Mostrando entradas con la etiqueta EFRA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta EFRA. Mostrar todas las entradas

martes, 12 de julio de 2022

#hemeroteca #transfobia #terf | Valcárcel y Antonelli: el cruce de dardos a cuenta de la transfobia

La Voz de Asturias / Carla Antonelli (c) en MADO 2022 //

Valcárcel y Antonelli: el cruce de dardos a cuenta de la transfobia.

La filósofa llama a la diputada «tipo de 60 años que se viste de mujer» y ella le responde «eres una caricatura de lo que soñaste que serías».
Juan M. Arribas | La Voz de Asturias, 2022-07-12
https://www.lavozdeasturias.es/noticia/asturias/2022/07/11/valcarcel-antonelli-cruce-dardos-cuenta-transfobia/00031657552065512971493.htm 

Empieza a convertirse ya casi en una tradición de comienzo del verano en Asturias que la apertura de la Escuela Feminista Rosario Acuña de Gijón sirva de plataforma para que Amelia Valcárcel lance mensajes contra las personas transexuales, cada vez menos matizados, cada vez más duros; y, claro, al final terminan por contestarle.

En esta ocasión en medio para el mensaje fue Twitter y el encontronazo fue directo contra la exdiputada Carla Antonelli, que en un vídeo emitido por el PSOE se felicitaba de los avances para el colectivo recogidos en la Ley Trans. La filósofa, que lleva años abanderando la negativa a reconocer como mujeres a las mujeres transexuales publicó: «Para lograr la igualdad primero hay que saber qué es. No se alcanza con una ley trans propiciada por tipos de sesenta años que se visten de lo que piensan que son mujeres... Y padres que no soportan la idea de tener hijos homosexuales. Política es sanidad, educación, fiscalidad». Como ya ocurriera la pasada legislatura en la asamblea de Madrid, Antonelli tuvo que sufrir se negaran a hablarle en femenino, aunque en el pasado lo hacía un diputado de Vox, Mariano Calabuig, y hoy lo hace una histórica socialista.

Antonelli respondió: «a ver si te lo explico sin que te de síncope, fui, soy y seré una MUJER, y gracias a leyes socialistas con mi DNI, ese partido que ya te queda muy lejos...» a lo que añadió que «Ah, si, pasado mañana cumplo 63 años, de los cuales más de 45 como activista LGTBIQ+... pero más importante que eso es que sigo reconociéndome al mirarme al espejo, tú en cambio te has convertido en caricatura de lo que un día soñaste que serías, deseo que halles la paz en tu vida».

Hace apenas una semana, Valcárcel ya arrancó la nueva edición de los cursos feministas de Gijón felicitándose explícitamente de que Asturias fuera, junto a Castilla y León, la única comunidad sin haber desarrollado una ley trans autonómica (y es relevante toda vez que las competencias en sanidad y educación están transferidas) y calificando de «nuevo machismo» el movimiento para reconocer estos derechos.

sábado, 9 de julio de 2022

#hemeroteca #subrofobia | Altamira Gonzalo: "La gestación subrogada debe prohibirse a nivel internacional"

La Nueva España / Amelia Valcárcel y Altamira Gonzalo //

Altamira Gonzalo: "La gestación subrogada debe prohibirse a nivel internacional".

La jurista carga contra los vientres de alquiler en el cierre de la Escuela Rosario de Acuña y alerta de la "violencia" en el porno y la prostitución.
A. Sanz Yus | La Nueva España, 2022-07-09
https://www.lne.es/gijon/2022/07/09/altamira-gonzalo-gestacion-subrogada-debe-68145921.html 

La erradicación de los vientres de alquiler debe erradicarse a la vez en todos los países del mundo. Así lo considera, al menos, la jurista Altamira Gonzalo, protagonista de la última charla de la Escuela Feminista Rosario de Acuña, que cerró su edición tras tres días de ponencias. La experta, a petición de la organizadora de la cita Amelia Valcárcel, centró su intervención en dos de los asuntos más candentes de la agenda feminista: el concepto de "paridad" entre hombres y mujeres y la denominada maternidad subrogada, que para Gonzalo es "otra forma de violencia" hacia las mujeres.

La activista tituló a su ponencia "Paridad en el horizonte y vientres de alquiler en la puerta de atrás" y señaló que estos dos objetivos, aunque tienen "apariencia de antípodas entre ellos", tienen matices morales y judiciales comunes. "La conexión entre ambos términos está en el internacionalismo. No conseguiremos librarnos de los vientres de alquiler si no se detiene de forma internacional, y tampoco conseguiremos la paridad si no se logra en todo el mundo", señaló la experta.

Gonzalo, sin embargo, también quiso destacar que el movimiento, en realidad, va por el buen camino. "Hasta hace pocos años, nuestra posición (como mujeres) ha sido tan subordinada que, visto con perspectiva histórica, podemos decir que en pocos años hemos conseguido muchos avances, y lo hemos conseguido con la lucha del movimiento", declaró.

En cuanto a la situación de los vientres de alquiler, concretó la jurista que se trata de un "problema global" y que, por tanto, su prohibición debe regularse con el acuerdo de todos los países. Y lo justificó así: "No pondremos solución si no somos capaces de conseguir que se prohiba en todo el mundo, porque la gente que tiene dinero y quiere un bebé, viajará a cualquier otro país para comprar niños y niñas a demanda". Y añadió: "Hay mil formas de llamar al vientre de alquiler, pero son formas de esconder la realidad de lo que es: una apropiación de la capacidad reproductiva de las mujeres".

Añadió la activista que la violencia contra la mujer, por su distintas vertientes, sigue siendo una de los temas más urgentes de la agenda feminista. Aseguró que, además de los vientres de alquiler, la industria pornográfica y la prostitución deben ser considerados también formas de agresión que atentan contra la paridad. Gonzalo cerró su intervención explicando ejemplos de países que sí permiten los vientres de alquiler. "El núcleo de la gestación subrogada es la renuncia a la maternidad", aseveró.

"Lo ‘queer’ no es feminismo, vulnera los derechos de la mujer", asegura la Alcaldesa
"Está habiendo un intento de decir que las teorías ‘queer’ son feminismo. No es el feminismo, es otra corriente de pensamiento que además vulnera los derechos de las mujeres". La alcaldesa Ana González criticó así ayer la corriente de pensamiento que aboga por romper las ideas establecidas de sexualidad y género –un pensamiento muy vinculado al colectivo LGTBI–, en la que fue la última jornada de la Escuela Feminista Rosario de Acuña, en cuya clausura acompañó a la filósofa Amelia Valcárcel. Señaló la regidora que las jornadas, para ella, mejoran a cada edición, y destacó especialmente la intervención de Alicia Miyares, filósofa y escritora feminista: "Fue impresionante, levantó al público y causó gran sensación". La prostitución es un tema que se desarrolló a lo largo de las jornadas feministas, y la alcaldesa reconoció que "aquí, en Gijón, también hay prostitución", aunque como en otras ciudades "se enmascara a través de los locales de hostelería". Alertó del auge de los pisos de prostitución, convirtiéndose en "un sistema más peligroso para las mujeres", y reprochó que el partido de Ciudadanos quiera ahora regular esta práctica: "Por vender, vende hasta a las mujeres". Para González, la continuidad de esta escuela "demuestra que no nos frenan, y que el feminismo está dispuesto a discutir y a utilizar argumentos". La regidora concluyó alabando al resto de ponentes. "Son teóricas y activistas que vienen con la palabra y explican el mundo, y el cómo se vulneran los derechos de las mujeres. Estoy muy satisfecha", concluyó la Alcaldesa.

jueves, 7 de julio de 2022

#hemeroteca #transfobia #terf | Amelia Valcárcel: «La 'ley trans' es una ley mordaza y propicia un machismo terrible»

El Comercio / Ana González y Amelia Valcárcel, de pie //

Amelia Valcárcel: «La 'ley trans' es una ley mordaza y propicia un machismo terrible»

«Si una niña es un poco discordante se la puede hormonar, rajar y meter un bisturí. ¿Eso no es una terapia de conversión? Es mucho peor», critica
Eugenia García | El Comercio, 2022-07-07
https://www.elcomercio.es/gijon/amelia-valcarcel-trans-20220707002139-ntvo.html 

Con 'Los cautiverios de las mujeres' de Marcela Lagarde bajo el brazo y como guía de «todas las mermas que todavía padecen las mujeres», la filósofa Amelia Valcárcel inauguró ayer la XIX Escuela Feminista Rosario de Acuña, que preside y gira en esta edición en torno a la agenda feminista global, es decir, en torno a todas aquellas cosas, aquellos cautiverios, que para el feminismo deben ser enfrentados y suprimidos: la prostitución, «que está por debajo de lo que un ser humano merece»; la violencia; los vientres de alquiler -«¿no era compraventa de criaturas?»-, la pornografía «como rebeldía contra lo establecido»...

También el sexo entendido como «un espectro, algo que se piensa» y no «realidad biológica pura y dura, algo que ni se asigna ni se elige, que está ahí y tiene una función clara: la reproductiva». «Yo creo que soy tránsfoba y la mitad de ustedes también lo son», ironizó en este sentido, en una exposición en la que también se autoproclamó TERF, el acrónimo de feminismo radical transexcluyente, a menudo empleado como insulto. Lo dejó claro: «Hay dos agendas, y la agenda 'queer' no es la agenda feminista».

La filósofa celebró que en Asturias «afortunadamente» no existe una ley 'Trans' como la que el Gobierno de España ha remitido a las Cortes Generales y que a su juicio «está llena de equívocos y es un pozo de malas sorpresas tan grande que haríamos muy bien en pensárnosla». Llegó, durante su charla, a asegurar en tono satírico que «el Ministerio de Igualdad -que dirige la podemita Irene Montero y que ha impulsado dicho texto- era una cosa que había antes y a lo mejor vuelve a haber».

Para Valcárcel, el proyecto de ley «propicia un nuevo machismo terrible: la T se está comiendo a la L, la G y a todo lo que lleva alrededor». Advierte que, «si una niña es un poco discordante de lo que la sociedad piensa que debe ser una niña la hormono, la rajo, le meto bisturí. ¿Eso no es una terapia de conversión? Es mucho peor». Además, aseguró, «esta es una ley mordaza, por que prevé penas en pecunia por supuestas ofensas que no impone ningún juez, sino una autoridad administrativa y cambia la carga de la prueba: dice, como en un procedimiento inquisitorial. 'demuestra tú que no has ofendido».

