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martes, 9 de marzo de 2021

#hemeroteca #menstruacion | La Universidad de Vigo será la primera de España en dar gratis los productos de higiene femenina.

La Voz de Galicia / Águeda Gómez, directora de Igualdad de Uvigo

La Universidad de Vigo será la primera de España en dar gratis los productos de higiene femenina.
A partir del jueves se pueden recoger en las delegaciones de alumnado de facultades y escuelas de los tres campus.
M.J. Fuente | La Voz de Galicia, 2021-03-09
https://www.lavozdegalicia.es/noticia/vigo/2021/03/08/universidad-vigo-primera-espanola-dara-gratis-productos-higiene-femenina/00031615223857548354152.htm

Coincidiendo con la celebración del Día Internacional de la Mujer, la Universidade de Vigo se confirma como la primera institución de educación superior en España en la que las mujeres que forman parte de su comunidad podrán acceder de forma gratuita y universal a compresas, tampones y productos de higiene íntima. Se calcula que una mujer puede gastar hasta 6.000 euros a lo largo de su vida. En el caso de España están gravados con un 10% de IVA y no con un 4% que se aplica a los bienes considerados de primera necesidad.

«Esta medida é un exemplo real do compromiso deste equipo de goberno por facer unha universidade máis igualitaria e xusta, máis neste contexto de crise derivado da pandemia que está a afectar principalmente ao empobrecemento das mulleres en termos de perda de postos de traballo, incremento de fenda salarial e de xénero nos usos de tempos, etc, e que, como no caso de Francia ou Escocia, pretende loitar contra a chamada pobreza menstrual, que afecta sobre todo ás mulleres», explica Águeda Gómez, directora de la Unidad de Igualdad de la Universidad de Vigo.

Será a partir del jueves cuando en las delegaciones de alumnado de las facultades y escuelas de los tres campus las alumnas, docentes, investigadoras y personal de administración y servicios puedan recoger lo que precisen. En un plazo breve de tiempo estará a su disposición en dispensadores ubicados en los baños de mujeres.

La Universidad de Vigo no solo se convierte en la primera española en adoptar esta medida contra la pobreza menstrual, sino que confirma su activismo en este sentido, que arrancó el 8M del 2019, cuando la celebración del Día internacional de la mujer pilotó sobre esta cuestión.

Para Águeda Gómez, la institución viguesa no puede permanecer ajena a las desigualdades de género, que se están incrementando con la pandemia, y debe contribuir a hacer un mundo más justo, igualitario y humano poco a poco. «Esta é unha medida que restitúe este agravio histórico patriarcal que sempre desestimou, invisibilizou, excluíu e non considerou as necesidade vitais e sociais das mulleres», asegura a directora da Unidade de Igualdade.

viernes, 8 de mayo de 2020

#hemeroteca #saludpublica | Una nueva herramienta analizará el agua de alcantarilla para detectar coronavirus

Imagen: SINC
Una nueva herramienta analizará el agua de alcantarilla para detectar coronavirus.
La Generalitat Valenciana probará un nuevo sistema de detección precoz de la COVID-19, llamado SARS-GOAnalytcs. Ha sido desarrollado por la empresa Global Omnium y analiza la presencia de rastros génicos del coronavirus inactivo en las aguas residuales y de alcantarillas.
SINC, 2020-05-08
https://www.agenciasinc.es/Noticias/Una-nueva-herramienta-analizara-el-agua-de-alcantarilla-para-detectar-coronavirus

SARS-GOAnalytcs es una herramienta capaz de detectar los rastros génicos del virus SARS-CoV-2, el virus que produce la COVID- 19 en el agua de alcantarilla. Ha sido desarrollada por Gamaser, una filial de Global Omnium, y va a ser probada en un proyecto piloto en la ciudad de Valencia.

El presidente de Global Omnium, Eugenio Calabuig, ha firmado esta semana un protocolo de actuación con el ministro de Ciencia e Innovación, Pedro Duque y el presidente de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig. En el documento se presentan los pormenores y las posibilidades de este modelo que contribuirá a diagnosticar de manera temprana la evolución de la enfermedad a través de las aguas residuales, tanto en la entrada de las depuradoras como en las alcantarillas de las ciudades.

El SARS-GOAnalytics es un método pionero capaz de determinar cuantitativamente el número de unidades genómicas del virus que provoca la COVID-19 presentes por litro de agua y, por tanto, de establecer la curva de la epidemia tras hacer un muestreo de datos y análisis, explican los portavoces de la empresa

Su metodología permitirá anticiparse a algunos de los indicadores al uso y cruzar los datos con otros que recaba Sanidad para sumar información y hacer una foto más perfecta de la progresión o del retroceso de la pandemia en tierras valencianas.

Alerta temprana
Gracias a este trabajo, “estamos preparados para activar un sistema de alerta temprana con el que podremos sectorizar y controlar al nivel de detalle que se nos indique la irrupción de nuevos focos del COVID en nuestras ciudades en tiempo real”, según los los responsables del proyecto.

Tal y como han explicado, el coronavirus deja un rastro genético (ARN) que se mantiene en el cuerpo de los infectados durante 20 días: “Este ARN es expulsado mediante heces y otros métodos de secreción, con lo que llega a las redes de saneamiento desde el primer día de la infección, aunque el paciente ni siquiera tenga síntomas o sepa que está infectado, es decir, sea asintomático”

Por ello, con este sistema, que ha sido verificado por el CSIC, se podrá monitorizar cómo se está comportando la pandemia a nivel genérico, mediante el seguimiento de los vertidos. Permitirá también sectorizalizar y controlar pequeñas poblaciones e incluso barrios, destacan estas fuentes.

Colaboración con el CSIC
Los portavoces de Global Omnium señalan que disponen de la capacidad para realizar análisis cuantitativos de material genético de SARS-CoV2 en el agua de las redes de saneamiento. Sus laboratorios colaboran desde 2017 con el CSIC, año en que firmaron un acuerdo para la detección de virus infecciosos en aguas residuales.

Desde entonces se ha profundizado en la metodología para identificar este tipo de elementos patógenos. Tras desatarse la pandemia, la firma ha estado realizando un seguimiento de su evolución y ajustando los datos como material de trabajo con el objetivo de colaborar en las investigaciones que se estaban produciendo.

lunes, 4 de mayo de 2020

#hemeroteca #saludpublica #politica | Franjas horarias para votar

Imagen: Noticias de Gipuzkoa
Franjas horarias para votar.
El Gobierno Vasco estudia ya medidas excepcionales para posibilitar las elecciones vascas, como establecer turnos en los colegios electorales.
Miguel Aizpuru | Noticias de Gipuzkoa, 2020-05-04
https://www.noticiasdegipuzkoa.eus/actualidad/politica/2020/05/04/franjas-horarias-votar/1028294.html

El Departamento de Seguridad del Gobierno vasco estudia ya una serie de medidas extraordinarias para posibilitar la celebración de las elecciones autonómicas, independientemente de la fecha que finalmente se elija. Así –sean en julio, septiembre u otoño–, las autoridades ven indispensable adoptar una serie de precauciones sanitarias y de prevención de aglomeraciones, algunas de ellas de carácter preelectoral y otras para el mismo día de la votación.

Entre ellas, la más llamativa es la propuesta de fijar diferentes horarios de votación para los electores en la jornada electoral. A este respecto, el informe que plantea el Departamento de Seguridad recoge "la posibilidad de establecer criterios que pudieran llevar a recomendar al electorado franjas horarias que se pudieran comunicar en la tarjeta censal". Asimismo, el Gobierno Vasco prevé realizar junto a los ayuntamientos un "análisis detallado" de los colegios electorales para reordenar los espacios y ampliarlos en aquellos que concentran más de diez mesas, "con un promedio de 500 votantes por mesa".

Otra de las medidas que se baraja es, lógicamente, facilitar e impulsar el voto por correo, lo que requeriría "un número más elevado de juegos de papeletas" en las oficinas, así como que Correos garantice la tramitación de más solicitudes de lo que es habitual en este tipo de elecciones –en las autonómicas de 2016 solamente un 3% de los votantes optaron por esta vía–. Asimismo, se estudiará la implantación de peticiones online o telefónicas desde domicilios para las personas que acrediten que no pueden trasladarse a las sedes de Correos. Para fomentar el sufragio a distancia, el Gobierno Vasco propone también la realización de una campaña institucional extraordinaria.

Por otra parte, en el documento que maneja el Departamento de Seguridad vasco se recoge una batería de propuestas y recomendaciones de carácter sanitario e higiénico con el objetivo de reducir al máximo los riesgos de que se produzcan contagios de COVID-19 durante la jornada electoral. Estas medidas sanitarias se adoptarán en función de los criterios que vayan fijando las autoridades en las próximas semanas y deberán recibir el visto bueno de la Junta Electoral competente.

Entre estas precauciones de carácter extraordinario se encuentra dotar de equipos de protección individual (EPI) y de otras medidas preventivas a todas las personas que formen parte de la mesa electoral, a representantes de la administración y, en su caso, a interventores y apoderados, tanto en el proceso de votación como en el de recuento posterior y redacción de las actas electorales.

