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domingo, 15 de marzo de 2020

#hemeroteca #saludpublica #trabajosexual | El abolovirus

Imagen: Público
El abolovirus.
Mabel Lozano · Directora de cine social | Público, 2020-03-15
https://blogs.publico.es/otrasmiradas/30361/el-abolovirus/

Este domingo, muchas de las luces de neón que anuncian los burdeles a lo largo y ancho de toda la geografía española aparecerán apagadas. Esto no es otra cosa que la consecuencia de lo que ha venido sucediendo esta pasada semana. Solo había que darse una vuelta por los diferentes puticlubs de carretera para darse cuenta de que los aparcamientos estaban vacíos y el exterior de los burdeles, triste, solitario, sin movimiento alguno.

Esto nos podría llevar a pensar en el civismo y la responsabilidad, tanto de los consumidores de sexo de pago como de los empresarios proxenetas de cara a la prevención frente al coronavirus.

¡Nada más lejos de la realidad! A los proxenetas, acostumbrados a obligar a sus mujeres a tener "relaciones" sin condón y a que les visiten con mucha frecuencia el VIH-Sida, el herpes genital, el virus del papiloma humano, la gonorrea y otros cuantos bichitos más, el que llegue ahora la amenaza de un virus que dicen que es el primo "matón" de la gripe o el constipado no les preocupa. Este civismo se lo pasan por el arco de triunfo, como hacen a diario con los derechos humanos de las inquilinas de sus locales.

Ahora no les queda otra opción que cerrar porque sus burdeles están vacíos y sus cajas registradoras hacen eco, a pesar de que su mercancía "supuestamente" está intacta y la siguen exhibiendo cada día. Es más, esta semana, a diferencia de algunos pequeños establecimientos que subían el precio de sus productos alimenticios, me cuentan que en los puticlubs había ofertas de dos mujeres por el precio de una. También se invitaba a copas a los pocos parroquianos que asomaban por los locales. En realidad, los proxenetas siempre han mimado mucho a su "clientela", pero esta semana han echado el resto y ni con estas han conseguido atraer a los prostituyentes.

En realidad, estos hombres no estaban dejando de visitar los putis alarmados por este nuevo virus con corona, por este nuevo aliado del abolicionismo. Al contrario, los consumidores de este tipo de servicios -que por la noche son por lo general trabajadores, "curritos", con sueldos más bien bajos y familia que atender, y a primera hora de la tarde (para llegar a casa pronto, sin dar explicación alguna) son oficinistas, empleados de banca, pequeños empresarios...- estaban más preocupados en acaparar el papel higiénico de las estanterías de las grandes superficies y cientos de víveres, con la consiguiente inversión económica que esto supone, por tanto no hay dinero para todo y en este caso es mejor dejar los vicios y los instintos más bajos aparcados por un rato, para tener la despensa y el retrete bien avituallados, no sea que cierren con tres candados la comunidad donde viven sin previo aviso.

Estos días los burdeles se quedarán vacíos de compradores de sexo, pero, ¿qué pasa con las inquilinas de estos lugares? Muchas de estas mujeres no tienen familia en España, amigos que les tiendan la mano o una vivienda donde ir a pasar su cuarentena como nos aconsejan. ¡Quédate en casa! ¿En qué casa?, se preguntarán estas pobres mujeres... Su casa, es la cárcel-burdel donde sobreviven y de la que no pueden salir, tampoco ahora.

Me imagino que los locales aprovecharán estas circunstancias para dar las vacaciones a buena parte de su plantilla, porque esto de las vacaciones pagadas no va con el espíritu de las mafias. Los locales se quedarán con los empleados mínimos para controlar a las mujeres que se quedan, entre estos me imagino que el portero del lugar, no sea que a alguien le dé por entrar a investigar o a consumir gratis carne o alcohol.

¿Pero qué pasa si una mujer contrae el virus? ¿Quién la cuidará? ¿Llamarán al 112? Yo estoy convencida de que no llamarán para que acuda nadie al club, para que nadie entre en la cueva y vea a las otras mujeres o le dé por hacer preguntas. Seguirán con el protocolo que utilizan normalmente y, en caso de una emergencia, acudirán a las urgencias de un hospital con la mujer. A la enferma en este caso se le aleccionará para que no diga dónde se ha contagiado, ya que esto supondría la cuarentena de la "puticárcel" y no poder abrir en los próximos quince días, por lo menos. Esta publicidad además es mala para el negocio, y esto los avaros proxenetas no se lo pueden permitir.

Espero y deseo que al menos no les cobren la diaria o la plaza a las mujeres mientras permanecen cerrados los locales, ni un precio abusivo por la comida. Es más, espero que no les cobren la comida por el miedo de que, en caso de enfermar, cuenten después como siguen haciendo negocio con ellas, incluso en caso de una emergencia mundial.

lunes, 9 de marzo de 2020

#hemeroteca #feminismo #abolicionismo | Tensión en la marcha del 8M tras el intento de la Asamblea Abolicionista de imponer su cabecera

Imagen: El Salto / Las 'abolas' preparando el asalto a la mani 8M de Madrid
Tensión en la marcha del 8M tras el intento de la Asamblea Abolicionista de imponer su cabecera.
Unas 200 personas convocadas por la Asamblea Abolicionista se adelantaron a la cabecera del 8M de Madrid para hacer llegar sus pancartas a la primera línea de protesta. Activistas que intentaron detener la avanzada de este grupo acusan a estas manifestantes de incumplir los consensos y buscar la confrontación. Mientras, la Asamblea Abolicionista alega que fueron ellas las violentadas.
El Salto, 2020-03-09
https://www.elsaltodiario.com/8marzo/tensiones-intento-asamblea-abolicionista-tras-intentar-imponer-cabecera-8m-madrileno

Ayer por la tarde en Madrid, cuando la cabecera consensuada por la comisión del 8M estaba aún a una hora de llegar al escenario donde se leería el manifiesto, unas 200 personas caminaban Gran Vía abajo llevando una gran pancarta en la que se leía: “Movimiento feminista por la abolición de la prostitución”. Convocadas por el Consejo de Mujeres de Madrid, se habían concentrado en Callao con el fin de adelantarse a la llegada del grueso de la marcha. La tensión estalló cuando se enfrentaron a feministas afines a la Comisión 8M que intentaban evitar que avanzaran hasta el escenario.

Desde la comisión 8M, cuentan que la Asamblea Abolicionista había exigido abrir la manifestación, y que se les explicó que no era posible: “Esto siempre ha funcionado igual, abre un bloque no mixto de la propia comisión 8M, después van las asambleas de barrios y pueblos, y ya a partir de ahí los bloques con reivindicaciones específicas. Ese sería su lugar pues sobre la prostitución no hay una postura de consenso”. La comisión está valorando publicar un comunicado, un proceso colectivo para el que desean contar con algo de tiempo para reflexionar. “En el momento en el que ellas rompen con lo acordado y deciden ir por libre, nosotras lo que aseguramos es que la mani transcurra con normalidad y que se cumplan los consensos”, sostienen.

Por su parte, desde la Asamblea Abolicionista, en comunicación con El Salto, impugnan la legitimidad de la Comisión 8M —que es la que convoca la manifestación— para imponer el orden de los grupos. “Cada colectivo es libre de empezar donde quiera. Nos querían dejar para el final del grupo no mixto, ellas dicen que era detrás de las asambleas de pueblos y ciudades, pero en la práctica es ir detrás de todo Madrid”, comentan. Fundamentan su decisión en lo que definen como “invisibilización y estigmatización del abolicionismo en la comisión”. “No nos podíamos creer que quienes se presentan como portavoces del feminismo en Madrid eludiese el tema y dijera que no hay consenso”, aseguran.

La cabecera abolicionista se encontró de hecho con una cadena humana formada por parte de integrantes de grupos feministas autónomos no adscritos a la comisión del 8M. “Bajó un tropel a toda velocidad, que no frenaba, eran muchas más, 200 frente a 50”, cuenta J., quien participa en los grupos autónomos de autodefensa feminista de Madrid y estaba entre quienes intentaban detener al grupo. Define al situación como surrealista: “Nosotras fuimos muy decididas a no les vamos a tocar un pelo, no vamos a regalar una foto a los medios de feministas pegándose”.

