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miércoles, 15 de febrero de 2017

#hemeroteca #homofobia | Homofobia en un instituto navarro: “Tengo un euro. ¿Me la chupas?”

Imagen: El Plural
Homofobia en un instituto navarro: “Tengo un euro. ¿Me la chupas?”.
Un joven recibe estos insultos y otros como “maricón, marica” por su condición sexual.
El Plural, 2017-02-15
http://www.elplural.com/politica/2017/02/15/homofobia-en-un-instituto-navarro-tengo-un-euro-me-la-chupas

Las Juventudes Socialistas de Navarra han denunciado un acto homófobo ocurrido en un Instituto de Educación Secundaria. Un joven sufrió insultos e improperios por su condición sexual. Todo ocurrió cuando un alumno se acercó al joven, incitado por otro, para decirle: “Tengo un euro. ¿Me la chupas?”.

Cuando el joven insultado le recriminó sus insultos, el agresor verbal se escudó en una compañera de clase mayor de edad, quien respondió con más improperios homófobos tales como “maricón, marica”.

Alejandro López, secretario de Educación de las Juventudes Socialistas navarras cree que “estos hechos suceden por la falta de información y conocimiento de una realidad que para algunos y algunas es mejor no creer”. Además, insiste en que “la ciudadanía debe comprender que la diversidad sexual es algo personal de cada uno o una”.

López cree que “la solución a estos hechos de intolerancia está en la educación sexual y en valores, por ello desde JSN-NGS defendemos que en todos los centros escolares se establezca una asignatura que eduque sobre el tema, de esta manera las nuevas generaciones podrán ser más tolerantes hacia la diversidad de la identidad sexual y de género”.

“El Departamento de Educación debe actuar contra el acoso escolar. No podemos tolerar que en nuestras aulas siga habiendo personas que insulten, agredan o denigren a otras por motivos de etnia, género, orientación sexual, expresión de género e identidad sexual o de género. Es imprescindible que el Departamento, encabezado por el consejero Mendoza, elabore un extenso plan contra el acoso escolar”, ha señalado López.

Para Carlos Mena, secretario general de JSN-NGS, “somos las personas jóvenes las encargadas de crear una sociedad más empática, tolerante y respetuosa con toda la ciudadanía, pero en especial con aquellos colectivos más discriminados”.

domingo, 12 de febrero de 2017

#hemeroteca #lgtbifobia | ‘Maricón’ como insulto: Pautas para combatir las homofobia en las aulas

Imagen: El Diario / Mérida, Extremadura
‘Maricón’ como insulto: Pautas para combatir las homofobia en las aulas.
Nace el primer curso sobre homofobia para docentes en Extremadura, destinado a cubrir las carencias de los planes formativos. Lo han puesto en marcha dos profesores, que aportan herramientas pedagógicas para el reconocimiento y respeto de los derechos de lesbianas, gais, bisexuales, transexuales, transgéneros e intersexuales en los centros.
Jesús Conde | El Diario, 2017-02-12
http://www.eldiario.es/eldiarioex/sociedad/Maricon-insulto-Pautas-combatir-homofobia_0_611039817.html

Todos los tipos de acoso son un gesto de violencia. Pero el ‘bullying’ homofóbico merece un trato especial por la situación que lo rodea. El chico o la chica que lo sufre experimentan un doble silencio como víctima.

Este acoso pone al descubierto en la sociedad su orientación sexual o identidad de género en una etapa vital en la que no disponen de la madurez suficiente para afrontarlo. Es frecuente que la víctima sienta vergüenza a reconocer que es el centro de burlas o agresiones por este motivo.

Es la reflexión de Raúl Fernández y Fran Amaya, dos profesores extremeños que acaban de crear el primer curso online ‘Educar en la diversidad afectivo-sexual’. Se dirige al profesorado de las enseñanzas no universitarias extremeñas de la mano del sindicato PIDE. Su objetivo, cubrir las carencias en los actuales planes formativos del profesorado para abordar la homofobia.

