Mostrando entradas con la etiqueta 1984. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 1984. Mostrar todas las entradas

miércoles, 1 de abril de 2020

#hemeroteca #gais #memoria | El sueño de un hombre por crear una ciudad gay lejos de la homofobia en los años 80

Imagen: The Stonewall / Alfred Parkinson y Fred Schoonmaker
El sueño de un hombre por crear una ciudad gay lejos de la homofobia en los años 80.
The Stonewall, 2020-04-01
https://www.thestonewall.es/el-sueno-de-un-hombre-por-crear-una-ciudad-gay-lejos-de-la-homofobia-en-los-anos-80s-0/

La criminalización del sexo gay continuaba vigente hasta hace muy poco en gran parte del mundo. Por ejemplo, existían las leyes contra la «sodomía» aún en la década de los ochenta. La situación entonces era realmente complicada sobre todo si tenemos en cuenta que la epidemia del sida había comenzado a matar a millones de hombres gais y esto fue suciamente utilizado por los cristianos más conservadores.

Fue entonces cuando se empezó a difundir a nivel masivo la idea de que la degeneración moral era la causa de que apareciesen enfermedades (un castigo de Dios). Tristemente, aún sigue ocurriendo en algunos países por lo que seguramente puedas hacerte una idea.

La situación que existía para la comunidad LGTB entonces resultaba insoportable y este fue uno de los motivos por los que dos hombres decidieron soñar con la construcción de una ciudad completamente gay. El objetivo de Fred Schoonmaker y su esposo Alfred Parkinson era ofrecer un espacio a los hombres homosexuales donde pudiesen vivir en completa seguridad y de una forma pacífica.

Ambos decidieron ponerse manos a la obra para llegar a hacer ese sueño realidad. La ciudad de hecho iba a situarse dentro del desierto de Nevada y recibiría el nombre de Stonewall Park. Se trataba de casi un sueño irrealizable pues allí los hombres podrían vivir sus vidas sin sentir terror por ser quienes eran y por sufrir los estragos que supone la homofobia.

Stonewall Park: El origen de un sueño lejos de la homofobia
Schoonmaker había tenido una juventud bastante sombría. Vivía en una ciudad industrial situada al oeste de Virginia. Desde joven tuvo siempre clara cuál era su identidad por lo que ya empezó a relacionarse con gente que le pudiese comprender. Dos de sus amigos decidieron luchar desde su juventud contra la homofobia y la injusticia aunque tristemente ambos acabaron suicidándose cuando sólo contaban con 16 años.

Schoomaker ya comenzó a desplazarse en autobús hacia la ciudad más cercana donde había un bar gay cuando sólo contaba con 14 años de edad. «No puedo imaginar a dónde creían mis padres que me iba» aseguró.

Hacia la década de 1960 se mudó junto a su familia para vivir en Reno (Nevada). Allí pudo conocer a un hombre negro y homosexual que sería muy especial para él llamado Parkinson. De hecho se convertiría en al amor de su vida. Era bastante menos expresivo que él (aunque en realidad bastante más sensible).

Juntos soñaban con lo mismo: Un mundo en el que tuviesen un lugar y donde no tuviesen que vivir continuamente invadidos por la sensación del miedo y la inseguridad.

Su proyecto estaba totalmente planificado. Stonewall Park estaría habilitado para albergar a más de 24 millones de estadounidenses que formaban parte de la comunidad gay (había estudiado las cifras). Aquella ciudad estaría repleta de locales de ocio, deportivos, y casas situadas en hermosos barrios residenciales.

Juntos desarrollaron un primer estudio del proyecto de forma conjunta y posteriormente compartieron su idea con otros hombres que deseaban lo mismo. Cada vez contaban con más personas interesadas y que apoyaban rotundamente su proyecto, pues compartían la misma sensación de inseguridad que ellos.

Al poco tiempo, y gracias a este proyecto urbanístico en el desierto de Nevada, Schoonmaker y sus compañeros iniciaron un proyecto periodístico (una revista para la comunidad LGTB) que además serviría para difundir su idea de una forma más masiva entre el colectivo gay.

Fue hacia el año 1984 que los seguidores de Schoonmaker se unificaron para crear una Asociación llamada Stonewall Park y ya hacia 1986 comenzaron a distribuir huchas por los bares gais locales con la finalidad de financiar el sueño.

Un inicio repleto de esperanzas con un triste final
Todo estaba saliendo a la perfección, sin embargo hubo un primer obstáculo: La homofobia de la sociedad no consentiría que ese proyecto se llevase a término. Y es que Schoomaker estuvo a muy poco de comprar un terreno de más de 100 acres en Nevada (Silver Springs).

Como podrás imaginar, los residentes locales que estaban junto a dicha localización entraron en una crisis de pánico pues descubrieron que vivirían cerca de hombres homosexuales. Sintieron una amenaza a que acabase con su «pequeña comunidad, tranquila, limpia y saludable». Evidentemente, todos los residentes acabaron protestando contra el proyecto Stonewall Park y Schoonmaker se vio obligado a demandarles aunque de nada le valió.