Sin embargo, desde la Asamblea Abolicionista han acusado a la cadena de responder de manera violenta, y aseguran haber puesto dos denuncias. En un comunicado sobre lo sucedido, afirmaban: “La seguridad de la Comisión 8M Madrid está compuesta por mujeres y transactivistas muy jóvenes pertenecientes al movimiento antisistema, con las caras cubiertas”. En los vídeos que se han difundido tanto desde colectivos afines a la Comisión como desde cuentas abolicionistas no se aprecian estas características. En conversación con El Salto —como vienen defendiendo en las redes— han alegado que la policía tuvo que defenderlas de las agresiones y señalan los vídeos en los que integrantes de las cadenas pisan las pancartas.

J. explica que desde la línea de defensa el objetivo era impedir que las pancartas acabaran en el escenario, así que la premisa era bajarlas sin tocar a las manifestantes. La acción se convirtió en una batalla campal: “Vi clavadas de uñas, empujones, tiraron a una compa al suelo. Nosotras hacíamos resistencia pasiva. Intentábamos hablar con ellas, les decíamos: ‘Esto no es individual, es un consenso colectivo. Por favor vamos a respetar el trabajo de las compañeras que llevan un año trabajando’ y ellas respondían, ‘yo también llevo todo un año trabajando’”.

Otras fuentes que estaban en la cadena apuntan a que desde la cabecera abolicionista se acusó a una de sus compañeras de llevar una navaja. “Le registraron la mochila y no encontraron nada, pero quedó identificada”, lamenta J., quien insiste en que no había objetos punzantes, al contrario de lo que la Asamblea Abolicionista ha afirmado en sus redes y su comunicado.

También de la Plataforma Encuentros Bolleros provenían algunas de las personas que formaron parte de esta cadena. Tras la manifestación, cuando las tensiones de Gran Vía se trasladaron al ámbito virtual, este grupo, que la mañana del domingo había protagonizado una acción en contra de la transfobia, divulgó un comunicado de denuncia. “Como movimiento transfeminista autónomo queremos condenar la violencia, la transfobia, los insultos y las agresiones físicas que hemos recibido”.

Sandra tiene afinidad política con este Bloque aunque no participe en sus asambleas. Cuando le llegó un mensaje sobre lo que estaba ocurriendo cerca del escenario, estaba con su familia, pues había decidido disfrutar de un día de movilización lejos de las tensiones que ya se presagiaban. No pudo ser, y al final terminó por sumarse en la contención de la iniciativa de la Asamblea Abolicionista.

“Nosotras les interpelábamos diciendo que se habían saltado el consenso. Su respuesta fue desde llamarnos proxenetas hasta decirnos que éramos las hijas de los puteros”, relata sobre aquellos minutos de tensión, que califica personalmente como “desagradables”. Para Sandra, la cuestión no tiene que ver con el abolicionismo, “también hay abolicionistas dentro la Plataforma Encuentros Bolleros. Yo lo veo como un tema de feminismo blanco de clase alta, frente a las trans, frente a todas las identidades diversas”. Sandra contesta que el rol de la policía en la confrontación fuese el de “proteger a las abolicionistas”, como éstas han apuntado, “la policía estaba ahí para despejar el espacio para la cabecera que estaba llegando”.

Para la periodista Nuria Alabao, presente en el cordón de seguridad del 8M que más tarde se unió a la cadena humana, que la policía estaba protegiendo a quienes intentaban contener a la Asamblea Abolicionista es evidente, desde el momento que les dan la espalda y están pendientes del grupo de 200 mujeres que intenta abrirse camino. “Estaban agrediendo de una manera que se notaba que estaban buscando esas imágenes”, comenta a El Salto, “veías ahí a una señora provocando a una jovencita mientras otra grababa”.

Alabao, quien ha publicado un hilo en twitter donde narra los hechos que presenció mientras intentaban detener a las abolicionistas, insiste en que el tema no tiene que ver con el abolicionismo:“Estas imágenes de división que quieren generar es para quedarse con la mani, eso querrían porque ellas solas no pueden”, dice en alusión a los dos centenares de personas que acudieron a su llamado. Alabao lanza una reflexión: “Habría que valorar si esto puede seguir un año más así, porque los esfuerzos se han dedicado a contener a tránsfobas y abolicionistas. También habría que replantearse si basta con denominarlas abolicionistas, pues el abolicionismo es más amplio, digamos abolicionistas reaccionarias”.

“No somos tránsfobas, pensamos que son dos luchas distintas, nosotras no discriminamos a nadie”, han contestado por su parte desde la Asamblea Abolicionista, quienes plantean que se les acusa de tránsfobas para silenciarlas. “Criticar las leyes de autodeterminación de género, o decir que no se puede definir a las mujeres por su subjetividad no es transfobia”, insisten, y niegan que, al contrario de lo que afirman desde la Comisión y personas que estaban frente al escenario, sus abucheos se intensificasen cuando Alicia Ramos, cantautora trans, leyó su parte del manifiesto.

Sandra hace memoria para recordar que ya el año pasado hubo un intento por parte de la Asamblea Abolicionista de usurpar la cabecera de la manifestación. “Fue poco después de iniciada la manifestación y eran solo unas cincuenta, la cosa se disolvió enseguida”, evoca. Se pregunta si este año, sabiendo la comisión de las intenciones de la Asamblea Abolicionista de intentarlo esta vez desde Callao, no hubiese sido posible evitar que se llegara a la situación frente al escenario, lograr hacer respetar los consensos.

“Desde la Comisión 8M lo que se intenta es garantizar el normal desarrollo de la manifestación y que se cumpla lo consensuado”, cuentan a El Salto. Exponen que por ahora no tienen una posición, que están trabajando en ello, pero que sí pueden dar una “explicación de mínimos”. “Mientras la mani iba por otro lado, este grupo de personas intentaron primero desde Callao entrar con una pancarta diferente con su interpretación específica, situarse en la cabecera y querer tomar el escenario”.

Sí hay algo que quieren que quede claro: “No se tratan de posiciones ideológicas enfrentadas, es un debate que está abierto y dentro de la comisión existen todas las posturas, no es una postura divergente que nos divida en dos facciones, es una cuestión de actitud, una cuestión de la violencia que estaban desplegando contra las compañeras trans”.

lunes, 10 de febrero de 2020

#hemeroteca #abolicionismo #feminismo | La Comisión 8M de Madrid: manipulación, antifeminismo y revuelta puteril

Imagen: Asamblea Abolicionista Madrid
La Comisión 8M de Madrid: manipulación, antifeminismo y revuelta puteril.
Tras meses de asistencia a sus reuniones, las mujeres de la Asamblea Abolicionista de Madrid queremos denunciar la infiltración del lobby proxeneta y las malas prácticas en la Comisión 8M Madrid.
Asamblea Abolicionista Madrid, 2020-02-10
http://abolicionmadrid.com/la-plataforma-8m-de-madrid-manipulacion-antifeminismo-y-revuelta-puteril

Desde hace algunos años, la Comisión 8M Madrid es considerada la voz del feminismo para la opinión pública y para muchos medios de comunicación, hasta el punto de editar su argumentario bajo el título ¿Qué quiere el movimiento feminista?, como si alguien las hubiera legitimado a hablar en nombre de todas. La realidad del movimiento, sin embargo, es bien distinta y somos muchas las feministas que advertimos una apropiación del término despolitizada y conveniente para intereses muy distintos a la lucha por los derechos de las mujeres, así como malas prácticas en sus procesos supuestamente asamblearios y en las decisiones que de ellos concluyen. Tras la invitación a una revuelta puteril en la supuesta Revuelta Feminista del pasado 8 de febrero y un año de asistencia a sus reuniones, las mujeres de la Asamblea Abolicionista de Madrid, queremos compartir los comportamientos completamente antifeministas, antiasamblearios y antidemocráticos con los que funciona el 8M Madrid y reivindicar un feminismo histórico y crítico con el sistema patriarcal con las mujeres como sujeto político.

En las primeras visitas, las asambleas de la organización 8M ofrecen una apariencia de horizontalidad y participación de todas las asistentes. Unas veces, dan comienzo con una ronda de abrazos, otras con discursos pseudomísticos sobre clases de yoga. En poco tiempo, es fácil darse cuenta de que las decisiones que se debaten en estas reuniones están tomadas de antemano en otros espacios, de cómo las dinamizadoras dirigen las discusiones para confirmar los acuerdos premeditados y censuran cualquier postura discordante con acusaciones de “violencia patriarcal” y apelaciones a una falsa “sororidad” ante cualquier insistencia. La pertenencia a una comisión supone la participación al correspondiente chat de WhastApp de esta. En estos chats oficiales, la mayoría de las integrantes nunca responden ni se manifiestan, ni siquiera para responder dudas sobre cuándo se celebrará el próximo encuentro. Hay constancia de la existencia de chats reducidos donde se toman las verdaderas decisiones que luego deben corroborarse en el plenario. Los temas que puedan surgir fuera de los que decide la cúpula de la organización, no son trasladados a las asambleas generales.

