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martes, 26 de febrero de 2019

#hemeroteca #feminismo #musica | La Furia: «Las mujeres tenemos siete barreras delante, siete puertas que romper»

Imagen: Naiz / La Furia
La Furia: «Las mujeres tenemos siete barreras delante, siete puertas que romper».
Itziar Ziga | Naiz, 2019-02-26
https://www.naiz.eus/es/hemeroteca/7k/editions/7k_2019-02-24-06-00/hemeroteca_articles/las-mujeres-tenemos-siete-barreras-delante-siete-puertas-que-romper

Guerrera sobre tacones de vértigo, enaltecida en un feminismo imprescindible y encarnado, La Furia (Nerea Loron; Cascante, 1983) le canta las verdades al patriarcado de frente, sin bajar la mirada, buscando a las otras para sostenernos juntas, y más livianas. Lúcida, poética, afilada, es tan auténtica que no acepta ningún trono ni le brota la arrogancia. Paseando a su lado por la Azoka de Durango, se acercan sin parar chavalas entusiasmadas de retratarse junto a esa rapera que les ha infundido amor y fuerza. Acaba de alumbrar su tercer disco, “Pecadora”. Más bailonga, más mezclada, respirando más hondo, para continuar alzadas, conectadas e invictas.

P. Creciste en la muga, en la encrucijada. ¿Cómo fue ser la niña vasca al sur del Ebro?


R. En casa me dijeron que yo era vasca, me dijeron que había que ser feminista y que no era menos que nadie. Más, tampoco. Y me dijeron que no existía Dios. Me dijeron cosas que en mi pueblo no estaban bien vistas. Crecí siendo distinta, siendo a veces objeto de burla. Me han tirado cigarros encendidos cuando entrenaba a fútbol por llevar la camiseta de la selección vasca. En la primera ikastola que hubo en Tudela, yo estaba ahí. Éramos cinco criaturas o seis. Después me llevaron a la escuela en Cascante porque les resultaba imposible llevarme todos los días hasta Tudela y porque entró el euskara como optativa en Cascante, gracias a la lucha de dos o tres profesoras entre las que se encontraba mi madre. Volví a Tudela al instituto y aprendí todo lo bueno y todo lo malo que puede aprenderse en un instituto. Estuve un par de años y acabé en otro colegio, por inadaptada.

P. Y de la Ribera, a esa metrópoli chiquita nuestra que es Bilbo. ¿Cómo fue?


R. Cuando llegué a Bilbao sentí: ‘Soy de aquí’. Tuve, por primera vez, una sensación de pertenencia. Hice muchas amigas, íbamos de fiesta juntas muchas tías. Una de ellas me dijo un día: ‘Nerea, alguna vez igual queremos ligar’ (risas). Aparecía un tío y yo lo echaba a patadas en plan: ‘No nos molestes, estamos en el paraíso’. Descubrí el ambiente, tuve la primera novia. Me pareció espectacular la sensación de encontrar a las iguales, la sensación de libertad. También me pegué un hostión, porque creí que todo el mundo me quería y que todo el mundo era bueno. Y descubrí la mentira del brillo de la noche, cuando de día no hay nadie. ¿Dónde está todo el mundo cuando tengo ansiedad? Después de unos años de mucha noche y mucho tecno pop en Bilbao, empezando carreras que no continuaba y currando en mil sitios a la vez, me fui a Donostia y estudié Educación Social. Necesitaba feminismo y necesitaba desarrollarme a nivel creativo, aunque todavía no sabía por dónde. En Donostia encontré feminismo y feministas que marcaron mi rumbo, encontré el amor, la paz y los buenos alimentos, todo con mayúsculas. Y me encontré a mí, de manera profunda.

