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jueves, 16 de abril de 2026

#hemeroteca #outing #armarios | “No existe el derecho al armario”

Vito Quiles //

“No existe el derecho al armario” 

El ‘outing’ ha vuelto a ocupar un espacio en la compleja tribuna de las redes sociales. En esta ocasión, la discusión tiene su origen en el enfrentamiento entre el tristemente célebre Vito Quiles y la periodista Sarah Santaolalla. 
Ramón Martínez | El Salto, 2026-04-16
https://www.elsaltodiario.com/lgtbiq/no-existe-derecho-al-armario

Una vez más, una nueva generación ha de enfrentarse con antiguos debates. El 'outing' —la práctica de sacar del armario de las identidades LGTBI+ a quien no desea ser visible, a la fuerza y contra su voluntad— ha vuelto a ocupar un espacio en la compleja tribuna de las redes sociales. En esta ocasión, la discusión tiene su origen en el enfrentamiento entre el tristemente célebre Vito Quiles y la periodista Sarah Santaolalla, que, harta ya de la persecución a la que la somete el ultra, publicaba el pasado sábado un mensaje en lo que una vez se llamó Twitter: “Sé dónde vive Vito Quiles y jamás lo filtraría ni iría a su casa. Sé los hombres con los que se enrolla Vito Quiles y jamás les acosaría”.

La polémica estaba servida: durante horas, todo tipo de cuentas —algunas de veracidad más que dudosa, otras de credibilidad más que cuestionable— vertieron a la red sus reflexiones sobre el suceso: una periodista 'progre' había revelado la supuesta sexualidad secreta de otra persona. Hubo quien dijo que se trataba de un caso de homofobia mientras, por otra parte, algunas personas consideraron que, en este caso concreto, el perfil de Quiles legitimaba esa exposición pública. Merece la pena, una vez más, detenerse un momento a reflexionar sobre el problema.

Hace más de treinta años, el periodista estadounidense Michelangelo Signorile publicó 'Queer in America: Sex, The Media, and the Closets of Power', un ensayo fundamental para la elaboración del discurso activista en torno a la idea del armario. En sus últimas páginas, resumen de su contenido y propuesta ideológica a un mismo tiempo, el escritor comparte 'A Queer Manifesto', un texto atrevido, polémico y muy sugerente donde se recogen algunas afirmaciones que nos invitan a una reflexión profunda sobre el tema. “El 'derecho' al armario no existe —dice Signorile—. Si estáis dentro del armario no es por elección. Habéis sido forzados a meteros en él desde la infancia, y habéis sido presos de una sociedad hipócrita y homófoba”.

Para el periodista ese dispositivo que denominamos 'armario' no es un sencillo instrumento que asegura la autonomía para gestionar nuestra intimidad, sino una herramienta que emplea la cultura de la homofobia —la cultura en la que aún nos movemos, aunque en ocasiones se nos olvide— para impedir nuestra visibilidad, esto es, nuestra libertad para expresarnos como quienes realmente somos. Signorile entiende el armario como una forma de opresión y, a partir de esa idea fundamental, defiende que la visibilidad es una responsabilidad ética individual y, al mismo tiempo, colectiva. Hay que salir del armario y, en caso de que sea imposible en este momento —son muchas las excusas posibles, muchas las familias intolerantes, muchos los entornos laborales opresivos—, cada cual debe elaborar su propio plan para librarse cuanto antes de la prisión del 'closet'. El escritor también recuerda “a los 'armarizados en el poder' su responsabilidad y con tono firme y amenazador advierte de que pueden ser desenmascarados”.

La publicación del texto de Signorile provocó largas e intensas reflexiones en todo el tejido asociativo. En nuestro país, a grandes rasgos, el debate sobre sobre el armario y la práctica del 'outing' se cerró con una conclusión certera: es necesario respetar el plan de liberación personal de cada individuo, pero también es legítimo denunciar la hipocresía de un sinfín de mandatarios y figuras públicas que disfrutan de su sexualidad en secreto mientras en público defienden posturas represivas. Así se ha venido haciendo durante las últimas décadas y, precisamente por eso, sorprende ahora —o debería sorprender a quienes conocen nuestra historia reivindicativa— que tantas voces se levanten condenando las declaraciones de Santaolalla. Quiles, cuyas simpatías políticas son de sobra conocidas, cuyas actuaciones abusivas han sido señaladas públicamente de forma reiterada, es el perfecto ejemplo de persona susceptible de ser desenmascarada de manera legítima, de acuerdo a la filosofía que venimos o veníamos defendiendo hasta ahora.

No cabe duda de que en múltiples ocasiones su comportamiento ha puesto en peligro el avance de los derechos de las personas LGTBI+ en nuestro país, de que colabora de forma activa con los poderes que insisten en cercenar cualquiera de nuestras libertades. Así, en caso de que realmente se sienta atraído por otros varones y haya mantenido prácticas que sus afines denominarían “sodomíticas” —confieso que desearía una negativa, por una pura cuestión de higiene moral en nuestras filas—, la información sobre la orientación sexual de Vito Quiles no puede mantenerse en secreto al amparo del respeto a la intimidad. En primer lugar, porque ha demostrado con sus prácticas que es un agente que colabora con la opresión, no un militante de la libertad, y, por otra parte, porque la orientación sexual no forma parte de la intimidad, es decir, que como aseguraba Signorile, “no existe el derecho al armario”.

La polémica a la que nos enfrentamos tiene mucha más profundidad de la que puede desgranarse en los pocos caracteres que se admiten en las redes sociales. Como digo, el quid de la cuestión no reside en el respeto a la privacidad, sino en la propia consideración de la orientación sexual como un elemento que se sitúa en la esfera de lo íntimo. Sucede que defender el derecho al armario implica aceptar veladamente la idea de que la sexualidad no normativa es un rasgo de la personalidad que puede llegar a convertirse en un estigma. Defender el derecho al armario significa claudicar ante una forma de pensar que contraviene de forma directa las bases fundamentales del que debería ser nuestro pensamiento reivindicativo: que la sexualidad, heterodoxa o no, de ningún modo puede adquirir connotación alguna, ni un valor positivo que nos presente como personas mejores, ni, por supuesto, una significación negativa que sirva como punto de partida para construir una discriminación.

Esa es la clave fundamental del que debería ser nuestro pensamiento, la piedra de toque que habríamos de utilizar para guiarnos entre las polémicas que provoca el contexto discursivo en el que nos situamos, cada vez más complejo, cada vez más inhabitable. En ningún caso podemos plantear que la sexualidad es parte de la intimidad, pues vendrá siempre alguien que nos invitará —amablemente o como siempre— a relegar nuestras identidades al armario, a cercenar nuestra personalidad porque alguno de sus componentes resulta incómodo a la supuesta mayoría supuestamente biempensante. En cambio, con quién te acostaste el fin de semana, qué prácticas realizaste con esa persona, etcétera, esto es, el propio ejercicio de la sexualidad, sí es una información que puede —y debe— mantenerse en el espacio de la privacidad, siempre respetable, siempre necesitado de protección.

Signorile afirmaba que “la sexualidad no es una opción. Es una orientación natural e inmutable. Todo aquello que no elegimos no puede considerarse privado, porque forma parte intrínseca de quienes somos. Alcanzar y mantener nuestras libertades exige saber diferenciar entre lo público y lo privado, para evitar las trampas a las que nos enfrentan los nuevos tiempos, los nuevos discursos de la represión. Con la excusa de un supuesto derecho al armario se nos invita de forma implícita a retrotraer nuestra libertad, pero el principio fundamental de nuestra reivindicación es la visibilidad, el único camino eficaz para transformar el mundo que habitamos. Es tan necesario como éticamente defendible condenar y exponer la hipocresía y, al mismo tiempo, es tan necesaria como éticamente defendible la invitación a la libertad. “Todos debemos salir del armario”. Palabra de Signorile.

jueves, 6 de marzo de 2025

#hemeroteca #feminismo #islamofobia | La liberación según Margaret Thatcher

'No tenemos un velo de tontas', mani en Soria, 2018-03-08 //

La liberación según Margaret Thatcher

El debate sobre el velo no es un debate sobre el velo sino un ejercicio de poder, un abuso del mismo, una demostración de quién manda aquí, de quién tiene derecho a opinar sobre todo y quién no tiene derecho a hablar.
Brigitte Vasallo | El Salto, 2025-03-06
https://www.elsaltodiario.com/opinion/debate-velo-hiyab-escuelas-islamofobia-columna-brigitte-vasallo

Voy a empezar quitando un tema de encima de la mesa: para la gente que entrará a los comentarios de este artículo, o a mis redes, para mandarme a leer a Nawal as Sadawi como si fuese un castigo o una plaga de langostas, aclaro que la he leído, que incluso la conocí personalmente, y que discrepo con su análisis de las cuestiones del cuerpo porque, además de decir que el velo es patriarcal, también dice que los tacones son una forma de esclavitud y que el velo posmoderno es el maquillaje. Y yo, que ni uso hiyab ni tacones ni maquillaje, creo que el patriarcado no está en las cosas sino en su ejercicio, en el método y el contexto, y que analizar los objetos como si fuesen buenos o malos es un callejón sin salida: resultón, pero sin salida.

Este, en cualquier caso, no es artículo sobre el velo sino sobre la intervención del Estado en el cuerpo de las mujeres.

El debate en Europa sobre el hiyab está construido sobre trampas discursivas. Para las que pensamos que el patriarcado se sustenta en la universalidad —el ‘pater’ de la palabra es dios, el Estado y el padre, ese triunvirato, decidiendo en función de su propio y único criterio sobre la vida de los y las demás—, el debate sobre el velo corresponde a quien lo vive y solo a ellas: las musulmanas de práctica, de contexto, de herencia. Lo contrario, por mucho que lo hagamos las mujeres, es patriarcal en su estructura.

Ante los artículos de mujeres musulmanas a favor o en contra del velo nos corresponde leer, escuchar, agradecer que compartan su pensamiento con nosotras, aprender. Sé que muchas feministas saltarán aquí: ¿cómo que no tengo derecho a opinar? Seguramente este es el abismo más infranqueable entre dos maneras de entender la liberación: considerar que un cuerpo liberado es un cuerpo que hace lo que yo personalmente creo correcto, un cuerpo que me obedece porque mi opinión vale más y vale para todo el mundo, o considerar que todes vivimos en condiciones de posibilidad y que nuestro trabajo es, si acaso, ampliar esas posibilidades para que nuestras elecciones, las de cada cual, tengan un catálogo lo más amplio posible.