En ese sentido, un tema completamente censurado en cualquier espacio del 8M es la prostitución. Quienes controlan el 8M de Madrid aluden a que no existe “consenso” en esta cuestión y por ello la obvian. Mientras en las reuniones se silencian las reivindicaciones relativas a la explotación sexual de las mujeres, caras visibles del 8M Madrid como Justa Montero conceden entrevistas en las que hablan de “trabajo sexual”, y se firman manifiestos que también se refieren a la explotación sexual como “trabajo”. Esto ocurrió el pasado mes de noviembre, cuando la Comisión apoyó, sin consultarlo en plenario sino de nuevo desde círculos reducidos, un manifiesto antirracista en el que paradójicamente se legitimaba la prostitución. El año pasado, varias representantes del ilegalizado sindicato OTRAS fueron invitadas al evento nacional de la Comisión 8M en Valencia y difundieron fotografías con la cúpula de la organización en sus redes sociales como estrategia de blanqueo del proxenetismo. La gota que ha colmado el vaso ha sido el llamamiento público al regulacionismo de una de las cabezas visibles de la Comisión, en el que la prostitución dejaba de ser una realidad de trata y mujeres pobres explotadas para convertirse en un emblema feminista con purpurina y unicornios. Es intolerable que un supuesto grupo feminista asambleario vete la postura abolicionista en sus reuniones con la excusa de la falta de consenso en la prostitución cuando su núcleo duro se salta esta decisión a su antojo y conveniencia a favor de los intereses del proxenetismo.

A quienes componen el 8M transformar la realidad les importa poco. Sus acciones son todas de carácter lúdico-festivo, no hay reivindicaciones reales en cuanto a los derechos de las mujeres ni se pretende molestar al poder patriarcal. En esta Comisión, el feminismo desaparece en otras causas, como los desahucios o el ecologismo, y en actividades carnavalescas varias como el “Eventazo” del que se presume constantemente en sus asambleas porque “los vecinos se lo pasaron muy bien”. No hay teoría feminista ni pensamiento crítico sobre las raíces de la opresión de las mujeres dentro de la Comisión. Tampoco se vota ni se sigue ningún sistema objetivo de recuento en estos encuentros en los que se decide por “sentires”. Con el método del “sentir” se resolvió la Revuelta Feminista que ha concluido como Revuelta puteril. Estos son los modos de quienes dicen representar al movimiento feminista. La cuestión de fondo y su concepción de lo que es el feminismo queda clara en cómo constantemente tratan de cambiar la palabra “mujeres” por construcciones deshumanizantes como “cuerpos feminizados” o “espectro femenino”. En los círculos de poder del 8M Madrid, el sujeto político del feminismo es indefinido.

La gravedad de esta situación nos obliga a no prolongarla más. No podemos permitir que el feminismo se traslade a la opinión pública como una etiqueta de moda o una fiesta despolitizada de las reivindicaciones históricas que unieron a las mujeres a lo largo de los siglos. La lucha contra la feminización de la pobreza no puede encontrar una solución en considerar la prostitución un trabajo cuando históricamente el feminismo lucha contra la mercantilización de nuestros cuerpos, contra la idea del libre acceso de los hombres a ellos y por una sexualidad en la que el deseo femenino sea imprescindible y nunca reducido a un consentimiento negociable. No podemos aceptar la apropiación del feminismo por quienes invisibilizan la palabra mujeres, por quienes invitan al lobby proxeneta a sus encuentros y convierten el movimiento en un cajón desastre de paellas y rondas de abrazos.

La intención inicial con la que decidimos acudir al 8M de Madrid era poder conocer y participar en la estructura que desde hace unos años dice representar al movimiento feminista. Tal objetivo se hizo imposible desde el momento en el que detectamos los funcionamientos engañosos y la despolitización de la teoría y práctica feminista. Somos muchos los grupos que pensamos lo mismo, nos atreveríamos a decir que la mayoría de los que hemos tenido que compartir espacios con ese supuesto feminismo de cuidados y feminidad patriarcal. “Tenemos que volver al ambiente de las cocinas” señaló una de estas mujeres en cierta ocasión. Nosotras creemos que no toca reivindicar los lugares que históricamente se nos han impuesto, sino luchar por una emancipación real. El feminismo nunca ha estado dividido porque la Comisión 8M nunca ha sido feminista. Con este texto, no buscamos un conflicto, sino que se conozca, en la medida de lo posible, la verdad, sobre los intereses partidistas y personales que se manejan en una Comisión que no duda en afirmar que nos representa a todas.

#8MSinPuteros

lunes, 11 de noviembre de 2019

#hemeroteca #trabajosexual #abolicionismo | Universitarios intentan boicotear una charla sobre prostitución en la Carlos III de Madrid

Imagen: Público / '¡La abolición no entra en discusión!'
Universitarios intentan boicotear una charla sobre prostitución en la Carlos III de Madrid.
"Fuera proxenetas de la universidad", gritaron los estudiantes, quienes no llegaron a interrumpir el acto en la UC3M.
EP | Público, 2019-11-11
https://www.publico.es/sociedad/prostitucion-estudiantes-boicot-charla-universidad-uc3m.html

Un centenar de jóvenes, convocados por la organización Frente de Estudiantes, han intentado boicotear este lunes una charla sobre la prostitución en la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M).

El grupo de estudiantes ha forzado la entrada al edificio, custodiado por vigilantes de seguridad, quedándose a las puertas del aula donde se celebraba el debate, momento en el que han decidido abandonar el edificio voluntariamente tras discutir acaloradamente con docentes del centro universitario.

El Frente de Estudiantes anunció la semana pasada su intención de "boicotear" la celebración de la mesa redonda ‘Prostitución y trabajo sexual. Debate desde los derechos humanos’, programada este mediodía y en la que han intervenido Ruth M. Mestre, profesora de Filosofía del Derecho de la Universitat de Valencia y experta en teoría feminista del derecho, y la abogada laboralista Celia Pereira.

A la hora que comenzaba la mesa redonda, los estudiantes se han concentrado a las puertas del edificio Luis Vives de la universidad en su campus de la localidad madrileña de Getafe, donde vigilantes de seguridad restringían el acceso. Con silbatos, cacerolas y megáfonos, los jóvenes concentrados han gritado consignas como "Fuera proxenetas de la universidad".

Sobre la una de la tarde, los estudiantes han decidido forzar la puerta que impedía su entrada al edificio y han enfilado corriendo las escaleras para dirigirse al aula que acogía la charla, que forma parte de un seminario de teoría crítica que lleva 17 años celebrándose en esta universidad madrileña.

El pasado octubre, veinte universidades (entre ellas, la UC3M) comenzaron un ciclo de debates sobre prostitución de forma coordinada en protesta por la cancelación de un debate sobre trabajo sexual en la Universidade da Coruña, que calificaron como "censura". Las jornadas se extenderán hasta mediados del año que viene.

Ante las puertas del aula, los jóvenes se han topado con vigilantes y docentes, con las que han discutido acaloradamente durante unos minutos. "¡Yo era feminista antes de que tu nacieras!", le ha espetado una profesora a una de las chicas que pretendía boicotear la charla, mientras otra docente intentaba convencerlas de que el debate "no era favorable a la regulación" de la prostitución.

"¡La abolición no entra en discusión!", han gritado los manifestantes, que también han coreado la palabra "vergüenza" antes de anunciar su retirada. Según la portavoz del Frente de Estudiantes Eva Madariaga, que se ha dirigido a su compañeros con un megáfono, la universidad había llamado a la Policía y debían abandonar el edificio para seguir protestando y haciendo "ruido" en el exterior.

Tras la desbandada, una de las profesoras que había intentado persuadir a algunas manifestantes lamentaba la protesta: "Es una pena, están desinformados". Dentro, la charla coordinada por la profesora de Filosofía de la Carlos III Silvina Ribotta, a la que asistían también varias decenas de estudiantes, en su mayoría mujeres, intentaba continuar estoicamente a pesar de la algarada.

