Mostrando entradas con la etiqueta Gordofobia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Gordofobia. Mostrar todas las entradas

lunes, 3 de marzo de 2025

#hemeroteca #gordofobia | ¿Caben los cuerpos gordos en la utopía?

Guitarricadelafuente en 'Full time papi' //

¿Caben los cuerpos gordos en la utopía?

Enrique Aparicio · Periodista cultural y escritor | Público, 2025-03-03

https://www.publico.es/opinion/columnas/caben-cuerpos-gordos-utopia.amp.html

Hace unos días, Guitarricadelafuente estrenaba su nueva canción ‘Full time papi’ y, al terminar de ver el videoclip, me acordé de ese meme que traducido al castellano reza: decepcionado pero no sorprendido. El vídeo, muy influido por el imaginario del australiano Troye Sivan –en cuyo último disco Guitarrica aparece en un dueto–, es una celebración del deseo homosexual masculino a través de una dionisíaca caterva de muchachos que bailan, se besan y se magrean. Como ocurriera con ‘Rush’, los cuerpos gordos se quedan de nuevo fuera de la utopía ‘queer’.

Es significativo que, incluso cuando se plantean mundos imaginarios que trasgreden algunos mandatos sociales (en este caso la heteronorma), el rechazo o la invisibilidad de los cuerpos no normativos siga funcionando a pleno rendimiento. No es solo que la fantasía no nos incluya a los gordos, es que se diría que, para que algo pueda ser considerado una fantasía utópica, ni siquiera puede haber un cuerpo con una cantidad de grasa estándar.

Como vivimos los tiempos que vivimos, vaya por delante que ni el vídeo me ofende ni reflexionar sobre él significa censurarlo. No creo que en lo personal ninguno de los dos cantantes sea más gordófobo que cualquiera –muchos gordos incluidos, porque no nos han educado en un mundo aparte–, pero me parece pertinente y útil que los cuerpos que nos salimos de la norma compartamos cómo se nos ve o se nos deja fuera, también de las fantasías. Porque estas pueden moldearnos tanto como el entorno que habitamos.

De pequeño, siempre me imaginé delgado de mayor. No sabía cuándo se obraría el cambio ni qué tendría que sacrificar para lograrlo –de eso me enteré más tarde–, pero el mundo me indicaba que no era una opción seguir siendo gordo cuando creciera. Hablando con otras personas gordas, he sabido que incluso hay quien sueña de manera habitual que tiene un cuerpo delgado. Hasta ese punto llega el desgarro entre lo que somos y lo que nos han dicho que debemos ser.

No es solo que sobre los cuerpos gordos se proyecte el deseo de la delgadez: se proyecta que el deseo de la delgadez debe ser nuestra principal motivación en la vida, por no decir la única. Da la sensación de que nuestra existencia, al menos nuestra existencia de verdad, no comenzará hasta que logremos adelgazar. Lo cual nos arroja a una espiral perversa en la que en el presente estamos gordos por los errores del pasado, pero en el futuro adelgazaremos porque en algún momento empezaremos a hacerlo todo bien.

Ese todo bien quiere decir estar en guerra con nuestro cuerpo cueste lo que cueste. Porque para cuando uno asume que comer saludable y hacer algo de ejercicio casi nunca se traduce en un cuerpo delgado (algo que la ciencia ha explicado con claridad), debe valorar hasta qué punto está dispuesto a maltratarse para lograrlo. Y una de las maneras en las que el sistema nos lleva a explorar ese límite es el deseo.

La maquinaria social del deseo es la que hace que en los mundos de ensueño la diversidad corporal no exista. Todos entendemos por qué un videoclip, una película o una función teatral que se presenta como una materialización de fantasías eróticas prescinde de cuerpos que se alejan de la norma. Todos lo entendemos porque todos lo hemos aprendido. La carne solo es deseable ordenada de cierta manera, también en la utopía.

Y no solo es una cuestión de deseo sexual, la misma rigidez opera con la expectativa sobre cómo queremos ser en el futuro. No sé si hay alguna obra de ciencia ficción en la que entre los humanos del futuro sigue habiendo cuerpos gordos. Estamos acostumbrados a imaginar mundos por venir en los que el llamado sobrepeso ha sido erradicado con eficiencia. Y aunque esos escenarios no existan son muy reales: pensamos en el mañana y tanto delgados como gordos nos visualizamos delgados. Pareciera que si en el futuro sigue habiendo cuerpos gordos es porque algo ha fallado.

En el núcleo de este engranaje opera la idea de que ser gordo está mal y es algo que hay que solucionar. Por eso en un mundo ideal, aunque este se vislumbre en unos escasos minutos a través de un vídeo musical, parece lo natural que no haya gordos. Si a los equipos de Guitarricadelafuente y Troye Sivan no les resultó extraña la exclusividad de cuerpos delgados, fibrosos y musculados es porque en su proyección de la fantasía, incluso desde la fantasía disidente en cuanto a la heteronorma, los gordos no cabemos.

A decir verdad, tras las críticas por ‘Rush’, Sivan sí incluyó algunas personas con físicos menos normativos en su siguiente videoclip. Ahí están ese par de gordos atractivos y juguetones en el fondo de varios planos como si el australiano nos espetara: ¿estáis ya contentos? Las personas que usan ‘woke’ sin ironía lo llamarán inclusión forzada, y en este caso probablemente tienen razón. No parece que en el imaginario que Sivan ha trabajado sus videoclips los cuerpos gordos pinten algo que no sea evitar más críticas. Pero es que no puede ser de otra manera: toda inclusión es, al principio, forzada.

La presencia de cuerpos fuera de la norma en contextos de deseabilidad es igual de sorprendente al ojo de la persona gorda como al de la delgada. También nosotros tenemos que hacer un trabajo de deconstrucción para aceptar que nuestro cuerpo puede ser tan deseable como el de cualquiera. De hecho, en el activismo gordo el deseo es una de las grandes cuestiones (ahí está el episodio sobre sexo del podcast especializado ‘Nadie hablará de nosotras’), y lo que podríamos llamar deseo normativo no solo existe también entre los gordos, a veces incluso parece reafirmarse: si eres gordo pero no te atraen otros gordos, de alguna manera puedes sentirte más cerca de la delgadez.

Ojalá forcemos inclusiones hasta cambiar los paradigmas. Solo acostumbrándonos a ver, a tocar, a acompañar y también a desear cuerpos no normativos a todos los niveles –raza, discapacidad, tamaño, origen– lograremos entender que somos capaces de imaginar mundos mejores donde cabe todo el mundo. Mientras no sea así, no podemos llamar a esa estrecha realidad que deja tantos cuerpos fuera una verdadera utopía.

lunes, 21 de octubre de 2024

#hemeroteca #lesbofobia #testimonios | Gordofobia, homofobia y relaciones tóxicas: los núcleos de la primera novela de Julieta Sverdlick

Julieta Sverdlick //

Gordofobia, homofobia y relaciones tóxicas: los núcleos de la primera novela de Julieta Sverdlick

La autora decidió escribir una historia basada en su paso de la niñez a la adultez en una familia “judía progre” y su sorpresa al enamorarse de una mujer y el proceso de aceptación.
Rosario Bernasconi | Perfil, 2024-10-21
https://www.perfil.com/noticias/cultura/gordofobia-homofobia-y-relaciones-toxicas-los-nucleos-de-la-primera-novela-de-julieta-sverdlick.phtml

‘Cuando quieras podés destruirme’ es la primera novela de Julieta Sverdlick que decidió hacer una ficción de su paso a la adolescencia en el que se enamoró de una mujer, se encontró con el odio a su cuerpo mientras su primer amor en secreto se convirtió en una especie de encierro donde crecía un vínculo cada vez más tóxico. “Yo fui encontrando mucha homofobia en lugares impensados, como en un colegio súper abierto o en una familia súper progre, pero el lugar que más me llamó la atención de entrada, fue en mí misma”, reflexionó la autora en diálogo con PERFIL.

La autora es argentina, pero vive hace casi siete años en Nueva York, Estados Unidos, a donde fue a estudiar actuación y terminó convirtiéndose en su hogar. Si bien la escritura siempre fue parte de su vida, su profesión eran las artes escénicas, por lo que anteriormente no se había dedicado de lleno a pensar en publicar sus textos. Pero durante la pandemia empezó a construir el relato que finalmente tomó forma de novela gracias a la tutoría de Luz Santomauro.

Su historia plasmada en la novela permite reflexionar sobre las limitaciones propias, las de la familia, el dolor que genera tener que ocultar una relación que no responde al mandato de heterosexualidad y el poder de palabras que, sin demasiada consciencia, el círculo íntimo dice o censura. La historia de Julieta se da en un contexto, que en un principio parecería ser muy abierto: sus padres son psicólogos, están vinculados al mundo del teatro y son “judíos progres”, según detalla ella, sin embargo, cuando se enteran de que M era más que una amiga, le prohíben verla.

Esta transición, que se da entre los últimos años del secundario y los primeros post egreso, va envolviendo a la protagonista de mucha culpa y permitiendo que su única par, M, la manipule y la lastime, porque ella misma cargaba también con heridas profundas. “A mi mamá le agarraban ataques de ansiedad y no podía respirar. Me llamaba y entre gemidos pedía que alguien la ayudara -sin dejar de remarcar que eso que le pasaba era mi culpa-, antes de volver a encerrarse en el baño”, dice uno de los pasajes del libro.

Actualmente, la relación de Julieta y sus padres se sanó. “Hoy somos todos muy conscientes de las cosas que pasaron, de cómo actuamos, de cómo podríamos haber actuado, de cómo cambiamos desde ese momento; fue un proceso súper acompañado de ellos también”, aclaró la autora a PERFIL. Pero su historia puede servir a quienes atraviesan situaciones similares o ayudar a comprender a quienes juzgan sin conocer lo que significa negar la identidad de alguien.

– Tu libro es una autoficción. Es una historia ficcional porque una vez que se convierte en novela, uno elige los órdenes, qué prioriza, qué no, pero hay personajes que son gente que te conoce, ¿qué sentiste al momento de publicarla?
–Yo también soy fiel creyente de que toda palabra escrita es ficción y eso a mí me dio tranquilidad, además es una novela contada en primera persona y claramente desde la subjetividad de su protagonista. Entonces yo no sentía que estaba revelando nada de nadie, porque en realidad son personajes vistos a través de los ojos de la protagonista de la novela. Y la narración cuenta todo lo que le va pasando, desde un lugar de crecimiento y desde el amor y desde una mirada en la que se note que no hay villanos, que todos están haciendo lo mejor que pueden hacer con lo que tienen en el momento.

