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lunes, 24 de octubre de 2022

#libros #queer #cultura | Voces transgresoras: una memoria ‘queer’ de la cultura insumisa

Voces transgresoras: una memoria ‘queer’ de la cultura insumisa / Juan Argelina, Eduardo Nabal.

Tres Cantos, Madrid: Bohodón Ediciones, 2022 [10-24].
254 p.

/ ES / Libros / ENS / Cine / Cultura LGTBI / LGTBI / Literatura / Memoria histórica / Queer / Transgresión

📘 Ed. impresa: ISBN 9788419404121 / 16,00 €
📝 Cita APA-7: Argelina, Juan, & Nabal, Eduardo (2022). Voces transgresoras. Una memoria ‘queer’ de la cultura insumisa. Tres Cantos: Bohodón Ediciones.


[.es] Voces transgresoras es un recorrido crítico por la historia reciente de la creación literaria y cinematográfica que ha supuesto una reacción contra las normas heteropatriarcales y excluyentes en lo sexual, racial y sociopolítico, presentes en nuestras relaciones sociales desde las revoluciones burguesas del siglo XIX. El género, la clase, la sexualidad, la edad, la capacidad, la etnia o la condición de migrante, han sido factores de marginación y segregación en un contexto de supremacía occidental del mundo.

‘Voces transgresoras’, un nuevo libro para el otoño, de Juan Argelina y Eduardo Nabal
Eduardo Nabal | Cuerpos Periféricos en Red, 2022-08-16

https://cuerposperifericosenred.com/2022/08/16/voces-transgresoras-un-nuevo-libro-para-el-otono-de-juan-argelina-y-eduardo-nabal/

Con ‘Voces trangresoras’ Juan Argelina y yo hemos querido rastrear, o más bien poner en evidencia, todas las manifestaciones culturales con proyección sociopolítica que se adelantaron o pusieron su granito de arena en la conformación de las líneas de fuga queer. Es decir, seguir el fascinante y, en ocasiones, pedregoso terreno en que las voces que, desde la literatura, el cine o la historia, se han adelantado antes de Stonewall a la explosión del sujeto LGTB tradicional.

No estamos descubriendo nada, pero hemos tratado de destapar algunas figuras de la escritura, la gran pantalla, el teatro o la performance, ya mucho antes de Stonewall, que se ubicaron en los márgenes de la cultura oficial. Pero son los ejemplos los que aclaran la idea: la prosa rompedora de Genet, el teatro surrealista de Lorca, las pioneras de Willa Cather o las mujeres de Carson McCullers, que nunca se amoldaron a los binarismos de género ni a las normas sociales de su tiempo; fueron las piedras que fueron formando este camino hacia la explosión del sujeto sexuado tradicional, algo que es necesario más que nunca en estos tiempos de conservadurismo revisionistas y gestos reaccionarios.

El Berlín de Klaus Mann, los niños de Henry James, el futuro distópico que trazan las narrativas de la ciencia ficción tejida por las feministas negras, todo ha tenido un pasado y tiene un futuro a pesar de la reacción esencialista. Wilde y el lenguaje teatral, las jóvenes airadas, los viajeros en el tiempo y el espacio de la política sexual y la geopolítica de la disidencia intentan ser abordados en las páginas de ‘Voces trangresoras’, afianzando la cuestión de la explosión del sujeto hombre/mujer, blanco/negro, colonizador/colonizado desde las primeras voces que se erigieron como lejos del lenguaje heteropatiarcal, muchas veces también sostenido por el movimiento LGTB más “conservador”, o ahora por los grupos de mujeres que excluyen a otras mujeres.

La resistencia al fascismo, la descolonización de las mentes, el mestizaje, el ‘no lugar’ señalado desde Mary Shelley a Jeannette Winterson como una brecha en el lenguaje del amo. Es decir, que ‘lo queer’ ni nació ayer ni tiene un punto de localización o sujeción, sino que tanto las escritoras negras en la fronteras, las escritoras bajo la República Española como la herejía que van esbozando las diferentes formas de escribir la historia y de cuestionar instituciones invisibles nos llevan a un espacio lúdico, de creación poética, de imagen en movimiento, pero también de primeras brechas de combate frente al monolito de la ya temible “normalización”.

‘Voces transgresoras’ nace de compartir muchas lecturas, visionados, revisiones, impresiones y navegar por distintos momentos clave desde tiempos lejanos hasta el estallido de Stonewall, cuestionando también aspectos como el eurocentrismo o la colonización cultural. Una apuesta en la que esperamos se embarquen numerosos lectorxs, ya que el viaje merece la pena.

Aclaración: este es un viaje tan apasionante como accidentado, ya que no tratamos de la cultura LGTB antes de Stonewall, sino de aquellos deslices en las subculturas y, también, en el canon que han ido haciendo florecer la herejía queer.

domingo, 23 de enero de 2022

#hemeroteca #homosexualidad #literatura | ‘El corazón de Tirana’, viaje desde el centro del olvido

Cuerpos Periféricos / 'Bad boy' en un Orgullo gay //

‘El corazón de Tirana’, viaje desde el centro del olvido.

Eduardo Nabal | Cuerpos Periféricos en Red, 2022-01-23

https://cuerposperifericosenred.com/2022/01/23/en-el-corazon-de-tirana-viaje-desde-el-centro-del-olvido/ 

El joven y aguerrido escritor kosovar Pajtim Statovci, tras el éxito de ‘Mi gato Yugoslavia’, retoma su estilo a la vez lúdico, mordaz y reflexivo sobre sus orígenes nacionales y la naturaleza de las “mentiras aceptadas” en tono de fábula, sin atenerse a coordenadas espaciotemporales uniformes.

En este caso el autor no solo denuncia la pobreza, el machismo y la homofobia de su lugar de origen, sino que también destapa, mezclando un cinismo descarnado y una desesperanza humanista, las grandes fisuras de esos países soñados por los que transita solo o en compañía de su amigo y amante Agim.

Así, descubre como en Italia, tras acoger a miles de albaneses, se los responsabiliza de la crisis económica. También descubre las trampas del llamado sueño económico de Berlín y como, aunque puede vivir libremente la diversidad sexual en determinadas zonas de Nueva York, también descubre un arraigado racismo, clasismo y violencia latente.

Su tono de realismo mágico, su indagación en el pasado hacia el futuro, en el que, ocasionalmente, los animales también emiten sentencias, como ocurría en ‘Mi gato Yugoslavia’, se unen aquí a un cuestionamiento permanente de las fronteras espaciotemporales y de las fronteras de género.

Enver, tras la muerte de sus padres, miente y pasa por empleos precarios para poder sobrevivir, pero tras su vida con diferentes amigos, amigas y amantes en diferentes lugares del mundo, vuelve a ver a su madre en esta Tirana, capital de uno de los países más olvidados de la Europa contemporánea.

La extranjería, las preguntas sobre la vivencia de la alteridad sexual, las sorpresas, el suspense y ese cinismo atemporal, aderezado con un profundo conocimiento de sus raíces y la historia del país del que proviene, hacen de ‘El corazón de Tirana’ otra gran muestra de aventura íntima, odisea coral, comedia descarnada y tragedia social vivida en primera persona. Statovci no busca la corrección política sino indagar con su prosa refinada y a la vez altanera los enigmas de un continente y un mundo interior que debe sobrellevar viejas heridas, sueños incumplidos y horizontes perdidos.

Traducido a varias lenguas, sorprende su conocimiento de que tras las apariencias, de un país, o un personaje, o un libro, siempre se oculta algo más. Un nuevo paso adelante en una de las voces más valientes, originales, desprejuiciadas y perturbadoras de la literatura europea contemporánea.

martes, 2 de noviembre de 2021

#hemeroteca #lgtbi #queer | Por una política a caraperro (*) de Paco Vidarte

Google Imágenes / Fefa Vila y Javier Sáez, editores de la obra //

Por una política a caraperro (*) de Paco Vidarte.

Eduardo Nabal | Parole de Queer, 2021-11-02

https://paroledequeer.blogspot.com/2021/11/paco-vidarte-por-una-politica-caraperro.html 

Paco Vidarte como, en ocasiones, su colaborador Ricardo Llamas contribuyeron a difuminar aún más y mejor las fronteras entre el activismo intelectual y el activismo de calle. Gran parte de esta necesidad por visibilizar al colectivo LGTBQ en tiempos de crisis sanitaria o activarlo en tiempos de “apoltronamiento capitalista” se ha plasmado en su labor al hacer posibles algunos de los primeros cursos y seminarios de teoría queer por estos lares, acercarnos de forma lúdica al pensamiento de grandes filósofos, lanzar proclamas desde la propia universidad (“ora pro nobis”) por la queerización de los saberes, ejerciendo un contrapoder que unía y, en cierto modo, enfrentaba los trayectos del pensamiento académico de alto nivel del que formaba parte y las inquietudes de una amplia y diversa comunidad en transición interna.

No conocí lo suficiente a Paco para hablar de él en una dimensión personal aunque su legado intelectual sí ha llegado a afectarme y/o condicionarme. Paco nos trajo a Preciado, supo darle una forma activa y reactiva a la ira y la insumisión contra los feminismos a la antigua usanza, dio la oportunidad de hablar y debatir a gente muy diversa y comprometida como su amigo Javier Sáez, Sejo Carrascosa, Carolina Meloni, Fefa Vila, y compuso a cuatro manos “Homografías” y “Extravíos” junto a Ricardo Llamas llamando la atención del acomodamiento de los gays y lesbianas del cambio de milenio.