«Conquistas frágiles»
«Las mujeres están oprimidas a causa de que su sexo es el femenino. El sexo se tiene, lo traes puesto, pero no debe limitar ni tus oportunidades ni tus capacidades», defendió Valcárcel, quien se mostró a favor de la ley contra la prostitución ya que «en una sociedad abierta en la que las mujeres son libres, comprar sexo para poder tener dominado a alguien, aunque solo sea un ratito, no es una cosa que un varón deba hacer. Si no existe demanda, las mujeres no son traficadas».

La filósofa mostró su preocupación por la guerra de Ucrania y cómo esta demuestra que «estamos en un mundo que se está volviendo peligroso y donde las conquistas son tan frágiles que una sola decisión puede mandar hacia atrás muchas cosas», como ocurrió en Estados Unidos con el aborto, «una clara regresión que puede ocurrir en el resto del mundo». A ello se refirió también la alcaldesa, Ana González: «Lo pasado en EE UU nos afecta a nosotros. No se puede hablar de igualdad y derechos si hay algún sitio donde nos los quitan».

#hemeroteca #transfobia #terf | La filósofa socialista que alerta del "machismo terrible" de la ley Trans: "La 'T' se está comiendo la 'L' y la 'G'"

Libertad Digital / Amelia Valcárcel, presidenta de FeMeS //

La filósofa socialista que alerta del "machismo terrible" de la ley Trans: "La 'T' se está comiendo la 'L' y la 'G'".

Amelia Valcárcel, presidenta de las Feministas Socialistas, asegura que ésa es la verdadera "terapia de conversión", lo que desvirtúa el Orgullo LGTBI.
Sandra León | Libertad Digital, 2022-07-07
https://www.libertaddigital.com/espana/politica/2022-07-07/amelia-valcarcel-filosofa-socialista-alerta-machismo-terrible-ley-trans-la-t-del-orgullo-se-esta-comiendo-la-l-y-la-g-6913827/ 

En plena polémica por la ley Trans, la filósofa Amelia Valcárcel, presidenta de la Asociación Española de Feministas Socialistas (FeMeS), ha advertido este miércoles de que el texto aprobado por el Gobierno propicia "un nuevo machismo terrible". A su juicio, la normativa está llena de "equívocos" y es "un pozo de malas sorpresas tan grande que haríamos todos muy bien en pensárnosla". Se da la casualidad de que Valcárcel es, además, miembro del Consejo de Estado, que también ha arremetido duramente contra el proyecto de ley aprobado por el Gobierno.

Al igual que otras tantas feministas que, durante años, han venido apoyando la celebración del Orgullo LGTBI, Valcárcel lamenta que "la 'T' se está comiendo la 'L', la 'G' y todo lo que lleva alrededor". Unas declaraciones que coinciden precisamente con el pregón de las fiestas del Orgullo que este mismo miércoles arrancan oficialmente en la capital de España.

En este sentido, la socialista pone el ejemplo de una niña que, si es "un poco discordante" de lo que "la sociedad quiere que sea o piensa que debe ser", se la puede "hormonar", "rajar" y "meter un bisturí" para que se encaje en una nueva identidad trans. "¿Eso no es una terapia de conversión? -se pregunta indignada- Es mucho peor".

El argumento de las trans arrepentidas
Su conclusión es la misma a la que llegan muchas personas arrepentidas con su cambio de sexo, entre ellas Sandra Mercado, una conocida influencer a la que Libertad Digital ya entrevistó hace tiempo. "La transexualidad es homofobia, terapia de conversión para homosexuales", denunció abiertamente en una charla en la que reconocía que ni las hormonas ni las cirugías han conseguido acabar con su disforia de género, lo que le ha hecho replantearse todo.

"Después de leer mucho, me di cuenta de que la transexualidad era una estafa, de que realmente somos homosexuales atormentados por estereotipos sexistas y que el único camino para poder superar la disforia o llevarla lo mejor posible es aceptarme tal y como soy", explicaba abiertamente.

Estereotipos sexistas
Precisamente por eso, Sandra Mercado se dirige a los menores que hoy se plantean iniciar la transición para advertirles de que es probable que, en la mayor parte de los casos, no tengan ningún problema con su biología: "Si quieren lucir, vestirse y expresarse como quieran, que lo hagan, pero no por ello significa que son del sexo opuesto".

Se trata del mismo argumento al que se aferran las principales asociaciones feministas, que, desde el principio, han mostrado su rechazo a la ley impulsada por Irene Montero. "Que un niño juegue con muñecas no lo convierte en una niña. Que una niña juegue al futbol no la convierte en un niño. Y esos son los patrones que se están tomando para diagnosticar a las personas trans: que no cumplan los roles de género. ¿Dónde está aquí la igualdad?", se preguntaba en otra entrevista con LD Sonia Gómez, portavoz de la Confluencia Movimiento Feminista.

Una "ley mordaza"
El alegato de la filósofa Amelia Valcárcel se ha escuchado este miércoles en la inauguración de la XIX Escuela Feminista Rosario de Acuña de Gijón, dónde también se ha referido a la ley Trans como una "ley mordaza", por cuanto, según dice, prevé penas que no impone ningún juez, sino una autoridad administrativa, y que pueden alcanzar hasta 150.000 euros.

Además, la presidenta de la Asociación Española de Feministas Socialistas ha advertido del peligro que supone la nueva normativa, al invertir la carga de la prueba, lo que deja desprotegidos a todos los ciudadanos que, en un momento determinado, puedan entrar en conflicto con una persona trans. "Es un escenario malísimo al que tenemos que negarnos", ha insistido.

miércoles, 6 de julio de 2022

#hemeroteca #transfobia #terf | Valcárcel, sobre la ley Trans: «Es una ley Mordaza. Un escenario malísimo al que tenemos que negarnos»

Mi Gijón / Amelia Valcárcel //

Valcárcel, sobre la ley Trans: «Es una ley Mordaza. Un escenario malísimo al que tenemos que negarnos».

La filósofa se encuentra en Gijón con motivo de la celebración de la Escuela Feminista Rosario de Acuña, que comienza este miércoles y durará hasta el viernes.
Mi Gijón, 2022-07-06
https://migijon.com/valcarcel-sobre-la-ley-trans-es-una-ley-mordaza-un-escenario-malisimo-al-que-tenemos-que-negarnos/ 

La filósofa Amelia Valcárcel ha advertido este miércoles de que la ley ‘Trans’ que el Gobierno de España ha remitido a las Cortes Generales propicia «un nuevo machismo terrible». A su juicio, el proyecto de Ley «está lleno» de «equívocos» y es «un pozo de malas sorpresas tan grande que haríamos todos muy bien en pensárnosla».

Momentos antes de participar en la inauguración de la XIX Escuela Feminista Rosario de Acuña de Gijón, Valcárcel se ha referido a las distintas leyes que preparan los gobiernos autonómicos y la ley estatal, celebrando que en Asturias «afortunadamente no existe semejante cosa». En lo que rodea a este tipo de leyes, ha explicado, existe un «gran problema de desinformación» en España.

En una sociedad en la que «la homosexualidad está aceptada», considera la ex profesora de la Universidad de Oviedo que, dentro del colectivo ‘LGTBI’, «la ‘T’ se está comiendo la ‘L’, la ‘G’ y todo lo que lleva alrededor». «No creo que eso sea lo que se pretende», ha dicho, advirtiendo de la posibilidad de que surja un nuevo tipo de machismo. Valcárcel ha puesto el ejemplo de una niña que, si es «un poco discordante» de lo que «la sociedad quiere que sea o piensa que debe ser», se la puede «hormonar», «rajar» y «meter un bisturí». «¿Qué, eso no es una terapia de conversión?, es mucho peor», ha aseverado.

A ello la filósofa madrileña ha agregado que la ley ‘Trans’ es una «ley mordaza» porque prevé penas que no pone ningún juez, sino una autoridad administrativa. «Es un escenario malísimo al que tenemos que negarnos», ha insistido. Valcárcel se ha referido también a la ley del ‘solo sí es sí’, asegurando que es una norma «innecesaria». Por otro lado, ha valorado positivamente la intención del Gobierno de abolir la prostitución, y ha señalado que se trata de afrontar «por primera vez» un problema que España «tiene ahí», al ser el segundo país en destino de trata de mujeres.

«Esas mujeres no son traficadas si no existe demanda», ha subrayado, remarcando que una sociedad abierta, en la que las mujeres «son libres», «comprar sexo para poder tener dominado y humillado a alguien, aunque solo sea un ratito, no es una cosa que un varón deba hacer». «La moral común exige que semejante tráfico sea interrumpido», ha aseverado.

Escuela Feminista Rosario Acuña
Valcárcel se encuentra en Gijón con motivo de la celebración de la Escuela Feminista Rosario de Acuña, que comienza este miércoles y durará hasta el viernes.

La edición de este año aborda la ‘Agenda feminista del tiempo global’, y cuenta con la presencia de la propia Valcárcel, Teresa San Segundo, Amelia Tiganus o Elena Valenciano entre otras. A lo largo de estas jornadas se abordarán los temas de la agenda feminista, la enumeración de nuevos y viejos cautiverios, la pornografía como escuela de violencia sexual, o la abolición de la prostitución.

A la inauguración de la misma ha asistido la alcaldesa de Gijón, Ana González, quien se ha referido a otro de los asuntos de actualidad, como es la decisión de la Corte Suprema de EEUU relativa al aborto.

«Estamos en tiempos necesarios de escuelas como estas», ha dicho, sobre todo por los «aires» que soplan con lo ocurrido en EEUU, donde se «están negando derechos de las mujeres» a su salud sexual y reproductiva. «Lo pasado en EEUU nos afecta a nosotros. No se puede hablar de igualdad y derechos si hay algún sitio donde nos los quitan», ha dicho.

miércoles, 30 de marzo de 2022

#hemeroteca #transfobia #terf | Raúl Solís: “No hay un debate por la 'ley trans' sino una lucha de poder por el control del movimiento feminista”

El Diario / Raúl Solís //

Raúl Solís: “No hay un debate por la 'ley trans' sino una lucha de poder por el control del movimiento feminista”.