– Como decís, no hay villanos en el texto, pero hay acciones que ponen a los personajes en determinado lugar.
– Hace poco, me preguntaban cuál era el desafío a la hora de mostrar lo que ahora se llama una relación tóxica. Para mí el mayor desafío en la relación amorosa que fue una relación tóxica o en cualquier relación entre dos personajes es poder mostrar un poco los dos lados y que también, sobre todo en una relación tóxica, tiene que haber dos para que ese vínculo se dé. Muchas veces uno es el que ocupa el lugar de manipular más y es al que la gente en general condena más, porque bueno, quizás sí es el que está teniendo un poco más de poder, pero también hay otro que lo habilita y que sigue ahí y también hay todo un contexto social y un contexto familiar. Ese contexto de los personajes de la novela es el caldo de cultivo perfecto para que surja una relación así porque en una relación en donde hay que mantener un secreto entre adolescentes que se sienten juzgadas por el afuera y que hay tanto miedo, eso es un marco perfecto porque uno pasa a depender 100% del otro porque si no está con el otro está solo y porque el otro es el único que sabe la verdad de lo que uno está viviendo entonces todo eso genera una circunstancia que permiten que eso se dé así.

–Una cosa que recuerda la protagonista es uno de los primeros libros que amó que es ‘El niño envuelto’ de Elsa Bornemann, ¿creés que hoy que existe ese vínculo entre los jóvenes o niños que empiezan a tener la posibilidad de lectura fluida, de tener un libro de cabecera como te pasó a vos?
–Es una buena pregunta, no tengo tantos niñes, alrededor, en este momento, pero los que tengo sí son de familias muy lectoras que entonces fomentan mucho eso. Sí me parece que hay algo de cuando uno es niño, que cuando se engancha con un mundo lo quieren volver a leer y volver a leer y volver a leer y lo tienen súper presente. En ese sentido creo que sí, que eso siempre tiene la posibilidad de existir, pero no sé cuán presente está la lectura en la niñez ahora que hay tanta pantalla.

– El texto, más allá de su valor literario, es valioso como testimonio y porque ayuda a la reflexión.
–Pienso que a mí me hubiese venido re bien leer algo así en su momento porque hay algo re poderoso en la representación, que por suerte hay cada vez un poquito más.

– Es importante para ser leído desde adentro de una situación similar y desde afuera para llegar a comprender toda la violencia de los silencios que hay en torno a determinadas cosas.
– Es parte de lo que quiero retratar en el libro. Yo fui encontrando mucha homofobia en lugares impensados, como en un colegio súper abierto o en una familia súper progre, pero el lugar que más me llamó la atención de entrada, fue en mí misma. Por eso todo lo que se decía afuera dolía y resonaba más, porque te estaba dentro.

lunes, 19 de agosto de 2024

#hemeroteka #trans #patologizazioa | Transek Gurutzetan pairatzen duten patologizazioa salatu dute

ESK sindikatuaren, eta Lumagorri, Anitzak eta Loratuz Lotu plataformen elkarretaratzea, gaur, Gurutzetan //

Transek Gurutzetan pairatzen duten patologizazioa salatu dute

Araban, Bizkaian eta Gipuzkoan transak artatzen dituen unitate bakarra da Gurutzetako Genero Identitatearen Unitatea. Ospitaleko zuzendaritzak adierazi du ez dagoela «bazterketarik», eta «protokoloa» betetzen duela.
Isabel Jaurena | Berria, 2024-08-19
https://www.berria.eus/euskal-herria/transek-gurutzetan-pairatzen-duten-patologizazioa-salatu-dute_2129495_102.html 

«Pertsona transen identitatea patologizatzeari utz diezaiotela». Eskaera argia egin dute gaur hala ESK sindikatuak nola Lumagorri, Anitzak eta Loratuz Lotu LGTBI kolektiboaren eskubideen aldeko plataformek. Gurutzetako ospitaleko (Barakaldo, Bizkaia) GIU Genero Identitatearen Unitatean gertatutako kasu baten harira egin dute salaketa, baina argi utzi dute ez dela «kasu bakana».

Araban, Bizkaian eta Gipuzkoan transak artatzen dituen unitate bakarra da Gurutzetakoa, eta eraikinaren aurrean egin dute elkarretaratzea, gaur goizean. Kolektiboko kide batek egin ditu adierazpenak lehenbiziko: «GIUtik pasatzen garen pertsona transen gaineko indarkeria etengabea da». Izan ere, unitate horietara joatean, barne protokoloak dio psikiatria kontsultara bideratu behar direla pazienteak, haien ongizateari lehentasuna eman behar zaiela argudiatuta. Ordea, adierazi dute psikiatriatik igarotzeak ez duela transen «despatologizazioan laguntzen»; kontrara, «zalantzan jartzen» duela «pertsona horiek beren gorputzen gainean erabakiak hartzeko duten eskubidea eta autonomia». Gehitu dute jarrera horren ondorioz transak «beldurrez» joaten direla kontsultetara.

Horregatik guztiagatik, EAEko trans legea bete dadila eskatu dute hiru plataformek, eta herritar horiek ez daitezela psikiatriatik pasatu. «Pertsona transak errespetatuko dituen osasun arreta eskatzen dugu: ebakuntza bat egiteko hiru urte itxaron behar ez izatea, kolektiboaren errealitate espezifikoak ezagutzen dituen zerbitzu bat izan dadila, eta tratamendu hormonalak jasotzeko baldintza gisa genero rol misoginorik ez ezartzea».

ESK sindikatuak ere bide beretik egin ditu adierazpenak: «Ez dugu ez ulertzen ezta ontzat jotzen ere laguntza eskatzen dutenei lehen harrera egiten dietenak psikiatriako profesionalak izatea». Izan ere, sindikatuari helarazi diote arlo horretan lan egiten duten zenbaitek «jokabide iraingarriak» izan dituztela transekin.

Horrez gain, salatu dutenez, transek edozein motatako tratamendu bat osatu nahi izanez gero, GIU arloko langileek baieztatu behar dute transak direla. «Zein eskubiderekin erabakitzen dute profesional horiek nor den transa eta nor ez? Pertsona transek ez al dute ibilbide afektibo, pertsonal eta soziala egin zer diren jakiteko bezainbeste?», adierazi dute. Gehitu dute sindikatuak «arreta integrala» nahi duela transentzat, eta horretarako «ezinbestekoa» dela GIU gune horretan aldaketak egitea, «transen errealitatea despatologizatzeko bidean».

Alde horretatik, neurri batzuk hartzeko eskatu dute «inplikatuta dauden hainbat kolektiborekin elkarlanean» aldaketa horiek egin bitartean: endokrinologiako profesionalak izan daitezela GIUetako lehenbiziko kontsultaz arduratzen direnak, tratamenduetan hasteko orduan kontuan izan ditzatela soilik pertsona horren osasun egoera eta tratamenduak izan ditzakeen albo ondorioak, eta laguntza psikologikoa edo psikiatrikoa ere pertsona horrek hala eskatzen duenean bakarrik ematea.

Zuzendaritzaren erantzuna
Argitara eman den salaketari azkar erantzun dio Gurutzetako Ospitaleko zuzendaritzak, eta adierazi GIU Genero Identitatearen Unitatean ez dagoela «bazterketarik». 4/2024 legearen «interpretazio zuzena» egin eta transen eskubideak onartuz lan egiten dute, ohar batean esan dutenez, «indarrean dagoen protokoloari jarraituz».

«Argitu nahi dugu endokrinologia espezialistak bidalita artatzen ditugula pertsona horiek, eta ez psikiatria zerbitzuak bidalita. Hala, pertsona bat GIUra bidaltzen dutenean, lehenbiziko kontsulta endokrinologian izaten da; 15 urte arte, pediatrian. Haiek aztertzen dute kasu bakoitza, eta probak eskatzen dituzte. Prozesu osoan laguntza psikologikoa eskaintzen da, eta, gero, tratamendua hasten da, hormonekin. Ebakuntza beharrezkoa denean, kirurgia plastikoko kontsultara bidaltzen dira pertsona horiek».

Zuzendaritzak erantsi du «zerbitzu osoa» eskaintzen dela GIU Genero Identitatearen Unitatean, eta prozesuaren «edozein fasetan» laguntza psikologikoa eskaintzen dietela bai arta jasotzen duenari eta bai haren familiari. Horrez gain, erietxeko zuzendaritzak ziurtatu du Gurutzetako unitate horretan ez dagoela itxarote tarte «nabarmenik» lehen kontsultan. Ebakuntza errazenetan ere arta «azkar samarra» jasotzen dela uste du ospitaleak; bakuntza konplexuenetan denbora gehiago behar izaten dela azaldu dute, «talde espazializatu bat behar delako».

Lodifobia
Batera edo bestera, Bizkaiko E28 plataformak berriki salatu zuen transek, patologizazioa ez ezik, lodifobia ere jasan behar dutela GIUetan. Zehazki, koordinakundeko kide bat GIUra joan zen, eta psikiatriara bideratu zuten. Bertan indarkeria pairatu zuela salatu zuen: «Esan arren ez zela emakumea, esan zioten emakumearen espektroaren barruan emakume maskulinoak ere badaudela. Horrez gain, 'gizentasun morbidoa' duen pertsona gisa izendatu zuen psikiatrak, eta esan zion argi dagoela ispilura begiratzean islan ikusten den gorputza ezin zaiola gustatu, loditasuna dela eta», adierazi zuen plataformak.

Horrez gain, medikuak erran zion lodia den norbait ez zela gai zer genero duen jakiteko, eta argaldu ezean testosterona ematea ukatu zion. «Horrek guztiak eragin kaltegarriak izan ditu gure kidearen osasun mentalean, eta, beraz, hainbeste aipatzen duten ongizate horretan».

Egoera ikusita, koordinakundeak eskatu du pertsona horien trantsizioa lehen mailako arretara bideratzeko: «GIUa desagertzea exijitzen dugu, ez baitu pertsona transen benetako ongizatearen alde egiten. Kontrara, pertsona transak baztertzen eta patologizatzen ditu».

Iazko azaroan, berriz, Gehitu Euskal Herriko Lesbiana, Gay, Trans, Bisexual eta Intersexualen Elkarteak antzeko salaketak egin zituen. Zehazki, transei eta ez-binarioei «tratamendu bortitza» ematea egotzi zion LGTBI taldeak Gurutzetako GIUari, eta eskatu pertsona horiek ez daitezela bideratu psikiatria sailera. Unitate horretan erabiltzen dituzten irizpideak ere auzitan jarri zituzten. Bertatik igaro diren hemezortzi laguni inkesta bat egin zien Gehituk, eta hortik ondorioztatu zuten unitatera iristen diren «guztiak derrigortuta» daudela psikiatria sailetik igarotzera.

martes, 6 de agosto de 2024

#libros #lesbofobia #testimonios | Cuando quieras podés destruirme

Cuando quieras podés destruirme / Julieta Sverdlick.

