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miércoles, 14 de enero de 2026

#hemeroteca #lgtbi #franquismo #memoria | La memoria democrática incorpora (al fin) la historia LGTBIQ+

Jorge Martín Pérez, Víctor M. Ramírez y Consuelo García del Cid con Inés Hernand //

La memoria democrática incorpora (al fin) la historia LGTBIQ+

La jornada ‘Orgullosamente libres’ reconoce la resistencia de lesbianas, gais, trans o bisexuales durante la dictadura franquista y reivindica su papel en la democratización de España
Pablo León | El País, 2026-01-14
https://elpais.com/sociedad/lgtb/2026-01-14/la-memoria-democratica-incorpora-al-fin-la-historia-lgtbiq.html

Los derechos LGTBIQ+ no han dejado de avanzar en España desde la muerte del dictador Francisco Franco, hace más de 50 años. Sin embargo, ese camino ha sido complejo. Los primeros pasos se dieron en diciembre de 1978, cuando se despenalizó la homosexualidad, un año después de que se convocara, en Barcelona, la primera manifestación en defensa de los derechos del colectivo. “La Ley de amnistía del 77 no contempló a los presos LGTBI+ y no fue hasta 1995 que se eliminó del Código Penal la persecución de la homosexualidad”, ha recordado el presentador y guionista Paco Tomás este miércoles durante el acto ‘Orgullosamente libres’, una reivindicación de la memoria democrática LGTBI+ impulsada por el ministerio de Igualdad y el comisionado de ‘España en libertad: 50 años’ y celebrada en el Ateneo de Madrid.

“Para las personas LGTBI+ la memoria es muy importante porque se nos ha negado. Durante décadas se ha creado un discurso hegemónico desde el heteropatriarcado en el que las personas LGTBI+ no existíamos”, ha continuado Tomás, que ha presentado el acto con la divulgadora Inés Hernand, y en el que han estado presentes los ministros Ana Redondo (Igualdad) y Ángel Victor Torres (Política territorial y Memoria democrática).

Durante el evento, que ha llenado el salón de actos del Ateneo, se ha recordado a las víctimas del Patronato de protección de la mujer, a las de la Colonia Penitenciaria de Tefía, en Fuerteventura, o la represión sufrida en el Pasaje Begoña, en Torremolinos.

El Patronato de la mujer era peor que una cárcel, no teníamos derechos, ni siquiera la libertad para hablar unas con otras. Había un adoctrinamiento religioso constante, maltrato psicológico y explotación laboral”, ha relatado Consuelo García del Cid, quien fue internada en 1975, con 16 años, en un centro adscrito a esta institución, las Adoratrices de Madrid, en la calle del Padre Damián. “Cuando conseguí ser libre, juré a mis compañeras que contaría esta historia. Pero cuando hablaba del Patronato, nadie me creía. Tuve que probar su existencia”, ha dicho la también autora de varios libros sobre la institución, como ‘Las insurrectas del Patronato de Protección a la Mujer’ (Anantes).

Aunque había sido creado con anterioridad, el Patronato fue recuperado por el franquismo en 1941 (la esposa del dictador, Carmen Polo, era su presidenta honorífica). “Era un entramado de centros gestionados por congregaciones religiosas y dependiente del ministerio de Justicia franquista, cuya finalidad era encerrar sin juicio a cientos de adolescentes y mujeres jóvenes que no encajaban en el modelo femenino promovido por el franquismo y que eran consideradas peligrosas”, ha explicado la investigadora.

En esa categoría entraban feministas, lesbianas, madres solteras, huérfanas, mujeres abusadas... “Fue un genocidio lésbico. La institución contaba con dos psiquiátricos, donde llevaban a las mujeres ‘con conducta homosexual’, como decían. Y un centro maternal, en Madrid, donde se robaron cientos de bebés”, ha detallado García del Cid.

Para ella, la Transición olvidó a todas las mujeres recluidas por el Patronato: “Se siguió encerrando a mujeres. Esas chicas no le importábamos a nadie”. La institución perduró hasta 1985, cuando fue disuelto por el Gobierno de Felipe González (PSOE). Y no fue hasta el año pasado, que un Gobierno democrático reclamara el reconocimiento como víctimas del franquismo para todas las mujeres recluidas por esta institución represora.

Además, el pasado junio, la Confederación Española de Religiosos (CONFER) pidió perdón a las víctimas del Patronato en un acto público. “Durante décadas, muchas jóvenes y mujeres adultas fueron internadas en nuestros centros contra de su voluntad. Fueron privadas de libertad, se las hizo creer que su existencia estaba marcada por la culpa o la vergüenza”, expresaron las superioras provinciales de las Oblatas del Santísimo Redentor, las Terciarias Capuchinas de Nazaret y de las Adoratrices. “Eso no fue un perdón para nosotras. Nadie ha sido juzgado por esto”, ha incidido García del Cid.

Lugares de Memoria
Hasta la Ley de Memoria democrática de 2022, que sustituyó a la de Memoria histórica de 2007, no se reconoció a las personas LGTBI+ como víctimas del franquismo. La nueva norma instauró también la creación de Lugares de Memoria y este año se va a inaugurar el de la Colonia agrícola penitenciaria de Tefía, un campo de trabajo, principalmente para hombres homosexuales, en la isla canaria de Fuerteventura que operó entre 1954 y 1966. Allí estuvieron recluidas más de un centenar de personas.

“Los testimonios de los presos describen un régimen disciplinario muy duro, que incluía palizas, hambre, y maltrato, humillación”, ha descrito el investigador Víctor M. Ramírez, que lleva años rastreando los expedientes de Tefía. “Se convirtió en el principal centro de represión de las disidencias sexuales bajo el régimen franquista”.

El Código Penal de 1928, aprobado bajo la dictadura de Primo de Rivera, fue el primero en castigar la homosexualidad en España, al considerarla un delito de escándalo público. Aunque después el Gobierno de la República abolió esa norma, el franquismo desarrolló sus propias estructuras represoras.

La Ley de vagos y maleantes, originaria de 1933, fue enmendada en 1954 para incluir bajo su jurisdicción la homosexualidad. El mismo año que se inauguró la Colonia de Tefía: una de las condenas por homosexualidad era la reclusión en “instituciones especiales, con absoluta separación de los demás”. Este campo de concentración estuvo operando hasta 1966. Después, hubo dos centros de detención para hombres que tenían sexo con hombres: uno en Badajoz (para pasivos) y otro en Huelva (para activos).

‌“Son personas a las que únicamente se las perseguía por su orientación sexual y eran condenados por ello”, ha apuntado el también autor de la investigación ‘El expediente especial de invertidos. La represión de las disidencias sexo-genéricas en Canarias tras su inclusión en la Ley de Vagos y maleantes’. Esa norma fue modificada años después, en 1971, cuando entró en vigor la Ley de peligrosidad social con el foco en castigar “los actos de homosexualidad”.

Al amparo de esta nueva norma, la madrugada del 26 al 27 de junio del 71, una incursión policial aterrorizó el Pasaje Begoña de Torremolinos. Casi una década antes, en 1962, en ese pequeño callejón se había inaugurado el primer local gay de España. Más adelante llegarían más: abrieron hasta medio centenar.

“Cantando y bailando también se defendían derechos”, ha afirmado Jorge Martín Pérez García, presidente de la Asociación Pasaje Begoña. A comienzos de la década de los sesenta, Torremolinos ya era frecuentada por turistas internacionales en busca del sol y playa. La apuesta por el turismo como motor de desarrollo y fuente de divisas llevó al nacionalcatolicismo a mirar para otro lado al ambiente del Pasaje Begoña. Al menos por un tiempo.

En la ‘Gran Redada’ de 1971 fueron detenidas unas 300 personas, muchas de ellas de origen británico y alemán. La noticia apareció en el periódico inglés ‘The Sunday Times’ (‘Turistas retenidos en una redada en bares nocturnos en España’, titulaba al día siguiente de la incursión) o en el semanario germano ‘Der Spiegel’. ‘La Vanguardia’ también habló del asunto y lo describió como un plan gubernamental para “proteger a la población local del ataque de una forma de vida extranjera”.

“Ahí se visibilizaba la diversidad, se daba la opción de existir”, ha incidido Martín. De ahí que el Pasaje Begoña sea considerado cuna de los derechos y libertades LGTBI+ en España y que haya sido también catalogado como Lugar de Memoria.

Además, ha habido una mesa redonda en la que han contado su experiencia los activistas históricos por los derechos del colectivo Jordi Petit; Isabel Franc; y Manolita Chen, una de las primeras mujeres trans en ver reconocida su identidad en sus documentos oficiales e impulsora de la Fundación Manuela Saborido-Manolita Chen, que da apoyo y acogida a personas LGTBIQ+ vulnerables.

“Todos sois unos referentes absolutos, clave en la democratización de España”, ha remarcado la ministra de Igualdad, Ana Redondo, que ha clausurado el acto. Previamente, se ha reconocido con la medalla y la placa de promoción por la igualdad a Petit y al Front d’Alliberament Gai de Catalunya (FAGG, el Frente de Liberación Gay de Cataluña), organización que en 1975 comenzó la lucha por los derechos, aunque su actividad llevaba desarrollándose en la clandestinidad desde un lustro antes. “Somos la entidad que siempre ha estado ahí y que nunca ha desfallecido”, han dicho los representantes de FAGG al recoger la placa: “Vamos a combatir el odio y el fascismo, al que no vamos a dejar pasar”. 

martes, 1 de julio de 2025

#hemeroteca #lgtbi #memoria | Ni Madrid ni Torremolinos, esta fue la primera ciudad de España que celebró el Orgullo LGTBI

Barcelona, primera manifestación del Orgullo, 26 de junio de 1977 //

Ni Madrid ni Torremolinos, esta fue la primera ciudad de España que celebró el Orgullo LGTBI

Todo comenzó casi una década antes en Nueva York, tras una noche de represiones por parte de la policía.
Lúa Rodríguez | 20 Minutos, 2025-07-01
https://www.20minutos.es/noticia/5727130/0/ni-madrid-ni-torremolinos-esta-fue-primera-ciudad-espana-celebro-orgullo-lgtbi/

No fue en Madrid, ni tampoco en Torremolinos. Ni siquiera fue una fiesta. El primer Orgullo LGTBI de España no fue lo que se conoce hoy en día. Ni tuvo carrozas ni sonaba música. No había banderas, ni colores. Lo que sí hubo fue miedo, rabia y, sobre todo, coraje. Ocurrió en la Barcelona de 1977, cuando declararse homosexual podía significar acabar en la cárcel. Aún así, miles de personas salieron a la calle. Fue una manifestación, pero también un acto de amor propio en un país que aún aprendía a respirar en libertad.