También se prevé reforzar las medidas de higiene, limpieza y desinfección de los locales electorales antes, durante y después de la votación. Además, se mantendrán las ya conocidas normas de distanciamiento, que se extenderán también a los centros de recepción, cálculo y difusión de los resultados de los comicios, así como a los actos de comunicación institucional y de atención a los medios de la jornada electoral.

Otro de los aspectos que preocupa al Gobierno vasco es evitar las habituales colas y aglomeraciones de gente en algunos colegios electorales. Para ello, el informe propone establecer procedimientos y medios de control de acceso a los edificios, y fijar paneles informativos en las entradas. El texto recoge la importancia de una "señalética adecuada que facilite el tránsito de personas en el interior de los colegios".

La comunicación de las medidas también preocupa al Departamento de Seguridad, que aboga por una "reelaboración" de las campañas institucionales dirigidas al electorado, para "divulgar las medidas adoptadas y las pautas derivadas de las medidas de distanciamiento y protección". Asimismo, se constata que habrá que realizar modificaciones en el habitual plan de seguridad de las elecciones.

Tres objetivos claros
Las medidas extraordinarias que el Departamento de Seguridad del Gobierno vasco prevé adoptar para una jornada electoral todavía sin fecha persiguen tres objetivos claros relacionados con el blindaje del derecho fundamental de los ciudadanos y de las garantías sanitarias. El primero de ellos, "cumplir con las recomendaciones y medidas de protección de la salud que dicten las autoridades sanitarias competentes". También se busca "facilitar el voto a las personas que pudieran tener algún impedimento específico por el COVID-19", es decir, permitir el sufragio a los llamados grupos de riesgo. El tercer objetivo es ofrecer a la ciudadanía información veraz "para que sepa a qué atenerse a la hora de ejercer el voto en las circunstancias sanitarias que se den y con las medidas que se requieran".

Por último, el Departamento de Seguridad explica que este conjunto de medidas las realiza de un "modo orientativo global", por lo que podrían ir acompañadas de otras iniciativas concretas de otras instituciones competentes como las Juntas Electorales, Asuntos Exteriores o ayuntamientos".

sábado, 2 de mayo de 2020

#hemeroteca #saludpublica #higiene | La ropa que se pruebe y no se compre deberá estar diez días en cuarentena

Imagen: Público
La ropa que se pruebe y no se compre deberá estar diez días en cuarentena.
Los probadores de ropa también deberán de ser desinfectados tras cada uso.
Manuel Sánchez / Alejandro López de Miguel | Público, 2020-05-02
https://www.publico.es/politica/desescalada-ropa-pruebe-no-compre-debera-diez-dias-cuarentena.html

El Gobierno quiere extremar al máximo las medidas de higiene y de seguridad, hasta tal punto que las prendas de vestir que se prueben los clientes en las tiendas de ropa y no sean compradas finalmente, deberán ser higienizadas a través de una fase de cuarentena de diez días.

Durante estos diez días estas prendas no podrán volver a estar a la venta, pero podrán reponerse después de este periodo. Esta medida también se aplicará en las zapaterías.

Asimismo, en la tiendas en las que haya probadores, estos deberán ser desinfectados después de cada uso.

Estas medidas de forma más concreta y precisa serán detalladas en el Boletín Oficial del Estado de este domingo, en el que ser marcarán las normas de higiene y seguridad para la apertura de lo comercios de ropa y otros establecimientos.

jueves, 30 de abril de 2020

#hemeroteca #saludpublica #politica | Euskadi plantea votar con 'cita previa' y mesas electorales protegidas con EPIs

Imagen: Deia
Euskadi plantea votar con 'cita previa' y mesas electorales protegidas con EPIs.
El plan en el que trabaja el Ejecutivo contempla fijar horarios recomendados en las tarjetas censales de los votantes, potenciar el sufragio por correo y reorganizar el mapa de colegios electorales para evitar aglomeraciones.
Mikel Segovia | El Independiente, 2020-04-30
https://www.elindependiente.com/politica/2020/04/30/euskadi-plantea-votar-con-cita-previa-y-mesas-electorales-protegidas-con-epis/

Es evidente que no serán unas elecciones más. Acudir a votar en plena pandemia es algo inédito. En Euskadi se preparan para hacerlo. Por el momento no hay fecha, pero sí un plan de cómo debería asegurarse que la llamada al voto no se convierta en un riesgo de rebrote. El Gobierno vasco ha presentado hoy una propuesta de medidas que se podrían aplicar para garantiza que no exista riesgo de contagio en la convocatoria electoral que el lehendakari podría fijar tras la reunión que ha previsto para el 14 de mayo próximo, tras la mantenida hoy con los partidos políticos. El esbozo de las elecciones en epidemia pasaría por establecer modificaciones como el voto con una suerte de ‘cita previa’, blindar con Equipos de Protección Individual (EPI) a los miembros de la mesa electoral y a interventores y apoderados de los partidos o redimensionar la organización de colegios electorales con más de diez mesas de votación.

El departamento de Seguridad ha elaborado una propuesta que incluye modificaciones de cara a una celebración electoral y que contemplan acciones tanto en la fase preelectoral como durante el día de votación y el periodo posterior. Una de ella requeriría la colaboración directa del servicio de Correos, ya que pasaría por potenciar de modo importante el voto por correo en aras a mitigar el riesgo de que muchos de los ciudadanos no acudan a depositar su voto por temor al coronavirus. De este modo, se plantea la necesidad de incrementar la producción de documentos para esta modalidad de votación y ponerla a disposición de los 1.8 millones de vascos que tendrán derecho al voto.

Uno de los cambios más novedosos que se plantea es determinar en la tarjeta censal de cada ciudadano con derecho a voto una «franja horaria de votación». De este modo, la Administarcion fijaría un horario recomendado de votación para evitar así aglomeraciones en los colegios electorales. De igual modo, se propone que se tendrán que habilitar no sólo paneles informativos y señalética necesaria que contribuya a asegurar el distanciamiento social sino que a los miembros de las mesas electorales, a los representantes de la Adminitración y a apoderados e interventores se les tendrán que facilitar EPIs para que puedan llevar a cabo su labor con garantías.

Reorganizar colegios
El plan del Ejecutivo vasco también recomienda reorganizar los colegios electorales con más de una decena de mesas para que el mapa de centros de votación pueda redimensionarse y modificarse para evitar la aglomeración. Para ello también se plantea que se tendrán que reelaborar las campañas institucionales para informar sobre una próxima convocatoria electoral para adecuarla a las exigencias sanitarias a las que estará obligada la población. Todas las medidas que se proponen se tendrán que plantear en coordinación no sólo con la Junta Electoral competente sino también con el Instituto Nacional de Estadística.

domingo, 26 de abril de 2020

#hemeroteca #saludpublica | España tras la cuarentena: así será la “nueva normalidad”

Imagen: El País
España tras la cuarentena: así será la “nueva normalidad”.
La distancia física se mantendrá durante meses, así como el uso de mascarilla. Por una vez, el ámbito rural tendrá ventaja sobre el urbano.
Pablo Linde / José Marcos | El País, 2020-04-26
https://elpais.com/sociedad/2020-04-25/espana-tras-la-cuarentena-asi-sera-la-nueva-normalidad.html

El miedo a la tuberculosis y a las gripes, cuenta el epidemiólogo Joan Ramón Villalbí, levantó hace décadas barreras de vidrio entre los trabajadores y el público en bancos, administraciones públicas, oficinas de correos... Los tiempos cambiaron, el temor a estas enfermedades decayó y la cercanía se convirtió en un valor que fue derribando estas pantallas. La nueva normalidad de un mundo golpeado por la covid-19 alejará a las personas, volverá a levantar diques de contención que se habían olvidado y dará un revolcón a buena parte de las costumbres sociales, al menos, hasta que una vacuna consiga doblegar al coronavirus.

Nadie sabe exactamente cuándo, pero los saludos, las clases, el comercio, el turismo, los bares y los espectáculos volverán. Lo que sí parece claro es que durante un buen tiempo no lo harán de la misma forma en que los conocíamos, según el panorama que vaticinan más de una decena de responsables públicos y especialistas en salud pública de toda España consultados por El País.

Las dos semanas de transición que quedan hasta el final del estado de alarma y lo que pase durante el mes de mayo se despejará el próximo martes, según ha anunciado este sábado el presidente del Gobierno. Sánchez también explicó que a partir del próximo sábado día 2 de mayo se permitirá practicar deporte al aire libre de forma individual y pasear en familia, siempre que el grupo conviva en la misma casa, medidas que se suman al permiso para salir a jugar, caminar y montar en bicicleta o patinete de los menores de 14 años que arranca este domingo. Estas medidas de alivio del confinamiento suponen un ensayo general para otras aperturas; una vez se tomen, y siempre que los contagios siguen a la baja, se podrán ir abriendo otras puertas hacia la vida normal.