[Buenos Aires] : Metrópolis Libros, 2024 [08-06].
Serie: Metrópolis Narrativas

/ ES / Ebooks / NOV / Literatura / Gordofobia / Lesbofobia / Lesbianismo / Relaciones tóxicas / Testimonios

🔋 Ebook: ISBN 9786316505989 / 9.02 €
📝 Cita APA-7: Sverdlick, Julieta (2024). Cuando quieras podés destruirme. Metrópolis Libros.


«Su abrazo me había devuelto la paz en un segundo, y yo me odié por regalarle esa capacidad. Giré despacio y dejé que me besara. El terror de no tenerla era superior a cualquier otra cosa que pudiese existir en mí. Me acarició la cara hasta que no quedaron rastros de las lágrimas. Yo me aferraba a su cuerpo como si de ello dependiera mi vida».

"La identidad se revela y se construye. A veces, también, se defiende. En ‘Cuando quieras podés destruirme’, acompañamos a la protagonista en su proceso de autodescubrimiento y validación. Su vida da un giro radical cuando en la adolescencia conoce a M, una compañera de taller literario apenas un año mayor que ella y que, inmediatamente, la deslumbra. Lo que en un principio parecía ser admiración se volverá deseo irrefrenable: está enamorada de M y no hay marcha atrás. Reconocer ese amor inesperado, asumir que es una mujer que ama a otra mujer y enfrentar el qué dirán serán sus desafíos. ¿Podrá ponerse a sí misma en primer lugar cuando siempre puso primero a los otros? ¿Estará M a la altura de ese amor y de esa entrega? ¿Qué tipo de vínculos pueden construirse al amparo de lo secreto? ¿Es así cómo queremos vincularnos? Esos son algunos de los interrogantes que Julieta Sverdlick despliega a veces con humor, otras con ironía y tantas más con profunda ternura en esta novela que oscila entre un presente incierto y las pistas de un pasado que la protagonista intenta recuperar para comprender su realidad" (Luz Santomauro).

sábado, 6 de julio de 2019

#hemeroteca #lesbianismo #feminismo | Itziar Castro: "Me han insultado por gorda, feminista y lesbiana, en ese orden"

El Español / Itizar Castro en la moto Metropolis de Peugeot //

Itziar Castro: "Me han insultado por gorda, feminista y lesbiana, en ese orden"

"Los hombres aún no reconocen su punto G en el ano: no saben lo que se pierden"/ "Las mujeres no estamos diseñadas para dar placer a los hombres" / "Ligo mucho, tengo mucho sexo e incluso me han ofrecido hacer películas porno".
Lorena G. Maldonado | El Español, 2019-07-06
https://www.elespanol.com/cultura/20190706/itziar-castro-insultado-gorda-feminista-lesbiana-orden/411459227_0.html 

Cuenta que la han insultado por "gorda, feminista y lesbiana": en ese orden. Cuenta que no le importa: que sólo escucha a los que quieren -los demás serán "más infelices"-. Cuenta que la belleza en el arte dista mucho de la presunta belleza que insufla la publicidad. Cuenta que la sociedad ha desoído que la mujer disfruta por sí misma; que no es ningún trampolín para hacer gozar al hombre. Cuenta que no hace ninguna falta un falo para alcanzar la plenitud en una relación sexual. Desmonta tabúes. Habla con infinita paz. Esto no iba de otra cosa que de amor. Y de libertad. ¿Qué habrá más básico?

A Itziar Castro, que fue nominada al Goya como Mejor Actriz Revelación -por ‘Pieles’, de Eduardo Casanova-, que triunfó por sus papeles en ‘Vis a Vis’ o en ‘Campeones’, que es hoy embajadora de la scooter Metropolis, de Peugeot, nada se le resiste. La semana pasada inauguró el Pride Barcelona 2019 con un beso con Ada Colau al grito de "no dejemos que los fantasmas que vienen a caballo nos ganen". Hace unos días acompañó a la pregonera Mónica Naranjo en el Orgullo LGTBIQ de Madrid. Hoy conversa con El Español sobre esto y aquello: celebrando la vida.

¿Qué es el sexo para Itziar Castro?
Comunicación y complicidad.

¿Y el amor?
Necesario, básico y un motor de vida. Yo todo lo hago por amor. Por amor a mi profesión, a la gente que quiero, a las cosas... es el motor del mundo.

¿Cómo se diferencia el sexo del amor?

Bueno, yo creo que cuando tienes un momento sexual apasionante, tienes amor. Amas ese cuerpo, amas ese orgasmo, amas ese instante... aunque luego ya pase y no sea así. Pero en ese momento hay amor. Eso no quiere decir que tenga que haber amor previo o amor sostenido o amor para toda la vida. Las endorfinas son amor y el sexo son endorfinas, por tanto… es lo mismo. Y el amor está en muchas partes, no sólo en el sexo. Está en la libertad que tengo yo conduciendo la moto, disfrutando, llevando a alguien con quien he tenido una cita… ahí está el amor, también.

¿Cómo crees que ha cambiado el feminismo nuestra forma de entender el sexo?
Bueno, creo que ha empezado a cambiar. Aún queda mucho por cambiar. Las mujeres no estamos diseñadas para dar placer a los hombres, sino para tener placer personal y disfrutar del sexo de una manera plena, y creo que el feminismo ha aportado esa visión.

¿Y los hombres se están dando cuenta de esto?
Esperemos que sí, ¿no? Cada vez hay más hombres feministas, cada vez hay más hombres que escuchan nuestro mensaje y que entienden que somos iguales... bueno, somos muy diferentes, pero a la vez tenemos que tener los mismos derechos y sexualmente, las mismas condiciones.

¿Qué te hubiera gustado que te explicasen en cuanto a educación sexual cuando eras pequeña?
Yo he tenido la suerte de tener una familia muy libre, muy liberal, y para mí el sexo ha sido muy natural desde pequeña. Por lo tanto, no lo he vivido como si me faltase algo, a mí. Pero creo que debería haber educación sexual desde la escuela y que se debería contar cómo es el aparato reproductor masculino y cómo es el femenino, y cómo funcionan. Mucha gente no sabe que el punto G. de los hombres está en el ano y aún piensan que es tabú...

¿Eso es homofóbico?
Totalmente, y no saben lo que se están perdiendo, básicamente. Y con la mujer igual, ¿eh? Desconocemos ese gran órgano que es el clítoris. Cómo es por dentro, cómo es en general, cómo hacerlo funcionar para disfrutar.

¿Y en cuanto a la educación sexual inclusiva, LGTB? Ese tema sigue siendo polémico para cierto sector de la población.
Mira, en los colegios, los niños y niñas todos tienen novios y novias... y no tienen ningún problema con eso. Es a raíz de ir creciendo cuando les van poniendo tabúes. Por eso creo que hay que explicar las cosas con naturalidad, justo a esa edad: con toda la diversidad posible, porque para ellos es normal. Es normal que un niño se vista de niña, o que sea blanco, o negro... es importante que desde pequeños tengamos cuanta más variedad en todos los aspectos posibles, mejor.

Contaste en una ocasión que te habían insultado por ser feminista y lesbiana.
Me insultan por ser gorda, lo primero. Luego por ser feminista y luego por ser lesbiana.

¿Cómo ha sido tu experiencia con este último punto?
Bueno, no lo vivo como... me da igual. Quiero decir, soy feliz como soy y con quien yo comparto mi vida. Si alguien me rechaza por eso, es su problema, no es el mío. Lo vivo como que los homófobos serán más infelices, que hagan lo que quieran.

¿Cómo se reconoce a un homófobo encubierto?
No son encubiertos. No hay nadie encubierto.

Hay clichés...
Pues no es encubierto, se ve muy claramente. Es muy fácil todo. Cualquier actitud homófoba o machista se detecta muy fácilmente. El tema es que no lo saben ellos o que no lo quieren saber, entonces hay que hacérselo notar. “Esto que acabas de decir es homófobo, o es machista”. Para cambiar, primero hay que asumir: este es el gran tema. Los hombres (ni las mujeres, eh) en general asumen que son machistas, y todos vivimos en una sociedad machista y hemos sido educados así.

¿Cómo fue tu primera experiencia con el sexo? Tu primera pulsión, tu primer descubrimiento. ¿Cómo lo recuerdas?
Placentero y como un juego. Y no voy a entrar en más detalles.

¿Por qué crees que la masturbación femenina sigue siendo un tabú?

Porque las mujeres tenemos el tabú de disfrutar. Tenemos el tabú de que si la mujer disfruta del sexo es una guarra, una puta, y todo tiene que ver con el machismo y con el heteropatriarcado. Que una mujer disfrute es humano, es saludable y sano. De hecho, el sexo ayuda a que nos relajemos, a dormir mejor, a quitarnos tensiones... sí, está bien.

Está la fantasía recurrente del hombre heterosexual: dos mujeres lesbianas que tienen sexo entre ellas. Porque de alguna manera siente que el siguiente en entrar es él, que se necesita un falo en ese encuentro. A sus ojos. ¿Qué les explicarías sobre este tema?
Les explicaría que las mujeres mayoritariamente somos clitorianas. Eso para empezar. Si hubiesen estudiado el clítoris, lo entenderían. Eso por una parte. Y por otra: si es consentido y todo el mundo es feliz, que entre quien quiera. Uno, dos, tres, poliamor, lo que haga falta. Pero no hace falta que haya un hombre para disfrutar. En la libertad tanto sexual como vital de cada uno, que todos hagamos con nuestra vida lo que queramos.

¿Qué sabes hoy de las mujeres que no sabías con 18 años?

Que lo tenemos más difícil, en general, y pese a ello salimos adelante victoriosas y cambiando el mundo.

¿Cómo vives los insultos por tener un cuerpo no normativo? ¿Por qué parece que el sexo está reservado a los cuerpos perfectos, o, mejor dicho, a los que la publicidad nos dice que son perfectos? ¿Por qué se deserotizan el resto de cuerpos?
Uy, muchas preguntas en una. A ver: se cree que los cuerpos de talla grande no son eróticos, pero si te fijas en la inmensa mayoría de estatuas o de pinturas sobre la feminidad y sobre el erotismo son de tamaño grande, como Botero, como la Venus de Willendorf, o ‘Las tres gracias’ de Rubens. Si empiezas a escarbar y a observar a nivel artístico, sí, es mucho más. De hecho, a mí me han pintado muchísimo desnuda, me han llamado muchísimos fotógrafos y fotógrafas... porque les resulta un cuerpo mucho más sexy que cuando es muy delgado. Es lo que nos están intentando vender, pero la realidad es otra. Algo más: yo ligo muchísimo, tengo mucho sexo y buen sexo, incluso me han llegado a ofrecer hacer películas porno. Cosa que no he hecho, pero me lo han ofrecido.