Este primer golpe hizo que todos los seguidores de la idea perdiesen las esperanzas ante la realización de dicho sueño. Era un hecho: Vivían en una sociedad donde reinaba la homofobia por lo que era prácticamente imposible que dicha sociedad les permitiese vivir libres en paz y de forma independiente.

Esto supuso un golpe bastante duro aunque no lo suficiente como para destruir las esperanzas de Schoonmaker y hacer que tirase la toalla. Esto le hizo fijar su atención en una nueva localización. Se trataba de un pueblo fantasma llamado Riolita. Ya estaba construido y había logrado independizarse de la ley estatal por lo que una vez que Schoonmaker se estableciese allí con el resto de habitantes de Stonewall Park podrían establecer sus propias leyes que evidentemente despenalizarían la homosexualidad.

El sueño volvía a estar cerca y tendría un precio: 2,25 millones de dólares. Sin perder la esperanza Schoonmaker hizo un primer pago y se mudó a vivir allí con Parkinson y sus perros en un furgón a las afueras. Al mismo tiempo instó al resto de soñadores a mudarse allí también.

La homofobia otra vez
Desafortunadamente la homofobia volvió a hacer acto de presencia y esta vez para asestar el golpe de gracia definitivo a aquel sueño. Aunque todo parecía ir sobre ruedas se fue expandiendo la noticia del proyecto Stonewall Park incluso a través de diferentes medios nacionales. Esto provocó que las personas que vivían en las cercanías al pueblo comenzasen a hacer violentas protestas para destruir el sueño de Schoonmker.

Por ejemplo, un alcalde de un pueblo cercano llamó al Stonewall Park un caldo de cultivo para el SIDA. Fue entonces cuando comenzaron a aparecer niños para tirar piedras e incluso balas junto a insultos y amenazas en su propio furgón (el lugar donde vivía con su marido). Incluso pintaron con un aerosol mensajes como «Salvaremos a nuestros niños del sida».

Algunas personas de la comunidad LGTB visitaron Riolita para mudarse allí, aunque no la mayoría porque otras sólo fueron a verlo. No había apoyo suficiente y Schoonmker sólo había logrado recaudar 6.000 dólares por lo cual no pudo continuar pagando. Fue por ello por lo que al poco tiempo tuvo que mudarse a otro lugar junto con Parkinson.

Un último intento y una muerte precoz

La idea no le abandonaba a pesar de todo. Fue por ello por lo que hizo un primer pago para la compra de un rancho de cabras abandonado que estaba compuesto por 40 acres en un condado llamado Pershing. Lamentablemente la gente se negaba a mudarse allí por ser un lugar muy apartado de la ciudad y además ocurrió lo mismo: Las personas que vivían cerca de allí hicieron nuevamente protestas contra su proyecto.

Poco a poco tuvo que abandonar la idea porque además descubrió que las personas de la comunidad gay tampoco le apoyaban lo suficiente y en el fondo la mayoría de ellas querían seguir viviendo en sus ciudades altamente homófobas.

Hacia el año 1987 fue diagnosticado de VIH y su sueño se esfumo, aunque quedó un reducto de él: Crear un campamento de verano gay. Desafortunadamente nuestro visionario falleció ese mismo año al sufrir un infarto con tan sólo 44 años.

Su novio Parkinson decidió abandonar para siempre Nevada portando las cenizas de Schoonmaker y llevándose para siempre con él el gran sueño de su compañero sabiendo que ya jamás lo vería cumplirse.

miércoles, 12 de febrero de 2020

#hemeroteca #gais #vih | San Francisco May Lift '80s-Era Ban on Gay Bathhouses

Imagen: Advocate
San Francisco May Lift '80s-Era Ban on Gay Bathhouses.
At the height of the AIDS panic, San Francisco forced bathhouses to employ sex "monitors" and tear down walls of rooms. All of the venues shuttered.
Neal Broverman | Advocate, 2020-02-12
https://www.advocate.com/love-and-sex/2020/2/12/san-francisco-may-lift-80s-era-ban-gay-bathhouses

A San Francisco official introduced legislation this week that could remove restrictive regulations on bathhouses that have been in place since 1984.

Supervisor Rafael Mandelman, who is gay and represents the Castro District, wants the San Francisco Department of Public Health to throw out longstanding measures that ultimately led to the end of licensed sex clubs in the city.

Thirty-six years ago, the city and county of San Francisco sued the operators of bathhouses, citing them as a "public health nuisance." A judge ruled the bathhouses could remain open if they employed "monitors" who ensured patrons weren't engaging in unsafe sex.

Part of the decree required most walls and doors of individual booths, cubicles, and video rooms to be torn down, so activity would be out in the open and viewable. Later that year, city officials ordered the closure of 14 sex clubs, accusing them of flouting the requirements. The city's remaining bathhouses and sex venues were soon gone, according to Mandelman.