El periodista aborda en el libro 'La batalla trans' la división en el seno del feminismo a partir del auge del movimiento en 2018, la llegada de Unidas Podemos al Ministerio de Igualdad y la negociación de la llamada 'ley trans'. “Hay un sector del viejo feminismo que está en posiciones ultraderechistas”, apunta.
Javier Ramajo | El Diario, 2022-03-30
https://www.eldiario.es/andalucia/lacajanegra/libros/raul-solis-no-hay-debate-ley-trans-lucha-control-movimiento-feminista_128_8870149.html 

Este jueves se celebra el Día Internacional de la Visibilidad Trans. Después de que en verano el Gobierno de España aprobara la denominada 'ley trans', que contempla la autodeterminación de género entre otras muchas cuestiones, los retrasos del Poder Judicial y del Consejo Fiscal están paralizando la tramitación del anteproyecto. Aunque a nadie se le escapa la durísima pugna mantenida entre PSOE y Unidas Podemos a cuenta de la futura norma, la batalla viene de atrás y ha tenido su último botón en las dobles convocatorias para el último 8M. Raúl Solís (Mérida, 1982) ha escrito un libro que no es de feminismo ni de transexualidad sino de derechos humanos, alega. El periodista ya noveló en 'La doble transición' las biografías de ocho mujeres que, pese a tener muchos elementos en contra, como la propia ley, fueron ejemplo de superación personal y colectiva. Ahora, con 'La batalla trans' (Edicions Bellaterra) se adentra en el porqué de las diferencias dentro del feminismo patrio.

P. Qué ha originado esa lucha de partidos en torno al anteproyecto de la 'ley trans' que, en primera instancia, aprobó el Consejo de Ministros en verano?

Realmente no hay una lucha de partidos por la 'ley trans' sino una lucha por parte de un sector del viejo feminismo vinculado al PSOE. El PSOE oficialmente se ha declarado a favor de la 'ley trans', por lo tanto no es justo decir que el PSOE está en contra de la ley sino que es un sector del feminismo y feministas vinculadas al PSOE. La postura que determina la posición de los partidos es la que se apoya en sus congresos de los partidos y el PSOE, en su último congreso, apoyó la autodeterminación del género a pesar de que las feministas antitrans vinculadas al PSOE hicieron todo lo posible para que eso no fuera así.

P. ¿Cómo surge la idea de hacer este recorrido por esa “batalla trans”?

El libro nace a partir de la XVI Escuela Feminista Rosario Acuña de julio de 2019, la escuela de pensamiento más importante del feminismo institucional vinculada al PSOE que hay en España y que se celebra cada año desde 2003 en Gijón, dirigida por Amelia Valcárcel, la gran ideóloga de la reacción antitrans dentro del feminismo institucional español. Yo vi aquellos debates con gran interés y escuché que ella decía que íbamos a tener que utilizar un fresador de pollos para saber si al nacer un niño es un niño o una niña, tratando en masculino a las mujeres trans, etc. Seleccioné unos siete minutos y me di cuenta de que había una reacción antitrans muy importante dentro del Partido Socialista. En otros países, esa reacción ha venido siempre de partidos conservadores o, en algún caso, de partidos muy marginales vinculados a la izquierda. Pero en el partido que históricamente ha estado vinculado a la defensa de los derechos LGTBI, con mujeres que eran las que habían estado tomando el liderazgo en las posiciones feministas dentro del partido tuvieran una reacción anti trans, a mí me pareció muy preocupante y entonces empecé a dar la batalla de las ideas.

P. También sitúa el origen de este conflicto en el 8M de 2018, día de la primera huelga feminista convocada en España. ¿Qué pasó en aquella fecha?

El 8M de 2018, dentro del viejo feminismo, ocurrió lo mismo que le pasó a la vieja izquierda con el nacimiento del 15M. Aquel 8M fue un día histórico porque las calles se llenaron de hombres y de mujeres y el feminismo saltó de los partidos políticos y de las instituciones para hacerse popular. Fue entonces cuando sectores profesionalizados del feminismo muy vinculados al Partido Socialista, que han sido las que han estado liderando el feminismo en los institutos, en las cátedras, en las concejalías, en las unidades de igualdad, al fin y al cabo liderando las políticas de igualdad de los últimos 30 años, sienten que han venido a robarles algo que era suyo. Y ahí surge una lucha por el poder dentro del movimiento feminista que tiene su primera parada en aquella Escuela de Feminista Rosario Acuña de 2019, con una división del movimiento feminista que ya se vio, por ejemplo, en el Orgullo LGTBI en Sevilla del año anterior. El viejo feminismo ya no coincide con el feminismo que convoca a las marchas del 8M de 2018. Y el año pasado, el autollamado Movimiento Feminista de Madrid, que básicamente está compuesto por el sector antitrans, se pelea físicamente con la pancarta de las convocantes que es la organización mayoritaria de la Comisión 8M en base a que ellas dicen que son abolicionistas y el resto no.

P. Dice que la reacción a aquel 8M fue similar a la que hubo con el nacimiento del 15M. Explique un poco eso dentro del feminismo.

Lo que ha ocurrido dentro del feminismo para llegar a esta división es que hay un viejo feminismo que no ha sido capaz de digerir que ha habido una corriente de feministas más jóvenes que traen otras posturas, que ya no solamente están interesadas en la paridad, que también, sino que sobre todo están interesadas en cambiar de raíz las desigualdades que tiene la mujer. Es decir, no quieren un bizcocho partido a la mitad sino un bizcocho nuevo. La división viene de ahí, de la incapacidad de este viejo feminismo por entender el cambio que surgió el 8M de 2018. Su comportamiento, como decía, viene a ser un poco el mismo que el de la vieja izquierda con el nacimiento del 15M y que después fructificó en un partido político como Podemos. Todos nos acordamos cuando decían que dónde van a venir esos niñatos a decirnos a nosotros lo que tenemos que hacer. Es como la feminista del pueblo, que reunía cada 8M a ocho o diez personas, todas se conocían y estaban encantadas de ser las feministas del pueblo, y de pronto se sienten desplazadas porque en vez de ocho son 80 y no saben de dónde han salido las demás. Es una lucha de poder por el control del movimiento feminista. De hecho, la tesis del libro es que no hay un debate sobre la 'ley trans' sino un debate sobre el control del movimiento feminista basado en una reacción a la identidad y una reacción esencialista. Todos los movimientos, cuando se convierten en esencialistas, es porque no están defendiendo el cambio social sino los intereses propios del movimiento.

P. ¿Por qué cree que este tipo de divisiones se manifiestan normalmente en la izquierda?

Yo no diría que hay una división ni en la izquierda ni en el movimiento feminista. Si entendemos que el feminismo es un movimiento social o una ideología que no puede aceptar ningún tipo de desigualdad, podríamos afirmar que el feminismo antitrans es un movimiento reaccionario pero no es un movimiento feminista. En el momento en el que este movimiento tiene comportamientos, argumentos y, además, una alianza clara con la ultraderecha, no podemos, no podemos otorgarles que sean feministas. Ningún movimiento emancipatorio tolera ningún tipo de desigualdad. Esto es como si el movimiento obrero mañana empezara a decir que los negros no son trabajadores. Aquí pasa lo mismo.

P. ¿Qué cree que lleva a ese feminismo histórico a rechazar nuevos postulados?

La división en el seno del feminismo se da porque hay sectores del viejo feminismo que prefieren defender el chiringuito propio a defender un movimiento emancipatorio que aglutina todas las desigualdades, no solamente a las personas trans, también a los hombres. El feminismo tiene que también ser atractivo para que los hombres también se sientan llamados al movimiento feminista. No se trata de construir un país de mujeres feministas sino un país feminista, y para eso necesitamos también a hombres feministas. El feminismo se tiene que hacer cargo de por qué el 93% de los presos que hay en España son hombres. ¿Cuál es el tipo de masculinidad que respiramos los hombres que nos lleva a que seamos más violentos, a que tengamos mayores niveles de homicidios, a que contaminemos más, a que tengamos más accidentes de tráfico, a que no tengamos percepción del riesgo? Si queremos construir una sociedad igualitaria, también nos tenemos que encargar de cambiar las masculinidades, y eso se hace con un feminismo transversal, abierto y no esencialista que esté más preocupado del predicado del feminismo que del sujeto.

P. ¿Qué destacaría de la futura 'ley trans'?

El tema de la autodeterminación del género, que básicamente significa que las personas trans van a dejar de ser consideradas enfermas mentales, que van a dejar de estar tuteladas por el Estado, por un médico, por un juez o por la psiquiatría. Las personas trans van a conseguir lo que consiguieron las mujeres no transexuales cuando pudieron empezar a ser autónomas. Ahora mismo, las personas trans para ser autónomas tienen que renunciar a su propia identidad. Aunque ya hay sentencias del Tribunal Supremo y del Tribunal Constitucional que, sin necesidad de haber tenido un proceso de medicalización durante dos años como hasta ahora obliga la ley, ya se tienen identidad acorde a lo que son, el problema es que para ello hay que hacer un pleito judicial que cuesta dinero y que no todo el mundo tiene. Otra de las hipótesis con las que trabaja el libro es que la 'ley trans' ya existe.

P. ¿Qué quiere decir que ya existe?

En Andalucía, por ejemplo, desde 2014, y no ha habido ningún problema, ni en las universidades ninguna mujer trans se ha metido en los baños de mujeres a violar a mujeres como afirma el feminismo antitrans. Ni en las cárceles, donde existe una circular desde 2006 por la que las mujeres trans ya ingresan en los módulos de mujeres y no ha pasado nada, ni han violado a ninguna mujer en los módulos. Las únicas que han dejado de ser violadas han sido las mujeres trans que eran violadas en los módulos de hombres. Las siete plagas que barrunta el feminismo antitrans se contrapone a que en España ya convivimos con 14 leyes trans y no ha pasado nada. Solamente hay infancias más felices, menos tasa de suicidios, chavales que rinden mucho mejor en sus colegios, y no pasa absolutamente nada. Al revés, lo único que han aportado esas leyes es mayor felicidad para un sector de la población que hasta entonces estaba viviendo en la oscuridad del mundo.

P. ¿Cómo considera que pueda acabar la cuestión cuando avance la tramitación de la ley? ¿Qué consecuencias tendrá en el Gobierno de coalición?

Creo que dentro del Partido Socialista tienen un debate muy grande todavía y que no tienen resuelto porque que hay sectores vinculados al feminismo asociados al PSOE que están dispuestos a todo porque están en posiciones muy beligerantes. El PSOE en este periodo ha sufrido mucho porque básicamente ha tirado al suelo la bandera LGTBI y la bandera feminista durante muchísimo tiempo. De hecho, las reacciones que hubo en contra del Partido Socialista en el Orgullo de Madrid del año pasado fueron tremendas. Nunca pude imaginar haber visto eso. El Partido Socialista era el dueño moral del Orgullo desde siempre y el año pasado no les dejaron avanzar. Creo que el Partido Socialista ha cometido un error muy grande como dejar a Carmen Calvo durante dos años lanzando mensajes en los que decía que los derechos de las personas trans ponían en cuestión la seguridad jurídica de 47 millones de españoles. Si hubiera dicho lo mismo de los negros, de los gitanos o de cualquier otro colectivo que estuviera peleando por sus derechos no hubiera durado ni diez minutos como vicepresidenta primera del Gobierno. Sin embargo, ha durado dos años y ahora es presidenta de la Comisión de Igualdad del Congreso de los Diputados donde se tiene que debatir y tramitar la 'ley trans'. Nadie asegura que Carmen Calvo no pueda retrasar la tramitación de la ley y que finalmente no se pueda aprobar porque acabe la legislatura.

