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domingo, 8 de marzo de 2020

#hemeroteca #trans | Alba Palacios: “Pago muy caro ser mujer”

Google Imágenes / Alba Palacios
Alba Palacios: “Pago muy caro ser mujer”.
La primera futbolista ‘trans’ federada se declara feliz tras vivir 30 años en el armario y no comprende los recelos de algunas feministas: “Nos ven como hombres y desconfían”.
Luz Sánchez-Mellado | El País, 2020-03-08
https://elpais.com/sociedad/2020-03-08/alba-palacio-pago-muy-caro-ser-mujer.html

Hace un día de perros en Madrid, con el debido respeto a los perros y las perras. Habíamos quedado en un parque cerca del rascacielos donde trabaja como ingeniera informática, pero, visto el panorama, viene ella a la Redacción de El País aun a costa de quedarse sin comer porque sale volada a entrenar. Su salario de jugadora de la liga B de fútbol femenino no le da para vivir del fútbol, aunque el fútbol es su vida. Antes y después de que su DNI la reconociera hace dos años como la mujer que se siente.

Ingeniera informática, futbolista... Es usted un partidazo.
Jaja. Supongo, pero tengo pareja desde los 17 y yo ya no estoy para nadie.

¿Es difícil encontrar pareja siendo ‘trans’?
Sí, porque si la encuentras tienes que explicarle qué es esto, y puede verte como un bicho raro. Hoy es más visible, pero es complicado. Por suerte, la conocí hace mucho y lo hemos vivido juntas.

Su aventura también habrá sido difícil. La de su pareja, digo.
Ha sido una aventura muy dura, sí, pero fue ella quien me dio las alas para que por fin decidiera ser yo. Sin ella, yo no estaría aquí.

Cuando se dio cuenta de lo suyo, ¿se cabreó con el mundo?
Sí. A los 15 o 16 años. La adolescencia es la etapa más crucial, y para una persona trans que no ha sido capaz de salir de su propio armario, el doble. No eres tú, no estás ni en casa ni fuera como tú eres, te frustras, te da miedo salir y sigues frustrada. Tu vida consiste en evadirte de ti misma.

¿Cuánto le duró el enfado?
Muchos años, hasta que pude salir. De la adolescencia hasta los 31, que me decidí a pedir ayuda médica. En realidad, lo que quería era que me quitaran de la cabeza el levantarme cada mañana y sentirme mujer. Tenía mi vida resuelta: mi trabajo, mi familia, mi mujer, porque ya me había casado, mi fútbol. Y temía perder los pilares de mi vida. Allí me preguntaron cómo quería que me llamaran, y cuando les dije que Alba y me llamaron así, estuve tres cuartos de hora llorando y decidí ser yo de verdad, hasta el final.

¿Cómo reaccionó su familia?
Fue muy duro, un shock. No tenían ni idea. Yo no era amanerado, estaba con una chica, no se lo esperaban. Lo primero que le dijo mi madre a mi pareja es que me dejara. Tuvo frases muy duras. Los psicólogos me han explicado que es como una pérdida. Creen perder al hijo y aún no reconocen a la hija. Estuve casi un año sin hablarme con mi madre, porque ella no lo entendía. Ahora tenemos una relación maravillosa, porque ha visto que sigo siendo yo, y que ahora soy yo de verdad.

¿Como futbolista era mejor como Álvaro o como Alba?
Igual. Físicamente, como Álvaro. La hormonación me ha afectado muchísimo. Al bloquear la testosterona he perdido potencia, velocidad y fuerza. Pero mentalmente soy mejor: ahora soy feliz y libre, me puedo concentrar en los partidos, antes no estaba. Hoy, sí.

¿Cómo la tratan sus colegas?
Como una más. En el vestuario y fuera. El fútbol masculino, sin embargo, es un ambiente muy machista. No sé cómo recibiría un equipo masculino a un chico ‘trans’. Estoy en la categoría B y aspiro a subir a Primera, pero tengo que adaptarme a su nivel. Son jóvenes, corren que se las pelan, y encima me he lesionado. A ver si la próxima temporada.

¿No tiene ventaja por haber nacido como varón biológico?
Cada persona ‘trans’ es un mundo. Algunas no desean hormonarse. Yo solo empecé a competir cuando mis niveles de testosterona habían bajado a los de una mujer. No me pedían analíticas, pero yo me las hacía. Creo que hay que cuidar el deporte femenino, y competir con más testosterona que mis compañeras me parecería no jugar limpio.