Slightly less restrictive regulations were enacted in 1997, but they still required "monitors" and the removal of all locks on doors.

“Our current regulations for adult sex venues were put in place as an emergency measure at the height of the AIDS crisis when San Francisco was desperate to slow the spread of HIV/AIDS” Mandelman said in a statement. “Decades later, with the emergence of PrEP and in light of San Francisco’s reduction in HIV diagnoses to under 200 for the first time since the 1980s, these regulations — including a ban on private rooms and required monitoring of patrons’ sexual activities — have no public health rationale and need to be changed.”

If successful, the health code could be amended by July. Mandelman hopes the city not only drops the current restrictions on sex venues but also adds requirements like providing condoms and educational materials on STDs.

"When properly operated, by providing access to safer sex educational materials and supplies and HIV and STD testing, these venues assist rather than impede our efforts to control the transmission of HIV," Mandelman said. "I hope that this ordinance will support our efforts to get to zero new HIV infections and will put a bookend on a painful chapter in the history of the queer community in San Francisco."

martes, 3 de diciembre de 2019

#hemeroteca #lgtbi #vih | Cosmopolitan presenta primera portada no femenina en 35 años: Jonathan Van Ness rompe estereotipos

Cosmopolitan presenta primera portada no femenina en 35 años: Jonathan Van Ness rompe estereotipos.
Un triunfo para la comunidad LGBTQ+, otro sólido paso de aceptación.
Leonardo Granadillo | UPSOCL, 2019-12-03
http://www.upsocl.com/lulu/cosmopolitan-presenta-primera-portada-no-femenina-en-35-anos-jonathan-van-ness-rompe-estereotipos/

Nuestro mundo ha sido muy cuadrado por años y años. Existen (o existían) una serie de normas no escritas que lo que han hecho es cohibirnos a través de los años. Desde que las mujeres debían ser amas de casa y no podían trabajar, hasta que los hombres tenían terminantemente prohibido usar «ropa de mujer», cuando hoy en día, se defiende la creencia de que la ropa no tiene género.

Ejemplo de ello es Jonathan Van Ness, la estrella de 'Queer Eye' de 32 años tal como nos tiene acostumbrados continúa rompiendo paradigmas y se convirtió en el primer hombre en protagonizar la portada de Cosmopolitan UK en 35 años de circulación.

«Si, lo hicimos. Tú eres totalmente bienvenido», señala la portada debajo. Ciertamente, en 2012 One Direction había engalanado la portada, pero se trata de la primera persona en solitario que toma el lugar desde Boy George en diciembre de 1984.

Y esto no solo es un gran logro para romper barreras por el hecho de ver a un hombre en la revista, sino también porque Van Ness reveló hace sólo unos meses que es VIH positivo, lo cual, sirve como espaldarazo para aquellos que piensan que no hay un mañana.

“Esto es solo el comienzo. Me estoy dando cuenta rápidamente de que todavía hay tantos malentendidos, tanta sensacionalización de vivir con el VIH. El estigma y la dificultad en torno al proceso de obtener tratamiento lo están creando. Mi trabajo solo acaba de comenzar” declaró el actor a Cosmopolitan.

Van Ness representa un triunfo para la comunidad LGBTQ+, cada vez que tiene la oportunidad en sus redes, en cualquier micrófono la representa y en gran forma. Demostrando que no importa el género, sino simplemente amar y ser nosotros mismos.

domingo, 1 de diciembre de 2019

#hemeroteca #vih #gais | 23 años de maricones vivos peleando contra el SIDA, contra la homofobia, contra el auto-odio y contra el estigma

Imagen: Parole de Queer / Gay Pride 1983 en Nueva York
23 años de maricones vivos peleando contra el SIDA, contra la homofobia, contra el auto-odio y contra el estigma.
Itziar Ziga | Parole de Queer, 2019-12-01

http://paroledequeer.blogspot.com/2019/12/maricones-vivos-itziar-ziga.html

En 1996, la vida humana cambió. Al menos la posibilidad de vivir para aquellas y aquellos, millones, infectadas por el VIH. Los tratamientos antirretrovirales eran sintetizados. Casi perdemos el aliento por el camino, muchísima gente lo perdió. Pero al fin, esa misteriosa enfermedad que, como el virus zombie en ‘The Walking Dead’ lo menos importante es de dónde viene, pudo empezar a ser cronificada. Compatible con la vida. Había herido a la comunidad gay de muerte, como tantas otras veces nos sucedió en la Historia. Y como tantas otras veces en la Historia, renacimos como el puto Ave Fénix, bañadas en purpurina. Esta es parte de nuestra épica y orgullosa supervivencia.