La palabra 'maricón'
Conviene analizar el sentido de insultos como 'maricón'. Explica Fran Amaya cómo termina por ser una de las máximas expresiones del machismo en edades tempranas.

A la víctima la humillan al atribuirle rasgos femeninos, haciéndole sentir inferior. Se perpetúa que lo femenino es inferior. En este caso, el agresor impone su superioridad ridiculizando aspectos de la víctima: sensibilidad, fragilidad o amaneramiento.

Son insultos que no solo hacen daño a la persona agredida. También perpetúan que gais o lesbianas no amanerados sigan escondidos en la ‘máscara de la heterosexualidad’ por miedo a ser víctimas sociales.

El sufrimiento de la víctima
Como docentes, Raúl y Fran han contemplado muchos casos de homofobia, en diferentes grados. Fran se queda con una situación vivida hace varios cursos. Cuenta cómo el primer día de presentaciones, en segundo de ESO, se acercó a hablar con él una madre para decirle que su hijo era gay. Lo hacía con el siguiente tono:

-Vengo a hablar contigo, porque mi hijo es “especial”

-Señora, lo que me está queriendo decir es que su hijo es homosexual, ¿verdad?

-Sí, quería hablar contigo porque no quiero que mi hijo sufra. Lo ha pasado muy mal.

Este dialogo representa un gesto generoso de una madre que acude a charlar con el tutor porque ha visto sufrir en exceso a su hijo. Y la realidad, según comentan ambos docentes, es que el acoso homofóbico deja huellas en la víctima.

Heridas que perduran en el tiempo, en el corazón de 'personitas' tan jóvenes que no llegaban a discernir con claridad si han cometido un error. Que llegan a hacerse preguntas del tipo “por qué a mí, qué hecho yo para merecer esto”.

“Está comprobado que cuando un niño sufre en su infancia, cuando llega a su vida adulta en el mejor de los casos tendrá problemas de autoestima; y en el peor, otros problemas mayores que afectarán a sus relaciones”.

Es más, como persona agredida, la víctima se siente avergonzada. Incluso aluden a casos en los que la propia familia lo oculta porque también se avergüenza de reconocerlo ante la sociedad, que actúa como espectadora.

¿Sigue habiendo acoso homófobo?
Raúl Fernández confirma que sí. Las chicas y chicos que lo sufren pueden llegar a tener problemas académicos, falta de integración, rechazo por parte del grupo y discriminación. Situaciones que cada curso se vuelven a repetir, con diferentes etiquetas o contextos, pero que vuelven. Y, a veces, se produce de manera opaca ante el profesor o profesora.

Ambos explican que el motivo del curso formativo es dar esas respuestas que no siempre tiene el maestro para enfrentarse a este tipo de violencia. Está orientado a concretar el protocolo de la Consejería de Educación hacia la homofobia, y en el que se abordan cuestiones como la identidad sexual y aclaran conceptos.

Cuentan la historia del colectivo LGTBI, de las luchas que ha protagonizado hasta conquistar los derechos y las libertades. Cuestiones que pueden ser muy lejanas en el tiempo, pero que no lo son tanto. Por ejemplo, hasta mayo de 1990 la asamblea general de la Organización Mundial de la Salud no eliminó la homosexualidad de su lista de enfermedades psiquiátricas.

Se ha avanzado mucho desde el punto de vista legislativo tras la aprobación de la Ley LGTBI en Extremadura hace casi dos años. Sin embargo, no existía un curso en el que los y las docentes pudieran abordar el caso en toda su extensión en las aulas. Esta norma, en su artículo 21.2, recoge explícitamente que los planes educativos deberán contemplar pedagogías adecuadas para el reconocimiento y respeto de los derechos de lesbianas, gais, bisexuales, transexuales, transgéneros e intersexuales.