¿Las hormonas la traen loca? A mí, sí.
Sí, he estado menopáusica perdida. Me advirtieron que me iba a dar frío, calor, sofocos, y vaya si me dieron. Me dijeron que la hormonación puede acortar la vida. Y la cirugía es otro mundo, no es una rinoplastia: es durísima. Me he puesto en lista de espera, pero te planteas si merece la pena. Esto no se hace por capricho. Pago muy caro el ser mujer por fuera, pero prefiero morir antes y ser la mujer que soy por dentro.

¿Ve lo suyo como una putada?
Totalmente. Es una putada. Preferiría haber nacido con vagina, porque mujer he nacido, y no tener que estar dando explicaciones a nadie, pero es lo que tengo y voy a tratar de ser feliz con ello.

¿Sueña como Álvaro o Alba?
Buah, vaya pregunta... ¿Sabes qué? Sueño muy poco, y cuando sueño no me veo. Es muy raro.

¿Es feminista?
Creo en la igualdad entre todas las personas, todas. Si eso es ser feminista, lo soy.

¿Entiende el recelo de cierto feminismo hacia las y los ‘trans’?
En absoluto. No venimos a quitarle el sitio a nadie. Somos mujeres normales y no entiendo ese miedo que nos tienen. Creo que todavía nos siguen viendo como hombres, cosa que no somos, y ese es el problema. Desconfían.

¿Le hacen gracia los chistes sobre personas LGTBI?
Si son buenos, me parto, sí. Y los hay buenísimos.

¿Qué le ofende, entonces?
La mentira, la gente que no va de cara. Precisamente porque yo no he ido de cara 30 años de mi vida, he vivido mintiendo, diciendo que era Álvaro. Entonces, la mentira de los demás me duele.

¿Se ha perdonado?

Sí, porque he salido de ahí. No me hubiese perdonado si en mi tumba no pusiese Alba Palacios.

Uf, tío. Perdón, perdón: tía.
Tranquila, no me molesta. Yo a mis compañeras de equipo también les llamo ‘tío’. Lo que pasa es que ellas son 10 años más jóvenes y me dicen ‘bro’, y ahí ya entra la brecha generacional. Estoy ‘fuerísima’, tía.

Cambio de equipo
Alba Palacios (Madrid, 34 años) supo que era mujer a los cinco años, cuando se puso un bañador de niña y se sintió, por primera vez, ella misma. Fue, sin embargo, Álvaro en el DNI y en los equipos donde jugó hasta los 30. Hoy juega de delantera en el Madrid Club de Fútbol Femenino. Ha encontrado su sitio.

viernes, 21 de septiembre de 2018

#hemeroteca #trans #futbol | Alba Palacios, la primera futbolista transgénero

Imagen: La Vanguardia / Alba Palacios
Alba Palacios, la primera futbolista transgénero.
Esta es la historia del primer gol de una futbolista transgénero en un partido oficial con un equipo femenino, el Las Rozas CF, de Preferente.
Domingo Marchena | La Vanguardia, 2018-09-21
https://www.lavanguardia.com/deportes/20180921/451936883998/alba-palacios-primera-futbolista-transgenero-las-rozas.html

Todo se puede complicar 'ad infinitum' con los adjetivos. Y los adjetivos son gratis. Pero si vamos a la esencia, si se eliminan las capas de la cebolla, esta historia se simplifica. Una chica ama el fútbol. Y a otra chica.

Imagínense un asedio. El ejército que tiene que conquistar la fortaleza está preparado, pero las defensas son formidables, y los peligros, innumerables. Hace falta que alguien dé el primer paso y que su ejemplo galvanice a la tropa. Así se siente Alba Palacios, de 33 años. Escalando una muralla.

Alba nació en el cuerpo de Álvaro. En un mundo de mujeres, con dos hermanas y una legión de tías y primas, su madre le decía: “¡Ay, mi niño!”. Creció y comprendió por qué esa frase era tan mortificante. Le gustaban las cosas de chicos. También las chicas, pero ella era una chica. Descubrió que “si fuera mujer, sería lesbiana”. Poco después, se enamoró. Su novia, el pilar de su vida desde hace 17 años, se llama como un personaje de Carlos Ruiz Zafón.

Los estudios fueron una vía de escape. Se licenció en ingeniería informática y trabaja en una importante empresa, donde han aceptado su transformación con naturalidad. Otro refugio fue el fútbol. En la niñez dormía con un balón Mikasa. Jugó en equipos como el Pozuelo en Tercera División, Primera Regional y Preferente. Lo dejó cuando creyó que no podía engañarse más.