Su testamentario libro “Ética marica” ha supuesto una interpelación activa y nada complaciente al lector, ganándose infinidad de admiradores. También -junto a Ricardo Llamas- dio forma bella, valiente y, como siempre, provocadora al sentimiento que de muchos gay, les, trans, etc. teníamos frente al dogmatismo inmovilista de la izquierda cavernícola. Nos habló de las “infancias maricas” en regímenes de invisivilización o terror, de los contra-saberes, de la mercantilización de lo LGTB por parte de los grupos de poder y, gran filósofo y pensador inimitable, dejó un hueco en el avance del pensamiento queer, un vacío que aún hoy sentimos.

En “Por una política a caraperro”, editado por Traficantes de Sueños, se recogen algunos de sus textos más importantes con su continua batalla contra los binarismos de género y su forma airada y valiente de dar voz a las subjetividades negadas. Pasando de lo “naif” a lo inmisericorde, pero sin abandonar nunca el compromiso, la obra de Paco Vidarte es ya una página insustituible en la historia de la filosofía y en la lucha contra las reglas establecidas sobre cuerpos, sexos y géneros.

(*) A pesar de que el título nos parece una utilización del lenguaje especista, entendemos que debíamos publicar esta reseña de un libro que es un merecido homenaje a Paco Vidarte y la importancia de sus aportaciones a las políticas queer.

miércoles, 13 de enero de 2021

#hemeroteca #cine #mujeres | María Castejón: “El ama de casa española nunca ha interesado ni al cine ni al feminismo”

Cuerpos Periféricos / María Castejón
María Castejón: “El ama de casa española nunca ha interesado ni al cine ni al feminismo”.

Eduardo Nabal | Cuerpos periféricos en red, 2021-01-13

https://cuerposperifericosenred.com/2021/01/13/maria-castejon-el-ama-de-casa-espanola-nunca-ha-interesado-ni-al-cine-ni-al-feminismo/

María Castejón Leorza es profesora, historiadora, programadora y crítica de cine. Recientemente ha publicado la obra ensayística ‘Rebeldes y peligrosas de cine’.

Eduardo Nabal.- ‘Rebeldes y peligrosas de cine’ nos muestra, de entrada, dos cosas: tu cinefilia neta y tu compromiso militante con el feminismo ¿Crees que el placer y el peligro han ido de la mano de lo que se siguen considerando grandes clásicos del séptimo arte? O dicho de otra manera ¿Buscas resquicios a los que agarrarte o hay algo en el cine comercial que crees supeditado, desde tiempo muy lejano, a una ideología heteropatriarcal?

María Castejón.- Personajes que podemos definir como rebeldes y peligrosas han existido siempre en el cine. Como crítica y espectadora consumo lo que podemos definir grandes clásicos del cine y el cine más comercial o mainstream. Como espectadora me gusta consumir tanto películas más canónicas como películas muy comerciales. Como crítica y programadora creo que tengo la obligación de ver casi todo. Hay mucha subversión y mucho patriarcado en ambas vertientes. Clásicos como ‘Un hombre tranquilo’, ‘El padrino’ o ‘Casino’ que ocupan un lugar destacadísimo en la Historia del Cine son machistas y profundamente patriarcales y violentos hacia las mujeres, y películas populares como ‘Miss Agente Especial’ son muy rompedoras desde el punto de vista de género.

E.N.– Empiezas mostrando el rostro y la irrupción de las pioneras en géneros considerados “masculinísimos” como el western, el cine de acción, la ciencia-ficción, el cine policiaco… ¿El tiempo ha puesto las cosas en su sitio o siempre ha habido voces insumisas dentro de estas corrientes aparentemente tan varoniles?


M.C.- Voces insumisas, afortunadamente, han existido siempre, En parte creo que existe cierto prejuicio por parte de la crítica fílmica feminista a analizar géneros populares como los que mencionas. Como si solo películas militantes o que ponen a sus personajes femeninos en encrucijadas que tienen que ver con el hecho de que sean mujeres o que sufran algún tipo de violencia fueran los referentes en los que hay que fijarse, los más válidos. Antes de iniciar la investigación que ha supuesto el libro apenas conocía el western. He alucinado mucho al descubrir esos personajes tan potentes en un género tan masculino. Personajes como el de Annie Oakley, la famosa pistolera que existió en realidad, son muy sorprendentes. Películas sobre su vida rodadas en los años 30 del siglo pasado, si bien están cargadas de ideología del amor romántico -en la vida real fue el marido de Oakley el que se mantuvo siempre en un segundo plano- son muy inspiradoras y reivindicativas. No podemos realizar lecturas rígidas o intransigentes de las películas porque si no nos perderíamos las subversiones. En el cine de acción, las adaptaciones cinematográficas de ‘Los Ángeles de Charlie’, que son bastante malas desde el punto de vista cinematográfico, suponen un paso adelante porque vemos a mujeres en roles de acción, mujeres en roles de acción y no a mujeres haciendo cosas de tíos, que es muy diferente. Además, las películas son muy absurdas, muy kitsch, divertidas e incluso paródicas. Creo que del cine de acción vienen grandes transformaciones. No hay más que acordarse de las furibundas reacciones a adaptaciones muy testosterónicas como ‘Mad Max’ o ‘Los Cazafantasmas’. Ver a mujeres protagonistas en roles de acción que históricamente han asumido los hombres es muy significativo. Significa que hemos tocado una tecla delicada. Que nos estamos comiendo nuestra parte del pastel. Ya no nos quedamos solo como espectadoras en nuestros grupúsculos viendo películas románticas o de mujeres en crisis o mujeres que deben empoderarse. Y eso es muy importante.

E.N.- En tu trayecto citas gran cantidad de filmes, pero te detienes en algunos que apuntalan tus tesis sobre la ideología, el género y la gran pantalla. ¿Todo ha surgido sobre la marcha o sabías cuales eran esos filmes decisivos para el avance de la imagen de las mujeres?

M.C.- El libro es la continuación de un comisariado que realicé en el año 2017 para el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona. Todo el trabajo que hice para el ciclo, el trabajo que he realizado en Píkara Magazine y el trabajo como programadora en mis ciclos de ‘Heroínas de Cine’ me hacen ver mucho cine. Así que es un proceso en el que a partir de ejes principales que me pongo voy encajando películas. En este caso ha sido un proceso muy natural. He escrito muy cómoda porque es de las primeras veces que no me he visto condicionada por el registro académico. No he sentido esa presión y creo que se nota. Lo que sí te digo también, es que se han quedado temas fuera como el de un análisis profundo de las prostitutas en el cine, de las locas, de las pandilleras, de lesbianas, del cine de adolescentes… Hay bastantes más rebeldes y peligrosas.

E.N.- Te atreves sin temor con una década para mí sembrada de incorrección política y despropósitos machistas como son los años ochenta del siglo XX, pergeñaos de ‘family values’ ¿Crees que el clima sociopolítico del momento influye en la representación del género y la diferencia sexual en la pantalla?

M.C.- Los 80 fueron años bastante terroríficos, sí. ‘Atracción fatal’, que tiene un gran peso en el libro, es una reacción patriarcal brutal a la emancipación femenina de la Segunda Ola del movimiento feminista. Las películas, las series, no son un reflejo de la sociedad porque son una interpretación personal de quien se pone detrás de una cámara o de quien escribe una historia. Pero es innegable que estos relatos se nutren de la realidad. Creo que todas las décadas son muy machistas en general. Los 80 también nos dejaron la gran joya que es ‘Dirty Dancing’. La autora, Hadley Freeman, tiene un ensayo maravilloso que se titula precisamente ‘The time of my life’, en la que afirma que los 80 la enseñaron a ser feminista…

E.N.-Uno de los capítulos más evocadores y documentados está dedicado a esa vamp, a la vez mítica y olvidada, que fue Mae West. ¿Qué papel ha jugado la censura en este trayecto hacia la libertad sexual?

M.C.- Mae West le dio un vuelco muy grande a cómo leía el cine. Lo mismo me ocurrió como historiadora cuando me leí el libro ‘Mujeres, raza y clase’, de Ángela Davis. Vi cómo es posible que un personaje femenino construya su sexualidad desde el poder. Mae West fue muy consciente del poder que le daban sus curvas. Se comía el deseo de los hombres, lo masticaba y se lo escupía en su cara. Ese poder sexual no lo había conocido en el cine. Creo que Sharon Stone, en ‘Instinto Básico’, es de las pocas que lo recupera. Además, las películas de West son muy locas y divertidas y tienen una reivindicación de clase social muy potente, y es muy interesante cómo se relaciona con las mujeres, porque lo hace desde unos pactos muy reivindicables. Más allá de sus películas, Mae West fue una persona muy influyente y poderosa. Escribía sus propias historias, controlaba sus películas, salvó a la Paramount de la bancarrota y fue capaz de llegar al dinero. Y esto pocas mujeres lo han conseguido. Su descaro fue tal que tuvo que lidiar con la censura. Ella le dio la vuelta y se benefició. Pero sí que es verdad que en sus últimas películas se ve que la censura influyó. La censura funciona en dos direcciones. Prohíbe, pero al mismo tiempo crea interés. Lo prohibido siempre nos atrae, siempre nos llama. Censurar actitudes sexuales de mujeres conscientes de su sexualidad es muy sintomático de una sociedad judeocristiana que define la sexualidad femenina como peligrosa. Y es verdad. Porque pocas cosas hay tan poderosas como una mujer libre y consciente de su sexualidad. Es curioso, porque en estos últimos tiempos la censura también viene de cierto sector del feminismo que quiere prohibir conciertos, o canciones. Me acuerdo que cuando estrenaron ‘50 sombras de Grey’, un grupo de feministas llamó al boicot… Francamente me parece tan ridículo como peligroso este tipo de acciones que animan a la censura. En este país tenemos una historia demasiado larga con el tema…

E.N.-Hay filmes a los que dedicas capítulos enteros, como es el caso de ‘Carmina’ dirigida por su hijo Paco León ¿puedes explicarnos algo de la evolución de la figura del ‘ama de casa’ en el cine español?


