y por tanto se comete un cierto ‘memoricidio’”.

No se muestra partidario Scurati, que ya prepara la cuarta parte de su biografía de Mussolini, de minusvalorar esas pulsiones primarias de la población que tanto agitan y aprovechan los populismos. En su opinión, un líder como Donald Trump resulta más trágico que ridículo y, de otro lado, no puede ignorarse que problemas como las migraciones no se resuelven con recetas sencillas, algo que ignora la derecha pero también la izquierda. Pero ¿por qué vuelven a extenderse hoy los populismos?, se le pregunta al escritor italiano. “Bueno”, contesta, “instigan emociones como el miedo o el rencor y, en el fondo, lanzan un mensaje consolador para las masas”.

miércoles, 3 de agosto de 2022

#hemeroteca #lgtbi #pinkwashing | Zelenski estudiará la posibilidad de legalizar el matrimonio homosexual en Ucrania

Norte de Castilla / Celebración de un Orgullo LGTBI en Kiev //

Zelenski estudiará la posibilidad de legalizar el matrimonio homosexual en Ucrania.

El presidente responde así a una petición con más de 28.000 firmas y se adecua a los valores que pide Bruselas para formar parte de la Unión Europea.
Diana Martínez | El Norte de Castilla, 2022-08-03
https://www.elnortedecastilla.es/internacional/europa/zelenski-estudiara-posibilidad-20220803170225-ntrc.html

Desde que los líderes europeos dieran luz verde a la candidatura de Ucrania para entrar en la Unión Europea el pasado mes de junio, el presidente Volodímir Zelenski está más cerca de cumplir su objetivo. Pero la vida no es un camino de rosas. A pesar del voto favorable, nada es definitivo aún y Bruselas puso varias exigencias sobre la mesa. Entre ellas, la puesta en marcha de un cuerpo anticorrupción y mejoras en la salvaguarda del Estado de Derecho. Así, Kiev deberá adecuarse a los valores europeos si realmente quiere formar parte de los Veintisiete. Este miércoles Zelenski ha dado un paso más en su acercamiento a Europa.

El país invadido por Rusia desde el pasado 24 de febrero estudiará próximamente permitir las bodas entre personas de ambos sexos [i.e. del mismo sexo]. Así lo ha manifestado el presidente ucraniano, quien ha pedido a su primer ministro, Denis Shmyha, considerar la posibilidad de legalizar el matrimonio homosexual. La medida, que responde a una petición presentada el pasado 3 de julio y firmada por más de 28.000 personas, refleja una aproximación a los valores europeos que exige Bruselas como garantía para su adhesión.

A pesar del pequeño paso dado por el Gobierno ucraniano, no todo es oro lo que reluce, pues, tal y como ha indicado Zelenski, según su Constitución, «el matrimonio se basa en el libre consentimiento de un hombre y una mujer». Añade, además, que el Código de Familia del país subraya que la «familia es la unidad primaria básica de la sociedad» y «consiste de personas que viven juntas, conectadas por una vida en común, con derechos y obligaciones mutuas».

Código Penal soviético
Hace décadas la homosexualidad en Ucrania estaba penada con hasta cinco años de prisión, de acuerdo a las leyes soviéticas, pero tras el colapso de la Unión Soviética Kiev promulgó su propio código penal con el que despenalizó las relaciones sexuales entre personas del mismo género. Aun así, casarse para los miembros del colectivo LGTBI sigue prohibido hoy en día.

Para legalizar el matrimonio entre ambos sexos sería necesario actualizar las leyes, y en estos momentos no es una tarea fácil. ¿Por qué? Tal y como Zelenski ha advertido, en pleno estado de emergencia, declarado por la guerra contra Rusia, la Constitución no puede ser sujeta a reformas. No obstante, basándose en el artículo 116 de la misma –apunta que el Gobierno debe tomar medidas para garantizar las libertades y derechos de los ciudadanos–, el mandatario ha señalado que su gabinete trabajará para hallar «soluciones» que permitan registrar uniones civiles para garantizar esos derechos y libertades. 
 