P. La noche en que nos conocimos hace nueve años, me rapeaste al oído. ¿De dónde te viene?

R. Yo siempre he escrito: he escrito rimando y leía poesía. Me ha encantado la música y, cuando cayó en mis manos el rap, me maravilló esa capacidad de decir muchísimas cosas en tan poco tiempo. Nos juntábamos en esa época a rapear en un callejón de Tudela, con mi hermano y sus amigos, en el Tubo. Era nuestro divertimento mientras otra gente andaba en los bares. De hecho, en aquel callejón yo nunca rapeé, solo los escuchaba a ellos. Luego le enseñaba a mi hermano lo que escribía y él me decía: ‘Pero esto, ¿por qué no lo cantas?’. Me di cuenta de que mi freno era ser chica. Para ocupar el espacio de manera física, hablando o rapeando en este caso, nosotras tenemos que tener algo realmente importante que decir o hacer. Tenemos siete barreras delante, siete puertas que romper. Lo nuestro no vale porque sí, lo tenemos que demostrar.

P. A ellos les cuesta mucho menos lanzarse a mostrar su talento, el que tengan...

R. Ya te digo. Organizamos por aquellos tiempos un pequeñísimo festival llamado Riber Rap en un gaztetxe de la Ribera, un antiguo puticlub de carretera. Vinieron varios grupos, todos chicos obviamente, entre ellos unos de Madrid y al verlos pensé: ‘¿Cómo se atreven?’ Rapeando mal, diciendo tonterías. Y entonces dije: ‘¿Cómo puede ser que todos estos consideren que lo que hacen es digno de enseñarse y yo, que lo que escribo es bastante más interesante y bien dicho, no me atreva? No puede ser, esto tiene que ver con la construcción de género’. Ese mismo día fue la primera vez que rapeé en público. No se puede decir que subí al escenario: me senté en el escenario, porque me daba vergüenza, e hice una capela de una de mis letras.

P. Y de Nerea nació La Furia. A mi ama le divertía que fueras tan encantadora con ese nombre aguerrido.


R. Recuerdo el día que nos conocimos... La Furia es una carta de presentación y un aviso a navegantes, además de una parte de mí. Lo que pasa es que para seres bonitos, como tu ama, tengo mi parte encantadora.

P. Y del callejón donde no llegaste a cantar, a sacar tu primer disco en 2013: «No hay clemencia».

R. “No hay clemencia”, para mí, es punk que parece rap. Yo no sabía cuales eran las bases técnicas para hacer rap, y me daba igual. Mi único objetivo era lo que quería decir, no la forma. Es un grito de rabia y una necesidad de decir súper claro cosas que a mí me dañaban. Hay una copla, que es una capela, que cuando la escucho ahora pienso que está desafinada. En el hip hop, la comunidad te legitima y yo no quería pasar por ese aro: ‘Yo –decía– no soy rapera, soy una feminista que utiliza el rap como herramienta’. Después, he comprendido que detrás había miedo a que me rechacen. Ahora sí que digo que hago rap; sobre todo hago hip hop. Porque el hip hop busca la transformación social. Cuando, para mis talleres, busqué la raíz, me di cuenta de que me identificaba mucho con esa raíz. Nadie me tiene que legitimar, soy yo la que decido hacerlo cada vez mejor.

P. Ahora que vuelven a amenazarnos a las mujeres con reducir nuestros derechos ganados a pulso, ¿cómo fue cantarle a Gallardón en 2013 que ni un paso atrás con el aborto?

R. Tenía tanto que decir que, cuando La Tuerka me pidió un tema, “Aborto retrospectivo” me salió solo, en un día. Grabé la imagen con mi móvil, en casa. Para mí lo más impresionante de todo fue cantar en la manifestación nacional en Iruñea, con todo el movimiento feminista de Euskal Herria delante.

P. La cantante punk Kathleen Hannah recuerda cuando su madre le llevó a una gran concentración feminista con 9 años: «Fue la primera vez que formé parte de una multitud de mujeres que gritaban y, desde entonces, he querido volver a estar ahí siempre».


R. Estar en una manifestación feminista siempre te da subidón. Mi madre y mi padre me llevaban desde que tengo uso de razón. Pero, de repente, ponerle música a la revolución, y en una manifestación, es de lo más bonito que me ha pasado.