En septiembre del 2016, antes de iniciar el proceso de hormonación, le dijo a su madre: “Seré una chica trans”. La contestación fue: “¿Y a ti qué te pasa? ¿Me tomé un yogur caducado durante el embarazo?”. Aunque ahora su familia la apoya, con su pareja las cosas fueron más sencillas. “No podría vivir sin ti. Si no me aceptas como mujer, me olvido de todo”, le dijo. Y ella, que era heterosexual, respondió: “Te quiero hagas lo que hagas, seas como seas”. Y esa fórmula dio paso a otra aún más sencilla. “Te quiero”.

“No me conformo –dice Alba– con ser una pregunta de Trivial: ¿quién fue la primera jugadora trans que metió un gol?”. En España hubo antes otras valientes, como Izaro Antxia, en fútbol sala, o Antía Fernández y Omaira Perdomo, en voleibol. Pero ella es una pionera con dos salidas consecutivas del armario. Transexual y homosexual. “Cuando tenía aspecto de chico y besaba a mi chica, nadie se fijaba. Ahora sí”.

El año pasado, la nostalgia la venció y regresó a un campo de fútbol, en el estadio del polideportivo de Navalcarbón, esta vez como espectadora. Cuando el partido acabó, abordó al entrenador local, David Herrero, del equipo femenino de Las Rozas CF: “Hola, ¿me aceptáis?”.

Y David, que a pesar de sus 34 años tiene mucha experiencia, no supo qué contestar. Ha dirigido numerosas categorías, masculinas y femeninas, en escuelas de fútbol y clubs como Vallecas El Pozo, Alcobendas o el UD Sanse, pero nunca había conocido a nadie como ella. Tenía miedo de la reacción del vestuario y así se lo comentó por teléfono a una de sus jugadoras. “Ese año quedamos campeonas”, recuerda David, y ese campeonas suena a orgullo sin prejuicio. La jugadora, cuyo nombre calla porque está convencido de que habló en nombre de todas, dijo que adelante, que Alba sería una más. Brazos abiertos, corazones abiertos.

Desde entonces, se entrenaba con el equipo, pero no podía disputar partidos oficiales porque ha experimentado un cambio de género, aún no de sexo. En su DNI figura como Álvaro. El otro día se compró un ordenador y pagó con su tarjeta. “¿Quién es Álvaro?”, preguntó el chico de la caja. “Álvaro era yo”, respondió. Y el vendedor esbozó una sonrisa de complicidad y comprensión.

No siempre será así. Está preparada para los insultos e insidias. “Dirán que hago trampas y que juego con ventaja. Quien piense eso ignora el efecto de mis cinco pastillas diarias (dos para bloquear la testosterona y tres de estrógenos). Mareos, cansancio, calambres, sofocos... Yo nunca tendré la menstruación, como mis compañeras, pero parezco una señora con la menopausia”, bromea. Los análisis muestran que tiene niveles hormonales propios de una mujer.

La ley indica que hasta que pasen dos años del inicio del tratamiento no se puede cambiar el DNI. En el caso de Alba será a finales del 2019, pero la Comunidad de Madrid ha apelado a dos normas autonómicas –la ley de Identidad y Expresión de Género y la ley contra la LGTBIfobia– para que pueda jugar. Ya tenía ficha federativa de sus tiempos de Álvaro y sólo fue necesario añadir Alba, como si fuera un sobrenombre. “No me engaño, sé que esto no habría ocurrido en la Liga Iberdrola, que en la élite todo sería más complicado y que no me recibirían como en Las Rozas, pero...”.

¡Pero es tan feliz! Debutó el domingo, ante el Sur Getafe, y marcó el primero de los cuatro goles de su equipo (1-4). Su madre se hinchó a llorar con su tanto. El próximo partido, ya en casa, con el nuevo césped artificial recién instalado, será ante el Olivo Coslada. Adiós a la tarde en que preguntó en el hospital Ramón y Cajal si podían lograr que su mente aceptara su cuerpo de varón. “Eso es imposible, Alba”, le contestaron. Era la primera vez que alguien ajeno a su entorno más íntimo la llamaba así, como ella siempre quiso. Alba, Alba, Alba.