 
NOTA DE IGLU: Ni el matrimonio entre personas del mismo sexo ni otros derechos de la población LGTBI han sido requisito para pertenecer a la Unión Europea, no hace falta más que ver la situación en Polonia o en Hungría, por ejemplo. Los 'valores' europeos se adecuan a otros intereses sin problema alguno. Lo que se propone ahora en Ucrania parece más bien utilizar el tema del matrimonio igualitario como pinkwashing, sin más.

jueves, 28 de julio de 2022

#hemeroteca #lgtbi #poblacionrefugiada | En Ucrania, los refugios LGBT+ se adaptan a los tiempos de guerra: “Llegan devastados y los ayudamos a superar el shock”

Infobae / Un refugio LGTBI de Alliance Global en Ucrania //

En Ucrania, los refugios LGBT+ se adaptan a los tiempos de guerra: “Llegan devastados y los ayudamos a superar el shock”.

Vladyslav Fomin, de la ONG Alliance Global, habló con Infobae sobre cómo están funcionando los albergues para la comunidad LGBT+ tras la invasión rusa y cómo afrontan una realidad todavía más dramática y peligrosa.
Kirvin Larios | Infobae, 2022-07-28
https://www.infobae.com/lgbt/2022/07/28/en-ucrania-los-refugios-lgbt-se-adaptan-a-los-tiempos-de-guerra-llegan-devastados-y-los-ayudamos-a-superar-el-shock/

Oleksandra, una sobreviviente LGBT+ de la sangrienta invasión rusa en Ucrania que ya cumple cinco meses, no pudo salir de su país por problemas con su pasaporte y sus finanzas. Perdió su trabajo como editora en medios de comunicación a principios de marzo debido a la destrucción causada por los ataques militares ordenados por Vladimir Putin. Su novia sí pudo salir, pero ella empezó a buscar un refugio de personas LGBT+ para protegerse física y psicológicamente en medio de las agresiones. Quería evitar el riesgo de ser violentada como en otros albergues, además de alejarse de cuestionamientos habituales hacia la orientación o la identidad sexual de los inquilinos.

En el refugio LGBT+ donde ahora se encuentra, en la ciudad de Chernivtsi, al suroeste de Ucrania, Oleksandra dice estar preparada para dos escenarios: en el mejor de los casos, rehacer su vida en una región distinta del país o el extranjero; en el peor, sabe que podría morir en cualquier momento durante un bombardeo.

Al igual que a Oleksandra, otras decenas de personas han sido acogidas en uno de los tres albergues que Alliance Global, una de las organizaciones de derechos humanos más antiguas de Ucrania, tiene abiertos en las ciudades de Kiev, Dnipro y Chernivtsi. En los últimos meses han ayudado a más de 300 personas de la comunidad LGBT+ que acuden a ellos gracias al voz a voz y la difusión a través de las redes sociales. En sus sedes, con capacidad de 10 a 15 personas, brindan alojamiento hasta por tres meses, alimentación, atención médica y grupos de apoyo psicológico, todo de manera gratuita.

“Nuestro objetivo es ayudar a nuestros huéspedes a superar el shock, recuperarse, encontrar un trabajo y finalmente un nuevo hogar”, dice Vladyslsv Fomin, gerente de comunicaciones de Alliance Global, en entrevista por correo electrónico con Infobae. Fomin describe el estado en que llegan los huéspedes a sus refugios. “La mayoría vienen a nosotros completamente destrozados y devastados. No son solo víctimas de la guerra. Son personas que lo han perdido casi todo. Nuestro objetivo es ayudarlos a salir de un estado de devastación total y encontrar la fuerza para luchar por ellos mismos y por su vida”.

En su mayoría, los inquilinos son chicos homosexuales o bisexuales que van allí con sus madres o familiares. Sin entrar en detalles, Fomin dice que han sobrevivido a disparos, han huido de sus territorios ocupados por las tropas rusas, han sido conmocionados por el estallido de un cohete o han sido objeto de torturas. “Desafortunadamente, muchas personas LGBT+ todavía se encuentran en territorios temporalmente ocupados, y no sabemos el destino de la mayoría de ellos. Sin embargo, tratamos de mantener el contacto con los que todavía están allí”, comenta.