P. Tardas cuatro años en sacar otro disco. Y llega el «Vendaval».


R. Mi ritmo de sacar discos no lo soportaría ninguna discográfica, tiene que ver con mi ritmo vital. “Vendaval” es un proceso terapéutico, es una mirada a mi vida desde el inicio, es una necesidad de levantar la alfombre para sacar toda la mierda, de matar fantasmas por mucho que les quisiera porque me habían infringido los mayores daños de mi vida. Lo fui escribiendo mientras hacia esa revisión. Es un disco oscuro, pero que busca la luz. Es un disco duro pero sanador. Éste es un vómito consciente. Empecé a trabajar como educadora social en pisos de menores y me encontré con mis dolores profundos. Yo conectaba con las chavalas que estaban más dañadas, más con las enfadadas y explosivas que con las reservadas.

P. Es alucinante esa etapa en la que el dolor de otra te hace sangrar tu propio dolor como nunca antes, y como nunca después. Y puedes poner a salvo al fin a esa niña tan herida, tan asustada, tan cabreada que fuiste y que no pudo defenderse entonces.


R. Llegué a la conclusión de que cuando el enfado hacia fuera es tan tan tan grande, igual es que hay dentro un enfado no identificado. Ahora quiero ir cambiando las cosas desde lo más cercano hasta lo más lejano. Es muchísimo más complicado cambiar lo que está cerca, porque el enfado se mezcla con quereres, hay amor. Con este disco se me ha acercado gente que no conozco de nada que ha llorado en los conciertos, aunque no entendiera las letras porque ni hablaba el idioma. “Vendaval” me ha costado muchísimo sacarlo y hacerlo, pero ya quiero que se acabe. No quiero estar todo el rato abriéndome la herida, porque la herida se está cerrando. La cicatriz va a estar ahí. Los conciertos de “Vendaval” durante un año han sido para mí akelarres. Tengo la sensación de estar en medio de la Bardena y el cierzo me está dando de hostias. Ya, al cierzo, lo voy a dejar ir.

P. Cuéntame más sobre tu trabajo en los pisos tutelados de menores, con las chavalas.

R. Mantengo mucha relación con una chica que tiene 22 años ahora; la conocí cuando tenía 16. Y me dice: ‘Nere, tú siempre me entendiste’. En el trabajo siempre he sido muy empática. Se trata de ver a la otra y, si tú no te ves, no puedes ver a la otra. Y si no ves a la otra, no te puedes ver tú. Hay que revisarse, para verse y limpiar las tuberías. En este curro hay mucha gente que prejuzga, que no se pone en el lugar de la otra, que igual ha tenido otras vivencias muy alejadas. Yo creo que sin calle es muy difícil trabajar bien en un piso de menores. Y sin una infancia jodida, también.

P. Estamos viviendo un momento precioso y largamente fraguado, en el que muchísimas mujeres nos mostramos de pie con nuestras heridas patriarcales, que son las heridas del mundo.

R. Hay una corriente de creernos que antes no pasaba. Y el enemigo se está rearmando para deslegitimarnos. Lo estamos viendo incluso con el resurgir del fascismo sin careta, porque el fascismo siempre ha estado ahí. Hoy puedes nombrar tus heridas más alto porque hay menos gente que las cuestiona. Me parece muy chulo y tenía que pasar, porque ha habido un trabajo previo muy cañero, muy potente, muy del barro. Como nos pasa siempre, pensamos que lo hemos inventado todo y sin mirar atrás. Por eso hay que leerse “Malditas” (Itziar Ziga, Txalaparta 2014) y buscar genealogías feministas, escuchar a las que estaban antes. Pasa lo mismo con el rap feminista: no lo he inventado yo ni una que ha venido cinco años después, obviamente. Lo inventó Queen Latifah en los 80. Hay una necesidad de ocupar lugares visibles dentro de la lucha feminista que me preocupa. Estoy horrorizada con la gente que ve un rédito en el feminismo que no tiene que ver con lo que le mueve la tripa. Entonces el discurso se vacía, el capitalismo se frota las manos y nos venden camisetas en Zara. ¡Qué yo tengo una!, me la regaló mi padre. Como también tengo otras camisetas de Zara que no pone nada sobre feminismo; no voy a ser hipócrita.