"Estoy encantada de poder debatir aquí con las vías civilizadas que tenemos, y es una pena que estemos donde estamos", ha dicho al comienzo de su intervención la jurista y profesora de Filosofía del Derecho Ruth M. Mestre.

Cuando Mestre ha terminado su turno, una vez recuperada la calma, la coordinadora del debate Silvina Ribotta ha asegurado ante los asistentes que nunca se había encontrado con una situación similar en la universidad.

"Ha sido un poco intenso. En 17 años no hemos tenido tanta gente interesada en que no habláramos de algo, y no estoy acostumbrada", ha dicho la profesora de Filosofía. "Estas situaciones de violencia no son gratuitas y no ayuda a la causa en absoluto", ha añadido.

Ribotta también ha calificado de "consignas vacías" los lemas que han entonado los jóvenes que han intentado boicotear la charla. "Ninguna apoya lo de ‘metralleta para el proxeneta’ porque vivimos en un Estado de Derecho, y lo que queremos son leyes", ha sentenciado.

Esta profesora también ha revelado que los organizadores del acto habían pedido a los vigilantes de seguirdad "que no utilizaran la fuerza" para "no violentar la situación", y ha tenido palabras de gratuitud para los asistentes.

"Agradecemos de corazón haber aguantado las presiones y lamentamos no haber transmitido el deseo de diálogo a la gente", ha dicho Ribotta manifestando su respeto a la libertad de expresión de los manifestantes contrarios al debate.

La protesta contra la charla sobre prostitución ha dificultado otra protesta prevista en la universidad madrileña este lunes. Los estudiantes de la asociación cultural Carlos Marx pretendían colocar lazos verdes en la entrada de una charla que consideraban contraria al aborto, pero los tenían guardados en el edificio Luis Vives, y no han podido acceder a por ellos.

miércoles, 7 de agosto de 2019

#hemeroteca #tratadepersobas #esclavitud | Esclavas nicaragüenses para cuidar ancianos en Logroño

Imagen: El País
Esclavas nicaragüenses para cuidar ancianos en Logroño.
La Guardia Civil desmantela una red que traía mujeres a las que explotaba cuidando a dependientes.
María Sosa Troya | El País, 2019-08-07
https://elpais.com/sociedad/2019/08/07/actualidad/1565171090_785871.html

Mujeres nicaragüenses pobres, jóvenes y sin estudios, la mayoría con hijos a cargo. Un día se les acerca alguien que les promete un trabajo en España. Aceptan y, una vez en su nuevo destino, descubren el engaño. La Guardia Civil ha desmantelado una organización que había obligado a 50 mujeres a trabajar en el cuidado de ancianos, enfermos graves o dependientes, en condiciones de "esclavitud". Siete personas han sido detenidas. Habían ganado más de 750.000 euros a costa de someter a sus víctimas, muchas de las cuales trabajaban como internas y que estaban atemorizadas.

Los agentes detuvieron el pasado 28 de julio a siete personas, cuatro mujeres y tres varones, pertenecientes a la misma familia. Todos proceden de Nicaragua y tienen de 19 a 41 años. Solo dos residían en España de forma legal. Las cabecillas de la trama eran dos hermanas. Comenzaron a actuar en 2016, según un comunicado de la Guardia Civil. Actuaban de forma estructurada, organizada y jerarquizada. Sus bases de operaciones estaban establecidas en Logroño y Alfaro (La Rioja) y en Huesca. En las tres localidades disponían de viviendas.

La red captaba a las mujeres gracias a la colaboración de familiares directos que viven en Nicaragua. Ellos tenían la tarea de identificar a posibles víctimas. Les prometían un trabajo bien pagado en España. Si aceptaban, les compraban un billete de avión y les entregaban 1.000 euros en efectivo para justificar su estancia inicial. Llegaban con un visado de turista que las habilita para permanecer en el país durante 90 días. Una vez en su nuevo destino, les quitaban el pasaporte y el dinero que les habían dado y les comunicaban que tenían una deuda de 6.000 euros que debían saldar en un corto espacio de tiempo.

Pero esta cantidad no paraba de aumentar durante su estancia. Cuando las mujeres descansaban o se quedaban sin trabajo, la red las alojaba en sus viviendas y les cobraban por todos los servicios. En caso de no poder pagarlos, les prestaban dinero a un interés del 20%, lo que hacía que la deuda llegara a cifras astronómicas difíciles de saldar y las ataba aún más a la organización. La explotación era tal, que las cabecillas de la red solicitaban comida y ropa a organizaciones benéficas que ellas a su vez vendían a precios abusivos a las víctimas. Llegaron a exigir entre 20 y 30 euros por un comprimido de paracetamol.

La jefa de la red usurpaba la identidad de las víctimas para poner anuncios en portales de Internet y en redes sociales buscando trabajo como cuidadoras. Cuando cerraba el trato con los demandantes de estos servicios, enviaba a las víctimas. La mayoría trabajaba como internas. A final de mes, los empleadores les pagaban en negro y estas entregaban a la organización el 85% del sueldo como pago por la deuda que habían contraído y se quedaban el resto para tratar de subsistir en España.

El grupo sometía a las víctimas mediante constantes amenazas, intimidación, engaño y coacción, amedrentándolas con advertencias de las consecuencias a las que se enfrentarían sus familiares en Nicaragua, si llegaban a denunciar los hechos. usaban "prácticas mafiosas", según fuentes de la Guardia Civil. Ellas, atemorizadas por la posibilidad de que hicieran daño a sus familias en Nicaragua, guardaban silencio.

Hasta que a los agentes les llegó un aviso el pasado mayo en Alfaro. Entonces comenzaron la investigación que derivó en las detenciones. El primer arresto fue el de una de las cabecillas de la organización, en la terminal T4 del aeropuerto Adolfo Suárez - Madrid Barajas, cuando intentaba introducir en España a tres nuevas víctimas. El resto de las detenciones se llevaron a cabo de forma simultánea en La Rioja y en Huesca. En ambas provincias se practicaron cuatro registros domiciliarios. A todos los detenidos se les considera presuntos autores de los delitos de trata de seres humanos con fines de explotación laboral, pertenencia a grupo criminal y blanqueo de capitales.

La operación, dirigida por el Juzgado de Instrucción número 2 de Calahorra (La Rioja), ha sido desarrollada por la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Guardia Civil en La Rioja, con la colaboración de sus homólogos de Navarra, Huesca y Tres Cantos, así como el Puesto Principal de Calahorra y la Unidad Cinológica Central.

sábado, 18 de mayo de 2019

#hemeroteca #trabajosexual #abolicionismo | Por qué me enorgullece decir que soy abolicionista

Imagen: Todo por Hacer
Por qué me enorgullece decir que soy abolicionista.
Paula Fraga · Jurista e integrante de Mujeres por la Abolición | Público, 2019-05-18

https://blogs.publico.es/otrasmiradas/20241/por-que-me-enorgullece-decir-que-soy-abolicionista/

Este artículo es una respuesta al publicado por Andrea Momoitio titulado Por qué me da vergüenza decir que soy abolicionista.

El pasado 11 de Mayo, en Barcelona, tuvo lugar la Primera Marcha Abolicionista en España. Mujeres de diferentes organizaciones feministas marchamos para exigir la abolición de la prostitución y la prohibición global de los vientres de alquiler. Ambas prácticas conforman, respectivamente, la explotación sexual y reproductiva de las mujeres y niñas. Son instituciones patriarcales que apuntalan y perpetúan la opresión sexual y que consecuentemente, debemos tratar de abolir, si queremos una sociedad de seres humanos cuya dignidad y derechos sean reconocidos.

Concienciar sobre ello y luchar activamente por el reconocimiento de estos derechos son las intenciones que han promovido la Marcha Abolicionista. Sin embargo, tanto en días anteriores como en posteriores, hemos tenido que escuchar que nos mueven diferentes motivos. Las convocantes somos un grupo apartidista, nuestra única militancia es la feminista y estamos decididas a desarrollar cuantas acciones sean necesarias hasta conseguir la abolición de la prostitución y la prohibición global de los vientres de alquiler.