Al final, la realidad muestra que, en muchas ocasiones, depende de la buena voluntad o de la implicación del docente que está al frente de las tutorías. Es decir, a nivel educativo queda todo por hacer todo, comenta Raúl.

Homofobia, en las etapas tempranas
Es justo en las primeras etapas, en Primaria y en el primer ciclo de Secundaria, cuando más puede envolver el ‘bucle’ homofóbico al chaval. Depende, en todo caso, de sus habilidades sociales y de la madurez con la que lo viva. Lo cierto es que cuando el alumnado cumple años descubre un mundo de libertades que les hace cambiar en muchas ocasiones la perspectiva.

Cada víctima es un mundo y hay personas que lo superan y lo recuerdan con naturalidad. Otras que terminan por tomar antidepresivos. También hay diferencias entre la presión social que se puede inferir a un gay y la que vive una persona transexual.

Por eso es tan importante actuar. Con grandes dosis de pedagogía, abriendo las mentes y rompiendo barreras, y mostrando que hay tantas formas de amarse como personas hay en el mundo, comenta Fran.

Como profesores, confían en la buena voluntad de sus compañeros en las aulas, porque se trata de profesionales que conviven seis horas al día con jóvenes. En contra, otra realidad, la de docentes que prefieren mirar para otro lado, bien por no complicarse la vida o porque no tienen herramientas suficientes para hacerlo.

El curso
Con este novedoso curso, PIDE ofrece al profesorado la posibilidad de adquirir una formación integral en todos los aspectos relacionados con la diversidad afectivo-sexual, la prevención y el tratamiento del acoso homofóbico. También proporcionará herramientas jurídicas para abordar el tema desde un punto de vista educativo, incluyendo todas aquellas recogidas en la ley LGTB extremeña, informa el sindicato.

Asimismo, se hace un estudio pormenorizado del ‘Protocolo de intervención contra el acoso’ elaborado por el Servicio de Inspección de la Consejería de Educación y Empleo de la Junta de Extremadura. Las medidas de intervención de dicho protocolo han sido completadas con medidas específicas para intervenir en los casos de acoso homofóbico. Por último, el profesorado podrá conocer también una amplia selección de recursos educativos para trabajar la diversidad afectivo-sexual dentro del aula.

El curso ‘Educar en la diversidad afectivo-sexual’ empezará el 1 de marzo de 2017 y está homologado por la Consejería de Educación y Empleo, siendo válido en todo el territorio nacional, con una duración 90 horas (9 créditos); el plazo de inscripción, del 7 al 26 de febrero de 2017, y la fecha de celebración, del 1 de marzo al 5 de abril de 2017.

sábado, 4 de febrero de 2017

#hemeroteca #acoso | Del piropo al acoso, países que ya legislan contra las agresiones verbales

Del piropo al acoso, países que ya legislan contra las agresiones verbales.
Eva Dallo | YoDona, El Mundo, 2017-02-04
http://www.elmundo.es/yodona/lifestyle/2017/02/04/5891f6cfe5fdea8f3f8b4678.html

La escena es típica, retratada en decenas de viñetas y películas humorísticas de los años 50 y 60 por las que no había pasado la lija de la igualdad de género. Pero no era ningún filme: "Durante varios meses estuvieron arreglando la fachada de un edificio frente al de mi trabajo", relata Susana, fotógrafa de Barcelona, "normalmente voy en bicicleta, a veces con falda, y para alguno de los que llevaban a cabo la reforma era, parece ser, como ver a un marciano aterrizando ante sus narices. Casi cada mañana tenía que oír algo, hasta que un día me harté y contesté. Fue aún peor. Al final cambié de sitio la bici. Cuando se marcharon sentí un auténtico alivio".

Lo que algunos interpretan todavía hoy como piropo, aunque en realidad sea una versión alejada y sexista del dicho breve con el que se pondera una cualidad de alguien (RAE), puede constituir para las mujeres un auténtico martirio que limita su libertad y sus movimientos. Por eso, el Ayuntamiento de Barcelona sopesa actualmente multar a aquellos que insulten o acosen por la calle a terceros motivados por diferentes cuestiones, entre otras el género y la orientación sexual.