Todo comenzó casi una década antes en Nueva York. Tras una noche de represiones por parte de la policía en el bar Stonewall Inn, uno de los muchos locales donde la comunidad homosexual se tenía que esconder, el 28 de junio de 1969 los clientes y los residentes del barrio Greenwich Village decidieron unir fuerzas para protestar contra la discriminación y la opresión que estaban sufriendo. Fue la primera vez que el colectivo LGTBi no solo se defendía, sino que lo hacía con la cabeza alta. Y esa rabia se convirtió en una marcha. Entonces, nació el Orgullo.

Barcelona se levantó por los derechos LGTBI
Sin embargo, España tuvo que esperar unos años para que sus calles se llenasen de orgullo. El franquismo seguía en pie y con él la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social, que castigaba la homosexualidad con multas, cárcel o internamiento en centros psiquiátricos. Pero eso no detenía al colectivo. En la clandestinidad comenzaron a organizarse y en la década de los 70 nació el Front d'Alliberament Gai de Catalunya (FAGC). Durante años, enviaron cartas a políticos, escribieron desde el exilio y editaron la revista Arcadie que se distribuía desde Francia.

Ya un 28 de junio de 1977 [i.e. 26 de junio] la FAGC convocó una manifestación por las Ramblas de Barcelona. Dos semanas antes se habían celebrado las primeras elecciones democráticas de España tras la dictadura. El aire estaba cambiando, pero el miedo seguía presente. Aun así, unas 4.000 personas lideradas por un grupo de travestis tomaron las calles de la capital catalana. "No somos maricones, somos transexuales", gritaban. El final de esta primera manifestación se saldó con cargas policiales, cinco heridos y un detenido. El doctor Oriol Martí, profesor de Medicina, fue arrestado por gritar demasiado y pasó más de 50 días en la cárcel Modelo.

Un año después Madrid vivió su propio despertar. El Frente de Liberación Homosexual de Castilla convocó una marcha con 7.000 personas desde Méndez Pelayo hasta la plaza de Mariano de Cavia. Políticos, feministas y sindicatos mostraron su apoyo al colectivo. Mientras, en Barcelona, donde la marcha había sido prohibida, unas 2.000 personas recorrieron las calles al grito de "La Iglesia no nos acepta, pero Dios nos quiere". En 1979, el FAGC repitió la convocatoria para pedir la legalización de las organizaciones gays. Y lo lograron en 1980.

domingo, 12 de enero de 2025

#hemeroteca #trans #testimonios | El armario de Trini: A Coruña recuerda a la activista trans que encabezó el primer Orgullo tras salir de la cárcel franquista

Imagen aportada por Nazario / Alejandro Molina y Trini Falcés //

El armario de Trini: A Coruña recuerda a la activista trans que encabezó el primer Orgullo tras salir de la cárcel franquista

Una exposición muestra en su ciudad natal imágenes y objetos de una de los iconos del movimiento LGTBIQ+ que, junto a sus compañeras prostitutas, se puso al frente de la primera manifestación homosexual del Estado cuando la policía apareció a disolverla
Luís Pardo | El Diario, 2025-01-12
https://www.eldiario.es/galicia/armario-trini-coruna-recuerda-activista-trans-encabezo-primer-orgullo-salir-carcel-franquista_1_11951059.html 

Trini Falcés (A Coruña, 1942-2022) fue, sobre todo “una gran luchadora, una superviviente”. Desde que nació, como bebé robado, hasta su muerte. Una peripecia vital que la obligó a moverse, “expulsada”, de Galicia a Andalucía, de Aragón a Barcelona y hasta al exilio en París. Por el medio, pasó cinco años en las cárceles para homosexuales del franquismo, aquellas que distinguían entre activos y pasivos. En junio de 1977 estuvo a la cabeza de la primera manifestación del colectivo del Estado, en Barcelona. Cuando aparecieron los grises, fueron las transexuales y las prostitutas quienes se pusieron al frente de la marcha. Ella era las dos cosas. No tenían miedo porque, decían, “ya estamos muertas”... pero también porque los policías eran viejos conocidos. Tras tantas mudanzas forzosas, la vida de La Trini cabía en un armario, como el que ahora muestra la exposición que le rinde homenaje en su ciudad natal, esa a la que volvió a pasar sus últimos años y donde, por fin, se sintió tratada como siempre quiso: como una persona.

Más allá de la manifestación que la convirtió en un símbolo —y de la que queda testimonio gráfico— y de otros hitos similares, no es fácil reconstruir la vida de Falcés. Ese fue el desafío al que se enfrentó Sergio Marey, comisaria de la exposición ‘Relembrando a Trini (Recordando a Trini)’, impulsada por la Deputación coruñesa, y autora también de su biografía, ‘É mellor loitar que morrer de fame’ (‘Es mejor luchar que morir de hambre’). “No es una biografía típica, no está narrada cronológicamente”. Pero no por una cuestión de estilo: “Trini estaba ya muy mayor y mezclaba conceptos e ideas”. Por eso, en las partes del libro que se basan solo en su memoria “no hay una continuidad, no sabemos cuándo empieza una cosa y acaba otra; está todo muy difuso”. Tal y como corresponde a un mito.

Las dudas comienzan antes incluso del nacimiento de Trini. Ella cuenta que su madre biológica era natural de Ferrol y que trabajaba en el mercado coruñés de San Agustín, de donde el hombre que acabaría siendo su padre —no se sabe si tras una violación— se la llevó a servir a su casa. De su relato no queda claro si ése es el motivo por el que la roban o si fue porque su madre biológica y la adoptiva parieron a la vez, el bebé de la segunda nació muerto y esta se quedó con ella. El papel de su padre adoptivo, agente de la policía secreta franquista, habría facilitado las cosas. Aun así, para evitar enfrentarse a la progenitora, consigue un cambio de destino y se mudan a Andalucía. Aquí comienza el peregrinaje de Trini.

Zaragoza sería el siguiente destino. Cuando “de forma natural” se le empiezan a notar los pechos —“era una persona intersex”, recuerda Marey—, la familia decide poner tierra de por medio y asentarse en la casa materna, en Fuentes de Jiloca. Pero llega el momento de hacer la mili y, “para que no se hable de sus tendencias” la envían a Barcelona. Allí pasará tres décadas, una estancia interrumpida por un exilio en París, del que casi nada se sabe, y por sus estancias en prisión.

El franquismo creó dos campos de concentración diferenciados para los homosexuales: el de Badajoz —para los pasivos— y el de Huelva, destinado a los activos. “Una cosa delirante, como si fueran dos sexos”, señala Marey, quien recuerda que, para el régimen, “los activos tenían más capacidad de volver a la normalidad, porque no se estaban feminizando como los pasivos”. Trini pasaría por ambos, sufriendo las raciones de comida podrida, las palizas o los trabajos forzosos que estaban a la orden del día. Pasó cinco años entrando y saliendo, hasta que la Ley de Peligrosidad Social —la evolución de la Ley de Vagos y Maleantes— fue derogada y la orientación sexual dejó de ser un delito.

Trini en la primera manifestación gay de Barcelona, 1977-06-26 //

“Nosotras ya estábamos muertas”
La manifestación del 24 de junio de 1977, la primera movilización de homosexuales en el Estado, pilla a Trini ya “muy metida” en los movimientos sociales y políticos de Barcelona. Era amiga del dibujante Nazario y del pintor Ocaña, dos de los grandes activistas del movimiento, y se relacionaba con el Front d'Alliberament Gai de Catalunya (FAGC), que fue quien convocó aquella marcha.

La marea humana transitaba por las Ramblas, rumbo a Canaletas, cuando aparecieron los grises, con porras y pelotas de goma. Los asistentes comienzan a desperdigarse y es entonces cuando —como muestran las fotos— “las mujeres trans y las prostitutas se pusieron a la cabeza de la marcha porque, como decían, 'nosotras ya estábamos muertas'”.

El relato de Marey —nacida 20 años después de aquel hito fundacional— coincide con el recuerdo que Empar Pineda, militante feminista lesbiana y, en aquel momento, dirigente del Movimiento Comunista, dejaba a elDiario.es en el cuarenta aniversario de aquella histórica protesta. “La presencia de los grises hacia la mitad de las Ramblas hizo que la gente se empezara a dispersar, y quien hizo de escudo y nos protegió fueron transexuales y travestis, a quienes no habíamos dejado ocupar la cabecera de la manifestación porque nos preocupaba la imagen”.

Fito Ferreiro, miembro de la Asociación Palestra y una de las personas que acompañó más de cerca a Trini en sus últimos años en A Coruña, añade con cierto humor un matiz que conoció hace poco. “El movimiento homosexual estaba con la burguesía barcelonesa y, al final, se unieron las trans, algo que no les gustó mucho, porque no querían mezclarse”. Sin embargo, fue precisamente la presencia de este grupo la que hizo que los grises no se empleasen a fondo. “Al final, entre la policía y el mundo de la noche, todos se conocían”. Su relación se basaba en las detenciones, pero también en “favores” que se hacían mutuamente. “Los agentes las reconocieron y se quedaron allí”.

“La estáis tratando como una señora”
Como corresponde, Ferreiro conoció a una Trini recién llegada en una manifestación del Orgullo en A Coruña, una década antes de su muerte. Tras Barcelona y París, ella había intentado volver a la casa familiar de Fuentes de Jiloca, pero estaba casi en ruinas, así que decidió retornar a su lugar de nacimiento. De entrada, él no tiene ni idea de quién es su nueva amiga. Lo descubre cuando, con el trato, comienza a soltarse. “Ella tenía muchas ganas de contar”.