P. El feminismo es contagioso, igual que la música. ¿Quiénes son tus hermanas en el rap?

R. Yo escuchaba a La Mala y a Ari, y cuando preguntaba a mis colegas por más raperas, me decían que no había raperas buenas. Decidí hacer mi propia búsqueda, porque necesitaba referentes. De ahí nacen mis talleres de rap. El hip hop nace en los 70 en el Bronx como una alternativa a la violencia extrema en que vivía la gente joven negra: ‘En vez de darnos tiros, mañana vamos a quedar para pelear rimando’. El primer disco de rap hecho por mujeres se editó diez años más tarde que el primero hecho por un hombre. Mis referentes parten de las que se lo inventaron, del Bronx, de Harlem, de los márgenes. Luego he tenido que hacer una búsqueda en el underground para encontrar el discurso que hablara de mí, como Keny Arkana. Y también muchas en Latinoamérica: Anita Tijoux, de Chile; Rebeca Lane, de Guatemala... También he conocido a raperas de los suburbios de Londres, de Atenas, que son a la vez referentes y amigas… Ahora hay en el Estado Español grupos muy potentes: la Ira, Tribade, Machete en Boca.

P. Hacia otras raperas eres obstinadamente amorosa, promiscua.


R. Cuando descubro una rapera que me gusta, le lanzo el lazo. Esto lo aprendí de Rebeca Lane, que lo hizo conmigo hace varios años y hemos trabajado mucho juntas. Acercarme a otras para crear es algo que me encanta, estar conectada con tías de otros sitios siempre. Me gustaría dedicarme a producir eventos porque tengo muchas amigas que hacen cosas preciosas y me apetece invitarlas a todas. Dentro del rap feminista hay mucho cariño. Y me parece muy rico entendernos entre nosotras, entender nuestros momentos y lugares, compartir ritmos, miedos, alegrías... No hay nada que me guste más que compartir escenario y, sobre todo, camerino con las hermanas.

P. ¡Qué subidón el tema de la Korrika 2019! ¿Cómo lo has vivido?

R. Que Fermín Muguruza me llamara para la canción de la Korrika 2019 me hizo muchísima ilusión, por lo que para mí representa la Korrika desde niña. Para mí, tiene que ver con las luchas de mi madre y de mi padre por poder ser vascas en la Ribera, porque nadie nos diga que no lo somos. También sentí una gran responsabilidad, porque soy muy currela con lo que me interesa. Yo no sé rapear en euskara, no lo hablo, lo entiendo y puedo mantener una conversación fácil. Y no canto cosas que no haya escrito yo. Pero, como siempre, cuando me doy cuenta que si digo que no será por miedo, automáticamente digo sí y ya lo resolveré. Cuando me puse, me salió solo y trabajé en la traducción con mi amigo Arkaitz Biain. Me ha gustado mucho colaborar con Mad Muasel y con Fermín. Y hacer este experimento uniendo tres propuestas tan distintas. Estoy muy contenta con el resultado, me parece valiente y honesto.

P. ¿Quieres responder desde aquí a las críticas que recibiste por haber participado en la canción de la Korrika 2019 sin hablar euskara al 100%?


R. Sí, quiero. Creo que cuando una crítica viene de un sitio más oprimido que el tuyo tienes que sentarte a escuchar. Una mujer racializada nos dijo que no estaba bien que en el vídeo de la canción feminista “Machirulo escóndete”, del grupo Tongo en colaboración con varias cantantes entre las que me incluyo, todas las participantes fuéramos blancas. Acabé súper colega de ella, que en principio estaba muy enfadada. Siempre me voy a parar a escuchar a mis compañeras feministas cuando critiquen algo que he hecho desde mis privilegios porque, si no es así, qué sentido tiene todo esto. Pero en este caso, que tíos blancos heterosexuales que han aprendido euskara en su casa y en la ikastola más cercana, con todas las facilidades del mundo, me vengan a mí, tía ribera, a criticarme que estoy publicando en Facebook la canción de la Korrika sin poner nada en euskara, mi respuesta es: Os podéis ir en fila a la mierda. Podría haber pedido que me tradujeran mis entradas de Facebook sobre la canción, pero es que no es así, no es verdad. No voy a pedir perdón ni a pedir permiso. Yo soy quien soy, con mi trayectoria vital, y si a alguien le interesa saber algo, que me lo pregunte. No voy a pararme a escuchar a señores sentados en sus privilegios.