¿Y por qué decidiste no hacerlo?

Porque no me apetecía. Me llega a apetecer y lo hago. Así de simple.

¿Lugar fetiche para hacer el amor?
Sobre la luna de la moto Metrópolis. ¡Vamos a hacerlo! No, cualquier lugar es bueno para hacer el amor. Siempre que a las dos personas, o a las que sean, les apetezca.

¿Banda sonora?
Tengo varias. Cada momento de mi vida tiene varias canciones. También varía según la persona: algo más efervescente, o algo más tranquilo... variedad.

¿Cuál es el gran tabú sexual que crees que pervive en la España de 2019?
Creo que hay muchos. Uno de los que hemos dicho antes de los hombres que por la parte posterior mejor no... por si acaso; o, no sé. Creo que el mayor tabú es no dejarte fluir y ponerte limitaciones y etiquetas, que ya está bien de etiquetas. Lo mejor es fluir, tanto en el sexo como en el resto de la vida.

¿Cuáles son las reivindicaciones que quedan pendientes en el colectivo LGTBIQ?
Pues son constantes y diarias. Que no demos un paso atrás, que mantengamos nuestros derechos. No que por el simple hecho de ir de la mano te puedan pegar... el jueves pasado, después del día del Pride en Barcelona, pegaron a dos madres delante de su hija que estaba en un parque. Hemos conseguido muchas cosas, pero quedan más.

¿Cuánto hay de cierto en que muchos homófobos son, en realidad, homosexuales encubiertos?
(Ríe). Cada uno tiene que decidir cuándo quiere salir del armario y cuándo no. Creo que tienen que asumir qué tendencias sexuales tienen, y si no lo quieren asumir, serán infelices toda la vida. Pero pf... nadie tiene que obligar a nadie a salir del armario, ni sé si es el más homófobo es porque en realidad es gay... se dice, ¿no? Ha habido dictadores que han sido precisamente así por eso. Seguramente si no vives con libertad tu esencia, acabas siendo un tirano o una tirana, seguramente. Pero no lo sé, porque yo sí vivo en lo que siento y en lo que pienso. Soy un poco borde a veces, pero no soy una tirana.

Tus mitos eróticos desde adolescente hasta ahora.

Es curioso, ¿eh? He mitificado a mucha gente, pero en realidad lo que quería era ser como ellas o conocerlas, y he acabado conociéndolas. A ellas y a ellos.

¿Por ejemplo?
Concha Velasco, por ejemplo, que la admiraba muchísimo y ahora me admira ella a mí. Me pasan estas cosas. Y a nivel sexual también me pasa: a veces me ha gustado alguien y al final ha acabado siendo relación.

¿Podemos dar nombres ahí?

Ahí ya no vamos a entrar (risas). No es tanto la persona en sí como un personaje, un momento concreto, una película... te diré: más que un mito erótico, una película que a nivel emocional y sexual me hizo plantearme muchas cosas y que fue como “yo quiero sentir lo que estoy viendo ahí”, fue ‘When night is falling’, que es una película canadiense. Son dos chicas espectaculares y es preciosa. Fue de las primeras películas lésbicas que acababa bien, y eso estaba bien, porque siempre era un drama… me quedaría con esa imagen.

¿Hay diferencia entre practicar sexo con alguien de derechas y alguien de izquierdas?

Eh... no. Todos llegan al orgasmo igual y todos gritan igual. En mi experiencia, vaya. En mi casa no ha habido problema.

Un mensaje para Vox.
Si sus hijas, sus hijos, sus madres, sus mujeres, sus primas, sus primos… fueran feministas, lesbianas, transexuales, LGTBI, en definitiva, ¿pensarían lo mismo?

jueves, 31 de enero de 2019

#hemeroteca #gordofobia #disidenciasexual | Marcial Parraguez: “La gordura es una discusión política, no debería abarcarse desde la moralidad”

Imagen: La Tercera / Marcial Parraguez
Marcial Parraguez: “La gordura es una discusión política, no debería abarcarse desde la moralidad”.
María Paz Ceresuela | La Tercera, 2019-01-31
https://www.latercera.com/la-tercera-tv/noticia/marcial-parraguez-la-gordura-una-discusion-politica-no-deberia-abarcarse-desde-la-moralidad/508293/

El periodista y activista gordx señala que estamos bajo una "dictadura heteroflaca", una ideología que determina el gusto y que impone cuáles son los cuerpos correctos. “Ser gordo es sinónimo de burlas, abusos, violencia, a mi me han pegado simplemente por el hecho de ser gordo, gente que se siente con la autoridad de interrumpir tu vida de un golpe, literal.”

“Pienso que uno de los estereotipos que se nos da a los cuerpos gordos es el de no ser productivos, laborantes, de no hacer ejercicio, somos el cuerpo sedentario. Pero esos son imaginarios que se nos dan ya sea a través de los medios, a través de la gente, lo que se conversa y el cuerpo gordo no tiene porqué ser así”, comienza diciendo el periodista y activista gordx, Marcial Parraguez.

Parraguez relata su interpretación al pensamiento de la autora estadounidense, Monique Witting, sobre las estructuras del pensamiento heterosexual, no como práctica sexual sino como ideología política y le agrega el peso como categoría de análisis. Comparte cómo se acercó al activismo gordo desde los grupos de la disidencia sexual, habla de autores como Nicolás Cuello y Laura Contreras, quienes escribieron “Cuerpos sin patrones”, uno de los pocos ejemplares sudamericanos que piensan el cuerpo y también, reflexiona cómo se ha expresado la gordofobia en su vida y Chile.

“Se entiende mucho que en el feminismo gordo queremos que todo el mundo sea gordo, pero esto tiene que ver con algo completamente distinto. La gordura hace mucho rato dejó de ser una discusión moral pero la gente la sigue entendiendo así”, remata el activista.

miércoles, 16 de enero de 2019

#hemeroteca #homofobia #machismo | Sergei Polunin, expulsado de la Ópera de París por homófobo

Imagen: ABC / Sergei Polunin
Sergei Polunin, expulsado de la Ópera de París por homófobo.
La directora del Ballet francés ha retirado al bailarín ruso la invitación para actuar en febrero en «El lago de los cisnes».
J. B. | ABC, 2019-01-16
https://www.abc.es/cultura/teatros/abci-sergei-polunin-expulsado-opera-paris-homofobo-201901160106_noticia.html

En tiempos de dominio de lo políticamente correcto no encaja un espíritu libre como Sergei Polunin. El Ballet de la Ópera de París ha retirado la invitación que le había hecho al bailarín ruso para interpretar en febrero «El lago de los cisnes» en la Ópera Bastilla.

Lo anunciaba así la cuenta de Twitter de la propia Ópera de París: «Dadas las declaraciones públicas hechas por Sergei Polunin, Aurélie Dupont, directora de Danza, ha tomado la decisión de no invitar al artista. Estas declaraciones no están de acuerdo con sus valores ni con los de la institución». Antes de este tweet, Aurélie Dupont había comunicado su decisión a los bailarines de la compañía.

Las declaraciones que han motivado la expulsión del «enfant terrible» de la danza se publicaron a través de Instagram (cuya cuenta tiene 17.000 seguidores), y provocaron rechazo inmediato por su descarada homofobia y machismo. «El hombre debe ser un hombre y la mujer debe ser una mujer. Las energías masculinas y femeninas crean equilibrio. Esa es una de las razones por la que tienes huevos. Igual piensa fuera del ballet, hombre, ¿qué te pasa? Las hembras ahora intentan asumir el rol de hombre porque no las follas y porque eres una vergüenza. Los hombres son lobos, los hombres son leones, los líderes de la familia que se supone que deben cuidar de todo. ¿Qué ocurre? Deja de ser débil, sé un hombre, sé un guerrero, ¿qué te pasa? Sin respeto por ti, la vida te derribará, te pondrá de rodillas y te lavará. Necesitas una buena bofetada para despertarte Increíble !!!»

Polunin, un hombre envuelto en polémicas desde hace años, es un ardiente defensor de Vladimir Putin, cuyo rostro se ha tatuado en el pecho. Entre otras lindezas en el pasado, propuso que se abofeteara a los gordos y criticó el afeminamiento de sus compañeros. «Ya hay una bailarina en escena, no se necesitan dos».

Los incendiarios textos del bailarín habían obtenido la respuesta, en algunos caso acaloradamente airada y en otros irónica, de artistas del Ballet de la Ópera de París -que la semana próxima actúa en el Teatro Real-, entre ellos Adrien Couvez y Ludmila Pagliero.

Sergei Polunin es una de las figuras más fascinantes y a la vez más controvertidas del mundo de la danza. Nacido en Ucrania en 1989, con trece años se trasladó a Londres a estudiar en la escuela del Royal Ballet. Tras entrar en la compañía en 2007 y ascender en tan solo tres años a la categoría de Primer Bailarín -con solo 19 años se convirtió en el más joven de la historia de la prestigiosa compañía-; allí se convirtió en una estrella. Los focos del mundo de la danza se centraron en él; sus actuaciones eran seguidas por cientos de fieles, los críticos se deshacían en elogios y se le comparaba nada menos que con Rudolf Nureyev, tal era la perfección de su técnica y la fiereza de su baile. Logró varios premios, entre ellos la medalla de oro del Prix de Lausanne. Pero en 2012, con solo 22 años, Sergei Polunin anunció su sorprendente retirada. El bailarin ucraniano adujo entonces que «el artista que llevo dentro estaba muriendo» y que se sentía profundamente desgraciado.

Su situación familiar (la abrupta separación de sus padres), la fama mal asimilada y la presión del lugar de privilegio que mantenía en el mundo del ballet, que le obligaba a mantener una estricta disciplina provocaron su situación. El bailarín combatió entonces sus depresiones con excesivas salidas nocturnas -aireadas por él mismo a través de las redes sociales, y aceptando el papel de «chico malo» que los medios de comunicación le adjudicaron-; con la bebida, primero, y más tarde con la droga. Sergei Polunin ha reconocido que llegó a subir al escenario para bailar «colocado» y bajo los efectos de la cocaína. «Decidí seguir la corriente a los medios de comunicación -dice Polunin-, aunque, en realidad, hizo que todo fuera más difícil porque a raíz de esa imagen nadie quería trabajar conmigo; las grandes compañías preferían trabajar con alguien más seguro y predecible. Básicamente estaba cavando mi propia tumba».