Ferreiro recuerda una conversación con Carla Antonelli —la primera diputada trans y actual senadora—, a la que mostró su extrañeza porque Trini “los quisiese tanto”. “Es porque la estáis tratando como una señora”, le contestó ella. “Son mujeres que eran el despojo de la sociedad: transexuales, que no tenían su espacio, dedicadas a la noche, tanto al espectáculo como a la prostitución. Trini tuvo una vida muy complicada. Los que estuvimos a su alrededor la tratábamos como una persona y ella lo valoró mucho”.

En Barcelona, Trini trabajó durante años como limpiadora en un hotel propiedad de la familia Pujol, hasta que el uso de productos químicos le provoca una enfermedad crónica. Cuando va a coger la baja descubre que, en todo ese tiempo, los Pujol no habían cotizado por ella. Como el salario no le llegaba, había empezado a prostituirse de forma ocasional, pero desde ese momento es cuando pasa a hacerlo “a tiempo completo”. Al mismo tiempo, hacía performances en clubs nocturnos. Marey cuenta que tenía varios números: en uno, bailaba envuelta en un mantón de manila; en otro, con una estelada. De ninguno de ellos se conservan fotografías. Nazario le contó a Ferreiro que en la última época, con los sesenta años ya muy cumplidos, Trini era la encargada de llevar bocadillos a las chicas que hacían la calle y de mantener encendido el fuego en los bidones que usaban para entrar en calor. “Así se ganaba el dinero”.

Poco después de llegar a Coruña, Trini empieza a tener problemas de cadera. Un grupo de personas, encabezadas por Ferreiro y la escritora Eva Mejuto, la ayudan en su día a día y le hacen compañía. Ahí comprueban sus dotes para la supervivencia. “Sabía todos los trucos y se buscaba la vida como fuese”. En 2009, había recibido una indemnización como represaliada por la Ley de Vagos y Maleantes. Según la Asociación Ex-Presos Sociales, que fue quien impulsó esa compensación económica, a Trini la Ley de Memoria Histórica sólo le proporcionó un reconocimiento simbólico. Vivía de una pensión no contributiva, algo que, según la Fundación 26 de diciembre, le pasa a casi tres de cada cuatro personas LGTBIQ+ mayores de 65.

“Iba al banco de alimentos a por comida, a la parroquia a por mantas, a servicios sociales para que le llevasen la comida, le pagasen las gafas, la Moto”. La Moto era como Trini llamaba a su silla de ruedas. Como vivía muy cerca del Paseo Marítimo, cuando hacía buen tiempo la usaba para llegar a la zona de la playa en la que estaban los socorristas. “Así la ayudaban a bajar a la arena para tomar el sol”.

“Lo que guardamos”
Un mes antes de su muerte, Ferreiro llevó a Trini al Orgullo de Ribadumia, en Pontevedra. “Fue muy bonito, la gente le daba mucho cariño”. Él recuerda especialmente cómo conectó con una adolescente trans, de 16 años, a la que le regaló los pendientes que llevaba puestos. “Ella era así, regalaba todo lo que tenía. Ibas a su casa y volvías con collares, sortijas... todo baratijas. Cuando murió, me tocó ir a recoger sus cosas a la residencia. Al verlas en casa, me pregunté qué iba a hacer con todo eso. Fue ahí, hablando con Sergio, cuando surgió contar la historia de Trini a partir de su armario”.

“El armario representa lo que guardamos, lo que acumulamos”, relata Marey. “Al final, lo que Trini conservaba es lo que había en él: ropa, una caja con documentos y fotografías... pero poco más. Tuvo que mudarse tantas veces que no tenía grandes pertenencias”. El armario de la exposición no es el de Trini, sino uno de segunda mano comprado para la ocasión. El visitante podrá rodearlo y ver diferentes partes de su vida: la foto en la manifestación de Barcelona, una entrevista “cuando era prostituta, reivindicando que no las expulsasen del Camp Nou durante las olimpiadas de Barcelona”, la única imagen que se conserva de sus espectáculos artísticos, otras donadas por Nazario... También el abrigo que llevaba cuando hacía la calle o el traje que se puso en su homenaje. La comisaria añade al listado una carta que considera “muy especial” en la que Trini narraba su vida “para pedir al Justicia de Aragón que se la dignificase como persona y se le diese una ayuda para poder vivir en su pueblo”. No tuvo efecto, pero a Marey le parece que demostraba “mucho valor” al demandar algo así.

La exposición, que permanecerá una semana en la Biblioteca Municipal de A Coruña antes de desplazarse a otros municipios de la provincia, no solo busca homenajear a Trini, sino a todas las personas que lucharon por los derechos del colectivo “no hace tanto tiempo”. “Mostrar cómo vivíamos las personas LGTBI y sobre todo las trans hace 50 años, porque si no recordamos nuestro pasado va a ser muy difícil que construyamos bien nuestro futuro bien”, relata Ferreiro. “Hoy estamos aquí gracias a la lucha de esas personas, que convocaron la primera manifestación en Barcelona, que se enfrentaron a la policía, que estuvieron en la cárcel... Gracias a ellas hoy tenemos los derechos que tenemos y debemos acordarnos de todo el sufrimiento que costó”.

jueves, 7 de noviembre de 2024

#hemeroteca #lgtbi #inmemoriam | Homenaje póstumo a Armand de Fluvià, pionero del activismo LGTBI+ en España

Armad de Fluvià, en su casa de Barcelona //

Homenaje póstumo a Armand de Fluvià, pionero del activismo LGTBI+ en España

Sergi Llanas | El País, 2924-11-07

https://elpais.com/espana/catalunya/2024-11-07/homenaje-postumo-a-armand-de-fluvia-pionero-del-activismo-lgtbi-en-espana.html

“Tardé en politizar mi orientación sexual, pero lo hice porque para el Estado éramos peligrosos, para la medicina éramos unos enfermos mentales y para la Iglesia éramos los peores pecadores”, solía mencionar Armand de Fluvià. Fue el fundador del movimiento LGTBI en España en plena dictadura franquista y dio a conocer la heráldica catalana. Este jueves el Centre LGTBI de Barcelona ha acogido el homenaje póstumo a De Fluvià en un emotivo acto organizado por el Casal Lambda, la Fundació Enllaç y el Front d’Alliberament Gai de Catalunya (FAGC).

El acto lo ha conducido la abogada de De Fluvià, Magda Oranich, y ha reunido a cerca de 150 personas, entre ellas a miembros de las instituciones catalanas. El comisario de políticas LGTBI del Ayuntamiento de Barcelona, Xavier Rodríguez, y la presidenta del Área de Feminismos e Igualdad de la Diputación de Barcelona, Raquel Albiol, han reivindicado la vertiente municipalista del activista. “La mayoría de municipios de Cataluña le debemos nuestros escudos de armas porque casi todos los propuso él”, ha enfatizado Albiol.

El salón de actos se ha fundido en un largo aplauso con la intervención del presidente de la Fundació Enllaç, Josep Maria Mesquida, quien ha recordado el día que conoció a De Fluvià en plena vigencia de la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social. “Una noche en la barra de un bar de la zona baja de La Rambla, donde Barcelona reivindicaba la efervescencia del colectivo LGTBI+, conocí a Armand. Allí me entregó un ejemplar de la revista AGHOIS. Fue la primera vez que leí textos no vejatorios sobre la homosexualidad. Gracias a esa acción me embarqué en esta aventura”, ha relatado.

La capacidad de mutar ideológicamente y de predicar con valores e ideas antagónicas en diferentes momentos de su trayectoria hicieron de De Fluvià un avanzado a su tiempo. Durante la dictadura franquista se posicionó como defensor de la monarquía, por lo que fue encarcelado en 1957, y después dio el paso al republicanismo. Del españolismo pasó al independentismo, y del catolicismo al ateísmo.

Bajo el pseudónimo de Roger de Gaimon, fundó el Movimiento Español de Liberación Homosexual (MELH), que años más tarde cristalizó en el Front d’Alliberament Gai de Catalunya (FAGC). Su papel en la lucha por los derechos del colectivo traspasó las fronteras españolas. En tiempos de silencio y de miedo, llevó a la revuelta de Stonewall en Nueva York su propia experiencia de la represión que sufría la comunidad en la España franquista. Ahora, De Fluvià se consolida para siempre como el visionario del movimiento.

lunes, 1 de julio de 2024

#hemeroteca #lgtbi #28j #memoria | Así fue el primer Orgullo LGTBI de España: Barcelona se puso en pie por la liberación homosexual

Primera mani gay, organizada por el FAGC, el 26 de junio de 1977 en Barcelona //

Así fue el primer Orgullo LGTBI de España: Barcelona se puso en pie por la liberación homosexual

La homosexualidad formó parte de la Ley de Peligrosidad y Reforma Social hasta el año 1978.
Amanda Alonso | 20 Minutos, 2024-07-01
https://www.20minutos.es/noticia/5526478/0/asi-fue-primer-orgullo-lgtbi-espana-cuando-barcelona-se-levanto-por-liberacion-homosexual/

Cuatro días de disturbios en Stonewall Inn sembraron los cimientos del primer Orgullo LGTBI en el mundo. Era un 28 de junio de 1969, cuando, tras una noche represiones por parte de la policía en el local de ambiente neoyorkino, los clientes y residentes de Greenwich Village, cansados de vivir a la sombra de la opresión, decidieron unir fuerzas para protestar contra la discriminación. Fue el origen de una reivindicación que llega hasta nuestros días y que se conmemora con marchas multitudinarias alrededor del mundo.

¿Cuándo llegó el orgullo a España?
Hubo que esperar siete años para que las calles de nuestro país se armasen de orgullo, valor y dignidad en una marcha que clamaría por el fin de la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social, que criminalizaba al colectivo con multas, cárcel o internamiento en centros psiquiátricos.

Ocurría un 28 de junio de 1977, cuando, días después de las primeras elecciones democráticas tras la muerte de Franco, una organización clandestina convocó una manifestación en las Ramblas de Barcelona que sería histórica. Era el Front d'Alliberament Gai de Catalunya (FAGC), que por primera vez en España tomaba la calle para reivindicar los derechos del colectivo LGTBI.