P. ¿Cómo fue cantar en Altsasu el día en que el facherío español vino a regodearse en su odio y salimos airosas en nuestro amor, con mil campanas de fondo?

R. Fue un gusto aportar lo mío a las mías, y también tuvo para mí algo de exorcismo, sabiendo que había gente mezquina y provocadora que había venido a hurgar en la herida de un pueblo tan injustamente tratado como es el de Altsasu. Una mezcla de sentimientos y, sobre todo, uno muy poderoso: respeto y amor profundos por el pueblo que resiste, por las gentes, como dices, dolidas aunque amorosas, de Altsasu, Nafarroa y Euskal Herria entera.

P. Acabas de sacar disco...

R. Se llama “Pecadora” y lo saco en dos partes: ahora, seis temas y dentro de un año, el resto. Hay un tema que se llama “Opinel”, que es una marca de navajas. Tiene una base muy bailable, entre reguetón y dancehall, y es bastante vacilón, pero al final viene a decir que estamos ya muy cansadas. Y que yo pienso llevar una navaja en el bolso, por si tengo que hacer los honores: autodefensa feminista. Lo escribí cuando la sentencia de La Manada. En este disco canto más, he mimado mucho los sonidos. Me he ido a grabar a Madrid con Wiloo, un andaluz que producía a la Gata Cattana. Ella me gustaba mucho. Me he ido más al rap, pero también con trap, con techno,… Me apetecía moverme de mi sitio de confort. He hecho un disco que yo escucharía. Y suena muy raro, pero con los dos anteriores no me pasaba.

P. ¿Por qué «Pecadora»? Confiesa, hermana.

R. Me rindo: no voy a ser ni la mejor feminista, ni la mejor hija, ni la mejor esposa: no soy la mejor en nada, ni quiero. No quiero ser modelo, no quiero portar el peso de quien lo hace todo bien. Yo lo hago fatal, me equivoco, me caigo, me levanto despeinada, me maquillo demasiado, hago las cosas a destiempo y nunca he sido lo que se esperaba de mi, ni cuando más lo parece. Me siento una pecadora para quienes siguen la norma y también para quienes la trasgreden. Y ya me da igual. Me lo voy a permitir. Y por supuesto, pecadora para esa iglesia rancia que ha encorsetado a todo el mundo, y frente a lo católicas que seguimos siendo a veces, incluso cuando no lo somos.
  • Letras con mensaje
  • «Somos las que reescribirán la historia entera. Brujas del infierno, nuestro lema es la defensa. Feminismo activo y ni una agresión sin respuesta. Cuesta hacer oír una protesta cuando el resto del sistema lo alimenta y lo sustenta» («No hay clemencia», 2013)
  • «Los nietos del Caudillo quieren gobernar mi útero. Mi coño no es vuestro templo bendito. ¡Mi cuerpo, mi cuerpo!». («Aborto retrospectivo», 2014)
  • «Cada vez menos deshecha. Quien sabe lo que siembra, no le teme a la cosecha». («Lo llamáis cielo», 2017)
  • «Que si hablo me lo invento, si grito soy violenta, si callo ‘ve y denuncia’. Confía en la policía, tía. Nos queda soltar mecha y el akelarre. Que el día que nos aliemos, esto prende». (“Orfidal”, Anita Parker & La Furia, 2018)
  • «A mí se me entiende, y no me respetes. Que no necesito esas mierdas de los que no miran de frente. De los que te miran de arriba, de los que te explican la vida, que tú no la entiendes».(«Opinel», 2019)

jueves, 10 de enero de 2019

#hemeroteca #documentales #lesbianismo | Silvana Imam, la rapera antirracista que lidera la revolución lésbica en Suecia

Imagen: La Vanguardia / Silvana Imam
Silvana Imam, la rapera antirracista que lidera la revolución lésbica en Suecia.
Un documental analiza la vida de esta cantante y activista que da voz a una nueva generación de jóvenes inconformistas.
Astrid Meseguer | La Vanguardia, 2019-01-10
https://www.lavanguardia.com/cine/20190110/454041789827/silvana-imam-rapera-antirracista-revolucion-lesbica-suecia.html