M.C.- Para mí el personaje de Carmina es una diosa. Tiene la capacidad de hablarnos directamente desde su cocina, desde ese espacio doméstico al que han estado condenadas muchísimas mujeres españolas durante décadas para contarnos su verdad. Carmina es un personaje muy excepcional porque es muy brutal en sí misma. Las estrategias que desarrolla para afrontar la vida y la precariedad no las puede desarrollar cualquiera. El ama de casa española no le ha interesado demasiado ni al cine ni al feminismo. El modelo mayoritario ha sido el de madre complaciente y sumisa sin especial relevancia en las tramas. O la madre terrorífica de Furtivos. Hay una gran revolución en la representación de las mujeres españolas con las cineastas de la Transición, Cecilia Bartolomé, Josefina Molina y Pilar Miró, y sus películas ‘Vámonos Bárbara’, ‘Función de noche’ y ‘Gary Cooper que estás en los cielos’. En las tres películas se analizan de forma muy radical y profunda qué significa intentar salirse del modelo de ama de casa española. Creo que es un proceso muy interesante.

E.N.–Y, por último, algún apunte sobre el papel jugado por los críticos de cine en todo esto.

M. C.- La crítica de cine, como otros muchos ámbitos culturales, ha sido un mundo muy patriarcal y masculino. Además no podemos olvidar que el cine en general tiene un punto de vista muy androcéntrico. Hay mucho rechazo por gran parte de esta crítica tradicional a asumir la perspectiva de género en sus lecturas. Es muy curioso cómo lo pueden ver como una amenaza. Hace pocos días emitieron ‘El hombre tranquilo’, de John Ford, y vi en redes como un crítico ridiculizaba una crítica que apuntaba al machismo de la película. A mí ‘El hombre tranquilo’ me parece una obra de arte. Pero si la veo no puedo obviar que John Wayne arrastra a Maureen O’Hara por la campiña irlandesa casi de los pelos durante más de dos minutos. Ese hecho no la invalida como obra de arte, pero sí que hay que visibilizarlo. Se suele decir que ‘El hombre tranquilo’ es un reflejo de la sociedad en la que se rodó en el año 1952 y que verlo de otra manera es ser casi unas histéricas. Será reflejo de cierta sociedad, porque solo tres años antes Simone de Beauvoir había escrito ‘El segundo sexo’ y estaba comenzando la Segunda Ola de los feminismos. La perspectiva de género hay que asumirla en todas las lecturas culturales y unirla al resto de elementos de análisis. Creo que enriquece cuando lo hacemos desde las ciencias sociales. En su día escribí sobre el tema a propósito de El último tango en París. No somos unas caprichosas y unas taradas a las que ahora se les ocurre prohibir películas como ‘Lo que el viento se llevó’ o ‘Blancanieves’. Queremos lecturas críticas y enriquecedoras. De todas maneras es un tema que me produce cada vez más pereza. Tanto la resistencia y los supuestos dignos cabreos de la crítica canónica porque nos ven como una amenaza y nos infravaloran, como las personas que piensan que Cruela de Vil fomenta el maltrato animal. A mí lo que realmente me gusta es seguir viendo películas y seguir buscando rebeldes y peligrosas...

domingo, 10 de marzo de 2019

#hemeroteca #cine #antisocial | “El Ángel”: muerte, humor negro y antiheroismo en la Argentina de los 70

Imagen:Izquierda Diario / Carlitos, protagonista de 'El Ángel'
“El Ángel”: muerte, humor negro y antiheroismo en la Argentina de los 70.
Eduardo Nabal | La Izquierda Diario, 2019-03-10
http://www.izquierdadiario.es/El-Angel-muerte-humor-negro-y-antiheroismo-en-la-Argentina-de-los-70

Película argentina cuando menos “distinta” y “desbocada” que mezcla la comedia sexual, el melodrama familiar, el thriller con humor negro y la sátira social.

El filme parte de un hecho real, de un personaje de carne y hueso, de la historia de un joven que se convirtió en una suerte de demonio para la opinión pública y la prensa sensacionalista por el calibre de sus crímenes (robos y asesinatos) y por su conducta que se tilda de antisocial. Es ahí donde el trabajo sólido y a ratos sórdido (sin perder un atisbo de un extraño dinamismo y buenas dosis de humor negro) se desmarca de la “historia oficial” creando una suerte de personaje antiheroico, con una visión cínica de la existencia e incapaz de calibrar el alcance de su periplo como ladrón a mano armada por diferentes mansiones y comercios de la Argentina de los años 70 en plena ebullición social y bajo el manto ambivalente del peronismo.

El filme, no obstante, elude cualquier suerte de didactismo a favor de mostrar un personaje psicológicamente desbocado en un entorno marcado por la codicia, el miedo, la doble moral y el ansia de poder. La intervención de “El Deseo filmes” (productores también de la impagable “Relatos salvajes”) en la producción, le permite además desarrollar con mayor barroquismo e ironía la ambigüedad sexual de nuestro singular “Carlitos” que ocupa casi todos los planos de una historia contada con un brío y ritmo que ya de por sí la dotan de interés. Aparte de sus matices, claroscuros, detalles sangrientos y tensión entre todos los personajes que, empezando por el joven protagonista, acaban cruzando la raya con “la normalidad” y “las reglas sociales” para situarse del lado del crimen semiorganizado y del amor más allá de las convenciones.

“El Ángel” elude el moralismo, aunque tampoco pretende eludir el siniestro periplo de Carlitos por el amor, el desvarío y la muerte, que apenas dejan mella en su expresión descarada y angelical. Su contacto casi amoroso con su colega Rubén y la suerte de nueva familia disfuncional que forma con los padres de este, son algunas de las cartas que el realizador Luis Ortega juega con mayor soltura, valentía y falta de tapujos.

La película no incide demasiado en las causas y si nos muestra con fuerza e ironía los actos del personaje principal que tiene una notable habilidad para moverse, entre el engaño y la trifulca, por un sendero y un ambiente marcados por la mediocridad y una suerte de hostilidad que va y viene con (y contra) nuestro imposible protagonista.

Así, un sabio humor negro con toques almodovarianos, acompaña a este thriller de calado “amoral” sobre un personaje disfuncional socialmente que realmente existió y que logra fascinar a la cámara en sus elegantes y sinuosos movimientos entre el crimen, la pasión, la mentira y la venganza. Irreprochable su factura técnica y la capacidad de combinar el horror con la poesía, el humor y el esperpento.

No estamos ante una película para amar a ninguno de sus personajes, pero si para sorprenderse con la personalidad del protagonista y su feroz interacción con todo lo que le rodea. Entre el nihilismo y la violencia cercana al absurdo, mezclada con toques románticos y de comedia en las relaciones entre los personajes principales, el filme logra un extraño distanciamiento no solo del protagonista sino de esa sociedad argentina de los años 70, de la que se erige en un producto extremo y en cierto sentido sintomático/patológico. El propio realizador reconoce haber minimizado algunos de los aspectos más sórdidos de la personalidad y andanzas de Carlitos para darle un toque pop y antiheroico con matices autorreferenciales y autobiográficos.

Arropada en una profusa sucesión de canciones de la época, “El Ángel”, desde su pesimismo humanista, puede provocar sentimientos encontrados dependiendo del tipo de público, pero esgrime resortes fílmicos, interpretativos y audiovisuales para no dejar indiferente a nadie.

domingo, 17 de febrero de 2019

#hemeroteca #lgtbi | Entrevista al escritor y activista Ramón Martínez autor de “Lo nuestro si que es mundial”

Imagen: Google Imágenes / Ramón Martínez
Entrevista al escritor y activista Ramón Martínez autor de “Lo nuestro si que es mundial”.
Eduardo Nabal | Burgos Digital, 2019-02-17

https://burgosdijital.net/entrevista-al-escritor-y-activista-ramon-martinez-autor-de-lo-nuestro-si-que-es-mundial/

Ramón Martínez (Madrid, 1982) es doctor en filología por la Universidad Complutense de Madrid, activista para la erradicación de la homofobia y escritor. Fue finalista del Premio Odisea de Narrativa con su primera novela ‘Esta noche tú decides’ (2007), y autor de ‘La cultura de la homofobia y cómo acabar con ella’ (2016), un manual que analiza pormenorizadamente cómo funciona el odio y la discriminación hacia la diversidad sexual y de género.