Arcadie: una revista clandestina por el orgullo
Desde su formación en 1970, el FAGC había enviado cartas anónimas a los arzobispos de las cortes, y publicaba una revista desde Francia -Arcadie-, para sus suscriptores, con voluntad de educar al público y al colectivo y hacer llegar los avances en la lucha LGTBI a todos los rincones del país.

"Leyéndola cubrirás el vacío de tu aislamiento y encontrarás algo más sustancial que una banal conversación. Serás informado de todo cuanto ocurra en España y en el extranjero [...]. Con nuestra relación empezaremos a ser algo más que hombres solitarios en busca de la aventura. Somos hombres conscientes de nuestra peculiaridad, ansiosos por conseguir una mayor libertad y el respeto que se nos debe", firmaba Arcadie

La gran marcha: el primer orgullo español
Bajo el seudónimo Roger de Gaimon y Mir Bellgai, Armand de Fluviá, y Francesc Francino fueron dos de los fundadores del Movimiento Español de Liberación Homosexual -anteriormente Agrupación Homófila para la Igualdad Sexual (AGHOIS)-. Juntos lograron que aquella primera marcha agrupase hasta 4.000 personas que, al unísono, gritaban demandas tan actuales como la visibilidad trans: "No somos maricones, somos transexuales" y otras como "Detrás de las ventanas, también hay lesbianas. Detrás de los balcones, hay maricones", o "Amnistía sexual", "Nosaltres no tenim por, nosaltres som".

El final de aquella primera gran manifestación se saldó, como era de esperar, con cargas policiales, cinco heridos y un detenido. Dos años después, se eliminaban los artículos de la Ley de Peligrosidad social que penaban los "actos homosexuales".

Al año siguiente, las calles de Madrid se unieron a la manifestación del orgullo un 25 de junio, esta vez organizada por el Frente de Liberación Homosexual de Castilla, que logró aglutinando una amplia masa social: en total concurrieron 7.000 personas desde Méndez Pelayo hasta la plaza de Mariano de Cavia. En 1979 el FAGC convocó la misma manifestación reivindicando esta vez la legalización de las organizaciones gais, que finalmente llegó en 1980.

#hemeroteca #lgtbi #28j #memoria | Barcelona: Un atril en la Rambla en memoria de la primera manifestación del orgullo LGTBI

Barcelona recuerda con un atril la manifestación gay del 26 de junio de 1977 //

Un atril en la Rambla en memoria de la primera manifestación del orgullo LGTBI

Ajuntament de Barcelona, 2024-07-01

https://www.barcelona.cat/orgull/es/noticias/un-atril-en-la-rambla-en-memoria-de-la-primera-manifestacion-del-orgullo-lgtbi-1415791

La primera movilización del orgullo LGTBI de todo el Estado español reunió en Barcelona a unas 5.000 personas el 26 de junio de 1977. La marcha comenzó en las Drassanes y fue subiendo por la Rambla hasta la Fuente de Canaletes. Ahora un atril de memoria recuerda este hecho histórico y rinde un homenaje a todas las personas que empezaron la lucha por los derechos del colectivo.

Desde el pasado sábado 29 de junio, un atril de memoria recordó esta histórica manifestación en la Rambla. El atril se descubrió en un acto que presidió el alcalde de Barcelona, ​​Jaume Collboni y que contó con varios representantes de entidades LGTBI de la ciudad, del teniente de alcaldía y concejal del distrito de Ciutat Vella, Albert Batlle, y el Comisionado de Políticas de Infancia, Adolescencia, Juventud y LGTBI, Javi Rodríguez.

Durante el acto también se hizo la entrega del reconocimiento a la trayectoria profesional otorgado por el Ministerio de Igualdad a Nazario Luque, considerado el padre del cómic underground español y uno de los pioneros en la representación artística de la homosexualidad, el sexo y el género en formato de viñetas.

La manifestación histórica de 1977
“¡Nosotros no tenemos miedo, nosotros somos”! La consigna se coreó con fuerza a lo largo de aquella manifestación histórica, que reivindicaba los derechos LGTBI y que ‘los grises’ acabaron disolviendo.

La manifestación había sido convocada por el Frente de Liberación Gay de Cataluña (FAGC), que en ese momento era ilegal. Encabezada por el colectivo trans, se añadieron a la comunidad homosexual miembros del movimiento feminista y vecinal, sindicatos y varios partidos políticos.

“Mi cuerpo es mío y hago con él lo que me da la gana”. “¡Amnistía sexual!” “¡No somos peligrosos!” Fueron otros lemas que pudieron leerse y oírse a lo largo de la manifestación.

Ya llegando a la plaza de Catalunya, la policía realizó varias cargas y disparó balas de goma. Al menos tres manifestantes resultaron heridos graves y un cuarto, Oriol Martí, fue golpeado, detenido y encarcelado durante 56 días en la Modelo.

Al día siguiente de la marcha, el FAGC publicó un comunicado valorando muy positivamente la movilización y denunciando la actuación de la fuerza pública para reprimir una manifestación que, hasta la aparición de la policía, había tenido un carácter pacífico.

Durante la Transición, la entidad obtuvo gran apoyo de organismos sindicales y partidos políticos. Con su lucha, logró, en 1979, la exclusión de los gais de la Ley de peligrosidad y rehabilitación social y la legalización de las organizaciones homosexuales en 1980.

martes, 15 de agosto de 2023

#hemeroteca #lgtbi #lgtbifobia | Pau Gàlvez · President del FAGC: «Un petó entre dos homes encara espanta, cal educar a les noves generacions en la diversitat»

Diari de Girona / Pau Gàlvez //

Pau Gàlvez · President del Front d’Alliberament Gai de Catalunya: «Un petó entre dos homes encara espanta, cal educar a les noves generacions en la diversitat»

Defensa que «no pot ser que l'heterosexualitat sigui la norma» però celebra que ara el col·lectiu està més empoderat que fa quaranta anys
Meritxell Comas | Diari de Girona, 2023-08-15*** [MyNews]
https://www.diaridegirona.cat/comarques/2023/08/15/peto-homes-encara-espanta-cal-90968169.html

Pau Gàlvez. President del Front d'Alliberament Gai de Catalunya. El també membre de l 'espai LGTBI Mar C. Llop de Girona va ser una de les tres víctimes de l'agressió homòfoba que dissabte es va produir a l'exterior de la sala La Mirona de Salt. Sosté que la «gran» conseqüència de les agressions és el retrocés en la llibertat d'expressió de les víctimes.

P Any 2023 i vostè i jo encara hem d'estar parlant d'agressions homòfobes. Per què la LGTBIfòbia s'ha convertit en un problema enquistat?
R Perquè el patriarcat i el masclisme segueixen existint.

P Van ser agredits després d'una festa que, per a acabar-ho d'adobar, havien organitzat juntament amb la sala de concerts per a crear un espai segur i amable pel col·lectiu LGTBI.
R Era una festa temàtica ambientada en la pel·lícula Barbie i tothom havia de portar alguna cosa rosa, mostrant-se com volgués. La festa va acabar a dos quarts de sis de la matinada i, abans de pujar al cotxe per a tornar cap a casa, alguns membres de l'organització ens vam quedar fora comentant que la nit havia estat un èxit.

P Fins aleshores.
R De cop van aparèixer dues persones alienes a la festa, després vam saber que un d'ells tenia l'entrada prohibida a La Mirona. Van començar a fer-nos comentaris i un de la colla els va respondre: «Mira guapo, no necessitem res». En sentir la paraula 'guapo', l'homofòbia va esclatar. Ens van començar a dir: «Maricones, os vamos a matar». La seva actitud era la de machitos de corral, d'odi cap a la diferència. Vam intentar aturar-los, demanar-los que tinguéssim la festa en pau, que tot quedés en quatre insults, però per desgràcia va anar a més. I van expressar tot el seu odi amb una agressió física.

P Què va sentir?
R Ràbia. Ens van agredir sense tenir cap motiu. Però per desgràcia, jo ja tinc una edat.

P Intueixo que no era la primera agressió que patia.
R Malauradament, no. Qualsevol persona del col·lectiu LGTBI, des que els seus sentiments comencen a diferenciar-se, sap que està exposada a patir discriminació, ja sigui física o verbal. Per això hem d'intentar centrar tots els nostres esforços en canviar la societat, perquè ningú se senti exclòs pel simple fet de no encaixar amb el que pensa la majoria.

P Ser membre del col·lectiu LGTBI et porta a acceptar, implícitament, que en qualsevol moment pots ser víctima d'una agressió?
R La realitat és aquesta. Sents acudits de ‘maricons’ i ‘bolleres’ des del parvulari, encara no saps què significa però ja intueixes que no serà res bo.

P Se sent desprotegit?

R Ja no. Soc activista, tinc l'experiència de l'edat i suficients eines per a defensar-me. Però això no vol dir que em senti segur a tot arreu ni que faci tot el que vulgui.

P Per tant, fins i tot vostè, amb rodatge i eines, deixa de fer coses per por a patir una agressió.
R Suposo que tots, de forma conscient o inconscient, ho fem. Anem on ens sentim segurs i evitem els espais violents.

P On no aniria?
R A un míting de Vox [riu]. M'hi trobaria un ambient negatiu. En general, evito els espais més conservadors i intolerants.

P Per qui pateix?
R Pels més joves, i encara més si són racialitzats, i per les persones trans. Els que tenim una edat, i venim de l'època dura dels vuitanta i els noranta amb onades d’assassinats per part d’’skinheads’, ja tenim les agressions interioritzades. Però les generacions més joves, que han viscut la conquesta de drets, ho han començat a patir ara, quan la ultradreta ha normalitzat el discurs d’odi. A alguns els fa por anar agafats de la mà pel carrer. La gran conseqüència de les agressions és que les víctimes s’ho pensin dues vegades abans d’expressar-se. I les persones trans, a més, no tenen cap armari que les oculti.