“Ahora viene lo más difícil. Ser sensato en el confinamiento inicial era más sencillo. Serlo ahora resulta más complicado”, advierte contra las prisas Guillermo Fernández Vara, presidente de Extremadura. Después de eso, salvo alguna que otra certeza, todo son incógnitas. Las reglas de higiene y distancia física se mantendrán, como mínimo, hasta final de año. “La distancia de dos metros se va a convertir en una constante en nuestras vidas”, augura José Martínez Olmos, profesor de la Escuela Andaluza de Salud Pública. Adiós a los besos y apretones de manos. Llevar mascarilla —hay comunidades que ya las reparten con la tarjeta sanitaria, como la Comunidad Valenciana y Navarra— no será obligatorio, pero se recomendará en espacios como supermercados y el transporte público.

En el mundo del mañana, la limitación de aforos para garantizar una separación de entre metro y medio y dos metros dejará de sorprendernos en lo que el presidente del Gobierno ha definido como la “nueva normalidad”. “Habrá que estudiar la forma de que se respeten esos dos metros en estos lugares. En lugares con capacidad para 10.000 personas a lo mejor hay que vender 3.000 entradas”, sugiere Martínez Olmos. En cualquier caso, todas estas actividades tendrán que esperar hasta que prácticamente no haya nuevas transmisiones de coronavirus, opina Daniel López Acuña, exdirector de Acción Sanitaria en Crisis de la Organización Mundial de la Salud. “No puede ser que dos o tres casos asintomáticos infecten a decenas y se vuelva a hacer bola de nieve”.

Se dibuja un horizonte en el que, por una vez, el campo partirá con ventaja. Frente a las dudas que hubo en La Moncloa, la desescalada se ajustará a la peculiaridad de cada provincia. Comarca a comarca. Pueblo a pueblo. “La situación no es la misma en Soria que en Murcia. Pero tampoco lo es en Ávila capital que en sus otros municipios”, compara un presidente autonómico. La reapertura dependerá, en todo caso, del mando único.

La obsesión del Gobierno es impedir un rebrote, como ha sucedido en China, Japón y Singapur, que podría resultar letal para un sistema sanitario contra las cuerdas. Por no hablar de una economía en cuarentena. “Aplicar el estado de alarma ha sido fácil. El concepto es muy sencillo: nadie sale. Punto. En cambio, volver a nuestras vidas de antes... Es muy difícil. Los protocolos no están adelantados ni maduros. Dependen de muchos factores”, reconoce un ministro. “En esta crisis no hay cartas de navegación ni brújulas con las que orientarse. Por eso mismo habrá que tener una capacidad de reacción muy alta”, advierte Abel Caballero, alcalde de Vigo y presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP). Pedro Sánchez afirmó la semana pasada que los Ayuntamientos serán “actores clave” en la desescalada y la reconstrucción económica y social. Pero aún no saben qué papel tendrán.

Los meses de mayo y junio —y puede que la primera mitad de julio— servirán para comprobar el éxito o corregir las progresivas medidas de desconfinamiento. Será un proceso de prueba y error, coinciden los expertos. Un margen de tiempo lo suficientemente amplio como para sacar conclusiones, reactivar al país, darle un respiro en verano y prepararlo para otra potencial embestida de la covid-19 en otoño. Como si se tratara de un virus estacional como la gripe. “Hasta que haya una vacuna tendremos que convivir con el virus. Conclusión: nos vamos a tener que reinventar”, resume un presidente autonómico. La pauta que determinará el final del encierro más estricto de Occidente pivota en cuatro ejes que definió el viernes el ministro de Sanidad, Salvador Illa: que el sistema sanitario está suficientemente liberado y preparado para otra ola epidémica; una estricta vigilancia epidemiológica; mecanismos de identificación precoz y tratamiento de nuevos casos, y medidas de protección colectiva. El control de movimientos mediante aplicaciones móviles, como en Corea del Sur, podría exportarse a España. O que midan la temperatura. De los recursos sanitarios disponibles, con especial atención a la tasa de ocupación de UCI, dependerá la adopción de medidas.

En un escenario favorable, diferentes presidentes autonómicos coinciden en que habría que tratar que los niños regresen al colegio, en días alternos, hasta finales de junio. “Sería una manera de que los más pequeños terminasen el curso con cierta normalidad. No es bueno que estén seis meses sin ir a la escuela”, razona un líder territorial del PSOE. Pero probablemente tendrá más de simbólico que de normal. Porque la enseñanza también cambiará. El ministro de Universidades, Manuel Castells, ha advertido esta semana que nada será igual. “Habrá que adecuar las clases presenciales a aulas en condiciones que permitan mantener los dos metros. Requerirá aulas grandes y/o horarios distintos para que la misma aula, convenientemente desinfectada, pueda usarse con la mitad o un tercio de los estudiantes”, dijo, antes de señalar el camino de la enseñanza online como un complemento que ya no es de futuro, sino de presente.

Finalizado el estado de alarma, uno de los retos acuciantes será cómo gestionar la movilidad de millones de trabajadores. El uso del vehículo privado ha sido preferente en los trayectos puntuales durante el confinamiento, pero el Gobierno rechaza que pueda ser una alternativa al transporte urbano en las grandes ciudades. Ya hay alcaldes que avisan del riesgo de atascos en los días posteriores al estado de alarma. La Comunidad de Madrid estima que solo el 30% de los viajeros cotidianos de Cercanías, metro y autobuses los podrán usar si se quiere guardar una distancia adecuada. Fuentes del Ejecutivo calculan que el porcentaje de usuarios debería ser al menos del 60% “por poca actividad económica que pueda haber al principio”. Los desplazamientos en bicicleta tendrían sentido para trayectos cortos, de un radio de acción de entre 5 y 10 kilómetros. Escalonar turnos, sobre todo en la hora punta, y potenciar el teletrabajo dejarán de ser una rareza y aliviarán la presión sobre la red de transportes, uno de los focos más peligrosos para la propagación del virus. “Es algo a lo que nos tenemos que acostumbrar y que puede que sea incluso beneficioso, una reorganización del trabajo que provoque menos desplazamientos, pero quizás también menos retrasos, menos reuniones poco productivas”, apunta Villalbí.

Varias compañías aéreas están estudiando cómo reducir la capacidad de los aviones, incluso suprimiendo la fila central, aunque se antoja difícilmente viable económicamente. Ryanair ya ha puesto el grito en el cielo y ha propuesto fórmulas como usar mascarillas de forma obligatoria. Una opción menos drástica puede ser agrupar a las personas que viajan juntas y dejar espacio con las demás. “Si queremos reducir el número de pasajeros inevitablemente habrá una subida de tarifas”, zanjan fuentes conocedoras del sector. Lo que nadie duda es que habrá que volver a ir con anticipación a los aeropuertos, como sucedió con el endurecimiento de los controles tras los atentados del 11-S. Para volar se tomará la temperatura y se harán test rápidos para descartar asintomáticos positivos. Baleares y Canarias, dos de las comunidades menos afectadas por el coronavirus, serían las grandes beneficiadas ya que esta sería la única vía de entrada a los archipiélagos.

Pero este nuevo mundo muy probablemente tendrá también menos turismo. Al menos internacional. “Cuando empiecen a abrirse fronteras creo que la gente va a ser más reacia a ir a países con infraestructuras sanitarias precarias. Esta explosión de vuelos baratos en la que la población mundial se mueve sin parar de un lado a otro creo que se frenará”, dice Villalbí.

Salvar parte de la campaña de julio y agosto dependerá del turismo nacional. Con 83,7 millones de turistas extranjeros en 2019, España ha propuesto en el G20 trabajar en medidas homogéneas para crear destinos seguros que contribuyan a recuperar a un sector que el año pasado aportó el 12% del PIB y el 13% del empleo. Pero el turismo cultural y de naturaleza ganará enteros frente al de chiringuito y playa. Una fórmula para regular el alejamiento social en las playas —al menos en las urbanas— sería marcar las distancias con sombrillas a varios metros. Pero serían parches: debería producirse un gran ejercicio de corresponsabilidad ciudadana. “Confiemos en la gente. Ha respondido de sobra. Tenemos que dejarnos de cierto paternalismo”, abunda un dirigente del PP.

La gran esperanza a la que se aferran Gobierno, comunidades y Ayuntamientos es que el coronavirus dé una tregua con el calor del verano. Sánchez ya adelantó la semana pasada que “deberá implantarse un sistema de control de personas procedentes de otras zonas para evitar nuevos contagios importados”. Qué sucederá con los viajes a segundas residencias, en trayectos en los que se llega a cruzar varias autonomías, es uno de los grandes enigmas. Presidentes de comunidades costeras confían en que será posible. Otra cuestión son los hoteles. El debate se centra en cuánto deberán reducir las habitaciones disponibles. Los hosteleros de Madrid han propuesto esta semana instaurar un certificado Covid Free para su reapertura. Están trabajando en unos protocolos de higiene que garanticen la seguridad de los clientes y el personal, que pasará inevitablemente por más espacio entre las personas. Los bufets multitudinarios serán un recuerdo. Eso en el caso de que puedan abrir. Ya hay compañías de viajes que proponen que las administraciones regalen estancias de varios días a los profesionales sanitarios.