Es una medida pionera que busca también combatir la islamofobia, y que podría contribuir a evitar situaciones como la vivida por la periodista de El Mundo Sandra Jiménez, que relataba al propio periódico y reflejaba en un vídeo, y con la que muchas mujeres se sentirán identificadas: "Volvía a casa un viernes en el Cercanías. Era medianoche y el vagón iba vacío. [...] Paró el convoy y entró un grupo de jóvenes pasados de vueltas. Fue verles e intuir los problemas. Se reinició la marcha y empezaron: 'Rubia, estás guapísima, me has enamorado, ¿puedo hacerte una pregunta?' '¿Eres de aquí?' '¡Solo quiero hacer amigas, nada más!' [...] El grupo se envalentonó y se acercó. Al final, la cosa no fue a mayores. Pero el mal rato me dura aún".

De costumbre a delito
Un viaje en transporte público, un paseo por determinados barrios en verano, la playa o el trayecto al trabajo pueden convertirse en un auténtico viacrucis de testosterona verbalizada para una mujer sola o, en menor medida, acompañada por otras. La directora de la Fundación Mujeres, María Soleto, es rotunda en su percepción del mal llamado piropo. Afirma que es mentira que gusten o se hayan tolerado en ningún momento, "más bien hemos sobrevivido a ellos, al sobresalto y, a veces también, al miedo que dan", dice Soleto "Las mujeres de los años 50 y 60 salían siempre en grupo o llevaban en el bolso un alfiler de sombrero. Mi generación apretaba la carpeta de los apuntes del instituto contra el pecho y pasaba a la carrera por los edificios en construcción, por ejemplo. Alguna vez también hemos contestado al baboso de turno con alguna palabra malsonante, que obtiene automáticamente el consabido, feaputabolleramalfollá... ¡Viva la gracia española!".

Soleto cree más que demostrado que hace falta regular el acoso verbal en la calle. Existen varios países cuya legislación ya incluye esta figura: en Portugal, tras dos años de debate, se llevó o a cabo una reforma de ley a principios de 2016 que tipifica el abuso verbal callejero como un delito cuyas penas pueden ir de los 120 euros de multa hasta un año en prisión, que aumenta a dos si la persona objeto del delito es menor.

Bélgica fue pionera en imponer sanciones específicas para el acoso verbal. Sucedió en 2014, en parte gracias a la repercusión que tuvo en toda Europa ‘Femme de la Rue’, documental realizado por una estudiante de cine belga que muestra el día a día de la realizadora en un barrio multiétnico de Bruselas, donde cada vez que pisaba la calle era interpelada por hombres que se permitían todo tipo de comentarios (¿piropos?), lo que la llevó a cambiar su forma de vestir, de moverse, e incluso a preguntarse si era culpa suya.

También influenciado por el activismo de la asociación peruana ‘Paremos el Acoso Callejero’, y de su vídeo denuncia 'Sílbale a tu madre', Perú ha aprobado recientemente una ley que define el acoso como aquel acto que impacta la libertad y la dignidad de movimiento o cualquier otro derecho a la integridad física y moral de una persona, ofensas que conllevan penas de hasta 12 años de cárcel. En Argentina, mientras tanto, tres proyectos de ley buscan prevenir el "hostigamiento" a las mujeres en la calle.

La generación 2.0 ha convertido las cámaras ocultas y las redes sociales en un método para defenderse del acoso verbal callejero. Con aquellas se graban vídeos como el que la periodista Sandra Jiménez publicó en El Mundo o el que protagonizó la actriz neoyorquina Shoshana Roberts y que colgó después en YouTube, donde podía verse cómo es un paseo por la ciudad para una mujer joven sola: un agobio que pocos hombres aguantarían. Acumula ya más de 43 millones de visitas y demuestra que el fenómeno es, por desgracia, universal.