En una entrevista con la propia organización, su coordinadora Oksana Dobroskok dice que la idea de abrir el albergue nació para crear un “contrapeso” en los casos en que personas de la comunidad LGBT+ perdían sus hogares a causa del rechazo por su orientación sexual o de género. “Intentamos crear un espacio que ayudaría a las víctimas de homofobia o transfobia a ‘esperar a que pase la tormenta’, a resocializar y comenzar una nueva vida”, dice. Antes de marzo, añade, la mayoría de personas que acudían lo hacían huyendo de la guerra. Hoy día son personas que han perdido sus hogares y medios para subsistir.

La organización sobrevive gracias al dinero que aportan entidades como Life 100%, su mayor donante desde 2022. Cuando comenzó la guerra lograron sumar ayudas internacionales de parte de organizaciones como Coalition PLUS, Outright Action International, Aidsfonds, ONUSIDA o la organización ucraniana KyivPride, además de aportes privados procedentes de todo el mundo.

Un logro que celebra la coordinadora es la apertura del refugio de Chernivtsi, donde se aloja Oleksandra. Gracias a uno de sus activistas en la ciudad y la ayuda de los socios donantes, lo tuvieron listo en tres semanas. “Transformamos un espacio completamente vacío con paredes desnudas en un área acogedora con todo lo que necesitábamos, reconstruimos el baño desde cero e hicimos renovaciones. Después de mudarme a Chernivtsi, nuestro activista se fue a servir en las fuerzas armadas de Ucrania”, cuenta Oksana.

Cuando nació oficialmente en 2002, Alliance Global se llamaba Gay Alliance. En 2016 cambiaron a su nombre actual debido a que sus actividades trascendieron más allá de Kiev, la capital ucraniana, donde empezaron. Sus operaciones se concentran también en servicios relacionados con VIH. Fomin destaca que han trabajado estrechamente con el gobierno ucraniano en materia legislativa influyendo en decisiones favorables a la comunidad LGBT+. Como ejemplo, pone el levantamiento de una prohibición discriminatoria de que los hombres gays pudieran ser donantes de sangre, un logro sustancial en un país donde la homosexualidad es legal desde 1991, pero las parejas homosexuales no son reconocidas legalmente.

“Las necesidades de las personas LGBT+ no han desaparecido y seguimos trabajando en este ámbito. Pero en la guerra, los derechos de todos los ucranianos, independientemente de su orientación sexual o identidad de género, se ven amenazados. El derecho a la vida está amenazado”, puntualiza Fomin.

Según el vocero de la organización, antes de la guerra la comunidad LGBT+ ya estaba en una “guerra prolongada” con las élites conservadoras y eclesiásticas. Sin embargo, dice, “la guerra contribuyó mucho a mejorar la situación de las personas LGBT+ en Ucrania, lo cual es paradójico”. En cuanto se detuvo la influencia rusa en su país, “la mayoría de la población ucraniana” se ha mostrado “al menos neutral hacia las personas LGBT+”

Y a las personas LGBT+, sostiene Fomin, no les ha tocado ocupar un rol “diferente” en esta guerra, ya que también han salido con las armas en mano al campo de batalla a defender los intereses de la nación. “Hubo solo un cambio en el campo de batalla”, precisa.

Fomin considera que el final de la guerra no sucederá en el corto plazo. “Será una guerra prolongada porque algunos países de la Unión Europea están bloqueando el suministro de armas pesadas a Ucrania o continúan comprando gas y petróleo rusos. Pero de lo que estamos seguros es de que ganaremos, y nuestra victoria traerá un cambio positivo a la comunidad LGBT+ de Ucrania”, afirma.

Actualmente desde la organización ayudan al Parlamento a redactar una futura ley sobre uniones civiles registradas, que esperan tener implementada a finales de 2023. Adicionalmente, presionan para que se ratifique el Convenio de Estambul, contra la violencia contra la mujer y la violencia doméstica.

Los refugios de Alliance Global (@AllianceGlobalKyiv en Facebook) no han ayudado solo a personas LGBT+ y sus familias, sino a cualquier persona en necesidad de alimentos y suministros médicos. También trabajan en colaboración con militares LGBT+, proporcionándoles alimentos y kits de higiene cuando lo piden.

miércoles, 6 de julio de 2022

#hemeroteca #gais #homofobia | Los militares gais luchan por desmontar la homofobia en Ucrania

El País / Boris Jmelevski //

Los militares gais luchan por desmontar la homofobia en Ucrania.