P. ¿Piensa entonces que el problema lo tiene el PSOE?

El Partido Socialista tiene un problema y tiene que reaccionar. Si está posicionado a favor de la 'ley trans' como así parece tiene que dar un gran paso a favor y se tendrá que enfrentar dentro de su propio partido a los sectores reaccionarios que están vinculados al feminismo antitrans y que militan en el PSOE. Las tres grandes ideólogas del feminismo antitrans, que son Alicia Miyares, Amelia Valcárcel y Ángeles Álvarez, son militantes del PSOE y han tenido posiciones de poder: Millares ha sido asesora de María Teresa Fernández de la Vega, Valcárcel fue consejera de Cultura y está en el Consejo de Estado, y Álvarez ha sido diputada hasta 2018. Es innegable que una reacción antitrans nace dentro de las filas del Partido Socialista. Es verdad que lo ha resuelto, pero ahora tienen ellos que gestionar lo que hay dentro. Estas señoras han creado un partido político, Feministas al Congreso (FAC), que podrían ser perfectamente “Feministas anti trans al Congreso”.

P. ¿Y qué futuro le augura a ese partido?

No se sabe. Ahora mismo es un partido marginal que no tiene ninguna visibilidad pero no sabemos. De todas formas, este movimiento es muy minoritario y eso hemos visto en las manifestaciones. En Madrid había 100.000 personas en la marcha feminista y en la reacción antitrans había 5.000 o 6.000. Tienen muchísima fuerza y muchísimo impacto en las redes sociales, y en los medios de comunicación también porque estas feministas antitrans están muy bien posicionadas porque han estado en los espacios de poder de los últimos 40 años. Al otro lado están las personas trans, que están muy invisibilizadas, que son muy pocas y que además vienen de una situación de mucha desventaja a nivel social. Yo siempre pregunto a cuántas camareras conoces que sean trans, a cuántas cajeras de supermercado, a cuántas catedrática, a cuántas dependientas, a cuántas periodistas que no hagan farándula. No conocemos a casi nadie. Es un colectivo muy pequeño que aglutina aproximadamente al 0,1% de la población, unas 50.000 personas en España, y la mitad en exclusión social según algunos estudios. Es un colectivo muy minoritario y muy fácil de estigmatizar.

P. ¿Quiere decir que al final la polémica y la posibilidad de que no salga adelante la 'ley trans' lo paga otra vez un sector minoritario?

Yo estoy convencido de que si esta ley en lugar de haberla hecho el Ministerio de Igualdad de Irene Montero en un gobierno de coalición la hubiera hecho un gobierno de partido único del Partido Socialista no hubiera habido ningún tipo de polémica. De hecho, muchas de estas feministas antitrans han sido las que han aprobado hasta 14 leyes en los parlamentos autonómicos. La ley andaluza salió adelante porque estaba el Partido Socialista e Izquierda Unida, y el PSOE la apoyó muchísimo. En Cantabria, por ejemplo, Unidas Podemos no tiene representación en el Parlamento y ha salido adelante su 'ley trans' con autodeterminación del género. Así podría decir en todos los parlamentos autonómicos. La pregunta es por qué cuando la ley trans se aprueba en los parlamentos autonómicos donde se contempla la autodeterminación de género no se borra las mujeres y por qué cuando la 'ley trans' la aprueba el Ministerio de Igualdad en el que está Unidas Podemos se monta esta polémica.

¿Estamos defendiendo el feminismo, los intereses de partido, los intereses propios de un sector viejo del feminismo que se ha visto arrumbado de las políticas de igualdad por primera vez en 40 años? Es más, antes de que se firmara el acuerdo de coalición, un montón feministas como Laura Freixas, Ángeles Álvarez, Alicia Villares, Amelia Valcárcel, Rosa Magda, Rosa Peris y muchas otras vinculadas al PSOE escribieron manifiestos a Pedro Sánchez para que no cediera el Ministerio de Igualdad. Es más, en las negociaciones del acuerdo de coalición de agosto de 2019, cuando fracasó aquel primer intento, Carmen Calvo no ofreció a Unidas Podemos el Ministerio de Igualdad, y eso lo cuenta José Luis Monrosi en un libro sobre cómo fueron las negociaciones internas del pacto de coalición. Es decir, el Ministerio de Igualdad para el viejo feminismo vinculado al PSOE ha sido muy importante porque ahí es donde gestionaban el poder institucional y el movimiento social. Eso se les ha roto y ahí hay una pugna política muy grande por eso.

P. ¿Soluciones a esta cuestión o el 8M del año que viene también prevé que haya manifestaciones separadas?

No creo que sea tan importante que sea juntos o separados sino que las causas unan. No se trata de que haya un feminismo separado sino de que que hay un sector del viejo feminismo que se ha posicionado en contra de los derechos humanos de un colectivo de la población. No es que haya división, es que hay un sector del viejo feminismo que está en posiciones ultraderechistas y que tendrá que decidir qué quiere ser de mayor, porque a la vista está de la realidad de que no llevan razón. Una encuesta publicada por Metroscopia decía que el 75% de la población estaba a favor de la 'ley trans, y el sector que más a favor es precisamente el de las mujeres. Estamos hablando de un movimiento que está muy hormonado en las redes sociales pero que, en la calle, la gente lo tiene más que asumido.

jueves, 13 de febrero de 2020

#hemeroteca #transfobia #educacion | Aitzole Araneta: «Cancelar una charla sobre transexualidad parece más una versión política del pin parental»

Imagen: La Voz de Asturias / Aitzole Araneta
«Cancelar una charla sobre transexualidad parece más una versión política del pin parental»
La especialista que iba a intervenir en el Centro de Profesores de Avilés defiende que la pedagogía evitaría que se repitiesen «historias de vida muy tristes por tener unos genitales que el resto de la sociedad no se espera, si eres un hombre o una mujer»
Susana D. Machargo | La Voz de Asturias, 2020-02-13

https://www.lavozdeasturias.es/noticia/asturias/2020/02/13/cancelar-charla-sobre-transexualidad-parece-version-politica-pin-parental/00031581615265578100328.htm

La unidad sobre transexualidad organizada por un grupo de trabajo en el centro de formación del profesorado de Avilés y Occidente había conseguido una gran repercusión. Estaba prevista para un grupo reducido de docentes pero hubo que cambiar el formato y hasta buscar una ubicación más grande después de que se alcanzaran los 54 inscritos. Así que cuando 24 horas antes de la charla, Aitzole Araneta, la especialista vasca que la iba a impartir, recibió un correo anunciando su aplazamiento sin fecha, algo que le hace inferir que va a ser una cancelación definitiva, su primer sentimiento fue de sorpresa. Las explicaciones recibidas por funcionarios de la Consejería de Educación -siempre por correo- le parecen totalmente incompletas. Le dicen que están a la espera de que haya nuevas directrices de formación pero resulta que el resto de grupos de trabajo sigue en marcha y solo se ha cancelado esta actividad. Sabe que fue «una orden de arriba», por lo que ha comenzado a atar cabos. «No sé si esto es más una versión política del pin parental», lamenta.

No tiene datos concretos para hacer una alusión concreta pero sí incluye en una misma reflexión elementos recientes. Recuerda la polémica surgida el verano pasado en la Escuela Feminista Rosario Acuña, de Gijón, en una actividad «pagada por el partido que está en el Gobierno en el Principado», en la que se defendió que las mujeres en situación de transexualidad no eran mujeres. Señala que en los últimos meses se ha estado generando un caldo de cultivo en el que acciones como el autobús naranja de HazteOir quizá tuviera ahora «mucho más apoyo». Aitzole Araneta, que es concejala de Podemos en un ayuntamiento vasco, explica que se trata de pedagogía no de ideología y que la charla estaba enfocada con un espíritu totalmente práctico, explicando de manera científica el hecho de la sexualidad, comentando a los docentes los protocolos y las herramientas que pueden utilizar con los alumnos en las aulas y detallando la normativa legal. Araneta está convencida de que si Asturias tuviera ya aprobada la Ley Integral de Transexualidad esto nunca hubiera sucedido, porque tendría todo el amparo.

Nada se ha improvisado. El grupo lleva trabajando desde diciembre y con esta especialista vasca, formada en las universidades de Alcalá de Henares y en la Autónoma de Madrid, se contactó por primera vez el 10 de diciembre, hace más de dos meses. ¿Por qué entonces se cancela con menos de 24 horas? El correo con la noticia, de hecho, le llegó el día 12 de febrero, a las dos y media de la tarde. Aitzole Araneta, sexóloga y técnica de igualdad con experiencia en formación del profesorado sabía que el asunto central era hablar con el profesorado sobre cómo abordar en las aulas los casos de situación de transexualidad. En este tiempo han trabajado los contenidos y afinado. Se muestra muy satisfecha de que la matrícula «rebasara todas las expectativas». «Me pareció estupendo. Todo un éxito», explica, aunque la obligara a adaptar la charla a un grupo más grande.

El correo de la funcionaria que se puso en contacto con ella le explicaba que se había aplazado sin fecha y le pedía disculpas. La justificación oficial era que en septiembre se tendrían que haber aprobado las directrices de formación del profesorado y que este año no había sido así. Aún en febrero no estaba esa normativa lista, por lo que era necesario suspender. Aitzole Araneta se cuestiona «extrañadísima» por qué todas las demás actividades siguen en marcha y solo se ha tenido en cuenta la falta de esas directrices para anular la unidad de transexualidad. Comentó extrañadísima con esa funcionaria de contacto si era un aplazamiento o una anulación. No obtuvo respuesta.