Nos mueve el respeto a los derechos humanos, la creencia que de las mujeres no somos objeto de comercio y, de que no existimos para el servicio sexual ni reproductivo de quien pueda pagarlo. La vida de las mujeres prostituidas es una historia de expulsión. Las expulsan de sus entornos familiares y sociales, las privan de sus propias vidas, las despojan de su humanidad. Esto es lo que estamos denunciando y esto es, con lo que queremos acabar. Este es, ni más ni menos, el propósito de la Marcha pasada y de las que vendrán. Cualquier otra interpretación de nuestras intenciones es solo eso, una interpretación, una opinión errada que corregiremos vehementemente, porque no tenemos más causa que la paz de las mujeres.

Leía, con estupefacción, un artículo de alguien que se decía con “alma abolicionista”, en el que se afirmaba que marchar por las calles del Raval donde las mujeres – según sus palabras- ejercen la prostitución fue una provocación, que fuimos allí a estigmatizarlas y señalarlas. En primer lugar, las abolicionistas sabemos que la prostitución no se ejerce porque no es un trabajo. Las mujeres en prostitución son explotadas sexual y económicamente. No negamos que alguna mujer esté en prostitución teniendo alternativa, pero la excepción no se puede elevar a categoría general y por eso, no admitimos que se llame trabajo a lo que para la inmensa mayoría de mujeres es violencia sistemática, tortura. Además, con la expresión “ejercer la prostitución” se crea una realidad alternativa a la verdadera, diferenciando trata de seres humanos con fines de explotación sexual, de la prostitución, como si lo primero fuera lo malo, el crimen a erradicar y lo segundo, lo correcto, un trabajo como otro cualquiera; cuando lo cierto, es que trata y prostitución son realidades indisociables que se nutren recíprocamente.

En segundo lugar, y siguiendo con la crítica referenciada, es rotundamente falso que marcháramos por las calles del Raval para estigmatizar a las mujeres prostituidas. La razón de ser, la causa primera y última del abolicionismo es la liberación de las mujeres prostituidas. Tenemos perfectamente ajustado el foco, señalamos al putero y al proxeneta como responsables directos y copartícipes de la situación de explotación sexual y económica de las mujeres y niñas en prostitución. Y esto es lo que hemos hecho en las calles de Barcelona: ir a los lugares donde someten y vejan a las mujeres a decirles que basta, que se acabó su impunidad, que vamos a cerrar su negocio criminal y que las mujeres nacemos y debemos morir libres. Estas fueron nuestras consignas. Y con nosotras estaban varias activistas francesas y la superviviente de prostitución Rosen Hicher, que llevaron a cabo en Francia y otros países Marchas abolicionistas.

Rosen Hicher estuvo en situación de prostitución durante 22 años y es una de las más incansables activistas por la abolición, que muchas hemos conocido. Ha vivido la tortura en sus carnes y supongo que nadie, con un mínimo de decencia intelectual y emocional, le diría que con sus acciones pretende estigmatizar a las mujeres que ahora padecen, lo que ella sufrió antaño. Por tanto, esta crítica es una afirmación interesada, tiene por finalidad deslegitimar a la causa abolicionista. Es un clásico argumento regulacionista que rebatiremos cuantas veces sea necesario, porque obedece a la más pueriles de las tergiversaciones, tratando de enfrentarnos con quienes defendemos. Y no se trata, como aluden algunos, de ir de salvadoras sino de clamar por una sociedad sin explotación, sin esclavitud. Otros/as decían que esta protesta no es válida por no estar convocada por mujeres prostituidas. Pero, ¿de qué estamos hablando? ¿qué clase de ficción pretenden presentarnos? Las mujeres prostituidas están en los burdeles, en los pisos, en los polígonos y en las carreteras, en su inmensa mayoría destrozadas física y emocionalmente. Lean sino sobre las consecuencias que la prostitución acarrea en los cuerpos y mentes de las mujeres y escuchen a quienes lo han atestiguado y luego, díganme cómo mientras son víctimas de esta violencia, podrían pugnar por algo más allá que por su propia subsistencia.

El abolicionismo, como cualquier movimiento que pretenda crecer y mejorar y, las mujeres que luchamos por su instauración, como cualquier persona que pretenda ser parte de una causa, admitimos críticas. Asumimos que debemos debatir para mejorar nuestros postulados, porque se trata de establecer medidas que acaben con la esclavitud de millones de mujeres y niñas y por supuesto, no es fácil. Escucharemos a quienes, de buena fe, tengan algo que decir sobre nuestra teoría y nuestras acciones prácticas. Ahora bien, con las críticas malintencionadas que mienten sobre nuestro cometido y que nos achacan actitudes que frontalmente rechazamos, no podemos hacer otra cosa que desmentirlas y negar su aceptación.

Una no puede, como leía entre este tipo de críticas, decir que es abolicionista y afirmar a continuación que ello le avergüenza. Como todas, podemos cometer errores, pero si algo podemos estar las abolicionistas, es orgullosas. Orgullosas de lo que defendemos y de llamarnos a nosotras mismas abolicionistas. Orgullosas porque pugnamos por la erradicación de la opresión sexual. Orgullosas porque luchamos por una vida digna y libre de explotación y sometimiento.

Estamos orgullosas porque caminamos hacia la liberación y la paz de las mujeres; porque vamos a abolir la prostitución y nuestra herencia será una sociedad más justa.

Por todo esto, me enorgullece decir que soy abolicionista.

viernes, 17 de mayo de 2019

#hemeroteca #trabajosexual #abolicionismo | Por qué me da vergüenza decir que soy abolicionista

Imagen: Público / Manifestación abola en el Raval, Barcelona
Por qué me da vergüenza decir que soy abolicionista.
Andrea Momoitio | Público, 2019-05-17

https://blogs.publico.es/otrasmiradas/20207/por-que-me-da-verguenza-decir-que-soy-abolicionista/

Tengo muy pocas certezas. Poquísimas. Puede sorprender porque a veces puedo parecer muy vehemente, pero realmente no estoy convencida de casi nada. A veces, sí. A veces, no. A veces no sé qué decir. Desde que llegué al movimiento feminista, desde que cayeron en mis manos los primeros textos y encontré las primeras referencias a distintas autoras, he transitado entre todas las posturas posibles en torno al eterno debate sobre la prostitución. He creído estar convencida de que la solución sólo podría pasar por la regulación y he encontrado la más absoluta de las certezas en la abolición. Ahora mismo (una de las faenas de escribir es que siempre te pueden volver tus palabras y arrepentirte de ellas), mi apuesta es más plástica. Creo que es urgente que nos pongamos a trabajar para construir una cultura abolicionista, en la que no se permitan las manifestaciones que promueven y legitiman la dominación sexual de los hombres frente a las mujeres sistemáticamente. Pero me opongo radicalmente a cualquier postura que implique el señalamiento y la estigmatización de las prostitutas. Tenemos que tratar de evitar que los chavales crezcan sabiendo que puedan acceder al cuerpo de las mujeres libremente por el mero hecho de tener 20 euros en el bolsillo. Me gustaría generar lógicas culturales en las que las mujeres aparezcamos representadas como sujetos de nuestros cuerpos, de nuestros deseos, de nuestra maternidad, de nuestra sexualidad. En definitiva, de nuestras vidas. Pero me opongo radicalmente a cualquier postura que implique el señalamiento y la estigmatización de las prostitutas.

Me gustaría saber que estamos trabajando por construir una sociedad en la que ponemos límites a los abusos; una sociedad en la que se buscan soluciones para la mayoría vulnerable a riesgo de limitar en la libertad individual de alguien; una sociedad en la que las mujeres no barajan su sexualidad como opción de compra-venta. Entiendo que, en este contexto de neoliberalismo atroz en el que nos movemos, el sexo puede entenderse como carga de trabajo, pero me gustaría que no fuera así. La frustración de los hombres, su mala gestión emocional y su pésima relación con la sexualidad, lejos de solucionarse con activismo o terapia, se arregla con 20 euros de mierda. Este es el riesgo. Pero me opongo radicalmente a cualquier postura que implique el señalamiento y la estigmatización de las prostitutas.

Sí. Tengo alma abolicionista. Las pocas prostitutas que he conocido han elegido entre muy pocas opciones y yo, desde luego, jamás me atreveré a cuestionar sus decisiones, pero no me parece, ni muchísimo menos, liberador ni empoderante ver cómo los hombres pasean por las Cortes (la calle de prostitución de Bilbao), miran a las mujeres como si fueran trozos de carne, se acercan, se ofrecen y nos follan un poco a todas. No. Definitivamente, tengo alma abolicionista, pero me opongo radicalmente a cualquier postura que implique el señalamiento y la estigmatización de las prostitutas.