El debate sobre el hiyab, sea como fuere, viene con otra trampa en forma de falacia de correlación y que consiste en presentar dos ideas como necesariamente ligadas cuando lo tramposo es, justamente, esa correlación. En este caso, se plantea el rechazo al velo y su prohibición como correlativas, como si fuesen una sola cosa, cuando en verdad son dos temas bien diferentes. Y, por la misma lógica, se entiende el rechazo a la prohibición como un apoyo al velo cuando, de nuevo, son dos cosas distintas. Shirin Ebadi, Fatema Mernissi o Mona Eltahawy, por citar algunos nombres, se han posicionado contra el velo, contra las políticas de los Estados obligándolo y también contra las políticas de Estado prohibiéndolo.

El deseo de legislarlo se sustenta en una muy arraigada concepción de que el velo es patriarcal ‘per se’, que es violencia machista. Y ahí se entra en una discusión acalorada y apasionada sobre la defensa de las mujeres en contra de ellas mismas, defenderlas castigándolas. Esta postura se fundamenta en la ignorancia respecto a la genealogía de las políticas contra el hiyab en Europa, que tienen sus raíces contemporáneas en la colonización europea del norte de África y de Oriente Medio. En Argelia, el ejército francés organizaba amplias campañas para obligar a las mujeres a sacarse el velo, porque el cuerpo de las mujeres, su conquista, forma parte de las conquistas territoriales como forman parte de ello las violaciones en contexto de guerra. Esa es la genealogía que heredamos las feministas blancas europeas y esa es la historia de la que debemos hacernos cargo. Otra cosa que solo se puede explicar a través de los mecanismos del racismo es la ira contra las mujeres musulmanas con hiyab que son consideradas, al mismo tiempo, como víctimas de ese mismo hiyab. Incluso si ese fuera el caso, ¿qué sentido tendría castigar a la persona que sufre violencia? Cuando estamos hablando de adolescentes en los colegios, niñas de 12, 13 y 14 años que son expulsadas de clase por llevar velo ¿esa expulsión las estaría favoreciendo? Cuando la edad escolar obligatoria son los 16, ¿qué pasa después con esas chavalas si realmente están en situación de violencia? ¿Las mujeres violentadas no tienen derecho a estudiar? ¿Se castiga con esto al supuesto padre maltratador, o al dios maltratador, o se está castigando a la niña?

Francia lleva 150 años de guerra contra las mujeres con velo, pero no hay estadísticas que demuestren que las expulsiones de las escuelas, que han sido muchas, hayan reducido la violencia machista. ¿Se está estudiando el fracaso escolar de las chavalas que se ven envueltas en esos follones? ¿Qué supone para una adolescente ser expulsada del colegio a mitad del curso, como ha sucedido en España en numerosas ocasiones? Me sorprende, la verdad, no ver más voces alzándose: esto no es opinar sobre el velo, es decir alto y claro que castigar a las musulmanas en nombre de los derechos del resto de las mujeres no nos hace más libres, que no en nuestro nombre. Es lo que llamé ‘purplewashing’ hace años, cuando aún pensaba que decir las cosas en inglés las hacía más comprensibles y no menos.

En el feminismo blanco, sin duda, tenemos un problema especialmente grave y desesperante de supremacismo. Es el feminismo del mandar, el feminismo que quiere sustituir el patriarcado por una panda de mujeres haciendo de señores, unas Margaret Thatcher como si eso cambiase algo fundamental y no solo contingente. ¿No todo el feminismo blanco es así? No, amigas, no todo, pero no vamos a hacer aquí un #notall con el panorama desolador que tenemos. Desgraciadamente, sin embargo, la cuestión de la islamofobia traspasa la blanquitud e incluso en contextos donde está muy elaborada la cuestión del racismo, la islamofobia encuentra sus grietas pues forma parte del racismo, pero tiene sus propias lógicas. Una de ellas es creer que el Islam es una especie de ideología, y que quien la “escoge” tiene que asumir las consecuencias, mientras que el racismo y la racialización son cuestiones estructurales que no dependen de la voluntad de la persona. Es una hipótesis. Curiosamente esa idea del Islam es islamófoba en sí misma.

Laicas son las escuelas, no las personas
Ligado con esto está la cuestión de la laicidad, algo que nos carcome el entendimiento en los movimientos sociales de izquierdas de todo tipo. Pero de nuevo hay una confusión: laico tiene que ser el Estado y sus instituciones, no sus ciudadanos; laica tiene que ser la escuela, no las personas que la integran. Precisamente lo que hace la laicidad es garantizar que nadie impone su religión a los y las demás, una imposición que no sucede con el simple ejercicio de la propia identidad.

Paradójicamente, si es la laicidad la que impone su ser laico al alumnado, la laicidad está ejerciendo de religión, otra Margaret Tatcher. La escuela y el Estado están lejos de ser laicos, pero estamos gastando las energías en discutir si las alumnas musulmanas tienen derecho a ser ellas mismas y recibir educación reglada o tienen que escoger entre los estudios y la propia identidad, nada menos. Si de verdad nos preocupan tanto las musulmanas como se podría deducir del volumen de este debate, debería preocuparnos más la islamofobia y menos su ropa.

Este no es un artículo sobre el velo. Porque el debate sobre el velo tampoco es un debate sobre el velo sino un ejercicio de poder, un abuso del mismo, una demostración de quién manda aquí, de quién tiene derecho a opinar sobre todo y quién no tiene derecho a hablar.

Tuve la suerte de coincidir hace unos meses con Suhaiymah Manzoor-Khan: sus trabajos, en multitud de formatos, son de una clarividencia emocionante. En ellos afirma que la islamofobia no es una fobia sino una forma de gobierno y elabora todo un pensamiento relativo a la ininteligibilidad y las posibilidades (epistémicas) que se abren tanto al ser vista como al no ser vista. Manzoor-Khan decía en aquella ocasión que la islamofobia también interviene y persigue su propia relación personal e íntima con lo divino. Y eso no me parece poca cosa tampoco. Aunque yo, personalmente, ni lleve tacones, ni crea en dios.

martes, 14 de enero de 2025

#hemeroteca #violenciasexual #gais | El Supremo confirma dos años de cárcel para Rodrigo de Santos, exconcejal del PP, por abusos sexuales a un preso

Rodrigo de Santos en los tiempos de los casos de corrupción y abusos en Palma //

El Supremo confirma dos años de cárcel para Rodrigo de Santos, exconcejal del PP, por abusos sexuales a un preso

El tribunal rechaza el recurso del exedil del Partido Popular en Palma contra su condena por asaltar sexualmente a un recluso mientras trabajaba para la Fundación del Padre Garralda, su segunda sanción penal por hechos similares
Alberto Pozas | El Diario, 2025-01-14
https://www.eldiario.es/politica/supremo-confirma-anos-carcel-rodrigo-santos-exconcejal-pp-abusos-sexuales-preso_1_11962124.html

El Tribunal Supremo ha confirmado la condena de dos años de cárcel impuesta a Rodrigo de Santos, exconcejal del PP en Palma, por abusar sexualmente de un preso mientras trabajaba para una fundación próxima al partido que atendía a reclusos en Madrid. Los jueces confirman que el antiguo edil del Partido Popular aprovechó su puesto como educador en una ONG para abusar sexualmente de “una persona con falta de arraigo personal” en “situación de vulnerabilidad”, justificando así que fuera condenado a prisión y no solo a una multa. Es la segunda condena firme impuesta a Rodrigo de Santos por abusos sexuales.

El caso de Rodrigo de Santos fue revelado por elDiario.es. Concejal de Urbanismo por el PP en el Ayuntamiento de Palma entre 2003 y 2007, el político de perfil ultracatólico empezó a colaborar en 2014 con la Fundación del Padre Garralda, vinculada al partido y dedicada entre otras cosas a prestar asistencia a presos para facilitar su reinserción social. Pocos años después ya era el coordinador de uno de sus programas y gestionaba, en la práctica, las viviendas de Madrid donde los reclusos pasaban los permisos penitenciarios.

Para entonces Rodrigo de Santos, que llegó a ser director de campaña de Jaume Matas, ya tenía antecedentes por delitos sexuales, aunque según los tribunales la Fundación para la que trabajaba no lo sabía a pesar de que esas condenas habían sido publicada ampliamente por la prensa. Una de ellas, de dos años de cárcel, por gastar dinero del Ayuntamiento en un prostíbulo. La segunda, de más de 13 años de presidio, por abusar sexualmente de tres hermanos, dos de ellos menores de edad.

Años después, ya en las filas de la Fundación del Padre Garralda en Madrid, abusó de uno de los presos por los que tenía que velar. Un joven marroquí que cumplía condena en Soto del Real al que llevó a su casa y del que abusó sexualmente aprovechando su puesto. Un delito sexual que se tradujo en una condena de dos años de cárcel, siendo absuelto de otra acusación similar contra otro preso que no pudo ser probada.

En este segundo caso de abusos el Supremo rechaza el último recurso de Rodrigo de Santos, cuyo futuro está ahora en manos de los tribunales madrileños: una condena de dos años de prisión no tendría que implicar su ingreso obligatorio en la cárcel pero cuenta con antecedentes penales por este mismo tipo de delitos.

El exconcejal del PP en Palma combatía, sobre todo, que se le hubiera impuesto una condena de prisión pudiendo optar por otra menos grave. El Supremo recuerda que una multa hubiera sido “insuficiente” para castigar sus abusos, aludiendo al contexto de los hechos: “Aprovechando un clima de confianza y de la vulnerabilidad de la víctima”, el joven preso al que debía ayudar.

Los abusos de Rodrigo de Santos sobre el recluso, añade el Supremo, “se produjeron en el contexto de una relación entre un educador y una persona con falta de arraigo personal y social en España, era una persona en situación de vulnerabilidad lo que conlleva un mayor reproche de la conducta del autor”.

domingo, 17 de noviembre de 2024

#hemeroteca #sexo #historia | La presencia de penes, vulvas y coitos en iglesias románicas, un asunto de “propaganda política de la nobleza”

Isabel Mellén //

La presencia de penes, vulvas y coitos en iglesias románicas, un asunto de “propaganda política de la nobleza”

La historiadora Isabel Mellén propone en su libro ‘El sexo en tiempos del románico’ una relectura de la interpretación de las explícitas imágenes que adornan portadas y capiteles de templos del norte de España
Manuel Morales | El País, 2024-11-17
https://elpais.com/cultura/2024-11-17/la-presencia-de-penes-vulvas-y-coitos-en-iglesias-romanicas-un-asunto-de-propaganda-politica-de-la-nobleza.html 

¿Qué hace esa mujer enseñando la vulva en un capitel de esta iglesia? ¿Y esa otra con los pechos desnudos que agarra el falo de un hombre? ¿O ese gran pene en erección en un canecillo? ¿Un monje en pleno coito con una mujer? Estas representaciones en iglesias románicas del norte de España llevan ahí unos mil años y sus interpretaciones han sido varias. La doctora en Filosofía y graduada en Historia del Arte Isabel Mellén (Vitoria, 38 años) ha publicado 'El sexo en tiempos del románico' (Crítica), que, más allá de explicar estas imágenes explícitas, desarrolla el contexto en el que se crearon, “el de la abierta mentalidad de la clase nobiliaria, que pagaba esas iglesias y para quienes la sexualidad era fundamental para mantener su estatus a través de la reproducción”, decía a finales de septiembre, en una entrevista en la Casa Árabe de Madrid.