Un bellísimo azafato francocanadiense llamado Gäetan Dugas, era convenientemente demonizado en plena era reaccionaria Reagan como el Paciente Cero, concepto extendido desde entonces aunque epidemiológicamente descabellado. Aquel pavoroso 1984 se publicaba un estudio que lo señaló como el probable propagador del VIH desde África. Él se había mostrado especialmente colaborador en las primeras investigaciones sobre esa nueva enfermedad tan desconcertante. Fue capaz de recordar unos dos mil hombres con los que había mantenido sexo por todo el mundo, en sus viajes como asistente de vuelo de Air Canada. Gracias a él, descubrieron que el semen era uno de los fluidos corporales que portaba aquel virus capaz de fulminar en poco tiempo a jóvenes sanos como robles. El otro, principalmente, era la sangre. Si se sabía cómo el nuevo enemigo pasaba de un cuerpo a otro, existía la posibilidad de pararlo.

Gäetan Dugas murió ese mismo año, con el sistema inmunológico tan derruido como llegaría a estarlo su nombre. Asociar promiscuidad, y sobre todo promiscuidad gay, con fatalidad y peligro social, fue muy conveniente para volver a poner las cosas en su reaccionario sitio tras la explosión de libertad de los setenta. Todavía circulan publicadas patrañas infames que le atribuyen la depredadora voluntad de convertir su enfermedad en plaga. A pesar de que desde el principio hubo infectadas personas de todo género y opción sexual, el SIDA sería conocido durante un tiempo como el cáncer gay. Hoy es genéticamente irrebatible que Gäetan Dugas solo fue uno de los miles de infectados antes de que se identificara el VIH. La leyenda del Paciente Cero viene incluso de un error de lectura: el archifamoso cero era en realidad una o, de ‘outside of California’.

Uno de los primeros lugares donde se investigó aquel extraño brote mortal fue en San Francisco, entre su extensa comunidad gay. Asentada en el barrio de Castro desde que miles de soldados, con preferencias sexuales inconvenientes, fueron enviados allí durante la Segunda Guerra Mundial, para ser juzgados por sodomía. ¡Ultrahomófobo ejército de los USA, te cubriste de gloria! Queriendo acabar con ellos, provocaste uno de los mayores y más combativos guetos gais del mundo. Desde el que arrancaría valerosamente la lucha contra la terrible represión policial y social que sofocaba sus vida.

En octubre de 1984 fueron cerradas nueve saunas gais en San Francisco por orden legal, para tratar de parar la infección. Y porque les tenían homófobas ganas, claro. Los maricones se opusieron a follar con preservativo y a que sus clubs de recreo sexual fueran clausurados. Defendían su libertad ganada a pulso en los últimos años. Y también les podía su legendario vicio. Eso sí, las lesbianas empezaban a practicar sexo oral a través de celofán, por si acaso. Está demostradísimo que es imposible infectarse con el VIH por ingesta de coño. Desde el conocimiento científico convencí hace doce años a mi amiga Kat, portadora desde el 85, para que me dejara comérselo. Todo fue perfecto.

Una activista imprescindible por el cuidado hacia la gente seropositiva llamada Montse Pineda me explicó, cuando la entrevisté en 2002, que “la incapacidad de las mujeres para negociar sus relaciones sexuales porque no se les está patriarcalmente permitido, es otra forma de violencia machista”. Pronto se comprobó que la infección entre mujeres heterosexuales se disparaba: ya no era solo un problema de maricones. Nunca lo fue.

A principios de los ochenta y durante casi veinte años, las marchas del 28 de junio que celebran por todo el mundo aquella revuelta de travestis, maricones y bolleras que explotó en Manhattan frente al bar Stonewall en 1969, se llenaron de fantasmas. Los gais caían como moscas y nadie parecía hacer nada. Cuando ya se había avanzado un poco, gracias a una lucha heroica, en la posibilidad de existir socialmente para las desviadas sexuales, llegó la maldición en forma de virus.

A enfrentarse al mayor estigma de la virilidad y al habitual rechazo de sus familias, se les sumó el miedo, la enfermedad, la muerte propia y de los amigos. El estigma renovado, la discriminación renovada... y ese otro virus terrible que te carcome por dentro, cortesía de la dominación cristiana, también renovado. El televisivo y gran escritor Jorge Javier Vázquez lo explica así. “Del miedo que pasé durante aquellos años me quedó, como a mucha gente de mi generación, un complejo de culpa tan grande como la Catedral de Burgos”. Mi amigo Rodrigo Van Zeller me lo decía hace poco, “¿cuál va a ser mi canción favorita de los Pet Shop Boys? Soy maricón, It´s a Sin.” Es un pecado.

Hay un activista gay, maravilloso, guionista de Hollywood, empeñado en restituir el amor propio a su comunidad, llamado Larry Kramer, que dice esto: "tenemos que hacer de nuevo algo en este mundo, por nuestra propia vida, que vale muchísimo. Al no hacerlo, tú estás diciendo que nuestras vidas son una mierda, y que nos merecemos morir. Y que la muerte de todos nuestros amigos y nuestros amantes no ha servido para nada. No puedo creer que en tu fuero interno te sientas así. Yo no puedo creer que te quieras morir. ¿Y tú?”