Silvana Imam tenía solo cuatro años cuando abandonó junto a su familia su Lituania natal. El nuevo hogar estaba situado en Kiruna, la ciudad más septentrional de Suecia. Su madre soñaba con comenzar allí una nueva vida, mientras que el corazón del progenitor, de origen sirio, anhelaba adentrarse en la política. De pequeña vestía ropa deportiva y lucía el pelo muy corto. En realidad, se sentía como un niño, le atraían las chicas y en su mundo ideal se llamaba Eric. Pero sentirse diferente tiene un precio. En su caso, el acoso escolar fue el pan de cada día en una infancia bastante solitaria en cuanto a amigos se refiere, que solo rompía la presencia de su madre y su hermana mayor, que le animaban a no mostrar en público sus debilidades.

Con los años, Silvana se ha dejado el pelo largo, ha alcanzado casi los 1,80 metros de estatura y ha realizado la carrera de psicología, unos estudios que han quedado arrinconados tras descubrir en la música el vehículo perfecto para transmitir todas sus emociones, que no son pocas. A través del rap y el hip-hop ha alzado la voz contra las injusticias sociales, el racismo, el patriarcado y sobre todo se ha convertido en un icono de la revolución lésbica en su país adoptivo, logrando ser una fuente de inspiración para miles de jóvenes temerosos de salir del armario.

Las letras de sus canciones son directas y claras. No hay espacio para las medias tintas. “Gracias a Dios soy homosexual” brinda a un público claramente femenino que corea su nombre sin cesar, que la aclama entre lágrimas. Las directoras suecas Mika Gustafson, Olivia Kastebring y Christina Tsiobanelis han caído rendidas ante esta joven de fuerte personalidad que ha arrasado en Suecia y han decidido seguir sus pasos en el documental 'Silvana', que se estrena de forma oficial este jueves en los cines Girona de Barcelona en el marco del DocsBarcelona del mes de enero.

La película es una mirada íntima a la vida de esta cantante, sus ilusiones, proyectos, emociones y forma de entender un universo en el que le ha costado encajar hasta que finalmente ha podido disfrutar de las virtudes de ser un espíritu libre. El camino ha sido largo y duro; por eso su lucha es para los que aún no han podido despojarse de las ataduras de la intransigencia. Como inmigrante se siente feliz del éxito conseguido en Suecia, pero ataca ferozmente la hipocresía del sistema político y social del país, con el que mantiene una relación de amor odio.

La cámara sigue sus pasos y no elude mostrar escenarios y actitudes que a cualquier otra persona le harían sentir vergüenza. Ella no se esconde ni cuando está borracha ni cuando se desviste en plena montaña chillando a los cuatro vientos: “¿Qué queréis de mí?”. Son los principios de una carrera que las realizadoras reflejan desde 2014 hasta 2016, permitiéndonos ser testigos en primera persona de la evolución de esa “fuerza de la naturaleza”, tal y como se autodenomina la protagonista.

Camina acompañada de un megáfono. Cualquier lugar es bueno para hacer oír su discurso de denuncia contra las opresiones y el machismo. No se considera religiosa, pero las directoras intentan grabarla en el interior de una iglesia. Cuando Silvana le pide permiso al cura y le dice que es una cantante que habla de que los hombres y las mujeres pueden ser iguales, éste le replica argumentando que las mujeres son unas manipuladoras, tal y como lo hace el cuello con la cabeza. De fondo se escucha la negativa de la joven. No hay más que añadir. Fundido en negro.

En esta revolución para que las lesbianas se sientan libres de expresarse tal y como son, Silvana no está sola. Encuentra el amor y la pasión por el activismo en otra cantante, Beatrice Eli, a la que admira profundamente. Coquetean ante la cámara, pasean su entusiasmo sobre los escenarios y ambas construyen un tándem infalible para empoderar la causa feminista, enarbolando la bandera LGTBI en sus actuaciones.