Ese día comenzó a escalar la muralla.

miércoles, 19 de septiembre de 2018

#hemeroteca #transexualidad #deportes | Alba Palacios es la primera futbolista transgénero federada en España

Imagen: El País / Alba Palacios
Alba Palacios es la primera futbolista transgénero federada en España.
La Real Federación de Fútbol Madrileña le emite un permiso especial hasta que pueda cambiar su carné de identidad.
Fran Serrato | El País, 2018-09-19

https://elpais.com/ccaa/2018/09/18/madrid/1537287628_587006.html

Alba Palacios acaba de marcar a sus 33 años el gol de su vida. Durante año y medio se ha sometido a un tratamiento de hormonación y el pasado domingo, tras un duro proceso, Palacios se convirtió en la primera futbolista transgénero federada en España. Por fin cumplía el sueño de jugar en un equipo femenino.

Su club, Las Rozas C.F., en preferente femenina, visitaba el estadio del Sur Getafe en el primer partido de la temporada. En el minuto 20 un centro desde la izquierda quedó muerto en el área. La debutante abandonó su posición en la banda derecha y remató el balón al fondo de la red. Gol, cero a uno y debut soñado. “Tenía que dedicárselo a tanta gente que no sabía qué hacer. Al final se lo dediqué a mi pareja”, explica Palacios. Su equipo acabó ganando el partido por un gol a cuatro, aunque el resultado es lo de menos. “No soy consciente de la repercusión que tiene mi caso. La gente me dice que lo que estoy haciendo es muy importante”, afirma.

Tuvo siempre “gustos de chicos”, pero a los siete años comenzó a vestirse “como una chica”. Se refugió en el fútbol porque le divertía. Ingresó en la cantera del Pozuelo de Alarcón con diez años y permaneció en el club hasta los 24, tras debutar, aún como Álvaro, en Tercera División. Jugaba de lateral derecho, pero tuvo que dejarlo por “un problema personal”. Volvió a vestirse de corto a los 32 años, en el K-2 de Majadahonda, y poco después comenzó el tratamiento hormonal. “El fútbol es un deporte muy machista. El único que lo sabía era el entrenador. Se lo dije porque al iniciar el tratamiento iba a descender mi rendimiento”, reconoce.

Había vivido toda su vida encerrada en un cuerpo que no sentía como propio. Pocos conocían su historia porque tenía miedo de perder a su familia y a sus amigos. Fue su pareja la que le ayudó a dar el paso definitivo. “Me levantaba cada día con el deseo de ser una mujer”, señala la joven. En abril de 2016 acudió a la unidad de identidad de género del hospital Ramón y Cajal y, meses más tarde, le diagnosticaron disforia, una discordancia entre su identidad y su sexo. Comenzó a hormonarse el 21 de marzo del año pasado. Su DNI aún no reconoce el cambio. Según la Ley de Identidad de Género, de 2007, las personas transexuales pueden modificar su documento de identidad cuando hayan transcurrido al menos dos años del proceso de hormonación.

Palacios no ha cumplido aún el tiempo reglamentario, pero ha logrado comenzar la temporada jugando con su nuevo equipo gracias a un permiso especial expedido por la Real Federación de Fútbol Madrileña. “Como ya tenía licencia federativa con el nombre de Álvaro, y sin un nuevo DNI era imposible crear una nueva, lo que hemos hecho es certificar que Alba tiene autorización para jugar”, explica Nerea Alonso, vocal del fútbol femenino en dicha federación. Para hacerlo posible se tomaron como referencia dos leyes regionales aprobadas en 2016, una de identidad de género y otra de protección contra la LGTBIfobia.

Madrid es la única región que cuenta con ellas, así que si algún club de algunas de las dos ligas superiores en las que juega Palacios (profesionales y de ámbito nacional) se fija en ella, no podrá ficharla hasta que no obtenga su nuevo documento de identidad. “No he sentido discriminación en ningún momento. Me ha apoyado mucha gente, sobre todo mi presidente, mi entrenador y mis compañeras. Todo ha sido increíble”, afirma la jugadora. David Herrero, su técnico, rememora que su pupila se le acercó la temporada pasada, tras un partido amistoso, para contarle su caso y pedirle jugar en el club. “La única condición que puso fue que no supusiera ninguna limitación. El vestuario la ha acogido con normalidad”, admite el entrenador.

“Fuerza y valentía”
Le secunda Laura Berzal, capitana del equipo a sus 31 años: “Alba es una más y la queremos como es. Demuestra mucha fuerza y valentía, lo que le viene muy bien al equipo. Futbolísticamente nos aporta mucho, pero me quedo con su personalidad”. No obstante, Palacios entiende que los adversarios hablen sobre su supuesta superioridad física, algo que descarta. “Hay chicas en mi equipo con más potencia que yo, capaces de tirarme al suelo. Nadie sabe lo que he pasado con el tratamiento: náuseas, calambres y pérdida de masa muscular. Ahora, cuando me dan un golpe, me salen unos moratones tremendos por el chute de estrógenos”.