Aviso: esta experta habla de románico sexual, no erótico ni obsceno porque “eso supone un juicio de valor, una mirada patriarcal y heterosexual”. Si lo llamamos erótico, en concreto, “nos posicionaremos desde la mirada pornográfica masculina”, aunque la RAE diga que erótico es lo relativo al amor o al placer sexual.

Mellén despliega en el libro numerosos ejemplos de templos que contienen ese tipo de iconografía, característica sobre todo de la franja cantábrica. ¿Por qué ahí? “Tiene que ver con la situación que había en cada reino peninsular. Donde proliferaba el poder laico hay más representaciones, como en Cantabria”, con el mayor ejemplo del románico español, la iglesia de San Pedro de Cervatos, en cuyos canecillos (voladizos decorativos sobre los que se asienta un alero) vemos coitos, hombres y mujeres que muestran sus genitales o damas pariendo. “En Cataluña hay menos casos porque allí llegó antes, a través de los Pirineos, la reforma gregoriana”, llamada así por impulsarla el papa Gregorio VII, quien quería erradicar, entre otras cosas, el habitual concubinato de los clérigos.

La lista, no obstante, es numerosa. En Zamora está la iglesia de Santiago el Viejo, de finales del siglo X o comienzos del XI. En sus capiteles “hay una escena que podríamos calificar de orgía”, se señala en el libro, “con damas y nobles practicando sexo en distintas posturas”. En el interior, otro capitel muestra a una señora a cuatro patas a punto de ser penetrada por un noble. O coitos, como en la iglesia de San Martín de Mondoñedo, en Foz (Lugo).

Lo que se ve en todos esos casos es “pura propaganda política de la nobleza para legitimar la dinastía”, agrega Mellén, que señala fuentes documentales sobre la construcción de las iglesias a lo largo del libro. Se trataba de transmitir un mensaje: “Tenemos derecho a gobernaros porque somos los descendientes de un linaje”. Así que los nobles ordenaban a canteros y artistas reproducir escenas con las que se jactaban de quiénes eran y lo que hacían, que fundamentalmente era reproducirse. “Se les representa vestidos con elegancia; ellos casi siempre con el rol del guerrero o cazando y ellas en su papel, el de la reproducción, por eso hay tantos partos”.

Estudiosa del románico “con perspectiva de género” —su anterior libro es ‘Tierra de damas. Las mujeres que construyeron el románico en el País Vasco’ y realiza junto a la periodista Naiara López de Munain el ‘podcast’ ‘Divulvadoras de la historia’—, asegura que las féminas de la aristocracia desempeñaban el papel del “matronazgo, diseñaban y gestionaban obras de arte e iglesias románicas, y estas se convertían en panteones familiares”. Así que a estas mujeres se deben “muchas de las representaciones del románico de carácter sexual”. Mientras que en los templos que no costeaban los nobles “la decoración era completamente distinta”: “En los edificios cluniacenses [por la orden reformista fundada en Borgoña en el siglo X, defensora de la conquista del poder laico], la sexualidad es soterrada, no hay nada explícito”.

Eran dos visiones que tuvieron como trasfondo “toda una lucha de poder política e ideológica entre los siglos XI y XIII”. “Estamos en un momento de transición en la sexualidad, entre la que venía del mundo clásico y otra que promociona la castidad. Pugnan esas mentalidades, la primera era la hegemónica, pero la segunda emerge de forma muy potente a través de la reforma gregoriana”. La Iglesia católica quería arrebatar poder político a los señores feudales y un campo de batalla fue la defensa de otra moral, “represiva, que estaba solo en una pequeña parte del clero”. Sin embargo, con el tiempo y los concilios ecuménicos es la que se acabó imponiendo.

Este control tuvo su culmen “en los siglos XIX y XX, cuando permeó toda la sociedad”. De hecho, apunta que la destrucción de algunas imágenes sexuales del románico “es reciente, del pasado siglo, cuando molestaba su visión”.

También estaba por medio en esta “cruzada de la Iglesia contra el sexo” un asunto casi tan viejo como la humanidad: el dinero. “Como los sacerdotes entonces tenían hijos, el reparto de las herencias podía acabar amenazando la unidad cristiana” por ser foco de disputas. Así que la Iglesia impuso el celibato a sus religiosos para “aislarlos de sus familias y que fueran fieles a la institución, influir en ellos”. En este escenario, la historiadora destaca cómo las esposas o concubinas de los religiosos se convirtieron a ojos de la jerarquía eclesiástica en chivos expiatorios: “Se les consideró instrumentos del demonio y tuvieron que pasar a la clandestinidad o se vieron sumidas en la pobreza”.

Mellén critica en su libro y en la entrevista “la costumbre de trasladar al románico el sistema religioso de nuestro tiempo, cuando la sociedad medieval era muy diversa”. Sobre la interpretación que en la historia del arte se ha dado a estas imágenes sexuales, afirma: “Son propuestas que se han centrado en la genitalidad, en gente que está desnuda y practica coitos, y lo que faltaba era investigar temas como el deseo, el poder, y no rellenar los vacíos con nuestros estereotipos”. Y abunda: “La mirada masculina que desea y la que censura han vertebrado todos los discursos en torno al románico que se han vertido hasta la fecha, ignorando aspectos tan relevantes como la sexualidad femenina, la homosexualidad o incluso la transexualidad”.

Si salimos de las iglesias para entrar en las moradas de los nobles de aquellos siglos, la filósofa cuenta que eran las mujeres las que “dirigían la relación amorosa; como eran matrimonios de conveniencia, tenían relaciones extramatrimoniales, conocidas por su esposo”. “Para la pareja, lo importante era tener descendencia. Así que ella podía tener vasallos que hicieran lo que les pidiera. El premio para estos era el sexo”. Lo que no debían era tener hijos, en este caso, bastardos. De modo que “la penetración vaginal era secundaria, se lo pasaban bien de otras maneras, con todo tipo de prácticas sexuales, pero, claro, al final acababan teniendo hijos, que ya colocaban en algún puesto”.

Con tanto sexo, la intimidad era muy distinta a la de los parámetros actuales. En la noche nupcial había testigos alrededor de la cama, normalmente los progenitores de los contrayentes, para ver si se cumplía con el contrato matrimonial. “Además, las casas nobiliarias eran poco más que una habitación en la que convivían todos. Había una cama y los demás dormían alrededor, con suerte tenían algún tapiz de separación”. Por lo tanto, era habitual, como se explica en el libro, que se encontrara a gente copulando “por los rincones de los palacios y, normalmente, entre familiares relativamente cercanos”. Una práctica que, como es sabido, fue habitual en las monarquías en siglos posteriores.

miércoles, 25 de septiembre de 2024

#libros #sexo #historia | El sexo en tiempos del románico

El sexo en tiempos del románico / Isabel Mellén.
Barcelona : Crítica, 2024 [09-25].
296 p.
Serie: Tiempo de Historia.

/ ES / Libros / ENS / Arte / Control social / Edad Media / Iconografía / Poder / Románico / Sexo

📘 Ed. impresa: ISBN 9788491996712 / 22.70 €
📝 Cita APA-7: Mellén, Isabel (2024). El sexo en tiempos del románico. Crítica.

Una relectura de la intimidad en la Edad Media a través del arte románico. Vulvas, partos, penes erectos y parejas en pleno coito pueblan las iglesias románicas de nuestra geografía repartidos por portadas, capiteles y canecillos. Estas imágenes sexuales, algunas de ellas muy explícitas, han generado estupor, sorpresa e incluso rechazo en nuestra contemporaneidad, dando lugar a todo tipo de explicaciones sobre sus intenciones y significado. Sin embargo, su proliferación y espontaneidad indican que, lejos de tratarse de una representación del pecado, como a menudo se han interpretado, mostraban una sexualidad mucho más abierta y acorde con la mentalidad de quienes promovieron la construcción de estos templos. El libro demuestra cómo, entre los siglos XI y XIII, tuvo lugar una intensa lucha por el poder político en la que el sexo (o su ausencia) se convirtió en uno de los principales argumentos legitimadores de las élites sociales. Una batalla ideológica que dejó su huella en las imágenes sexuales románicas que desafían nuestra lógica actual.

😏 Isabel Mellén es doctora en Filosofía (UNIZAR) con una tesis sobre la construcción del significado en las imágenes y graduada en Historia del Arte (UNED). En la actualidad imparte clases de Filosofía en la UNED y desarrolla investigaciones sobre el arte románico con perspectiva de género. Ha explorado la participación femenina en la creación de iglesias a través del matronazgo y la huella que su autoría intelectual dejó en las imágenes de los templos, especialmente a través del libro ‘Tierra de damas. Las mujeres que construyeron el románico en el País Vasco’. Además, desarrolla otros proyectos de difusión de la historia de las mujeres a través de formatos como el podcast, la radio y publicaciones de carácter divulgativo.

lunes, 27 de mayo de 2024

#libros #cuerpos | Espejito, espejito : la tiranía de la belleza

Espejito, espejito : la tiranía de la belleza / Maura Gancitano ; traducción de Marta Rebón.

Barcelona : Ático de los Libros, 2024 [05-27].
240 p.

/ ES / IT* / Libros / ENS / Belleza / Capital erótico / Cuerpos / Filosofía / Poder

📘 Ed. impresa: ISBN 9788419703453 / 14.95 €
📝 Cita APA-7: Gancitano, Maura (2024). Espejito, espejito: la tiranía de la belleza. Ático de los Libros.