La música es una presencia constante en esta interesantísima propuesta que medita los silencios, respira a cámara lenta y se envuelve de una energía arrolladora a lo largo de 90 minutos. Una historia que transmite autenticidad entretejiendo vídeos caseros antiguos con imágenes actuales que ponen el acento en la necesidad de conocerse y aceptarse para ser fiel a uno mismo. “Ellos quieren guerra, yo la paz”, grita a una audiencia entregada esta rapera de 32 años que huye de la etiqueta de superheroína.

En un año su popularidad ha alcanzado cotas jamás soñadas a un ritmo imparable. Conciertos, exposición pública... la presión de “una fama que te desgasta mucho”. Hasta que llega el momento de parar y hacer balance, de regresar a las raíces, sacar a la luz el lado más vulnerable. En definitiva, de explotar y volver a la carga; de reunir las fuerzas necesarias para continuar inspirando a una nueva generación de jóvenes inconformistas.

Tras la proyección de la película en los cines Girona ( C/ Girona 175 a las 20.00 horas) habrá coloquio con la periodista Júlia Bertran y la compositora Clara Peya. Después del estreno y a lo largo de todo el mes de enero, el documental se proyectará por toda España de forma gratuita en su gran mayoría o a precios simbólicos.

jueves, 30 de noviembre de 2017

#hemeroteca #violenciasexual | El exrapero y productor musical Russell Simmons, acusado de abusos sexuales

Imagen: El País / Russell Simmons
El exrapero y productor musical Russell Simmons, acusado de abusos sexuales.
Tres mujeres han denunciado asaltos y violaciones por parte del activista, figura clave del 'hip-hop', que ha abandonado sus empresas.
Sandro Pozzi | El País, 2017-11-30
https://elpais.com/cultura/2017/11/30/actualidad/1512062299_792927.html

Russell Simmons, uno de los empresarios más ricos e influyentes del hip-hop y reconocido activista, abandona todas las empresas que dirige tras las acusaciones de violación y agresión sexual por parte de al menos tres mujeres. La última en denunciar el asalto ha sido la guionista Jenny Lumet, que en una columna publicada este jueves en The Hollywood Reporter cuenta como le forzó a practicar sexo en 1991.

Simmons, cofundador de la discográfica Def Jam Recordings -de donde salieron Jay-Z, LL Cool J o Beastie Boys, entre muchos otros-, y consejero delegado de Rush Communications, es la última gran figura del entretenimiento que ve como se desmorona su imperio, en una sucesión que comenzó con Harvey Weinstein. Su retirada se anuncia solo un día después de que Matt Lauer, una de las principales estrellas televisivas de Estados Unidos, fuera despedido por la NBC.

Las acusaciones contra el afamado exrapero llevan circulando desde hace días, a raíz de una detallada investigación realizada por 'Los Ángeles Times'. En ella revelaba cómo la modelo Keri Claussen Khalighi fue obligada a practicar sexo oral antes de ser violada cuando tenía 17 años de edad. Sucedió también en 1991. El director de cine Brett Ratner -que también está siendo investigado por otras denuncias de acoso- estaba presente. Le pidió ayuda pero no hizo nada.

Russell Simmons, de 60 años de edad, negó la acusación y aseguró que la relación fue consentida. La escena volvió a repetirse en 1994, cuando invitó a la exmodelo Tanya Reid a la habitación de su hotel y le obligó a practicarle sexo oral de nuevo ante la presencia del cineasta. Los detalles revelados ahora por Jenny Lumet, hija del director, productor y guionista Sidney Lumet, han forzado la situación. Russell Simmons emitió una nota de prensa en la que se declara “angustiado” por el relato de la noche que pasaron juntos. “Conozco a Jenny y su familia”, dice, “y la he visto varias veces después”. “Sus recuerdos son muy distintos de los míos”, añade. “Nunca fui violento”.

Sin embargo, el magnate reconoce que los “sentimientos de miedo e intimidación” que expresa Jenny Lumet “son reales”. “He sido desconsiderado e insensible en algunas de mis relaciones a lo largo de varias décadas y lo lamento sinceramente”, se puede leer en la declaración. Por este motivo cree que es el momento de apartarse de los negocios que fundó y ceder el poder a una nueva generación.