La incertidumbre en la hostelería, sobre todo en cafeterías y restaurantes, es uno de los dramas para los que no hay respuesta. Habrá bares a los que no les salga rentable la limitación del aforo, por no hablar antes de la inversión en mamparas y otros elementos de seguridad. Las terrazas, mucho más limitadas, podrían ser una vía de escape, pero cumpliendo siempre unas estrictas medidas preventivas. Algunos epidemiólogos consultados sugieren la posibilidad de que los Ayuntamientos sean más generosos en la expedición de licencias para que pueda haber más actividad al aire libre, donde el virus se propaga menos. Generalizar la apertura del pequeño comercio es otra fuente de inquietud. “Si la papelerías abren, ¿por qué no las librerías?”, plantea un barón socialista. Los expertos en salud pública ven la solución en copiar lo que se ha hecho hasta ahora en los supermercados, que han funcionado cuando más gente necesitaba acudir a ellos, ya que las comidas fuera de casa se han suprimido.

Donde no habrá público será en los grandes espectáculos deportivos. Los derechos de televisión y la publicidad son los principales ingresos de los equipos de fútbol que retomarían la actividad a puerta cerrada. La asistencia a los cines también sería posible con aforos restringidos. Más dudas generan los teatros y conciertos. “De los eventos de masas tendremos que olvidarnos por un tiempo”, sentencia un peso pesado del Gobierno. Tampoco podremos desfogarnos en las verbenas. Se suspenderán sin excepciones, como ha hecho el Ayuntamiento de Madrid, que ha cancelado todas las fiestas hasta noviembre. Las piscinas municipales, otro ejemplo de evasión, reducirán su aforo si es que abren.

“No entramos en un punto y aparte. No cabe pensar en una vuelta abrupta a la realidad anterior”. “El horizonte de la normalidad lo dará la vacuna”, recalcan tanto interlocutores del Consejo de Ministros como expertos en salud pública.

sábado, 18 de abril de 2020

#hemeroteca #saludpublica #arquitectura | Beatriz Colomina lo contó primero: cuando las grandes crisis sanitarias transforman la arquitectura

Imagen: Valencia Plaza
Beatriz Colomina lo contó primero: cuando las grandes crisis sanitarias transforman la arquitectura.
Criada a las faldas de la Escuela de Arquitectura de València, Colomina es el gran referente mundial en el vínculo teórico entre arquitectura y salud.
Vicent Molins | Valencia Plaza, 2020-04-18
https://valenciaplaza.com/beatriz-colomina-lo-conto-primero-cuando-las-grandes-crisis-sanitarias-transforman-la-arquitectura

Beatriz Colomina es hoy la gran referente en el mundo por su teorización del contacto entre arquitectura y salud, en una vía interconectada: cómo la salud cambió las costuras de la arquitectura, cómo la arquitectura propulsó la prevención sanitaria. Colomina, primero en Columbia, luego en Princeton, localizó como pocos los puntos de conexión que hacen que habitemos como lo hacemos. Desprovista de obsesión por lo estético o figurativo, ha volcado su mirada en lo más revolucionario: la vida real de aquellos lugares donde pretendemos vivir.

Pero -inciso va- antes de Beatriz estuvo Miguel, su padre. Miguel Colomina definió gran parte de la arquitectura en València en la segunda mitad del siglo XX. Fue director de la Escuela de Arquitectura de València. Fue premio extraordinario a su trayectoria por el Colegio de Arquitectos. Influido por Coderch, Khan, Wright o Le Corbusier, algunos de los mayores elogios le vinieron por su vivienda unifamiliar en Xàbia, en 1963, edificios de viviendas en Cirilo Amorós, 1966, y en la calle Doctor Albiñana de València, 1972.

Justo el abrumador reconocimiento a su padre colaboró a que Beatriz Colomina rastreara su espacio más allá de València. “Todo el mundo allí sabía quién era. Y también quién era yo”, comentó Colomina para El País. “Siempre se gana saliendo. Ha habido dos momentos cruciales en mi vida: cuando decidí estudiar en Barcelona en lugar de en Valencia, donde vivía, y cuando me fui a Nueva York. Esos cambios me hicieron ver la vida de otra manera. No me puedo entender a mí misma sin pensar en esas dos transformaciones”.

Ahora los textos de Beatriz Colomina se revisitan, forman parte de esa gran vela de conocimiento que se iza en busca de la certidumbre. Fundadora y directora del programa Medios y Modernidad en la Escuela de Arquitectura de Princeton, ella, de alguna manera, lo vio primero. Vio cómo la salud, y por tanto la enfermedad, siempre habían estado ahí, propulsando los cambios principales, colándose entre nuestros principios, influyendo desde el principio de los días. Solo el deslumbramiento que provoca el avance desmemoriado hace que la enfermedad se extravíe de nuestros planes. Al entrar en contacto con Susan Sontag entendió la relevancia de su mensaje en el libro ‘La enfermedad y sus metáforas’ -seguido por ‘El sida y sus metáforas’-. Despertó en Colomina todo un horizonte nuevo. “El modo más sano de estar enfermo es huyendo de la metáfora”, señala Sontag, incidiendo en la romantización literaria de la tuberculosis frente a la oscuridad y la habladuría soterrada en torno al cáncer.

Fue la tuberculosis la que infringió, sostiene Colomina, uno de los mayores cambios en las reglas de la arquitectura moderna. “No se puede entender sin la tuberculosis. La hemos estudiado desde todos los puntos de vista: el industrial, el estético... Y nos hemos olvidado de lo más obvio: la vida real. Lo que los arquitectos modernos ofrecían era casi como una receta de salud igual a la que proponían los manuales médicos para tratar la tuberculosis: el aire libre, las terrazas, el sol, la blancura, la higiene... La tuberculosis dominó la primera mitad del siglo XX. Es normal que no solo estuviera en la literatura, sino también en la arquitectura. No hablo de la arquitectura sanitaria. Es la arquitectura moderna la que internaliza este trauma inmenso que era la tuberculosis y trata de ayudar. Se vuelve curativa”, adelantaba Colomina en El País Semanal en 2013.

Si en el siglo XIX los hospitales eran lugares abyectos -indica Colomina-, la realidad comenzó a cambiar cuando las mayores rentas se pusieron a frecuentar los sanatorios con los que calmar sus nervios. El sanatorium de Purkersdorf, en Viena, fue uno de los primeros. Fue entonces cuando esos destinos de salud se convertían en “espacios de deseo”. En ‘X-Ray Architecture’, Beatriz Colomina corrobora cómo los centros sanitarios se convirtieron en el modelo para la vida cotidiana.

Y si la tuberculosis agitó las normas, su técnica de diagnóstico, los rayos X, ejemplifican el impacto de la enfermedad en los edificios: los rayos X permitían ver el interior del cuerpo mientras que la arquitectura moderna, como respuesta, buscaba mostrar el interior de los edificios a través de las fachadas de cristal.

El afán médico por la higiene, la ventilación, la cercanía a la naturaleza, definiría la formación arquitectónica de los hoteles y del turismo de masas, primero en un entorno alpino y más tarde cerca del sol y playa. La aparición de la estreptomicina se demostró mucho más provechosa, pero la influencia en la manera de habitar ya no tenía vuelta atrás.

El sanatorio antituberculoso Paimio, de Alvar Aalto, entre los bosques de pinos finlandeses, suele ser buena muestra de aquel momento. La enfermedad del propio arquitecto Aalto fue determinante para que concibiera sus edificios desde otra perspectiva. Beatriz Colomina se refiere a ello estos días. “Dijo que la arquitectura siempre se concibe para personas sanas, que están en pie, y sin embargo debemos diseñar para las personas en posición más débil. Esto fue revelador para mí”, comenta Colomina para la publicación arquitectónica Pin-Up. “Hoy, con nuestra creciente conciencia de la cuestión de la discapacidad, se agregan rampas y otros dispositivos como una ocurrencia tardía, pero a menudo los edificios no funcionan para todos. Pero lo que Aalto estaba diciendo es el camino que no se tomó en arquitectura: que si siempre diseñamos para aquellos en la posición más débil, todos los demás estarán bien”.

Beatriz Colomina, preguntada por lo inevitable -los efectos transformadores de la nueva crisis sanitaria- apunta: “se parece más a las epidemias de cólera del siglo XIX que asolaron ciudades de todo el mundo oleada tras oleada y provocaron enormes cambios en la infraestructura y el diseño urbano. La pregunta para nosotros es cómo el coronavirus cambiará la arquitectura y la ciudad (...) los arquitectos estaban muy involucrados en el diseño de la salud, colaborando activamente con médicos y científicos. ¡Tenemos que despertar y hacerlo de nuevo!”.