¿Es posible escapar de la tiranía de la belleza? La belleza es algo muy específico a lo que hay que adaptarse: una determinada manera de vestir, de comer, de hablar, de caminar. No se trata de una cuestión puramente estética, sino de una técnica política para ejercer el poder. Pensémoslo bien: siempre han existido diferentes estéticas y sensibilidades, pero recientemente el culto a la belleza se ha convertido en una prisión. Ahora es una obsesión, una enfermedad, un mito inalcanzable, pero ¿cuándo sucedió? ¿Quién impulsó este cambio? ¿Por qué razón? En este libro, Maura Gancitano cuenta la historia de un mito tan antiguo como el mundo y nos muestra cómo los descubrimientos de la filosofía, la antropología, la psicología social y la ciencia de datos pueden destruir una ilusión que aún nos impide escuchar y seguir nuestros auténticos deseos y vivir nuestros cuerpos libremente.

😏 Maura Gancitano es una escritora y filósofa italiana, fundadora de Tlon, escuela de filosofía, editorial y librería teatral. Trabaja sobre la igualdad de género, la diversidad y la inclusión, los espacios públicos digitales y la comunicación cultural, y colabora con numerosas universidades e instituciones. Ha coescrito varios libros con Andrea Colamedici, entre ellos ‘Tómalo con filosofía’, y copresenta los pódcasts Scuola di Filosofie y Audible Club en Audible. Colabora con ‘Linus’, ‘Donna Moderna’, ‘Vanity Fair’ y Rai Radio1. Vanity Fair la incluyó en su lista «Generación del Futuro», entre los artistas, activistas y pioneros que están diseñando el futuro de Europa. También aparece en la lista «Unstoppable Women» de ‘StartUpItalia’.

sábado, 9 de marzo de 2024

#hemeroteka #gizontasuna | Egoitz Arbiol Albeniz: «Ohartu behar dugu bizi garen jendartea dominazioaren kultura batean oinarritzen dela»

Egoitz Arbiol Albeniz //

«Ohartu behar dugu bizi garen jendartea dominazioaren kultura batean oinarritzen dela»

Hiruki Larroxako kide Egoitz Arbiol Albenizek 'Gizonak eta herri mugimendu parekide(ago)ak' hitzaldia eman zuen asteazkenean Baionako Biltxoko elkartean. Genero eraikuntza, parekidetasuna, eraldaketa tresnak eta abar izan zituen hizpide.
Julene Muruaga Hiriart | Berria, 2024-03-09
https://www.berria.eus/bizigiro/ohartu-behar-dugu-bizi-garen-jendartea-dominazioaren-kultura-batean-oinarritzen-dela_2121952_102.html

Gizontasunaren azterketa, pedagogia feminista, talde gatazken ebazpenen inguruko ikerketak, esku hartzeak, diagnostikoak eta dokumental lanak egiten dituen kooperatiba bat da Hiruki Larroxa LGTBQI+. Egun, ikus-entzunezkoetan ere ari dira bertako kideak, dokumental bat sortzen ari baitira Hernaniko (Gipuzkoa) LGTBI historiari buruz. 2020. urte bukaeran sortu zuten kooperatiba, Hernanin, eta Egoitz Arbiol Albeniz (Hernani, 1988) izan zen sortzaileetako bat. Biltxoko elkartean antolatutako mintzaldi baten kari, Baionan izan zen asteazkenean. «Inportantea da gizonak ardura hartzea gai honetan eta hastea gu geure burua deseraikitzen eta geure inguruak errotik eraldatzen», adierazi zuen.

Gizonak eta herri mugimendu parekide(ago)ak tailerra eraman zenuen asteazkenean Baionara. Nolatan?
Egiten ditugun hitzaldi guziak bezala, dinamikoa eta parte hartzailea izan zen tailer hau ere. Guk uste dugu horrelako hitzaldi formatuek ez dutela eskatzen pertsonen inplikaziorik, baina, eraldaketa pertsonalak eta kolektiboak egiten direnean, ezinbestekoa da inplikatzea.

Zeintzuk dira helburuak?
Gure helburua da birpentsatzea zer harreman sortzen diren militantzia arloan, generoa kontuan hartuta; hau da, gizon eta emakumeen, edo gizon eta gizon ez direnen arteko botere harremanak zeintzuk diren irudikatzen hastea edo identifikatzea da helburua. Tresnen inguruan ere pentsa dezaten nahi dugu, eta haiek nola garatu zehazten hasi nahi dugu guzion artean. Hori guzia nahi dugu harreman orekatu eta simetrikoak lortzen saiatzeko.

Genero botereen (des)eraikitzea, gizonek parekidetasunerantz egin beharreko urratsak, militantziaren barneko ohiko indarkeria sinboloak...

Horretara heltzeko, inportantea da nondik gatozen jakitea; ohartu behar dugu bizi garen jendartea dominazioaren kultura batean oinarrituta dagoela, eta dominazio horrek gurutzatzen gaituela guziok: edozein genero, edozein pertsona arrazionalizatu... eta klaseak ere kontuan hartu behar dira. Hori ikusten saiatzen hasita, ohartzen gara dominazio kultura oinarritzen dela patriarkatuak sortzen dituen bi identitate edo nortasun nagusitan, eta haien artean badela harreman asimetria bat; alde horretatik, gizona da subjektu pribilegiatua. Hortaz, zer egin gizon gisa horrelako espazioak hartzen ditugunean? Zer egin gizon gisa herrigintzan aritzen garenean? Ziurrenik, ohartu beharko genuke gure genero eraikuntzaz. Beharbada, agerikoa den zerbait da, baina gizonok ere badugu genero bat, eta genero hori ikasia da; ikasi ditugu hainbat rol, hainbat jarrera, ikasi dugu gorpuzkera jakin batzuk hartzen... eta jakin behar dugu nola eraiki ditugun, horiek desegiten hasteko.

«Gizonek gizonei hitz egingo ez badiegu, nork hitz egingo die?»,erran zenuen elkarrizketa batean.
Badago elementu zentral bat gizontasunean: gizonen arteko anaidia. Adibidez, Olatz Gonzalez Abrisketak ‘fratiarkatuaz’ hitz egiten du. Zer da ‘fratiarkatua’? Bada, gizonen artean izaten den boterekeria; hau da, gizonen artean ere erregulatzen gabiltza, behin eta berriro, boterezko harreman horietan. Eta, batez ere, ikerketa feminista askok esaten dute gizonak gizonekiko aritzen direla sozializatzen denbora guzian; adibidez, nerabezaroan oso argia da nola ‘ligoteoak’ hasten direnean gizonak gizonekiko dabiltzan ligatzen emakumeekin, heterosexualitateari dagokionez. Orduan, inportantea da gizonak gizonei hastea solasean, ziurrenik badaukagulako intragenero begirada bat; eta nik hitz egiten badiot gizon bati gizonen arteko dinamikaz edo pribilegioez, jakingo du zertaz ari naizen.

Eta emazteei dagokienez?
Emakume batek aipatzen diolarik gizon bati eraldaketa, adibidez, beti dago erresistentzia bat; eta hori oso injustua da, baina hala da, egituraz horrelakoa baita jendartea. Badago ardura kontu bat ere: ikusten dut emakumeak ari zaretela feminismoan, jendartearen eraldaketa sustatzen eta patriarkatua amaitzen saiatzen, eta gu inguruetan ibili gara beste gauza batzuk egiten eta beste gauza batzuetan pentsatzen. Uste dut inportantea dela gizonek ardura hartzea gai honetan eta hastea gu geure buruak deseraikitzen eta gu geure inguruak errotik eraldatzen.

Gizontasunari begira, nola ikusten duzu Euskal Herria?
Interesgarria da Euskal Herrian zer gertatzen ari den gizontasunaren kontuarekin; ezker mugimenduko gizonezkoak deseroso dira gai horren inguruan, eta hori oso interesgarria da. Horrek esan nahi du horri, behintzat, buelta bat eman diotela. Baina uste dut badagoela kezka bat gai horren inguruan, eta interesgarriena izango litzateke kezka utzi eta ekiten hastea. Ez geratzea kezka teoriko, emozional eta sentimentaletan, baizik eta ekitea.

  • LOTSABAKO
  • Hiruki Larroxa deskribatzeko bi hitz? Maitasuna eta borroka.
  • Erreferente bat? Nire anaia.
  • Kantu bat? ‘Inor begira izanda ere’, Micerena.

jueves, 27 de julio de 2023

#hemeroteca #trans #testimonios | Manuela Trasobares: el berrinche más loco de la tele de los 90

Manuela Trasobares //

Manuela Trasobares: el berrinche más loco de la tele de los 90

Mezzosoprano, concejala y activista por los derechos trans, aguantó insultos hasta que estalló en Canal Nou y empezó a romper cosas: “¡Tira la copa!”
Sara Polo | El Mundo, 2023-07-28 *** [MyNews]
https://www.elmundo.es/papel/historias/2023/07/27/64c25f27e85ece3f2e8b4578.html

«He estado aguantando toda la noche y no puedo más». Hasta ese momento exacto, Manuela Trasobares (Figueras, 1962) hablaba catalán. De pura furia, cambió al castellano: «¿Por qué nos hemos de reprimir? Durante años, la represión y la máscara. ¿Por qué me tengo que disfrazar ahora?». Y tiró la primera copa. ¡Chas! Cristales rotos.

No sería la última en caer, tampoco la iracunda Manuela se quedaría sola lanzando vajilla, papeles, todo lo que encontraba a su paso. El plató fue una batalla campal y la escena, violentísima, compuso un nuevo himno LGTBIQ+: «¡Tira la copa!».

Toda la teatralidad de quien se convertiría en pionera incomprendida en una España renaciente como ella la aprendió en sus veranos en Cadaqués de Salvador Dalí, amigo de su bisabuelo. Él le enseñó las infinitas tonalidades de grises que convirtieron las tinieblas del franquismo, de una familia que no la aceptaba, del maltrato cotidiano en una diva estridente que resume su vida en dos palabras y una aliteración: «Color y dolor».

Manuela nació niña en un cuerpo de niño y a los 15 años huyó a Londres. Firmó toda clase de autorizaciones, que hicieran con su cuerpo lo que quisieran si todo salía mal, y se sometió a una operación de reasignación de sexo que pudo matarla pero, en cambio, le dio una nueva vida. En aquel quirófano nació la primera cantante de ópera transexual, la primera concejal transexual, la primera fallera transexual, aunque ella huye de «las etiquetas que limitan al ser». Ya lo gritó a los cuatro vientos en aquel histórico ‘Parle vosté, calle vosté’ de la televisión valenciana: «Yo soy una mujer, soy Manuela Trasobares y nadie, nadie puede decir lo contrario».