Esta sexóloga defiende su profesionalidad y su trayectoria. Asegura que tanto la Consejería de Educación como el CPR de Avilés y el Suroccidente están al corriente de su dilatada experiencia y si tenían alguna duda podían haberla aclarado en estos dos últimos meses. Como mínimo considera que la aclaración que ha recibido «está incompleta». Pero cree que quien más explicaciones merece son los menores en situación de transexualidad. «Hay gente con historias de vida muy tristes por tener unos genitales que el resto de la sociedad no se espera, si eres un hombre o una mujer. La pedagogía es necesaria para esto no vuelva a pasar», insiste, defendiendo la programación de actividades como la que ha suspendido el Principado. El objetivo es conseguir «un cambio de chip en la mirada de la transexualidad».

La unidad está cancelada, con un creciente malestar también entre los 54 inscritos, pero sigue en marcha una segunda actividad que tenía prevista en Asturias. Aitzole Araneta está en Avilés. Mañana viernes, a las ocho de la tarde, pronunciará una conferencia, organizada por la Asociación Kaleide, en su local en la calle La Ferrería, número 20.

La Consejería de Educación, por su parte, ha explicado que se está ultimando «un plan de formación del profesorado, para ordenar y cohesionar las acciones formativas» y que mañana, viernes, 14 de febrero, se va a reunir la comisión que lo está desarrollando. «Esta acción, de coeducación, debe estar en uno de los ejes del plan», se ha señalado desde la administración.

sábado, 25 de enero de 2020

#hemeroteca #feminismo #transfobia | "El feminismo de Podemos tiene elementos machistas": el viejo PSOE recela de Montero

Imagen: El Confidencial / Carla, Pedro, Boti, Miguel Ángel y Beatriz
"El feminismo de Podemos tiene elementos machistas": el viejo PSOE recela de Montero.
Los nombramientos de Beatriz Gimeno y Boti García no han sentado bien a las feministas socialistas que no comparten sus posturas ideológicas, por ejemplo, respecto a los trans.
María Zuil | El Confidencial, 2020-01-25
https://www.elconfidencial.com/espana/2020-01-25/boti-garcia-beatriz-gimeno-igualdad-podemos-psoe_2424939/

En la negociación para formar Gobierno, Podemos arrancó al PSOE la cartera de Igualdad, una bandera del Gobierno de Sánchez y, en especial, de la vicepresidenta Carmen Calvo. Irene Montero, ministra de Igualdad, eligió a dos históricas del movimiento, Beatriz Gimeno para el Instituto de la Mujer y a Boti García para la dirección general de Diversidad Sexual. La elección sentó bien al grueso de ambos movimientos; las dos acumulan una amplia trayectoria como activistas tanto en la calle como en las instituciones. Pero en un sector del feminismo socialista no sentó tan bien. A las pegas por dar a los morados una cartera de la que el PSOE siempre ha presumido se suman las diferencias ideológicas que hay entre las feministas de ambos partidos, especialmente respecto a un asunto: la teoría de género.

Tanto Gimeno como Boti se pronuncian a favor de la inclusión de las personas transgénero dentro del movimiento, postura que choca con algunos sectores más veteranos del partido socialista, que no comparten que la lucha de mujeres cis (las que se identifican con el género que han nacido) y mujeres trans (nacidos hombres pero que han transitado al género femenino) sea compartida.

Es el caso, por ejemplo, de Ángeles Álvarez, primera diputada que se declaró abiertamente lesbiana y exportavoz de Igualdad en el Congreso en el PSOE. Hace poco más de un mes criticaba la postura de Unidas Podemos en este tema con un largo hilo de Twitter.

Álvarez se refería al borrador de la "ley trans" que registró Podemos en 2018 y cuya iniciativa presumiblemente retomará esta legislatura, ya que está incluida dentro de la propuesta de una ley LGTBI en el acuerdo de gobierno de ambos partidos. En el texto inicial que presentó Podemos se recogen medidas como que en el DNI se permita el género "no binario", que los adolescentes puedan acceder a tratamientos que bloqueen el desarrollo hormonal o agilizar los cambios de nombre y sexo en el Registro Civil sin que sea necesario un diagnóstico psíquico ni un tratamiento hormonal, también en el caso de menores e inmigrantes.

"Es una posición de Podemos, no del PSOE, y habrá que llegar a un acuerdo donde nos sintamos todos representados", considera la exdiputada socialista Amparo Rubiales. "Esa propuesta no va a ir tal cual al consejo de ministros nunca, porque la otra parte del Gobierno no piensa así". La que fuera presidenta del partido en Andalucía reconoce que entre las mujeres del partido no ha gustado entregar la cartera de Igualdad a Podemos, "pero algo teníamos que ceder y fue eso". Aun así, confía en Carmen Calvo para frenar desde su vicepresidencia las propuestas del partido morado que no vayan en consonancia con lo que defiende el PSOE: "Ella es una feminista declarada y confío totalmente en ella". De hecho, si fracasó el primer intento de acuerdo entre PSOE y UP fue precisamente por la negativa de Calvo a ceder Igualdad.

"El sentir general es de mucha inquietud", dice otra feminista veterana del PSOE. "La ley de identidad de género que defiende Podemos introduce grandes elementos machistas. Por ejemplo, eliminar del Código Civil el concepto de madre para poner 'personas gestantes'. Están aprovechando una ley que debería luchar contra la discriminación para introducir una teoría que pone en cuestión la propia existencia de las mujeres".

Un debate también en el movimiento
El debate sobre la identidad de género no es nuevo dentro del feminismo, pero sí especialmente virulento desde hace unos meses. Y no solo a nivel político. Al igual que ocurre con la prostitución entre quienes defienden abolirla o regularla, la teoría queer —que defiende que las identidades y orientaciones sexuales son el resultado de una construcción social— ha enfrentado a sus partidarias y a las que respaldan teorías más biologicistas, que no consideran que el género sea una opción. Por defender esa postura, son habitualmente calificadas como 'transfobas' o TERF (acrónimo en inglés de 'feminismo radical transexcluyente').

La brecha entre las dos posturas del feminismo se agrandó el pasado mes de julio, en unas jornadas celebradas en Gijón que rápidamente se viralizaron por redes sociales por la agresividad en las declaraciones de las ponentes contra las personas trans. Entre ellas estaban filósofas veteranas cercanas al PSOE como Amelia Valcárcel —también consejera de Estado a propuesta del PSOE—, quien dijo que la teoría queer era un "troyano" que iba a destruir el feminismo desde dentro. También estaban otras filósofas como Rosa María Rodríguez o Alicia Miyares, quien llamó a las mujeres trans "tíos, porque son tíos". A raíz de la polémica, la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB) que han presidido Boti y Gimeno llevaron a cabo una recogida de firmas contra las jornadas y sus ponentes. Con su nombramiento, ambos bandos han retomado el debate.

También el Partido Feminista de Lidia Falcón, integrado dentro Izquierda Unida, que está a su vez integrado dentro de Unidas Podemos, rechazada la teoría queer, y pidió a Podemos que retirase la "ley trans", auspiciada por el 'lobby gaycapitalista', según su comunicado. "Entre las novedades sorprendentes en el lenguaje utilizado en las declaraciones de vuestros dirigentes se califica a los padres y madres de 'progenitores gestantes' y 'progenitores no gestantes', a fin de regular los permisos de parentalidad, entre otros beneficios sociales", criticó el partido de Falcón. Además, critican que esta postura ideológica, si se transforma en ley, meta a "hombres" (en referencia a las mujeres trans) en cárceles o competiciones deportivas femeninas, poniendo en riesgo, dicen, a las mujeres presentes en estos espacios.

"El feminismo siempre ha sido plural y diverso. Y Podemos y el PSOE somos partidos diferentes con posturas diferentes. Ellos son un partido joven y nosotros tenemos una larga trayectoria feminista, que nos ha costado conseguir. Por ejemplo, en temas como la prostitución está clara nuestra postura, somos abolicionistas, pero la postura de Unidas Podemos no está tan clara", ahonda Rubiales. El PSOE tradicionalmente ha mantenido una postura abolicionista (se vio por ejemplo, con la reacción de Carmen Calvo con el sindicato de prostitutas), mientras que en Unidas Podemos el debate entre ambas posiciones sigue abierto, aunque Montero se considera abolicionista y ha dejado clara cuál va a ser su política con ambos nombramientos, con las que comparte cuerda en ese sentido.

Una vida profesional y personal paralela
Gimeno se ha posicionado en numerosas ocasiones a favor de los derechos de las personas transexuales. En una entrevista de 2018, preguntada por la teoría queer, decía lo siguiente: "Nos ha abierto la mente en muchas cuestiones y nos ha enseñado a pensar el género de manera más fluida y que las identidades no necesariamente tienen que ser fuertes ni irreductibles. Pero también creo que casi todo lo que dice la teoría queer ya lo había dicho el feminismo antes. Casi nada es nuevo".

Tanto Boti como Gimeno tienen posturas muy parecidas. Su vida profesional y personal ha estado ligada desde hace años. Fueron una de las primeras parejas de lesbianas en casarse, ceremonia que ofició Pedro Zerolo, de quien eran muy amigas. "Han crecido políticamente juntas", dice una activista que las conoce bien de su época más militante. Estuvieron juntas diez años y tienen un hijo en común.

Históricas de cuando Chueca era un barrio reivindicativo con los derechos de las personas LGTBI, ambas han pasado por Izquierda Unida y por la presidencia de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales, desde donde celebran su nombramiento. "Es un acierto indudable del Gobierno, primero por su trayectoria profesional y también por la relevancia de tener a dos mujeres feministas y lesbianas en cargos visibles", considera Jesús Generelo, miembro del comité consultivo de la FELGTBI.

Desde 2015, la ahora directora del Instituto de la Mujer, era diputada en la asamblea de Madrid, prolija escritora de ensayos y columnas de opinión. Estudió filología bíblica, lo que considera que le ha servido para "medirse con la iglesia católica en su propio terreno", aunque es atea y militante por el laicismo. Al hacerse público su nombramiento, Gimeno se pronunciaba en su perfil de Facebook: "Creo que se acabó pelearme con la gente por aquí [...] Puede que ahora sea una persona muy seria, o puede que pelee también la posibilidad de ser la misma que era y siga sin tomarme a mí misma muy en serio (mi trabajo siempre me lo he tomado en serio). Iremos viendo, por ahora todo es nuevo".

Nada más hacerse público su nombre, tuiteros y algunos medios de comunicación se dedicaron a rescatar y criticar antiguas columnas suyas donde defiende el sexo con empatía, cuestiona los prejuicios de la sexualidad masculina o condena la "heterosexualidad obligatoria". "Aunque Beatriz Gimeno juega a la provocación en sus obras y escritos, en el fondo es una persona muy dialogante y con las que se puede debatir muy bien. Se puede llegar a grises intermedios muy positivos", explica Generelo.