Además de las compañías antes citadas, la retirada de Simmons afecta también a las compañías All Def Digital, la productora Def Pictures y sus marcas de ropa Tandris y Phat Farm. El abandono afectará igualmente a todas sus acciones en el ámbito de la filantropía. “A partir de ahora estará dirigidas por una nueva y diversa generación extraordinaria de ejecutivos”, señala.

La HBO, controlada por el grupo Time Warner, se había puesto hasta ahora del lado del productor. Este jueves, sin embargo, anunció que retiraba su nombre de la serie “All Def Comedy”. La cadena mantiene su estreno en la fecha prevista. El programa busca ser una plataforma para lanzar nuevas figuras en el mundo de la comedia, “no queremos privarles de esta oportunidad para mostrar el talento”.

Ratner, por su parte, ya tuvo que renunciar hace un mes a sus vínculos con Warner Brothers, después de que seis mujeres le acusaran de acoso y una conducta sexual inapropiada. La ruptura se anunció el mismo día en el que 'Los Ángeles Times' detalló en un reportaje las alegaciones de las actrices Olivia Munn, Natasha Henstridge y Jamie Ray Newman. También rechazó todas acusaciones.

viernes, 1 de octubre de 2010

#hemeroteca #homofobia | 50 Cent, un rapero estadounidense, invita a los gays a suicidarse en un mensaje de twitter

Imagen: Google Imágenes / 50 Cent
50 Cent, un rapero estadounidense, invita a los gays a suicidarse en un mensaje de twitter.
Flick | Dos Manzanas, 2010-10-01
http://www.dosmanzanas.com/2010/10/50-cent-un-rapero-estadounidense-invita-a-los-gays-a-suicidarse-en-un-mensaje-de-twitter.html

Parece que la homofobia campa a sus anchas entre algunos músicos del panorama internacional, sobre todo de estilo reggae, rap o hip hop. A los conocidos casos de Buju Banton, Beenie Man o Sizzla, o el más reciente de los raperos franceses Sexion d’Assault, se unen ahora dos nuevos casos: los del rapero estadounidense 50 Cent y los del cantante zimbabués Potato.

El caso de Curtis James Jackson III, más conocido por 50 Cent, resulta especialmente despreciable por el contexto en el que se produce. Justo en unos días en que han saltado a la luz pública varios casos de adolescentes LGTB que se han suicidado en Estados Unidos tras sufrir acoso homofóbico, el popular rapero ha colgado un mensaje en su cuenta de twitter en la que literalmente expresa “If you a man and your over 25 and you don’t eat pu**y just kill your self damn it. The world will be a better place. Lol.” (algo que podríamos traducir como “si eres un hombre y tienes más de 25 años y no comes coños, suicidate de una puta vez. El mundo sera un sitio mejor. Risas“).

Las páginas LGTB han interpretado el mensaje como claramente dirigido a los gays, especialmente al producirse pocos días después de que el rapero twiteara otro mensaje abiertamente homófobo contra el bloguero homosexual Perez Hilton.

Por lo que ser refiere al zimbabués Edwin Nyaruka (más conocido como Potato o simplemente Tato), ha aprovechado el anuncio de lanzamiento de su nuevo disco, titulado The Return, para atacar a la homosexualidad, a la que considera un “vicio social” más. “Mi música ilumina a los jóvenes y a toda la nación para que se den cuenta de que hay que anteponer a Dios en todo lo que hacemos, y evitar actividades como la homsoexualidad, el abuso de drogas y alcohol y los abusos sexuales“, ha declarado el músico de Zimbabue. Un país en el que la profunda homofobia social e institucional no necesita precisamente refuerzos…

Boicot a Sexion d’Assaut
Por cierto, que el grupo francés Sexion d’Assaut, al que antes hacíamos referencia, empieza a sentir las consecuencias de sus declaraciones homófobas. Un grupo constituido en Facebook llamando al boicot contra los raperos ha reunido ya a cerca de 4.500 seguidores. Por otra parte, y según informa Têtu, ya ha comenzado las primeras anulaciones de conciertos previamente contratados.

La emisora musical NRJ, por su parte, ha suspendido un concurso para jóvenes cuyo premio era la organización de un concierto privado del grupo en el instituto del ganador o ganadores, al tiempo que ha decidido no emitir por el momento sus canciones.