De su catarsis en directo han pasado 26 años pero sigue siendo uno de los momentos más vistos en una televisión autonómica. No hablemos de los cientos de miles de personas que lo han revisitado, una y otra vez, en distintos canales de YouTube, en bruto o transformado en canción y hasta en documental. «Pese a lo esperpéntico que pueda parecerle a muchos, no tuvo nada de anecdótico. Para mí fue un momento muy trascendente», advierte al teléfono la protagonista desde Geldo, el pueblito castellonense de 600 habitantes que acogió a la catalana hace ya mucho tiempo. Habla esta mujer excesiva con el mismo acervo que entonces, rodeada de sus cuadros y esculturas dentro de una casa cuya fachada corona un dragón rojo gigantesco. Creado por ella, claro. No pasa desapercibida, Manuela Trasobares. Tampoco lo pretende.

Últimamente la diva vuelve a estar en el candelero. Ya alejada de los escenarios aunque nunca de la lírica, que ensaya cada mañana sin excepción, ha publicado un ensayo a medio camino entre la autobiografía y la teoría filosófica declaradamente nietzscheano desde el título, ‘Voluntad de poder’ (Ediciones Hidroavión), y en el que analiza la Historia, de la Revolución Francesa a la Transición española, como una película que la ambición desmedida encarnada en líderes más o menos monstruosos «guioniza, produce y nos proyecta».

No en vano, la autora hace años que tiene su propia escuela de pensamiento, el Trasobarismo, con miles de seguidores en Latinoamérica. Los pilares de su visión del mundo pasan por un principio aplastante: «La realidad es una falacia, pura convencionalidad». No cree en Dios, Manuela, sino en los dioses que conforman la existencia trascendental de cada ser humano: «Somos un ente metafísico, un universo a conocer». Y sobre la misma base, reniega de la naturaleza biológica y la lleva a su propia experiencia: «No existen la homosexualidad ni la heterosexualidad, no existe el género, es una convención».

El libro luce en la contraportada una alegoría pictórica a forma de sinopsis. En ella, dos figuras marcan su yin y su yang. «Blancanieves me encanta, ahora las feministas están muy en contra de las princesas Disney pero yo gracias a ellas vi color en una España en blanco y negro, ¿cómo voy a renegar de algo así?», se pregunta. La niña de ‘El Exorcista’ fue su otra gran revelación: «Las personas no somos una línea recta, tenemos muchísimos rincones, muchas aristas». Ambos personajes le influyeron de forma decisiva: «Me ayudaron a sobrevivir». Con estos mimbres, el lector se preguntará: ¿pero quién demonios es Manuela Trasobares? Responde ella, en tercera persona: «Es una persona que, pese a un océano de adversidades, se ha abierto camino y ha conseguido lo que ha deseado», asegura. "Quizá no he llegado a tener un gran nombre en las fallas, o en la lírica, pero sí he tenido grandes experiencias en ambas».

Su carrera como escultora de ninots terminó el día en que se le ocurrió retratar a Rita Barberá, entonces alcaldesa de Valencia, desnuda y con un plátano entre las piernas a modo de invitación para salir del armario. La figura terminó destruida y ella, desterrada, pero seis años después decidió entrar de lleno en política y se convirtió en la primera mujer trans en una concejalía. «Fue muy decepcionante, me di cuenta de que desde las instituciones no se puede hacer nada», lamenta, aunque lanza un aviso a navegantes: «Creo que los intereses LGTBIQ+ los tiene que representar alguien con una experiencia como la mía. A mí Irene Montero se me queda corta".

Aquella mujer iracunda que dejó a Canal Nou sin cristalería no se rinde, aunque el ambiente tampoco acompaña: «Las cosas no han cambiado tanto en 30 años, aquello podría repetirse», afirma. De la escena que la convirtió en icono popular no reniega, al contrario, se reivindica frente a «una grandísima encerrona»: «Llevaba toda la tarde callada escuchando insultos, adjetivos que en la vida había oído, barbaridades de una crueldad increíble. Visto con el tiempo, fue completamente denunciable», recuerda. «Tiré las copas porque era lo que tenía a mano. Si hubiera tenido una pistola, la habría usado».

martes, 25 de abril de 2023

#hemeroteca #feminismo #censura | Difracciones sobre la censura, el control y el pensamiento hegemónico

Huffpost / Mani 8M en Sevilla //

Difracciones sobre la censura, el control y el pensamiento hegemónico

Un feminismo fosilizado que se resiste a pasar página no es un feminismo comprometido con la emancipación.
Mariano Beltrán y Lucía Barbudo | Huffpost, 2023-04-25
https://www.huffingtonpost.es/opinion/difracciones-sobre-censura-control-pensamiento-hegemonico.html

"Los feminismos son un espacio de disenso" es una de las muchas frases que deja tras de sí Georgina Orellano en su paso por varias ciudades del estado español con motivo de la presentación de su libro 'Puta feminista'. Pero la activista y sindicalista argentina, referente feminista en la lucha de las trabajadoras sexuales, no sólo dejó frases, libros firmados y charlas para enmarcarlas, sino que tuvo espacios de encuentros con trabajadoras sexuales y aliades en los que estuvimos reflexionando y debatiendo sobre todo tipo de cuestiones que atraviesan a los colectivos actualmente.

Todas las personas que hemos militado en espacios activistas sabemos de la importancia de darnos el espacio para hablar, para dialogarnos las dudas, para confrontar ideas, para compartirnos las prácticas políticas. En los espacios donde conversamos es donde crecemos políticamente. Crecer políticamente, muchas veces, lleva implícito cambiar de opinión: ese suceso extraordinario al que se llega después de un periodo de formación y reflexión. Persistir en ideas enquistadas es declararse fósil, petrificarse, que es lo opuesto al movimiento y al avance. Hay muchos ejemplos en los feminismos que nos ayudan a entender cómo se han reformulado o reconfigurado distintas reivindicaciones a lo largo de la historia. La propia categoría ‘mujer’, baluarte histórico de las luchas feministas occidentales y eurocéntricas blancas, que tuvo su sentido y razón de ser a finales del S.XVIII, vino a ser problematizada por el empuje de las luchas cuir que, en nuestro contexto español, tomaban más y más fuerza allá por los dos miles. Un feminismo fosilizado que se resiste a pasar página no es un feminismo comprometido con la emancipación.

Las feministas que se quedaron en las reivindicaciones de la segunda ola hablan, por ejemplo, del ‘borrado de mujeres’ porque en sus polvorientas trincheras dialécticas rechazan la participación de otros sujetos políticos que se abrieron paso en olas posteriores en los feminismos. Y practican la censura contra todas aquellas que disienten de su cosmovisión, muy parecida en las formas y procesos a la que nos impone el androcentrismo.

La censura no solamente es un elemento que afecta a los procesos de decisión o a los debates mismos, sino que contamina también los productos intelectuales que surgen de esos debates: si despojamos la disidencia de las posiciones de partida en debates que nos atraviesan, no estamos haciendo otra cosa que reforzar la norma androcéntrica que dicta que todo lo que queda en la periferia debe ser o bien cancelado o bien regresado al centro de la norma -sexual, social, reproductiva, etc.-, con toda la violencia simbólica y explícita que ello conlleva.

La académica feminista Donna Haraway reflexiona en su 'Manifiesto para Cyborgs' (1991) acerca del poder, la ciencia y el feminismo, y nos plantea oportunas preguntas que conviene poner en el centro: "¿Tienen las feministas algo nuevo que decir sobre las tormentosas relaciones entre conocimiento y poder? La autoridad feminista y el poder de nombrar, ¿darían al mundo una nueva identidad y una nueva historia? ¿Pueden las feministas dominar la ciencia?".

Esa última pregunta, imprescindible si pretendemos problematizar la reproducción, la sexualidad, la maternidad y los géneros en clave feminista, nos debería llevar a un lugar de reflexión más práctico que teórico: ¿dónde situamos a aquella persona que no piensa como yo? ¿Dónde ubicamos a la disidencia? Para algunos planteamientos teóricos y para algunos medios de comunicación generalistas la disidencia es directamente inubicable: no existe, no puede ser, no tiene cabida, está deslegitimada o no se la reconoce como interlocutora válida. La pluralidad se ha convertido en una amenaza, y la disidencia en un animal mitológico.

La feminista Helene Cixous nos dice en 'La risa de la medusa' (1975/1995) que el pensamiento siempre ha funcionado por oposiciones duales, jerarquizadas. Y el androcentrismo tiene claro que debe seguir reforzando las dicotomías, la lógica del amo y del esclavo, para seguir subsistiendo. Trascendiendo la categoría sexo/genérica del término binarista de ‘androcentrismo’, nos gustaría recalcar que lo usamos para señalar una posición de poder y, por lo tanto lo usamos como categoría política, y no estricta o exclusivamente como una categoría genital correspondiente al sexo/género masculino. Lo que queremos decir con esto es que Margaret Thatcher fue funcional al poder machobélico aunque portara vulva y vagina, así como el feminismo institucional o hegemónico se alinea con el patriarcado copiando y reproduciendo sus lógicas punitivistas y sus estrategias de deslegitimación e invisibilización de determinados discursos y prácticas feministas.

De la misma manera que Paul B. Preciado usa el término ‘minoría’ para referirse, no a una cantidad numérica, sino a una posición de subordinación respecto a una ‘mayoría’ dominante, las disidencias quedan relegadas a una periferia mediática mientras que los centros de poder siguen teniendo los altavoces más potentes y, por ende, los medios de producción de (in)formación y difusión de dicho conocimiento.

De la España franquista aprendimos que hace falta un marco garantista de derechos y libertades para democratizar la información y que, sin la libre accesibilidad a la información, difícilmente se construye una sociedad pensante, una sociedad crítica. Que los principales espacios de la prensa generalista estén cerrados a airear ciertos debates habla más de mordazas que de libertad y de democracia. Podríamos establecer un paralelismo entre la falta de independencia del poder legislativo y el ejecutivo (con el resultado catastrófico que esto tiene para con la justicia) con el hecho de que el periodismo en este país esté supeditado a intereses partidistas y a sus agendas ideológicas.

La censura no puede considerarse una estrategia feminista. ¿Se deduce de esto que todas las opiniones son respetables? ¿O que el feminismo aspira a asimilar toda opinión? Nada más lejos de la realidad. Lo que pretendemos exponer en esta tribuna es que, a la hora de problematizar cuestiones como el trabajo sexual o la gestación por sustitución nuestro marco debería alejarse tanto del positivismo como del relativismo radical para adentrarse en lo que Haraway denominó conocimiento situado.