Carla Antonelli, diputada socialista y amiga de las dos, defiende a sus Gimeno y Boti y se desmarca de la postura de algunas de sus compañeras de partido. "Han querido dar imagen de que era una postura de partido y no lo era. Dentro del programa del PSOE se recogen los derechos de las trans, incluso Pedro Sánchez lo mencionó en el discurso de investidura, es indiscutible el compromiso".

Boti García, por su parte, estaba retirada de su puesto como registradora civil. De hecho, fue la encargada de hacer el cambio de registro de nombre a Antonelli, única mujer transexual en ser diputada en la Asamblea de Madrid. Las tres, junto con Pedro Zerolo y Miguel Ángel Fernández han compartido amistad y manifestaciones.

Boti se convirtió en activista por los derechos LGTBI cuando descubrió su orientación sexual, con 50 años. Licenciada en Filosofía y Letras por la Universidad Complutense, ejerció la docencia durante más de una década antes de hacerse funcionaria para ayudar a los transexuales a cambiarse el nombre y el género en el DNI. Entre sus principales compromisos están los derechos de las personas ancianas homosexuales, para las que reclama residencias específicas.

"Si algo tienen en común es que las dos coinciden en una gran capacidad de consenso, porque ambas tienen como lema una frase que decía Pedro Zerolo: Sumar siempre, sumar", confía Generelo.

Ahora, ambas afrontan un nuevo periodo dentro del gobierno donde las cuestiones de género tendrán gran protagonismo y los enfrentamientos, visto lo visto, se prevén frecuentes. Además, la bronca entre ambas posturas no se circunscribe a lo político: también en la calle el activismo está dividido y ya ha habido encontronazos en fechas tan importantes para el movimiento como el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer.

viernes, 3 de enero de 2020

#hemeroteca #feminismo #transfobia | La izquierda que habla como Vox para oponerse a derechos

Imagen: Público
La izquierda que habla como Vox para oponerse a derechos.
Nuria Alabao | Público, 2020-01-03

https://blogs.publico.es/otrasmiradas/27396/la-izquierda-que-habla-como-vox-para-oponerse-a-derechos/

Está sucediendo algo sorprendente en el feminismo. Desde hace un tiempo está asumiendo visibilidad una corriente que niega el avance de derechos a las personas transexuales. El debate viene de lejos, por lo menos desde los 70, pero hoy los argumentos y las formas discursivas que se utilizan replican los de la extrema derecha internacional, los de los fundamentalistas cristianos que dicen luchar contra la “ideología de género”.

Aunque el debate empezó con apariencia de “discusión teórica”, el trasfondo es que este feminismo reaccionario se opone a la aprobación de las normas que buscan avances en el derecho a la identidad de las personas transexuales y que llevan tiempo discutiéndose en el Congreso. Las reformas propuestas, tanto por el PSOE como por Podemos, pretenden que estas puedan cambiarse nombre y sexo de sus documentos de identidad sin necesidad de atravesar, como ahora, un violento proceso. Tal y como está regulado en la actualidad, el Estado tiene que reconocerte como persona enferma. Es decir, tienes que tener un diagnóstico de “disforia de género” –que ya ha sido abandonado por los manuales médicos y la OMS– y también haber atravesado algún tipo de proceso de transformación corporal como operación, hormonación o similares.

La despatologización de la condición trans es una demanda histórica del movimiento LGTBIQ y una recomendación que hace la ONU desde el 2006 cuando vinculó la legislación internacional de derechos humanos con cuestiones de orientación sexual y de identidad de género. Pues bien, España, antes a la cabeza de derechos LGTBIQ, todavía no ha aprobado ninguna norma que recoja este derecho como sí lo han hecho otros muchos países. Argentina –desde el 2012–, Irlanda, Dinamarca, Malta, Noruega, Bélgica, Portugal, Chile y hasta Pakistán –donde cualquier ciudadano puede elegir su identidad oficial entre hombre, mujer u otros–. Pero pacto de gobierno firmado por PSOE y Podemos ni siquiera lo recoge.

Evidentemente Vox pone el grito en el cielo ante esta posibilidad, pero más sorprendente es que escandalice al Partido Feminista –integrado en IU– e incluso alguna feminista destacada del PSOE. Algo difícil de encajar si tenemos en cuenta que las realidades trans están pavimentadas con situaciones de discriminación y violencia muy duras en todas las áreas de su vida –padecen también altísimas tasas de desempleo– y son un grupo de riesgo para autolesiones e incluso suicidio. ¿Desde qué feminismo se contribuye a la estigmatización de la más vulnerables?

Los argumentos
Estos discursos, como decía, replican el tono y el estilo argumentativo de “pánico moral” de las extremas derechas mundiales, sobre todo en relación a las cuestiones de género. Por ejemplo, se habla de “lobbies queer o LGTBI” como impulsores de la ley, reproduciendo así el tono conspirativo de los ultras cuando hablan de lobbies liberales. El activismo feminista les debe de parece legítimo, el LGTBI algo oscuro y peligroso. También se nombra como amenaza la “teoría queer” –dicho así en singular, como si fuese una doctrina unificada y no un espacio filosófico y militante diverso–. Tanto para el feminismo reaccionario, como para los fundamentalistas cristianos, este es el gran fantasma que viene a desmantelar la civilización occidental. Se trata pues de magnificar el peligro, de una búsqueda de legitimidad para un discurso que, hay que decirlo, tiene un trasfondo de aversión al diferente, a los que supuestamente vienen a desestabilizar las coordenadas de nuestro mundo.

No es transfobia, dicen, solo una discusión intelectual. Pero es difícil de creer cuando en charlas y foros públicos se atreven a hacer chistes y utilizan términos despectivos sobre las personas transexuales o incluso llegan a vincular transexualidad y pedofilia como sucedió el año pasado en La Escuela Feminista Rosario de Acuña de Gijón –financiada por el ayuntamiento del PSOE–. (El PSOE tiene esta postura ambigua, dice apoyar la despatologización pero su sector feminista está plagado de figuras contrarias que ocupan posiciones de poder y que han sido capaces de paralizar la aprobación de la ley en la Comisión de Igualdad.)

Guerras del baño
Entre los alucinados argumentos, parece que lo que más temen estas “feministas” es tener que compartir baño con mujeres trans; dicen ver el peligro de sufrir agresiones sexuales. Cualquiera que tenga o haya tenido pene es para ellas una amenaza potencial y las mujeres estamos siempre en peligro. Este es un feminismo del que me avergüenzo, que criminaliza a todos los hombres por el mero hecho de serlo y que señala a las trans como marcadas por ese estigma indeleble. ¿Hay casos de mujeres trans que ataquen a otras mujeres ya sea en baños o cárceles? ¿Hay casos en Argentina o en otros lugares donde se han promulgado leyes de identidad de género de hombres cambiando de sexo en sus documentos para agredir a mujeres en cárceles o baños o para huir de las consecuencias de sus actos? La respuesta es que no. (Y si algún caso se puede encontrar, como ocurre con el argumento de las denuncias falsas de Vox, no son datos significativos que invaliden la necesidad de leyes que protejan a las mujeres o la urgencia de una Ley de Identidad. Lo cierto es que hace ocho años desde que se empezaron a aprobar normas despatologizadoras y ningún país se está planteando revertirla.

En cualquier caso, sorprende que se preocupen por las posibles agresiones en cárceles cuando el feminismo institucional presta muy poca atención a las condiciones de vida de las presas. Pero si esto fuese una discusión seria y no una basada en pánicos morales y feminismos identitarios, habría que explicar que ya existe una directiva estatal desde el 2006 que permite a Instituciones penitenciarias reasignar a las transexuales a prisiones de mujeres. Ya hay trans en prisiones femeninas, no hace falta si quiera la Ley de Identidad y no se han producido agresiones sexuales.

Si esto fuese una discusión seria pues, también habría que explicar que la infancia no está en peligro –otro de los argumentos preferidos de los ultras–. No, nadie está pidiendo que se opere a ningún niño, pero sí que se atienda a su identidad. Así lo ha dictaminado ya el Tribunal Constitucional que dice que los menores tienen derecho a cambiar el sexo de sus documentos. Sin duda hay mucho que podríamos hablar respecto a esta cuestión, tanto para mejorar la respuesta que damos a los menores trans, como para darles –y darnos– más opciones que las estrechas definiciones de hombre y mujer existentes. Sin duda algo que nos haría más libres y felices a todos. Ya digo, siempre que la discusión fuese seria y no en términos morales. Pero no podemos avanzar porque hoy tenemos que estar defendiendo lo más básico.

Mutaciones del feminismo institucional
No, no es un debate en términos políticos, es un debate que trasluce miedo a los otros, muy en la línea de las representaciones sobre cuestiones de género que genera la extrema derecha para que peleemos contra fantasmas. Pero como dice la activista trans Marina Sáenz, no son solo discusiones abstractas, sino que tienen consecuencias bien materiales: azuzan los odios existentes y contribuyen a la construcción de climas sociales que agudizan la violencia que sufren personas que ya son extremadamente vulnerables. Igual como sucede con los discursos de la extrema derecha. Precisamente en EEUU Trump ya está armando un entramado normativo para permitir que se discrimine las personas trans. Allí también, un sector del feminismo ha contribuido con sus “debates teóricos” a legitimar ese retroceso legal con argumentos muy parecidos a los que esgrimen aquí. En el marco de ese clima creado desde esta alianza entre el feminismo reaccionario y el trumpismo, los asesinatos de transexuales han aumentado exponencialmente.

El marco más general donde se desarrolla el debate es lo que llaman “el sujeto del feminismo” del que dicen que no puede incluir a trans o personas que cuestionen el binarismo de género. Pero los sujetos políticos no se construyen ni en abstracto ni en la teoría, se construyen en las luchas. Y lo cierto es que los y las trans ya están en nuestras movilizaciones, como están por ejemplo en muchas asambleas del 8M. Sus demandas no compiten con las del feminismo, solo lo hacen más fuerte y más potente. La extrema derecha mundial –que se aglutina bajo la batalla contra la “ideología de género”– lo tiene muy claro: la reacción es simultánea contra los derechos de las mujeres –sexuales y reproductivos fundamentalmente, pero también otros– y los de las personas LGTBIQ –matrimonio, adopciones, Ley de Identidad, etc.–. Ellos no hacen distinciones, perciben muy claramente lo conectadas que están estas luchas.