Desgraciadamente, hay también fuerzas en contra desde nuestras filas: el infame, cómodo e irresponsable negacionismo del SIDA. Nunca olvidaré las lágrimas de una agente de salud comunitaria que conocí en México cuando le hablé de la negación entre gente que tiene acceso a tratamiento gratuito, gracias a nuestra sanidad universal. Y que, al final, siempre se dejan remontar antirretroviralmente cuando ven de frente a la de la guadaña. Lo he visto varias veces, entre mi gente en Barcelona. “A mí se me mueren en los brazos, porque son pobres. Mientras esos niños mimados europeos...”, me dijo llena de justiciera rabia.

La lucha contra el SIDA, contra la homofobia, contra el estigma y contra ese terrible auto-odio interiorizado patriarcalmente, continúa. Nunca olvidaremos la muerte de tantos de los nuestros. Ni de lamentar que la cura no llegara a tiempo para Freddie Mercury. ¡Qué canciones suyas nos hemos perdido desde 1991! Horas antes de morir, confirmaba que tenía SIDA. Su decisión fue histórica para desactivar el tabú. “Deseo que todos se unan a mí, a los médicos y a quienes padecen esta terrible enfermedad, para luchar contra ella”. Aquel último gesto valiente, impulsado por la misma grandeza que guió siempre su vida, lo cambió todo.

Porque el cantante de Queen era una estrella del rock, venerada por mujeres y hombres. Aunque, muy especialmente, por hombres heterosexuales. Admiraban su masculinidad, fuerte pero glamourosa, sin percatarse de que provenía de la cultura gay. Eran incapaces de decodificarla, ya se sabe que la estética no es cosa de machos. O eso creen. Ésta es una de nuestras grandes victorias: se lo hemos colado todo. Donó póstumamente más de 30 millones de euros para la investigación contra el SIDA. ¡Cómo de guapo sería Freddie Mercury, ahora, con 71 años! Nunca lo sabremos. Aunque yo cierro los ojos, y puedo verlo.

Como Madonna, hoy deseo celebrar estas dos décadas de maricones vivos. La existencia de tantos amigos a los que, sin los antirretrovirales -y sin la cobertura sanitaria universal y gratuita que tanto nos ha costado conseguir y que no debemos perder jamás-, igual ni hubiera llegado a conocer. O me habría tocado enterrar. Y, sí, mi canción favorita de Pet Shop Boys siempre será ‘You’re always on my mind’. Siempre estaréis en mi mente. En la nuestra.

Wim Vandevelde: el Robin Hood Gay

¿Qué hacías antes de estar involucrado en la negociación para el acceso al tratamiento por VIH con las compañías farmacéuticas y los Estados?
- Era el director de la filial portuguesa de una agencia de marketing financiera con sede en Lisboa. Empecé a involucrarme en el activismo en pro del tratamiento del VIH después de mi diagnóstico, en el año 2000, y tres años después ya estaba trabajando a jornada completa como activista del SIDA.
 
¿En qué consiste tu trabajo activista?

- Primero me involucré en la mayor ONG portuguesa que lucha en temas relacionados con el VIH y poco después empecé a trabajar a nivel europeo, en el Grupo Europeo para el Tratamiento del SIDA, la mayor organización activista de pacientes con VIH en toda Europa. Su misión es conseguir a la mayor velocidad los mejores productos e instrumentos médicos y tests diagnósticos para prevenir o tratar una infección por VIH o para mejorar la calidad de vida de personas que bien tienen VIH o bien están en riesgo de poder contagiarse. Cuando me convertí en responsable de la organización, asumí la responsabilidad de liderar actividades “lobbistas” con las instituciones nacionales y europeas que se encargan de la salud pública y de la prevención de enfermedades de transmisión sexual como el VIH y la hepatitis. La estrecha relación de trabajo que tengo con la Comisión Europea y con el Parlamento nos permite influir positivamente en el marco legal y favorece medidas de salud pública para prevenir y tratar la epidemia de VIH que sufre el continente. También trabajamos con las industrias farmacéuticas para influir en el desarrollo de nuevas y mejores drogas para el VIH y sus co-infecciones, desde el punto de vista del paciente. No solo queremos medicinas mejores y menos tóxicas, sino que queremos que sean baratas para que nadie que necesite el tratamiento se quede sin él por razones económicas. La innovación sin acceso es inmoral y las innovaciones en el tema del VIH/SIDA tienen que llegar a todas las personas en países en vías de desarrollo, a todas en países desarrollados y a todas las del “norte global”. Para que las medicinas para el VIH sean más baratas y sea posible comprarlas, tenemos que hacer campañas de presión públicas a las compañías farmacéuticas y crear marcos legales que posibiliten la proliferación de patentes de genéricos, que costarían una pequeña parte de lo que cuestan las medicinas de marcas con patentes protegidas.
 
¿Hubo negligencia gubernamental en los primeros años del brote?