Seguramente a la hora de emitir opiniones y juicios deberíamos difractar más que reflexionar, deberíamos asumir que ningún concepto puede de facto desligarse de la subjetividad de quien lo enuncia. Y esto también es válido para aquellas personas que censuran los puntos de vista contrarios: asumen que la otra opinión es ‘objetivamente mala’ —y por tanto la propia es la ‘objetivamente buena’—, situándonos así, de nuevo, no sólo en una aburrida y limitante polarización, sino en la lógica de colonizar la mirada ajena, de conquistarla o, en última instancia, de exterminarla. Y qué mejor conocimiento situado que escuchar a las protagonistas hablar en primera persona. Nos ahorramos así caer en discursos victimizantes, infantilizadores, en cuestionar la capacidad de agencia de aquelles que se quieren posicionar como sujetos políticos o entrar en dinámicas de tutelaje, tanto en las prácticas políticas como en las discursivas.

Nos oponemos frontalmente a la censura y al punitivismo. Mirarnos en la mirada de la otra y reconocernos como diferentes debería ampliar nuestra propia cosmovisión, no achicarla. El miedo al disenso y los intentos de cancelación solo significan una cosa: el androcentrismo ha hecho muy bien su trabajo en los espacios políticos, en los medios de comunicación. El andrós y sus procesos siguen conquistando inevitablemente el sistema, el poder y la retórica que lo acompaña.

lunes, 13 de marzo de 2023

#hemeroteca #feminsimo | Rosa Regàs: "Tenemos que luchar por la igualdad, no por destrozarnos entre nosotras ni a los hombres"

Rosa Regàs, en una imagen de archivo, en su casa //

Rosa Regàs: "Tenemos que luchar por la igualdad, no por destrozarnos entre nosotras ni a los hombres"

Entrevistamos a Rosa Regàs en una conversación en la que habla de feminismo, y de otras muchas cosas. Hija de padres rojos y separados, musa de la 'Gauche Divine', contrincante de ajedrez de Marcel Duchamp y defensora de la justicia social, la escritora ha abierto camino para muchas mujeres, sin apenas pretenderlo.
Lídia Penelo | Público, 2023-03-13
https://www.publico.es/culturas/rosa-regas-luchar-igualdad-no-destrozarnos-hombres.html

Si buscas una mano que te ayude, la encontrarás al final de tu mano. Esto lo aprendió Rosa Regàs (Barcelona, 1933) del Doctor Trens, nada más regresar del exilio en Francia cuando llegó al internado del barrio barcelonés de Horta. Dice que de ahí salió sin saber nada de la vida y que cuando se casó con 19 años, seguía igual. Hija de padres rojos y separados, musa de ‘Gauche Divine’, contrincante de ajedrez de Marcel Duchamp y defensora de la justicia social, Regàs sin pretenderlo ha abierto camino para muchas mujeres.

Su extensa bibliografía es sólo una prueba de ello. Rosa Regàs fue la primera en estudiar una carrera en la Universidad de Barcelona en la época franquista, una de las primeras en crear su empresa y en ir sola por el mundo. Cuando falleció Franco creó La Gaya Ciencia, una editorial que encontró uno de sus logros en la colección Biblioteca de Divulgación Política y que en 1976 se atrevía a publicar ‘Qué es el Feminismo’, título firmado por Magda Oranich.

Lleva años viviendo en Llofriu (pueblecito de la comarca de Girona del Baix Empordà), en la casa que siempre soñó con tener y que es el epicentro de la gran familia que ha formado. Con casi noventa años se prodiga poco, y no porque quiera, sino porque según ella: "No me buscan". Pero este miércoles 8 de marzo sí la buscaron. La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau la invitó a la presentación de Barcelona. Ciutat de Dones, un mapa simbólico del metro de Barcelona con el que se ha rendido homenaje a algunas de las mujeres que forman parte de la historia pasada y actual de la ciudad. Entre esta constelación femenina se encuentran la cocinera Carme Ruscalleda; la ilustradora Roser Capdevila, la fotógrafa Pilar Aymerich, la activista cultural Remei Sipi o la activista vecinal, Custodia Moreno, y la escritora Rosa Regàs.

P. ¿Qué le parece esto del 'Barcelona. Ciudad de mujeres'?


Esto es algo muy bonito que ya se hace en Nueva York y en Londres, una especie de mapa teórico de como si se hubiera contado con las mujeres. Y me pidieron si les importaría que pusieran mi nombre en una parada de metro y les dije que me sentía realmente muy orgullosa. Estoy encantada, porque en Barcelona no tengo nada, pero en otras ciudades españolas sí que me han dedicado calles. Me parece una iniciativa muy bonita, una forma de homenajear a las mujeres que han tenido una función pública. Muchos días de la mujer he estado fuera, pero siempre he procurado ir haciendo y dar facilidades a las mujeres en la medida de mis posibilidades.

P. En 1976 encargó a Magda Oranich 'Qué es el feminismo', ¿usted cómo descubrió el feminismo?


El feminismo lo descubrí cuando tenía 19 años, llevaba dos años que había salido del internado y hacía un año que me había casado. Por tanto, no sabía nada. Si me hubieras preguntado por la historia de las religiones habría podido decirlo todo, pero de feminismo no sabía nada. Y fui a una reunión que organizaron unas conocidas, y por lo general encontré que eran un grupo de mujeres muy cabreadas con los hombres. Desde mi ignorancia absoluta eso me parecía más una reivindicación de tener una tabla de planchar nueva, que nada más. Eran personas a quién les había fallado el pedazo de vida vivido con hombres. Hablaban de que tenían que hacerlo todo ellas, que los maridos no las cuidaban... y a partir de ahí empecé a reflexionar sobre el tema. Para mí el feminismo, desde mi punto de vista particular, era enterarse de lo que ocurre, qué busco, qué es lo que quiero, y entonces ver qué hay a mi alrededor: hombres, hombres, hombres... Y yo no quería luchar con los hombres, porque pueden ser mis padres o mis hijos, pero sí hay que buscar algo para compartir el poder. Siempre he creído que lo peor que le pasa a nuestra nación es que está gobernada por unos señores que sólo están interesados por el poder, y esto ocurre en todas partes, incluido en la familia. En una familia, teóricamente, el hombre lucha por mantener su poder. Y con esa visión he ido viviendo. Y siempre he pensado que lo que yo veía sobre cómo hacer lo que me da la gana, es la base de mi feminismo. Pero para hacer lo que te da la gana, tienes que saber qué quieres, y entender qué tienes alrededor y cómo lo puedes hacer, y también ser consciente de quien no te deja hacerlo.

P. Así pues, ¿su feminismo radica en la libertad individual?

Yo empecé por la libertad individual, después pasé a la colectiva, porque me quedé horrorizada de la cantidad de cosas que veía y veo. Y empecé a luchar. Y me emocionan mucho las manifestaciones de Madrid y las que también se organizan aquí [en Barcelona]. Ahora bien, la división entre el sector feminista es terrible. Es como esto que me ha llegado ahora de que debemos ponernos en contra de las gallinas y de los huevos fecundados. Es una tontería, pero nadie se lo ha dicho públicamente. No puede ser que hablen en serio. Nos deberíamos preocupar de otras cosas. Y que se peleen me horroriza. Ahora ya soy mayor y no puedo salir a la calle, pero muchas veces saldría a dar discursos. Debemos luchar por la igualdad, no por destrozarnos entre nosotras, ni por destrozar a los hombres sino por repartir bien el poder.

P. ¿Ve lejos la igualdad?

Sí, la veo todavía muy lejos. Lo único que importa en este mundo es la economía y el poder, y eso lo tienen ellos. El capitalismo ha llegado a un punto que nadie pensaba que llegaría y tiene como miembros a toda la sociedad. Muchas de nosotras luchamos por el feminismo y en contra del capitalismo, pero hacemos lo que ellos quieren, y tenemos las cosas en los bancos, y pagamos los impuestos de la forma que nos dicen. A nadie se le ha ocurrido decir, sacamos lo necesario para aguantar seis meses y detenemos el sistema. Y no lo hacemos porque somos miembros de ese capitalismo brutal aunque nos hace ilusión pensar que estamos en contra. La igualdad está lejos, es el camino de Ítaca, trabajamos para conseguirlo. Debemos pensar, saber dónde estás, en contra de quién estás, saber para quién trabajas, y más importante que ganar, es el camino. Y mi forma de luchar está basada en todo esto.

P. ¿Usted que ha estado en posiciones de poder, ve diferencias entre la manera de gestionar el poder de hombres y mujeres?


El modo de las mujeres es más fiable. También habrá estafadoras, pero es más fiable. Las mujeres están mejor preparadas y comparten su preparación, y esto es muy importante. A mí las mujeres me han enseñado muchas cosas, los hombres no tantas. La ministra de cultura de la época en que yo fui directora de la Biblioteca Nacional, María Teresa Fernández de la Vega, cuando te decía una cosa, te la decía y te la contaba, y por tanto tú sabías por dónde ibas. Los hombres no necesitan dar explicaciones...

P. ¿Comparte las consignas de este 8M?

Todo es importante, pero también deberían abrirse las puertas al pasado. Muchas de las mujeres que trabajan por el feminismo no saben cómo era la vida de las mujeres en los años 40 y 50, y deberían saberlo porque es su historia. Ya sé que las cosas están mal ahora, pero en los 40 y 50 era una brutalidad. Me gustan mucho las reivindicaciones actuales, pero tanto desde el punto de vista feminista, como de la historia, como de la lucha a favor de la igualdad creo que lo más importante es el conocimiento del pasado. Estoy absolutamente convencida. Ver a una madre aguantando los dulces, detrás de su marido, en la sala de visitas del internado donde vivía me ha enseñado más que muchas conferencias a las que he ido. El conocimiento es una de las cosas más importantes.

P. Ha sido la primera en muchas cosas, ¿ha sido consciente de ello?


No, porque yo no había vivido la vida. Ni la profesional de las mujeres que había en ese momento, ni había vivido la vida doméstica, ni la personal, y cuando me sublevé contra todo, y empecé a hacer lo que me daba la gana lo hice porque creía que tenía derecho a hacerlo. Tuve que dejar de hacer gimnasia, recuerdo que cuando me matriculé en la universidad estaba muerta de miedo, pero estaba segura de que no había hecho nada mal hecho. Y cuando le dije a mi marido que yo no iría más a misa los domingos, pero que le vestiría a los niños para que ellos fueran, estaba segura de que tenía derecho a hacerlo. Te hablo de cuando no estaba permitido tener lo que tenían los hombres, pero yo pensé que tenía derecho a tenerlo, y sí me las cargué, pero tampoco tanto. Yo seguía mi camino, lo que pasa es que es muy difícil, porque no tienes ni referentes ni dónde apoyarte, pero tú tienes que salir adelante. Que pierdes, mala suerte. Lo único que me detuvo es que yo tenía cinco hijos pequeños y claro, si tú te marchabas y dejabas a los hijos, según la ley franquista perdías a los hijos y tuve la inmensa suerte de que cuando hablé con mi marido que no podía marcharme porque me caería lo del "abandono del hogar", me dijo que me quedara. Y tuve suerte, pero aguantar treinta años con un tío del que estás separada no es fácil. Pero iba ganando cosas de mi interior, iba entendiendo cosas.