Al tiempo, el bailarín exhibió su rebeldía llenando su cuerpo de tatuajes, algo prácticamente proscrito entre los bailarines de ballet; entre esos tatuajes -tiene más de una docena- la imagen de Heath Ledger como Joker en uno de sus hombros; las cicatrices del zarpazo de un tigre en su pecho; un «kolovrat», símbolo eslavo pagano, en su estómago; la imagen de la parca en su costado derecho, un lobo, recordando su primer papel como primer bailarín en «Pedro y el lobo», en su cintura; el símbolo de la bandera chechena en su costado izquierdo; la iglesia donde fue bautizado en su espalda; o una frase (con errata incluida): «I am not a human. I am not a god. I am hwo I Am» («No soy humano. No soy un dios. Soy quien soy»).

A estos se suma el rostro de Vladimir Putin en el pecho, uno de sus últimas adquisiciones -se lo hizo a finales del pasado año-: le valió críticas en su Ucrania natal y al tiempo la nacionalidad rusa.

viernes, 17 de noviembre de 2017

#hemeroteca #machismo | La hetera gorda

Imagen: Pikara / 'Sola', de Rekyt
La hetera gorda.
C.K. | Pikara Magazine, 2017-11-17
http://www.pikaramagazine.com/2017/11/la-hetera-gorda/

Vengo sufriendo en mis relaciones íntimas con los hombres toda la vida, da igual que sean abiertas, esporádicas, el sufrimiento forma parte de ellas como la lucha de poderes. Por mucho que digamos que no, somos nosotras, las mujeres, las que estamos por debajo, las que tenemos que ceder, dar gran parte de nuestro espacio, ser pacientes y hacer pedagogía.

En el momento que comencé a acercarme al feminismo fui analizando mis relaciones sexo-afectivas pasadas y presentes y haciendo un esbozo de lo que me gustaría de las futuras. Desde entonces, han ido a menos en número. Por supuesto, defiendo la libertad de toda persona a vivir sus relaciones del modo y la forma que decidan. Abiertas, de una noche, monógamas, esporádicas, poliamorosas, siempre y cuando el respeto esté presente. Tampoco tengo ninguna creencia sagrada sobre el sexo. Entiendo perfectamente que la gente se de placer únicamente porque tiene ganas, no hace falta ningún argumento más complejo. Ahora bien, a nivel personal, hay una serie de situaciones que ya me aburren soberanamente. Me aburre la manera de ligar de los heterosexuales. Me aburre tener que hacerme la tonta, esperar a un señor que vaya de inteligente y superior, reírle las gracias, reforzar su masculinidad e intentar potenciar mi feminidad patriarcal. Me parece lo más estúpido del universo, repleto de clichés y sí, de machismo.

He leído respecto relaciones poliamorosas y mucha gente ha compartido sus experiencias conmigo. No he permanecido en relaciones monógamas por mucho tiempo y en todo caso, la única que era monógama era yo. A veces me veía incapaz de estar con otra gente, otras estaba tranquila y no tenía esa necesidad y, en otras, la idea de amor romántico se había instalado en mi cabeza. He tenido más relaciones de una noche y también algunas de unos pocos encuentros esporádicos que finalizaban pronto. En algunos momentos, he tenido varias relaciones de este tipo a la vez.

No sé como definirme según el modelo de mis relaciones, la verdad sea dicha. Muchos hombres me han intentado vender la idea de “follamigos” que no se puede creer nadie (aunque reconozco que por mucho tiempo yo sí me lo he creído): ellos realmente no quieren una amistad, porque tampoco es que sepan mucho gestionarla, lo que sí quieren realmente es tener sexo sin compromiso. Me parece bien, pero ¿por qué ponerle añadidos, por qué engañar? No es necesario. Ya os lo digo yo. NO LO ES.

A todo esto, se suma un físico no normativo. Soy una mujer gorda. Vale, hay mujeres gordas estupendas. Vale, hay a gente a la que le gustan las mujeres gordas pero seamos claros: no es lo más común. Los hombres se avergüenzan de estar con mujeres gruesas. Está bien quedar a escondidas de vez en cuando o disfrutar de la intimidad de la habitación pero eso de exponerse al mundo es otro cantar, uno del que prefieren no oír hablar.

No he sido consciente de todo esto hasta hace poco tiempo. Viendo como tratan a algunas de mis amigas gordas, he podido analizar que gran parte de lo que me pasa a mi es precisamente por lo mismo, una cuestión centrada en el peso. Eres guay mientras folláis pero otra cosa distinta es presentarte a sus amistades o a sus familiares. Para eso mejor una chica aceptada físicamente o al menos que no destaque por su voluminoso culo o barriga. Esta es la realidad. Me da igual si tienes un primo en Cuenca enamoradísimo de una muchacha obesa o si a “noséquién” le pirran los michelines. No es la norma. Y en cualquier caso a tu primo de Cuenca y a “noséquién” les consideran fetichistas de un mal: la grasa. Gordofobia en vena.

Estoy cansada de teorizar sobre el modelo de relaciones sin reconocer abiertamente dos problemas importantes: los señores y su masculinidad y la sociedad gordofóbica.

¿Qué queréis que os diga? No me motiva para nada currarme las relaciones y engañarme mientras me digo que está funcionando cuando no funciona y el señor está tirado en la playa rascándose la barriga. O incluso el señor está encantadísimo de decir que tiene amarrada a una señora o en su defecto, a veinte. Mientras tienes la desgracia de ser una hetera, que alguien me explique cómo puedes estar con dos o tres señores que merezcan la pena. Esto es directamente un imposible, no me jodan. Una cosa es que sean alternativos, vayan a charlas feministas y otra muy distinta lo que ven nuestros ojos, lo que sienten nuestros corazones, lo que padecemos con nuestra sexualidad negada, la falta de cuidados y la acumulación de violencia.

Leí hace poco que el poliamor es para la gente friki, la gente marginada, la gente no guay, y me gustaría que así fuera. Cuando alguien me habla de relaciones abiertas, poliamor y sexo desde el privilegio de un cuerpo normativo que todo el mundo acepta, quiere y desea me cabreo muchísimo. Quizá la persona tenga toda la razón del mundo, esté diciendo algo muy interesante que valoro, pero me quedo con la sensación de que eso no sirve por igual a todo el mundo. Indiscutiblemente un físico normativo te abre más puertas.

Repasemos. Hetera. Gorda. Feminista. ¿Qué alternativa en mis relaciones sexo-afectivas puede ser válida?

Mientras espero dejar atrás esta orientación sexual que me oprime, me margina y me lastima- y lo escribo con toda seriedad, he tenido épocas de ansiedad, de auto odio- he llegado a la conclusión que quiero vivir sola, conocerme a mi misma y aplicar el auto amor, la auto satisfacción. No puedo ser libre de otro modo. La sociedad no me deja ser libre de otro modo más que en la reconciliación conmigo misma, en el amor a mi cuerpo, en la aceptación del silencio, la lectura, mis gatas, libre mientras escribo y libre mientras el agua de la ducha cae por mis pechos y los acaricio. Libre yo, sin nadie, sin esperar aceptaciones de ningún tipo, sin ceder mi espacio a alguien que no me quiere.

Mucha gente pensará que soy una egoísta. Que esta es una idea muy individualista del mundo. Incluso que soy una capitalista de manual que no sabe vivir en la tribu. Me encantaría estar en una tribu, pero de momento la tribu ideal no existe y me encuentro permanentemente expulsada. Esto es pura supervivencia. Supervivencia y de alguna forma también es militancia. La militancia de quien ha experimentado en su piel el sufrimiento del patriarcado, la gordofobia, la monogamía y la heterosexualidad impuesta. Me quiero libre, me quiero sola.

sábado, 18 de febrero de 2017

#hemeroteca #gordofobia | Andrea Compton contesta a quienes critican su físico: "Me gusto con una talla 42, una 46 y una 50".

Imagen: El País / Andrea Compton
Andrea Compton contesta a quienes critican su físico: "Me gusto con una talla 42, una 46 y una 50".
"Ojalá las mujeres se respetasen y se dijesen cada día lo preciosas que son", dice la 'youtuber'.
Emilio Sánchez Hidalgo | El País, 2017-02-18
http://verne.elpais.com/verne/2017/02/17/articulo/1487330597_897669.html

La ‘youtuber’ Andrea Compton, de 26 años, publicó este jueves un post en Instagram en el que denuncia los insultos que ha recibido en internet por su apariencia física. "Me he topado con un foro espantoso donde tenían un hilo entero hablando de mi peso y de mi piel, de lo gorda que soy y los granos que tengo. Me he quedado completamente helada de que fueran mujeres quienes estaban haciendo esto, y no solo a mí", indica en la publicación, que acumula casi 100.000 ‘me gusta’ y más de 6.000 comentarios. En declaraciones a ‘Verne’, Compton da una de las posibles soluciones: "Debemos ayudarnos y mimarnos entre nosotras cada día". Este es su alegato completo en Instagram, donde suma casi 250.000 seguidores.
“Buscando una foto mía para una entrevista que me habían pedido, me he topado con un foro espantoso donde tenían un hilo entero hablando de mi peso y de mi piel, de lo gorda que soy y los granos que tengo. El hilo tenía un año, pero cuando lo he leído... me he quedado completamente helada, de que fueran mujeres quienes estaban haciendo esto, y no sólo a mí, a mujeres que para mí son preciosas y perfectas, con todos sus pesos alturas y estilos. Horrible que mujeres abran foros e hilos para criticar a otras únicamente por su físico, no saben el daño que se hacen entre ellas al hacer algo así. Ojalá se respetasen entre ellas, en vez de criticarlas, se ayudasen y sobretodo se dijesen cada día lo preciosas que son. Yo llevo un año haciendo un ejercicio muy importante que es mirarme al espejo cada día, aceptarme y verme espectacular. Me gusta cada parte de mí en todo momento, me gusto con una 46, con una 42 y con una 50. Me ha costado mucho tiempo aceptar que cada año tengo y tendré un peso diferente, pero ¡menos mal! porque llego a leer ese foro hace un año cuando estaba mentalmente destruida y me hundo en la más absoluta miseria. Si eres mujer y me estás leyendo, por favor... cuida lo que dices de otras mujeres. Intentad no hacer daño a nadie, es muy muy muy importante. (Me dirijo a mujeres porque es con lo que me he topado hoy, pero evidentemente cualquier ser humano debería respetar y cuidar del otro).”
Esta madrileña es actriz de doblaje, una de las colaboradoras habituales del programa de 40 Principales Radiotubers, presentó el programa especial de Nochevieja de Radio Televisión Española en redes sociales y tiene casi 460.000 suscriptores en YouTube. Su popularidad empezó a despegar en Vine, donde se especializó en doblajes humorísticos -los de la muñeca Barbie son buenísimos-.