- A principios de los 80, el SIDA era conocido como la "Enfermedad 4H", ya que parecía afectar principalmente a los adictos a la heroína, homosexuales, hemofílicos y haitianos en los Estados Unidos. A excepción de los hemofílicos, el gobierno republicano conservador de Ronald Reagan despreciaba el estilo de vida de las primeras víctimas conocidas del SIDA y, de hecho, descuidó la extensión de la enfermedad y rechazó gastar dinero en investigación para encontrar una cura. Aunque el SIDA fue identificado por primera vez en 1981, Reagan no lo mencionó públicamente durante varios años más. Lo hizo finalmente durante una conferencia de prensa en 1985. Para entonces más de 13.000 muertes conocidas de SIDA habían ocurrido en los Estados Unidos. Muchas muertes por VIH se podrían haber evitado si los EE.UU. y otros gobiernos hubieran prestado más atención y dólares de investigación antes en la epidemia. Afortunadamente, hoy en día la mayoría de los estados entienden que tienen una responsabilidad específica para la salud pública, incluida la prevención, tratamiento y control de enfermedades epidémicas como el VIH / SIDA, sin importar cuán vulnerables y estigmatizadas sean las poblaciones a las que afectan.

¿Dónde estamos en la lucha contra esta pandemia?
- Más de 30 años después del descubrimiento del virus, tenemos las herramientas para prevenir la infección y para hacer que el VIH sea una enfermedad crónica gestionable y que las personas que lo contraen tengan una expectativa de vida similar a la de personas que no están infectadas. Desafortunadamente, en muchos países alrededor del mundo, los gobiernos no quieren invertir los recursos necesarios en la salud y en la supervivencia de las personas más vulnerables y más estigmatizadas. Personas como hombres que tienen relaciones sexuales con otros hombres, personas trans, migrantes, trabajadoras sexuales y personas que se inyectan drogas. Demasiado a menudo, son las personas más vulnerables a la infección las que tienen menos acceso a la salud pública. Factores como el estigma, la discriminación y la criminalización hacen que estas personas no sean tenidas en cuenta y se les prive de los servicios de salud que necesitan. En Europa Occidental, donde el acceso a la salud pública es mejor que en muchas partes del mundo, las personas que viven con VIH todavía sufren el estigma y la discriminación en muchos sectores de la sociedad y no pueden revelar su estatus sin repercusiones serias. Para derrotar a esta pandemia, necesitamos acabar con la discriminación en la legislación, en la práctica y en nuestros corazones.

lunes, 12 de noviembre de 2018

#hemeroteca #mujeres #franquismo | Los tremendos consejos de Elena Francis a mujeres maltratadas o violadas

Imagen: La Vanguardia / María Garriga (d), mujer que dió voz a Elena Francis
Los tremendos consejos de Elena Francis a mujeres maltratadas o violadas.
Un libro habla sobre qué se esconde detrás de este famoso personaje de ficción del franquismo que tenía por objetivo, además de publicitar, reeducar a la mujer tras la República.
Lara Gómez Ruiz | La Vanguardia, 2018-11-12
https://www.lavanguardia.com/cultura/20181112/452813089211/tremendos-consejos-elena-francis-mujeres-maltratadas-violadas.html

Nadie podía imaginar que en una masía abandonada de Cornellà (Barcelona) aparecerían más de un millón de cartas. Era 2005 y la correspondencia estaba repleta de polvo. Se notaba que hacía años que nadie se había preocupado de leer esas misivas. Lo curioso es que todas ellas se dirigían a una misma persona: Elena Francis.

El Consultorio de Elena Francis fue un programa de radio emitido en España entre los años 1947 y 1984. Iba dirigido principalmente al público femenino y se estructuraba en torno a la correspondencia que dirigían las radioyentes a una supuesta experta, Dª Elena Francis, que contestaba a las dudas, consultas y confidencias planteadas. Una estratagema del Instituto de Belleza Francis para publicitar sus productos que resultó ser todo un éxito.

El Archivo Comarcal del Baix Llobregat asumió la custodia de 100.000 cartas y quemó el resto. De estas, 4.325 han sido analizadas por Rosario Fontova y Armand Balsebre, así como las respuestas enviadas por un equipo de contestadores. Una investigación que ha salido a la luz en forma de libro (‘Las cartas de Elena Francis, una educación sentimental bajo el franquismo’, editorial Cátedra) y que tiene por objetivo retratar tanto al personaje como a sus atormentadas seguidoras.

Mujeres que no sólo enviaban consultas de belleza, como en un inicio se estipuló, sino que también confesaban ser víctimas de violencia de género o de violación. “La palabra violación no aparece explícitamente, pero las víctimas, no siempre conscientes de que lo son, la describen con eufemismos”, explica Fontova a ‘La Vanguardia’ (“Hizo lo que quiso de mí”; “Me hago la dormida y mi hermano hace lo que quiere…”).