P. Una de sus formas de luchar ha sido esparcir conocimiento. Antes citaba el libro 'Qué es el feminismo', pero también editó un libro sobre los anticonceptivos que encargó a Santiago Dexeus y Margarita Rivière.

Los anticonceptivos son la libertad, debía hacerse. Yo iba haciendo cosas que me parecía importante explicar como el 'Qué es la derecha', 'Qué es el anarquismo', eran cosas de las que no sabíamos nada. Cuando hubo esta maldita Transición, que yo la odio, estábamos en una mesa con Oriol Bohigas y Santiago Dexeus, y hablaban de qué es lo que harían, a qué se presentarían... y yo pensaba, ¿porqué no nos damos un par de años para prepararnos? Hemos tenido gobiernos en que alguno de sus miembros no tenía ni el bachillerato... Oyes hablar a la gente que manda y a menudo te quedas de piedra.

P. Si ahora estuviera en una reunión con mujeres muy jóvenes ¿qué les diría?

Les diría que todas las cosas comienzas en el interior de una misma. Si no escuchas a tu interior y lo transformas irás mucho más despacio. No digo que no avances, pero... todo empieza dentro de ti. Y no debemos tener miedo a romper con los modelos más tradicionales que todavía pesan mucho. Y no debemos olvidar el tema de la libertad económica que es fundamental. La libertad económica es la libertad de poder. Se llega al poder a base de economía, no se llega a base de conocimiento, lamentablemente... Y las mujeres no pueden porque no han tenido la facilidad de ganarse la vida como lo hace un tío. Lo tenemos difícil, pero se puede luchar, se debe luchar, ¡es el camino de Ítaca! La defensa de la mujer debe hacerse con todo lo que tienes a mano. Pero para hacer esta defensa, que es una guerra, no es necesario hacer víctimas, y por tanto debes pensar desde el principio cómo puedes hacer cosas que no perjudiquen a las mujeres más vulnerables. Porque algunas han salido a denunciar su situación sabiendo que tenían la muerte detrás. Creo que se puede mejorar la lucha, y se puede avanzar con el conocimiento de una misma y de la sociedad. Pero luchar a trompicones, y sin planificar bien, no mejora nada.

P. ¿Recuerda cuándo empezó a formarse la conciencia política?

Escuchando una conferencia de Manolo Vázquez Montalbán en la universidad hablando de lo que hicieron los americanos en el Congo. Allí vi que las injusticias no las hacía sólo Franco y decido ponerme a favor de lo que yo creía que era de verdad. El proceso fue largo porque yo vivía en otro mundo, un mundo diferente al que había a mi alrededor, diferente a Jordi Pujol... Y poco a poco fui entendiendo que lo que yo estaba descubriendo, era una vida diferente a la mía, pero que es la que he acabado viviendo. Vivimos en un mundo que es una mierda, y quien no vea que este mundo es una mierda hecha y mantenida y pagada por nosotros, no sabe dónde vive. A veces me dicen que no se puede ser tan drástica, pero creo que sí. Hay dos cosas que no puedo evitar, una es oír hablar de Franco y que no me coja una irritación y una vergüenza impresionante, que muchas veces la arreglo marchando, y la otra es oír hablar de la República y la Guerra Civil y no llorar. No puedo. Me marcó la vida, pero cuando estaba pasando no lo sabía. A los veinte y pocos, muy pocos años ya tenía tres hijos...

P. Hace años que en Barcelona la vemos poco, ¿qué le ocurre con Barcelona?


No he roto con Barcelona, pero sí la veo distinta. Pero claro ha pasado el tiempo, he vivido fuera, y he entendido cosas de Catalunya que no había entendido. Vivir fuera me ayudó mucho, pero no tengo manía a Barcelona. Tengo manía a una Barcelona que si la miro desde lo que me gusta me resulta desconocida. La Barcelona del debate intelectual no la veo, y cómo es la mía... Mi Catalunya es la perseguida, como las banderas, sólo me gustan las perseguidas.

P. En catalán ha escrito muy poco a pesar de que es su lengua materna...


Mi lengua materna es el catalán, el español y el francés. Las tres. Yo aprendí a escribir en catalán, mis primeras palabras fueron en catalán y lo primero que aprendí a leer sobre un papel de estraza fue en francés. Cada persona tiene su historia, y yo tengo la mía. Y la mía es que yo soy una apasionada del catalán y de la sociedad catalana del año 29 al 39, pronto hará 100 años, pero no creo que se hable mucho de eso. Basta con ver lo que le ha costado al MNAC (Museu nacional d'Art de Catalunya) montar la exposición de Feliu Elias (Barcelona, 1878 - Barcelona, 1948, conocido también por su seudónimo Apa, fue un caricaturista, pintor y crítico de arte). Por todo esto no acepto eso de pertenecer a otra cultura, o se recupera aquella o nada. Para mí lo que han construido después es otra historia y no es la mía.

#libros #feminismo #decolonial | Colonialidad, género y democracia

Colonialidad, género y democracia / Breny Mendoza.
Tres Cantos, Madrid: Akal, 2023 [03-13].
254 p.
Colección: Inter Pares.

/ ES / ENS / Libros / Decolonial / Feminismo / Género / Poder / Política
 
📘 Ed. impresa: ISBN 9786078898077 / 20,00 €
📝 Cita APA-7: Mendoza, Breny (2023). Colonialidad, género y democracia. Akal.


[.es] Los ensayos reunidos en este libro se constituyen a partir de conversaciones que la autora lleva con distintas tradiciones del pensamiento decolonial tanto del Norte como del Sur. Ponen en diálogo a autores, autoras y corrientes de pensamiento que suelen estar distanciados geográfica y lingüísticamente, o que han sido artificialmente separados para colocar el Norte europeo como único referente de la
historia de la colonialidad. En el proceso, se desmitifican no sólo teorías y conceptos, sistemas de creencias y prejuicios que han contaminado el relato de la colonización, sino que también se cuestionan los autorrelatos que los europeos han tejido de su propia historia.

‘Colonialidad, género y democracia’ aborda temas que giran alrededor de preocupaciones centrales de la autora, como los orígenes de la democracia y el Estado-moderno en el hecho colonial, el papel del género en la constitución del poder colonial y los aportes del feminismo decolonial, sobre todo de su vertiente indígena, que, según Mendoza, ofrece una de las teorías más complejas y subversivas del feminismo occidental. También explora cuestiones como el Antropoceno o la crisis ecológica, y el modo en que se conciben en ámbitos como el posmodernismo, el poshumanismo y las diversas teorías decoloniales. Para concluir, se presenta un manifiesto feminista como una manera de pasar de la teoría crítica a la acción, de la desesperanza a la esperanza decolonial.

Breny Mendoza
es una académica hondureña, directora y profesora del Departamento de Estudios de Género y de la Mujer en la Universidad Estatal de California, Northridge. Obtuvo su doctorado en la Universidad de Cornell y realizó estudios de pregrado y maestría en la Universidad Ruprecht-Karl de Heidelberg y en la Universidad Libre de Berlín. Entre sus libros figuran ‘Sintiéndose mujer, pensándose feminista’ (1995) y ‘Ensayos de critica feminista en Nuestra América’ (2014); es asimismo coeditora de ‘Rethinking Feminism in the Americas’ (2001), con Debra Castillo y Mary Jo Dudley. Asimismo, ha publicado numerosos artículos en español e inglés en revistas especializadas de América Latina, Europa y Estados Unidos.


  • ÍNDICE
  • Introducción
  • Sección I. Conexiones coloniales
  • I. La cuestión del Imperio español y la Leyenda Negra
  • II. Conexiones coloniales
  • III. Teoría decolonial comparada
  • IV. ¿Puede salvarnos el subalterno salvarnos?
  • Sección II. La colonialidad del género y la epistemología del sur
  • V. La epistemología del Sur, la colonialidad de género y los feminismos latinoamericanos
  • VI. La colonialidad de género y el poder: de la poscolonialidad a la decolonialidad
  • VII. Filosofía feminista decolonial y las formas de producción de conocimientos en
  • América Latina
  • Sección III. La colonialidad de la democracia
  • VIII. La cuestión de la colonialidad de la democracia
  • IX. Los "fundamentos no-democráticos" de la democracia: un enunciado desde Latinoamérica pos-occidental
  • X. Manifiesto Feminista Decolonial: los nuevos principios de la democracia

viernes, 18 de noviembre de 2022

#libros #trans #testimonios | Voluntad de poder

Voluntad de poder / Manuela Trasobares.

Valencia : Hidroavión, 2022 [11-18].
288 p.

/ ES / Libros / ENS / Mujeres trans / Poder / Testimonios / Trans / Transexualidad

📘 Ed. impresa: ISBN 9788412549294 / 18,90 €
📝 Cita APA-7: Tradobares, Manuela (2022). Voluntad de poder. Hidroavión.


“Desde que naces te están domando. Te están quitando lo más valioso de tu vida, que es lo instintivo. Después de esa mala educación que nos han dado, aprendemos a ser idiotas, imbéciles y acobardados”. Manuela Trasobares repasa diferentes acontecimientos históricos y personales, con el fin de revelar la manipulación que se esconde tras la voluntad de un poder ilimitado.

Trasobares es una artista e intelectual autodidacta. Este libro es el fruto de toda una vida de estudio y experiencia propia. Mantiene la tesis de que la ‘Voluntad de Poder’ imperante condiciona la historia colectiva y personal. La verdad que se impone sobre la sociedad está dirigida por ese poder casi ilimitado. Manuela ha sufrido esto en sus carnes y lo ha comprobado en los períodos históricos que ha vivido o estudiado en profundidad.

sábado, 4 de junio de 2022

#hemeroteca #patriarcado | Jule Goikoetxea: “El objetivo no es la igualdad entre hombres y mujeres, sino la desaparición de esos conceptos”

El Diario / Jule Goikoetxea //

Jule Goikoetxea: “El objetivo no es la igualdad entre hombres y mujeres, sino la desaparición de esos conceptos”.