Compton, que atiende a ‘Verne’ por correo electrónico, cree que las mujeres deben protegerse las unas a las otras: "Molesta que no nos respetemos entre nosotras. Se supone que estamos luchando contra la desigualdad y las que menos se respetan son las chicas entre sí. Criticándose por el físico, por la ropa, por el maquillaje... No puede ser".

"Los hombres se critican más por el poder económico, la posición laboral y las posesiones que por el físico. Porque se les ha dicho y enseñado que es por lo que vales, mientras que nosotras valemos por nuestro color de labios y escote. Es una exageración de la realidad, pero para que me entendáis. No quiero decir que entre hombres no haya estos conflictos, pero me encontré con ese mujeres contra mujeres", añade.

El foro en el que Compton encontró los comentarios no es la única fuente de insultos contra ella. "Este tipo de comentarios están en cualquier canal de YouTube y foto de Instagram. La gente mantiene este comportamiento constantemente y especialmente hacia las mujeres", dice Compton, que denuncia una situación que también viven sus amigas youtubers: "Todas sufren esto a diario".

"Me da tristeza y me duele el pensar que no son conscientes del daño que hacen. Todos somos muy inseguros, especialmente si somos jóvenes, y el comentarle a alguien que es feo o que está anoréxico es muy peligroso para quien lo recibe y para quien pasa por ahí y lo lee", añade, antes de lanzar una petición a los ‘haters’: "Piénsate dos veces las cosas antes de comentarlas".

Los ‘haters’, siempre presentes
Los ‘youtuber’s están acostumbrados a recibir todo tipo de insultos. Yellow Mellow contestó a sus ‘haters’ con un vídeo en el que lee algunos de los peores ataques que ha recibido en su canal de YouTube. La insultan por su apariencia física, como a Andrea Compton, pero también por su orientación sexual. La youtuber contesta con humor, ironizando sobre insultos "del siglo pasado", dice en el vídeo. "Creo que lo único que necesitáis es un poquito de amor", añade.

La bloguera barcelonesa Desirée Bela-Lobedde también denunció los insultos que recibía en marzo de 2016. Esta bloguera de descendencia africana, acostumbrada a leer insultos racistas en su canal de YouTube, cargó contra la plataforma de vídeos por no eliminar un comentario que decía "que asco das negra de mierda". "Siempre que me dejaban mensajes de este tipo con tanto odio y violencia yo los reportaba", contó a Verne por teléfono, "pero cuando una vez más recibí esa respuesta automática diciendo que no observaba ningún hecho que vulnerase sus normas, no pude más".

Otros youtubers han compartido experiencias personales en las que recibían insultos. El segundo con más suscriptores en el mundo, Germán Garmendia, publicó en noviembre de 2016 un vídeo en el que hablaba sobre el acoso escolar que sufrió cuando era niño. "Ser diferente no es malo", dice el chileno, el mismo lema que sostiene el ‘youtuber’ Aless Gibaja. "Recibo muchas cartas de niños y jóvenes que son acosados. Por eso es muy importante para mí mostrar que nadie es perfecto, que todos somos diferentes. Podemos ser raros, pero no pasa nada por ello. Debemos mostrarnos tal y como somos", indicó en una entrevista a Verne.

Y TAMBIÉN…
Desireé Bela-Lobedde: "Me siento indefensa al denunciar insultos como 'negra de mierda' y ver que la justicia los archiva".
La Fiscalía archivó la denuncia por insultos racistas contra la ‘youtuber’ Desireé Bela-Lobedde porque los comentarios se habían eliminado. "Me tomo la molestia de denunciarlo y de hacerlo visible porque necesito que esto se frene, que alguien lo castigue". No se investigó a uno de los presuntos autores porque no tenía relevancia pública: "Estamos creando ciudadanos de primera y de segunda".
Laura Galaup | El Diario, 2017-02-20
http://www.eldiario.es/sociedad/Afrofeminas-afrofeminismo-Desiree_Bela-Lobedde-Fiscalia-delitos_de_odio_0_613139494.html

miércoles, 15 de febrero de 2017

#hemeroteca #gordofobia | El eterno caso de la ‘gordofobia’ con la chica de portada


Imagen: El País / Portada de 'Vogue'
El eterno caso de la ‘gordofobia’ con la chica de portada.
La última (y polémica) portada de la edición estadounidense de 'Vogue' reaviva el debate sobre la hipocresía de mostrar los cuerpos femeninos en las revistas de tendencias.
Noelia Ramírez | SModa, El País, 2017-02-15
http://smoda.elpais.com/moda/gordofobia-portadas-revistas-moda-tendencias/

Fíjense en la foto emplazada sobre estas líneas. Es la portada del último número de la edición estadounidense de ‘Vogue’. Las chicas de la playa, de izquierda a derecha, son siete de las modelos más veneradas en las pasarelas y campañas de moda: Liu Wen, Ashley Graham, Kendall Jenner, Gigi Hadid, Imaan Hammam, Adwoa Aboah y Vittoria Ceretti. Hasta aquí, todo podría parecer una portada grupal de supermodelos habitual, pero varios detalles han sido los que han convertido a esta portada en una de las más polémicas de los últimos meses.
  • ¿Por qué el brazo de Ashley Graham (segunda por la derecha) tapa parte de su pierna mientras el resto no lo hace?
  • ¿Por qué Ashley Graham es la única que viste short negro de Miu Miu, mientras el resto de chicas lleva ‘culottes’ estampados?
  • ¿Por qué Gigi Hadid, la rubia del centro, tiene una mano tan estirada que parece alienígena?
Las respuestas que más se han escuchado son:
  • Porque así disimula el volumen de su pierna y se asemeja al del resto de las compañeras.
  • Porque el negro estiliza y la hará parecer más delgada en las fotos.
  • Porque probablemente se ha retocado y así puede tapar (más) la barriga de Graham y disimularla.
Graham, la modelo de la discordia, no es ninguna novata. Empezó a los 12 años, fichó por Ford a los 17 y a los 18 le cambió el cuerpo y se convirtió en modelo de tallas grandes. Siempre ha defendido que su cuerpo es “como el de la mujer media estadounidense” y se autoproclama ‘activista del cuerpo femenino’. ‘Forbes’ la eligió en 2016 como una de las 30 personas menos de 30 años más influyente del mundo en el mundo del arte y estilo. Sus cifras la avalan: Cinco portadas en grandes revistas el año pasado –en 2015 consiguió una en ‘Sports Illustrated’– y una facturación de más de 1,6 millones de dólares en ventas en la línea de lencería que diseña para la marca canadiense Adition Elle. Motivos para estar en esa portada no faltaban.

Esta joven de Omaha (Nebraska) también colabora con la firma de baño Swimsuits For All, donde ejerce de directora creativa y modelo de una línea con su nombre. En la última campaña se la ve con bikinis estampados, mostrando bastante más piel que en la revista estadounidense y flanqueada por modelos más delgadas (¡con bañadores blancos!). La comparativa muestra una connotación mucho más positiva que la del ‘Vogue’ de Anna Wintour. Aunque no olvidemos que se trata de la misma editora que en el documental ‘The September Issue’ decía que “había que arreglar” las fotos de Jennifer Garner porque “parecía embarazada” y que ‘bromeó’ con el cámara que grababa las imágenes espetándole que “necesitaba un retoque” e “ir al gimnasio”.

Si bien el documental se grabó en 2009 y ha llovido mucho en las revistas de tendencias en cuanto a la concepción de las tallas grandes se refiere (gracias, precisamente, a la desaparecida Franca Sozzani, editora de 'Vogue Italia' y la primera en apostar por modelos 'plus size' en portada), las publicaciones –y no sólo las de moda– siguen desarrollando ciertos tics gordofóbicos a la hora de retratar a sus personajes para portada. Los editores se escudan en la autoimpuesta dictadura de la fotogenia y el miedo a que la población no se gaste unos euros en una primera plana sin una modelo filiforme. Aquí una serie de ejemplos prácticos que se repiten cíclicamente en estos casos:

Sálvalo con un primer plano
Adele es una experta. Una búsqueda rápida en las portadas que ha protagonizado a lo largo de su carrera certifica que a la flamante ganadora de cinco grammys por su último disco siempre se la fotografía con un primer plano. Muy aplaudida fue su portada para ‘Rolling Stone’ con efecto cara lavada, pero bastante alejado del tratamiento que sí hacen con otras artistas (la revista es conocida por fotografiar sin sujetador o en camiseta de tirantes a las mujeres de portada).

De lo más criticada también fue la triple portada que la edición estadounidense de la revista ‘Elle’ preparó para su especial ‘Mujeres de la televisión’ en 2014. Mindy Kaling compartía primera plana con otras actrices (Amy Poehler, Allison Williams y Zooey Deschanel), pero fue ella únicamente la que apareció en primer plano, mientras a sus compañeras se las retrató de cuerpo entero.

¡Tápala!
¿Qué pasa si una mujer con una talla grande aparece en una portada múltiple con otrás compañeras? Que lo más probable es que si no recurren al primer plano, opten por taparla, como ha ocurrido con Ashley Graham en ‘Vogue’ o como ocurrió con Melissa McCarthy en la portada de ‘Elle’ en noviembre de 2013. Mientras Shailene Woodley aparecía en bañador o Resse Witherspoon en un vestido ‘cut out’, a la protagonista de los Cazafantasmas (o por entonces la serie ‘Mike& Molly’) le colocaron un (estupendo) abrigo de Marina Rinaldi para disimular su figura, factor que no pasó desapercibido y provocó un alud de críticas a la publicación.

Lo cierto es que este pavor ‘gordofóbico’ de las publicaciones podría no tener fundamento. El público no siempre responde de forma negativa ante una portada con una modelo/personaje lejos de los estrictos cánones corporales autoimpuestos por las revistas. Al menos, a la hora de hacer caja. En 2012, la portada de Adele fue la segunda más vendida de ese año de ‘Vogue’ en Estados Unidos (unos 410.000 ejemplares). Curiosamente, la ex editora del ‘Vogue’ británico, Alexandra Schulman, escribió que colocar a la misma cantante en su portada (en un primerísimo primer plano, claro) fue una de las peores estrategias que ha tenido (no lo especificó, pero dijo al respecto: “Adele será la mujer más famosa del mundo, pero una de las peores vendedoras que he tenido”).

No tenemos cifras de cómo se vendió una revista de moda mucho más nicho que las establecidas anteriormente, pero sí podemos asegurar que el desnudo en portada de Beth Ditto en la revista ‘Love’ en 2009 fue uno de los más aplaudidos y de los que más repercusión ha tenido. Por sus primeras planas después pasarían los esculturales desnudos de Kate Moss o Naomi Campbell, pero Ditto aparece en el imaginario de los ‘connoisseurs’ como una de las portadas más significativas. Katie Grand, la por entonces editora de la revista, lo tuvo claro. “El aspecto de Beth no destaca sus imperfecciones, sino las nuestras… Ella es feliz con quién es y cómo es. ¿No desearíamos todos levantarnos por las mañanas y sentirnos así?”.