La aceptación social a la comunidad LGTBI ha aumentado en el país en los últimos años, pero la igualdad real queda aún muy lejos. Una asociación de homosexuales en el ejército ayuda a derribar prejuicios.
Luis Doncel | El País, 2022-07-06
https://elpais.com/internacional/2022-07-06/los-militares-gais-luchan-por-desmontar-la-homofobia-en-ucrania.html 

Entrar en el ejército fue para Boris Jmelevski una decisión lógica, una forma de continuar su activismo en defensa de los derechos de los homosexuales. Hasta el pasado febrero jamás se lo había planteado. Pero la guerra iniciada por Vladímir Putin le empujó a tomar la decisión. “Hasta entonces yo vivía la vida agradable de un gay en una capital europea. Pero no me quedó otra opción. Sé que si vienen los rusos irán a por gente como yo. Y no puedo imaginar mi vida sin mis libertades”, asegura desde un parque de Kiev.

Para él, empuñar un arma ahora equivale a luchar por lo que siempre ha creído: la democracia y la libertad frente a una Rusia cada vez más autoritaria y homófoba. La semana próxima lo llamarán para ir al frente en el este de Ucrania, donde cada día mueren cientos de soldados. ¿Cómo lo lleva? “Intento no pensarlo demasiado”, responde con una sonrisa nerviosa, dando una profunda calada al cigarrillo que acaba de encenderse nada más acabar el anterior.

Casos como el de Jmelevski —miembro de Militares LGTBI por la Igualdad de Derechos, una asociación que rompe los tópicos sobre los dos colectivos: homosexuales y uniformados de verde— están haciendo ganar a gais, lesbianas y transexuales un creciente reconocimiento en la sociedad ucrania. Incluso los más conservadores observan cómo jóvenes que muestran sin tapujos una orientación sexual distinta de la mayoritaria se juegan la vida para defender a su país.

Pese a estos pequeños pasos, el camino hacia la igualdad real en Ucrania es aún muy largo. El balance del colectivo es agridulce. Y, según con quien se hable, unos ponen el acento en los avances y otros en lo mucho que queda por conseguir.

Los optimistas esgrimen que la vida de los no heterosexuales ha mejorado en los últimos años, que las encuestas muestran una creciente aceptación por parte de la sociedad o que el Gobierno ha aprobado leyes contra la discriminación en el trabajo o en la sanidad. Los pesimistas, en cambio, se fijan en que el matrimonio igualitario es aún un sueño en un país cuya Constitución proclama que las bodas son asunto exclusivo de hombre y mujer, que no hay ni un solo ministro, diputado o alcalde fuera del armario que sirva como ejemplo o que las agresiones homófobas no dejan de crecer.

Lo sabe bien Iván Tereschuk, de 28 años, que cada día tiene que cerciorarse de encender las alarmas al entrar y salir del local en Odesa del colectivo Liga que él dirige. Cuenta que en los últimos años han sufrido 10 ataques. Y que sus compañeros de la ciudad de Mikolaiv han llegado a encontrarse minas en la oficina. El número de crímenes homófobos —palizas, insultos, ataques a los locales...— ha aumentado. Pero esto, asegura Tereschuk, podría considerarse incluso como una buena noticia. “Aumentan las agresiones porque cada vez hay más gente fuera del armario, que vive su sexualidad sin secretos”, explica en su despacho mientras acaricia a su perro Pónchic.

Este activista también cree que la guerra ha aumentado la visión que muchos tienen de la gente como él. “Antes se pensaba que la homosexualidad era algo de gente rara que vivía en otros sitios. Pero las historias de militares LGTBI defendiendo la patria han mostrado que somos tan parte de la sociedad como cualquier otro”, añade, tras confirmar que la vida diaria de él y sus amigos ha mejorado mucho en los últimos años. Aunque alerta de que la polarización fruto de la guerra también está dando alas a voces ultraconservadoras nacionalistas en su propio país.