‘X-Ray Architecture’ o ‘La domesticidad en guerra’ son dos de los libros que acompañan bien la lectura de este tiempo. Escritos por quien se marchó de València para encontrarse.

viernes, 17 de abril de 2020

#hemeroteca #saludpublica #arquitectura #urbanismo | De la cerca para que no entren apestados al derribo de murallas: las ciudades llevan siglos intentando evitar epidemias

Imagen: El Diario / Restos de la cerca de Madrid en Puerta de Toledo
De la cerca para que no entren apestados al derribo de murallas: las ciudades llevan siglos intentando evitar epidemias.
Los sistemas de alcantarillado, el emplazamiento de los cementerios, la anchura de las calles... Muchas características que hoy definen la vida urbana se implementaron tras enfermedades pasadas. La España encerrada: así son las viviendas en las que el país sobrelleva la cuarentena.
Analía Plaza | El Diario, 2020-04-17
https://www.eldiario.es/economia/apestados-murallas-ciudades-intentando-epidemias_0_1016649030.html

Aunque apenas quedan restos porque fue "una auténtica chapuza", Madrid tuvo a partir del siglo XVI una cerca que ejercía —entre otras cosas— de barrera para contener enfermedades. El primer perímetro lo estableció Felipe II en 1566, tras una peste que mató a 10.000 personas en Zaragoza. Pero no llegó a completarse en su reinado y fue su nieto, Felipe IV, quien la terminó.

"En la época antigua, las ciudades eran pequeñas y estaban amuralladas para defenderse de los enemigos. Las murallas siguen siendo defensivas durante la Edad Media, pero cuando hay grandes epidemias sirven como elemento de control: si no entran los apestados, hay menos probabilidad de contagios", explica Ricardo Aroca, arquitecto y autor de 'La historia secreta de los edificios'. "También son un elemento de control económico, para recolectar impuestos sobre lo que entra y lo que sale".

"La cerca es una chapuza que hizo Felipe II, en principio, para las epidemias", añade Alberto Tellería, vocal técnico de la asociación Madrid Ciudadanía y Patrimonio. "Cuando había una, las ciudades se cerraban. El confinamiento era a lo bestia. Madrid no tenía murallas, así que cuando el rey ordenó cerrarla se rellenaron los huecos entre las tapias. Poco a poco se hizo más firme". El trazado de esta cerca resultará familiar a muchos madrileños, porque, quitando el Retiro, se asemeja a lo que hoy es Madrid Central.

No han hecho falta murallas para cerrar ninguna ciudad española durante la crisis del coronavirus, aunque sí hemos sabido de municipios costeros que han levantado barricadas para bloquear el acceso de turistas a sus playas (el Gobierno ordenó retirarlas). Sin embargo, una cuestión que aflora ahora que estamos a punto de entrar en fase de 'desescalada' es si las ciudades, que concentran altas densidades de población, están preparadas para mantener el distanciamiento social.

De Berlín a Bogotá pasando por Auckland (Nueva Zelanda), llegan noticias de proyectos que habilitan carriles temporales, habitualmente dedicados al coche, para peatones y bicicletas. El objetivo es que haya más espacio entre personas. Ninguna urbe en España ha contado aún sus planes: solo el Gobierno ha dicho que, en una primera fase, estudia dejar salir con niños o a hacer deporte.

Hay hipótesis sobre cómo cambiará el coronavirus las ciudades de todo el mundo. Pero no es necesario viajar al futuro para saber cómo impacta una epidemia en una ciudad. Sorprendentemente, muchas de las características que hoy definen la vida urbana se implementaron tras enfermedades pasadas. "Las epidemias de cólera han influido sobre los temas de agua. La peste, sobre los cementerios. La tuberculosis, sobre los parques y jardines. La lepra, sobre los lazaretos", resume Javier Ruiz, profesor de urbanística y ordenación del territorio en la Universidad Politécnica de Madrid. Los lazaretos son recintos aislados, normalmente en puertos marítimos, para 'aparcar' a los enfermos durante su cuarentena.

Cuando los cementerios salieron del centro
Las pestes europeas de los siglos XVII y XVIII provocaron, en muchos casos, la prohibición de cementerios parroquiales. En España fue la peste de Pasajes (Guipúzcoa) en 1781 la que impulsó este cambio. La epidemia causó 83 fallecidos en un mes y llevó a Carlos III a promulgar una real cédula por la que se prohibía la inhumación dentro de las iglesias y se establecía la construcción de cementerios en el exterior.

"En el País Vasco y otras zonas era costumbre enterrar dentro de la iglesia. En el siglo XVIII ya se hacía fuera, pero en terrenos aledaños", cuenta Adrián Aginigalde, médico especialista en medicina preventiva y autor de un trabajo sobre el tema presentado en el Museo Vasco de Historia de la Medicina. "Lo que ocurre en Pasajes desencadena un cambio urbano relevante. Carlos III promulga que los cementerios deben ir fuera de las iglesias. Luego ya empiezan a hacerse extramuros, aunque costó mucho que se desarrollase". La ocupación napoleónica y los brotes de cólera, a partir de 1833, favorecieron esta adopción.

"A finales del s.XVIII se extiende la idea de que las iglesias son un foco de contaminación. Por lo visto, los olores eran horribles", añade Tellería. "Pero hay mucha resistencia de la gente y tardan en hacerse fuera. De hecho, el primero que se construyó en despoblado no fue por una epidemia sino por un derrumbe: se cayó la iglesia de un pueblo de Palencia (Villarramiel de Campos) y se murieron los vecinos dentro. Lo hizo Ventura Rodríguez, era un cementerio sencillito".

En Madrid, los cementerios de fuera se concentraron en el barrio de Chamberí hasta que en 1879 se construyó La Almudena. Precisamente durante su construcción hubo una epidemia de cólera, así que se habilitó un cementerio provisional llamado "de epidemias".

Según explica Aginigalde, la falta de espacio en las urbes y el marco científico de la época también tuvieron mucho que ver. Por aquel entonces aún imperaba la teoría del miasma, de que las enfermedades se propagaban en forma de aire venenoso. "Pensaban que cualquier cuerpo en descomposición liberaría las miasmas", continúa. "Tenía sentido sacarlos fuera de las murallas como forma de limpiar el aire".

Objetivo: sanear la ciudad
En 1854, un brote de cólera mató a 650 personas en quince días en Londres. La idea del miasma seguía presente, pero un médico llamado John Snow sospechaba que la calidad del agua —que en la época dejaba mucho que desear— podía ser relevante en la transmisión de la enfermedad. Junto al reverendo Henry Whitehead, Snow visitó las casas de familias afectadas, trazó un mapa de la enfermedad, encontró al paciente cero y a la culpable de la propagación del brote. Resultó ser una fuente pública en la calle Broad Street de la que salía agua contaminada.

El mapa de Snow es muy conocido porque sentó las bases del método epidemiológico, aunque murió cuando aún no estaba ampliamente aceptado. Solo cuatro años después del brote, Londres vivió el verano del Gran Hedor: aún no había hecho nada para evitar que las aguas residuales fueran al río Támesis y una ola de calor provocó muy malos olores. El Gobierno encargó un sistema de alcantarillado al ingeniero Joseph Bazalgette. Este cambió la apariencia de la ciudad porque se hizo bajo terraplenes construidos sobre el río.

Justo antes de terminarlo, hubo otro brote de cólera en una zona donde aún no había llegado el alcantarillado. El reverendo Whitehead, que ayudó a descubrir su origen, pudo entonces demostrar que la teoría de Snow era cierta y que la finalización del sistema de Bazalgette evitaría nuevos brotes.

"A mediados del siglo XIX hubo un desarrollo muy importante de las ciencias. Fueron dos movimientos: el higienismo y la estadística", apunta Vicente Guallart, que fue arquitecto jefe del Ayuntamiento de Barcelona. "En Barcelona hay un antecedente. La revolución industrial se producía dentro de las murallas, las fábricas estaban ahí. La población creció en 150.000 personas. El Ayuntamiento lanzó un concurso para sacarlas. Y lo ganó un médico higienista con un manifiesto que se llamaba 'Abajo las Murallas'. Era Pere Felip Monlau".

Las ciudades eran aún lugares donde la gente vivía sin agua corriente, sin cloacas y sin ventilación. Actuaciones como el alcantarillado de Londres o el derribo de murallas de Barcelona venían a sanearlas para evitar nuevas enfermedades. "El higienismo era un movimiento que trataba de mejorar la vida de los espacios habitables", continúa Guallart, "algo que hoy en día es muy recurrente".

¡Abajo las murallas!
"Los salubristas, llamados higienistas en la época, abogaron por derruir las murallas en casi todas las ciudades, especialmente con el fin de las Guerras Carlistas. La ciudad no ventilaba, era un criadero de mosquitos y restos orgánicos. Derribándolas evitarían las miasmas y disminuirían el hacinamiento intramuros. Querían que la ciudad creciera", agrega Aginigalde.

El derribo, en el que París toma la delantera, se produjo en multitud de ciudades españolas: en San Sebastián, Valencia, Barcelona, Bilbao y en Madrid, aunque su cerca fuera "una birria".