“Los ataques a la emancipación de las mujeres y al feminismo, siempre han venido también desde la izquierda”, detalla.
Maialen Ferreira | El Diario, 2022-06-04
https://www.eldiario.es/euskadi/jule-goikoetxea-objetivo-no-igualdad-hombres-mujeres-desaparicion-conceptos_128_9044311.html 

Jule Goikoetxea, Lore Lujanbio, Zuriñe Rodríguez y Estitxu Garai acaban de presentar su ensayo realizado a ocho manos 'Democracia Patriarcal' en el que analizan los efectos del patriarcado en cuatro dimensiones distintas: el trabajo remunerado, en el trabajo no remunerado, en el Estado y en el ámbito socio-político público.

Según explica la filósofa, política y activista feminista, Jule Goikoetxea (Donostia, 1982), “la diferencia entre hombres y mujeres no es de cromosomas, es de poder”. “Analizamos diferentes tipos de poder: político, económico, cultural, etc. y vemos que los hombres tienen más poder cultural, económico, social y simbólico que las mujeres. Igualar esos poderes, implicaría la desaparición de hombres y mujeres, porque si fuéramos dos seres con los mismos poderes, no existirían los conceptos de hombre y mujer”, asegura. Por ello, el objetivo para ellas es construir sociedades en las que esos conceptos no existieran. Además, 'Democracia Patriarcal' incluye una serie de medidas para acabar con la opresión que sistemáticamente sufren las mujeres, entre las cuales está que por cada hombre mandando haya mínimo una mujer, que las organizaciones de cualquier tipo cuenten con grupos externos feministas que cuenten con la última palabra en la toma de decisión y cuenten con veto político o que los cuidados sean rotatorios y obligatorios y estén garantizados por estructuras estatales feministas para que no recaigan exclusivamente sobre las mujeres.

¿En qué momento y con qué objetivo deciden cuatro mujeres unirse para escribir un ensayo sobre democracia patriarcal?

La idea era poder hacer un trabajo actual sobre el patriarcado que pudiera conceptualizar a la gente. Queríamos realizar un análisis del patriarcado como sistema en el que cualquier persona, desde las trabajadoras de la limpieza hasta las políticas, pudieran encajar el patriarcado neoliberal en sus ámbitos, para que no vivan el desprecio, la humillación o los diferentes tipos de dominación como si fueran algo personal en lugar de estructural.

¿Cómo sienten las mujeres esa dominación patriarcal?

Nosotras hemos querido analizar cuatro dimensiones de este patriarcado neoliberal. Para entender cómo vivimos y cómo se da esa violencia patriarcal queríamos diferenciar analíticamente distintas esferas, porque no se viven del mismo modo en el ámbito laboral remunerado que en el trabajo no remunerado, por ejemplo. En el ámbito laboral clásico, más allá de la brecha de género, nos encontramos con que las mujeres trabajan menos horas, cotizan menos, son quienes se cogen más excedencias y dedican un mayor tiempo al ámbito doméstico. El tiempo de las mujeres y de los hombres es totalmente diferente, el de ellas es absolutamente fragmentado, ya sea en lo laboral o en lo no laboral, ir a trabajar, ir a recoger a los niños, hacer la comida, recoger la casa... Mientras que el tiempo de los hombres es el tiempo capitalista, es seguido y depende de la jornada laboral de ocho horas. Una vez que salen, pasan directamente al ámbito del ocio, formación o militancia. Esto lleva a que las mujeres estén más cansadas, reciban menos dinero y el tiempo del que disponen sea mucho más precario.

¿Cuál es la diferencia entre hombres y mujeres en este sentido?

La diferencia entre hombres y mujeres no es de cromosomas, es de poder. Analizamos diferentes tipos de poder: político, económico, cultural, etc. y vemos que los hombres tienen más poder cultural, económico, social y simbólico que las mujeres. Igualar esos poderes, implicaría la desaparición de hombres y mujeres, porque si fuéramos dos seres con los mismos poderes, no existirían los conceptos de hombre y mujer. Aquí le hemos querido dar importancia al tema de la violencia simbólica, que es la violencia que no se ve y es lo que explica la identidad de las mujeres, es decir, cómo se producen.

¿Qué es exactamente la violencia simbólica?

Desde los años 60 o 70 la producción de mujeres se hace desde categorías negativas, en el sentido de que para ser mujer tienes que ser dudosa, pedir permiso, ser agradable, no mandar, etc. Si no cumples esas cosas, si eres mandona, haces ruido o no pides permiso, ya entras a ser una 'marimacho'. Ahí se explica el hecho de que, por ejemplo, las mujeres, a diferencia de los hombres, no entran en depresión cuando no tienen trabajo remunerado, porque no toca su identidad y la de los hombres sí. Ser hombre, en los siglos XX y XXI es ser el proveedor, por eso, cuando un hombre pierde el trabajo remunerado, pierde su identidad, mientras que las mujeres no, porque su labor es la de ser buena amante, buena madre y buena esposa. Nuestra pregunta era: ¿por qué las mujeres siguen haciendo el trabajo gratuito? Y es por la violencia simbólica, porque si eres mujer vas a limpiar y vas a cuidar. Eso es así, por eso el 95% de las excedencias por el cuidado de mayores o niños las siguen cogiendo las mujeres.

¿Los hombres son conscientes de este patriarcado y de cómo les afecta también a ellos?

Una minoría sí que es consciente, por eso están todos los dispositivos académicos y mediáticos preparados para que no se hable de patriarcado, y en el caso de que se hable, para que sea considerado como una anécdota. La conciencia es bastante escasa. A los hombres, quitando algunas excepciones, les cuesta mucho entender que son una clase social opresora. Hasta los más politizados o los militantes de izquierdas se niegan a aceptar eso. Hasta ahora el hombre de izquierdas siempre ha sido la víctima o el salvador de la historia y, cuando el feminismo les hace ver que también son parte de la opresión, no les gusta nada. Ahí tenemos la lucha.

¿Cómo se vive el hecho de que la opresión venga de compañeros militantes de izquierdas?

Son hombres y no sé si en las estadísticas de los asesinatos machistas miran la ideología, pero seguro que gran parte de los agresores son de izquierdas. No quieren aceptar que son una clase social, que existe el patriarcado y que ser hombre es una categoría política que no tiene sentido fuera de este sistema de dominación. Es algo que siempre ha ocurrido. Hace 100 años, en 1920, eran los sindicalistas, los hombres de izquierdas, quienes no querían que las mujeres entraran a trabajar. Se niegan a los avances de las mujeres, algo que ocurre hoy en día también en partidos políticos y sindicatos, porque entonces ellos pierden. Ellos dirigen la economía, están en los partidos políticos, son presidentes, ocupan el 80% de todas las direcciones porque son hombres, y eso no lo pueden aceptar porque entonces verían que no están ahí porque son listos, guapos o maravillosos, que es como se les cría. No les resulta nada fácil aceptar que mandan en el mundo porque son hombres y no porque son inteligentes. Las posiciones en contra y los ataques a la emancipación de las mujeres y al feminismo, históricamente siempre han venido también desde la izquierda.

¿Cómo se puede cambiar el sistema patriarcal? ¿Hay esperanza?

Sí, hay mucha esperanza. En el libro incluimos propuestas pragmáticas, para empezar mañana mismo un proceso de despatriarcalización que implica un proceso de desfamiliarización y desmercantilización. Es decir, en el patriarcado nuestros cuerpos están mercantilizados, tenemos que vender nuestro cuerpo para sobrevivir, la idea es deshacer eso y crear sociedades feministas en las que las mujeres puedan gobernar y romper la dependencia respecto a su clase dominante, que son los hombres. Una de las propuestas que contemplamos es tener sistemas políticos organizados con base en el feudalismo, que implica que el poder esté descentralizado por territorios y que los territorios sean lo más importante para que los cuerpos que viven en él también lo sean. La segunda propuesta es que los sistemas políticos se organicen con base en la vida y las necesidades de las personas, poner los cuidados en el centro y que sean rotatorios y obligatorios. Así, toda la sociedad tendría que cuidar a lo largo de su vida y el cuidado estaría garantizado por estructuras estatales feministas que obliguen a cuidar y que utilicen mecanismos de coacción para que quien no cuide no tenga derechos. Otra de las medidas será que si hay algún hombre mandando -que no tiene por qué- tendría que haber mínimo una mujer. La cuarta propuesta es que en todos los organismos, empresas, partidos políticos o sindicatos, tiene que haber grupos externos feministas para tener la última decisión sobre determinados temas y veto político. El objetivo no es la igualdad entre hombres y mujeres, sino la desaparición de hombres y mujeres.

¿En un futuro, el objetivo es que los hombres y las mujeres desaparezcan como tal?

Eso es. Nuestra propuesta es que los hombres y las mujeres se producen, se hacen y se deshacen, y el objetivo es que desaparezcan igual que deberían desaparecer las razas.

¿Con qué idea querría que se quedasen las personas que leen su libro?

Quiero que entiendan el patriarcado neoliberal como un sistema de dominación histórico, que entiendan que los hombres y las mujeres se hacen, y por tanto, se pueden deshacer, que el patriarcado es un sistema que se reproduce en todas las dimensiones que, además, están relacionadas entre sí y, por último, que es posible desarrollar procesos de emancipación que incluyen la despatriarcalización y que poco a poco lo vamos a lograr.

viernes, 29 de abril de 2022

#libros #patriarcado | Democracia patriarcal

Democracia patriarcal / Jule Goikoetxea Mentxaka, Lore Lujanbio, Zuriñe Rodríguez, Estitxu Garai ; traducción de Amelia Perez Conde.

Tafalla : Txalaparta, 2022 [04-29].
232 p.

/ ES / EUS* / Libros / ENS / Feminismo / Neoliberalismo / Patriarcado / Poder
📘 Ed. impresa: ISBN 9788418252969
Cita APA_7: Goikoetxea, Jule [et al.] (2022). Democracia patriarcal. Txalaparta.

[.es] Este ensayo analiza minuciosamente los perniciosos efectos del patriarcado neoliberal en el bienestar, el empoderamiento y la democratización de hombres y mujeres, poniendo el foco en cuatro dimensiones: la dominación patriarcal en el trabajo remunerado, en el trabajo no remunerado, en el estado y en el ámbito socio-político público. Cuestiones que, hasta la fecha, solo han sido tratadas aisladamente. Algo con lo que viene a romper este libro, que interrelaciona todas ellas de forma estructural, cuestionándolas e incluyendo, además, otra dimensión analítica, la violencia simbólica, relativa a la imposición de categorías de pensamiento negativas. Nos ofrece, así, todo un sistema conceptual para comprender mejor el funcionamiento y las consecuencias del patriarcado neoliberal actual. Un primer paso para cambiarlo de raíz.