España está todavía a las puertas
España no está en este grupo. Tampoco se ha contemplado iniciativa legislativa en dicha dirección durante la última legislatura, tal y como confirman a Yo Dona desde el Ministerio de Justicia. La última vez que tuvo lugar una propuesta gubernamental para tratar este asunto fue en 2011, de manos de la entonces directora general de Igualdad, Bibiana Aído, que trabajó en la elaboración de un protocolo de atención a las mujeres que fueran objeto de piropos en la vía pública, contemplando aplicar las sanciones establecidas en la Ley de Igualdad de Género. Sin embargo, poco después la gaditana dejaría su puesto y la propuesta no llegaría a buen puerto.

De hecho, hasta el verano pasado en España ni siquiera estaba tipificado el delito de acoso, 'stalking' en el argot. "Íbamos muy retrasados. Ha sido un gran avance porque hasta esta reforma existían numerosos comportamientos que era complicado incluir en los tipos de amenaza o coacción", explica Ana García Mayayo, abogada de la Asociación Clara Campoamor. "La figura del acoso creada por el nuevo Código Penal ya se criminalizó en Estados Unidos en los 90 y está regulada en países de nuestro entorno. [...] Se refiere a situaciones como la de alguien que envía insistentemente cartas, regalos, sms, y agobia al receptor. Antes, para tomar medidas había que demostrar que representaba una amenaza. Lo que más repercusión ha tenido de esta nueva reforma es que el delito de acoso se amplía a cualquier persona; puede ser un vecino que se dedique a tocar el timbre con intención de molestar", añade.

Pero en esta celebrada -aunque tardía- reforma no hay ni rastro del acoso verbal callejero. "Se limita a los ámbitos del trabajo, docente y de la prestación de servicios", explica la letrada. "Los improperios por la calle podrían encuadrarse quizá en otro título del Código, en el VII, que habla de las torturas y delitos contra la integridad moral", continúa, si esas expresiones son de tal índole que se demuestra que producen un trato degradante a nuestra persona y que atentan contra la integridad moral, podría ser". Suena complicado. "Rizando un poco el rizo es posible considerarlas injurias, entendiendo estas como agravios, ultrajes... Algo que lesiona la dignidad. Pero con el nuevo Código Penal ya no sería posible, porque la falta de injurias está despenalizada cuando estas se cometen entre particulares", concluye.

Aceptado en la cultura española
Sobre si la aceptación que existe en la cultura española de los supuestos piropos podría ser una de las causas de que se esté tardando tanto en regularizar los abusos verbales callejeros, García Mayayo cree que sí. "Los piropos supongo que son una consecuencia más del sistema patriarcal machista en el que los hombres, por serlo, se creen con derecho consolidado sobre nosotras para evaluarnos por nuestro aspecto públicamente, sin importarles si nos apetece o no. Es machismo callejero vendido de forma bonita, aunque de agradable para nosotras no tiene nada", argumenta la abogada.

Únicamente la penalización no acabará con este fenómeno en las calles, y será necesaria una labor de educación, pero considerar el acoso verbal callejero un delito no solo ayudaría a garantizar la libertad de las mujeres, sino también de otros colectivos como el LGBT y algunas minorías, defienden las asociaciones.

De momento Rocío, trabajadora de una ONG en la capital catalana, seguirá con su rodeo habitual para llegar al despacho: "Trabajo en el Raval, en Barcelona, y la ruta más corta pasaría cerca de la calle Robadors, donde hay prostitución. Pero por no oír eso de 'eres lo más bonito de la calle', 'qué bien te han hecho' o aguantar que te desnuden con los ojos, prefiero caminar más. Siempre vas mirando al suelo y sin pararte. Y de esperar a alguien en la calle en esa zona ni hablamos. ¿Piropos? Son groserías, sin más".