P. “Lo nuestro sí que es mundial” es uno de los libros más exhaustivos, al menos hasta la fecha, sobre el activismo LGTB+ en el estado español. Pero empecemos por el principio tú mismo no te sientes cómodo con la utilización indiscriminada de estas siglas.


R. No suele gustarme tratar de resumir todo un movimiento social que persigue la erradicación de la discriminación hacia la diversidad sexual y de género bajo cuatro simples siglas por varios motivos: por un lado utilizarlas como forma de aglutinar a todo un conjunto polimorfo de personas, con sus particulares sensibilidades y vivencias de la sexualidad el género, es excesivamente reduccionista; creo que mucha gente a cuyas necesidades hemos de dar respuesta como movimiento se queda fuera de esas cuatro letras.

Por otra parte hay un conflicto ideológico y un conflicto histórico: cuando hablamos de «políticas LGTB» afrontamos un discurso fundamentado en la identidad, en cuatro identidades concretas, y no todas las ideologías de este movimiento coinciden en esa estrategia identitaria, ni ahora mismo ni a lo largo de la historia de lo que hoy llamamos «movimiento LGTB», que en su día recibió otros nombres, quizá más interesantes, cuando reivindicaba la «liberación sexual».

P. Nos explicas la dificultad de un proyecto tan amplio y donde pusiste tu frontera.

R. El proyecto del libro, cuando empecé a investigar, consistía fundamentalmente en ofrecer una visión general sobre la historia de este movimiento social que recuperase una genealogía reivindicativa que me temo va quedando olvidada con cada nueva generación que se incorpora a sus filas. La dificultad era evidente: yo mismo tenía que informarme de muchos sucesos de los que mi generación jamás ha escuchado hablar, y que resultan claves para entender cómo se articulan hoy los diferentes puntos de vista sobre cómo llevar a cabo la reivindicación.

Luego me encontré una dificultad esperable: resumir todo de tal modo que pudiera explicarse bien en un libro que intentaba ser breve. Esa fue la frontera, tratar de hacer una introducción sencilla, de 350 páginas, presentando la historia de un movimiento social que debería ser desarrollada -y recuperada- en varios tomos. Queda aún muchísimo por contar, y habrá que seguir contándolo.

P. El autor es muy respetuoso, apasionado y a la vez imparcial. Eso da puntos al libro pero también uno piensa que a veces “hay que escribir con rabia”. ¿Has intentado ser “neutral” o simplemente te ha salido así?

R. He sido muy cuidadoso con la redacción. Tengo unos puntos de vista personales muy particulares sobre este movimiento social que llamamos ‘nuestro’ y que creo que es patrimonio común de la humanidad, pero entendí que lo que debía primar en este libro no eran mis lecturas subjetivas, sino tratar de ofrecer a quien quiera acercarse a mis páginas una visión lo más objetiva posible del devenir histórico de una reivindicación ya centenaria.

La «neutralidad» es deliberada, y he intentado ser tan objetivo como he sido capaz de conseguir. Considero que para poder ofrecer mis propias consideraciones hará falta otro volumen, porque la intención de este era, fundamentalmente, ofrecer los hechos tal como sucedieron. Puede que ahora sea el momento de que, con ‘Lo nuestro sí que es mundial’ en la mano, podamos restablecer interesantes debates donde defender, o seguir defendiendo, nuestras visiones particulares de la reivindicación sobre sexualidad y género.

P. Marcas un punto de inflexión en el matrimonio gay. Eso ha ocurrido en muchos países del mundo pero en todos hay voces críticas con respecto no solo al ensueño de “una revolución sexual más allá de la heteronorma” sino también hacia el peligro de una desmovilización de cara a otras demandas también importantes que precisamente han aumentado como consecuencia de la actual desestructuración económica (la precarización, la plumofobia, la violencia, el auge de la extrema derecha, el racismo dentro de nuestra propia comunidad, la despatologización trans...)

R. La consecución del derecho al matrimonio para las parejas del mismo sexo ha resultado, y sigue resultando según se reconoce en diferentes países, un punto de inflexión evidente. La igualdad legal no deja de ser un avance impresionante, y siempre he pensado que resulta muy útil estratégicamente para disponer de una relativa posición de poder desde la que reivindicar otras cuestiones.

El problema es que desde hace más de una década en España, y vamos viendo que también en otros lugares donde se aprueba, el Matrimonio Igualitario conlleva una considerable desmovilización: parece que se hubiera interpretado como un fin en sí mismo, cuando realmente hemos de plantearlo como una estrategia más en el camino hacia la consecución de otros objetivos mucho más importantes. Personalmente considero que el objetivo último ha de ser la erradicación de todas las violencias que se dirigen contra todas las personas cuya sexualidad y expresión de género se apartan de lo normativo y, para alcanzar ese punto el matrimonio resulta útil, claro está, pero no creo que sea un objetivo en sí mismo. Considerarlo así, y darnos por venidos, no solo reduce el discurso reivindicativo a una expresión mínima: denota una preocupante falta de imaginación sobre el mundo que pretendemos construir, porque entre las consecuencias del Matrimonio Igualitario no solo está la igualdad legal: también se esconde el peligro de la incorporación a la heteronorma y una desmovilización preocupante.

P. Hay una idea interesante y es la necesidad de construir memoria para encarar el futuro. ¿Cómo crees que es posible dejar paso a las nuevas generaciones de pensadores y activistas sin abandonar del todo la lucha? Te lo pregunto desde una posición personal. Yo he aprendido mucho de otras personas pero hay experiencias que personales que “determinan la conciencia”. ¿Crees que es necesario construir o reconstruir una identidad “marica” para este milenio que viene?

R. Nuestra cualidad como personas heterodoxas en cuanto a la sexualidad y el género conlleva una peligrosa maldición: como personas no heterosexuales estamos condenadas a la carencia de genealogía, de referentes entre la generación que nos precede. Por eso la visibilidad sigue siendo tan relevante. Construir, o reconstruir, una memoria colectiva me parece una obligación ética no solo para reconocer los trabajos y padecimientos de quienes estuvieron antes, sino, y es aún más importante, para intentar asegurar a quienes vendrán después un bagaje cultural que puedan tomar como punto de partida para construir su forma de plantear el mundo; una tradición de la que no se hayan eliminado interesadamente planteamientos y puntos de vista que pueden resultarles útiles.

En cuanto a lo puramente político, creo que nuestras experiencias han determinado nuestra forma de plantear la reivindicación, pero considero que es una obligación de nuestra generación garantizar que la siguiente podrá contar no solo con sus propias experiencias sino con el recuerdo de las nuestras y de las anteriores.

Tenemos la responsabilidad de asegurar el crecimiento de una nueva generación activista que por primera vez tenga un acceso fácil a su propia genealogía: por eso me pareció importante escribir ‘Lo nuestro sí que es mundial’. Lo que hagamos ahora, y lo que se haga en el futuro con el eterno debate identitario creo que será muy diferente dependiendo de cómo articulemos el cambio generacional, que en el «movimiento LGTB» se ha caracterizado por la ruptura. Y, en todo caso, hay algo que me preocupa mucho más que cómo construir, deconstruir o reconstruir nuestras identidades, si estas son útiles o no: estamos viviendo hoy una gran eclosión de nuevas identidades, y quizá nos estemos deteniendo en su valor aislado sin recordar que no son más que estrategias para conseguir una transformación social.

Me preocupa sinceramente que este movimiento social que aspiraba a construir un mundo libre de violencias haya perdido la imaginación para delimitar sus objetivos a largo plazo y camine entretenido, despistado dentro de una curiosa desmovilización reivindicativa, planteando cuestiones que quizá nos alejen de la victoria final, que creo que debe ser una absoluta revolución en nuestra forma de vivir la sexualidad y el género.

martes, 25 de septiembre de 2018

#hemeroteca #inmemoriam | Activista queer Zak Kostopoulos fue asesinado en Atenas

Imagen: La Izquierda Diario / Zak Kostopoulos
Activista queer Zak Kostopoulos fue asesinado en Atenas.
El activista y performer queer Zak Kostopoulos fue brutalmente golpeado hasta la muerte, supuestamente después del intento de robo de una joyería en la calle Glastonos, cerca de la Plaza Omonia en el centro de Atenas. El incidente ocurrió el viernes pasado a plena luz del día y ante varios testigos.
Eduardo Nabal · Periodista y crítico de cine, Burgos | La Izquierda Diario, 2018-09-25
http://www.laizquierdadiario.com/Activista-queer-Zak-Kostopoulos-fue-asesinado-en-Atenas

Kostopoulos era un conocido activista queer y LGBTQ+ y artista drag que luchó para eliminar los prejuicios que sufren las personas seropositivas.

Los medios de comunicación griegos presentan el asesinato de Kostopoulos como un accidente ocurrido cuando el dueño de la tienda trató de "proteger su propiedad". Sin embargo, según informaron algunos activistas “su asesinato está en todas las noticias presentadas como un accidente: murió tratando de escapar a través de un escaparate después de intentar un robo a mano armada. El brutal video que acompaña a esos artículos muestra una verdad muy diferente: un Zak desorientado y desarmado que trata de escapar y el dueño de la tienda con otro hombre que lo patea brutalmente hasta matarlo".