Es curioso que lo que siglos atrás había servido como método de contención de epidemias fuera ahora el problema. Pero la población aumentaba tanto que no quedaba otra. "Fue una cuestión estructural. La calidad de vida era muy baja. ¿Qué ocurrió? Una vez comenzó el derribo de murallas, Ildefonso Cerdá, que había estudiado arquitectura, economía y estadística, se basó en todas estas corrientes y estudió la Teoría General de la Urbanización".

De hecho, una de las cosas que hizo Cerdá fue analizar las muertes del brote de cólera de 1865 en Barcelona por pisos y edificios, para ver dónde se concentraban y saber si los muertos vivían mejor o peor.

Tras su estudio, Cerdá diseñó el plan de ensanche de Barcelona. "Su respuesta no fue para responder a una epidemia concreta, sino a todas de manera estructural. En Valencia hicieron un ensanche similar. También hizo uno para Madrid, aunque no se llegó a ejecutar. La idea era el higienismo a través del urbanismo: cambiar la calidad de las calles, poner alcantarillado, que las ventanas fueran más grandes... Eso ocurrió a mediados de siglo". En Madrid, donde la cerca seguía siendo útil para cobrar impuestos, el plan Castro (otro plan de ensanche) mantenía un foso con el mismo fin. A diferencia de la cerca, el foso permitiría airear. Cuando cambió la forma de pagar los impuestos perdió su sentido y lo que se había excavado se llenó de nuevo.

El higienismo abogó por la instalación de parques y jardines. En Estados Unidos, el máximo exponente fue el arquitecto paisajista Frederick Law Olmsted, diseñador de Central Park. Olmsted argumentaba que los grandes parques públicos funcionarían como "pulmones" que limpiarían el aire (aún no se había derribado del todo la teoría del miasma).

"Olmsted estableció principios de jardines que intentaban reproducir el campo dentro de la ciudad. Viene del paisajismo inglés", comenta el vocal de Madrid Ciudadanía y Patrimonio. "En Londres había 'squares' (parques) porque la gente echaba de menos la vegetación. En París se estableció una política de 'squares'. Influyó en Madrid: en la plaza de Santa Ana, en la de Pedro Zerolo... se tiraron edificios para construir plazas ajardinadas. Todo eso era para sanear la ciudad. Pero después se hicieron parkings subterráneos, se perdió el arbolado y nos las cargamos". Cerdá tenía la idea de llevar la naturaleza a la ciudad poniendo vegetación en el interior de las manzanas de Barcelona. Pero, al final, se construyó dentro de ellas.

¿Cambiará el coronavirus el paisaje urbano? "El gran debate, a nivel internacional, es el de utilizar bien las calles y el espacio destinado al automóvil para renaturalizar y peatonalizar. Las supermanzanas de Barcelona van en esa línea", concluye Guallart. "Una de las consecuencias será que habremos experimentado cómo son las ciudades con aire limpio y cómo la gente puede usar las calles para pasear e ir en bici".

Para el resto de consultados, sin embargo, el problema no está tanto en las calles como dentro de las casas. "Hay sitios donde nos acumulamos mucho, pero en la calle procuramos espaciarnos. El problema está en las viviendas", dice Tellería. "Te diría que, en principio, no hay grandes medidas a adoptar. Es verdad que las ciudades son irrespirables, pero las medidas ya se adoptaron", concluye Aginigalde. "El tema está en cumplir las ordenanzas. El baño y la cocina están separados del lugar de dormir por un motivo de salubridad, pero eso se incumple a través de las reformas. También en oficinas se puso de moda el espacio abierto en los 80 y 90. Es posible que eso se vea afectado. Nosotros lo llevamos viendo en la tuberculosis de siempre: se ve favorecida por el hacinamiento. En vivienda, hay mucho por recuperar y hacer cumplir".

martes, 14 de abril de 2020

#hemeroteca #saludpublica #museos | El museo del futuro se despide de las exposiciones de masas

Imagen: El País / 'Visitando' la Gioconda en el Louvre, 2015
El museo del futuro se despide de las exposiciones de masas.
La crisis sanitaria transformará la vida de las instituciones de arte, que tendrán que aprender a vivir con una drástica caída de ingresos por la venta de entradas.
Peio H. Riaño | El País, 2020-04-14
https://elpais.com/cultura/2020-04-13/el-museo-del-futuro-se-despide-de-las-exposiciones-de-masas.html

Nadie sabe cómo será la reapertura de los museos cuando pase la crisis sanitaria de la Covid-19, pero todos coinciden en que nada será como antes. En el futuro vaticinado por los responsables de estas instituciones no hay “taquillazos”. No habrá lugar para salas abarrotadas como la de El Bosco, en el Prado, Dalí, en el Reina Sofía, o Leonardo, en el Louvre. “En el mundo post-Covid los museos dejarán de ser objetivo del turismo masivo y los indicadores de éxito serán menos cuantitativos y más cualitativos”, apunta Ana Botella, dedicada a la investigación sanitaria en la Wellcome Trust del Reino Unido, que propone cerrar los museos al menos tres meses y reactivar de manera gradual.

La vuelta no va a ser fácil. Los hábitos de higiene han alterado las pautas sociales y disparado el miedo. “Es una crisis de salud, pero también una crisis existencial que va a provocar cambios fundamentales en nuestro estilo de vida. No tiene sentido seguir con las mismas prácticas museológicas (en las exposiciones, los programas públicos o la educación). Debemos replantearlo todo. No dejo de preguntarme cómo reabrir y contribuir de manera relevante a las necesidades sociales”, añade Botella.

Las alteraciones socioeconómicas van a transformar las condiciones materiales que han sustentado un modelo internacional colapsado. Será difícil volver a atraer público al museo: “Llevará un tiempo convencerlo de que acepte encerrarse durante dos horas en un espacio junto a gran número de gente”, sostiene María López-Fanjul, conservadora de los Museos Nacionales de Berlín. Para el día de la reapertura pide endurecer las exigencias sanitarias ante el contacto entre el público y el personal, y un aforo limitado (por higiene y por tranquilidad). “Seguramente estemos viviendo el fin de la tiranía de los récords de números de visitantes, a favor de una experiencia museística centrada en el bienestar del público”, cuenta la especialista.

Museos sin turistas
Es un cambio real, que obliga a reconsiderar las prioridades hacia el desarrollo de la comunicación virtual y de lo local. María López-Fanjul espera que se refuerce la idea de que la cultura no es ocio y los museos “lugares de esperanza, cuyas obras de arte cuentan infinitas historias de superación y supervivencia”. Miguel Zugaza, director del Museo de Bellas Artes de Bilbao, adelanta que habrá que esforzarse en “explicar una vez más por qué el arte es tan relevante y necesario para la sociedad, como terapia o tan solo para tratar de entender el mundo y sus crisis. Este debe ser el centro de la reflexión”, incide. Zugaza cree que “los museos turísticos se resentirán sin duda a corto plazo, pero seguramente les ayudará a reencontrarse con su alma más pura, alejada de los intereses mercantiles y materiales”.

La dirección del Museo del Prado explica que el 60% de sus visitantes son turistas internacionales y reconocen que es un colectivo que se va a reducir “dramáticamente”. Además, la situación española de incertidumbre y parón económico “va a suponer un tremendo problema de gestión, porque la venta de entradas es la primera fuente de ingresos del museo”. El gasto social cerrará el grifo y volverán a gestionar la escasez. Solo el Museo del Prado aplicó un plan de salvaguarda contra el Covid-19, un día antes del cierre: control de aforos ante los cuadros más populares y rebaja a 500 el número de entradas gratuitas, un recorte cercano a los 3.000 visitantes. Fue peor, porque el museo se vació, en una imagen inusual que podría repetirse en la reapertura. La merma de taquilla saldrá muy cara a los museos: el Prado recaudó 19,4 millones de euros, en 2018. Es el 75,5% del total de ingresos propios (25,6 millones de euros). Es decir, en tres meses de parón perdería más de 5 millones de euros solo en taquilla.

Debacle económica
La presidenta y directora ejecutiva de la American Alliance of Museums, Laura L. Lott, ha puesto cifra a la debacle económica: los museos de EE UU pierden al día 33 millones de dólares (30,6 millones de euros). La semana pasada, el MoMA de Nueva York, uno de los museos más ricos del mundo, notificó a sus educadores un mensaje demoledor: “Pasarán meses, si no años, antes de que podamos volver a los niveles de presupuesto y operaciones para requerir los servicios de los educadores”. La dirección ha despedido a todos.

“Quizá la ‘normalidad anormal’ que llegue será una oportunidad para ahondar en la sostenibilidad de los museos, para la mejor preservación de los bienes y mejor calidad de la experiencia de los ciudadanos”, cuenta a este periódico Pilar Fatás, directora del Museo Nacional de Altamira. “La sostenibilidad es un término contrario al consumismo cultural masificado de los últimos años”, añade Fatás. Cree que tardaremos en recuperar los hábitos, pero nada será como lo entendíamos antes de esta crisis. Los irremediables cambios sociales van a provocar “nuevos modelos de visitas”. “En el Museo de Altamira, por ejemplo, la necesidad de conservación de la cueva trasciende el hecho de visitarla”, añade. La directora de Altamira avanza que la nueva situación económica mermará “ostensiblemente” los presupuestos de las instituciones públicas. En el Ministerio de Cultura no han cuantificado las pérdidas a las que se enfrenta el sector y recuerdan que corresponderá a las autoridades sanitarias certificar la reapertura de la actividad y entonces será cuando estudien un plan de acción.