P Com ha evolucionat el reconeixement del col·lectiu, dels anys vuitanta fins avui?
R Als anys vuitanta, la policia encara feia redades als bars d’ambient, els gais i les lesbianes lluitàvem per un reconeixement administratiu que encara no teníem i les persones trans s’havien dedicar a l’espectacle o a la prostitució. Poca gent sortia de l’armari, era afrontar-se a una militancia dura. Encara se’ns tractava de malalts i, sobretot l’església, relacionava l’homosexualitat amb la pederàstia. El gran canvi és que, gràcies a la lluita LGTBI, ara el col·lectiu s’ha empoderat, som ciutadans com qualsevol altre i tenim els nostres drets.

P En un termòmetre de LGTBIfòbia, estem millor o pitjor que fa quaranta anys?
R Millor. Perquè la societat ha evolucionat i considera que la LGTBIfòbia és una xacra. Però, per desgràcia, alguns sectors s’han envalentit amb la pujada del feixisme i han augmentat les agressions físiques a les persones del col·lectiu. Abans ningú s’atrevia a sortir de l’armari perquè la LGTBIfòbia social pesava molt, i ara que tots estem fora, patim agressions per part de descerebrats.

P Què demanen a les administracions?

R Un petó entre dos homes encara espanta, cal educar a les noves generacions en la diversitat. I és que més enllà de les solucions del moment, necessitem que a les generacions que pugen se’ls ensenyi tota la diversitat que representa l’ésser humà. No pot ser que l’heterosexualitat sigui la norma, perquè la norma no existeix. S’han de fer polítiques educatives transversals que expliquin la diversitat com una riquesa, i no al contrari.

jueves, 23 de junio de 2022

#hemeroteca #homofobia | Un concejal denuncia un ataque homófobo al grito de "maricones de mierda" en el centro de Barcelona

El Mundo / Fran Sánchez con Irene Montero en el mural LGTBI de Ripollet //

Un concejal denuncia un ataque homófobo al grito de "maricones de mierda" en el centro de Barcelona.

El Observatorio contra la Homofobia activa los protocolos para atender a las víctimas.
Germán González | El Mundo, 2022-06-23
https://www.elmundo.es/cataluna/2022/06/23/62b42211e4d4d8a84f8b45cb.html 

Desde hace más de 10 días, el Ayuntamiento de Barcelona promociona los numerosos actos para celebrar la fiesta del Orgullo que culminará el sábado próximo con el habitual desfile. Sin embargo, junto a estas llamadas al respeto en la diversidad también se pueden encontrar casos de intolerancia y de agresiones verbales, incluso a pocos metros del lugar elegido para exhibir las carrozas del Orgullo de la comunidad LGTBIQ+ en el Pride.

En las redes sociales, el concejal de políticas LGTBI del Ayuntamiento de Ripollet, Fran Sánchez, denunció que fue víctima este miércoles de un incidente homófobo cuando paseaba por el barrio del Raval de Barcelona junto a un amigo. "No hemos parado una pelota que nos han chutado a los pies y nos han dicho: 'maricones de mierda' 'comedme la polla' 'que os den por culo'. He respondido, que sí, maricones de mierda y a mucha honra", comenta el edil quien también es portavoz del Front d'Alliberament Gai de Catalunya (FAGC).

Tras el incidente, el concejal explicó que un grupo de personas los siguió y les lanzó la pelota por encima. Ante esta agresión, denunció los hechos al Observatorio contra la Homofobia que activó los protocolos de atención a la víctima e informar a la dirección general de Igualdad de la Generalitat, al Síndic de Greuges, a la Síndica municipal y a los Mossos d'Esquadra.

"Hay que parar esta lacra de odio. Absoluto rechazo a la violencia homófoba y al terrible aumento de la LGTBIfobia. Todo mi cariño y apoyo al amigo y compañero del FAGC", señaló el presidente del Observatorio, Eugeni Rodríguez. El concejal atacado ha promovido numerosas campañas en Ripollet para visibilizar a la comunidad LGTBI y reivindicar su lucha. Precisamente, la ministra de Igualdad Irene Montero visitó en esta localidad el mural de la memoria histórica LGTBI hace unos meses. "Desde el municipalismo seguiremos apostando por políticas públicas LGTBI y feministas", señalaba por las redes el concejal.

martes, 22 de febrero de 2022

#hemeroteca #homofobia #festes | Donar-se pel cul

Diari de Girona / Homofobia a Ribes de Freser //

Donar-se pel cul.

Pau Gàlvez · Front d’Alliberament Gai de Catalunya | Diari de Gironi, 2022-02-22

https://www.diaridegirona.cat/opinio/2022/02/22/donar-pel-cul-63040944.html 

Novament els maricons i les seves coses són element de burla. Es nota que no tenim gràcia, perquè quant se’ns denigra a sobre ens enfadem, que en som d’avorrits i d’autoritaris!

Ribes de Freser decideix celebrar el carnestoltes amb uns ninots donant-se per cul. Faig un curt resum de la lògica dels creadors. Quina és la millor forma que tenim per mostrar la submissió i pocs pebrots que té l’actual president de la Generalitat? fem que li doni per cul en Pedro Sánchez. Sí, aquesta cosa de maricons. Tot molt subversiu i trencador. Queda molt clar que irreverent i divertit és denigrar els polítics. Tanco ironia.

Llàstima que hi ha una colla pessigolla que està molt cansada de ser l’ase dels cops.

Estem molt cansats de la denigració que sota la disfressa d’humor es manté en el temps. Quants nanos continuaran assimilant «donar per cul» amb denigració, humiliació o ser poc home?

Sí, aquests són els valors que continuen corrent pels patis d’escoles i instituts, i que les persones joves LGTBI hauran de suportar i cercar eines per contrarestar-les, o decidir si prefereixen quedar-se a l’armari per no haver d’aguantar «l’humor» dels companys.

Sé que ara se m’acusarà de censor, dictador d’allò políticament correcte i de no tenir humor. Ho prefereixo a mantenir el silenci de tots aquells (sobretot dels més joves) pels quals els ninots de Ribes de Freser continuen sent una agressió contra la nostra forma de ser, simplement un acte més d’odi contra el col·lectiu homosexual. I sí, continuarem donant pel cul.

miércoles, 16 de diciembre de 2020

#hemeroteca #lgtbi #activismo | Igualdad concede la Medalla de Oro a la Promoción de los Valores de Igualdad a Armand de Fluvià

Diario16 / Armand de Fluvià //

Igualdad concede la Medalla de Oro a la Promoción de los Valores de Igualdad a Armand de Fluvià.
Eva Maldonado | Diario16, 2020-12-16

https://diario16.com/igualdad-concede-la-medalla-de-oro-a-la-promocion-de-los-valores-de-igualdad-a-armand-de-fluvia/

El próximo martes 22 de diciembre a las 11 horas, tendrá lugar en el Saló de Cent del Ayuntamiento de Barcelona el acto de entrega por parte del Ministerio de Igualdad de la medalla de oro a la Promoción de los Valores de Igualdad a Armand de Fluvià. El acto contará con la presencia de la secretaria de Estado de Igualdad, Noelia Vera, la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, y la Directora General de Diversidad Sexual y Derechos LGTBI, Boti G. Rodrigo.

Esta medalla tiene como fin reconocer la labor de aquellas personas físicas o jurídicas que se hayan distinguido de forma relevante en el ejercicio y promoción de los valores de igualdad, y en la eliminación de toda clase de discriminación basada en cualquier condición personal o social.

En 1969 el Gobierno de Franco llevó a Cortes la tramitación de la Ley sobre Peligrosidad y Rehabilitación Social, una nueva norma represora de la homosexualidad. En 1970, como reacción a esta nueva legislación, Armand de Fluvià, bajo el seudónimo de Roger de Gaimon, fundó junto a otros compañeros el Movimiento Español de Liberación Homosexual (MEHL). Con este acto clandestino se iniciaba, bajo la represión de la dictadura, la lucha del movimiento por los derechos de las personas LGTBI en España, siguiendo las estelas de los movimientos surgidos por todo el mundo tras las revueltas de Mayo del 68 y del Stonewall neoyorkino.

El MEHL se organizaba en células secretas de seis u ocho integrantes que se reunían en los pisos de algunos de estos. Una de las primeras acciones del grupo fue el envío desde París de una carta a los obispos procuradores en Cortes y a algunas revistas y diarios, con el fin de intentar paralizar la aprobación de dicha Ley. Aunque finalmente fue aprobada, se consiguió suavizar su contenido. EL MEHL publicó 18 números de un boletín que se llamó AGHOIS. Aunque era publicado en Barcelona, por motivos de seguridad, se llevaba a Francia para ser enviado por correo postal desde allí. Tras la muerte del dictador, en 1975 se dio por disuelto el MEHL y se fundó el Front d’Alliberament Gai de Catalunya (FAGC), que dos años más tarde convocaría en Barcelona la primera manifestación por la libertad sexual del Estado español.

Armand de Fluvià también se encuentra detrás de la constitución de la Coordinadora de Frentes de Liberación Homosexual del Estado Español (COFLHEE), el Casal Lambda y la FELGTB. De Fluvià también fue autor de varias publicaciones entre las que cabe destacar ‘El Moviment Gai en la clandestinitat del franquisme (1970-75)’ y ‘S.I.D.A. ¿Maldición bíblica o arma letal?’ en colaboración con Alberto Cardín, así como de numeroso artículos y conferencias sobre temática homosexual.

Armand de Fluvià ha recibido numerosos premios y reconocimientos, entre los que cabe destacar la Creu de Sant Jordi (2000), la Medalla d’Honor de Barcelona (2008) o la Medalla d’Or al Mèrit Cultural del Ayuntamiento de Barcelona (2015).