Otra versión cuenta que Zak no tenía la intención de robar la tienda en absoluto, y entró solo para buscar protección de alguna pelea que sucedía cerca y terminó atrapad* cuando la puerta de seguridad se cerró automáticamente.

El espantoso y cruel video muestra a Zak, que ya apenas camina y lucha por mantenerse en pie, saliendo de la tienda por la ventana que rompieron con un extintor y perseguido por el dueño de la tienda y otro hombre que lo golpean mientras una multitud de espectadores se limitan a mirar. Cuando llega la policía motorizada griega, esposan a Zak, que yace golpeado y malherido en el suelo, en lugar de detener a sus agresores. El dueño de la tienda fue arrestado solo después de que el vídeo se hiciera público y se convirtiera en viral.

Después del asesinato de Zak, hubo una reunión de emergencia en la escuela politécnica de Atenas que acabó en una protesta espontánea de centenares de personas, con algunas protestas más pequeñas en otras ciudades. Más eventos están planeados por los activistas griegos en los próximos días ante este alarmante aumento de la violencia fascista y homófoba. 

DOCUMENTACIÓN
Greece: queer activist Zak Kostopoulos lynched to death in Athens.
Freedom, 2018-09-23

https://freedomnews.org.uk/greece-queer-activist-zak-kostopoulos-murdered-in-athens/

viernes, 1 de diciembre de 2017

#hemeroteca #vih | Moralismos, medicalización y lucha contra el SIDA: reflexiones desde el 1 de diciembre

Imagen: La Izquierda Diario / Acción antisida de Act Up
Moralismos, medicalización y lucha contra el SIDA: reflexiones desde el 1 de diciembre.
Desde el principio el VIH y el SIDA fueron cuestiones políticas. La película recién estrenada “120 pulsaciones por minuto” de Robin Campillo nos recuerda la historia de Act-Up París y su trayectoria de lucha.
Eduardo Nabal | La Izquierda Diario, 2017-12-01
http://www.laizquierdadiario.es/Moralismos-medicalizacion-y-lucha-contra-el-SIDA-reflexiones-desde-el-1-de-diciembre

No está mal refrescar la memoria de nuestras genealogías, ya que sin grupos es posible que el activismo “queer” o lo que queda de él nunca hubiera sido posible, reinventándose, trans-formándose.

Hoy día parece haberse desvanecido la idea de “los grupos de riesgo” aunque la “enfermedad social” del prejuicio y el estigma sigue llevando a la armarización de las personas seropositivas como “peligros potenciales”. Cuestiones como el racismo, la homofobia, la aporofobia (odio a la pobreza), el “pánico moral”, siguen surgiendo tras determinados gestos que aumentan en según qué ámbitos.

Hoy día la esperanza de vida parece haberse aumentado, aunque los recortes también han aumentado la diferencia entre los enfermos con posibilidades y los que tienen menos acceso a los recursos, entre la población migrante y la autóctona, entre la diversa y la uniforme. Pero la industria farmacéutica no parece detenerse en ningún lado y ha surgido la polémica sobre la “Profilaxis Pre-Exposición” también conocida como PrEP. Esta suerte de “condón químico” se emplea como medida de prevención y parece haberse popularizado, aunque su fama es mayor que su uso, todavía en el ámbito español.

Aunque la labor preventiva realizada va orientada hacia los cuidados personales y mutuos, hacia la lucha contra la ignorancia y el conocimiento de cuáles son las prácticas que conllevan riesgo y cuáles son más placenteras dentro del “safe sex”, nos lleva a enfrentarnos con un dilema. Se nos puede acusar de “moralistas” o “conservadores” por renegar de esta forma de sexo libre, “a pelo” y a la vez “seguro”, pero la forma en la que se está gestionando esta medicalización de la prevención, mediante el triunfalismo y un modelo de comunidad competitiva, virilizada y en la que se promociona la ignorancia no parece un modelo a aspirar.

Esto no quiere decir que el PrEP sea totalmente rechazable, no seré yo quien tire la primera piedra. Máxime cuando estas medicaciones pueden servir para neutralizar el virus o disminuir la carga viral, es decir cuando la medicina sirve a un fin terapéutico o para “aumentar la esperanza de vida”. El problema es que hoy por hoy, el PeEP se plantea como un medicamento elitista, solo preparado para gente con posibilidades y con un fin de conquista y trofeo, tal y como hemos visto algunas urbes occidentales.

La polémica está servida, aunque uno sigue apostando por el sexo seguro no por retrógrado sino porque la industria farmacéutica no ha demostrado, al menos al comienzo de esta enfermedad llena de connotaciones sociopolíticas, nunca ha sido un aliado fiable ni desinteresado.

martes, 19 de septiembre de 2017

#hemeroteca #activismo #politica | Gloria más que incierta: Cataluña y los derechos LGTB

Imagen: Izquierda Diario / Manifestación en Barcelona, 2017-06-26
Gloria más que incierta: Cataluña y los derechos LGTB.
Allá por los años ‘70 se celebraba en Barcelona la primera manifestación contra la entonces vigente Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social.
Eduardo Nabal | Izquierda Diario, 2017-09-19
http://www.laizquierdadiario.com/Gloria-mas-que-incierta-Cataluna-y-los-derechos-LGTB

Entonces parecía que muchas luchas iban juntas, incluso que todas las izquierdas podían tirar de la estaca franquista, como hoy cantan en muchas ciudades españoles ante las actitudes represivas del gobierno corrupto y soberbio de Mariano Rajoy.

Como bien señala Guillen Clua en su artículo “El McGuffin del referéndum”, los independentistas catalanes con este referéndum no van a conseguir la independencia pero si aumentar su base social y sobre todo que el gobierno central “enseñe su ropa interior franquista”. Y lo vemos cada día más. El problema es sino beneficia también a Rajoy que no se hable de su gobierno de vagos y maleantes y si de Cataluña, pero esa es otra historia.

Volviendo al principio Cataluña tomó de algunos movimientos franceses de liberación homosexual unas señas libertarias que se reflejaron en las Ramblas de Ocaña, de Nazario, del FAGC, y que luego han sido también calles donde se han celebrado batallas por la diversidad, algunas victorias y también se han perdido vidas como la de la transexual Sonia Rescalvo a manos de unos neonazis hoy en libertad, o la de Juan Andrés Benítez a manos de diez Mossos d’Esquadra, también en libertad.

Cataluña ha sido pionera en muchas cosas, como la desiquiatrización trans, se ha hecho cine y teatro LGTB ya desde los años setenta y solo la cambiante Madrid ha competido con Barcelona como destino del exilio rural para los y las jóvenes LGTB que un día buscaron el anonimato.

También hemos de reconocer que las alianzas ya entonces se mostraron poco fiables y eso se ha comprobado en todo el estado. La Izquierda primero extraparlamentaria y luego parlamentaria oyó algo del feminismo institucional pero apenas le llegaron algunos ecos de la lucha LGTB y, sinceramente, solo hoy apuesta tímidamente por ella.

En Barcelona se han organizado las prostitutas del Raval desoídas no solo por las autoridades municipales sino también por esa izquierda ombliguista que solo mira su santuario, también se han hecho avances insólitos en materia de reconocimiento legal o derechos formales, aunque algunas realidades sangrantes de la violencia neonazi nos dicen que ni lo capitalino ni lo capitalista son terrenos realmente libres ni seguros. La inmigración ha traído la diversidad, pero también el racismo.

Hoy la cosa se pone fea para los y las alcaldesas catalanes que quieren que se celebre el referéndum, aunque su valor sea simbólico. Mucha gente LGTB tiene todo el derecho a preguntarse ¿Por qué he de luchar yo por ell@s si ell@s nunca han luchado por mí? No lo sé, pero aun así me sigo emocionando cuando oigo la Estaca cantada en todo el Estado.

Será porque como decía Francisco Nieva, pionero del teatro gay en Andalucía, “tengo el alma rojeras”. Pero no me olvido que he encontrado “ropa interior franquista” u “homofóbica” bajo los trajes de todos los colores políticos, de todas las banderas, y en todos los países.

sábado, 9 de septiembre de 2017

#hemeroteca #inmemoriam | Kate Millet y el legado del feminismo pro-sexo

Imagen: Cuerpos Periféricos en Red / Kate Millett
Kate Millet y el legado del feminismo pro-sexo.
Una aproximación al pensamiento de una pionera de la tercera ola del feminismo, autora del imprescindible "Sexual Politics", cuya vida y su obra hicieron mella en la historia del movimiento.
Eduardo Nabal | Cuerpos Periféricos en Red, 2017-09-09
http://cuerposperifericosenred.blogspot.com.es/2017/09/kate-millet-y-el-legado-del-feminismo.html

Aunque aún hoy haya un sector del feminismo institucional o subalterno que haya querido presentar el pensamiento de la autora de la autora de “Sexual Politics” como un feminismo que se acomoda a sus presupuestos sin renovar, lo cierto es que, ya en 1970, Millet utilizó una serie de autores o literatos varones para deconstruir el pensamiento masculino sobre la sexualidad femenina desde una perspectiva abiertamente pro-sexo y post-Stonewall. Ella y otras autoras se pronunciaron en favor de las lesbianas en un momento de la historia del movimiento anglosajón en el que llegaron a ser definidas como la amenaza “lavanda” por el sector más conservador y asimilacionista del feminismo burgués y revisaron los conceptos marxistas y de los teóricos de la raza sobre el cuerpo femenino y el lugar de la mujer en la sociedad del momento. Como integrante por derecho propio del feminismo de la segunda ola no temió a los debates (aunque tuviera posiciones, en ocasiones contradictorias) sobre la pornografía, la prostitución e incluso la “edad de consentimiento”. Millet en “Sexual Politics” reivindica el carácter revolucionario del pensamiento que atisba tras la literatura de Jean Genet frente a la subversión fálica o el heroísmo viril de los héroes o anti-héroes de autores como Henry Miller o Norman Mailer, iconos de la contracultura occidental en versión heterocentrada. Para Millet el desafío homosexual es un camino por explorar, algo que sucederá en décadas posteriores. Nos habla del desafío postcolonial de “Los biombos”, una pieza de Genet y también afianza el lema de “lo personal es político” al llevar a primer término debates muchas veces evitados por el feminismo blanco y burgués aliándose, sabiéndolo o no, con el emergente feminismo negro y pro-sexo que conduciría a las mimbres de la queer theory de los ochenta y noventa.