Nuevas exposiciones
El gerente del Museo Nacional Thyssen, Evelio Acevedo, prefiere no concretar cómo compensarán la pérdida de los ingresos en taquilla, pero cree que la organización de las exposiciones tradicionales implicará “algunas dificultades adicionales a la hora de conseguir préstamos y movilizar obras, pero no se puede esperar un cambio radical en el modelo expositivo”. Frente a esta opinión, Manuel Borja-Villel, director del Reina Sofía, cree que “habrá que reflexionar sobre nuevos modelos museísticos”. “Quizás haya que plantear las muestras de otro modo, pensar más en la investigación”, subraya. El intercambio de obra internacional, con España e Italia como capitales del patrimonio europeo y los países con más infecciones del continente, alterará la política de las exposiciones temporales.

“Habrá un cambio en la experiencia estética, ya que el tipo de relación con el público será distinta. También cambiarán nuestras prácticas artísticas, formas de producción y relación”, cuenta Borja-Villel. Cree que esta situación derivará, “al menos temporalmente”, en la desaparición del museo como objetivo turístico: “Pasará mucho tiempo hasta que el visitante vuelva a tener confianza y poco a poco comience a viajar o a moverse como hacía hace unas semanas”, añade.

Pepe Serra, director del Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC), está convencido de que la pandemia acelerará la crisis de “la carrera absurda por las audiencias, con grandes exposiciones de muy alto coste y corta duración, pensadas para atraer al público de forma puntual”. Un modelo “claramente cuestionable”. “Se puede plantear un museo con otro tempo. Un lugar que es ante todo servicio público y debe servir a todas y todos. Esta crisis es una lección sobre la fragilidad de un modelo de capitalismo”, indica Serra, que señala cómo la potencia y la fortaleza ciudadana ha salido reforzada.

Reapertura sana
El Museo Reina Sofía ha planteado medidas higiénico-sanitarias preventivas para garantizar la seguridad de los visitantes y de los trabajadores para la reapertura. Incluyen el control del aforo por cada sala y un metro entre los visitantes en la fila de las taquillas. Esto alterará el uso de espacios abarrotados como el Palacio de Cristal, en el Retiro. También señalan que se entregarán equipos de protección individual a los trabajadores del Museo Reina Sofía y se desinfectarán las instalaciones. Habrá líquido desinfectante en todos los aseos y se estudiará la posibilidad de reforzar el servicio de enfermería.

lunes, 13 de abril de 2020

#hemeroteca #saludpublica #arquitectura #urbanismo | Una mirada urbanística de la pandemia

Imagen: Izquierda Diario
Una mirada urbanística de la pandemia.
Si realmente queremos minimizar futuras pandemias, es necesario modelar una alternativa que posibilite una nueva distribución territorial, unas nuevas dinámicas poblacionales, una economía que no se base en la deuda y el crecimiento infinito, pero sobre todo es necesario un nuevo sistema que lo permita.
Ángel Lezcano Orús | Izquierda Diario, 2020-04-13
http://www.izquierdadiario.es/Una-mirada-urbanistica-de-la-pandemia

Una de romanos...
En el 165 d.C. el Imperio Romano sufrió una gran pandemia en la que murieron más de cinco millones de personas. Conocida como plaga o peste Antonina, tuvo su origen en oriente, y fue propagada por las tropas militares romanas. La falta de higiene, el agrupamiento masivo de las tropas y el desplazamiento de miles de soldados a lo largo del Imperio fueron los principales factores de expansión y el aumento del riesgo epidemiológico.

Según los historiadores afectó a todas las clases sociales, entre un 7 y un 10% de la población, pero en las ciudades la mortandad fue de entre el 13 y el 15% debido a la gran concentración de población y la falta de higiene que previniera la expansión y permitiera el control de la enfermedad.

Los emperadores antoninos promulgaron numerosas leyes que incluían sanciones al incumplimiento de las normas establecidas, pero a pesar de que el Imperio Romano era pionero en la ingeniería civil y medidas higiénicas con el sistema de alcantarillado, los baños públicos o los sistemas de agua corriente, éstas no fueron suficientes para evitar que las condiciones de insalubridad fueran la constante en la época.

La gente apenas se lavaba las manos, la contaminación de los alimentos era la norma general, los propios baños públicos eran focos de infección, las ciudades estaban infestadas de ratas y moscas, la alta densidad de población y la gran conectividad dentro del Imperio facilitaba la transmisión de todo tipo de bacterias y virus.

Los romanos transformaron el paisaje y lo modificaron a su voluntad, talando y quemando bosques, modificando ríos y drenando cuencas fluviales enteras. Tal y como menciona el historiador Kyle Harper en su ensayo 'El fatal destino de Roma': "Los romanos vivieron en una encrucijada fatídica de la historia humana y la civilización que crearon fue, en aspectos que no podían ni imaginar, víctima de su propio éxito y los caprichos del medio ambiente". La pandemia afectó principalmente a las ciudades, pero su origen estaba fuera de ellas.

Higienismo y especulación bajo el primer capitalismo

Dejemos atrás al Imperio Romano y viajemos en el tiempo hasta la Ciudad Condal, Barcelona, a 1854, a finales de la Primera Revolución Industrial en España. Durante los siglos XVIII y XIX la población fue creciendo hasta tener una densidad de población tal que se estaba poniendo en peligro la salud de las personas. La ciudad por aquel entonces todavía conservaba sus murallas y su crecimiento estaba limitado por el propio espacio definido por su perímetro. Los problemas de salud pública no solo eran frecuentes en Barcelona; las epidemias azotaron duramente las grandes urbes, cada vez más pobladas y con serios problemas de hacinamiento.
 
A pesar de las cuarentenas impuestas para lidiar con la expansión de las enfermedades, la ciencia fue clara respecto a las soluciones que se debían aplicar: era necesaria una ciudad higiénica y funcional que permitiera la igualdad de todos los habitantes.

El urbanismo asumió la responsabilidad que le correspondía y propuso una serie de transformaciones que fueron factores clave para la mejora de la ciudad y de las condiciones de vida de las personas, y en 1859 se abre el proyecto de creación del Eixample de Barcelona.

El responsable del proyecto de expansión de la ciudad derribando las murallas que la constreñían fue Ildefonso Cerdá, ingeniero, urbanista y político. Cerdá, considerado como uno de los fundadores del urbanismo moderno, que pertenecía a la corriente de los socialistas utópicos, muy concienciado con la lucha contra la desigualdad y la mejora de las condiciones de vida de la clase obrera desarrolló numerosos estudios y tratados en torno a ella defendiendo un equilibrio entre los valores urbanos y las ventajas del medio rural.

Propuso una ampliación de la ciudad en forma de cuadrícula regular, integrando espacios verdes y servicios, calles de anchuras que minimizaban la gran densidad de población y anteponiéndose a las necesidades del futuro, proponiendo un modelo basado en manzanas con patios interiores, que favorecía la ventilación, la entrada de luz natural, e incorporaba una batería de medidas de los movimientos higienistas pero también de necesidades de la clase obrera.

Lamentablemente, en 1859, a pesar de que su proyecto se llevó a cabo, contribuyendo enormemente a la transformación de la ciudad, las presiones del capital hicieron que éste sufriera multitud de modificaciones, como la eliminación de la propuesta de edificar únicamente dos de los cuatro lados de cada manzana, y dedicar los dos restantes a zonas verdes.

Todas estas modificaciones fueron resultado del rechazo y la presión de la burguesía dominante, que no comulgaba con el carácter antiautoritario, antijerárquico, igualitario y racionalista del proyecto de Cerdá; pero también de muchos arquitectos e instituciones públicas que continuaron la inercia del sistema, vaciándolo de gran parte de sus fundamentos ideológicos, de clase e higienistas. La especulación y la densificación acabaron desvirtuando completamente el proyecto, y a pesar de todo ello supuso un claro cambio de paradigma en la forma de planificar las ciudades.

A lo largo de la historia, vemos cómo el conocimiento y la lógica no solo tiene que luchar con el desconocimiento o la ignorancia, sino que el principal obstáculo reside en los poderes económicos y políticos de cada época. Cada fase histórica del capitalismo se puede analizar desde una perspectiva urbanística y geográfica, cualquier sistema socioeconómico modifica directamente el espacio para adaptarlo a sus necesidades, y la propia ejecución de las dinámicas sistémicas y la configuración del espacio influyen directamente en la aparición y dispersión de enfermedades, epidemias y pandemias.