Estos días se está moviendo por redes sociales un vídeo de una manifestación abolicionista por el barrio del Raval, en Barcelona, una zona en la que muchas mujeres ejercen la prostitución. Mientras las prostitutas pedían respeto y denunciaban el racismo que se esconde detrás de muchos discursos abolicionistas, un centenar de personas hacían oídos sordos a sus palabras y seguía adelante con su itinerario. No se me ocurre de qué manera se podría ser más déspota. Uno de los problemas del abolicionismo es, precisamente, que hace oídos sordos a las críticas, parece impermeable, incapaz de ver las estructuras que evidencian y denuncian. Por eso me da tanta vergüenza decir que soy abolicionista porque yo abogo por una abolición cultural de la prostitución, pero me opongo radicalmente a cualquier postura que implique el señalamiento y la estigmatización de las prostitutas.

La prostitución es un sistema de dominación estructural, político, social y cultural, ¿qué sentido tiene entonces manifestarse en el Raval? ¿A quién se está señalando así? ¿A quién y qué se denuncia? ¿A se quién daña? Esa protesta no estaba convocada por prostitutas. Si así fuera, estamos hablando de otra historia. Pongamos un ejemplo para que se entienda mejor: un grupo de trabajadores y trabajadoras denuncia la situación de precariedad en la que se encuentran en su empresa y pide apoyo social. Se convoca una manifestación en la puerta de la fábrica y acuden cientos de personas. Bien. Sigamos con el ejemplo: un grupo de personas, al margen de las y los trabajadores, deciden manifestarse en la puerta de una fábrica mientras las personas a las que quieren defender piden que se marchen de allí bien porque esa situación de precariedad que se denuncia no es tal, bien porque prefieren utilizar otras herramientas para esa lucha o creen que es mejor denunciar otras situaciones más allá de la precariedad. Las y los manifestantes hacen oídos sordos a sus demandas y siguen adelante con sus protestas. Raro. Mal. No. Así. No.

Esto del feminismo a veces es un club un poco ridículo. Los grises no molan nada en un movimiento que, sin embargo, promueve los colores. Acabo este texto pensando que mis compañeras, las que luchan tanto para que se reconozcan los derechos de las prostitutas, van a creer que mi postura es moralista (de el abuso de este adjetivo hablaremos otro día) y sabiendo que el sector más abolicionista creerá que soy una infiltrada, una de esas que no acaba de mojarse ni de comprar por completo el kit ideológico. Claro. Bueno. Qué le vamos a hacer porque yo lo único que tengo claro es que me opongo radicalmente a cualquier postura que implique el señalamiento y la estigmatización de las prostitutas. Desde un sentimiento abolicionista y consciente de que la batalla es cultural.

Andrea Momoitio. Periodista remasterizada y coordinadora de Pikara Magazine


Y TAMBIÉN…
Por qué me enorgullece decir que soy abolicionista.
Paula Fraga · Jurista e integrante de Mujeres por la Abolición | Público, 2019-05-18

https://blogs.publico.es/otrasmiradas/20241/por-que-me-enorgullece-decir-que-soy-abolicionista/
Una manifestación enfrenta a abolicionistas y defensoras de la prostitución.
La manifestación, convocada en Barcelona por la plataforma estatal Mujeres por la Abolición al entender que Catalunya es la comunidad más permisiva con la prostitución, ha partido de la Rambla del Raval y ha recorrido calles de este barrio donde suelen concentrarse trabajadoras sexuales ofreciendo sus servicios.
Público, 2019-05-11
https://www.publico.es/sociedad/manifestacion-enfrenta-abolicionistas-defensoras-prostitucion.html

sábado, 11 de mayo de 2019

#hemeroteca #abolicionismo | Una manifestación enfrenta a abolicionistas y a defensoras de la prostitución

Imagen: El País / Manifestación abola en el Raval, Barcelona
Una manifestación enfrenta a abolicionistas y a defensoras de la prostitución.
La protesta ha reunido un centenar de personas que acusan a Cataluña de ser la comunidad autónoma más permisiva.
EFE | El País, 2019-05-11
https://elpais.com/ccaa/2019/05/11/catalunya/1557589894_869502.html

Un centenar de mujeres se han manifestado este sábado en Barcelona para exigir la abolición de la prostitución, en una marcha convocada por colectivos feministas a la que se han enfrentado grupos de activistas que defienden los derechos de las trabajadoras sexuales.

La manifestación ha sido convocada en Barcelona por la plataforma estatal Mujeres por la Abolición, que consideran a Cataluña como la comunidad más permisiva con la prostitución. La protesta ha partido de La Rambla del Raval y ha recorrido calles de este barrio donde suelen concentrarse trabajadoras sexuales ofreciendo sus servicios.

Al paso por la calle Robadors, en una de las zonas del Raval con más prostitución callejera, un grupo de feministas y algunas integrantes del sindicato de trabajadoras sexuales OTRAS han increpado a las manifestantes de Mujeres por la Abolición, a las que han arrojado polvos de pintura de colores al grito de "Abolo-fascista, tú eres la machista".

Las abolicionistas han enarbolado pancartas en contra de la "mercantilización" del cuerpo de las mujeres y de los vientres de alquiler, y un grupo de ellas han desfilado vestidas con el traje rojo que identifica a las mujeres utilizadas por las clases altas para engendrar en la distopía de la serie "El cuento de la criada", inspirada en el libro de Margaret Atwood. En su manifiesto, las abolicionistas defienden que la prostitución es "una forma de violencia extrema" contra las mujeres y las niñas y una "institución fundacional patriarcal que explota económicamente y sexualmente a las mujeres".

Por ese motivo, exige al Gobierno que apruebe una ley abolicionista que persiga la "erradicación de ese tipo de violencia" y busque "descriminalizar a la mujer prostituida y penalizar al proxeneta y al cliente prostituidor".

En contra de esta marcha, un centenar de entidades feministas, LGTB, académicas, vecinales y sindicalistas han apoyado el manifiesto "Barcelona Ciudad proderechos", en el que sostienen que "la defensa de las mujeres, hombres y trans que ejercen la prostitución es una cuestión de derechos humanos".

En opinión de las entidades firmantes, las trabajadoras sexuales "están en una situación de desprotección de derechos muy grave que requiere medidas urgentes", sin que la solución pase por "convocar marchas nada inocentes, en plena campaña de las elecciones municipales, y que sintonizan con la estrategia y el programa abolicionista de determinados partidos".

Los firmantes del manifiesto han denunciado también "el intento de confrontación" de la marcha abolicionista al desfilar por el barrio del Raval, "estigmatizando y criminalizando a las trabajadoras sexuales y dificultando el acceso de estas a sus derechos".

miércoles, 20 de marzo de 2019

#hemeroteca #feminismo #trabajosexual | Participar como trabajadora sexual en el 8M: “Sentí el peso del estigma”

Imagen: El Salto / Ilustración de Ana Barbudo. Albert Rivera, Carmen Calvo y Beatriz Gimeno frente a las aliadas Silvia Federici y Angela Davis
Participar como trabajadora sexual en el 8M: “Sentí el peso del estigma”.
“Había miradas, algunas de desprecio. Escuché risas y comentarios de mujeres y hombres”. “No sentí que fuera un espacio seguro”. Varias trabajadoras sexuales cuentan sus experiencias en la manifestación de la huelga feminista en Madrid.
El Salto, 2019-03-20
https://www.elsaltodiario.com/opinion/participar-como-trabajadora-sexual-en-el-8m

Este texto está escrito por algunas de las trabajadoras sexuales que marchamos juntas en la huelga feminista del 8M de Madrid. Procedemos de distintos bagajes, experiencias y grupos de trabajo. Nuestras opiniones son plurales y consideramos enriquecedor compartir sensaciones y pensamientos sin tener por ello que presentarnos bajo una única voz. En este texto hablan Belén, del sindicato OTRAS, Beyoncé, de Afemtras, y Esperanza, trabajadora independiente.

Marchando juntas


Belén. A punto estuve de no ir, pero fui. El peso del estigma estaba acechándome más que nunca últimamente. Encontré calor, arrope, alegría, determinación, sabiduría, generosidad. Nunca el símbolo del paraguas rojo me pareció tan acertado. Un paraguas donde cabemos todas, que nos abraza, nos protege y da coraje para seguir. Para mí, lo mejor del 8M. 