En cierto sentido “Sexual Politics” fue la “Epistemología del armario” del feminismo pro-sexo y pro-derechos sexuales y reproductivos de los años setenta, liberando a muchas mujeres de prejuicios y anteojeras heredados de una mística de la feminidad que no se había desagarrado sino solo empezado a cuestionar o amoldado a otras formas de vivir en la esfera pública. Kate Millet no elude los debates sobre la raza y las diferentes orientaciones sexuales porque ya en los años setenta es consciente de que vive en un país que sufre, de manera cotidiana, los efectos sangrantes del racismo y la homofobia o lesbofobia, incluso, en menor medida, dentro del propio movimiento feminista. Analiza el pensamiento sobre la familia de los pensadores marxistas pero va más allá al colocar la posición social, económica y personal de la mujer como eje transformador mucho más importante de lo concedido hasta el momento, así como reconoce las diferencias entre las mujeres. Su cuestionamiento del “amor romántico” y su carácter opresivo aún siguen causando encendidos debates en muchos ámbitos. Para muchas de nosotras descubrir que ya en 1970 se planteaban cuestiones que en los noventa volvían al candelero nos dieron mucho que pensar sobre la revolución conservadora de la era Reagan y sobre el daño causado por algunos sectores del feminismo heterosexual, anti-sexo, colonial, blanco, abolicionista, sumiso y hoy en el poder.

Pero la vida de Millet no fue fácil. A pesar de su carácter de artista polifacética (escritora, pintora, escultora, cineasta…) paso años de dificultades económicas y ostracismo editorial y académico, y convertida en granjera sin demasiada suerte, se enfrentó a diversos problemas mentales. Con el tiempo tuvo que recuperar el aliento de una “vieja feminista”, su lugar en la historia y su posición luchadora incansable frente a nuevas generaciones no siempre conscientes de lo mucho que le debemos a esta mujer que soñaba compartir una granja con otras mujeres y que hace poco nos ha dejado para siempre.

viernes, 23 de junio de 2017

#hemeroteca #orgullo | No quiero sacar a pasear a la policía, perdonen las molestias

Imagen: Nueva Revolución
No quiero sacar a pasear a la policía, perdonen las molestias.
Eduardo Nabal | Nueva Revolución, 2017-06-23
http://nuevarevolucion.es/opinion-no-quiero-sacar-pasear-la-policia-perdonen-las-molestias/

Se ha generado una polémica, entre otras muchas, porque en el World Pride madrileño van a desfilar policías uniformados bajo la bandera del arco iris. Incluso algunos activistas de izquierdas han llegado a decirme “hay que educar a la policía”, “hay de todo”, etc. En el año en el que se han absuelto a los Mossos de Esquadra que asesinaron a patadas a Juan Andrés Benítez, un empresario gay del Gaixample nada sospechoso de radicalismo, en el que las okupas de Madrid se han enfrentado casi más que nunca a las llamadas fuerzas de seguridad, en el que se ha aprobado la Ley Mordaza, en el que la transexual Casandra ha visto destrozado su futuro por efectos de esta última, en el que la policía rusa ha asesinado a nuestro colectivo en las calles…; lo siento pero pasear al lado de la policía no es mi lucha ni lo será nunca.

Si alguien quiere educar a la policía que lo hagan ellos, pero no es mi labor ni creo que deba ser prioritario de un movimiento que surgió de la rabia de trans latinas y negras que malvivían en las calles de EEUU contra el acoso policial, ese acoso policial que siguen sufriendo las prostitutas del Raval o los manteros de muchos barrios del Estado. Esas travestis racializadas protagonizaron las revueltas de Stonewall contra esos empresarios de locales clandestinos que controlaba la policía, esos que hoy se lucran o pretende lucirse en el World Pride madrileño. No hay nada de fetichismo subversivo en sus uniformes, nada que ver con la imaginería leather y su poder subversivo o paródico.

Es el epitome del asimilacionismo denunciado desde plataformas como el Orgullo Crítico. La policía de nuevo al servicio de los empresarios que no quieren “locas” molestas ni lemas subversivos. La historia se repite, de otra forma. Por eso me sigue pareciendo un retroceso bestial y no un avance que la policía se ponga la medalla del arcoíris y acuda a ninguna marcha LGTB, por muy despolitizada que se encuentre ya ésta.

miércoles, 21 de junio de 2017

#hemeroteca #eduardoharoibars | Haro Ibars, revolucionario del lenguaje

Imagen: Izquierda Diario / Eduardo Haro Ibars (i)
Haro Ibars, revolucionario del lenguaje.
Creador de formas insospechadas, transgresor del lenguaje, convulso y libertario, militante de la LCR y de los primeros movimientos de Liberación homosexual. Una vindicación de Haro Ibars.
Eduardo Nabal | Izquierda Diario, 2017-06-21
http://www.laizquierdadiario.es/Haro-Ibars-revolucionario-del-lenguaje?id_rubrique=2653

Dentro de sus coordenadas especio temporales (marcadas como ya se ha dicho hasta la saciedad por la movida madrileña, las juergas autodestructivas, la intelectualidad de los setenta o la renombrada procedencia familiar) podemos rescatar la obra de Eduardo Haro Ibars, como de otra manera, la de su amigo Leopoldo María Panero, como una de las obras poéticas más lúcidas y transgresoras de la segunda mitad del Siglo XX en el estado español.

Creador de formas insospechadas, transgresor del lenguaje, convulso y libertario, militante de la Liga Comunista Revolucionaria (LCR), pero también de los primeros movimientos de Liberación homosexual del momento (absolutamente nada que ver con los que, mayoritariamente, han tomado de forma capitalista la capital del reino), su obra creativa bebe de fuentes tan dispares como el rock, los beatniks o la poesía experimental de otros países.

Sin discutir la calidad del ensayo “Eduardo Haro Ibars: los pasos del caído” de J. Benito Fernández, invito a los lectores y lectoras a descubrir su obra, su verdadera obra, influida por los poetas franceses, Ginsberg, Burroughs (con su culto a las drogas o su pionera vindicación de la homo y bisexualidad) o incluso de la cultura pop emergente en nombres como Pedro Almodóvar, Alaska o Antonio Flores.

En la sensacionalista autobiografía se tiende a un morbo detallista en el que se incluyen algunas mentiras bastante gruesas que, aunque pudieran salir en algún momento (algo discutible) de boca del propio Haro Ibars no dejan de serlo, como su afecto y/o admiración por el psiquiatra palentino, cristiano y declaradamente homófobo Carlos Ortega.

Hoy más que por los detalles morbosos de su autobiografía o por las relaciones polémicas con sus compañeros de generación, debemos recordarlo por lo mucho que aportó a algunos de estos a la hora de crear y componer, desde el cronista Villena al músico Gurruchaga. Muchos de ellos utilizaron letras o aspectos de la vida de un prosista y poeta fuera de lo común para sus composiciones o incluso la gloria sus obras.

Haro Ibars puede gustar o no gustar como personaje público arquetípico de un momento histórico, pero al reducirlo a "producto de una generación" o "integrante de la movida madrileña", lo que se hace (como ha ocurrido con la figura de Gil de Biedma, Genet o Capote) es limitarse a ser juez y/o parte de su vida, sin leer el alcance incendiario de la obra del autor “El muchacho eléctrico” o “Intersecciones”, sin quemarse los dedos con su todavía incendiaria obra en verso o prosa poética, teñida de una mezcla de dureza y delicadez difíciles de definir.

En la literatura de Ibars encontramos ecos de tiempos pasados (los citados Beat), con la ciencia ficción y lo "queer" entendido como punto de vista "asocial" o transgresor de la heteronorma y el asimilacionismo capitalista. Su libro “Intersecciones” o sus breves ensayos poéticos en “El libro de los héroes” son más que interesantes experimentos formales, son pequeñas joyas de la literatura española, relegadas a colecciones en pequeñas editoriales y hoy sin reedición accesible.