El capitalismo no atiende más que sus propios intereses. Sus respuestas no serán nunca un proceso de reversión de sus propias inercias sistémicas, sino la propuesta de medidas adaptativas a las nuevas condiciones históricas. El propio capitalismo se modifica a sí mismo y se adapta como si de un virus se tratara.

El capitalismo adapta el urbanismo a sus necesidades según la etapa

La industrialización de los siglos XVIII y XIX provocó importantes cambios en el modelo territorial y urbanístico debido a las nuevas necesidades del sistema capitalista y sus diferentes sectores económicos, que requerían una gran concentración de mano de obra y servicios auxiliares.

Esta fase de transformación territorial se compuso de tres factores principales: la migración poblacional del medio rural a las ciudades, la vinculación entre avances industriales y urbanísticos, y la construcción de infraestructuras con una red de carreteras y ferrocarriles. Tal y como refleja Saskia Sassen, de la Universidad de Columbia: "la primera fase keynesiana se caracterizó por la producción en masa, el consumo de masas y la construcción de grandes zonas suburbanas; las personas solo eran consideradas como trabajadores y consumidores."

El capitalismo del siglo XX requirió un modelo territorial y urbanístico concreto, caracterizado por la concentración poblacional y de los centros de producción, una alta sectorización del espacio público, la especulación, gran impacto medioambiental y limitación de la mejora de las condiciones de vida.

En los años setenta y ochenta muchas ciudades sufrieron la ruina económica, los centros urbanos se vaciaron de las empresas tradicionales y de clase media, y se llenaron de firmas especializadas e innovadoras que, aunque contribuyeron a la recuperación económica, profundizaron en la especulación del suelo y la vivienda, así como en la pérdida de capacidad adquisitiva con el aumento de costes de manutención y necesidades básicas.

Este hecho es el mismo que hemos observado en la última fase del capitalismo tardío, con la gentrificación y turistificación de muchos de los barrios obreros y cascos históricos. En la actualidad, con el aumento del comercio electrónico, vemos cómo la ciudad se vacía de tiendas de comercio local, se llena de camiones de reparto, se construyen grandes centros logísticos, y aumenta la congestión con el consiguiente aumento de la contaminación.

¿Y cuáles son las propuestas del capitalismo? Más capitalismo, de manos de soluciones tecnológicas, apostando por la Inteligencia Artificial, el Big Data, la implantación del 5G, el empleo de vehículos eléctricos autónomos y de drones.

Vemos cómo el actual modelo económico y social, basado en el crecimiento exponencial de la economía, en la deuda, en el extractivismo masivo de recursos naturales y el consumismo moldea el espacio natural y urbano a su antojo, sin asumir la responsabilidad de las consecuencias que genera con su funcionamiento (incluyendo las crisis cíclicas que forman parte de su dinámica natural). Y ahora, a paso cambiado, experimentamos otra consecuencia más, hasta ahora infravalorada: el aumento de las enfermedades urbanas y el riesgo epidemiológico.

Según el estudio "Targeting Transmission Pathways for Emerging Zoonotic Disease Surveillance and Control" (Loh et al, 2015): "las principales causas de la aparición de enfermedades zoonóticas (transmitidas de animales no humanos a humanos) son la deforestación y cambios en el uso del suelo (31%), la agricultura industrial (15%), el comercio y el transporte internacional (13%), la industria médica y farmacéutica (11%), las guerras y las hambrunas (7%), el clima (6%), la demografía y el comportamiento del ser humano (4%), el desmantelamiento de la sanidad pública (3%) y el mercado de carne de alimentos silvestres (3%)."

Si atendemos a los agentes que influyen en la dispersión de enfermedades, podemos destacar el clima, la estacionalidad, la demografía y la globalización. Según estimaciones de la ONU, en tan solo un siglo, desde 1950 a 2050, la población mundial que vive en ciudades o zonas urbanas pasará de 700 millones de personas a cerca de 6,5 mil millones.

Actualmente más del 55% de la población mundial vive en ciudades o zonas urbanas. En la UE esta cifra llega a ser superior al 73%, y en España del 79%, además de tener una enorme concentración en las ciudades más pobladas. Para el año 2050 se estima que las cifras mundiales aumentarán hasta casi el 70%, por lo que se puede llegar fácilmente a la conclusión de que el riesgo de dispersión de enfermedades también aumentará.

Es evidente que las enfermedades urbanas y las pandemias son también un problema de planificación urbana y territorial, pero sobre todo son un problema sistémico, ya que es éste el que genera la mayor parte de las causas y factores de dispersión de las mismas. La actual crisis sanitaria, ecológica y económica debe hacernos cuestionar radicalmente el propio sistema, siendo indispensable acudir a la raíz de los problemas, y realizar un análisis deductivo e inductivo del capitalismo.

Capitalismo y pandemias en el siglo XXI
Si atendemos a la particularidad de los espacios urbanizados debemos cuestionar cómo modificamos y habitamos el espacio natural, qué tipo de espacios urbanos generamos, a qué causas responden o qué consecuencias generan. La aglomeración masiva de millones de personas en un mismo espacio, dentro de un mundo globalizado e interdependiente genera inevitablemente una serie de complejidades sistémicas mayor que las soluciones que propone y lleva a cabo.

La interrelación de las actividades socioeconómicas de los diferentes territorios, la elevada influencia de las grandes ciudades sobre los territorios circundantes, la densidad poblacional, y la elevada cantidad de desplazamientos diarios favorece la dispersión de cualquier enfermedad.

Es necesario realizar un análisis profundo y una crítica fundamentada que cuestione la idoneidad de nuestro actual modo de vida, la actual ordenación del territorio, los modelos urbanos de concentración de población, producción y economía; el aumento del tejido urbano, el impacto medioambiental de las zonas urbanas, la dependencia de recursos de las ciudades, etc.

Si trasladamos la reflexión a la cotidianeidad actual, podemos hacer un claro autoanálisis de cómo todas esas consecuencias urbanas del capitalismo condicionan nuestras vidas. Basta con responder una serie de sencillas preguntas sobre la vivienda en las que estamos confinados: superficie, número de estancias, personas que habitamos en ella, existencia de zonas exteriores (balcón, terraza o jardín), cantidad de sol que recibe, si es interior o exterior, número de estancias que tienen ventanas, existencia de problemas de habitabilidad (acústicos, térmicos, de ventilación y de confort espacial y visual), accesibilidad, antigüedad de la vivienda, acceso a servicios básicos (agua, electricidad, gas, calefacción, comunicaciones), proximidad de zonas verdes, distancia al centro de trabajo o de estudios o la proximidad de servicios básicos (hospitales, centros médicos, tiendas, etc.).

El análisis debe ser extendido a la forma en que el entorno urbano condiciona nuestras vidas directa o indirectamente: población total, densidad de población, densidad de viviendas, compacidad del espacio urbano, distancia, tiempo y modo de desplazamientos; morfología de la ciudad, existencia de zonas sectorizadas o no (en barrios residenciales, zona empresarial, zona monumental, zona de servicios y ocio), tipos de transporte más empleados, superficie del área urbana, superficie y distribución de zonas verdes, calidad del aire, confort acústico, confort térmico, accesibilidad, proporción de calles, cantidad de árboles, distancia a redes de transporte público, etc.

Estos indicadores intervienen en la dispersión de enfermedades y la generación de epidemias o pandemias, pero también en la habitabilidad de los entornos urbanizados en el caso de que esas enfermedades se propaguen. El urbanismo no puede desentenderse jamás de su dimensión sanitaria y ecológica, ni del sistema socioeconómico que lo genera. La ruptura del equilibro natural suele desencadenar una serie de cambios ecológicos con consecuencias fatales.

En la crisis sanitaria actual, vemos que existen una serie de factores potenciadores de la probabilidad de riesgo de propagación e impacto: las zonas más castigadas se corresponden con las más densamente pobladas, las más dependientes del turismo, las que más desplazamientos generan, y las que tienen niveles más altos de contaminación.

La transformación del urbanismo hacia una sostenibilidad real no puede darse sin la conformación de una alternativa al capitalismo. Todas las propuestas reactivas adaptativas que se planteen en las ciudades serán insuficientes al intervenirse en un nivel intermedio en la responsabilidad de las causas y propagación de esas enfermedades.

Si realmente queremos minimizar futuras enfermedades y pandemias, es necesario modelar una alternativa que posibilite una nueva distribución territorial, unas nuevas dinámicas poblacionales, una economía que no se base en la deuda y el crecimiento infinito, pero sobre todo es necesario un nuevo sistema que lo permita. Dejemos de normalizar y convivir en la distopía, y luchemos por crear y hacer realidad la utopía.
 
 
NOTA DE IGLU: A pesar de que se afirme en este artículo que algunas de las zonas más afectadas por la actual crisis sanitaria son las más dependientes del turismo, los datos disponibles hasta este momento no lo corroboran: tanto Canarias como Baleares, por ejemplo, son las menos afectadas, siendo las zonas más turísticas de España. El resto de consideraciones parecen bastante acertadas, pero será necesario realizar análisis más precisos al respecto.