En definitiva, ¿qué feminismo es el que quiere quitar derechos a otras personas? Solo hay una respuesta, es un feminismo reaccionario, uno de mujeres privilegiadas –con sus tribunas, sus posiciones institucionales, sus charlas que utilizan para negar derechos a otras que están peor–. Uno relacionado con la tendencia a hacer política desde identidades cerradas, con una visión de la sexualidad como espacio de peligro para las mujeres que considera que ser mujer es un lugar con ciertos privilegios conquistados que no quieren compartir con otras personas vulnerables. Y por cierto, con posiciones institucionales que tampoco quieren perder en un momento de eclosión feminista donde llegan muchas generaciones nuevas con un feminismo más transgresor. ¿Quién va a representar al feminismo? ¿Quién va a definir sus demandas y a qué intereses de clase va a responder? ¿A los de las más vulnerables o al de las que ya están arriba preocupadas por el techo de cristal. Este debate sobre los derechos trans clarifica mucho las posiciones.

domingo, 18 de agosto de 2019

#hemeroteca #feminismo #transfobia | La transfobia no es feminismo

Imagen: El Español / Gustravo, trans en MADO 2017
La transfobia no es feminismo.
Seguiré defendiendo a mis compañeras con uñas y dientes. Porque la transfobia nunca va a ser tolerable, venga de la extrema derecha o del feminismo radical. Hay mujeres trans que no se maquillan, van en vaqueros y con el pelo corto, así como hay hombres trans con el pelo largo y maquillándose. El problema no es que aún vivimos en una sociedad dividida por géneros, donde no es lo mismo ser hombre que mujer, y por lo tanto es necesario que te reconozcan tu identidad propia para poder desarrollar tu vida con el menor sufrimiento posible.
Marcos Ventura - Coordinación del grupo de políticas trans de FELGTB | El Diario, 2019-08-18
https://www.eldiario.es/tribunaabierta/transfobia-feminismo_6_932016808.html

Este último mes hemos tenido un debate público que, sinceramente, esperaba que en España nunca tuviéramos. Es un signo de los tiempos que corren; en estos momentos de auge de las extremas derechas populistas como no lo ha habido desde la Segunda Guerra Mundial, nos vemos obligadas a volver a debatir temas que ya dábamos por zanjados: que la violencia machista tiene un componente estructural que la diferencia de la violencia doméstica, que las personas homosexuales o bisexuales no estamos enfermas, y que la identidad de las personas trans es real y válida independientemente de nuestra genitalidad. Pero lo que hoy me preocupa sobremanera es que este último debate no lo hemos tenido solo con la extrema derecha, sino con un sector del movimiento feminista.

Podría escribir todo un monográfico de críticas sobre lo que se dijo en las Jornadas feministas Rosario Acuña de Gijón, pero no quiero extenderme demasiado. Podría decir que no diferenciar teoría ‘queer’ de activismo transfeminista y usar un manifiesto de un colectivo concreto para vincular esta corriente de pensamiento a la defensa del alquiler de vientres y la defensa del sistema prostitucional transnacional es un totum revolutum que tiene una finalidad clara: vincular el transfeminismo con cuestiones emocionalmente repudiadas por el feminismo radical, para generar ese mismo repudio hacia el transfeminismo, siendo una aplicación de la falacia de composición, según la cual lo que es válido para una parte (un manifiesto de un colectivo concreto) es válido para el todo (el transfeminismo). Y esto no es cierto, pues la FELGTB es una entidad declaradamente transfeminista, pero no tiene una postura a favor ni de la regulación de la prostitución ni de los vientres de alquiler.

Podría decir que las ponentes dejaron bien claro que ni sabían, ni les interesaba saber, de la realidad que viven las personas trans. Porque el problema real de las personas trans no es cómo vestirse, como sugirió una ponente diciendo que no hay que confundir el género con la historia de la moda. Hay mujeres trans que no se maquillan, van en vaqueros y con el pelo corto, así como hay hombres trans con el pelo largo y maquillándose. El problema no es adecuarse más o menos a los estereotipos de expresión de género (estereotipos que, por otra parte, no se cuestionan cuando son perpetuados por mujeres cisexuales), el problema es que aún vivimos en una sociedad dividida por géneros, donde no es lo mismo ser hombre que mujer, y por lo tanto es necesario que te reconozcan tu identidad propia para poder desarrollar tu vida con el menor sufrimiento posible. No comprenden que lo que oprime a las mujeres no es nacer con vulva, sino que se las lea y trate como mujeres. Y esto es tan cierto para mujeres trans como para mujeres cis. Si por tener vulva se les asigna mujeres al nacer, el esencialismo biológico según el cual mujer es quien tiene vulva forma parte del mecanismo de la opresión que sufren las mujeres cis.

Podría decir que acusar al reconocimiento de la autodeterminación del género de acabar con la ley de violencia de género es una forma tremendamente falaz de pretender sembrar el pánico entre las mujeres. Porque la figura del abuso de derecho ya existe. El matrimonio no exige pruebas de amor para llevarlo a cabo, y sin embargo sí se investiga en caso de que se sospeche que un matrimonio de conveniencia pretende violar las leyes de extranjería. No veo a nadie diciendo que aceptar el derecho al matrimonio supone derogar la ley de extranjería.

Podría decir que se llegó a afirmar en las jornadas que había gente que prefería identificarse como trans que como lesbiana. Como si cualquiera se arriesgara a la increíble cantidad de violencia que aún hoy supone ser una persona trans si no lo necesitara para poder vivir. O como si no existiesen hombres trans gais y mujeres trans lesbianas. Peor aún, como si la orientación o la identidad sexual fuesen una elección. Y aquí es donde sí quiero centrarme. Porque quieren hacer ver que ser trans es una elección, que la realidad trans es "la última ideología de moda" y no una vivencia personal absolutamente indisponible e incapaz de ser ignorada sin consecuencias graves para la salud de las personas. Este discurso es peligrosísimo, y deja entrever que no han llegado a revisarse el privilegio cisexual que supone vivir en esta sociedad cuando tu identidad coincide con la identidad que la sociedad te reconoce. Estamos debatiendo como si fuese un mero posicionamiento lo que es la realidad más íntima y relevante de la persona, y estamos cuestionando los esfuerzos de mucha gente, no ya por tener vidas dignas, sino simplemente por sobrevivir. Y eso, se pongan como se pongan, es transfobia.

¿El problema teórico que da pie a debatir la identidad de las personas, según sostienen algunas, es el uso de la palabra género? Pues que se queden con la palabra, pero que nos respeten nuestra identidad sexual. Aunque tristemente, si solo fuese eso, nunca se habría dicho la ya infame expresión "y digo tíos, porque son tíos". Cuando Hazte Oír sacó su bus tránsfobo a pasear por las calles del país, los sectores progresistas reaccionaron de inmediato. Salió en todas las noticias, y La Sexta le dedicó especiales durante más de una semana. Sin embargo, ahora la reacción ha provenido prácticamente en exclusiva de personas muy vinculadas al activismo transfeminista. ¿Cuál es la diferencia entre "Los niños tienen pene, las niñas tienen vulva, que no te engañen" de Hazte Oír y "Digo tíos, porque son tíos" de Alicia Miyares?

Es exactamente el mismo discurso transfóbico y peligroso para el bienestar de nuestras menores trans, pero pronunciado por personas intocables para la opinión pública. Dejando de lado el hecho de que el feminismo radical abolicionista no parezca tener ningún problema con compartir cada vez más postulados con el fundamentalismo religioso, resulta especialmente preocupante que los medios denuncien el discurso tránsfobo en un caso, pero cuando denunciarlo supone admitir públicamente que grandes referentes del feminismo no sólo se están equivocando, sino que están propagando un discurso de odio, lo ignoren.

No quiero restarle un ápice de valor a las aportaciones que estas mujeres (singularmente Amelia Valcárcel y Alicia Miyares) han hecho al feminismo, pues son referentes por méritos propios. Pero si son admiradas como referentes, y no idolatradas como diosas, es porque podemos hacer juicios críticos sobre sus posicionamientos, y aquí se están equivocando. Espero que más pronto que tarde vean todo el daño que causan con su postura y la rectifiquen, que es de sabias, y ellas sin duda lo son.

Pero mientras tanto, yo seguiré defendiendo a mis compañeras con uñas y dientes. Porque la transfobia nunca va a ser tolerable, venga de la extrema derecha o del feminismo radical. Porque el transfeminismo no es ni más ni menos que garantizar los derechos humanos de las personas trans, y luchar porque todas las personas vivamos en un futuro libres de toda clase de violencia, y por lo tanto es una lucha irrenunciable que debemos pelear cueste lo que cueste.

viernes, 16 de agosto de 2019

#hemeroteca #transfobia #feminismo | Carta abierta a Miquel Missé: Hola Señoro

Imagen: CatalunyaPlural / Miquel Missé
Carta abierta a Miquel Missé: Hola Señoro.
Artizar | Rebelión Feminista, 2019-08-16
https://rebelionfeminista.wordpress.com/2019/08/16/carta-abierta-a-miquel-misse-hola-senoro/

No tan estimado Miquel Missé:

Te escribo con sentimientos contradictorios, pues anteriormente me basé en varios de tus libros para formarme. Concretamente cuando trataba de comprender mi propia existencia. Sin embargo, pasados pocos años ingresé en la realidad/túnel del feminismo radical con su materialismo y su estudio de las relaciones de poder. Es entonces cuando os dejé atrás a ti y a tu liberalismo.

Durante mucho tiempo te ignoré como a un liberal más, aunque después de tu última canallada, y en retrospectiva, puedo aseverar que estabas apuntando maneras mientras tanteabas el terreno. Lo poco que me llegaba de ti, pese a ser dañino como cualquier otro análisis superficial e inductivo, no era tan dañino como la explicación de lo que es ser trans según incluso un cis-señoro promedio.

Me he preguntado por qué te mandaban a ti a escribir artículos, en lugar de a personas trans mucho más competentes que tú (y seguramente también mejores que yo) como son Alana Portero, Darío Brillis, Atenea Bioque o Rosa María García entre otras. Claramente ha sido una cuestión de qué discurso interesa promover y blanquear; pues las personas mencionadas nunca habrían dado cabida a discursos de odio como haces tú.

Pero ha sido con tu último “artículo” llamado “No ofende quien quiere” cuando has dado el paso de transactivista cómodo para el sistema, a ser uno de tantos traidores para tu gente: la gente trans. Con tu permiso adjuntaré aquí partes de tu artículo para tratarlo párrafo a párrafo como merece:

Destacamos las siguientes frases del artículo: “nacidas con sexo masculino y que se sienten mujeres” para definir a las mujeres trans. “Transexualidad” como término para definir a toda la comunidad, olvidando que es un término patologizante. Y por último, “En nuestro país, esta corriente (la TERF) anglosajona ha sido minoritaria” porque se nota que a él no le han acosado en masa esta sección.