Una reciente encuesta realizada por el Instituto Internacional de Sociología de Kiev y la organización LGTBI Nash Svit muestra que un 38% de los ucranios tiene una opinión negativa de los homosexuales. Puede parecer mucho, pero hace seis años ese porcentaje superaba el 60%. Los que se declaran indiferentes han pasado del 31% al 45%; y ahora un 13% lo ve con buenos ojos frente al 3% de 2016. Son niveles de aceptación aún muy bajos respecto a los de Europa occidental, pero la tendencia es claramente favorable.

Según el índice Rainbow Europe que la asociación internacional ILGA realiza cada año entre 49 países europeos, Ucrania está en el puesto 39 en cuanto a respeto a los derechos del colectivo. Entre las carencias que señalaba el organismo en su informe sobre 2020, destacan las 80 agresiones cometidas ese año contra personas LGTBI y que entre el 80% y el 90% se sienten inseguros o excluidos en el colegio.

Zelenski: “Dejen a esa gente en paz”

Los políticos ucranios no suelen pronunciarse sobre la homosexualidad. Quizás por eso los activistas aplaudieron en octubre de 2019 unas palabras del presidente en un acto en el que un hombre cargó contra gais y lesbianas. “No quiero decir nada malo de las personas con orientación sexual no tradicional, porque vivimos en una sociedad abierta en la que cada uno elige su orientación. Dejen a esta gente en paz”, dijo Volodímir Zelenski. No parece un discurso revolucionario, pero en Ucrania se vio como el primer pronunciamiento de un mandatario a favor de la libertad sexual. Posteriormente, Zelenski firmó un comunicado con el presidente de EE UU, Joe Biden, en el que se comprometía a luchar contra la discriminación por orientación sexual.

“Las cosas empezaron a mejorar a partir de la Revolución de la Dignidad de 2013. Entonces, los ucranios mostramos que queremos emprender un camino hacia Europa y alejarnos del modelo ruso”, asegura desde Kiev Jmelevski. Es precisamente la mayor tolerancia ucrania uno de los argumentos favoritos del Kremlin, que alerta de una supuesta deriva degenerada en un país en el que gais y lesbianas tienen muchos más derechos y garantías. La propaganda rusa usa palabras denigratorias como Gayeuropa para referirse a Europa o tolerastia [nota de IGLU: un neologismo para juntar la tolerancia y la pederastia], un intento de confundir los abusos a menores con el respeto a la diversidad.

Deterioro en las zonas ocupadas por Rusia
Las escasas noticias que llegan de las zonas ucranias ocupadas por los rusos son deprimentes. Tereschuk cuenta que en Jersón, ciudad en manos de Moscú desde el inicio de la guerra, el activista Olexii Polujin lleva tiempo desaparecido y nadie sabe qué ha sido de él. Además, en Mariupol se han grabado escenas de soldados rusos arrancando banderas del arcoíris como quien extirpa un cáncer. “Dicen que vienen para liberar a la ciudad de depravados que quieren pervertir a los menores”, explica Jmelevski, de 26 años.

El odio estos días corre a sus anchas entre Ucrania y Rusia. Un joven gay de Odesa cuenta que hace poco tiempo chateando con otro chico ruso en Hornet, la aplicación de contactos gais más popular en Europa del este, le dijo que todos los ucranios eran nazis y que deberían estar muertos. Él lo bloqueó inmediatamente.

Este año no habrá desfile del orgullo ni en Kiev, ni en Odesa ni en Járkvok, como sí los hubo en 2021. La ley marcial aprobada por Zelenski nada más empezar la guerra impide cualquier tipo de concentración. La reivindicación tuvo que trasladarse al otro lado de la frontera con Polonia. Un colectivo ucranio fue invitado el pasado 25 de junio a manifestarse por las calles de Varsovia, que acogieron a decenas de miles de personas.

Jmelevski dice no haber encontrado discriminación en el ejército. “Conocemos algún caso, pero se ha denunciado y solucionado rápidamente. Es un lugar seguro para nosotros”, explica. El joven tiene asumido que es ahí donde él tiene que estar. “No es lo que planeaba, pero si no hago esto tengo claro que moriré”. Cuenta que hace poco leyó el perfil de las primeras víctimas de los rusos en las zonas que ocupan: activistas por los derechos humanos, homosexuales, miembros del ejército e impulsores de la Revolución de la Dignidad. “Parecía que estaban describiendo mi biografía”, dice entre risas. “Así que no me quedaba otra opción”.