Beyoncé. Han pasado algunos años desde mi primer 8M. El 2018 fue muy especial, tenía más conciencia de cómo el feminismo es importante en mi vida como trabajadora sexual, mujer trans y migrante. Semanas antes del 8M 2019 hablé con compañeras sobre sororidad, estigma y de cómo influye el feminismo en nuestras vidas. Les conté mis experiencias en años pasados y eso animó a algunas. Me alegró que se sumaran.

El estigma

Beyoncé. A pesar de que cada vez estoy liberándome más de los estigmas que la sociedad y sus lastres me hacen llevar, este 8M ha sido el que más me ha pesado. Había miradas, algunas de desprecio. Escuché risas y comentarios de mujeres y hombres. No me sentí cómoda según íbamos avanzando y gritando nuestras consignas. Cada vez iban reforzándose más mis estigmas. Sentí que este año no debí haber salido y que ese no era mi espacio. Parecía que éramos unas apestadas mis compañeras trabajadoras y aliadas. No quise contestar a nadie. No había ido a buscar ningún enfrentamiento, no era el lugar.

Esperanza.
Es la primera vez que marchaba con compañeras y aliadas con pancartas y proclamas en torno al trabajo sexual. Y no fue como otras veces. Fue, además de la alegría por ver un movimiento que se expande, desolador. Sentí el peso del estigma por las miradas y comportamientos de muchas personas. Pienso en las marchas LGTBIQ+ y de trabajadoras y trabajadores sexuales bajo la Ley sobre peligrosidad y rehabilitación social. Las políticas actuales no van en torno a dialogar con nosotras, no aceptan que tenemos una verdad que narrar. No nos reconocen como personas válidas. Hay quienes nos quieren rescatar de algo que ni entienden ni respetan. Solamente apoyan a quienes se consideran víctimas y no todas lo somos. Otros grupos pretenden legislar sin contar con nosotras. La exclusión y la invisibilización no hacen que algo desaparezca, generan violencia a muchos niveles y parte de ella la sentí en esta marcha.

Hombres y 8m


Belén.
Escuché los comentarios que unos hombres soltaron con total naturalidad e impunidad: “Ah, que son trabajadoras sexuales”. “Pues yo estoy bastante necesitado”. Y no sentí en absoluto que fuese un espacio seguro (no por mis compas, sino por el entorno, por el estigma) como para darme la vuelta y decirles a esos dos que se fuesen ahora mismo de nuestra marcha, que no hay ya tolerancia para sus residuos machistas. Pero no lo hice. Preferí quedarme callada. Terrible que en mi marcha y en mi movimiento no estuviese en absoluto segura de que el resto de mujeres fuesen a apoyarme. 

Beyoncé. Otra cosa que este año me sorprendió fue que había más presencia de hombres cis acompañando a mujeres. Entiendo que buscamos la igualdad y que es positivo que estén, pero desde otro ángulo. Me sorprendió ver a algunos llevando el mando. Tampoco le di mucha importancia. Esa mayor asistencia de hombres la relacioné con la visibilización de la ultraderecha que estamos viviendo. 

Esperanza.
Me gustó ver más hombres que en anteriores ocasiones. Me pregunto si el hecho de que haya mujeres que nos cuestionan y nos apartan, cómo no va a dar pie a que ellos también lo hagan. Dicen que somos nosotras, las trabajadoras sexuales, quienes provocamos parte de la violencia sobre la colectividad de mujeres. De nuevo me pregunto si la marginación y el desprecio que nos dedicáis no es lo que genera gran parte de esa violencia. Creo que mientras no dejemos de invalidarnos entre nosotras va a ser complicado que ellos no actúen igual. Está en nuestra mano que se sumen para cambios reales o para promover exclusión, estigma y violencia.

¿Qué esperamos como feministas?

Belén. Vi cada vez más probable que el año próximo una gran marca patrocine el 8M y que muchos colectivos montemos un 8M alternativo, como el Orgullo Crítico. Eso, a mi juicio, es una derrota, una fagocitación del capital, de las ideas liberales, partidistas y eurocéntricas. Descargaría de contenido y crítica al movimiento. Porque, de pronto, el feminismo es divertido, vende, genera votos y te ayuda a ligar. Será un espacio que ya no es nuestro, ni seguro, ni reivindicativo, pero que lo parecerá.

Si no luchamos por un movimiento que incluya, visibilice y de soporte a todas las realidades, cuidado con lo que se nos viene. Eso supondrá escuchar a aquellas personas o colectivos con los que estamos en desacuerdo, tendremos que mirarnos dentro y ver qué guardamos aún de clasistas, racistas, homófobas, tránsfobas, putófobas, machistas, etc. Si no hacemos estas introspecciones, si no alentamos estos diálogos, ¿de qué feminismo estamos hablando? 

Esperanza. Considero que se puede desear la abolición de la prostitución. Al igual que considero oportuna la búsqueda del placer y la dotación de derechos. No todo vale, desde luego. No vale la pobreza, la precariedad, las faltas de respeto, el odio. No vale la marginación, el menosprecio. No vale si no aceptamos las diferencias, si no creemos en distintos modos de vivir. Hay personas que nos llaman “mujeres prostituidas” a quienes hemos decidido acceder al trabajo sexual desde diferentes situaciones. Dicen que nos dejamos violar. De ninguna manera se puede pedir respeto y hablar así por y de nosotras.

miércoles, 6 de febrero de 2019

#hemeroteca #feminismo | ¿Quién quiere romper el movimiento feminista?

Imagen: ctxt
¿Quién quiere romper el movimiento feminista?
Los recientes conflictos en las asambleas del 8M de Madrid y Barcelona responden a un intento de despotenciar y controlar al movimiento por parte de intereses de partido.
Nuria Alabao / Marisa Pérez Colina | ctxt, 2019-02-06
https://ctxt.es/es/20190206/Firmas/24296/Nuria-Alabao-Maria-Perez-Colina-conflicto-movimiento-feminista-abolicionistas-PSOE.htm

Tanto la manifestación como las diferentes huelgas que el año pasado movilizaron a cientos de miles de mujeres durante el 8M –en 120 ciudades españolas– se están coordinando en asambleas locales abiertas. Así como en encuentros estatales donde participan mujeres de las distintas regiones. La dimensión de lo que se logró el año pasado da cuenta de la complejidad de ese trabajo de preparación de un evento de dimensión internacional. En esas asambleas se pueden llegar a encontrar cientos de mujeres para discutir, proponer, elaborar manifiestos, pensar acciones... Un ejercicio virtuoso de composición entre personas diferentes que muchas veces no comparten trayectorias previas de militancia; un eco del 15M que se ha materializado en el movimiento feminista actual.

Organizar simplemente una de las asambleas que mensualmente se celebran en Madrid conlleva mucho tiempo de trabajo invisible más necesario en tanto no operan aquí jerarquías y cadenas de mando. Las feministas hablamos de tareas de “reproducción”, en este caso, de las dinámicas asamblearias: pensar formas para incluir a las personas nuevas, generar espacios donde se puedan expresar la mayoría de voces, y posibilitar que se despliegue y se exprese esa pluralidad. Las asambleas a las que hemos podido asistir en Madrid han sido espacios en los que vislumbrar la potencia de lo colectivo, acogedoras, alegres y respetuosas, aunque también con tiempos para la discrepancia y el debate. Sin embargo, el pasado jueves en Madrid, un grupo de mujeres irrumpieron las dinámicas habituales mediante gritos e insultos. (Ya se había producido algo parecido en Barcelona el mes pasado y es probable que se de también en otros lugares.) Su única propuesta: introducir una autoproclamada comisión abolicionista saltándose los procedimientos habituales y consensuados de toma de decisiones. Hay que señalar que estas dinámicas que tratan de romper los espacios de coordinación del 8M no han sido espontáneas.