Empiezas fuerte al definirnos a las mujeres trans como “nacidas con el sexo masculino” en toda una declaración de principios donde los haya. A ver Miquel, el sexo no es masculino ni femenino, pues esas son dos categorías políticas que corresponden al género. Y es por esa obstinación de asignar géneros a los sexos, que las personas trans nos vemos constantemente relegadas a las categorías (también políticas) de errores de la naturaleza, de X en cuerpo de Y o demás apelativos vejatorios que tú apoyas. Así refuerzas la cisnorma con la legitimidad que te otorga ser un conocido hombre y escritor trans. Como mucho, y haciendo un ‘extremo alarde de generosidad’, podríamos decir que el sexo es macho y hembra; pero seguiríamos errando puesto que estas dos son también categorías políticas moldeadas según el sitema sexo-género, y no por ello fieles a la realidad material. Según la evidencia científica, el sexo tampoco es dicotómico ni binario.

Por otro lado, en la segunda parte de esa frase usas el “se sienten mujeres” para definirnos a las mujeres trans. Irónicamente, no es errado de forma pero sí de fondo. Claro que nos sentimos mujeres y es que nos sentimos mujeres porque lo somos. Sin embargo, me arriesgaré a aseverar que tu uso del 'se sienten' se corresponde más a la forma ordinaria de degradarnos a las mujeres trans: en el sentido de hombre que se siente mujer. Estereotipo que ha sido tan empleado para situarnos en un escalón inferior (y por tanto menos respetable) que nuestras homólogas cis. Y así, tu que impostas la representación de las personas trans, planteas tu blanqueamiento de los discursos de odio.

He de recordarte que la palabra “transexual” es patologizante. Lo acuñó Harry Benjamin para patologizar nuestra existencia. Creía que a un activista por la despatologización trans le gustaría saberlo.

Y otra cosa: ¿Donde has estado estos últimos años para decir que la corriente TERF siempre ha sido minoritaria en nuestro país? Hemos de tener en cuenta que a día de hoy sus cabezas visibles están en la academia, como ejemplifica la Escuela Feminista de Rosario Acuña, evento cuya organización por parte de personas pertenecientes o afines nada más y nada menos que al partido que ostenta el Gobierno en funciones.

Destacamos las siguientes frases del artículo: “…para promoverlo (el feminismo) es necesario ser mujer.” y la comparativa entre terf y feministas no excluyentes de “el esencialismo biológico o el subjetivismo, ambas están atrapadas en el mismo marco” olvidando que unas atacan a sabiendas a las otras.

No, Miquel, para promover el feminismo no hace falta ser mujer, ese planteamiento es absurdo cuando hay tantos hombres promoviendo todas las corrientes del feminismo, incluyéndote a ti que blanqueas el que trae el discurso filofascista como caballo de Troya. Para lo que hace falta ser mujer en el feminismo es para ser su sujeto político, y ser mujer no se trata de un determinismo biológico (como sostienen las TERF) ni en un subjetivismo (como pretendes que sostengamos las trans), sino en una realidad material científicamente avalada. Y por supuesto tampoco nuestros argumentos están al mismo nivel, pues unas odian, excluyen y demonizan (amén de considerarte a ti como mujer en contra de tu propia autodeterminación de género), mientras las otras tratamos de defendernos de ese odio y esa exclusión. Te lo explicaré, Miquel, una mujer es mujer por ocupar la posición política femenina dentro del sistema patriarcal de géneros, posición a la que se accede mediante la socialización. Aquí lo explicamos mejor por si quieres entretenerte.

Este párrafo me parece, en un intento no malicioso pero sí experimentado, otro de los mil artículos de hombres quejándose de que las malas feministas no les dejan abanderar nuestros espacios, relegarnos a la marginación y, en definitiva, borrar del feminismo su impronta revolucionaria en torno a las necesidades de las mujeres. De todas y cada una de las mujeres.

Nos resulta llamativo, aunque tampoco demasiado, que repitas el mismo discurso misógino que muchos otros antifeministas como son Un Tío Blanco Hetero, Dalas o Pérez-Reverte, a la par que blanqueas justamente el discurso del grupo transfobo que te permitiría estar a la cabeza de nuestro movimiento.

Destacamos las siguientes frases del artículo: “Algunas personas trans alegan sentirse dañadas por este feminismo acusándolo abiertamente de transfobia”, sí Miquel, llamar hombres a las mujeres trans es transfobia. “…debate sano y plural” como se nota que no es a ti directamente al que atacan (aunque sí de forma secundaria, considerándote una mujer). “(La transfobia) Es promover el odio hacia las personas trans” que es justamente lo que hacen las TERF. “El feminismo TERF no me ofende ni personal ni políticamente” claro, porque como hombre no es a ti a quien quieren borrar.

Alegamos sentirnos dañadas porque nos dañan, porque nos excluyen, fomentan discursos de odio contra nosotras y terminan boicoteando nuestros derechos en mesas de trabajo de Igualdad (por poner un solo ejemplo) como sucedió en la pasada legislatura.

Al considerar esto un debate sano y plural, Miquel, estás cayendo en la tolerancia a un discurso de odio, y eso nunca ha llevado a nada bueno. Ningún debate es sano cuando se están debatiendo derechos humanos, y ese debate es el que tú pretendes promover. Aceptas que considerar a las mujeres trans hombres (como pareces hacer tú) sea una opinión respetable como cualquier otra a pesar de la violencia estructural de la que se nutre y la que ejerce.

¿El “feminismo” TERF no te ofende ni te agrede? Puede que no te ofenda por tus circunstancias, pero desde luego que te agrede al considerarte mujer y al difundir el bulo de que tú eres una mujer. ¿Pero no eres un hombre trans? ¿Por qué toleras que te nieguen a ti también? ¿Qué ganas con esto?

Destacamos las siguientes frases del artículo: “…el símbolo de la vagina (dos manos formando un triángulo)…” no es una vagina este símbolo, el problema es que las TERF hayan convertido un símbolo como este en una interpretación de la vagina. Y “…el símbolo de la vagina no puede ser transfobo porque muchos hombres vivimos con una”, dice el señoro de nuevo queriendo que el feminismo trate sobre él.

Miquel, lamento informarte de que el triángulo con las manos no es el símbolo de la vagina, sino el de la unión de todas las mujeres, y por lo tanto ni es tránsfobo ni tú tienes sitio en él porque eres un hombre. Y aunque tuviera su raíz en querer simbolizar la vagina seguiría siendo pertinente al señalar la división sexual del trabajo, que a ti te afecta solo por transfobia y no misoginia, que es el comienzo del sistema sexo-género. Por tanto, tú que como varón estás en una posición política de poder respecto a nosotras, sigues sin ser incluido por mucha vagina que tengas. Porque eres un hombre y como hombre no eres sujeto político del feminismo. Aceptarte como tal supondría la transfobia de negarte tu género y la misoginia de dejarte invadir nuestros espacios feministas tal y como, paradójicamente, el discurso TERF nos acusa a las mujeres trans.

Destacamos las siguientes frases del artículo: “…así es como algunos feminismos tratan a los hombres” porque de nuevo, el feminismo tiene que girar en torno a los hombres.

No, Miquel, a los hombres no se os puede excluir porque el mundo está hecho por y para vosotros. De nuevo, para excluiros deberíais ser los hombres una categoría oprimida con menos derechos reconocidos que las mujeres. Por eso, los hombres, no sois sujeto político del feminismo. Además, debemos recordarte que son mujeres trans las que acaban expulsadas por esta panda a la que has decidido bailar el agua de los espacios feministas que legítimamente les pertenecen, como le ha ocurrido a una de nuestras compañeras. Es a nosotras, en un afán de negarnos nuestra identidad, a quienes se nos expulsa no solamente de la esfera física, sino también de la teórica: Ignorando nuestras problemáticas concretas como mujeres trans y arrojándonos a una situación de vulnerabilidad. Mientras, a hombres con vagina como tú, se les permite no solo tener espacio en la esfera física permitiéndote acceder a espacios que nos son negados, sino también a la teórica hablando de vuestras problemáticas solo porque tenéis vagina (con la consiguiente transfobia de considerar que esa vagina os hace mujeres, ojo no olvidamos tampoco la transfobia implícita).

Destacamos las siguientes frases del artículo: “Todo esto es abono para el auténtico enemigo, que acaba de entrar en las instituciones…” Llevaba mucho tiempo en las instituciones, solo que no habéis querido verlo mientras nosotras lo señalábamos, ¿o acaso crees que las TERF no tienen un discurso fascista? “(la propuesta) basada en ideas y no en identidades” porque crees que un fascista lo es por ignorancia, no, lamentablemente lo es por intereses políticos y, sobre todo, económicos.

No, Miquel, el auténtico enemigo no acaba de entrar en las instituciones, lleva años en ellas además de los recién llegados. Y con esto me refiero a ese partido que ya hemos mencionado que está fomentando el feminismo TERF para sacar rédito electoral del feminismo; creando un enemigo imaginario en las mujeres trans en lugar de afrontar los auténticos retos del feminismo como son la violencia de genero, la explotación reproductiva o la brecha salarial. Y es un enemigo al que con tu artículo das fuerza. ¿Por qué? Pues por lo mismo que las TERF han construido este feminismo antagónico, porque te beneficia no solamente de forma política y social, sino también económicamente. (¿Con qué te pagan por blanquear a las TERF con tu texto cargado de falacias, liberalismo y mierda misógina?)

Finalmente, Miquel, me despediré dándote un consejo: Un movimiento no se debe basar en ideas ni identidades, ya que ninguna de estas salen del aire. Los movimientos feminista y LGTBI deben basarse en realidades materiales como nuestra exclusión social y laboral, nuestra pobreza y nuestras violencias vividas a diario, que al fin y al cabo configuran no sólo nuestras identidades sino también nuestras ideas y nuestro corpus teórico, es decir, las bases que tenemos para entender y encauzar nuestra acción política. Y en coherencia con esta misma me atrevo a decir que tú como hombre sobras en el feminismo y que como colaboracionista has traicionado el movimiento LGTBI.

Que te cundan las migajas,

PD: Dudo mucho que llegues a saber que te he escrito esta carta. Sin embargo, esto debía decirse, pues te has convertido en un ser dañino para nosotras y tu discurso se debe destapar como el peligro que representa.