Experimentado en mezclar sus experiencias vitales con la creación literaria, la vida y el combate, Ibars ha sido un caso extremo en la literatura española del siglo XX, tal vez sin el talento de Gil de Biedma, pero con una marcada personalidad y una tendencia a desbaratar los cánones de la narrativa tradicional y al pastiche nada comunes. Su libro “Gay Rock” (nunca reeditado) también fue pionero en su vindicación de experiencias foráneas que merecían ser contadas y letras que podían ser escuchadas en la España cambiante recién salida del nacionalcatolicismo. Nos trajo a Lou Red, Janis Joplin, Patti Smith, al país de Marisol, Julio Iglesias y Rocío Durcal.

A pesar de las intrigas familiares y los memorialistas de turno, su obra sigue viva y vibrante. Como, de otra manera, el hijo de San Julio Anguita tuvo que sufrir el odio de la derecha y la sutil discriminación de un sector de la izquierda.

Aquí y ahora solo se cuenta su vida, dividida entre el activismo y el hedonismo, enfrentado a los prejuicios de su clase social y también a las particularidades de la izquierda radical del momento (desde LCR al FHAR), a la que se aproximó en su día. Su muerte por VIH fue algo más que una de las "secuelas" de la movida (como si una vida humana pudiera traducirse en términos de “secuela”), fue el fin trágico de una interesante trayectoria humana y carrera literaria que aún hoy nadie puede fosilizar.

Ibars retrató un Madrid en cambio y mutación -hoy casi irreconocible y más en estos días- y sus amoríos con otros hombres con una apabullante sinceridad. Eduardo poeta no hubiera querido ser recordado como un personaje de cotilleo o de estudio biográfico generacional, sino más bien como un literato iconoclasta "que siempre tendrá cerveza en sus cabellos".
 
Y TAMBIÉN…
Vindicación del poeta Eduardo Haro Ibars.
Eduardo Nabal | Burgos Dijital, 2016-07-19

https://burgosdijital.net/vindicacion-del-poeta-eduardo-haro-ibars/ 

#hemeroteca #solidaridad | El internacionalismo que nunca fue

Imagen: Nueva Revolución
El internacionalismo que nunca fue.
Eduardo Nabal | Nueva Revolución, 2017-06-21
http://nuevarevolucion.es/chechenia-internacionalismo-nunca-fue/

Son tiempos, más con el World Pride encima, de denunciar el Pinkwashing o lavado rosa de países como Israel que utilizan su supuesta modernidad en cuestiones de género y LGTB para maquillar su discurso racista, colonizador y criminal en Oriente Medio. Igual ocurre con algunas otras políticas occidentales y no solo del gobierno de EEUU. Pero no solo debemos -y debemos hacerlo- señalar la lavadora rosa del capitalismo neocolonial en tiempos de “crisis” sino también cómo, aún hoy, un sector de la izquierda sigue practicando un humanismo trasnochado, ombliguista y jerárquico que nos causa, en el mejor de los casos, altas dosis de estupefacción.

Si para la generación de los ochenta fue la pandemia del SIDA la que le enseñó la triste lección de la pasividad homofóbica de un sector de la izquierda para la del año 2000 lo está siendo sin duda el silencio o las medias voces del internacionalismo ante el genocidio ruso hacia la población LGTB bajo las leyes, decretos y proclamas de Vladimir Putin y sus comisarios políticos. De nuevo estamos solas en esta lucha y hemos tenido que ser nosotros quienes, principalmente, vayamos a las embajadas, renunciemos a acudir o hagamos gestos solidarios hacia las hermanas oprimidas o asesinadas en lugares como Chechenia, con sus campos de la vergüenza y su información censurada o desoída en muchos lugares de solidaridad con otras causas mundiales de importancia.

A estas alturas defender o hacer la vista gorda ante la política ultrarreaccionaria o directamente asesina del señor Putin, como hacen los gobiernos europeos, o guardar un silencio prudente está muy lejos de ser un gesto inocente. Es un gesto bárbaro como la barbarie, que no nos pilla de nuevas, pero vuelve a llenarnos de una tristeza infinita. Algún día contaremos esta historia y también la vergüenza de los que como en los tiempos del Sida, de la represión castrista, de los asesinatos de Stalin, etc. pretendieron no saber nada como para pronunciarse con rotundidad. Algunos luchamos por batallas perdidas de antemano como intentar introducir estudios de cine y género en universidades de provincias por estos lares obteniendo casi la respuesta de “no a la degeneración burguesa”, al estilo (salvando las distancias) de la que obtuvieron algunos disidentes de la revolución rusa o la intelectualidad cubana.

Sus revoluciones siguen necesitando de grandes héroes, mártires cristianos o en su defecto de heroínas en posición de guerra, dentro de ejércitos o revueltas uniformadas que suelen acabar en parlamentos del “cambio”, donde poco se cambia, donde todo se acaba maquillando. Su silenciosa complicidad es la más temible de todas, porque pone en entredicho las mimbres de su cacareada solidaridad con otros pueblos del mundo. De sus silencios está hecha la historia de los opresores.

viernes, 16 de junio de 2017

#hemeroteca #orgullo #homonormatividad | Señales normativas

Imagen: El País / Semáforo 'diverso' en Madrid
Señales normativas.
Eduardo Nabal | Nueva Revolución, 2017-06-16
http://nuevarevolucion.es/opinion-senales-normativas/

Aunque pienso que hay que echar al PP, no pienso que allí donde gobierna o mediogobierna Podemos o Ahora Madrid lo estén haciendo tan bien como dicen. El ejemplo más duro de todo ello para la comunidad LGTB no es la medalla a la Virgen del Rosario en Cádiz, aunque se las trae el asunto a nivel simbólico, sino la manera de gestionar el World Pride del equipo de Manela Carmena. Un equipo que no se ha caracterizado por su sensibilidad hacia los jóvenes parados, los que viven en la calle o hacia los okupas.

En el caso del World Pride ha consistido ni más ni menos en dejarlo, casi todo, en manos de gestores como la asociación de empresarios AEGAL o las dos mayores plataformas asociativas de corte institucional de la capital del reino: la FELGTB y COGAM. Estas tres entidades llevan ya más de una década despolitizando y mercantilizando el Orgullo bajo parámetros de una socialdemocracia neoliberal y que no recoge toda la diversidad de la población LGTB ni siquiera de la capital, una visión consumista y homonormativa fomentada por las políticas legalistas del PSOE que, lamentablemente, parece repetirse casi punto por punto con el nuevo ayuntamiento de “Ahora Madrid”. Se imponen los dispositivos de normatividad (semáforos igualitarios, actos clonizados, estrellas mediáticas), la gestión empresarial y los grandes figurines, se desactiva la polémica y se neutraliza la protesta, no se hace mucho caso a eso del “Orgullo Indignado” o las plataformas alternativas y, a pesar de las promesas, se permite la participación en el Macroevento de este año a países como Israel con su Pinkwashing. Para colmo los policías y militares uniformados también se mostrarán, en un acto de normalización militarista que parece salido de una pesadilla de nuevas generaciones rosas, pero no debería venir de las mimbres de lo que suponemos la izquierda del PSOE y que, particularmente, en temas de género y, sobre todo, LGTB sigue dejando, en el mejor de los casos, que otros piensen por ellos.

Ya sé que en este momento político en que la corrupción más alta de Europa gobierna nuestro país, en este momento de leyes mordaza, precariedad y retroceso en derechos civiles, no es lo ideal criticar a la escasa oposición parlamentaria pero por favor hagan oposición, porque no pueden vivir solo del odio que sentimos hacia la derecha franquista enquistada en el gobierno y el poder. Su forma de hacer la verdadera política, la política en las calles, está cada vez más lejos de ser una política de izquierdas.

viernes, 2 de junio de 2017

#hemeroteca #cine #eloydelaiglesia | “Siete vidas tienen un gato” y el cine de Eloy de la Iglesia

Imagen: Izquierda Diario / 'Colegas', de Eloy de la Iglesia
“Siete vidas tienen un gato” y el cine de Eloy de la Iglesia.
Eloy de la Iglesia es el eslabón perdido del cine español de la transición. Vilipendiado en su momento pese al éxito de taquilla de sus filmes.
Eduardo Nabal | La Izquierda Diario, 2017-06-02
http://www.laizquierdadiario.es/Siete-vidas-tienen-un-gato-y-el-cine-de-Eloy-de-la-Iglesia?id_rubrique=2653

“Los problemas de las minorías marginales son los mismos que los de la sociedad en general, pero como una caricatura desgarrada de ellos. Desde este desgarro, las minorías marginadas viven los mismos problemas que el resto de la gente, pero que estos no se atreven a evidenciar". Eloy de la Iglesia

Eloy de la Iglesia es el eslabón perdido del cine español de la transición. Vilipendiado en su momento pese al éxito de taquilla de sus filmes, el director de “El diputado” (1979) y “La estanquera de Vallecas” (1986) ha sido reivindicado hoy por los historiadores del cine español como un “autor” con voz propia a pesar del descuido formal de algunos de sus trabajos y del carácter coyuntural de otros. Un discípulo aventajado de su cine como el joven director Antonio Hens (“En malas compañías”,” La partida”) se encuentra ahora mismo rodando un documental sobre la vida y la obra de su amigo y mentor. Hens ya rodó un viejo proyecto de Eloy de la Iglesia en “Clandestinos” sobre el amor imposible entre un guardia civil y un joven abertzale titulado “Galopa y corta el viento”. Aún hoy Eloy es un nombre clave y sonado (para bien y para mal) en la historia del cine español reivindicado recientemente por estudiosos e hispanistas como Paul Julian Smith (“Las leyes del deseo”) o Alberto Mira (“Miradas insumisas”)