Consenso como forma de construir un sentido común
Las asambleas del 8M tratan de sumar a cuantas más mujeres en torno a contenidos compartidos para construir una movilización masiva y plural, por eso su andamiaje se construye sobre el consenso. Es decir, se asumen y se trabajan aquellos puntos que se van incorporando al sentido común de las participantes, y que en realidad provienen de las luchas vivas que alimentan el tejido del movimiento. Por eso el abolicionismo no es un punto del manifiesto del 8M, porque el movimiento feminista está muy dividido respecto a la cuestión de la prostitución. Por supuesto, en el manifiesto estatal sí está recogida expresamente la lucha contra la trata con fines de explotación sexual. (En Barcelona, sin embargo, el manifiesto del año pasado ya se posicionó recogiendo demandas de las trabajadoras sexuales porque sus luchas hace tiempo que han permeado el espacio de los movimientos sociales de la ciudad.) De hecho, en las asambleas del 8M hay personas que se consideran abolicionistas y otras que no, que llevan tiempo colaborando y que asumen en general que en esos espacios hay que dejar de lado un debate que ahora mismo es irresoluble.

Por otra parte, a la manifestación cada quien va con sus pancartas, sus lemas y sus cánticos. No le pide a nadie que renuncie a sus ideas. Pero las ideas propias no se pueden imponer tensando los espacios colectivos. Hay otros espacios del movimiento desde donde se pueden trabajar las posiciones abolicionistas.

¿Quién está intentando instrumentalizar el abolicionismo?
El debate sobre la prostitución lleva muchos años presente en el feminismo también en nuestro país. Sin embargo, últimamente está emergiendo con una virulencia especial. De hecho, hay muchas abolicionistas que no se sienten representadas en la polarización radical del debate o las formas poco amables con las que algunas están intentando conducir esta cuestión. El abolicionismo también es plural y también construye desde diferentes espacios feministas en colaboración con otras.

En realidad, lo que se está produciendo estos días no es un debate entre abolicionismo y posturas proderechos. De hecho, la manera en la que se trata de imponer esta posición en los espacios de coordinación del 8M no responde a la necesidad de abrir ese debate, sino que más bien se busca precisamente una confrontación de carácter irresoluble. Esta polarización –este conmigo o contra mí– puede ser funcional a determinadas personas o intereses: para agrupar y para acallar los matices de un debate muy complejo, donde se encontrarían por ejemplo abolicionistas que no están a favor de medidas que impliquen criminalizar, invisibilizar o expulsar a las prostitutas del espacio público o que empeoren sus condiciones de vida; y también con activistas proderechos cuyo horizonte último es acabar con la prostitución. Agrupar las propias fuerzas, tensionar el debate para excluir las complejidades y posicionar tu agenda. ¿Os suena esa estrategia comunicativa? Es la de la ultraderecha, y sí, es reaccionaria, porque intenta imponer por la fuerza una verdad moral sobre un sujeto que ahora mismo es plural, complejo y tiene un repertorio de luchas diverso.

El movimiento feminista se encuentra en una encrucijada: esta misma pluralidad lo convierte un campo de disputa sobre su sentido y también en una apetecible fuente de legitimidad política. Quien pueda definir qué es y hacia dónde va, dispondrá de una potente herramienta de intervención y de poder. En estos momentos: el movimiento autónomo y plural que se coordina en las asambleas del 8M impulsa un feminismo transformador, independiente del poder institucional e impugnador de la desigualdad social –un feminismo que sabe que cuanto más grande es esta desigualdad, más abajo estamos las mujeres–.

Pero hay otros feminismos vinculados a determinados intereses de partido, que se impulsan desde espacios institucionales por parte de mujeres a las que el feminismo les sirve para reforzar su posición de clase y su integración en el Estado: sobre este campo de conocimiento –el feminismo–, y esa legitimidad, también se construyen carreras. Para esas posiciones, la huelga es necesariamente una herramienta de lucha incontrolable, excesivamente radical y los contenidos que salen de las asambleas –la lucha contra los CIE, o por los derechos de las migrantes o de las trabajadoras domésticas, la derogación de las reformas laborales, etc.– van contra esos intereses de clase.

No son las feministas de derechas –como las de Cs– las que van a romper asambleas, el feminismo es un campo donde pesca la izquierda. Aquí, quienes se juegan su reproducción como clase –espacios de enunciación pública y posiciones institucionales– son fundamentalmente determinadas personas con posiciones de poder dentro del PSOE, no sus bases ni sus votantes. Así, muchas de las que fueron a romper la asamblea de la semana pasada en Madrid formaban parte del aparato madrileño de este partido –acompañadas de algunos grupúsculos de izquierda, funcionales a esta estrategia del feminismo institucional–. Desde que ocupó el gobierno, el PSOE lleva intentando utilizar la legitimidad de las posiciones abolicionistas para impulsar alguna ley espectacular que les permita apuntarse un tanto aprovechando la oleada feminista. Sin embargo, no les ha salido bien, porque no hay un consenso social sobre esta cuestión –de hecho las encuestas dicen que la mayoría de ciudadanos no apoya medidas abolicionistas–. Así, se ha frenado la aprobación de sendas ordenanzas municipales que presentaron en Madrid y Barcelona sobre la cuestión, y su ley andaluza ha recibido bastantes críticas por su carácter antidemocrático y punitivista. (Hay que recalcar que no solo existe el abolicionismo institucional del PSOE. Muchas abolicionistas están en las asambleas del 8M o construyendo espacios de movimiento y apoyan un feminismo de carácter transformador.)

Rompe y vencerás: nada nuevo bajo el sol

Además de esta cuestión, también hay otra de fondo para el PSOE: una huelga feminista, aunque lleve ese adjetivo, nunca conviene a un gobierno en el poder. Así que hay que disipar su potencia. Un viejo adagio de la política dice que si no puedes controlar algo, divídelo. Es una maniobra bien conocida. Muchas luchas masivas tienen que afrontar en determinado momento el intento de control o de desactivación del movimiento por parte de intereses de partidos. La instrumentalización de las posiciones abolicionistas y el intento de dividir la asamblea del 8M forma parte de esta estrategia; algo que además, les permite ganar presencia mediática. Si lo consiguen, podrían obtener un cierto control político del movimiento y durante el 8M y los meses previos la prensa hablará fundamentalmente de este conflicto y menos de otras temáticas.

De esta manera, se opacarán todo el resto de contenidos impugnadores que pueden molestar al feminismo institucional. Al fin y al cabo, para estas posiciones el abolicionismo es una cruzada moral en la que no se juegan nada, mientras que las luchas feministas que quieren una transformación social más profunda parten de las condiciones de vida propia –de trabajo, de escasez, por la reproducción de una vida en condiciones–, luchas que se entremezclan con los derechos de la mayoría. Así, no quieren que el feminismo hable de vivienda, de trabajo, de pobreza, de derechos de las migrantes sino de temas “de mujeres” que ellas puedan instrumentalizar para afianzar sus posiciones institucionales.

Así, en el fondo esto no va de prostitución o de la vida de las prostitutas. Aquí hay en juego dos formas de entender el feminismo. El PSOE ha dejado claro cuál es la suya proponiendo exenciones fiscales a las empresas que incorporen más mujeres a sus consejos de administración. Un dinero que se dejará de ingresar en un Estado del bienestar que hace aguas por todas partes. Un dinero público que debería ir a dependencia, a guarderías, a los sectores infrafinanciados de empleo público –muchos de ellos feminizados y con condiciones de trabajo deplorables– y que en cambio irá a aumentar la cuenta de resultados de estas empresas –y a los bolsillos de sus nuevas lideresas–.

Por tanto, con la preservación de la autonomía del movimiento lo que nos jugamos es algo importante: el propio sentido del feminismo y la capacidad del movimiento de ejercer de contrapoder institucional. Quieren romper el 8M para arrinconar al feminismo autónomo, para decirnos que es de minorías, cuando precisamente nuestras posiciones tienen más capacidad de interpelación que nunca, ya que conectan con un sentir social mayoritario y con las demandas sociales que laten en nuestro país; recordemos, uno de los más desiguales de Europa con problemas de vivienda, de pobreza infantil, de empobrecimiento generalizado... Nos quieren dejar en el gueto en un momento en el que tenemos la fuerza, las herramientas –la huelga– para disputar al feminismo institucional la potencia política del movimiento.

No está de más recordar que el verdadero enemigo no son las que piensan distinto de nosotras en cuestiones como la prostitución. El enemigo es Vox y la derechización social que impulsa y es a su antifeminismo al que es útil nuestra división. Para combatirlo, necesitamos estar más unidas que nunca, más fuertes que nunca para impulsar también medidas de transformación que taponen las posibilidades de crecimiento de la ultraderecha en las clases populares.

Nuria Alabao es periodista y doctora en Antropología y miembra de la Fundación de los Comunes.
Marisa Pérez Colina es miembra de la Fundación de los Comunes.