Este tipo de cartas eran marcadas con un asterisco para señalar que su contenido era delicado. Tenían una censura doble: política y religiosa. De hecho, la radio tenía un sacerdote en nómina para ese cometido y, pese a que no se leyeran por radio, sí que eran en su mayoría contestadas. No obstante, las respuestas son más que cuestionables y escalofriantes. Por ejemplo, una madre cuenta que un vecino ha dejado embarazada a su hija de 15 años. El mejor consejo que se le ocurre a Francis es que dé al bebé en adopción.

Cuando la infidelidad era del marido, la receta de Francis era la siguiente: “Es mucho mejor que se haga la ciega, sorda y muda. Procure hacer lo más grato posible su hogar, no ponga mala cara cuando él llegue”. Mucho más terrorífico resulta el consejo que le da a una mujer maltratada: “Sea valiente, no descuide un solo instante su arreglo personal. Y cuando él llegue a casa, esté dispuesta a complacerlo en cuanto le pida”. “No les decía que abandonara el hogar, sino que las animaba a aguantar. Por si fuera poco, les achacaba parte de culpabilidad, pues les decía que ella también había pecado. Actualmente puede parecer una locura, pero el franquismo estipulaba una serie de estrictas normas de conducta que hacían pensar que determinadas cosas eran normales”, explica Balsebre.

“Son cartas mayormente infelices. A ello se le añadían sus respuestas, que remarcan una idea que viene a decir que a este mundo se ha venido a sufrir. Al leerlas, puedes pensar: ‘estas mujeres eran un poco tontas’, pero no eran así porque sí, sino porque las querían tontas. La estructura de Falange, la Iglesia, y el franquismo quiso que estuvieran en la cocina. Y estas cartas reflejan cómo la dictadura les arrebató cualquier posibilidad de autonomía”, añade Fontova.

Muchas de las misivas eran firmadas con pseudónimos: “Corazón triste”, “Una que ha sido descubierta”, “Desgraciada sin remedio”, “Una casada amargada”... Aunque, de poco servía, pues en el remitente constaban las direcciones de sus casas. Poco les importaba o probablemente no se dieran cuenta de ello. “Lo que querían era recibir una carta de Francis. Eso les aportaba autoestima, era incluso terapéutico. Las mujeres se daban cuenta de que sus problemas eran los de muchas y eso, probablemente, fuera el secreto del consultorio”, asegura Armand Balsebre.

Pero, pese a que después se supo que había un equipo detrás, ¿quién era la responsable máxima de tales contestaciones? Pues, como se ha mencionado, Elena Francis era un personaje de ficción. Muchos creyeron que era un hombre, pues después de su emisión, Juan Soto Viñolo confesó ser el último guionista del programa. “Para nosotros, en cambio, fue Angela Castells (la primera guionista) quien sentó las bases narrativas para los contestadores de cartas”, cuentan los autores. Castells pertenecía nada menos que a la sección femenina de Falange y al Patronato de Protección de la mujer, que, lejos de proteger a la mujer, hacía, entre otras cosas, informes con los datos recogidos por un organismo llamado Liga Española contra la Pública Inmoralidad.

sábado, 20 de octubre de 2018

#hemeroteca #mujeres #franquismo | “Hágase la ciega, sorda y muda. Es lo mejor”

Imagen: El País / Una pareja de novios celebra el 18 de julio de 1950
“Hágase la ciega, sorda y muda. Es lo mejor.”
Un libro analiza las cartas del consultorio de Elena Francis, la policía moral del franquismo para reeducar a mujeres tras la República.
Natalia Junquera | El País, 2018-10-20
https://elpais.com/cultura/2018/10/18/actualidad/1539855489_006243.html

Sobre una montaña de polvo, humedad y bichos, repartidas por todas las estancias de una masía abandonada en Cornellà (Barcelona), aparecieron, en 2005, más de un millón de cartas con una única destinataria: Elena Francis. El Archivo Comarcal del Baix Llobregat asumió la custodia de 100.000 y quemó el resto. Rosario Fontova y Armand Balsebre han analizado 4.325 escritas entre 1950 y 1972, así como las respuestas enviadas por un equipo de contestadores (se guardaba copia) y los guiones del consultorio radiofónico. El resultado es un libro (‘Las cartas de Elena Francis, una educación sentimental bajo el franquismo’, editorial Cátedra), que retrata al personaje de ficción —“una policía moral”— y a sus atormentadas seguidoras —mujeres de carne y hueso a las que la dictadura alejó de las cotas de libertad alcanzadas en la República—.

La audiencia compartía en el consultorio sus problemas y su frustración. Una madre con cuatro hijos confiesa la infidelidad de su marido. Elena Francis le da el siguiente consejo: “Es mucho mejor que se haga la ciega, sorda y muda. Procure hacer lo más grato posible su hogar, no ponga mala cara cuando él llegue”. La receta es parecida para otra mujer que se presenta como “esposa desgraciada” y habla de las palizas que le da su marido en presencia de su hija de diez años: “Sea valiente, no descuide un solo instante su arreglo personal. Y cuando él llegue a casa, esté dispuesta a complacerlo en cuanto le pida”.