#hemeroteca #gordofobia | Gordofobia: la última frontera del feminismo en el cine y la música

Imagen: We Lover Size / 'Pieles' en Berlinale
Gordofobia: la última frontera del feminismo en el cine y la música.
Las actrices Anabel Alonso e Itziar Castro, o la cantante Lady Gaga han sido las últimas en sufrir este tipo de discriminación sobre sus cuerpos. Las plataformas que lo denuncian insisten en diferenciar este estigma físico por su alcance global y las consecuencias psicológicas que provoca.
Mónica Zas Marcos | El Diario, 2017-02-15
http://www.eldiario.es/cultura/fenomenos/gordofobia-feminismo-cine-musica_0_612789197.html

Itziar Castro presentó en la Berlinale la película Pieles, un alegato sobre la aceptación de lo diferente y las bellezas castigadas por la sociedad. La actriz posó en la alfombra roja y, como el resto del reparto, subió sus fotos a las redes sociales. Pero ningún otro tuvo que soportar insultos como "mole" ni comentarios desproporcionados hacia su físico. Castro no fue la única. También Anabel Alonso en los Goya y Lady Gaga en la Superbowl han sido víctimas de un estigma muy específico: la gordofobia.

Más allá del escrutinio constante sobre cada centímetro de su piel, muchas artistas sufren el fat shaming, o el escarnio del gordo. Las plataformas que lo denuncian insisten en diferenciar esta discriminación por su alcance global y las consecuencias psicológicas que provoca. Defienden que los cánones de belleza impuestos castigan la talla sobre cualquier otro rasgo físico y deshumanizan a quienes no los cumplen, en especial a las mujeres.

En Estados Unidos, este movimiento forma parte del debate feminista desde los años 70, pero en España todavía es un discurso desconocido, como reseñan en Yorokobu. "Todo responde a un cánon estético, fruto de una sociedad machista que no quiere a mujeres libres", dice Beatriz Romero, integrante de We Lover Size. Esta web fue el primer medio español que heredó la filosofía ‘body positive’ de otros países y puso sobre la mesa el término "gordofobia".

Ellas se han convertido en la voz crítica de una generación vapuleada por una lista interminable de estereotipos. Empezaron dando consejos de moda y belleza a mujeres con tallas grandes, y hoy son lugar de peregrinación para una gran comunidad española en Internet. Sus simpáticos artículos abarcan temas tan dispares como la vida sexual o ideas de decoración, pero sin olvidar que el foco principal es empoderar a las mujeres en su propio cuerpo.

"Todas sufrimos discriminaciones por nuestro físico, pero no se puede obviar que unas son más extremas que otras", recuerda la periodista. Desde We Lover Size dan prioridad al activismo ‘curvy’, como ellas lo llaman, y a alertar sobre las tendencias gordofóbicas que se dan en los medios o en la cultura. Cada vez que una artista es juzgada por su peso en lugar de por su profesionalidad, en We Lover Size saltan las alarmas.

"Hablamos de las famosas por pura visibilidad y porque las reacciones que reciben son muy representativas del imaginario en el que jugamos", aclara Romero. Pero los correos desgarradores que reciben a diario son situaciones cotidianas que no distan mucho del escarnio público de las ‘celebrities’.

El argumento de la salud
Algunos acusan a We Lover Size de promover la obesidad y unos hábitos de vida poco saludables. Lo mismo ocurre cuando la actriz Rebel Wilson se muestra orgullosa de sus kilos o Kim Kardashian viste sin necesidad de cubrir los complejos que le impone la sociedad. "Nos machacan con el tema de la salud, pero ese argumento es falso en muchas ocasiones y deja de lado una parte muy importante, ¿qué ocurre con la salud psicológica?", se lamenta Beatriz.

En 2015, un estudio de la Universidad de Londres puso de manifiesto que el 40% de los daños psicológicos derivados de la obesidad están causados por el escarnio social. Romero, además, lo relaciona con el concepto de privilegio, la invisibilización en los medios y una discriminación a nivel laboral y personal.

"Los cuerpos gordos han sido oprimidos e invisibilizados en el contexto audiovisual y textil, generando una gordofobia estructural de la que surge un nuevo sistema de privilegios que sitúa a los cuerpos delgados y esbeltos como lo deseable y ‘superior’", escribe la periodista en We Lover Size. Los más agresivos ante esta diversidad corporal son solo la punta del iceberg de una sociedad "enferma", como la describe Romero.

El mensaje queda claro en cada una de sus columnas. Sin embargo, Romero insiste en diferenciar su web de otras plataformas como 'Stop Gordofobia', que se dedican a un activismo a nivel político. We Lover Size sería así como un foro especializado que, con los años, se ha extendido hacia otros frentes. "Empezamos centrándonos en el activismo gordo, pero terminamos empatizando con otros tipos de discriminación", confiesa.

Incorporar la gordofobia al feminismo
Hace tiempo que muchas actrices y personalidades famosas se han plantado ante el escrutinio de sus cuerpos. Sin pelos en la lengua, visibilizan el trato desigual de los medios hacia sus homólogos masculinos y trasladan el discurso ‘body positive’ fuera de los focos. "Estoy empoderada para mostrarle al mundo mis defectos y espero que eso pueda animar a empoderar a miles de niñas y mujeres en todo el mundo", escribía Kim Kardashian hace unos meses.

En We Lover Size piensan que ese sano compromiso debería sumar también la visibilización de las tallas grandes. "Desde luego, Lady Gaga o Scarlett Johansson no forman parte de este colectivo, aunque los ‘trolls’ se ensañen con ellas". Algunas grandes embajadoras de la causa son Rebel Wilson o Melissa McCarthy, pero desde su plataforma animan a que se incorpore al discurso feminista de cualquier mujer.

"Hay quienes no toleran que Jennifer Lawrence sea una cara visible del movimiento, porque está delgada. Pero yo creo que lo importante es que estemos unidas en esto", dice Romero. Aunque la periodista también entiende que este colectivo quiera liderar su lucha tras años invisibilizados, como ya se reivindicó en el activismo antirracista o en el propio feminismo.

Saben que es un camino largo pero constante, y que paso a paso se eliminan esos clichés tan dañinos para la sociedad real. "Hace unos años no hubiese existido una Rebel Wilson, aunque siempre interprete a la típica amiga gorda, graciosa y con los complejos justos. Parece que nos tenemos que contentar con eso", resume Beatriz. Mientras, en We Lover Size darán voz a todas aquellas que quieren verse representadas de una vez por todas en las películas, las revistas o las pasarelas. "Lo principal es empoderar a las mujeres y alimentar este caldo de cultivo revolucionario".

lunes, 13 de febrero de 2017

#hemeroteca #endohomofobia | Plumofobia, racismo y discriminación en las apps de ligue gay

Imagen: Vice
Plumofobia, racismo y discriminación en las apps de ligue gay.
Cuando los gais pasan de oprimidos a opresores.
Alejandro Durán | Vice, 2017-02-13
https://www.vice.com/es/article/apps-gay-discriminacion-lgbt

Cuando uno piensa en una minoría históricamente oprimida, como lo es el colectivo LGTB, no piensa en esa minoría como opresora de otras minorías. Pero olvidémonos de las siglas LGTB y centrémonos en la G. Los gais se han comido esas siglas para adaptarlas a sus intereses. Los gais triunfan. Los gais son masivamente aceptados, dirigen multinacionales, tienen grandes ingresos, éxito. Los gais ya no se avergüenzan de ser gais. ¡Ah! Perdón, me refiero a los gais blancos, a menudo guapos, que han adoptado una actitud heteronormativa y que viven en países ricos. Los gais de anuncio. Esos gais.

Y, ¿qué pasa entonces? Que el privilegio se ha comido también a la lucha, la diversidad, la inclusión. Los gais a los que me refiero cada vez son más conservadores, y lugares donde esos gais pueden dar rienda suelta a sus prejuicios disfrazados de preferencia sexual son las apps de ligue: esos lugares donde, escondidos en el anonimato y con una fácil salida si la cosa se pone turbia, la tiranía del ‘mascxmasc’ o del ‘whiteforwhite’ o del ‘gymxgym’ campa a sus anchas, haciendo sentir mal a quien es diferente, oprimiendo a quien no encaja con este férreo estereotipo.

Exacto, hoy en día hay gais que nunca han defendido sus derechos como gais, que no se sienten representados por otras personas del colectivo LGTB, que nunca han querido defender la diferencia. Y una cosa está clara, que la tolerancia y la lucha no te viene dada en el momento en que eres hombre y decides que te gusta más comer pollas que coños. La tolerancia se demuestra con actos cívicos, actos que brillan por su ausencia en apps como Scruff, Grindr o Gayromeo.

Si eres negro: más te vale ser pollón, activo, bruto y dominante. Y no tener corazón

Hablé con Ladis, que es madrileño, negro y lleva 20 años siendo abiertamente gay. Hablamos de cómo vive su situación siendo negro en el mundo gay, tanto dentro como fuera de las apps de ligue.

Me contó que él salió del armario para expresar su identidad diferente, y se lamenta de haberse encontrado con este amasijo de prejuicios. Para él, esto es una oportunidad perdida por los gais, que hemos dejado pasar la oportunidad de plantarle cara al sistema binario y al heteropatriarcado, así como a los prejuicios hacia otras minorías. Y no lo hemos hecho.

También me dijo que si eres negro y estás online en una app de ligue, se da por sentado que buscas sexo, que eres pollón, que eres activo y que no tienes corazón. Los chicos negros no son chicos para presentarle a tu familia. Un chico negro es siempre el tercero para un trío, el objeto sexual por excelencia. Un negro es un follador sin sentimientos, sexualizado y racializado por los demás. Otra cosa que está clara si no eres blanco es que no eres español. Es la primera pregunta siempre, sólo precedida —si acaso— por "cuánto te mide".

Uno de los momentos incómodos que me cuenta, que ahora se toma a risa, fue cuando quedó con un chico a través de una app y que, al rato de estar hablando con él, le soltó la frase: "Cuando te vi en foto me pareciste de todo menos tan intelectual". Además, y esto pasa mucho, esto lo toman como un cumplido. Y tú tienes que hacer como si no pasara nada.