A Palacios, que mide 1,70 y pesa 59 kilos, lo que más le gusta es jugar de extremo derecho. Correr la banda la libera. Sin embargo, su entrenador, David Herrero, la ha utilizado en algunos partidos como defensa central por sus condiciones. En ella destaca la capacidad aérea, la colocación y la velocidad. El técnico añade: “Las competiciones se rigen por sexos, no por el nivel de testosterona. Hay mujeres que generan más que otras. La testosterona de Alba ha descendido por el proceso hormonal. Biológicamente puede competir con mujeres porque es una mujer. Las capacidades que posee han sido desarrolladas durante su vida y no dependen de su sexo”.

jueves, 5 de julio de 2018

#hemeroteca #transexualidad | Alba Palacios: La chica trans que lucha por jugar al fútbol femenino

Imagen: El País / Alba Palacios
La chica trans que lucha por jugar al fútbol femenino.
El plazo legal de dos años para la obtención del DNI retrasa el sueño de Alba Palacios de jugar como federada en Las Rozas C.F.
Belén Fernández / Carlos Martínez | El País, 2018-07-05
https://elpais.com/elpais/2018/06/29/videos/1530280278_258620.html

Cuando Alba tenía tres años se llamaba Álvaro y lo que más le gustaba era el fútbol y los coches. Ahora, que tras año y medio de hormonación tiene la misma testosterona que una mujer, sus aficiones y gustos no han cambiado: “Dejé de sentirme Álvaro desde muy pequeña. Con siete años ya me gustaba vestirme de chica pero siempre he tenido gustos de chico". Una de las cosas que más le preocupaban cuando decidió el cambio fue seguir jugando al fútbol como profesional, un deporte que ha sido su soporte vital en todo este cambio.

Un proceso duro porque nadie, ni sus amigos ni sus familiares, sospechaban nada. El único niño en su familia, futbolero y amante de los coches, había escondido tanto su deseo de ser mujer que para todos fue una sorpresa. Jugar al balón le ayudó a canalizar esa ansiedad porque cuando corría por la banda se olvidaba de todo. Alba recuerda con cariño los años en el C.F. de Pozuelo de Alarcón donde jugaba como profesional cuando todavía era un chico. Especialmente “ver a las chicas jugar en el mismo campo, yo quería estar ahí con ellas, ser una compañera más y no un rival. Eso me marcó mucho”, confiesa Alba.

Palacios comenzó el tratamiento hormonal el 21 de marzo del 2017, ya pasados los 30 años. Tras año y medio de hormonación todavía no tiene su nuevo DNI. Según la Ley de Identidad de Género, aprobada en el 2007, las personas transexuales pueden modificar sus documentos de identidad cuando hayan transcurrido al menos dos años de hormonación y quede probado psicológicamente el trastorno de identidad de género. “Cuando ves que el cambio físico ha ido tan bien y que ya eres una mujer, lo que quieres es tener el DNI ya, pero tengo que esperar hasta el 2019”, asegura Alba con resignación. A partir de ahí su lucha será otra: jugar al fútbol como federada con su nueva identidad. Entonces tendrá que superar un obstáculo más donde no encuentra precedentes en nuestro país: “Tengo que ir a la Federación con mi DNI y mi analítica, que demuestra que tengo el mismo nivel de testosterona que una mujer, que no me dopo. Y son ellos los que decidirán si puedo jugar como Alba en Las Rozas C.F. que es donde entreno ahora”.

Un club que desde el principio la acogió como a una más. Su entrenador, David Herrero, no oculta la sorpresa que le causó cuando Alba le propuso entrenar con las chicas, pero desde el primer momento su adaptación en el vestuario ha sido muy buena, con mucha normalidad. Para Herrero, Alba es una integrante más del equipo que "juega muy bien al fútbol pero tiene que adaptarse porque no es lo mismo jugar con chicos que con chicas”. Él y sus compañeras del club coinciden en que la Federación tiene que permitir el cambio en su carnet de federada, donde ahora aparece el nombre de Álvaro. "Su cuerpo es el de una mujer, la hormonación femenina que ella recibe no está considerada como dopaje", relata su entrenador.

Tras superar muchos obstáculos, Alba tiene clara su próxima meta: jugar al fútbol femenino porque como ella misma reconoce "si hubiese nacido como tenía que haber nacido, en el cuerpo de una mujer, hubiese sido lesbiana y futbolista. Y punto".