Eloy de la Iglesia -como Pasolini- fue un poeta del extrarradio, también una figura marginal (incluso peor considerada por la crítica del momento, una mala fama que arrastra su cine hasta nuestros días) dentro de la cinematografía de su país. Donde en el director de “Accatone” y "Mama Roma" había inocencia truncada, en el director de "Navajeros" había insolencia contra una sociedad hipócrita donde el fin de una dictadura no era tal y las políticas sociales eran bastante superfluas cuando no descaradamente continuistas del antiguo régimen. Rompió esquemas en el cine del momento abordando temas entonces tabúes como la homosexualidad, la delincuencia juvenil, el paro, la prostitución, la drogadicción, el aborto y el independentismo vasco. Políticamente comprometido y en ocasiones panfletario, su cine fue descalificado entre nosotros bajo la etiqueta del sensacionalismo o a la aún más infamante de “la estética del calzoncillo”. Pero desde entonces para mal, y sobre todo para bien, ha llovido mucho y la crítica especializada lo ha recuperado en numerosos trabajos dedicados a la historia social del cine español en general y al cine gay patrio en particular. Algunas de sus primeras películas como la delirante y proto-queer "Gota de sangre para morir amando" (con una deliciosa, delirante y gran-guiñolesca Sue Lyon) son verdaderos hallazgos entre el pastiche, el horror y la sátira de costumbres y roles de género. Un filme entonces bautizado despectivamente como “La mandarina mecánica” por sus evidentes guiños al éxito de Kubrick en la década pero que hoy se abre como una rara avis dentro de una cinematografía por revisar a la luz de las nuevas teorías sobre el género y las sexualidades disidentes en contextos alienantes y/o represivos.

No voy a hablar aquí del “montaje de atracciones” de “El diputado”, protagonizada por un excelente José Sacristán, ni de la valentía de “Los placeres ocultos”, filmado en plena vigencia de la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social (y con problemas de censura), sino que me voy a centrar en uno de sus filmes más infravalorados y en el que, no obstante, mejor muestra las virtudes y limitaciones de su cine: “Colegas”, protagonizada por Antonio y Rosario Flores y sus habituales José Luis Manzano (novio del realizador) y Quique San Francisco. El director vuelve a interesarse por las familias sin recursos de la España de principios de los ochenta, por la vida de los jóvenes errabundos que pueblan las barriadas más desfavorecidas; por aquellos que pasan de la precariedad laboral a la delincuencia ante la mirada atónita de unas familias modestas que viven ancladas en valores tradicionales y no descifran una situación sociopolítica que los reduce a meros eslabones de una cadena de producción, aislamiento, hastío y destrucción. Se puede acusar al cine de Eloy de cierta “plumofobia” dentro de las coordenadas en las que se movió, pero hay en su obra demasiados personajes complejos y ambivalentes como para sostenerlo con rotundidad.

La sonada presencia de los “hermanos Flores” en el filme es coyuntural y hace que, de nuevo, la película sea valorada más por razones extra-cinematográficas que por su enorme potencia visual y la destreza narrativa que hay en sus imágenes, en las que se retrata, de nuevo, con desarmante humanidad y descarnado realismo a la juventud del momento y a lo que ésta se enfrenta para integrarse en un mundo violento, patriarcal, mercantilizado y alienante. Un mundo donde la humanidad de algunos personajes contrasta con el trazo grueso con el que quedan definidos otros, pero que logra conmover, aún hoy, al espectador/a, además de suponer un vigoroso ejercicio de memoria histórica y cinéfila.

El cine de Eloy de la Iglesia abordó mejor que ninguno la otra cara del “milagro económico” español y las contradicciones de la “llegada de la democracia” a nuestro país poniendo en primer término cuestiones consideradas muy espinosas y desenmascarando el estrepitoso fracaso de las políticas sociales del momento. También como las fuerzas del orden seguían al servicio de los mismos, el fraude relativo de la transición a una democracia de miserias y oropeles y su falso aperturismo, incluyendo puyazos a la publicidad y a la nueva política. Esto -unido al carácter accesible y en ocasiones populista de su obra- sirvió de reclamo para el gran público, pero fue también motivo del rechazo visceral que suscitaron y suscitan filmes que, como éste, son en su conjunto más que estimables. Otros se quedan a medias en sus propósitos como sucede con sus aproximaciones al cine fantástico y de terror en películas como “Otra vuelta de tuerca” donde convierte a la afamada institutriz del original de James en un cura vasco o las discutidas “La semana del asesino” o la delirante y kitsch "Gota de sangre para morir amando”, donde se mezcla el travestismo, el gore, el humor negro y algunos rasgos de autoría. La aparición, algo posterior, de las películas de Pedro Almodóvar no solo supone un reflejo (parcial) de la llamada “movida madrileña” sino sobre todo la ocupación de un espacio obviado y censurado en el cine español de la transición (salvo excepciones muy particulares como "Mi querida señorita"): el espacio de lo trans, lo urbano, lo gamberro, lo punk, lo gay-lesbiano y la feminidad como mascarada (como la sorprendente Sue Lyon de "Gota de sangre...). Frente al transformismo, el camp y el travestismo temático y visual del primer Almodóvar, las películas de Eloy ponen en cuestión, también de manera subversiva, la heterosexualidad de las masculinidades hegemónicas, si bien a causa de su apresuramiento y su tendencia al collage o el panfleto sociopolítico, han resistido peor el paso del tiempo. Formas, pues, distintas aunque interconectadas de concebir y redefinir “lo marginal” y lo “excluido” en la llamada “España democrática”.

“Colegas” se abre con la imagen de una máquina “tragaperras”, un juego de “comecocos” en el que se entretiene uno de los jóvenes protagonistas de este drama coral mientras se suceden los títulos de crédito. A este plano le sigue una panorámica amplia de los extrarradios de la gran urbe, el mismo escenario donde se desarrolló la más apresurada y tremendista “Navajeros” (1980) que también tiene como protagonista a José Luis Manzano, -en quien se combinan el rostro angelical con los ademanes de un “buscavidas”- no del todo cómodo en su papel y que parece siempre abocado al fracaso. Todo el filme está plagado de simbolismo sobre las relaciones de dominación y explotación, con estampas tan poderosas como las de una banda de chicos que acaba de asaltar una iglesia y se prueba las ropas de los sacerdotes en una guarida o la de los dos muchachos protagonistas –José y Antonio- introduciéndose por el ano las bolas de “marihuana” ante la mirada divertida de un anciano traficante marroquí. Aquella ocasión en que Rosario renuncia a abortar mientras los dos chicos, hermano y novio, esperan impacientes que ella lo haga para poder salir de apuros. O donde se muestra la incapacidad de José y Antonio por sumarse con paciencia a la cola del paro, cada vez más larga, llena de jóvenes que buscan una salida para resolver su futuro.

Podemos ver en Eloy ecos del cine de Pasolini por su modo de retratar con una mezcla de poesía y fatalismo la vida en los extrarradios de la gran ciudad, pero su tono es más directo, carnal y menos literario. También presenta la misma fascinación por la corporalidad y la mezcla de inocencia, desamparo y crueldad de “los chicos de la vida” aunque en el cine de Eloy de la Iglesia no hay intención beatificadora, ecos literarios o resonancias mitológicas sino más bien todo lo contrario: rabia, insolencia y pasión. Denuncia de un modelo económico de explotados y explotadores, pequeños tramposos y grandes delincuentes, policías corruptos y familias modestas en permanentes apuros económicos.

“Colegas” está estructurada como una tragedia en toda regla en la que los tres protagonistas -José, Antonio y Rosario- van cerrándose las salidas existenciales a partir de pequeños errores o pasos en falso que suponen un paso adelante en su carrera hacia la marginalidad, el desamparo y la delincuencia. Un recurso clásico en el cine social y criminal pero utilizado en esta ocasión con notable inteligencia para perturbar al espectador mediante una irreverente mezcla de humor y tristeza, calidez y desgarro. Al contrario que la igualmente descarnada “Navajeros”, “Colegas” está rodada con más madurez y contención, y el paso de los jóvenes chicos con problemas a delincuentes en apuros es abordado con gran sutileza y diálogos inteligentes, acompañados por canciones del propio Flores. Una de las secuencias más famosas del filme -y de las más famosas del cine del controvertido realizador guipuzcoano- es la de los jóvenes hermanos de José apilados en esa pequeña habitación con literas masturbándose al unísono. La sensación que produce la escena, a pesar de su tono de comedia irreverente, es de una profunda tristeza ya que nos dice que estos chicos no tienen ni siquiera un lugar donde explorar sus fantasías sexuales y que las calles, con sus trampas y peligros, son su verdadero hogar.

Tras la muerte violenta de Antonio a manos de esos grandes delincuentes que habían prometido salvarlos, al final del filme Rosario y José salen apresuradamente de la Iglesia renunciando a formalizar su relación y dando la espalda a todas esas tradiciones, ignorancia y espejos falsos que han marcado para siempre sus vidas.