La trayectoria, la implicación y el firme compromiso de Armand de Fluvià a lo largo de toda su vida con los valores de igualdad y de lucha contra la discriminación por razón de orientación sexual e identidad de género, justifican que le sea concedida por parte del Ministerio de igualdad la Medalla a la Promoción de los Valores de Igualdad. Todo ello en un momento especialmente significativo, que coincide con el 50 aniversario de la fundación del MEHL, la primera organización en España de defensa de los derechos de las personas LGTBI.

domingo, 17 de mayo de 2020

#hemeroteca #lgtbifobia #lgtbi #memoria | Día contra la LGTBI-fobia: así salió España del armario

Imagen: 20 Minutos / MADO 2018
Día contra la LGTBI-fobia: así salió España del armario.
Se cumplen 30 años desde que la Organización Mundial de la Salud eliminó la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales. En 1977, Barcelona acogió la primera manifestación homosexual en el país.
Judith Calderón | 20 Minutos, 2020-05-17
https://www.20minutos.es/noticia/4260260/0/dia-contra-lgtbi-fobia-asi-salio-espana-armario/

Este domingo es el Día Internacional contra la LGTBI-fobia, una jornada para conmemorar que hace 30 años, el 17 de mayo de 1990, la Organización Mundial de la Salud eliminó la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales.

Este año, además, las primeras organizaciones españolas creadas para defender los derechos de los homosexuales cumplen 50 años y el Palau de la Generalitat de Cataluña acogerá, cuando la crisis del COVID-19 lo permita, un acto para rendirles homenaje.

Este acto homenajeará también a uno de los impulsores clave de estas asociaciones, el activista Armand de Fluvià, "pionero del movimiento de liberación gay en Cataluña y en el Estado", ha señalado el Govern en un comunicado.

Armand de Fluvià y el Movimiento Español de Liberación Homosexual
En el año 1970, el régimen de Francisco Franco impulsó la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social, una adaptación de la antigua Ley de Vagos y Maleantes.

Esta nueva ley condenaba, además de los actos sexuales, las asociaciones, encuentros y cualquier expresión (verbal o de vestimenta) que pudiera suponer una ‘inclinación homosexual’.

El genealogista y activista Armand de Fluvià lideró entonces una ofensiva para denunciar la situación de las personas no heterosexuales durante la dictadura. En ese mismo año, 1970, impulsó desde la clandestinidad la Agrupación Homófila por la Igualdad Sexual (AGHOIS), que más adelante pasaría a llamarse Movimiento Español de Liberación Homosexual (MELH).

Cuando se aprobó la ley, el MELH decidió editar de forma clandestina una especie de boletín al que bautizaron con el nombre inicial de la organización, AGHOIS.

"Para que la policía no lo descubriera, los originales los hacíamos en Rubí con una máquina de escribir vieja y luego los pasábamos por la multicopista. Una vez terminado el trabajo, íbamos a Perpinyà y los enviábamos a París, desde donde se remitían los ejemplares a los suscriptores”, cuenta Fluvià en la publicación ‘Orígenes e historia del movimiento homosexual en los Países Catalanes’ de la revista DivÈrsia de la Universidad Pompeu Fabra.

Primera manifestación homosexual en España
Tras la muerte del dictador, en 1975, el movimiento hizo un gran cambio. El MELH era una organización reformista, así que algunos de los que lo formaban iniciaron en Barcelona una asociación más revolucionaria: el Front d’Alliberament Gai de Catalunya (FAGC).

Con una actitud más combativa, el FAGC organizó el 26 de junio de 1977 en Barcelona la primera manifestación LGTBI que tenía lugar en España. En esta concentración, además de homosexuales, participaron muchas personas transexuales. Al llegar a la fuente de Canaletas de la Rambla, los 'grises' cargaron fuertemente y la disolvieron.

"Cargaron de una forma indiscriminada y hubo varios detenidos", cuenta Eugeni Rodríguez, portavoz del FAGC y presidente del Observatorio Contra la Homofobia (OCH) de Cataluña.

El 26 de diciembre de 1978, la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social fue modificada y se eliminaron varios artículos, entre ellos el referente a "los actos de homosexualidad". En aquel momento, el FAGC empezó a reclamar la legalización de los colectivos de gais y lesbianas. Sin embargo, el gobierno español la denegó.

"El FAGC tenía dos objetivos principales: primero, derogar una ley que nos consideraba enfermos y, segundo, la legalización de las organizaciones", explica Rodríguez.

El FAGC interpuso un recurso contra la denegación y el Partido Socialista Unificado de Cataluña (PSUC) hizo una interpelación en el Congreso. Finalmente, la legalización se consiguió en 1980.

El VIH y la estigmatización del colectivo
A principios de la década de los 80, se detectaron los primeros casos de VIH en Estados Unidos. En 1985, el virus estaba en todas las regiones del mundo.

Como, inicialmente, un gran número de infectados era homosexual, la enfermedad fue bautizada al principio como "cáncer gay", lo que llevó a una fuerte estigmatización del colectivo.

“La gente se moría cada día y, como éramos maricones y drogadictos, nadie hacía nada”, relata el portavoz del FAGC. Esta situación propició que nacieran los primeros grupos de apoyo entre el colectivo.

En España, la campaña 'Si Da, No Da' del Ministerio de Sanidad a finales de los 80 trató de acabar con los mitos y el pánico. El anuncio informaba a la población sobre cuáles eran las vías de transmisión del virus y de qué manera podía evitarse la infección.

Matrimonio homosexual
En 1987, Josep Teixidor y Jesús Lozano, de Taradell (Barcelona), pidieron casarse civilmente al juez titular de Instrucción de Vic. Este acto se convirtió en el primer intento de legalizar el matrimonio homosexual en España y obligó a la justicia a pronunciarse al respecto por primera vez. La petición fue denegada.

Uno de los fundamentos jurídicos de la sentencia se basó en las redacciones del Código Civil y de la ley del Registro Civil y su reglamento, según las cuales para el juez "es tan obvio que el matrimonio lo componen un hombre y una mujer que no se han ocupado de concretar que los matrimonios deben celebrarse entre personas de distinto sexo".

El matrimonio homosexual fue finalmente aprobado en julio de 2005, bajo el mandato de José Luis Rodríguez Zapatero (PSOE), y convirtió a España en el cuarto país del mundo que legalizaba estas uniones.

17 de mayo, Día Internacional contra la LGTBI-fobia
El 17 de mayo de 1990, la OMS dejó de considerar la homosexualidad como una enfermedad mental y este día se ha tomado como referencia para reivindicar la lucha contra la LGTBI-fobia.

Pese a los avances de la sociedad respecto a los derechos de esta comunidad, las situaciones de violencia y discriminación se siguen sucediendo.

Sin ir más lejos, el Observatorio Contra la Homofobia (OCH) de Cataluña publicó un comunicado el pasado jueves para recordar que el confinamiento ha agravado la situación de LGTBIfobia y machismo que sufren algunas personas y que, en lo que va de confinamiento, ha supuesto el registro de 22 incidencias por parte de la entidad.

Los Mossos d'Esquadra, por su parte, investigan 35 denuncias en lo que va de año por delito de odio en el ámbito LGTBI. El año pasado cerró con 119 denuncias de este tipo, un 58% más que el anterior.

sábado, 7 de marzo de 2020

#hemeroteca #feminismo #memoria | "El feminismo desbordó el concepto de huelga"

Imagen: Público / Mireia Bofill y Bárbara Ramajo
"El feminismo desbordó el concepto de huelga".
María Rubio | Público, 2020-03-07

https://www.publico.es/entrevistas/feminismo-desbordo-concepto-huelga.html

Los últimos 8M han estado marcados por la eclosión de las nuevas generaciones. Dos decanas del feminismo catalán hablan de la historia de un movimiento a menudo ignorado y que se almacena en carteles, octavillas y vivencias de sus protagonistas. Mireia Bofill (Santiago de Chile, 1944), traductora que formó parte del colectivo editorial La Sal, y Bárbara Ramajo (Badalona, 1964), doctoranda en los estudios de Género, Diferencia y Alteridad, son dos activistas de base que conocen las entrañas de la lucha por los derechos de la mujer.

¿Todo empezó con las Jornadas Catalanas de la Mujer, celebradas en 1976 en la Universitat de Barcelona?

Mireia Bofill (MB): A ver, teniendo en cuenta que Franco se muere en noviembre de 1975... ¡Imposible que no hubiera nada antes de aquellas jornadas! El año 75 es el año de la mujer según la ONU, y eso posibilitó que se convocara este encuentro.

¿Y qué había antes, en pleno franquismo?

MB: En los años 60 ya estaban pasando cosas. Maria Aurèlia Capmany publicó ‘La dona a Catalunya: conscienciació i sutació en 1966’. Yo participé en un libro colectivo titulado ‘La mujer en España en 1967’, que sirvió de excusa para recorrer el Estado. Íbamos a las parroquias –en el espacio público no se podía hacer estos actos– y hablábamos de las leyes que nos discriminaban, pero sobre todo de los métodos anticonceptivos y de sexualidad, que era lo más tabú. Nos movíamos en la órbita de Dones Democràtiques, más o menos vinculada al PSUC, plataformas de obreros y obreras religiosos. Además, pasaban otras cosas, como lo que siempre denunciaba Julia Adinolfi, compañera de Manuel Sacristán, quien explicaba que ella nunca pudo militar porque en el PSUC solo lo podía hacer una persona de cada familia por seguridad. El movimiento nació bajo condiciones muy precarias.

Llegados los años 70, la sexualidad de las mujeres copó el protagonismo.

MB: Es que las mujeres teníamos muy poca información. Un tema puntal fue el autoconocimiento del propio cuerpo. En ediciones La Sal [editorial feminista nacida en 1978], publicamos unos manuales de salud, y el primero se titulaba ‘Masturbación’. Nos reuníamos en grupos pequeños que, en definitiva, eran grupos de autoconsciencia, como los que había en el Reino Unido. En aquel momento se publicaban cosas como ‘El mito del orgasmo vaginal’, de Anne Koedt. Y el tema de la sexualidad generó un clima diferente, porque teníamos la sensación de que estábamos cambiando algo, a nosotras mismas, a nuestras vidas.

La de los años 70 fue una década intensa para el feminismo en el ámbito internacional. ¿Qué contacto tuvieron desde Catalunya con lo que estaba pasando fuera?