En países anglosajones, incluso se han creado eufemismos envenenados como "no chocolate" o "no rice" para referirse a que no quieren hablar con negros o asiáticos, como recoge esta captura de pantalla publicada en douchebagsofgrindr.com

Sudamericano tenías que ser, y chapero

Que los españoles tenemos horribles estereotipos como norma general hacia los sudamericanos no es nuevo, y esto también se refleja en las apps de ligue gay. Cristian, que es de Europa del Este pero lleva viviendo en España casi toda su vida, es a menudo confundido en esta app por latinoamericano. Y en varias ocasiones, ante una respuesta negativa suya, ha recibido como respuesta el clásico "sudaca de mierda tenías que ser", "vete a tu país" o "tampoco eres para tanto". En otra ocasión llegó a recibir amenazas del tipo de "como te pille por la calle te vas a cagar, maricón de mierda". Todo esto pasa en una ciudad como Talavera de la Reina, donde realmente te puedes encontrar a esta gente fácilmente por la calle. Gente que te ha amenazado en base solo a una negativa tuya, unida a todos sus prejuicios y sentimiento de superioridad.

Por otra parte, otra cosa que me cuentan varios usuarios que no son españoles (ya sean también del Este, negros o latinos) es que tienen que contestar a menudo a la pregunta de si son "chaperos" (término coloquial despectivo para referirse a hombres que se prostituyen con otros hombres). Y, como hemos visto, sólo la sospecha de que lo seas, contestes lo que contestes, ya parece dar derecho a que saquen contra ti la artillería pesada discriminatoria. Sobre todo si te atreves a rechazar a estos usuarios.

Gordofobia: eso sí, después de correrse

Lo de la gordofobia es un clásico en el mundo, en general. Pero nunca he escuchado a amigas o amigos heteros a los que, después de follar, les hayan llamado gordos. Hablé con Abel, que tiene 30 años, mide 1,75 y pesa en torno a 85 kilos. Me contaba que ha tenido momentos en los que ha llegado a 90 y otros en los que ha pesado unos 75, pero que nunca ha tenido problemas para ligar. Está contento con su físico, que acepta tal y como es. Abel se siente sexy, pero a menudo ha tenido episodios que podrían haberle hecho perder su autoestima.

Como la vez que un chico en una app, en Berlín, quería quedar con él, parecía muy interesado, de hecho estaba tan interesado que se puso un poco pesado, cosa que hizo que Abel decidiera echarse atrás. Al decirle que no quería quedar con él, el chico le contestó insultándole, diciéndole que "no pasa nada, que él tampoco quería quedar. Que Abel estaba gordo, tenía un barrigón y no era para tanto".

Y parece que este cambio repentino de parecer afecta mucho a estos señores que ligan con chicos que no están delgados por la web. Me cuenta que ni siquiera recuerda las veces que perfectos desconocidos con los que ha echado un polvo casual, eso sí después de correrse, le han dicho cosas como "en las fotos que me has mandado no estabas tan gordo", o "¿no vas al gimnasio? Deberías, es por salud", o un insulto clásico, de nuevo disfrazado de piropo, como "con lo guapo que eres, si perdieras unos kilos serías irresistible". Me contó que uno de ellos, de hecho, tuvo que parar varias veces durante el polvo porque si no, se iba a correr. Es decir, lo que nos pone cachondos, después de corrernos, lo cuestionamos. Lo juzgamos. ¿Y si Abel, simplemente, quiere pesar eso? ¿Y si no le importan en absoluto tus comentarios? ¿Y si, simplemente, no quiere ser como tú?

El peligroso eufemismo: "¿estás limpio?" para referirse a personas seronegativas

Limpio, en estas apps, se utiliza para designar a personas no portadoras del VIH. Es decir, que si tienes VIH, por consiguiente, estás sucio. Tu sangre está sucia. De nuevo, eres una persona de categoría inferior.

Ya hace años que muchas de estas apps habían incluido en un apartado del perfil principal la sección "status" o "estado del VIH", pero no ha sido hasta hace menos de un año, cuando Grindr, la app gay de ligue por excelencia, se lanzó a añadir esta casilla, que fue desde el principio muy controvertida.

Exponer públicamente un dato que corresponde a tu intimidad y que otros usuarios puedan filtrarte según ese dato no hace sino aumentar el estigma de las personas que viven con VIH, obligándolas o bien a exponer su condición o a abstenerse de rellenar esta casilla. Y claro, ¿qué pensará un usuario que visita a otro que tiene esta casilla en blanco? ¿Que no quiere contestarla porque su estado serológico es algo que pertenece a su intimidad? ¿O que, como bien dice el refranero español, el que calla otorga?

Plumofobia, o lo que es lo mismo, misoginia

¿Se os ha ocurrido alguna vez pensar que los gais puedan ser misóginos? Si conocéis a gais como los que estoy retratando en este artículo, seguramente sabréis que una gran mayoría de ellos, además, odia a las mujeres. Hay lugares en los que, directamente, se te prohíbe la entrada por ser mujer. Y no me refiero a locales de sexo, donde la restricción de género podría resultar más o menos comprensible.

Me refiero a discotecas, lugares de baile donde los empresarios gays que las han ideado piensan que su clientela no quiere ser "molestada" por mujeres. Son innumerables las veces que he oído a hombres gais decir "(el local) estaba lleno de chochos, qué asco" o poner cara de asco si se habla del sexo femenino. Incluso criticarte e insultarte si eres mujer en un bar de hombres. Es decir, algunos gais tienen un odio a las mujeres muy parecido al de los hombres heterosexuales más machistas. Y, además, consideran que no las necesitan en absoluto, lo cual hace este odio muy peligroso.

Por eso es que este tipo de gais va un paso más allá. Alejados de lo femenino tanto como sea posible, han sido capaces de trasladar el machismo a su terreno, discriminando a otros hombres gais por ser femeninos. Estos gais ‘mascxmasc’ quieren quitarse de en medio a hombres que tienen un comportamiento que se asocia con el femenino.

He leído hasta la saciedad y en todos los idiomas lo de "no pluma" o "sólo tíos masculinos". Y esta "plumofobia", probablemente la fobia más arraigada dentro de las apps de ligue, no es más que una traducción del machismo.

Existe un insulto asociado también a este machismo, que es "pasiva" o "pasivaza". No he escuchado nunca el término "activa" así en femenino. De nuevo, quien encarna el rol relacionado con lo femenino, es impunemente insultado. Es un gay de menor nivel.

Marc, un amigo de Barcelona, me mandó una captura de pantalla de un perfil al que realmente te entran ganas de contestar con varias escopetas cargadas, que no sólo señalaba que "si alguien alguna vez te ha notado que eres gay, no me vas a gustar" o que "si no asumes tu pluma, te vayas a un psicólogo." Esto, para mí, es lo más peligroso de todo: homosexuales que buscan a homosexuales con actitudes heteronormativas o bien a heterosexuales con los que follar. Cualquier signo de feminidad es impunemente despreciado. […]

Homofobia dentro del mundo gay, también en la vida real

Con respecto a la plumofobia, que en el fondo no es otra cosa que homofobia dentro del mundo gay, quiero compartir una historia personal que ya no sucede en las redes, sino fuera de ellas.

Hace relativamente poco me contrataron para hacer unos vídeos en una fiesta en Barcelona. Es una fiesta donde van "tíos machos" a escuchar "buena música, electrónica y techno". Pongo muchas comillas porque todo es muy entrecomillable en esta fiesta. A mí no me gusta hacer vídeos por la noche, pero a pesar de mis dudas, y porque el dinero no me venía mal, fui a hacerlo.

Era la primera vez que iba a esta fiesta y básicamente se trataba de un grupo muy grande de gais masculinos viendo un espectáculo erótico en el que otros gais masculinos, medio desnudos, se besaban y tocaban. Grabé tanto el espectáculo como los asistentes, me fui y edité el video al día siguiente.

En este primer vídeo, seleccioné de entre el público de la fiesta, además del target principal ‘mascxmasc’, a dos chicos negros que tenían pluma. Y que parecían sacados del club más guay de NYC. Cuando mandé el vídeo, el jefe de la fiesta me dijo "me ha gustado mucho, pero has sacado a dos mariconas a las que mataría." Y a pesar de esto, fui a hacer un segundo vídeo, porque a veces uno hace cosas que no debería.

Esta segunda vez había dos personas en la pista que llevaban ropa ambigua y el pelo largo. Se me acercaron y me pidieron una foto, porque pensaron que era fotógrafo. Yo les dije que no, que estaba haciendo un vídeo, que si querían les grababa. Y eso hice. Ya sabía que este tipo de personas —quizá de género fluido, quizá transgénero, no les pregunté— no iba a entrar en el montaje final por decisión inamovible de la dirección de la fiesta, pero quién sabe si podría usar esas imágenes para otra cosa. Y, lo más importante, ¿por qué iba a negarles un momento de fama y negarme a mí la oportunidad de tenerles bailando para mí?

El destino quiso que el jefe de la fiesta, en ese preciso instante, estuviera a un metro de mí. Me gritó desde donde estaba que "no grabara a mariconas". En una fiesta donde el reclamo principal es el "sexo" (de nuevo entre comillas) en vivo entre hombres, donde más de la mitad del vídeo que grabé son hombres besándose apasionadamente con otros hombres, las mariconas son las personas que llevan el pelo largo y ropa de mujer. A menudo pienso que en ese momento debí haber cogido mi cámara y haberme ido, pero terminé de grabar el vídeo y luego lo monté y lo envié.

Sin personas diversas, retratando sólo al gay normativo, rapado, con barba que me habían pedido. Siendo infiel a mis ideales por dinero. Ya no he grabado ni grabaré más en esta fiesta, y en el fondo lo único positivo que he sacado de esto, además de los euros, es darme cuenta de que no quiero que mi trabajo alimente este estereotipo, y que cuanto más lejos de esa fiesta esté, tanto como videógrafo como usuario, mejor. Yo no voy a ser un agente más que resalte que la hombría o la masculinidad está sólo relacionada con cuánto te pareces a un tío hetero.

Y es que lo peor de todo este comportamiento es que la línea que separa nuestro yo virtual de nuestro yo de carne y hueso es, simplemente, inexistente. No es un alter ego, somos nosotros mismos quienes disfrazamos de "no me pone esto, no lo quiero" unos prejuicios tan grandes hacia personas que son diferentes y quienes consideramos lícito rechazar de una manera nazi y por sistema a personas que se salen de nuestra norma, que no encajan con nuestros ideales. Como me contaba Ladis, cuando él sale a un bar y está rodeado de personas, sabe que entre esas personas están las que le rechazan por ser negro, o las que le preguntan que cuánto le mide nada más entrarle por una app, así como las que piensan que se prostituye. Sólo me queda preguntarme, después de haber investigado esta realidad, cuánto tiempo falta hasta que considere normal este tipo de actitud también fuera de la red. Cuánto queda para que nos convirtamos en las personas tan indeseables que somos cuando estamos protegidos por un velo virtual de anonimato, que nos hace pensar que somos mejores que todos los demás.