“Pertenecemos a una generación que nació después de la creación del consultorio (la primera emisión fue en noviembre de 1950) y antes de sumergirnos en las cartas nos parecía algo ridículo, tontorrón, pero Elena Francis fue el personaje más importante de la radio española durante el franquismo”, explica Fontova. “Al leerlas, puedes pensar: ‘estas mujeres eran un poco tontas’, pero no eran tontas porque sí. Eran tontas porque las querían tontas. La estructura de Falange, la Iglesia, y el franquismo quiso que estuvieran en la cocina. Y estas cartas reflejan cómo la dictadura les arrebató cualquier posibilidad de autonomía”. Elena Francis, añade Balsebre, “fue un instrumento legitimador del franquismo. Y así como las 'Cartas a la Pirenaica' [su anterior libro, donde analizan la correspondencia enviada a la radio clandestina por los vencidos en la Guerra Civil], son la memoria del antifranquismo, las cartas a Elena Francis son la memoria del franquismo, de esa amnesia mental a la que se sometió a las mujeres”. Las dos Españas en dos epistolarios coetáneos, pero radicalmente diferentes.

Los empleados del Instituto Francis tenían obligación de guardar el secreto sobre el personaje al que decenas de miles de mujeres escribieron durante 33 años convencidas de que no solo era real, sino un pozo de sabiduría. Con los años, explica Balsebre, “la mayoría de la gente creyó que Elena Francis era, en realidad, un hombre por su último guionista, Juan Soto Viñolo, que escribió un libro sobre el programa. Pero para nosotros la creadora del personaje fue su primera guionista, Angela Castells, que sentó las bases narrativas para los contestadores de cartas”. Castells pertenecía a la sección femenina de Falange y al Patronato de Protección de la mujer, que, entre otras cosas, hacía informes con los datos recogidos por un organismo llamado Liga Española contra la Pública Inmoralidad.

No todas las cartas se radiaban, pero casi todas se contestaban, porque el Instituto Francis entendió que esa era la forma de fidelizar a la audiencia y vender los productos de belleza que se anunciaban en el programa. En algunos sobres, el equipo de contestadores anotó un asterisco. Era la señal que indicaba que el contenido de la misiva era delicado: amenazas de suicidio o incluso violaciones, y rara vez llegaban a la antena, porque había una censura doble: política y religiosa (la radio tenía un sacerdote en nómina para ese cometido). La palabra “violación” no aparece en ninguna carta, pero las víctimas, que no son conscientes de que lo son, la describen con eufemismos (“Hizo lo que quiso de mí”; “Me hago la dormida y mi hermano hace lo que quiere...”). Una madre cuenta que un vecino ha dejado embarazada a su hija de 15 años. Elena Francis le sugiere que dé al bebé en adopción. El Código penal franquista de 1944 castigaba el estupro de una “doncella” mayor de 12 años y menor de 23 o mayor de 16 y menor de 23 si no era “doncella”.

La mayoría de mujeres que escribían al consultorio trabajaban en el servicio doméstico o de modistas —empleos que permitían oír la radio mientras se trabajaba—. Muchas habían emigrado del campo a la ciudad. Y eran muy ingenuas. Una de ellas admite en su carta que ha “deformado” su letra para que nadie la reconozca. Eran habituales los pseudónimos: “Admiradora de morfeo”; “Campesina”; “Cuatro preocupadas y una enamorada”; “Desgraciada sin remedio”; “Doña manchas”; “Fierecilla”; “Corazón Triste”; “La Fea”; “Una casada amargada”; “Una golondrina del Pacífico”; “Una que ha sido descubierta”…

Tras la muerte de Franco, el consultorio trató de adaptarse a los nuevos tiempos —en 1978 se legalizó la píldora anticonceptiva; en 1981, llegó la ley del divorcio—, pero era luchar contra su propia naturaleza. “Ninguna corriente liberalizadora justifica el libertinaje que, como se habrá escuchado en este consultorio, muchas veces solo produce madres solteras, hijos ilegítimos e intentos de suicidio”, sonó en la antena en 1977. El consultorio cerró sus puertas en 1984.

Y TAMBIÉN…
La Pirenaica, el altavoz de los vencidos.

Un libro analiza las 15.500 cartas enviadas a la radio clandestina durante la dictadura. Huérfanos, viudas y presos dejaron allí constancia por primera vez del genocidio franquista.
Natalia Junquera | El País, 2014-04-06
https://elpais.com/politica/2014/04/06/actualidad/1396816895_145138.html 
Con un pequeño gemido, basta.
En el sexo, el trabajo y la familia, la Sección Femenina de la Falange trató de cercenar la libertad de la mujer. Una exposición revive el adoctrinamiento.
Tereixa Constenla | El País, 2009-05-10
https://elpais.com/diario/2009/05/10/cultura/1241906403_850215.html
El adoctrinamiento ideológico de la Sección Femenina.
El País, 2009-05-09

https://elpais.com/cultura/2009/05/09/album/1241820002_910215.html