Bárbara Ramajo (BR): Tenemos la idea de que trajimos cosas aquí, sin tener en cuenta que la historia de Barcelona, como referente global, es súper rica. El otro día leía un texto de la poeta canadiense Nicole Brossard, una académica muy famosa, sobre "el laberinto de media noche", que resultó ser el laberinto de Horta durante la fiesta de 400 tías que montamos en 1990 [Ríe]. También aparecemos en la película sobre Harvey Milk, interpretado por Sean Penn, cuando hablan de la primera manifestación del orgullo lésbico en la ciudad. Y qué hay de la feria del libro feminista de 1990 o de las jornadas lesbianas de 1991. Hay que entender que, en esos años, en que no había redes sociales, las conexiones internacionales se hacían con jornadas y congresos. Hicimos mucha red, también a partir de nuestras amistades y enamoramientos.

MB: Sí, es cierto que hicimos mucha red feminista. Incluso más que ahora, diría. Quizás también es algo que viene de la dictadura, porque, claro, si no tenías contactos fuera, aquí te quedabas encerrada.

Tras la muerte del dictador, tras años de represión y clandestinidad, ¿cómo era organizarse en el movimiento feminista?

BR: Yo llegué en 1981, justo después del intento de golpe de Estado de Tejero. Al día siguiente, me organicé en la Liga Comunista Revolucionaria (LCR) y en el movimiento feminista, porque no quería volver a perderlo todo. Empecé a vivir el feminismo en democracia tutelada, me organicé con nombre de guerra, tomaba precauciones en las reuniones, intentaba no saber demasiado de la gente con la que me reunía... Y, bien, estar en el movimiento feminista en Catalunya quería decir estar muy unidas con el resto de movimientos sociales, los de barrio, los movimientos obreros, así como con el movimiento nacional: las mujeres y el colectivo LGTB íbamos a todos los 11 de septiembre.

Si los años 70 estuvieron marcados por la sexualidad, la lucha por el aborto libre marcó la década de los 80.

BR: Totalmente. Otra de las fechas históricas son las jornadas feministas de 1985 en Mundet. Eran unas jornadas estatales. Hubo ponencias tan importantes como la de la lesbiana María Bielsa, titulada ‘Niña muerde perro’. Había un ambientazo. Pues, bien, fue ahí cuando convocamos a la prensa para practicar un aborto en vivo y en directo. Estaba todo preparado. ¡Eso sí que era desobediencia, que nos podrían haber metido presas a todas! Lo televisaron mientras cantábamos eso de "ole ole, asa asa, que hemos hecho un aborto en la casa, fuera de la ley, fuera de la ley, pa' ver lo que pasa, y si el PSOE, y si el PSOE, y si el PSOE nos echa los 500 años, yo que soy muy feminista me cojo a mis niñas y le quemo el escaño".

MB: Durante esos años el movimiento feminista también organizó los centros de planning, autogestionados entre la Coordinadora Feminista y el grupo de Dones per l'Autoconeixement i l'Anticoncepció (DAIA). Nos ocupábamos de dar información sobre métodos anticonceptivos, ayudar a abortar, hablar de sexualidad... Teníamos uno en la calle Casp. Recuerdo que, a las cinco de la tarde, cuando nos reuníamos, ya había cola de hasta 20 mujeres.

¿Pocas manifestaciones y mucho ruido?

BR: El tono era de acción directa, sí. Cuando vino el papa Juan Pablo II, en 1982, las feministas, los gais y las lesbianas le liamos un pollo. Teníamos una papisa. Otra acción fue encerrarnos en la estatua de Colón y tirar carteles desde arriba. Y una noche, junto al Front d'Alliberament Gai de Catalunya, lesbianas y gais ocupamos la Catedral. Nos encerramos.

MB: Claro, es que, después de la dictadura, había una necesidad imperante de salir a la calle, de enseñarse. Había un clima social de "puedes hacer lo que quieras".

BR: ¡Total, como los medios de comunicación no nos hacían ni caso, ya podíamos liarla parda que no se enteraba nadie! [Ríe]. Durante la transición, la irreverencia era muy potente. Tu ves ahora los videos de las procesiones del Ocaña por la Rambla de Barcelona y yo creo que, si lo hiciera ahora, le meterían una multa por ofensa a los sentimientos religiosos.

Supongo que, tal y como pasa ahora, no todo era tan amistoso dentro del movimiento. ¿Cuáles eran los debates más punzantes en aquella época?

MB: Los 80 fueron los años de la división entre las feministas que tenían una doble militancia y las independientes. El tema generó una ruptura en el ámbito estatal que dura hasta el día de hoy, pero que, por suerte, en Catalunya no nos enemistó, como acostumbra a pasar. Una catalana, Gretel Amman [filósofa y feminista activa durante los años 70 y 80], era una de las líderes de las independientes. Eran las que pasaban de las instituciones, los partidos y los sindicatos, de la agenda política, y dedicaban todo su tiempo a su propia agenda. Había mujeres vinculadas a partidos que habían trabajado mucho, pero las independientes sentían que ellas intentaban dirigir, marcar una línea propia.

BR: ¡Y tenían razón! Te lo digo yo, que era doble militante. Las independientes se quejaban de que aquellas que estaban vinculadas a un partido hacían un desembarco para intentar controlar el movimiento. Y no quiere decir que no fueran feministas, pero, cuando vas a una reunión del movimiento, ya no te representas a ti sola, representas a un partido. Y ya traes un posicionamiento en el cual han participado hombres. Las independientes eran separatistas, feministas radicales, que no querían tener ningún contacto con tíos. Llevaban el separatismo feminista igual que lo llevaban los afroamericanos en la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos: las feministas decidieron separarse de su opresor. Pero, bueno, teníamos buen rollo entre unas y otras.

En 1987 también se ocupó lo que hoy es Ca la Dona, una de las sedes históricas del movimiento feminista en Barcelona. En la actualidad está en Ciutat Vella, pero en un primer momento ocuparon en Poble-sec y la cosa acabó con gases lacrimógenos de la Guardia Urbana.


MB: Correcto. Y antes también había habido la Casa de la Dona, en la plaza del Pi, que estaba más ligada a las independientes. Ahí hacíamos reuniones, encuentros y mucho trabajo con el cuerpo.

BR: Es que eso de la habitación propia de Virgina Woolf era algo que realmente necesitábamos. Y, cuando podías, te la hacías. Durante los años 80, nos reunimos mucho en la sede de la Federació d’Associacions de Veïns i Veïnes de Barcelona (FAVB), pero, claro, con la campaña por el aborto éramos muchísimas.

Durante los 2000, pero sobre todo durante los últimos años, una nueva generación ha tomado con fuerza las riendas del movimiento. ¿Lo venían venir?


BR: Yo creo que nadie se lo imaginaba. Ha sido la eclosión de todo un trabajo hecho desde el feminismo de calle, el institucional y las académicas. Cuando me llegó esto de la huelga de cuatro ejes, liderada por chicas de nuevas generaciones, me reí en la cara de quien me lo dijo. Yo he estado organizando huelgas generales desde el sindicalismo y es durísimo. Pero sí, se hizo. Y se desbordó el concepto de huelga, y le robaron el capital sindical a unos sindicatos controlados por los partidos. Enseñaron un camino que luego también tomó el movimiento independentista: huelgas generales que no son huelgas laborales. Y van y lo vuelven a hacer un segundo año, en 2019. Yo recuerdo ver la mani del año pasado con los ojos como platos: había más gente que en la mani contra la guerra de 2003. Tenemos un movimiento de base ilustrado de nuevas generaciones, un movimiento de clase obrera con una capacidad que ya nos hubiera gustado tener a nosotras.

MB: Pero yo no sé hasta qué punto es tan importante hacer una manifestación de un millón de personas. Sí, es importante salir, pero más importante es alimentar a los grupos de base, fortalecer los vínculos, que la gente participe, que se forme... Si no, llega el feminismo institucional y lo absorbe todo, como ya hizo el PSOE con el movimiento vecinal en los años 80. Destruyeron los centros de planning. Y casi el movimiento feminista, institucionalizándolo. Estamos mirando demasiado hacia fuera y poco hacia dentro.

¿Creen que toda esta energía va a puerto o que estamos de capa caída?

BR: Bueno, es que los sectores que habían ninguneado al feminismo de calle durante todos estos años, de repente, han visto una mina. Ahora quieren estar y liderar. Hablo de las mujeres del PSOE, de las instituciones y de las académicas. ¿Y cómo se hacen un espacio? Pues recuperando los chiringuitos de la transición, que hacía años que no se movían, como el Partido Feminista, y promueven debates fantasma que dividen: el tema del abolicionismo o el de la transexualidad. Crean un movimiento paralelo y dicen que hay dos corrientes.

MB: Bueno, y además deberíamos estar pensando qué les damos a estas chicas jóvenes que vienen a las ‘manis’. Nos estamos perdiendo en la reivindicación, en pedirle algo a alguien. Cuando a lo mejor nos lo tendríamos que estar dando nosotras mismas. Quizás deberíamos dejar de pedir el pescado y darnos las cañas de pescar. El sistema, cada vez da menos, ya no nos da ni el dinero para vivir. Cada vez hay menos trabajo, y el trabajo que hay es precario.

martes, 3 de diciembre de 2019

#hemeroteca #lesbianismo #testimonios | Fui una lesbiana adolescente durante el final del franquismo

Imagen: Vice / María Giralt
Fui una lesbiana adolescente durante el final del franquismo.
Mi primer amor, Rosa, me dejó porque quería ser 'normal'. Nos habíamos enamorado a los 14 años.
Ana Iris Simón | Vice, 2019-12-03
https://www.vice.com/es/article/8xwzqz/fui-una-lesbiana-adolescente-durante-el-final-del-franquismo

María Giralt es directora de Gayles.tv y fue la promotora de la primera asociación de lesbianas dentro de una asociación gay —el Front d'Alliberament Gai de Catalunya— de nuestro país. Participó en la primera manifestación por los derechos LGTBI de nuestro país, celebrada en junio del 77, y desde entonces no ha dejado de militar en el feminismo y en el movimiento LGTBI. Estos son algunos de sus recuerdos sobre cómo fue ser una adolescente lesbiana durante el franquismo, reconstruidos a través de una entrevista con ella.

Nací en Barcelona, en el barrio de Gràcia. La primera vez que abrí los ojos fue el 22 de agosto de 1958 (yo lo llamo el año de la mejor cosecha porque a la par que yo llegaron al mundo Madonna, Prince y Michael Jackson) y fue en mi casa, pues por aquel entonces aún no se solía dar a luz en los hospitales. La dictadura franquista llevaba ya casi 20 años instaurada en España.

En Gràcia fui a un colegio de monjas francesas y pasé allí desde párvulos hasta cuarto de bachillerato. Íbamos de uniforme y era una escuela exclusivamente femenina. También íbamos a misa e hicimos la confirmación, como casi todas las niñas en la España de la época. Aún conservo los libros de texto de entonces y de cuando en cuando los miro y veo en ellos toda aquella propaganda de la Falange, de las JONS y del Movimiento que nos hacían pasar por lecciones. La historia para mí pasó de los Reyes Católicos a Franco directamente. Cuando fui más mayor tuve que investigar por mi cuenta qué había ocurrido en ese lapso de tiempo, pero si hubiera sido por aquellos libros nunca lo habría descubierto.

La primera vez que me enamoré de una mujer fue en 1972, con 14 años. A Franco le quedaban tres años de vida. Fue de una compañera de la escuela y amiga, Rosa. Nos enamoramos perdidamente y vivimos ese amor en la total clandestinidad, sin contárselo absolutamente a nadie. No es que tuviéramos poca información sobre la homosexualidad: es que no teníamos ninguna. Lo máximo a lo que podíamos aspirar era a consultar algún ejemplar de la enciclopedia sobre sexualidad que tenían nuestros padres escondida. La definición de homosexualidad que había en ella era absolutamente aberrante, así que era mejor ni mirarla.

Pero Rosa y yo llevábamos bien la clandestinidad y el secreto. Intuíamos que lo que hacíamos —querernos— estaba mal visto pero no sentíamos demasiados remordimientos: nuestro amor pasaba por encima de todo ello. Una tarde, mi hermana, ocho años mayor que yo, me sentó en mi cama, en la habitación que compartíamos, y me preguntó si "entre Rosa y yo había algo". Entonces yo me hice la sueca y me pasé los diez minutos siguientes diciéndole que no la entendía, que a qué se refería con si "teníamos algo", que "algo de qué". Me dio por perdida.

Aquella no fue la última vez que alguien intentaría averiguar mi orientación sexual sin referirse directamente a ella, sin decir las palabras "homosexual" o "lesbiana" porque asustaban. Daban miedo. De hecho, nunca les he dicho a mis padres que sea lesbiana, ni entonces ni ahora: con la edad he acabado pensando que hice y hago bien, que tampoco los adolescentes heterosexuales verbalizan su orientación.

Cuando pasé al instituto, "al Montserrat", que seguía siendo exclusivamente femenino, Rosa y yo nos empezamos a distanciar. Un día me dejó porque quería "ser normal". Empezó a salir con Josep, un chico de nuestro grupo de amigos. Para mí fue una tragedia y en respuesta comencé una relación con el mejor amigo de Josep para así poder seguir estando cerca de Rosa. Fue aún peor, claro. Un fiasco.

Años más tarde me enteré por mi hermana de que, en aquellos años, mi madre fue a pedirle consejo al cura de mi parroquia. Le dijo que tenía una amiga con la que parecía que tenía relaciones y el párroco le respondió que la culpa era de la otra niña y que nos separaran. Que nos alejaran. Como éramos vecinas, la madre de Rosa también fue a la misma parroquia, a exponerle al mismo cura que su hija tenía una relación demasiado cercana conmigo. En este caso, él le respondió que la culpable era yo y que me alejara de mí.

Después del amigo del novio de Rosa salí con otros chicos, pero me aburrían. Me hacían sentir que tenía que encajar en un rol con el que no me sentía cómoda. Mi vida cambió cuando entré a la Universidad de Barcelona a estudiar psicología. Tenía aún 17 años y un día vi en uno de los pasillos una gran pancarta que me cambiaría para siempre. Decía: "Hoy, presentación en el Paraninfo del Front d'Alliberament Gai de Catalunya". Pasé por delante varias veces para saber dónde y a qué hora era el acto sin que los que estaban a mi alrededor se dieran cuenta de que estaba interesada en ello, como para disimular.

Cuando llegó el día me presenté allí. La sala estaba muy llena, había cientos de personas. Me puse arriba, al final del todo, y cuando acabó la charla me acerqué a la mesa de los ponentes, miembros del Front, y les pregunté si había chicas. Me dijeron que no, pero me pasaron una lista de 30 nombres con sus correspondientes apellidos y números de teléfono, escrita a máquina y copiada con papel carbón. Eran las chicas que habían acudido a ellos en busca de información e interesadas en la asociación. En los días posteriores las empecé a llamar una por una, a escondidas, desde casa de mis padres. Logré que diez de ellas me hicieran caso y las reuní un sábado a mediodía en Plaza Catalunya, en lo que entonces era el Cine Catalunya y ahora es una FNAC.

Llegué tarde, como siempre, y fue muy bonito compartir experiencias y contarnos las unas a las otras que, efectivamente, éramos lesbianas. Aquella tarde, café en mano, nació el primer colectivo de lesbianas español dentro de una organización gay. Antes de esto me enteré a posteriori, Empar Pineda había montado un colectivo de lesbianas independiente, de orientación feminista. Hicimos un manifiesto tras un gran trabajo teórico y lo presentamos en el Cine Niza en el 77, muerto ya el dictador. Pero solo duramos un año dentro del FAGC: ellos eran 100, nosotras apenas diez y allí también había partidos políticos, la Liga Comunista Revolucionaria, el Movimiento Comunista, alguna gente del PSUC... y se oían discursos muy lacanianos que rozaban lo misógino con los que no nos sentíamos representadas. Yo llegué a oír argumentos que hablaban del lesbianismo como envidia y añoranza del pene. Nos pasamos, entonces, al feminismo radical.

Pero antes, estando aún integradas en el Front d'Alliberament Gai tuvo lugar en Barcelona la famosa manifestación del 28 de junio del 77. Fue en las Ramblas y asistieron unas 4000 personas. Aquella fue la primera vez que salimos a la calle a cara descubierta, en una protesta contra la Ley sobre peligrosidad y rehabilitación social, que consideraba que las personas homosexuales éramos delincuentes. Asociaciones feministas, partidos políticos, sindicatos, estudiantes y asociaciones de vecinos, que en aquel momento tuvieron mucho peso social, gritamos "detrás de las persianas hay lesbianas, detrás de los balcones hay maricones". Tras otra manifestación similar en Madrid, en el 78, sacaron a los homosexuales de aquella ley.

Pero el activismo y la vida en comunidad se daba más allá de las manifestaciones y eventos más relacionados con el activismo. En Barcelona había, por ejemplo, más bares de lesbianas que ahora, quizá porque ahora puedes ir a cualquier bar y en principio no pasa absolutamente nada. Aunque siempre hay problemas, ahora son distintos.

En los últimos 70 había tres o cuatro bares de lesbianas que abrían cada día en Barcelona, ahora hay uno que abre tres días a la semana. Una de mis mejores experiencias durante aquellos años fue trabajar en uno de ellos: el Daniel's. Era un pub elegantísimo de estilo inglés, decorado en madera y con espejos y terciopelo granate que estaba en la parte alta de la ciudad. Su licencia era de club privado y su apertura fue posible porque su dueña, Daniela, que era una gran relaciones públicas, era además hija de un hombre muy bien relacionado en la Falange y el Movimiento. Nos dejaban en paz por eso y de hecho había tardes en las que incluso el Comisario de San Gervasio se pasaba por allí a echar una copa, discreta y tranquilamente.

Por lo general no podían acceder hombres. Para entrar tenías que llamar al timbre y entonces se encendía una luz roja. La puerta tenía una cadena y éramos las que estábamos dentro y mirábamos por la mirilla quienes decidíamos quién entraba y quién no. A veces se intentaban colar parejas heterosexuales: la chica se ponía delante y el hombre se escondía. Alguna que otra trifulca con banquetas volando por la calle tuvimos. También, en aquellos años, eran frecuentes las agresiones verbales por la calle, que a veces llegaban a las manos, porque éramos peleonas y valientes: con una de mis parejas de entonces llegamos incluso a denunciar a dos hombres que se bajaron del coche para pegarnos cuando nos llamaron tortilleras y les respondimos.

El ambiente del Daniel's era el de una gran familia: por la tarde venían niñas que acababan sus clases, amas de casa, y por la noche podían aparecer modelos, vedettes del Molino que habían acabado su función, artistas, alguna prostituta... Había una, Connie, que era guapísima. Se dedicaba a la prostitución y sus clientes siempre eran hombres, pero era lesbiana.

Otro lugar muy importante entonces para mí fue Formentera. Poca gente lo sabe pero si Ibiza era la isla de los gais, Formentera era la nuestra. Aún no había italianos ni apenas hoteles, tan solo pensiones, y sí aguas turquesas y parajes vírgenes. La primera vez que fui fue acompañada de 10 mujeres de Madrid y Barcelona y pasamos un tiempo maravilloso. Íbamos a las casas de los lugareños, en medio de la nada, y nos abrían las puertas, cantábamos rondallas mallorquinas... fue una experiencia maravillosa, como estar en la isla de Lesbos, que repetí, que repetimos durante muchos veranos.

Aquellos años fueron tiernos y convulsos, era un momento de conquista de derechos, nos manifestábamos junto a las feministas, porque también lo éramos, para reclamar el aborto libre y gratuito. Pero la lucha estaba en cada calle, en cada esquina y desde entonces, siempre me he movido de una manera u otra en la reivindicación y el activismo.

Hace un par de años encontré en Facebook a Rosa, mi primer amor, que me dejó porque quería ser "normal". La reconocí al instante. Hablamos, me dijo incluso que si quería podíamos vernos. Pero preferí y prefiero no hacerlo, para seguir conservando su imagen adolescente como el reflejo de aquellos años en los que queríamos ir a dar la vuelta al mundo en una Volkswagen y en los que no imaginaba aún ni cuánto tendríamos que lugar ni cuánto cambiaría todo después.